Fundamentos de la citodiferenciación y la totipotencia
Imagínese una casa que puede construirse sola, cambiar la forma de sus habitaciones a voluntad y, si se corta en pedazos, regenerarse a partir de cualquier fragmento. Para el mundo animal, esta imagen parece fantasía, pero para el mundo vegetal es una realidad cotidiana. Mientras que las células de la mayoría de los animales, una vez que «eligen una profesión» (por ejemplo, convertirse en neurona o fibra muscular), nunca la cambian y pierden la capacidad de dividirse, las células vegetales muestran una flexibilidad asombrosa —la plasticidad— (Sugiyama, 2015). Es esta plasticidad la que subyace a dos procesos fundamentales, aparentemente opuestos: la citodiferenciación y la totipotencia.
El primer proceso —la citodiferenciación— es el camino de lo simple a lo complejo, de una célula universal «novata» a una especializada. Una célula inicial tomada de un meristemo (zona de crecimiento) se convierte con el tiempo en una célula del tubo criboso del floema, en una célula de reserva del tubérculo de papa o en una fibra de lino de pared gruesa. Adquiere una forma única, una composición química de la pared celular y un conjunto de funciones (Delmer et al., 2024). Parecería ser el punto final del desarrollo.
Sin embargo, existe un segundo proceso, aparentemente «mágico»: la totipotencia. Según este principio, cualquier célula somática (del cuerpo, no sexual) de una planta, incluso si ya lleva mucho tiempo «trabajando» como corteza del tallo o pulpa del fruto, conserva en principio en su ADN el programa genético completo para desarrollar un organismo entero (Fehér, 2019; Su et al., 2021). Cuando se crean las condiciones adecuadas (por ejemplo, en un tubo de ensayo con medio nutritivo), este programa puede reactivarse. A partir de un solo esqueje de hoja o incluso de un protoplasto aislado, crece una planta adulta completa con todos sus órganos: raíces, tallos, hojas y flores.
¿Cómo se resuelve esta aparente contradicción? ¿Cómo puede una célula que ya «aprendió» su especialidad «olvidarla» y volver al punto de partida?
La respuesta se encuentra en la estrategia evolutiva única de las plantas. Al ser organismos sésiles, no pueden huir de la sequía, el frío o los animales herbívoros. Su supervivencia depende directamente de la capacidad de adaptarse a las condiciones cambiantes en el lugar y regenerar las partes dañadas del cuerpo (Fehér, 2015). Las raíces de esto se remontan a un pasado lejano. Los ancestros de las plantas modernas —las algas verdes carofíceas— ya poseían una plasticidad considerable. Sin embargo, el verdadero avance en la «capacidad de transformarse» ocurrió con la llegada de las plantas a la tierra firme, cuando tuvieron que enfrentarse a tensiones extremas: radiación ultravioleta, fluctuaciones de temperatura y desecación (Rodriguez‑Concepcion y Lu, 2026). Sobrevivieron aquellas especies cuyas células podían cambiar rápidamente su destino en una situación de crisis.
Un papel clave en esta «transformación de la personalidad» lo desempeñan los plastidios. Estos orgánulos, descendientes de antiguas bacterias simbióticas, no solo pueden proporcionar energía a la célula. Pueden transformarse de un tipo a otro: los cloroplastos verdes de la hoja pueden convertirse en cromoplastos anaranjados del fruto (que acumulan carotenoides), en amiloplastos incoloros de la raíz (que almacenan almidón) o en elaioplastos (que almacenan aceites) (Sadali et al., 2019; Altamura et al., 2024). Esta metamorfosis de los plastidios es una vívida ilustración de la citodiferenciación, que afecta incluso a las estructuras más antiguas de la célula. Además, como veremos más adelante, la reprogramación de los plastidios es una parte importante del retorno de la célula al estado totipotente (Rodriguez‑Concepcion y Lu, 2026).
¿Por qué es tan importante este conocimiento para las ciencias agrarias, para el futuro especialista en agricultura? ¿Acaso es «solo botánica»?
La respuesta es no: es la base de las biotecnologías modernas. Precisamente los principios de la totipotencia y del proceso inverso —la desdiferenciación (retorno a la capacidad de dividirse)— sustentan:
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La micropropagación clonal (in vitro): A partir de un único meristemo apical o fragmento de hoja se pueden obtener en poco tiempo miles de plantas genéticamente idénticas de una variedad élite (Malabadi et al., 2025). Esto permite introducir rápidamente en el mercado nuevas variedades de papa, fresa, orquídeas y muchos otros cultivos, de alto rendimiento y resistentes.
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La conservación del germoplasma: La crioconservación de cultivos de callo (masa desorganizada de células en división) permite almacenar durante siglos genotipos raros y valiosos en nitrógeno líquido.
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La ingeniería genética y la edición del genoma: Para obtener una planta transgénica debemos insertar el gen deseado en una sola célula y luego hacer que esa célula se divida y forme un organismo completo. Sin la totipotencia, esto sería imposible (Su et al., 2021).
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La comprensión de la tolerancia al estrés: Los mecanismos que se activan en la célula bajo estrés (por ejemplo, sequía o salinidad) están estrechamente entrelazados con los mecanismos de reprogramación celular (Fehér, 2015). Al estudiar cómo una célula «decide» convertirse en embrión, aprendemos a hacer que la planta tolere mejor las condiciones adversas.
En este artículo analizaremos cómo funcionan estos asombrosos mecanismos. Veremos que las células vegetales viven según leyes que parecen imposibles para las células animales, y que el conocimiento de estas leyes abre ante el agrónomo y el biotecnólogo posibilidades verdaderamente ilimitadas para crear formas nuevas y mejoradas de plantas cultivadas.
En las siguientes secciones, primero aclararemos qué es la jerarquía de las potencias celulares y en qué se diferencia la totipotencia de la pluripotencia, y luego examinaremos detalladamente los procesos moleculares que se desencadenan en la célula cuando cambia su destino.
1. Definiciones básicas: totipotencia y citodiferenciación
Antes de profundizar en los mecanismos, pongámonos de acuerdo en los términos. En biología vegetal, los conceptos de «totipotencia» y «citodiferenciación» están inseparablemente unidos: el primero describe la capacidad potencial de la célula, el segundo, la vía realizada de su desarrollo.
1.1. Totipotencia: el programa oculto del organismo completo
En sentido estricto, la totipotencia (del latín totus — todo, entero) es la capacidad de una sola célula para dar origen a un organismo completo, incluyendo todos sus tejidos, órganos y estructuras extraembrionarias (en el caso de las plantas, el endospermo) (Su et al., 2021). En los animales multicelulares, la verdadera totipotencia la posee solo el cigoto y, en algunos grupos, las células del embrión más temprano (Fehér, 2019). Sin embargo, para las plantas, esta definición requiere una importante salvedad.
En los libros de texto clásicos e incluso en artículos modernos, a menudo se encuentra la afirmación: «todas las células vegetales son totipotentes». Esta es una simplificación no del todo precisa, pero ampliamente extendida (Fehér, 2019). La realidad es la siguiente:
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La totipotencia no es un estado permanente de la célula. Una célula diferenciada de hoja o raíz no se encuentra constantemente en estado totipotente — realiza su trabajo especializado.
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Sin embargo, esta célula conserva en su núcleo un genoma completo e inalterado — toda la información hereditaria necesaria para construir una planta entera. Esta información simplemente está «conservada» por mecanismos epigenéticos (metilación del ADN, modificaciones de las historias) y no se utiliza en la vida ordinaria (Fehér, 2015).
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En consecuencia, es más correcto decir que las células somáticas diferenciadas de las plantas son latentemente totipotentes (Su et al., 2021). Son capaces de recuperar la totipotencia al ser colocadas en condiciones especiales — más a menudo, en cultivo in vitro tras un tratamiento con hormonas determinadas (auxinas, citoquininas) o con agentes estresantes.
Por lo tanto, la totipotencia aplicada a una célula somática vegetal es su capacidad demostrada, bajo influencia externa, de reestructurar su programa de desarrollo y formar un organismo fértil completo.
1.2. Citodiferenciación: el camino hacia el profesionalismo
En contraste con la totipotencia, la citodiferenciación (o simplemente diferenciación) es un proceso irreversible (en condiciones normales) mediante el cual la célula adquiere rasgos morfológicos, bioquímicos y funcionales específicos, perdiendo su aparente universalidad (Sugiyama, 2015).
Es el camino desde la célula madre del meristemo hasta una estructura altamente especializada. Por ejemplo:
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Diferenciación en célula del xilema (vaso): La célula deposita en su pared anillos o espirales de lignina, pierde su contenido vivo y se convierte en un tubo muerto conductor de agua.
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Diferenciación en tubo criboso del floema: La célula pierde el núcleo, pero conserva el citoplasma vivo y forma poros especializados para el transporte de azúcares.
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Diferenciación de cloroplasto a cromoplasto: Durante la maduración del fruto del tomate, los cloroplastos verdes (con clorofila y tilacoides) destruyen su aparato fotosintético y acumulan licopeno de color rojo brillante en forma de cristales, convirtiéndose en cromoplastos (Sadali et al., 2019; Rodriguez‑Concepcion y Lu, 2026).
Una característica crucial de la citodiferenciación en plantas es su reversibilidad en condiciones experimentales. Aunque en la naturaleza una célula del floema no se convertirá en célula de la corteza, al ser extraída del tejido y colocada en un medio específico puede experimentar la desdiferenciación —el proceso inverso a la diferenciación— volviendo a un estado «joven» y proliferante (Fehér, 2019).
1.3. Totipotencia y diferenciación: dos caras de la plasticidad
El punto clave que debe asimilar el estudiante de agronomía es el siguiente: la totipotencia y la diferenciación no son conceptos mutuamente excluyentes, sino más bien los polos de un continuo de estados celulares.
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Durante la diferenciación, la célula pierde universalidad fenotípica, pero conserva la totipotencia genética.
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Cuanto más lejos ha avanzado la célula por la vía de la diferenciación (por ejemplo, el floema maduro), más fuertemente se suprime su potencial de división y reprogramación, y más potentes estímulos (hormonales, de estrés) se requieren para despertar la totipotencia (Fehér, 2015).
Esto diferencia a las plantas de los animales, donde la diferenciación casi siempre va acompañada de una pérdida irreversible de potencias (por ejemplo, las neuronas de mamíferos no se dividen).
En el siguiente capítulo examinaremos qué es la desdiferenciación y cómo se despierta la totipotencia latente de la célula vegetal.
2. Jerarquía de potencias: de la toti‑ a la unipotencia
La capacidad de una célula para desarrollarse no es un parámetro binario (presente/ausente), sino más bien un espectro de posibilidades. Durante la ontogenia, la célula pierde sucesivamente algunas potencias y adquiere otras. Para sistematizar estas diferencias, los biólogos distinguen varios niveles de «competencia» celular. En orden decreciente de amplitud de posibilidades —de la máxima a la mínima— esta jerarquía se presenta como sigue (Fehér, 2019; Su et al., 2021).
2.1. Células totipotentes: arquitectas del organismo completo
Como ya se ha señalado, la totipotencia es la capacidad de una célula para formar un organismo completo, incluyendo todos sus tejidos y estructuras extraembrionarias (en las plantas con flores, el endospermo). En sentido estricto, en la ontogenia vegetal la célula verdaderamente totipotente es solo el cigoto (óvulo fecundado) y, posiblemente, las primeras células del embrión en el estadio de 2–4 células (Fehér, 2019).
La singularidad de las plantas reside en que muchas células somáticas pueden recuperar este estado tras una inducción (véase la sección 3). Sin embargo, en el desarrollo normal, la totipotencia es la prerrogativa de los inicios.
2.2. Células pluripotentes: principales arquitectas de los órganos
La pluripotencia (del latín plures — varios) es la capacidad de una célula para dar origen a la mayoría de los tipos celulares del organismo, pero no a todos (por lo general, no puede formar tejidos extraembrionarios). En plantas, los ejemplos clásicos de células pluripotentes son las células de los meristemos apicales (meristemo apical del tallo y de la raíz) (Sablowski y Gutierrez, 2022).
Una célula madre en el centro quiescente de la raíz o en el centro organizador del tallo no es totipotente: no puede formar un suspensor ni endospermo. Sin embargo, de ella se originan todos los tejidos del tallo (hojas, tallo, flores) o de la raíz. La pluripotencia es el estado de trabajo de las células que asegura el crecimiento y la renovación constantes de los órganos.
Es notable que, cuando se cultivan in vitro en medios específicos, las células pluripotentes de los meristemos o las células «similares al periciclo» (véase más adelante) pueden dar origen tanto a tallos como a raíces, y a veces a embriones somáticos —es decir, muestran una plasticidad aumentada (Fehér, 2019; Chowdhury et al., 2026).
2.3. Células multipotentes: una elección limitada de profesiones
La multipotencia es la capacidad de una célula para diferenciarse en varios tipos celulares, generalmente dentro de un linaje tisular.
Un ejemplo clásico en plantas son las células del cambium (meristemo lateral). El cambium es una fina capa de células en división entre el xilema y el floema. Sus células iniciales son multipotentes: solo pueden dar origen a dos tipos celulares:
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Xilema (hacia el interior, hacia el centro del tallo/raíz),
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Floema (hacia el exterior).
No surge ningún otro tejido (epidermis, parénquima de la hoja, caliptra) a partir del cambium. Esta es una dicotomía estrictamente definida.
2.4. Células unipotentes y terminalmente diferenciadas
Las células unipotentes pueden dar origen a un solo tipo celular, pero ellas mismas conservan la capacidad de dividirse. En plantas hay pocos ejemplos puros, porque las células de los meristemos a menudo retienen un potencial más amplio. No obstante, algunas células iniciales de los pelos (tricomas) o del linaje estomático pueden considerarse unipotentes (Chowdhury et al., 2026).
Finalmente, las células terminalmente diferenciadas son aquellas que han completado su desarrollo y han perdido la capacidad de dividirse. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, los tubos cribosos maduros del floema (sin núcleo), las esclereidas (células pétreas), las células del xilema, las células maduras del clorénquima de la hoja. En condiciones normales no se dividen ni cambian de tipo. Sin embargo —y esta es la diferencia clave con los animales— incluso estas células conservan la totipotencia latente: cuando se extraen del tejido y se tratan con hormonas, pueden entrar en desdiferenciación y comenzar a dividirse (Fehér, 2019).
2.5. Jerarquía vegetal: no una escalera rígida, sino más bien un «resorte»
La comparación con los animales es muy ilustrativa. En los mamíferos, a medida que avanza la diferenciación, las potencias celulares disminuyen rápidamente y, por regla general, de manera irreversible. Una neurona nunca se convertirá en célula muscular. En las plantas, esta pérdida de potencias no es definitiva.
La jerarquía de las células vegetales puede imaginarse no como una escalera, sino como un resorte estirado: cuanto mayor es la especialización, más fuerte es la «presión epigenética» sobre el genoma, pero bajo ciertas condiciones (heridas, hormonas, estrés) el resorte puede «descomprimirse» —la célula sufre una desdiferenciación y vuelve a un nivel más alto de potencia (incluso hasta la totipotencia) (Fehér, 2015).
En el siguiente capítulo analizaremos en detalle los mecanismos de este asombroso retorno.
3. La esencia y los mecanismos de la citodiferenciación
Ya sabemos que una célula vegetal puede cambiar su destino —desde un cigoto totipotente hasta un vaso de xilema altamente especializado o una célula epidérmica. Pero ¿qué ocurre exactamente dentro de la célula cuando «elige una profesión»? El proceso de citodiferenciación rara vez es instantáneo. Por lo general, se desarrolla por etapas e incluye varios eventos clave: primero, la adopción de una «decisión» a nivel genético (determinación), luego los cambios visibles en la estructura y el metabolismo, y finalmente, la fijación estable del nuevo estatus. En esta sección analizaremos la esencia molecular de estos procesos.
3.1. Determinación: el primer paso invisible
Lo más importante que hay que entender sobre la diferenciación es que antes de que la célula cambie externamente, ya ha «decidido» cambiar internamente. Esta «decisión» invisible se denomina determinación (del latín determinare — limitar, definir).
La determinación es un cambio estable y heredable en el patrón de expresión génica que predetermina el destino futuro de la célula, incluso si exteriormente aún no se diferencia de sus vecinas. Es una especie de «plano molecular» de la especialización futura.
¿Cómo ocurre la determinación?
Un papel clave en la determinación lo desempeñan los factores de transcripción —proteínas que se unen a regiones específicas del ADN y activan o desactivan cascadas enteras de genes (Su et al., 2021). En la célula vegetal existen «reguladores maestros» —factores de transcripción que inician programas completos de diferenciación.
Ejemplos clásicos:
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SPEECHLESS (SPCH) — un factor de transcripción que inicia el programa de formación de estomas en la epidermis de la hoja. Tan pronto como el gen SPCH comienza a expresarse en una célula protodérmica, su destino está predeterminado: entrará en el linaje estomático y se dividirá asimétricamente para formar las células oclusivas (Chowdhury et al., 2026).
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SHORT-ROOT (SHR) y SCARECROW (SCR) — estos dos factores trabajan en pareja. En la raíz de Arabidopsis, la proteína SHR se sintetiza en la estela (cilindro central) y se desplaza a la capa adyacente, donde activa SCR. Juntos determinan que las células se conviertan en endodermis (la capa interna de la corteza) e inician la división asimétrica necesaria para el patrón radial correcto de la raíz (Chowdhury et al., 2026).
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WUSCHEL (WUS) — un regulador maestro que mantiene la población de células madre en el meristemo apical del tallo. Determina que las células del centro organizador no se diferencien, sino que proporcionen constantemente descendientes para formar nuevas hojas y tallo (Sablowski y Gutierrez, 2022).
Fijación epigenética de la determinación
La mera aparición de un «factor de transcripción maestro» no garantiza una determinación irreversible. Para que la decisión sea estable y se transmita a las células hijas, se necesitan cambios epigenéticos —modificaciones que no alteran la secuencia del ADN pero se «recuerdan» durante mucho tiempo (Fehér, 2015).
Los principales mecanismos epigenéticos que consolidan la determinación:
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Metilación del ADN — unión de un grupo metilo a la citosina en las regiones promotoras de los genes. Los genes metilados se «silencian». Por ejemplo, los genes responsables del desarrollo embrionario (como LEC1, FUS3) están fuertemente metilados en las células de la planta adulta y, por lo tanto, no funcionan (Fehér, 2015).
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Modificaciones de historias — las proteínas alrededor de las cuales se enrolla el ADN (historias) pueden estar acetiladas (activación génica) o metiladas (generalmente represión). Por ejemplo, la marca represiva H3K27me3 (trimetilación de la lisina 27 de la histona H3) es depositada por el complejo PRC2 (Polycomb Repressive Complex 2) sobre los genes que regulan la diferenciación, para que no se activen accidentalmente en tejidos inapropiados (Su et al., 2021; Fehér, 2019).
Por lo tanto, la determinación es un proceso de dos etapas: primero se activan los «interruptores principales» (factores de transcripción), y luego estos cambios se fijan epigenéticamente para que el destino celular sea estable incluso después de muchas divisiones.
Determinación en plantas: la reversibilidad como principal diferencia
Aquí reside otra diferencia fundamental entre plantas y animales. En los animales, la determinación es generalmente irreversible (la célula nunca se desviará del camino elegido). En las plantas, en cambio, la determinación es reversible bajo ciertas condiciones experimentales.
Por ejemplo, las células de la raíz están determinadas a ser raíz. Si se trasplanta un trozo de raíz a un medio nutritivo con alto contenido de citoquininas y bajo de auxinas, estas células «olvidan» su identidad radical y forman un tallo (Fehér, 2019). A nivel molecular, esto significa que las marcas epigenéticas represivas (como H3K27me3) pueden ser eliminadas por enzimas específicas —demetilasas— y la metilación del ADN puede perderse pasivamente durante las divisiones celulares. Esta reversibilidad es la base de toda la biotecnología vegetal.
Idea clave: La determinación es una elección molecular invisible del destino futuro de la célula, que solo se hace evidente después de un tiempo (a menudo tras varias divisiones), cuando comienzan a manifestarse los signos morfológicos y bioquímicos de la diferenciación.
En la siguiente subsección examinaremos cómo se manifiesta la diferenciación realizada a nivel citológico y bioquímico —qué ocurre con la vacuola, la pared celular y los plastidios cuando una célula se convierte, por ejemplo, en un vaso conductor de agua o en una célula de parénquima de reserva.
3.2. Inicio de la diferenciación: el papel de los reguladores maestros

Organización del meristemo apical del tallo en <span lang="la" class="biological-name">Arabidopsis thaliana</span>
(A) Diagrama esquemático de una planta de Arabidopsis: hojas blancas, tallo y roseta de hojas. La flecha indica el meristemo apical del tallo (SAM). (B) Vista en planta esquemática del SAM, con flechas que indican las etapas de desarrollo del meristemo floral (FM). (C) Estructura del SAM en sección longitudinal. Se muestran las zonas: la zona central (CZ) con células madre (azul), el centro organizador (OC, rosa), la zona periférica (PZ) y la zona costal (RZ). También se aprecian las capas epidérmica (L1) y subepidérmica (L2).
Después de que la célula ha pasado por la etapa de determinación —tomado una «decisión» invisible sobre su destino— llega la siguiente etapa: la realización de esa decisión. Es en esta etapa cuando ocurren los cambios morfológicos y bioquímicos visibles: la célula cambia de forma, su vacuola se encoge o se expande, la pared celular se engrosa y se impregna de lignina o suberina, los plastidios se transforman en cloroplastos, cromoplastos o amiloplastos.
¿Qué sirve como desencadenante inmediato de todas estas transformaciones? Un papel clave aquí corresponde a factores de transcripción especiales que a menudo se denominan «reguladores maestros» en la literatura. Estas proteínas se sitúan en la cima de las cascadas jerárquicas: activan (o desactivan) grupos enteros de genes necesarios para formar un tipo celular específico.
Principio de acción: un interruptor, muchos efectores
Un regulador maestro funciona como un comandante que da una orden, no como un soldado que realiza el trabajo. Él mismo no construye la pared celular ni sintetiza lignina. En cambio, se une a los promotores de decenas o incluso cientos de genes efectores y activa su transcripción (Su et al., 2021). Entre estos genes efectores pueden encontrarse:
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Enzimas para la biosíntesis de celulosa, hemicelulosa o lignina.
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Proteínas que modifican las pectinas (por ejemplo, pectina metilesterasas).
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Transportadores y canales iónicos.
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Factores de transcripción de segundo nivel que refinan el programa de diferenciación.
Gracias a esta organización, un simple cambio en la actividad de una proteína puede reorganizar drásticamente toda la fisiología y la arquitectura de la célula.
Ejemplos clave de reguladores maestros en plantas
Los reguladores maestros de la diferenciación mejor estudiados pertenecen a las familias NAC, AP2/ERF, MYB, bHLH y GRAS.
| Regulador maestro | Familia | Tipo celular / Proceso | Función principal |
|---|---|---|---|
| VND6, VND7 (Vascular-related NAC Domain) | NAC | Diferenciación de vasos del xilema (metaxilema y protoxilema) | Activan genes de biosíntesis de lignina y de muerte celular programada (Chowdhury et al., 2026) |
| SND1 (Secondary Wall-associated NAC Domain) | NAC | Formación de fibras (esclerénquima) | Desencadena el engrosamiento secundario de la pared celular |
| SPCH (SPEECHLESS), MUTE, FAMA | bHLH | Linaje estomático (secuencial) | SPCH inicia la división asimétrica, MUTE convierte un meristemoide en célula madre de oclusivas, FAMA completa la diferenciación de las células oclusivas (Chowdhury et al., 2026) |
| SHR (SHORT-ROOT) | GRAS | Endodermis de la raíz (patrón radial) | Se mueve desde la estela hacia la corteza, activa SCR y CYCD6;1, desencadenando la división asimétrica (Chowdhury et al., 2026) |
| SCR (SCARECROW) | GRAS | Endodermis, división asimétrica | Trabaja en pareja con SHR, necesario para la especificación de la endodermis |
| WUS (WUSCHEL) | WOX (homeobox) | Célula madre del meristemo apical del tallo | No tanto inicia la diferenciación como mantiene el estado indiferenciado de las células madre (Sablowski y Gutierrez, 2022) |
| LEC1, LEC2, FUS3, ABI3 | HAP3 / B3 | Embriogénesis y maduración de la semilla | Activan genes de acumulación de proteínas de reserva y aceites, suprimen la germinación prematura (Su et al., 2021; Fehér, 2015) |
Jerarquía de reguladores: cascadas y redes
Los reguladores maestros rara vez actúan solos. Forman complejas redes de factores de transcripción. Por ejemplo, en el desarrollo de la pared celular secundaria en Arabidopsis, los factores NAC (SND1, VND6) activan factores MYB de segundo nivel (MYB46, MYB83), que a su vez activan los genes de biosíntesis de celulosa (CESA), lignina y hemicelulosas (Chowdhury et al., 2026).
Es interesante que la misma red puede ser utilizada en diferentes contextos. Por ejemplo, los genes PLETHORA (PLT1, PLT2) —reguladores maestros de la formación del meristemo apical de la raíz— también desempeñan un papel clave en la regeneración in vitro (Fehér, 2019). Esto indica que la evolución ha «reutilizado» las mismas herramientas moleculares para diferentes tareas.
Señales externas que desencadenan los reguladores maestros
Una pregunta crucial: ¿qué hace que el propio regulador maestro comience a funcionar? Aquí desempeñan un papel clave las señales ambientales y las hormonas.
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Auxina — la hormona principal que inicia la formación de vasos y raíces. Activa la expresión del factor NAC VND7 a través de la cascada de señalización ARF (Auxin Response Factor) (Chowdhury et al., 2026).
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Citoquinina — desencadena la diferenciación del floema y participa en el desarrollo de los estomas mediante la activación de SPCH.
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Etileno y ácido jasmónico — a menudo modulan la diferenciación en respuesta al estrés o a heridas (Chowdhury et al., 2026).
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Luz — a través de fotorreceptores (fitocromos, criptocromos) influye en la diferenciación de los cloroplastos y en la formación de estomas.
Así, los reguladores maestros son puntos de convergencia entre las señales externas y los programas de desarrollo internos. La célula recibe una señal hormonal o de estrés, activa un factor de transcripción específico, y este desencadena una cascada que conduce a una reorganización completa del destino celular.
En la siguiente sección pasamos a la descripción de la desdiferenciación —el asombroso proceso mediante el cual una célula especializada «cancela» su diferenciación y vuelve a un estado proliferativo, abriendo el camino hacia la totipotencia.
3.3. Cambios citológicos: cómo se ve la diferenciación
Si la determinación y el trabajo de los reguladores maestros son el «plano molecular» invisible, entonces la citodiferenciación propiamente dicha es la implementación de ese plano en la arquitectura celular real. Para los estudiantes de agronomía es importante aprender a reconocer las células diferenciadas al microscopio y comprender qué cambios estructurales han ocurrido. Consideremos las principales características citológicas de la diferenciación.
Vacuola: de muchas pequeñas a una sola grande
Las células meristemáticas (indiferenciadas) contienen muchos proplastidios pequeños y pequeñas vacuolas. Su citoplasma es denso, el núcleo es grande y central. Este es el aspecto típico de una célula que se divide activamente (Sablowski y Gutierrez, 2022).
Durante la diferenciación ocurre un proceso característico: las pequeñas vacuolas se fusionan en una única vacuola central, que puede ocupar hasta el 90% del volumen de una célula parenquimática madura. El núcleo queda desplazado hacia la periferia, contra la pared celular. Esta enorme vacuola realiza varias funciones:
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Mantenimiento de la turgencia — la presión hidrostática interna que presiona contra la pared celular y mantiene la forma de la planta herbácea.
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Almacenamiento de agua y solutos (azúcares, ácidos orgánicos, iones).
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Función lisosomal — la vacuola contiene enzimas hidrolíticas que degradan las estructuras obsoletas.
Sin embargo, no todas las células diferenciadas tienen una sola vacuola grande. Por ejemplo, en las células del parénquima de reserva del tubérculo de papa, las vacuolas pueden contener numerosos granos de almidón (en los amiloplastos), mientras que la propia vacuola permanece bien desarrollada (Delmer et al., 2024). Y en los elementos conductores del xilema, la vacuola desaparece por completo durante la muerte celular programada, dejando espacio para el flujo de agua.
Pared celular: la principal tarjeta de presentación
Los cambios en la pared celular son de los más notables durante la diferenciación y tienen una enorme importancia práctica.
a) Pared celular primaria (PCP)
Característica de células jóvenes, en división y en crecimiento. Es delgada (0,1–0,5 µm), flexible y capaz de estirarse. Se compone de tres tipos principales de polímeros (Delmer et al., 2024):
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Microfibrillas de celulosa — proporcionan resistencia a la tracción.
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Hemicelulosas (por ejemplo, xiloglucano en dicotiledóneas o arabinoxilano en cereales) — entrecruzan las microfibrillas en una red.
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Pectinas — polisacáridos hidrófilos formadores de gel que dan plasticidad a la pared y participan en la adhesión celular.
b) Pared celular secundaria (PCS)
Se forma después de que el crecimiento celular se ha detenido. Es un armazón grueso (hasta 5–10 µm) multicapa característico de los tejidos mecánicos (esclerénquima, colénquima) y conductores (xilema). La PCS contiene los mismos componentes que la PCP, pero en proporciones diferentes y con la adición de lignina (Delmer et al., 2024; Sadali et al., 2019).
La lignina es un polímero aromático complejo que impregna la matriz de celulosa y hemicelulosa, haciendo que la pared sea rígida, impermeable al agua y resistente a la putrefacción. Gracias a la lignina, la madera posee resistencia y las fibras de lino y algodón tienen valiosas propiedades técnicas. Se distinguen:
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Lignina guayacil (G) — característica de gimnospermas (coníferas).
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Lignina siringil‑guayacil (SG) — predomina en angiospermas (frondosas) (Delmer et al., 2024).
Durante la diferenciación de las células del xilema, primero se depositan anillos o espirales de lignina (para el protoxilema) y luego una capa continua (metaxilema). Esto es claramente visible al microscopio (Sadali et al., 2019).
c) Cambios en la orientación de las microfibrillas de celulosa
La orientación de las microfibrillas de celulosa está guiada por los microtúbulos corticales. Si las microfibrillas se disponen perpendiculares al eje de expansión celular, la célula se alarga (crecimiento anisotrópico) (Sablowski y Gutierrez, 2022). Durante la maduración de la pared secundaria, la orientación de las microfibrillas en las diferentes capas (S1, S2, S3) puede variar, lo que confiere a la pared una resistencia adicional.
Plastidios: camaleones de la célula vegetal
La diferenciación de los plastidios es uno de los ejemplos más llamativos de remodelación de orgánulos (Sadali et al., 2019; Rodriguez‑Concepcion y Lu, 2026).
| Tipo de plastidio | Función principal | Características citológicas | Dónde se encuentra |
|---|---|---|---|
| Proplastidio | Precursor | Pequeño, incoloro, con pocas membranas internas | Meristemos, embrión |
| Cloroplasto | Fotosíntesis | Verde, contiene grana (pilas de tilacoides), clorofila | Hojas, partes verdes del tallo |
| Cromoplasto | Acumulación de carotenoides | Amarillo, naranja o rojo; contiene cristales de licopeno, glóbulos o túbulos membranosos | Pétalos de flores, frutos maduros de tomate y pimiento, raíces de zanahoria (Sadali et al., 2019) |
| Amiloplasto | Almacenamiento de almidón | Incoloro, contiene grandes gránulos de almidón | Células del tubérculo de papa, endospermo de cereales, caliptra (participa en el gravitropismo) |
| Etioplasto | Forma intermedia en oscuridad | Incoloro, contiene un cuerpo prolamelar | Plántulas crecidas en oscuridad (etioladas) |
| Gerontoplasto | Cloroplasto senescente | Amarillo, con tilacoides desintegrados, glóbulos grandes | Hojas senescentes en otoño |
La diferenciación de un cloroplasto a cromoplasto durante la maduración del tomate implica la degradación de la clorofila, el desmontaje de las membranas tilacoidales y la síntesis activa de licopeno con formación de cristales (Sadali et al., 2019). Esto está controlado por la hormona etileno y los factores de transcripción RIN, CNR (Chowdhury et al., 2026).
Forma de la célula: de poliedros a estrellas y husos
La diferenciación afecta inevitablemente a la forma de la célula:
-
Células parenquimáticas suelen ser isodiamétricas (redondeadas o poliédricas) — «tejido de empaque».
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Células del colénquima alargadas, con paredes engrosadas de manera desigual — proporcionan soporte a los tallos en crecimiento.
-
Fibras del esclerénquima — largas (hasta varios centímetros), fusiformes, con paredes muy engrosadas y lignificadas y una luz estrecha. Estas células nos dan lino, cáñamo, yute.
-
Células del xilema — tubos muertos con engrosamientos anillados, espirales o reticulados lignificados.
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Células cribosas del floema — vivas, alargadas, con áreas cribosas (porosas) en las paredes transversales.
-
Células oclusivas de los estomas — con forma de riñón (en dicotiledóneas) o de pesa (en gramíneas), con cloroplastos y paredes internas engrosadas.
Es notable que muchas células diferenciadas conservan la capacidad de desdiferenciarse cuando se colocan en cultivo in vitro: pierden la vacuola grande, comienzan a dividirse y forman callo. Esta propiedad se utiliza ampliamente en la agrobiotecnología.
Muerte celular programada (MCP) como etapa final de la diferenciación
Para algunos tipos de células diferenciadas, la etapa final es la muerte (apoptosis en animales y un proceso similar en plantas). No es una patología, sino un final programado del desarrollo. Por ejemplo:
-
Vasos del xilema — al final de la diferenciación, su protoplasto se lisa, quedando solo una pared celular lignificada hueca por la que fluye el agua.
-
Fibras del esclerénquima — también pierden su contenido vivo, cumpliendo solo una función mecánica.
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Células del endospermo en cereales — mueren durante la maduración del grano, dejando proteínas de reserva y almidón.
Las señales para la MCP son desencadenadas por los mismos reguladores maestros (por ejemplo, factores NAC) que activan el programa de engrosamiento de la pared secundaria (Chowdhury et al., 2026; Nath et al., 2025).
En la siguiente sección (4) veremos cómo ocurre la desdiferenciación —el asombroso «retorno a la juventud» de una célula especializada que subyace a los métodos modernos de micropropagación clonal y transformación genética.
3.4. Plantas frente a animales: ¿cuál es la diferencia fundamental?
El lector familiarizado con los fundamentos de la biología animal puede preguntarse legítimamente: ¿acaso las células animales no se diferencian? Claro que sí. Pero existen diferencias fundamentales entre la diferenciación celular vegetal y animal, y son precisamente estas diferencias las que hacen de las plantas objetos únicos para la biotecnología. Comprender estas distinciones es críticamente importante para el agrónomo que trabaja con cultivos in vitro.
Comparemos los aspectos clave.
| Característica | Plantas | Animales (ejemplificado en mamíferos) |
|---|---|---|
| Determinación | Reversible durante mucho tiempo; la célula puede cambiar de destino ante un cambio de señales | Temprana y en gran medida irreversible (la célula «recuerda» rígidamente su tipo) |
| Pérdida de totipotencia | Permanece latente en la mayoría de las células somáticas; puede reactivarse | Se pierde muy rápidamente después de las primeras divisiones del cigoto; se conserva solo en células madre |
| Migración celular | Ausente (las células están unidas por paredes celulares rígidas) | Activamente presente (las células migran en la embriogénesis y en la cicatrización) |
| Movilidad del genoma | Alta (poliploidía, aneuploidía, transposones activos, embriogénesis somática) | Baja (genoma estable; la poliploidía es rara y generalmente patológica) |
| Pared celular | Presente (rígida, determina la forma y la polaridad) | Ausente (solo glicocálix y lámina basal) |
| Muerte celular programada (MCP) | A menudo completa la diferenciación normal (xilema, esclerénquima) | Generalmente asociada a patología o morfogénesis (por ejemplo, membranas interdigitales) |
| Regeneración del organismo completo | A partir de una célula somática (totipotencia) es posible en la naturaleza (por ejemplo, en briófitos, suculentas) y se induce fácilmente in vitro | A partir de una célula somática de mamífero no se regenera un organismo completo (se requiere reprogramación en células madre pluripotentes inducidas — iPS) |
Examinemos estas diferencias con más detalle.
Ausencia de migración y arquitectura «rígida»
Las células animales se mueven activamente durante la embriogénesis: las células de la cresta neural migran largas distancias para formar ganglios, células pigmentarias y cartílago. Las células vegetales no pueden migrar porque cada una está rodeada por una pared celular unida a las vecinas por pectinas (Delmer et al., 2024). Todo el trabajo morfogenético en las plantas recae sobre la orientación de las divisiones celulares (divisiones asimétricas) y la expansión dirigida de las células (Sablowski y Gutierrez, 2022). Mientras que un embrión animal puede «esculpir» la forma mediante el movimiento celular, un embrión vegetal debe «construirla» como un muro de ladrillos, controlando estrictamente el plano de cada nuevo tabique.
Pared celular: no solo soporte, sino también sistema de señalización
En los animales, la matriz extracelular (MEC) desempeña un papel crucial en la percepción de señales externas. En las plantas, este papel lo desempeña la pared celular. No es pasiva: los cambios en su integridad, acidez o grado de esterificación de las pectinas son detectados inmediatamente por receptores de membrana (por ejemplo, feronia, quinasas asociadas a la pared — WAK) y desencadenan cascadas de señalización intracelular que alteran la expresión génica (Delmer et al., 2024; Nath et al., 2025). Así, la célula vegetal «palpa» constantemente su pared, y cualquier daño o estiramiento es una potente señal para la división o regeneración. En animales, un análogo es la mecanosensibilidad de las células a la rigidez del sustrato, pero no con una conexión tan directa con el destino celular.
Totipotencia: la regla en plantas, la excepción en animales
Esta es quizás la diferencia más llamativa. En mamíferos, solo el cigoto y, posiblemente, los primeros blastómeros son totipotentes. Todas las células somáticas (fibroblastos, neuronas, hepatocitos) han perdido irreversiblemente la totipotencia. Para obtener un animal completo a partir de un fibroblasto de ratón, fue necesario inventar la tecnología de clonación (transferencia nuclear de una célula somática a un óvulo enucleado) o la tecnología iPS (reprogramación con los factores de transcripción Oct4, Sox2, Klf4, c‑Myc) (Su et al., 2021).
En las plantas, para obtener una planta completa a partir de una célula somática (por ejemplo, una célula de raíz de zanahoria o de hoja de tabaco), basta con colocar un fragmento de tejido en un medio nutritivo con la proporción adecuada de auxina y citoquinina. No se necesita transferencia nuclear ni introducción de cuatro factores exógenos. La desdiferenciación ocurre automáticamente en respuesta al estrés y a las hormonas (Fehér, 2015).
¿Por qué las plantas son «más inteligentes» en la reprogramación?
Esto está relacionado con la estrategia evolutiva. Los animales dependen de la inmunidad y el comportamiento (huir, esconderse, calentarse). Las plantas son organismos sésiles. Su única manera de sobrevivir a una herida o al ataque de una plaga es la regeneración: curar la herida, hacer crecer un nuevo brote, restaurar la corteza. Si las células de los árboles perdieran la totipotencia tan rápido como las células animales, cualquier herida profunda en el tronco sería mortal.
Además, las células vegetales conservan una alta plasticidad genómica: forman fácilmente núcleos poliploides (endopoliploidía), los transposones están activos bajo estrés, lo que crea material para la evolución somática (Fehér, 2015). En los animales, estos procesos están estrictamente suprimidos para evitar el cáncer.
¿Qué tienen en común?
A pesar de las diferencias, tanto plantas como animales emplean mecanismos epigenéticos similares de represión génica (complejo PRC2, metilación del ADN, modificaciones de historias) (Fehér, 2019; Su et al., 2021). Además, los factores de transcripción que desencadenan la reprogramación son sorprendentemente similares: en animales, OCT4/SOX2; en plantas, LEC1/WUS/BBM. Al parecer, la evolución ha llegado de forma independiente a soluciones moleculares similares para controlar el destino celular.
En la siguiente sección pasaremos a la desdiferenciación —el proceso que invierte los cambios citológicos descritos en 3.3 y abre la puerta al uso práctico de la totipotencia.
4. Totipotencia y su cara opuesta: la desdiferenciación

Rutas de diferenciación y desdiferenciación de la célula vegetal
El diagrama ilustra que la «desdiferenciación» clásica en sentido estricto (retorno a un estado menos especializado dentro del propio linaje) difiere de la transdiferenciación (cambio a otro tipo celular) y de la formación de callo, que a menudo ocurre mediante la activación de células madre «similares al periciclo». Fehér (2019), figura 1, <a class="common-share-detail" rel='nofollow' href='https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/' aria-label='Common Share CC BY 4.0' target='_blank'>CC BY 4.0</a>.
Ya sabemos que una célula vegetal diferenciada retiene la totipotencia en estado «durmiente». Pero ¿cómo se despierta exactamente este programa dormido? ¿Cómo puede una célula de raíz u hoja «olvidar» su profesión y volver a un estado capaz de dar origen a un organismo completo? Este proceso se denomina desdiferenciación (del latín de — prefijo que indica eliminación o inversión, y differentiatio — diferenciación). En esta sección examinaremos qué es la desdiferenciación desde una perspectiva moderna, por qué se está revisando este concepto y cómo se relaciona con la formación de callo —el material de partida para las manipulaciones biotecnológicas.
4.1. El concepto de desdiferenciación: historia y debates actuales
El término «desdiferenciación» apareció en la literatura botánica en la primera mitad del siglo XX. Se entendía como «el proceso mediante el cual las células maduras o especializadas pierden su carácter diferenciado y rejuvenecen» (Bloch, 1941, citado en Sugiyama, 2015). Durante mucho tiempo se creyó que para que una célula somática diera lugar a un callo o a un embrión somático, primero debía retornar a un estado similar al de una célula meristemática (indiferenciada).
Sin embargo, en la última década, esta visión clásica ha sido revisada sustancialmente (Fehér, 2019; Sugiyama, 2015). Investigaciones en Arabidopsis han demostrado que cuando se induce callo en un medio con alta concentración de auxinas, las células no pierden completamente su identidad. En cambio, se transdiferencian: las células de hoja o tallo adquieren rasgos de … ¡la raíz! Resultó que el callo inducido por auxinas expresa genes característicos del primordio de raíz lateral, y sus células se originan a partir de células madre «similares al periciclo» que están dispersas por toda la planta cerca de los haces vasculares (Fehér, 2019).
Por lo tanto, estrictamente hablando, la desdiferenciación clásica (retorno al «punto cero») no siempre ocurre. Más a menudo, lo que tiene lugar es la transdiferenciación —una transición de un estado diferenciado a otro, sin pasar por la etapa de célula meristemática totipotente (Sugiyama, 2015).
No obstante, en un sentido amplio, en la práctica biotecnológica y en este artículo, el término «desdiferenciación» continúa utilizándose para designar el proceso mediante el cual una célula somática especializada (o grupo de células) pierde los signos visibles de su especialización, activa el ciclo celular y adquiere la capacidad de proliferar y ser reprogramada (Fehér, 2019).
4.2. Callo: no solo una «masa informe»
Callo (del latín callus — callosidad, piel dura) es una masa desorganizada de células en división que se forma en la superficie de la planta en el lugar de una herida o cuando se cultiva un explante in vitro en un medio con hormonas (Sugiyama, 2015).
Es importante entender que el callo no es una masa homogénea de células idénticas. Al contrario, es heterogéneo: se pueden encontrar células en diversos grados de diferenciación (desde casi meristemáticas hasta parcialmente especializadas). Además, diferentes tipos de callo tienen diferentes destinos.
| Tipo de callo (por origen y morfología) | Propiedades |
|---|---|
| Callo embriogénico | Compacto, granular, contiene células pequeñas y ricas en citoplasma, capaces de formar embriones somáticos. |
| Callo no embriogénico (organogénico) | Más friable, puede formar tallos (con alta relación citoquinina/auxina) o raíces (con baja relación citoquinina/auxina). |
| Callo acuoso (hidratado) | Suelto, vítreo, consiste en células grandes vacuolizadas, propenso a la necrosis, baja capacidad regenerativa. |
Para el agrónomo‑biotecnólogo, la capacidad de distinguir los tipos de callo es críticamente importante: la micropropagación clonal vía organogénesis requiere un tipo de callo, la embriogénesis somática otro, y la transformación genética utiliza más a menudo callo embriogénico u organogénico compacto.
4.3. Actores clave: auxina, citoquinina y WIND1
¿Qué hace que una célula entre en estado de desdiferenciación y forme callo? Las principales señales son las hormonas y el estrés.
Inducción hormonal clásica
Ya en 1957, Skoog y Miller establecieron que el equilibrio de auxina y citoquinina determina el destino del callo (citado en Sugiyama, 2015; Sablowski y Gutierrez, 2022):
-
Alta relación auxina / citoquinina → estimulación de la formación de raíces (rizogénesis).
-
Alta relación citoquinina / auxina → estimulación de la formación de tallos (caulogénesis).
-
Altos niveles equilibrados de ambas hormonas → mantenimiento del crecimiento indiferenciado del callo.
En un protocolo típico de regeneración de plantas in vitro se utiliza un proceso de dos etapas:
-
Inducción de callo — el explante (hoja, tallo, raíz) se coloca en un medio con alta concentración de auxina (generalmente ácido 2,4‑diclorofenoxiacético — 2,4‑D). Esto estimula a las células del periciclo (o células similares al periciclo) a dividirse y formar callo (Fehér, 2019).
-
Regeneración de órganos — el callo se transfiere a un medio donde la auxina se reduce y la citoquinina aumenta (para tallos), o a un medio con baja citoquinina y alta auxina (para raíces).
Factores WIND: la clave del callo de herida
Además de la inducción hormonal, un poderoso estímulo para la desdiferenciación es la herida. Cuando se daña un tejido, se activa en las células una familia de factores de transcripción llamados WIND (WOUND INDUCED DEDIFFERENTIATION) (Fehér, 2019; Sugiyama, 2015). WIND1, WIND2, WIND3 y WIND4 desencadenan una cascada que conduce a la síntesis de citoquininas y a la activación del ciclo celular. Gracias a los factores WIND, se forma un callo —un «callo» protector— en el lugar del corte de un pecíolo o en la corteza dañada, cerrando la herida.
El papel del estrés y las especies reactivas de oxígeno (ERO)
Resulta que muchos tratamientos estresantes —alta concentración osmótica (tratamiento con sales de metales pesados, sacarosa, manitol), choque térmico, luz ultravioleta— también pueden inducir la desdiferenciación y la embriogénesis somática (Fehér, 2015). El estrés provoca una explosión de especies reactivas de oxígeno (ERO), que, por un lado, dañan las células y, por otro, sirven como señales para cambiar los programas genéticos.
El papel del estrés es particularmente evidente en protoplastos aislados (células desprovistas de pared celular). El propio procedimiento de obtención de protoplastos es un estrés poderoso que causa cambios a gran escala en la expresión génica (incluidos los factores WIND), remodelación de la cromatina y, en última instancia, el retorno de la célula a la división (Sugiyama, 2015; Fehér, 2019).
4.4. Desdiferenciación a nivel celular: lo que ve el citólogo
Si comparamos una célula diferenciada (por ejemplo, una célula del mesófilo de la hoja) con una célula de callo derivada de ella, las diferencias son notables (Sablowski y Gutierrez, 2022; Fehér, 2015):
| Característica | Célula diferenciada (mesófilo) | Célula de callo (desdiferenciada) |
|---|---|---|
| Vacuola | Una central, grande | Muchas vacuolas pequeñas o ausencia de vacuola grande |
| Citoplasma | Periférico, capa delgada | Denso, abundante, ocupa la mayor parte del volumen celular |
| Núcleo | Desplazado a la periferia, pequeño | Central, grande, con un nucléolo bien visible |
| Plastidios | Cloroplastos con sistema de tilacoides desarrollado | Proplastidios o amiloplastos (incoloros, sin clorofila) |
| Pared celular | Delgada, con sistema de pectinas bien desarrollado (primaria) | Delgada, no especializada, a menudo con menor contenido de celulosa |
| Capacidad de división | Ausente (célula en G0) | Alta (mitóticamente activa) |
Por lo tanto, la célula de callo desdiferenciada se asemeja morfológicamente a una célula meristemática —pequeña, densa, con metabolismo intenso.
4.5. Desdiferenciación y totipotencia: ¿una relación directa?
Aquí es necesario hacer una aclaración de principio. La desdiferenciación por sí misma no es igual a la totipotencia. La desdiferenciación es el proceso de pérdida de rasgos especializados y el retorno a la proliferación. La totipotencia es la capacidad de realizar el programa genético completo del desarrollo.
No todas las células de callo desdiferenciadas son totipotentes. En un callo típico, solo una pequeña fracción de células (las que expresan marcadores como SERK1 o WOX5) retiene realmente la capacidad para la embriogénesis somática (Fehér, 2019; Su et al., 2021). La mayoría de las células del callo son simplemente células proliferantes que ya están determinadas hacia la formación de raíz o parénquima.
Precisamente por eso, para que la regeneración de plantas in vitro sea exitosa, se requiere una cuidadosa selección del genotipo, el tipo de explante y las condiciones hormonales: no basta con inducir la desdiferenciación, sino que hay que crear condiciones en las que las células retengan o vuelvan a adquirir la totipotencia.
En la siguiente sección (5) pasaremos al significado aplicado de estos fenómenos —cómo exactamente la totipotencia, la desdiferenciación y la citodiferenciación trabajan en beneficio de la agricultura.
5. Significado aplicado en las ciencias agrarias

Etapas tempranas de la embriogénesis somática multicelular
El diagrama muestra cómo, después de eliminar la auxina exógena (2,4‑D), se desencadena la síntesis de auxina endógena en las células del callo, se crean gradientes locales mediante el transporte polar (proteína PIN1), y el factor de transcripción _WUSCHEL_ (WUS), necesario para la formación del meristemo del tallo, se activa en zonas con baja auxina. Este mecanismo subyace a la producción de embriones somáticos _in vitro_. Fehér (2019), figura 3, <a class="common-share-detail" rel='nofollow' href='https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/' aria-label='Common Share CC BY 4.0' target='_blank'>CC BY 4.0</a>.
Los principios de la totipotencia, la citodiferenciación y la desdiferenciación no son meros conceptos académicos abstractos. Constituyen la base de las biotecnologías vegetales que hoy se utilizan ampliamente en la agricultura, la fitomejora, la producción de plantas en vivero y la industria farmacéutica. Comprender estos procesos permite controlar el desarrollo de las plantas in vitro, obteniendo resultados inalcanzables con métodos tradicionales. Consideremos las principales áreas de uso aplicado.
5.1. Micropropagación clonal (propagación microclonal)
Esencia del método: A partir de un pequeño fragmento de la planta madre (explante) —meristemo apical o axilar, segmento de tallo, hoja, raíz— en un medio nutritivo artificial se obtienen numerosas plantas regeneradas genéticamente idénticas (clones). El proceso se basa en la inducción de la desdiferenciación (formación de callo) o la activación directa de meristemos axilares, seguida de la regeneración de tallos y raíces mediante la modificación del equilibrio hormonal (auxina/citoquinina) (Sugiyama, 2015; Malabadi et al., 2025).
Significado agronómico:
-
Propagación masiva de variedades élite. A partir de un solo meristemo de papa, fresa, plátano u orquídea se pueden obtener cientos de miles de plantas en un año, que conservan plenamente las propiedades del genotipo madre. Esto es especialmente importante para cultivos de propagación vegetativa (papa, tupinambo, menta, vid) para los cuales la propagación por semillas no conserva los rasgos varietales.
-
Obtención de material de siembra libre de virus. La micropropagación clonal utiliza meristemos apicales (zonas de crecimiento), que a menudo están libres de virus porque estos no penetran en las células meristemáticas. Las plantas regeneradas resultantes se sanean, lo que aumenta drásticamente el rendimiento (por ejemplo, para papa, cítricos, café) (Malabadi et al., 2025).
-
Producción comercial de orquídeas y otras ornamentales. Orquídeas, anturios, gerberas, crisantemos se propagan in vitro en millones de lotes para el negocio de las flores. India, Países Bajos, China y Tailandia son líderes mundiales en esta industria (Malabadi et al., 2025).
5.2. Embriogénesis somática y semillas artificiales
Esencia del método: Células somáticas del callo o directamente del explante, bajo ciertas condiciones (a menudo después de eliminar la auxina o añadir ácido abscísico), cambian a una vía de desarrollo embrionario, formando embriones somáticos —estructuras morfológicamente similares a los embriones cigóticos (Fehér, 2015; Su et al., 2021). Los embriones somáticos no requieren fecundación y pueden desarrollarse en plantas completas.
Significado agronómico:
-
Propagación masiva mediante callo embriogénico. En muchos cereales (arroz, trigo, maíz), leguminosas, palma aceitera, café, cacao, es a través de la embriogénesis somática que se obtienen regenerantes para la transformación genética y la propagación clonal.
-
Producción de semillas artificiales (sintéticas). Los embriones somáticos pueden encapsularse en un hidrogel (alginato de sodio) junto con nutrientes y compuestos protectores. Estas «semillas sintéticas» pueden sembrarse en el suelo o almacenarse; germinan para dar plantas idénticas a la planta madre (Malabadi et al., 2025). Esto es especialmente valioso para cultivos que no producen semillas (por ejemplo, algunos híbridos) o para híbridos F1 donde la propagación por semilla conduce a la segregación de caracteres.
-
Estudio de las etapas tempranas de la embriogénesis. El sistema de embriogénesis somática (modelo clásico: zanahoria) sirve como modelo conveniente para estudiar la acción de las hormonas (auxina, citoquinina, ABA), los factores de transcripción (LEC1, LEC2, FUS3, BBM) y la regulación epigenética del desarrollo embrionario (Fehér, 2015; Su et al., 2021).
5.3. Conservación del germoplasma (crioconservación y crecimiento lento)
Esencia del método: Los cultivos de callo, los embriones somáticos o los meristemos apicales pueden almacenarse durante largos períodos en condiciones de crecimiento lento (temperatura reducida, estrés osmótico) o congelarse en nitrógeno líquido (−196 °C) —crioconservarse. La viabilidad se mantiene gracias a la totipotencia latente de las células (Fehér, 2019; Malabadi et al., 2025).
Significado agronómico:
-
Bancos de genes de genotipos valiosos. Se pueden almacenar colecciones de especies raras y en peligro de extinción, cultivares élite de cultivos agrícolas y líneas utilizadas en fitomejora, sin riesgo de pérdida en el campo (por enfermedades, plagas, anomalías climáticas).
-
Conservación de semillas recalcitrantes. Algunas plantas tropicales (cacao, café, muchas palmas) producen semillas que no soportan el almacenamiento seco convencional. Solo la crioconservación de sus embriones o callo permite preservar el material genético.
-
Seguridad de los programas de mejora. Los fitomejoradores pueden «congelar» líneas intermedias y volver a ellas años después, sin tener que mantenerlas constantemente en invernaderos.
5.4. Ingeniería genética y edición del genoma
Esencia del método: Para obtener una planta transgénica es necesario introducir un gen extraño en una célula vegetal y luego, a partir de una única célula transformada, regenerar una planta completa. Es la totipotencia de las células somáticas la que hace esto posible. Los dos enfoques principales:
-
Transformación mediada por Agrobacterium (la más común). La bacteria Agrobacterium tumefaciens transfiere el ADN‑T con el gen diana al núcleo de la célula vegetal. Luego, el callo transformado o el embrión somático se regenera en planta (Malabadi et al., 2025).
-
Biolística (bombardeo de partículas). Partículas de oro o tungsteno recubiertas de ADN se «disparan» contra las células. Este método es particularmente eficaz para cereales (arroz, trigo, maíz) que son difíciles de transformar con Agrobacterium.
Significado agronómico:
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Creación de plantas transgénicas (GM) con características mejoradas: resistencia a herbicidas (soja, maíz, colza), resistencia a plagas (cultivos Bt), resistencia a virus (papaya), mayor contenido de vitaminas (arroz dorado con betacaroteno).
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Edición del genoma (CRISPR/Cas). El método más novedoso permite no introducir genes extraños sino «corregir» los propios genes de la planta —haciéndolos más resistentes a enfermedades, sequía, mejorando la calidad de los frutos. Nuevamente, la totipotencia celular es un requisito previo: primero se edita el genoma en células individuales y luego se regeneran plantas completas a partir de ellas (Chowdhury et al., 2026; Nath et al., 2025).
5.5. Producción de haploides mediante cultivo de anteras (cultivo de anteras y microsporas aisladas)
Esencia del método: Anteras inmaduras (microsporas) o microsporas aisladas se cultivan in vitro en un medio estresante (a menudo temperatura elevada o choque osmótico). En lugar de desarrollarse normalmente hasta convertirse en un grano de polen, la microspora cambia a una vía embriogénica y forma un embrión somático haploide o callo. Luego, a partir de las plantas haploides se obtienen haploides duplicados (espontáneamente o con colchicina), que son completamente homocigotos (Malabadi et al., 2025).
Significado agronómico:
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Aceleración drástica de la fitomejora. En la mejora clásica, obtener una línea pura requiere 6–7 generaciones de autopolinización (5–7 años). Con el cultivo de anteras, se puede obtener una línea pura en una sola temporada (8–12 meses).
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Material ideal para el análisis genético. Los haploides duplicados son excelentes objetos para el mapeo de genes y el estudio de la herencia de caracteres de valor económico.
-
Ampliamente utilizado en cereales. El cultivo de anteras se utiliza con éxito para producir haploides duplicados en arroz, trigo, cebada, triticale, maíz, así como en tabaco, colza, papa y tomate.
5.6. Producción de metabolitos secundarios (biotecnología de células vegetales)
Esencia del método: Cultivos de callo o cultivos en suspensión (suspensiones de células en medio líquido) se cultivan en biorreactores. Estas células conservan la capacidad de sintetizar metabolitos secundarios característicos de la planta original: alcaloides, flavonoides, terpenos, glucósidos, etc. (Malabadi et al., 2025).
Significado agronómico:
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Industria farmacéutica. A partir de cultivos celulares se obtienen alcaloides anticancerígenos (vinblastina, vincristina de Catharanthus roseus, taxol del tejo), glucósidos cardíacos (digoxina de la digital), artemisinina antipalúdica (de Artemisia annua).
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Aditivos alimentarios y cosméticos. Se producen antocianinas (colorantes), resveratrol (antioxidante), azafrán, vainillina.
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Producción ecológica. No es necesario destruir poblaciones silvestres de plantas medicinales raras; las células crecen en biorreactores estériles en cualquier época del año, independientemente del clima y las enfermedades.
5.7. Saneamiento de material de siembra (cultivo de meristemos)
Esencia del método: Se extraen meristemos apicales de 0,1–0,5 mm (con 1–2 primordios foliares) y se cultivan in vitro. Los meristemos suelen estar libres de virus, bacterias y hongos porque estos patógenos no colonizan las células iniciales en activa división (Malabadi et al., 2025).
Significado agronómico:
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Saneamiento de papa, fresa, cítricos, vid, manzano, café, plátano. Los virus causan degeneración de las variedades, reducción del rendimiento y pérdida de calidad. La propagación por meristemos permite obtener tubérculos, plantones y plántulas superélite libres de virus.
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Combinación con termoterapia y quimioterapia. El tratamiento previo de las plantas con temperatura elevada o fármacos antivirales aumenta la eficacia del saneamiento.
5.8. Creación de nuevas formas mediante variabilidad somaclonal e hibridación de protoplastos
Esencia del método: Durante el cultivo prolongado de callo, surgen inevitablemente mutaciones y cambios epigenéticos —variabilidad somaclonal (Fehér, 2015; Malabadi et al., 2025). Estos cambios pueden ser estables y dar lugar a la aparición de nuevos caracteres de valor económico. Además, mediante la fusión de protoplastos (células sin pared) de diferentes especies, se pueden obtener híbridos somáticos que no se cruzan sexualmente.
Significado agronómico:
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Selección de variantes somaclonales con mayor rendimiento, resistencia a enfermedades, salinidad, sequía, y mejores cualidades tecnológicas. Por ejemplo, se han obtenido variantes somaclonales de papa resistentes al tizón tardío y de colza con composición mejorada de ácidos grasos en el aceite.
-
Hibridación somática permite crear híbridos entre papa y tomate («pomato»), entre especies de cítricos, entre cereales cultivados y silvestres, superando las barreras de incompatibilidad.
Referencias
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