Cuidado

Actualizado: 16 Julio 2026 Русский English

El manzano es uno de los cultivos frutales más agradecidos, pero su salud y su fructificación estable dependen directamente de un cuidado regular y competente. En este artículo analizaremos las prácticas clave que ayudarán a mantener el árbol productivo durante toda su vida. Comenzaremos por lo más importante: el cuidado del suelo bajo el árbol.

1. Cuidado del círculo del tronco

¿Qué es el círculo del tronco y por qué es importante?

El círculo del tronco es la zona alrededor del tronco del árbol donde se concentra la mayor parte de las raíces absorbentes activas. A diferencia de los cultivos extensivos, el sistema radicular del manzano es relativamente disperso y no abarca una proporción tan grande de la zona radicular disponible como la mayoría de las malas hierbas herbáceas (Merwin, 2003). Precisamente por eso, las malas hierbas en el círculo del tronco crean una seria competencia por el agua y los nutrientes.

El objetivo principal del cuidado del círculo del tronco es crear condiciones óptimas para el desarrollo del sistema radicular y minimizar la competencia de la vegetación adventicia. Veamos las técnicas principales.

Aireación del suelo

¿Por qué airear?

La aireación persigue varios objetivos:

  • Eliminar las malas hierbas en sus primeras etapas de desarrollo
  • Mejorar el intercambio de aire en el suelo (aireación)
  • Conservar la humedad rompiendo los capilares por donde el agua asciende a la superficie y se evapora
  • Facilitar la penetración del agua de lluvia y de riego en profundidad

Cómo hacerlo correctamente

La profundidad de la aireación depende de la edad del árbol:

  • En árboles jóvenes (primeros 3-4 años), se airea el suelo a una profundidad de 10-15 cm, procurando no dañar las raíces superficiales
  • En árboles adultos en producción, la aireación se realiza a una profundidad de 5-10 cm, ya que la mayor parte de las raíces absorbentes se encuentra en la capa superior del suelo

Es importante recordar que el exceso de aireación puede ser perjudicial. Como demuestran las investigaciones, con el laboreo continuo del suelo (por ejemplo, aireación mensual durante el período vegetativo), el contenido de materia orgánica en la capa superior disminuye significativamente, mientras que con el acolchado o el encespedado se conserva e incluso aumenta (Merwin et al., 1994). La aireación no debe convertirse en una excavación profunda, ya que altera la estructura del suelo y daña las raíces.

Épocas de realización

  • Principios de primavera — después del deshielo y del secado del suelo, para sellar la humedad y destruir las primeras plántulas de malas hierbas
  • Durante la vegetación — a medida que aparecen las malas hierbas y se forma una costra en la superficie del suelo
  • Otoño — aireación superficial después de la recolección

Acolchado (mulching)

¿Qué es el acolchado?

El acolchado consiste en cubrir la superficie del suelo con una capa de material orgánico o inorgánico. Es una de las técnicas más eficaces para el cuidado del círculo del tronco, especialmente en jardinería ecológica (Phillips, 2005).

Tipos de acolchado

Acolchado orgánico:

  • Compost
  • Serrín y virutas bien descompuestos
  • Paja y heno
  • Corteza y astillas de madera
  • Hojarasca
  • Hierba cortada

Acolchado inorgánico:

  • Película de polietileno negro
  • Tela no tejida (agrotextil)
  • Piedras, grava

El acolchado orgánico se considera el más eficaz para el manzano. La corteza y las astillas de madera son especialmente buenas: se descomponen lentamente, no atraen a los roedores y crean un entorno favorable para el desarrollo de la microflora beneficiosa del suelo (Phillips, 2005).

Cómo acolchar correctamente

1. Preparación — antes de aplicar el acolchado, elimine las malas hierbas y airee el suelo

2. Riego — si el suelo está seco, riegue el árbol antes de acolchar

3. Capa de acolchado — el grosor óptimo es de 5-10 cm (2-4 pulgadas). Una capa más fina no suprimirá eficazmente las malas hierbas, y una demasiado gruesa puede impedir el acceso de aire a las raíces

4. Separación del tronco — es importante dejar un espacio libre alrededor del tronco (5-10 cm) para evitar el ahogamiento de la corteza y la atracción de roedores

Ventajas del acolchado

  • Supresión del crecimiento de malas hierbas
  • Conservación de la humedad en el suelo — el acolchado reduce la evaporación
  • Amortiguación de las fluctuaciones de temperatura — el suelo se calienta menos en verano y se enfría más lentamente en invierno
  • Mejora de la estructura del suelo a medida que se descompone el acolchado orgánico
  • Enriquecimiento paulatino del suelo con nutrientes
  • Reducción de la erosión del suelo

Posibles problemas y sus soluciones

El acolchado, a pesar de todas sus ventajas, también tiene inconvenientes que es importante conocer (Merwin, 2003):

  • Atracción de roedores — especialmente si el acolchado está pegado al tronco. Solución: deje un espacio libre alrededor del tronco y utilice mallas protectoras mecánicas
  • Exceso de humedad — en suelos pesados, el acolchado puede favorecer el encharcamiento y el desarrollo de podredumbres radiculares. Solución: en estos suelos, utilice una capa más fina de acolchado y vigile el drenaje
  • Retraso en el calentamiento del suelo en primavera — puede retrasar el inicio de la vegetación. En regiones frías, esto puede ser incluso una ventaja, ya que retrasa la floración y reduce el riesgo de daños por heladas primaverales
  • Mayor riesgo de enfermedades fúngicas — si el acolchado acumula humedad alrededor del tronco. Solución: aleje el acolchado del tronco y ventile el círculo del tronco

Sistemas de manejo del suelo

En horticultura se han desarrollado tres enfoques principales para el manejo del suelo en los círculos del tronco: barbecho negro, encespedado y acolchado.

Barbecho negro

Es un sistema en el que el suelo del círculo del tronco y entre filas se mantiene libre de malas hierbas y suelto. Antiguamente era el método principal, pero en la horticultura moderna se está abandonando progresivamente.

Ventajas:

  • Ausencia de competencia de malas hierbas por el agua y los nutrientes
  • Mayor crecimiento de los árboles jóvenes (Potapov et al., 2000)

Inconvenientes:

  • Destrucción de la estructura del suelo, reducción del contenido de materia orgánica
  • Mayor erosión hídrica, especialmente en pendientes
  • Mayor necesidad de riego debido a la rápida evaporación de la humedad superficial
  • Necesidad de laboreos frecuentes

Encespedado (sistema de césped-humus)

En este sistema, se siembran gramíneas perennes entre las filas, mientras que las franjas del tronco se dejan en barbecho o acolchadas. En un jardín doméstico, se acepta el encespedado natural con siega regular.

Ventajas:

  • Prevención de la erosión del suelo
  • Mejora de la estructura y fertilidad del suelo gracias a la descomposición de los residuos radiculares de las gramíneas
  • Reducción de los costes de laboreo

Inconvenientes:

  • Competencia entre la hierba y el árbol por la humedad y los nutrientes (Agustí, 2010)
  • Especialmente peligroso para jardines jóvenes en regiones áridas

Recomendación importante: en regiones áridas, especialmente para árboles sobre patrones enanizantes con sistemas radiculares superficiales, el encespedado puede ser perjudicial. Solo es admisible si se dispone de riego regular.

Sistema óptimo para el jardín doméstico

Para el jardinero aficionado, la solución más práctica es una combinación: círculo del tronco acolchado + encespedado entre filas con siega regular (Merwin, 2003).

La anchura de la franja acolchada debe ser de al menos 1-1,5 m (para árboles jóvenes) o hasta la proyección de la copa (para adultos). El acolchado suprime las malas hierbas, mientras que la hierba entre filas protege el suelo de la erosión y mejora su estructura.

Control de malas hierbas

¿Por qué son peligrosas las malas hierbas?

Las malas hierbas en el círculo del tronco:

  • Compiten con el manzano por el agua — especialmente crítico en períodos de sequía
  • Compiten por el nitrógeno y otros nutrientes (Agustí, 2010; Jackson, 2003)
  • Crean un entorno favorable para el desarrollo de plagas y enfermedades
  • Dificultan el acceso de aire a las raíces y empeoran la aireación

Métodos de control

1. Escarda manual — el método más seguro y ecológico. Es mejor realizarla después de la lluvia o el riego, cuando las malas hierbas se arrancan fácilmente con raíz. Eliminar las malas hierbas en edad temprana (antes de la formación de semillas) reduce significativamente la infestación futura.

2. Siega regular — eficaz para el control de malas hierbas entre filas. Como señala Michael Phillips en su libro "The Apple Grower" (2005), la siega no debe ser demasiado baja ni demasiado frecuente. El enfoque óptimo es segar cuando la hierba alcanza 15-20 cm, dejando una altura de 5-7 cm. Esto favorece el desarrollo de un césped más denso, que por sí mismo suprime muchas malas hierbas.

3. Acolchado — especialmente eficaz combinado con materiales de cobertura (agrotextil, película negra). Bajo la cubierta oscura, las malas hierbas no reciben luz y no se desarrollan.

4. Aireación periódica — destrucción mecánica de las malas hierbas en sus primeras fases de crecimiento.

Particularidades del control de malas hierbas perennes

Las malas hierbas perennes rizomatosas — grama, cerraja, correhuela — requieren especial atención. Es difícil eliminarlas por completo de una sola vez. Para un control eficaz:

  • Recoja cuidadosamente todos los rizomas durante la excavación
  • Elimine regularmente los brotes que aparezcan — el agotamiento del sistema radicular es uno de los métodos más fiables (Potapov et al., 2000)
  • Utilice acolchado denso (capa de 10-15 cm) o agrotextil negro — las malas hierbas perennes no pueden atravesar esa cubierta

Riego del círculo del tronco

La cuestión del riego está directamente relacionada con el cuidado del círculo del tronco. El riego debe ser regular, especialmente en períodos secos, ya que es en la zona del círculo del tronco donde se concentran las principales raíces absorbentes del manzano.

Es importante asegurar un mojado profundo del suelo — al menos 40-60 cm — para estimular el desarrollo de raíces profundas. Los riegos superficiales (5-10 cm) causan más daño que beneficio — provocan el desarrollo de raíces superficiales que sufren por la desecación y las heladas invernales (Jackson, 2003).

La frecuencia óptima de riego es menos frecuente pero más abundante. La frecuencia depende del clima, el tipo de suelo y la edad del árbol. En promedio, un manzano adulto necesita 3-5 riegos abundantes por temporada en las condiciones de la zona templada.

Resumen del capítulo 1

El cuidado del círculo del tronco es la base de la salud del manzano. La aireación regular, el acolchado, la elección correcta del sistema de manejo del suelo y el control oportuno de las malas hierbas crean condiciones para el desarrollo de un sistema radicular potente, que a su vez proporciona al árbol agua y nutrientes.

Recuerde las reglas básicas:

  • No permita que el círculo del tronco se enmalece
  • Acolche el círculo del tronco, pero deje espacio libre alrededor del tronco
  • Evite excavaciones profundas — no dañe las raíces
  • En regiones áridas, prefiera el barbecho negro o el acolchado; en zonas templadas, combínelo con encespedado
  • Riegue con poca frecuencia pero abundantemente

En el próximo capítulo veremos por qué eliminar parte de los frutos no es una pérdida de cosecha, sino la garantía de frutos grandes y de calidad.

2. Regulación de la carga (aclareo de frutos)

¿Por qué eliminar parte de los frutos?

Al jardinero principiante la sola idea de eliminar deliberadamente los frutos jóvenes le causa perplejidad e incluso protesta: «¿Cómo se puede arrancar la futura cosecha?». Sin embargo, la experiencia de generaciones de jardineros y los datos de la ciencia agronómica demuestran irrefutablemente que la regulación de la carga es una de las prácticas más importantes en el cuidado del manzano. Sin ella es imposible obtener frutos grandes, sanos y sabrosos, ni mantener una fructificación anual.

Veamos cuatro razones principales por las que el aclareo es necesario.

1. Mejora del tamaño y la calidad de los frutos

El manzano produce muchas más flores y frutos de los que puede «alimentar» hasta la plena madurez. Como resultado, el árbol distribuye sus recursos limitados entre todos los frutos, y a cada uno le corresponde muy poco. La consecuencia es que las manzanas crecen pequeñas, insuficientemente dulces y mal coloreadas.

Los estudios demuestran que con un aclareo oportuno, el tamaño de los frutos aumenta considerablemente. Por ejemplo, en la variedad Miller's Seedling, los frutos de los árboles aclarados resultaron ser cuatro veces más pesados que los de los no aclarados (Denne, 1960, citado por Jackson, 2003). La razón es que la eliminación temprana de parte de los frutos dirige los nutrientes hacia los frutos restantes, aumentando tanto el número de células de la pulpa como su tamaño (Jackson, 2003).

Cuanto antes se realice el aclareo, mayor será el efecto. Si se realiza antes del inicio del crecimiento activo de los frutos (en la fase de «nuez»), los frutos restantes completan el ciclo completo de división celular y alcanzan el tamaño máximo posible para esa variedad (Phillips, 2005).

2. Prevención de la vecería (alternancia)

La vecería (o fructificación alternante) es un problema de muchas variedades de manzano. El árbol da una cosecha abundante un año («año on») y casi ninguna al siguiente («año off»). El mecanismo de este fenómeno está relacionado con cambios hormonales provocados por la sobrecarga de frutos.

El exceso de frutos estimula la producción de giberelinas en las semillas en desarrollo. Estas hormonas, por un lado, favorecen el crecimiento de los frutos, pero, por otro, suprimen la formación de yemas florales para el año siguiente (Luckwill, 1974; Jackson, 2003). El árbol «vuelca todas sus fuerzas» en la cosecha actual, y el futuro solo está garantizado si queda parte de la energía para la formación de yemas.

El aclareo durante el mes siguiente a la floración (generalmente en mayo-junio) rompe este círculo vicioso: disminuye la producción de giberelinas y el árbol tiene tiempo de formar suficientes yemas florales para la cosecha del año siguiente (Phillips, 2005). Por lo tanto, el aclareo no es solo una «mejora de la calidad», sino una inversión en la cosecha de la próxima temporada.

3. Conservación de la vitalidad y salud del árbol

Un árbol sobrecargado de frutos gasta una cantidad colosal de energía en su maduración. Además de la formación de los propios frutos, tiene que formar semillas, sintetizar azúcares y asegurar el crecimiento celular. Como resultado:

  • Se debilita el crecimiento de los brotes (disminuye la longitud del incremento anual)
  • Se deteriora el desarrollo del sistema radicular
  • Disminuye la resistencia a plagas y enfermedades
  • El árbol soporta peor el invierno, ya que no logra acumular suficientes reservas de nutrientes ni endurecerse antes del frío (Potapov et al., 2000)

La regulación de la carga permite equilibrar el peso, y el árbol se mantiene fuerte, capaz de resistir factores adversos.

4. Prevención de enfermedades y plagas

Los frutos que crecen demasiado juntos se tocan entre sí. En las zonas de contacto se crea una alta humedad que favorece el desarrollo de enfermedades fúngicas (podredumbre de los frutos, moniliosis). Además, muchas plagas pasan más fácilmente de un fruto a otro cuando están apiñados. El aclareo crea espacios de aire entre los frutos, mejora la ventilación y reduce el riesgo de propagación de infecciones (Phillips, 2005).

Cuándo realizar el aclareo

El momento óptimo para el aclareo depende del clima y el tiempo, pero en la mayoría de las regiones hay dos períodos clave.

Primer momento — después de la caída natural (caída fisiológica de junio)

Aproximadamente 2-3 semanas después de la floración (a finales de mayo – principios de junio en zonas templadas), parte de los frutos caen por sí solos. Es una selección natural: el árbol se desprende de los frutos más débiles, dañados o mal polinizados. Lo mejor es realizar el aclareo inmediatamente después de que termine esta caída natural, cuando los frutos restantes alcanzan aproximadamente 1-1,5 cm de diámetro (Phillips, 2005). En ese momento ya se ve qué frutos son fuertes y viables y cuáles no.

Por qué es importante: si se aclara antes, se pueden eliminar frutos que habrían permanecido después de la caída natural y perder parte de la cosecha. Si se hace más tarde, el efecto sobre el tamaño de los frutos será menor, ya que la división celular en la pulpa ya casi ha finalizado (Jackson, 2003).

Segundo momento — antes del inicio del crecimiento intensivo de los frutos

El aclareo más tardío (cuando los frutos alcanzan el tamaño de una nuez, 2-2,5 cm) sigue siendo beneficioso, pero el efecto sobre el tamaño ya es menor. Sin embargo, incluso en ese caso ayuda a prevenir la sobrecarga y favorece la formación de yemas florales para el año siguiente (Phillips, 2005). Si el jardinero por alguna razón perdió el primer momento, es mejor aclarar más tarde que no hacerlo en absoluto.

Importante: el aclareo no tiene sentido si se realiza después de que los frutos hayan comenzado a engordar intensamente (mediados de julio y más tarde) — los frutos eliminados ya han consumido muchos nutrientes y los restantes no tendrán tiempo de aumentar significativamente de tamaño debido a la división celular ya completada.

Cómo realizar el aclareo correctamente

El aclareo manual es el método principal y más fiable para el jardinero aficionado, aunque laborioso. He aquí un algoritmo paso a paso.

1. Evalúe la carga total del árbol

Antes de empezar, inspeccione el árbol en su conjunto. Si la floración y el cuajado han sido abundantes (como suele ocurrir), prepárese para eliminar entre el 50 y el 80 % de los frutos (Phillips, 2005). No se alarme: los frutos restantes serán más grandes, y el peso total de la cosecha puede ser incluso mayor que sin aclareo.

2. Deje un fruto, como máximo dos, por inflorescencia

El manzano florece en corimbos, que suelen tener 5-6 flores. La flor central (la llamada «flor real») se abre la primera y da el fruto más grande y de mejor calidad. Por lo tanto, en cada inflorescencia es preferible dejar el fruto central y eliminar todos los laterales (Agustí, 2010). Si el fruto central está dañado o es débil, deje el más fuerte de los laterales, pero no más de un fruto por inflorescencia.

Puede hacerse una excepción con variedades de frutos pequeños (p. ej., manzanos silvestres) o en años con floración muy escasa, cuando se puede dejar dos frutos por inflorescencia en ramas fuertes.

3. Mantenga la distancia entre frutos

La mayoría de las guías recomiendan dejar los frutos con una separación de 10-15 cm en una misma rama (Cornell Guide, 2003; Phillips, 2005). Para variedades de frutos grandes (p. ej., Granny Smith, Fuji), la distancia puede ser mayor — hasta 20 cm. Para las de frutos pequeños, un poco menos (8-10 cm).

Cómo medir: no se guíe por una regla, sino por el tamaño de la palma de un adulto. La distancia aproximada desde la punta del pulgar hasta la punta del meñique (15-20 cm) es un buen referente visual.

4. Elimine primero los frutos con signos de problemas

Al aclarar, siga estos criterios:

  • Dañados — con perforaciones, arañazos, mordeduras de insectos
  • De forma irregular — feos, asimétricos
  • Débiles y pequeños — que se quedan atrás en desarrollo respecto a los vecinos
  • Que crecen hacia abajo o hacia el centro de la copa — donde quedarán sombreados y se colorearán peor

Deje los frutos más grandes, sanos y bien situados.

5. Utilice la técnica correcta

El método más rápido y eficaz para la mayoría de las variedades es pellizcar el pedicelo con las uñas del pulgar y el índice, apretándolo en la base (Phillips, 2005). El fruto debe desprenderse limpiamente, sin arrancar madera. También se pueden usar tijeras de podar, pero es más lento.

En algunas variedades con pedicelos muy cortos (p. ej., Redfree), es más cómodo usar tijeras pequeñas (Phillips, 2005). Lo principal es no dañar el fruto restante ni romper el espolón fructífero en el que crece. Sujete el espolón con una mano y con la otra elimine el fruto.

Importante: no tire del fruto hacia abajo o hacia arriba para no dañar los frutos restantes ni arrancar el espolón. Un suave movimiento giratorio ayuda a desprender el pedicelo limpiamente.

6. Comience por la parte superior de la copa

Los jardineros experimentados aconsejan trabajar de arriba abajo. Esto permite no pasar por alto las zonas interiores sombreadas y no pisar debajo de las ramas ya aclaradas (Phillips, 2005). Utilice una escalera estable o una plataforma de jardín. Trabaje con guantes — protegen las manos y proporcionan un mejor agarre.

Aclareo químico: para su información

En la horticultura comercial, se utilizan productos químicos para regular la carga — sustancias que provocan la caída de parte de los frutos (auxinas, inhibidores de giberelinas, carbaril, etc.). En la horticultura ecológica se utilizan cada vez más mezclas a base de caldo sulfocálcico y aceites vegetales (FOLS — Fish Oil + Lime Sulfur) (Phillips, 2005).

Sin embargo, para el jardinero aficionado no se recomienda el aclareo químico por varias razones:

  • Es difícil calcular la dosis exacta — una dosis demasiado baja no da efecto, una demasiado alta puede hacer caer toda la cosecha o quemar las hojas
  • El resultado depende en gran medida de las condiciones meteorológicas (temperatura, humedad), difíciles de predecir
  • Los productos pueden no ser seguros para el medio ambiente ni para el propio jardinero
  • El aclareo manual ofrece un mejor control sobre la distribución de los frutos y permite eliminar exactamente los ejemplares dañados

Por lo tanto, en este artículo nos hemos centrado en el método manual: es más fiable, más seguro y accesible para todos.

Después del aclareo

Después de terminar, observe el árbol desde un lado para asegurarse de que los frutos están distribuidos uniformemente. Un pequeño ajuste inmediatamente después del aclareo principal es admisible e incluso deseable.

Los frutos recogidos durante el aclareo deben retirarse del jardín y destruirse (quemarse o enterrarse profundamente en un hoyo de compost, pero mejor quemarlos). Estos pequeños frutos pueden albergar larvas de plagas que luego pasarían a los frutos restantes (Phillips, 2005).

Resumen del capítulo

La regulación de la carga no es «destruir la cosecha», sino una gestión consciente de los recursos del árbol para obtener manzanas grandes, sanas y sabrosas cada año. Recuerde las reglas clave:

1. Realice el aclareo después de la caída natural de junio, cuando los frutos alcancen 1-1,5 cm.

2. Deje un fruto por inflorescencia; si hay pocas inflorescencias, no más de dos, pero en lados diferentes de la rama.

3. Mantenga una distancia de 10-15 cm entre los frutos dejados.

4. Elimine primero los frutos dañados, pequeños y deformes.

5. Trabaje de arriba abajo, no dañe los espolones ni los frutos restantes.

6. Destruya los frutos cortados para evitar la proliferación de plagas.

El aclareo requiere tiempo y esfuerzo, pero es precisamente lo que distingue un jardín abandonado de uno bien cuidado y proporciona al jardinero la verdadera satisfacción de frutos grandes y selectos.

3. Cuidado del tronco y la corteza

El tronco y las ramas principales son el «esqueleto» del manzano. A través de ellos se transportan el agua y los nutrientes, y la corteza dañada se convierte en una puerta de entrada para infecciones y plagas. El cuidado de la corteza no es un procedimiento cosmético, sino una práctica vital que prolonga la vida productiva del árbol. En este capítulo abordaremos tres elementos clave: limpieza, encalado y protección contra daños.

Por qué la corteza necesita cuidados

La corteza del manzano no es solo la «ropa» del árbol. Desempeña varias funciones críticas:

  • Protección de los tejidos internos (cambium, floema) contra la desecación, los cambios de temperatura y los daños mecánicos
  • Transporte — a través del líber (parte interna de la corteza) se mueven las sustancias orgánicas desde las hojas hasta las raíces
  • Respiración e intercambio gaseoso a través de las lenticelas (pequeños poros de la corteza)

Con la edad, en la corteza de los manzanos aparecen zonas muertas, desprendimientos y grietas. En ellas se instalan esporas de hongos, huevos y larvas de plagas (Phillips, 2005). Además, bajo la corteza vieja pueden esconderse orugas de la carpocapsa, cochinillas y ácaros. Por ello, la limpieza y desinfección periódicas de la corteza son una prevención necesaria.

1. Limpieza de la corteza

Cuándo y por qué

En otoño, después de la caída de las hojas, y a principios de primavera, antes de la hinchazón de las yemas, es el momento óptimo para la limpieza. Objetivo: eliminar la corteza muerta, agrietada, líquenes y musgos, y destruir los estadios invernantes de las plagas.

Los estudios demuestran que bajo la corteza vieja inverna hasta el 60-70 % de la población de plagas del manzano, incluidos huevos de pulgones, capullos de carpocapsa y larvas de cochinillas (Krivko, 2014). La limpieza es la forma más ecológica de reducir su número sin usar productos químicos.

Cómo limpiar correctamente

1. Extienda un plástico, arpillera o tela gruesa bajo el árbol. Es necesario para recoger todas las partículas raspadas — contienen plagas y patógenos. Después del trabajo, recoja el plástico y queme su contenido (Potapov et al., 2000).

2. Utilice las herramientas adecuadas: Para la limpieza no son adecuados los cepillos metálicos ni los raspadores con bordes afilados — dañan la corteza sana. Es mejor usar:

  • Un raspador de madera o un cincel romo (¡no afilado!)
  • Un cepillo de cerdas duras (p. ej., de crin de caballo)
  • En último caso, un trozo de cuchillo viejo con la hoja desafilada

Es importante trabajar con movimientos longitudinales (de arriba abajo), no circulares, para no dañar el flujo anular de la savia.

3. Elimine solo las partes muertas: La corteza muerta se desprende fácilmente, tiene un color oscuro y grietas. La corteza sana está firmemente adherida, es lisa o tiene grietas longitudinales características, pero no se desprende. No intente dejar el tronco perfectamente liso — las pequeñas irregularidades son aceptables; lo principal es eliminar todo lo que se desprende.

4. No limpie los árboles jóvenes: En plántulas y árboles de hasta 5-6 años, la corteza es lisa y no necesita limpieza. La eliminación de tejidos vivos en árboles jóvenes puede causar heridas graves y retrasar el crecimiento.

5. Trate las heridas después de la limpieza: Si durante la limpieza se dañaron zonas sanas o se encontraron grietas, deben limpiarse hasta la madera sana, desinfectarse y cubrirse con masilla cicatrizante (bálsamo de injertar). Para la desinfección se puede utilizar una solución de sulfato de cobre al 3 % o una solución de caldo bordelés al 1 %.

Qué hacer con los líquenes

Los líquenes en la corteza del manzano no son parásitos, no se alimentan de la savia del árbol. Pero sus acumulaciones crean un ambiente húmedo bajo el que pueden desarrollarse patógenos de podredumbre. Además, dificultan el acceso del aire a la corteza.

Los líquenes se pueden eliminar raspando suavemente con un raspador de madera. Más eficaz es pulverizar con una solución de sulfato de hierro al 5-7 % a finales de otoño (cuando el árbol está en reposo). Este producto no daña el árbol y destruye simultáneamente las esporas de hongos en la corteza (Potapov et al., 2000).

2. Encalado del tronco y las ramas principales

El encalado de los troncos es una de las operaciones más conocidas, pero a menudo mal ejecutadas. Comprender su sentido biológico convierte el encalado de un ritual en una medida de protección eficaz.

Por qué encalar el manzano

La función principal del encalado es proteger la corteza de las quemaduras solares y las grietas por heladas. A finales del invierno – principios de la primavera, los rayos solares calientan la corteza oscura en los lados sur y suroeste del tronco. Durante el día, los tejidos se descongelan y por la noche, con una caída brusca de la temperatura, se congelan. Esto daña las células del cambium y provoca grietas longitudinales (grietas por heladas). La superficie blanca refleja los rayos solares, la corteza se calienta menos y las fluctuaciones de temperatura son menos bruscas (Phillips, 2005).

Funciones adicionales del encalado:

  • Destrucción de parte de las plagas y esporas de hongos que invernan en las grietas de la corteza (la cal tiene efectos fungicidas e insecticidas)
  • Protección contra liebres y ratones — el sabor amargo de la cal repele a los roedores
  • Desinfección de heridas y grietas (con la adición de sulfato de cobre)

Cuándo encalar

La mejor época es el otoño tardío (noviembre), después de la caída de las hojas, cuando la temperatura se mantiene estable por encima de cero pero ya no llueve. El encalado otoñal protege al árbol de las quemaduras solares invernales y las grietas por heladas.

El encalado primaveral (en marzo) también es beneficioso, pero ya no previene los daños invernales. Sin embargo, protege contra el sobrecalentamiento primaveral y desinfecta la corteza. La opción ideal es encalar dos veces al año: en otoño y a principios de primavera (antes de la hinchazón de las yemas).

Importante: El encalado en pleno verano (con calor) es inútil e incluso perjudicial, ya que la cal puede obstruir las lenticelas y alterar la respiración de la corteza.

Cómo preparar la mezcla

El encalado clásico es la lechada de cal. Pero es mejor usar una composición más duradera que no se lave con las lluvias:

Receta para el encalado:

  • 2 kg de cal viva apagada (o 1,5 kg de cal hidratada)
  • 1 kg de arcilla (para dar viscosidad y adherencia)
  • 300-400 g de sulfato de cobre (para desinfección)
  • 8-10 L de agua
  • Se puede añadir 1 vaso de leche desnatada o cola de empapelar (100 g) para mejorar la adherencia

Todos los componentes se mezclan bien hasta obtener una consistencia de crema agria espesa. La mezcla debe adherirse bien a la corteza y no escurrirse.

En los centros de jardinería se venden pinturas al agua ya preparadas para encalar árboles — son cómodas y duraderas. Elija aquellas que contengan aditivos fungicidas.

Cómo encalar correctamente

1. Encale el tronco desde el suelo hasta las primeras ramas principales (al menos 1,5-2 metros de altura). Cubra también las bases de las ramas principales durante 15-20 cm desde el tronco — estas son las zonas de mayor riesgo de quemaduras.

2. Aplique en 2-3 capas con brocha o rodillo. La primera capa es más líquida para rellenar las pequeñas grietas. Después del secado, aplique la segunda, más espesa. Idealmente, el grosor del recubrimiento debe ser de 2-3 mm.

3. No encale los árboles jóvenes (menos de 3 años) con corteza lisa — la cal puede obstruir las lenticelas y alterar el intercambio gaseoso. Para estos árboles existen encalados especiales «suaves» a base de pinturas acrílicas con cargas de partículas finas, o simplemente se pueden no encalar y dar sombra a la corteza en el lado sur con cualquier método disponible (tela blanca, pantalla).

4. Renueve el encalado en primavera (en marzo) si el encalado otoñal se ha lavado o ha perdido su blancura.

Recuerde: el encalado no sustituye el cuidado de las heridas. Todas las grietas, roturas por heladas y heridas deben tratarse previamente (limpiar, desinfectar, cubrir con masilla cicatrizante) y luego encalar por encima.

3. Protección contra daños

El tronco y las ramas principales son vulnerables a muchos factores: daños mecánicos, roedores, quemaduras solares y grietas por heladas. Veamos las principales amenazas y métodos de protección.

3.1. Protección contra roedores (liebres, ratones, topillos)

En invierno, cuando el alimento escasea, las liebres y los topillos roen la corteza de los manzanos, a veces de forma anular, lo que provoca la muerte del árbol por encima de la zona dañada. Los topillos son especialmente peligrosos, ya que pueden hacer túneles bajo la nieve y roer la corteza en el cuello de la raíz.

Medidas de protección:

1. Protección mecánica — el método más fiable:

  • Envuelva el tronco con malla metálica de pequeña abertura (1×1 cm) hasta una altura de al menos 1 m del suelo. Entierre la malla 10-15 cm en el suelo para que los ratones no puedan cavar por debajo.
  • Utilice fundas protectoras espirales de plástico (se venden en centros de jardinería) — se ajustan firmemente al tronco, protegen de roedores y también de quemaduras solares. Retírelas en primavera para evitar que se acumule humedad y se desarrollen enfermedades.
  • Atado con ramas de abeto (con las agujas hacia abajo) — un método antiguo pero eficaz. Las ramas de abeto no solo protegen la corteza, sino que también repelen a los roedores por su olor.

2. Medidas agronómicas:

  • En otoño, antes de las heladas, siegue y retire toda la hierba del círculo del tronco — los ratones anidan en la hierba densa.
  • Compacte la nieve alrededor del tronco en invierno — la nieve compacta impide que los ratones hagan túneles.
  • Controle periódicamente el estado de la protección, especialmente después de nevadas.

3. Repelentes:

  • Repelentes especiales (a base de aceites naturales) — se aplican a la corteza en otoño, repelen a los roedores por el olor, pero requieren renovación después de las lluvias.
  • Importante: no se recomienda el uso de cebos envenenados en el jardín doméstico por el riesgo para animales domésticos y aves.

3.2. Protección contra quemaduras solares y grietas por heladas

Ya hemos hablado del encalado, pero existen métodos adicionales:

  • Sombreado — en el lado sur de los árboles jóvenes a finales del invierno (febrero-marzo), coloque pantallas de material blanco, reflectores. Esto evita el calentamiento brusco de la corteza.
  • Envoltura con tela ligera de cobertura (agrospan, tela no tejida blanca) — envuelva el tronco en 2-3 capas, dejando un espacio para la ventilación. Retire cuando se establezca un clima cálido estable.

Signos de quemadura solar: aparecen manchas longitudinales marrones u oscuras en la corteza en el lado sur. La corteza se agrieta y se desprende. Si ocurre, corte las zonas dañadas hasta la madera sana, desinfecte y cubra con masilla cicatrizante.

3.3. Tratamiento de heridas y grietas por heladas

Si se forman grietas (por heladas) o zonas muertas en la corteza, actúe según el siguiente algoritmo (Potapov et al., 2000):

1. Limpie la zona dañada — elimine la corteza muerta hasta los tejidos sanos con un cuchillo afilado. Los bordes de la herida deben ser lisos, sin rebabas.

2. Desinfecte la herida con una solución de sulfato de cobre al 3 % o caldo bordelés al 1 %. Deje secar 10-15 minutos.

3. Cubra la herida con masilla cicatrizante (bálsamo de injertar) o una pasta selladora especial (p. ej., «RanNet») — esto protege la herida de infecciones fúngicas y permite que cicatrice.

4. Si la herida es grande, se puede aplicar un injerto de «puente» — injertar vástagos (puentes) a través de la zona dañada para restaurar el flujo de savia. Pero es una operación compleja; para un no profesional es mejor llamar a un especialista, o si la herida abarca más del 70 % de la circunferencia del tronco, el árbol probablemente está condenado y es mejor reemplazarlo.

3.4. Protección contra daños mecánicos

  • Al trabajar en el jardín (cortar el césped, airear), procure no dañar la corteza con cortadoras de césped, desbrozadoras o azadas. Instale protectores (p. ej., corte el fondo de una botella de plástico y colóquela sobre el tronco).
  • Al podar en primavera y otoño, haga cortes correctos — no deje muñones, pero tampoco corte la madera. Cubra siempre las heridas de poda con masilla cicatrizante si el diámetro del corte es superior a 1 cm (Phillips, 2005).

Cómo inspeccionar la corteza durante la temporada

Es aconsejable inspeccionar la corteza del manzano al menos tres veces por temporada:

  • Principios de primavera (antes de la hinchazón de las yemas) — limpieza, encalado, identificación de grietas por heladas y daños.
  • Mediados del verano (julio-agosto) — compruebe si hay nuevas grietas, signos de citosporosis (las zonas de corteza afectadas se vuelven marrones y se secan), gomosis (en frutales de hueso, pero a veces en manzano). Si encuentra, limpie y trate.
  • Otoño (después de la caída de las hojas) — preparación para el invierno: limpieza, encalado, protección contra roedores.

Errores comunes y cómo evitarlos

Error Consecuencia Solución correcta
Raspar la corteza con cepillo metálico hasta dejarla «limpia» Daño al cambium, muerte de tejidos, heridas profundas Eliminar solo la corteza muerta con raspador de madera
Encalar árboles jóvenes (menos de 3 años) con cal espesa Obstrucción de lenticelas, alteración de la respiración, retraso del crecimiento Usar encalados suaves especiales o no encalar y dar sombra
Encalado primaveral solo en mayo (cuando ya es tarde) Protección ineficaz contra quemaduras, que ocurren en febrero-marzo Encalado otoñal obligatorio como principal; el primaveral es adicional
Dejar heridas abiertas, sin cubrir Infección por esporas de hongos, podredumbre, cáncer Tratar y cubrir todos los cortes y grietas >1 cm
Envolver el tronco con material protector todo el verano Sobrecalentamiento, efecto invernadero, desarrollo de enfermedades Retirar la protección en primavera, tras el deshielo y el establecimiento del calor
Ignorar pequeñas grietas, pensando que cicatrizarán solas Profundización de las grietas, formación de oquedades Tratar y cubrir las pequeñas grietas inmediatamente

Resumen del capítulo

El cuidado del tronco y la corteza es una preocupación diaria por el «esqueleto» del árbol. Incluye:

1. Limpieza regular (otoño y primavera) de la corteza muerta, musgos, líquenes, con quema posterior de los residuos.

2. Encalado — principalmente en otoño y adicionalmente en primavera — para protegerse de las quemaduras solares, las grietas por heladas y las plagas.

3. Protección contra roedores mediante mallas, envolturas, eliminación de hierba y compactación de la nieve.

4. Tratamiento oportuno de heridas — limpieza, desinfección, cubrición con masilla.

5. Inspecciones regulares durante la temporada para no pasar por alto los primeros signos de problemas.

Recuerde: una corteza sana es la clave de un árbol sano. Un tronco protegido puede resistir heladas, enfermedades y plagas, y le recompensará con cosechas durante muchos años.

4. Sostenimiento de las ramas fructíferas

Todo jardinero sueña con ramas que se doblan literalmente bajo el peso de grandes manzanas jugosas. Pero esta hermosa imagen esconde un peligro grave: las ramas sobrecargadas pueden romperse. La rotura no es solo una pérdida de parte de la cosecha, sino una herida grave por la que entran patógenos de podredumbre y enfermedades fúngicas. A menudo, estos daños provocan la muerte de ramas principales enteras y, a veces, de todo el árbol.

En este capítulo veremos cómo sostener a tiempo las ramas fructíferas y evitar roturas.

Por qué se rompen las ramas

Hay cuatro razones principales:

1. Carga excesiva de cosecha. El manzano no «conoce» sus límites físicos y puede cuajar tantos frutos que su peso supera con creces la resistencia de la madera. Esto es especialmente peligroso en variedades de frutos grandes (Phillips, 2005).

2. Ángulos de inserción estrechos. Las ramas que crecen en ángulo agudo con el tronco (menos de 40-45°) tienen una unión mecánica débil. En el punto de inserción se forma la llamada «corteza incluida» — zonas de corteza aprisionadas entre la rama y el tronco. Esta unión nunca es fuerte, e incluso con una carga moderada la rama puede desgajarse (Agustí, 2010).

3. Viento y nieve. Las rachas fuertes de viento, especialmente combinadas con nieve húmeda o lluvia, multiplican la carga sobre las ramas. Las ramas con mucho follaje y frutos actúan como velas, y el brazo de palanca desde el tronco hasta el extremo de la rama crea una enorme fuerza de flexión.

4. Madera debilitada. Con la edad o después de enfermedades, la madera se vuelve más quebradiza. Las ramas viejas, que han fructificado muchas veces, pierden elasticidad y se rompen más fácilmente bajo carga (Potapov et al., 2000).

Cuándo es necesario el sostén

No espere a que la rama se agriete. Instale los soportes y ataduras con antelación, ante los primeros signos de sobrecarga:

  • La rama se ha combado notablemente por el peso de los frutos, su punta ha descendido por debajo de la horizontal
  • Han aparecido grietas en la corteza en la base de la rama (en el punto de inserción con el tronco) — esta es la primera señal de que la unión está sometida a una carga crítica
  • Después de un fuerte viento se han inclinado ramas, aunque aún no haya grietas visibles
  • En variedades de gran producción con manzanas grandes (p. ej., Granny Smith, Fuji, Jonagold), el soporte debe instalarse antes del inicio del engorde intensivo de los frutos, cuando estos alcanzan aproximadamente la mitad de su tamaño final (normalmente en julio).

Regla: es mejor instalar un soporte de más que tener que tratar después una rama rota.

Tipos de soporte

Existen tres formas principales de sostener las ramas fructíferas: soportes verticales (horquillas), ataduras a soportes y tensores. La elección depende de la edad del árbol, el tipo de copa y los materiales disponibles.

1. Soportes verticales (horquillas)

Son apoyos verticales que se colocan bajo la rama para absorber parte de su peso. Tradicionalmente se hacen de madera, pero se pueden utilizar otros materiales.

Soportes de madera:

  • Utilice varas fuertes y rectas de madera dura (roble, haya, fresno, abedul) con un diámetro de al menos 4-5 cm en la base.
  • La longitud del soporte debe ser tal que el extremo superior se sitúe en la horquilla de la rama, sosteniéndola en su punto más vulnerable — donde se separa del tronco u otra rama grande.
  • El extremo inferior del soporte debe apoyarse en el suelo, hundido 5-10 cm para que no resbale. Puede cubrirlo con tierra o ponerle una piedra encima.

Soportes metálicos y de plástico:

  • En los centros de jardinería se venden soportes telescópicos especiales con altura regulable y puntas de goma. Son cómodos, duraderos y no dañan la corteza.
  • Se pueden usar tubos metálicos fuertes, pero el extremo superior debe envolverse con un paño suave o una botella de plástico cortada para no dañar la rama.

Regla importante: coloque siempre una almohadilla blanda (un trozo de goma, fieltro o tela gruesa) en el extremo superior del soporte — esto evita que el apoyo se clave en la corteza y cause heridas.

Esquema de instalación:

  • Coloque el soporte verticalmente, ligeramente inclinado hacia la rama, para que la carga se transmita a lo largo del eje del soporte.
  • Si sostiene una rama larga, puede necesitar varios soportes a lo largo de su longitud (cada 1-1,5 m).
  • Instale los soportes antes de que la rama se comba demasiado. Si la rama ya se ha hundido, levántela suavemente con otra pértiga y luego coloque el soporte debajo.

En los huertos comerciales de décadas pasadas se utilizaban las llamadas «chatalas» — un sistema de soportes permanentes bajo cada rama principal (Potapov et al., 2000). En la jardinería doméstica moderna, esto no suele ser necesario si el árbol está bien formado, pero para árboles viejos o especialmente productivos, los soportes individuales son muy útiles.

2. Atadura al líder central y a ramas superiores

A veces es más conveniente no usar un soporte, sino tirar de la rama hacia el tronco o hacia una rama fuerte superior. Esto alivia la inserción y evita la rotura.

Materiales:

  • Cordel suave, cuerda de algodón, medias viejas cortadas en tiras
  • Cintas de atar de jardín (biodegradables o de plástico, pero siempre blandas)
  • Nunca use alambre fino o sedal — se clavan en la corteza a medida que la rama se engrosa.

Esquema de atadura:

  • Ate la rama sostenida a una distancia de 30-50 cm de su base (cerca del tronco, donde es más vulnerable).
  • Ate el otro extremo al tronco por encima del punto de fijación, o a una rama más fuerte situada más arriba.
  • Deje un pequeño espacio (un lazo) para que la cuerda no apriete demasiado la rama — es importante, ya que las ramas y el tronco siguen engrosándose.
  • Al cabo de 1-2 meses, afloje la atadura; si es necesario, sustitúyala por otra más holgada.

Importante: la atadura no debe impedir el movimiento libre de la rama con el viento — esto es un entrenamiento natural para la madera. La fijación totalmente rígida es perjudicial.

3. Tensores y tirantes

En huertos en espaldera, donde los árboles se forman con copas planas (palmetas, cordones, huso), las ramas fructíferas suelen fijarse mediante tensores — cuerdas atadas a estacas clavadas en el suelo al lado de la rama, o a ramas inferiores.

Tensión de anclaje:

  • Clave una estaca en el suelo por fuera de la proyección de la copa (a 1-2 m del tronco).
  • Ate una cuerda a la mitad de la rama fructífera, bájela verticalmente y fíjela a la estaca.
  • La tensión debe ser moderada — la rama no debe levantarse, sino permanecer en su posición natural, pero recibiendo apoyo inferior.

Tensión entre ramas vecinas — si las ramas crecen simétricamente, se pueden atar entre sí, creando un apoyo mutuo. Esto es especialmente eficaz para ramas situadas a la misma altura en lados opuestos del tronco.

Prevención de roturas: formación adecuada

La mejor manera de evitar roturas es formar la copa correctamente desde el principio (Phillips, 2005; Agustí, 2010). He aquí tres principios clave:

1. Ángulos de inserción amplios

El ángulo entre la rama y el tronco debe ser de al menos 45-60° (idealmente 60-70°). Las ramas con estos ángulos tienen una unión fuerte, en cuyo punto se forma un «cuello» completo de tejidos capaz de soportar grandes cargas.

Cómo corregir un ángulo estrecho:

  • En árboles jóvenes (primeros 3-4 años), utilice separadores — palitos de madera o plástico que se insertan entre el tronco y la rama para doblarla al ángulo deseado.
  • Puede usar tensión — ate la rama a una estaca clavada en el suelo en el lado opuesto, doblándola hacia fuera.
  • Si la rama ya es adulta y el ángulo sigue siendo estrecho, no intente doblarla a la fuerza — se rompería. En su lugar, reemplace gradualmente esta rama por una nueva cultivada a partir de un brote lateral.

2. Mantenimiento de la jerarquía de las ramas

En una copa bien formada, el líder central debe ser siempre más alto y más grueso que las ramas laterales. Las ramas laterales no deben superar en crecimiento al líder central, de lo contrario se vuelven demasiado potentes y pueden desgajarse por su propio peso (Krivko, 2014).

  • Al podar, asegúrese de que el líder central sobresalga 20-30 cm por encima de las ramas principales.
  • Si una rama lateral se vuelve demasiado fuerte, acórtela o aclárela, trasladando el crecimiento a una rama lateral más débil.

3. Eliminación de «competidores» y chupones

Los competidores son ramas que crecen casi paralelas al tronco y compiten con él. Los chupones son brotes verticales vigorosos que surgen de yemas latentes. Ambos tipos tienen ángulos de inserción agudos y fijación débil. Deben eliminarse lo antes posible.

Sostenimiento en huertos en espaldera

Si forma el manzano en espaldera (a lo largo de alambres), las ramas fructíferas se fijan directamente a los alambres con materiales de atado blandos. Este es el soporte más fiable, ya que las ramas no pueden combarse ni romperse por el peso de los frutos.

Para plantaciones de alta densidad, especialmente sobre patrones enanizantes, el sistema de soporte es obligatorio: el sistema radicular de estos árboles es débil y la carga de cosecha es elevada. La falta de soporte puede provocar no solo la rotura de ramas, sino también el arranque del árbol del suelo (Potapov et al., 2000).

Actividades estacionales

Instalación de soportes

  • Principios de julio — es el momento de evaluar la carga e instalar los soportes, cuando los frutos han alcanzado un tamaño apreciable pero aún no han terminado de engordar.
  • Si notó el combado de las ramas antes (en junio), no espere — instale inmediatamente.

Retirada de los soportes

  • Después de la cosecha, los soportes se pueden retirar (normalmente en septiembre-octubre).
  • Por qué es importante retirarlos: los soportes dejados durante el invierno pueden dañar la corteza con las nevadas, convertirse en refugio de roedores y simplemente estorbar para la poda y el cuidado.
  • Guarde los soportes en un lugar seco hasta la próxima temporada.

Inspección regular

Durante la temporada, compruebe el estado de los soportes:

  • ¿Ha clavado la cuerda la corteza? Afloje si es necesario.
  • ¿Se ha desplazado el soporte? Si el extremo superior se ha deslizado y presiona la corteza, reajústelo.
  • ¿Ha aparecido una nueva grieta en la base de la rama? Si es así, añada un soporte inmediatamente y trate la herida.

Resumen del capítulo

El sostenimiento de las ramas fructíferas no es un signo de debilidad del árbol, sino una sabia precaución del jardinero. Los soportes y ataduras bien instalados:

1. Previenen roturas de ramas, preservando la salud del árbol y la integridad de la copa.

2. Conservan la cosecha — una rama rota con frutos lo pierde todo.

3. Alargan la vida productiva del árbol frutal, evitando que envejezca prematuramente por lesiones.

Recuerde las tres reglas principales:

  • Instale los soportes con antelación, antes del inicio del engorde intensivo de los frutos.
  • Utilice siempre almohadillas blandas entre el soporte y la rama para no dañar la corteza.
  • Retire los soportes a tiempo después de la cosecha.

Y, por supuesto, la mejor protección contra las roturas es una formación adecuada de la copa con ángulos de inserción amplios. Combinado con una carga moderada (aclarado, del que hablamos en el capítulo anterior) y un soporte competente, su manzano dará cosechas abundantes durante muchos años sin riesgo de lesiones.

5. Medidas sanitarias

Las medidas sanitarias son un conjunto de acciones simples pero extremadamente importantes destinadas a mantener la limpieza en el huerto y prevenir la propagación de enfermedades y plagas. Estas medidas a menudo se subestiman, pero los estudios agronómicos demuestran que una prevención sanitaria bien organizada puede reducir la incidencia de enfermedades fúngicas en el manzano entre un 40 y un 60 % sin necesidad de productos químicos (Merwin, 2003; Phillips, 2005). En este capítulo veremos qué, cuándo y cómo hacer para mantener el huerto sano.

Por qué son tan importantes las medidas sanitarias

La mayoría de las enfermedades y plagas del manzano invernan en el propio árbol o en los restos vegetales que hay bajo él:

  • Las esporas de la sarna (Venturia inaequalis) invernan en las hojas caídas y en primavera, al humedecerse, liberan esporas que infectan las hojas nuevas (Ferree & Warrington, 2003; Phillips, 2005).
  • Las orugas de la carpocapsa (Cydia pomonella) invernan en capullos bajo la corteza desprendida, en grietas del tronco y en los restos vegetales alrededor del tronco (Phillips, 2005).
  • Los patógenos de la podredumbre de los frutos (Monilia spp.) se conservan en los frutos momificados que quedan en las ramas o en el suelo (Agustí, 2010).
  • El fuego bacteriano (Erwinia amylovora) inverna en brotes y ramas infectados (Phillips, 2005).

Al eliminar estos «refugios invernales», se rompen los ciclos vitales de los patógenos y las plagas, y en la siguiente temporada serán mucho menos numerosos. Esta es la base de una horticultura ecológica y económica, en la que se puede prescindir de un mínimo de tratamientos.

1. Eliminación de ramas secas, enfermas y rotas

Inspección e identificación de ramas problemáticas

Inspeccione el árbol al menos dos veces al año para identificar ramas secas, enfermas y rotas:

  • En otoño, después de la caída de las hojas, cuando la copa es «transparente» y se ve bien.
  • A principios de primavera, antes de la hinchazón de las yemas, antes de que comience la savia.

En qué fijarse:

  • Ramas secas — la corteza se desprende, la madera bajo ella es oscura y quebradiza. Suelen aparecer en árboles viejos o después de inviernos severos.
  • Ramas con signos de enfermedades — manchas oscuras y chancros en la corteza (cáncer), brotes ennegrecidos y «quemados» con un característico arqueamiento de «bastón de pastor» (fuego bacteriano), abultamientos y agallas (cáncer negro, citosporosis).
  • Ramas rotas — por viento, nieve, peso de los frutos, con heridas abiertas que se infectan fácilmente.

Cómo eliminarlas correctamente

La eliminación de ramas secas y enfermas se hace «al collar»: el corte se realiza en el engrosamiento anular en la base de la rama, sin dejar muñón. Los muñones no cicatrizan y se convierten en focos de podredumbre (Agustí, 2010; Phillips, 2005). La técnica detallada del corte se describe en los materiales de poda — el principio es el mismo.

Casos especiales:

  • El fuego bacteriano requiere un enfoque especial. Los brotes infectados se podan tomando al menos 30-40 cm de madera sana por debajo de los síntomas visibles, y se hace el llamado «corte feo» (ugly stub cut) — dejando un muñón de 10-15 cm que se elimina durante la poda invernal. Esto se hace para no propagar bacterias a través del corte fresco. Marque la ubicación de dicho corte (p. ej., con una cinta de color) para no olvidar eliminarlo en invierno (Phillips, 2005).
  • Ramas con signos de cáncer negro (Botryosphaeria spp.) se cortan por completo, tomando al menos 10-15 cm de madera sana más allá del límite de la lesión.

Todas las ramas eliminadas con signos de enfermedad deben quemarse o sacarse del huerto y enterrarse profundamente. No las utilice para acolchado ni compost — las esporas y patógenos mantienen su viabilidad durante años (Phillips, 2005).

2. Recogida y destrucción de la fruta caída (caída natural y anticipada)

La fruta caída puede ser:

  • Sana — simplemente madura y caída (caída natural).
  • Enferma o dañada por plagas — a menudo con gusanos, manchas de podredumbre, dañada por carpocapsa o avispas.

Toda la fruta caída es peligrosa, especialmente la enferma. Si no se retira, las orugas de la carpocapsa que salen de los frutos se van al suelo o bajo la corteza desprendida e invernan. Las esporas de Monilia en los frutos momificados persisten y en primavera infectan las flores y los frutos jóvenes.

Cómo recoger la fruta caída

1. Regularmente, al menos una vez a la semana desde finales de junio hasta la cosecha, y especialmente en agosto-septiembre, cuando maduran la mayoría de las variedades.

2. Es mejor recoger por la mañana, después del fresco nocturno, cuando los frutos están más firmes y se dañan menos.

3. Utilice una paleta de jardín, cesta o cubo. Recoja no solo los frutos visibles, sino también los que hayan caído en la hierba, bajo los arbustos — a menudo pasan desapercibidos.

4. No deje la fruta caída en el suelo ni siquiera un día — las larvas de la carpocapsa pueden tener tiempo de abandonar el fruto e ir al suelo.

Qué hacer con la fruta caída recogida

  • La mejor opción — quemar la fruta caída el mismo día. Esto garantiza la destrucción de larvas y esporas.
  • Segunda opción — enterrar a una profundidad de al menos 30-40 cm lejos del huerto. A esa profundidad, las larvas no pueden emerger a la superficie.
  • Tercera opción — sacarla fuera de la finca.
  • Nunca entierre la fruta caída en el círculo del tronco ni la comporte (a menos que utilice compostaje industrial a altas temperaturas).

3. Eliminación de residuos vegetales

Hojas caídas, hierba cortada, restos de poda, rastrojos — todos estos residuos vegetales pueden ser fuente de infección para la próxima temporada. Especialmente peligrosas son las hojas afectadas por la sarna y otras enfermedades fúngicas. En ellas invernan esporas que en primavera se elevan en el aire e infectan las hojas nuevas.

Qué hacer con las hojas bajo el manzano

Opción 1: Eliminación y quema

  • Si en la temporada pasada hubo sarna (y casi siempre la hay en años húmedos), lo mejor es recoger y quemar las hojas o sacarlas del huerto.
  • Es cómodo recoger las hojas con un rastrillo, pero procure no profundizar demasiado para no dañar las raíces superficiales. Mejor usar rastrillos de abanico.

Opción 2: Incorporación profunda

  • Si no es posible quemarlas, las hojas se pueden enterrar entre las filas a una profundidad de 20-30 cm. Las esporas de la sarna no germinan a esa profundidad y son descompuestas por los microorganismos del suelo (Potapov et al., 2000; Krivko, 2014).
  • El arado o la excavación con vuelco del terrón es una forma eficaz de incorporar las hojas.

Opción 3: Tratamiento de las hojas con urea

  • En los últimos años se práctica pulverizar las hojas caídas con una solución de urea al 4-5 %. Esto acelera la descomposición de las hojas y destruye las esporas de la sarna. El tratamiento se realiza después de la caída total de las hojas, pero antes de las heladas, cuando la temperatura aún supera los +5 °C.

Importante: Las hojas con signos evidentes de enfermedad no deben dejarse en los círculos del tronco como acolchado ni echarse al compost ordinario — las esporas permanecen viables 1-2 años.

Qué hacer con los restos de poda

  • Las ramas sanas se pueden triturar y usar como acolchado, pero no en el círculo del tronco del mismo manzano, sino, por ejemplo, en parterres de flores o entre arbustos de grosellas.
  • Las ramas enfermas, secas y con signos de cáncer — ¡solo quemar! Los patógenos del cáncer (Nectria, Valsa, Phomopsis spp.) viven en la madera muerta hasta 5-6 años y pueden infectar árboles vecinos (Phillips, 2005).

4. Limpieza otoñal del tronco y las ramas principales

Ya hemos hablado de ello en detalle en el capítulo 3, pero en el contexto de las medidas sanitarias conviene repetirlo:

  • La limpieza del tronco y las bases de las ramas principales de la corteza muerta, musgos, líquenes en otoño — elimina los estadios invernantes de las plagas (ácaros, pulgones, cochinillas) y las esporas de hongos.
  • El encalado no solo protege de las quemaduras, sino que también desinfecta la corteza.
  • La retirada de bandas adhesivas (si las colocó en verano para capturar orugas de carpocapsa) — se hace en otoño, y las orugas atrapadas se destruyen (quemando las bandas junto con ellas).

5. Poda sanitaria

Es la eliminación de ramas secas, dañadas y enfermas, que se puede realizar en cualquier época del año, incluso en verano. A diferencia de la poda de formación, su objetivo no es cambiar la forma del árbol, sino eliminar posibles focos de infección y mejorar el estado sanitario de la copa.

Atención especial: si elimina ramas con signos de fuego bacteriano durante el período vegetativo, los utensilios deben desinfectarse después de cada corte (limpiar con alcohol o con una solución de lejía al 10 %) para no transferir bacterias a los tejidos sanos (Phillips, 2005).

6. Calendario de medidas sanitarias por estaciones

Para mayor comodidad, resumamos todas las actividades en un calendario estacional.

Primavera (antes de la hinchazón de las yemas)

  • Poda sanitaria — eliminación de ramas heladas durante el invierno (se identifican fácilmente por la madera oscura en el corte).
  • Limpieza del tronco de la corteza vieja (si no se hizo en otoño).
  • Recogida y quema de residuos vegetales dejados desde otoño.
  • Retirada de bandas adhesivas (si se colocaron en otoño).

Primavera-Verano (durante la vegetación)

  • Recogida regular de la fruta caída (una vez por semana).
  • Cuando aparezcan signos de enfermedad en las hojas, elimine y queme las hojas y brotes más afectados.
  • Poda de ramas con signos de fuego bacteriano (con desinfección obligatoria del utensilio).

Otoño (después de la caída de las hojas)

  • Recogida y destrucción de las hojas caídas (especialmente las que presentan signos de sarna).
  • Eliminación de los frutos momificados que permanecen en las ramas (se ven claramente después de la caída de las hojas).
  • Limpieza del tronco de la corteza vieja, musgos y líquenes.
  • Poda sanitaria de ramas secas y enfermas (si no se hizo antes).
  • Encalado del tronco y las bases de las ramas principales.
  • Recogida y destrucción de toda la fruta caída no recogida durante la temporada.
  • Colocación de bandas adhesivas (para el invierno, para capturar orugas que invernan bajo la corteza).

Invierno (durante los deshielos)

  • Comprobación regular: ¿se han roto ramas por el peso de la nieve? Si es necesario, elimínelas (con el posterior tratamiento de las heridas en primavera).

Errores comunes en la sanidad

Error Consecuencias Solución correcta
Dejar las hojas enfermas bajo el árbol como acolchado Conservación de la infección de sarna, manchas, enfermedades fúngicas Recoger o enterrar (quemar) las hojas
Apilar los restos de poda en montones detrás de la valla Fuente de infección para todo el huerto durante años Quemar las ramas enfermas; triturar las sanas para usarlas como acolchado en otras partes del jardín
Recogida poco frecuente de la fruta caída (una vez al mes) Las larvas de carpocapsa escapan del fruto y se van al suelo o bajo la corteza Recoger semanalmente; en el pico de vuelo de la carpocapsa, dos veces por semana
Enterrar la fruta caída a poca profundidad (5-10 cm) Las larvas emergen a la superficie Profundidad de enterramiento de al menos 30 cm
Ignorar las heridas dejadas al eliminar ramas secas Infección de heridas, podredumbre, cáncer Cubrir todas las heridas >1 cm de diámetro con masilla cicatrizante
Utilizar ramas enfermas como leña y luego dejar la ceniza en el huerto Si la ceniza no está completamente calcinada, las esporas pueden sobrevivir, pero con fuego suficiente el riesgo es mínimo Intentar quemar el material enfermo por separado; no usar la ceniza en el huerto (especialmente con cáncer negro)

Resumen del capítulo

Las medidas sanitarias no son «trabajo extra», sino la base de la salud del huerto, que determina en gran medida cuánto tendrá que esforzarse y gastar en la lucha contra enfermedades y plagas. Sus principales herramientas:

1. Regularidad — recogida regular de la fruta caída, inspecciones regulares, podas regulares, limpieza de hojas.

2. Minuciosidad — elimine todos los restos infectados, no deje lugares para la invernada de patógenos.

3. Eliminación correcta — queme el material enfermo, no lo deje en el huerto.

Recuerde la regla simple: la limpieza en el huerto es una barrera que ni las enfermedades ni las plagas pueden cruzar. Los árboles que reciben cuidados sanitarios regulares enferman menos, producen más frutos grandes y sanos, y viven significativamente más tiempo.

6. Monitoreo del estado del árbol

La inspección regular del manzano es como un chequeo médico anual: permite detectar a tiempo los primeros signos de problemas, cuando aún es fácil solucionarlos. A diferencia del tratamiento de enfermedades avanzadas, la prevención requiere un mínimo de tiempo y esfuerzo. En este capítulo explicaremos cómo «leer» correctamente el manzano, qué buscar en las distintas estaciones y cómo preparar el árbol para el próximo año.

Por qué son necesarias las inspecciones regulares

El manzano es un organismo vivo que interactúa constantemente con el medio ambiente. Las enfermedades y plagas rara vez aparecen de repente: primero se producen cambios apenas perceptibles — el color de las hojas, el patrón de crecimiento de los brotes, el estado de la corteza, la cantidad y calidad de los frutos. El jardinero experimentado percibe estas señales y reacciona antes de que el problema se convierta en epidemia.

Las inspecciones regulares le permiten:

  • Detectar enfermedades en fase temprana (manchas localizadas, frutos infectados aislados)
  • Notar a tiempo la aparición de plagas (puestas de huevos, primeros túneles, larvas)
  • Evaluar el estado general del árbol (nutrición, régimen hídrico, preparación para el invierno)
  • Ajustar los cuidados (riego, abonado, poda) según el estado del árbol

Frecuencia de las inspecciones: durante el período vegetativo activo (de abril a octubre) — al menos una vez cada 2-3 semanas, y en períodos críticos (floración, cuajado, maduración) — con mayor frecuencia (Phillips, 2005).

Inspecciones estacionales: qué buscar

Primavera (desde la hinchazón de las yemas hasta la floración)

La primavera es la época del despertar. En este período se ven bien los daños invernales y los primeros signos de enfermedades.

Qué comprobar:

1. Estado de las yemas y brotes:

  • Las yemas vivas son firmes, con un corte verdoso (si se cortan). Las heladas son marrones y secas.
  • Compruebe si hay zonas oscuras y secas en las ramas — puede ser fuego bacteriano (Erwinia amylovora) o grietas por heladas.

2. Corteza del tronco y ramas principales:

  • ¿Hay grietas nuevas, desprendimientos, exudación de savia (gomosis) — especialmente en el lado sur (consecuencias de quemaduras solares)?
  • ¿Han aparecido abultamientos o manchas negras (cáncer, citosporosis)?
  • En caso de duda, limpie la zona sospechosa hasta la madera sana — el color y el olor pueden indicar el grado de daño.

3. Hojas al comenzar a desplegarse:

  • Si las hojas se despliegan lentamente, se rizan o amarillean — las raíces pueden estar dañadas o hay carencia de nutrientes.
  • Presencia de manchas oscuras en las hojas jóvenes — signo temprano de sarna (Venturia inaequalis) (Ferree & Warrington, 2003).

4. Signos de plagas:

  • Huevos de pulgón en los extremos de los brotes o en el envés de las hojas jóvenes.
  • Galerías y daños del gorgojo de las flores (los botones no se abren, se secan).

Qué hacer al detectarlo: elimine el problema inmediatamente: retire los brotes afectados, trate las heridas y, si es necesario, pulverice con productos autorizados según la fase de desarrollo del árbol (antes de la floración se pueden usar productos más fuertes; durante la floración, solo suaves).

Verano (desde la floración hasta la maduración de los frutos)

En verano, la atención principal se centra en los frutos, las hojas y el crecimiento de los brotes.

Qué comprobar:

1. Hojas:

  • Sarna: manchas de color marrón oscuro y aceitoso en el haz de las hojas, luego un recubrimiento aterciopelado. Se manifiesta especialmente en tiempo lluvioso.
  • Oídio: recubrimiento blanquecino en hojas y brotes jóvenes, que se rizan y deforman.
  • Clorosis (amarilleo entre las nervaduras) — signo de carencia de hierro (especialmente en suelos calcáreos) o exceso de humedad (Jackson, 2003). Si afecta a las hojas jóvenes superiores — probablemente carencia de hierro; si a las viejas inferiores — posible carencia de magnesio o nitrógeno.
  • Amarilleo y caída prematura de las hojas — señal de estrés grave: sequía, encharcamiento, podredumbre radicular o fuerte infestación de enfermedades.

2. Frutos:

  • Carpocapsa (Cydia pomonella): orificios de entrada en los frutos, excrementos (aserrín) en la entrada, manzanas con gusanos.
  • Sarna en los frutos: manchas oscuras, grietas, deformación.
  • Moniliosis (podredumbre parda): manchas marrones que aumentan rápidamente y luego se cubren de cojines esporulados de color crema (Agustí, 2010).
  • Caída de frutos — si es masiva y prematura, compruebe si hay orugas en el interior de los frutos caídos (probablemente daño por carpocapsa o sierra del manzano).

3. Brotes:

  • El crecimiento anual es un indicador importante de salud. Normalmente, en un manzano adulto en producción, la longitud de los brotes anuales debe ser de 20-40 cm (depende de la variedad y el patrón) (Cornell Guide, 2003; Potapov et al., 2000).
  • Si el crecimiento es inferior a 10-15 cm — el árbol está debilitado (falta de nutrientes, agua, enfermedad radicular o sobrecarga de cosecha).
  • Si el crecimiento es superior a 60-80 cm — el árbol está «lujuriante» (exceso de nitrógeno), la fructificación será escasa; es necesario ajustar la fertilización.

4. Plagas y sus rastros:

  • Pulgones: colonias en brotes jóvenes, hojas rizadas, melaza pegajosa.
  • Ácaros: fina telaraña en el envés de las hojas; las hojas se vuelven grisáceas, luego marrones y caen. Se notan en tiempo caluroso y seco.
  • Gorgojo de las flores del manzano (Anthonomus pomorum): los botones se vuelven marrones y no se abren; en su interior hay una pequeña larva.

5. Signos de falta o exceso de agua:

  • Marchitez de las hojas incluso por la mañana, rizado de los bordes, ennegrecimiento — signo claro de sequía. Riego urgente.
  • Hojas amarillas y mustias en tiempo húmedo — posible estancamiento de agua en las raíces.

Qué hacer: registre todos los cambios. Si se detecta un problema localizado (nidos aislados de plagas, algunas hojas manchadas) — elimine las partes afectadas a mano. En caso de infestación masiva, utilice productos fitosanitarios autorizados, respetando estrictamente los plazos de seguridad antes de la cosecha.

Otoño (después de la cosecha hasta la caída de las hojas)

La inspección otoñal es importante para evaluar la finalización de la vegetación y la preparación para el invierno.

Qué comprobar:

1. Estado de las hojas antes de la caída:

  • Si las hojas caen prematuramente (en agosto-septiembre) sin amarillear — puede deberse a enfermedades fúngicas (sarna, manchas) o estrés grave.
  • Si las hojas permanecen verdes hasta las heladas y no caen — el árbol no se ha preparado para el invierno, riesgo de congelación. Causa: exceso de nitrógeno al final de la temporada, riegos (Potapov et al., 2000).

2. Estado de la corteza y las ramas:

  • Inspeccione todas las ramas grandes en busca de grietas, heridas, oquedades. En caso de duda, golpee suavemente la corteza — un sonido sordo puede indicar podredumbre interna.
  • Compruebe si hay abultamientos (agallas) en las ramas — posible cáncer o citosporosis.

3. Madurez de la madera:

  • Los brotes anuales deben estar bien lignificados — corteza marrón y brillante. Si los brotes son verdosos y blandos, no sobrevivirán al invierno.

4. Rastros de roedores:

  • Examine la base del tronco y el cuello de la raíz — ¿hay mordeduras, corteza roída? (si las hay, trate las heridas inmediatamente y coloque protección).

Qué hacer: planifique los trabajos otoñales basándose en la inspección (poda sanitaria, encalado, recogida de hojas, protección contra roedores). Todo esto se detalla en los capítulos anteriores.

Invierno (en reposo, durante los deshielos)

En invierno, el árbol duerme, pero las inspecciones siguen siendo necesarias, especialmente después de fuertes nevadas y ventiscas.

Qué comprobar:

1. Daños por nieve y viento: ¿se han roto ramas por el peso de la nieve húmeda o el hielo? Si sospecha grietas, sacuda suavemente la nieve de las ramas (con pértigas largas de punta blanda). Si encuentra roturas frescas, córtelas para evitar cargas adicionales en primavera.

2. Rastros de roedores: huellas en la nieve, mordeduras en la corteza. Si hay daños, tome medidas inmediatas: coloque mallas protectoras, repelaentes (si no lo hizo en otoño), compacte la nieve alrededor del tronco para impedir los pasos de los ratones.

3. Estado de la corteza: en días soleados, inspeccione el lado sur del tronco para ver signos de quemaduras solares (enrojecimiento, desprendimiento de la corteza). Si encuentra, trate en primavera.

Importante: no utilice herramientas metálicas para sacudir la nieve — dañan la corteza y las yemas. Utilice listones de madera con punta blanda o una escoba suave.

Signos de problemas: referencia rápida

Síntoma Causa probable Qué hacer
Hojas pequeñas, pálidas, brotes cortos Deficiencia de nutrientes (N, P, K) o falta de agua Comprobar riego y fertilización, hacer análisis de suelo si es necesario
Hojas amarillas, nervaduras verdes (clorosis) Deficiencia de hierro (en suelos calcáreos) o magnesio Aplicar quelato de hierro (foliar), comprobar pH del suelo (Jackson, 2003)
Bordes de las hojas marrones, secos Deficiencia de potasio (o sequía) Aplicar fertilizantes potásicos, mejorar el riego
Brotes largos (>50 cm), hojas verde oscuro Exceso de nitrógeno («lujurancia») Reducir la fertilización nitrogenada, realizar poda ligera de verano
Caída prematura de hojas (antes de septiembre) Sarna, manchas, sequía, encharcamiento Realizar tratamiento sanitario, mejorar los cuidados
Frutos pequeños, mucha caída Sobrecarga de cosecha (o falta de agua) El año próximo — aclareo obligatorio, riego (capítulo 2)
Grietas en la corteza, desprendimientos Grietas por heladas, quemaduras solares, cáncer Limpieza, desinfección, sellado (capítulo 3)
Recubrimiento blanco en las hojas (otoño, pero no oídio) Posible sarna, esporas de hongos Recoger y destruir las hojas (capítulo 5)
Botones que no se abren, se vuelven marrones Gorgojo de las flores o heladas Para heladas — protección; para gorgojo — eliminar botones dañados
Galerías en los frutos, gusanos Carpocapsa Recogida regular de fruta caída, bandas adhesivas, tratamiento si es necesario

Preparación para la próxima temporada

La etapa final del cuidado es crear condiciones para un buen comienzo en el próximo año. La preparación comienza inmediatamente después de la cosecha e incluye:

1. Diagnóstico otoñal y planificación

  • Evalúe la cosecha y el estado del árbol. Si el árbol estuvo sobrecargado, planifique un aclareo más temprano y minucioso para el próximo año.
  • Anote qué variedades o árboles concretos se vieron especialmente afectados por enfermedades para tomar medidas preventivas en primavera.

2. Tratamiento de heridas y poda sanitaria (realizar en tiempo seco)

  • Todas las heridas, grietas y cortes >1 cm de diámetro deben tratarse y sellarse.
  • Elimine todas las ramas secas, enfermas y rotas.
  • Recoja y destruya todos los restos vegetales (hojas, fruta caída, restos de poda).

3. Protección invernal

  • Encalado del tronco (principal en otoño, protege de quemaduras).
  • Colocación de mallas protectoras contra roedores.
  • Compactación de la nieve alrededor del tronco tras la primera nevada.

4. Fertilización (si es necesario)

  • La fertilización otoñal con abonos potásico-fosforados (¡sin nitrógeno!) favorece la maduración de la madera y aumenta la resistencia a las heladas. Aplique a finales de septiembre – octubre en el círculo del tronco a razón de 20-30 g de superfosfato y 15-20 g de sal potásica por 1 m² (Potapov et al., 2000; Jackson, 2003).

5. Llevar un diario de jardinería

  • Anote las fechas de las inspecciones, los problemas detectados y las medidas tomadas. Esto ayuda a seguir las tendencias, identificar patrones y tomar mejores decisiones en el futuro. La experiencia demuestra que el mejor consejero son los propios registros a lo largo de varios años.

Resumen del capítulo

El monitoreo del estado del manzano es un proceso continuo de observación, análisis y actuación oportuna. Requiere atención, paciencia y sistematicidad por parte del jardinero. Pero este enfoque le permite:

  • Detectar a tiempo enfermedades o plagas y actuar mientras los daños son mínimos.
  • Evaluar la eficacia de los cuidados y ajustarlos para el año siguiente.
  • Prevenir la acumulación de infecciones en el huerto año tras año.
  • Mantener la salud del árbol durante muchas décadas.

La regla de las seis «P»: planificar, prestar atención, prevenir, proceder, proteger, producir (cosecha).

Referencias

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  3. Buckingham, A. (2010). ‘Fruit Doctor’, in Grow Fruit. New York, NY: DK Publishing, pp. 314-341.
  4. Buckingham, A. (2010). ‘The Fruit Gardener’, in Grow Fruit. New York, NY: DK Publishing, pp. 10-40.
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  6. Jackson, J.E. (2003). ‘Mineral nutrition’, in Biology of Apples and Pears. Cambridge, UK: Cambridge University Press, pp. 384-414.
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  13. Потапов, В.А., Фаустов, В.В., Пильщикова, Ф.Н. (2000). ‘Плодовый сад [Orchard]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Колос, pp. 207-369.
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  15. Тарасов, В.М., Фаустов, В.В., Никиточкина, Т.Д. (1981). ‘Работы в первом поле школы саженцев [Work in the first field of the school Seedlings]’, in Практикум по плодоводству [Fruit growing workshop]. Москва: Колос, pp. 167-169.
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