Cosecha y almacenamiento
La pera es una de las frutas más populares del mundo, apreciada por su textura delicada, sabor dulce y aroma. Sin embargo, cultivar una buena cosecha es solo la mitad del camino. Para disfrutar de las peras durante muchos meses, es fundamental determinar correctamente el momento de la recolección y crear las condiciones adecuadas para el almacenamiento. Según la FAO, la producción mundial anual de peras ronda las 25 millones de toneladas, y una parte importante de esta cosecha se pierde debido a errores durante la recolección y el almacenamiento (FAO, 2014). Este artículo le ayudará a evitar errores típicos y a conservar los frutos con pérdidas mínimas.
1. Maduración de los frutos
Para saber cuándo recolectar las peras, es necesario comprender qué sucede con el fruto durante la maduración. En la biología de los frutos se distinguen tres etapas clave: madurez fisiológica, madurez de recolección y madurez de consumo.
Madurez fisiológica
La madurez fisiológica es la etapa del desarrollo del fruto en la que las semillas están completamente formadas y son capaces de dar vida a una nueva planta. Para el horticultor, esta etapa es interesante porque, a partir de su inicio, el fruto adquiere la capacidad de madurar después de ser separado del árbol (Westwood, 1993). Esta propiedad la poseen los llamados frutos climatéricos, entre los que se incluyen las peras, manzanas, plátanos y tomates.
Una pera que ha alcanzado la madurez fisiológica es capaz de completar todo el proceso de maduración en el almacenamiento. En esto se basa la tecnología de almacenamiento prolongado de peras: las recolectamos duras y sin sabor, y luego “terminan” de madurar en un lugar fresco.
Madurez de recolección
La madurez de recolección es el estado del fruto en el que aún no está listo para el consumo, pero ya ha alcanzado la etapa que permite separarlo del árbol para su posterior maduración durante el almacenamiento (Jackson, 2003; Westwood, 1993).
Determinar la madurez de recolección es el punto clave para el horticultor. Si se recolecta la pera demasiado pronto, el fruto no podrá madurar adecuadamente: quedará duro, insípido y puede arrugarse durante el almacenamiento. Si se retrasa la recolección, el fruto sobremadurará en el árbol, su pulpa se volverá harinosa y no se conservará por mucho tiempo.
¿Qué determina la madurez de recolección?
- Los frutos han completado los procesos de crecimiento y acumulación de sustancias orgánicas.
- Los frutos han alcanzado el tamaño y la forma característicos de la variedad.
- Las semillas comienzan a oscurecerse, pero aún no están completamente coloreadas.
- El almidón acumulado en los frutos ha comenzado a transformarse en azúcares.
- El pedúnculo se separa fácilmente de la ramita fructífera.
Es importante entender: la madurez de recolección para las variedades de verano, otoño e invierno ocurre en diferentes momentos y se determina por diferentes indicadores. En las variedades de verano, la madurez de recolección coincide prácticamente con la de consumo; en las de invierno, la diferencia entre ambas puede ser de varios meses (Jackson, 2003).
Madurez de consumo
La madurez de consumo es el estado del fruto cuando está completamente listo para el consumo: presenta el color, aroma, pulpa jugosa y dulce característicos de la variedad (Westwood, 1993).
En las variedades de pera de verano, la madurez de recolección y la de consumo pueden coincidir o diferir solo unos días. En las variedades de otoño, la diferencia es de 1 a 3 semanas. En las variedades de invierno, la madurez de consumo se alcanza entre 2 y 3 meses después de la recolección y puede extenderse durante todo el período de almacenamiento hasta la primavera (Mandal et al., 2021).
Importante: La pera es una de las pocas frutas que recolectamos inmaduras y dejamos que maduren en el almacenamiento. La correcta determinación de la madurez de recolección es la base para un almacenamiento prolongado exitoso.
¿Por qué madura la pera después de la recolección?
La base de este proceso es el aumento climatérico (ascenso climatérico) – un incremento brusco de la intensidad respiratoria del fruto, acompañado de la liberación de etileno que desencadena los procesos de maduración (Jackson, 2003; Westwood, 1993).
El etileno es una fitohormona gaseosa producida por los frutos y actúa como señal para iniciar la maduración. En el período preclimatérico, las peras producen muy poco etileno. Cuando el fruto alcanza una determinada etapa de madurez, se desencadena una reacción en cadena: se libera etileno, que estimula una mayor liberación de etileno, y este proceso se vuelve irreversible (Jackson, 2003).
Después de la recolección, las peras continúan respirando y liberando etileno. Por eso:
- Las peras recolectadas demasiado pronto no pueden iniciar el ascenso climatérico y no maduran.
- Las peras recolectadas demasiado tarde ya han iniciado este proceso en el árbol y sobremaduran rápidamente.
- La reducción de la temperatura ralentiza la respiración y la reacción al etileno, lo que permite almacenar los frutos durante meses.
- Al almacenar peras junto a manzanas u otros frutos productores de etileno, la maduración se acelera (esto se puede utilizar para un acondicionamiento más rápido).
Así, controlando la temperatura y la composición atmosférica, el horticultor puede gestionar la velocidad de maduración de las peras después de la recolección.
2. Cuándo recolectar la cosecha
La pregunta más frecuente del horticultor es: “¿Cuándo debo recoger las peras?” No hay una respuesta universal, porque los plazos dependen de la variedad, la región, el clima de la temporada e incluso la edad del árbol. Sin embargo, existen indicadores fiables que le ayudarán a no equivocarse.
Signos de madurez de recolección: qué comprobar
Es mejor determinar la madurez de recolección mediante un conjunto de signos, ya que ninguno de ellos por separado ofrece una garantía completa (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
1. Color de las semillas
Corte varios frutos típicos a lo largo y observe las semillas. Escala de evaluación (Tarasov et al., 1981):
- 1 punto – semillas blancas, sin color (fruto inmaduro)
- 2 puntos – las puntas de las semillas comienzan a oscurecerse
- 3 puntos – semillas coloreadas hasta la mitad
- 4 puntos – ¾ de las semillas coloreadas
- 5 puntos – semillas completamente marrones (fruto sobremaduro para almacenamiento)
Para el almacenamiento prolongado, lo óptimo es que las semillas estén coloreadas entre 2 y 3 puntos. Para las variedades de verano que se consumirán de inmediato, se acepta un grado mayor (Mandal et al., 2021).
2. Color de fondo de la piel
En la mayoría de las variedades, el fondo verde se vuelve amarillo gradualmente durante la maduración. Las variedades de verano amarillean más rápido; las de invierno mantienen un tono verdoso por más tiempo. Importante: la presencia de un rubor rojo no es un indicador de madurez – depende de la luz solar y puede aparecer mucho antes de la madurez de recolección (Jackson, 2003).
3. Facilidad de separación del pedúnculo
Un fruto maduro se separa fácilmente de la rama con un ligero giro hacia arriba (Tarasov et al., 1981). Si el pedúnculo se desprende con dificultad o arranca parte de la madera – el fruto aún no está listo para la recolección. Este signo es especialmente importante para las variedades de verano.
4. Prueba de yodo-almidón
El almidón acumulado en los frutos se convierte en azúcares durante la maduración. El yodo tiñe el almidón de azul-negro, y el grado de coloración del corte permite juzgar la madurez (Westwood, 1993). Cómo realizarla:
- Corte varios frutos transversalmente (en la parte más ancha)
- Sumerja los cortes durante 5 segundos en una solución de yodo al 1% en yoduro de potasio (3 g de yodo + 1 g de yoduro de potasio por 100 ml de agua)
- Retire y seque con papel de filtro
- Evalúe el ennegrecimiento en una escala del 1 al 5 (Tarasov et al., 1981)
Recomendaciones de puntuación para la recolección:
- 1–2 puntos – solo las zonas bajo la piel están coloreadas (fruto cercano a la madurez de consumo) – para variedades de verano y frutos que se comercializarán o procesarán de inmediato.
- 2–3 puntos – aproximadamente la mitad del corte coloreada – óptimo para variedades de otoño y algunas de invierno para almacenamiento a medio plazo.
- 3–4 puntos – la mayor parte del corte coloreada, pero el corazón permanece claro – ideal para el almacenamiento prolongado de variedades de invierno (Jackson, 2003; Westwood, 1993).
La prueba de yodo-almidón es uno de los métodos más fiables y accesibles para el horticultor aficionado.
5. Firmeza de la pulpa (penetrómetro)
Método profesional – medir la fuerza necesaria para introducir una sonda en la pulpa pelada. Para peras se utiliza una sonda de 7,9 mm de diámetro (5/16 pulgada). Los valores óptimos varían según la variedad (Mandal et al., 2021; Jackson, 2003):
| Variedad | Firmeza en la recolección (Newtons) |
|---|---|
| Bartlett (Williams) | 67–84 |
| Bosc | 63–72 |
| Anjou | 58–67 |
| Conference | 62–72 |
| Duchess d’Angoulême | 45–50 |
Para el horticultor aficionado es más fácil guiarse por otros indicadores, pero si dispone de un penetrómetro, úselo.
6. Número de días desde la plena floración
Es una guía auxiliar. En promedio (Mandal et al., 2021):
- Variedades de verano: 90–100 días
- Variedades de otoño: 100–120 días
- Variedades de invierno: 120–150 días
Sin embargo, los plazos varían mucho según el clima, así que utilice esta cifra solo para una planificación preliminar.
Diferencias entre variedades de verano, otoño e invierno
Las peras se dividen en grupos según el momento de maduración, y el enfoque de recolección es diferente para cada grupo.
Variedades de verano (Bartlett / Williams, Clapp’s Favorite, Ilyinka)
- La madurez de recolección y la de consumo casi coinciden.
- Se recolectan cuando los frutos comienzan a amarillear y tienen un sabor ligeramente dulce.
- Se conservan poco tiempo: 1–2 semanas en un frigorífico normal.
- Para consumo local, es mejor esperar la maduración completa en el árbol; para transporte, recolectar 2–3 días antes.
- Las peras de verano sobremaduras se vuelven harinosas y se estropean rápidamente (Westwood, 1993).
Variedades de otoño (Conference, Bosc, Duchess)
- La madurez de recolección se produce 1–3 semanas antes que la de consumo.
- Se recolectan cuando las semillas comienzan a oscurecerse (2–3 puntos) y el color empieza a amarillear.
- Después de la recolección, requieren maduración a temperatura ambiente durante 7–14 días.
- Pueden almacenarse de 1 a 3 meses a +1…+2 °C.
- La sobremaduración en el árbol reduce su capacidad de almacenamiento (Jackson, 2003).
Variedades de invierno (Anjou, Conference tardía, Williams de invierno)
- La madurez de recolección se alcanza cuando el fruto aún está verde y firme.
- Recolección óptima con 3–4 puntos en la prueba de yodo-almidón.
- La madurez de consumo se alcanza después de 2–4 meses de almacenamiento en frío.
- Solo las peras de invierno recolectadas correctamente pueden conservarse hasta la primavera sin pérdida de calidad.
- Si se recolectan demasiado pronto, no madurarán y se arrugarán; si se hace demasiado tarde, se ablandarán en el almacenamiento y se pudrirán (Westwood, 1993; Mandal et al., 2021).
Influencia de las condiciones climáticas en los plazos de recolección
El clima de la temporada modifica significativamente las fechas de maduración (Jackson, 2003; Westwood, 1993).
- Un verano cálido acelera la maduración entre 5 y 10 días. Los frutos se recolectan antes de las fechas calendario habituales.
- Un verano frío y lluvioso retrasa la maduración. Las peras pueden no acumular los azúcares y el aroma necesarios, y la maduración se alarga.
- El clima caluroso y seco durante el llenado suele provocar una maduración prematura y una menor capacidad de conservación.
- Las lluvias abundantes justo antes de la recolección aumentan el riesgo de agrietamiento y pulpa acuosa. Estas peras se conservan peor; es mejor recolectarlas 5–7 días antes y destinarlas a procesamiento.
- Las heladas nocturnas antes de la recolección pueden dañar la piel y la pulpa – estos frutos no se conservan.
Regla general: en un año cálido, recoja las peras unos días antes; en un año frío, más tarde. No se guíe por el calendario, sino por los indicadores específicos descritos anteriormente.
Resumen para el horticultor
1. Para almacenamiento prolongado, recoja las peras de invierno firmes, con piel verde y una puntuación de 3–4 en la prueba de yodo-almidón.
2. Para almacenamiento a medio plazo (1–3 meses) – variedades de otoño con 2–3 puntos, cuando las semillas están medio marrones.
3. Para consumo inmediato – variedades de verano: espere un ligero amarilleo y un sabor dulce.
4. Nunca se fíe de un solo indicador – verifique el conjunto: facilidad de separación del pedúnculo, color de las semillas, prueba de almidón.
5. En un verano lluvioso, recolecte antes – la humedad reduce la capacidad de conservación.
6. Recuerde: una recolección demasiado temprana provoca pérdida de peso (el fruto crece hasta el último momento) y pérdida de sabor; una demasiado tardía provoca caída y pudrición.
3. Normas de recolección
Una recolección adecuada es tan importante como el cultivo. Una pera recogida descuidadamente puede no madurar, pudrirse o perder su sabor antes de llegar a la mesa. En este capítulo se ofrecen normas sencillas pero importantes para conservar cada fruto.
Mejor momento del día y condiciones meteorológicas
- La mañana es el mejor momento. Recoja las peras temprano por la mañana, después de que se haya secado el rocío, pero antes de que el sol caliente los frutos. Los frutos frescos son más resistentes, se dañan menos y respiran más lentamente después de la recolección (Westwood, 1993). Si recolecta en un día caluroso, los frutos pierden humedad rápidamente, se marchitan y se conservan peor.
- Tiempo seco. Nunca recoja peras durante la lluvia o inmediatamente después. Los frutos mojados se dañan con más facilidad, desarrollan enfermedades fúngicas más rápidamente y la piel húmeda es más susceptible a daños mecánicos (Agustí, 2010).
- Los frutos deben estar secos. Si hay gotas de agua en las peras, déjelas secar naturalmente – no las frote para no dañar la capa cerosa.
- En temporada lluviosa, intente recolectar en un intervalo entre lluvias – incluso si los frutos parecen un poco menos maduros, es mejor recogerlos antes que perderlos por agrietamiento y podredumbres.
Técnica de recolección: cómo recoger sin dañar
Las peras son frutos delicados. Cada presión con el dedo deja una marca que con el tiempo se oscurece y se convierte en un foco de podredumbre. Siga estas reglas:
1. Sujete el fruto con toda la palma. No lo apriete con los dedos – coloque la palma debajo del fruto, abrazándolo desde abajo. Coloque el dedo índice sobre el pedúnculo, en el punto de unión a la rama (Tarasov et al., 1981).
2. Gire el fruto hacia arriba. Con un movimiento suave, gire la pera hacia arriba alrededor de su eje – un fruto maduro se separará fácilmente de la ramita fructífera. No tire ni sacuda. Con una recolección correcta, el pedúnculo queda intacto (Mandal et al., 2021).
3. Conserve el pedúnculo. Las peras para almacenamiento deben tener el pedúnculo. Si se arranca, los patógenos de podredumbre entran por la herida y el fruto se estropea rápidamente. Los frutos sin pedúnculo no son aptos para el almacenamiento prolongado (Potapov et al., 2000).
4. No arranque, sino “desatornille”. Imagine que está desenroscando una tapa de un frasco – ese movimiento asegura una separación limpia sin dañar la piel.
5. Recoja en dos pasos para árboles altos. Si trabaja desde una escalera, primero separe con cuidado el fruto de la rama y luego colóquelo en la cesta o cubo. No arroje ni vierta las peras de la cesta a la caja – esto causa magulladuras.
6. Comience por las ramas inferiores y avance hacia arriba. Así no derribará accidentalmente los frutos ya maduros de las ramas superiores.
Preparación para la recolección
- Córtese las uñas o trabaje con guantes finos de algodón – las uñas largas rayan fácilmente la fina piel de la pera (Tarasov et al., 1981).
- Prepare los recipientes con antelación. Necesitará cestas poco profundas, cajas o contenedores de plástico con paredes lisas. La profundidad no debe superar los 30–40 cm para que los frutos inferiores no se aplasten (Potapov et al., 2000). Forre el fondo y los laterales con papel suave o virutas de madera.
- Ate un paño a la cesta o colóquese una correa al hombro – para tener las manos libres y recoger con cuidado.
- No utilice bolsas de plástico para la recolección – los frutos “sudan” en ellas, se estropean rápidamente y la piel se daña por el roce entre ellos.
- Un recipiente separado para cada árbol. Si mezcla peras de diferentes árboles (con distinto grado de madurez o variedad), la clasificación se complica y parte de los frutos puede estropearse.
Prevención de daños mecánicos
Los daños son la principal causa de pérdidas de peras durante el almacenamiento. Cualquier rasguño, magulladura o punción es una “puerta de entrada” para hongos y bacterias (Agustí, 2010).
- Evite los golpes. Nunca arroje las peras al recipiente – incluso desde una altura de 10 cm, el golpe provoca daños internos que no se ven externamente, pero que se manifestarán a las pocas semanas como pardeamiento de la pulpa.
- Coloque las peras “con la cabeza hacia abajo” – con el pedúnculo hacia abajo, para que no se presionen entre sí. Entre las capas coloque virutas o papel suave.
- No llene los recipientes hasta el borde. Deje 5–7 cm hasta el borde para que, al transportarlos, los frutos superiores no sean presionados por la tapa u otras cajas.
- Utilice un acolchado suave en el recipiente – virutas de madera (preferiblemente de frondosas, sin resina), servilletas de papel o rejillas especiales para frutas.
- No limpie la capa cerosa natural de los frutos – es una protección natural contra la evaporación y las enfermedades. ¡No se deben frotar las peras con un paño durante la recolección!
Errores típicos en la recolección
Error 1: Recolección demasiado temprana o demasiado tardía. Ya lo hemos tratado en detalle en el capítulo anterior. Añadimos: si tiene dudas, es mejor esperar 2–3 días y volver a comprobar los indicadores que recolectar frutos inmaduros que nunca se volverán dulces (Jackson, 2003).
Error 2: Recolección de frutos mojados. La piel húmeda es más frágil, se daña fácilmente y las enfermedades se desarrollan más rápido. Espere siempre a que los frutos y el árbol se sequen después del rocío o la lluvia (Westwood, 1993).
Error 3: Uso de recogedores de vara larga sin amortiguación. Si utiliza un recogedor de frutas, forre el interior con espuma o tela – el borde rígido daña la piel. Nunca sacuda las peras para que caigan al suelo o a un recipiente rígido.
Error 4: Colocar frutos dañados junto con los sanos. Cualquier pera con grieta o magulladura libera etileno y acelera la maduración de las vecinas, además de ser fuente de esporas de hongos. Estos frutos deben separarse inmediatamente para procesamiento (Agustí, 2010).
Error 5: Mezclar variedades y épocas de maduración. Las diferentes variedades tienen diferente capacidad de conservación, y las peras tempranas colocadas junto a las de invierno acelerarán su maduración. Clasifique inmediatamente.
Error 6: Dejar las peras recolectadas mucho tiempo al sol. Los rayos solares directos calientan los frutos, aumentando la respiración y acelerando el envejecimiento. Justo después de la recolección, lleve la cosecha a la sombra o a un lugar fresco (Westwood, 1993).
Qué hacer inmediatamente después de la recolección
- Lleve la cosecha a la sombra y enfríela lo antes posible. Cada hora de demora a +20 °C reduce el tiempo de conservación en una semana. Si no dispone de cámara frigorífica, coloque las cajas en el lugar más fresco – sótano, bodega, cobertizo con sombra.
- Clasifique las peras el mismo día (véase el capítulo siguiente). Cuanto antes separe los frutos dañados de los sanos, menor será el riesgo de infección de todo el lote.
- ¡No lave las peras antes de almacenarlas! El agua elimina la capa protectora de cera e introduce esporas de enfermedades en las microfisuras. Lave los frutos solo inmediatamente antes de consumirlos o procesarlos (Potapov et al., 2000).
Resumen para el horticultor
- Recolecte en tiempo seco, por la mañana, cuando el rocío se haya evaporado pero el sol aún no caliente.
- Sujete el fruto con la palma, sepárelo con un suave giro hacia arriba y conserve el pedúnculo.
- No arroje, no aplaste; coloque en recipientes poco profundos con acolchado suave.
- Separe siempre los frutos dañados de los sanos.
- Enfríe la cosecha recolectada lo antes posible – esta es la condición principal para la conservación.
- No lave las peras antes del almacenamiento.
4. Clasificación de la cosecha
La clasificación no es simplemente “poner los frutos en montones”. Es una etapa clave que determina cuántas peras podrá conservar, cuántas procesar y cuántas, lamentablemente, perderá. Una clasificación adecuada inmediatamente después de la recolección permite prevenir la infección masiva de frutos sanos y prolongar su vida útil (Agustí, 2010; Potapov et al., 2000).
Por qué clasificar inmediatamente después de la recolección
- Para prevenir la propagación de enfermedades. Un fruto podrido puede estropear toda una caja, especialmente si se encuentra en un recipiente cerrado. Las esporas de hongos se diseminan rápidamente por el aire y por contacto.
- Para separar por destino. Las peras destinadas al almacenamiento prolongado deben ser de calidad impecable. Los frutos ligeramente dañados o inmaduros es mejor procesarlos o consumirlos pronto.
- Para facilitar el control. Al clasificar, también evalúa el estado general de la cosecha y puede detectar a tiempo problemas (por ejemplo, signos de enfermedades o daños por plagas).
- Para ahorrar espacio. No ocupe espacio en el almacén con frutos que de todos modos no sobrevivirán el invierno.
Grupos de clasificación
Toda la partida de peras debe dividirse en tres grupos principales (Westwood, 1993; Mandal et al., 2021):
1. Peras para almacenamiento prolongado (selección)
Estos frutos deben cumplir los requisitos más estrictos:
- Piel intacta y sin daños – sin rasguños, magulladuras, grietas ni perforaciones.
- Presencia de pedúnculo – imprescindible, de lo contrario el fruto se pudre rápidamente por la base.
- Grado de madurez correcto – para variedades de invierno (3–4 puntos en la prueba de yodo-almidón), para otoño (2–3 puntos).
- Tamaño y color uniformes – dentro de un lote, es deseable que los frutos sean de tamaño similar para que maduren de manera uniforme.
- Sin signos de enfermedades – incluso la mancha más pequeña puede ser el inicio de una podredumbre.
Estas peras se colocan cuidadosamente en los recipientes, se intercalan con material suave y se llevan al almacén. Se procura no manipularlas hasta que alcancen la madurez de consumo.
2. Peras para procesamiento y consumo rápido
Aquí se incluyen los frutos que no son aptos para el almacenamiento prolongado, pero que son perfectamente comestibles o procesables:
- Ligeramente dañados – con pequeñas magulladuras, rasguños, pero sin signos de podredumbre. Estos frutos deben consumirse en 1–2 semanas o procesarse: hacer mermelada, compota, deshidratar, hacer zumo.
- Un poco inmaduros – si se recolectaron accidentalmente antes de tiempo, se pueden madurar a temperatura ambiente (pero no todas las variedades maduran bien después de una recolección demasiado temprana).
- Fuera de calibre – frutos demasiado pequeños o demasiado grandes que no son cómodos para embalar en recipientes estándar, pero que son igualmente sabrosos.
Estas peras no se colocan en el almacenamiento común para que no sean fuente de problemas para los frutos seleccionados.
3. Frutos dañados y enfermos (desecho)
Son frutos que no se pueden consumir ni procesar sin un corte severo de las partes afectadas:
- Con signos evidentes de podredumbre – blandos, acuosos, con moho u olor desagradable.
- Muy magullados – con piel rota y pulpa dañada.
- Dañados por plagas – con galerías de larvas o rastros de actividad.
- Con grietas profundas por donde han entrado esporas de enfermedades.
Estos frutos deben desecharse inmediatamente (enterrar en un compostero, pero lejos de los árboles) o darse a los animales si es seguro. Nunca los deje cerca de frutos sanos.
Cómo clasificar correctamente: instrucciones paso a paso
1. Prepare varios tipos de recipientes – cajas para frutos seleccionados, recipiente separado para procesamiento, y un cubo o saco para desecho.
2. Trabaje en un lugar bien iluminado para ver todos los defectos.
3. Examine cada fruto por todos los lados. Gire la pera en sus manos, prestando atención al cáliz (parte superior) y a la base (unión del pedúnculo) – allí suele comenzar la podredumbre.
4. Compruebe la presencia del pedúnculo. Si está arrancado, sepárelo para el grupo de “procesamiento” o “desecho” según su estado.
5. Deseche los frutos con manchas oscuras, zonas blandas u olor a fermentación.
6. Clasifique por tamaño (no es necesario calibrar al milímetro, pero separe aproximadamente los grandes de los pequeños). Esto ayuda a apilar de manera más uniforme y controlar la maduración.
7. Lávese las manos y las herramientas entre lotes, especialmente si ha manipulado frutos enfermos, para no transmitir la infección a los sanos.
Qué hacer con los frutos sin pedúnculo
Las peras sin pedúnculo no son aptas para el almacenamiento prolongado – a través de la herida abierta penetran fácilmente los agentes de podredumbre (Potapov et al., 2000). Sin embargo:
- Si el fruto está entero y maduro, se puede comer en los próximos días o procesar.
- Si el fruto está inmaduro pero sin otros daños, colóquelo aparte para que madure a temperatura ambiente y utilícelo en primer lugar.
- Nunca coloque estos frutos en el almacenamiento común.
Clasificación por grado de madurez dentro de un mismo lote
Incluso los frutos de un mismo árbol pueden tener diferente grado de madurez (Westwood, 1993). Para el almacenamiento, es mejor seleccionar frutos del mismo grado de madurez en cada unidad de envase. Si en una misma caja se colocan peras con diferente madurez, las más maduras liberarán más etileno y acelerarán la maduración de las menos maduras, lo que provocará falta de uniformidad y pérdida de sabor (Jackson, 2003).
Durante la clasificación, puede comprobar adicionalmente el grado de madurez con la prueba de yodo-almidón (véase el capítulo 2) y distribuir los frutos en grupos: para almacenamiento prolongado (3–4 puntos), para medio (2–3 puntos) y para consumo inmediato (1–2 puntos).
Calidad de los recipientes para los frutos clasificados
- Para los frutos seleccionados, utilice cajas limpias y secas, sin olores extraños. Forre el fondo y los laterales con papel suave o virutas secas.
- No utilice cajas que hayan contenido frutos enfermos sin una desinfección minuciosa.
- Para los frutos destinados a procesamiento, puede usar recipientes más sencillos, pero también limpios y no demasiado profundos.
Resumen para el horticultor
- Clasifique las peras el día de la recolección, sin demora.
- Divídalas en tres grupos: selección para almacenamiento, para procesamiento/consumo rápido y desecho.
- Para el almacenamiento, conserve solo los frutos enteros con pedúnculo, sin manchas ni signos de enfermedades y con el mismo grado de madurez.
- Los frutos sin pedúnculo, con rasguños o magulladuras – para procesamiento o consumo inmediato.
- Los frutos podridos o muy dañados deben retirarse y desecharse de inmediato.
- Clasifique por tamaño y grado de madurez para asegurar una maduración uniforme.
- Utilice recipientes limpios.
5. Condiciones de almacenamiento
Ha recolectado correctamente, en el momento adecuado y ha clasificado minuciosamente. Ahora la tarea principal es crear unas condiciones en las que las peras “duerman” y maduren lentamente, conservando su sabor y aroma hasta el momento en que decida consumirlas. La pera es un organismo vivo; incluso después de la recolección, respira, pierde humedad y cambia gradualmente. Nuestra tarea es ralentizar al máximo estos procesos (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
Temperatura de almacenamiento
La temperatura es la herramienta más poderosa para controlar la calidad de las peras durante el almacenamiento.
Cuanto más baja es la temperatura, más lenta es la respiración de los frutos y más tiempo se conservan. Para la mayoría de las variedades de pera, la temperatura óptima de almacenamiento se encuentra en el rango de –1 a 0 °C. A esta temperatura, los procesos fisiológicos se ralentizan al máximo, pero los frutos no se congelan (Westwood, 1993; Hochmuth & Sideman, 2023).
¿Por qué –1…0 °C?
- La intensidad respiratoria a 0 °C es aproximadamente 3 veces menor que a +10 °C y 10 veces menor que a +20 °C (Jackson, 2003).
- Se ralentiza la liberación de etileno – la hormona de la maduración.
- Disminuye la actividad de las enzimas que provocan el ablandamiento y el pardeamiento de la pulpa.
- Se retrasa el desarrollo de patógenos (hongos y bacterias).
Matices importantes:
- El punto de congelación de las peras depende del contenido de azúcares y es de aproximadamente –1,5…–2,5 °C. Si los frutos se congelan, su pulpa se vuelve vítrea y, después de descongelarse, acuosa e insípida. Por tanto, no permita que la temperatura baje de –1,5 °C (Westwood, 1993).
- Las variedades tempranas y de verano (Bartlett, Clapp’s Favorite) son más sensibles al frío y pueden sufrir daños por frío por debajo de 0 °C, por lo que se almacenan a +1…+2 °C, pero su vida útil es más corta: 2–4 semanas (Hochmuth & Sideman, 2023).
- Las variedades de otoño e invierno (Conference, Bosc, Anjou, Pass‑Crassane) toleran bien –1…0 °C y pueden almacenarse de 2 a 6–8 meses según la variedad y las condiciones (Mandal et al., 2021; Hochmuth & Sideman, 2023).
Regla de oro: cuanto más estable sea la temperatura, mejor. Las fluctuaciones superiores a 0,5 °C estimulan la respiración y acortan la vida útil. Evite abrir el almacén con frecuencia en tiempo frío; si lo abre, hágalo rápidamente.
Humedad relativa
Las peras contienen entre un 80 y un 85% de agua, y durante el almacenamiento pierden humedad constantemente por evaporación. Si la humedad es inferior al 85%, los frutos comienzan a arrugarse, perder firmeza y aspecto comercial (Westwood, 1993; Hochmuth & Sideman, 2023).
La humedad óptima para el almacenamiento de peras es del 90–95%. Con esta humedad, la evaporación es mínima, los frutos se mantienen jugosos y firmes.
Cómo mantener una humedad elevada:
- Utilice recipientes con tapas ajustadas o bolsas de plástico (con pequeños orificios de ventilación).
- Humedezca regularmente el suelo y las paredes del almacén (pero no permita que se acumule agua sobre los frutos).
- Coloque recipientes abiertos con agua en el almacén.
- Evite corrientes de aire que sequen el ambiente.
Precaución: con una humedad superior al 95% y una ventilación insuficiente, se crean condiciones propicias para el desarrollo de mohos. Por lo tanto, la humedad debe mantenerse junto con una buena circulación de aire.
Ventilación y composición de gases
Las peras continúan respirando después de la recolección: absorben oxígeno y liberan dióxido de carbono y etileno. Si no hay ventilación en el almacén, la concentración de dióxido de carbono y etileno aumenta, lo que puede provocar trastornos fisiológicos (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
Normas de ventilación:
- El almacén debe contar con ventilación natural o forzada que garantice un intercambio de aire al menos 1 o 2 veces al día.
- Es importante que el aire circule alrededor de las cajas y recipientes, no solo en los pasillos. Para ello, coloque los recipientes sobre rejillas o palés, dejando un espacio entre las cajas y la pared.
- Evite el estancamiento de aire en las esquinas y entre las pilas – allí se acumula etileno, que acelera la maduración.
Control adicional (para horticultores experimentados):
Para el almacenamiento prolongado (más de 3 meses), se puede utilizar la atmósfera controlada (AC) . Es una tecnología comercial, pero algunos elementos pueden ser útiles en condiciones amateur:
- Reducir el oxígeno al 2–3% y aumentar el dióxido de carbono al 1–2% ralentiza significativamente la respiración y la maduración (Hochmuth & Sideman, 2023; Jackson, 2003).
- Para variedades de invierno como Anjou, Conference y Bosc, los parámetros de AC recomendados son: 1,5–2,5% O2 y 0,5–2,5% CO2 a –1…0 °C (Mandal et al., 2021).
- En casa, se puede lograr un efecto aproximado de AC colocando las peras en bolsas de plástico con pequeños agujeros (¡pero no herméticas!) – esto crea un microclima con O2 reducido y CO2 elevado que ralentiza la maduración.
Importante: el envasado completamente hermético sin acceso de aire provoca respiración anaeróbica, olor a alcohol y deterioro de los frutos. Por lo tanto, siempre deje acceso al aire, al menos a través de unos pocos agujeros.
Embalaje para el almacenamiento
Un embalaje adecuado protege las peras de daños mecánicos, pérdida de humedad e influencias mutuas.
Tipos de embalaje:
1. Cajas (de madera o cartón) – la opción más común. Las peras se colocan en una o dos capas, intercalando papel suave o virutas de madera seca (preferiblemente de frondosas, sin resina). Las virutas actúan como amortiguador y absorben el exceso de humedad (Potapov et al., 2000).
2. Envolver cada fruto en papel – método clásico para variedades valiosas. Se utiliza papel fino pero resistente (pergamino, papel encerado). Esto protege de la presión mutua, reduce la evaporación y retrasa la propagación de infecciones (Mandal et al., 2021).
3. Bolsas o forros de plástico – crean un microclima con alta humedad y bajo oxígeno, lo que ralentiza la maduración. Importante: las bolsas deben estar abiertas o tener perforaciones (1–2 agujeros de 5 mm de diámetro) para el intercambio de gases. El sellado completo provoca deterioro (Westwood, 1993).
4. Contenedores de plástico con tapa – prácticos para pequeños lotes. La tapa debe tener orificios de ventilación.
Principios de colocación:
- Coloque los frutos en hileras, pero no demasiado apretados – debe haber un pequeño espacio entre ellos para la circulación del aire.
- La capa inferior no debe soportar la presión de la superior – por ello, las cajas no se llenan con más de 2 o 3 capas de frutos.
- Intercale cada capa con virutas o papel. El grosor del acolchado debe ser de 1–2 cm.
- Coloque los frutos con pedúnculo hacia abajo o de lado, para que no dañen a los vecinos.
Qué hacer con los frutos que comienzan a madurar
Incluso en las mejores condiciones, algunas peras pueden empezar a madurar antes de tiempo. Hay que retirarlas del almacén a tiempo y consumirlas o trasladarlas a un lugar más fresco para un almacenamiento breve. Signos de inicio de maduración:
- Ligero amarilleo de la piel.
- Aparición de aroma.
- La pulpa se vuelve ligeramente blanda al tacto.
Estas peras no volverán a su estado anterior, por lo que deben consumirse en primer lugar.
Vida útil aproximada de diferentes variedades (a –1…0 °C y 90–95% de humedad)
| Grupo de variedades | Ejemplos | Vida útil |
|---|---|---|
| Verano | Bartlett, Clapp’s Favorite | 2–4 semanas |
| Otoño | Conference, Bosc, Duchess | 2–4 meses |
| Invierno | Anjou, Pass‑Crassane, Williams de invierno | 4–6 (hasta 8) meses |
(Jackson, 2003; Hochmuth & Sideman, 2023; Mandal et al., 2021)
Con qué frecuencia revisar las peras almacenadas
- En las primeras 2–3 semanas después del almacenamiento, revise cada 3–5 días – durante este tiempo se manifiestan daños ocultos y comienzan las podredumbres.
- Después, basta con revisar cada 2–3 semanas.
- En cada inspección, retire cualquier fruto con signos de podredumbre, ablandamiento u oscurecimiento. No los deje junto a los sanos.
- Lleve un registro sencillo – anote las fechas de inspección y el estado para detectar tendencias (por ejemplo, si en una esquina del almacén se estropean más frutos, significa que allí la ventilación o la temperatura son deficientes).
Resumen para el horticultor
- Temperatura: –1…0 °C para variedades de invierno, +1…+2 °C para las de verano. Evite fluctuaciones.
- Humedad: 90–95%. No permita que los frutos se sequen.
- Ventilación: asegure la circulación del aire, pero sin corrientes. Elimine el exceso de etileno.
- Embalaje: cajas con virutas o papel, envoltura individual, bolsas de plástico con agujeros.
- Controle: inspeccione regularmente, retire los frutos que comiencen a estropearse.
- Recuerde: incluso en condiciones ideales, el almacenamiento no es infinito – planifique el uso de la cosecha dentro de los plazos indicados para sus variedades.
6. Causas de las pérdidas durante el almacenamiento
Ha hecho todo bien: recolectó a tiempo, recogió con cuidado, clasificó minuciosamente y creó buenas condiciones. Pero incluso con el mayor cuidado, parte de la cosecha puede estropearse. Las pérdidas durante el almacenamiento no son simplemente “algo que pasó”. Siempre tienen una causa concreta: enfermedad, trastorno fisiológico o error en las condiciones de almacenamiento. Comprender estas causas es el primer paso para reducir las pérdidas en la próxima temporada (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
Todas las pérdidas durante el almacenamiento se pueden dividir en tres grupos:
1. Enfermedades de almacenamiento – infecciones por hongos y bacterias.
2. Trastornos fisiológicos – alteraciones del metabolismo del propio fruto.
3. Incumplimiento de las condiciones de almacenamiento – errores en temperatura, humedad, ventilación.
Enfermedades de almacenamiento
Esta es la principal causa de pérdidas de peras durante el almacenamiento. Los hongos y bacterias penetran en el fruto a través de microfisuras, heridas, el pedúnculo o aberturas naturales (lenticelas, estomas) y destruyen gradualmente la pulpa (Agustí, 2010; Westwood, 1993).
1. Moho gris (Botrytis cinerea)
Aspecto: aparece una mancha blanda, acuosa y de color marrón claro en la superficie del fruto. La mancha se agranda rápidamente y se cubre de un moho gris y velloso – son las esporas del hongo. El olor es dulce‑pútrido.
Cómo entra: el hongo penetra a menudo a través del cáliz (parte superior del fruto) o de heridas. Infecta los frutos ya en el huerto, pero se manifiesta durante el almacenamiento. Se desarrolla especialmente rápido con alta humedad y temperaturas superiores a 0 °C (Mandal et al., 2021).
Prevención:
- Clasificación minuciosa – retire los frutos con la más mínima sospecha.
- Asegure una rápida ventilación y secado de los frutos antes del almacenamiento.
- Evite la condensación sobre los frutos.
- Mantenga la temperatura alrededor de 0 °C – a –1 °C el desarrollo del hongo se ralentiza mucho.
2. Moho azul (Penicillium expansum)
Aspecto: aparece una mancha marrón clara hundida en la piel; luego la pulpa bajo ella se vuelve blanda, acuosa y aparece un moho de color azul‑verdoso en la superficie. La podredumbre penetra rápidamente en el interior.
Cómo entra: a través de cualquier daño en la piel – rasguños, magulladuras, grietas. Especialmente a menudo a través del lugar donde se arrancó el pedúnculo. La infección ocurre durante la recolección y clasificación (Westwood, 1993).
Prevención:
- Conserve el pedúnculo – es la principal protección.
- Evite los daños mecánicos.
- Enfríe los frutos lo antes posible después de la recolección.
- Almacene a –1…0 °C.
3. Alternariosis (Alternaria spp.)
Aspecto: manchas oscuras, casi negras, secas y hundidas en la piel. La pulpa bajo las manchas se oscurece y se vuelve amarga. A menudo afecta a frutos que han permanecido mucho tiempo en el árbol o que se recolectaron sobremaduros (Agustí, 2010).
Cómo entra: el hongo vive en restos vegetales y llega a los frutos a través de microfisuras o del cáliz. Se desarrolla a temperaturas superiores a +2 °C.
Prevención:
- Recolección oportuna – no permita la sobremaduración.
- Elimine las hojas y frutos caídos del huerto.
- Almacene a una temperatura cercana a 0 °C.
4. Podredumbre por Phytophthora (Phytophthora spp.)
Aspecto: mancha dura, correosa, de color marrón oscuro y bordes irregulares. La pulpa bajo la mancha se vuelve densa y amarga. Es menos común que otras podredumbres, pero puede causar pérdidas graves, especialmente en años húmedos (Mandal et al., 2021).
Cómo entra: las esporas del hongo viven en el suelo y en los restos vegetales. Llegan a los frutos a través de salpicaduras de lluvia o riego.
Prevención:
- Evite el contacto de los frutos con el suelo.
- Asegure una buena ventilación del dosel.
- Controle las malas hierbas en el área alrededor del tronco.
Trastornos fisiológicos
No son enfermedades, sino alteraciones del metabolismo del propio fruto. Las causas son condiciones de cultivo desfavorables (sequía, exceso de humedad, deficiencia de nutrientes) o errores durante el almacenamiento. La pera puede tener un aspecto externo saludable, pero en su interior ya han comenzado cambios irreversibles (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
1. Escaldado (quemadura superficial)
Aspecto: aparecen manchas marrones o pardas de forma irregular en la piel. Las manchas pueden fusionarse, la piel se arruga. La pulpa bajo las manchas permanece sana, pero el aspecto exterior se deteriora mucho.
Causa: oxidación de compuestos naturales en la piel (α‑farneseno) bajo la acción del etileno. Cuanto más tiempo se almacenan las peras, mayor es el riesgo de escaldado. Las variedades de invierno (Anjou, Bosc, Conference) son especialmente susceptibles durante el almacenamiento prolongado (Jackson, 2003).
Prevención:
- Recolección oportuna (ni demasiado temprana ni demasiado tardía).
- Enfriamiento rápido después de la recolección.
- Reducción de la concentración de etileno en el almacén (ventilación).
- Para almacenes comerciales – tratamientos con antioxidantes.
2. Pardeamiento interno de la pulpa (corazón pardo)
Aspecto: externamente el fruto puede tener un aspecto normal. Al cortarlo, se observa que la pulpa alrededor de la cavidad seminal se ha vuelto marrón, seca o, por el contrario, acuosa. El sabor se vuelve amargo. A menudo afecta a frutos grandes (Mandal et al., 2021).
Causa: más frecuentemente – deficiencia de calcio en los frutos o concentración excesivamente alta de dióxido de carbono en el almacén. También puede ser provocada por una recolección demasiado tardía o por altas temperaturas durante el almacenamiento (Westwood, 1993).
Prevención:
- Nutrición equilibrada de los árboles – especialmente con calcio y potasio.
- Recolección en los plazos óptimos.
- Control de la composición gaseosa en el almacén (no permita que el CO2 supere el 2–3%).
- No almacene frutos muy grandes más allá de los plazos habituales.
3. Daño por congelación (lesión por frío)
Aspecto: la piel se vuelve vítrea, aparecen zonas hundidas y acuosas. Después de la descongelación, la pulpa se vuelve blanda, acuosa e insípida. En caso de congelación severa, pierde totalmente su estructura.
Causa: almacenamiento a temperaturas inferiores al punto de congelación del fruto (por debajo de –1,5…–2 °C). Incluso una bajada breve de la temperatura puede causar daños (Westwood, 1993; Hochmuth & Sideman, 2023).
Prevención:
- Controle cuidadosamente la temperatura en el almacén.
- Coloque un termómetro en el punto más frío.
- No almacene peras junto a productos que requieran temperaturas más bajas.
4. Pulpa acuosa y vítrea
Aspecto: la pulpa se vuelve translúcida, vítrea, de aspecto jugoso, pero de sabor insípido. Es frecuente en frutos grandes, especialmente en años con lluvias abundantes antes de la recolección.
Causa: alteración de la estructura de las paredes celulares debido a la entrada excesiva de agua en los frutos antes de la recolección. Las células se rompen y el jugo sale al espacio intercelular (Agustí, 2010).
Prevención:
- Controle el riego durante el llenado de los frutos – evite cambios bruscos.
- En veranos lluviosos, recolecte la cosecha 5–7 días antes de lo habitual.
- Estos frutos no son aptos para el almacenamiento prolongado – utilícelos en primer lugar.
5. Agrietamiento
Aspecto: aparecen grietas longitudinales o transversales en la piel, a menudo en la base o en los costados. Las grietas se secan o se convierten en puertas de entrada para las podredumbres.
Causa: crecimiento desigual del fruto debido a la alternancia de tiempo seco y húmedo. La piel no puede seguir el ritmo del rápido crecimiento de la pulpa (Mandal et al., 2021).
Prevención:
- Riego uniforme durante el período de crecimiento activo de los frutos.
- Acolchado alrededor del tronco para mantener una humedad estable del suelo.
- Las variedades con piel gruesa son menos propensas al agrietamiento.
Incumplimiento de las condiciones de almacenamiento
Incluso los frutos sanos pueden estropearse si se violan los parámetros de almacenamiento. A menudo, esto es el resultado de descuido o de falta de equipamiento.
1. Temperatura demasiado alta
Consecuencias:
- Respiración y maduración aceleradas – los frutos sobremaduran y se vuelven harinosos.
- Rápido desarrollo de enfermedades – a +5 °C, el moho se desarrolla 2–3 veces más rápido que a 0 °C (Jackson, 2003).
- Pérdida de humedad y arrugamiento.
- Aparición de escaldado y pardeamiento interno.
Qué hacer: controle la temperatura con un termómetro en varios puntos del almacén. No se fíe de la “sensación” – el termómetro debe ser preciso.
2. Humedad demasiado baja (<85%)
Consecuencias:
- Los frutos pierden agua – se arrugan, se vuelven flácidos, la piel pierde brillo.
- Disminuye el peso de los frutos.
- El sabor empeora – la concentración de azúcar aumenta, pero el fruto parece menos jugoso.
Qué hacer: mantenga la humedad entre el 90 y el 95%. Instale un higrómetro. Si la humedad es baja, coloque recipientes abiertos con agua, humedezca el suelo, utilice envases herméticos.
3. Humedad demasiado alta (>95%) y falta de ventilación
Consecuencias:
- Se forma condensación en los frutos – gotas de agua en la superficie.
- La condensación crea un entorno ideal para el moho gris y el moho azul.
- Los frutos “se asfixian” – se acumula dióxido de carbono y aparece olor a alcohol.
Qué hacer: asegure la circulación del aire – deje espacios entre las cajas, no llene el almacén por completo. Ventile regularmente. No utilice envases completamente herméticos.
4. Acumulación de etileno
Consecuencias:
- El etileno – hormona de la maduración – acelera todos los procesos de envejecimiento (Westwood, 1993).
- Los frutos amarillean, se ablandan y pierden aroma.
- Aumenta el riesgo de escaldado y pardeamiento interno.
Fuentes de etileno en el almacén:
- Las propias peras (especialmente las que están madurando).
- Manzanas, plátanos, melones – si se almacenan cerca.
- Frutos sobremaduros o dañados.
Qué hacer:
- Almacene las peras separadas de las manzanas y otras frutas productoras de etileno.
- Retire regularmente los frutos sobremaduros y dañados.
- Asegure la ventilación para eliminar el etileno.
- Para el almacenamiento prolongado de variedades de invierno – utilice ventilación con extracción o instale absorbedores de etileno (filtros especiales, no siempre disponibles en condiciones amateur, pero se puede usar carbón activado o permanganato de potasio en recipientes abiertos).
5. Mezcla de diferentes variedades y épocas de maduración
Consecuencias: las variedades de verano producen más etileno y aceleran la maduración de las de invierno, acortando su vida útil.
Qué hacer: almacene las variedades por separado. Si no es posible, al menos separe las de verano y otoño de las de invierno en cajas diferentes y en zonas diferentes del almacén.
Tabla resumen de prevención de pérdidas
| Causa de pérdida | Prevención principal |
|---|---|
| Enfermedades fúngicas | Clasificación minuciosa, pedúnculo intacto, secado y enfriamiento rápidos, baja temperatura |
| Trastornos fisiológicos (escaldado, pardeamiento) | Recolección oportuna, nutrición equilibrada, buena ventilación, control de CO2 y etileno |
| Daño por congelación | Control preciso de la temperatura, no almacenar a –1,5 °C o menos |
| Pérdida de humedad | Alta humedad (90–95%), envase hermético, sin corrientes de aire |
| Exceso de etileno | Almacenamiento separado de manzanas, eliminación regular de frutos sobremaduros, ventilación |
| Condensación y aire estancado | Ventilación, espacios entre recipientes, aireación, envase transpirable |
Resumen para el horticultor
- Las enfermedades son el principal enemigo. Comienzan con heridas y microfisuras. Por eso, la mejor protección es una recolección cuidadosa, el pedúnculo intacto y una clasificación minuciosa.
- Los trastornos fisiológicos suelen estar relacionados con deficiencia de calcio, exceso de etileno o temperatura inadecuada. Equilibre la nutrición, almacene a –1…0 °C y asegure la ventilación.
- El incumplimiento de las condiciones de almacenamiento es el resultado de la falta de atención. Controle la temperatura y la humedad con instrumentos, no “a ojo”.
- Inspeccione regularmente las peras almacenadas. La retirada oportuna de un fruto enfermo puede salvar todo el lote.
- Anote los parámetros principales y las fechas de inspección – esto le ayudará a entender dónde surgen los problemas y a ajustar las condiciones en la próxima temporada.
Referencias
- Agusti, M. (2010). ‘Desarrollo del fruto’, in Fruticultura. Madrid, Spain: Ediciones Mundi-Prensa, pp. 127-148.
- Colavita, G.María., Curetti, M., Sosa, M.Cristina., Vita, L.I. (2021). ‘Pear’, in Mandal, D., Wermund, U., Phavaphutanon, L., Cronje, R. (ed.) Temperate Fruits. Production, Processing, and Marketing. Burlington, Canada: Apple Academic Press, pp. 107-182.
- Hochmuth, G.J., Sideman, R.G. (2023). ‘Harvesting, Handling, and Storage’, in Knott's Handbook for Vegetable Growers. : John Wiley & Sons, pp. 475-564.
- Jackson, J.E. (2003). ‘Eating quality and its retention’, in Biology of Apples and Pears. Cambridge, UK: Cambridge University Press, pp. 341-383.
- Westwood, M.Neil. (1993). ‘Crop Maturity’, in Temperate-zone. Pomology. Physiology and Culture. Portland, Oregon: Timber Press, pp. 300-315.
- Westwood, M.Neil. (1993). ‘Postharvest Storage and Nutritional Value’, in Temperate-zone. Pomology. Physiology and Culture. Portland, Oregon: Timber Press, pp. 336-363.
- Потапов, В.А., Фаустов, В.В., Пильщикова, Ф.Н. (2000). ‘Плодовый сад [Orchard]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Колос, pp. 207-369.
- Тарасов, В.М., Фаустов, В.В., Никиточкина, Т.Д. (1981). ‘Определение съемной зрелости плодов [Determining the harvest maturity of fruits]’, in Практикум по плодоводству [Fruit growing workshop]. Москва: Колос, pp. 300-303.