Calidad de las labores de campo
Calidad de las labores de campo — grado de correspondencia de los parámetros de calidad y de los plazos de ejecución real de las operaciones individuales con los requisitos de las normas o con los requisitos agrotécnicos. La calidad de las labores de campo determina el rendimiento de los cultivos. La calidad de las labores de campo depende del estado técnico de los agregados de labranza y siembra, de la correcta regulación, de la calidad de los laboreos previos, de las condiciones del suelo, de los plazos de ejecución y de otras condiciones.
La violación de los requisitos agrotécnicos para el laboreo del suelo provoca:
- deterioro de las condiciones de crecimiento y desarrollo de las plantas cultivadas;
- disminución del rendimiento;
- reducción de la eficiencia de los fertilizantes y de los productos químicos de protección de plantas;
- reducción de la eficiencia de la mejora de tierras;
- posibilidad de desarrollo de la erosión del suelo;
- reducción de la fertilidad.
Por ello debe organizarse un control constante de la calidad de las labores de campo y, en particular, de la calidad de ejecución de las operaciones individuales de laboreo.
La calidad de ejecución de una operación individual de laboreo del suelo, siembra y otras se determina por el conjunto de indicadores que caracterizan el grado de aptitud del suelo para el crecimiento óptimo de las plantas y para la realización de las operaciones tecnológicas posteriores. La evaluación puede realizarse mediante un sistema de tres o cinco puntos. Cada operación se evalúa por separado y, por la suma de puntos, se determina la evaluación general de la calidad de las labores de campo. En condiciones de producción, el trabajo se evalúa como bueno cuando se realiza en el plazo establecido y con observancia de todos los requisitos agrotécnicos. Se reconoce como satisfactorio el trabajo realizado en plazo, con observancia de los requisitos agrotécnicos principales, pero cuyos indicadores individuales de calidad pueden salir ligeramente fuera de los límites de las desviaciones admisibles, sin ejercer una influencia sustancial sobre el rendimiento. Se evalúa como malo el trabajo realizado con una violación grave de los plazos o de las reglas agrotécnicas, que conlleva una disminución sustancial del rendimiento. En este caso, el trabajo se rechaza y se rehace.
La evaluación de la calidad de ejecución de los trabajos puede realizarse durante su realización, lo que permite detectar y eliminar de antemano las deficiencias.
Evaluación de la calidad del laboreo del suelo
Rastraje
Los indicadores principales para evaluar la calidad del rastraje son:
- plazo de ejecución del trabajo;
- profundidad de aflojamiento y su uniformidad;
- grado de corte de las plantas adventicias y de corte de rizomas de plantas perennes;
- crestado del suelo;
- desmenuzamiento de la capa laboreada;
- ausencia de omisiones y franjas sin tratar.
Adicionalmente se tiene en cuenta la observancia de la rectitud del movimiento y la profundidad del surco de deslinde en la unión de las baterías centrales, que no debe ser superior a la profundidad de rastraje especificada.
La desviación admisible de la profundidad de aflojamiento respecto de la especificada no debe ser superior al 10%. La profundidad de aflojamiento se mide al inicio del trabajo del agregado y durante su ejecución. Se recomienda realizar no menos de 25 mediciones en una superficie igual a la tarea por turno del agregado y calcular la profundidad media de rastraje. La profundidad se determina con una regla o con una varilla metálica graduada, como la distancia desde la superficie del suelo no tratado hasta el fondo del surco. Al medir la profundidad de un campo rastreado, es necesario reducir el valor medio obtenido mediante el coeficiente de esponjamiento de 10–15%. El coeficiente de esponjamiento es la relación entre la profundidad media de la capa rastreada y la profundidad media de rastraje.
El grado de corte de las malezas se determina contando el número de plantas no cortadas en una parcela de 1 m2. Las parcelas de conteo se establecen en diagonal del terreno a razón de una parcela por cada 10 ha de superficie del campo.
La presencia de omisiones y franjas sin tratar se determina visualmente al inspeccionar el campo.
Arada
La calidad de la arada depende del estado del campo durante el laboreo, de sus dimensiones, configuración, humedad del suelo, estado técnico del agregado y otras condiciones. Antes de la arada, el campo debe estar libre de paja, piedras y restos vegetales gruesos; si es necesario, debe nivelarse el campo. La mejor calidad de aflojamiento y desmenuzamiento se alcanza al laborear el suelo en estado de sazón física; el laboreo de suelo seco provoca una fuerte terronosidad y requiere grandes gastos de energía.
Los suelos que difieren por sus propiedades tecnológicas deben laborearse con diferentes órganos de trabajo de los arados. Para la arada de suelos cohesivos con césped se utilizan arados con vertederas helicoidales o arados frontales, que están provistos de superficies de trabajo helicoidales. Todos los tipos de arada de tierras de viejo laboreo, excepto la re-arada de barbecho y de barbecho limpio y la incorporación de abonos orgánicos, se realizan con arados de vertederas cilindroides con prevertederas. En zonas de humedad insuficiente y en suelos propensos a la erosión eólica se utilizan arados con cuerpos sin vertedera.
En condiciones de producción, la evaluación de la calidad de la arada se realiza al inicio del trabajo y durante su ejecución.
Indicadores principales de la calidad de la arada:
- plazo de la arada;
- profundidad;
- uniformidad;
- grado de desmenuzamiento del suelo;
- terronosidad;
- crestado;
- calidad de ejecución del caballón de arada y del surco de deslinde;
- rectitud de la arada;
- grado de incorporación de restos vegetales, fertilizantes y malezas;
- ausencia de franjas sin tratar.
Tabla. Requisitos agrotécnicos para la arada.
| Indicador evaluado | Parámetros de desviaciones admisibles |
|---|---|
| Desviación de la profundidad media de arada respecto de la especificada, % | ±10 |
| Uniformidad de la profundidad de arada, % | No menos de 90 |
| Desmenuzamiento del suelo (proporción de terrones de más de 5 cm de diámetro), % | 10-15 |
| Altura del caballón de arada, cm | 5-7 |
| Profundidad de arada bajo el caballón de arada | No menos de la mitad de la profundidad de arada especificada |
| Incorporación de restos vegetales, malezas y fertilizantes | Completa |
| Rectitud de la arada (desviación de la rectitud por 100 m de pasada), cm | ±10 |
| Presencia de franjas sin tratar, cuñas y otros defectos | No se admite |
La oportunidad de la arada se determina comparando el plazo agrotécnico establecido con el real. Así, en las regiones centrales de la zona No Chernozem, la arada para cereales de invierno se realiza inmediatamente después de la cosecha del cultivo precedente en el transcurso de 5 días, no más tarde de 2–3 semanas antes de la siembra. La desviación del plazo agrotécnico establecido provoca el secado del suelo, una terronosidad excesiva y la infestación del campo por malezas.
El arado equipado con cuerpos intercambiables con vertederas helicoidales debe voltear la capa en 140…180° con una profundidad de arada de 25 cm. Los arados frontales y lineales deben asegurar el volteo completo de la capa en 180°.
La desviación admisible de la profundidad de arada respecto de la especificada no debe ser superior al 10% y debe ser uniforme. Se hace una excepción para las dos primeras pasadas del agregado en el tablón de caballón. Según otras recomendaciones (Klenin, Khalansky), se admiten desviaciones en parcelas llanas de no más del 10–15% y en parcelas irregulares de no más del 5–10%. El microrelieve de la superficie del campo se considera irregular si las desviaciones superan los 15 cm. La profundidad de arada se mide con un medidor de surcos o con una regla, midiendo la distancia desde la superficie del suelo no tratado hasta el fondo del surco. Para la evaluación se realizan 25 mediciones en varias pasadas del arado en diagonal del campo. La desviación del ancho de labor real del arado respecto del constructivo no debe ser superior a ±10%.
Durante la arada se procura que el ancho y el espesor de las capas sean iguales.
Los surcos de deslinde y los caballones de arada deben ser rectos y poco visibles. La desviación de la rectitud no debe superar ±10 cm por 100 m de pasada. La profundidad de arada bajo el caballón de arada no debe ser inferior a la mitad de la especificada. Los surcos de deslinde al finalizar la arada se tapan.
El desmenuzamiento del suelo se determina como la relación entre la masa de fracciones de terrones de tamaño inferior a 5 cm y la masa total de la muestra de suelo, expresada en porcentaje. El tamaño de la muestra tomada es de 40×30×30 cm. La calidad del desmenuzamiento de la capa se juzga por la terronosidad (G), es decir, la proporción de terrones de más de 5 cm de diámetro (100−G). El desmenuzamiento de la capa durante la arada de suelos de viejo laboreo con arados de uso general debe ser no menos del 75% (contenido de la fracción de hasta 5 cm).
La terronosidad se determina con un marco de 1 m2 dividido en cuadrados de 1 cm2. Se realizan 8–10 colocaciones en diagonal del terreno. Los terrones de más de 5 cm de diámetro que caen dentro del marco se miden por longitud y anchura y se determina su área. La terronosidad se evalúa como la relación entre el área total de los terrones y el área del marco, en porcentaje. La terronosidad ocupada por terrones de más de 10 cm se admite no más del 15% de la superficie de labor.

Movimiento del agregado al tapar los surcos de deslinde.
La continuidad y el crestado de la arada caracterizan la uniformidad de la altura de todas las crestas y de la superficie del campo arado, sin depresiones ni elevaciones, y la ausencia de escalonamiento en las pasadas individuales del agregado. Se determina con un perfilómetro o con un cordel de medición de 10 metros, colocándolo transversalmente a las crestas de modo que repita la superficie del campo. La relación entre el alargamiento del cordel y su proyección muestra el coeficiente de crestado. El crestado durante la arada de otoño en condiciones de humedad y en tierras de ladera tiene un valor positivo. Durante la arada en zonas áridas, para cultivos de invierno y en la arada principal, las crestas, por el contrario, se nivelan. La altura de las crestas no debe superar los 5 cm para arados con cuerpos cilindroides, 10 cm para cuerpos helicoidales y 4 cm para arados frontales y lineales.
Durante la arada con vertedera, todas las plantas adventicias, los restos de cosecha y restos vegetales, los fertilizantes y el césped deben quedar enterrados. Con una profundidad de arada de 22–30 cm, la masa vegetal debe incorporarse a una profundidad de 10–15 cm con arados tradicionales y a 12–15 cm con arados frontales y lineales. La profundidad de incorporación se determina mediante un corte del suelo de 40 cm de ancho (o del ancho de labor del arado) transversalmente a las crestas hasta la profundidad de arada.
La arada sin vertedera debe asegurar la conservación en la superficie del campo del 40–50% de rastrojo y restos de cosecha. No se admite el desmenuzamiento del suelo en partículas de menos de 1 mm.
Una de las paredes del corte se hace vertical, y por ella se determinan los límites superior e inferior de la ubicación del césped o de los restos vegetales enterrados. Con los datos obtenidos se construye el perfil del corte transversal, indicando la ubicación del césped incorporado.
En condiciones de producción, la calidad de la incorporación de restos vegetales se determina visualmente, evaluando la cantidad de rastrojo y césped no incorporados por 100 m2 o 1 ha, que no debe ser superior al 5%.
La profundidad de arada de los bordes del campo y de las franjas de giro debe corresponder a la profundidad de arada de la superficie principal. No se admiten omisiones entre pasadas adyacentes del agregado, cuñas sin arar ni arada a lo largo de la pendiente, salvo en tierras anegadas.
Laboreo con rejas planas
La calidad del laboreo con rejas planas se evalúa por los siguientes indicadores:
- plazo;
- profundidad de laboreo;
- uniformidad;
- grado de desmenuzamiento del suelo;
- conservación del rastrojo en la superficie del campo;
- observancia de los solapamientos en las pasadas adyacentes del agregado;
- crestado de la superficie;
- rectitud del laboreo.
Tabla. Requisitos agrotécnicos para el laboreo con rejas planas.
| Indicador | Profundidad de aflojamiento, cm | |
|---|---|---|
| 8-16 | 25-27 | |
| Desviación de la profundidad media de laboreo respecto de la especificada, % | ±10 | ±10 |
| Desmenuzamiento del suelo (proporción de terrones de 3-5 cm de diámetro en laboreo superficial y de 3-10 cm en laboreo profundo), % | 80 | 80 |
| Grado de conservación del rastrojo (por una pasada de la reja plana), % | 85-90 | 70-80 |
| Altura de las crestas formadas por los soportes de los aflojadores, cm | 6 | 5 |
| Anchura de los surcos formados por los soportes de los aflojadores, cm | 15 | 15 |
| Corte de malezas | Completo | Completo |
| Solapamiento de pasadas adyacentes del agregado, cm | 10 | 10 |
La oportunidad de ejecución del trabajo, la selección de los implementos y la profundidad del laboreo con rejas planas se determinan teniendo en cuenta las particularidades zonales, el tipo y la humedad del suelo, las características biológicas del cultivo, el riesgo de aparición de erosión y las condiciones organizativas y de producción.
El aflojamiento del suelo se realiza en plazos óptimos: superficial con cultivadores de rejas planas del tipo KPSH-9, KPSH-11 a una profundidad de 8–16 cm, y profundo con rejas planas aflojadoras profundas, por ejemplo KPG-2-150, KPG-250, PG-3-100, a 25–27 cm. La proporción de terrones que caracterizan el grado de aflojamiento, de 3–5 cm para el laboreo superficial y de 3–10 cm para el profundo, debe constituir la parte predominante de la capa laboreada con humedad óptima del suelo.
La profundidad de laboreo debe corresponder a la especificada y ser uniforme. La desviación admisible de la profundidad media de laboreo respecto de la especificada no debe superar para el laboreo superficial ±1–2 cm y para el profundo no más de ±2–3 cm. La profundidad de laboreo se determina en todo el ancho de labor del agregado con una varilla metálica graduada. Las mediciones se realizan no más cerca de 30 cm del rastro de la pasada del soporte de la reja plana. Para una evaluación objetiva se realizan 25–30 mediciones en diagonal del campo, en una superficie igual a la tarea por turno, por regla general, 10 ha.
El grado de conservación del rastrojo en la superficie durante el laboreo superficial debe ser del 85–90%, y durante el profundo, no menos del 80–85%. Para el conteo del rastrojo no dañado en la superficie del suelo se marca una parcela de 10 m de largo y de ancho igual al ancho de labor del agregado, en la cual se mide la anchura de todos los surcos dejados por cada órgano de trabajo de la reja plana. Todas las mediciones se suman y se determina la anchura de los rastros de los soportes de la reja plana, expresándola en porcentaje de la longitud total (10 m).
Por ejemplo, en una parcela de 10 m de largo, la anchura total de las franjas de rastrojo dañado es de 1,5 m; entonces el grado de conservación del rastrojo es:
Las raíces de las plantas adventicias durante el laboreo con rejas planas deben cortarse a la profundidad de paso de los órganos de trabajo, y la superficie laboreada debe nivelarse. Las crestas en la unión de las pasadas de las rejas aflojadoras no deben ser superiores a 5 cm, y la anchura de los surcos en los lugares de paso de los soportes de las rejas no debe ser superior a 15 cm.
No se admiten roturas entre pasadas adyacentes del agregado, ni omisiones, franjas sin tratar o cuñas. Las franjas de giro se laborean también a la profundidad especificada.
Evaluación de la calidad del laboreo previo a la siembra
El suelo preparado para la siembra (plantación) debe cumplir los siguientes requisitos: ser migajoso, estar bien aflojado hasta la profundidad de siembra de las semillas, tener un lecho de siembra compactado y carecer por completo de vegetación adventicia.
La terronosidad, es decir, la proporción de terrones de más de 3 cm de diámetro, no debe ser superior al 15–20% para las regiones húmedas y al 10% para las áridas. No se admiten terrones de más de 10 cm2 de superficie en la capa de siembra.
La calidad de la preparación previa a la siembra del suelo se suele evaluar en conjunto, y no por operaciones individuales, inmediatamente antes de la siembra.
Los indicadores de calidad del laboreo previo a la siembra son:
- plazos de ejecución;
- profundidad de laboreo;
- uniformidad del laboreo;
- terronosidad;
- desmenuzamiento del suelo;
- grado de corte de malezas;
- ausencia de franjas de giro y cuñas sin tratar.
Tabla. Requisitos agrotécnicos para el laboreo previo a la siembra.
| Indicador de calidad del suelo preparado para la siembra | Parámetros de desviaciones admisibles |
|---|---|
| Desviación de la profundidad media de laboreo respecto de la especificada, % | ±1 |
| Uniformidad del laboreo del suelo por profundidad, % | 90 y más |
| Terronosidad (proporción de terrones de más de 3 cm de diámetro), % | Para cultivos de invierno 15-20, para cultivos de primavera 5-10 |
| Altura de las crestas, cm | No más de 4 |
| Superficie del suelo | Nivelada, migajosa |
| Corte de malezas | Completo |
| Presencia de franjas sin tratar, cuñas y otros defectos | No se admite |
El laboreo previo a la siembra se realiza antes de la siembra o el día de la siembra.
Un indicador importante del laboreo previo a la siembra es el aflojamiento minucioso del suelo hasta la profundidad de incorporación de las semillas y la nivelación de la superficie. Para ello se emplean cultivaciones previas a la siembra transversalmente o en ángulo respecto de la dirección de la arada. Los laboreos repetidos se realizan transversalmente a los precedentes para un mejor desmenuzamiento y nivelación; en tierras de ladera, transversalmente a la pendiente o por las curvas de nivel del relieve.
La profundidad de la capa aflojada se determina con una regla metálica o una varilla graduada. Para una evaluación objetiva se realizan 25–30 mediciones en diagonal del campo y se calcula el valor medio. La uniformidad de la profundidad se determina por la desviación de la profundidad media de laboreo respecto de la especificada o se calcula el coeficiente de nivelación del campo.
La terronosidad y el crestado se evalúan del mismo modo que para la arada.
El grado de corte de las malezas se determina colocando un marco de 1 m2 en diagonal del terreno y contando las malezas no cortadas. Se realizan 10–15 conteos por superficie; no se admite la presencia de plantas no cortadas.
Al finalizar el laboreo del campo, las franjas de giro y los bordes de los campos se cultivan. No se admiten parcelas sin tratar, crestas ni depresiones.
La superficie del campo laboreada según el sistema antierosivo debe ser resistente al viento, con conservación de no menos del 60% de restos de cosecha.
Evaluación de la calidad de la siembra
Los indicadores de calidad de la siembra (plantación) son:
- plazos de siembra;
- dosis de siembra de las semillas;
- profundidad de siembra establecida;
- distancias de las entrelíneas de unión;
- rectitud de las hileras;
- ausencia de fallas.
Tabla. Requisitos agrotécnicos para la siembra.
| Indicadores evaluados | Parámetros de desviaciones admisibles |
|---|---|
| Desviación de la profundidad media de siembra respecto de la especificada, % | para cereales ±15 para cultivos de semillas pequeñas y pastos ±5 |
| Uniformidad de la profundidad de incorporación de las semillas, % | Más de 90 |
| Desviación de la dosis de siembra respecto de la especificada, % | ±4 |
| Desviación de la anchura de las entrelíneas de unión, cm | en sembradoras adyacentes ±2 en agregados adyacentes ±4 |
| Rectitud de las hileras (desviación de la rectitud por 100 m de pasada), cm | ±10 |
La siembra (plantación) debe realizarse en los plazos óptimos para el cultivo, teniendo en cuenta sus características biológicas. Los cultivos de siembra temprana se siembran cuando la temperatura del suelo a la profundidad de incorporación de las semillas es de 4–6 °C; los tardíos, a 10–12 °C.
La siembra debe realizarse de manera uniforme, con la dosis de siembra establecida. Las desviaciones de la dosis de siembra respecto de la especificada no deben ser superiores al 4%. La uniformidad de la siembra de semillas por cada unidad sembradora se determina por la cantidad de semillas sembradas, por ejemplo, durante un determinado número de revoluciones de la rueda de la sembradora. Las semillas deben distribuirse uniformemente en la hilera a la profundidad especificada, en un lecho compactado, y cubrirse con suelo suelto. La desviación de la profundidad media de siembra para los cereales no debe ser superior a ±1 cm, y para los cultivos de semillas pequeñas, no superior a ±0,05 cm. No se admite la presencia de semillas en la superficie.
La profundidad de siembra se determina abriendo 2–3 hileras de las rejas delanteras y traseras de las sembradoras que no van por el rastro del tractor. Para ello se nivela previamente la superficie y se mide la distancia desde la superficie del suelo hasta las semillas sembradas. Para una evaluación objetiva se realizan no menos de 20 mediciones en diagonal del campo y en varias pasadas de la sembradora.
Para una determinación más precisa de la profundidad de siembra se utiliza un cilindro con cortes cada 10 mm, en los que se insertan compuertas. El cilindro se sumerge en la hilera más profundamente que la siembra de las semillas, se extrae y se separan las capas de suelo con las compuertas cada 10 mm. Las semillas se separan del suelo en tamices y se cuentan de acuerdo con su profundidad.
La rectitud de las hileras durante la siembra se evalúa visualmente o midiendo la distancia desde la hilera hasta una línea recta. La desviación no debe ser superior a ±10 cm por 100 m de pasada, es decir, la hilera debe inscribirse en un rectángulo de 100×0,2 m.
La desviación admisible de las entrelíneas de unión en sembradoras adyacentes no debe ser superior a ±2 cm, y la anchura de las entrelíneas de unión en dos pasadas adyacentes del agregado no debe desviarse de la anchura de entrelínea establecida en más de ±5 cm.
Las franjas de giro deben sembrarse con la misma dosis de siembra que en todo el campo. No se admiten fallas ni solapamientos.
Evaluación de la calidad de los trabajos de cuidado de los cultivos
La calidad de ejecución del laboreo entre hileras se evalúa por los indicadores:
- plazo de laboreo;
- profundidad;
- uniformidad;
- grado de desmenuzamiento del suelo;
- grado de corte de malezas;
- ausencia de daños a las plantas cultivadas.
El suelo en las entrelíneas debe laborearse a la profundidad requerida, sin dañar el sistema radicular del cultivo, respetando la zona de protección en las hileras.
El suelo en la zona laboreada debe estar aflojado, migajoso y nivelado, excepto en los cultivos que requieren aporque. Todas las plantas adventicias en la zona de paso de los órganos de trabajo del cultivador deben estar cortadas. Los fertilizantes minerales aplicados como abonado de cobertura deben incorporarse al suelo a la profundidad establecida.
Durante el aporque, la tierra húmeda debe arrimarse a los tallos de las plantas. No se admiten daños a las plantas cultivadas durante la ejecución de los laboreos. El control de la calidad de ejecución de las operaciones de cuidado se realiza tanto al inicio del trabajo como durante su ejecución.
Productividad
La productividad de los agregados de arada y de otros agregados es la cantidad de trabajo de calidad especificada realizado por ellos durante un intervalo de tiempo T. La productividad se divide en teórica (calculada) y real.
La productividad teórica W se calcula mediante la fórmula:
donde
- B
- — ancho de labor constructivo del agregado (arado), m;
- v
- — velocidad teórica de desplazamiento del agregado, km/h.
La productividad real del agregado siempre es menor que la teórica debido a las desviaciones del ancho de labor real B, de la velocidad real de desplazamiento vp y del tiempo neto de trabajo Tp respecto de los valores calculados.
La anchura de labor del agregado puede diferir de la constructiva debido a una conexión incorrecta de las máquinas al tractor, a una regulación errónea de los órganos de trabajo, a una conducción imprecisa del agregado, al solapamiento del ancho de labor de las máquinas individuales que forman el agregado, al mal estado técnico y a averías de las máquinas. La velocidad de trabajo del agregado difiere de la teórica debido al patinaje de los órganos de propulsión y al mal estado técnico del tractor. El tiempo durante el cual el agregado realiza directamente trabajo útil (arada, rastrillado, etc.) difiere del calculado, ya que parte del tiempo de trabajo se dedica a desplazamientos, giros, paradas para regulación, reparación, limpieza y recarga de las máquinas y a otras medidas organizativas.
Por ello, la productividad real se determina teniendo en cuenta el coeficiente de corrección K mediante la fórmula
donde
Al organizar el trabajo de los agregados se procura que la productividad real se aproxime a la teórica. Para ello se utiliza al máximo el ancho de labor constructivo, se trabaja a velocidades elevadas y se aprovecha de forma óptima el tiempo de turno; también se organiza el trabajo de los agregados en dos y tres turnos, especialmente en los períodos de mayor carga. También tiene gran importancia la realización oportuna de las medidas de mantenimiento técnico de las máquinas, la observancia de la periodicidad de las operaciones de limpieza, lubricación, comprobación del estado de las unidades de montaje individuales, órganos de trabajo, transmisiones y sus regulaciones preventivas.
Para mejorar el mantenimiento técnico de las máquinas se utiliza el trabajo en grupo de los agregados de arada.
Lista de fuentes
- Bazdyrev G. I., Loshakov V. G., Puponin A. I. y otros (2000). Agricultura. Libro de texto para universidades. Moscú: Editorial «Kolos».
- Niklyaev V. S. (2000). Fundamentos de la tecnología de producción agrícola. Agricultura y producción de cultivos. Moscú: «Bylina».
- Klenin N. I., Kiselev S. N., Levshin A. G. (2008). Máquinas agrícolas. Moscú: KolosS.
- Khalansky V. M., Gorbachev I. V. (2004). Máquinas agrícolas. Moscú: KolosS.




