Tallo y Brote
En botánica es necesario distinguir claramente dos conceptos estrechamente relacionados pero no idénticos: tallo y brote. Esta diferencia es fundamental para comprender toda la morfología de los órganos vegetativos.
Tallo (caulis) es la parte axial del brote que sostiene hojas y yemas y posee simetría radial (Bell, 1991). Realiza funciones de soporte (mecánica) y conducción: por el tallo se mueven agua y sales minerales desde las raíces hacia las hojas (corriente ascendente) y sustancias orgánicas desde las hojas hacia otros órganos (corriente descendente) (Andreeva, Rodman, 2002). El tallo consta de nudos (lugares de inserción de las hojas) y entrenudos. Es importante destacar que el tallo es solo parte del brote, su eje.
Brote (plagium, shoots) es una estructura más compleja. Representa un tallo con las hojas y yemas dispuestas en él. En otras palabras, brote = tallo + hojas + yemas (Serebryakova et al., 2006). Es el brote el principal órgano vegetativo de las plantas superiores, que proporciona la nutrición aérea (fotosíntesis), el intercambio de gases y la transpiración. Una yema, a su vez, es un brote embrionario aún no desplegado (Evert, 2006).
Por lo tanto, cuando hablamos de la estructura externa de la planta, vemos el brote en su conjunto. Cuando examinamos la anatomía interna (tejidos conductores, tejidos mecánicos) o hablamos del papel de soporte, nos referimos al tallo como su parte axial.
Bosquejo evolutivo. El brote es evolutivamente más joven que la raíz. Las primeras plantas terrestres (rinofitas, que vivieron hace unos 400 millones de años) aún no tenían hojas ni raíces verdaderas. Su cuerpo era un sistema de ejes desnudos, ramificados dicotómicamente — telomas (Serebryakova et al., 2006). Estos ejes realizaban simultáneamente funciones de soporte y fotosíntesis, y también servían para la fijación al sustrato (mediante rizoides).
Una etapa clave en la evolución del brote fue el surgimiento de la metamería — bloques repetitivos (metámeros), cada uno de los cuales incluye un nudo, una hoja, una yema axilar y un entrenudo (Evert, 2006). Esta construcción modular resultó extremadamente ventajosa: permitió a las plantas aumentar su masa y altura, ramificarse y colonizar nuevos nichos ecológicos.
Las hojas surgieron como excrecencias laterales del tallo — primero pequeñas (micrófilos en licopodios), y luego grandes, con una red de nervaduras bien desarrollada (macrófilos en helechos, gimnospermas y angiospermas) (Mauseth, 2017). Las yemas se formaron como brotes embrionarios protegidos por escamas, lo que dio a las plantas la posibilidad de sobrevivir estaciones desfavorables y aceleró drásticamente el desarrollo primaveral.
Así, el brote moderno es el resultado de una larga evolución durante la cual ocurrió una diferenciación de funciones: el tallo se convirtió en el eje de soporte y conducción, las hojas en los principales órganos fotosintéticos, y las yemas en órganos de renovación y ramificación (Andreeva, Rodman, 2002). En las siguientes secciones examinaremos en detalle la anatomía y morfología del tallo y del brote, su diversidad y su importancia práctica para la agricultura.
1. Funciones del Brote
El brote, como órgano vegetativo complejo, realiza una serie de funciones vitales que aseguran la existencia y dispersión de la planta. Estas funciones están estrechamente relacionadas con su estructura y pueden agruparse de la siguiente manera.
1.1 Fotosíntesis (Nutrición aérea)
La función principal del brote verde es la producción de sustancias orgánicas a partir de inorgánicas utilizando energía lumínica. Este proceso ocurre en las hojas — órganos laterales especializados del brote que contienen clorofila. La forma plana de la lámina foliar proporciona la máxima superficie por unidad de volumen de tejido, lo que favorece una captura eficiente de la luz y el intercambio de gases (Mauseth, 2017). El tallo, al elevar las hojas hacia la luz, optimiza las condiciones para la fotosíntesis. Los tallos jóvenes verdes con clorénquima bajo la epidermis también participan activamente en la fotosíntesis (Andreeva, Rodman, 2002).
1.2 Transporte de Sustancias (Función Conductora)
El brote conecta los otros dos órganos principales de la planta — la raíz y las hojas. A lo largo del tallo se produce un transporte bidireccional:
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Corriente ascendente — agua y sales minerales suben desde las raíces a las hojas a través del xilema (leña). Esta función es realizada por traqueidas y vasos — células muertas con paredes lignificadas (Evert, 2006).
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Corriente descendente — las sustancias orgánicas (principalmente sacarosa) sintetizadas en las hojas se desplazan hacia las raíces, puntos de crecimiento, flores y frutos a través del floema (liber). El floema está compuesto por elementos cribosos vivos y células acompañantes (Graham et al., 2014).
Por lo tanto, el brote es la autopista de transporte central de la planta.
1.3 Función de Soporte (Mecánica)
El tallo mantiene las hojas, flores y frutos en una posición óptima con respecto a la luz, el aire y los polinizadores. Esta función está garantizada por:
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la presión de turgencia en las células de los tallos jóvenes,
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el colénquima (tejido mecánico vivo) en las partes en crecimiento,
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las fibras de esclerénquima y las paredes lignificadas del xilema en los tallos leñosos (Serebryakova et al., 2006).
Gracias a la función de soporte, los brotes de muchas plantas alcanzan alturas considerables (más de 100 m en secuoyas), mientras que los brotes trepadores (lianas) utilizan otras plantas como soporte.
1.4 Reproducción Vegetativa
El brote es el órgano más importante para la reproducción vegetativa natural y artificial. Muchas plantas forman brotes especializados para la dispersión y la formación de nuevos individuos:
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rizomas (grama, iris, lirio de los valles) — brotes subterráneos con nudos y yemas axilares;
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estolones y estolones epígeos (runners) (fresa) — brotes rastreros aéreos que enraízan en los nudos;
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tubérculos (papa) — brotes subterráneos engrosados con yemas (“ojos”);
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bulbos (cebolla, lirio) — brotes acortados con hojas escamosas carnosas (Bell, 1991).
Todas estas estructuras se distinguen fácilmente de las raíces por la presencia de yemas y cicatrices foliares.
1.5 Función de Almacenamiento
En los brotes pueden acumularse sustancias de reserva (almidón, aceites, proteínas). Esta función está especialmente desarrollada en los brotes modificados (tubérculos, bulbos, rizomas), pero también en los tallos normales el parénquima de la médula y la corteza a menudo contiene reservas (Andreeva, Rodman, 2002). Por ejemplo, en los tallos de caña de azúcar se acumula sacarosa, y en la médula de las palmas, almidón.
1.6 Intercambio de Gases y Transpiración
El brote participa en el intercambio de gases (oxígeno, dióxido de carbono) y en la evaporación regulada del agua (transpiración). Los estomas, ubicados en las hojas (y a veces en los tallos jóvenes), permiten la entrada de CO2 para la fotosíntesis y la liberación de O2, y también generan la fuerza de succión necesaria para el ascenso del agua por el xilema (Graham et al., 2014). La transpiración también enfría las hojas y facilita la absorción de elementos minerales desde las raíces.
1.7 Formación de Órganos Reproductores
Las flores e inflorescencias, y luego los frutos y semillas, se forman en los brotes. Así, el brote porta los órganos de reproducción sexual. En relación con esto, parte del sistema de brotes se transforma en brotes floríferos, que pueden diferir mucho de los vegetativos (Bell, 1991).
1.8 Síntesis de Sustancias Reguladoras
Los brotes, especialmente sus meristemos apicales y hojas jóvenes, sintetizan fitohormonas (auxinas, giberelinas, etc.) que regulan el crecimiento, desarrollo y tropismos de toda la planta. Estas sustancias influyen en la dominancia apical, la ramificación, la actividad cambial y otros procesos (Evert, 2006).
Por lo tanto, el brote es un órgano polifuncional que integra los procesos de nutrición aérea, transporte, soporte, reproducción y señalización. Comprender estas funciones es necesario para el estudio posterior de la anatomía y morfología del tallo y la hoja.
2. Morfología del Brote (Estructura Externa)
Para comprender la estructura externa del brote es necesario asimilar varios conceptos fundamentales que describen su organización modular y diversidad de formas.
2.1 Estructura Metamérica del Brote
Una de las características clave del brote es su metamería, es decir, su estructura articulada, compuesta por unidades repetitivas — metámeros (Serebryakova et al., 2006). Cada metámero incluye:
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nudo (nodus) — lugar de inserción de la hoja (o varias hojas) al tallo;
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hoja (folium) — órgano lateral que surge del nudo;
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yema axilar (gemma lateralis) — brote embrionario situado en la axila de la hoja (ángulo entre la hoja y el tallo);
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entrenudo (internodium) — segmento del tallo entre dos nudos adyacentes.
En la mayoría de las plantas, los nudos son bien visibles (por ejemplo, en las gramíneas, bambú), mientras que los entrenudos pueden ser muy alargados (abedul, girasol) o, por el contrario, muy cortos — entonces las hojas se agrupan en una roseta basal (diente de león, fresa) (Andreeva, Rodman, 2002).
2.2 Tallo: Eje del Brote
El tallo es la parte axial del brote que sostiene las hojas y yemas. Sus principales características externas:
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Forma: generalmente cilíndrica (en plantas leñosas y muchas herbáceas), pero puede ser cuadrangular (Lamiaceae), aplanada (algunos cactus) o alada (guisante de olor).
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Dirección de crecimiento: erecto (ortótropo), rastrero (plagiótropo), trepador, escandente (mediante zarcillos o raíces adventicias) (Bell, 1991).
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Superficie: puede ser lisa, pubescente, acostillada, cubierta de lenticelas (lenticellae) — aberturas para el intercambio de gases en el corcho.
2.3 Hoja: Órgano Lateral del Brote
La hoja es un órgano vegetativo lateral que generalmente tiene forma plana y crecimiento limitado. Partes principales de la hoja:
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Lámina foliar (lamina) — parte ensanchada que realiza la fotosíntesis y el intercambio de gases.
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Pecíolo (petiolus) — parte estrecha similar a un tallo que conecta la lámina con el tallo; puede girar la lámina hacia la luz.
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Base de la hoja (basis folii) — punto de unión al tallo; a menudo ensanchada formando una vaina (en gramíneas, Apiáceas) que envuelve el tallo.
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Estípulas (stipulae) — pares de excrecencias en la base de la hoja, a menudo caedizas (abedul, roble) o persistentes y participantes en la fotosíntesis (guisante, veza).
Las hojas pueden ser sentadas (sin pecíolo) y pecioladas. Por la forma de la lámina, el grado de división y la venación, se distingue una enorme diversidad, utilizada en sistemática (Mauseth, 2017).
2.4 Yemas: Brotes Embrionarios
Una yema (gemma) es un brote embrionario aún no desplegado. Consiste en un eje corto con un cono de crecimiento y hojas (o flores) embrionarias. Externamente, la yema a menudo está cubierta por escamas protectoras — hojas modificadas que protegen el meristemo de la desecación y daños mecánicos (Evert, 2006).
Clasificación de las yemas:
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Por su posición en el tallo:
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Apical (terminal) — en el extremo del brote, responsable del crecimiento en longitud.
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Axilar (lateral) — ubicada en la axila de la hoja, da origen a ramas laterales.
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Adventicia (accesoria) — surge en entrenudos, hojas o raíces (por ejemplo, en sauce, álamo, plantas que producen retoños radicales).
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Por su estado y función:
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Vegetativa — contiene un brote embrionario con hojas.
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Generativa (floral) — contiene primordios de inflorescencias o flores.
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Mixta — contiene tanto hojas como flores (por ejemplo, lila, saúco).
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Durmiente — permanece en estado de reposo durante mucho tiempo (años) pero conserva su viabilidad; cuando el tronco se daña o con la edad, se activan, produciendo “chupones” (abedul, roble, tilo) (Serebryakova et al., 2006).
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Según la presencia de protección, se distinguen yemas cerradas (con escamas) y yemas desnudas (típicas de muchas plantas herbáceas).
2.5 Filotaxia (Disposición de las Hojas)
El orden de colocación de las hojas en el tallo se llama filotaxia. Es un rasgo hereditario de la especie e importante para maximizar la captura de luz.
Se distinguen tres tipos principales (Andreeva, Rodman, 2002; Mauseth, 2017):
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Alterna (espiralada) — una hoja por nudo, las hojas de nudos adyacentes están desplazadas en espiral (roble, abedul, girasol).
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Opuesta — dos hojas por nudo, colocadas una frente a la otra (arce, lila, ortiga). Si cada nudo sucesivo está girado 90° con respecto al anterior, se denomina decusada (Lamiaceae).
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Verticilada — tres o más hojas por nudo (Elodea, Paris quadrifolia).
En la filotaxia alterna se puede calcular el ángulo de divergencia (desplazamiento) entre hojas adyacentes; a menudo es 1/2, 1/3, 2/5, 3/8, etc., de la circunferencia del tallo, descrito por la serie de Fibonacci y que asegura el menor sombreado mutuo (Bell, 1991).
2.6 Ramificación del Brote
La ramificación es la formación de un sistema de brotes a partir de yemas axilares. Permite a la planta aumentar su superficie fotosintética y ocupar el espacio aéreo.
Se distinguen dos tipos principales de ramificación (Serebryakova et al., 2006):
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Monopodial — el eje principal (monopodio) crece indefinidamente gracias a la yema apical, mientras que los brotes laterales se desarrollan más débilmente. Característico de la mayoría de las coníferas (abeto, pino) y algunas angiospermas (álamo, roble joven).
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Simpodial — la yema apical muere temprano o cesa su crecimiento, y una de las yemas laterales asume su función (falsa dicotomía). El eje parece estar compuesto por ejes de órdenes sucesivos. Muy extendido en muchas angiospermas (sauce, tilo, abedul viejo, papa, vid).
Un caso especial es el amacollamiento en las gramíneas: la ramificación ocurre en la base del brote, en la zona de macolla, donde se forman numerosos brotes laterales (Graham et al., 2014).
2.7 Heterofilia (Hojas Diferentes)
En algunas plantas, las hojas de un mismo brote pueden diferir en forma, tamaño e incluso función. Por ejemplo, en la sagitaria (Sagittaria), las hojas sumergidas son lineales, las flotantes tienen forma de flecha y las aéreas son anchas con base sagitada. En la morera, en un mismo árbol se encuentran hojas enteras y lobuladas. La heterofilia a menudo está relacionada con cambios ontogenéticos (hojas juveniles y adultas) o con las condiciones de luz (Mauseth, 2017).
Así, la estructura externa del brote refleja su naturaleza metamérica y su diversidad de adaptaciones. El conocimiento de la morfología del brote es necesario para la identificación de plantas, la comprensión de su crecimiento y su aplicación en agronomía (formación de copas, métodos de propagación vegetativa). En la siguiente sección examinaremos la anatomía del tallo.
3. Anatomía del Tallo (Estructura Interna en Corte Transversal)
Si la morfología externa del brote describe la disposición de hojas y yemas, la estructura interna del tallo (anatomía) revela cómo están organizados los tejidos para realizar funciones de soporte, conducción y almacenamiento. En un corte transversal de un tallo generalmente se distinguen tres complejos principales de tejidos: epidermis (tejido protector), corteza (corteza primaria) y cilindro central (estela), que incluye los tejidos conductores y la médula (Evert, 2006).
3.1 Plan General de la Estructura del Tallo (Ejemplo de una Dicotiledónea Joven)

Corte transversal del tallo de alfalfa
Corte transversal del tallo de alfalfa (<span lang="la" class="biological-name">Medicago</span>), una planta dicotiledónea. Se observa claramente la disposición en anillo de los haces vasculares separados por radios medulares. En el centro del tallo se encuentra una gran médula parenquimática.
En un tallo herbáceo joven de una dicotiledónea (por ejemplo, girasol, trébol), en corte transversal se pueden distinguir las siguientes zonas (Andreeva, Rodman, 2002):
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Epidermis (cutícula) — una capa protectora unicelular. Las células están estrechamente unidas, externamente cubiertas por una cutícula (capa cérea que reduce la evaporación). En el tallo, la epidermis suele tener estomas, aunque menos que en las hojas.
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Corteza primaria (cortex) — ubicada debajo de la epidermis. En tallos jóvenes consta de varias capas:
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Colénquima — tejido mecánico de células vivas con paredes engrosadas de manera desigual; se encuentra con mayor frecuencia directamente debajo de la epidermis o en las costillas del tallo, proporciona resistencia a la flexión.
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Clorénquima — parénquima con cloroplastos; en tallos jóvenes verdes fotosintetiza activamente.
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Parénquima de almacenamiento — capas internas de la corteza donde pueden acumularse almidón, aceites, taninos.
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Cilindro central (estela) — comienza en la endodermis (vaina de almidón), una capa especial de células que a menudo contiene granos de almidón. En los tallos, la endodermis es menos pronunciada que en las raíces. En su interior se encuentran:
3.1. Periciclo — una o varias capas de células adyacentes a la endodermis. En los tallos, el periciclo a menudo está representado por fibras de esclerénquima (fibras liberianas) o parénquima.
3.2. Haces vasculares (haces fibrovasculares) — dispuestos en anillo (en dicotiledóneas). Cada haz (colateral abierto) incluye:
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Floema (liber) — parte externa del haz (compuesta por tubos cribosos, células acompañantes, parénquima liberiano y fibras).
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Cámbium — capa de células meristemáticas de paredes delgadas entre el floema y el xilema; responsable del engrosamiento secundario (en plantas perennes).
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Xilema (leña) — parte interna del haz (vasos, traqueidas, fibras xilemáticas, parénquima).
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Médula (pith) — parte central del tallo, generalmente compuesta por células parenquimáticas grandes de paredes delgadas que pueden almacenar agua y nutrientes. En muchas plantas, la médula se destruye con el tiempo, formando una cavidad (en gramíneas, Apiáceas).
En las monocotiledóneas (maíz, tulipán), los haces vasculares son cerrados (sin cámbium) y están dispersos por toda la sección transversal del tallo sin una separación clara entre corteza y médula (Graham et al., 2014).
3.2 Tipos de Estela (Antecedentes Evolutivos)
Dependiendo de la disposición de los tejidos conductores, se distinguen varios tipos de estela, que reflejan la complejidad evolutiva:
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Protostela — cilindro macizo de xilema rodeado de floema (en algunos licopodios, rinofitas extintas).
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Sifonostela — tubo con médula parenquimática (en helechos).
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Eustela — anillo de haces individuales, característico de las dicotiledóneas angiospermas.
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Atactostela — haces dispersos, típico de monocotiledóneas (Serebryakova et al., 2006).
3.3 Estructura Primaria y Secundaria del Tallo
La estructura primaria se forma como resultado de la actividad del meristemo apical y es típica de tallos jóvenes (herbáceos), así como de brotes anuales de plantas perennes. En la corteza primaria y la médula se conserva parénquima vivo, y los tejidos mecánicos están representados por colénquima y pequeños grupos de fibras.
La estructura secundaria surge debido a la actividad del cámbium (meristemo lateral) y es característica de árboles y arbustos perennes (Evert, 2006). El cámbium deposita xilema secundario (madera) hacia el interior y floema secundario (liber) hacia el exterior. Como resultado:
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El tallo se engrosa, formándose gradualmente anillos anuales de crecimiento (en climas templados).
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La corteza primaria y la epidermis se estiran y son reemplazadas por la peridermis (corcho), que se origina a partir del cámbium suberoso (felógeno). El corcho maduro está formado por células muertas suberizadas que protegen los tejidos internos.
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Las porciones viejas del floema se comprimen y mueren, quedando solo las capas más jóvenes.
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En muchos árboles, la parte central de la madera se convierte en duramen (se llena de tilosis, resinas, taninos), mientras que la parte externa conductora se llama albura.
Así, el tronco perenne de un árbol en corte transversal presenta una clara estructura zonal: externamente — corteza (peridermis y corteza muerta), debajo una fina capa de líber vivo (floema), luego el cámbium, una gran parte — madera (xilema) con anillos anuales y radios medulares radiales, y en el centro — médula o cavidad (Bell, 1991).
3.4 Características Anatómicas del Tallo de las Monocotiledóneas

Corte transversal del tallo de maíz
Corte transversal del tallo de maíz (<span lang="la" class="biological-name">Zea mays</span>), una monocotiledónea típica. Los haces vasculares están dispersos por todo el parénquima del tallo, no reunidos en un anillo. Cada haz está rodeado por una vaina de esclerénquima y carece de cámbium (haz cerrado). Son claramente visibles grandes lagunas de protoxilema.
En las monocotiledóneas (gramíneas, liliáceas, palmas) no hay cámbium, por lo que no se produce engrosamiento secundario. Los haces vasculares son cerrados (sin cámbium) y están dispersos por todo el espesor del tallo. La resistencia del tallo en las gramíneas se logra mediante:
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concentración de haces más cerca de la periferia,
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presencia de un anillo de esclerénquima o cordones individuales de esclerénquima,
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engrosamiento de las paredes de las células parenquimáticas.
En las palmas y algunas otras monocotiledóneas (Dracaena, Yucca), el engrosamiento secundario se produce a través de un cámbium accesorio (meristemo de engrosamiento primario) que se forma en la parte periférica del tallo y da origen a nuevos haces vasculares y parénquima (Andreeva, Rodman, 2002). Este engrosamiento se denomina difuso (en contraste con el anular de las dicotiledóneas).
3.5 Tejidos que Proporcionan Resistencia y Vitalidad al Tallo
Colénquima — tejido mecánico vivo, característico de tallos herbáceos jóvenes y pecíolos foliares. Posee elasticidad, permite que el tallo se doble sin romperse.
Esclerénquima — fibras muertas con paredes gruesas lignificadas; confieren rigidez al tallo y resistencia a la compresión. Particularmente desarrollado en tallos de gramíneas, lino, cáñamo.
Parénquima — tejido fundamental, realiza funciones de almacenamiento, a veces fotosintéticas. En tallos suculentos (cactus, euforbias), el parénquima sirve para almacenar agua.
3.6 Relación entre la Estructura del Tallo y sus Funciones
Así, la estructura anatómica del tallo se corresponde completamente con sus tareas principales: conducción de agua y sustancias orgánicas (xilema y floema), soporte (colénquima, esclerénquima, paredes lignificadas del xilema), protección (epidermis, peridermis), almacenamiento e intercambio de gases (parénquima, estomas y lenticelas). Comprender la estructura interna es necesario para la identificación de plantas, el estudio de su crecimiento y para fines prácticos como la determinación de la calidad de la madera, la obtención de variedades con tallo fuerte (resistentes al vuelco), así como para la poda racional y la formación de copas.
En la siguiente sección consideraremos la clasificación de los brotes según la dirección de crecimiento, la posición en el espacio y los tipos de metamorfosis.
4. Clasificación y Diversidad de Brotes
Los brotes de las plantas superiores son extremadamente diversos en forma, posición en el espacio, duración de vida y funciones. Esta diversidad es el resultado de la adaptación a diferentes condiciones ambientales y al desempeño de tareas especializadas. En agronomía, el conocimiento de los tipos de brotes y sus metamorfosis es necesario para el cultivo adecuado de los cultivos, el control de malezas y la propagación vegetativa.
4.1 Clasificación de Brotes por Dirección de Crecimiento y Posición Espacial
Según la dirección de crecimiento relativa a la gravedad, se distinguen (Serebryakova et al., 2006):
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Ortótropos (erectos) — crecen verticalmente hacia arriba, mostrando geotropismo negativo. Característicos de la mayoría de los árboles, arbustos y hierbas (girasol, roble, abeto).
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Plagiótropos (horizontales o rastreros) — crecen paralelos a la superficie del sustrato; pueden ser aéreos (estolones de fresa, guías de calabaza) y subterráneos (rizomas, estolones). En estos brotes a menudo se desarrollan raíces adventicias en los nudos.
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Ascendentes — primero crecen horizontalmente, luego se curvan hacia arriba (grama, algunas gramíneas).
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Trepadores — ascienden mediante adaptaciones especiales: zarcillos (vid, guisante), raíces adventicias adherentes (hiedra), espinas (zarza) o enrollándose alrededor de un soporte (correhuela, lúpulo). Esta forma se llama liana (Bell, 1991).
4.2 Clasificación por Longitud de los Entrenudos
Brotes alargados — tienen entrenudos bien desarrollados, a menudo largos, con hojas espaciadas considerablemente. Proporcionan crecimiento y ocupación del espacio.
Brotes acortados — entrenudos muy juntos, hojas reunidas en roseta o verticilo. A menudo funcionan como superficie fotosintética perenne (hojas de pino, rosetas de llantén, “brindillas” o “dards” del manzano). En muchos árboles, ambos tipos están presentes en la misma planta (por ejemplo, en el alerce — brotes alargados con acículas individuales y brotes acortados con manojos de acículas) (Mauseth, 2017).
4.3 Clasificación Morfológica por Estructura y Longevidad
Brotes herbáceos — no se lignifican (o lo hacen débilmente), viven una temporada de crecimiento (anuales) o varios años con muerte anual de la parte aérea (hierbas perennes). Sus tallos contienen poca lignina, la resistencia mecánica la proporcionan la turgencia y el colénquima.
Brotes leñosos — perennes, fuertemente lignificados, poseen cámbium y tejidos secundarios. El tallo principal de un árbol se denomina tronco, en los arbustos — tallos (o caudices). Son capaces de crecimiento perenne y engrosamiento anual.
4.4 Metamorfosis del Brote (Modificaciones)
Bajo la influencia de condiciones ambientales especiales y en relación con el desempeño de funciones específicas, los brotes pueden modificarse en gran medida. La metamorfosis es un cambio hereditario en la forma y estructura de un órgano causado por un cambio de función (Serebryakova et al., 2006). Se distinguen metamorfosis aéreas y subterráneas del brote.
Metamorfosis Aéreas
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Espinas de origen caulinar — cumplen una función protectora. Son brotes acortados, fuertemente lignificados, sin hojas, ubicados en las axilas de las hojas. Ejemplos: espino blanco, acacia de tres espinas, manzano silvestre. Es importante distinguirlas de las espinas de origen foliar (cactus, agracejo) y de los aguijones (excrecencias epidérmicas, como en las rosas) (Evert, 2006).
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Zarcillos de origen caulinar — sirven para fijarse a un soporte. Se forman a partir de brotes enteros o de partes de ellos (por ejemplo, en la vid, el zarcillo es una inflorescencia modificada). A diferencia de los zarcillos foliares (guisante), los zarcillos caulinares pueden tener hojas reducidas o escamas y se ubican en la axila de la hoja.
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Cladodios y filocladios — tallos verdes aplanados que realizan la función de fotosíntesis (las hojas están reducidas o transformadas en escamas). Un clododio es un solo entrenudo (o un pequeño segmento) que se asemeja a una hoja (espárrago, filanto). Un filoclado es un brote entero (o sistema de brotes) aplanado y que funciona como hoja (rusco, opuntia). En cladodios y filocladios siempre se pueden encontrar hojas escamosas y yemas axilares, lo que demuestra su naturaleza caulinar (Bell, 1991).
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Col (repollo) — una yema terminal gigante modificada (en la col). La col se forma por el fuerte desarrollo del meristemo apical y de las hojas internas carnosas que almacenan azúcares y agua. El tallo dentro de la col está muy acortado.
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Tallos suculentos (carnosos) — almacenan agua. Característicos de cactus, euforbias, estapelias. Tienen un parénquima acuífero grueso, corteza verde y hojas reducidas (a menudo transformadas en espinas). Las costillas o tubérculos en el tallo aumentan la superficie fotosintética con un volumen mínimo.
Metamorfosis Subterráneas
Los brotes subterráneos se distinguen fácilmente de las raíces por la presencia de nudos, hojas reducidas (escamas) y yemas axilares. Sirven para sobrevivir períodos desfavorables, almacenar nutrientes y para la reproducción vegetativa (Andreeva, Rodman, 2002).
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Rizoma — brote subterráneo perenne, que crece horizontal u oblicuamente. Tiene nudos y entrenudos, en los nudos — hojas escamosas reducidas y yemas axilares. De los nudos parten raíces adventicias. Los rizomas pueden ser largos (grama, fárfara) — para una rápida dispersión, o cortos (iris, polígono) — para almacenamiento. En agronomía, las malezas rizomatosas (grama, pasto Bermuda) son especialmente problemáticas, ya que cada fragmento de rizoma con una yema da lugar a una nueva planta (Graham et al., 2014).
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Tubérculo — brote subterráneo engrosado, que generalmente se desarrolla en el extremo de un estolón. Tiene entrenudos acortados y numerosas yemas (“ojos”) dispuestas en espiral o en grupos. En el tubérculo se observan pequeñas depresiones — nudos con hojas escamosas reducidas y yemas. Ejemplo: papa. Importante: el tubérculo es un brote, no una raíz, por lo que se puede cortar en trozos con ojos para plantar.
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Bulbo — brote subterráneo (raramente aéreo) acortado con un tallo plano (disco basal) y numerosas hojas escamosas carnosas en las que se almacenan sustancias de reserva. Externamente, el bulbo está cubierto por escamas secas — hojas modificadas. Las yemas axilares pueden desarrollarse en bulbos hijos (cebolla, tulipán, lirio). Los bulbos se distinguen fácilmente de los cormos (gladiolo, azafrán), que son tallos engrosados con escamas secas, no hojas carnosas.
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Cormo — tallo subterráneo acortado y engrosado, cubierto por escamas secas (hojas modificadas). Las sustancias de reserva se acumulan en la parte del tallo, no en las hojas. El cormo tiene yemas. Ejemplos: gladiolo, azafrán, ciclamen.
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Estolones — brotes delgados subterráneos o aéreos con entrenudos largos, que sirven para la dispersión y la reproducción vegetativa. Los estolones aéreos a menudo se llaman estolones epígeos o runners (fresa). Los estolones subterráneos (papa) terminan en tubérculos. A diferencia de los rizomas, los estolones suelen ser anuales y mueren después de formar nuevas plantas o tubérculos.
4.5 Comparación de Brotes y Raíces en Metamorfosis
Para el agrónomo es importante saber distinguir entre las metamorfosis subterráneas del brote y de la raíz.
| Característica | Rizoma, tubérculo, bulbo (brote) | Raíz engrosada, tubérculo radical (raíz) |
|---|---|---|
| Presencia de yemas | Presente (ojos, yemas en axilas de escamas) | Ausente (o solo yemas adventicias en la base del tallo) |
| Hojas o sus cicatrices | Presentes (hojas escamosas, cicatrices) | Ausentes |
| Origen | Del brote (estolón, yema terminal) | De la raíz principal o lateral |
| Ejemplos | Papa, tupinambo, cebolla, gladiolo | Zanahoria, remolacha, rábano, batata |
Estas diferencias tienen importancia práctica: para la propagación de la papa se utilizan trozos de tubérculo con yemas, mientras que para la zanahoria (raíz engrosada) esto es inútil — se necesitan semillas o la parte apical con yemas.
Por lo tanto, la diversidad de brotes refleja la riqueza de adaptaciones de las plantas superiores. El conocimiento de la clasificación y los tipos de metamorfosis es necesario para la identificación de plantas, el desarrollo de métodos de control de malezas, la propagación vegetativa y el cuidado adecuado de los cultivos (poda, formación, aporque).
En la siguiente sección examinaremos la ontogenia del brote — cómo se desarrolla a partir de una yema y cómo se forman sus tejidos.
5. Ontogenia: Cómo Crece un Brote
Comprender cómo se desarrolla un brote a partir de una yema, qué procesos subyacen a su elongación y ramificación, es necesario para manejar el crecimiento de las plantas en agronomía (formación de copas, estimulación del macollamiento, control de la dominancia apical). En esta sección consideraremos estos procesos sin profundizar en la bioquímica, pero con énfasis en los patrones clave.
5.1 Despliegue del Brote a partir de una Yema
Una yema es un brote embrionario en el que las futuras hojas y entrenudos se encuentran en un estado fuertemente comprimido. Tan pronto como llegan condiciones favorables (en primavera o después de un período de reposo), la yema se “despliega”:
-
Las células del meristemo apical y de las hojas embrionarias comienzan a dividirse y expandirse.
-
Las escamas externas de la yema (hojas modificadas) se secan y caen rápidamente, dejando cicatrices anulares — cicatrices de las escamas de la yema. Por el número de tales cicatrices en los brotes de árboles y arbustos se puede determinar la edad de la rama (Evert, 2006).
-
Las hojas embrionarias internas se despliegan, aumentan de tamaño y comienzan a fotosintetizar.
-
Los entrenudos se alargan y el brote adquiere su forma final.
En muchas plantas, los entrenudos no crecen uniformemente a lo largo de toda su longitud, sino mediante crecimiento intercalar (insertado). Esto significa que las células en división se conservan en la base de cada entrenudo (o en la base del brote) durante algún tiempo. El crecimiento intercalar está especialmente bien expresado en las gramíneas: el tallo (caña) se alarga rápidamente gracias a la división celular en la base de cada entrenudo, incluso si el meristemo apical ya ha cambiado a la formación de la inflorescencia (Graham et al., 2014). Esto permite que las gramíneas se recuperen rápidamente después de la siega o el pastoreo.
5.2 Tipos de Crecimiento del Brote: Monopodial y Simpodial
Dependiendo de cuánto tiempo funcione el meristemo apical y cómo se reemplace el eje principal, se distinguen dos tipos principales de crecimiento del brote (Serebryakova et al., 2006).
-
Crecimiento monopodial: la yema apical funciona continuamente durante un largo período (a veces muchos años), proporcionando un crecimiento ilimitado del eje principal en longitud. Las yemas laterales se desarrollan más débilmente y no superan al eje principal. Este crecimiento es característico de muchas coníferas (abeto, pino) y algunas frondosas (álamo, roble joven). Un sistema de brotes monopodial tiene un eje principal claramente definido (tronco) y ramas subordinadas.
-
Crecimiento simpodial: la yema apical eventualmente muere, se seca o se convierte en una flor/inflorescencia. El crecimiento continúa mediante una de las yemas laterales que ocupa la posición del eje principal. Cada uno de estos cambios se denomina sobrepaso (o sustitución). Como resultado, el eje está compuesto por ejes de varios órdenes (simpodio). El crecimiento simpodial es típico de la mayoría de las angiospermas (sauce, abedul, tilo, muchas hierbas). En algunas plantas, el sobrepaso ocurre anualmente, y el tronco parece “romperse” en el ápice (tilo, arce) (Evert, 2006).
Las diferencias en los tipos de crecimiento tienen importancia práctica: al podar árboles frutales, se tiene en cuenta el patrón de crecimiento simpodial para estimular las yemas deseadas.
5.3 Ramificación del Brote
La ramificación es la formación de brotes laterales a partir de yemas axilares. Permite a la planta utilizar al máximo el espacio y la luz.
Se distinguen varios patrones de ramificación según la posición de las ramas más fuertes en el eje madre (Mauseth, 2017):
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Acrótona — las ramas más fuertes se forman cerca del ápice del brote madre. Característica de los árboles (abeto, roble, arce). Esto favorece la exposición de la copa a la luz.
-
Basítona — las ramas más grandes se desarrollan en la parte inferior del brote. Típica de arbustos y muchas hierbas (lila, grosella, gramíneas). En las gramíneas, la ramificación basítona se denomina amacollamiento — a partir de yemas subterráneas o basales se forman numerosos brotes que crean una densa césped.
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Mesótona — las ramas fuertes surgen en la parte media (menos común, por ejemplo, en algunas especies de pinos).
Significado práctico: en los cereales, el macollamiento aumenta el rendimiento; al cultivar lino y cáñamo, por el contrario, se busca una ramificación débil (las plantas de un solo tallo producen fibra más larga y de mejor calidad).
5.4 Dominancia Apical
La yema apical (terminal) produce auxina, que suprime el crecimiento de las yemas axilares. Este fenómeno se denomina dominancia apical. Gracias a él, el brote principal crece más rápido que los laterales y la copa adquiere una forma característica (abeto, álamo). Si se elimina la yema apical (despunte), la dominancia se elimina y las yemas laterales comienzan a crecer, lo que conduce al macollamiento o ramificación. Este principio se utiliza ampliamente en agronomía:
-
Despunte (pinzamiento) de los ápices en tomates, pepinos, tabaco, cultivos ornamentales para obtener plantas compactas y ramificadas.
-
Deschuponado (eliminación de brotes laterales) en tomates para fortalecer el crecimiento del tallo principal y la fructificación.
-
Formación de copas de árboles frutales mediante la poda de yemas apicales para estimular las ramas fructíferas.
5.5 Papel de las Yemas Durmientes y Adventicias
En las plantas perennes, muchas yemas axilares permanecen sin desplegar durante años, permaneciendo durmientes. Conservan su viabilidad porque su meristemo apical produce cada año unos pocos metámeros embrionarios nuevos, mientras que las escamas externas se caen (Serebryakova et al., 2006). Las yemas durmientes se activan cuando el tronco se daña o cuando la copa envejece, dando origen a chupones (brotes acuáticos). Esto tiene importancia para la poda de rejuvenecimiento.
Las yemas adventicias (accesorias) surgen en entrenudos, hojas o raíces a partir de capas profundas de tejidos (periciclo, cámbium, parénquima). Dan origen a brotes en lugares inusuales, lo que se utiliza en esquejes y para controlar malezas que producen retoños radicales (cerraja, correhuela).
5.6 Transición a la Floración y Cambios Ontogenéticos
En las plantas perennes, el brote puede pasar por fases sucesivas a lo largo de su vida: juvenil (joven, a menudo con heterofilia), vegetativa adulta y generativa (floración). La transición a la floración está asociada con una transformación del meristemo apical — deja de producir primordios foliares y comienza a formar flores o inflorescencias. En agronomía, es importante tener en cuenta que para la transición a la floración, algunas plantas (cereales de invierno, bienales) requieren la exposición a bajas temperaturas (vernalización), lo que se utiliza en fitomejoramiento y producción de semillas (Evert, 2006).
Por lo tanto, la ontogenia del brote es un proceso dinámico que incluye el despliegue a partir de la yema, el crecimiento intercalar, la ramificación y la interacción de los meristemos apicales y axilares. El conocimiento de estos mecanismos permite manejar el crecimiento de las plantas de manera dirigida.
En la siguiente sección consideraremos brevemente los factores ambientales que influyen en el funcionamiento del brote.
6. Factores Ambientales que Influyen en el Crecimiento y Desarrollo del Brote
El crecimiento y funcionamiento del brote no son completamente autónomos; están constantemente modulados por las condiciones ambientales. Comprender estos factores es necesario para manejar los cultivos agrícolas (fechas de siembra, riego, poda, formación) y para obtener variedades resistentes.
6.1 Luz
La luz es uno de los principales factores que afectan al brote. Su impacto es multifacético:
-
Fotosíntesis. La deficiencia de luz reduce la productividad del brote; las hojas se vuelven delgadas, con menos clorofila. Bajo sombra intensa (por ejemplo, en un bosque denso), la planta puede pasar a etiolación — el tallo se alarga, los entrenudos se alargan, las hojas están subdesarrolladas, los cloroplastos no se forman. Esto permite que el brote “alcance” la luz, pero la planta permanece débil y de color amarillo pálido (Mauseth, 2017).
-
Fotomorfogénesis. La luz influye en la forma del brote independientemente de la fotosíntesis. Bajo iluminación unilateral, el tallo se curva hacia la luz (fototropismo positivo) debido a la redistribución de la auxina. Los pecíolos de las hojas también pueden girar la lámina hacia la luz, proporcionando el mosaico foliar — disposición de las hojas con el mínimo sombreado mutuo (Serebryakova et al., 2006).
-
Fotoperiodismo. La duración del día (fotoperíodo) controla la transición a la floración, la formación de tubérculos, bulbos y yemas de reposo. Las plantas se clasifican en de día corto (crisantemo, soja, mijo), de día largo (espinaca, rábano, papa) y neutras (tomate, pepino). Los agrónomos utilizan este conocimiento para seleccionar variedades para latitudes específicas y para regular el momento de la floración en invernaderos (Graham et al., 2014).
6.2 Temperatura
La temperatura afecta la velocidad de todos los procesos de crecimiento y los ritmos estacionales:
-
Crecimiento y desarrollo. Las temperaturas mínimas, óptimas y máximas para el crecimiento del brote difieren entre especies. Las plantas resistentes al frío (cereales de invierno) pueden crecer a bajas temperaturas positivas, mientras que las termófilas (maíz, tomate) requieren calor. La temperatura elevada (dentro del óptimo) acelera la división celular y el alargamiento de los entrenudos.
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Vernalización — exposición a bajas temperaturas positivas necesaria para la floración en muchas bienales y cultivos de invierno. Esto evita la floración en otoño y asegura la floración solo después del invierno (Evert, 2006).
-
Daños por heladas y calor. Las bajas temperaturas pueden causar la muerte de yemas, agrietamiento de la corteza, alteración del transporte de agua. Las altas temperaturas (por encima del óptimo) inhiben la fotosíntesis, causan marchitez por pérdida de turgencia y pueden provocar quemaduras en las hojas.
6.3 Agua (Humedad del Suelo y del Aire)
El agua es un recurso crítico para el brote:
-
Transpiración y déficit hídrico. Cuando falta agua, los estomas se cierran, la fotosíntesis disminuye, las hojas pierden turgencia y se marchitan. Durante una sequía prolongada, el brote puede desprender las hojas (caída de hojas como defensa), y en las plantas perennes se produce una muerte parcial de los brotes.
-
Turgencia y crecimiento. Las células del tallo y las hojas crecen por expansión solo cuando el potencial hídrico es suficiente. Por lo tanto, los períodos de sequía ralentizan drásticamente el alargamiento de los entrenudos.
-
Adaptaciones a la sequía. En las xerófitas (plantas de hábitats áridos), los brotes suelen tener una cutícula gruesa, capa cerosa, estomas hundidos, esclerénquima potente y, a veces, tallos carnosos de almacenamiento (cactus, euforbias) u hojas reducidas (Bell, 1991).
6.4 Nutrición Mineral
La disponibilidad de elementos minerales, especialmente nitrógeno, fósforo y potasio, influye fuertemente en la morfología del brote:
-
Nitrógeno estimula el crecimiento de la masa vegetativa, hace que las hojas sean verde oscuro, pero el exceso de nitrógeno provoca un alargamiento excesivo y vuelco, y retrasa la floración.
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Fósforo acelera el desarrollo del sistema radicular y la floración; su deficiencia produce brotes delgados, hojas pequeñas con un tono púrpura o rojizo.
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Potasio aumenta la resistencia de los tallos, la resistencia al vuelco y a la sequía. La deficiencia de potasio se manifiesta en la muerte de los bordes de las hojas y el debilitamiento de los tejidos mecánicos.
-
La práctica agronómica de la fertilización se basa en el conocimiento de estas relaciones.
6.5 Gravedad (Gravitropismo)
El brote presenta gravitropismo negativo — crece hacia arriba, contra la gravedad. Los estatolitos (gránulos de almidón en las células de la endodermis o corteza) se depositan en el lado inferior de la célula, desencadenando la redistribución de la auxina que provoca la curvatura del tallo hacia arriba (Evert, 2006). Este mecanismo es importante para mantener la posición vertical del tallo y la orientación óptima de las hojas.
6.6 Viento y Estímulos Mecánicos
Las cargas mecánicas (viento, lluvia, tacto) pueden influir en el crecimiento del brote. El balanceo regular produce entrenudos más cortos, tallos más gruesos y un mayor desarrollo de los tejidos mecánicos. Esto se utiliza en la producción de plántulas: un cepillado suave o la exposición a un ventilador hace que las plantas sean más compactas y resistentes al vuelco (Mauseth, 2017).
Los daños (rotura del ápice, mordeduras de animales) eliminan la dominancia apical y estimulan la ramificación. En agronomía, esto se utiliza para formar arbustos en cultivos ornamentales y frutales.
6.7 Ritmos Estacionales y Reposo
En las plantas perennes, los brotes entran en un estado de reposo (dormancia) en respuesta al acortamiento de los días y a la disminución de la temperatura en otoño. El reposo puede ser impuesto (cesa cuando llega el calor) u orgánico (profundo, para salir de él se requiere un enfriamiento prolongado) (Serebryakova et al., 2006). El conocimiento de la profundidad del reposo es importante para el forzado de cultivos en invernaderos y para evaluar la resistencia invernal de las variedades.
6.8 Interacción de Factores
En la naturaleza, los factores actúan conjuntamente. Por ejemplo, la etiolación (alargamiento en la oscuridad) se revierte incluso con luz débil. La sequía agrava el efecto de la alta temperatura. Los fertilizantes son efectivos solo cuando hay suficiente humedad. Por lo tanto, en agronomía es necesaria una consideración integral de las condiciones ambientales para optimizar el crecimiento del brote y obtener altos rendimientos.
Así, los factores externos no solo limitan sino que también moldean activamente la morfología y fisiología del brote. Su conocimiento subyace en las prácticas de manejo de cultivos (fechas de siembra, riego, fertilización, poda, formación de copas, protección contra heladas).
En la siguiente sección consideraremos la relación del brote con otras partes de la planta: la raíz y las hojas.
7. Relación del Brote con la Raíz y la Hoja
El brote, la raíz y las hojas no son órganos aislados. Forman un sistema funcional único en el que la actividad de una parte depende directamente del estado de las demás. Comprender estas relaciones es necesario para el manejo adecuado de las plantas en agronomía (riego, fertilización, poda, trasplante).
7.1 Unidad del Brote y la Raíz: Crecimiento Correlativo
Las partes aérea y subterránea de la planta están en constante interacción. Simplificando, se puede decir que la raíz alimenta al brote, y el brote alimenta a la raíz, pero en realidad las conexiones son más complejas (Evert, 2006).
-
Transporte de sustancias: La raíz suministra agua y sales minerales al brote (a través del xilema). El brote, a su vez, suministra a la raíz sustancias orgánicas (azúcares, aminoácidos) sintetizadas en las hojas (a través del floema). Sin el suministro de materia orgánica, las raíces agotan rápidamente sus reservas y mueren.
-
Regulación hormonal: Las raíces sintetizan citoquininas y giberelinas, que se transportan al brote y estimulan el crecimiento del tallo, la división celular, el desarrollo de hojas y yemas. Por el contrario, el brote (especialmente el meristemo apical y las hojas jóvenes) produce auxinas que viajan a las raíces y regulan su crecimiento y ramificación (Serebryakova et al., 2006).
Estas conexiones aseguran la coordinación del crecimiento: el equilibrio raíz‑brote (relación entre la masa de raíces y la masa de brotes) generalmente se mantiene dentro de ciertos límites. Cuando las raíces se dañan (por ejemplo, durante el trasplante), el crecimiento del brote se ralentiza. Por el contrario, cuando se elimina parte del brote (poda), el desarrollo de las raíces puede aumentar, ya que disminuye la demanda de agua y sales minerales, y los carbohidratos almacenados se dirigen a las raíces.
7.2 Influencia del Brote en la Raíz
Suministro de energía: Las raíces no fotosintetizan, por lo que su crecimiento y actividad dependen del suministro de sustancias orgánicas de las hojas. El debilitamiento de la fotosíntesis (sombreado, eliminación de hojas, daño de la superficie foliar) conduce a la inhibición del sistema radicular.
Formación de raíces adventicias: En muchas plantas, las raíces adventicias se forman en los tallos (en los nudos, a veces en los entrenudos). Esto proporciona un anclaje y nutrición adicionales, especialmente en formas rastreras, postradas y trepadoras (hiedra, fresa, maíz) (Bell, 1991).
Retoños radicales: Algunas plantas producen yemas adventicias en las raíces (retoños radicales), que se desarrollan en brotes independientes (cerraja, frambuesa, álamo temblón). Aquí, el brote surge bajo la influencia de señales de la raíz.
7.3 Influencia de la Raíz en el Brote
Régimen hídrico y transporte de minerales: Cuando hay escasez de agua en el suelo, las raíces no pueden suministrar la transpiración, y el brote pierde turgencia, se marchita. Con exceso de agua (inundación), las raíces se asfixian, lo que también afecta al brote. La deficiencia de elementos minerales se manifiesta en clorosis, necrosis, deformaciones de hojas y tallos.
Regulación de la ramificación y el crecimiento: Las citoquininas de origen radicular afectan el despertar de las yemas axilares, estimulando la ramificación. Cuando se elimina parte de las raíces (trasplante, laboreo), el suministro de citoquininas al brote puede disminuir temporalmente, retrasando el crecimiento y desarrollo (Graham et al., 2014).
Señalización de estrés: Durante la sequía, la salinidad o el ataque de patógenos, las raíces producen ácido abscísico (ABA), que viaja por el xilema a las hojas y provoca el cierre de los estomas, reduciendo la transpiración. De esta manera, la raíz “advierte” al brote sobre condiciones desfavorables.
7.4 La Hoja como Parte del Brote: Unidad Funcional
La hoja no es un órgano separado, sino una parte integral del brote. Su relación se manifiesta en:
-
Sistema conductor compartido: El xilema y el floema del tallo continúan en las nervaduras de las hojas. Los rastros foliares (haces que van desde el cilindro del tallo a la hoja) son una prueba directa de la unidad anatómica (Evert, 2006).
-
Influencia de las hojas en el crecimiento del tallo: Las auxinas producidas por las hojas jóvenes y el cono de crecimiento estimulan el alargamiento de los entrenudos. La eliminación de hojas o ápices frena el crecimiento del tallo en longitud.
-
Influencia del tallo en el desarrollo de las hojas: Los primordios foliares se inician solo en el ápice del brote; sin tallo, una hoja no puede formarse. La posición de la hoja en el tallo (filotaxia) está determinada por la organización del ápice. El pecíolo y la base de la hoja a menudo participan en la protección de las yemas axilares y en la conducción de sustancias.
-
Transpiración y fotosíntesis: Las hojas evaporan agua, creando la fuerza de succión que impulsa el ascenso del agua por el xilema del tallo y las raíces. Sin hojas, este mecanismo no funciona. Al mismo tiempo, el tallo suministra agua a las hojas y las eleva hacia la luz (Mauseth, 2017).
7.5 Sistema de Transporte Unificado y Redistribución de Sustancias
Gracias a la interconexión de todos los órganos, se forma una red de transporte integrada:
-
El agua y los elementos minerales se mueven desde las raíces a través del tallo hasta las hojas (xilema).
-
Los azúcares y otros productos orgánicos de la fotosíntesis se desplazan desde las hojas a través del tallo hasta las raíces, flores, frutos y puntos de crecimiento (floema).
-
Las fitohormonas sintetizadas en diferentes partes de la planta se mueven a través del xilema y el floema, coordinando el crecimiento y desarrollo.
Por lo tanto, el brote, la raíz y las hojas forman un único sistema funcional; la alteración de cualquier parte afecta a toda la planta. En agronomía, esto se tiene en cuenta al aplicar fertilizantes (foliares y radicales), podar, aporcar, regar y proteger las plantas.
En la siguiente sección consideraremos el manejo práctico del brote y el valor aplicado de estos conocimientos.
8. Importancia Aplicada y Manejo del Brote
El conocimiento de la morfología, anatomía y patrones de crecimiento del brote tiene un enorme valor práctico para la agricultura, la horticultura, la silvicultura y el diseño de paisajes. Al comprender cómo crece y se ramifica el brote, cómo está conectado con la raíz y las hojas, el ser humano puede manejar el desarrollo de las plantas de manera dirigida para aumentar el rendimiento, la ornamentalidad, la resistencia a factores adversos y para la propagación vegetativa.
8.1 Manejo del Crecimiento y la Ramificación: Poda y Formación
Dominancia apical (supresión del crecimiento de las yemas axilares por la yema apical) es un fenómeno clave utilizado en las prácticas agronómicas (Evert, 2006).
-
Despunte (pinzamiento) — eliminación del ápice del brote principal. Esto elimina la dominancia apical, despierta las yemas durmientes y axilares, y aumenta la ramificación. Se utiliza para obtener formas compactas y arbustivas en ornamentales (crisantemos, petunias), para aumentar el número de brotes productivos en hortalizas (tomates, pepinos) y para estimular el macollamiento en cereales.
-
Deschuponado — eliminación de brotes laterales (chupones) en tomates y tabaco. Esto redirige los nutrientes a los frutos restantes y mejora la ventilación, reduciendo el riesgo de enfermedades.
-
Formación de copas de árboles frutales se basa en una combinación de eliminación de yemas terminales, corte de ramas sobrantes y acortamiento de brotes. Objetivos: crear un esqueleto fuerte, iluminación óptima de todas las partes de la copa, estimulación de la formación de estructuras fructíferas (brotes acortados — rosetas, dardos). Los diferentes tipos de copas (escalonada dispersa, huso, palmeta) tienen en cuenta las características biológicas del cultivo y la variedad (Serebryakova et al., 2006).
-
Poda de rejuvenecimiento estimula el despertar de yemas durmientes en ramas viejas y el tronco, dando origen a “chupones” — brotes vegetativos vigorosos que pueden usarse para restaurar la copa.
8.2 Manejo de la Propagación Vegetativa
Las metamorfosis del brote y la capacidad de regeneración se utilizan ampliamente para la propagación vegetativa:
-
Propagación por tubérculos (papa, tupinambo, batata). Se utilizan partes de tubérculos con yemas (“ojos”). Es importante recordar que el tubérculo es un brote, por lo que solo son aptas para plantar las porciones con yemas (Bell, 1991).
-
Propagación por bulbos y cormos (cebolla, ajo, tulipán, gladiolo). Los bulbos hijos (hijuelos) se separan de los bulbos madre y se plantan.
-
División de rizomas — una forma sencilla de propagar plantas perennes (iris, flox, lirio de los valles, espárrago). El rizoma se corta en trozos, cada uno de los cuales debe tener una yema y raíces adventicias. Este mismo método se utiliza para rejuvenecer las plantas.
-
Propagación por estolones (runners) (fresa, clorofito). Las rosetas enraizadas se separan de la planta madre.
-
Esquejes — enraizamiento de segmentos de brote (esquejes de tallo). En muchas plantas (vid, grosella, rosa, álamo), los esquejes forman fácilmente raíces adventicias en los nudos o en la región del cámbium. Para estimular el enraizamiento se utilizan reguladores de crecimiento (auxinas).
-
Injerto — unión de un brote (injerto) con el sistema radicular de otra planta (patrón). Esto permite propagar variedades que no enraízan por esquejes, aumentar la resistencia invernal, modificar el vigor de crecimiento, etc. El éxito del injerto depende de la alineación del cámbium del injerto y el patrón (Graham et al., 2014).
8.3 Control de Malezas Basado en el Conocimiento del Brote
Muchas malezas perennes nocivas (grama, cerraja, ground elder, cola de caballo) se propagan mediante brotes subterráneos — rizomas, así como por retoños radicales (cerraja). El conocimiento de la morfología de estos órganos es esencial para un control eficaz:
-
Al labrar el suelo, no basta con cortar los rizomas en fragmentos — cada fragmento con yema produce una nueva planta (Mauseth, 2017). Es necesario un rastrillado minucioso (eliminación) de los rizomas o su agotamiento mediante cortes repetidos a poca profundidad durante el crecimiento activo.
-
El uso de cultivos de cobertura (abonos verdes) con un sistema radicular potente y un follaje denso suprime el desarrollo de malezas.
-
La aplicación de herbicidas sistémicos (glifosatos) es eficaz precisamente porque penetran a través de las hojas en el tallo y luego en los rizomas, provocando su muerte. Sin el conocimiento de las conexiones entre el brote y los órganos subterráneos, no se podrían haber desarrollado estos productos.
8.4 Uso Económico de Tallos y Brotes

Corte transversal de un tronco de árbol
Corte transversal de un tronco con anillos anuales bien visibles. Se puede distinguir la albura más clara (conductora de agua) y el duramen más oscuro (función de soporte). Esta estructura es el resultado de muchos años de actividad cambial.
Madera (xilema) — un material muy valioso obtenido de brotes perennes de árboles y arbustos. Las propiedades de la madera (densidad, dureza, textura) dependen de la anatomía del tallo (proporción de vasos, traqueidas, fibras, parénquima, presencia de anillos anuales). El conocimiento anatómico es necesario para clasificar la madera según su uso (construcción, muebles, papel, instrumentos musicales) (Evert, 2006).
Fibras liberianas (lino, cáñamo, ortiga, yute) — son fibras de esclerénquima del floema (liber) del tallo. Su longitud, resistencia y elasticidad están determinadas por la anatomía. Para obtener tallos largos y poco ramificados (y fibra de alta calidad), el lino y el cáñamo se cultivan en alta densidad, sin despunte.
Brotes como hortalizas y especias: espárragos (brotes jóvenes), col blanca (col — yema terminal gigante), col de Bruselas (yemas axilares), brócoli (brotes floríferos), ajo y cebolla (bulbos), jengibre (rizoma).
Corcho se produce por el cámbium suberoso (felógeno) en la corteza de brotes perennes del alcornoque. Sus propiedades únicas (impermeabilidad, elasticidad) son consecuencia de la estructura de las células del corcho.
8.5 Manejo de la Floración y Fructificación
Mediante la manipulación del brote se puede regular la transición a la fase generativa:
-
El despunte del ápice a veces acelera la floración en las anuales, pero en las perennes puede retrasarla porque se eliminan las yemas florales.
-
La eliminación de flores y ovarios sobrantes (ajuste de carga de cultivo) redirige las sustancias plásticas a los frutos restantes, mejorando su tamaño y calidad.
-
El forzado (producción de flores o verduras fuera de temporada) se basa en despertar yemas durmientes. Los bulbos de tulipanes, jacintos, las ramas de lila y forsitia se fuerzan en invernaderos creando condiciones que imitan la primavera.
8.6 Protección de los Brotes contra Factores Adversos
Coberturas invernales, retención de nieve, encalado de troncos (para proteger contra quemaduras solares y grietas por heladas) — todo esto tiene como objetivo conservar las yemas y el cámbium de los brotes.
Riego y fertilización deben tener en cuenta el equilibrio entre la parte aérea y la subterránea: el exceso de nitrógeno conduce a brotes sueltos y volcadores, susceptibles a enfermedades; el fósforo y el potasio fortalecen los tejidos mecánicos y aumentan la resistencia al estrés.
Reguladores del crecimiento (retardantes) — sustancias que inhiben el alargamiento de los entrenudos, se utilizan para producir plántulas compactas y resistentes al vuelco (trigo, cultivos florales) (Mauseth, 2017).
Conclusión
El brote es un órgano complejo y dinámico que integra las funciones de soporte, transporte, fotosíntesis y reproducción. Su estructura metamérica, su capacidad para ramificarse y sufrir diversas metamorfosis, así como su estrecha conexión con la raíz y las hojas, aseguran la notable plasticidad de las plantas superiores. El conocimiento de la biología del brote subyace en muchas prácticas agronómicas, desde la poda de huertos hasta el control de malezas y el mejoramiento de nuevas variedades. La comprensión de la estructura interna del tallo y los mecanismos de crecimiento permite al ser humano no solo usar las plantas, sino también manejar su desarrollo de manera dirigida, aumentando la productividad y la resiliencia de los agroecosistemas.
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