Fertilidad del suelo

Actualizado: 26 Julio 2026 Русский English

1. La Esencia de la Fertilidad del Suelo

Comenzamos el estudio de una de las secciones centrales de la edafología: la doctrina de la fertilidad del suelo. Esta conferencia sirve como introducción al módulo sobre fertilidad, degradación y protección del suelo. A lo largo de varias sesiones, analizaremos qué hace que el suelo sea capaz de producir cosechas, por qué la misma cantidad de nutrientes en diferentes suelos da resultados distintos y cómo el ser humano puede influir en la fertilidad.

Debemos dominar un sistema de conceptos que será la base de su comprensión de la edafología práctica. Empecemos por lo más fundamental: la esencia de la fertilidad.

1.1. ¿Qué es la Fertilidad del Suelo?

Definición del Concepto

La fertilidad es la propiedad más importante y específica del suelo, que lo distingue de la roca madre. Valkov y colaboradores (2004) dan la siguiente definición: fertilidad es la capacidad del suelo para satisfacer las necesidades de plantas concretas en cuanto a nutrientes, agua, y para proporcionar a sus sistemas radiculares aire y calor.

Observe la palabra «concretas». La fertilidad siempre se manifiesta en relación con una especie vegetal determinada. Como ya señaló el filósofo romano Plinio el Viejo, «el suelo que ostenta árboles altos y esbeltos no es el mejor, si no consideramos su idoneidad para los propios árboles» (Valkov et al., 2004). Esta observación encierra un significado profundo que desarrollaremos a lo largo de la conferencia.

Por tanto, la fertilidad no es una abstracta «riqueza del suelo», sino su capacidad funcional para sustentar la vida vegetal en condiciones concretas.

Perspectiva Histórica de la Comprensión de la Fertilidad

La comprensión de la fertilidad como propiedad especial del suelo no se formó de inmediato en la ciencia. En la segunda mitad del siglo XIX, el gran científico ruso V.V. Dokuchaev fundamentó la concepción del suelo como un cuerpo natural‑histórico especial con propiedades propias, distintas de las de las rocas. Fueron Dokuchaev y sus seguidores quienes demostraron que el suelo no es simplemente roca fragmentada, sino un producto de la interacción de los factores formadores del suelo.

El edafólogo suizo H. Jenny (Jenny, 1941) expresó esto en su famosa fórmula, que sigue siendo la base teórica de la edafología genética:

$$S = f(M, C, O, R, H) \cdot t$$

donde:

  • S — suelo (como cuerpo natural)
  • M — material parental (roca madre)
  • C — clima
  • O — organismos (vegetación, animales, microorganismos)
  • R — relieve
  • H — ser humano (factor antrópico)
  • t — tiempo

De esta fórmula se deduce que la fertilidad del suelo es el resultado de la interacción prolongada de todos estos factores, no simplemente una propiedad heredada de la roca madre (Scheffer et al., 2018).

¿Por qué la Fertilidad no es solo un Conjunto de Elementos?

Volvamos a la pregunta clave de nuestra conferencia: ¿por qué suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad?

Imagine dos suelos. En ambos, el análisis químico muestra la misma cantidad de fósforo y potasio. Sin embargo, en uno las plantas se desarrollan con normalidad, mientras que en el otro sufren carencia de nutrientes. ¿Cuál es la razón?

La respuesta está en que la fertilidad no viene determinada solo por la cantidad de elementos, sino por su disponibilidad, y esta disponibilidad, a su vez, depende de múltiples factores:

1. ¿En qué compuestos químicos se encuentran los elementos? ¿En sales fácilmente solubles o en minerales poco solubles?

2. ¿Cómo están unidos esos elementos a las partículas del suelo? ¿Están libres en la solución del suelo o fuertemente adsorbidos en la superficie de los minerales?

3. ¿En qué forma se presentan? Por ejemplo, el fósforo puede estar asociado al calcio (en suelos alcalinos) o al hierro y aluminio (en suelos ácidos), y en cada caso su disponibilidad será diferente (Weil & Brady, 2017).

4. ¿Cuáles son las condiciones para el crecimiento de las raíces? Si el suelo está compactado o anegado, las raíces no pueden utilizar eficazmente ni siquiera los elementos disponibles.

Como señalan Foth y Ellis (1997), «un buen análisis de suelo para un nutriente debe medir eficazmente la cantidad que se correlacione estrechamente con la cantidad que las plantas pueden absorber». En esto reside el núcleo del problema: el contenido total de un elemento en el suelo y su disponibilidad para las plantas no son lo mismo.

La Fertilidad como Propiedad Integral

De lo anterior se desprende una conclusión importante: la fertilidad es una propiedad integral que surge de un conjunto de características del suelo. Valkov et al. (2004) subrayan que la fertilidad no está determinada solo por el contenido de nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos biógenos, sino también por la reacción del medio (pH), las propiedades físicas, el contenido de sales, la composición granulométrica, la pedregosidad y la humedad.

Por lo tanto, la fertilidad es una propiedad sistémica que emerge de la interacción de todos los componentes del suelo y de los factores ambientales. Por eso no se puede reducir la fertilidad a una simple suma de nutrientes ni a un único indicador.

1.2. Especificidad Ecológica de la Fertilidad

Una de las paradojas clave de la fertilidad es la siguiente: todos los suelos poseen fertilidad y, al mismo tiempo, no existen «tierras fértiles» en sentido absoluto (Valkov et al., 2004). Distintos suelos no pueden ser igualmente buenos para todas las plantas.

Vinculación de la Fertilidad con las Especies Vegetales

Las características ecológicas de las plantas son extremadamente diversas. Algunos cultivos necesitan suelos ácidos, otros alcalinos. Unos requieren suelos pesados y ricos en humus; otros, suelos ligeros y arenosos.

He aquí algunos ejemplos del libro de Valkov et al. (2004):

  • El té y el altramuz crecen solo en suelos ácidos.
  • La alfalfa prefiere suelos neutros o ligeramente alcalinos.
  • Los cereales rinden mejor en suelos pesados y estructurados.
  • La patata, las cucurbitáceas y el cerezo crecen mejor en suelos ligeros.
  • Los viñedos y el tabaco producen calidad inferior en suelos ricos en nutrientes.

Esto significa que un mismo suelo puede ser fértil para unas plantas e infértil para otras. Es precisamente en esta peculiaridad donde se fundamenta la ubicación racional de los cultivos agrícolas según las condiciones edáficas.

Fertilidad y Productividad de los Biogeocenosis

Es importante distinguir entre la fertilidad del suelo en sentido agronómico y la productividad de las comunidades vegetales naturales. Valkov et al. (2004) llaman la atención sobre contradicciones evidentes: suelos extremadamente pobres y lavados pueden servir de sustrato para biogeocenosis extraordinariamente productivas.

Un ejemplo clásico son los bosques tropicales húmedos (hileas) sobre suelos ferralíticos rojos y amarillos. Estos suelos son tan pobres en nutrientes que, al incorporarlos a la producción agrícola, solo dan 2‑4 cosechas aceptables. Sin embargo, bajo bosque natural sostienen una biomasa colosal.

¿Cuál es la explicación? En los bosques, el ciclo biológico de la materia se aproxima a un intercambio directo entre los organismos y sus restos en descomposición. Los nutrientes no llegan a lavarse porque el bosque los «retiene» en la biomasa. En los agroecosistemas, este mecanismo se rompe y la fertilidad pasa a estar determinada por las propiedades del propio suelo.

Dos Formas de Manifestación de la Fertilidad

Como señalan Valkov et al. (2004), la fertilidad del suelo se manifiesta de dos formas:

1. En la productividad (rendimiento) de las plantas que crecen en él. Ejemplo: los chernozems de la región de Kubán, con excelentes propiedades naturales, considerados justamente los suelos más fértiles del mundo.

2. En la riqueza de nutrientes, humus y propiedades fitoecológicas, así como en sus características cuantitativas y cualitativas. Aquí la fertilidad viene determinada por el contenido de nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos biógenos necesarios para la nutrición vegetal.

Es importante comprender que se pueden lograr altos rendimientos mediante el aumento de la fertilidad artificial —por ejemplo, los suelos de Europa Occidental son récord mundiales en rendimiento, aunque su fertilidad natural es inferior a la de los chernozems.

1.3. Fertilidad y Ley del Mínimo

Para entender la esencia de la fertilidad, debemos recurrir a la ley clásica formulada a mediados del siglo XIX por el químico alemán Justus von Liebig.

Contenido de la Ley del Mínimo

La Ley del Mínimo (o ley de Liebig) establece: la productividad de las plantas viene determinada por el factor que se encuentra en cantidad mínima en relación con la necesidad de la planta (Weil & Brady, 2017).

Esta ley se explica de forma gráfica mediante el barril de Liebig: el rendimiento está limitado por la tabla más corta (factor). Si una tabla del barril es más corta que las demás, el nivel del agua no podrá subir por encima de esa tabla, por mucha agua que se vierta.

Importancia Práctica de la Ley

De la ley del mínimo se derivan importantes consecuencias prácticas:

1. Es inútil aumentar el contenido de un factor que no es limitante. Si las plantas sufren carencia de fósforo, añadir nitrógeno no surtirá efecto; incluso puede agravar la carencia de fósforo.

2. El efecto de la aplicación conjunta de elementos deficitarios puede ser mayor que la suma de los efectos individuales. Este fenómeno se denomina sinergismo o interacción.

3. Al diagnosticar las causas de los bajos rendimientos, hay que identificar el factor limitante concreto, y no simplemente «mejorar el suelo» en general.

Limitaciones y Matices de la Ley

Sin embargo, la ley del mínimo tiene sus limitaciones. Como señalan Weil y Brady (2017), si una planta está limitada por la falta de fósforo (primer factor limitante), la aplicación de fósforo disponible permitirá que la planta responda positivamente a la posterior adición de nitrógeno. Es decir, los factores pueden interactuar, y eliminar una limitación puede «abrir» el acceso a otros recursos.

Además, en condiciones reales, el crecimiento de las plantas está influido no por uno, sino por un conjunto de factores, y el limitante puede ser aquel en el que ni siquiera habíamos pensado, por ejemplo, la carencia de un micronutriente o las malas propiedades físicas del suelo.

1.4. Conclusión de la Primera Parte

Así pues, en esta parte de la conferencia hemos establecido que:

1. La fertilidad es la capacidad del suelo para satisfacer las necesidades de las plantas en nutrientes, agua, aire y calor. Es una propiedad específica e integral que distingue al suelo de la roca madre.

2. La fertilidad es ecológicamente específica: un mismo suelo puede ser fértil para unas plantas y menos fértil para otras.

3. La fertilidad no se reduce al contenido de nutrientes: la disponibilidad de los elementos, las propiedades físicas y químicas del suelo y las condiciones para el crecimiento de las raíces desempeñan un papel fundamental.

4. La Ley del Mínimo (Liebig) afirma que la productividad de las plantas está limitada por el factor que se encuentra en cantidad mínima. Este es un principio clave para diagnosticar las causas de los bajos rendimientos.

Es precisamente la combinación de estos principios lo que sustenta la doctrina moderna de la fertilidad, cuyo estudio más detallado abordaremos en las próximas conferencias.

2. Componentes de la Fertilidad

En la conferencia anterior establecimos que la fertilidad es una propiedad integral del suelo que no se reduce a un simple conjunto de nutrientes. También formulamos la pregunta clave de nuestro curso: ¿por qué suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad?

Hoy comenzamos el análisis detallado de esta cuestión. Para ello, necesitamos descomponer la estructura de la fertilidad —los componentes que determinan la capacidad del suelo para proporcionar a las plantas todo lo que necesitan.

Imagine una orquesta. Para que la música suene armónica, cada instrumento debe estar afinado y tocar su parte. La fertilidad del suelo también tiene sus «instrumentos»: propiedades físicas, químicas, biológicas y ecológicas. Si un solo «instrumento» está desafinado, toda la «música» —es decir, el crecimiento y desarrollo de las plantas— se resiente.

Aquí reside la respuesta a nuestra pregunta clave: el mismo contenido de nutrientes puede dar efectos distintos porque la disponibilidad de esos elementos depende de las condiciones físicas, químicas, biológicas y ecológicas.

2.1. Componente Físico de la Fertilidad

El componente físico de la fertilidad es el conjunto de propiedades del suelo que determinan las condiciones para el crecimiento y funcionamiento de los sistemas radiculares. Como señalan Scheffer et al. (2018), las raíces de las plantas deben recibir agua, aire y calor, y poder penetrar en el suelo sin obstáculos.

Estructura y Compacidad del Suelo

La estructura del suelo es la capacidad de las partículas del suelo para unirse en agregados de diversas formas y tamaños. Como indican Scheffer et al. (2018), la estructura del suelo determina el espacio poroso, que a su vez regula los regímenes hídrico y aéreo.

Un suelo bien estructurado tiene una proporción óptima de poros de diferentes tamaños:

  • Macroporos (> 50 µm) — proporcionan aireación y drenaje.
  • Mesoporos (0,2‑50 µm) — retienen agua disponible para las plantas.
  • Microporos (< 0,2 µm) — contienen agua no disponible para las plantas (Scheffer et al., 2018).

Foth y Ellis (1997) subrayan que, en condiciones de vegetación natural, la estructura del suelo se forma bajo la influencia de los sistemas radiculares, la actividad de la fauna edáfica y los ciclos de humedecimiento‑secado. Es especialmente importante la estructura biogénica —agregados formados por la actividad de microorganismos y lombrices de tierra.

La compacidad del suelo es el grado de compactación, caracterizado por la densidad aparente y la porosidad. Una alta densidad (> 1,6 g/cm³ en suelos francos) dificulta el crecimiento de las raíces y empeora el intercambio gaseoso. Como señalan Weil y Brady (2017), la compactación del suelo es uno de los factores físicos más extendidos que limitan el rendimiento en la agricultura moderna.

Régimen Hídrico

El agua es uno de los componentes más importantes de la fertilidad. Scheffer et al. (2018) destacan que la capacidad de campo (cantidad de agua que el suelo puede retener contra la gravedad) y el agua disponible (diferencia entre la capacidad de campo y el punto de marchitez) determinan el suministro de agua a las plantas.

Diferentes suelos tienen distinta capacidad de retención de agua:

  • Suelos arenosos — baja capacidad de retención; el agua se infiltra fácilmente.
  • Suelos francos — capacidad óptima gracias a los mesoporos.
  • Suelos arcillosos — alta capacidad de retención, pero una parte importante del agua puede no estar disponible para las plantas.

Foth y Ellis (1997) señalan que la disponibilidad de agua para las plantas no depende solo de su cantidad, sino también de la fuerza de retención, que a su vez depende del tamaño de los poros y de la composición mineralógica del suelo.

Régimen Aéreo

Las raíces respiran, consumiendo oxígeno del aire del suelo. Como indica el libro de Scheffer et al. (2018), la difusión de oxígeno en el suelo es 10 000 veces más lenta que en la atmósfera, por lo que la aireación del suelo es crítica.

Signos de una aireación insuficiente:

  • Crecimiento radicular lento.
  • Disminución de la absorción de agua y nutrientes.
  • Acumulación de productos tóxicos de la respiración anaeróbica (etileno, ácidos orgánicos).

El contenido óptimo de oxígeno en el aire del suelo para la mayoría de los cultivos es de al menos 10‑12% (Scheffer et al., 2018).

Régimen Térmico

Como señalan Scheffer et al. (2018), la temperatura del suelo influye en todos los procesos vitales de las plantas y los microorganismos. Cada cultivo tiene su propio óptimo térmico para la germinación de semillas y el crecimiento de raíces:

  • Centeno — 1‑2 °C.
  • Trigo y cebada — 2‑4 °C.
  • Maíz — 8‑10 °C.
  • Patata — 8‑10 °C (Scheffer et al., 2018).

Los suelos arenosos cálidos se calientan más rápido en primavera, pero se enfrían más rápido en otoño. Los suelos arcillosos fríos se calientan más lentamente, pero retienen mejor el calor (Scheffer et al., 2018). Esta diferencia influye notablemente en las fechas de siembra y en el rendimiento.

2.2. Componente Químico de la Fertilidad

El componente químico de la fertilidad es el conjunto de propiedades químicas del suelo que determinan la presencia y disponibilidad de los nutrientes minerales para las plantas.

Reacción del Suelo (pH)

Valkov et al. (2004) subrayan que la reacción del suelo (pH) es uno de los factores clave que determinan la disponibilidad de casi todos los nutrientes.

La dependencia de la disponibilidad de los elementos con respecto al pH puede resumirse así (Weil & Brady, 2017):

  • Nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, calcio, magnesio — más disponibles en condiciones ligeramente ácidas a neutras (pH 6,0‑7,0).
  • Fósforo — presenta dos «picos» de disponibilidad: a pH 6,0‑6,5 (asociado a aluminio y hierro) y a pH 7,5‑8,0 (asociado a calcio); sin embargo, en el rango pH 6,0‑7,0 se alcanza la máxima disponibilidad (Weil & Brady, 2017).
  • Micronutrientes (hierro, manganeso, zinc, cobre) — más disponibles en medio ácido.
  • Molibdeno — más disponible en medio alcalino (Weil & Brady, 2017).

Valkov et al. (2004) dan ejemplos concretos: el té y el altramuz crecen solo en suelos ácidos, mientras que la alfalfa prefiere suelos neutros o ligeramente alcalinos.

Cabe destacar la importancia de la toxicidad por aluminio en suelos ácidos (pH < 5,0). Como indica el libro de Scheffer et al. (2018), en estas condiciones los iones de aluminio pasan a la solución y dañan los sistemas radiculares, lo que reduce el rendimiento incluso con un contenido suficiente de otros elementos.

Capacidad de Sorción y Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC)

Foth y Ellis (1997) enfatizan que la capacidad del suelo para retener cationes (iones con carga positiva) en la superficie de las partículas coloidales es una propiedad fundamental que determina las reservas de elementos disponibles.

La Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) es la cantidad total de cationes que el suelo puede retener en forma intercambiable. Este indicador depende de:

  • Contenido de minerales arcillosos (especialmente montmorillonita y vermiculita).
  • Contenido de materia orgánica (humus).
  • pH del suelo (la CIC aumenta con el pH).

Weil y Brady (2017) señalan que los suelos con alta CIC tienen mayor capacidad tampón —se agotan más lentamente y retienen mejor los nutrientes frente al lavado. Los suelos arenosos con baja CIC requieren fertilizaciones más frecuentes.

Formas de los Compuestos de los Elementos

Una de las razones clave de las diferencias en la fertilidad entre suelos con el mismo contenido total de elementos son las distintas formas químicas en que se encuentran esos elementos.

La fijación del fósforo es un ejemplo clásico. Como señalan Weil y Brady (2017), el fósforo aplicado al suelo en forma de sales solubles reacciona con:

  • Calcio (en suelos alcalinos) formando fosfatos cálcicos poco solubles.
  • Hierro y aluminio (en suelos ácidos) formando fosfatos de aluminio y hierro poco solubles.

Como resultado, a las pocas semanas de la aplicación, la mayor parte del fósforo se vuelve no disponible para las plantas (Foth & Ellis, 1997).

La fijación del potasio está relacionada con su entrada en los espacios interlaminar de algunos minerales arcillosos (vermiculita, illita), donde queda retenido tan fuertemente que no puede ser extraído por el intercambio catiónico normal (Foth & Ellis, 1997; Weil & Brady, 2017).

La fijación del amonio es un proceso análogo, en el que los iones NH₄⁺ quedan fijados en los espacios interlaminar de los minerales arcillosos 2:1 (Scheffer et al., 2018). Esto puede ser tanto beneficioso (protección del nitrógeno frente al lavado) como indeseable (disminución de la disponibilidad).

Disponibilidad de los Nutrientes

El concepto más importante para comprender el componente químico de la fertilidad es la disponibilidad del elemento. Incluso si un elemento está presente en grandes cantidades, puede ser poco disponible para las plantas debido a:

1. Fuerte adsorción en la superficie de las partículas del suelo (Foth & Ellis, 1997).

2. Formación de compuestos poco solubles (Weil & Brady, 2017).

3. pH desfavorable (Scheffer et al., 2018).

4. Antagonismo con otros iones (el alto contenido de un elemento dificulta la absorción de otro).

2.3. Componente Biológico de la Fertilidad

El suelo no es solo un medio fisicoquímico. Es un sistema vivo en el que los microorganismos y la fauna edáfica desempeñan un papel enorme. Como expresan gráficamente Scheffer et al. (2018), el suelo es un «reactor altamente activo» habitado por más de 10 millones de microorganismos en un gramo de suelo fértil.

Transformación de la Materia Orgánica

Los microorganismos son los principales agentes de la mineralización —conversión de compuestos orgánicos en formas minerales disponibles para las plantas. Scheffer et al. (2018) distinguen dos procesos clave:

  • Amonificación — conversión del nitrógeno orgánico en amonio (NH₄⁺).
  • Nitrificación — oxidación del amonio a nitrato (NO₃⁻).

En este proceso, la relación carbono‑nitrógeno (C/N) de los restos vegetales en descomposición juega un papel crucial:

  • C/N estrecha (< 25) — se produce mineralización del nitrógeno; el elemento se vuelve disponible para las plantas.
  • C/N amplia (> 25) — se produce inmovilización del nitrógeno; los microorganismos «fijan» el nitrógeno disponible, compitiendo con las plantas (Scheffer et al., 2018).

Foth y Ellis (1997) subrayan que este proceso es clave para comprender la dinámica del nitrógeno en el suelo. Por eso, la adición de paja con una relación C/N amplia puede provocar una carencia temporal de nitrógeno en las plantas.

Fijación de Nitrógeno Atmosférico

Una función biológica de suma importancia es la fijación simbiótica de nitrógeno por bacterias del género Rhizobium en los nódulos de las leguminosas. Como señala el libro de Huang et al. (2012), esta capacidad permite a las plantas asimilar el nitrógeno atmosférico (N₂) y es un mecanismo clave para la reproducción natural de la fertilidad en los agroecosistemas.

Además, las bacterias fijadoras de nitrógeno de vida libre (Azotobacter, Beijerinckia, Clostridium) también contribuyen al balance de nitrógeno, fijando entre 1 y 30 kg N/ha/año (Huang et al., 2012).

Micorrizas

Como señalan Weil y Brady (2017), alrededor del 90% de las especies de plantas superiores establecen simbiosis con hongos micorrícicos. Esta simbiosis:

  • Aumenta la superficie de absorción de las raíces decenas de veces.
  • Facilita el acceso al fósforo, que está fuertemente adsorbido por el suelo.
  • Favorece la absorción de micronutrientes (especialmente zinc y cobre).

Los hongos micorrícicos son especialmente importantes en suelos con bajo contenido de fósforo disponible, donde las raíces por sí solas no pueden garantizar una absorción suficiente (Weil & Brady, 2017).

Bucle Microbiano (Microbial Loop)

Un descubrimiento importante de las últimas décadas es el denominado bucle microbiano (Clarholm, 1981, citado en Scheffer et al., 2018). Su esencia es la siguiente:

1. Las plantas liberan sustancias orgánicas en la rizosfera (exudados radiculares).

2. Estas sustancias estimulan el crecimiento de los microorganismos.

3. Los microorganismos, a su vez, sirven de alimento para protozoos y nematodos.

4. Al ser consumidos los microorganismos, se libera nitrógeno mineral que puede ser nuevamente utilizado por las plantas.

De este modo, el componente biológico de la fertilidad constituye un sistema autorreproductor en el que los nutrientes se redistribuyen cíclicamente.

Actividad de la Fauna Edáfica

Lombrices de tierra, insectos, nematodos y otros animales del suelo desempeñan un papel vital en la fertilidad. Scheffer et al. (2018) destacan las siguientes funciones:

  • Bioturbación — mezcla y aflojamiento del suelo.
  • Formación de agregados — creación de unidades estructurales estables.
  • Aceleración de la mineralización — paso de los residuos orgánicos a través del tracto digestivo.

2.4. Componente Ecológico de la Fertilidad

El componente ecológico de la fertilidad es el conjunto de propiedades que crean un entorno específico para la vida de las plantas. Valkov et al. (2004) incluyen:

  • Espesor de la capa radicular.
  • Composición granulométrica.
  • Estado físico del suelo.
  • Humedad del suelo.
  • Condiciones para el desarrollo de los sistemas radiculares.

Espesor de la Capa Radicular

La profundidad a la que las raíces pueden penetrar determina el volumen de suelo accesible para agua y nutrientes. Como indican Scheffer et al. (2018), este valor varía mucho:

  • En muchas gramíneas, la mayor parte de las raíces se concentra en los 5‑10 cm superiores.
  • En los cereales, las raíces penetran hasta 80‑100 cm.
  • En la alfalfa y algunas especies leñosas, hasta 2 m o más.

Composición Granulométrica

La textura del suelo (proporción de arena, limo y arcilla) determina muchas de sus propiedades. Valkov et al. (2004) ofrecen ejemplos de preferencias ecológicas de los cultivos según la textura:

  • Los cereales crecen mejor en suelos francos y estructurados.
  • La patata y las cucurbitáceas — en suelos ligeros.
  • Los viñedos — en suelos bien drenados, a menudo pedregosos.

Régimen Salino

El contenido de sales en el suelo es un importante factor ecológico. Como señalan Valkov et al. (2004), con concentraciones elevadas de sales (especialmente de sodio), las plantas sufren estrés osmótico y no pueden absorber agua incluso cuando está presente. Este fenómeno —la sequía fisiológica— es característico de los suelos salinos de regiones áridas.

Plasticidad Ecológica de las Plantas

Las distintas especies vegetales tienen diferente plasticidad ecológica —capacidad de tolerar variaciones de los factores ambientales. Scheffer et al. (2018) señalan que las variedades de un mismo cultivo pueden diferir notablemente en su tolerancia a:

  • Sequía.
  • Salinidad.
  • Acidez del medio.
  • Compactación del suelo.

2.5. Interconexión de los Componentes de la Fertilidad

Es importante comprender que los componentes identificados no existen aislados, sino en estrecha interconexión:

1. Las propiedades físicas afectan a las químicas: la estructura del suelo determina la aireación, de la que depende el régimen redox y, por tanto, las formas de los compuestos de los elementos.

2. Las propiedades químicas afectan a las biológicas: el pH determina la composición de especies microbianas, y la disponibilidad de nutrientes influye en la intensidad de los procesos microbianos.

3. Los procesos biológicos modifican las propiedades físicas y químicas: la actividad de las raíces y los microorganismos crea agregados, modifica el pH, convierte los elementos de unas formas a otras.

4. Las condiciones ecológicas marcan el marco para los demás componentes: el clima, el relieve y la posición en el paisaje determinan los regímenes hídrico, térmico y salino.

Por eso, la fertilidad no puede considerarse como una simple suma de propiedades —es un sistema en el que cada componente potencia o debilita la acción de los demás.

2.6. Importancia Práctica de la Comprensión de los Componentes de la Fertilidad

Entender la estructura de la fertilidad es clave para:

1. Diagnosticar las causas de los bajos rendimientos —hay que identificar no solo los déficits de nutrientes, sino también las limitaciones físicas o biológicas.

2. Justificar las medidas de mejora —a veces es más eficaz mejorar la estructura o el pH del suelo que añadir más fertilizantes.

3. Ubicar los cultivos de forma óptima —teniendo en cuenta la especificidad ecológica de la fertilidad, se pueden seleccionar cultivos que se adapten mejor a las propiedades de un suelo determinado.

4. Predecir la eficacia de los fertilizantes —en suelos con propiedades físicas o químicas desfavorables, la respuesta a los fertilizantes será menor.

Conclusión

Hemos considerado cuatro componentes de la fertilidad:

1. Físico — proporciona condiciones para el crecimiento de las raíces, regímenes hídrico y aéreo.

2. Químico — determina la presencia y disponibilidad de nutrientes.

3. Biológico — realiza la transformación de sustancias y la formación de estructura.

4. Ecológico — establece el marco en el que se desarrollan los demás procesos.

Todos estos componentes están estrechamente interrelacionados, y el debilitamiento de cualquiera de ellos puede convertirse en el factor limitante de la fertilidad en su conjunto.

Por eso los suelos con idéntica composición química pueden diferir en fertilidad: la química es solo uno de los componentes. Si las propiedades físicas no permiten que las raíces penetren en el suelo, si la actividad biológica está suprimida, si las condiciones ecológicas son desfavorables —incluso un alto contenido de elementos no garantizará un buen crecimiento de las plantas.

3. Categorías de la Fertilidad

En las dos conferencias anteriores establecimos que la fertilidad es una propiedad integral del suelo, compuesta por componentes físicos, químicos, biológicos y ecológicos. También vimos que la disponibilidad de nutrientes para las plantas depende de múltiples factores, no solo del contenido total.

Hoy damos el siguiente paso en la sistematización de nuestros conocimientos sobre la fertilidad. Debemos entender qué significa cuando se habla de fertilidad «natural» o «artificial», en qué se diferencian la fertilidad «potencial» y la «efectiva», y qué papel desempeña la economía.

¿Para qué necesitamos estas categorías? Porque la fertilidad nunca se manifiesta en estado puro. Siempre tratamos con un suelo concreto, unas plantas concretas, unas condiciones meteorológicas concretas y un nivel de técnica agrícola concreto. Las categorías de fertilidad nos ayudan a separar estas influencias y comprender qué podemos cambiar y qué no.

3.1. Fertilidad Natural (Inherente)

Definición

La fertilidad natural es la fertilidad que posee el suelo en su estado natural (virgen), bajo la influencia de los factores naturales de formación del suelo, sin intervención humana (Valkov et al., 2004). Es el resultado de la interacción prolongada del clima, la roca madre, el relieve, los organismos y el tiempo —los mismos factores que aparecen en la fórmula de Jenny.

La fertilidad natural se desarrolla a través de la edafogénesis natural y refleja:

  • El grado de acumulación de humus y elementos biógenos en los horizontes superiores.
  • La compacidad y estructura del perfil del suelo.
  • El equilibrio de los regímenes hídrico, aéreo y térmico característico del biocenosis natural correspondiente.

Como señalan Valkov et al. (2004), en condiciones naturales, la fertilidad del suelo está indisolublemente ligada al biocenosis propio de ese suelo y es el resultado del proceso natural de formación del suelo. Por lo tanto, evaluar la fertilidad natural a partir de la productividad de la vegetación virgen solo puede hacerse con mucha cautela.

Ejemplos de Diferencias en la Fertilidad Natural

El mundo de los suelos muestra una enorme variedad de fertilidad natural:

  • Los chernozems de las estepas poseen una alta fertilidad natural gracias a su potente horizonte de humus, su reacción neutra y sus favorables propiedades físicas.
  • Los suelos podzólicos de la taiga tienen baja fertilidad natural debido al régimen de lavado, la reacción ácida y el escaso espesor del horizonte de humus.
  • Los suelos ferralíticos de los bosques tropicales húmedos son pobres en nutrientes, aunque bajo bosque natural sostienen una enorme biomasa gracias a un rápido ciclo biológico (Valkov et al., 2004).

Comprensión Moderna de la Fertilidad Natural

En la edafología moderna, la fertilidad natural no se considera una característica estática, sino un potencial incorporado al suelo por la evolución. Este potencial solo se manifiesta en condiciones próximas a las naturales, es decir, cuando se conserva el ciclo biológico característico de ese tipo de ecosistema.

Foth y Ellis (1997) subrayan que la evaluación de la fertilidad natural a partir del contenido total de nutrientes suele ser poco informativa: son mucho más importantes la velocidad de mineralización de la materia orgánica y la intensidad del ciclo biológico.

En las condiciones actuales, prácticamente no quedan suelos que hayan conservado íntegramente su fertilidad natural, ya que incluso en paisajes naturales el ser humano afecta al suelo a través de las deposiciones atmosféricas, el cambio climático y la invasión de especies.

3.2. Fertilidad Artificial

Definición

La fertilidad artificial es la fertilidad creada por el ser humano en el curso del uso agrícola del suelo mediante laboreo, fertilización, mejora y otras prácticas agronómicas (Valkov et al., 2004).

Valkov et al. (2004) ofrecen ejemplos elocuentes: tierras de regadío en zonas áridas, turberas drenadas, suelos sod‑podzólicos cultivados —todos ellos muestran una fertilidad artificial que puede superar ampliamente a la natural.

Relación entre Fertilidad Natural y Artificial

Un principio importante: la fertilidad artificial no sustituye a la natural, sino que se construye sobre ella. En cualquier suelo cultivado persiste la base natural, que sigue influyendo en la respuesta a los fertilizantes y las mejoras.

Valkov et al. (2004) señalan que dentro de un mismo sistema de cultivo, la actitud de los distintos agricultores hacia el suelo no es la misma: los agricultores negligentes causan un doble perjuicio —pierden producción y degradan la fertilidad del suelo, que se recupera lentamente, en años y décadas.

El grado de modificación de las propiedades naturales del suelo al cultivarlo depende de la similitud o distancia ecológica entre el biocenosis natural y el agroecosistema. Los suelos de tipo chernozem sufren menos cambios que los de tipo podzólico, porque los agroecosistemas de la estepa se asemejan más a las comunidades herbáceas naturales (Valkov et al., 2004).

Formas de Fertilidad Artificial

La fertilidad artificial puede crearse de dos maneras:

1. Influencia directa sobre las propiedades del suelo —encalado, enyesado, aporte de fertilizantes orgánicos y minerales, riego, drenaje, laboreo.

2. Influencia indirecta mediante la selección de cultivos, rotaciones, abonos verdes —es decir, gestión del ciclo biológico.

Sin embargo, es importante recordar que la fertilidad artificial requiere mantenimiento continuo. En cuanto cesan las prácticas agronómicas, el suelo comienza a volver a un estado próximo al natural, pero este proceso puede ir acompañado de degradación (erosión, compactación, pérdida de humus) si el uso anterior fue excesivamente intensivo.

3.3. Fertilidad Potencial

Definición

La fertilidad potencial es el nivel máximo posible de productividad del suelo que puede alcanzarse con la optimización completa de todos los factores manejables (suministro de agua, régimen de nutrientes, propiedades físicas) en las condiciones climáticas dadas (Foth & Ellis, 1997; Weil & Brady, 2017).

La fertilidad potencial es un límite teórico determinado por:

  • Recursos climáticos (calor, luz, duración del período vegetativo).
  • Propiedades del propio suelo que no pueden modificarse radicalmente (p. ej., composición granulométrica, espesor del perfil, profundidad de la roca madre).
  • Potencial biológico de las variedades e híbridos.

¿Por qué es Importante el Concepto de Fertilidad Potencial?

Permite:

1. Comparar suelos según sus capacidades genéticamente determinadas, independientemente del nivel de gestión actual. La fertilidad potencial es la base de la bonitación de suelos —evaluación comparativa de su calidad (Valkov et al., 2004).

2. Evaluar la eficacia de las prácticas agronómicas: cuanto más se aproxime el rendimiento real al potencial, mejor se utilizarán los recursos naturales.

3. Planificar las inversiones necesarias: si la fertilidad potencial es baja, incluso grandes gastos no conducirán a rendimientos altos y estables.

Factores que Limitan la Realización de la Fertilidad Potencial

Además del clima y las propiedades genéticas del suelo, la realización de la fertilidad potencial está limitada por:

  • Déficit de agua (en zonas áridas).
  • Espesor insuficiente del perfil del suelo (suelos poco profundos sobre roca).
  • Presencia de elementos tóxicos (aluminio en suelos ácidos, sales en suelos salinos) (Scheffer et al., 2018).

Es importante que la fertilidad potencial no se puede elevar indefinidamente: cada suelo tiene su propio límite natural. Esto significa que al elegir un lugar para la agricultura intensiva, debemos tener en cuenta las posibilidades potenciales del suelo, y no tratar de «exprimir» más de lo que puede dar.

3.4. Fertilidad Efectiva (Actual)

Definición

La fertilidad efectiva (o actual) es la fertilidad que se manifiesta realmente en unas condiciones dadas, con un determinado nivel de técnica agrícola y condiciones meteorológicas (Foth & Ellis, 1997). Es la parte de la fertilidad potencial que se realiza en un año concreto y en una parcela concreta.

Valkov et al. (2004) indican que la fertilidad se manifiesta en la productividad (rendimiento) de las plantas que crecen en ella. Es la fertilidad efectiva la que medimos cuando recogemos la cosecha.

Diferencia entre Fertilidad Efectiva y Potencial

La diferencia entre la fertilidad potencial y la efectiva es la reserva que aún no estamos utilizando. Esta reserva puede deberse a:

  • Insuficiente nivel de cultivo (malas fechas, falta de fertilizantes).
  • Condiciones meteorológicas desfavorables.
  • Limitaciones temporales (p. ej., edad joven de las plantaciones).
  • Bajo nivel de mejora (falta de riego, drenaje).

Importancia de la Fertilidad Efectiva

Para la práctica, la fertilidad efectiva es la principal: trabajamos con lo que realmente obtenemos del campo. Por eso, todas las recomendaciones sobre fertilizantes, laboreo y selección de variedades van dirigidas a aumentar la fertilidad efectiva.

Weil y Brady (2017) subrayan que en los países industrializados, los aumentos de rendimiento de las últimas décadas se han logrado principalmente acercando la fertilidad efectiva a la potencial, y no elevando la potencial.

Ejemplo: Dependencia del Tiempo

Un ejemplo clásico es el rendimiento de los cereales en años con distinto tiempo. En un año seco, la fertilidad efectiva puede ser baja incluso en un suelo con alta fertilidad potencial, porque la humedad se convierte en el factor limitante. En un año favorable en precipitaciones, la misma parcela dará una alta cosecha. Por eso se dice que la fertilidad efectiva es una función del tiempo (Foth & Ellis, 1997).

3.5. Fertilidad Económica

Definición

La fertilidad económica es la fertilidad evaluada desde el punto de vista de la eficiencia económica de la producción: la relación entre el valor de los productos obtenidos y los costes de obtenerlos (Valkov et al., 2004; Foth & Ellis, 1997).

A diferencia de las tres categorías anteriores, que son científico‑naturales, la fertilidad económica es una categoría económica. Refleja lo rentable que resulta utilizar un suelo determinado para producir un determinado producto.

Criterios de la Fertilidad Económica

El criterio principal es la rentabilidad. Un suelo se considera económicamente fértil si los costes de fertilizantes, laboreo, cosecha y otras operaciones se cubren con el valor de la producción obtenida.

Weil y Brady (2017) demuestran que la dosis óptima de fertilizante desde el punto de vista de la fertilidad económica es siempre inferior a la dosis que produce el rendimiento máximo. Esto se debe a la ley de los rendimientos decrecientes: cada kilogramo adicional de fertilizante da un incremento cada vez menor, y en algún momento el coste supera el valor del incremento.

Importancia Práctica

La fertilidad económica es la guía clave para el agricultor. Obliga a:

  • Elegir cultivos que sean más rentables para ese suelo y clima.
  • Aplicar fertilizantes y mejoras solo en dosis económicamente justificadas.
  • Adoptar tecnologías que reduzcan los costes (p. ej., laboreo mínimo, agricultura de precisión).

Valkov et al. (2004) introducen el concepto de evaluación económica de la tierra como el valor comparativo de la tierra como medio de producción, que tiene en cuenta no solo el rendimiento, sino también los costes de mano de obra y materiales. Esta es la plasmación práctica de la categoría de fertilidad económica.

3.6. Interrelación de las Categorías de Fertilidad

Las cuatro categorías no existen aisladas; forman un sistema jerárquico:

Fertilidad potencial (máxima posible)

Fertilidad natural (fundamento natural)

Fertilidad artificial (aporte humano)

Fertilidad efectiva (realmente alcanzada)

Fertilidad económica (rentabilidad)

Las relaciones entre ellas se pueden ilustrar así:

  • Si la fertilidad natural es baja, la potencial también será baja.
  • La fertilidad artificial permite acercarse a la potencial, pero no puede superarla.
  • La fertilidad efectiva es siempre ≤ potencial.
  • La fertilidad económica nos obliga a elegir no el camino del rendimiento máximo, sino el del máximo beneficio, lo que a menudo supone una cierta «infrautilización» de la fertilidad efectiva.

Conclusión Práctica

Para una agricultura sostenible, es necesario mantener un equilibrio:

1. No agotar la fertilidad natural —conservar el humus, la estructura, la actividad biológica.

2. Desarrollar la fertilidad artificial, pero sin gastos excesivos.

3. Procurar acercar la fertilidad efectiva a la potencial, pero teniendo en cuenta la viabilidad económica.

4. Comprender que en diferentes suelos y zonas climáticas esta relación será distinta.

Valkov et al. (2004) subrayan que con altos rendimientos, el volumen de materia orgánica que permanece en el suelo se acerca al volumen creado en condiciones naturales por las estepas herbáceas, es decir, por aquellas comunidades que forman en la naturaleza los suelos más fértiles: los chernozems. Este es un ejemplo de cómo una gestión racional de la fertilidad puede mantenerla en un nivel elevado.

3.7. Enfoques Modernos para la Evaluación de la Fertilidad

En la agricultura moderna, se utiliza cada vez más el concepto de calidad del suelo, que integra todos los aspectos de la fertilidad y la sostenibilidad (Weil & Brady, 2017). Incluye:

  • La capacidad del suelo para mantener la productividad vegetal.
  • La capacidad del suelo para filtrar y amortiguar contaminantes.
  • La capacidad del suelo para mantener la diversidad biológica.

La calidad del suelo se evalúa mediante un conjunto de indicadores que abarcan propiedades físicas, químicas y biológicas. A diferencia de las categorías tradicionales de fertilidad, la calidad del suelo incluye funciones ecológicas, lo que es especialmente relevante en un contexto de creciente presión antrópica.

Categorías de Fertilidad y Desarrollo Sostenible

El concepto de desarrollo sostenible exige que utilicemos la fertilidad de modo que no la reduzcamos para las generaciones futuras. Esto significa:

  • Pasar de la explotación máxima de la fertilidad potencial a su uso equilibrado.
  • Incluir en la evaluación no solo el rendimiento, sino también las consecuencias ecológicas.
  • Reconocer que la fertilidad económica no puede ser el único criterio para la toma de decisiones en el ámbito agroalimentario.

Conclusión

Hemos examinado cuatro categorías de fertilidad:

1. Natural — el fundamento natural, determinado por los factores de formación del suelo.

2. Artificial — creada por el ser humano mediante la técnica agrícola, las mejoras y los fertilizantes.

3. Potencial — el máximo teórico de productividad con la optimización de todas las condiciones.

4. Efectiva — la productividad realmente alcanzada en condiciones concretas.

5. Económica — la evaluación de la rentabilidad del uso del suelo.

Estas categorías reflejan diferentes facetas de la fertilidad y nos ayudan a comprender qué podemos cambiar y qué no. La fertilidad natural y la potencial son, por así decirlo, el «marco» en el que trabajamos. La artificial y la efectiva son lo que podemos regular. La económica es el criterio de nuestra elección.

Precisamente esta comprensión de las categorías nos permite responder a la pregunta práctica fundamental: cómo, utilizando las posibilidades de un suelo concreto, obtener el máximo beneficio sin destruir su fertilidad a largo plazo.

4. Factores Limitantes de la Fertilidad

En los capítulos anteriores estudiamos la esencia de la fertilidad, sus componentes y sus categorías. Establecimos que la fertilidad es una propiedad integral que depende de las condiciones físicas, químicas, biológicas y ecológicas. Ahora llegamos a la pregunta clave que planteamos al principio de nuestro curso:

¿Por qué suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad? ¿Y por qué la fertilización no siempre da el aumento de rendimiento esperado?

La respuesta a estas preguntas la da la doctrina de los factores limitantes. Hoy analizaremos cómo funciona la «ley del mínimo» en condiciones reales de suelo, qué factores limitan con mayor frecuencia el rendimiento y cómo diagnosticar y eliminar correctamente las limitaciones.

4.1. Ley del Mínimo y su Interpretación Moderna

Formulación Clásica

A mediados del siglo XIX, el químico alemán Justus von Liebig formuló la ley del mínimo, que se convirtió en el fundamento del enfoque científico de la fertilidad. En su forma más simple, establece: el rendimiento está determinado por el nutriente que se encuentra en cantidad mínima en relación con las necesidades de la planta (Weil & Brady, 2017).

Una ilustración gráfica es el «barril de Liebig»: el nivel del agua en un barril no puede subir por encima de la tabla más corta, independientemente de la longitud de las demás. Del mismo modo, el rendimiento no puede superar el nivel que permite el factor más deficitario.

Foth y Ellis (1997) subrayan que este principio sigue siendo la base para entender la eficacia de los fertilizantes. Si el fósforo está en mínimo, la aplicación de nitrógeno no tendrá efecto —será un desperdicio de recursos.

Limitaciones de la Ley Clásica

Sin embargo, la ley clásica del mínimo tiene serias limitaciones que deben tenerse en cuenta en las condiciones modernas:

1. No solo nutrientes, sino también otros factores. Como señalan Scheffer et al. (2018), el factor limitante puede no ser solo la carencia de un nutriente, sino también:

  • Déficit de agua (sequía).
  • Déficit de oxígeno (anegamiento).
  • Temperatura desfavorable (suelo frío en primavera).
  • Compactación del suelo (obstáculo para las raíces).
  • Toxicidad (aluminio, sales, metales pesados).

2. Interacción de factores. Weil y Brady (2017) demuestran que los factores pueden potenciar o debilitar mutuamente sus efectos. Por ejemplo, con deficiencia de fósforo, las plantas no pueden utilizar eficazmente el nitrógeno, incluso si está presente en cantidad suficiente.

3. Cambio del factor limitante en el tiempo. Durante el período vegetativo, el factor limitante puede cambiar: frío en primavera, agua a mediados del verano, deficiencia de fósforo o potasio para el llenado del grano al final (Foth & Ellis, 1997).

4. Calidad, no solo cantidad. El contenido de un elemento en el suelo no es todavía disponibilidad. Los elementos ligados al suelo pueden ser poco disponibles para las plantas. Por eso, los análisis del contenido total de nutrientes a menudo no se correlacionan con el rendimiento (Weil & Brady, 2017).

Comprensión Moderna: La Ley del Mínimo en un Sistema de Factores

La edafología moderna considera la ley del mínimo como un caso especial de un principio más general: el crecimiento y desarrollo de las plantas están limitados por el factor que se encuentra más alejado de su valor óptimo. Además:

  • El óptimo para cada factor es un rango de valores, no un punto único.
  • Los factores interactúan, y el «cuello de botella» puede ser el resultado de una combinación de varias condiciones desfavorables.
  • La eliminación de una limitación puede revelar otra.

Es precisamente esta diversidad de factores limitantes lo que explica por qué incluso en suelos con buena composición química los rendimientos pueden ser bajos.

4.2. Principales Grupos de Factores Limitantes

Consideremos los principales grupos de factores que pueden limitar la realización de la fertilidad.

Factores Limitantes Químicos

Deficiencia de Macronutrientes

El tipo de limitación más obvio, que suele ser el primero que viene a la mente. Sin embargo, incluso aquí hay matices.

  • Nitrógeno — el factor limitante más frecuente en la mayoría de los suelos. La deficiencia de nitrógeno se manifiesta por coloración pálida y crecimiento lento. Como señalan Scheffer et al. (2018), el contenido de nitratos en el suelo está sujeto a fuertes fluctuaciones estacionales, e incluso si hay reservas suficientes de nitrógeno al comienzo de la temporada, en el momento de crecimiento rápido puede ser insuficiente.
  • Fósforo — limita especialmente en suelos ácidos y muy meteorizados. La paradoja del fósforo es que su contenido total puede ser alto, pero su disponibilidad baja (Weil & Brady, 2017). Como expresan gráficamente Foth y Ellis (1997), el fósforo se «fija» en el suelo, convirtiéndose en compuestos poco solubles con hierro, aluminio o calcio. Por eso, incluso cuando se aplican fertilizantes fosfatados, solo el 10‑15% del fósforo es absorbido por las plantas en el año de la aplicación.
  • Potasio — a menudo limitante en suelos arenosos ligeros o cuando hay una extracción intensiva con la cosecha. La complejidad es que el potasio se encuentra en varias formas: disponible en solución e intercambiable, lentamente disponible en los espacios interlaminar de los minerales arcillosos, y no disponible en la red cristalina de los minerales primarios (Foth & Ellis, 1997; Weil & Brady, 2017).
  • Azufre, calcio, magnesio — con menos frecuencia, pero también pueden ser limitantes. El azufre es importante para la síntesis de proteínas; el calcio para la estructura de la pared celular; el magnesio para la clorofila.

Deficiencia de Micronutrientes

Los micronutrientes se necesitan en pequeñas cantidades, pero su deficiencia puede limitar drásticamente el rendimiento:

  • Hierro — a menudo deficiente en suelos carbonatados (clorosis férrica).
  • Zinc — deficiencia generalizada en muchos suelos, especialmente en regiones áridas.
  • Manganeso, cobre, boro, molibdeno — las deficiencias se presentan en suelos específicos y para cultivos concretos (Weil & Brady, 2017).

Reacción Desfavorable del Medio

Como indica el libro de Scheffer et al. (2018), el pH del suelo afecta a la disponibilidad de casi todos los elementos:

  • Suelos fuertemente ácidos (pH < 5,0) — toxicidad por aluminio y manganeso, deficiencia de fósforo, calcio, magnesio.
  • Suelos alcalinos (pH > 8,0) — deficiencia de hierro, zinc, manganeso, cobre.
  • Rango óptimo para la mayoría de los cultivos — pH 6,0‑7,0.

Salinidad y Alcalinidad

El alto contenido de sales, especialmente de sodio, crea estrés osmótico en las plantas: el agua no puede entrar en las raíces aunque esté presente en el suelo. Como señalan Valkov et al. (2004), este fenómeno se denomina sequía fisiológica y es característico de los suelos salinos de regiones áridas.

Factores Limitantes Físicos

Déficit o Exceso de Agua

Como subrayan Foth y Ellis (1997), el agua es el factor más importante que determina la disponibilidad de todos los nutrientes. Sin agua no hay transporte de elementos a las raíces, ni disolución, ni movimiento.

  • Déficit de agua — limita la descomposición de la materia orgánica, reduce el suministro de elementos a las raíces (la difusión y el flujo másico se ralentizan).
  • Exceso de agua — reduce la aireación, suprime los microorganismos aerobios, provoca desnitrificación y pérdidas de nitrógeno, favorece la reducción de hierro y manganeso a formas tóxicas (Scheffer et al., 2018).

Compactación del Suelo

Como señalan Weil y Brady (2017), la compactación del suelo es uno de los factores limitantes más comunes y subestimados en la agricultura moderna. Consecuencias de la compactación:

  • Obstáculo mecánico para el crecimiento de las raíces.
  • Reducción de la aireación y, en consecuencia, falta de oxígeno en las raíces.
  • Disminución de la infiltración de agua — aumento de la escorrentía superficial y la erosión.
  • Reducción de la actividad de la fauna edáfica, especialmente lombrices (Scheffer et al., 2018).

Estructura Desfavorable

Los suelos con mala estructura (p. ej., encostrados, sin estructura) tienen:

  • Baja permeabilidad al agua.
  • Tendencia a formar costra.
  • Mal régimen agua‑aire.
  • Desarrollo radicular limitado.

Escaso Espesor de la Capa Radicular

Las raíces solo pueden desarrollarse en el volumen de suelo físicamente accesible. Los suelos poco profundos sobre roca o con un horizonte subsuperficial denso limitan el acceso al agua y a los nutrientes de los horizontes inferiores (Scheffer et al., 2018). Para la mayoría de los cultivos agrícolas, la profundidad máxima de penetración de las raíces es de 1‑2 m, y la efectiva de 30‑80 cm.

Factores Limitantes Biológicos

Baja Actividad Biológica

La fertilidad del suelo depende en gran medida de los microorganismos, que:

  • Mineralizan la materia orgánica, convirtiéndola en formas disponibles para las plantas.
  • Fijan el nitrógeno atmosférico (fijadores simbióticos y de vida libre).
  • Participan en el ciclo del fósforo y del azufre.
  • Descomponen compuestos tóxicos.

Ausencia de Simbiontes Beneficiosos

Como señalan Weil y Brady (2017), muchas plantas dependen de:

  • Bacterias noduladoras para la fijación de nitrógeno (especialmente las leguminosas).
  • Hongos micorrícicos para la absorción de fósforo y micronutrientes.
  • Microorganismos rizosféricos para la protección contra patógenos.

En ausencia de estos simbiontes, las plantas no pueden utilizar eficazmente ni siquiera los elementos presentes en el suelo.

Organismos Patógenos

Los patógenos del suelo (hongos fitopatógenos, bacterias, nematodos) pueden limitar el crecimiento de las plantas, causando enfermedades radiculares que reducen la absorción de agua y nutrientes. Como señalan Valkov et al. (2004), el suelo es un reservorio de muchos patógenos que pueden acumularse en monocultivo.

Relación C/N Desequilibrada en los Residuos Vegetales

Como subrayan Scheffer et al. (2018), cuando se descomponen residuos vegetales con una relación C/N amplia (p. ej., paja), los microorganismos inmovilizan activamente el nitrógeno del suelo, creando temporalmente una deficiencia para los cultivos —la denominada inmovilización de nitrógeno (hambre de nitrógeno).

Factores Limitantes Ecológicos y Climáticos

Limitaciones Térmicas

Cada cultivo tiene su temperatura mínima para la germinación y el crecimiento (Scheffer et al., 2018):

  • Centeno de invierno: 1‑2 °C.
  • Trigo, cebada, colza: 2‑4 °C.
  • Remolacha azucarera: 6‑8 °C.
  • Maíz, patata: 8‑10 °C.

Las heladas tardías de primavera y las tempranas de otoño pueden limitar gravemente el rendimiento incluso en buenas condiciones edáficas.

Limitaciones de Luz y Duración del Día

Este factor no está relacionado con el suelo, pero determina la productividad potencial de cualquier agroecosistema. En regiones del norte, la luz puede ser insuficiente para altos rendimientos de algunos cultivos.

Erosión Eólica e Hídrica

Como señalan Valkov et al. (2004), la erosión provoca:

  • Pérdida del horizonte superior, el más fértil.
  • Deterioro de las propiedades físicas.
  • Reducción de las reservas de humus y nutrientes.
  • Deterioro del régimen hídrico.

Posición Desfavorable en el Relieve

La posición en el paisaje determina el aporte de agua y calor, la profundidad del nivel freático, el riesgo de erosión e inundación.

4.3. Interacción de los Factores Limitantes

Efecto de Sinergia

En la práctica real, los factores limitantes rara vez actúan aisladamente. Con mayor frecuencia se produce una interacción entre ellos.

Weil y Brady (2017) ponen el ejemplo del maíz: en un suelo compactado, incluso con una aplicación adecuada de nitrógeno y fósforo, el rendimiento será bajo porque las raíces no pueden desarrollarse y absorber los elementos con eficacia. Y viceversa: incluso en un suelo estructurado y bien aireado, sin fertilizantes el rendimiento estará limitado por la deficiencia de nutrientes.

Ejemplos de Interacción

1. Fósforo y micorrizas: en suelos con baja disponibilidad de fósforo, las plantas con micorrizas bien desarrolladas pueden obtener suficiente fósforo, mientras que las plantas sin micorrizas sufrirán deficiencia (Weil & Brady, 2017).

2. Nitrógeno y fósforo: la carencia de nitrógeno suele agravar la de fósforo y viceversa. Cuando se aplica nitrógeno, las plantas crecen con más vigor y necesitan más fósforo, que puede resultar deficitario.

3. Humedad y nutrición: en condiciones secas, las plantas no pueden utilizar ni siquiera los nutrientes disponibles, porque su suministro a través del flujo másico de agua se reduce drásticamente (Foth & Ellis, 1997).

4. Compactación y aireación: la compactación reduce el suministro de oxígeno a las raíces, lo que perjudica la absorción de agua y nutrientes, incluso si están presentes en cantidad suficiente.

Eliminar una Limitación Revela Otra

Esta es una de las conclusiones prácticas más importantes: cuando eliminamos un factor limitante, el siguiente ocupa su lugar. Weil y Brady (2017) lo ilustran con el barril de Liebig: alargar una tabla no eleva el nivel del agua por encima de la siguiente tabla corta.

Consecuencia práctica: al diagnosticar problemas de rendimiento, hay que identificar todo el complejo de limitaciones, no solo la más evidente.

4.4. Métodos para Identificar Factores Limitantes

¿Cómo puede el agricultor determinar qué factor limita el rendimiento en su parcela? Foth y Ellis (1997) y Weil y Brady (2017) proponen un enfoque sistemático.

Síntomas Visuales y Observaciones de Campo

El primer paso es la observación cuidadosa de las plantas:

  • Síntomas característicos de deficiencia en las hojas (clorosis, necrosis, coloración púrpura).
  • Patrones espaciales: problemas en determinadas partes del campo (cima, depresión, huellas de ruedas).
  • Desarrollo del sistema radicular: escaso desarrollo, deformaciones, oscurecimiento, podredumbre.
  • Presencia o ausencia de nódulos en leguminosas, signos de micorrizas.

Diagnóstico del Suelo

Como subrayan Foth y Ellis (1997), el análisis de suelo es la herramienta más importante para identificar factores limitantes. Sin embargo, es crucial interpretar correctamente los resultados:

  • El contenido de un elemento no es igual a su disponibilidad.
  • La dinámica temporal puede cambiar durante la temporada.
  • Hay que tener en cuenta el pH, el contenido de materia orgánica, la capacidad de intercambio catiónico.

Para el nitrógeno, es especialmente importante considerar la capacidad de mineralización del suelo, que varía mucho con la temperatura y la humedad (Scheffer et al., 2018).

Diagnóstico Vegetal

El análisis de tejidos vegetales permite:

  • Evaluar la absorción real de elementos.
  • Detectar la deficiencia latente antes de que aparezcan síntomas visibles.
  • Evaluar las proporciones entre elementos (p. ej., N/S, K/Mg, Fe/Mn).

Weil y Brady (2017) señalan que para muchos cultivos se han establecido concentraciones críticas de elementos en órganos específicos (p. ej., la hoja opuesta a la mazorca en maíz).

Consideración del Tiempo y las Prácticas Agrícolas

Cualquier diagnóstico debe tener en cuenta:

  • El tiempo del año en curso (seco, húmedo, frío, caluroso).
  • El cultivo anterior y los sistemas de laboreo (qué residuos orgánicos se añadieron, qué laboreo se realizó).
  • Fertilizantes y plaguicidas aplicados (si se aplicaron y en qué dosis).

4.5. Enfoques Prácticos para Gestionar los Factores Limitantes

Enfoque Integrado

El principio principal de la gestión de la fertilidad en las condiciones modernas es un enfoque integrado, basado en el conocimiento de todos los factores limitantes potenciales para un suelo y cultivo determinados. Como señalan Weil y Brady (2017), la agricultura moderna debe considerar todo el sistema de factores.

Eliminación Secuencial de Limitaciones

Estrategia práctica:

1. Eliminar las limitaciones físicas graves (compactación, drenaje, riego).

2. Ajustar el pH (encalado o acidificación).

3. Asegurar los macronutrientes principales (especialmente nitrógeno, fósforo, potasio).

4. Si es necesario, micronutrientes.

5. Mantener la actividad biológica (abonos orgánicos, abonos verdes, rotaciones).

Foth y Ellis (1997) señalan que este enfoque —la eliminación sistemática de limitaciones— da el máximo rendimiento de los fertilizantes y otras prácticas agronómicas.

Gestión Adaptativa

Dado que los factores limitantes cambian de un año a otro e incluso dentro de la temporada, es necesario:

  • Realizar un seguimiento periódico del estado del suelo y las plantas.
  • Utilizar métodos de agricultura de precisión para la aplicación diferenciada de fertilizantes y enmiendas.
  • Ajustar rápidamente las prácticas agronómicas según las condiciones cambiantes.

Conclusión

Hemos examinado los factores limitantes de la fertilidad —un concepto clave que explica por qué incluso en suelos con buena composición química los rendimientos pueden ser bajos.

Resumen breve:

1. La Ley del Mínimo (Liebig) afirma que el rendimiento está limitado por el factor que se encuentra en cantidad mínima. Sin embargo, la interpretación moderna requiere considerar las interacciones, los cambios temporales y los aspectos cualitativos.

2. Los factores limitantes son diversos e incluyen limitaciones químicas (deficiencias de elementos, pH desfavorable), físicas (compactación, mala estructura, déficit o exceso de agua), biológicas (baja actividad microbiana, ausencia de simbiontes) y ecológicas (temperatura, erosión).

3. Los factores interactúan: eliminar una limitación puede revelar otra; el efecto de los fertilizantes depende de las propiedades físicas y la actividad biológica del suelo.

4. La gestión práctica de la fertilidad requiere un diagnóstico sistemático, la eliminación secuencial de las limitaciones y un enfoque adaptativo.

Es precisamente este concepto de factores limitantes el que completa nuestra respuesta a la pregunta clave del curso: ¿por qué los suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad? Porque la fertilidad no viene determinada por la presencia de elementos, sino por las condiciones de su disponibilidad, y la disponibilidad depende de factores físicos, químicos, biológicos y ecológicos, cada uno de los cuales puede convertirse en la «tabla más corta» del barril de Liebig.

5. Variabilidad Espacial de la Fertilidad

Introducción

En las conferencias anteriores establecimos que la fertilidad es una propiedad integral que depende de componentes físicos, químicos, biológicos y ecológicos. También analizamos cómo la ley del mínimo explica las limitaciones del rendimiento. Pero hasta ahora hemos considerado el suelo como algo homogéneo —como un campo «medio» con una fertilidad «media».

En realidad, es muy diferente. La fertilidad es heterogénea en el espacio —cambia de un punto a otro, de una parte del campo a otra, de una ladera a otra. Además, esta heterogeneidad tiene un carácter sistemático, y comprender estos patrones es la clave para una gestión eficaz de la fertilidad en las condiciones modernas.

Aquí encontramos otra respuesta importante a nuestra pregunta clave: los suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad porque, incluso dentro de un mismo campo, esos elementos se distribuyen de manera muy desigual, y las plantas en diferentes puntos del campo se encuentran en condiciones distintas.

5.1. Naturaleza de la Variabilidad Espacial

¿Por qué son Heterogéneos los Suelos?

La variabilidad espacial de las propiedades del suelo no es casual, sino una consecuencia natural del proceso de formación del suelo. Scheffer et al. (2018) subrayan que la cubierta edáfica es siempre mosaico, y este mosaico refleja la interacción de todos los factores formadores del suelo.

Principales causas de la heterogeneidad:

1. Heterogeneidad del material parental. Incluso dentro de un mismo campo, el material parental puede variar: lentes arenosas entre francos, capas de grava, diferencias en la composición mineralógica. Foth y Ellis (1997) señalan que esto es especialmente característico de los depósitos glaciares y aluviales.

2. Relieve. La posición en la ladera determina:

  • Aporte de agua (parte superior — más seca, parte inferior — más húmeda).
  • Intensidad de la erosión (en cimas y laderas — lavado, en depresiones — acumulación).
  • Espesor del perfil del suelo (en las cimas — más delgado, en las depresiones — más potente).
  • Distribución del calor (las laderas orientadas al sur son más cálidas que las del norte) (Scheffer et al., 2018).

3. Vegetación. En condiciones naturales, incluso pequeños cambios en la composición de especies vegetales provocan cambios en las propiedades del suelo. Como señalan Scheffer et al. (2018), distintas especies vegetales afectan de manera diferente a la acumulación de humus, la acidez y la distribución de elementos en el perfil.

4. Actividad de la fauna edáfica. Lombrices, insectos, roedores crean bioporos, mezclan el suelo, lo enriquecen localmente con materia orgánica. Esto conduce a la formación de micrositios con mayor fertilidad (Scheffer et al., 2018).

5. Impacto antrópico. El ser humano crea variabilidad adicional: diferencias en laboreo, fertilización, rotaciones, compactación por el tránsito de maquinaria. Valkov et al. (2004) subrayan que dentro de un mismo sistema de cultivo, la actitud de los distintos agricultores hacia el suelo no es la misma, y esto genera diferencias sustanciales en la fertilidad entre parcelas e incluso dentro de una misma parcela.

Escalas de Variabilidad

La variabilidad espacial de la fertilidad se manifiesta en diferentes niveles de escala (Foth & Ellis, 1997; Weil & Brady, 2017):

Microescala (mm — cm):

  • Diferencias en la proximidad inmediata a la raíz (rizosfera).
  • Microagregados con distinta porosidad y contenido de materia orgánica.
  • Bioporos creados por lombrices y raíces.
  • Distribución heterogénea de microorganismos y enzimas.

Mesoescala (m — decenas de m):

  • Variación natural dentro de un campo (manchas).
  • Influencia del microrelieve.
  • Diferencias en laboreo, aplicación de fertilizantes (rodada del tractor, esparcido de abonos).

Macroescala (cientos de m — km):

  • Diferencias entre parcelas.
  • Influencia del macrorelieve (laderas, divisorias, llanuras aluviales).
  • Cambios de tipos y subtipos de suelo.
  • Diferenciación del paisaje.

Escala global (miles de km):

  • Zonas climáticas.
  • Provincias biogeoquímicas (deficiencia o exceso de elementos en los suelos).

5.2. Manifestación de la Variabilidad en los Componentes de la Fertilidad

La variabilidad espacial afecta a todos los componentes de la fertilidad. Veamos cómo se manifiesta en cada uno.

Variabilidad de las Propiedades Químicas

Nutrientes

Como señalan Foth y Ellis (1997), el contenido de formas móviles de nutrientes puede variar dentro de un mismo campo en varias veces. Esto es especialmente cierto para:

  • Nitrógeno nítrico — móvil, se desplaza fácilmente con el agua, su contenido cambia mucho en el espacio y en el tiempo.
  • Fósforo — su disponibilidad depende del pH y del contenido de óxidos de hierro y aluminio, que también son heterogéneos.
  • Potasio — su contenido en forma intercambiable depende del tipo de minerales arcillosos, que pueden variar dentro del campo.

Reacción del medio (pH)

El pH puede variar significativamente incluso en distancias cortas. Causas:

  • Heterogeneidad del material parental (presencia de capas carbonatadas).
  • Diferencias en laboreo y fertilización (los fertilizantes fisiológicamente ácidos acidifican el suelo).
  • Diferencias en los procesos erosivos (lavado del horizonte superior, a menudo más ácido) (Scheffer et al., 2018).

Contenido de Materia Orgánica

Como subrayan Scheffer et al. (2018), el contenido de humus dentro de un campo puede oscilar entre el 1 y el 5% o más. Esto se relaciona con:

  • Distribución de los residuos vegetales.
  • Intensidad de la erosión (en las cimas hay menos humus).
  • Actividad de la fauna edáfica.

Variabilidad de las Propiedades Físicas

Composición Granulométrica

Incluso dentro de un mismo campo pueden encontrarse áreas con distinto contenido de arena, limo y arcilla. Esto es especialmente característico de:

  • Depósitos glaciares (morena con lentes de arena).
  • Depósitos aluviales (alternancia de capas de distinta composición).
  • Depósitos eólicos (loess con capas).

Como señala el libro de Scheffer et al. (2018), la composición granulométrica determina la capacidad de retención de agua y la disponibilidad de humedad para las plantas, por lo que su variabilidad afecta directamente a la fertilidad.

Densidad y Porosidad

La compactación del suelo es extremadamente heterogénea en el espacio:

  • Rodada del tractor — la densidad puede aumentar un 20‑30%.
  • Horizonte subsuperficial — a menudo más denso que el horizonte arable.
  • Zonas de bioturbación activa (lombrices) — más sueltas.

Weil y Brady (2017) subrayan que la compactación es uno de los factores limitantes más extendidos y subestimados, y su variabilidad espacial debe tenerse en cuenta en la gestión diferenciada de la fertilidad.

Régimen Hídrico

La humedad del suelo varía mucho en el espacio debido a:

  • Microrelieve (depresiones — más húmedas, elevaciones — más secas).
  • Composición granulométrica (arenas se secan rápido, arcillas retienen agua mucho tiempo).
  • Profundidad del nivel freático (más somero en depresiones).

Régimen Térmico

Como señalan Scheffer et al. (2018), la temperatura del suelo depende de:

  • Orientación de la ladera (las laderas sur son más cálidas que las norte).
  • Color de la superficie (los suelos oscuros se calientan más rápido).
  • Humedad (los suelos húmedos son más fríos).
  • Presencia de vegetación y acolchado.

Variabilidad de las Propiedades Biológicas

Abundancia y Actividad Microbiana

Los microorganismos se distribuyen de manera extremadamente desigual en el suelo (Scheffer et al., 2018):

  • Puntos calientes — zonas de alta actividad cerca de las raíces (rizosfera), en bioporos, alrededor de restos orgánicos.
  • Zonas frías — áreas con baja actividad biológica (compactadas, secas, ácidas).
  • Diferencias entre microagregados — dentro de los agregados pueden darse condiciones anaeróbicas.

Distribución de Simbiontes

  • Bacterias noduladoras — su abundancia depende de la presencia de leguminosas en la rotación, la acidez del suelo, el contenido de molibdeno y cobalto.
  • Hongos micorrícicos — su colonización de raíces depende del contenido de fósforo, el laboreo y el cultivo anterior (Weil & Brady, 2017).

Variabilidad de las Condiciones Ecológicas

Influencia del Relieve

La posición en el relieve determina todo un conjunto de condiciones:

  • Aporte de agua (cimas — más secas, pies de ladera — más húmedos).
  • Espesor del perfil del suelo (menor en las cimas).
  • Profundidad del nivel freático (más somero en depresiones).
  • Riesgo de erosión (mayor en laderas).

Influencia de la Vegetación (en condiciones naturales)

Distintas especies vegetales afectan al suelo de manera diferente:

  • Profundidad del sistema radicular (raíces profundas o superficiales).
  • Composición química de la hojarasca (relación C/N).
  • Intensidad del ciclo biológico.
  • Acidez de los exudados radiculares.

5.3. Causas y Patrones de la Variabilidad Espacial

Variabilidad Natural

La variabilidad natural de la fertilidad es el resultado de la interacción prolongada de los factores formadores del suelo (Valkov et al., 2004; Scheffer et al., 2018):

1. Variabilidad primaria del material parental. La heterogeneidad del material original se conserva en el perfil del suelo, determinando diferencias en la composición granulométrica y mineralógica, contenido de nutrientes.

2. Diferenciación secundaria durante la edafogénesis. Los procesos edáficos (lavado, gleyización, podzolización, solonetzación) crean nuevas diferencias entre horizontes y entre sitios.

3. Diferencias en la cubierta vegetal. Incluso pequeños cambios en la composición de la vegetación con el tiempo conducen a la formación de diferentes propiedades del suelo.

4. Influencia del relieve. Como señalan Scheffer et al. (2018), los suelos dentro de una misma catena (secuencia de suelos desde la cima hasta la base) forman una serie regular que refleja la redistribución de agua y materia.

Variabilidad Antrópica

La actividad humana crea una variabilidad adicional, a menudo significativa:

1. Laboreo. Las diferencias en la intensidad y profundidad del laboreo, especialmente al cambiar de un sistema agrícola a otro, crean heterogeneidad en densidad, estructura y distribución de la materia orgánica.

2. Aplicación de fertilizantes. Incluso con una distribución uniforme, los fertilizantes se distribuyen de manera desigual debido a:

  • Imprecisiones de la maquinaria.
  • Variaciones de velocidad.
  • Heterogeneidad del propio fertilizante.

Como señalan Weil y Brady (2017), los sistemas modernos de agricultura de precisión pretenden minimizar esta variabilidad, pero sigue siendo significativa.

3. Medidas de mejora. El encalado, el drenaje y el riego a menudo no se aplican de manera uniforme en toda la superficie, creando zonas con propiedades diferentes.

4. Compactación. Como subrayan Foth y Ellis (1997), la compactación por la maquinaria agrícola varía mucho en el espacio (rodada — más densa, entre rodadas — más suelta), creando una heterogeneidad «franjeada» de la fertilidad.

5. Diferencias en cultivos y rotaciones. Los distintos cultivos afectan al suelo de manera diferente, e incluso dentro de un mismo campo puede haber zonas con historias de uso distintas.

Patrones de la Variabilidad Espacial

A pesar de la aparente aleatoriedad, la variabilidad espacial de la fertilidad presenta ciertos patrones (Foth & Ellis, 1997; Weil & Brady, 2017):

1. Autocorrelación. Las propiedades del suelo en puntos cercanos son más similares que en puntos lejanos. Esto permite el uso de métodos geoestadísticos para el mapeo.

2. Variabilidad direccional (tendencia). A lo largo de una ladera, desde la cima hasta la base, las propiedades del suelo cambian de forma regular (catena).

3. Variabilidad periódica. Relacionada con operaciones agronómicas regulares (p. ej., huellas de la maquinaria).

4. Mosaicidad (manchas). La combinación aleatoria de diferentes factores crea un mosaico de zonas con distinta fertilidad.

5.4. Importancia de la Variabilidad Espacial para la Práctica

Agricultura Tradicional: Promediación

En la agricultura tradicional, el campo se trata como homogéneo:

  • Se aplican dosis uniformes de fertilizantes en todo el campo.
  • Se realiza un laboreo uniforme.
  • Se siembra una sola variedad.

Como señalan Weil y Brady (2017), la promediación conduce a dobles pérdidas: en las zonas pobres los fertilizantes son insuficientes, y en las ricas son excesivos y pueden dañar el medio ambiente. Esto es especialmente crítico para el nitrógeno, cuyo exceso puede lixiviarse a las aguas subterráneas.

Agricultura de Precisión: Contabilización de la Heterogeneidad

El enfoque moderno —agricultura de precisión— implica una gestión diferenciada de la fertilidad basada en:

1. Mapeo de las propiedades del suelo. Utilizando:

  • Muestreo en cuadrícula regular.
  • Sensores proximales (conductividad eléctrica, espectrometría gamma).
  • Teledetección (imágenes de satélite, índices de vegetación).
  • Datos de rendimiento (mapas de rendimiento).

2. Creación de mapas de zonas de manejo. Las áreas del campo con propiedades similares se agrupan en zonas para la aplicación diferenciada de fertilizantes, laboreo y selección de variedades.

3. Aplicación de fertilizantes a dosis variable. Diferentes dosis en diferentes zonas, lo que permite:

  • Reducir los costes de fertilizantes (en zonas ricas).
  • Aumentar el rendimiento (en zonas pobres).
  • Reducir el impacto ambiental (Weil & Brady, 2017).

Ejemplo: Variabilidad del Nitrógeno y Manejo del Nitrógeno de Precisión

Como señalan Foth y Ellis (1997) y Weil y Brady (2017), el nitrógeno es uno de los elementos más variables en el espacio. Su contenido en la capa superior del suelo puede variar varias veces.

Las tecnologías de precisión permiten:

  • Realizar abonados nitrogenados diferenciados según los índices de vegetación (NDVI).
  • Utilizar sensores para determinar las necesidades de nitrógeno de las plantas en tiempo real (medidores SPAD, clorofilómetros).
  • Aplicar nitrógeno localizado, solo donde es necesario.

Esto es especialmente importante para la protección del medio ambiente: el exceso de nitrógeno en unas partes del campo no compensa su deficiencia en otras.

5.5. Métodos para Estudiar la Variabilidad Espacial

Métodos Tradicionales

1. Reconocimiento edafológico (cartografía de suelos). Como señala el libro de Scheffer et al. (2018), esta es la base de la cartografía de suelos. Sin embargo, los mapas tradicionales, incluso a gran escala, generalizan la información. Dan una imagen discreta —delimitan polígonos con un tipo de suelo dominante, pero no muestran los cambios continuos dentro del polígono.

2. Reconocimiento agroquímico. Muestreo en cuadrícula regular (p. ej., 5×5 ha o 1×1 ha) con posterior análisis y cartografía. Enfoque clásico, pero laborioso y caro, especialmente para grandes superficies.

3. Evaluación del rendimiento. Las cosechadoras con sistema GPS permiten crear mapas de rendimiento, que reflejan la influencia integrada de todos los factores en la productividad. Es uno de los métodos más precisos para identificar zonas con diferente fertilidad efectiva.

Métodos Modernos (Teledetección y Proximales)

1. Teledetección (satélite, vehículos aéreos no tripulados):

  • Índices de vegetación (NDVI, NDRE) reflejan el estado de las plantas y, de forma indirecta, el nivel de nutrición nitrogenada.
  • Imágenes térmicas muestran el estrés térmico y el déficit hídrico.
  • Datos multiespectrales e hiperespectrales permiten estimar el contenido de clorofila y elementos.

2. Sensores proximales (sensores en la maquinaria):

  • Medición de la conductividad eléctrica del suelo (métodos geofísicos).
  • Espectroscopia en el visible e infrarrojo cercano (Vis‑NIR) para estimar el contenido de materia orgánica, humedad, composición granulométrica.
  • Espectrometría gamma para estimar el contenido de potasio, torio, uranio (indicadores indirectos de las propiedades del suelo).

3. Geoposicionamiento preciso (GPS/GNSS). Todas las mediciones se georreferencian, lo que permite crear mapas digitales de propiedades con alta precisión.

Geoestadística y Cartografía Digital de Suelos

Como señalan Weil y Brady (2017), el enfoque moderno para contabilizar la variabilidad espacial es la cartografía digital de suelos. A partir de un conjunto limitado de mediciones (puntos de referencia), utilizando métodos geoestadísticos (kriging), se crean mapas continuos de propiedades con evaluación de la precisión de la predicción.

Ventajas de la cartografía digital:

  • Utilización de un número limitado de muestras (reducción de costes).
  • Posibilidad de actualizar los mapas a medida que se dispone de nuevos datos.
  • Evaluación de la incertidumbre de la predicción.
  • Creación de mapas a petición del usuario para fines concretos (fósforo, nitrógeno, pH, etc.).

5.6. Variabilidad Espacial y la Pregunta Clave del Curso

Ahora podemos volver a nuestra pregunta clave y dar una respuesta más completa.

¿Por qué los suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad?

La variabilidad espacial añade nuevos aspectos a esta respuesta:

1. El contenido de elementos en un punto no refleja su distribución en el campo. Los valores medios del campo pueden ocultar tanto zonas de exceso como de deficiencia (Foth & Ellis, 1997).

2. La heterogeneidad espacial de las propiedades físicas (compactación, estructura, textura) determina cómo se distribuyen los elementos, cómo están disponibles para las raíces, y cuál es la aireación y humedad.

3. La actividad biológica también se distribuye de manera desigual: en unas zonas la mineralización microbiana es activa (y los elementos se liberan), en otras está ralentizada (y los elementos permanecen ligados) (Scheffer et al., 2018).

4. Las condiciones ecológicas (microclima, humedad, posición en el relieve) crean sitios con diferentes condiciones para las plantas, incluso con la misma composición química del suelo.

Por eso, al planificar medidas para mejorar la fertilidad, es necesario tener en cuenta la estructura espacial del campo, en lugar de basarse en valores promediados.

Conclusión

Resumen breve:

1. La variabilidad espacial de la fertilidad es un fenómeno natural causado por la heterogeneidad del material parental, el relieve, la vegetación, la actividad de la fauna edáfica y el impacto antrópico.

2. La variabilidad se manifiesta en diferentes escalas: desde la micro‑ (mm, cm) hasta la macro‑ (km) y el nivel global, afectando a todos los componentes de la fertilidad —propiedades químicas, físicas, biológicas y ecológicas.

3. Las causas de la variabilidad son diversas: natural (edafogénesis, catenas, mosaicidad) y antrópica (laboreo, fertilización, compactación, mejoras).

4. Para la práctica, la variabilidad espacial tiene una importancia colosal. La gestión «promediada» tradicional (dosis uniformes de fertilizantes en todo el campo) conduce a pérdidas tanto en zonas ricas como pobres, además de problemas ambientales.

5. Los métodos modernos (agricultura de precisión, teledetección, cartografía digital de suelos) permiten tener en cuenta la variabilidad y crear sistemas de gestión diferenciados de la fertilidad.

Por tanto, la variabilidad espacial completa el panorama que explica por qué la fertilidad es una propiedad local y concreta, no una característica abstracta del suelo «en general». Es precisamente este conocimiento local de las propiedades de cada punto del campo el que se convierte en la base para una agricultura eficaz y sostenible.

6. La Fertilidad como Característica Integral

A lo largo de cinco capítulos hemos analizado sucesivamente: qué es la fertilidad, en qué componentes se divide, en qué categorías se manifiesta, qué factores la limitan y cómo se distribuye en el espacio.

Ahora es el momento de unir todos estos conocimientos en una imagen única. Llegamos a la conclusión más importante de nuestro curso: la fertilidad no es una suma de propiedades, sino un sistema en el que cada componente influye en todos los demás. Es una característica integral que surge en la intersección de procesos físicos, químicos, biológicos y ecológicos.

Precisamente este enfoque sistémico proporciona la respuesta definitiva a la pregunta clave que planteamos al inicio del módulo: ¿por qué los suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad?

6.1. La Fertilidad como Propiedad Sistémica

De la Suma al Sistema

En las primeras conferencias identificamos cuatro componentes de la fertilidad: físico, químico, biológico y ecológico. Esto era necesario para el análisis, para poder comprender la estructura de la fertilidad. Sin embargo, en el suelo real estos componentes no existen aislados.

Como expresan gráficamente Scheffer et al. (2018), el suelo no es solo una mezcla de partículas minerales, agua, aire y restos orgánicos. Es un reactor altamente activo en el que todos los componentes interactúan continuamente. La fertilidad es el resultado de esta interacción, no una suma aritmética de propiedades.

El carácter integral de la fertilidad significa que:

1. Las propiedades no son aditivas. Mejorar una propiedad no compensa el deterioro de otra. Por ejemplo, un alto contenido de nitrógeno no servirá si las raíces no pueden desarrollarse debido a la compactación (Weil & Brady, 2017).

2. Solo se manifiestan en el sistema. La fertilidad no se puede medir en una muestra de suelo aislada —se manifiesta solo en interacción con las plantas, los microorganismos y el clima (Foth & Ellis, 1997).

3. Tienen carácter emergente. Esto significa que el sistema (el suelo como un todo) adquiere propiedades que sus partes individuales no poseen. Por ejemplo, la capacidad del suelo para la autorregulación (amortiguación) surge solo cuando todos los componentes están presentes.

Enfoque Sistémico en la Edafología

Valkov et al. (2004) subrayan que el suelo es una envoltura bioinerte especial en la que lo orgánico y lo mineral están indisolublemente ligados. Precisamente en esta unidad reside la clave para comprender la fertilidad.

La edafología moderna considera la fertilidad como una propiedad del sistema suelo, que se manifiesta a través de:

  • Funcionamiento (capacidad de sustentar plantas).
  • Resiliencia (capacidad de mantener las funciones ante impactos externos).
  • Reproducción (capacidad de recuperarse tras perturbaciones).

6.2. Interconexión de los Componentes de la Fertilidad: un Círculo Cerrado

Ahora podemos rastrear cómo los cuatro componentes de la fertilidad están conectados en un único sistema. Examinemos estas conexiones con más detalle.

Propiedades Físicas y Químicas

Estructura → Química → Estructura

Como señala el libro de Scheffer et al. (2018), una buena estructura del suelo (agregación) crea una proporción óptima de poros, lo que proporciona:

  • Aireación, necesaria para los procesos oxidativos y la vida microbiana.
  • Régimen hídrico, que determina la disolución y el movimiento de los elementos.

A su vez, las propiedades químicas afectan a la estructura:

  • Calcio favorece la agregación (puentes entre partículas).
  • Sodio (en exceso) destruye la estructura, provocando la dispersión de las partículas arcillosas.
  • Un alto contenido de materia orgánica mejora la estructura.

Foth y Ellis (1997) subrayan que el encalado de suelos ácidos mejora no solo el pH, sino también las propiedades físicas al aumentar la actividad de las lombrices y la formación de agregados.

Propiedades Químicas y Biológicas

Química → Biología → Química

El pH del suelo determina la disponibilidad de elementos y la composición de especies microbianas:

  • Suelos ácidos — dominan los hongos, la actividad bacteriana está suprimida, la mineralización es lenta.
  • Neutros o ligeramente alcalinos — alta actividad bacteriana, ciclo intensivo de elementos (Scheffer et al., 2018).

Los microorganismos, a su vez, modifican las propiedades químicas:

  • Fijación de nitrógeno enriquece el suelo con nitrógeno.
  • Nitrificación acidifica el suelo.
  • Mineralización convierte el nitrógeno orgánico en formas disponibles.
  • Producción de ácidos orgánicos puede movilizar fósforo y micronutrientes.

Weil y Brady (2017) demuestran que los hongos micorrícicos, al aumentar la superficie de absorción, modifican la disponibilidad de fósforo, zinc y otros elementos para las plantas, incluso con bajo contenido en el suelo.

Propiedades Biológicas y Físicas

Biología → Física → Biología

Los procesos biológicos crean y mantienen la estructura física:

  • Lombrices crean bioporos, mejorando la aireación y el drenaje (Scheffer et al., 2018).
  • Raíces compactan el suelo a su alrededor, pero dejan zonas sueltas tras su muerte.
  • Microorganismos secretan polisacáridos que unen partículas en agregados.

Las propiedades físicas determinan las condiciones para la actividad biológica:

  • Aireación necesaria para los microorganismos aerobios.
  • Humedad determina la disponibilidad del sustrato.
  • Temperatura afecta la velocidad de todos los procesos biológicos.

Condiciones Ecológicas como Marco General

Todas estas interrelaciones se realizan en condiciones ecológicas concretas:

  • Régimen climático (temperatura, precipitaciones).
  • Posición en el relieve (aporte de agua, erosión).
  • Profundidad del nivel freático (régimen hídrico).
  • Propiedades de la roca madre.

Valkov et al. (2004) subrayan que suelos del mismo tipo pero situados en diferentes condiciones ecológicas pueden tener distinta fertilidad. Por ejemplo, un chernozem en una meseta y un chernozem en una llanura aluvial diferirán en el régimen de humedad, lo que determinará una disponibilidad de nutrientes diferente.

6.3. Ejemplos de Efectos Sistémicos

Consideremos ejemplos concretos que ilustran el carácter integral de la fertilidad.

Ejemplo 1. Fertilidad y pH

El pH del suelo (componente químico) afecta a:

  • Disponibilidad de casi todos los elementos (química).
  • Actividad de microorganismos y enzimas (biología).
  • Estructura y agregación (física).
  • Desarrollo del sistema radicular (ecología).

Si el pH no es óptimo (p. ej., suelo ácido), incluso con un alto contenido de nutrientes, estos serán poco disponibles. Al mismo tiempo:

  • El fósforo se fija con aluminio y hierro (fijación química).
  • Los microorganismos están suprimidos (actividad biológica reducida).
  • La estructura se deteriora (las propiedades físicas se resienten).

En consecuencia, la fertilidad efectiva es baja, aunque la potencial (por contenido total) puede ser alta. Este es un ejemplo clásico de efecto sistémico (Weil & Brady, 2017).

Ejemplo 2. Bosques Tropicales sobre Suelos Pobres

Este ejemplo se analiza en detalle en Valkov et al. (2004). Los bosques tropicales húmedos (hileas) crecen sobre suelos ferralíticos extremadamente pobres. Casi todos los nutrientes se encuentran en la biomasa, no en el suelo. El ciclo biológico es tan intenso que los elementos no llegan a lavarse.

Aquí:

  • Las propiedades químicas (pobreza en elementos) no reflejan la capacidad del suelo para sostener el bosque.
  • El componente biológico (ciclo rápido) se vuelve dominante.
  • Las propiedades físicas (meteorización profunda) permiten una penetración radicular profunda y acceso a los elementos.

Cuando este bosque se tala para agricultura, el sistema se rompe: el ciclo biológico se interrumpe, los elementos no regresan al suelo, y la fertilidad cae drásticamente en 2‑4 años. Estos suelos resultan ser ecológicamente específicos —altamente productivos para el bosque y poco productivos para los agroecosistemas.

Este ejemplo muestra que la fertilidad no es una propiedad absoluta del suelo. Se manifiesta solo en un sistema específico (en este caso, el bosque tropical) y se pierde al cambiar el sistema (Valkov et al., 2004).

Ejemplo 3. Eficacia de los Fertilizantes y el Enfoque Sistémico

Foth y Ellis (1997) analizan las causas de la baja eficacia de los fertilizantes. Una de las principales es ignorar el carácter sistémico de la fertilidad.

Supongamos que aplicamos fertilizante fosfatado a un suelo ácido con mala estructura. El fósforo se fija inmediatamente con aluminio y hierro (fijación química) y se vuelve no disponible. Añadimos más —ocurre lo mismo. El rendimiento no aumenta, pero los costes suben.

El enfoque sistémico sugiere otra secuencia:

1. Primero — encalado (optimización del pH).

2. Luego — mejora de la estructura (abonos orgánicos, laboreo).

3. Solo entonces — aplicación de fósforo.

El efecto de cada medida aumenta porque se potencian mutuamente. Así funciona la gestión sistémica de la fertilidad.

6.4. Amortiguación y Resiliencia como Propiedades Integrales

Amortiguación de la Fertilidad

La amortiguación es la capacidad del suelo para mantener sus funciones ante cambios en las condiciones externas (Foth & Ellis, 1997). Se manifiesta en diferentes niveles:

Amortiguación química — capacidad de resistir cambios de pH y concentración de sales. Proporcionada por:

  • Presencia de carbonatos (en suelos alcalinos) o cationes intercambiables (en ácidos).
  • Alta capacidad de intercambio catiónico.
  • Alto contenido de humus.

Amortiguación física — capacidad de mantener la estructura y el régimen hídrico ante compactación, anegamiento, sequía. Proporcionada por:

  • Buena agregación.
  • Alta porosidad.
  • Presencia de materia orgánica.

Amortiguación biológica — capacidad de mantener la actividad y diversidad de microorganismos ante estrés. Proporcionada por:

  • Alta biodiversidad.
  • Presencia de formas resistentes (esporas, quistes).
  • Reservas de nutrientes.

La amortiguación es una propiedad integral que surge solo cuando todos los componentes están presentes. Por eso, los suelos bien estructurados, ricos en humus, con reacción neutra y alta actividad biológica pueden «resistir» tanto la sequía como el anegamiento mucho mejor que los suelos degradados.

Resiliencia de la Fertilidad

La resiliencia de la fertilidad es la capacidad del suelo para restaurar sus funciones tras perturbaciones (erosión, compactación, contaminación, sequía). También es una propiedad integral y depende de:

  • Capacidad de autorregulación — amortiguación.
  • Capacidad de autorecuperación — velocidad de los procesos biológicos (actividad microbiana, crecimiento radicular, recuperación de la estructura).
  • Margen de seguridad — reservas de humus, nutrientes, biota.

Foth y Ellis (1997) subrayan que la resiliencia de la fertilidad es una característica clave para la agricultura sostenible. Los suelos con baja resiliencia se degradan rápidamente con el uso intensivo; los suelos con alta resiliencia pueden soportar presiones sin pérdida de productividad.

6.5. La Fertilidad en el Tiempo: Dinámica del Sistema

La fertilidad no es una característica estática. Cambia en el tiempo bajo la influencia de procesos naturales y de la actividad humana. Scheffer et al. (2018) distinguen varias escalas temporales de cambio:

Dinámica Estacional

A lo largo de una temporada de cultivo, la fertilidad cambia:

  • Primavera — reservas de humedad y elementos disponibles tras la acumulación invernal.
  • Durante el crecimiento activo — mineralización rápida, alto consumo de elementos.
  • Otoño — agotamiento de las reservas disponibles, acumulación de residuos orgánicos.

Esta dinámica determina la necesidad de una gestión diferenciada de la fertilidad durante la temporada (abonados, riego) (Foth & Ellis, 1997).

Dinámica Plurianual (en Agroecosistemas)

Bajo la influencia de las rotaciones y los sistemas de cultivo, la fertilidad puede:

  • Aumentar (con una gestión adecuada, agricultura ecológica, acumulación de humus).
  • Estabilizarse (con una agricultura equilibrada).
  • Disminuir (con agotamiento, erosión, técnicas inadecuadas).

Valkov et al. (2004) señalan que los suelos, al no haber alcanzado el equilibrio con un nuevo sistema de cultivo, vuelven a adquirir capacidad de movimiento y cambio. Esto significa que la fertilidad es una característica dinámica que siempre tiende al equilibrio con las condiciones de uso.

Dinámica Evolutiva (en Ecosistemas Naturales)

A lo largo de miles y millones de años, la fertilidad cambia bajo el clima, la tectónica y la evolución de la biota:

  • Acumulación de humus — en estepas y estepas forestales.
  • Lavado — en condiciones húmedas (suelos podzólicos).
  • Ferralitización — en los trópicos (empobrecimiento, acumulación de óxidos).

Estos procesos determinan la fertilidad potencial y sus cambios a escala geológica (Scheffer et al., 2018).

6.6. Indicadores Integrales de la Fertilidad

Para evaluar la fertilidad como característica integral, se utilizan indicadores complejos que combinan información sobre diferentes propiedades del suelo.

Bonitación de Suelos

Como señalan Valkov et al. (2004), la bonitación es una evaluación comparativa de la calidad de los suelos, de su capacidad productiva. Es un indicador integral basado en:

  • Espesor del horizonte de humus y reservas de humus.
  • Composición granulométrica.
  • Condiciones de humedad y aireación.
  • Reacción del medio y contenido de nutrientes.

Las puntuaciones de bonitación son una síntesis de muchas propiedades y permiten comparar suelos de diferente génesis por su fertilidad potencial.

Calidad del Suelo (Soil Quality)

Como muestran Weil y Brady (2017), el enfoque moderno es evaluar la calidad del suelo. Es una característica integral que incluye:

Función productiva — capacidad de sustentar el crecimiento de plantas y animales.

Función ecológica — capacidad de filtrar, amortiguar y transformar contaminantes.

Función biológica — capacidad de mantener la diversidad y actividad de los organismos.

La evaluación de la calidad del suelo se basa en un conjunto mínimo de indicadores, que incluye:

  • Físicos: densidad aparente, estabilidad de agregados, infiltración, capacidad de retención de agua.
  • Químicos: pH, contenido de materia orgánica, capacidad de intercambio catiónico, nutrientes disponibles.
  • Biológicos: biomasa microbiana, actividad enzimática, respiración del suelo.

Servicios Ecosistémicos del Suelo

El concepto moderno de servicios ecosistémicos considera la fertilidad como parte de un concepto más amplio. El suelo proporciona a la sociedad:

  • Servicios de abastecimiento (cosechas, madera).
  • Servicios de regulación (filtración de agua, almacenamiento de carbono).
  • Servicios de apoyo (biodiversidad, ciclos de nutrientes).
  • Servicios culturales (estética, recreación).

La evaluación integral de la fertilidad debe considerar toda la gama de estos servicios.

6.7. Respuesta Integral a la Pregunta Clave

Ahora podemos dar una respuesta completa e integral a la pregunta con la que comenzamos nuestro curso:

¿Por qué los suelos con el mismo contenido de nutrientes pueden tener diferente fertilidad?

La respuesta incluye varios niveles:

Primer nivel (químico). El mismo contenido total de un elemento no significa la misma disponibilidad. Los elementos se encuentran en diferentes compuestos, están ligados al suelo en diferente grado y se distribuyen entre distintas formas. Es la disponibilidad, no el contenido total, lo que determina la nutrición vegetal (Foth & Ellis, 1997; Weil & Brady, 2017).

Segundo nivel (físico). La disponibilidad de los elementos depende de las condiciones de suministro a las raíces: difusión y flujo másico de agua. Estos procesos dependen de la estructura, la densidad y la humedad. En un suelo compactado, ni siquiera los elementos disponibles llegan a las raíces (Scheffer et al., 2018).

Tercer nivel (biológico). La disponibilidad de los elementos depende de la actividad microbiana, que mineraliza la materia orgánica, fija nitrógeno y moviliza fósforo. Sin esta actividad, muchos elementos permanecen no disponibles (Weil & Brady, 2017).

Cuarto nivel (ecológico). La fertilidad se manifiesta solo en condiciones ecológicas concretas (temperatura, humedad, posición en el relieve, prácticas agronómicas). Un mismo suelo puede ser fértil para unas plantas e infértil para otras (Valkov et al., 2004).

Quinto nivel (sistémico). Todos estos factores actúan conjuntamente, creando una propiedad integral: la fertilidad. Precisamente el carácter sistémico la hace única para cada suelo, cada parcela y cada punto del campo.

Conclusión

¡Enhorabuena! Hemos completado el módulo introductorio sobre la fertilidad del suelo. Repasemos brevemente todo el camino recorrido:

Conferencia 1. Definimos la fertilidad como la capacidad del suelo para proporcionar a las plantas nutrientes, agua, aire y calor. Mostramos que la fertilidad no se reduce a los nutrientes y planteamos la pregunta clave.

Conferencia 2. Analizamos los componentes de la fertilidad: físico (estructura, agua, aire, calor), químico (pH, CIC, formas de los elementos), biológico (microorganismos, micorrizas, fauna) y ecológico (condiciones de manifestación). Mostramos que cada componente es crítico.

Conferencia 3. Estudiamos las categorías de la fertilidad: natural (inherente), artificial (creada por el hombre), potencial (máxima posible), efectiva (realmente alcanzada) y económica (rentable). Vimos su jerarquía.

Conferencia 4. Examinamos los factores limitantes y la ley del mínimo. Mostramos que es el déficit de la «tabla más corta» lo que determina el rendimiento, y que los factores interactúan.

Conferencia 5. Consideramos la variabilidad espacial de la fertilidad —su naturaleza, escalas y significado. Mostramos que la promediación conduce a pérdidas, mientras que tener en cuenta la heterogeneidad es la clave para la agricultura de precisión.

Conferencia 6 (hoy). Sintetizamos todos los conocimientos, mostrando que la fertilidad es una característica integral y sistémica. Rastreamos las interconexiones de los componentes y dimos una respuesta completa a la pregunta clave.

Ahora dispone de un sistema de conceptos que le permitirá:

  • Analizar la fertilidad de suelos concretos como un sistema integrado.
  • Identificar las causas de los bajos rendimientos a nivel sistémico.
  • Planificar medidas para mejorar la fertilidad como un programa integral.
  • Tomar decisiones teniendo en cuenta la interacción de todos los factores.

Referencias

  1. Anand, R., Germon, J., Groffman, P.M., Norton, J.M., Philippot, L., Prosser, J.I., Schimel, J.P. (2012). ‘Nitrogen Transformations’, in Huang, P.Ming., Li, Y., Sumner, M.E. (ed.) Handbook of Soil Sciences Properties and Processes. Boca Raton, FL: CRC Press, pp. 27-1:27-53.
  2. Bouma, J., Stoorvogel, J.J., Sonneveld, M.P.W. (2012). ‘Land Evaluation for Landscape Units’, in Huang, P.Ming., Li, Y., Sumner, M.E. (ed.) Handbook of Soil Sciences Properties and Processes. Boca Raton, FL: CRC Press, pp. 34-1:34-22.
  3. Foth, H.D., Ellis, B.G. (1997). ‘Soil Fertility Evaluation’, in Soil Fertility. Boca Raton, FL: CRC Press, pp. 253-266.
  4. Scheffer, F., Schachtschabel, P. (2018). ‘Bodenbewertung und Bodenschutz’, in Amelung, W., Blume, H., Fleige, H., Horn, R., Kandeler, E., Kögel-Knabner, I., Kretzschmar, R., Stahr, K., Wilke, B. (ed.) Scheffer Schachtschabel Lehrbuch der Bodenkunde. Deutschland: Springer-Verlag, pp. 687-718.
  5. Scheffer, F., Schachtschabel, P. (2018). ‘Bodenorganismen und ihr Lebensraum’, in Amelung, W., Blume, H., Fleige, H., Horn, R., Kandeler, E., Kögel-Knabner, I., Kretzschmar, R., Stahr, K., Wilke, B. (ed.) Scheffer Schachtschabel Lehrbuch der Bodenkunde. Deutschland: Springer-Verlag, pp. 103-150.
  6. Scheffer, F., Schachtschabel, P. (2018). ‘Böden als Pflanzenstandorte’, in Amelung, W., Blume, H., Fleige, H., Horn, R., Kandeler, E., Kögel-Knabner, I., Kretzschmar, R., Stahr, K., Wilke, B. (ed.) Scheffer Schachtschabel Lehrbuch der Bodenkunde. Deutschland: Springer-Verlag, pp. 491-582.
  7. Scheffer, F., Schachtschabel, P. (2018). ‘Chemische Eigenschaften und Prozesse’, in Amelung, W., Blume, H., Fleige, H., Horn, R., Kandeler, E., Kögel-Knabner, I., Kretzschmar, R., Stahr, K., Wilke, B. (ed.) Scheffer Schachtschabel Lehrbuch der Bodenkunde. Deutschland: Springer-Verlag, pp. 151-212.
  8. Scheffer, F., Schachtschabel, P. (2018). ‘Einleitung: Böden – die Haut der Erde’, in Amelung, W., Blume, H., Fleige, H., Horn, R., Kandeler, E., Kögel-Knabner, I., Kretzschmar, R., Stahr, K., Wilke, B. (ed.) Scheffer Schachtschabel Lehrbuch der Bodenkunde. Deutschland: Springer-Verlag, pp. 1-10.
  9. Scheffer, F., Schachtschabel, P. (2018). ‘Physikalische Eigenschaften und Prozesse’, in Amelung, W., Blume, H., Fleige, H., Horn, R., Kandeler, E., Kögel-Knabner, I., Kretzschmar, R., Stahr, K., Wilke, B. (ed.) Scheffer Schachtschabel Lehrbuch der Bodenkunde. Deutschland: Springer-Verlag, pp. 213-340.
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