Los principales tipos de suelo del mundo

Actualizado: 25 Julio 2026 Русский English

La cubierta edáfica de la Tierra es extremadamente diversa. Esta diversidad es el resultado natural de la acción de cinco factores de formación del suelo: clima, relieve, material original, biota y tiempo (Dokuchaev, 1883; Jenny, 1941). Es la combinación de estos factores lo que determina qué tipo de suelo se forma en una región concreta.

En la clasificación internacional moderna WRB (World Reference Base for Soil Resources) se distinguen 32 Grupos de Referencia de Suelos (Reference Soil Groups), agrupados por similitudes de perfil, génesis y propiedades (IUSS Working Group WRB, 2014). En esta lección conoceremos los principales tipos de suelos, los más importantes para la agricultura y para comprender los patrones globales de la formación edáfica.

El objetivo de la lección es ofrecer una visión sistemática de los principales suelos del mundo: dónde se distribuyen, cómo se forman, cuáles son sus propiedades y su valor agronómico.

Importante: En la lección seguimos la nomenclatura WRB, ya que es el estándar internacional. Sin embargo, para facilitar la comprensión, se indican entre paréntesis los nombres de otras clasificaciones cuando es necesario.

1. Suelos de la zona templada

La zona templada es una amplia franja que abarca Eurasia, América del Norte y el sur de América del Sur. El clima aquí se caracteriza por estaciones bien marcadas, con inviernos de temperaturas negativas (o cercanas a cero) y precipitaciones suficientes para el lavado, pero no excesivas. Es en la zona templada donde se concentran los suelos más fértiles del planeta: los Chernozems y sus análogos. Consideremos los grupos principales.

1.1. Chernozems

Distribución. Son los suelos clásicos de estepas y estepas forestales. Las mayores extensiones se encuentran en Rusia (en el llamado «cinturón de chernozem» desde Ucrania hasta Siberia), así como en el norte de EE.UU. (praderas) y Canadá. El nombre proviene de la palabra rusa que significa «tierra negra» (Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. La condición decisiva es la vegetación herbácea (estepas, praderas, estepas de prados). Cada año muere una enorme masa de raíces (hasta 20‑25 t/ha de materia seca) que se descompone y se humifica en condiciones de reacción neutra o ligeramente alcalina. El clima es de templado‑continental a continental, con un régimen hídrico no lavante o periódicamente lavante. Las precipitaciones anuales son de 350‑600 mm. Los materiales originales son predominantemente loess y francos loéssicos (carbonatados) (Naumov, 2016).

Perfil típico. Horizonte húmico profundo y oscuro (A) de 40‑50 cm hasta 120‑150 cm de espesor. Transición a un horizonte carbonatado (Bca). Estructura granular característica, abundancia de coprolitos (productos de la actividad de las lombrices). Hacia abajo, neoformaciones carbonatadas («ojo de perdiz», seudomicelio). El perfil está poco diferenciado: el contenido de partículas arcillosas y óxidos se distribuye uniformemente (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Procesos principales. Proceso húmico‑acumulativo (chernozemogénesis), estructuración biogénica, carbonatación. La intensa bioturbación (lombrices, roedores) asegura la mezcla del perfil.

Propiedades clave. Humus: 5‑10% y más (hasta 14%), de tipo humato (C<sub>ha</sub>:C<sub>fa</sub> > 1,5‑2,0). Capacidad de intercambio catiónico: 40‑60 cmol<sub>c</sub>/kg, complejo saturado con calcio. Reacción neutra (pH 6,5‑7,5) en horizontes superiores. Estructura granular resistente al agua. Reservas de humus: hasta 600‑800 t/ha (Naumov, 2016).

Limitaciones. Con déficit de humedad (años secos), los rendimientos pueden ser inestables. Erosión eólica e hídrica. Con riego sin control, puede producirse salinización secundaria. En tierras labradas se produce deshumificación (pérdida de humus).

Valor agronómico. Referente de fertilidad. Los mejores suelos para cereales (trigo, maíz), remolacha azucarera, girasol. Son considerados el «granero del mundo». V.V. Dokuchaev llamó al chernozem el «rey de los suelos» (Naumov, 2016). Con técnicas agrícolas adecuadas pueden dar altos rendimientos estables durante décadas.

1.2. Kastanozems

Distribución. Al sur de la zona de Chernozems, en estepas secas. En Rusia – región del Volga, depresión del Caspio, sur de Siberia Occidental. En EE.UU. – las partes más áridas de las Grandes Llanuras.

Condiciones de formación. Clima más árido que el de los Chernozems. Precipitaciones anuales: 250‑450 mm. La evapotranspiración supera ampliamente a las precipitaciones. Vegetación: estepas secas con predominio de festuca, agropiro, ajenjo (Naumov, 2016). Régimen hídrico no lavante.

Perfil típico. Horizonte húmico notablemente más delgado (30‑45 cm), color gris oscuro con tono pardo (color castaño). Horizonte carbonatado (Bca) muy marcado, a menudo con acumulaciones de yeso a 120‑200 cm de profundidad. La solonetzicidad (horizonte Bsn) es un rasgo zonal. Potencia del perfil: 80‑120 cm (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Procesos principales. Proceso húmico‑acumulativo menos intenso. Proceso solonetz: incorporación de ion sodio en el complejo de cambio. Carbonatación. Acumulación de sales fácilmente solubles en la parte inferior del perfil.

Propiedades clave. Humus 2,5‑4,5%. Relación C<sub>ha</sub>/C<sub>fa</sub> ≈ 1. Pueden ser solonetzicos, con sodio intercambiable (3‑15% de la CIC). Reacción ligeramente alcalina (pH > 7,5). El horizonte carbonatado se encuentra más cerca de la superficie que en los Chernozems (Naumov, 2016).

Limitaciones. El principal factor limitante es el déficit de humedad. Salinización y solonetzicidad frecuentes. Erosión eólica (especialmente en suelos ligeros).

Valor agronómico. Se utilizan para trigo de primavera, girasol, mijo. Ganadería (pastos). El riego, con una gestión adecuada, puede dar altos rendimientos, pero es crítico controlar el nivel freático para evitar la salinización secundaria (Naumov, 2016).

1.3. Phaeozems

Distribución. Estepas de prados húmedos y estepas forestales, donde las precipitaciones son mayores que en la zona de Kastanozems. En Rusia – regiones de estepa forestal. Se encuentran en Europa central y oriental, en las Pampas de Argentina.

Condiciones de formación. Clima más húmedo y cálido. Vegetación: estepas de prados con abundante forraje herbáceo. Régimen hídrico periódicamente lavante.

Perfil típico. Similar al Chernozem, pero con color menos saturado (gris oscuro). Horizontes de transición más marcados. A menudo carecen de carbonatos en el perfil, a diferencia de Chernozems y Kastanozems. Pueden presentar signos de lessivage (formación y movimiento de arcilla) (IUSS Working Group WRB, 2014; Buol et al., 2011).

Procesos principales. Potente proceso húmico‑acumulativo (similar al chernozem, pero con humectación más profunda y lavado de carbonatos). Estructuración.

Propiedades clave. Alto contenido de humus (4‑8%), pero a menudo inferior al de los Chernozems (debido al régimen lavante). Reacción cercana a neutra o ligeramente ácida. Alta capacidad de intercambio catiónico, complejo saturado de bases. Buena estructura granular.

Limitaciones. Tendencia al lavado y al lessivage, lo que puede llevar a la formación de horizontes iluviales compactados. En tierras de cultivo pierden estructura.

Valor agronómico. Muy fértiles. Se utilizan para cereales, forrajes. Responden bien a los fertilizantes. Pueden dar altos rendimientos con humedad suficiente.

1.4. Luvisols

Distribución. Bosques caducifolios de la zona templada (Europa, este de EE.UU., Asia Oriental). En Rusia – regiones centrales y meridionales (en zonas de estepa forestal y bosques caducifolios).

Condiciones de formación. Clima moderadamente húmedo y cálido (régimen hídrico lavante). Vegetación: bosques caducifolios y mixtos de coníferas y caducifolios. La hojarasca es rica en elementos cenizos (especialmente calcio), lo que permite la acumulación de humus, pero no suficiente para formar un espeso horizonte chernozem.

Perfil típico. Característico de los llamados Parabraunerde en la clasificación alemana y suelos grises forestales en la rusa. Perfil: O (hojarasca) – A (húmico) – E (eluvial, o AEL) – BT (textural, iluvial, con acumulación de arcilla). El horizonte textural (BT) es el principal rasgo diagnóstico de los Luvisols (Naumov, 2016; Buol et al., 2011). En él se observa un aumento del contenido de arcilla y cutanes arcillosos en las caras de los agregados.

Procesos principales. Lessivage (redistribución eluvial‑iluvial de arcilla sin destrucción), proceso húmico‑acumulativo, argilización, descarbonatación (lavado de carbonatos). En la hojarasca forestal se forman ácidos orgánicos que intensifican el lavado.

Propiedades clave. Contenido de humus en el horizonte A: 2‑5%; en el eluvial: muy bajo (0,2‑0,5%). Humus de tipo fulvato‑humato (C<sub>ha</sub>/C<sub>fa</sub> ≈ 1,0). Diferenciación del perfil en arcilla (1,5‑2,5 veces más en BT que en AEL). Reacción ligeramente ácida en la parte superior (pH 4,5‑5,5) y neutra en la inferior. CIC: 20‑40 cmol<sub>c</sub>/kg. Los carbonatos se encuentran a 100‑150 cm de profundidad (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Limitaciones. Al ser labrados, pierden fácilmente la estructura y son susceptibles a la erosión. Reacción ácida de los horizontes superiores (requiere encalado). La compactación del horizonte iluvial puede dificultar el laboreo y el desarrollo de las raíces.

Valor agronómico. Suelos arables importantes. Con un manejo agronómico adecuado (encalado, fertilizantes orgánicos) pueden ser muy productivos. Se cultivan cereales, remolacha azucarera, hortalizas.

1.5. Albeluvisoles / Retisoles

Nota sobre nomenclatura: En la versión antigua de WRB (2006) el grupo se llamaba Albeluvisols. En la nueva versión (2014) – Retisols. En la clasificación rusa corresponden a Fahlerde.

Distribución. En la parte norte de la zona templada (zona de bosque boreal), donde el clima es más frío y húmedo. En Rusia – extensas áreas de taiga (parte europea, Siberia Occidental). Se encuentran en Escandinavia, Canadá (Buol et al., 2011; Naumov, 2016).

Condiciones de formación. Clima frío y húmedo. Régimen hídrico lavante. Vegetación: bosques de coníferas y mixtos. La hojarasca (acículas) es rica en ácidos, lo que potencia la podsolización. Materiales originales: generalmente francos y arcillas no carbonatadas (depósitos morrénicos).

Perfil típico. Horizontes: O (hojarasca) – EL (eluvial, gris claro, blanquecino) – BEL (transicional, pardo claro con polvo blanquecino) – BT (textural, pardo, compacto). Son características las lenguas y penetraciones: material eluvial claro penetra en forma de «lenguas» en el horizonte textural. Esto se denomina propiedad rética (de ahí el nombre Retisols). Estructura laminar en EL, nutosa‑prismática en BT (Naumov, 2016; IUSS Working Group WRB, 2014).

Procesos principales. Lessivage, podsolización (hidrólisis ácida de minerales). Gleyzación (proceso eluvial‑gley) que intensifica la eliminación de hierro y aluminio.

Propiedades clave. Humus: hasta 2‑4% en horizontes superiores; en el eluvial menos del 1%. Humus de tipo fúlvico (C<sub>ha</sub>:C<sub>fa</sub> < 0,5). Reacción fuertemente ácida (pH<sub>KCl</sub> 3,0‑4,5). Diferenciación eluvial‑iluvial muy marcada en arcilla y sesquióxidos totales. Baja CIC. Suelos insaturados en bases (Naumov, 2016).

Limitaciones. Acidez, bajo contenido de nutrientes, pobreza estructural. Tendencia al encharcamiento (gleyzación) en horizontes superiores.

Valor agronómico. En estado natural, fertilidad baja. Con cultivo intensivo (encalado, materia orgánica, fertilización completa) pueden dar altos rendimientos de cereales, patata, forrajes. Se utilizan principalmente para plantaciones forestales, henificación, pastos.

1.6. Podzols

Distribución. En ecosistemas forestales fríos y húmedos – taiga norteña, tundra forestal. Ampliamente representados en Escandinavia, Canadá, Siberia, norte de la Rusia europea.

Condiciones de formación. Clima frío y húmedo (precipitaciones superiores a la evapotranspiración). Vegetación: bosques de coníferas (abeto, pino, alerce) con hojarasca ácida y pobre en bases. Materiales originales: arenosos (cuarzo) o franco‑arenosos, con muy baja CIC (Buol et al., 2011).

Perfil típico. El perfil más característico de todos los suelos. Incluye: O (hojarasca), luego E (eluvial, claro, casi blanco, «podsólico»), y debajo – B (iluvial, negro, pardo, ocre). El horizonte B se subdivide en Bh (húmico, negro) y Bs (ferruginoso, pardo u ocre). Transición neta, ondulada.

Procesos principales. Podsolización (o formación de podsol). La esencia: los ácidos orgánicos formados durante la descomposición de las acículas destruyen activamente los minerales en la parte superior del perfil. Se forman complejos solubles con hierro y aluminio (complejos órgano‑metálicos) que son lavados hacia abajo y precipitados en el horizonte B. La parte superior queda sin hierro ni aluminio – cuarzo casi puro (E) (Buol et al., 2011). Es uno de los procesos eluviales más intensos.

Propiedades clave. Composición del horizonte E: cuarzo casi puro. En el horizonte B – acumulación de sesquióxidos amorfos (Al y Fe) y humus. Suelos fuertemente ácidos (pH<sub>KCl</sub> < 4), insaturados. Humus de tipo fúlvico. CIC baja. Movilidad muy alta de compuestos de hierro y aluminio.

Limitaciones. Pobreza extrema en nutrientes, fuerte acidez, baja capacidad de retención de agua (arenas), y presencia de ortstein (horizonte cementado) en Bs – una barrera casi insalvable para las raíces.

Valor agronómico. Normalmente – tierras forestales. A escala limitada, con cultivo intensivo (encalado, materia orgánica, fertilizantes) – se pueden cultivar patata, centeno de invierno (Buol et al., 2011). Sin embargo, el riesgo ambiental del cultivo es alto (contaminación de aguas subterráneas).

Resumen de la zona templada.

Así, en la zona templada vemos una secuencia regular de suelos de norte a sur. En el norte (frío y humedad) – Podzols, ácidos y poco fértiles. Más al sur (zona forestal) – Luvisols y Retisols, con acidez menos pronunciada, pero con diferenciación textural y que requieren cultivo. Más al sur (estepa forestal) – Phaeozems, fértiles y semejantes a chernozems. Más al sur (estepas y estepas secas) – Chernozems y Kastanozems, los más fértiles, pero limitados por la humedad. Este patrón se explica por el cambio de las condiciones climáticas: de norte a sur aumenta la temperatura y disminuye la humedad (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Fin de la Parte 1. Suelos de la zona templada.

En la primera parte de la lección hemos examinado los principales tipos de suelos de la zona templada. Se han establecido los siguientes grupos:

1. Chernozems – referencia de fertilidad, característicos de estepas, horizonte húmico potente, alto contenido de humus, reacción neutra, estructura granular.

2. Kastanozems – al sur de los Chernozems, en estepas secas. Menor espesor del horizonte húmico, horizontes carbonatados y de yeso, solonetzicidad, limitación por humedad.

3. Phaeozems – en el límite entre estepa forestal y estepa, ricos en humus, pero sin carbonatos.

4. Luvisols – suelos forestales con clara diferenciación textural (eluvial AEL e iluvial BT). Proceso principal: lessivage.

5. Albeluvisoles / Retisoles (Fahlerde) – suelos de la taiga norteña con diferenciación textural en lenguas, ácidos, de baja fertilidad.

6. Podzols – suelos de bosques de coníferas fríos con horizonte eluvial E e iluvial B muy marcados. Ácidos, pobres, pero pueden ser utilizados con cultivo.

Cada uno de estos grupos tiene sus propias características de distribución, génesis, propiedades y valor agronómico. Su patrón de distribución sigue claramente la zonalidad climática. Comprender estos patrones es la base para un uso racional del suelo y la selección de cultivos.

En la siguiente parte pasaremos a los suelos de los trópicos húmedos (Ferralsols, Acrisols, Alisols, Nitisols) – una zona con condiciones de formación fundamentalmente diferentes: altas temperaturas y abundantes precipitaciones, donde la edafogénesis sigue la vía de la meteorización profunda y desilificación.

2. Suelos de los trópicos húmedos

Los trópicos húmedos ocupan extensas áreas entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. Es una zona donde el clima se caracteriza por altas temperaturas (medias anuales de 25‑28 °C) y abundantes precipitaciones (a menudo >1500‑2000 mm/año). Es aquí, bajo calor y humedad constantes, donde se desarrollan los procesos de meteorización química más intensos del planeta. La formación del suelo sigue la vía de la ferralitización – destrucción profunda de los minerales primarios con eliminación de silicio y enriquecimiento en hierro y aluminio. Estos son los suelos más antiguos y más intensamente meteorizados de la Tierra. Consideremos los grupos principales.

2.1. Ferralsols

Distribución. Sobre escudos continentales antiguos – en Brasil, África Central (cuenca del Congo), norte de Australia, India. Son los suelos más extendidos de los trópicos húmedos (Buol et al., 2011; Naumov, 2016). Ocupan cerca del 20% de la superficie de las zonas tropicales. En la clasificación rusa corresponden a suelos ferralíticos, en la antigua estadounidense – Oxisols.

Condiciones de formación. La condición clave es un clima cálido y húmedo (período de meteorización prolongado). Las precipitaciones superan la evapotranspiración, régimen hídrico lavante. Vegetación: bosque tropical húmedo (hylea), que produce una enorme biomasa pero es pobre en nutrientes (Sanchez y Buol, 1975). Los materiales originales son generalmente cortezas de meteorización profundamente alteradas (antiguas). Es importante: los Ferralsols se forman sobre superficies antiguas y estables (edad de millones de años) (Beinroth, 1982).

Perfil típico. El perfil está poco diferenciado en horizontes. La capa superior – a menudo ochric o umbric (según el humus), puede ser intensamente roja o amarilla. Debajo – un potente horizonte ferralic (B) – suelto, profundo (hasta 5‑10 m o más), de color rojo vivo o amarillo‑rojizo. Los límites entre horizontes suelen ser difusos, graduales. Estructura pseudo‑arenosa característica: los agregados que parecen granos de arena son muy resistentes, estables al agua y absorben fácilmente la humedad (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Procesos principales. Ferralitización – meteorización química profunda en condiciones de clima cálido y húmedo. La esencia: destrucción casi completa de todos los minerales silicatados primarios (excepto el cuarzo). Eliminación de silicio (SiO₂) y bases (Ca, Mg, K, Na). Acumulación en el perfil de óxidos de hierro y aluminio, así como de minerales de arcilla 1:1 (caolinita) (Buol et al., 2011). El hierro y el aluminio se acumulan como Fe₂O₃ (hematita, goethita) y Al₂O₃ (gibbsita). La desilificación (eliminación de silicio) es el proceso principal.

Propiedades clave.

  • Acidez: pH (H₂O) 4,5‑5,5, a menudo menor en horizontes superiores (Naumov, 2016).
  • Capacidad de intercambio catiónico (CIC) muy baja: generalmente inferior a 10‑15 cmol<sub>c</sub>/kg, principalmente debida a la materia orgánica. Los cationes se retienen débilmente y se lavan fácilmente.
  • Fijación de fósforo alta: debido a la enorme cantidad de óxidos activos de Fe y Al (solo el 0,5‑2% del fósforo es móvil) (Sanchez, 1976; Buol et al., 2011).
  • Buenas propiedades físicas: estructura microagregada estable, alta permeabilidad, baja densidad aparente (1,0‑1,3 g/cm³). Fáciles de labrar incluso con alta humedad (Buol et al., 2011).
  • Pobreza en nutrientes: la vegetación natural (bosque tropical) almacena casi toda la biomasa en troncos y hojas (tejidos vivos), y en el suelo hay muy pocos nutrientes (Sanchez y Buol, 1975).

Limitaciones. Fertilidad natural muy baja. Alta acidez y toxicidad por aluminio (Al³⁺) para las plantas (Sanchez, 1976). Gran necesidad de fertilizantes fosfatados (debido a la fijación). Con agricultura de baja intensidad (roza y quema) se agotan rápidamente. El uso prolongado sin fertilización ni encalado conduce a la degradación (Sanchez y Buol, 1975; Buol et al., 2011).

Valor agronómico. Gran potencial con tecnologías de alto insumo. Con aplicación regular de cal, fertilizantes fosfatados y potásicos, y micronutrientes (Zn, Cu, B), pueden dar rendimientos muy altos de cultivos agrícolas: soja, maíz, caña de azúcar, café, caucho, palma aceitera (Lopes, 1996; Buol et al., 2011). Los Ferralsols de Brasil (Cerrado) son la base del auge agrícola moderno (Lopes, 1996). Con técnicas adecuadas, son algunos de los suelos más productivos del mundo.

2.2. Acrisols

Distribución. Extensas áreas de los trópicos húmedos y subhúmedos (África Occidental, cuenca del Amazonas, Sudeste Asiático). En la clasificación rusa – suelos rojos y suelos amarillos. En la antigua estadounidense – Ultisols (Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. Clima tropical húmedo, pero a menudo con una estación seca marcada (3‑6 meses). Es esta pausa en la humedad la que permite que se desarrolle el proceso de lessivage (movilización de arcilla). Los materiales originales suelen ser ácidos (granitos, gneises, areniscas), más raramente básicos.

Perfil típico. Horizontes: A – E (eluvial, a menudo más claro) – BEL (transicional) – horizonte argico o kándico Bt (con acumulación de arcilla). Color a menudo rojo, amarillo o rojizo‑amarillo. El rasgo más característico es una marcada diferenciación textural: en la parte superior (E) – arena, franco arenoso; en la inferior (Bt) – arcilla. El límite entre E y Bt suele ser abrupto, lo que da lugar a la formación de una capa densa (piso de arado) en el límite (Buol et al., 2011).

Procesos principales. Lessivage (movilización de arcilla), meteorización (incluyendo desilificación, pero menos intensa que en Ferralsols). Acumulación en el horizonte Bt de caolinita, óxidos de Fe y Al. En la parte superior (A y E) – eliminación de arcilla y sesquióxidos.

Propiedades clave.

  • CIC baja (generalmente 5‑15 cmol<sub>c</sub>/kg).
  • Reacción ácida (pH 4‑5,5).
  • Saturación de bases baja (<50%).
  • Diferenciación textural acusada (de arena en E a arcilla en Bt).
  • Toxicidad por aluminio elevada (alto contenido de Al³⁺ intercambiable).
  • A menudo contienen plinthita (material secundario que se endurece al aire formando una costra de hierro) – una limitación seria (Buol et al., 2011).

Limitaciones. Fertilidad baja, acidez, Al tóxico, malas propiedades físicas bajo erosión (exposición del Bt arcilloso), y costra de plinthita.

Valor agronómico. Con cultivo requieren encalado, altas dosis de fertilizantes fosfatados y potásicos, a menudo materia orgánica. Con buen manejo pueden ser productivos para arroz, maíz, soja, mandioca, té. En Asia y África muchos Acrisols se utilizan para arroz (arrozales inundados) (Buol et al., 2011). Sin embargo, muchos Acrisols permanecen bajo vegetación natural (bosques) o se usan para ganadería extensiva.

2.3. Alisols

Distribución. Los Alisols se encuentran a menudo en las mismas regiones que los Acrisols, pero en condiciones ligeramente más húmedas y sobre materiales originales más ricos en bases. Suelen ocupar una posición de transición entre Ferralsols y Acrisols (IUSS Working Group WRB, 2014). Se encuentran en el sudeste asiático, África Central, algunas zonas de Sudamérica. En la clasificación rusa no hay análogo directo (cercanos a suelos rojos). Se diferencian de los Acrisols por un mayor contenido de minerales arcillosos 2:1 (hidromicas, vermiculita) y una mayor capacidad de intercambio catiónico, manteniendo una baja saturación de bases (Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. Similares a los Acrisols, pero con condiciones ligeramente mejores para la conservación de los silicatos 2:1 (meteorización menos intensa, a menudo sobre rocas básicas). Clima tropical húmedo, con encharcamiento estacional, pero menos intenso que en Ferralsols (IUSS Working Group WRB, 2014).

Perfil típico. Similar a los Acrisols: A – E – Bt (horizonte argico o kándico). Sin embargo, el color – a menudo pardo‑rojizo. Diferenciación textural clara y presencia de cutanes arcillosos en Bt. Diferencia importante: el horizonte arcilloso a menudo tiene una alta capacidad de intercambio catiónico (debido a los silicatos 2:1) (IUSS Working Group WRB, 2014; Buol et al., 2011).

Procesos principales. Lessivage (movilización de arcilla). Meteorización (pero menos intensa que en Ferralsols). Conservación de silicatos 2:1 (a diferencia de Ferralsols). A menudo presentan propiedades ándicas (si hay cenizas volcánicas).

Propiedades clave.

  • Reacción ácida, pero a menudo pH 4,5‑5,5 (más alto que en Acrisols).
  • CIC alta (generalmente > 20 cmol<sub>c</sub>/kg) debido a arcillas 2:1.
  • Baja saturación de bases (<50%).
  • Buena estructura en Bt.
  • Contienen minerales arcillosos con interestratificación de Al.
  • Menor fijación de fósforo que en Ferralsols, pero la acidez y la toxicidad por Al siguen siendo un problema (IUSS Working Group WRB, 2014).

Limitaciones. Acidez, toxicidad por aluminio. Con CIC alta – buena retención de bases, pero éstas son deficitarias. Bajo cultivo (especialmente tras la deforestación) – agotamiento rápido.

Valor agronómico. Con cultivo (encalado, fertilización) pueden dar muy buenos rendimientos. Debido a su alta CIC, retienen mejor el potasio y el magnesio que los Ferralsols. En Asia se utilizan para arroz, maíz, hortalizas. Con un buen sistema de cultivo (rotaciones, materia orgánica) pueden ser muy productivos (Buol et al., 2011).

2.4. Nitisols

Distribución. Son suelos que destacan entre los demás suelos tropicales por su excepcional desarrollo estructural. Se encuentran en África Oriental (altiplanos), en algunas zonas de India, Indonesia, Centro y Sudamérica. En la clasificación rusa no hay análogo directo (cercanos a suelos rojos arcilloso‑metamórficos), en la antigua estadounidense – Nitosols estaban incluidos en Ultisols o Alfisols (IUSS Working Group WRB, 2014; Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. Clima tropical húmedo o subtropical, a menudo con una estación seca bien definida (que favorece la movilización de arcilla). Los materiales originales suelen ser básicos (basaltos, lutitas arcillosas básicas). Es la riqueza en minerales ferromagnesianos la que crea las condiciones ideales para el desarrollo de suelos rojos y estructurados (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Perfil típico. La característica distintiva es un horizonte B profundo, rojo vivo, muy bien estructurado (horizonte nítido). Estructura – nuciforme, muy fuerte, con superficies de deslizamiento brillantes (slickensides) en los agregados. El perfil suele ser profundo (hasta 2‑3 m), con transiciones graduales. El contenido de arcilla es alto (a menudo > 40‑50%), pero debido a la buena estructura – excelente permeabilidad (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Procesos principales. Formación de Nitisols (desarrollo de la estructura nuciforme característica). Meteorización (formación de caolinita, goethita, hematita). Lessivage. El proceso dominante es la estructuración metamórfica, no solo la movilización de arcilla (los cutanes arcillosos suelen estar poco desarrollados, ya que la estructura se forma in situ) (IUSS Working Group WRB, 2014; Scheffer et al., 2018).

Propiedades clave.

  • Color rojo vivo (hematita).
  • Alto contenido de arcilla, pero excelente estructura agregada.
  • CIC – a menudo media o alta (20‑30 cmol<sub>c</sub>/kg), depende del material original.
  • Reacción – generalmente neutra o ligeramente ácida (pH 5,5‑6,5). Debido al buen efecto tampón (alto contenido de Ca y Mg en la roca).
  • Buena disponibilidad de fósforo (menos fijación que en Ferralsols, debido a menos óxidos amorfos).
  • Alto contenido de potasio y magnesio asimilables (debido a la roca rica).

Limitaciones. Ubicados en zonas con sequías estacionales – necesitan riego. Pueden ser susceptibles a la erosión si se pierde la estructura (por laboreo). Con roca madre poco profunda – profundidad limitada.

Valor agronómico. Uno de los mejores suelos tropicales. Debido a su buena estructura, alta CIC y disponibilidad de fósforo – muy productivos. Se utilizan para té, café, tabaco, algodón, cereales, caña de azúcar (especialmente en África Oriental). Con una gestión adecuada – rendimientos altos y estables sin grandes insumos (Buol et al., 2011). Los Nitisols suelen ser la base de la agricultura comercial de alta intensidad en los trópicos.

Resumen de los suelos tropicales.

Así, en los trópicos húmedos vemos una secuencia de suelos desde los antiguos y muy meteorizados (Ferralsols) hasta los más jóvenes o sobre rocas más ricas (Acrisols, Alisols, Nitisols). La diferencia clave es el grado de meteorización y la conservación de los minerales primarios. Los Ferralsols – los más meteorizados, pobres (pero con insumos, muy productivos). Los Acrisols y Alisols – con acumulación de arcilla en el subsuelo, tienen mejor CIC y a menudo son más fértiles. Los Nitisols – la élite de los trópicos, con estructura única y fertilidad relativamente alta.

Comprender estas diferencias es crítico para elegir sistemas de uso del suelo. La agricultura de roza y quema agota rápidamente los Ferralsols y Acrisols, mientras que en Nitisols y con manejo adecuado en Ferralsols se pueden obtener rendimientos estables durante décadas.

En la siguiente parte pasaremos a los suelos de regiones áridas – zonas donde el déficit de humedad lo determina todo: Calcisols, Gypsisols, Solonchaks, Solonetz.

3. Suelos de regiones áridas

Las regiones áridas ocupan alrededor del 30% de la superficie terrestre. Son desiertos, semidesiertos y estepas secas, donde la evapotranspiración supera ampliamente a las precipitaciones. En estas condiciones, el proceso principal no es el lavado, sino la acumulación – en el perfil del suelo quedan y se concentran sustancias aportadas por la precipitación atmosférica, el polvo o las aguas subterráneas. Es aquí donde se forman suelos con horizontes carbonatados, de yeso y salinos – Calcisols, Gypsisols, Solonchaks y Solonetz. Son suelos intrazonales, pero en el cinturón árido se vuelven zonales.

3.1. Calcisols

Distribución. En desiertos y semidesiertos de África (Sahara, Namib), Asia (Península Arábiga, Asia Central, Gobi), Australia, América del Norte y del Sur. En Rusia – en la depresión del Caspio, al sur de Siberia Occidental. Son los suelos típicos de las zonas áridas con acumulación de carbonatos (Buol et al., 2011; Naumov, 2016).

Condiciones de formación. Clima árido o semiárido (precipitaciones 100‑350 mm/año). La evapotranspiración es de 5 a 10 veces superior a las precipitaciones. Régimen hídrico no lavante. Vegetación – escasa (ajenjo, plantas halófilas, efímeras). Materiales originales – generalmente carbonatados (loess, margas, calizas) o no carbonatados, pero con intenso aporte de calcio por polvo y precipitaciones. Son suelos de «tipo no lavante», donde los carbonatos no se eliminan sino que se redistribuyen en el perfil (Gile et al., 1966; Buol et al., 2011).

Perfil típico. Horizonte superior (A) – gris claro o pálido, de escaso espesor, con bajo contenido de humus. Debajo – horizonte cálcico (Bk o Bca), donde se acumulan carbonatos secundarios. Las formas de carbonatos son variadas: desde finos hilos (seudomicelio) y manchas hasta concreciones densas («ojo de perdiz») y horizontes petrocálcicos (Bkm) – costras de calcita (calcreta) de hasta varios metros de espesor (Gile et al., 1966; Naumov, 2016). Abajo – material original (C), a menudo también carbonatado.

Procesos principales. Calcificación – disolución de carbonatos en horizontes superiores (bajo la acción del ácido carbónico producido por raíces y microorganismos) y su re‑precipitación en la parte inferior del perfil. La migración de carbonatos es estacional: en la estación húmeda se disuelven y se desplazan hacia abajo; en la seca, precipitan. Este proceso es especialmente intenso cuando hay una fuente de calcio (polvo, lluvia, roca) y una eliminación limitada (régimen no lavante) (Gile et al., 1966; Buol et al., 2011).

Propiedades clave.

  • Reacción alcalina (pH 7,5‑8,5), especialmente en el horizonte carbonatado.
  • Bajo contenido de humus (0,5‑1,5%) en el horizonte superior.
  • Alto contenido de CaCO₃ (hasta 30‑80% en Bk) (Naumov, 2016).
  • A menudo presentan yeso y sales fácilmente solubles en la parte inferior del perfil.
  • La permeabilidad puede estar muy reducida en presencia de un horizonte petrocálcico denso.

Limitaciones. La principal limitación es la sequía. Con un horizonte petrocálcico – las raíces no pueden penetrar profundamente, lo que limita aún más la disponibilidad de humedad. Se requiere riego para uso agrícola, pero con riego hay un alto riesgo de salinización secundaria (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Valor agronómico. En secano – solo ganadería extensiva (ovejas, camellos). Con riego – pueden ser productivos para cereales (trigo, cebada), algodón, hortalizas (si se controla la salinidad). Sin embargo, la presencia de un horizonte carbonatado a menudo requiere labores especiales (roturación profunda) para romper la costra y mejorar la permeabilidad (Naumov, 2016).

3.2. Gypsisols

Distribución. En desiertos y semidesiertos con clima más árido que los Calcisols. Ampliamente representados en el Sahara, Península Arábiga, Asia Central, Australia. En Rusia – pequeñas áreas en la depresión del Caspio y en algunas depresiones intermontañosas del sur de Siberia (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. Clima muy árido (precipitaciones <150‑200 mm/año). La evapotranspiración es de 10 a 20 veces superior a las precipitaciones. Vegetación – extremadamente escasa. Materiales originales – a menudo yesíferos (depósitos marinos, evaporitas), o con intenso aporte de yeso por polvo o aguas subterráneas. El yeso (CaSO₄·2H₂O) se acumula en el perfil porque su solubilidad (2,4 g/l) es mucho menor que la de los cloruros y sulfatos de sodio, pero mayor que la de los carbonatos (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Perfil típico. A superior – muy poco desarrollado, claro. Debajo – horizonte yésico (By o Bca) con acumulación de yeso en forma de cristales, drusas, seudomicelio. A alta concentración se forma un horizonte petroyésico (Bym) – costra de yeso (gipsocreta). El perfil suele estar poco diferenciado, ya que el yeso rellena los poros y cementa las partículas (Naumov, 2016; Scheffer et al., 2018).

Procesos principales. Acumulación de yeso – acumulación de yeso en la zona de máxima evaporación. El yeso se desplaza fácilmente con las corrientes ascendentes de humedad y precipita al secarse. A diferencia de los carbonatos, el yeso no siempre está confinado a una profundidad determinada; puede acumularse también en horizontes superiores (Buol et al., 2011; IUSS Working Group WRB, 2014).

Propiedades clave.

  • Reacción alcalina o neutra (pH 7,0‑8,5).
  • Alto contenido de yeso (hasta 30‑60% o más).
  • Bajo contenido de humus (<0,5%).
  • A menudo contienen sales fácilmente solubles (NaCl, Na₂SO₄) y carbonatos.
  • El yeso afecta fuertemente las propiedades físicas: al humedecerse se ablanda; al secarse, cementa (Scheffer et al., 2018).

Limitaciones. La principal – sequía. El horizonte petroyésico es una barrera infranqueable para las raíces. Con riego, el yeso puede disolverse, provocando asentamientos y daños a estructuras (corrosión del hormigón). El yeso también puede reducir la permeabilidad cuando está saturado (Scheffer et al., 2018).

Valor agronómico. En estado natural – solo pastos (productividad muy baja). Con agua y ausencia de un horizonte continuo de yeso – posible cultivo de algunas especies (p. ej., cebada, alfalfa), pero con baja eficiencia económica. El yeso, con una gestión adecuada, puede ser útil para mejorar los Solonetz (enyesado) (Naumov, 2016).

3.3. Solonchaks

Distribución. En depresiones endorreicas de zonas áridas y semiáridas – takyres, desiertos salinos, antiguos deltas fluviales. En Rusia – depresión del Caspio, sur de Siberia Occidental, algunas depresiones del sur de Siberia. Son suelos donde la acumulación de sales fácilmente solubles (NaCl, Na₂SO₄, MgSO₄, CaCl₂) ha alcanzado niveles tóxicos (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. Clima árido, con evapotranspiración muy alta. Régimen hídrico – evaporativo (eflorescencia): las aguas subterráneas con sales disueltas ascienden a la superficie y se evaporan, dejando sales en los horizontes superiores. Las aguas subterráneas suelen estar a 1‑3 m de profundidad. Vegetación – halófitas (plantas amantes de la sal: salicornia, suaeda, saxaul) o ausente (Naumov, 2016).

Perfil típico. El rasgo distintivo es la salinización intensa desde la superficie. Horizonte superior – costra salina, eflorescencias o capa salina suelta. Puede contener hasta 10‑20% de sales fácilmente solubles. Perfil poco diferenciado, a menudo con signos de gleyzación en la parte inferior (debido a las aguas subterráneas). Existen variantes tanto automórficas (sobre materiales salinos) como hidromórficas (por salinización freática) (Naumov, 2016; Scheffer et al., 2018).

Procesos principales. Proceso solonchak – acumulación de sales fácilmente solubles (cloruros, sulfatos, a veces sosa) en la parte superior del perfil. Es el resultado de la combinación de aporte de sales por aguas subterráneas, alta evapotranspiración y falta de lavado. Fuentes de sales: depósitos marinos antiguos, meteorización de rocas, precipitaciones atmosféricas (impulverización) (Naumov, 2016).

Propiedades clave.

  • Contenido muy alto de sales fácilmente solubles (>1‑2% en horizontes superiores).
  • Reacción fuertemente alcalina en caso de salinización sódica, neutra en la clorurada.
  • Bajo contenido de humus (menos de 1‑2%).
  • Propiedades físicas muy alteradas (dispersión de coloides, falta de estructura) en presencia de sosa, o bien coagulación y costra en la salinización clorurada.
  • Alta presión osmótica de la solución del suelo, que hace que el agua sea fisiológicamente inaccesible para la mayoría de las plantas (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Limitaciones. Toxicidad de las sales para los cultivos agrícolas. Choque osmótico, desequilibrio iónico (Na, Cl), a menudo alta alcalinidad. Las plantas no halófitas no pueden crecer. Se requieren complejas medidas de mejora (lavado, drenaje) para eliminar las sales (Naumov, 2016).

Valor agronómico. Sin mejora – no aptos para la agricultura, se utilizan como pastos para camellos y ovejas (halófitas). Después del lavado (inundación, drenaje) y encalado (en caso de salinización sódica) pueden ser recuperados. Sin embargo, el proceso es muy costoso y a menudo no rentable. Hay áreas donde después del lavado se cultiva arroz (arrozales). En general, son suelos indicadores de aridez extrema, para los que la humanidad aún no ha aprendido a aplicar una agricultura barata (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

3.4. Solonetz

Distribución. En zonas de estepa, estepa seca y semidesierto de Eurasia (sur de Rusia, Ucrania, Kazajistán, Hungría). También se encuentran en EE.UU., Canadá, Australia. En Rusia – amplias áreas en la depresión del Caspio, sur de Siberia Occidental, Transbaikalia. Son suelos que se forman durante la desalinización de los Solonchaks, pero con conservación del sodio en el complejo de cambio (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. Clima árido o semiárido (precipitaciones 200‑400 mm/año). Régimen hídrico no lavante o periódicamente lavante. Vegetación – comunidades de ajenjo y gramíneas (festuca, grama fina, ajenjo). Materiales originales – a menudo salinos (arcillas marinas, francos loéssicos). Proceso solonetz – incorporación del ion sodio (Na⁺) en el complejo de cambio del suelo, lo que provoca dispersión de coloides, deterioro de las propiedades físicas y un fuerte aumento de la alcalinidad (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Perfil típico. Perfil muy diferenciado (tipo eluvial‑iluvial):

  • Horizonte superior (A) – húmico, a menudo clareado (solodizado), con estructura migajosa o laminar.
  • Horizonte solonetz (Bsn) – el más característico: denso, columnar o prismático (grandes columnas con superficies brillantes). Este horizonte está muy compactado, agrietado, y contiene mucho sodio intercambiable.
  • Debajo – horizonte subsolonetz (Bca, Bcs) con carbonatos, yeso, a menudo sales fácilmente solubles (Naumov, 2016; Scheffer et al., 2018).

Procesos principales. Proceso solonetz – adsorción de intercambio del ion Na⁺ por los coloides cuando está presente en la solución del suelo (a menudo resultado de la desalinización de Solonchaks). El Na⁺ provoca una fuerte peptización (dispersión) de los coloides arcillosos y orgánicos. Como resultado:

  • Los coloides se vuelven móviles y pueden desplazarse hacia abajo (formación de horizonte iluvial).
  • Las propiedades físicas empeoran drásticamente: al humedecerse, el suelo se vuelve viscoso, pegajoso, casi impermeable; al secarse, extremadamente duro, se agrieta en grandes columnas. Este fenómeno se denomina complejo solonetz (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Propiedades clave.

  • Reacción fuertemente alcalina (pH 8,5‑10), especialmente en el horizonte Bsn.
  • Alto contenido de Na⁺ intercambiable (>15‑20% de la CIC en Bsn).
  • Diferenciación eluvial‑iluvial (empobrecimiento de la parte superior, enriquecimiento de la media).
  • Propiedades físicas extremadamente desfavorables: baja permeabilidad, gran dureza en seco, pegajosidad y viscosidad en húmedo.
  • Carbonatos y yeso a menudo presentes en horizontes inferiores (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Limitaciones. Prácticamente no se pueden labrar con aperos agrícolas normales. En estado seco – pedregosos; en húmedo – intransitables. Restringen fuertemente el crecimiento de las raíces. Baja actividad biológica. Con aguas subterráneas poco profundas – se salinizan adicionalmente (Naumov, 2016).

Valor agronómico. Sin mejora – de baja aptitud. El principal método de mejora es el enyesado (aplicación de yeso CaSO₄·2H₂O), que reemplaza el ion Na⁺ por Ca²⁺ en el complejo de cambio, mejorando las propiedades físicas. Se aplica en grandes superficies en Kazajistán, Rusia (Naumov, 2016). Después del enyesado y roturación profunda, se vuelven aptos para trigo, cebada, alfalfa. También se utilizan como pastos (ajenjo, agropiro) con carga moderada.

Resumen de los suelos áridos.

Así, en las regiones áridas vemos una secuencia regular de suelos según el grado de salinización y alcalinidad:

  • Calcisols – acumulación de carbonatos (CaCO₃) en el suelo, generalmente como depósitos secundarios, típicos de condiciones semiáridas y áridas.
  • Gypsisols – acumulación de yeso (CaSO₄·2H₂O), se forman en condiciones más áridas que los Calcisols.
  • Solonchaks – acumulación de sales fácilmente solubles (NaCl, Na₂SO₄, etc.) en la parte superior del perfil, lo que los hace extremadamente tóxicos.
  • Solonetz – suelos con alto contenido de sodio intercambiable (Na⁺), propiedades físicas muy degradadas y alta alcalinidad.

Todos estos suelos tienen rasgos comunes: bajo contenido de humus, reacción alcalina o neutra, presencia frecuente de carbonatos, yeso y sales, débil diferenciación del perfil (excepto Solonetz). Están muy extendidos en las regiones áridas del mundo. El uso agrícola es posible solo después de mejoras especiales: riego (con drenaje), enyesado, lavados, y selección de cultivos tolerantes a la sal.

Comprender estos suelos es crítico para el uso racional de los recursos hídricos, la prevención de la salinización secundaria y la desertificación.

En la siguiente parte pasaremos a los suelos jóvenes y poco desarrollados – etapas iniciales de la formación del suelo, donde los procesos de diferenciación aún no han tenido tiempo de manifestarse: Cambisols, Regosols, Leptosols, Fluvisols.

4. Suelos jóvenes y poco desarrollados

Los suelos jóvenes y poco desarrollados son aquellos que se encuentran en las etapas iniciales de la formación del suelo, o cuyo desarrollo se ve constantemente interrumpido por la erosión, sedimentación o impacto antrópico. Se caracterizan por una débil diferenciación del perfil y, a menudo, conservan muchos rasgos del material original. Es el grupo más diverso, pero los une una cosa: la ausencia o escasa expresión de horizontes diagnósticos (excepto quizás Bw poco desarrollados o acumulaciones). En la clasificación WRB se incluyen Cambisols, Regosols, Leptosols, Fluvisols (IUSS Working Group WRB, 2014). Estos suelos ocupan áreas significativas y tienen una importante importancia agronómica, especialmente en valles fluviales y sobre depósitos jóvenes.

4.1. Cambisols

Distribución. Los Cambisols son uno de los suelos más extendidos de la zona templada. Se encuentran en todas partes: en Europa (especialmente en montañas), América del Norte, sur de Australia, Nueva Zelanda, y también en vastas áreas de Rusia (en zonas de taiga y estepa forestal). Son suelos «típicos» que muestran signos de formación del suelo pero que aún no han alcanzado la etapa de suelos maduros (Buol et al., 2011; Naumov, 2016). En la clasificación rusa – suelos pardos y sod‑podzólicos en etapa inicial, en la antigua estadounidense – Inceptisols.

Condiciones de formación. Clima – de moderadamente húmedo a subhúmedo. Régimen hídrico – lavante o periódicamente lavante. Vegetación – bosques (caducifolios, coníferas) o praderas. Materiales originales – muy variados: desde arenas sueltas hasta arcillas densas (morrena, aluvión, coluvión). Es importante: los Cambisols se forman sobre superficies relativamente jóvenes o sobre rocas que se meteorizan lentamente (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Perfil típico. El perfil suele constar de: O (hojarasca) o A (húmico) – Bw (poco desarrollado, horizonte cámbico) – C (material original). Bw es un horizonte alterado en el que se notan signos de meteorización: cambio de color (parduzco), estructura (migajosa o nuciforme), pero no hay acumulación pronunciada de arcilla, humus o sales. Las transiciones entre horizontes son graduales, el perfil suele ser de escasa potencia (30‑80 cm) (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018). También hay Cambisols con gleyzación (Bg) o con carbonatos (Bk).

Procesos principales. El proceso principal es la formación de suelo pardo (o cambisolización): meteorización (principalmente física y química inicial), cambio de color por liberación de hierro de los minerales, estructuración. Puede producirse una débil redistribución de arcilla (lessivage), pero insuficiente para formar un horizonte argico. También pueden manifestarse procesos de podsolización (en condiciones ácidas) o calcificación (en rocas carbonatadas) (Buol et al., 2011; Naumov, 2016).

Propiedades clave.

  • Reacción neutra o ligeramente ácida (pH 5,5‑7,0), a menudo depende del material original.
  • Contenido medio de humus (1‑4%) en horizonte A.
  • CIC – media (10‑25 cmol<sub>c</sub>/kg), depende de los minerales arcillosos.
  • Buena estructura, a menudo migajosa, permeabilidad buena.
  • Débil diferenciación en contenido de arcilla u óxidos (no hay aumento brusco en Bw).
  • No hay horizontes acumulativos pronunciados (sales, yeso, carbonatos), aunque pueden aparecer (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Limitaciones. Escasa profundidad en pendientes pronunciadas. Pedregosidad. Posible gleyzación en caso de encharcamiento. Baja CIC puede limitar la retención de cationes. A menudo ubicados en laderas, lo que limita el laboreo mecanizado.

Valor agronómico. Los Cambisols se utilizan ampliamente en agricultura, especialmente en zonas llanas y valles. Con manejo adecuado (fertilización, encalado) pueden dar buenos rendimientos de cereales, patata, forrajes. También son buenos para el crecimiento forestal (usados en silvicultura). Su valor reside en su buen drenaje y aireación, importantes para los sistemas radiculares (Buol et al., 2011).

4.2. Regosols

Distribución. Los Regosols son suelos poco desarrollados sobre depósitos arenosos o franco‑arenosos sueltos. Se encuentran en desiertos, costas marinas (dunas), valles fluviales, terrazas aluviales jóvenes. En Rusia – en terrazas arenosas de ríos, dunas, zonas con suelos ligeros. En la práctica mundial se asocian a menudo con Psamments en la clasificación estadounidense (Buol et al., 2011; Weil, 2017). Pueden darse tanto en regiones áridas como húmedas, pero más frecuentemente en semiáridas.

Condiciones de formación. La formación del suelo está muy limitada por:

  • Composición arenosa (baja superficie específica, débil meteorización química).
  • Erosión activa o acumulación (el suelo se «rejuvenece» constantemente).
  • A menudo – déficit de humedad (en regiones áridas).
  • getación – pobre, a menudo pionera (musgos, líquenes, hierbas raras) (Weil, 2017; Naumov, 2016).

Perfil típico. Perfil más simple: A – C. Horizonte húmico (A) – delgado (1‑10 cm), poco expresado, generalmente ochric. Material original (C) – arena o franco arenoso, a menudo uniforme. A veces aparece un Bw débil (pero raramente). El perfil está prácticamente indiferenciado (Buol et al., 2011; Weil, 2017).

Procesos principales. Mínimos. Puede haber colonización (débil acumulación de humus en la capa superior), débil meteorización (parduzco por hierro). En condiciones áridas – acumulación de sales, pero los Regosols suelen ser pobres en sales debido al rápido lavado de los horizontes arenosos durante las lluvias escasas (Buol et al., 2011).

Propiedades clave.

  • CIC muy baja (<5‑10 cmol<sub>c</sub>/kg) debido a la composición arenosa.
  • Bajo contenido de humus (<0,5‑1%).
  • Reacción neutra o ligeramente alcalina (depende del material).
  • Excelente permeabilidad, pero baja capacidad de retención de agua.
  • Fácilmente sujetos a erosión eólica y deflación.

Limitaciones. Fertilidad muy baja. Fuerte dependencia del riego. Se secan fácilmente. Prácticamente no retienen nutrientes. Alterado el manto vegetal – rápida desertificación.

Valor agronómico. En secano – se usan como pastos con productividad muy baja. Con riego y fertilización intensiva (especialmente orgánica) pueden ser productivos para melones (sandías, melones), vid (en arenas sueltas), y algunos cultivos industriales. En oasis – un recurso importante, pero requiere cuidado constante y protección contra la erosión (Weil, 2017; Naumov, 2016).

4.3. Leptosols

Distribución. Los Leptosols son suelos someros, esqueléticos, que suelen aparecer en laderas abruptas, zonas montañosas, afloramientos rocosos. Ocupan áreas importantes en los Alpes, Himalaya, Andes, Balcanes, Escandinavia. En Rusia – en los Urales, montañas del Cáucaso, Siberia, y zonas con roca madre superficial (Buol et al., 2011; Naumov, 2016). En la clasificación estadounidense – Lithic o Entisols.

Condiciones de formación. El factor principal – roca madre superficial (a menos de 25‑50 cm de la superficie). La formación del suelo está limitada por:

  • Escaso espesor de la capa suelta.
  • A menudo alta erosión (laderas).
  • Pedregosidad, cascajo.
  • lieve – escarpado o rocoso. Vegetación – escasa (líquenes, musgos, arbustos bajos) (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Perfil típico. Perfil: A – R (o C – R). Horizonte húmico muy delgado (a menudo 5‑15 cm), a menudo ochric o umbric (si hay mucho humus). Debajo – roca (R) o capa densa de cascajo (C). Puede haber un Bw poco desarrollado (si hay meteorización química). Perfil muy pedregoso, a menudo con afloramientos rocosos (Buol et al., 2011; Weil, 2017).

Procesos principales. Mínimos. La meteorización física (por heladas, térmica) domina sobre la química. Débil acumulación de humus (debido a la baja productividad de la vegetación). Puede haber eliminación de carbonatos (sobre rocas carbonatadas). El perfil refleja a menudo la composición de la roca.

Propiedades clave.

  • Fuerte pedregosidad, esqueleto (>40% de piedras).
  • Escasa potencia (<50 cm).
  • Baja capacidad de retención de agua.
  • Reacción muy dependiente de la roca (ácida en granitos, neutra en calizas).
  • CIC baja, aunque puede ser alta en rocas básicas.
  • A menudo tienen alto contenido de humus en la capa superficial (en condiciones de montaña) (Naumov, 2016; Weil, 2017).

Limitaciones. Escasa profundidad, pedregosidad, mala retención de humedad, peligro de erosión. No aptos para laboreo mecanizado. En laderas – alto riesgo de deslizamientos.

Valor agronómico. Solo para silvicultura y recreación. En algunos Leptosols (p. ej., Rendzinas – Leptosols sobre calizas con alto contenido de Ca) pueden haber pastos productivos (especialmente en los Alpes y el Cáucaso). Con terrazas y fertilización, pueden usarse para vid, olivos (en el Mediterráneo). Pero en general – tierras con bajo potencial agrícola (Weil, 2017; Naumov, 2016).

4.4. Fluvisols

Distribución. Los Fluvisols son suelos aluviales que se forman en llanuras de inundación, deltas, praderas de ribera. Se encuentran a lo largo de los grandes ríos del mundo: Nilo, Ganges, Amazonas, Mississippi, Volga, Danubio. Son algunos de los suelos más fértiles, utilizados por el ser humano desde la antigüedad (Buol et al., 2011; Weil, 2017). En la clasificación rusa – aluviales, de ribera.

Condiciones de formación. Clima – cualquiera (de árido a húmedo). El factor decisivo – inundación periódica y deposición de limo. El río aporta material mineral fresco que se mezcla con materia orgánica. La formación del suelo se ve constantemente interrumpida por nuevos depósitos (aluvión). Régimen hídrico – periódicamente lavante (durante las crecidas) y evaporativo (en estiaje). Vegetación – praderas de ribera, bosques (sauces, chopos) (Naumov, 2016; Weil, 2017).

Perfil típico. Perfil poco diferenciado y estratificado. Se aprecia la estratificación debida a los diferentes regímenes de sedimentación: las fracciones más gruesas (arena) se depositan en el cauce, las más finas (franco, arcilla) en la parte externa de la llanura de inundación. A menudo aparecen horizontes A enterrados (por acumulación de nuevas capas). Morfológicamente se distinguen: A (a menudo potente, con alto contenido de humus) – C (aluvión) – a veces B (con signos de gleyzación). También hay variantes salinas y carbonatadas (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Procesos principales. Acumulación de materia orgánica (debido a la alta productividad de la vegetación de pradera). Gleyzación (en horizontes inferiores por el alto nivel freático). Salinización (en zonas áridas). Es importante: los Fluvisols reciben constantemente un «aporte» de nutrientes con los sedimentos, por lo que no se agotan tan rápido como muchos otros suelos (Weil, 2017).

Propiedades clave.

  • Alto contenido de humus (3‑8%) en el horizonte superior (A).
  • Excelente permeabilidad (por su estructura suelta).
  • Reacción neutra o ligeramente alcalina (a menudo con carbonatos).
  • Alto contenido de nutrientes (N, P, K, Ca) por el aluvión.
  • Buena provisión de micronutrientes.
  • A menudo alta productividad de las comunidades vegetales naturales (praderas) (Naumov, 2016).

Limitaciones. Inundación (riesgo de muerte de plantas en crecidas prolongadas). Salinización (en regiones áridas). La estratificación compleja puede dificultar el laboreo. Existen variantes ácidas (en zona de taiga). Con la construcción de diques – pérdida del régimen de inundación y disminución de la fertilidad.

Valor agronómico. Muy alto. Los Fluvisols son algunos de los suelos más fértiles del mundo. En ellos surgieron civilizaciones antiguas (Nilo, Ganges, Huang He). Se utilizan para cereales (trigo, arroz), algodón, hortalizas, forrajes. En estado natural – los mejores henificados y pastos. Con riego (donde sea necesario) y técnicas adecuadas, dan rendimientos altos y estables (Weil, 2017; Naumov, 2016). Su principal enemigo es la excesiva intensificación y la pérdida del régimen de inundación por construcción de embalses.

Resumen de los suelos jóvenes y poco desarrollados.

Así, en este grupo vemos una variedad de suelos unidos por el corto tiempo de formación o su interrupción constante:

  • Cambisols – etapas iniciales de formación (Bw poco desarrollado), ampliamente extendidos, con buen potencial con cultivo.
  • Regosols – arenosos, poco desarrollados, muy pobres, pero utilizables con riego.
  • Leptosols – someros, pedregosos, en laderas, con bajo potencial agrícola.
  • Fluvisols – suelos aluviales (de ribera), muy fértiles, con alta productividad, pero con riesgo de inundación.

Todos estos suelos juegan un papel importante en la agricultura y la silvicultura. Conocer sus propiedades permite elegir la estrategia de uso adecuada y prevenir la degradación.

En la siguiente parte pasaremos a los suelos hidromórficos (Gleysols, Histosols) y a los suelos específicos (Vertisols, Andosols).

5. Suelos hidromórficos

Los suelos hidromórficos son aquellos cuya formación se produce en condiciones de humedad excesiva. El agua no es solo un factor de fondo, sino que se convierte en la fuerza principal que determina toda la apariencia del perfil. La saturación prolongada o periódica del suelo con agua conduce al desarrollo de procesos reductores (gleyzación), acumulación de materia orgánica (descomposición lenta) y formación de horizontes específicos. En la clasificación WRB, los suelos hidromórficos incluyen Gleysols, así como Histosols – suelos compuestos predominantemente por material orgánico (IUSS Working Group WRB, 2014).

5.1. Gleysols – suelos minerales encharcados

Distribución. Los Gleysols se encuentran en todas partes – en llanuras de inundación, orillas de lagos, depresiones, zonas con nivel freático alto o con encharcamiento superficial estancado. En Rusia están muy extendidos en las zonas de taiga, estepa forestal, tundra y taiga (Naumov, 2016). En la práctica mundial se asocian a menudo con Aquepts y Aquents en la clasificación estadounidense, así como con suelos gley y pantanosos en la rusa (Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. La condición principal – humedad excesiva, que puede ser causada por:

  • Nivel freático alto (gleyzación freática).
  • Estancamiento de aguas superficiales (gleyzación atmosférica, agua colgada).
  • Proximidad a cuerpos de agua o ríos (encharcamiento de ribera y lacustre).

En estas condiciones se desarrolla en el suelo anaerobiosis (déficit de oxígeno). Los microorganismos pasan a la respiración anaeróbica, utilizando como aceptores de electrones no el oxígeno, sino compuestos de Fe(III) y Mn(IV). Esto lleva a su reducción a Fe(II) y Mn(II), que se vuelven móviles y pueden ser lavados, causando los colores gris‑azulados y verde‑grisáceos característicos (gleyzación) (Buol et al., 2011; Naumov, 2016). Vegetación – higrófila (junco, carrizo, sauces, aliso negro).

Perfil típico. El perfil de los Gleysols varía mucho, pero en la mayoría de los casos se distinguen:

  • Horizonte superior (A) – puede ser húmico, a menudo con alto contenido de materia orgánica (hasta 10‑15% en Gleysols de pradera).
  • Horizonte gleyico (G) – el principal rasgo diagnóstico. Es un horizonte donde Fe y Mn están reducidos, color gris‑azulado, gris sucio, con manchas oxidadas (concreciones de Fe) o sin ellas (en caso de gleyzación total). Estructura a menudo sin estructura o migajón‑caseosa.
  • Abajo – horizonte acuífero (Cg) o material original (Buol et al., 2011; Weil, 2017).

Procesos principales. Gleyzación – un complejo de reacciones bioquímicas que conducen a la reducción de hierro y manganeso, destrucción de minerales arcillosos, acumulación de compuestos móviles y cambio de color del perfil. La gleyzación puede ser superficial (por estancamiento de aguas atmosféricas) o freática (por nivel freático cercano). Otro proceso importante – acumulación de materia orgánica (debido a la descomposición lenta). En algunos Gleysols se forma un horizonte iluvial con acumulación de Fe, Mn y materia orgánica (p. ej., ortstein – concreciones de óxidos de Fe/Mn) (Naumov, 2016; Buol et al., 2011).

Propiedades clave.

  • Gleyzación: tonos gris‑azulados, acerados o verdosos, manchas oxidadas.
  • Alto contenido de humus (5‑15%) en horizontes superficiales (Gleysols de pradera).
  • Reacción puede variar desde ácida (en zona de taiga) hasta neutra y alcalina (en zona de estepa, sobre rocas carbonatadas).
  • Alta humedad y baja aireación.
  • CIC – media o alta (20‑40 cmol<sub>c</sub>/kg) gracias al alto contenido de materia orgánica.
  • A menudo alta concentración de formas móviles de Fe y Mn.
  • Baja resistencia estructural (al secarse – muy duros) (Naumov, 2016; Weil, 2017).

Limitaciones. La principal limitación para la agricultura – exceso de humedad (encharcamiento, inundación) en estado natural. La baja aireación suprime el crecimiento de la mayoría de los cultivos. Al drenar – pueden aparecer compuestos tóxicos para las plantas (Fe²⁺, Mn²⁺, H₂S). También en algunos Gleysols son posibles la salinización y la solonetzicidad (Naumov, 2016). Al drenar Gleysols ácidos – puede formarse ácido sulfúrico (a partir de sulfuros).

Valor agronómico. Los Gleysols son un recurso muy importante si se drenan. Tras establecer el drenaje y regular el régimen hídrico, se convierten en tierras muy productivas. Se utilizan para forrajes (alfalfa, trébol), cereales (arroz, cebada), hortalizas. En llanuras de inundación – los mejores henificados (en Gleysols de pradera). En los trópicos – para arroz. Su valor es alto, pero requiere grandes inversiones en drenaje y mantenimiento del nivel óptimo de agua (Weil, 2017; Naumov, 2016).

5.2. Histosols – suelos de turba y de mantillo

Distribución. Los Histosols son suelos compuestos predominantemente por material orgánico (turba, sapropel). Se encuentran en pantanos, turberas, llanuras de inundación, terrazas lacustres. Las mayores extensiones se concentran en la zona boreal del hemisferio norte (Canadá, Rusia, Escandinavia, norte de EE.UU.), así como en los trópicos (Indonesia, Malasia, Amazonia) (Buol et al., 2011; Weil, 2017). En la clasificación rusa – suelos de turba. En WRB – Histosols (incluyendo Fibric, Hemic, Sapric según el grado de descomposición). Es importante: los Histosols son suelos sin permafrost. En presencia de permafrost se clasifican como Histels dentro del grupo Gelisols (Buol et al., 2011).

Condiciones de formación. La condición clave – exceso de acumulación de materia orgánica sobre su descomposición. Esto se logra en condiciones de:

  • Encharcamiento estancado (anaerobiosis).
  • Bajas temperaturas (actividad microbiana lenta).
  • Medio ácido (supresión de microorganismos).
  • Alto contenido de compuestos tóxicos para microorganismos (fenoles, taninos).

Vegetación – hidrófitos: musgos esfagnos, juncia, carrizo, algodón de pantano, sauce, aliso, pino (en turberas altas). El proceso de acumulación de materia orgánica se denomina turberización (Buol et al., 2011; Scheffer et al., 2018).

Perfil típico. El perfil de los Histosols consiste en capas de material orgánico con diferentes grados de descomposición:

O (o T en la clasificación rusa) – horizonte turboso, puede ser potente (hasta varios metros). Por grado de descomposición se distinguen:

  • Fibric (poco descompuesto, fibroso) – se conserva la estructura vegetal.
  • Hemic (moderadamente descompuesto, intermedio).
  • Sapric (muy descompuesto, amorfo, de mantillo).

En la parte inferior del perfil – puede haber un horizonte gleyico (G) o mineral (subyacente). También se distinguen Limnic – depósitos lacustres (sapropel) (Buol et al., 2011; Weil, 2017). Hay tanto turberas bajas (eutróficas, ricas) como altas (oligotróficas, pobres). Es importante: el perfil de los Histosols a menudo no está diferenciado en cuanto a composición mineralógica, pero varía mucho en el grado de descomposición de la turba.

Procesos principales. Acumulación de turba – conservación de materia orgánica en condiciones anaeróbicas. El proceso incluye:

  • Acumulación de restos vegetales.
  • Débil descomposición (principalmente anaeróbica) con formación de sustancias húmicas (ácidos húmicos y fúlvicos).
  • Formación de compuestos orgánicos específicos (betunes, ceras, resinas).
  • Acidificación (durante la descomposición de esfagnos).

En algunos casos (al drenar) se activa el proceso de mineralización – descomposición intensa de la turba con liberación de CO₂ (Buol et al., 2011; Weil, 2017).

Propiedades clave.

  • Porosidad muy alta (70‑90% del volumen).
  • Densidad muy baja (0,1‑0,4 g/cm³).
  • Reacción ácida (pH 3,5‑5,5) en turberas altas, neutra o ligeramente alcalina en las bajas.
  • Alta capacidad de retención de agua (hasta 300‑400% de la masa seca).
  • CIC alta (100‑200 cmol<sub>c</sub>/kg) debido a la materia orgánica.
  • Bajo contenido de cenizas (2‑10%) en turbas altas, alto (hasta 20‑50%) en las bajas.
  • Contenido de N – 1‑3%, C/N – amplio (20‑60), lo que indica una mineralización lenta (Buol et al., 2011; Weil, 2017).

Limitaciones. Al drenar (para agricultura) – mineralización rápida (pérdida de materia orgánica) con liberación de CO₂, lo que lleva a la degradación del suelo. Asentamiento y hundimiento de la superficie (hasta 2‑5 cm por año) (Buol et al., 2011; Naumov, 2016). Alto riesgo de incendios. Mala capacidad portante (baja densidad) – dificulta la construcción. Pueden liberarse compuestos tóxicos (fenoles, ácidos) al drenar.

Valor agronómico. Los Histosols de turberas bajas (eutróficas) – son suelos muy productivos cuando se drenan. Se utilizan para hortalizas (col, zanahoria), patata, forrajes. En los trópicos – para arroz, caña de azúcar. Las turberas altas (oligotróficas) – de baja productividad, se usan principalmente como fuente de turba (para combustible, cama, fertilizante). Los Histosols son importantes sumideros de carbono (contienen enormes cantidades de carbono orgánico). Su papel en el clima global – significativo (al drenarse se convierten en fuentes de CO₂) (Buol et al., 2011; Weil, 2017).

Resumen de los suelos hidromórficos.

Los suelos hidromórficos (Gleysols, Histosols) son suelos cuya esencia está determinada por la humedad excesiva. Los Gleysols – suelos minerales con gleyzación, a menudo muy productivos al drenar, pero con riesgo de toxicidad (Fe, Mn) y salinización. Los Histosols – suelos orgánicos (turberas), con baja densidad, alta capacidad de retención de agua, pero muy sensibles al drenaje (mineralización, hundimiento). Su uso requiere un delicado equilibrio entre la necesidad de drenaje (para agricultura) y la conservación de sus propiedades únicas (para prevenir la degradación y las emisiones de carbono).

El estudio de los suelos hidromórficos es extremadamente importante para diseñar sistemas de drenaje, proteger los humedales y comprender el papel de los suelos en el ciclo global del carbono.

En la siguiente, última parte de la lección, pasaremos a los suelos específicos, que se distinguen no tanto por factores climáticos o hidrológicos, sino por propiedades especiales – Vertisols (arcillosos, agrietados) y Andosols (volcánicos, con minerales amorfos).

6. Suelos específicos

En las secciones anteriores hemos considerado suelos cuyas propiedades están determinadas principalmente por factores climáticos e hidrológicos – temperatura, humedad, régimen hídrico. Sin embargo, existen suelos cuya singularidad se debe a propiedades especiales del material original o a la dinámica excepcional del propio proceso de formación del suelo. Son suelos específicos – no se distinguen tanto por patrones zonales como por características fisicoquímicas internas que determinan su comportamiento y valor agronómico. En la clasificación WRB se incluyen Andosols (suelos volcánicos) y Vertisols (suelos arcillosos agrietados). Son dos grupos muy diferentes, pero cada uno es un ejemplo elocuente de cómo las particularidades del sustrato o la dinámica climática pueden crear un suelo radicalmente distinto de todos los demás.

6.1. Andosols – suelos volcánicos

Distribución. Los Andosols se limitan a zonas de vulcanismo activo o reciente. Sus áreas de distribución son el «cinturón de fuego» del Pacífico (Japón, Indonesia, Filipinas, Nueva Zelanda, oeste de EE.UU., Kamchatka, Islas Kuriles), así como zonas de vulcanismo de rift (Islandia, África Oriental, Islas Canarias). En Rusia – en Kamchatka, Kuriles, algunas zonas del Lejano Oriente (Naumov, 2016; Buol et al., 2011). Ocupan no más del 1% de la superficie terrestre, pero gracias a su excepcional fertilidad sustentan la vida de casi el 10% de la población mundial (Ping, 2000; McDaniel et al., 2011).

Condiciones de formación. Los Andosols se forman a partir de cenizas volcánicas, pumita, tobas y otros materiales piroclásticos. La característica clave – alta reactividad del vidrio volcánico. Bajo la acción del calor y la humedad (a menudo en climas húmedos), el vidrio se meteoriza rápidamente, pero no hasta minerales arcillosos cristalinos, sino hasta productos amorfos y poco cristalinos – alofana, imogolita, ferrihidrita y complejos órgano‑metálicos. Este proceso se denomina andosolización (o formación ándica) (Shoji et al., 1993; McDaniel et al., 2011). Es importante: la edad de los Andosols suele ser pequeña (Holoceno, Pleistoceno tardío), ya que con el tiempo los minerales amorfos se recristalizan en caolinita y haloisita, y el suelo pierde sus propiedades ándicas.

Perfil típico. El perfil de los Andosols suele ser multicapa (debido a erupciones repetidas). Son característicos los epipedones melánicos oscuros (a menudo negros) – horizontes húmicos potentes (hasta 30‑60 cm) con contenido de carbono orgánico >6% (Soil Survey Staff, 2010). Debajo – capas de ceniza clara u horizontes ocres pardos (Bw). Existen perfiles tanto estratificados como continuos. Rasgos importantes – densidad muy baja (0,5‑0,9 g/cm³) y estructura suelta (Shoji et al., 1993; McDaniel et al., 2011). El perfil suele estar compuesto por varios suelos enterrados.

Procesos principales. Andosolización – conjunto de procesos que incluyen:

  • Meteorización rápida del vidrio volcánico.
  • Formación de alofana (aluminosilicato amorfo) e imogolita (fibrosa).
  • Acumulación de complejos órgano‑metálicos – especialmente en condiciones ácidas (pH <5), cuando el aluminio se une a los ácidos húmicos en lugar de al silicio (formando Andosols no alofánicos).
  • Acumulación de humus – muy alta, ya que el aluminio y el hierro suprimen la actividad microbiana, ralentizando la descomposición. El humus se estabiliza en complejos con Al y Fe (Shoji et al., 1993; Dahlgren et al., 2004).
  • Los procesos iluviales (translocación) están poco expresados en Andosols – todos los productos se acumulan in situ.

Propiedades clave.

  • Baja densidad, alta porosidad (hasta 70‑80% del volumen).
  • Capacidad de retención de agua muy alta (retienen de 2 a 3 veces su peso en agua).
  • Alto contenido de carbono orgánico (5‑15% y más).
  • Reacción ácida (pH 4,5‑6,0) en la mayoría de los casos.
  • Fijación de fósforo alta (Retención de Fosfato >85%) – la principal limitación química.
  • CIC alta, pero dependiente del pH (la mayor parte de la carga es variable).
  • Tixotropía – al agitar (o cargar) pueden licuarse y fluir, para luego endurecerse de nuevo (lo que crea problemas de ingeniería).
  • Tendencia a formar costra al secarse (por su naturaleza colonial) (Shoji et al., 1993; Dahlgren et al., 2004; McDaniel et al., 2011).

Limitaciones. La principal limitación agronómica – alta fijación de fósforo, que hace ineficientes los fertilizantes fosfatados. Se requieren métodos especiales de aplicación (localizada, en gránulos, combinada con materia orgánica). También – alta acidez (requiere encalado) y bajo contenido de silicio asimilable (para el arroz). La tixotropía y la baja capacidad portante crean problemas para la construcción. En tiempo seco – fácilmente erosionables por el viento (Ping, 2000; McDaniel et al., 2011).

Valor agronómico. A pesar de las limitaciones, los Andosols son uno de los suelos más fértiles del mundo. Dan altos rendimientos de arroz (en Asia), té, café, hortalizas, frutas, y son la base de la horticultura intensiva y la agricultura de plantación (Ping, 2000; Shoji et al., 1993). Sus propiedades físicas únicas (buena aireación, alta capacidad de retención de agua) los hacen ideales para raíces tuberosas. Con una gestión adecuada (materia orgánica, regulación del pH, métodos especiales de aplicación de P) – aseguran una producción estable de alimentos en las regiones volcánicas densamente pobladas del mundo.

6.2. Vertisols – suelos arcillosos agrietados

Distribución. Los Vertisols se encuentran en todas las regiones cálidas del mundo, pero las mayores extensiones se concentran en India (unos 80 millones de ha), Australia (unos 70 millones de ha), Sudán (unos 50 millones de ha), así como en EE.UU., Etiopía, China, norte de Sudamérica. En Rusia hay pequeñas áreas en la región de Krasnodar, la depresión del Caspio y el sur de Siberia Occidental (Naumov, 2016; Buol et al., 2011). Los Vertisols ocupan alrededor del 2,4% de la superficie terrestre, pero debido a su especificidad desempeñan un papel importante en la agricultura.

Condiciones de formación. Para la formación de Vertisols es necesaria la combinación de tres factores:

1. Alto contenido de minerales arcillosos 2:1 (especialmente esmectitas y montmorillonita) – capaces de hincharse mucho al humedecerse y contraerse al secarse.

2. Contraste estacional de humedad – estación seca y húmeda claramente diferenciadas (o períodos). Esto asegura ciclos de «hinchamiento – contracción».

3. Reacción neutra o ligeramente alcalina, que favorece la conservación de las esmectitas (el medio ácido las destruye) (Buol et al., 2011; Coulombe et al., 1996).

Los materiales originales – a menudo básicos (basaltos, diabasas), así como sedimentos arcillosos ricos en calcio y magnesio (aluvión, arcillas marinas). Relieve – generalmente llano o ligeramente ondulado (depresiones, llanuras de inundación) para que el agua pueda retenerse y asegurar una humectación profunda.

Perfil típico. El perfil de los Vertisols es profundo (a menudo >1 m), de color uniforme – gris oscuro, negro o pardo. Características:

  • Red profunda de grietas (en estación seca) – pueden alcanzar 5‑10 cm de ancho y 1‑2 m de profundidad.
  • Slickensides (superficies de deslizamiento pulidas, brillantes, inclinadas) en el horizonte B – resultado del desplazamiento de masas de suelo al hincharse.
  • Estructura en cuña (especialmente en la parte media del perfil) – los agregados tienen forma de cuña, inclinados de 10 a 60°.
  • Gilgai – microrelieve de montículos y depresiones alternantes (no obligatorio, pero muy característico) (Buol et al., 2011; Wilding and Tessier, 1988).

Procesos principales. Proceso vertisol (o argilipedoturbación) – mezcla automática cíclica del suelo por hinchamiento y contracción. En la estación seca, el suelo se agrieta y el material superficial cae en las grietas. Al humedecerse, la arcilla se hincha, el volumen aumenta y el suelo es «expulsado» hacia arriba y hacia los lados. Este proceso:

  • Destruye horizontes (hace el perfil uniforme).
  • Forma superficies pulidas (slickensides).
  • Produce el microrelieve (gilgai) (Wilding and Tessier, 1988; Coulombe et al., 1996).

Propiedades clave.

  • Alto contenido de arcilla (>30‑40%, a menudo hasta 60‑80%).
  • Dominio de esmectitas (grupo de la montmorillonita) – proporcionan un alto coeficiente de extensibilidad lineal (COLE >0,06).
  • Reacción neutra o ligeramente alcalina (pH 7,0‑8,5).
  • CIC alta (30‑60 cmol<sub>c</sub>/kg) debido a las esmectitas.
  • Alto contenido de humus (1‑3% en el horizonte superior, pero a menudo menos del 1% debido a la mezcla intensa).
  • Propiedades físicas extremadamente inestables: en estado seco – duros, agrietados; en húmedo – plásticos, pegajosos, casi intransitables.
  • Permeabilidad muy baja en estado húmedo (debido al hinchamiento y cierre de grietas) (Buol et al., 2011; Coulombe et al., 2000).

Limitaciones. La principal limitación para la agricultura – ventana de laboreo muy estrecha. El suelo solo se puede labrar con una humedad determinada (normalmente justo después de que se haya secado tras la lluvia, pero antes de que se seque en grietas). De lo contrario:

  • Demasiado húmedo – se pega a los aperos, se apelmaza.
  • Demasiado seco – requiere un enorme esfuerzo para desmenuzarlo.
  • s grietas también crean problemas para las raíces (roturas) y para la construcción (cimientos destruidos). La baja infiltración provoca escorrentía superficial y erosión, especialmente en laderas. La salinización puede agravarse con el riego si el drenaje es deficiente (Coulombe et al., 2000; Naumov, 2016).

Valor agronómico. A pesar de las dificultades, los Vertisols son suelos potencialmente muy fértiles. Son ricos en nutrientes (Ca, Mg, K, P, N), retienen bien la humedad entre estaciones (gracias a las grietas profundas por donde el agua penetra rápidamente). En India y Sudán se utilizan ampliamente para algodón, sorgo, trigo, arroz (con riego). En Australia – para trigo y pastos. Con un manejo adecuado (laboreo mínimo, siembra en grietas, acolchado, aplicación de yeso para mejorar la estructura) los Vertisols pueden dar rendimientos altos y estables (Coulombe et al., 2000; Blokhuis, 2006). Lo principal – aprovechar sus propiedades específicas, no luchar contra ellas.

Resumen de los suelos específicos.

Los suelos específicos – Andosols y Vertisols – ilustran cuán fuertemente pueden influir las propiedades del sustrato y la dinámica de la humedad en la formación del suelo. Los Andosols – suelos de origen volcánico con una composición mineralógica única (alofana, imogolita, complejos órgano‑metálicos), que proporcionan una alta fertilidad siempre que se gestione la fijación de fósforo. Los Vertisols – suelos arcillosos con automovimiento activo, que requieren técnicas agrícolas especiales, pero con el enfoque adecuado dan buenos rendimientos. Ambos tipos de suelo son de gran importancia para la seguridad alimentaria en las regiones donde se distribuyen.

Resumen final de toda la lección

Hemos completado un recorrido por los principales tipos de suelos del mundo. Hemos conocido seis grandes grupos que abarcan la mayor parte de la diversidad de la cubierta edáfica del planeta.

1. Suelos de la zona templada – desde Podzols (frío, taiga) hasta Chernozems (estepas) y Kastanozems (estepas secas). Secuencia regular de norte a sur, asociada al clima y la vegetación. Los más fértiles – Chernozems y Kastanozems.

2. Suelos de los trópicos húmedos – Ferralsols, Acrisols, Alisols, Nitisols. Meteorización química profunda, empobrecimiento en bases, pero con manejo adecuado (encalado, fertilización) pueden dar altos rendimientos.

3. Suelos de regiones áridas – Calcisols, Gypsisols, Solonchaks, Solonetz. Acumulación de carbonatos, yeso y sales por déficit de humedad. Requieren mejora para su uso.

4. Suelos jóvenes y poco desarrollados – Cambisols, Regosols, Leptosols, Fluvisols. Etapas iniciales de formación, a menudo aluviales o poco desarrollados. Potencialmente fértiles, especialmente los Fluvisols.

5. Suelos hidromórficos – Gleysols y Histosols. Se forman con humedad excesiva, con desarrollo de gleyzación o acumulación de turba. Recursos importantes al drenar, pero muy sensibles a las alteraciones del régimen hídrico.

6. Suelos específicos – Andosols (volcánicos) y Vertisols (arcillosos agrietados). Propiedades únicas determinadas por la composición del material original o por la dinámica de hinchamiento‑contracción. Tienen gran importancia agronómica en sus regiones de distribución.

Comprender esta diversidad y sus patrones es la base para un uso racional del suelo, la selección de cultivos, los sistemas de fertilización y mejora, y para predecir las consecuencias ambientales del impacto antrópico. Cada suelo es el resultado de una combinación única de factores de formación, y el conocimiento de estos factores permite no solo explicar las propiedades del suelo, sino también prever su comportamiento ante un clima cambiante y las actividades económicas.

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