Etapa juvenil

Actualizado: 12 Junio 2026EnglishРусский

Etapa juvenil (del latín juvenilis — joven) es el período inicial del desarrollo postembrionario de una planta con semilla, que comienza desde el momento de la germinación de la semilla y finaliza con la transición a la etapa virginal — la etapa de una planta vegetativa adulta, capaz de reproducirse vegetativamente pero que aún no ha entrado en la fase generativa (Gatsuk et al., 1980; Poethig, 2013).

En la botánica rusa y extranjera, esta etapa a menudo se subdivide en dos fases: plántula (seedling) y planta joven (young plant) (Serebryakova et al., 2006; Graham et al., 2014). En la literatura en inglés también se utiliza el término juvenile phase (Manuela & Xu, 2020; Liao & Xu, 2026).

La esencia de la etapa juvenil es que la planta aún no posee las características de un organismo vegetativo adulto típico y conserva una serie de rasgos “inmaduros”:

  • tipo de nutrición transicional: inicialmente a partir de las reservas de la semilla (heterótrofa o mixta), luego una transición gradual a la autotrofia;

  • simplicidad morfológica y presencia de estructuras juveniles específicas (por ejemplo, cotiledones, primeras hojas de forma especial, ausencia o débil desarrollo de tejidos secundarios);

  • alta sensibilidad a las condiciones ambientales y capacidad de regeneración;

  • incapacidad para la reproducción vegetativa (en la mayoría de las especies) y para formar órganos generativos.

Es importante enfatizar que la etapa juvenil no es idéntica a la etapa virginal (vegetativa adulta). Los principales criterios de diferenciación (Gatsuk et al., 1980; Poethig, 2013):

  • presencia de cotiledones y/o hojas juveniles especializadas (en la plántula);

  • patrón de crecimiento y ramificación (las plantas juveniles a menudo conservan el crecimiento monopodial, ausencia de ramificación de segundo orden y superiores);

  • estructura de las hojas: las hojas juveniles pueden diferir en forma, nervadura, pubescencia, tamaño y contribución fotosintética de las hojas adultas de la misma especie (Zotz et al., 2011);

  • capacidad de reproducción vegetativa — un marcador clave: está ausente en individuos juveniles y aparece solo en la etapa virginal (Gatsuk et al., 1980).

Por lo tanto, la etapa juvenil representa un período crítico de la ontogénesis, durante el cual se establece la arquitectura de la futura planta, se forman las estructuras primarias del brote y la raíz, y ocurre el cambio del metabolismo de heterótrofo a autótrofo (Raven et al., 2013; Bidlack & Jansky, 2021).

1. Lugar de la etapa juvenil en la ontogénesis (ciclo de vida)

1.1. Relación con las etapas anterior y posterior

La ontogénesis de las plantas con flores se divide tradicionalmente en cuatro grandes períodos: latente (dormición de la semilla), pregenerativo (vegetativo), generativo y postgenerativo (senescencia) (Gatsuk et al., 1980; Serebryakova et al., 2006). A su vez, el período pregenerativo incluye estados sucesivos: plántula (seedling), juvenil (juvenile), inmaduro (immature) y virginal (virginile). Por lo tanto, la etapa juvenil ocupa un lugar estrictamente definido entre la etapa de plántula y la etapa inmadura (o directamente virginal).

  • Etapa precedente — latente (semilla). La semilla contiene un embrión formado que se encuentra en estado de dormición forzada u orgánica. Durante este período, la actividad metabólica es extremadamente baja y el desarrollo se suspende hasta que lleguen condiciones favorables (Raven et al., 2013). El final de la etapa latente y el inicio de la germinación marcan el comienzo de la etapa juvenil.

  • Etapa subsiguiente — virginal. En la escuela rusa de morfología etaria (Gatsuk et al., 1980), el estado virginal se define como la etapa en la que la planta alcanza la estructura vegetativa típica de la especie (por ejemplo, un brote ramificado con hojas de tipo “adulto”), pero aún no es capaz de florecer. La diferencia clave entre la etapa juvenil y la virginal es la ausencia de capacidad de reproducción vegetativa en individuos juveniles. En la mayoría de las hierbas perennes y plantas leñosas, los esquejes tomados de brotes juveniles no enraízan o producen raíces débiles, mientras que los individuos virginales se reproducen fácilmente de forma vegetativa (Poethig, 2013).

1.2. Principales procesos que ocurren durante la etapa juvenil

La transición del estado latente a la etapa juvenil va acompañada de una serie de procesos interrelacionados:

  • Hinchamiento de la semilla y activación del metabolismo. La absorción de agua conduce a la ruptura de la cubierta seminal, activación de enzimas y movilización de sustancias de reserva del endospermo o los cotiledones (Raven et al., 2013).

  • Reanudación de la división celular en los meristemas del embrión. Los meristemas apicales de la raíz y el brote salen de la dormición y comienzan a producir activamente nuevas células. Ya en las primeras etapas de la germinación se establecen los tejidos primarios: protodermis, meristema fundamental y procambium (Graham et al., 2014).

  • Emergencia de la plántula. Generalmente, la radícula es lo primero que emerge de la semilla, anclando la plántula en el sustrato y comenzando a absorber agua e iones minerales. Le sigue la extensión del hipocótilo (en especies con germinación epigea) o epicótilo (en especies con germinación hipogea), llevando los cotiledones y el primer par de hojas verdaderas a la superficie (Bidlack & Jansky, 2021).

  • Transición a la nutrición autótrofa. Los cotiledones (o las primeras hojas verdes) comienzan a fotosintetizar. Gradualmente, la planta deja de depender de las reservas de la semilla y se cambia completamente a la nutrición carbonada independiente.

1.3. Terminología internacional

Para una lectura exitosa de la literatura científica y la participación en discusiones internacionales, es útil conocer los principales equivalentes del concepto “etapa juvenil”:

Idioma inglés:

  • juvenile stage / juvenile phase (Poethig, 2013; Manuela & Xu, 2020)

  • seedling stage (para la etapa de plántula)

  • vegetative phase change — transición de la fase juvenil a la fase vegetativa adulta (Liao & Xu, 2026)

Idioma alemán: - Juvenilstadium - Keimlingsphase (etapa de plántula)

Idioma neerlandés: - jeugdfase - kiemplantfase

En la literatura occidental, el período pregenerativo a menudo se divide en tres etapas: seedlingjuvenileadult vegetative (correspondiente al estado virginal), prestando especial atención a los mecanismos moleculares-genéticos del cambio, particularmente la acción de los microARN miR156 y miR172 (Liao & Xu, 2026; Poethig, 2013). En la botánica rusa, gracias al trabajo de A. A. Uranov y su escuela (Gatsuk et al., 1980), se ha desarrollado un sistema detallado de estados etarios que incluye un estado inmaduro adicional — una etapa de transición entre las fases juvenil y virginal. Esto permite describir con mayor precisión la ontogénesis tanto de especies anuales como perennes.

2. Estructura de la etapa juvenil: de plántula a planta joven

La etapa juvenil no es homogénea — en ella se distinguen claramente dos fases sucesivas: plántula (estado etario pl según la clasificación de Gatsuk et al., 1980) y planta joven (estado propiamente juvenil j). La transición entre ellas está asociada con la pérdida de conexión con la semilla y la finalización de la formación de los órganos vegetativos primarios.

2.1. Etapa de plántula (seedling)

Diagrama de germinación

Diferencias entre los tipos de germinación epigea e hipogea

El panel izquierdo muestra la germinación epigea: los cotiledones son llevados a la superficie por el alargamiento del hipocótilo. El panel derecho muestra la germinación hipogea: los cotiledones permanecen bajo tierra, y el epicótilo con las primeras hojas verdaderas es llevado a la superficie.

Fotografía de una plántula de frijol

Plántula de frijol (<span lang="la" class="biological-name">Phaseolus vulgaris</span>) en una etapa temprana de desarrollo

Se muestra un frijol recién germinado. El hipocótilo lleva los cotiledones por encima de la superficie del sustrato. Las primeras hojas verdaderas aún están en estado rudimentario.

Una plántula es una planta que todavía mantiene una conexión morfológica con la semilla (restos de la cubierta seminal, endospermo o cotiledones que contienen sustancias de reserva) y se alimenta parcialmente de sus recursos (Gatsuk et al., 1980; Serebryakova et al., 2006).

Inicio de la etapa. La etapa comienza con la emergencia de la radícula de la semilla durante la germinación. En la mayoría de las especies, la raíz es lo primero que emerge de la semilla, anclando la plántula en el sustrato y comenzando a absorber agua e iones minerales (Raven et al., 2013). Le sigue la extensión del hipocótilo (en eudicotiledóneas con germinación epigea) o epicótilo (en muchas monocotiledóneas y eudicotiledóneas con germinación hipogea), llevando los cotiledones a la superficie o dejándolos en el suelo.

Tipos de germinación. Dependiendo del comportamiento de los cotiledones, se distinguen dos tipos principales de germinación (Raven et al., 2013; Serebryakova et al., 2006):

  • Germinación epigea. Característica del frijol, arce, calabaza, girasol. El hipocótilo se alarga activamente, llevando los cotiledones por encima de la superficie del suelo. Los cotiledones se vuelven verdes y comienzan a fotosintetizar, actuando como los primeros órganos asimiladores.

  • Germinación hipogea. Observada en guisante, roble, muchos pastos. El hipocótilo permanece corto, mientras que el epicótilo se alarga, llevando las hojas verdaderas a la superficie. Los cotiledones permanecen bajo tierra y sirven como reservorio de sustancias de reserva, que se gastan gradualmente en el crecimiento de la plántula.

Estas diferencias tienen una importante significación adaptativa: la germinación epigea asegura una rápida salida a la luz pero hace que los cotiledones sean vulnerables al pastoreo y las heladas; la germinación hipogea protege los cotiledones pero requiere una mayor cantidad de sustancias de reserva para el alargamiento del epicótilo (Bidlack & Jansky, 2021).

Papel de los cotiledones. Las funciones de los cotiledones son multifacéticas y dependen del tipo de germinación:

  • Almacenamiento — en especies con germinación hipogea, los cotiledones contienen almidón, proteínas y aceites.

  • Absorción (haustorial) — en los pastos, el cotiledón (escudete) absorbe nutrientes del endospermo y los transfiere al embrión en crecimiento (Serebryakova et al., 2006).

  • Fotosíntesis — en especies con germinación epigea, los cotiledones se vuelven verdes y asimilan dióxido de carbono.

  • Protección — los cotiledones pueden cubrir la yema apical en la fase de plántula.

Es importante enfatizar que los cotiledones no son hojas verdaderas ni por origen (se forman en el embrión antes de la formación del ápice del brote) ni por estructura (tienen diferente nervadura y estructura celular) (Graham et al., 2014). Son órganos embrionarios y, después de cumplir su función, en la mayoría de las especies se secan y caen.

2.2. Etapa de planta joven (estado juvenil j)

Esta etapa comienza después de que la plántula ha pasado completamente a la nutrición autótrofa y ha perdido la conexión con la semilla (la cubierta seminal y los restos del endospermo caen). La planta joven ya tiene sus propias raíces y brotes, pero conserva una serie de rasgos “inmaduros” (Gatsuk et al., 1980; Poethig, 2013).

Principales rasgos morfológicos de una planta juvenil:

  • Presencia de primeras hojas verdaderas (generalmente 1–3 pares), que pueden diferir notablemente de las hojas de la planta adulta en forma, tamaño, pubescencia y grado de disección. En eudicotiledóneas (por ejemplo, hiedra Hedera helix), las hojas juveniles son lobuladas, mientras que las adultas son enteras; en acacias, las hojas juveniles son pinnadas, mientras que las adultas se transforman en filodios (Zotz et al., 2011).

  • Estructura simple del brote: el brote principal generalmente no se ramifica o se ramifica débilmente (los brotes laterales están ausentes o en estado rudimentario). El patrón de crecimiento es monopodial (Serebryakova et al., 2006).

  • Sistema radicular todavía conserva características de estructura primaria: la raíz principal está bien expresada, las raíces laterales son pocas, las raíces adventicias están ausentes o apenas comienzan a formarse.

  • Falta de capacidad para la reproducción vegetativa. Los esquejes tomados de brotes juveniles generalmente no enraízan o producen callo débil; este es un rasgo diagnóstico importante para separar la fase juvenil de la fase virginal (Gatsuk et al., 1980).

2.3. Criterios para el final de la etapa juvenil

La transición del estado juvenil al estado inmaduro (o directamente al virginal) ocurre gradualmente y está marcada por varios cambios clave (Poethig, 2013; Manuela & Xu, 2020):

  1. Aparición de hojas de tipo “adulto” (heteroblastia). Las hojas formadas en los nudos subsiguientes adquieren la forma, nervadura y pubescencia características de la planta vegetativa madura. En muchas especies leñosas (fresno, roble, haya), esta transición puede prolongarse durante varios años y estar acompañada de formas de hoja intermedias.

  2. Adquisición de la capacidad de reproducción vegetativa. Los esquejes de tallo tomados del brote enraízan fácilmente, y de las yemas axilares se desarrollan plantas independientes. Este rasgo se considera el criterio más confiable para el final de la etapa juvenil (Gatsuk et al., 1980).

  3. Cambio en la arquitectura del brote. Comienza la ramificación de brotes de segundo orden y superiores, formando la copa típica (en árboles) o el macollamiento (en pastos). El meristema apical del brote principal puede conservar el patrón de crecimiento monopodial, pero los meristemas axilares se activan.

  4. Reestructuración fisiológica (sin profundizar en bioquímica): aumenta la resistencia al estrés, cambia la relación entre los procesos de crecimiento y la acumulación de biomasa.

En diferentes especies, la duración de la etapa juvenil varía ampliamente — desde unas pocas semanas en hierbas anuales (por ejemplo, rábano o Arabidopsis) hasta 10–15 años en algunas especies leñosas (por ejemplo, abeto o roble) (Poethig, 2013). En árboles frutales (manzano, peral), la etapa juvenil puede durar de 3 a 7 años, y durante este período las plántulas no entran en fructificación, lo que tiene importancia para el mejoramiento genético y la producción en viveros.

Por lo tanto, la estructura de la etapa juvenil refleja el despliegue secuencial de las estructuras embrionarias, el establecimiento de la nutrición autótrofa y la preparación de la planta para la transición a la fase vegetativa “adulta” — el estado virginal.

3. Rasgos morfológicos de la juvenilidad

Las plantas juveniles se diferencian de las plantas adultas (virginales y generativas) en una serie de rasgos morfológicos. Estos rasgos son el resultado de programas genéticos del desarrollo relacionado con la edad, el más estudiado de los cuales es la vía dependiente de miR156 (Poethig, 2013; Manuela & Xu, 2020). En esta sección, consideraremos las diferencias externas fácilmente observables sin profundizar en los mecanismos moleculares.

3.1. Forma, tamaño y anatomía de las hojas (heteroblastia)

Diagrama de la regulación de los rasgos de hojas juveniles y adultas

Comparación de hojas juveniles y adultas de <span lang="la" class="biological-name">Arabidopsis</span>: tricomas abaxiales y aserrado del margen

El diagrama muestra cómo las hojas juveniles (izquierda) carecen de tricomas en el envés y tienen el margen liso, mientras que las hojas adultas (derecha) desarrollan tricomas y aserrado. Estas diferencias se basan en una disminución de los niveles de miR156 y la activación de los factores de transcripción SPL.

Los cambios más notables ocurren en las hojas. El fenómeno por el cual las hojas de una misma planta difieren en forma según la edad se llama heteroblastia (Zotz et al., 2011).

Rasgos característicos de las hojas juveniles:

  • Forma más simple. En muchas plantas leñosas y herbáceas, las hojas juveniles son menos disectadas, enteras o ligeramente lobuladas, mientras que las hojas adultas pueden ser profundamente lobuladas, palmada o pinnadamente disectadas. Un ejemplo clásico es la hiedra (Hedera helix): las hojas juveniles tienen 3–5 lóbulos, mientras que las hojas adultas son ovado-rómbicas, enteras (Zotz et al., 2011).

  • Tamaño más pequeño. Las hojas juveniles son generalmente más pequeñas que las hojas adultas. En el roble común (Quercus robur), las primeras hojas de la plántula son de 5 a 10 veces más pequeñas que las hojas de un árbol adulto.

  • Pubescencia diferente. Los pelos (tricomas) en las hojas juveniles pueden ser más densos o, por el contrario, estar ausentes. En Arabidopsis thaliana, el envés de las hojas juveniles es glabro, mientras que las hojas adultas están cubiertas de tricomas (Manuela & Xu, 2020). En tomate, las hojas juveniles tienen una pubescencia más densa, que luego se reduce.

  • Coloración diferente. A veces, las hojas juveniles contienen más antocianina (tono rojizo) o, por el contrario, son más claras debido a un menor número de cloroplastos. Sin embargo, este rasgo varía según la iluminación y no es universal.

Formas de transición. Entre las hojas típicamente juveniles y las típicamente adultas pueden formarse hojas de tipo transicional, que combinan rasgos de ambas etapas. En el fresno (Fraxinus excelsior), las hojas juveniles tienen 3–7 folíolos, las de transición 7–9, y las adultas 9–13 (Gatsuk et al., 1980).

3.2. Características del tallo y patrón de ramificación

Los brotes juveniles difieren significativamente de los brotes de plantas adultas en el patrón de crecimiento y ramificación:

  • Brote principal no ramificado o débilmente ramificado. En la mayoría de las especies leñosas (pino, abeto, roble), en la fase juvenil el brote principal crece monopodialmente, y los brotes laterales de primer orden están ausentes o representados por unas pocas ramas cortas (“braquiblastos”). En plantas herbáceas (trigo, cebada), las plantas juveniles generalmente no macollan o macollan débilmente (Serebryakova et al., 2006).

  • Tallo más delgado y herbáceo. En plantas leñosas, los tallos juveniles no se lignifican o solo parcialmente. Los tejidos protectores secundarios (peridermis) están ausentes, y el tallo está cubierto por epidermis con estomas.

  • Diferente filotaxis (disposición de las hojas). En algunas especies, el orden de disposición de las hojas puede diferir en brotes juveniles y adultos. Por ejemplo, en el eucalipto (Eucalyptus globulus), las hojas juveniles son opuestas, mientras que las adultas son alternas (Zotz et al., 2011).

  • Capacidad para formar raíces adventicias (rizogénesis). En los brotes juveniles, la capacidad de enraizamiento está reducida (ver Sección 2), lo que se asocia con la ausencia o débil desarrollo del cambium y las fibras del líber, de las cuales se forman los primordios radiculares.

3.3. Sistema radicular de las plantas juveniles

La raíz en la fase juvenil también tiene una serie de rasgos distintivos:

  • Raíz principal claramente expresada. En dicotiledóneas y gimnospermas, la raíz embrionaria (principal) está bien desarrollada en la etapa juvenil. Crece verticalmente hacia abajo y lleva pocas raíces laterales de primer orden. Se forma un sistema radicular pivotante (Serebryakova et al., 2006).

  • Raíces adventicias ausentes o escasas. En muchos pastos, las raíces adventicias (nudales) comienzan a formarse solo durante la transición al estado virginal — en la fase de macollamiento. En el trébol rojo, las raíces adventicias en el tallo aparecen solo después de que el brote principal se ha alargado suficientemente.

  • Extremidades radiculares delgadas. La zona de absorción de la raíz es relativamente más larga que en la planta adulta, y la proporción de tejidos mecánicos en el cilindro central es menor. La cofia está bien desarrollada.

  • Micorriza. En muchas especies leñosas (pino, roble, abedul), la infección de las raíces por hongos micorrícicos ocurre ya en la etapa juvenil, lo que aumenta la capacidad de absorción de las raíces. Sin embargo, la ectomicorriza completa se forma solo después de varios años.

3.4. Ejemplos para cultivos agrícolas

Para la educación agrícola, es especialmente importante poder reconocer los rasgos juveniles en plantas cultivadas.

Cultivo Rasgos juveniles Transición al estado adulto
Trigo (Triticum) Plántula con una raíz seminal y 2–3 raíces nudales; hojas lineales, glabras. Macollamiento ausente o débil. Aparición de 4–5 hojas verdaderas, comienzo del macollamiento (formación de brotes laterales).
Maíz (Zea mays) Plántula con una raíz principal y 2–3 raíces seminales; hojas estrechas, sin pubescencia. Formación de raíces adventicias (nudales), expansión de la lámina foliar, aparición de una capa cerosa.
Frijol (Phaseolus) Los cotiledones son llevados a la superficie; las primeras hojas verdaderas simples, acorazonadas. Aparición de hojas trifoliadas, comienzo de la ramificación del brote.
Manzano (Malus) Las plántulas tienen hojas con márgenes enteros o ligeramente lobulados, sin pubescencia; brotes no ramificados. Aparición de hojas con márgenes aserrado-crenados y pubescencia, ramificación de brotes.
Tomate (Solanum lycopersicum) Primeras hojas enteras, luego imparipinnadas con un pequeño número de lóbulos; tallo delgado. Las hojas se vuelven pinnatipartidas con 7–9 lóbulos, el tallo se engrosa.

Es importante entender que los rasgos enumerados no son absolutos. En algunas especies, la transición del estado juvenil al virginal puede ser prolongada, y en una misma planta pueden estar presentes simultáneamente hojas de diferentes tipos (por ejemplo, en el roble en la zona de transición). Además, las condiciones externas (luz, temperatura, nutrición mineral) pueden influir en la expresión de los rasgos juveniles, pero no anulan el programa general de desarrollo etario (Poethig, 2013).

Por lo tanto, los rasgos morfológicos de la juvenilidad forman un síndrome integral que permite distinguir sin error una planta joven de una adulta incluso en ausencia de flores y frutos. El conocimiento de estos rasgos es necesario para observaciones fenológicas, evaluación de la calidad del material de plantación y determinación del momento de las operaciones agrotécnicas (por ejemplo, repique de plántulas, injertos).

4. Duración y factores que afectan la duración de la etapa juvenil (aspecto ecológico)

La duración de la etapa juvenil varía en un rango muy amplio — desde unas pocas semanas en hierbas anuales hasta 10–15 (y en algunas especies leñosas hasta 30) años. Esta duración está determinada genéticamente, pero puede ser modificada significativamente por las condiciones externas. La capacidad de las plantas para “ajustar” la velocidad del desarrollo etario a la situación ecológica actual tiene una enorme importancia adaptativa (Poethig, 2013; Gatsuk et al., 1980).

4.1. Rango de duración en la naturaleza y la agronomía

Dependiendo de la longevidad (forma de vida) y la estrategia ecológica de la especie, se distinguen varios rangos típicos:

  • Hierbas anuales (epímeras). La etapa juvenil es extremadamente corta — de 1 a 3–4 semanas después de la emergencia. En rábano, berro, cereales de primavera, la transición al estado virginal (formación de hojas adultas y comienzo de la ramificación) ocurre ya en la fase de 2–3 hojas verdaderas. El desarrollo acelerado permite a las anuales completar su ciclo de vida en una temporada de crecimiento (Raven et al., 2013).

  • Hierbas bienales. En el primer año de vegetación, la planta se encuentra en la fase juvenil (y luego inmadura), formando una roseta basal de hojas. Solo después de pasar el invierno y la vernalización pasa a las etapas virginal y generativa. Por lo tanto, la etapa juvenil puede durar de 6 a 10 meses (en zanahoria, remolacha, repollo) (Serebryakova et al., 2006).

  • Hierbas perennes. En pastos de pradera (festuca, fleo), la etapa juvenil dura de 2 a 5 semanas, después de lo cual comienza el macollamiento (estado virginal). En leguminosas herbáceas (trébol, alfalfa), la fase juvenil puede prolongarse de 1 a 2 meses. En hierbas perennes de bosque (lirio de los valles, asarabacara), la etapa juvenil en condiciones naturales dura de 2 a 4 años (Gatsuk et al., 1980).

  • Plantas leñosas. La duración de la etapa juvenil es máxima. En la mayoría de las especies de hoja caduca (roble, fresno, abedul), las plántulas conservan rasgos juveniles durante 3–7 años, en coníferas (abeto, pino) — 5–10 años, y en algunos árboles tropicales — hasta 15–20 años (Poethig, 2013; Zotz et al., 2011).

En la práctica agronómica, la duración de la etapa juvenil tiene un significado económico directo. Para frutales y especies forestales, este es el “período de juventud” en el que los árboles no dan frutos. Los mejoradores se esfuerzan por acortar este período para acelerar la entrada de las variedades en fructificación. En hortalizas, por el contrario, es importante evitar una transición prematura a la fase generativa (por ejemplo, en repollo, remolacha, cebolla) para obtener órganos vegetativos grandes.

4.2. Factores externos que afectan la duración de la etapa juvenil

La duración de la etapa juvenil está regulada no solo por el programa interno sino también por un complejo de factores abióticos y bióticos. La planta “evalúa” las condiciones ambientales y puede acelerar o ralentizar su desarrollo etario (Poethig, 2013).

Régimen de luz

La luz es una de las señales clave para el cambio de los programas etarios.

  • Intensidad de la luz. Bajo deficiencia de luz (sombra), la etapa juvenil se prolonga. En muchas especies leñosas, las plántulas que crecen bajo el dosel del bosque pueden conservar hojas juveniles y no ramificarse durante muchos años, mientras que en lugares abiertos las mismas especies pasan al estado virginal de 2 a 3 veces más rápido (Zotz et al., 2011).

  • Composición espectral (relación de luz roja a roja lejana). Este factor actúa a través del sistema del fitocromo, pero a nivel morfológico se manifiesta en una aceleración o desaceleración del cambio de formas foliares. Con una alta proporción de luz roja lejana (típica del sombreado), el desarrollo de los rasgos juveniles se prolonga.

  • Fotoperíodo. En algunas especies (por ejemplo, soja, crisantemo), la duración de la etapa juvenil puede depender de la duración del día, pero para la mayoría de las plantas el fotoperíodo afecta principalmente a la transición a la floración, más que al cambio de fases vegetativas (Bidlack & Jansky, 2021).

Temperatura

El régimen de temperatura afecta la velocidad de todos los procesos de crecimiento, incluido el cambio de estados etarios.

  • Temperaturas óptimas aceleran el paso de la etapa juvenil. Para la mayoría de las plantas de zonas templadas, el óptimo se encuentra en el rango de +20…+25 °C.

  • Temperaturas bajas ralentizan el desarrollo. En los cereales de invierno (trigo, centeno), la etapa juvenil que comenzó en otoño se prolonga durante todo el invierno y termina solo en primavera después de la vernalización (Raven et al., 2013).

  • Temperaturas extremadamente altas pueden causar el cese del crecimiento y la “conservación” del estado juvenil hasta que lleguen condiciones más favorables (dormición forzada).

Nutrición mineral y disponibilidad de agua

La disponibilidad de nutrientes minerales y agua también modifica la duración de la etapa juvenil.

  • Nutrición nitrogenada. Dosis altas de nitrógeno generalmente aceleran el crecimiento y pueden acortar la etapa juvenil, especialmente en plantas herbáceas. Sin embargo, el exceso de nitrógeno a veces causa “lujo” (crecimiento vegetativo excesivo con retraso en la transición al estado virginal).

  • Fósforo y potasio. Ambos elementos son necesarios para el desarrollo normal del sistema radicular y el metabolismo energético. Su deficiencia ralentiza el crecimiento y retrasa el cambio de fases etarias.

  • Déficit hídrico. La sequía inhibe los procesos de crecimiento y puede alargar significativamente la etapa juvenil, especialmente en especies leñosas. En algunos xerófitos, por el contrario, la sequía estimula el desarrollo acelerado (estrategia adaptativa).

Densidad de siembra y competencia

En los agrocenosis y comunidades naturales, la densidad de plantas afecta la disponibilidad de luz, agua y nutrientes. En siembras densas, la etapa juvenil se prolonga: las plantas se estiran, retienen hojas juveniles por más tiempo, comienzan a ramificarse más tarde. Este fenómeno es bien conocido en el cultivo de plántulas de hortalizas (tomate, pimiento, berenjena): con espacio insuficiente, las plántulas “se espigan”, permaneciendo en la fase juvenil y sin formar racimos florales.

4.3. Influencia humana en la duración de la etapa juvenil en agronomía

La práctica agronómica ha desarrollado una serie de técnicas para el manejo dirigido de la duración de la etapa juvenil:

  • Cultivo de plántulas. En suelo protegido, se crean condiciones óptimas (luz, temperatura, nutrición), lo que permite acortar la etapa juvenil y obtener productos tempranos (pepino, tomate, repollo). Al mismo tiempo, el repique y el endurecimiento pueden ralentizar temporalmente el desarrollo, estimulando la formación de un sistema radicular más potente.

  • Injerto de frutales. Para acortar la etapa juvenil (período hasta la primera fructificación), las plántulas (portainjertos) se injertan con esquejes tomados de árboles frutales. La variedad (injerto) ya se encuentra en la fase virginal o generativa, lo que permite obtener una cosecha de 2 a 5 años antes que con una plántula (Poethig, 2013).

  • Regulación de la nutrición mineral. La fertilización nitrogenada acelera el crecimiento vegetativo pero puede retrasar la transición a la etapa virginal en frutales. Por lo tanto, en los viveros se limitan las dosis de nitrógeno y se aplican fertilizantes potásico-fosforados para acelerar la maduración de los tejidos y la transición a la fructificación.

  • Tratamientos hormonales (en la agronomía moderna, aunque esto roza la fisiología, lo mencionamos sin detalles): el tratamiento con giberelinas puede acelerar la transición al estado adulto en algunas especies (manzano, cítricos), mientras que los retardantes (por ejemplo, paclobutrazol) la ralentizan.

4.4. Significado ecológico de la plasticidad de la etapa juvenil

La capacidad de variar la duración de la etapa juvenil en respuesta a las condiciones externas es una importante adquisición evolutiva. Bajo condiciones desfavorables (sombra, sequía, baja fertilidad del suelo), la planta “espera”, permaneciendo en la fase juvenil, y no gasta recursos en formar hojas adultas complejas y ramificarse. Tan pronto como las condiciones mejoran (por ejemplo, al morir un árbol edificador en el bosque), la planta acelera su desarrollo y pasa al estado virginal, ocupando rápidamente el espacio liberado (Zotz et al., 2011; Poethig, 2013).

En agronomía, comprender estos patrones permite optimizar las prácticas tecnológicas: fechas de siembra, densidad de plantas, regímenes de nutrición mineral y riego. Al manejar los factores ambientales, se puede acortar la etapa juvenil para obtener una cosecha temprana o prolongarla para acumular un aparato vegetativo potente (por ejemplo, en el cultivo de repollo, lechuga, hortalizas de hoja).

5. Final de la etapa juvenil y transición al estado virginal

La transición de la etapa juvenil al estado virginal no es un evento instantáneo sino un proceso gradual que puede abarcar varios nudos (metámeros) del brote. En algunas especies (por ejemplo, muchas hierbas anuales), el cambio de fase ocurre rápidamente, dentro de 1–2 hojas; en otras (especies leñosas, algunas hierbas perennes), la transición se prolonga durante años y va acompañada de la formación de hojas de tipo transicional (Poethig, 2013; Zotz et al., 2011).

Sin embargo, para diagnosticar el estado etario y para fines prácticos (por ejemplo, para determinar la preparación de la planta para la reproducción vegetativa o para el injerto), es necesario identificar marcadores claros y objetivos del final de la etapa juvenil.

5.1. Marcadores morfológicos del final de la etapa juvenil

Los signos más confiables para determinar que la planta ha salido de la fase juvenil y ha entrado en el estado virginal son los siguientes (Gatsuk et al., 1980; Manuela & Xu, 2020):

  1. Cese de la formación de hojas de tipo juvenil y comienzo de la formación masiva de hojas de morfología adulta. En especies con heteroblastia pronunciada (acacia, hiedra, eucalipto, fresno), esta transición es obvia: las hojas formadas en el brote principal después de un cierto número de nudo adquieren la forma, nervadura, pubescencia y color característicos de la planta adulta. En especies con cambios menos notorios (por ejemplo, la mayoría de los pastos), la transición puede expresarse en un cambio en el ancho de la lámina foliar, la aparición de una capa cerosa o un cambio en la estructura anatómica (aparición de esclerénquima, cambio en el número de estomas).

  2. Cambio en el patrón de ramificación y la arquitectura del brote. En plantas leñosas, la fase juvenil se caracteriza típicamente por un brote principal no ramificado o débilmente ramificado. La transición al estado virginal se acompaña de una ramificación activa: comienzan a crecer brotes laterales de primer orden (y luego de segundo orden), se forma una copa. En pastos y otras hierbas macollantes, el final de la fase juvenil está marcado por el inicio del macollamiento — la formación de brotes laterales a partir de yemas axilares en la zona de macollamiento.

  3. Adquisición de la capacidad de reproducción vegetativa. Este es uno de los criterios funcionales más confiables (Gatsuk et al., 1980). Si un esqueje (de tallo, raramente de hoja) tomado de la planta es capaz de enraizar y dar origen a una nueva planta, entonces ese individuo está al menos en estado virginal. Las plantas juveniles generalmente no forman raíces adventicias en los esquejes. Las excepciones son raras (algunas especies de sauces, álamos) y están relacionadas con las particularidades de su estrategia de vida.

  4. Aparición de signos que preceden a la floración (en especies con transición prolongada). En plantas perennes, la transición al estado virginal puede ir acompañada de la primera aparición de yemas florales que, sin embargo, aún no se desarrollan en flores completas (la llamada “fase de primordios de inflorescencia latentes”). Pero este rasgo no es universal: en plantas anuales, la floración ocurre solo algún tiempo después de la transición a la fase virginal.

Adición importante: En algunas especies, el estado inmaduro (transicional entre juvenil y virginal) puede durar bastante tiempo y caracterizarse por rasgos mixtos — algunas hojas de tipo juvenil, otras de tipo transicional, la capacidad de reproducción vegetativa aún no es completa. En la escuela rusa de morfología etaria, los individuos inmaduros se distinguen como una categoría separada (im) (Gatsuk et al., 1980; Serebryakova et al., 2006).

5.2. Marcadores conductuales y fisiológicos (sin profundizar en bioquímica)

Además de los signos externos, la transición al estado virginal va acompañada de cambios en los procesos fisiológicos que pueden ser registrados por métodos fisiológicos, pero son importantes para comprender la esencia del proceso:

  • Cambio en la actividad fotosintética. En muchas especies, las hojas adultas tienen una mayor fotosíntesis neta por unidad de área que las hojas juveniles (Lawrence et al., 2022 — citado por Liao & Xu, 2026). Las hojas juveniles, por el contrario, a menudo son más eficientes en condiciones de sombra.

  • Cambio en el régimen hídrico y la tolerancia a la sequía. Las hojas adultas suelen tener una cutícula más gruesa y regulan mejor la transpiración.

  • Cambio en el equilibrio hormonal. A nivel molecular, la transición está mediada por una disminución en la expresión de miR156 y un aumento en la actividad de los factores de transcripción SPL (Poethig, 2013; Manuela & Xu, 2020). Sin embargo, dado que evitamos profundizar en bioquímica y genética, esta información se proporciona solo para contexto general.

5.3. Aclaración importante: separación de la transición a la fase generativa

Debe enfatizarse que el final de la etapa juvenil (logro del estado virginal) no es idéntico a la transición a la floración y fructificación. La fase generativa ocurre más tarde, a menudo varios meses (en anuales) o años (en perennes y árboles) después del final de la etapa juvenil.

  • En cultivos anuales (tomate, pepino), pasan de 1 a 3 semanas entre el inicio del estado virginal y la formación de las primeras flores.

  • En bienales (zanahoria, repollo), la floración ocurre solo en el segundo año después de la vernalización, mientras que el estado virginal se alcanza ya al final del primer año.

  • En árboles frutales (manzano, peral), el estado virginal puede durar de 2 a 5 años o más hasta la primera floración. Durante este período, el árbol ya es capaz de reproducirse vegetativamente (sus esquejes enraízan) y tiene hojas de tipo adulto, pero aún no da frutos.

Por lo tanto, una planta virginal es una planta “adulta” en términos vegetativos, pero que aún no ha entrado en la fase reproductiva.

5.4. Ejemplos para cultivos agrícolas

Para mayor claridad, en la tabla se presentan los signos característicos del final de la etapa juvenil para algunos cultivos.

Cultivo Marcadores del final de la etapa juvenil Capacidad de reproducción vegetativa
Trigo de primavera Aparición de la 4ª–5ª hoja verdadera, comienzo del macollamiento Ausente (propagación solo por semillas)
Papa Aparición de 6–8 hojas verdaderas, comienzo de la ramificación del tallo Comienza la tuberización, pero los esquejes enraízan ya en la fase virginal
Manzano (plántula) Formación de hojas con pubescencia y margen aserrado (generalmente en el 3er–5to año), aparición de ramas laterales de primer orden El enraizamiento de esquejes verdes es posible solo a partir de brotes virginales
Tomate Aparición del primer racimo floral (generalmente después de 7–9 hojas verdaderas). Indicador: las hojas se vuelven pinnatipartidas, el tallo se engrosa Los esquejes de tallo enraízan fácilmente, incluso en la fase juvenil (excepción a la regla)
Pepino Aparición de la 5ª–6ª hoja verdadera, comienzo de la ramificación de los brotes laterales Los esquejes enraízan mal, pero en la práctica se utiliza la propagación por semillas

5.5. Significado agronómico del diagnóstico correcto de la transición

La capacidad de determinar con precisión el momento del final de la etapa juvenil y la transición al estado virginal es necesaria para resolver una serie de tareas prácticas:

  • Para la horticultura: determinar la edad óptima de las plántulas para el trasplante al campo. Las plántulas sobremaduras (retrasadas en la fase juvenil debido a la densidad o falta de luz) producen un rendimiento reducido.

  • Para la fruticultura: evaluar la preparación de los portainjertos de plántula para la injertación de yema (brotación). El injerto generalmente se realiza cuando el portainjerto ya ha pasado al estado virginal — entonces el injerto prende mejor y entra en fructificación más rápido.

  • Para la silvicultura y la jardinería ornamental: seleccionar esquejes para la reproducción vegetativa. Los esquejes de plantas juveniles no enraízan, por lo que la recolección se realiza solo a partir de individuos virginales y generativos.

  • Para el mejoramiento genético: eliminación temprana de híbridos que retienen rasgos juveniles durante mucho tiempo (especialmente en frutales), porque entran en fructificación más tarde.

Por lo tanto, la transición de la etapa juvenil al estado virginal es un momento clave en la ontogénesis, que marca el logro de la madurez vegetativa. En la práctica agronómica, el diagnóstico correcto de esta transición permite optimizar el momento de las operaciones tecnológicas y aumentar la eficiencia del cultivo de las plantas.

6. Significado agronómico de la etapa juvenil

La comprensión de las características de la etapa juvenil tiene una gran importancia práctica para la agricultura. El curso de este período inicial de la vida de la planta determina el momento de la obtención de productos, la calidad del material de plantación, la eficiencia del trabajo de mejoramiento genético y muchos otros indicadores agronómicos. En esta sección, consideraremos los principales aspectos aplicados relacionados con la fase juvenil de las plantas cultivadas.

6.1. Significado en la producción de cultivos y horticultura

El período de plántula — una etapa clave en la formación del rendimiento

Para la mayoría de los cultivos hortícolas (tomate, pimiento, berenjena, repollo, pepino), una parte significativa de la etapa juvenil transcurre en el período de plántula. Es en este momento cuando se forman los futuros órganos productivos: se forma el sistema radicular primario, se establecen las primeras hojas verdaderas que determinan el potencial fotosintético de la planta (Raven et al., 2013; Bidlack & Jansky, 2021).

La duración óptima del período de plántula debe corresponder a la duración de la etapa juvenil para ese cultivo. Si las plántulas se trasplantan demasiado temprano (en la fase de plántula o al comienzo de la fase juvenil), las plantas arraigan mal debido a un sistema radicular poco desarrollado y a la incapacidad para la nutrición autótrofa. Si las plántulas se mantienen demasiado tiempo (pasan al estado virginal mientras aún están en macetas), durante el trasplante las plantas sufren un estrés severo, se retrasan en el crecimiento y pueden pasar prematuramente a la floración en detrimento de la acumulación de masa vegetativa (especialmente en repollo y lechuga).

Etapa juvenil prolongada bajo deficiencia de luz es un problema típico en el cultivo de plántulas en el período invierno-primavera. Bajo sombra, las plantas permanecen en la fase juvenil por más tiempo, se estiran, tienen tallo delgado y hojas pequeñas y pálidas. Estas plántulas, después del trasplante al campo, arraigan peor y producen un rendimiento reducido (Zotz et al., 2011).

Formación de órganos productivos

En muchos cultivos hortícolas, la calidad del rendimiento depende de cómo haya transcurrido correctamente la etapa juvenil.

  • En raíces y tubérculos (zanahoria, remolacha, rábano). La raíz principal se forma durante la fase juvenil, que luego se engrosa y se convierte en un órgano de almacenamiento. Si la etapa juvenil se prolonga (por ejemplo, debido a la densidad o exceso de nitrógeno), las raíces son pequeñas y deformes. Por el contrario, con una transición prematura a la fase generativa (subida a flor), la raíz se vuelve leñosa y pierde calidad comercial (Serebryakova et al., 2006).

  • En cultivos de hoja (lechuga, espinaca, repollo). La etapa juvenil es un período de crecimiento activo de la roseta de hojas. Una fase juvenil prolongada (por ejemplo, en condiciones óptimas) permite obtener una masa foliar más grande y jugosa. La transición temprana a las etapas virginal y generativa (floración) conduce a la pérdida de rendimiento.

  • En hortalizas de fruto (tomate, pepino, pimiento). La transición de la etapa juvenil al estado virginal está marcada por la aparición del primer racimo floral (en tomate, después de 7–9 hojas). Los agrónomos regulan esta transición mediante regímenes de luz, temperatura y nutrición mineral para lograr un equilibrio óptimo entre la esfera vegetativa y la generativa.

6.2. Significado en la fruticultura y la producción en viveros

Combinaciones portainjerto-variedad

En fruticultura, se utiliza ampliamente la reproducción vegetativa — el injerto. Las plántulas (portainjertos) en la fase juvenil aún no son capaces de reproducirse vegetativamente pero tienen una alta capacidad regenerativa y se fusionan bien con el injerto. Sin embargo, los portainjertos demasiado jóvenes (en etapa de plántula) pueden dañarse durante la injertación de yema. La edad óptima del portainjerto para el injerto es el inicio del estado virginal, cuando el sistema radicular ya está suficientemente desarrollado y los tejidos conductores se han formado, pero el tallo aún no está completamente lignificado (Gatsuk et al., 1980).

Portainjertos juveniles (por ejemplo, plántulas de manzano de 1–2 años de edad) tienen una serie de ventajas: son más compatibles con el injerto, producen árboles vigorosos, pero entran en fructificación más tarde. Portainjertos virginales, cultivados a partir de esquejes o acodos, pueden ser clonales (enanizantes), lo que acelera el inicio de la fructificación (Poethig, 2013).

El problema de la larga etapa juvenil en frutales

Uno de los principales problemas de la propagación por semilla de árboles frutales (manzano, peral, cerezo, ciruelo) es la larga etapa juvenil. Las plántulas pueden no entrar en fructificación durante 5–10 años o más, lo que es extremadamente desventajoso para la fruticultura comercial. Por lo tanto, los mejoradores y viveristas utilizan varias técnicas para acortar la etapa juvenil (Poethig, 2013):

  • Injerto sobre portainjerto adulto (inserción de un esqueje de un árbol frutal). El injerto ya se encuentra en la fase virginal o generativa, y el árbol comienza a dar frutos 2–3 años después de la plantación.

  • Cultivo de plántulas en condiciones óptimas (nutrición mineral mejorada, buena iluminación, régimen de temperatura controlado) puede acortar la etapa juvenil en 1–2 años.

  • Tratamiento con giberelinas (en algunas especies) acelera la transición al estado virginal, pero este método requiere precaución y no siempre da un resultado estable.

  • Selección de formas de fructificación temprana en el mejoramiento. Algunas variedades de manzano (por ejemplo, ‘Borowinka’, ‘Grushovka Moskovskaya’) se caracterizan por una etapa juvenil corta y entran en fructificación en el 3er–4to año.

Técnica de “rejuvenecimiento” (regeneración a partir de tejidos juveniles)

En la producción en viveros, a veces se utiliza la capacidad de los tejidos juveniles para una regeneración activa. Los esquejes tomados de brotes juveniles (por ejemplo, de brotes de cepa) enraízan mejor que los esquejes de árboles adultos. Esto se utiliza para la micropropagación clonal de especies difíciles de enraizar (nuez, roble, pino). En condiciones de laboratorio, a partir de explantes juveniles se obtiene callo y se regeneran plantas enteras (embriogénesis somática) (Graham et al., 2014). Sin embargo, debe recordarse que las plantas regeneradas a partir de tejidos juveniles conservan rasgos juveniles y pasan por todo el proceso de desarrollo etario nuevamente, lo que puede ser indeseable al propagar variedades frutales valiosas.

6.3. Significado en el mejoramiento genético

La etapa juvenil es un período crítico para la selección (mejoramiento) en etapas tempranas del desarrollo. Muchos rasgos de interés para el mejorador ya se expresan en plantas juveniles:

  • Resistencia a enfermedades y plagas. La prueba de plántulas para resistencia a pudriciones de raíz, mildiú polvoriento, roya y otras enfermedades a menudo se realiza en la fase de plántula o planta joven, lo que permite descartar formas susceptibles sin esperar a la madurez (Bidlack & Jansky, 2021).

  • Resistencia al invierno y tolerancia a la sequía. La evaluación de la tolerancia a bajas temperaturas o sequía puede realizarse en plantas juveniles en condiciones controladas, lo que acelera significativamente el proceso de mejoramiento.

  • Fructificación temprana (en frutales). Las plántulas con una etapa juvenil corta se seleccionan para su posterior propagación, ya que entran en fructificación antes y producen cosechas más tempranas.

  • Marcadores morfológicos. En algunas especies, la forma de las hojas juveniles se correlaciona con rasgos económicamente valiosos de las plantas adultas (por ejemplo, en maíz, la forma de la primera hoja puede indicar resistencia al taladro del tallo).

Sin embargo, también hay limitaciones: los rasgos que se expresan solo en plantas adultas (tamaño y sabor de los frutos, rendimiento, color de las flores) no pueden evaluarse en la etapa juvenil. Por lo tanto, los mejoradores a menudo combinan selecciones tempranas con evaluaciones posteriores en el campo.

6.4. Significado en la silvicultura y la jardinería ornamental

Cultivo de material de plantación

Para la reforestación y el paisajismo, se utilizan plántulas y plantones de especies leñosas. La calidad del material de plantación depende en gran medida de cómo haya transcurrido correctamente la etapa juvenil:

  • Plántulas con sistema radicular cerrado (cultivadas en contenedores) deben tener un sistema radicular bien desarrollado y haber pasado al estado virginal (inicio de la ramificación) en el momento de la plantación. Las plántulas demasiado jóvenes (juveniles) arraigan peor.

  • En el cultivo de formas ornamentales (copas esféricas, lloronas) , a menudo se utiliza el injerto sobre un tronco. El portainjerto (plántula) debe alcanzar el estado virginal (diámetro del tronco de al menos 1–1,5 cm) para una injertación de yema exitosa.

Enraizamiento de esquejes de cultivos ornamentales

Muchos arbustos ornamentales (rosa, lila, hortensia, coníferas) se propagan mediante esquejes verdes. Los esquejes tomados de brotes juveniles enraízan peor o no enraízan en absoluto. Por lo tanto, para la propagación por esquejes se utilizan brotes de plantas virginales (vegetativas adultas). Sin embargo, en algunas especies (por ejemplo, enebro, tuya), los esquejes de brotes juveniles, por el contrario, enraízan mejor, lo que se debe a su alta actividad meristemática (Poethig, 2013).

Observaciones fenológicas y pronóstico

En silvicultura, el conocimiento de la duración de la etapa juvenil permite predecir el momento en que los árboles entran en la fase reproductiva, lo que es importante para organizar la producción de semillas. Por ejemplo, en el pino silvestre, la etapa juvenil dura de 5 a 7 años, y los primeros conos aparecen solo a los 8–10 años. En el abedul verrugoso — 2–3 años. En el roble común — 10–15 años (Serebryakova et al., 2006).

Referencias

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  2. Evert, R.F., Eichhorn, S.E. (2013). ‘Early Development of the Plant Body’, in Raven Biology of Plants. New York: W.H. Freeman, pp. 526-537.
  3. Gatsuk, L.E., Smirnova, O.V., Vorontzova, L.I., Zaugolnova, L.B., Zhukova, L.A. (1980). ‘Age States of Plants of Various Growth Forms: A Review’, The Journal of Ecology, 68(2), 675. doi: 10.2307/2259429
  4. Graham, L.E., Graham, J.M., Wilcox, L.W. (2014). ‘Plant Structure, Growth, and Development’, in Plant Biology. Harlow: Pearson Education Limited, pp. 165-181.
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  8. Zotz, G., Wilhelm, K., Becker, A. (2011). ‘Heteroblasty—A Review’, The Botanical Review, 77(2), 109-151. doi: 10.1007/s12229-010-9062-8
  9. Серебрякова, Т. И., Воронин, Н. С., Еленевский, А. Г., Батыгина, Т. Б., Шорина, Н. И., Савиных, Н. П. (2006). ‘Начальные этапы онтогенеза растений Анатомия и морфология вегетативных органов [Initial stages of plant ontogenesis Anatomy and morphology of vegetative organs]’, in Ботаника с основами фитоценологии. Анатомия и морфология растений [Botany with Basic Phytocoenology. Plant Anatomy and Morphology]. Москва: ИКЦ «Академкнига», pp. 138-366.
  10. Яковлев, Г. П., Челомбитько, В. А., Дорофеев, В. И. (2008). ‘Вегетативные органы растений [Vegetative organs of plants]’, in Ботаника [Botany]. Санкт-Петербург: СпецЛит, pp. 136-191.