Dar forma y podar

Actualizado: 16 Julio 2026 Русский English

1. ¿Por qué podar el manzano?

La poda es una de las operaciones más importantes y, a la vez, más complejas en el cuidado del manzano. Muchos jardineros la descuidan o, por el contrario, podan los árboles con demasiada intensidad. Comprender los objetivos de la poda ayuda a tomar decisiones acertadas y a obtener cosechas estables de fruta de calidad.

Crecimiento

La poda es una herramienta poderosa para gestionar el crecimiento del árbol. La eliminación de una parte de las ramas modifica el equilibrio entre la parte aérea y el sistema radicular. Cuando cortamos una rama, eliminamos no solo el tejido, sino también las reservas de nutrientes y los puntos de crecimiento que producen hormonas (Ferree & Schupp, 2003).

¿Cómo funciona? En cada rama existe un fenómeno que los científicos denominan dominancia apical: la yema terminal suprime el desarrollo de las yemas laterales mediante hormonas (auxinas). Al eliminar el extremo del brote, se levanta esta inhibición hormonal y las yemas laterales se despiertan, dando lugar a nuevos brotes (Phillips, 2005). Precisamente por eso la poda estimula la ramificación.

Es importante comprender que la poda siempre debilita al árbol en su conjunto, pero estimula el crecimiento en el lugar del corte (Westwood, 1993). Cuanto más acortamos una rama, más vigorosa será la respuesta de crecimiento, pero más debilitamos el árbol en general. Por lo tanto, la poda de árboles jóvenes orientada a formar la copa siempre retrasa algo el inicio de la fructificación, ya que el árbol gasta energía en recuperarse.

Al mismo tiempo, la poda de verano actúa de otra manera: al eliminar hojas, reducimos la capacidad fotosintética del árbol, lo que frena el crecimiento y redirige los recursos hacia los frutos (Ferree & Schupp, 2003).

Conclusión práctica principal: la poda debe ser reflexiva. Cada corte es una intervención en la vida del árbol y debe tener un objetivo claro.

Iluminación

Esta es, quizás, la razón principal por la que los manzanos necesitan poda anual. Sin poda, la copa del manzano se vuelve demasiado densa y las ramas interiores quedan a la sombra (Phillips, 2005).

¿Por qué es crítico? Para formar frutos de calidad y para la inducción de yemas frutales para el año siguiente, las hojas necesitan al menos un 30% de luz solar plena. Cuando la luz es menor, las ramas se vuelven estériles: no forman yemas florales y, con el tiempo, mueren (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

Imagine la copa del manzano como una fábrica de producción de fruta. Las ramas exteriores, bien iluminadas, son talleres eficientes. Las interiores, sombreadas, son áreas improductivas que consumen recursos pero no dan rendimiento.

La poda soluciona este problema de dos maneras:

1. Eliminando ramas superfluas se abre paso a la luz solar hacia el interior de la copa.

2. Formando una estructura adecuada (por ejemplo, con un conductor central y pisos) se logra una iluminación uniforme de todas las partes del árbol (Ferree & Schupp, 2003).

Cuanto mejor iluminada esté la copa:

  • mayor calidad de los frutos (color, tamaño, contenido de azúcares);
  • más yemas frutales se forman para el año siguiente;
  • menos problemas con enfermedades, ya que la copa se seca más rápido después de la lluvia.

Rendimiento

La relación entre poda y rendimiento no es tan evidente como parece. Intuitivamente, uno querría dejar la mayor cantidad de ramas posible para obtener más manzanas. Pero la práctica y la ciencia dicen lo contrario.

Un árbol sin podar produce efectivamente muchos frutos, pero estos serán pequeños, pálidos y a menudo afectados por enfermedades. Además, una cosecha demasiado abundante agota el árbol y al año siguiente puede no florecer en absoluto; este fenómeno se denomina vecera (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

La poda adecuada resuelve este problema:

  • Reduce el número de yemas frutales, pero las que quedan reciben más nutrientes y crecen grandes y de calidad.
  • Elimina madera vieja y poco productiva, estimulando el crecimiento de nuevos brotes más productivos.
  • Mejora la iluminación y, por tanto, la nutrición de los frutos.

¿Cómo funcionan los distintos tipos de poda?

  • El aclareo (eliminación de ramas enteras desde la base) apenas estimula el crecimiento vegetativo, pero mejora la iluminación y, en consecuencia, la calidad de la fruta.
  • El acortamiento (corte parcial de una rama) estimula la aparición de nuevos brotes, lo que rejuvenece la copa, pero puede reducir la cosecha del año en curso (Ferree & Schupp, 2003; Westwood, 1993).

Las investigaciones muestran que en el manzano en producción, el aclareo proporciona el mejor equilibrio entre rendimiento y calidad de la fruta. El acortamiento en árboles en producción se aplica principalmente para rejuvenecer y estimular el crecimiento donde está debilitado (Westwood, 1993).

Longevidad

Una poda correcta es la clave para una vida larga y productiva del manzano. Un árbol sin poda envejece rápidamente y se vuelve propenso a enfermedades.

Hay varios aspectos de la longevidad que la poda asegura:

1. Un esqueleto resistente. Si desde el principio no se forma un esqueleto fuerte con ramas que tengan ángulos de inserción adecuados, las ramas pueden romperse bajo el peso de la cosecha o la nieve. Son especialmente peligrosos los ángulos estrechos; estas ramas están débilmente unidas al tronco y pueden desprenderse con el tiempo (Phillips, 2005; Westwood, 1993). La poda en edad temprana permite conservar solo las ramas más fuertes y bien colocadas.

2. Renovación de la madera frutal. En el manzano, las formaciones fructíferas (rosetas, dardos, brindillas) son más productivas a los 2–4 años de edad. Las formaciones viejas envejecen y los frutos se vuelven más pequeños. La poda, especialmente la de rejuvenecimiento, elimina madera vieja y estimula el crecimiento de brotes jóvenes que, con el tiempo, darán nuevas formaciones fructíferas (Krivko, 2014; Westwood, 1993).

3. Resistencia a enfermedades. Una copa densa y mal ventilada es un entorno ideal para el desarrollo de hongos (sarna, podredumbre de la fruta). La poda mejora la ventilación y el secado de la copa, reduciendo el riesgo de infecciones (Phillips, 2005).

4. Resistencia al invierno. La poda fuerte, especialmente a finales de otoño o principios de invierno, reduce la resistencia al invierno porque estimula los tejidos en el lugar del corte y estos pierden su tolerancia a las heladas (Ferree & Schupp, 2003). La poda ligera y moderada en el momento adecuado ayuda al árbol a prepararse mejor para el invierno.

Resumen breve:

La poda del manzano resuelve cuatro tareas principales:

  • Controla el crecimiento — estimula la ramificación donde se necesita y frena el crecimiento donde es excesivo.
  • Garantiza la iluminación de toda la copa, sin la cual los frutos no pueden ser de calidad.
  • Mantiene el equilibrio entre crecimiento vegetativo y fructificación, asegurando cosechas anuales de manzanas grandes y sabrosas.
  • Prolonga la vida y la productividad del árbol, formando un esqueleto resistente y renovando la madera frutal.

En los capítulos siguientes analizaremos en detalle cómo lograr estos objetivos en la práctica: cómo está estructurado el árbol, cómo formarlo correctamente, cuándo y qué podar, y cómo evitar errores comunes.

2. Estructura del árbol

Para podar con confianza, es necesario conocer las partes que componen el manzano y cómo funcionan. Imagine el árbol como una construcción arquitectónica: tiene un armazón portante y elementos de acabado. El armazón proporciona resistencia y durabilidad, y el acabado es lo que produce la cosecha.

La parte aérea del manzano se divide en el tronco (eje de orden cero), del que parten las ramas de primer orden, sobre ellas las de segundo orden, y así sucesivamente (Krivko, 2014). En la fruticultura comercial y en los jardines de aficionados, es importante conocer los principales elementos estructurales de la copa para formarlos y mantenerlos correctamente.

Conductor central

¿Qué es? Es el brote principal vertical que continúa el tronco desde el punto de la primera rama principal hasta la cima del árbol. Es el eje central alrededor del cual se construye toda la copa (Krivko, 2014; Westwood, 1993).

¿Para qué sirve? El conductor central asegura el crecimiento vertical del árbol y sirve de base para colocar las ramas principales. En una copa bien formada con conductor central, todas las ramas están subordinadas a él: el conductor debe ser más alto y más fuerte que las ramas laterales. Esto se denomina subordinación (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000).

¿Qué es importante saber al podar? En los árboles jóvenes, el conductor debe conservarse y, si es necesario, acortarse para estimular el crecimiento de ramas laterales. Cuando el árbol alcanza la altura deseada, el conductor puede eliminarse para limitar el crecimiento hacia arriba y mejorar la iluminación (Phillips, 2005; Potapov et al., 2000).

Ramas principales (esqueléticas, de primer orden)

¿Qué son? Son las ramas grandes que nacen directamente del tronco (conductor central). Constituyen el «esqueleto» de la copa: su base (Krivko, 2014; Tarasov et al., 1981).

¿Cómo elegirlas? Al formar un árbol joven, se dejan de 3 a 5 ramas principales que:

  • estén distribuidas uniformemente alrededor del tronco (para evitar la unilateralidad);
  • tengan un ángulo de inserción con el tronco de al menos 45–60 grados. Las ramas con ángulos más estrechos están débilmente unidas y pueden romperse con el peso de la cosecha (Phillips, 2005; Westwood, 1993);
  • estén separadas entre sí unos 30–50 cm a lo largo del tronco (para una buena iluminación de todas las ramas).

¿Cómo trabajar con ellas? Las ramas principales se establecen para toda la vida del árbol. Deben ser fuertes y estar bien iluminadas. Durante la poda no las eliminamos (excepto en casos de rotura o enfermedad), sino que solo corregimos su crecimiento y mantenemos la subordinación.

Ramas semiesqueléticas (de segundo y tercer orden)

¿Qué son? Son ramas de tamaño mediano (generalmente de hasta 1,5 m de longitud) que nacen de las ramas principales (o, más raramente, del conductor central) (Krivko, 2014; Tarasov et al., 1981). Complementan el esqueleto pero no son portantes.

Su función: Las ramas semiesqueléticas son el eslabón intermedio entre el «armazón» y la madera frutal. Soportan la mayor parte de las formaciones fructíferas y deben renovarse regularmente. En la poda se acortan o eliminan por completo cuando envejecen o densifican la copa.

Madera de fructificación (ramillas fructíferas)

¿Qué son? Son ramillas pequeñas y cortas situadas en las ramas principales y semiesqueléticas. Soportan la mayor parte de la cosecha, por lo que a menudo se denominan ramillas frutales (Krivko, 2014; Potapov et al., 2000).

Tipos de ramillas fructíferas en el manzano (Krivko, 2014; Potapov et al., 2000):

  • Rosetas (brindillas cortas) — brotes muy cortos (1–3 cm) con una roseta de hojas y una yema terminal que puede ser vegetativa o floral.
  • Dardos — un poco más largos (3–12 cm), con yemas más desarrolladas.
  • Brindillas (chupones) — brotes anuales de 12 a 25 cm de largo, a menudo ligeramente curvados.
  • Ramas mixtas y bolsas — ramificaciones perennes que se forman a partir de rosetas, dardos y brindillas después de varios años de fructificación.

¿Por qué es importante? En el manzano, los frutos cuajan en estas ramillas fructíferas. Su edad, estado y número determinan la cosecha. Los frutos de mayor calidad provienen de rosetas y bolsas de 2 a 4 años de edad (Phillips, 2005). Las bolsas viejas (mayores de 6–8 años) producen frutos más pequeños y se secan; es necesario eliminarlas o renovarlas.

Yemas frutales y tipos de fructificación

¿Qué son? No es un tipo separado de rama, sino un nombre genérico para todas las formaciones en las que se desarrollan los frutos. Incluyen rosetas, dardos, brindillas, ramas mixtas y bolsas (Krivko, 2014).

Tipos de yemas:

  • Yemas vegetativas (de crecimiento) — producen brotes y hojas. Son delgadas y puntiagudas.
  • Yemas generativas (florales) — producen flores y frutos. Son redondeadas y más grandes (Phillips, 2005; Potapov et al., 2000).

Distinción según el tipo de fructificación (Krivko, 2014; Potapov et al., 2000):

  • Variedades de tipo «roseta» (espolón) (p. ej., Antonovka, Golden Delicious, Welsey) fructifican principalmente en rosetas y bolsas. Sus yemas florales se forman en madera vieja.
  • Variedades de fructificación mixta (la mayoría) fructifican tanto en rosetas como en brotes anuales.
  • Variedades de fructificación en punta (terminal) (p. ej., Cortland, Jonathan) fructifican en los extremos de los brotes largos del año anterior. Requieren poda cuidadosa para no eliminar todas las yemas florales (Phillips, 2005).

Conclusión práctica: El jardinero debe aprender a distinguir estas formaciones para no eliminar todas las yemas frutales al podar, pero tampoco dejar demasiadas ramas viejas e improductivas.

Resumen breve del capítulo:

  • Conductor central — eje vertical principal, base de la copa.
  • Ramas principales — armazón portante, se establece una vez para toda la vida.
  • Ramas semiesqueléticas — complementan el esqueleto y portan la mayor parte de la madera frutal, requieren renovación regular.
  • Madera de fructificación — ramillas pequeñas (rosetas, dardos, brindillas) que producen directamente la cosecha. Más productivas a los 2–4 años.
  • Diferentes variedades concentran su fructificación en distintos tipos de formaciones, lo que es importante considerar al podar.

Entender la estructura del árbol es el abecedario del jardinero. Sin conocer los nombres y funciones de las partes de la copa, no es posible abordar la poda de manera consciente. En el próximo capítulo veremos cómo aplicar estos conocimientos en la práctica durante la formación de árboles jóvenes.

3. Formación de árboles jóvenes

La formación de la copa en los primeros años de vida del árbol es la inversión más importante para la cosecha futura. La manera en que «eduque» al manzano en los primeros 3 a 5 años determinará su productividad, longevidad y facilidad de manejo durante décadas. Un árbol bien formado requerirá una poda correctiva mínima en el futuro, mientras que los errores cometidos en la juventud son difíciles o imposibles de corregir (Phillips, 2005; Tarasov et al., 1981).

Primer año después de la plantación: sentar las bases

El joven plantón recién plantado en el jardín ha sufrido un estrés: durante el arranque perdió una parte significativa de su sistema radicular. Ahora es necesario restablecer el equilibrio entre raíces y copa. Por lo tanto, la primera poda se realiza inmediatamente después de la plantación o a principios de la primavera siguiente (según el clima) (Potapov et al., 2000; Tarasov et al., 1981).

Si el plantón es un «varal» anual (sin ramas laterales):

  • Se acorta a una altura de 60–90 cm del suelo (Phillips, 2005; Westwood, 1993). La altura exacta depende de la forma de copa deseada y del vigor del portainjerto. Cuanto más débil sea el portainjerto, más bajo se puede podar.
  • Se eliminan todos los brotes en la parte inferior (a 30–40 cm del suelo) — ese será el futuro tronco, que no debe tener ramas.

Si el plantón es «ramificado» (con ramas laterales):

  • Se seleccionan de 3 a 5 ramas laterales fuertes y bien situadas para el futuro esqueleto.
  • Se eliminan las ramas con ángulos de inserción estrechos (menos de 45 grados) y las situadas demasiado bajas.
  • Las demás ramas laterales no seleccionadas se acortan o eliminan por completo.
  • El conductor central debe estar entre 20 y 30 cm por encima de las ramas principales (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000).

¿Por qué funciona? Acortar el plantón estimula la brotación de yemas por debajo del corte; así se establecen las futuras ramas principales. Eliminar ramas superfluas evita el exceso de densidad y dirige los nutrientes hacia donde más se necesitan. La poda también restablece el equilibrio entre la parte aérea y las raíces dañadas durante el arranque (Ferree & Schupp, 2003).

Años 2 a 4: selección y desarrollo del esqueleto

Durante este período se forma el armazón principal del árbol, su esqueleto. Las tareas principales son:

1. Seleccionar y conservar las ramas principales correctas.

2. Asegurar la subordinación (el conductor domina sobre las ramas principales).

3. Crear buenos ángulos de inserción.

4. Evitar que la copa se densifique.

¿Cómo elegir las ramas principales?

Al inspeccionar un árbol joven, preste atención a varios puntos clave:

1. Número. Lo óptimo es de 3 a 5 ramas principales (Phillips, 2005; Westwood, 1993). Para árboles de poco vigor sobre portainjertos enanos se pueden dejar 4–6; para los vigorosos, 3–4. Un número menor debilita la copa; uno mayor la densifica.

2. Distribución alrededor del tronco. Las ramas principales deben distribuirse uniformemente en la circunferencia para que la copa no sea unilateral y esté bien iluminada (Krivko, 2014). Imagine que mira el árbol desde arriba: las ramas deben separarse del tronco aproximadamente entre 90 y 120 grados.

3. Distancia vertical. Entre pisos de ramas principales (o entre ramas individuales si están dispuestas en espiral) debe haber 40–60 cm (para árboles vigorosos) o 30–40 cm (para los de poco vigor). Esto asegura una buena penetración de la luz en el interior de la copa (Potapov et al., 2000; Tarasov et al., 1981).

4. Ángulo de inserción. Es el parámetro más importante. El ángulo óptimo es de 50 a 60° respecto a la vertical (Westwood, 1993; Phillips, 2005). ¿Por qué es tan importante?

  • Las ramas con un ángulo de 45–60° están firmemente unidas al tronco (en su unión se forma un anillo de tejidos fuerte).
  • Cuanto más se acerca el ángulo a la horizontal (80–90°), más débil es la inserción, pero antes comienza a fructificar.
  • Las ramas con ángulo estrecho (menos de 30–40°) están débilmente unidas, a menudo presentan corteza incluida en la horquilla y se rompen fácilmente bajo el peso de la cosecha o la nieve (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

¿Qué hacer con las ramas que crecen en ángulo estrecho? Es mejor eliminarlas mientras son delgadas. Si la rama es necesaria pero el ángulo es estrecho, se puede doblar mediante separadores, ataduras o clips especiales (Phillips, 2005; Tarasov et al., 1981). Esto se hace mientras la rama es flexible (en primavera o principios de verano).

Subordinación de las ramas

El principio de subordinación es una jerarquía en la copa: el conductor debe ser el más fuerte y alto; las ramas principales de primer orden un poco más débiles y cortas; y las ramas de segundo orden más débiles y cortas que aquellas de las que nacen (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000). Esta regla asegura una distribución uniforme de los nutrientes y evita la aparición de competidores fuertes que podrían estropear la forma de la copa.

Para mantener la subordinación, utilice la poda:

  • Acorte las ramas principales demasiado fuertes para que no superen al conductor.
  • Acorte las ramas que crecen más rápido que las demás para igualar su desarrollo.
  • Elimine los «competidores» — brotes verticales fuertes que crecen al mismo nivel o por encima del conductor (Phillips, 2005; Tarasov et al., 1981).

Uso de separadores

Los separadores son una herramienta importante para la formación. Ayudan a establecer los ángulos de inserción correctos y a dirigir el crecimiento de las ramas. En jardinería se utilizan:

  • Separadores de madera o plástico con extremos puntiagudos (se clavan en la corteza de las ramas, pero sin penetrar profundamente) (Phillips, 2005; Westwood, 1993).
  • Pinzas de tender (tipo clip) — para brotes jóvenes: se colocan sobre el tronco por encima del brote para doblarlo hacia una posición horizontal (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005).
  • Ataduras — las ramas se atan al tronco, a ramas inferiores o a estacas para darles el ángulo deseado.
  • Pesas — para doblar ramas largas (Phillips, 2005).

Importante: No deje los separadores en las ramas demasiado tiempo; pueden incrustarse en la corteza. Revíselos cada 4–6 semanas y retírelos oportunamente.

Elección del sistema de formación

Existen varios sistemas para formar la copa. Para jardines de aficionados y pequeñas explotaciones, los más prácticos son dos sistemas.

1. Sistema de conductor central (de pisos separados)

Es el sistema más popular en todo el mundo. El árbol tiene un solo conductor central, del que parten de 3 a 5 ramas principales dispuestas en 2 o 3 pisos (o en espiral) (Phillips, 2005; Westwood, 1993; Krivko, 2014).

Cómo crear esta copa (paso a paso):

  • Año 1 (plantación): Acortar el plantón a 70–90 cm de altura.
  • Año 2: Seleccionar 3–4 ramas fuertes para el primer piso (a 50–70 cm del suelo). Eliminar el resto. Acortar el conductor 20–30 cm por encima de la rama principal más alta.
  • Año 3: Seleccionar 2–3 ramas para el segundo piso (a 40–60 cm del primero). Eliminar o acortar las ramas entre pisos. Continuar acortando el conductor.
  • Años 4–5: Si es necesario, seleccionar un tercer piso (más arriba). Cuando el árbol alcance la altura deseada (normalmente 3–4 m para enanos y 4–5 m para vigorosos), eliminar el conductor por encima de la rama principal superior (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

2. Copa en vaso (abierta)

En este sistema, el conductor central se elimina en los primeros años, dejando 3–4 ramas principales dirigidas hacia el exterior (Westwood, 1993; Tarasov et al., 1981).

Ventajas: buena iluminación del centro de la copa, facilidad de manejo y recolección. Inconvenientes: esqueleto más débil que requiere soportes bajo cargas abundantes; las ramas pueden partirse.

Esta forma se utiliza más para melocotoneros y otros frutales de hueso. Para el manzano, solo se recomienda si se desea limitar la altura del árbol o si el portainjerto es muy vigoroso. Para la mayoría de los jardines de aficionados, el sistema de conductor central es más cómodo y fiable.

Cuatro reglas de oro para la formación de árboles jóvenes

1. ¡No excederse con la poda! La poda fuerte de árboles jóvenes retrasa la fructificación entre 2 y 3 años. Utilice la poda solo cuando sea realmente necesaria (Westwood, 1993; Ferree & Schupp, 2003). Si tiene dudas, es mejor dejar la rama y doblarla más tarde que eliminarla.

2. Los ángulos de inserción son más importantes que la cantidad. Es mejor dejar 3–4 ramas con ángulos correctos que 6–7 con ángulos estrechos (Phillips, 2005).

3. Revise regularmente los separadores y ataduras. No deben cortar la corteza. Retírelos cuando las ramas se hayan fijado en la posición deseada.

4. Comience la formación inmediatamente después de la plantación (o en primavera del primer año). Cuanto antes, más fácil será controlar el crecimiento (Westwood, 1993).

Errores comunes

  • Inicio de la copa demasiado bajo. Ramas a menos de 40–50 cm del suelo dificultan el cuidado y la recolección.
  • Dejar «competidores». Brotes verticales fuertes junto al conductor lo superan rápidamente, alterando la subordinación y la forma de la copa.
  • Selección incorrecta de ramas principales. Si se dejan ramas con ángulos estrechos o todas en un lado del tronco, la copa será débil y unilateral.
  • Acortamiento excesivo. Si se acortan demasiado las ramas cada año, el árbol gastará energía en crecimiento de brotes en lugar de formar yemas frutales.

Resumen breve del capítulo:

  • La formación de la copa se establece en los primeros 3 a 5 años de vida del árbol.
  • Seleccione de 3 a 5 ramas principales con ángulos de inserción de 50 a 60° con respecto al tronco, distribuidas uniformemente a su alrededor.
  • Utilice separadores y ataduras para corregir ángulos y direcciones.
  • La subordinación es el principio clave: el conductor es más alto y más fuerte que las ramas principales.
  • El sistema más fiable y versátil para el manzano es el de conductor central (pisos separados).
  • Evite la poda fuerte en los primeros años, ya que retrasa la fructificación.

En el próximo capítulo pasaremos a la poda de mantenimiento de árboles en producción y veremos cómo mantener la copa en estado productivo durante toda la vida del manzano.

4. Poda de mantenimiento

Una vez formada la copa, la tarea principal del jardinero es mantenerla en estado productivo durante toda la vida del árbol. La poda de mantenimiento (también llamada poda de regulación o de fructificación) se realiza anualmente y tiene como objetivo conservar el equilibrio entre crecimiento y fructificación, una buena iluminación de la copa y la renovación de la madera frutal (Westwood, 1993; Phillips, 2005).

4.1. Objetivos de la poda de mantenimiento

En un manzano en producción (generalmente a partir del 5.º–7.º año después de la plantación), la poda de mantenimiento aborda cuatro tareas clave:

1. Mantener la luz en el interior de la copa. Sin un aclareo anual, la copa se densifica rápidamente, las ramas interiores mueren, los frutos se vuelven más pequeños y pierden color.

2. Estimular la formación de nuevas estructuras fructíferas. Las rosetas y bolsas viejas pierden productividad gradualmente. La poda estimula el crecimiento de nuevos brotes que, con el tiempo, se volverán fructíferos.

3. Prevenir la vecería. La poda moderada y la eliminación de frutos excedentes ayudan al árbol a fructificar anualmente en lugar de cada dos años (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

4. Controlar el tamaño de la copa. El árbol no debe sobrepasar el espacio asignado (en altura y anchura), de lo contrario empeora la iluminación, se dificulta el cuidado y la recolección.

4.2. Aclareo: la técnica principal

El aclareo consiste en eliminar una rama entera (o parte de una ramificación) desde su base, en el punto de inserción con una rama más grande o con el tronco (Tarasov et al., 1981; Ferree & Schupp, 2003). El corte se hace «a ras del collar» — es decir, siguiendo el engrosamiento anular (collar) en la base de la rama.

¿Qué aporta el aclareo?

  • Mejora la iluminación y ventilación de la copa.
  • Apenas estimula el crecimiento vegetativo excesivo, porque se elimina un punto de crecimiento completo, no solo una parte (Ferree & Schupp, 2003).
  • Permite eliminar ramas viejas, enfermas, rotas o mal situadas.
  • Es la técnica principal para árboles en producción, ya que es la que menos altera el equilibrio entre crecimiento y fructificación (Westwood, 1993).

¿Qué se elimina con el aclareo?

  • Ramas que crecen hacia el interior (densifican el centro).
  • Ramas que crecen verticalmente hacia arriba («chupones» o «agua»): son muy vigorosas pero poco productivas (Phillips, 2005; Westwood, 1993). Importante: no elimine todos los chupones de una vez; deje algunos brotes verticales para que «absorban» el vigor y eviten la aparición de nuevos chupones (Phillips, 2005).
  • Ramas que se rozan o entrecruzan: se dañan y se convierten en puertas de entrada para infecciones.
  • Ramas colgantes y debilitadas con frutos pequeños y de mala calidad.
  • Ramas demasiado largas que sobrepasan el espacio asignado (también se pueden eliminar por completo si molestan a los árboles vecinos).

Regla: Al aclarear, elimine primero las ramas más grandes y viejas; esto proporciona más luz y estimula menos nuevo crecimiento que muchos cortes pequeños (Ferree & Schupp, 2003).

4.3. Acortamiento: cuándo y para qué

El acortamiento (o desmoche) es la eliminación de una parte de una rama (crecimiento anual o rama perenne) mediante un corte que se hace a una rama lateral o yema (Tarasov et al., 1981; Ferree & Schupp, 2003).

Efectos del acortamiento:

  • Estimula la brotación de yemas por debajo del corte y la formación de nuevos brotes.
  • Intensifica el crecimiento en el lugar del corte (efecto local).
  • Ayuda a «rejuvenecer» ramas envejecidas, provocando el crecimiento de nuevos brotes de reemplazo.
  • Permite corregir la dirección de la rama (corte a una yema externa para dirigir el crecimiento hacia fuera y no hacia el interior).

Cuándo es útil el acortamiento:

  • En árboles jóvenes (poda de formación) — para crear el esqueleto.
  • En árboles envejecidos — para rejuvenecer (lo veremos en el siguiente capítulo).
  • Para variedades propensas a desnudarse (escasa capacidad de brotación) — el acortamiento estimula la aparición de nuevos brotes (Westwood, 1993).
  • Para «subordinar» una rama demasiado fuerte e igualar su crecimiento con las demás.

Cuándo no es deseable el acortamiento:

  • En un árbol en producción, el acortamiento elimina muchas yemas frutales y estimula el crecimiento vegetativo en detrimento de la fructificación.
  • Con acortamiento excesivo, la copa se vuelve más densa, no más abierta (Tarasov et al., 1981).
  • En árboles vigorosos, el acortamiento provoca un crecimiento aún más fuerte.

Conclusión práctica: en un manzano en producción, el aclareo debe predominar sobre el acortamiento. Utilice el acortamiento de forma selectiva: para rejuvenecer ramas concretas, corregir la dirección de crecimiento o estimular la ramificación en variedades con poca capacidad de brotación. Acorte solo aquellas ramas que lo necesiten (Ferree & Schupp, 2003; Westwood, 1993).

4.4. Regulación de la fructificación (carga de cosecha)

La poda no es la única forma de regular la cosecha. Para obtener manzanas grandes y de calidad, es necesario aclarar los frutos cuajados (Phillips, 2005; Westwood, 1993). Esto no es propiamente poda, pero está estrechamente relacionado y a menudo se realiza en las mismas fechas.

¿Por qué eliminar frutos sobrantes?

  • El manzano produce muchas más flores y frutos cuajados de los que puede alimentar. Si no se eliminan los sobrantes, los frutos serán pequeños y el árbol se agotará, pudiendo no florecer al año siguiente (vecería) (Phillips, 2005).
  • El aclareo mejora el tamaño, color y sabor de los frutos.
  • Reduce la carga sobre las ramas y disminuye el riesgo de roturas.

Cuándo y cómo aclarar:

  • La mejor época es 2–4 semanas después de la floración, cuando los frutos tienen unos 1–2 cm de diámetro (Phillips, 2005; Westwood, 1993).
  • Deje 1 fruto por cada 6–10 cm de rama (separe más para variedades de fruto grande, menos para las de fruto pequeño) (Phillips, 2005).
  • En cada ramillete, deje el fruto más grande y mejor formado (generalmente la flor central «real», que abrió primero) (Westwood, 1993).
  • Elimine los frutos dañados o deformes.
  • Para el aclareo manual, simplemente arranque los frutos sobrantes con los dedos o use tijeras de podar para variedades de pedúnculo corto (Phillips, 2005).

Métodos orgánicos de aclareo químico (para quienes evitan productos sintéticos):

  • Pulverizar con una solución de caldo sulfocálcico o aceite vegetal durante la floración puede eliminar parte de las flores sobrantes (Phillips, 2005).
  • Sin embargo, para aficionados, el método más fiable y seguro es el aclarado manual. Consume tiempo, pero permite un control total del resultado.

4.5. Particularidades según las variedades

Las distintas variedades de manzano fructifican de manera diferente, y esto influye en la estrategia de poda.

Variedades de tipo roseta (espólon) (Antonovka, Golden Delicious, Welsey, Jonagold, etc.) fructifican principalmente en rosetas y bolsas cortas situadas en ramas viejas. Para ellas:

  • El aclareo es la técnica principal. Elimine las ramas que densifican la copa, dejando las rosetas bien iluminadas.
  • Evite el acortamiento fuerte, ya que elimina valiosas estructuras fructíferas y estimula el crecimiento de brotes, retrasando la fructificación.
  • Elimine periódicamente las bolsas viejas y demasiado ramificadas (mayores de 4–5 años) para hacer sitio a las nuevas.

Variedades de fructificación mixta (la mayoría de las variedades modernas: Renet Simirenko, McIntosh, Cortland) fructifican tanto en rosetas como en brotes anuales. Para ellas:

  • Se puede aplicar tanto aclareo como acortamiento moderado.
  • Al acortar los brotes anuales, deje 3–5 yemas para estimular la formación de nuevas brindillas y rosetas (Potapov et al., 2000).

Variedades de fructificación en punta (terminal) (p. ej., Cortland, Jonathan, Grushovka Moskovskaya) forman yemas florales en los extremos de los brotes largos del año anterior. Para ellas:

  • ¡Evite el acortamiento fuerte de los brotes anuales! De lo contrario, eliminará todas las yemas florales.
  • Aplique aclareo, eliminando solo ramas viejas, enfermas o que densifican.
  • En estas variedades, la fructificación suele desplazarse a la periferia, por lo que es especialmente importante mantener una buena iluminación de las zonas interiores.

Cómo determinar el tipo de fructificación de su variedad: observe el árbol durante la floración y a principios del verano. Si la mayoría de las flores y frutos cuajados están en ramitas cortas (1–3 cm), es de tipo roseta. Si están en brotes largos (20–40 cm) del año anterior, es de tipo mixto o terminal. Consulte las descripciones varietales en catálogos de viveros o libros de referencia.

4.6. Principios prácticos e instrucciones paso a paso

Cinco principios de la poda de mantenimiento:

1. Comience con las «tres D»: elimine todas las ramas Dead (secas), Damaged (dañadas) y Diseased (enfermas). Esta es la base sanitaria de cualquier poda (Phillips, 2005).

2. Aclaree, no acorte. Primero elimine ramas enteras, especialmente en la parte superior y exterior de la copa, para que la luz llegue a las estructuras frutales interiores.

3. Mantenga la forma de la copa. El árbol debe recordar a un cono o un pino: más ancho en la base y más estrecho en la parte superior. Las ramas superiores no deben sombrear a las inferiores (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

4. Elimine las ramas con un diámetro superior a la mitad del diámetro del tronco en su punto de inserción. Estas ramas son demasiado fuertes y dominarán, rompiendo la subordinación.

5. No se exceda. Muchos jardineros podan demasiado. Recuerde: la poda moderada estimula la fructificación; la poda fuerte estimula el crecimiento vegetativo (Westwood, 1993). Si tiene dudas, es mejor dejar una rama de más que eliminar una necesaria.

Secuencia de acciones orientativa (para una copa típica de conductor central):

1. Evalúe el árbol. Mírelo desde distintos lados. Marque mentalmente o con tiza las ramas a eliminar: secas, enfermas, que crecen hacia dentro, chupones verticales, demasiado largas.

2. Elimine las «tres D». Es prioritario.

3. Aclaree la parte superior de la copa. Elimine las ramas más altas y fuertes que sombrean a las inferiores. Si el árbol es demasiado alto, corte el conductor (o varias ramas superiores) haciendo un corte a una rama lateral para limitar la altura.

4. Aclaree el centro de la copa. Elimine las ramas que crecen hacia el interior y los chupones verticales que densifican el centro. Deje 2–3 brotes verticales jóvenes para que «absorban» el vigor (de lo contrario, aparecerán nuevos chupones en su lugar).

5. Inspeccione las ramas principales. Elimine las ramas laterales demasiado largas, colgantes o entrecruzadas. Deje al menos 40–50 cm entre las ramas laterales en cada rama principal.

6. Verifique la iluminación. Lo ideal es que la luz solar penetre en todas las partes de la copa. Si alguna zona parece demasiado oscura, elimine algunas ramas que la sombrean.

7. Evalúe el resultado. Después de la poda, debe quedar suficiente espacio en la copa para que «pase un pájaro» — este es un antiguo referente de jardinería para un buen aclareo (Phillips, 2005).

¿Cuándo podar? La poda de mantenimiento se realiza generalmente a finales del invierno o principios de primavera (antes de la brotación). Sin embargo, para variedades vigorosas propensas a un crecimiento excesivo, la poda de verano (finales de julio – principios de agosto) puede ser muy útil: frena el crecimiento y mejora el color de los frutos (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005). Hablaremos de las fechas en detalle en un capítulo aparte.

Resumen breve del capítulo:

  • La poda de mantenimiento es el cuidado anual del árbol en producción.
  • El aclarado es la técnica principal: elimine ramas enteras para mejorar la luz y reducir la densidad.
  • Utilice el acortamiento de forma selectiva, principalmente para rejuvenecer o dirigir el crecimiento.
  • Aclaree los frutos manualmente para obtener manzanas grandes y fructificación anual.
  • Tenga en cuenta el tipo de fructificación de su variedad: las de roseta requieren más aclareo; las terminales, un manejo cuidadoso de los brotes anuales.
  • El principio principal: menos es más, pero con regularidad. Una poda demasiado fuerte estimula el crecimiento en detrimento de la fructificación.

En el próximo capítulo veremos cómo rejuvenecer árboles viejos y descuidados, cuando la poda de mantenimiento habitual ya no es suficiente.

5. Poda de rejuvenecimiento

Con el tiempo, cualquier manzano envejece. Sus ramas se alargan, las estructuras fructíferas se empequeñecen y el crecimiento anual de brotes se reduce a 10–15 cm o menos. La cosecha es escasa, los frutos pequeños y sin sabor. Este es un proceso natural, pero una poda de rejuvenecimiento adecuada puede devolver la juventud a un árbol viejo y prolongar su vida productiva entre 10 y 20 años (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

5.1. Cuándo es necesaria la poda de rejuvenecimiento

La poda de rejuvenecimiento es necesaria en dos casos:

1. Envejecimiento natural del árbol. Cuando el crecimiento anual de los brotes en los extremos de las ramas principales es inferior a 20–25 cm y los frutos se vuelven más pequeños y pierden calidad (Potapov et al., 2000; Westwood, 1993). Esta es una señal de que el árbol está perdiendo su capacidad de crecimiento activo y necesita estímulo.

2. Árbol descuidado sin podar durante mucho tiempo. Si no se ha podado el manzano durante varios años, la copa se vuelve muy densa, la fructificación se desplaza a la periferia y en el interior se forman zonas «desnudas» sin estructuras fructíferas (Phillips, 2005; Tarasov et al., 1981).

Cuándo NO es recomendable rejuvenecer:

  • Si el árbol está gravemente afectado por enfermedades (especialmente pudriciones del tronco) o tiene oquedades, es mejor eliminarlo y plantar uno nuevo (Phillips, 2005).
  • Si el árbol tiene más de 30–40 años y su recurso vital está casi agotado, el rejuvenecimiento puede no dar un resultado económicamente justificable.
  • Para árboles de poco vigor sobre portainjertos enanos, el rejuvenecimiento se usa con menos frecuencia, ya que su vida es más corta (10–20 años) y es más sencillo reemplazarlos por uno nuevo (Westwood, 1993).

5.2. Principios básicos de la poda de rejuvenecimiento

El rejuvenecimiento consiste siempre en un acortamiento fuerte de las ramas hasta madera perenne (cortar a madera de 3–5 años, a veces de 6–8 años). Provoca un crecimiento vigoroso de nuevos brotes (chupones) a partir de yemas latentes en la base del corte (Krivko, 2014; Westwood, 1993).

La regla principal: el rejuvenecimiento debe hacerse de forma gradual, a lo largo de 2–3 años. No intente hacerlo todo en una sola temporada; esto debilitaría demasiado el árbol, provocaría una gran cantidad de chupones no deseados y podría llevar a su muerte (Phillips, 2005; Ferree & Schupp, 2003).

¿Por qué funciona? Cuando cortamos una rama vieja y poco productiva hasta madera de 3–5 años, eliminamos tejidos envejecidos y agotados y despertamos yemas latentes en la base de la rama. Estas yemas producen brotes jóvenes y vigorosos que, en 2–3 años, formarán una nueva copa productiva (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000). Los científicos denominan a esto el efecto del «equilibrio funcional»: la poda restablece el equilibrio entre la parte aérea y el sistema radicular, estimulando el crecimiento (Ferree & Schupp, 2003).

¿Dónde hacer los cortes al rejuvenecer?

  • Los cortes deben hacerse derivando a una rama lateral fuerte, preferiblemente dirigida hacia el exterior y hacia arriba (Westwood, 1993; Tarasov et al., 1981). Esto estimula el crecimiento de un nuevo brote en la dirección deseada y evita la formación de «muñones» que pueden pudrirse.
  • Para ramas grandes de más de 5–7 cm de diámetro, el corte se hace en varios pasos: primero se sierra desde abajo (para que la rama no se desgarre la corteza), luego se termina de serrar desde arriba y, por último, se alisa la herida (Phillips, 2005). Esta es una técnica importante para la seguridad y salud del árbol.

5.3. Estrategia paso a paso para rejuvenecer un árbol viejo

Al rejuvenecer un árbol descuidado o viejo, siga este plan (Phillips, 2005; Westwood, 1993; Krivko, 2014):

Año 1: «Limpieza sanitaria» y aclareo fuerte

1. Elimine todas las ramas secas, enfermas y rotas. Es la base.

2. Elimine 1–2 de las ramas más grandes e improductivas de la parte superior de la copa para dejar pasar la luz y reducir la altura del árbol. Córtelas derivando a una rama lateral para que la herida sea más pequeña y cicatrice más rápido.

3. Aclaree el centro de la copa: elimine las ramas que crecen hacia el interior y algunos chupones. No elimine todos los chupones; deje algunos de los más fuertes para que sirvan de base para la futura copa.

4. Acorte aproximadamente en 1/3 de su longitud las ramas más largas y colgantes de la periferia. Esto estimula el crecimiento de nuevos brotes en la temporada siguiente.

Importante: En el primer año, elimine no más del 20–30% del volumen total de la copa. Este es un umbral seguro para que el árbol no sufra un shock severo (Phillips, 2005).

Año 2: Rejuvenecimiento principal

1. Seleccione de 3 a 5 de los brotes jóvenes (chupones) más fuertes que aparecieron el año anterior y utilícelos como base para la nueva copa. Elimine los demás chupones (o acórtelos severamente si crecen en lugares adecuados).

2. Acorte las ramas principales viejas restantes hasta madera de 3–5 años, derivando a un brote joven que crezca hacia el exterior y hacia arriba.

3. Elimine 1–2 ramas grandes más de la parte superior si el árbol sigue siendo demasiado alto.

4. Aclaree las zonas donde se hayan formado demasiados brotes nuevos (para evitar que densifiquen la copa).

Año 3: Finalización y formación

1. Termine de formar la nueva copa con los brotes jóvenes seleccionados el año anterior. Elimine todas las ramas viejas y desnudas que queden.

2. Acorte los brotes jóvenes demasiado largos para estimular la ramificación y la formación de yemas florales.

3. Doble o separe los brotes jóvenes según sea necesario para asegurar ángulos de inserción correctos y una buena iluminación.

4. Pase a la poda de mantenimiento descrita en el capítulo 4.

Resultado: En 3 años, el árbol viejo tendrá una copa compacta, bien iluminada, formada por ramas jóvenes listas para fructificar activamente. El rendimiento se recuperará y el tamaño y la calidad de los frutos mejorarán notablemente.

5.4. Particularidades según el tipo de árbol

Para árboles vigorosos sobre portainjertos de semilla (altura de 5–8 m o más):

  • El rejuvenecimiento debe orientarse principalmente a reducir la altura. Se elimina la parte superior del conductor central y las ramas principales superiores, derivando a ramas laterales. Esto permite que la luz llegue a las ramas inferiores y simplifica el cuidado.
  • El acortamiento fuerte hasta madera de 6–8 años da buenos resultados, pero requiere paciencia; la recuperación puede llevar 3–4 años (Westwood, 1993).

Para árboles sobre portainjertos enanos y semienanos (altura de 2,5–4 m):

  • El rejuvenecimiento debe ser menos radical, ya que estos árboles viven menos y se recuperan más rápido.
  • Basta con acortar las ramas hasta madera de 2–3 años y eliminar las bolsas viejas.
  • Si el árbol está muy descuidado, a veces es más fácil reemplazarlo por uno nuevo (Westwood, 1993).

Para variedades de tipo roseta (Antonovka, Golden Delicious, etc.):

  • El rejuvenecimiento es especialmente eficaz, ya que estas variedades tienen muchas yemas latentes y responden bien al acortamiento fuerte.
  • Elimine las bolsas viejas y demasiado ramificadas (mayores de 5–6 años) — producen frutos pequeños y sombrean las estructuras más jóvenes (Phillips, 2005).

Para variedades terminales:

  • El rejuvenecimiento debe ser menos intenso en las zonas de brotes anuales para no eliminar todas las yemas florales.
  • Acorte principalmente las ramas viejas (de 3–5 años), no los brotes jóvenes.

5.5. Recuperación de árboles muy descuidados (caso especial)

Si un árbol no se ha podado durante 5–10 años o más, puede tener una copa completamente formada por ramas viejas, largas y desnudas. La recuperación de estos árboles requiere un enfoque especial:

1. No tenga prisa. Reparta el rejuvenecimiento en 3–4 años. En el primer año, elimine solo las ramas secas y enfermas y aclaree ligeramente la copa.

2. Estimule la aparición de chupones. El acortamiento fuerte de algunas ramas grandes provocará la aparición de chupones vigorosos, que serán las futuras ramas. También pueden aparecer chupones en el tronco y en la base de las ramas; deje los más prometedores y elimine el resto.

3. Utilice la poda «holandesa» (o escalonada). Si una rama es muy larga y está desnuda, no la elimine por completo; deje un «muñón» de 30–50 cm con algunas yemas latentes. De estas yemas crecerán nuevos brotes que, en 1–2 años, se convertirán en la base de una nueva copa (Phillips, 2005).

4. Esté preparado para un crecimiento intenso de chupones. Es una reacción normal. Aclárelos regularmente, dejando de 5 a 7 de los más fuertes en cada rama grande, y elimine o acorte el resto para que no densifiquen la copa.

5.6. ¿Qué hacer con los chupones?

Los chupones son brotes verticales vigorosos que aparecen como respuesta a una poda fuerte (especialmente en árboles viejos). A menudo se consideran «malas hierbas», pero con el enfoque adecuado son la base para el rejuvenecimiento.

Cómo utilizar los chupones:

  • Deje de 3 a 5 de los chupones más fuertes y mejor situados en cada rama grande; se convertirán en nuevas ramas semiesqueléticas y principales (Westwood, 1993).
  • Dóblelos o sepárelos en la dirección deseada mientras sean flexibles (en el primer año) (Phillips, 2005).
  • Elimine los demás chupones (preferiblemente a principios del verano, cuando aún son jóvenes y tiernos) o acórtelos severamente para que no sombreen la copa (Ferree & Schupp, 2003).

5.7. Advertencias importantes

1. No rejuvenezca árboles débiles o enfermos. El rejuvenecimiento es un estrés. Si el árbol está debilitado, puede morir. Primero, fortalezca el árbol: proporcione riego, fertilización, control de enfermedades, y espere 1–2 años antes de comenzar el rejuvenecimiento (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

2. Las heridas grandes requieren cuidado. Los cortes en ramas de más de 3–5 cm de diámetro deben alisarse con un cuchillo afilado y, si se desea, tratarse con masilla para injertos (aunque investigaciones recientes indican que la masilla no acelera la cicatrización, pero puede proteger contra infecciones) (Phillips, 2005).

3. No elimine más del 30% de la copa en un año. Esta es una regla aceptada para evitar el shock y el crecimiento excesivo de chupones (Phillips, 2005).

4. El rejuvenecimiento no es una acción única. Después de una poda fuerte, debe controlar regularmente el crecimiento y eliminar los brotes sobrantes a tiempo; de lo contrario, el árbol volverá a densificarse rápidamente.

Resumen breve del capítulo:

  • La poda de rejuvenecimiento es necesaria cuando el crecimiento anual cae por debajo de 20 cm o cuando el árbol no se ha podado durante mucho tiempo.
  • La técnica principal es el acortamiento fuerte de ramas viejas hasta madera de 3–5 años, derivando a brotes exteriores.
  • Realice el rejuvenecimiento de forma gradual, en 2–3 años, eliminando no más del 30% de la copa por año.
  • Los chupones que aparecen después de una poda fuerte son material para la nueva copa. Conserve los mejores y elimine el resto.
  • El rejuvenecimiento solo es eficaz en árboles sanos con tronco y raíces vivas. Los árboles enfermos o con oquedades es mejor reemplazarlos.
  • Después del rejuvenecimiento, pase a la poda de mantenimiento para mantener la nueva copa en estado productivo.

En el próximo capítulo abordaremos las épocas de poda: cuándo es mejor podar el manzano a lo largo del año y por qué es importante.

6. Épocas de poda

Elegir el momento adecuado para podar es tan importante como decidir qué y cómo podar. Una misma operación realizada en diferentes estaciones puede dar resultados completamente distintos: estimular el crecimiento o suprimirlo, aumentar o disminuir la resistencia al invierno. Comprender los efectos estacionales ayuda al jardinero a elegir el momento óptimo para cada tarea.

6.1. Poda de invierno (en reposo)

Cuándo: Durante el período de reposo, después de la caída de las hojas y antes del inicio de la savia (hinchazón de yemas). Las fechas concretas dependen de la región, pero suelen ser diciembre – marzo (en regiones de inviernos suaves) o febrero – abril (en zonas de inviernos rigurosos) (Westwood, 1993; Phillips, 2005).

Para qué fines:

  • Formación de árboles jóvenes.
  • Poda de mantenimiento y rejuvenecimiento principal de árboles en producción.
  • Trabajos correctivos importantes (reducción de altura, eliminación de ramas grandes).

Cómo funciona: En invierno, el árbol está en reposo profundo. La savia no circula, las yemas no crecen. La poda en este momento:

  • Es la menos traumática, ya que las heridas no «sangran» y cicatrizan más rápido al iniciarse la savia primaveral (Ferree & Schupp, 2003).
  • Estimula el crecimiento vegetativo en primavera: al eliminar las yemas terminales se despiertan yemas latentes bajo el corte, dando brotes vigorosos (Westwood, 1993).
  • Permite ver bien la estructura de la copa (sin hojas), lo que facilita la toma de decisiones.

Matices importantes:

  • En regiones con inviernos muy fríos (por debajo de –20…–25 °C), no se recomienda podar en los períodos de heladas más intensas. La madera se vuelve quebradiza, las heridas cicatrizan mal y los tejidos alrededor del corte pierden resistencia a las heladas (Ferree & Schupp, 2003; Westwood, 1993). Es mejor esperar a un deshielo o posponer la poda hasta finales de invierno o principios de primavera.
  • En zonas de inviernos suaves (por ejemplo, el sur de Rusia, el Mediterráneo), la poda de invierno puede realizarse prácticamente durante todo el invierno (Potapov et al., 2000).

Momentos dentro del invierno:

  • Poda de principios de invierno (justo después de la caída de las hojas) es la menos recomendable, ya que el árbol aún no ha entrado completamente en reposo y las heridas pueden tardar en cicatrizar. Además, podría provocar brotación en caso de deshielos prolongados.
  • Poda de pleno invierno (los meses más fríos) es el período más cómodo para la mayoría de los jardineros, pero en regiones rigurosas solo se hace durante los deshielos.
  • Poda de finales de invierno (finales de febrero – marzo, antes de la savia) es óptima para muchas regiones. Es menos riesgosa por las heladas y el efecto estimulante se manifiesta inmediatamente al comenzar la vegetación (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005).

Recomendación: Para la mayoría de los jardines de aficionados en climas templados y fríos, la mejor época para la poda de invierno es finales de febrero – marzo, cuando el riesgo de heladas fuertes ya es mínimo pero las yemas aún no han comenzado a hincharse.

6.2. Poda de primavera (de finales de invierno, «sobre yemas dormidas»)

Cuándo: En el período en que las yemas ya están hinchadas pero aún no abiertas (generalmente abril – principios de mayo, según la región). A esta época se le llama a menudo «sobre yemas hinchadas» o «sobre yemas dormidas» (Westwood, 1993; Tarasov et al., 1981).

Para qué fines:

  • Se utiliza a menudo como alternativa a la poda de finales de invierno en regiones con inviernos rigurosos, donde la poda invernal es arriesgada.
  • Para variedades propensas a un crecimiento excesivo, la poda de primavera (con retraso) frena ligeramente la vegetación (Ferree & Schupp, 2003).
  • Para manzanos con mala ramificación (yemas «ciegas»), la poda primaveral puede estimular la brotación de más yemas que la poda invernal (Westwood, 1993).

Cómo funciona: Si la poda se retrasa hasta que las yemas han comenzado a crecer, se elimina parte del tejido ya despierto. Esto debilita el crecimiento de los brotes en la temporada actual en comparación con la poda invernal, pero aun así estimula la ramificación (Ferree & Schupp, 2003).

Ventajas e inconvenientes:

  • Ventaja: se reduce el riesgo de daños por heladas en las heridas (ya que las heladas son poco probables), y se puede evaluar mejor el estado de las yemas (ver cuáles están dañadas por el frío) (Westwood, 1993).
  • Inconveniente: la ventana de trabajo es más corta (hasta que las yemas se abran) y la presencia de yemas hinchadas dificulta la operación, ya que pueden dañarse.

Recomendación: En regiones con inviernos fríos y sin nieve, posponga la poda principal hasta la primavera, antes de la brotación.

6.3. Poda de verano («poda en verde»)

Cuándo: Durante la temporada de crecimiento activo, generalmente desde finales de mayo hasta agosto (según la región y los objetivos). Se distingue entre poda de principios de verano (finales de mayo – junio) y de finales de verano (finales de julio – agosto) (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005).

Para qué fines:

  • Eliminación de chupones (especialmente en la parte superior de la copa) y brotes verticales para mejorar la iluminación de los frutos en maduración (Phillips, 2005; Westwood, 1993).
  • Control del crecimiento vegetativo excesivo en árboles vigorosos (la poda de verano debilita más al árbol que la de invierno) (Ferree & Schupp, 2003).
  • Estimulación de la formación de yemas florales (especialmente si se realiza a finales de junio – principios de julio, después del crecimiento principal de los brotes) (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005).
  • Mejora del color de los frutos (eliminando hojas que sombrean las manzanas) (Westwood, 1993).

Cómo funciona: La poda de verano elimina hojas que están fotosintetizando activamente, lo que reduce la entrada de carbohidratos al árbol. Esto:

  • Frena el crecimiento de brotes en la temporada actual y en la siguiente.
  • Redirige los recursos hacia los frutos, mejorando su tamaño y calidad.
  • Permite ver con claridad qué brotes sombrean los frutos y eliminarlos (Ferree & Schupp, 2003).

Matices importantes:

  • La poda de principios de verano (antes de mediados de junio) estimula la aparición de nuevos brotes (rebrote) en la misma temporada. Esto puede ser útil para la formación de árboles jóvenes, pero no es deseable en árboles en producción porque perjudica la nutrición de los frutos (Ferree & Schupp, 2003).
  • La poda de finales de verano (después de mediados de julio, cuando los brotes han dejado de crecer) no provoca rebrote; precisamente por eso se utiliza para mejorar la iluminación de los frutos sin estimular nuevo crecimiento (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005).
  • La poda de verano puede aumentar el contenido de calcio en los frutos y reducir el riesgo de «picado amargo», ya que disminuye la competencia entre brotes y frutos por el calcio (Ferree & Schupp, 2003; Westwood, 1993).

Recomendación: Para mejorar el color y el tamaño de los frutos, realice una poda ligera de verano (eliminación de chupones y brotes verticales) a finales de julio – principios de agosto. Es segura y eficaz.

6.4. Poda de otoño

Cuándo: En otoño, después de la cosecha, pero antes de la llegada del frío persistente (generalmente septiembre – octubre, según la región) (Potapov et al., 2000; Phillips, 2005).

Para qué fines:

  • Principalmente sanitaria — eliminación de ramas secas, rotas y enfermas.
  • En otoño también se pueden eliminar chupones y brotes que no han madurado y que podrían helarse en invierno.
  • En regiones con inviernos suaves, la poda de otoño puede sustituir a la de invierno (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000).

Limitaciones:

  • En regiones con inviernos fríos, la poda de otoño no se recomienda, ya que las heridas no tienen tiempo de cicatrizar antes de las heladas, lo que puede provocar congelación de los tejidos alrededor de los cortes (Westwood, 1993; Ferree & Schupp, 2003). La excepción es la eliminación de ramas claramente secas y enfermas (poda sanitaria).
  • La poda de otoño puede provocar brotación si el otoño es cálido, lo que reduciría la resistencia al invierno (Phillips, 2005).

Recomendación: En la mayoría de las regiones de clima templado y frío, evite la poda de otoño en lo posible (excepto la sanitaria). Traslade la poda principal a finales de invierno o primavera.

6.5. Calendario estacional del jardinero (esquema general)

Para climas templados (invierno con nieve, verano cálido):

  • Finales de febrero – marzo: poda de invierno principal (formación, aclareo, rejuvenecimiento) — el período más importante.
  • Abril – principios de mayo: poda correctiva si es necesario (si la poda de invierno no se completó o hubo daños por heladas).
  • Finales de mayo – junio: eliminación de chupones jóvenes (en árboles jóvenes) o pinzamiento de brotes para estimular la ramificación.
  • Finales de julio – agosto: poda de verano (eliminación de chupones para iluminar frutos, control del crecimiento de árboles vigorosos).
  • Septiembre – octubre: solo poda sanitaria (eliminación de ramas secas, enfermas, rotas). No se recomiendan cortes grandes.
  • Noviembre – enero: no se poda (excepto poda sanitaria durante deshielos).

Para climas cálidos (sur, Mediterráneo):

  • Noviembre – diciembre: inicio de la poda de invierno (después de la caída de hojas).
  • Enero – febrero: poda de invierno principal.
  • Marzo: finalización de la poda antes de la savia.
  • Junio – julio: poda de verano (eliminación de chupones, aclareo).
  • Septiembre – octubre: la poda de otoño es admisible, pero menos recomendable.

Para regiones con inviernos muy fríos y sin nieve (clima continental, Siberia, regiones del norte):

  • Poda principal — en primavera (abril – principios de mayo), una vez pasado el riesgo de heladas fuertes, pero antes de la brotación.
  • Poda de invierno (durante deshielos) — solo para las variedades más resistentes.
  • Poda de verano — como de costumbre (finales de julio – agosto).

6.6. Recomendaciones prácticas para elegir las fechas

Oriéntese por la fase de desarrollo del árbol, no por el calendario. Por ejemplo, «primavera» en diferentes regiones puede ser marzo o mayo. Indicadores clave:

  • Principios de primavera — cuando la temperatura es establemente superior a –5 °C, pero las yemas aún no han comenzado a crecer.
  • Primavera tardía — cuando las yemas están hinchadas pero aún no abiertas.
  • Mediados de verano — después de que los brotes hayan finalizado su crecimiento (generalmente finales de junio – julio).
  • Finales de verano – principios de otoño — cuando los frutos comienzan a colorear (agosto – principios de septiembre).

¿Qué hacer si se perdió el momento óptimo?

  • Si llegó tarde con la poda de invierno y las yemas ya han comenzado a abrirse, posponga la poda hasta el verano (elimine solo chupones) o hasta el próximo invierno. La poda de primavera sobre yemas abiertas debilita mucho el árbol (Westwood, 1993).
  • Si no hizo la poda de verano, no es grave. Realícela en la siguiente primavera o verano.

Combine la poda con otras tareas:

  • La poda de invierno y primavera es el mejor momento para fertilizar y tratar enfermedades (productos cúpricos).
  • La poda de verano suele combinarse con el aclareo de frutos (eliminación de frutos sobrantes).

Resumen breve del capítulo:

  • Poda de invierno (finales de invierno – principios de primavera) — la principal para la mayoría de los jardines: estimula el crecimiento, es cómoda para trabajos grandes.
  • Poda de primavera (finales de invierno) — alternativa en regiones frías, pero requiere precisión para no dañar las yemas hinchadas.
  • Poda de verano (finales de julio – agosto) — frena el crecimiento, mejora la iluminación de los frutos, no provoca rebrote.
  • Poda de otoño — solo sanitaria; en regiones frías no es recomendable.
  • La elección de la época depende del clima regional y de los objetivos de la poda.
  • Si tiene dudas, finales de invierno (finales de febrero – marzo) es el período más universal y seguro para la mayoría de los manzanos.

En el próximo y último capítulo, analizaremos los errores comunes en la poda y cómo evitarlos.

7. Errores en la poda

Incluso los jardineros experimentados cometen errores, y los principiantes, más aún. La buena noticia es que la mayoría de los errores pueden corregirse si se detectan a tiempo. La mejor estrategia es prevenirlos, comprendiendo cómo y por qué ocurren. En este capítulo veremos los errores más frecuentes al podar el manzano y daremos consejos prácticos para evitarlos.

7.1. Poda excesiva (demasiado fuerte)

Error: Eliminar más del 30–40% de la copa en una sola temporada, especialmente en un árbol en producción. Suele deberse al deseo de «rejuvenecer» el árbol de una vez o al temor de que la copa esté demasiado densa.

¿Por qué es perjudicial?

  • El árbol responde a una poda fuerte produciendo una gran cantidad de chupones (brotes verticales vigorosos), que sombrean la copa, consumen nutrientes y dificultan la fructificación (Ferree & Schupp, 2003; Phillips, 2005).
  • La poda fuerte retrasa la fructificación de 2 a 3 años, ya que todos los recursos se destinan a recuperar la copa en lugar de a la formación de yemas florales (Westwood, 1993).
  • El árbol se debilita y se vuelve más vulnerable a enfermedades y heladas (Phillips, 2005).
  • Aumenta el riesgo de vecería: en el año de la poda fuerte apenas habrá cosecha, y al año siguiente será excesiva, lo que de nuevo llevará al agotamiento (Westwood, 1993).

Cómo evitarlo:

  • Pode de forma gradual, en 2–3 años, eliminando no más del 25–30% del volumen de la copa por temporada (Phillips, 2005).
  • En un árbol en producción, prefiera el aclareo (eliminación de ramas enteras) en lugar del acortamiento masivo. El aclareo estimula menos la formación de chupones (Ferree & Schupp, 2003).
  • Si el árbol está muy descuidado, distribuya el rejuvenecimiento en 3–4 años (véase el capítulo 5).

7.2. Corte incorrecto: muñón o demasiado profundo

Error: Dejar muñones (parte de la rama por encima del corte) o, por el contrario, cortar demasiado profundo, dañando la corteza del tronco o de la rama madre.

¿Por qué es perjudicial?

  • Un muñón no cicatriza, se seca y se convierte en una puerta de entrada para pudriciones y enfermedades (Phillips, 2005; Shigo, 1990, citado en Phillips, 2005). La podredumbre puede extenderse hacia el interior de la rama e incluso al tronco.
  • Un corte demasiado profundo (que penetra en la corteza del tronco) daña los tejidos protectores (el collar) y retrasa la cicatrización, creando también un riesgo de infección (Phillips, 2005; Westwood, 1993).

Cómo hacerlo correctamente:

  • Al eliminar una rama, haga el corte a ras del collar (el engrosamiento anular en la base de la rama), sin dejar muñón y sin profundizar en la corteza del tronco (Tarasov et al., 1981; Phillips, 2005). Esta zona contiene tejidos especiales que cierran rápidamente la herida.
  • Para un corte a una yema: corte en ángulo de 45° a unos 5 mm por encima de la yema, de modo que el borde superior del corte quede a la altura de la punta de la yema y el borde inferior justo por debajo de su base (Tarasov et al., 1981; Westwood, 1993). No deje un muñón largo por encima de la yema, ya que se secaría y podría ser foco de infección.
  • Para ramas grandes (más de 5 cm de diámetro), haga un corte previo por debajo antes del corte principal para evitar que la rama se desgarre (Phillips, 2005; Westwood, 1993). Luego termine el corte desde arriba.

7.3. Eliminación de ramas frutales (yemas) por desconocimiento

Error: El jardinero no distingue entre yemas vegetativas y fructíferas y corta ramas que iban a dar la cosecha del año. Es especialmente común en variedades terminales (véase capítulo 4), cuyas yemas frutales se encuentran en los extremos de los brotes largos.

¿Por qué es perjudicial?

  • Se pierde la cosecha del año en curso.
  • Si se eliminan los brotes anuales de las terminales, se puede «cortar» por completo la cosecha futura, ya que las yemas frutales se forman precisamente en los brotes del año anterior (Westwood, 1993).

Cómo evitarlo:

  • Aprenda a distinguir las yemas. Las yemas florales (frutales) son redondeadas, más grandes y abultadas. Las vegetativas son delgadas y puntiagudas (Phillips, 2005; Potapov et al., 2000).
  • Conozca el tipo de fructificación de su variedad. Si no está seguro, consulte catálogos de viveros u observe el árbol durante la temporada. Para las variedades terminales, tenga especial cuidado con el acortamiento de los brotes anuales.
  • Utilice el aclareo en lugar del acortamiento siempre que sea posible; así no eliminará yemas frutales (Ferree & Schupp, 2003).

7.4. Dejar «competidores» y brotes verticales

Error: Ignorar los brotes verticales fuertes que crecen al mismo nivel que el conductor central o en el interior de la copa, así como conservar demasiados chupones.

¿Por qué es perjudicial?

  • Los competidores interceptan nutrientes y sombrean al conductor, alterando la subordinación (Westwood, 1993). La copa se vuelve irregular, con varias puntas dominantes, lo que debilita el árbol.
  • Los chupones son brotes vegetativos vigorosos que apenas fructifican, pero sombrean mucho la copa y roban recursos a las ramas frutales (Phillips, 2005).

Cómo evitarlo:

  • Regularmente (especialmente en los primeros años), elimine o acorte severamente los brotes que crecen verticalmente junto al conductor o dentro de la copa (Tarasov et al., 1981; Phillips, 2005).
  • Al formar un árbol joven, elija un solo conductor central fuerte y elimine cualquier otro brote que intente superarlo.
  • Los chupones se pueden convertir en ramas frutales si se doblan o se podan (véase capítulo 5), pero si hay demasiados, elimine los sobrantes.

7.5. Ignorar o podar incorrectamente los chupones

Error: Eliminar por completo todos los chupones o, por el contrario, ignorarlos y permitir que se conviertan en brotes que densifican la copa.

¿Por qué es perjudicial?

  • Eliminar todos los chupones provoca la aparición de nuevos chupones, ya que el árbol intenta recuperar los puntos de crecimiento perdidos (Phillips, 2005).
  • Ignorarlos produce un exceso de densidad, empeora la iluminación y reduce la calidad de los frutos (Westwood, 1993).

Cómo evitarlo:

  • Deje 2–3 de los chupones más fuertes y mejor situados en el árbol (o en una rama grande). Ellos «absorberán» el vigor y servirán como reserva para el rejuvenecimiento (Phillips, 2005). Elimine el resto.
  • La mejor época para eliminar chupones es el verano (finales de julio – agosto), cuando han crecido pero aún no se han lignificado (Ferree & Schupp, 2003). Se pueden arrancar o cortar desde la base.

7.6. Selección incorrecta de ramas principales (ángulos estrechos, aglomeración)

Error: Al formar un árbol joven, se dejan ramas con ángulos de inserción muy estrechos (menos de 30–40°) o varias ramas que nacen del mismo punto del tronco (verticilo).

¿Por qué es perjudicial?

  • Un ángulo estrecho crea un punto débil: la corteza queda aprisionada en la horquilla, no se forma un anillo de tejido fuerte y la rama se rompe fácilmente con el peso de la cosecha o la nieve (Phillips, 2005; Westwood, 1993).
  • Las ramas aglomeradas (verticilo) compiten entre sí, se sombrean mutuamente y forman horquillas débiles que pueden partirse con el tiempo (Westwood, 1993).

Cómo evitarlo:

  • Al formar, deje ramas con ángulos de inserción de al menos 45–60° (lo óptimo es 50–60°). Si una rama crece con ángulo estrecho pero es necesaria, dóblela con un separador (Phillips, 2005).
  • No permita que más de 2 ramas nazcan del mismo punto del tronco. Separe las ramas al menos 30–40 cm a lo largo del tronco (Tarasov et al., 1981; Westwood, 1993).

7.7. No respetar las fechas: podar con heladas o con tiempo húmedo

Error: Podar durante heladas fuertes (por debajo de –10…–15 °C) o en tiempo húmedo y lluvioso.

¿Por qué es perjudicial?

  • Con heladas, la madera se vuelve quebradiza, los cortes son irregulares y cicatrizan mal (Ferree & Schupp, 2003; Westwood, 1993). Los tejidos alrededor del corte pierden resistencia a las heladas, lo que puede causar daños invernales extensos.
  • Con tiempo húmedo, aumenta el riesgo de infección de las heridas por hongos (especialmente citosporosis y chancro) (Westwood, 1993).

Cómo evitarlo:

  • Pode cuando la temperatura no sea inferior a –5…–7 °C (Phillips, 2005). Hágalo durante deshielos o en días secos y despejados.
  • En regiones con inviernos rigurosos, posponga la poda principal hasta la primavera (abril – principios de mayo) (Westwood, 1993).
  • Evite podar durante lluvias prolongadas o inmediatamente después.

7.8. Falta de poda sanitaria

Error: El jardinero se centra solo en la formación o el rejuvenecimiento, pero no elimina las ramas secas, enfermas o rotas.

¿Por qué es perjudicial?

  • Las ramas secas y enfermas son focos de infección que pueden propagarse a partes sanas (Phillips, 2005; Westwood, 1993).
  • Consumen recursos (el árbol intenta mantenerlas, aunque son inútiles) y sombrean las ramas frutales.
  • Las ramas rotas pueden ser puerta de entrada para pudriciones y plagas.

Cómo evitarlo:

  • Siempre comience la poda con las «tres D»: elimine ramas Dead (secas), Damaged (dañadas) y Diseased (enfermas) (Phillips, 2005). Esto debe ser una regla.
  • Realice la poda sanitaria en cualquier época del año (es admisible incluso en otoño, a diferencia de la poda de formación).

7.9. Ignorar las características varietales

Error: Aplicar la misma estrategia de poda a todas las variedades, independientemente de su tipo de fructificación y vigor.

¿Por qué es perjudicial?

  • Las variedades terminales (Cortland, Jonathan, Grushovka) pierden cosecha con el acortamiento fuerte, porque sus yemas frutales están en los extremos de los brotes (Westwood, 1993; Phillips, 2005).
  • Las variedades de tipo roseta (Antonovka, Golden Delicious) responden mal al acortamiento fuerte, que estimula el crecimiento excesivo de brotes y reduce el número de rosetas (Westwood, 1993).
  • Las variedades vigorosas requieren una poda más prudente para no provocar un crecimiento aún mayor (Phillips, 2005).

Cómo evitarlo:

  • Estudie las características de sus variedades. Consulte libros de referencia, catálogos de viveros o recursos en línea.
  • Para las variedades terminales, minimice el acortamiento de los brotes anuales, dando prioridad al aclareo.
  • Para las variedades de roseta, aclaree regularmente la copa y elimine las bolsas viejas y demasiado ramificadas, pero evite el acortamiento fuerte.

7.10. Descuidar los cuidados posteriores

Error: Después de la poda, el jardinero no se preocupa por la cicatrización de las heridas ni vigila la respuesta del árbol.

¿Por qué es perjudicial?

  • Las heridas grandes (de más de 3–5 cm de diámetro) cicatrizan lentamente y pueden infectarse.
  • Si después de una poda fuerte aparecen muchos chupones, hay que eliminarlos o formarlos a tiempo; de lo contrario, densificarán la copa (Westwood, 1993).

Cómo evitarlo:

  • Alise los cortes grandes con un cuchillo afilado (elimine las irregularidades) y, si lo desea, aplique masilla para injertos (aunque investigaciones modernas indican que la masilla no acelera la cicatrización, pero puede proteger contra infecciones) (Phillips, 2005).
  • Inspeccione regularmente el árbol después de la poda. Si aparecen muchos chupones, elimínelos o acórtelos durante el verano (Ferree & Schupp, 2003).
  • En el primer año después de una poda fuerte, proporcione al árbol buen riego y fertilización para su recuperación.

Resumen breve del capítulo:

Error Regla básica
Poda excesiva Elimine no más del 25–30% de la copa al año
Corte incorrecto (muñón, demasiado profundo) Corte a ras del collar, sin muñón; a 5 mm por encima de una yema
Eliminación de ramas frutales Aprenda a distinguir yemas; considere el tipo de fructificación de la variedad
Dejar competidores y chupones Conserve 2–3 chupones, elimine el resto
Ángulos estrechos y ramas aglomeradas Deje ángulos de 45–60°, distribuya las ramas uniformemente
No respetar las fechas No pode con heladas ni con tiempo húmedo
Falta de poda sanitaria Elimine siempre las ramas secas, enfermas, rotas
Ignorar las características varietales Estudie su variedad, aplique estrategias diferentes
Descuidar los cuidados posteriores Alise las heridas, vigile los chupones, riegue y fertilice

Idea principal: La poda no es una operación aislada, sino un sistema de cuidado que requiere conocimientos, atención y paciencia. Los errores son inevitables, pero la mayoría se pueden prevenir si se aborda la tarea con reflexión y sin prisas.

Referencias

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