Cultivo para verduras

Actualizado: 01 Julio 2026 Русский English

1. ¿Qué es el cultivo de cebolla para pluma y por qué funciona?

El cultivo de cebolla para pluma (o para verde) es un método para obtener verduras jugosas y ricas en vitaminas que difiere radicalmente del cultivo clásico de cebolla bulbosa. Comprender esta diferencia es el primer paso hacia el éxito.

La diferencia principal radica en el objetivo. Cuando cultivamos para obtener bulbos, buscamos crear todas las condiciones para que la planta forme un gran órgano de almacenamiento: el bulbo. Para ello, sembramos semillas (negrilla) o cebollinos pequeños y esperamos a que las plantas completen su ciclo de desarrollo (Brewster, 2008). Por el contrario, cuando cultivamos para pluma, utilizamos un bulbo ya formado como fuente de energía y nutrientes para el rápido crecimiento de la masa verde. Nuestro objetivo no es dejar que la planta complete su ciclo, sino "obligarla" a gastar sus reservas acumuladas en la formación de hojas (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

¿Cuál es la lógica biológica de este método?

El secreto reside en la fisiología del bulbo. Este es un brote subterráneo modificado, en cuyas escamas se acumulan agua, azúcares y otros nutrientes (Nonnecke, 1989). Dentro del bulbo, en las axilas de las escamas carnosas, ya se encuentran los primordios de las futuras hojas y de los tallos florales (Swiader, 1992). Cuando plantamos el bulbo en un ambiente favorable, estas yemas latentes se despiertan.

En la etapa inicial de crecimiento, la pluma se desarrolla exclusivamente a expensas de los nutrientes del bulbo madre. El sistema radicular de la cebolla es fasciculado y débil, especialmente al comienzo del crecimiento, por lo que no puede proporcionar a las hojas en rápido crecimiento todo lo necesario desde el suelo (Brewster, 2008). Es por ello que utilizamos material de siembra grande para el forzado de verduras: cuanto más grande es el bulbo, mayor es su reserva de sustancias y mayor será el rendimiento y la calidad de la pluma.

Así, la tecnología de cultivo para pluma es, en esencia, un proceso de "forzado", en el que hacemos que la planta gaste sus propios recursos en un crecimiento rápido de la vegetación. Nuestra tarea es crear las condiciones ideales para ello (temperatura, humedad, luz) y no permitir que la planta cambie a la formación de un nuevo bulbo o tallo floral. Si regamos y fertilizamos la cebolla para pluma de la misma manera que para bulbo, podemos obtener una verdura acuosa y de mal sabor, o hacer que la planta dedique todas sus fuerzas a formar un nuevo bulbo en lugar de hacer crecer las hojas. Esta es la principal diferencia práctica entre ambos métodos.

En los siguientes capítulos, analizaremos detalladamente cómo elegir correctamente la cebolla, prepararla para la siembra y crear las condiciones ideales para obtener el máximo rendimiento de pluma jugosa y saludable.

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Continuamos con nuestro artículo. Aquí está el segundo capítulo, que responde de manera detallada y práctica a la pregunta sobre la elección del material de siembra.

2. ¿Qué material de siembra es el más adecuado?

Elegir el material de siembra correcto es el 50% del éxito en el cultivo de cebolla para pluma. De ello depende no solo la velocidad de aparición de la vegetación, sino también su cantidad, calidad y duración del rebrote. En el mercado existen varias opciones, cada una con sus características.

Tipos de material de siembra

1. Cebolla selección (cebolla de selección): Son bulbos pequeños obtenidos durante el aclareo o la recolección de la cebolla de bulbo. Su diámetro suele ser de 1,5 a 3 cm (Pantielev, 1986). Es una de las mejores opciones para el forzado de verduras en campo abierto e invernaderos. La cebolla de selección posee una gran reserva de nutrientes y, por lo general, contiene varios primordios, lo que asegura un buen manojo de plumas.

2. Cebollino pequeño y mediano (diámetro de 1 a 2 cm): Este material se utiliza más a menudo para el cultivo de bulbos, pero también es apto para verduras, especialmente si no se dispone de selección más grande. Sin embargo, el rendimiento será más modesto, ya que las reservas de nutrientes en un bulbo pequeño son menores. Además, el cebollino pequeño suele ser de un solo primordio, lo que dará solo una o dos plumas (Swiader, 1992).

3. Cebollino grande y bulbo comercial (diámetro de 3 a 5 cm y más): Es la opción más productiva, especialmente para invernaderos. Cuanto más grande es el bulbo, mayor es su reserva de nutrientes y más potente será la pluma (Pantielev, 1986). Sin embargo, hay un matiz importante: para el forzado de verduras es mejor utilizar variedades picantes y semipicantes de múltiples primordios. Las variedades dulces de ensalada (por ejemplo, 'Exhibition') tienen una estructura suelta, menos primordios y se conservan peor, lo que las hace menos adecuadas para este fin (Nonnecke, 1989; Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

4. Variedades de múltiples primordios: Es un tipo especial que se puede considerar como una categoría aparte. En estas variedades (por ejemplo, 'Bessonovsky Local', 'Arzamassky Local', 'Rostovsky Onion') se forman varios primordios en un solo bulbo, de los cuales al germinar surgen de 3 a 5 o más hojas. Elegir estas variedades garantiza obtener un potente "arbusto" de verduras a partir de un solo bulbo. Son precisamente las que se recomiendan con más frecuencia para el forzado industrial (Brewster, 2008; Pantielev, 1986).

¿Qué tamaño es mejor?

En el libro "Trabajos estacionales en horticultura" (Pantielev, 1986) se indican normas prácticas para campo abierto: en la llamada siembra "semi‑puente", cuando los bulbos se plantan con un pequeño espacio, el consumo de selección es de 3 a 6 kg por 1 m², dependiendo de su tamaño. Para la siembra "en puente" (unos junto a otros), el consumo puede alcanzar los 8–12 kg/m².

Para el cultivo en invernadero, donde el ahorro de espacio y el máximo rendimiento son importantes, los bulbos grandes son preferibles, ya que proporcionan un mayor rendimiento absoluto de pluma (Pantielev, 1986). Esto se debe a que la relación entre el área del fondo (donde se forman las raíces) y la masa del bulbo es más favorable en los ejemplares grandes que en los pequeños.

Por lo tanto, la regla principal para elegir material de siembra para verduras es:

1. Busque variedades picantes y semipicantes de múltiples primordios. Le darán más plumas por bulbo.

2. Elija bulbos de 3 a 5 cm de diámetro. Es el equilibrio óptimo entre productividad y viabilidad económica. Si ese calibre no está disponible, utilice cebolla de selección (1,5–3 cm).

En el siguiente capítulo analizaremos cómo preparar adecuadamente estos bulbos para la siembra, despertar las yemas y proteger la futura cosecha de enfermedades.

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3. Preparación de los bulbos para la siembra: despertar, proteger y estimular

La preparación adecuada del material de siembra es un conjunto de medidas que permite "despertar" el bulbo después del periodo de reposo, limpiarlo de patógenos y estimular el rápido crecimiento del sistema radicular y de la pluma. No todas las etapas son obligatorias, pero cada una aumenta las posibilidades de obtener una cosecha de calidad.

1. Clasificación y calibrado (etapa obligatoria)

Antes de plantar, se deben revisar las cebollas. Se descartan todos los bulbos con signos de podredumbre, daños mecánicos, blandos o que hayan brotado de forma anormal (por ejemplo, con moho). Luego, las cebollas se clasifican por tamaño. Esto permite plantar bulbos del mismo calibre juntos, asegurando una emergencia uniforme y simplificando los cuidados. Para el forzado de pluma se seleccionan bulbos de 3 a 5 cm de diámetro. Los más pequeños darán menos plumas, y los demasiado grandes pueden no ser rentables económicamente, aunque producirán una excelente cosecha (Pantielev, 1986).

¿Por qué es importante? Un tamaño uniforme de los bulbos garantiza la misma velocidad de germinación y permite planificar eficazmente el área de siembra. El descarte de ejemplares enfermos previene la propagación de infecciones (como la podredumbre blanca o la fusariosis) en la plantación (Swiader, 1992).

2. Calentamiento (etapa obligatoria para cebollas almacenadas a bajas temperaturas)

Las cebollas que se han almacenado a una temperatura de +1 a +5 °C para evitar la germinación prematura necesitan ser despertadas. De 2 a 3 semanas antes de la siembra, la temperatura de almacenamiento se eleva a +18...+25 °C. El calentamiento acelera los procesos metabólicos en el bulbo, activa las yemas de crecimiento y acorta el tiempo hasta la emergencia (Swiader, 1992).

¿Para qué sirve? Si se plantan cebollas frías, tardarán mucho en "arrancar". El calentamiento imita la llegada de la primavera y es una potente señal para el inicio del crecimiento. Esta etapa es especialmente importante para las siembras de otoño‑invierno en invernaderos o en el alféizar de la ventana (Pantielev, 1986).

3. Corte de la parte superior ("cuello") (etapa recomendada)

Es una de las técnicas agronómicas más eficaces. Con un cuchillo afilado y limpio, se corta la parte superior seca del bulbo aproximadamente 1–1,5 cm, tomando parte de las escamas carnosas. Es importante no dañar el fondo ni la yema central, de donde crecerá la pluma principal (Nonnecke, 1989).

¿Por qué funciona?

  • Mejora el acceso de oxígeno a los puntos de crecimiento, despertando yemas adicionales.
  • Facilita la salida de la pluma, evitando que tenga que perforar la cáscara seca y densa.
  • Permite evaluar visualmente la calidad del bulbo en corte transversal: se ven signos de podredumbre o daños.

¡Importante! Al cortar, se debe utilizar una herramienta desinfectada (por ejemplo, limpiar el cuchillo con alcohol entre bulbo y bulbo) para no transmitir infecciones. Consideramos este paso como "recomendado" porque se puede omitir si se siembra cebollino muy pequeño o si el riesgo de dañar la yema central es alto. Sin embargo, para bulbos grandes de selección y cebolla comercial, es una de las formas más efectivas de acelerar y aumentar la cosecha.

4. Remojo (etapa recomendada)

Existen varias opciones de remojo:

  • En agua tibia (+30...+35 °C) durante 12 a 24 horas. Esto satura el bulbo de humedad, iniciando los procesos de germinación y activando las enzimas.
  • En una solución débil de permanganato de potasio u otros estimulantes del crecimiento (según las instrucciones). Esto desinfecta adicionalmente y estimula la inmunidad de la planta.

¿Para qué? A diferencia de la siembra para bulbo, donde buscamos que las raíces busquen activamente la humedad en el suelo, en el forzado para pluma queremos que el proceso comience lo más rápido posible. Los bulbos remojados brotan más rápidamente y dan un corte más temprano (Pantielev, 1986).

Nota importante para campo abierto: En las siembras de principios de primavera en suelos fríos y húmedos, el remojo puede, por el contrario, ralentizar el crecimiento debido al estrés. Por eso, en campo abierto en primavera, las cebollas a menudo se plantan secas, mientras que en condiciones cálidas (invernadero, alféizar) el remojo siempre da un efecto positivo (Brewster, 2008).

5. Desinfección (obligatoria antes de la siembra en cualquier condición)

Esta es la etapa final, críticamente importante. Antes de plantar, los bulbos deben ser tratados para prevenir enfermedades fúngicas y bacterianas (especialmente fusariosis, podredumbre del cuello y podredumbre bacteriana). Para ello, se utilizan:

  • Fungicidas (por ejemplo, "Maxim", "Fitosporin‑M", productos a base de triazol) siguiendo estrictamente las instrucciones.
  • Solución de permanganato de potasio (solución rosa intenso al 1%) durante 20–30 minutos.
  • Tratamiento térmico – calentamiento en agua a +45...+50 °C durante 15–20 minutos. Esto destruye eficazmente los ácaros y los agentes patógenos, pero requiere un control preciso de la temperatura (Pantielev, 1986; Swiader, 1992).

¿Por qué es importante? La cebolla es un cultivo muy susceptible a las podredumbres. Cualquier daño durante el corte o la siembra es una "puerta de entrada" para las infecciones. La desinfección es un seguro que preservará su cosecha, especialmente si cultiva cebolla en plantaciones densas (método en puente), donde las enfermedades se propagan a la velocidad del rayo.

Resumen de la preparación de los bulbos para la siembra:

Etapa de preparación Necesidad Razón clave
Clasificación y descarte Obligatoria Eliminación de material enfermo y calibrado para una emergencia uniforme.
Calentamiento Obligatoria Despertar el bulbo y acelerar la vegetación (especialmente después del almacenamiento en frío).
Corte del cuello Recomendada Acelerar la salida de la pluma, despertar yemas adicionales.
Remojo Recomendada Acelerar la germinación (especialmente relevante para invernaderos y alféizares).
Desinfección Obligatoria Prevención de podredumbres y enfermedades fúngicas, protección de la cosecha.

Siguiendo estos pasos sencillos pero importantes, no solo acelerará la obtención de la cosecha, sino que también sentará las bases para un crecimiento saludable de la pluma. En el próximo capítulo, analizaremos en qué fechas y en qué condiciones (campo abierto, invernadero, alféizar) es mejor plantar la cebolla preparada para un transporte verde durante todo el año.

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4. ¿Cuándo plantar cebolla para pluma? Un transportador verde para cualquier estación

La principal ventaja del cultivo de cebolla para pluma es la posibilidad de obtener verduras frescas prácticamente durante todo el año. Las fechas de siembra dependen completamente de sus condiciones: campo abierto, suelo protegido (invernadero) o alféizar de la ventana. Comprender las necesidades biológicas de la cebolla en cuanto a calor y luz permite establecer un "transportador verde" continuo (Pantielev, 1986).

Campo abierto

En campo abierto, el cultivo de cebolla verde está limitado a la estación cálida, pero con diferentes fechas de siembra se puede prolongar.

  • Siembra de principios de primavera (finales de abril – principios de mayo): Es la fecha principal para la mayoría de las regiones. En cuanto el suelo se caliente a +5...+8 °C y haya pasado la amenaza de heladas fuertes, se puede plantar la cebolla. Las fechas dependen de la región: en la zona central de Rusia es a finales de abril – primera década de mayo; en regiones más meridionales, de 2 a 3 semanas antes. Para proteger contra las heladas tardías, los bancales se pueden cubrir con tela no tejida (Pantielev, 1986; Swiader, 1992).

¿Por qué es importante? La cebolla es un cultivo resistente al frío. La siembra temprana permite aprovechar la reserva de humedad primaveral del suelo para un enraizamiento rápido, y el clima fresco favorece la formación de plumas jugosas y tiernas sin que se espiguen (Nonnecke, 1989).

  • Siembra de verano (junio – julio): Es una excelente manera de obtener una segunda oleada de verduras a finales de verano o principios de otoño. Las siembras de verano también permiten utilizar las parcelas que quedan libres tras la recolección de cultivos tempranos (rábanos, lechuga, col temprana). Se planta de la misma forma que en primavera, pero en tiempo cálido es necesario regar y sombrear para una mejor adaptación.
  • Siembra de otoño (invierno) (finales de septiembre – octubre): En regiones con inviernos suaves se practica la siembra de invierno. La cebolla se planta de 2 a 3 semanas antes de la llegada de heladas estables, para que tenga tiempo de enraizar pero no de iniciar un crecimiento activo (Swiader, 1992; Pantielev, 1986). Para el invierno, los bancales se cubren con una capa de estiércol compostado, turba o serrín (capa de 5–10 cm) para proteger contra la congelación. La cosecha de verduras de la siembra de invierno se obtiene de 2 a 3 semanas antes que la de la siembra de primavera (Pantielev, 1986).

Regla importante: Para la siembra de invierno solo se eligen variedades resistentes a las heladas y se utiliza cebollino pequeño o selección (diámetro de 1–2 cm). Los bulbos grandes tienen más probabilidades de helarse o de espigar en primavera (Brewster, 2008).

Suelo protegido (invernaderos y túneles)

Los invernaderos permiten controlar el microclima y obtener verduras incluso en la estación fría.

Forzado de enero a marzo: En invernaderos con calefacción y en túneles con biocombustible (estiércol de caballo), se puede comenzar a plantar ya en enero‑febrero. Para un forzado exitoso en condiciones de días cortos, son de vital importancia:

  • Luz: Durante este período es obligatorio el uso de lámparas (lámparas de cultivo) para alargar el fotoperiodo a 12–14 horas.
  • Temperatura: El régimen óptimo es: día +18...+22 °C, noche +10...+14 °C (Pantielev, 1986; Swiader, 1992).
  • Material de siembra de calidad: Se utiliza únicamente selección grande y bien madura o bulbo comercial.

Forzado en invernaderos primaverales y estivales (marzo – agosto): En invernaderos sin calefacción con cubierta de plástico o vidrio se pueden realizar varias siembras. Gracias al calor y la luz natural, el forzado es más rápido, y el ahorro en calefacción hace que este método sea rentable.

Cultivo en el alféizar de la ventana

La forma más sencilla y accesible de obtener verduras en cualquier época del año.

  • Cultivo durante todo el año: En el alféizar, la cebolla se puede plantar todo el año. La condición principal es una iluminación suficiente (ventana orientada al sur) o el uso de lámparas de cultivo en otoño‑invierno. La temperatura ambiente no debe superar los +22...+25 °C, ya que la pluma se vuelve pálida y marchita. La temperatura ideal para el forzado en interior es de +18...+20 °C.

Reglas clave para cualquier método de cultivo

1. No plante cebolla en suelo no calentado o excesivamente húmedo. Esto provoca podredumbres y retrasa el crecimiento.

2. Controle el régimen de luz. Con falta de luz, la pluma se estira, se vuelve pálida y quebradiza. En días nublados y en invierno, el suplemento de luz es obligatorio.

3. Planifique la rotación de cultivos. No plante cebolla en el mismo lugar dos años seguidos para evitar la acumulación de enfermedades en el suelo (Swiader, 1992).

Conclusión principal: no existe una única fecha de siembra. Usted mismo construye su calendario eligiendo el método de cultivo y adaptándolo a su clima. En el próximo capítulo, analizaremos cómo plantar exactamente la cebolla, qué esquemas y qué profundidad de siembra utilizar para obtener el máximo rendimiento de cada bulbo.

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5. Cómo plantar correctamente la cebolla para pluma: esquemas de plantación y profundidad

Existen tres formas principales de plantar cebolla para verduras, que se diferencian por la densidad de colocación de los bulbos. La elección depende de sus objetivos, la superficie de plantación y la disponibilidad de material de siembra.

Esquemas de plantación

1. Método en puente (el más intensivo)

Los bulbos se plantan lo más juntos posible, literalmente formando un "puente" – unos junto a otros. Los espacios entre ellos son mínimos o nulos. Este método es el estándar de oro para los invernaderos y para quienes desean obtener el máximo de verduras con la mínima superficie (Pantielev, 1986).

Ventajas:

  • Máximo rendimiento de verduras por 1 m²: Gracias a la siembra ultradensa, se obtiene la mayor producción de plumas por unidad de superficie.
  • Ideal para espacios limitados: Invernaderos, túneles, cajas en el alféizar.
  • Simplifica los cuidados: Las plantaciones ocupan toda la superficie, lo que facilita el riego y reduce el crecimiento de malas hierbas.

Desventajas:

  • Alto consumo de material de siembra: Se necesitan de 8 a 12 kg de bulbos por 1 m² (Pantielev, 1986).
  • Mayor riesgo de enfermedades: La alta densidad crea condiciones favorables para la propagación de podredumbres, por lo que se requiere un tratamiento previo especialmente minucioso y una buena ventilación.
  • Requiere más mano de obra: Se necesita más tiempo para plantar y seleccionar los bulbos.

2. Método semi‑puente (opción de compromiso)

Los bulbos se plantan con un pequeño espacio – aproximadamente el ancho de una cerilla o de 1 a 2 cm entre ellos. Es el punto medio, el más utilizado en la horticultura amateur y la pequeña agricultura.

Ventajas:

  • Ahorro de material de siembra: El consumo se reduce a 3–6 kg/m² (Pantielev, 1986).
  • Plumas más grandes: Los bulbos disponen de un poco más de espacio, lo que a menudo resulta en plumas más robustas y jugosas.
  • Buena ventilación: Los espacios entre bulbos reducen el riesgo de enfermedades fúngicas.

Desventajas:

  • Rendimiento ligeramente menor por unidad de superficie en comparación con el método en puente.

3. Método en hileras (clásico)

Los bulbos se plantan en surcos o hileras con una separación determinada. Es el método más "extendido", que se utiliza principalmente en campo abierto cuando el espacio lo permite, o cuando la cebolla se planta como cultivo asociado (Pantielev, 1986).

Esquema: Hileras con una distancia entre líneas de 20–45 cm. La distancia entre bulbos en la hilera puede variar de 3–5 cm (para obtener verduras para corte) a 10–15 cm (si se piensa dejar algunas plantas para la producción de bulbos).

Ventajas:

  • Consumo mínimo de material de siembra.
  • Facilidad de cuidado: Es más fácil realizar labores de escarda y control de malas hierbas entre hileras.
  • Versatilidad: Permite, si es necesario, dejar algunas plantas para obtener bulbos comerciales.

Desventajas:

  • El menor rendimiento de verduras por unidad de superficie.
  • Cosecha más tardía en comparación con las plantaciones densas.

Profundidad de siembra

Es uno de los puntos más importantes que a menudo se pasa por alto. Al cultivar cebolla para pluma, el bulbo no se entierra completamente. Se planta de manera que la parte superior (los hombros) sobresalga ligeramente del suelo.

Profundidad de siembra óptima:

  • En campo abierto: Hasta 2/3 de la altura del bulbo. Esto significa que el bulbo debe estar sumergido aproximadamente en 2/3 de su altura, mientras que el tercio superior debe permanecer por encima de la superficie (Pantielev, 1986; Nonnecke, 1989).
  • En invernadero o alféizar: El bulbo se entierra hasta 1/2 o 2/3 de su altura. Esto garantiza estabilidad y acceso de humedad al sistema radicular, pero no impide el rápido crecimiento de la pluma.

¿Por qué es importante?

1. Salida rápida de la pluma: Con una plantación poco profunda, el bulbo se "despierta" más rápido y la pluma sale con más facilidad. Con una siembra profunda, la cebolla gasta energía en superar la resistencia del suelo.

2. Prevención de podredumbres: Enterrar "hasta los hombros" permite que la parte inferior del bulbo permanezca seca y bien ventilada, reduciendo el riesgo de podredumbre del cuello y bacteriana.

3. Libre desarrollo de las raíces: El sistema radicular de la cebolla se desarrolla en la capa superior del suelo, donde hay más aire. Una siembra profunda limita su desarrollo y puede provocar la pudrición de las raíces.

Consejo práctico: Si utiliza el método en puente, procure que las puntas de los bulbos queden a la misma altura. Esto asegurará un rebrote uniforme de la pluma y facilitará el corte.

En el próximo capítulo, crearemos una "receta de condiciones ideales": analizaremos qué temperatura, luz y humedad necesita la cebolla para un crecimiento rápido y saludable.

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6. Condiciones para el rápido crecimiento de la pluma: temperatura, luz, humedad y ventilación

Una vez plantada la cebolla, nuestra tarea es crear unas condiciones en las que pueda utilizar de manera más rápida y eficiente las reservas del bulbo para formar masa verde. Los cuatro factores (temperatura, luz, humedad y ventilación) están estrechamente relacionados y deben funcionar en conjunto.

1. Temperatura: controlando la velocidad de crecimiento

La temperatura es el principal mecanismo que determina la velocidad de aparición y crecimiento de la pluma.

Régimen de temperatura óptimo:

  • Para la germinación y el crecimiento inicial: Durante el enraizamiento y el despertar de los bulbos, la temperatura óptima es de +18...+22 °C durante el día y +10...+14 °C por la noche (Pantielev, 1986). Esta diferencia entre la temperatura diurna y nocturna (termoperiodismo) estimula el crecimiento activo de las raíces y evita el alargamiento excesivo de la pluma.
  • Para el crecimiento activo de la pluma: Cuando la pluma alcance una altura de 5–10 cm, la temperatura se puede aumentar a +20...+25 °C durante el día. Esto acelerará la acumulación de masa verde. Sin embargo, es importante no sobrecalentar: por encima de +30 °C el crecimiento se ralentiza, la pluma se vuelve flácida y pálida (Swiader, 1992).

¿Por qué es importante el descenso nocturno? Durante las noches frescas, la respiración se ralentiza y el bulbo gasta menos azúcares almacenados. Esto permite dirigir la máxima energía al crecimiento de las hojas, en lugar de al mantenimiento de la propia actividad vital del bulbo (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

Valores críticos:

  • Por debajo de +8 °C, el crecimiento casi se detiene, aunque la cebolla no muere (Nonnecke, 1989).
  • Por encima de +28...+30 °C, sin una buena ventilación y riego, la pluma comienza a amarillear y secarse.

Conclusión práctica: En el invernadero o en el alféizar, procure que la temperatura nocturna sea de 5 a 8 °C inferior a la diurna. Este es uno de los secretos para obtener una pluma jugosa y firme.

2. Luz: un recurso vital, especialmente en invierno

La luz es la energía que pone en marcha la fotosíntesis. A diferencia del cultivo para bulbo, donde el día puede ser corto, para las verduras se necesita una iluminación suficiente.

Requerimientos de luz: Para un crecimiento activo de la pluma se necesita un fotoperiodo de al menos 12 horas. Lo ideal es de 14 a 16 horas (Brewster, 2008). Con días cortos (otoño, invierno), la cebolla gasta las reservas del bulbo en la respiración y la fotosíntesis es débil, por lo que la pluma resulta pálida y alargada.

Iluminación suplementaria: En días nublados y durante los meses de invierno, es obligatorio el uso de lámparas de cultivo o lámparas de luz diurna (espectro frío). En los invernaderos comerciales se utilizan lámparas de sodio o LED. La potencia se elige para proporcionar una iluminación de unos 100–120 W/m² (Pantielev, 1986). En el alféizar, basta con colgar una lámpara a una altura de 20–30 cm por encima de las plantas.

Régimen de iluminación suplementaria: Las lámparas se encienden por la mañana y por la tarde para alargar el fotoperiodo hasta 14–16 horas. Durante la noche, las plantas necesitan descanso (un periodo de oscuridad de al menos 6–8 horas).

¿Por qué es importante? Con luz insuficiente, la pluma se vuelve delgada, pálida, quebradiza y pierde su aspecto comercial. Además, el bulbo se agota más rápidamente y el rendimiento disminuye (Swiader, 1992).

3. Humedad del aire y del suelo: equilibrio, no exceso

La cebolla para pluma necesita humedad, pero sus raíces son muy sensibles al exceso de agua.

Humedad del aire: La humedad relativa óptima durante el periodo de crecimiento activo es del 60–70%. Con una humedad más alta, aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas (por ejemplo, podredumbre del cuello y mildiú). En aire seco (menos del 50%), la pluma comienza a secarse por las puntas y se vuelve áspera (Pantielev, 1986).

Humedad del suelo: El suelo debe estar constantemente húmedo, pero no encharcado. Se riega de manera que el agua penetre en la zona de raíces (10–15 cm), pero no se estanque en el plato o entre los bulbos. Normalmente, el riego se realiza cada 2–3 días, y en tiempo caluroso, a diario, pero en pequeñas dosis (Brewster, 2008).

Nota importante: A diferencia del cultivo para bulbo, donde se busca un secado completo del suelo entre riegos, para las verduras el suelo debe estar constantemente húmedo. Sin embargo, si la temperatura del aire es baja (+12...+15 °C), el exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces. Por ello, el riego siempre se relaciona con la temperatura: cuanto más calor, más frecuente y abundante es el riego, y viceversa.

4. Ventilación: aire fresco contra enfermedades

La ventilación es un factor a menudo subestimado pero de importancia crítica, especialmente en invernaderos y túneles.

¿Para qué sirve la ventilación?

  • Eliminación del exceso de humedad: Después del riego y con altas temperaturas, el aire se vuelve húmedo. Es el entorno ideal para el desarrollo de enfermedades (podredumbre gris, podredumbre del cuello).
  • Reducción de la temperatura: En días calurosos, la ventilación ayuda a bajar la temperatura hasta niveles óptimos.
  • Aporte de dióxido de carbono (CO₂): Para la fotosíntesis, las plantas necesitan CO₂. En espacios cerrados, su concentración puede disminuir, lo que ralentiza el crecimiento.

Cómo ventilar:

  • En invernaderos, se abren las ventanas o se levanta el plástico por la mañana.
  • En el alféizar, basta con abrir la ventana de vez en cuando, evitando corrientes de aire que puedan dañar la pluma tierna.
  • El principio principal: la ventilación debe ser suave, sin cambios bruscos de temperatura. Lo ideal es ventilar durante la primera mitad del día.

Lista de verificación resumida para un crecimiento rápido:

Parámetro Valor óptimo Por qué es importante
Temperatura (día/noche) +20...+25 °C / +10...+14 °C Estimula el crecimiento; el descenso nocturno ahorra energía del bulbo.
Luz 14–16 horas al día Asegura la fotosíntesis, la pluma no se estira, conserva un color vivo.
Humedad del aire 60–70% Previene enfermedades, mantiene la turgencia de las hojas.
Humedad del suelo Constantemente húmeda, sin encharcamiento Proporciona agua y nutrientes a las raíces.
Ventilación Regular, suave Elimina el exceso de humedad, enriquece el aire con CO₂, reduce el riesgo de enfermedades.

Cumpliendo estas condiciones, conseguirá un crecimiento rápido y uniforme de la pluma. En el próximo capítulo, responderemos a las preguntas sobre el riego y la fertilización: qué, cuándo, y si es necesario abonar la cebolla para pluma para no obtener una verdura acuosa y sin sabor.

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7. Riego y fertilización en el cultivo para pluma: particularidades de la nutrición

A diferencia del cultivo para bulbo, donde buscamos desarrollar un sistema radicular potente y un aparato foliar para formar un bulbo grande, en el forzado de pluma utilizamos el bulbo como un "acumulador" de energía ya listo. Por lo tanto, la nutrición aquí tiene sus propias particularidades.

Riego: equilibrio de humedad sin excesos

El sistema radicular de la cebolla es fasciculado, débil y se encuentra en la capa superficial del suelo (10–15 cm) (Brewster, 2008). No puede extraer agua de capas profundas, por lo que la cebolla para pluma necesita un riego regular pero moderado.

La regla principal: El suelo debe estar constantemente moderadamente húmedo, pero no encharcado. El agua estancada en las raíces es el camino seguro hacia el desarrollo de podredumbres (especialmente fusariosis y podredumbre bacteriana) (Swiader, 1992; Nonnecke, 1989).

Frecuencia de riego:

  • En campo abierto: En promedio, una vez cada 3–4 días con tiempo normal. En tiempo caluroso y seco, a diario o cada dos días, pero en pequeñas dosis (unos 5–10 l/m²) (Pantielev, 1986).
  • En invernadero y alféizar: La frecuencia depende de la temperatura y la humedad del aire. Oriéntese por el estado de la capa superficial del suelo: si se ha secado hasta 1–2 cm de profundidad, es hora de regar. En condiciones cálidas (por encima de +20 °C), es posible que necesite regar a diario.

Técnica de riego:

  • Mejor método: Riego suave directamente en la base de la planta, para que el agua no entre en las axilas de las hojas. Esto reduce el riesgo de podredumbre del cuello (Brewster, 2008).
  • Agua: Utilice agua tibia y reposada (temperatura +20...+25 °C). El agua fría puede causar estrés y ralentizar el crecimiento, especialmente al inicio de la vegetación (Pantielev, 1986).

Riego y calidad de la pluma: El exceso de humedad, especialmente combinado con altas temperaturas, hace que la pluma se vuelva acuosa, quebradiza y pierda su característico sabor picante. Un régimen hídrico óptimo es la clave para una pluma jugosa, firme y aromática.

Fertilización: ¿es necesaria?

Esta es la cuestión más controvertida. En el cultivo para pluma, la nutrición principal del bulbo proviene de sus propias reservas. Sin embargo, en ciertos casos, la fertilización puede ser beneficiosa.

Primera fertilización (nitrogenada): Cuando la pluma alcance una altura de 5–7 cm, se puede administrar una dosis débil de nitrógeno (por ejemplo, infusión de estiércol 1:10 o urea 10–15 g/10 l de agua). Esto estimula el crecimiento continuo de la vegetación, especialmente si los bulbos inicialmente no eran muy grandes o si se utiliza un suelo pobre (Pantielev, 1986).

  • ¡Precaución! El exceso de nitrógeno provoca la acumulación de nitratos y hace que la pluma sea floja, menos aromática y con peor conservación (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

Segunda fertilización (potásica): De 1 a 2 semanas después de la primera, se puede aplicar una fertilización potásica (sulfato de potasio 10–15 g/10 l de agua). El potasio fortalece los tejidos, haciendo la pluma más elástica, jugosa y mejorando su sabor (Brewster, 2008).

Fósforo: En las fertilizaciones para verduras, el fósforo no suele ser necesario, ya que influye más en la formación de raíces y la floración, que no son necesarias para nuestro fin.

Regla importante: Las fertilizaciones no deben ser frecuentes ni concentradas. La cebolla para pluma toma nutrientes del bulbo, y su tarea no es sobrealimentarla, sino simplemente apoyarla ligeramente. Lo mejor es combinar la fertilización con el riego para que los nutrientes se distribuyan uniformemente en el suelo (Swiader, 1992).

Cuándo está contraindicada la fertilización:

  • Si se utiliza una selección grande y bien formada.
  • Si el suelo es inicialmente fértil y está bien abonado con materia orgánica (humus o compost).
  • Si se planea hacer un solo corte y recoger la cosecha rápidamente.

En estos casos, se puede prescindir completamente de la fertilización. La cebolla producirá una excelente pluma gracias a sus propios recursos, y no se corre el riesgo de sobrealimentarla ni de acumular nitratos.

Resumen práctico:

Parámetro Recomendación Por qué es importante
Régimen de riego Moderado, regular, sin estancamiento Previene podredumbres, mantiene la turgencia de las hojas.
Temperatura del agua +20...+25 °C No ralentiza el crecimiento ni estresa las raíces.
Fertilización nitrogenada Solo si es necesario (bulbos débiles), una vez al inicio del crecimiento Estimula el crecimiento, pero no debe ser excesiva.
Fertilización potásica De 1 a 2 semanas después de la nitrogenada, opcional Fortalece los tejidos, mejora el sabor y la conservación de la pluma.
Fertilización fosforada No necesaria No influye en el crecimiento de la verdura; puede ser perjudicial por salinización del suelo.

La conclusión principal de este capítulo: en el forzado de cebolla para pluma, no "alimentamos" la planta, sino que creamos las condiciones para que utilice eficazmente sus propias reservas. El riego y, si es necesario, fertilizaciones ligeras son herramientas de ajuste fino que nos ayudan a obtener el máximo rendimiento de una pluma jugosa y de calidad.

En el próximo capítulo, responderemos a la pregunta práctica más importante: cuándo y cómo cortar la pluma correctamente para no debilitar el bulbo y, si se desea, obtener una segunda cosecha.

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8. Cuándo y cómo cortar la pluma: longitud óptima, corte único o múltiple, cómo prolongar la cosecha

El corte de la pluma es la culminación de todo el trabajo. Para obtener el máximo provecho, es importante conocer los plazos óptimos, la técnica adecuada y entender si se puede obtener una segunda cosecha del mismo bulbo.

Longitud óptima para el corte

La cebolla para pluma está lista para la cosecha cuando las hojas alcanzan una altura de 25 a 35 cm (Pantielev, 1986). Es en este periodo cuando la verdura es más jugosa, tierna y aromática. Si se deja crecer más (por encima de 40–45 cm), la pluma comienza a endurecerse, las puntas se vuelven amarillas y el sabor se deteriora. Un corte temprano (menos de 20 cm) no permite obtener una cosecha completa y no compensa los costes de siembra.

¿Por qué es importante esta longitud? En este momento, el bulbo ya ha cedido la mayor parte de sus reservas y la pluma ha alcanzado la máxima biomasa manteniendo una estructura tierna. El crecimiento posterior ya no se produce a expensas del bulbo, sino de la fotosíntesis, pero esto ralentiza el proceso y puede provocar una pérdida de calidad (Nonnecke, 1989).

Técnica de corte

Herramienta afilada: Corte la pluma con un cuchillo afilado o tijeras de podar, para no desgarrar ni dañar la parte restante del bulbo.

Lugar del corte: Realice el corte justo por encima del cuello del bulbo, dejando un pequeño "muñón" de 2–3 cm de altura. Esto protege el punto de crecimiento de daños y reduce el riesgo de entrada de infecciones (Swiader, 1992).

Momento del día: El mejor momento para el corte es por la mañana o al atardecer, con tiempo fresco. Con calor, la pluma pierde rápidamente la turgencia, se marchita y se conserva peor.

Limpieza: Las hojas cortadas se enfrían inmediatamente (se colocan en un lugar fresco o en agua con hielo) para mantener la frescura y evitar el marchitamiento (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

Importante: Si tiene previsto obtener una segunda cosecha, no corte la pluma demasiado baja, no dañe el fondo y deje al menos una hoja joven (o un "muñón") para que continúe creciendo.

Corte único o múltiple

Esta cuestión depende de su objetivo, de la variedad y de la calidad del material de siembra.

Corte único (máximo rendimiento): Se utiliza en horticultura industrial, donde lo que importa es obtener la máxima masa de verduras en el menor tiempo posible. En este caso, la cebolla se siembra densamente (método en puente) y, tras alcanzar la longitud óptima, se corta toda la pluma de una vez. Los bulbos quedan generalmente agotados y no son aptos para un nuevo uso; se retiran (Pantielev, 1986).

Corte múltiple (hasta 2–3 veces): Es posible utilizando bulbos grandes y de múltiples primordios con una gran reserva de nutrientes. Después del primer corte (dejando un muñón de 2–3 cm), las plantas se abonan con una solución débil de fertilizante nitrogenado (por ejemplo, urea 10 g/10 l de agua) y se continúa regando. En 2–3 semanas, brota una segunda oleada de plumas, aunque más pequeña (Brewster, 2008).

¿Por qué la segunda cosecha es menor? Las reservas del bulbo ya están parcialmente gastadas, por lo que la segunda pluma será más pequeña y su crecimiento más lento. Sin embargo, en la horticultura amateur, esto permite prolongar significativamente el periodo de consumo de verduras frescas.

Limitación importante: Para el corte múltiple solo son adecuadas las variedades con alto número de primordios (por ejemplo, 'Bessonovsky', 'Arzamassky'). Las variedades de un solo primordio, por lo general, no vuelven a brotar después del primer corte o dan un rebrote muy débil (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

Cómo prolongar la cosecha: siembra en transportador

La forma más fiable de tener plumas frescas de forma continua es la siembra en transportador. La esencia del método es plantar cebollas por lotes con un intervalo de 2–3 semanas (Pantielev, 1986; Swiader, 1992). Por ejemplo, en campo abierto, el primer lote se planta en primavera, el segundo a las 2–3 semanas, el tercero después de otras 2–3 semanas. En invernadero o en el alféizar, estas siembras se pueden realizar durante todo el año.

Ventajas:

  • Asegura un suministro continuo de cosecha sin interrupciones.
  • Permite cortar cada lote en su fase óptima, sin perseguir plumas "sobremaduras".
  • Reduce la carga sobre cada planta, ya que el corte se realiza una sola vez y cada bulbo da todo de una vez.

Resumen breve sobre el corte:

Pregunta Respuesta Por qué es así
Altura óptima de la pluma para el corte 25–35 cm Combinación de máxima masa y estructura tierna.
Cómo cortar Con herramienta afilada, dejando un muñón de 2–3 cm Minimización de daños, prevención de infecciones.
¿Se puede cortar varias veces? Sí, si la variedad es de múltiples primordios y el bulbo es grande Con buenos cuidados, da una segunda cosecha, aunque menor.
Cómo obtener verduras de forma continua Siembras en transportador con intervalos de 2–3 semanas Asegura un suministro constante de plumas frescas.

En el próximo y último capítulo, analizaremos los principales problemas que pueden surgir durante el cultivo de cebolla para pluma: enfermedades, espigado, amarilleamiento de la pluma y sus soluciones.

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9. Principales problemas en el cultivo para pluma: enfermedades, espigado, amarilleamiento y cómo solucionarlos

A pesar de su aparente simplicidad, el cultivo de cebolla para pluma conlleva una serie de problemas típicos. La mayoría de ellos están relacionados con el incumplimiento de las técnicas agronómicas o con condiciones externas desfavorables. Conocer estos "puntos débiles" le ayudará a tomar medidas a tiempo.

1. Pudrición de los bulbos (el problema más frecuente)

Es el principal enemigo en el forzado de verduras. Las podredumbres pueden estar causadas por infecciones fúngicas (fusariosis, podredumbre blanca, podredumbre del cuello) o bacterianas (Brewster, 2008; Swiader, 1992).

Causas:

  • Exceso de riego y estancamiento del agua.
  • Siembra de bulbos enfermos o dañados.
  • Siembra demasiado profunda.
  • Mala ventilación (especialmente en invernaderos y túneles).

Soluciones:

  • La prevención es el método principal. Clasificación y descarte minucioso de bulbos enfermos antes de la siembra (Nonnecke, 1989).
  • Desinfección: tratamiento obligatorio con fungicidas o permanganato de potasio (ver Capítulo 3).
  • Siembra correcta: plantar los bulbos "hasta los hombros" para que la parte superior permanezca seca y ventilada.
  • Régimen de riego: regar con moderación, evitando el estancamiento del agua. En tiempo nublado y fresco, reducir el riego (Pantielev, 1986).
  • Ventilación: ventilar regularmente los invernaderos y túneles, especialmente después del riego.

Importante: Ante los primeros signos de podredumbre (oscurecimiento, ablandamiento del bulbo, olor desagradable), se debe eliminar inmediatamente la planta enferma junto con un terrón de tierra para que la infección no se propague a las vecinas (Swiader, 1992).

2. Espigado (formación de tallo floral)

La aparición de un tallo floral supone el cambio de la planta del crecimiento vegetativo al reproductivo (floración y formación de semillas). Como resultado, la pluma se vuelve áspera, amarga y pierde su aspecto comercial (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

Causas:

  • Uso de bulbos grandes (más de 3–5 cm) que ya han pasado por vernalización (almacenamiento a bajas temperaturas) (Swiader, 1992).
  • Siembra de cebolla de selección almacenada a +5...+12 °C – este es el rango óptimo para la inducción de yemas florales (Brewster, 2008).
  • Cambios bruscos de temperatura en primavera (clima frío después de cálido) (Nonnecke, 1989).

Cómo prevenirlo:

  • Utilice cebollino pequeño (1–2 cm de diámetro) o selección de no más de 3 cm de diámetro. Los bulbos grandes (más de 3 cm) casi con seguridad espigarán (Swiader, 1992).
  • Almacenamiento adecuado: La cebolla de selección para siembra de primavera se conserva a una temperatura de +18...+25 °C. Esto evita la vernalización (Pantielev, 1986).
  • Siembra de invierno: En la siembra de otoño, elija solo variedades resistentes al frío y cebollino pequeño, que no haya tenido tiempo de formar yema floral antes del invierno (Brewster, 2008).

¿Qué hacer si aparece un tallo floral? Se arranca (se rompe) lo antes posible. Esto no detendrá la floración, pero la retrasará y mejorará ligeramente la calidad de la pluma restante. Sin embargo, esta cebolla ya no dará una cosecha completa (Swiader, 1992).

3. Amarilleamiento de las puntas de la pluma

El amarilleamiento y secado de las puntas de las hojas es una señal de estrés.

Causas:

  • Falta de humedad: Las raíces no pueden extraer agua de las capas profundas y la pluma comienza a secarse por las puntas (Brewster, 2008).
  • Exceso de humedad y falta de aire: Con un exceso de riego, las raíces se asfixian, lo que también provoca amarilleamiento (Nonnecke, 1989).
  • Deficiencia de nutrientes: Especialmente de nitrógeno o potasio (Swiader, 1992).
  • Acidez del suelo: La cebolla prefiere un pH neutro o ligeramente alcalino (6.5–7.5). En suelos ácidos, la absorción de nutrientes se ve alterada (Rubatzky y Yamaguchi, 1997).

Soluciones:

  • Compruebe la humedad del suelo: si está seco, riegue; si está encharcado, reduzca el riego y airee el suelo.
  • Aplique fertilizante: ante los primeros signos de carencia, administre nitrógeno (urea 10–15 g/10 l de agua) (Pantielev, 1986).
  • Encalado: si se sospecha de acidez del suelo, añada harina de dolomita o ceniza (no en el momento de la siembra, sino con antelación, al preparar el bancal).

4. Pluma pálida y delgada (estiramiento)

La pluma se vuelve pálida, delgada y quebradiza, lo que reduce su calidad comercial.

Causas:

  • Falta de luz. Es la causa principal. La cebolla es muy exigente en luz (Swiader, 1992; Brewster, 2008).
  • Temperatura demasiado alta (por encima de +28 °C) combinada con falta de luz.
  • Siembra demasiado densa (especialmente en invernaderos) – las plantas compiten por luz y nutrientes (Nonnecke, 1989).

Soluciones:

  • Iluminación suplementaria: En días nublados y en invierno, utilice obligatoriamente lámparas de cultivo. El fotoperiodo debe ser de al menos 12–14 horas (Pantielev, 1986).
  • Control de temperatura: Con poca luz, reduzca la temperatura a +16...+18 °C durante el día y +10...+12 °C por la noche para frenar el estiramiento (Brewster, 2008).
  • Respete las densidades de siembra: No exceda las recomendaciones. Para el método semi‑puente, 3–6 kg/m²; para el método en puente, hasta 12 kg/m² (Pantielev, 1986).

5. Plagas

Aunque la cebolla para pluma se cultiva rápidamente, algunas plagas pueden causar daños importantes.

  • Mosca de la cebolla (Delia antiqua): Las larvas dañan las raíces y el bulbo, provocando su pudrición. Prevención: rotación de cultivos, siembra temprana, tratamiento con insecticidas (por ejemplo, a base de imidacloprid) según las instrucciones (Swiader, 1992).
  • Gorgojo de la cebolla: El escarabajo y sus larvas excavan galerías en las plumas. Medidas de control: laboreo del suelo, eliminación de plantas dañadas, pulverización con insecticidas (Brewster, 2008).
  • Trips (Thrips tabaci): Succionan la savia de las hojas, causando manchas plateadas y deformaciones. Control: tratamiento con insecticidas (por ejemplo, actellik, fitoverm) (Nonnecke, 1989).

Importante: Al utilizar insecticidas, respete estrictamente el plazo de seguridad antes del corte de la verdura. Para verduras es mejor utilizar preparados biológicos o métodos caseros (solución de ceniza y jabón).

Tabla resumen de problemas y soluciones:

Problema Causa principal Solución
Pudrición de bulbos Exceso de riego, material infectado Seleccionar bulbos sanos, tratar con fungicidas, riego moderado, buena ventilación.
Espigado Vernalización de bulbos grandes Utilizar cebollino pequeño o selección pequeña, almacenamiento a temperatura adecuada.
Amarilleamiento de puntas Falta de humedad o exceso, deficiencia de nutrientes Riego regular pero moderado, fertilización con nitrógeno o potasio.
Pluma pálida y delgada Falta de luz, alta temperatura Iluminación suplementaria, reducción de la temperatura, respetar densidades de siembra.
Ataque de plagas Mosca de la cebolla, trips, gorgojo Rotación de cultivos, técnicas agronómicas, tratamiento con insecticidas respetando los plazos.

Conclusión principal: la mayoría de los problemas se pueden evitar siguiendo las normas de la técnica agronómica. Una atención cuidadosa a la preparación de los bulbos, la siembra, el riego y las condiciones de cultivo es la clave para una cosecha saludable y abundante de cebolla verde. En caso de que surjan problemas, el diagnóstico temprano y las acciones correctas ayudarán a minimizar las pérdidas.

Referencias

  1. Brewster, J.L. (2008). ‘Agronomy and crop production.’, in Onions and other vegetable alliums. Wallingford: CABI, 251-307.
  2. Nonnecke, L. (1989). ‘Bulbs’, in Vegetable production. New York, USA: Van Nostrand Reinhold, pp. 294-319.
  3. Rubatzky, V.E., Yamaguchi, M. (1997). ‘Alliums’, in World Vegetables. Boston, MA: Springer US, 279-332.
  4. Swiader, J.M., Ware, G.W., McCollum, J.P. (1992). ‘Onions and Related Alliums (Garlic, Leek, Chives, Shallots)’, in Producing Vegetable Crops. Danville, Illinois: Interstate Publishers, pp. 381-404.
  5. Касынкина, О.М. (2018). Овощеводство (Сорта, технологические приёмы возделывания) [Vegetable growing (varieties, cultivation techniques)]. Пенза, Россия: РИО ПГАУ.
  6. Пантиелев, Я.Х. (1986). ‘Особенности агротехники овощных культур [Features of agricultural technology of vegetable crops]’, in Сезонные работы в овощеводстве [Seasonal work in vegetable growing]. Москва: Агропромиздат, 159-232.