Cultivo de ajo a partir de bulbos

Actualizado: 02 Julio 2026 Русский English

1. ¿Qué son los bulbillos? Una forma natural de propagar y revitalizar el ajo

¿Has notado alguna vez en el huerto que el ajo a veces produce un tallo floral en el que, en lugar de flores, crecen pequeñas «cebollitas» hijas? Esos son los bulbillos, o bulbos aéreos. Constituyen el secreto principal para cultivar ajo sano y fuerte, especialmente si deseas propagar una variedad valiosa sin riesgo de transmitir enfermedades.

Biológicamente, los bulbillos son copias diminutas de la planta madre. Se forman en la inflorescencia de las variedades de ajo espigadoras (de cuello duro). Su número puede variar desde unas pocas unidades hasta varios cientos por planta, según la variedad y las condiciones del año (Block, 2010). A diferencia de los dientes, que son hojas modificadas que se forman bajo tierra, los bulbillos son brotes que se desarrollan en la inflorescencia (Kajimura et al., 2000).

¿Para qué sirven los bulbillos al horticultor? Principales ventajas

1. Revitalización de la variedad. Esta es quizás la razón más importante. Muchas enfermedades del ajo, incluidos virus y nematodos, se acumulan en los dientes y se transmiten de generación en generación mediante la propagación vegetativa. ¿Por qué funciona esto? Los organismos patógenos suelen atacar la base del bulbo y el sistema radicular, pero no penetran en el escapo floral ni en los bulbillos que allí se forman. Cultivar ajo a partir de bulbillos durante 1 o 2 años permite obtener material de siembra libre de muchas infecciones acumuladas (Autko et al., 2012). Es como rejuvenecer tu variedad.

2. Ahorro de material de siembra. El coeficiente de multiplicación con bulbillos es de 10 a 15 veces mayor que con dientes. De una sola planta se pueden obtener hasta 300 bulbillos (Kajimura et al., 2000). Esto permite multiplicar rápidamente una variedad nueva, rara o especialmente valiosa, sin necesidad de invertir varios años.

3. Conservación de la variedad. A diferencia de las semillas, que por polinización cruzada no mantienen los caracteres parentales, los bulbillos son clones genéticos exactos de la planta madre. Esto garantiza que obtendrás exactamente la variedad que sembraste.

Bulbillos y ajo de primavera: ¿en qué se diferencian?

Es importante aclarar este punto para evitar confusiones. El método principal de propagación del ajo de primavera (ajos no espigadores) es mediante dientes. La mayoría de las variedades de primavera, por lo general, no espigan, por lo que no producen bulbillos (Torikov y Sychev, 2018).

Conclusión clave para la práctica:

El método de cultivo a partir de bulbillos es, ante todo, una tecnología para el ajo de invierno (espigador). Precisamente en las variedades de invierno cortamos los tallos con bulbillos para obtener a partir de ellos bulbos grandes y sanos de un solo diente (o bulbos pequeños de varios dientes en el caso de algunos tipos), que al año siguiente se convertirán en material de siembra de élite.

Para el ajo de primavera, que no produce bulbillos, este método no es aplicable. Sin embargo, comprender la naturaleza de los bulbillos es fundamental para cualquier horticultor, ya que subyace al conocimiento del ciclo vital de todas las formas de ajo, incluidas su evolución y domesticación.

Nota histórica: Las investigaciones del Dr. T. Eto (Universidad de Kagoshima) demostraron que los clones fértiles de ajo recolectados en Asia Central suelen formar más de 200 bulbillos en una sola inflorescencia (Eto, 1986). Estos hallazgos confirman que la capacidad de formar bulbillos es un antiguo mecanismo evolutivo de supervivencia que el ser humano ha aprovechado para sus fines.

Así pues, los bulbillos no son simples «hijos», sino una poderosa herramienta agronómica para revitalizar y multiplicar rápidamente el ajo de invierno. En el siguiente capítulo analizaremos en detalle cómo recolectarlos, almacenarlos y prepararlos correctamente para la siembra, con el fin de obtener el máximo rendimiento.

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2. ¿Por qué se cultivan? Tres razones principales para el horticultor

El cultivo de ajo a partir de bulbillos no es un experimento botánico, sino una técnica agronómica probada que resuelve varios problemas clave. Veámoslos por orden.

1. Revitalización del material de siembra (razón principal)

Esta es la razón más importante por la que los horticultores experimentados recurren a los bulbillos. Tras muchos años de multiplicación vegetativa (mediante dientes), los patógenos (virus, hongos y nematodos) se acumulan en los tejidos del ajo. No siempre son visibles a simple vista, pero reducen gradualmente el rendimiento, empequeñecen los bulbos y disminuyen su capacidad de conservación.

¿Por qué los bulbillos solucionan este problema? Las plagas y los agentes patógenos suelen atacar la base del bulbo madre y el sistema radicular, pero no penetran en el escapo floral ni en los bulbillos que en él se forman (Autko et al., 2012). De este modo, el material obtenido a partir de bulbillos resulta libre de la mayoría de las infecciones acumuladas. Esto permite «rejuvenecer» la variedad en 1 o 2 temporadas y devolverle su vigor y tamaño originales. Es, en esencia, el único método accesible de saneamiento del ajo sin recurrir a complejas técnicas de laboratorio.

2. Multiplicación acelerada de variedades valiosas

Si tienes una variedad rara que solo ha producido unas pocas cabezas grandes, multiplicarla por dientes llevaría años. Los bulbillos ofrecen un coeficiente de multiplicación de 10 a 15 veces superior al de los dientes (Autko et al., 2012). Una planta puede producir de 100 a 300 bulbillos (Kajimura et al., 2000). Esto significa que en una temporada obtienes cientos de «hijos» sanos que, al cabo de un año, se convertirán en material de siembra completo. El método es ideal para quienes desean «disparar» rápidamente una variedad que les gusta o renovar su colección.

3. Obtención de material de siembra uniforme y de gran tamaño

Cuando se siembran bulbillos, el primer año se obtiene un diente único —un bulbo pequeño pero denso y sano, compuesto por un solo diente. Son precisamente estos dientes únicos los que, plantados en otoño, producen al año siguiente los bulbos pluridentados más grandes y uniformes. Esto es especialmente importante para el cultivo comercial, pero también resulta cómodo para el consumo propio: las cabezas son de un mismo calibre, se conservan mejor y son más fáciles de pelar.

Ventajas adicionales:

  • Ahorro de espacio en el almacenamiento. Los bulbillos ocupan muy poco espacio en comparación con los dientes; son más fáciles de clasificar, tratar y conservar hasta la siembra.
  • Posibilidad de recuperar la variedad tras heladas o enfermedades. Si el ajo de invierno se ha helado o ha sido atacado por podredumbres, aún puedes conservar la variedad recolectando bulbillos de los tallos sanos que hayan sobrevivido.

Comparación con el método tradicional

El uso de dientes año tras año es el camino más sencillo, pero también el más arriesgado. Con el tiempo, la variedad degenera inevitablemente debido a la acumulación de virus y otros patógenos (Block, 2010). El cultivo a partir de bulbillos es una especie de «reinicio» del material genético de tu ajo, que permite recuperar la salud y el vigor que la naturaleza le otorgó.

Precisión importante: Este método es aplicable, ante todo, al ajo de invierno espigador, ya que es el único que forma bulbillos. Las variedades de primavera, por lo general, no espigan y, por tanto, este sistema no está disponible para ellas. Pero si cultivas ajo de invierno, el uso de bulbillos es la forma más fiable de tener siempre a mano material de siembra sano y de élite.

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3. Recolección de bulbillos: cuándo, cómo y qué hacer a continuación

Para que los bulbillos den plantas fuertes y sanas, deben recolectarse y prepararse correctamente para el almacenamiento. No es complicado, pero requiere atención a los detalles.

Cuándo cortar los tallos: determinar el momento óptimo

La principal referencia es el estado de la envoltura de la inflorescencia (la vaina que contiene los bulbillos).

  • No te apresures. Si cortas los tallos demasiado pronto, los bulbillos estarán poco desarrollados, serán pequeños y tendrán baja germinación.
  • No te retrases. Si esperas demasiado, la envoltura comenzará a agrietarse y los bulbillos más grandes podrían caerse al suelo y perderse (Autko et al., 2012).

Regla práctica: El mejor momento para el corte es cuando la envoltura de la inflorescencia empieza a agrietarse y los bulbillos del interior se vuelven claramente visibles y adquieren la coloración característica de la variedad. Normalmente ocurre a finales de julio o principios de agosto, aproximadamente 1 o 1,5 semanas después de haber cortado los tallos para uso culinario (si lo haces).

¿Cómo comprobarlo? Elige algunas plantas «de control» y corta o abre con cuidado la envoltura de uno de los tallos. Si los bulbillos del interior están firmes, bien formados y empiezan a tomar color, es hora de comenzar la recolección.

Técnica de recolección: cortar y secar adecuadamente

1. Corte. Es mejor no arrancar los tallos, sino cortarlos con tijeras de podar o un cuchillo afilado, dejando un «rabo» (escapo) de 15 a 20 cm. Así será más fácil atarlos en manojos y colgarlos para su maduración. Corta los tallos en tiempo seco, preferiblemente por la mañana, después de que se haya secado el rocío.

2. Maduración (secado). Este es un paso clave. Los tallos recién cortados con bulbillos deben madurarse en un lugar seco y bien ventilado, bajo techo. Para ello, se atan en manojos pequeños de 10 a 15 unidades y se cuelgan «boca abajo» (con las inflorescencias hacia abajo). El proceso de secado dura de 20 a 30 días (Autko et al., 2012). Durante este tiempo, los bulbillos terminan de madurar, la envoltura se seca y se vuelve quebradiza, lo que facilita su separación.

¿Por qué es importante? Los tallos frescos contienen mucha humedad; si se trillan inmediatamente, los bulbillos pueden enmohecerse durante el almacenamiento. El secado lento permite que alcancen su punto óptimo y se conserven mejor.

Limpieza y calibrado: preparación para la siembra

Una vez que los tallos estén completamente secos, hay que separar los bulbillos del escapo. Se hace a mano: simplemente frota las inflorescencias secas con los dedos y los bulbillos se desprenderán fácilmente.

El material obtenido debe limpiarse de restos vegetales (escamas, fragmentos de tallos). Puedes hacerlo mediante aventado: esparce los bulbillos con viento o frente a un ventilador; los restos ligeros volarán y los bulbillos pesados caerán.

El paso más importante: el calibrado (clasificación por tamaño).

  • Selecciona para la siembra solo los bulbillos más grandes y firmes. Contienen mayor reserva de nutrientes, darán brotes más vigorosos y, finalmente, dientes únicos más grandes (Autko et al., 2012).
  • Es mejor no utilizar los bulbillos pequeños, o sembrarlos por separado, ya que producirán plantas débiles.
  • Examina cuidadosamente el material y desecha todos los bulbillos con signos de moho, daños o cubierta blanda y arrugada.

Almacenamiento de los bulbillos hasta la siembra

Un almacenamiento adecuado es la clave para una buena germinación.

  • Para la siembra de otoño, los bulbillos se guardan en un lugar seco, fresco y bien ventilado. Pueden conservarse en bolsas de papel o sacos de tela.
  • Si planeas una siembra de primavera (método que veremos más adelante), los bulbillos deben almacenarse en condiciones más cálidas (a temperatura ambiente) para que no broten prematuramente. La temperatura óptima para el almacenamiento prolongado es de unos 18 a 20 °C (Kajimura et al., 2000). A esa temperatura, los bulbillos no germinan hasta la siembra.

Resumen breve del capítulo:

1. Corta los tallos cuando la envoltura de la inflorescencia empiece a agrietarse.

2. Obligatoriamente, madúralos colgados en un lugar seco durante 20 a 30 días.

3. Separa los bulbillos, límpialos de restos y calíbralos, seleccionando solo los más grandes y sanos.

4. Almacénalos en un lugar seco; para siembra de primavera, a 18–20 °C.

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4. Almacenamiento de bulbillos: dos regímenes para dos fechas de siembra

Las condiciones de conservación de los bulbillos dependen directamente de cuándo pienses sembrarlos: en otoño o en primavera. Este es un punto clave que determina la temperatura y la humedad.

Régimen 1. Almacenamiento para siembra de otoño (en invierno)

Si decides sembrar los bulbillos en otoño, al mismo tiempo que los dientes de ajo de invierno, tu objetivo es mantenerlos en reposo hasta el momento de la siembra, sin permitir que broten prematuramente.

  • Temperatura: El rango óptimo es de 0 °C a +5 °C (Autko et al., 2012). A esta temperatura, los procesos metabólicos en los bulbillos son mínimos; no brotan ni se secan.
  • Humedad: Es importante mantener una humedad relativa del aire del 70 al 75 %. Si la humedad es mayor, los bulbillos pueden enmohecerse o brotar antes de tiempo. Si es menor, se resecarán y perderán su capacidad de germinación.
  • Ventilación: El lugar debe estar bien ventilado. Lo mejor es utilizar sacos de tela, bolsas de papel o cajas de malla que permitan la circulación del aire. No almacenes los bulbillos en bolsas de plástico herméticas, ya que se «asfixiarán» y se pudrirán.

¿Dónde crear estas condiciones? Un sótano, una bodega o un garaje sin calefacción con temperatura estable son ideales. Si no dispones de ese espacio, puedes guardarlos en el compartimento inferior del frigorífico, dentro de una bolsa de papel.

Régimen 2. Almacenamiento para siembra de primavera

La siembra primaveral de bulbillos es menos habitual, pero tiene sus ventajas (las veremos en el siguiente capítulo). Sin embargo, para la siembra de primavera se requiere un régimen de almacenamiento fundamentalmente distinto.

  • Temperatura: Los bulbillos deben conservarse a temperatura cálida, alrededor de 18 a 20 °C (Kajimura et al., 2000). ¿Por qué? Los bulbillos, al igual que los dientes de ajo de invierno, necesitan pasar por un período de vernalización (frío) para su desarrollo normal. Si los mantienes calientes todo el invierno y luego los plantas en primavera, no habrán completado esa fase y no espigarán, formando en cambio grandes dientes únicos al final de la temporada. Eso es justamente lo que buscamos para obtener material de siembra grande. Si, por el contrario, los bulbillos pasan el invierno en frío y se plantan en primavera, pueden espigar y no dar un buen diente único.
  • Humedad y ventilación: Las mismas condiciones que para el almacenamiento otoñal: 70–75 % de humedad y buena circulación de aire. Es importante evitar que los bulbillos se sequen en exceso durante el almacenamiento cálido, ya que pueden perder humedad y arrugarse.

¿Dónde almacenar en caliente? En una despensa seca, en el estante superior de un armario de cocina o en cualquier lugar donde la temperatura se mantenga estable alrededor de 20 °C.

Principales causas de pérdida de calidad durante el almacenamiento y cómo evitarlas

1. Mohos. Aparecen cuando hay exceso de humedad y falta de ventilación. Solución: almacena los bulbillos en un lugar seco, en envases transpirables, y revísalos periódicamente.

2. Resecamiento. Ocurre cuando la humedad es demasiado baja (menos del 60 %). Solución: si el almacén está muy seco, coloca un recipiente con agua para humidificar el ambiente, pero sin que el agua toque los bulbillos.

3. Brotación prematura. Sucede sobre todo en el almacenamiento otoñal si la temperatura supera los +5 °C. Solución: controla estrictamente la temperatura.

4. Daños mecánicos. Los bulbillos son muy pequeños y frágiles. Al manipularlos, procura no dañar su cubierta protectora, pues se vuelven vulnerables a las infecciones.

Consejo práctico

Antes de la siembra, revisa los bulbillos y retira todos los sospechosos (con moho, arrugados, blandos). Incluso si has almacenado el material perfectamente, siempre hay un pequeño porcentaje de pérdida natural; es normal. Selecciona para la siembra solo los bulbillos firmes, tersos y con la cubierta intacta.

Resumen del capítulo:

  • Siembra otoñal: conservar a +0…+5 °C.
  • Siembra primaveral: conservar a +18…+20 °C.
  • En ambos casos, mantener humedad del 70–75 % y buena ventilación.
  • No guardes los bulbillos en plástico; usa tela o papel.
  • Antes de sembrar, siempre clasifica el material.

Ahora tenemos bulbillos correctamente recolectados y conservados. Llega el momento de entender exactamente cómo sembrarlos para obtener un excelente resultado. Eso lo abordaremos en el próximo capítulo.

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5. Fechas de siembra: ¿en otoño o en primavera?

A diferencia de los dientes, los bulbillos admiten dos fechas de siembra igualmente válidas: otoñal y primaveral. La elección depende de tus objetivos y de las condiciones climáticas. Cada opción tiene sus propias ventajas y particularidades.

Siembra otoñal: el método clásico

Este método se aproxima al ciclo natural del ajo y es el más utilizado en la práctica.

Época: Los bulbillos se siembran en las mismas fechas que los dientes de ajo de invierno, es decir, de 3 a 4 semanas antes de la llegada de heladas persistentes. En la zona templada, suele ser a finales de septiembre o la primera quincena de octubre (Autko et al., 2012). En regiones más meridionales, las fechas se desplazan a octubre-noviembre; en las septentrionales, a mediados o principios de septiembre.

Profundidad de siembra: En la siembra otoñal, los bulbillos se entierran más profundamente que en la primaveral: de 5 a 7 cm (Autko et al., 2012). Esto se hace para protegerlos de las heladas invernales. Una siembra más profunda asegura una mejor invernada.

Acolchado: Tras la siembra, los bancales se acolchan con una capa de turba, estiércol o compost de 1,5 a 2 cm de espesor (Autko et al., 2012; Torikov y Sychev, 2018). El acolchado cumple varias funciones:

  • Protege los bulbillos de las heladas en inviernos sin nieve.
  • Evita la formación de costra en el suelo en primavera.
  • Conserva la humedad del suelo.
  • Favorece un calentamiento más rápido del suelo a principios de primavera.

¿Qué se obtiene al final? A finales del verano siguiente, los bulbillos producen un «cebollino» o diente único (bulbo de un solo diente) con un peso de 1 a 8 gramos (Autko et al., 2012). Este diente único se arranca, se seca y se almacena hasta el otoño, y luego se planta al año siguiente como material de siembra completo, que dará bulbos grandes de varios dientes.

Siembra primaveral: método alternativo

La siembra de primavera es menos común, pero tiene sus ventajas. Es especialmente adecuada en regiones con inviernos rigurosos, donde la siembra otoñal conlleva riesgo de heladas.

Época: Los bulbillos se siembran a principios de primavera, tan pronto como el suelo lo permita, normalmente en la primera o segunda decena de abril (Autko et al., 2012). Es importante no retrasarse para que las plantas tengan tiempo de completar su ciclo en la temporada.

Preparación previa a la siembra: Para la siembra primaveral, los bulbillos se almacenan en calor (18–20 °C), como ya vimos. El almacenamiento cálido evita la brotación prematura y asegura una emergencia uniforme tras la siembra. Antes de sembrar, se pueden remojar los bulbillos en agua tibia durante 24 horas para acelerar la germinación.

Profundidad de siembra: En la siembra primaveral, los bulbillos se entierran más superficialmente: de 3 a 5 cm (Autko et al., 2012). Así se calientan más rápido y empiezan a crecer.

Acolchado: También se acolchan los bancales, pero sobre todo para conservar la humedad y proteger contra las malas hierbas.

¿Qué se obtiene al final? Al final del verano, los bulbillos también producen un diente único. Sin embargo, a diferencia de la siembra otoñal, este diente único puede ser algo más pequeño, porque las plantas han tenido menos tiempo para desarrollarse. No obstante, es perfectamente apto para la siembra de otoño y dará una cosecha completa al año siguiente.

Tabla comparativa: siembra otoñal vs. primaveral

Criterio Siembra otoñal Siembra primaveral
Época Septiembre–octubre (3–4 semanas antes del frío) Abril (tan pronto como el suelo se caliente)
Profundidad 5–7 cm 3–5 cm
Acolchado Obligatorio (protección contra heladas) Recomendado (conservación de humedad)
Almacenamiento Frío (0…+5 °C) Cálido (18…20 °C)
Resultado Diente único más grande y uniforme Diente único algo más pequeño
Riesgos Heladas en inviernos severos Resecamiento de los bulbillos durante el almacenamiento

¿Qué método elegir?

La elección depende de tu región y tus objetivos:

  • La siembra otoñal es la opción preferida en la mayoría de las regiones de clima templado. Es más fiable, produce un diente único más grande y uniforme, y se ajusta al ciclo natural de la planta.
  • La siembra primaveral es una buena alternativa para regiones con inviernos duros, donde existe riesgo de heladas. También sirve si no pudiste realizar la siembra otoñal. Sin embargo, exige un control más riguroso de las condiciones de almacenamiento invernal de los bulbillos.

Consejo práctico: Si empiezas a familiarizarte con este método, prueba ambas opciones en pequeñas parcelas y observa cuál funciona mejor en tus condiciones. Así encontrarás la estrategia óptima para tu huerto.

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6. Esquema de siembra: cómo colocar los bulbillos correctamente en el bancal

Elegir el esquema de siembra de los bulbillos es un equilibrio entre dos objetivos: obtener el máximo número de dientes únicos sanos por unidad de superficie y que estos sean lo suficientemente grandes para la posterior siembra otoñal. Una siembra demasiado densa dará lugar a dientes únicos pequeños y débiles; demasiado rala, no aprovechará bien el espacio del bancal.

Opciones de esquemas de plantación: de lo simple a lo avanzado

Para horticultores aficionados y pequeños agricultores, son adecuados dos enfoques principales.

1. Siembra en líneas anchas (método más simple)

Es la opción clásica para pequeños volúmenes. Los bulbillos se siembran en líneas de una sola hilera.

  • Distancia entre líneas: 30–45 cm. Esta separación facilita el escardado y el laboreo, y proporciona suficiente área de alimentación a las plantas.
  • Distancia entre bulbillos en la línea: 2–3 cm para los pequeños y 4–5 cm para los grandes (Torikov y Sychev, 2018).
  • Profundidad: Según la época de siembra (véase capítulo anterior). En primavera, 3–5 cm; en otoño, 5–7 cm (Autko et al., 2012).

Este método es sencillo de ejecutar, fácil de escardar y labrar. Sin embargo, aprovecha menos la superficie en comparación con los esquemas en bandas.

2. Siembra en bandas (multilínea) (más eficiente)

Este método se usa más en producción comercial, pero también es aplicable en el huerto. Los bulbillos se siembran en varias hileras agrupadas en una banda. Las bandas se separan por calles anchas para facilitar el cuidado.

  • Esquema de banda de dos líneas: 8–10 cm entre líneas dentro de la banda y 40–50 cm entre bandas (Autko et al., 2012; Torikov y Sychev, 2018). Por ejemplo, esquema (8+50) o (10+60) cm.
  • Distancia entre bulbillos en la línea: 2–3 cm.
  • Profundidad: La misma que en la siembra en líneas anchas.

¿Por qué funciona? La siembra en bandas permite colocar más plantas en la misma superficie, mientras que las calles anchas entre bandas aseguran el acceso de luz y aire, y facilitan el laboreo mecanizado o manual.

Dosis de siembra: ¿cuántos bulbillos por metro cuadrado?

La dosis de siembra varía mucho según el tamaño de los bulbillos. Los grandes se siembran más espaciados; los pequeños, más juntos.

  • Para bulbillos grandes (diámetro superior a 5–7 mm): la dosis es de unos 50–100 kg/ha (Torikov y Sychev, 2018). En una superficie de 100 m², eso equivale a unos 0,5–1 kg. En 1 m² se necesitarán entre 200 y 400 bulbillos grandes (según su tamaño y peso exactos).
  • Para bulbillos pequeños (diámetro inferior a 5 mm): la dosis puede ser mayor, pero estos bulbillos suelen dar dientes únicos débiles, por lo que es mejor no usarlos o sembrarlos por separado en un bancal pequeño para obtener dientes únicos pequeños (que también se pueden utilizar, pero darán bulbos más pequeños).

Consejo práctico: Es más fácil guiarse por el número que por el peso. Extiende los bulbillos sobre una superficie plana y evalúa visualmente la densidad. Lo ideal es que la separación entre ellos sea aproximadamente igual a su diámetro. Así se evita el exceso de densidad y se favorece la formación de dientes únicos grandes.

Profundidad de siembra: por qué es tan importante

Ya hemos mencionado la profundidad en capítulos anteriores, pero aquí damos una explicación más detallada.

  • Siembra primaveral (3–5 cm): Menor profundidad para que el suelo se caliente más rápido y los bulbillos empiecen a crecer. En tierra fría aún no calentada, pueden pudrirse.
  • Siembra otoñal (5–7 cm): Mayor profundidad para proteger los bulbillos de las heladas. La capa superior del suelo se congela antes y más profundamente que las capas inferiores, por lo que una siembra más profunda garantiza una mejor invernada (Autko et al., 2012).
  • Regla general: No entierres los bulbillos demasiado, pues retrasa la emergencia; pero tampoco demasiado superficial, especialmente en otoño, ya que pueden helarse o secarse.

Acolchado después de la siembra

Después de la siembra (especialmente la otoñal), los bancales deben acolcharse.

Material: Turba, estiércol, compost o paja triturada.

Grosor de la capa: 1,5–2 cm (Autko et al., 2012).

Para qué sirve:

  • Protege contra heladas (otoño).
  • Conserva la humedad del suelo (primavera y verano).
  • Impide el crecimiento de malas hierbas.
  • Evita la formación de costra en el suelo.
  • Favorece un mejor calentamiento del suelo en primavera.

Recomendaciones prácticas para el horticultor

1. Abre los surcos. En el bancal preparado (cavado y nivelado), traza surcos a la profundidad deseada. Puedes usar una azada o el canto de una tabla.

2. Coloca los bulbillos. Con cuidado, deposita los bulbillos en el fondo del surco con la separación adecuada. Procura no dañar su cubierta.

3. Cubre con tierra. Rellena los surcos con tierra suelta y presiona ligeramente la superficie (con la palma de la mano o una tabla) para asegurar un buen contacto de los bulbillos con el suelo.

4. Acolcha. Inmediatamente después de la siembra, coloca el acolchado, especialmente si siembras en otoño.

5. Riego. Si el suelo está seco, riega suavemente con una regadera de boquilla fina para no deslavar la tierra. En otoño, si el suelo está húmedo, no es necesario.

Resumen breve del capítulo:

  • Siembra en líneas anchas (30–45 cm entre líneas, 2–5 cm entre bulbillos): opción sencilla y fiable.
  • Siembra en bandas (8–10 cm entre líneas, 40–50 cm entre bandas): aprovecha mejor el espacio.
  • Profundidad: primavera 3–5 cm, otoño 5–7 cm.
  • Acolchado obligatorio después de la siembra: clave para una buena invernada y emergencia uniforme.

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7. Cultivo del diente único: desde la emergencia hasta la cosecha

Una vez sembrados los bulbillos, comienza la etapa más responsable: el cuidado de las plantas. El objetivo principal de este período es hacer crecer a partir de un diminuto bulbo aéreo un diente único (cebollino) grande y sano, que al año siguiente dará una cosecha completa de ajos pluridentados.

Particularidades del crecimiento: ¿qué ocurre después de la siembra?

En el primer año, a partir del bulbo aéreo no se forma un bulbo pluridentado, sino un diente único: un bulbo redondeado, denso, compuesto por un solo diente. Es una etapa normal del desarrollo. Durante toda la temporada, la planta acumula masa verde y al final del verano forma ese único diente, pero grande.

  • Siembra otoñal: Los bulbillos logran enraizar antes del invierno y en primavera brotan muy temprano, en cuanto el suelo se calienta. Esto les da ventaja: aprovechan la humedad primaveral y acumulan rápidamente masa verde (Autko et al., 2012).
  • Siembra primaveral: Las plantas comienzan a desarrollarse más tarde, pero con los cuidados adecuados también logran formar un diente único completo al final de la temporada.

Cuidados de la siembra: tres reglas principales

El cuidado de las siembras de bulbillos se parece mucho al de la cebolla de siembra, pero con sus propios matices.

1. Escardado y control de malas hierbas

Esta es, quizás, la tarea más importante. Las plántulas jóvenes de ajo son muy sensibles a la competencia de las malas hierbas. Estas no solo les roban luz, agua y nutrientes, sino que también crean un ambiente propicio para el desarrollo de enfermedades. Por eso, el suelo de los bancales debe mantenerse siempre suelto y limpio.

  • Frecuencia: El escardado entre líneas se realiza después de cada riego o lluvia, en cuanto el suelo se haya secado un poco, para evitar la formación de costra (Torikov y Sychev, 2018).
  • Profundidad del escardado: Superficial, de 3 a 5 cm, para no dañar el sistema radicular, que en el ajo es poco profundo.
  • Deshierbe: Las malas hierbas se eliminan regularmente, sin dejar que crezcan. Es especialmente importante durante la primera mitad del ciclo vegetativo, cuando las plantas aún son pequeñas.

¿Por qué es importante? Un suelo suelto facilita el acceso de oxígeno a las raíces, necesario para el crecimiento normal. Además, el escardado regular rompe los capilares del suelo por los que el agua asciende a la superficie y se evapora, lo que ayuda a conservar la humedad en la zona radicular.

2. Riego: moderación y regularidad

El ajo es un cultivo sensible a la humedad del suelo.

  • En primavera (al inicio del crecimiento), el ajo necesita suficiente humedad. Si la primavera es seca, riega las siembras para asegurar una emergencia uniforme y un crecimiento activo de las hojas.
  • Durante la formación del diente único (junio-julio), el riego también es importante, pero hay que regular su frecuencia y volumen. El suelo debe estar húmedo, pero no encharcado.
  • De 2 a 3 semanas antes de la cosecha, se suspende completamente el riego. Esto es necesario para que los bulbos maduren, las escamas externas se sequen y el ajo se conserve mejor (Torikov y Sychev, 2018).

¿Por qué funciona? El exceso de humedad al final del ciclo retrasa la maduración de los bulbos, los vuelve más acuosos y reduce su capacidad de almacenamiento. La interrupción brusca del riego antes de la cosecha es una señal para que la planta entre en reposo y forme escamas densas y bien conservadas.

3. Abonado: cuándo y con qué

El ajo, como cualquier planta, necesita nutrientes. Sin embargo, es importante no sobreabonar, especialmente con nitrógeno, ya que puede provocar un crecimiento excesivo de follaje en detrimento de la formación del bulbo.

  • Primera fertilización: Se realiza a principios de primavera, cuando aparecen los brotes. Se usan abonos nitrogenados (nitrato amónico o urea) a razón de 20–30 g/m² para dar impulso al crecimiento de la masa verde.
  • Segunda fertilización: En la fase de 3 a 4 hojas. Puede emplearse un abono complejo (NPK), como nitroamofoska, en la misma dosis (Autko et al., 2012).
  • Tercera fertilización (opcional): Durante la formación activa del diente único (segunda quincena de junio), se puede aplicar abono fosfopotásico (superfosfato y sulfato potásico) para mejorar la calidad de los bulbos.

¿Por qué no abusar del nitrógeno? El exceso de nitrógeno al final del ciclo provoca un crecimiento excesivo de las hojas, retrasa la maduración de los bulbos, reduce su capacidad de conservación y su resistencia a enfermedades.

Recolección y preparación de los dientes únicos para el almacenamiento

La cosecha del cebollino comienza cuando las hojas empiezan a amarillear y a tumbarse. En la zona templada, suele ser en la primera o segunda decena de agosto (Autko et al., 2012).

  • Cómo recolectar: Se arrancan las plantas a mano o se levantan con horca si el suelo está compacto.
  • Secado (maduración): Los dientes únicos extraídos se atan en manojos pequeños o se extienden en una capa sobre estanterías en un lugar seco y bien ventilado (bajo cobertizo, en un cobertizo o en el desván). Se secan durante 2 a 3 semanas, removiendo de vez en cuando.
  • Recorte: Una vez completamente secos, se cortan las hojas dejando un muñón de 1,5 a 2 cm y se eliminan las raíces. Las escamas externas deben estar secas y firmes.

Almacenamiento de los dientes únicos hasta la siembra de otoño

Un almacenamiento correcto del cebollino es clave para que no se estropee y dé buena cosecha al año siguiente.

  • Condiciones: El cebollino se conserva en un lugar seco, fresco y bien ventilado, a 0…+2 °C y con humedad relativa del 70–75 % (Autko et al., 2012). En estas condiciones no brota antes de la siembra otoñal y se mantiene en buen estado.
  • Envases: Se guarda en sacos de malla, cajas o sobre estanterías en capa fina para asegurar una buena circulación de aire. No se debe almacenar en bolsas de plástico herméticas, ya que podría pudrirse.
  • Antes de la siembra: 2 o 3 días antes de plantar, se calibra el cebollino, seleccionando para la siembra los dientes únicos más grandes, firmes y sanos. Los pequeños también se pueden plantar, pero darán bulbos más reducidos.

¿Qué hacer con el cebollino a continuación?

El cebollino cultivado y almacenado se utiliza como material de siembra para obtener la cosecha completa de ajos pluridentados en la siguiente temporada.

  • Siembra otoñal: El cebollino se planta en los bancales en las mismas fechas que los dientes de ajo de invierno (septiembre–octubre). Profundidad: 4–6 cm (Autko et al., 2012).
  • Resultado: Al año siguiente, a partir del cebollino plantado crece un bulbo grande y pluridentado. Ese es el que se cosecha como cosecha principal de ajo comercial.

Así, el ciclo «bulbillo → diente único → bulbo pluridentado» dura dos años. Pero el resultado merece la pena: obtienes material de siembra sano, uniforme y grande, que garantiza una excelente cosecha.

Resumen breve del capítulo:

  • En el primer año, el bulbillo da un diente único.
  • Los cuidados incluyen escardado regular, deshierbe, riegos moderados y 2–3 abonados.
  • El riego se suspende 2–3 semanas antes de la cosecha para que los bulbos maduren.
  • La recolección se hace cuando amarillean las hojas; el secado, en lugar seco y ventilado durante 2–3 semanas.
  • El cebollino se almacena a 0…+2 °C hasta la siembra otoñal.
  • Al año siguiente, el cebollino produce una cosecha completa de ajos pluridentados.

Ahora tienes una visión completa de cómo cultivar tu propio material de siembra de élite a partir de bulbillos. Este método puede parecer largo, pero compensa con creces la salud y productividad de tu ajo.

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8. Trasplante del diente único: del cebollino a la cabeza grande

El trasplante de los dientes únicos es la etapa final del ciclo de dos años de cultivo de ajo a partir de bulbillos. De lo bien que realices esta etapa dependerá el tamaño y la sanidad de tu cosecha en la siguiente temporada.

¿Por qué trasplantar los dientes únicos?

El diente único es un bulbo pequeño, pero muy denso y sano, compuesto por un solo diente. Contiene muchos más nutrientes que un bulbo aéreo y posee un potente sistema radicular. Al plantarlo en otoño, enraíza rápidamente y en primavera da un arranque vigoroso, lo que permite formar un bulbo grande y pluridentado.

¿Por qué funciona? El trasplante de dientes únicos es, en esencia, la misma técnica que la plantación de cebollas de siembra. Un bulbo pequeño pero bien desarrollado (cebollino) produce, al plantarlo, una cosecha más grande y de mejor calidad que la siembra directa de semillas. Para el ajo, este principio funciona de manera análoga: el diente único es mucho mayor y más fuerte que el bulbillo, por lo que el bulbo que de él nace también es más grande (Autko et al., 2012).

Preparación del material de siembra: qué hacer antes de plantar

Antes de plantar, los dientes únicos deben prepararse cuidadosamente.

1. Almacenamiento y calibrado

Como ya vimos, los dientes únicos se conservan hasta la siembra otoñal a 0…+2 °C y humedad del 70–75 %. En estas condiciones permanecen en reposo y no brotan hasta el momento de la plantación.

Antes de plantar (2–3 días antes), se revisan y calibran:

  • Se seleccionan para la siembra solo los dientes únicos más grandes, firmes y sanos. Ellos darán las cabezas más grandes.
  • Los pequeños o dañados es mejor no usarlos, o plantarlos por separado, ya que darán una cosecha menor.
  • Se inspecciona visualmente cada diente: no debe presentar moho, podredumbre ni daños mecánicos. Las escamas deben ser firmes y secas.

2. Tratamiento pre‑siembra (opcional, pero recomendable)

Para mejorar la germinación y proteger contra enfermedades, se puede realizar un tratamiento previo:

  • Remojo en solución de microelementos. Un día antes de la siembra, se pueden remojar los dientes en una solución de microelementos (ácido bórico, sulfato de cobre, permanganato potásico) para estimular el crecimiento y fortalecer la inmunidad (Autko et al., 2012).
  • Desinfección. Para proteger contra hongos, los dientes se pueden tratar con un fungicida (p. ej., TMTD) justo antes de plantar, sumergiéndolos en la solución durante unos minutos (Autko et al., 2012).

¿Por qué es importante? El tratamiento pre‑siembra reduce el riesgo de enfermedades y proporciona un impulso adicional para el crecimiento, especialmente en primaveras frías.

Fechas de plantación de los dientes únicos: cuándo plantar

Los dientes únicos se plantan en otoño, en las mismas fechas que los dientes de ajo de invierno. La regla principal: de 3 a 4 semanas antes de la llegada de heladas persistentes, para que las plantas tengan tiempo de enraizar pero no inicien un crecimiento activo.

  • En la zona templada: Fechas óptimas: finales de septiembre – primera quincena de octubre (Autko et al., 2012).
  • En regiones meridionales: Se desplazan a octubre–noviembre.
  • En regiones septentrionales: Fechas más tempranas: principios o mediados de septiembre.

Si se retrasa la plantación, los dientes no enraizarán antes de las heladas y podrían helarse. Si se planta demasiado pronto, pueden brotar y sufrir daños invernales.

Esquema de plantación: cómo colocar correctamente los dientes únicos

El esquema de plantación de los dientes únicos es esencialmente el mismo que el de los dientes de ajo de invierno.

Opciones de esquema

1. Siembra en líneas anchas: Hileras individuales con separación entre ellas de 30–45 cm. Distancia entre dientes en la hilera: 4–6 cm (Torikov y Sychev, 2018).

2. Siembra en bandas: Bandas de dos o tres líneas. Por ejemplo, esquema (15+50) o (20+50) cm, donde 15–20 cm es la distancia entre líneas dentro de la banda y 50 cm entre bandas. Distancia entre dientes en la línea: 4–6 cm (Autko et al., 2012; Torikov y Sychev, 2018).

3. Densidad óptima: Por hectárea se plantan de 250.000 a 500.000 dientes únicos (según su tamaño), lo que supone unos 800–1200 kg de material de siembra por hectárea (Autko et al., 2012). Para el horticultor aficionado, esto se traduce en unos 30–50 dientes por metro cuadrado (según el esquema y el tamaño).

Profundidad de plantación

Los dientes únicos se plantan a 4–6 cm de profundidad desde la punta hasta la superficie del suelo (Autko et al., 2012). Es importante que la punta del diente quede hacia arriba y la base (donde estaban las raíces) hacia abajo.

¿Por qué es importante? Una siembra demasiado superficial puede provocar heladas; demasiado profunda retrasa la emergencia y reduce el rendimiento. La profundidad óptima protege de las heladas y permite un desarrollo normal en primavera.

Detalles importantes en la plantación de dientes únicos

1. Orientación al plantar. Siempre coloca los dientes con la base hacia abajo y la punta hacia arriba. Si se plantan al revés, la planta gastará energía en enderezarse, lo que retrasa el crecimiento y puede deformar el bulbo (Torikov y Sychev, 2018).

2. Reafirmado del suelo. Después de plantar, presiona ligeramente el suelo para asegurar un buen contacto del diente con la tierra, lo que favorece el enraizamiento rápido.

3. Acolchado. Tras la plantación, acolcha los bancales con una capa de turba, estiércol o compost de 1,5 a 2 cm. El acolchado protege de las heladas, conserva la humedad y evita la formación de costra (Autko et al., 2012).

Cuidados después de la plantación

En otoño, después de plantar, no se requieren cuidados especiales. Lo principal es que las plantas enraícen antes de las heladas. Si el otoño es seco, se puede regar para favorecer el enraizamiento.

En primavera, los cuidados de las plantas procedentes de dientes únicos son los mismos que los del ajo de invierno común:

  • Escardado entre líneas tras el deshielo.
  • Abonado con nitrógeno a principios de primavera y luego con abonos complejos durante el crecimiento activo.
  • Riego en tiempo seco, especialmente durante la formación de los bulbos.
  • Eliminación de tallos florales en las variedades espigadoras (si aparecen) para dirigir todos los nutrientes a la formación de un bulbo grande.

Cosecha

La cosecha se realiza cuando las hojas empiezan a amarillear y a tumbarse, generalmente a finales de julio o principios de agosto (Autko et al., 2012). Signos de madurez:

  • Amarillamiento y secado de las hojas inferiores.
  • Ablandamiento y encamado del tallo falso.
  • En variedades espigadoras: agrietamiento de la envoltura de la inflorescencia.

Se cosecha en tiempo seco, arrancando o levantando las plantas. Luego se secan (maduración) en un lugar seco y bien ventilado durante 2 a 3 semanas, se cortan las hojas y las raíces, y se almacenan.

Resultado

Las plantas cultivadas correctamente a partir de dientes únicos producen bulbos grandes, sanos y pluridentados, que se conservan bien y poseen todas las características varietales.

Resumen breve del capítulo:

  • El trasplante de dientes únicos es la etapa final del ciclo de dos años.
  • Los dientes se plantan en otoño, al mismo tiempo que los dientes de ajo de invierno.
  • Profundidad: 4–6 cm; distancia entre dientes: 4–6 cm.
  • Acolchado obligatorio después de la plantación.
  • Los cuidados de primavera y verano son los mismos que para el ajo de invierno.
  • Se cosecha cuando amarillean las hojas, a finales de julio o principios de agosto.

Ahora tienes una imagen completa del ciclo de dos años de cultivo de ajo a partir de bulbillos. Este método permite obtener material de siembra de élite y cosechas estables y abundantes, y es una excelente forma de renovar la variedad y eliminar enfermedades acumuladas.

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9. Obtención de una cabeza completa: el resultado del ciclo de dos años

Cultivar ajo a partir de bulbillos es una inversión de tiempo que se amortiza con creces. Después de trasplantar los dientes únicos en otoño, solo queda esperar al verano siguiente para cosechar cabezas grandes, sanas y de buena conservación.

¿Qué obtenemos finalmente?

A partir del diente único trasplantado crece un bulbo pluridentado completo. Es el que utilizamos para la alimentación, conservas, cocina y para futuras multiplicaciones (aunque, para mantener la sanidad de la variedad, es mejor volver a usar bulbillos).

Calidad de la cosecha

  • Tamaño: Los bulbos cultivados a partir de dientes únicos suelen ser más grandes y uniformes que los obtenidos año tras año a partir de dientes comunes. Esto se debe a que el diente único es una planta joven y sana, libre de enfermedades acumuladas (Block, 2010).
  • Sanidad: Las plantas procedentes de dientes únicos son más resistentes a enfermedades y plagas, ya que han pasado por un «saneamiento» durante la etapa de cultivo a partir de bulbillos (Autko et al., 2012).
  • Capacidad de conservación: Los bulbos criados a partir de cebollino tienen escamas externas más densas y secas, por lo que se conservan mejor.
  • Caracteres varietales: Obtienes exactamente la variedad que plantaste, sin cambios.

Comparación con el método de multiplicación convencional

Para mayor claridad, comparemos los resultados de ambos enfoques:

Criterio Cultivo a partir de bulbillos (ciclo de 2 años) Multiplicación anual por dientes
Sanidad de las plantas Alta (variedad saneada) Disminuye con el tiempo (acumulación de enfermedades)
Tamaño de los bulbos Grandes y uniformes Se van empequeñeciendo gradualmente
Rendimiento Establemente alto Disminuye por degeneración
Conservación Excelente Empeora con el tiempo
Inversión de tiempo 2 años para el primer ciclo Siembra anual de dientes
Coste de material Bajo (un bulbillo da 100–300 unidades) Alto (cada diente da un bulbo)

¿Cómo saber que el ajo ha madurado y está listo para la cosecha?

Los signos de madurez para el ajo cultivado a partir de dientes únicos son los mismos que para el ajo de invierno común (Autko et al., 2012; Torikov y Sychev, 2018):

1. Amarillamiento y secado de las hojas. Las hojas inferiores se vuelven amarillas y se secan; las superiores comienzan a tumbarse. Indica que el bulbo ha madurado.

2. Ablandamiento y encamado del tallo falso. En la base del bulbo, el tallo se vuelve blando y se dobla con facilidad.

3. En variedades espigadoras: Agrietamiento de la envoltura de la inflorescencia (en los tallos que no eliminaste). También indica la madurez.

Momento óptimo de cosecha: En la zona templada, suele ser a finales de julio o principios de agosto (Autko et al., 2012). Es importante no retrasar la cosecha, porque los bulbos pueden sobremadurar, las escamas externas agrietarse y la conservación empeorar.

Cómo cosechar y almacenar la cosecha

1. Cosecha: Arranca el ajo del suelo a mano o levántalo con horca (si el suelo está compacto). Hazlo en tiempo seco.

2. Secado (maduración): Ata las plantas arrancadas en manojos o extiéndelas en una sola capa sobre estanterías en un lugar seco y bien ventilado (bajo cobertizo, en un cobertizo o en el desván). Seca durante 2 a 3 semanas. Durante este tiempo, los nutrientes de las hojas pasan al bulbo, que se vuelve más denso y se conserva mejor (Autko et al., 2012).

3. Recorte: Una vez completamente secos, corta las hojas dejando un muñón de 1,5 a 2 cm y elimina las raíces. Las escamas externas deben estar secas y firmes.

4. Almacenamiento: Guarda el ajo en un lugar seco, fresco y bien ventilado. Temperatura óptima: 0…+2 °C, humedad: 70–75 % (Autko et al., 2012). Puedes almacenarlo en sacos de malla, cajas o sobre estanterías, asegurando una buena circulación de aire.

¿Por qué merece la pena este método?

Cultivar ajo a partir de bulbillos puede parecer laborioso, pero ofrece ventajas innegables:

1. Renovación de la variedad. Es la mejor manera de devolver la salud y el vigor a tu ajo, especialmente si has notado que las cabezas se vuelven más pequeñas o enferman con más frecuencia.

2. Economía. Al invertir tiempo una vez en la recolección y siembra de bulbillos, obtienes tu propio material de siembra de élite para muchos años.

3. Autosuficiencia. Dejas de depender de material de siembra comprado, que puede estar infectado o no corresponderse con la variedad anunciada.

Resumen breve del capítulo:

  • Del diente único trasplantado crece un bulbo pluridentado grande y sano.
  • Se cosecha cuando amarillean las hojas y se tumban los tallos (finales de julio – principios de agosto).
  • Tras la cosecha, se seca durante 2–3 semanas, se recortan hojas y raíces, y se almacena a 0…+2 °C.
  • Este método garantiza rendimientos altos y estables, sanidad vegetal y excelente conservación.

Con esto se completa nuestro ciclo de dos años. Has recorrido el camino desde un diminuto bulbillo hasta una cabeza de ajo completa, dominando un método que te permite mantener la salud de la variedad y obtener cosechas excelentes. Este enfoque requiere paciencia y atención, pero se compensa con creces en la salud y calidad de tu ajo.

Referencias

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  2. England, R.L. (1991). Growing Great Garlic: The Definitive Guide for Organic Gardeners and Small Farmers. 1st ed., 9th printing, 1998 Okanogan, WA, USA: Filaree Productions.
  3. Etoh, T., Simon, P.W. (2002). ‘Diversity, Fertility and Seed Production of Garlic’, in Rabinowitch, H.D., Currah, L. (ed.) Allium Crop Science: Recent Advances. New York, NY: CABI Publishing, pp. 101-118.
  4. Kajimura, Y., Sugiura, T., Suenaga, K., Itakura, Y., Etoh, T. (2000). ‘A new garlic growing system from bulbils through transplanting’, The Journal of Horticultural Science and Biotechnology, 75(2), 176-180. doi: 10.1080/14620316.2000.11511219
  5. Schuh, M., Rosen, C.J., Tong, C. (2024). Growing garlic in home gardens. UMN Extension, University of Minnesota. Available at: https://extension.umn.edu/vegetables/growing-garlic. (Accessed: 2 July 2026).
  6. Steil, A. (2025). Growing Garlic in the Home Garden. Yard and Garden, Iowa State University Extension and Outreach. Available at: https://yardandgarden.extension.iastate.edu/how-to/growing-garlic-home-garden. (Accessed: 2 July 2026).
  7. UMass Extension (2013). Garlic. Center for Agriculture, Food and the Environment, UMass Amherst. Available at: https://www.umass.edu/agriculture-food-environment/es/vegetable/fact-sheets/garlic. (Accessed: 2 July 2026).
  8. Аутко, А.А. (2012). ‘Современные технологии выращивания овощных культур [Modern technologies for growing vegetable crops]’, in Современные технологии в овощеводстве [Modern technologies in vegetable growing]. Минск, Белоруссия: Беларус. навука, pp. 93-347.
  9. Ториков, В.Е., Сычев, С.М. (2018). ‘Луковые овощные культуры [Onion vegetable crops]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 45-56.