Microsporogénesis y desarrollo del gametofito masculino

Actualizado: 07 Junio 2026EnglishРусский

Para comprender la reproducción sexual de las angiospermas es necesario distinguir claramente dos procesos estrechamente relacionados pero fundamentalmente diferentes que ocurren secuencialmente en las anteras: la microsporogénesis y el posterior desarrollo del gametofito masculino (microgametogénesis). A menudo estas etapas se combinan erróneamente, pero su separación es clave para entender correctamente la biología reproductiva de las plantas con flores.

Microsporogénesis es el proceso de formación de microsporas haploides a partir de las células madre de microsporas (diploides) mediante meiosis. La meiosis en las anteras ocurre en los microsporangios (sacos polínicos), donde cada célula madre de microspora, tras dos divisiones sucesivas de la división reduccional, da origen a cuatro microsporas haploides inicialmente encerradas en una pared común de calosa (tétrada) (Lersten, 2004; Stern et al., 2021). El resultado clave de la microsporogénesis es la formación de microsporas haploides aisladas, cubiertas por su propia pared, que representan la primera etapa celular del gametofito masculino.

Desarrollo del gametofito masculino (microgametogénesis) es el proceso de germinación de la microspora en el gametofito masculino, que en las angiospermas culmina con la formación del grano de polen (gametofito inmaduro) y más tarde con el tubo polínico con dos espermios (gametofito maduro). El proceso incluye reorganización citoplasmática, vacuolización, polarización de la microspora y luego dos divisiones mitóticas sucesivas. La primera división (asimétrica) da origen a las células vegetativa y generativa (polen bicelular). La segunda división de la célula generativa conduce a la formación de dos espermios —gametos masculinos (polen tricelular) (Lersten, 2004; Beck, 2010).

Por lo tanto, la microspora no es solo un producto de la meiosis, sino la primera célula del gametofito masculino. En consecuencia, la microsporogénesis proporciona el «material de construcción» —células haploides— y el desarrollo del gametofito masculino es su diferenciación y especialización para cumplir la función principal: entregar los espermios inmóviles al óvulo y a la célula central del saco embrionario. La alteración de cualquiera de estas etapas (por ejemplo, debido a temperaturas extremas) produce esterilidad masculina y pérdida de cosecha (Fartyal et al., 2025).

1. Significado biológico y evolutivo

1.1. Superación de la dependencia del agua líquida

Uno de los avances evolutivos clave que permitió a las plantas con semilla colonizar diversos hábitats terrestres fue la aparición del grano de polen como un medio protegido y eficaz para la entrega de gametos masculinos. En las plantas con esporas (helechos, equisetos, licopodios), así como en gnetófitas y cícadas, los gametos masculinos —espermatozoides— poseen flagelos y solo pueden moverse activamente en una película de agua líquida (Becker et al., 2025). Esto vinculaba estrictamente la fertilización a biotopos húmedos o a períodos de lluvia.

En las angiospermas se produjo una pérdida completa de los flagelos en los espermios (la zooidogamia fue reemplazada por la sifonogamia). El gametofito masculino (grano de polen) perdió la capacidad de movimiento independiente pero adquirió una cualidad fundamentalmente nueva: tolerancia a la desecación. El polen es transportado por el viento, insectos u otros agentes en estado seco, y solo germina después de llegar a un estigma receptivo, donde recibe agua y nutrientes. Así, la microsporogénesis y el desarrollo posterior del polen aseguraron la independencia total de la fertilización respecto a la presencia de agua libre en la superficie de la planta (Stern et al., 2021; Becker et al., 2025).

1.2. Reducción del gametofito masculino como tendencia evolutiva general

alt="Comparación de la morfología de gametofitos y gametos desde algas hasta angiospermas"

Reducción del gametofito masculino en la evolución de las plantas.

En el alga verde <span lang="la" class="biological-name">Chlamydomonas</span>, isogametos móviles. En musgos y helechos se conservan espermatozoides móviles, pero se forman anteridios y arquegonios. En gimnospermas (pino), los espermios se entregan mediante un tubo polínico. En angiospermas, el gametofito masculino está reducido a tres células (dos espermios y una célula vegetativa).

En la evolución de las plantas terrestres se observa una clara tendencia a la simplificación (reducción) de la generación haploide —el gametofito— mientras que el esporofito diploide se vuelve más complejo y dominante. En los helechos, el gametofito masculino es un pequeño prótalo multicelular e independiente; en las gimnospermas está reducido a unas pocas células dentro del grano de polen; y en las angiospermas, a tres células en el momento de la polinización (una vegetativa y dos espermios —en la mayoría de las monocotiledóneas y muchas dicotiledóneas) (Lersten, 2004; Wiese et al., 2024).

Esta reducción tiene un profundo significado biológico: se acelera el ciclo de vida, se reducen los costos energéticos para construir la fase haploide y, lo más importante, todo el proceso de formación y transporte de los gametos masculinos está maximamente protegido por los tejidos del esporofito (antera) y por la resistente pared del grano de polen. Esto ha permitido a las angiospermas dominar la mayoría de los ecosistemas terrestres.

1.3. Aspecto agronómico: vulnerabilidad de la microsporogénesis

Para la práctica agrícola, la otra cara de esta alta especialización también es importante. El gametofito masculino de las angiospermas, a pesar de su protección, es extremadamente sensible a estreses abióticos, especialmente a temperaturas elevadas (estrés térmico) y a la sequía. El período crítico es precisamente la microsporogénesis —desde el inicio de la meiosis de las células madre de microsporas hasta la formación de tétradas y la posterior liberación de microsporas (Fartyal et al., 2025).

Incluso un aumento breve de la temperatura durante este período puede alterar la conjugación de cromosomas en la profase I de la meiosis, la fragmentación de la cromatina y la segregación incorrecta de los cromosomas. La consecuencia es la formación de microsporas no viables, el aborto del polen y, en última instancia, la reducción de la fertilidad del polen y del rendimiento de grano (en trigo, arroz, maíz). Comprender estos «puntos débiles» determinados evolutivamente permite al agrónomo gestionar las fechas de siembra, seleccionar variedades tolerantes y desarrollar medidas para proteger los órganos reproductivos durante períodos de probable estrés térmico.

1.4. Importancia para la mejora genética y la biotecnología

El control de la fertilidad masculina es una herramienta poderosa para el fitomejorador. La esterilidad masculina natural o inducida (por ejemplo, la esterilidad masculina citoplasmática, EMC) permite obtener híbridos heteróticos de alto rendimiento sin la costosa castración manual de las flores. Las alteraciones en la microsporogénesis o en el desarrollo del gametofito subyacen a muchas formas de esterilidad masculina genética, que se utilizan ampliamente en la producción de semillas híbridas de maíz, girasol, arroz y cebolla (Wiese et al., 2024).

Además, en biotecnología vegetal, el método del cultivo de microsporas aisladas permite obtener plantas haploides que, tras la duplicación cromosómica, producen líneas completamente homocigotas (puras). Esto acelera significativamente el proceso de mejora, reduciendo la obtención de líneas autofecundadas de 5–7 generaciones a 1–2 años. Por lo tanto, el conocimiento profundo de los procesos de microsporogénesis y microgametogénesis tiene un significado no solo evolutivo fundamental sino también aplicado importante para la ciencia agraria.

2. Clasificación, tipos, variantes

Los procesos de microsporogénesis y desarrollo del gametofito masculino no son universales ni uniformes para todas las angiospermas. Durante la evolución, diferentes grupos sistemáticos han desarrollado variantes estables de estos procesos, que pueden clasificarse según varios criterios clave: el tipo de citocinesis después de la meiosis, el grado de madurez del polen en el momento de su liberación de la antera y las características del tejido nutritivo —el tapete.

2.1. Tipos de microsporogénesis según la citocinesis

La diferencia clave se refiere a cuándo se forman las paredes celulares entre los cuatro núcleos haploides después de completarse la meiosis (Lersten, 2004; Beck, 2010).

Tipo sucesivo (citocinesis sucesiva). Después de la primera división meiótica (telofase I) se forma inmediatamente un tabique celular que separa dos células —una díada. Luego cada una de ellas experimenta la segunda división meiótica, tras la cual se vuelven a formar tabiques, resultando una tétrada de cuatro microsporas. Este tipo es característico de la mayoría de las monocotiledóneas (incluyendo gramíneas, liliáceas) y de algunas dicotiledóneas primitivas. En las gramíneas, por ejemplo, la tétrada es plana (Lersten, 2004).

Tipo simultáneo (citocinesis simultánea). Ambas divisiones meióticas ocurren sin formación de tabiques, formándose un cenocito tetranucleado. Solo después de completarse ambas divisiones se forman las paredes celulares por furcación centrífuga, separando las cuatro microsporas. Este tipo ocurre en aproximadamente el 95% de las plantas dicotiledóneas y se considera evolutivamente más avanzado. Se piensa que la citocinesis simultánea produce una disposición tetraédrica de las microsporas en la tétrada, lo que posteriormente determina la estructura típica del polen triaperturado en las eudicotiledóneas (Beck, 2010).

A pesar de la preferencia taxonómica relativa, se conocen excepciones: algunas dicotiledóneas (por ejemplo, magnoliáceas) pueden presentar el tipo sucesivo, y algunas monocotiledóneas el simultáneo.

2.2. Clasificación por el estado de desarrollo del gametofito masculino en el momento de la dehiscencia de la antera (tipo de polen)

El gametofito masculino puede ser liberado de la antera en diferentes estados de madurez (Lersten, 2004; Wiese et al., 2024).

Polen bicelular (bicelulado). En el momento de la dehiscencia de la antera, el gametofito masculino consta de dos células: una célula vegetativa grande (sifonógena, o célula del tubo polínico) y una pequeña célula generativa que aún no se ha dividido. La segunda división mitótica de la célula generativa ocurre después de la polinización, generalmente dentro del tubo polínico en crecimiento. El polen bicelular es característico de muchas dicotiledóneas (Solanáceas, Fabáceas, Brasicáceas) y de parte de las monocotiledóneas. Este tipo se considera evolutivamente más antiguo.

Polen tricelular (tricelulado). En este caso, la célula generativa alcanza a dividirse para formar dos espermios antes de que el polen salga de la antera. En el momento de la polinización, el grano de polen ya contiene dos espermios y una célula vegetativa. El polen tricelular ocurre en aproximadamente el 30% de las especies de angiospermas, incluyendo todas las gramíneas (trigo, arroz, maíz) y las asteráceas (girasol). Este tipo de polen se considera evolutivamente más especializado.

La diferencia tiene una importante aplicación práctica: el polen tricelular, por lo general, pierde viabilidad más rápidamente durante el almacenamiento y es más sensible a la desecación, mientras que el polen bicelular conserva la fertilidad por más tiempo, lo que debe tenerse en cuenta en los programas de hibridación y en la crioconservación.

2.3. Tipos de tapete — el tejido nutritivo del microsporangio

El tapete es la capa más interna de la pared del saco polínico, que contacta directamente con las microsporas en desarrollo y les suministra nutrientes, enzimas y precursores de esporopolenina. Según el comportamiento, se distinguen dos tipos principales (Lersten, 2004; Moreira et al., 2025; Ali et al., 2025).

Tapete secretor (parietal). Las células del tapete permanecen en su lugar, revistiendo internamente la cavidad polínica, y durante todo el desarrollo de las microsporas secretan sustancias a través de su propia plasmalema o mediante exocitosis de vesículas. Este es el tipo más extendido, presente en aproximadamente el 90% de las familias de dicotiledóneas y en todas las gramíneas. En las células del tapete secretor a menudo se forman cuerpos especiales —cuerpos de Ubisch (orbículos)— que luego se cubren con esporopolenina y se transfieren a la superficie de los granos de polen (Ali et al., 2025).

Tapete invasivo (plasmodial, ameboide). Las células del tapete pierden sus paredes, fluyen hacia la cavidad del saco polínico y se fusionan en una masa protoplasmática multinucleada —un plasmodio— que rodea a cada microspora. A medida que el polen madura, el plasmodio es consumido gradualmente por los gametofitos en desarrollo. El tapete invasivo es característico de la mayoría de las monocotiledóneas, pero también se encuentra en algunas dicotiledóneas, por ejemplo, en todos los representantes de la familia Asteraceae (las compuestas, incluido el girasol) (Lersten, 2004). Este tipo asegura un contacto máximo entre el tejido nutritivo y el gametofito.

La clasificación de los tipos de tapete es importante para comprender las características citoembriológicas de las plantas cultivadas y para interpretar mutaciones que conducen a la esterilidad masculina.

2.4. Variantes de los granos de polen según la estructura de la pared (aperturas)

Aunque este carácter se usa más frecuentemente en sistemática (palinología), está directamente relacionado con el proceso de microsporogénesis, ya que la formación de las aperturas comienza en la etapa de tétrada. Según el número y disposición de las aperturas (poros o surcos), se distinguen varios tipos principales (Stern et al., 2021):

  • Monosulcados (monoaperturados). Polen con un solo surco (colpo) o poro. Característico de la mayoría de las monocotiledóneas (liliáceas, gramíneas, palmas) y de dicotiledóneas primitivas (magnoliáceas). Se considera el tipo primitivo (original).

  • Tricolpados (triaperturados). Polen con tres surcos dispuestos uniformemente. Este tipo es característico de la mayoría de las eudicotiledóneas (rosáceas, fabáceas, brasicáceas) y se considera evolutivamente avanzado.

  • Poliporados (poliaperturados). Polen con un gran número de poros (en quenopodiáceas, cariofiláceas, cucurbitáceas). Aparece como una adaptación secundaria.

  • No aperturados. Polen sin áreas especiales de adelgazamiento de la pared; el tubo polínico puede emerger en cualquier lugar. Tipo raro, característico de algunas plantas parásitas y acuáticas.

Así, la diversidad de variantes de la microsporogénesis y del desarrollo del gametofito masculino refleja tanto la historia evolutiva de los taxones como las finas adaptaciones a los modos de polinización, las condiciones ambientales y las estrategias reproductivas. Para el agrónomo, las clasificaciones más significativas son por tipo de polen (bicelular vs. tricelular) y por tipo de tapete, ya que determinan la sensibilidad del sistema reproductivo a los estreses y las posibilidades de manipulación biotecnológica.

3. Etapas, fases, mecanismos

alt="Esquema de las etapas clave del desarrollo del polen: desde microspora premitótica hasta polen maduro"

Esquema general del desarrollo del polen (microsporogénesis y microgametogénesis)

El esquema abarca eventos clave: microspora premitótica → acumulación de almidón → mitosis I asimétrica → polen bicelular → mitosis II → formación de dos espermios.

El proceso de formación del gametofito masculino maduro en las angiospermas se divide lógicamente en dos fases principales que se suceden secuencialmente en los lóculos de la antera: microsporogénesis (la formación propiamente dicha de las microsporas) y microgametogénesis (desarrollo del gametofito masculino a partir de la microspora). En la literatura agronómica, ambos procesos a menudo se combinan bajo el término «formación del polen», pero su estricta separación es necesaria para comprender las etapas críticas del desarrollo más vulnerables a los estreses.

3.1. Microsporogénesis: desde la célula arquesporial hasta la tétrada de microsporas

Esquema de la microsporogénesis etapas 1-7 con factores de transcripción

Control transcripcional de la microsporogénesis en <span lang="la" class="biological-name">Arabidopsis thaliana</span>.

El esquema muestra etapas clave: desde la formación de las células arquesporiales (etapa 2) hasta la formación de tétradas de microsporas (etapa 7). Se destacan factores de transcripción (TFs) que regulan la especificación de las células del tapete (EMS1/EXS, TPD1, SERK1/2, DYT1) y su desarrollo posterior (TDF1, AMS, MYB80).

Formación de las células madre de microsporas

Esquema del desarrollo de la antera etapas 1-14

Visión general del desarrollo de la antera en <span lang="la" class="biological-name">Arabidopsis thaliana</span>.

Fase 1 (microsporogénesis, etapas 1–8): formación de las capas de la antera (epidermis E, endotecio En, capa media ML, tapete T), meiosis de las células madre de microsporas (MMC), formación de tétradas (Td), liberación de microsporas (MSp). Fase 2 (microgametogénesis, etapas 9–14): vacuolización de las microsporas, degeneración del tapete, primera y segunda divisiones mitóticas, maduración de los granos de polen (PG), dehiscencia de la antera.

En la antera joven, durante la diferenciación de los tejidos, a partir de las células de la capa arquesporial situada debajo de la epidermis se forman las células esporógenas primarias. Mediante varias divisiones mitóticas, estas dan origen a las células madre de microsporas diploides (CMM, también llamadas microsporocitos) (Lersten, 2004; Stern et al., 2021). Las CMM son células grandes con citoplasma denso y un núcleo bien visible. Una característica importante es el establecimiento de numerosos plasmodesmos entre CMM vecinas, que sin embargo desaparecen a medida que se preparan para la meiosis.

Meiosis en las células madre de microsporas

La transición de la mitosis a la meiosis en las CMM coincide con el inicio de la síntesis de calosa (β-1,3-glucano), que se deposita entre la plasmalema y la pared celular primaria de cada CMM. La pared de calosa actúa como aislante, impidiendo el intercambio de macromoléculas entre las futuras microsporas y las células somáticas de la antera (Lersten, 2004; Beck, 2010). La meiosis ocurre en dos divisiones sucesivas —reduccional (meiosis I) y ecuacional (meiosis II).

  • Profase I — la fase más larga. En ella ocurren la conjugación de los cromosomas homólogos (sinapsis) y el sobrecruzamiento (entrecruzamiento) — intercambio de segmentos entre homólogos, lo que genera diversidad genética en los futuros gametos. En la etapa de diploteno, los pares de homólogos (bivalentes) se hacen visibles al microscopio óptico.

  • Metafase I y Anafase I. Los bivalentes se alinean en el ecuador del huso de división, y luego los cromosomas homólogos enteros se separan hacia polos opuestos. Así, el número de cromosomas en cada célula hija se vuelve haploide.

  • Telofase I y intercinesis. Se forman dos células —díadas. En las monocotiledóneas con citocinesis sucesiva, se forma inmediatamente un tabique celular. En las dicotiledóneas con citocinesis simultánea, no se forma tabique y la díada es un cenocito binucleado (Lersten, 2004).

  • Meiosis II (división ecuacional). Cada una de las dos células (o núcleos) haploides se divide mitóticamente, separándose las cromátidas hermanas hacia los polos. Como resultado se forman cuatro núcleos haploides —tétrada de microsporas.

El tipo de citocinesis (sucesiva en monocotiledóneas y la mayoría de las gimnospermas; simultánea en la mayoría de las dicotiledóneas) determina la forma de la tétrada: plana en gramíneas, tetraédrica en leguminosas (Lersten, 2004).

Formación de la tétrada e inicio de la formación de la pared del polen

Inmediatamente después de la meiosis, las cuatro microsporas todavía están encerradas en una pared común de calosa. Es durante este período cuando en la plasmalema de cada microspora comienza a formarse la primexina —una matriz fibrilar que sirve como plantilla para la deposición de esporopolenina —el componente principal de la pared externa del polen (exina) (Beck, 2010; Wiese et al., 2024). El tapete —capa nutritiva especializada de la pared del saco polínico— secreta activamente precursores de esporopolenina, que se polimerizan sobre la primexina, esculpiendo la ornamentación del polen.

Liberación de las microsporas de la tétrada

El paso final de la microsporogénesis es la lisis de la pared de calosa por la acción de la enzima calasa (β-1,3-glucanasa), secretada por el tapete (Lersten, 2004; Wiese et al., 2024). Tras la disolución de la calosa, las cuatro microsporas se separan entre sí, se liberan en la cavidad del saco polínico y se convierten en células libres, aún no divididas. A partir de este momento comienza la microgametogénesis.

3.2. Microgametogénesis: desarrollo del gametofito masculino a partir de la microspora

Esquema de la microgametogénesis etapas 8-13 y mitosis del polen

Microgametogénesis: desarrollo del gametofito masculino desde la liberación de las microsporas hasta la dehiscencia.

Después de la liberación de la tétrada (etapa 8), la microspora se polariza (etapas 9–10). Luego ocurre la primera mitosis del polen (PMI) con formación de las células vegetativa (VC) y generativa (GC) (etapa 11). La célula generativa se divide (PMII) formando dos espermios (SC), tras lo cual se forma el polen maduro y la antera se dehiscencia (etapa 14).

Las microsporas liberadas son células haploides aún no especializadas. Su destino posterior es la transformación en un gametofito masculino capaz de fertilizar. Este proceso incluye varias etapas clave: polarización, primera mitosis, formación de las células vegetativa y generativa, y luego (en el polen tricelular) la segunda mitosis de la célula generativa para formar dos espermios.

Polarización de la microspora e inicio de la formación de la íntima

Después de salir de la tétrada, la microspora comienza a aumentar de tamaño absorbiendo agua y nutrientes del tapete. En el citoplasma aparece una gran vacuola central que desplaza el núcleo hacia la periferia, hacia la pared del saco polínico (a menudo hacia el sitio de la futura apertura). Esta polarización es importante para la próxima división asimétrica (Lersten, 2004; Beck, 2010). Simultáneamente, debajo de la exina (pared externa) comienza a depositarse la capa interna —la íntima, compuesta principalmente de pectina y celulosa. La íntima se va engrosando a medida que el polen madura.

Primera división mitótica (mitosis de la microspora) — formación del polen bicelular

El núcleo de la microspora polarizada experimenta la primera mitosis del gametofito masculino. Esta división es estrictamente asimétrica: se forman dos células de tamaño desigual (Lersten, 2004; Wiese et al., 2024).

  • Célula vegetativa (célula sifonógena) — grande, contiene la mayor parte del citoplasma y la vacuola. No se dividirá más, pero su núcleo (vegetativo o del tubo) transcribe activamente los genes necesarios para el posterior crecimiento del tubo polínico. Más tarde, la célula vegetativa rodeará completamente a la célula generativa.

  • Célula generativa — pequeña, a menudo lenticular o fusiforme, adherida a la pared del grano de polen. Tiene poco citoplasma y casi ningún plasto. La célula generativa conserva la capacidad de dividirse posteriormente.

En esta etapa (estadio de polen bicelular), el gametofito masculino puede abandonar la antera en las especies con polen bicelular. En las especies con polen tricelular, el proceso continúa.

Segunda división mitótica — formación de los espermios (polen tricelular)

La célula generativa se separa de la pared del grano de polen y se sumerge en el citoplasma de la célula vegetativa, donde experimenta la segunda mitosis. Como resultado se forman dos células idénticas —los espermios (gametos masculinos). Cada espermio está rodeado por una membrana fina (membrana perigerminativa) y contiene un núcleo, una pequeña cantidad de citoplasma, mitocondrias y, a veces (en algunas especies), plástidos. Los espermios a menudo están conectados entre sí y con el núcleo vegetativo formando la unidad germinal masculina (UGM), lo que asegura su transporte coordinado dentro del tubo polínico (Beck, 2010; Wiese et al., 2024).

En el momento de la dehiscencia de la antera en las especies tricelulares, el grano de polen ya contiene tres células: la vegetativa y dos espermios. En las especies bicelulares, la segunda división de la célula generativa ocurrirá después de la polinización, dentro del tubo polínico en crecimiento.

3.3. Etapas finales: formación de la pared del polen y dehiscencia de la antera

Esquema de la formación de la exina y la íntima

Formación de la pared del polen en <span lang="la" class="biological-name">Arabidopsis thaliana</span>.

En la etapa de tétrada se forma la primexina (matriz fibrilar) entre la plasmalema de la microspora y la calosa. La esporopolenina secretada por el tapete se polimeriza sobre la primexina, formando la sexina (tectum y báculas) y la nexina. Más tarde, la microspora deposita la íntima (pectina, celulosa). En la etapa final, se aplica sobre la superficie la capa de recubrimiento del polen (trifina).

Paralelamente a las divisiones del gametofito, ocurre la construcción final de las paredes del polen. El tapete, que durante todo el desarrollo ha suministrado a las microsporas nutrientes y precursores de esporopolenina, en el momento de la maduración del polen sufre una muerte celular programada (MCP). Su contenido (lípidos, proteínas, feromonas, pigmentos) se vierte en la cavidad del saco polínico y empapa la escultura de la exina, formando la capa de recubrimiento del polen (trifina, o pollenkitt). Esta capa cumple funciones importantes: protege al polen de la desecación, permite su adhesión al cuerpo de los insectos polinizadores y participa en el reconocimiento «propio-extraño» en el estigma (Ali et al., 2025; Moreira et al., 2025). El proceso finaliza con la dehiscencia (apertura) de la antera y la liberación del polen maduro.

3.4. Esquema comparativo de las etapas (generalización)

A continuación se presenta un esquema generalizado de las etapas sucesivas de la esfera generativa masculina de las angiospermas (según Lersten, 2004; Beck, 2010; Wiese et al., 2024).

  1. Célula arquesporial (diploide) → divisiones → CMM (diploide).

  2. Meiosis I y II (dentro de la pared de calosa) → Tétrada (cuatro núcleos haploides rodeados por calosa común).

  3. Liberación de la tétrada (calasa) → Microspora libre (gametofito masculino inmaduro, unicelular).

  4. Polarización, vacuolización, engrosamiento de la íntima.

  5. Primera mitosis de la microspora (asimétrica) → Polen bicelular (célula vegetativa + generativa).

  6. Segunda mitosis de la célula generativa (en especies tricelulares) → Polen tricelular (célula vegetativa + 2 espermios).

  7. Muerte programada del tapete, formación de la capa de recubrimiento → Grano de polen maduro.

  8. Dehiscencia de la antera → liberación del polen.

Comprender la secuencia de estas etapas, cada una controlada por complejos mecanismos genéticos y fisiológicos, es una base necesaria para interpretar las alteraciones de la fertilidad y desarrollar métodos para aumentar la resiliencia del sistema reproductivo de las plantas cultivadas frente a factores ambientales adversos.

4. Factores y condiciones que afectan los procesos

Los procesos de microsporogénesis y desarrollo del gametofito masculino están estrictamente determinados genéticamente, pero su éxito depende significativamente de las condiciones ambientales y del estado fisiológico interno de la planta. La alteración de cualquier factor clave en etapas críticas puede conducir al aborto del polen, a la esterilidad masculina y, en consecuencia, a la pérdida de cosecha. Para la práctica agrícola, es especialmente importante conocer las «ventanas críticas» —períodos de máxima sensibilidad del sistema reproductivo a los estreses.

4.1. Factor temperatura

Esquema de los defectos en el desarrollo del polen bajo estrés térmico

Efecto de las altas temperaturas en el desarrollo del polen.

Izquierda: desarrollo normal del polen — tétrada, liberación de microsporas, polarización, primera mitosis, formación del grano de polen maduro. Derecha: alteraciones causadas por temperatura elevada (estrés térmico): aborto de tétradas, colapso de las células del tapete, formación de microsporas vacuolizadas o deformadas, inhibición del crecimiento del tubo polínico.

La temperatura es el factor abiótico principal que limita la fertilidad del polen en la mayoría de las plantas cultivadas (Fartyal et al., 2025).

Rango óptimo. Cada especie tiene un óptimo específico, que generalmente coincide con las temperaturas de vegetación activa. Para las plantas de clima templado (trigo, cebada, colza), la microsporogénesis transcurre con éxito en el intervalo de 18–25 °C; para las culturas termófilas (maíz, arroz, tomate, algodón) — de 25–30 °C.

Período crítico. La fase más vulnerable es la meiosis de las células madre de microsporas (desde leptoteno hasta tétradas). Incluso un aumento breve (1–3 días) de la temperatura de 5–7 °C por encima del óptimo durante este período causa alteraciones en la conjugación de los cromosomas, fragmentación de la cromatina, formación de micronúcleos y, como consecuencia, la producción de microsporas no viables (Fartyal et al., 2025; Lersten, 2004). El segundo período crítico es la etapa de polarización de las microsporas y la primera división mitótica (formación del polen bicelular). La alta temperatura aquí puede provocar retraso o asimetría de la división, vacuolización del citoplasma y muerte prematura del gametofito masculino.

Estrés por baja temperatura. El frío durante la fase de meiosis altera la sincronía de las divisiones, formando puentes y cromosomas rezagados, lo que también reduce la fertilidad. En cultivos termófilos (arroz, algodón), incluso un descenso moderado de la temperatura durante la floración retrasa el crecimiento del tubo polínico.

Conclusión agronómica: la predicción meteorológica precisa y el desplazamiento de las fechas de siembra (para evitar los períodos críticos) son estrategias clave para reducir el riesgo de estrés térmico en el polen.

4.2. Estrés hídrico (sequía y anegamiento)

El déficit hídrico durante la microsporogénesis y el desarrollo temprano del gametofito masculino es tan dañino como las temperaturas extremas. La falta de agua en los tejidos de la antera provoca (Fartyal et al., 2025):

  • Alteración del metabolismo de carbohidratos. Se reduce el suministro de sacarosa y hexosas a las microsporas en desarrollo, lo que lleva a un hambre energética y a la detención del desarrollo.

  • Estrés oxidativo. Se acumulan especies reactivas de oxígeno (ERO) en las células del tapete y en las microsporas, dañando membranas, proteínas y ADN.

  • Muerte prematura del tapete. Se altera la muerte celular programada de la capa nutritiva, lo que lleva a un déficit de esporopolenina y a la formación de una pared polínica deformada e incompleta.

  • Aumento del número de granos de polen abortados (la tasa de aborto puede alcanzar el 70–90% en variedades sensibles).

El anegamiento y la inundación del sistema radicular, indirectamente a través de la inhibición de las raíces y el deterioro del suministro a los brotes, también pueden inducir cambios similares a la sequía en las anteras.

4.3. Régimen de luz y fotoperiodo

Aunque la microsporogénesis no requiere luz directa (el proceso ocurre dentro de los botones florales), la iluminación general y el fotoperiodo influyen en el desarrollo de los órganos reproductivos a través de la regulación hormonal.

Sensibilidad fotoperiódica. En plantas de día corto (soja, arroz) o de día largo (espinaca, rábano), la alteración del fotoperiodo habitual durante la iniciación y desarrollo de los botones puede inducir esterilidad masculina. Esto es la base para la creación de la esterilidad masculina genética fotoperiódica (EMGF) en arroz, utilizada en mejora genética.

Intensidad luminosa. El sombreado durante la fase de botonadura reduce la fotosíntesis y la producción de carbohidratos, lo que afecta el suministro de energía para la microsporogénesis. La falta de luz aumenta el porcentaje de polen abortado en muchos cereales y leguminosas.

4.4. Nutrición mineral

Los elementos más críticos para el éxito del desarrollo del gametofito masculino son el boro (B) y el calcio (Ca2+), así como el nitrógeno y el fósforo en fases específicas (Fartyal et al., 2025; Stern et al., 2021).

Boro (B). Esencial para la formación de las paredes celulares (componente de los ramnogalacturonanos de la pectina) y para el metabolismo de los carbohidratos. La deficiencia de boro durante la microsporogénesis provoca el colapso del tapete, la alteración de la formación de la íntima y el aborto masivo del polen. La aplicación foliar de boro antes y durante la floración es una práctica agronómica estándar para mejorar el cuajado de frutos (tomate, manzano, colza).

Calcio (Ca2+). Participa en la señalización durante el crecimiento del tubo polínico, estableciendo un gradiente de concentración en su extremo, necesario para el transporte vesicular y el crecimiento polar. La deficiencia de calcio en los tejidos del pistilo y del estigma bloquea la germinación del polen incluso cuando los granos de polen están normalmente desarrollados.

Nitrógeno y fósforo. El exceso de nitrógeno durante la fase de botonadura puede retrasar la maduración del polen y reducir su viabilidad; el fósforo, por el contrario, mejora el metabolismo energético (síntesis de ATP) en las microsporas.

4.5. Regulación hormonal (factores endógenos)

Las fitohormonas actúan como reguladores sistémicos y locales de la microsporogénesis. Su equilibrio determina la transición de la proliferación a la meiosis, la polarización, la división de la microspora y, finalmente, el inicio de la muerte programada del tapete (Fartyal et al., 2025; Wiese et al., 2024).

Auxinas (AIA). Necesarias en etapas tempranas para la especificación de las células arquesporiales y para el crecimiento del tubo polínico. Un máximo local de auxina en las células microsporógenas desencadena la meiosis. La deficiencia de auxina bajo estrés térmico es una causa de esterilidad masculina.

Giberelinas (GA). Controlan el crecimiento de los filamentos estaminales (elongación), asegurando la protrusión de las anteras del botón para una polinización eficaz. La deficiencia de GA conduce al subdesarrollo de los estambres.

Ácido jasmónico (AJ). Regulador clave de la dehiscencia de la antera y de la síntesis de esporopolenina. La alteración de la síntesis de AJ produce anteras que no se abren (fenotipo de dehiscencia retardada) y esterilidad masculina.

Brassinosteroides (BR). Participan en la formación de la pared del polen (exina) y en la coordinación del desarrollo del tapete y las microsporas. Los BR son necesarios para la tolerancia del polen al estrés térmico (aumentan la termotolerancia).

Etileno y ácido abscísico (ABA). En concentraciones elevadas (bajo estrés) pueden inducir la muerte prematura del tapete y el aborto del polen. Sin embargo, en dosis bajas, estas hormonas también participan en la senescencia normal del tapete y en la apertura de la antera.

Aspecto aplicado: los tratamientos exógenos de las plantas con brassinosteroides o auxinas en la etapa de botonadura pueden mitigar los efectos negativos del estrés térmico sobre el polen (Fartyal et al., 2025).

4.6. Factores de estrés: estrés oxidativo e hipoxia

Cualquier exposición al estrés (calor, sequía, herbicidas) finalmente actúa a través de la generación de especies reactivas de oxígeno (ERO) en las células del tapete y en las microsporas en desarrollo (Ali et al., 2025; Fartyal et al., 2025). Un nivel moderado de ERO es necesario como mediador de señalización para iniciar la MCP del tapete en el momento estrictamente adecuado. Sin embargo, la acumulación excesiva de ERO causa peroxidación lipídica de las membranas, daño a las mitocondrias y al ADN nuclear, lo que lleva a una muerte celular prematura o patológica.

Curiosamente, en los tejidos de la antera (especialmente en el tapete) existen zonas de hipoxia temporal (bajo contenido de oxígeno). La hipoxia es necesaria para mantener la actividad meristemática y la diferenciación celular. La alteración del régimen de oxígeno (por ejemplo, por anegamiento) puede imitar el estrés térmico y causar esterilidad (Becker et al., 2025).

4.7. Resumen de factores

El éxito de la microsporogénesis y del desarrollo del gametofito masculino solo es posible si se cumple simultáneamente un conjunto de condiciones:

  • Temperatura: dentro del óptimo específico durante la meiosis y la primera mitosis.

  • Suministro de agua: sin déficit desde la emergencia de la hoja bandera hasta la floración.

  • Luz: intensidad suficiente y fotoperiodo correcto.

  • Nutrición mineral: disponibilidad de boro y calcio, equilibrio NPK.

  • Equilibrio hormonal: niveles altos de auxinas, giberelinas, jasmonatos con concentraciones óptimas de ABA y etileno.

  • Ausencia de estrés oxidativo: funcionamiento eficiente de los sistemas antioxidantes.

Comprender estos factores permite al agrónomo gestionar el proceso productivo: seleccionar variedades tolerantes, ajustar las fechas de siembra, aplicar micronutrientes y reguladores del crecimiento, creando condiciones para la máxima fertilidad del polen y un alto rendimiento.

5. Prácticas de manejo y significado aplicado

La comprensión de los mecanismos celulares y moleculares de la microsporogénesis y del desarrollo del gametofito masculino abre amplias posibilidades para el manejo dirigido de la fertilidad de las plantas. En la práctica agronómica y de mejora genética se utilizan varios enfoques principales: desde los métodos tradicionales de hibridación utilizando la esterilidad masculina hasta las técnicas biotecnológicas modernas, como el cultivo de microsporas aisladas y la edición genómica.

5.1. Uso de la esterilidad masculina en la mejora de híbridos

La esterilidad masculina (incapacidad de producir polen funcional) es una herramienta valiosa para obtener semillas híbridas heteróticas sin la costosa castración manual de las flores. Se distinguen tres tipos principales de esterilidad masculina de origen genético (Wiese et al., 2024; Fartyal et al., 2025).

  • Esterilidad masculina citoplasmática (EMC, CMS). Controlada por genes mitocondriales, a menudo en combinación con genes nucleares restauradores de la fertilidad (Rf). La EMC se usa ampliamente en la producción de maíz, girasol, sorgo y arroz híbridos. El esquema de producción de semillas híbridas incluye tres líneas: una línea materna estéril (EMC), una línea mantenedora de la esterilidad (conserva la EMC) y una línea restauradora de la fertilidad (polinizador que da híbridos fértiles). La EMC a menudo se debe a alteraciones en la función mitocondrial del tapete, que conducen a la muerte prematura del tapete o a la detención del desarrollo de las microsporas (Ali et al., 2025).

  • Esterilidad masculina genética (nuclear) (EMG, GMS). Causada por mutaciones en genes nucleares involucrados en la microsporogénesis (por ejemplo, en los genes DYT1, TDF1, AMS, MS1, MYB80 en Arabidopsis y sus ortólogos en cultivos). La EMG suele ser recesiva. Su uso en la producción de semillas híbridas es más complejo que el de la EMC, pero existen sistemas basados en transgénesis (tecnología de «esterilidad intra-semilla») o en el uso de alelos fotosensibles y termosensibles.

  • Esterilidad masculina genética foto y termo-sensible (PTGMS). En estas líneas, la esterilidad se manifiesta solo bajo condiciones específicas (duración del día, temperatura). Por ejemplo, en el arroz, las líneas con esterilidad masculina genética fotoperiódica (PGMS) son estériles en días largos (verano) y fértiles en días cortos (otoño), lo que permite multiplicar la línea por autopolinización. Estos sistemas se utilizan ampliamente en la mejora de híbridos de arroz de dos líneas (Wiese et al., 2024; Fartyal et al., 2025).

5.2. Cultivo de microsporas aisladas (androgénesis)

Uno de los métodos biotecnológicos más potentes para obtener plantas haploides es el cultivo de microsporas inmaduras (generalmente en la etapa desde polen bicelular hasta tricelular temprano). Bajo la acción de factores de estrés (por ejemplo, temperatura elevada o inanición), las microsporas cambian de la vía de desarrollo gametofítica a la esporofítica, es decir, comienzan la embriogénesis y forman embrioides haploides, a partir de los cuales se regeneran plantas completas (Luo et al., 2025; Wiese et al., 2024).

Significado: Los haploides obtenidos, tras la duplicación cromosómica (por ejemplo, con colchicina), producen líneas completamente homocigotas (puras) en una generación, lo que acorta el proceso de mejora de 5–7 años a 1–2 años.

Uso: El método se utiliza rutinariamente para colza, cebada, trigo, tabaco y pimiento. Para muchos cultivos sigue siendo difícil debido a la dependencia genotípica.

Mecanismo molecular: El cambio de desarrollo de las microsporas implica la activación de la autofagia, la reorganización del citoesqueleto, la alteración de la expresión de genes de embriogénesis y la represión de genes específicos del polen (Luo et al., 2025).

5.3. Almacenamiento y crioconservación del polen

El polen de muchos cultivos pierde rápidamente su viabilidad después de salir de la antera. La capacidad de almacenamiento depende del tipo de polen (el bicelular se conserva más tiempo que el tricelular) y del contenido de humedad (Lersten, 2004; Beck, 2010).

Prácticas de manejo: El secado del polen hasta un nivel de humedad determinado (10–15%) y el almacenamiento a bajas temperaturas (−20 °C o −196 °C en nitrógeno líquido) permite mantener la fertilidad durante varios años. La crioconservación del polen se utiliza para conservar recursos genéticos (bancos de genes) y para realizar hibridaciones separadas en el tiempo o el espacio (por ejemplo, al trabajar con cultivos frutales que florecen en diferentes épocas).

Limitaciones: El polen de tipo tricelular (cereales, asteráceas) es muy sensible a la desecación y difícil de almacenar a largo plazo.

5.4. Manejo de la fertilidad del polen con fitohormonas y micronutrientes

Los tratamientos exógenos pueden compensar parcialmente los impactos del estrés y mejorar la fertilidad del polen (Fartyal et al., 2025).

Brassinosteroides (BR). El tratamiento de semillas o la pulverización de plantas en la etapa de botonadura con 24-epibrasinólido aumenta la termotolerancia del polen en tomate, arroz y pepino. Los BR mejoran la síntesis de esporopolenina, mantienen la integridad del tapete y reducen los niveles de especies reactivas de oxígeno.

Auxinas. Bajo estrés térmico que causa deficiencia de auxina endógena en las anteras, el tratamiento exógeno con ácido 1-naftilacético (ANA) o ácido indol-3-acético (AIA) restaura la fertilidad en cebada y arroz (Sakata et al., 2010 — citado por Fartyal, 2025).

Ácido salicílico (AS). El tratamiento con AS reduce el daño térmico a las microsporas en arroz mediante la activación de enzimas antioxidantes.

Boro (B). Las aplicaciones foliares de boro al inicio de la botonadura y al inicio de la floración son una práctica estándar para asegurar la formación normal del tubo polínico y mejorar el cuajado de frutos en pomáceas, brasicáceas y tomate. El boro participa en el metabolismo de los carbohidratos y en la síntesis de pectinas de la íntima.

5.5. Ingeniería genética y edición de genes

Los métodos modernos permiten modificar de manera dirigida los genes que controlan la fertilidad masculina.

Creación de esterilidad masculina artificial. La inactivación de genes necesarios para el desarrollo del tapete o de las microsporas (por ejemplo, ortólogos de MS1, MS2, CYP703A2) mediante CRISPR/Cas9 permite obtener líneas estériles estables para la producción de semillas híbridas. A diferencia de la EMC, estas líneas no contienen genes mitocondriales extraños y son más fáciles de controlar para la fertilidad (Wiese et al., 2024).

Restauración de la fertilidad. En sistemas del tipo «promotor-gen letal» (por ejemplo, la tecnología Barnase/Barstar), la esterilidad se crea mediante la expresión de un gen tóxico bajo el control de un promotor específico del tapete. La fertilidad se restaura suprimiendo la toxina o introduciendo un gen inhibidor. CRISPR también puede utilizarse para «activar» la fertilidad en líneas estériles, por ejemplo, eliminando un elemento que reprime un gen restaurador (Wiese et al., 2024).

Mejora de la termotolerancia. Se están buscando alelos de genes que aseguren una microsporogénesis estable a altas temperaturas (por ejemplo, variantes termoestables de TMS10, TMS15 en arroz). La introgresión de dichos alelos o su edición permite crear variedades resistentes al estrés térmico durante la floración.

5.6. Diagnóstico de la viabilidad del polen y monitoreo del estrés

En la agronomía aplicada y la mejora genética se utilizan métodos sencillos para evaluar la calidad del polen.

Tinción con yodo-yoduro potásico (reactivo de Lugol) permite evaluar el contenido de almidón en el polen: el polen maduro viable se tiñe de azul oscuro, el abortado se tiñe de amarillo o no se tiñe.

Reacción fluorocromática (FCR) con diacetato de fluoresceína evalúa la actividad de esterasas en los granos de polen vivos: los granos vivos fluorescen en amarillo-verde bajo luz ultravioleta.

Germinación in vitro en un medio que contiene sacarosa y ácido bórico es el método más fiable para evaluar la fertilidad y el vigor del crecimiento del tubo polínico. Se utiliza en programas de mejora para seleccionar la tolerancia al estrés térmico y para evaluar la calidad del polen en la hibridación.

Conclusión de la sección

El manejo de los procesos de microsporogénesis y desarrollo del gametofito masculino tiene una importancia aplicada directa para mejorar el rendimiento de los cultivos agrícolas. Desde la mejora para la esterilidad masculina (EMC, PTGMS) hasta los métodos biotecnológicos (cultivo de microsporas, CRISPR) y las prácticas agronómicas (optimización de las fechas de siembra, aplicaciones de boro y hormonas) — todos estos enfoques se basan en un profundo conocimiento fundamental de los mecanismos citológicos y moleculares descritos en las secciones anteriores. La continuación de la investigación en esta área contribuirá a la creación de variedades con fertilidad controlada y resistencia a los estreses en un clima cambiante.

Referencias

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