Enfermedades
La col blanca es uno de los cultivos hortícolas más populares del mundo. Se cultiva en todos los continentes, desde las latitudes templadas hasta los subtrópicos. Sin embargo, una cosecha abundante de cabezas densas y jugosas no se consigue fácilmente: la col atrae no solo a las personas, sino también a numerosos organismos patógenos —hongos, bacterias y virus—. Las pérdidas por enfermedades pueden alcanzar el 20‑50% de la cosecha y, en algunos años, llegar a destruir por completo las plantaciones (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
En este artículo analizaremos por qué la col es tan vulnerable, cómo reconocer a tiempo las principales enfermedades y, lo más importante, qué se puede hacer para salvar la cosecha. Aprenderá qué síntomas observar en primer lugar, cuándo aún se puede combatir la enfermedad y cuándo las cabezas ya no tienen remedio.
1. ¿Por qué es tan vulnerable la col a las enfermedades?
La col no enferma por casualidad; tiene varias características que la convierten en un "bocado apetitoso" para los patógenos. Comprender estas causas ayuda a abordar la prevención de forma consciente y no esperar milagros cuando las condiciones para las enfermedades son ideales.
Dosel denso y humedad
Las plantas de col forman un denso dosel foliar: las hojas grandes se superponen entre sí y, en las plantas adultas, se cierran formando una "alfombra" continua. Debajo de este dosel, el aire húmedo se estanca, especialmente después de lluvias o riegos. Las gotas de agua permanecen mucho tiempo sobre las hojas y, por la noche, se forma rocío. Para muchos hongos y bacterias patógenos, este entorno es un verdadero paraíso. Por ejemplo, el agente causante del mildiú velloso (Peronospora brassicae) se desarrolla activamente precisamente en condiciones húmedas y frescas, mientras que las bacterias que causan la podredumbre blanda penetran en los tejidos a través de hojas prolongadamente humedecidas (Ajátov y otros, 2013; Startsev, 2021).
Sistema radicular superficial
Las raíces de la col no son profundas; la mayor parte se encuentra en la capa superior de 30‑40 cm del suelo (Welbaum, 2015; Rubatzky y Yamaguchi, 1997). Esto significa que el sistema radicular es fácilmente atacado por patógenos del suelo, especialmente si el suelo está encharcado o ácido. Los agentes causantes de enfermedades tan peligrosas como la hernia de la col y la podredumbre negra del cuello atacan precisamente las raíces y el cuello de la raíz, alterando la absorción de agua y nutrientes.
Ciclo vegetativo prolongado
La col es un cultivo de larga duración. Las variedades tempranas permanecen en el campo entre 60 y 90 días, las de media estación entre 100 y 120, y las tardías hasta 150‑180 días o más (Startsev, 2021). Durante este tiempo, los patógenos tienen múltiples oportunidades para "atacar" las plantas y, si no se toman medidas, se acumulan en el suelo y en los restos vegetales. Cuanto más tiempo crece la col en un mismo lugar, mayores son las posibilidades de que las enfermedades se manifiesten con toda su fuerza.
"Puertas abiertas" para la infección
Las hojas de la col están cubiertas por una capa cerosa que actúa como barrera natural. Sin embargo, esta capa se daña fácilmente —por insectos plaga, granizo, vientos fuertes o impactos mecánicos durante el cuidado de las plantas—. A través de estas microheridas, bacterias y esporas de hongos penetran libremente en los tejidos. Por ejemplo, las bacterias de la podredumbre negra vascular (Xanthomonas campestris) entran en las hojas a través de los hidatodos —poros de agua en los bordes de las hojas, especialmente activos en tiempo húmedo— (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
Resumen breve
La col es vulnerable por cuatro razones principales:
1. Dosel denso y alta humedad — condiciones ideales para infecciones fúngicas y bacterianas.
2. Sistema radicular superficial — un blanco fácil para patógenos del suelo.
3. Largo periodo de cultivo — múltiples "ventanas" para la infección.
4. Daños en la capa cerosa — puertas abiertas para las infecciones.
Comprender estos factores es el primer paso para una protección eficaz. A continuación, analizaremos qué enfermedades afectan con mayor frecuencia a la col y cómo reconocerlas en sus primeras fases.
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2. Enfermedades de las raíces y la zona del cuello: lo que se oculta bajo tierra
Las enfermedades radiculares son las más traicioneras. Mientras las hojas aún parecen verdes y vigorosas, el sistema radicular ya puede estar gravemente dañado. Los primeros signos —crecimiento retardado, coloración pálida, marchitez en las horas de más calor— suelen atribuirse a falta de agua o nutrientes. Sin embargo, la causa puede estar oculta en el suelo. En este capítulo abordaremos cuatro enfermedades radiculares principales de la col: hernia de la col, podredumbre negra del cuello (mal del talluelo), rizoctoniosis y marchitez por fusarium. Aprenderá a distinguirlas por el aspecto de las raíces y comprenderá cuándo una planta aún se puede salvar y cuándo solo queda eliminarla.
2.1. Hernia de la col — el "cáncer" de las raíces
Agente causal: Plasmodiophora brassicae (un moho mucilaginoso cercano a los hongos).
Distribución: mundial, especialmente en suelos ácidos y encharcados (Startsev, 2021; Teverson, 2020).
¿Qué aspecto tienen las raíces afectadas?
En lugar de raicillas finas y sanas, se forman abultamientos y agallas deformes en las raíces. Al principio son casi del mismo color que el tejido sano, pero con el tiempo se oscurecen, se pudren y se desintegran, liberando miles de millones de esporas al suelo (Ajátov y otros, 2013). Las agallas pueden tener desde el tamaño de un guisante hasta el de un huevo de gallina. El sistema radicular se asemeja a un ovillo de "tubérculos" deformes.
¿Cómo reconocerla antes de desenterrar?
- Las plantas retrasan su crecimiento, las hojas inferiores se amarillean y marchitan.
- En tiempo caluroso, las hojas pierden turgencia incluso con el suelo húmedo.
- Las cabezas o no se forman en absoluto, o crecen pequeñas y sueltas.
- Al arrancar la planta, las raíces se rompen fácilmente —las agallas ya han comenzado a pudrirse—.
¿Cuándo se puede detener la enfermedad?
En una fase temprana (cuando aparecen las primeras agallas) se puede intentar reducir la acidez del suelo alrededor de la planta (riego con leche de cal —1 taza de cal por 10 L de agua—). Sin embargo, no existe un tratamiento radical. La estrategia principal es la prevención: cultivar híbridos resistentes (por ejemplo, F1 Kilaton, F1 Tekila) y mantener el pH del suelo por encima de 6,5 (Startsev, 2021; Teverson, 2020).
Si la enfermedad está avanzada —las raíces completamente cubiertas de agallas, la planta se marchita—, retire esos ejemplares con el cepellón y quémelos. ¡No los ponga en el compost! Las esporas de la hernia sobreviven en el suelo de 5 a 7 años.
2.2. Podredumbre negra del cuello (mal del talluelo) — muerte de las plántulas
Agentes causales: complejo de hongos del suelo — Rhizoctonia solani, Pythium spp., Fusarium spp. (Ajátov y otros, 2013; Welbaum, 2015).
Afecta: principalmente a plántulas, aunque puede manifestarse también en plantas adultas con alta humedad.
¿Qué aspecto tienen las raíces y el tallo afectados?
El signo principal es el ennegrecimiento y adelgazamiento del cuello de la raíz. El tallo a ras de suelo se vuelve acuoso, se torna marrón y se pudre. La planta se arranca fácilmente y las raíces suelen quedar en el suelo (Startsev, 2021). En el corte, el tejido afectado presenta color pardo o negro.
¿Cómo reconocerla antes de desenterrar?
- Las plántulas y plantas jóvenes se tumban (caen) y se secan.
- En plántulas más desarrolladas, la base del tallo se vuelve delgada, oscura, a veces con una estrangulación.
- Con exceso de humedad y siembras densas, la enfermedad se extiende en focos.
¿Qué hacer?
En fase temprana (si solo unas pocas plantas están afectadas):
- Elimine los ejemplares enfermos.
- Reduzca el riego, seque la superficie del suelo.
- Espolvoree los tallos a la altura del cuello con arena seca o ceniza —esto ayuda a detener la podredumbre—.
- Trate las plantas restantes con biopreparados a base de Trichoderma o Bacillus subtilis (por ejemplo, Fitosporina).
Si más del 30% de las plántulas están afectadas, ya no es posible salvarlas. La causa es un sustrato contaminado, y en la siguiente temporada deberá ser reemplazado o esterilizado con vapor (Ajátov y otros, 2013).
2.3. Rizoctoniosis — "pariente" del mal del talluelo
Agente causal: Rhizoctonia solani (el mismo hongo que en el mal del talluelo, pero en plantas adultas).
Se presenta: ampliamente, especialmente cuando el suelo está mal aireado y hay cambios bruscos de temperatura (Teverson, 2020).
¿Qué aspecto tienen las raíces y el tallo afectados?
En el cuello de la raíz y la parte inferior del tallo aparecen lesiones hundidas de color pardo o marrón — "chancros". A diferencia del mal del talluelo, el tejido no se ablanda, sino que se seca y agrieta. En el corte del tallo se observa un pardeamiento de los vasos, pero no tan intenso como en el fusarium. Las raíces pueden conservar su integridad externa, pero pierden la capacidad de absorber agua.
¿Cómo reconocerla en el campo?
- Las plantas retrasan su crecimiento, las hojas adquieren un tono azulado.
- Con daños graves, la base del tallo se adelgaza y se rompe por el peso de la cabeza.
- En tiempo húmedo, aparece un revestimiento blanquecino de micelio en los tallos.
¿Se puede salvar?
En fase inicial (cuando apenas comienzan a aparecer las lesiones), se puede:
- Aporcar —cubrir los tallos con tierra para favorecer la formación de raíces adventicias por encima del punto dañado—.
- Tratar las plantas con preparados de cobre o biopreparados (Tricodermina).
- Asegurar una buena ventilación (aclarar las plantaciones).
Si las lesiones han rodeado el tallo, la planta está condenada. Retírela para evitar que el hongo se propague.
2.4. Marchitez por fusarium (amarilleamiento de la col)
Agente causal: Fusarium oxysporum f. sp. conglutinans.
Distribución: principalmente en regiones del sur, en invernaderos, pero cada vez más frecuente también en zonas templadas (Startsev, 2021; Welbaum, 2015).
¿Qué aspecto tienen las raíces afectadas?
Exteriormente, las raíces pueden parecer casi sanas, pero en un corte transversal del tallo y de la raíz principal se ve un anillo marrón o pardo de vasos afectados —el hongo ha obstruido las vías conductoras—. Las raíces no se pudren, pero dejan de enviar agua y nutrientes a las hojas.
¿Cómo reconocerla en el campo?
- Los síntomas aparecen en un solo lado de la planta: las hojas se amarillean de forma asimétrica, a menudo solo en un lado de la cabeza (de ahí su otro nombre, "amarilleamiento").
- El amarilleo comienza por las hojas inferiores y asciende.
- Las hojas pierden turgencia, pero no se ablandan, sino que se vuelven secas y quebradizas.
- En el corte del tallo —un anillo oscuro y nítido de vasos (se diferencia del mal del talluelo, donde la corteza está afectada, y de la podredumbre negra vascular, donde el anillo es casi negro).
¿Qué hacer?
No tiene cura. El hongo persiste en el suelo durante años. La única medida fiable es cultivar híbridos resistentes (la tabla de variedades resistentes se encuentra en las fuentes, por ejemplo, F1 Valentina, F1 Prestizh, F1 Dominanta) (Startsev, 2021). Si detecta fusarium en su parcela:
- Retire y queme inmediatamente las plantas enfermas.
- No plante col ni otras brasicáceas en ese lugar durante los próximos 3‑4 años.
- Aporte materia orgánica y mantenga un pH neutro —en medio ácido, el hongo se desarrolla más rápido—.
Cómo distinguir unas enfermedades radiculares de otras (tabla resumen)
| Enfermedad | ¿Qué ocurre con las raíces? | ¿Qué ocurre con el tallo? | Característica principal |
|---|---|---|---|
| Hernia | Abultamientos, agallas | Tallo sin cambios | Raíces deformes en forma de "tubérculos" |
| Mal del talluelo | Raíces se pudren, se rompen con facilidad | El cuello se ennegrece y ablanda | Tallo en la base delgado y oscuro |
| Rizoctoniosis | Raíces conservadas pero débiles | Lesiones hundidas pardas en el tallo | Chancros y grietas en la base del tallo |
| Fusarium | Externamente normales, pero vasos pardos en el corte | Tallo sin cambios, pero con anillo oscuro en el corte | Amarilleo unilateral de las hojas |
Conclusión práctica principal
Todas las enfermedades radiculares son enfermedades de "condiciones descuidadas": suelo ácido, estancamiento de humedad, plantaciones densas, falta de rotación de cultivos. Si observa signos de daño radicular:
1. Desentierre la planta e inspeccione las raíces —esta es la mejor manera de diagnosticar—.
2. Si las agallas o la podredumbre acaban de comenzar, puede intentar salvar plantas individuales (encalado, aporque, biopreparados).
3. Si las raíces están destruidas o los vasos obstruidos, retírelas sin piedad. Cuanto antes lo haga, menos esporas quedarán en el suelo.
En el siguiente capítulo pasaremos a las enfermedades de las hojas —aquí los síntomas son visibles de inmediato, por lo que tendrá más posibilidades de reaccionar a tiempo.
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3. Enfermedades de las hojas: manchas, revestimientos y agujeros
Las enfermedades foliares de la col son las más "visibles". El jardinero las ve de inmediato: aparecen manchas, revestimientos y agujeros en las hojas verdes. Sin embargo, la similitud externa suele ser engañosa. Una misma mancha puede estar causada por un hongo, una bacteria o incluso un trastorno fisiológico. En este capítulo abordaremos cuatro enfermedades foliares principales: alternariosis, mildiú velloso (peronospora), mancha blanca (cercosporosis) y manchas bacterianas. Aprenderá a distinguirlas por el tipo de mancha y comprenderá cuándo la pulverización aún puede ayudar y cuándo las hojas ya no se recuperarán.
3.1. Alternariosis — "podredumbre seca negra" de las hojas
Agentes causales: hongos del género Alternaria — A. brassicae, A. brassicicola, A. japonica (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
Condiciones de desarrollo: tiempo cálido (20‑27 °C), húmedo, rocíos frecuentes, plantaciones densas.
Afecta: a todo tipo de coles, especialmente hojas debilitadas y envejecidas.
¿Qué aspecto tienen las manchas?
- Redondas o de forma irregular, de color pardo claro a pardo oscuro, casi negro.
- Rasgo característico: zonación —en la mancha se aprecian anillos concéntricos (como una diana) (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
- En tiempo húmedo, las manchas se cubren con un revestimiento aterciopelado gris oscuro u oliváceo‑negro —es la esporulación del hongo—.
- Con el tiempo, el tejido en el centro de la mancha se seca, se vuelve quebradizo y puede desmoronarse, dejando agujeros.
¿Dónde comienza la infección?
La alternariosis aparece con mayor frecuencia en las hojas inferiores y viejas, y luego asciende. Con un desarrollo intenso, las manchas confluyen y la hoja muere por completo. En las cabezas de variedades tardías, la alternariosis puede manifestarse también durante el almacenamiento, causando podredumbre parda.
¿Cuándo es eficaz el tratamiento?
En una fase temprana (manchas pequeñas aisladas sin revestimiento) se puede detener:
- Retire las hojas inferiores afectadas.
- Trate las plantas con fungicidas a base de cobre, clorotalonil o biopreparados (Baktofit, Fitosporina) (Startsev, 2021).
- Mejore la ventilación (aclare las plantaciones, elimine malas hierbas).
Si el hongo ya ha esporulado —revestimiento sobre las manchas— el tratamiento será difícil. Las pulverizaciones pueden frenar la propagación, pero las hojas dañadas ya no se recuperarán.
Si más del 30% de la superficie foliar está afectada y la cabeza aún no se ha formado, la cosecha se verá muy reducida. En ese caso, es mejor eliminar esas plantas para que la infección no se propague a las vecinas.
3.2. Mildiú velloso (peronospora)
Agente causal: Hyaloperonospora brassicae (antes Peronospora brassicae) — organismo afín a los hongos, de la clase de los oomicetos (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
Condiciones: tiempo fresco (8‑16 °C) y húmedo, nieblas, rocíos, mala ventilación. Especialmente peligrosa para las plántulas.
¿Qué aspecto tienen las manchas?
En el haz de la hoja — manchas amarillas, difusas, de forma irregular, a menudo limitadas por los nervios. En el envés —en esos mismos lugares aparece un revestimiento blanquecino y pulverulento (esporulación del patógeno) (Teverson, 2020). Con infección grave, las manchas confluyen, las hojas se amarillean y caen prematuramente. En plantas adultas, las manchas pueden ser de color amarillo‑rojizo y el revestimiento es menos perceptible.
¿En qué se diferencia de otras manchas?
El rasgo distintivo principal es el revestimiento en el envés. La alternariosis también presenta revestimiento, pero es oscuro y aterciopelado, mientras que el de la peronospora es claro, pulverulento, parecido a la harina.
¿Cuándo es eficaz el tratamiento?
En fase inicial (manchas amarillas aisladas sin revestimiento o con revestimiento apenas visible), se puede:
- Pulverizar con preparados cúpricos (caldo bordelés, Khom) o fungicidas sistémicos (metalaxil, mefenoxam) —penetran en el tejido—.
- Mejorar la ventilación y reducir el riego.
- Tratar con biopreparados a base de Bacillus subtilis.
Si el revestimiento ya es abundante y las manchas confluyen, las hojas no se pueden salvar, pero se puede detener la propagación a los estratos superiores y a la cabeza. Recuerde: el hongo sobrevive en las semillas y en los restos vegetales, por lo que las hojas enfermas deben retirarse y quemarse (Ajátov y otros, 2013).
3.3. Mancha blanca (cercosporosis)
Agente causal: hongo Cercospora brassicicola (Teverson, 2020; Ajátov y otros, 2013).
Condiciones: tiempo cálido y húmedo, mala ventilación. Frecuente en regiones del sur y en variedades tardías.
¿Qué aspecto tienen las manchas?
- Manchas grisáceo‑blancas o pardo claras, a menudo con un borde pardo oscuro o violáceo.
- Forma redondeada o angular, tamaño de 5‑10 mm.
- En manchas viejas pueden aparecer pequeños puntos negros —pícnicas (esporulación del hongo)—.
- A diferencia de la alternariosis, no hay zonación, pero las manchas pueden confluir y causar la muerte de grandes áreas de la hoja.
¿Cuándo es eficaz el tratamiento?
En fase inicial (manchas aisladas con borde) —actúe como con la alternariosis: retire las hojas afectadas, pulverice con preparados cúpricos, asegure ventilación. Si las manchas cubren más del 20% de las hojas, el rendimiento disminuirá, pero las cabezas pueden formarse si se protegen las hojas superiores.
3.4. Manchas bacterianas
La col es atacada por varias especies de bacterias que causan manchas. Las más comunes son la mancha bacteriana (Pseudomonas syringae pv. maculicola) y la mancha amarilla (Xanthomonas campestris pv. armoraciae) (Ajátov y otros, 2013).
¿Qué aspecto tienen las manchas?
- Pequeñas, aceitosas, acuosas al inicio.
- Con el tiempo se vuelven angulosas, pardo oscuras o violáceo‑negras, a menudo rodeadas por un borde amarillo o translúcido.
- Con Pseudomonas, las manchas suelen confluir y la hoja queda "rasgada", con agujeros.
- Con Xanthomonas, las manchas pueden tener un halo amarillo y aparecer tanto en los bordes como en el centro de la hoja.
¿Cómo distinguir la mancha bacteriana de la fúngica?
- Las manchas bacterianas suelen ser aceitosas, acuosas, sin zonación clara, a menudo con halo amarillo.
- En tiempo húmedo, puede aparecer una gotita viscosa sobre las manchas —exudado bacteriano—.
- Las bacterias afectan preferentemente a hojas jóvenes, mientras que la alternariosis comienza en las viejas.
- Las manchas bacterianas se desarrollan activamente en tiempo fresco y húmedo (15‑25 °C), así como después de granizadas o vientos fuertes que dañan las hojas (Ajátov y otros, 2013).
¿Se pueden salvar las hojas?
En fase inicial (manchas aisladas):
- Pulverice las plantas con preparados de cobre (caldo bordelés, Khom, Abiga‑Pik). El cobre actúa como bactericida de contacto.
- Retire las hojas muy afectadas.
Importante: las bacterias se propagan con la lluvia y los insectos, así como a través de semillas infectadas. Por lo tanto, la defensa principal son semillas sanas y prevención. Tratar la bacteriosis en estado avanzado es inútil —las hojas afectadas no se recuperan—. En ese caso, céntrese en proteger las partes aún no afectadas de la planta (Ajátov y otros, 2013).
Cómo distinguir las enfermedades foliares entre sí (tabla resumen)
| Enfermedad | Color de la mancha | Forma de la mancha | Revestimiento / estructura | Dónde comienza |
|---|---|---|---|---|
| Alternariosis | Pardo oscuro, casi negro | Redondeada, con anillos concéntricos | Revestimiento aterciopelado (envés o haz) | En hojas viejas inferiores |
| Mildiú velloso | Amarillo | Difuso, limitado por nervios | Revestimiento blanco pulverulento (envés) | En hojas jóvenes o medias |
| Cercosporosis | Grisáceo‑blanco | Redondeada, con borde oscuro | Pequeños puntos negros (pícnicas) | En hojas viejas, tiempo cálido |
| Mancha bacteriana | Pardo oscuro o violáceo, con borde amarillo | Angular o irregular, aceitosa | Exudados viscosos en tiempo húmedo | En hojas jóvenes, tras lluvias |
Conclusión práctica principal
1. Cualquier mancha es una señal de actuación. No espere a que las manchas confluyan.
2. Mire el envés de la hoja. Si hay revestimiento, probablemente sea hongo; si no, bacteria o trastorno fisiológico.
3. Retire las hojas manchadas individuales —reduce la carga de inóculo en el campo—.
4. Comience los tratamientos ante los primeros signos —cuando hay pocas manchas y no hay esporulación—. En fase avanzada, los fungicidas solo contienen la enfermedad, pero no curan los tejidos ya dañados.
5. Recuerde la rotación de cultivos y los restos vegetales —las enfermedades foliares, especialmente la alternariosis y el mildiú velloso, sobreviven en las hojas caídas y en el suelo hasta el año siguiente (Teverson, 2020).
En el siguiente capítulo abordaremos las enfermedades vasculares, las más peligrosas, porque afectan al sistema conductor de la planta y a menudo provocan la muerte de toda la cabeza sin dar "pistas" externas hasta el último momento.
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4. Enfermedades vasculares: cuando toda la planta se amarillea y marchita
Las enfermedades vasculares son las más traicioneras de todas. Sus patógenos penetran en el sistema conductor de la planta (los vasos del xilema) y se extienden por todo el organismo, bloqueando el flujo de agua y nutrientes. Externamente, las hojas pueden parecer casi sanas durante mucho tiempo, pero en el interior la planta ya está condenada. El principal peligro es que cuando aparecen los síntomas visibles, la enfermedad suele estar ya muy avanzada.
En este capítulo abordaremos dos enfermedades vasculares principales de la col: la podredumbre negra vascular y la marchitez por fusarium (amarilleamiento). Aprenderá a reconocerlas por su característico daño unilateral y amarilleamiento de los nervios, y sobre todo entenderá que en las infecciones vasculares la apuesta principal es la prevención y las variedades resistentes.
4.1. Podredumbre negra vascular — "red negra" en las hojas
Agente causal: bacteria Xanthomonas campestris pv. campestris (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
Distribución: mundial, especialmente en tiempo cálido y húmedo. En los últimos años, cada vez más frecuente en regiones centrales de Rusia.
Afecta: a todo tipo de coles, especialmente susceptibles la coliflor y la col de Saboya.
¿Qué aspecto tienen las hojas afectadas?
El signo más característico son las manchas amarillas en forma de V, que comienzan en el borde de la hoja y se estrechan hacia el centro (Teverson, 2020). Dentro de la zona amarillenta, los nervios se vuelven negros —formando una red negra nítida sobre un fondo amarillo claro (Ajátov y otros, 2013). En un corte transversal del pecíolo o del tallo se observa un anillo ennegrecido de vasos (Welbaum, 2015). Con infección grave, las hojas se vuelven pardas, se secan y caen; las cabezas no alcanzan su tamaño completo.
¿Cómo reconocerla en el campo?
- Los síntomas suelen aparecer en un solo lado de la planta (amarilleamiento unilateral), pero a diferencia del fusarium, aquí siempre hay nervios negros en la zona afectada.
- La enfermedad comienza por los bordes de las hojas inferiores y asciende gradualmente.
- En tiempo húmedo, puede aparecer una gotita viscosa amarilla o anaranjada en los pecíolos —exudado bacteriano que contiene miles de millones de células del patógeno—.
- Los primeros signos pueden manifestarse ya 2‑3 semanas después del trasplante (Startsev, 2021).
¿Se puede salvar la planta?
Lamentablemente, no existe un tratamiento eficaz en campo para la podredumbre negra vascular. La bacteria ya está en los vasos y ninguna pulverización la eliminará dentro de la planta. Sin embargo, se puede hacer lo siguiente:
1. En fase temprana (manchas en V aisladas) —retire las hojas afectadas y trate las plantas con preparados de cobre (caldo bordelés, Khom). El cobre no curará las hojas ya enfermas, pero puede proteger las sanas.
2. Mejore el drenaje y reduzca el riego —la bacteria se multiplica activamente en la humedad de las gotas a 20‑24 °C—.
3. Retire las plantas muy afectadas con raíces y quémelas. ¡No las ponga en el compost!
Importante: si la enfermedad afecta al 50% o más de las plantas del campo, no hay nada que salvar. Recoja lo que pueda y, tras la cosecha, elimine cuidadosamente todos los restos vegetales —la bacteria sobrevive en ellos hasta 2 años (Teverson, 2020). No plante col en esa zona durante al menos 3 años.
4.2. Marchitez por fusarium (amarilleamiento de la col)
Agente causal: hongo Fusarium oxysporum f. sp. conglutinans (Startsev, 2021; Welbaum, 2015).
Distribución: principalmente en regiones del sur, pero con el calentamiento climático se encuentra también en zonas templadas, especialmente en años cálidos y secos.
Afecta: a todo tipo de coles, especialmente variedades tempranas y de media estación.
¿Qué aspecto tienen las hojas afectadas?
- Amarilleamiento unilateral —este es el síntoma clave. Las hojas se amarillean solo en un lado de la planta (o de la cabeza), y no necesariamente desde los bordes, sino abarcando toda la mitad de la lámina foliar (Startsev, 2021).
- Los nervios en la zona amarillenta no se vuelven negros (a diferencia de la podredumbre negra vascular) —esta es una diferencia importante.
- El amarilleo comienza en las hojas inferiores y asciende gradualmente. Con infección grave, las hojas se vuelven pardas, se secan y caen, y la cabeza queda pequeña, deformada o no se forma en absoluto.
- En un corte transversal del tallo (troncho), se ve un anillo pardo o marrón de vasos —el hongo ha obstruido el sistema conductor (Ajátov y otros, 2013).
¿Cómo reconocerla en el campo?
- En tiempo caluroso, las plantas se marchitan aunque el suelo pueda estar húmedo —los vasos ya no conducen agua—.
- La infección suele observarse en focos, especialmente en zonas con suelo compactado.
- El hongo penetra por las raíces, por lo que las plantas con el sistema radicular dañado son las primeras en sufrir.
¿Se puede salvar?
No. El fusarium es una enfermedad vascular incurable. El hongo sobrevive en el suelo durante décadas. Lo único que se puede hacer al detectar un foco:
1. Retire y queme inmediatamente todas las plantas afectadas junto con las raíces.
2. En ese lugar, durante los próximos 4‑5 años, no plante col ni otras brasicáceas (rábano, nabo, mostaza, colza).
3. Mantenga el pH del suelo alrededor de 7,0 (encalado) —en medio ácido, el fusarium se desarrolla más rápido (Startsev, 2021).
4. En la siguiente temporada, use solo híbridos resistentes (por ejemplo, F1 Valentina, F1 Prestizh, F1 Dominanta, F1 Ammon, F1 Triumph y otros recomendados para su región) (Startsev, 2021; Welbaum, 2015).
Cómo distinguir las enfermedades vasculares entre sí y de otras enfermedades
| Característica | Podredumbre negra vascular | Marchitez por fusarium | Mal del talluelo (para comparar) |
|---|---|---|---|
| Tipo de daño | Unilateral, con nervios negros | Unilateral, sin nervios negros | Afecta al cuello de la raíz, no a los vasos |
| Color de los nervios en zona amarilla | Negros, claramente visibles | Amarillos o pálidos, sin ennegrecimiento | No aplicable |
| En corte del tallo | Anillo negro (casi negro) | Anillo pardo o marrón | Corteza afectada, vasos pueden estar limpios |
| Por dónde comienza | Desde los bordes de las hojas inferiores | Desde un lado, por hojas inferiores | Desde el cuello de la raíz a ras de suelo |
| ¿Se puede curar? | No (solo contener en fase temprana) | No | Se puede salvar en fase temprana (secado, biopreparados) |
| Medida principal | Semillas sanas + rotación + cobre | Variedades resistentes + rotación | Sustrato sano + riego óptimo |
¿Por qué son tan peligrosas estas enfermedades?
La razón principal es el carácter sistémico de la infección. Las bacterias y el hongo penetran en los vasos, y aunque externamente solo una hoja parezca afectada, el patógeno ya se ha extendido por todo el sistema vascular. Cuando observa el amarilleamiento, la planta ya no puede curarse.
El segundo punto importante son las fuentes de infección:
- La podredumbre negra vascular se transmite por semillas. Incluso una semilla infectada entre 10 000 puede provocar una epidemia en el campo (Teverson, 2020; Ajátov y otros, 2013).
- El fusarium persiste en el suelo durante años y no depende de la presencia de plantas huésped.
Conclusión práctica: para las enfermedades vasculares no existe un tratamiento "de urgencia". Toda la lucha es prevención antes de la siembra: - Compre solo semillas certificadas y probadas. - Utilice híbridos resistentes siempre que sea posible. - Siga la rotación de cultivos —no devuelva la col al mismo lugar antes de 3‑4 años. - No almacene cabezas con signos de enfermedades vasculares —se pudrirán en el almacén e infectarán a las vecinas (Startsev, 2021).
En el siguiente capítulo pasaremos a la parte más alarmante: enfermedades de la cabeza. Aquí el daño ya no se puede ocultar: la cabeza se pudre por dentro o por fuera, pierde su calidad comercial y se vuelve no apta para el consumo. Aprenderá qué ocurre dentro de la cabeza y si se puede salvar al menos una parte de la cosecha.
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5. Enfermedades de la cabeza: lo que se oculta en el interior
Cuando la enfermedad alcanza la cabeza, es una señal de alarma. La cabeza es el "almacén" de la col, por el cual la cultivamos. El daño en la cabeza casi siempre significa pérdida de calidad comercial y, a menudo, de toda la cosecha. En este capítulo abordaremos tres enfermedades principales de la cabeza: podredumbre gris, podredumbre blanca y podredumbre blanda bacteriana (bacteriosis mucilaginosa). Aprenderá cómo se manifiestan, en qué se diferencian y, sobre todo, si la cabeza o parte de ella aún se puede salvar cuando la podredumbre ya ha comenzado.
5.1. Podredumbre gris — el enemigo velloso en el almacén
Agente causal: hongo Botrytis cinerea (Ajátov y otros, 2013; Startsev, 2021).
Condiciones de desarrollo: alta humedad (95‑100%) y temperatura alrededor de 0 °C en el almacén; en el campo, tiempo húmedo y fresco al final del ciclo.
Afecta: a todo tipo de coles, especialmente variedades tardías con cabezas densas, así como ejemplares dañados mecánicamente o afectados por heladas.
¿Qué aspecto tiene la cabeza afectada?
- En las hojas externas y en los bordes de la cabeza aparecen manchas pardas y húmedas que rápidamente se cubren con un revestimiento gris y velloso —es la esporulación del hongo (Ajátov y otros, 2013).
- El revestimiento se asemeja al moho, pero más suelto, "algodonoso" —al menor roce, las esporas se dispersan en el aire—.
- Con el tiempo, en el tejido afectado aparecen pequeños esclerocios negros —gránulos oscuros y duros, parecidos a semillas de amapola (Teverson, 2020).
- La podredumbre se extiende hacia el interior de la cabeza, especialmente a través de las hojas y pecíolos dañados. Las hojas internas se vuelven mucilaginosas, pero a menudo conservan su estructura.
¿Dónde y cuándo se manifiesta?
La podredumbre gris comienza ya en el campo —en las hojas inferiores envejecidas que tocan el suelo. En tiempo húmedo, el hongo se multiplica activamente y penetra en la cabeza a través de la base de los pecíolos. En el almacén, la enfermedad progresa y las cabezas con microgrietas o daños por heladas se pudren en 2‑3 semanas (Startsev, 2021).
¿Se puede salvar?
En fase temprana, antes de que se forme el revestimiento gris:
- Retire las hojas inferiores afectadas (hasta 2‑3 estratos).
- Trate las plantas con biopreparados a base de Trichoderma o Bacillus subtilis.
- Asegure una buena ventilación y suspenda el riego.
Si el revestimiento ya ha aparecido en la cabeza y la podredumbre no ha penetrado profundamente (solo hojas externas):
- Retire manualmente las hojas afectadas, tomando también 1‑2 hojas sanas.
- Utilice esas cabezas en primer lugar —no son aptas para almacenamiento prolongado.
Si la podredumbre ha penetrado en el interior y al presionar se libera mucílago, la cabeza no se puede salvar. Debe retirarla inmediatamente del campo o del almacén para no infectar a las vecinas.
5.2. Podredumbre blanca — "manta de algodón" sobre la cabeza
Agente causal: hongo Sclerotinia sclerotiorum (Ajátov y otros, 2013; Startsev, 2021).
Condiciones de desarrollo: tiempo húmedo y fresco (alrededor de 20 °C), lluvias frecuentes, plantaciones densas.
Afecta: a todo tipo de coles, así como a zanahorias, pepinos, judías y muchos otros cultivos.
¿Qué aspecto tiene la cabeza afectada?
- En la superficie de la cabeza y entre las hojas aparece un micelio blanco, denso y algodonoso (Ajátov y otros, 2013).
- El micelio cubre las hojas y penetra entre ellas, provocando mucilaginación y podredumbre de los tejidos.
- Al cabo de un tiempo, sobre el micelio se forman grandes esclerocios negros (de 1‑3 cm) —esto diferencia la podredumbre blanca de la gris (en la gris los esclerocios son pequeños, de 2‑3 mm).
- En el interior de la cabeza, los tejidos se vuelven acuosos, se tornan pardos y se ablandan, apareciendo un olor desagradable.
¿Dónde y cuándo se manifiesta?
La podredumbre blanca suele aparecer al final del ciclo vegetativo, especialmente después de lluvias abundantes y con descenso de temperatura. La infección se produce a través de la base de la cabeza, sobre todo si los pecíolos están rotos o dañados. En el almacén, la enfermedad puede pasar de una cabeza a otra si están en contacto.
¿Se puede salvar?
En fase inicial (micelio blanco solo en las hojas externas):
- Retire inmediatamente las hojas afectadas.
- Trate las cabezas con preparados de cobre (de forma preventiva) o con biopreparados.
- Reduzca el riego y mejore la ventilación.
Si ya se han formado esclerocios —la cabeza está condenada. La podredumbre blanca penetra rápidamente en el interior y destruye toda la estructura de la cabeza. Estas cabezas deben retirarse por completo y quemarse, sin almacenarlas ni dejarlas en la parcela.
Importante: los esclerocios de la podredumbre blanca sobreviven en el suelo hasta 5 años, por lo que en las parcelas donde ha aparecido esta enfermedad, no plante col ni otros cultivos susceptibles durante al menos 3‑4 años. Un laboreo profundo que entierre los esclerocios a más de 15 cm reduce su viabilidad (Startsev, 2021).
5.3. Podredumbre blanda bacteriana (bacteriosis mucilaginosa) — el enemigo más rápido
Agente causal: bacteria Pectobacterium (Erwinia) carotovorum subsp. carotovorum (Ajátov y otros, 2013; Welbaum, 2015).
Condiciones: tiempo cálido (25‑30 °C), húmedo, estancamiento de agua, daños mecánicos, daños por insectos.
Afecta: a todo tipo de coles, especialmente plantas debilitadas o con exceso de nitrógeno.
¿Qué aspecto tiene la cabeza afectada?
- El tipo de podredumbre más rápido. La cabeza se convierte en una masa viscosa y maloliente en apenas 2‑3 días.
- Comienza por las hojas inferiores o por el troncho (si la bacteria entró por las raíces). Los tejidos se vuelven acuosos, translúcidos, luego se tornan pardos y se desintegran.
- Rasgo característico: un olor fuerte y desagradable a tejido en descomposición (pútrido, con matiz amoniacal).
- Al cortar la cabeza, se ve una masa oscura pastosa, a veces con burbujas de gas (productos del metabolismo bacteriano).
¿Dónde y cuándo se manifiesta?
La podredumbre blanda se desarrolla muy rápidamente cuando se alternan tiempo húmedo y cálido. Suele aparecer tras otros daños: después de podredumbre negra vascular, alternariosis o daños por insectos plaga (mosca de la col, gusano cortador) (Ajátov y otros, 2013). En el almacén, la enfermedad se propaga por contacto con cabezas enfermas y puede destruir una parte importante de la reserva en una semana.
¿Se puede salvar?
No. Una vez que comienza la mucilaginación y aparece el olor, la cabeza es totalmente impropia para el consumo. Los intentos de cortar las zonas afectadas son inútiles —las bacterias ya han penetrado en las capas profundas (Startsev, 2021).
Lo único que se puede hacer:
- Retire inmediatamente las plantas enfermas de la parcela (con raíces), evitando el contacto con las sanas.
- Suspenda el riego y asegure el drenaje de la parcela.
- Utilice la cosecha de este campo en primer lugar —no es apta para almacenamiento prolongado.
Cómo distinguir las podredumbres de la cabeza entre sí
| Enfermedad | Color del revestimiento / daño | Olor | Esclerocios | Velocidad de propagación |
|---|---|---|---|---|
| Podredumbre gris | Revestimiento gris y velloso | Débil, a hongo | Pequeños, negros (hasta 3 mm) | Lenta (semanas) |
| Podredumbre blanca | Revestimiento blanco, denso, "algodonoso" | Débil, sin olor fuerte | Grandes, negros (1‑3 cm) | Moderada (varios días) |
| Podredumbre blanda bacteriana | Sin revestimiento, tejido acuoso, pardo | Fuerte, pútrido | Ninguno | Instantánea (2‑3 días hasta la descomposición total) |
Conclusión práctica principal
Las enfermedades de la cabeza son enfermedades de almacenamiento y de fases tardías. Comienzan en el campo, pero causan el mayor daño durante el almacenamiento. Para evitarlas:
1. No dañe las cabezas durante la cosecha —las heridas son puertas de entrada para los patógenos de la podredumbre—.
2. No almacene cabezas con signos de enfermedad —incluso pequeñas manchas o revestimiento en el campo provocarán podredumbre en el almacén—.
3. Mantenga las condiciones adecuadas de almacenamiento: temperatura 0‑1 °C, humedad 95‑98%, buena ventilación (Ajátov y otros, 2013; Teverson, 2020).
4. Trate el almacén antes de cargarlo —encalado, desinfección con solución de sulfato de cobre o lejía—.
5. Revise regularmente la col almacenada, retirando las cabezas que comiencen a pudrirse.
Importante: si una cabeza presenta revestimiento o comienza a ablandarse, no debe utilizarse para chucrut ni para almacenamiento prolongado —los productos del metabolismo microbiano pueden ser perjudiciales para la salud.
En el siguiente capítulo resumiremos: cuándo la enfermedad aún se puede detener y cuándo ya no. Obtendrá un algoritmo claro de actuación para "salvar" la col en diferentes fases de daño.
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6. Cuándo se puede detener la enfermedad: fases tempranas, daños locales e infecciones sistémicas
Una de las preguntas más frecuentes de los jardineros es: "Vi una enfermedad, ¿todavía puedo salvar la col?" La respuesta no depende del nombre de la enfermedad, sino de tres factores: la fase del daño, el tipo de infección (local o sistémica) y el estado general de la planta. En este capítulo describiremos un algoritmo claro y aprenderemos a distinguir las situaciones reversibles de las irremediables.
6.1. Tres niveles de daño: cuándo actuar, cuándo eliminar
Nivel 1. Hojas individuales – ZONA VERDE (altas probabilidades de salvar)
Signos: 1‑3 manchas o una pequeña zona de marchitez en hojas inferiores o medias. El resto de las hojas están verdes, la turgencia es normal. El área afectada está claramente delimitada.
Qué se puede hacer:
- Retire las hojas afectadas (córtelas por la base) —esta es la medida más eficaz. Elimina hasta el 90% del material infeccioso (Teverson, 2020).
-
Pulverice la planta con el producto adecuado:
- Para enfermedades fúngicas (alternariosis, mildiú velloso, cercosporosis) —preparados de cobre (caldo bordelés, Khom, Abiga‑Pik), clorotalonil o fungicidas sistémicos (si están permitidos en su región).
- Para manchas bacterianas —preparados de cobre + biopreparados (Fitosporina, Planriz) (Ajátov y otros, 2013).
- Para enfermedades radiculares (inicio de hernia, mal del talluelo) —riego al pie con biopreparados (Tricoderma, Bacillus subtilis) y secado del suelo (Startsev, 2021).
- Asegure la ventilación —aclare las plantaciones, retire las hojas inferiores que tocan el suelo.
Resultado: La planta continuará su crecimiento y la cabeza, con los cuidados adecuados, se formará normalmente. No debe saltarse esta fase —la inspección cada 3‑5 días es obligatoria.
Nivel 2. Daño local en varias hojas – ZONA AMARILLA (hay posibilidades, pero limitadas)
Signos: Las manchas o el marchitamiento cubren entre el 15 y el 30% de la superficie foliar, pero el tejido sano está claramente separado del enfermo. La cabeza aún no ha comenzado a pudrirse. Las raíces están parcialmente afectadas (hasta un 30% del sistema radicular), pero quedan zonas sanas.
Qué se puede hacer:
1. Retire todas las hojas muy afectadas (con margen —tome 1‑2 cm de tejido sano).
2. Trate la planta con productos de acción sistémica (penetran en los tejidos) —para hongos y bacterias (si están autorizados).
3. Para infecciones radiculares:
- En caso de mal del talluelo y rizoctoniosis —aporque (cubra los tallos con tierra) para estimular la formación de raíces adventicias por encima del punto dañado.
- En caso de hernia —riegue con leche de cal (1 taza de cal por 10 L de agua) —esto reduce la acidez alrededor de las raíces y frena el desarrollo de la enfermedad.
5. Reduzca el riego al mínimo, riegue solo al pie, evitando mojar las hojas.
Resultado: Parte de las plantas pueden recuperarse y dar cabezas, pero serán más pequeñas de lo habitual y menos densas. El rendimiento disminuirá entre un 30 y un 50%. Estas plantas no deben almacenarse durante largo tiempo —se pudrirán más rápido (Startsev, 2021).
Nivel 3. Daño sistémico o podredumbre extensa – ZONA ROJA (salvar es inútil)
Signos:
- En enfermedades foliares: las manchas cubren más del 50% de las hojas, las hojas se enrollan, se secan o se vuelven mucilaginosas. La cabeza no se desarrolla o comienza a pudrirse.
- En enfermedades vasculares: el amarilleo abarca más de la mitad de la planta, la cabeza está deformada, en el corte del troncho se ve un anillo oscuro. La planta se marchita incluso con riego.
- En enfermedades radiculares: las raíces están completamente cubiertas de agallas (hernia) o podridas (mal del talluelo, rizoctoniosis). La planta se arranca con facilidad.
- En podredumbres de la cabeza: aparece olor desagradable, el tejido se ablanda y se vuelve mucilaginoso.
Qué hacer:
- Retire la planta entera con raíces y quémela (¡no la ponga en el compost!).
- El lugar donde crecía la planta enferma, riéguelo con una solución fuerte de permanganato de potasio o sulfato de cobre para reducir la concentración del patógeno en el suelo.
- Si la enfermedad es sistémica (podredumbre negra vascular, fusarium) —marque ese lugar y durante los próximos 3‑5 años no plante allí col ni otras brasicáceas.
Resultado: Pérdida de una o varias plantas, pero conservación del resto de la cosecha. No intente salvar esas plantas —solo retrasará su muerte y aumentará la propagación de la infección (Teverson, 2020; Ajátov y otros, 2013).
6.2. Infecciones locales vs. sistémicas: la diferencia clave
Esta es la distinción más importante para tomar una decisión.
| Tipo de infección | Ejemplos de enfermedades | ¿Se puede curar? | ¿Por qué? |
|---|---|---|---|
| Locales | Alternariosis, mildiú velloso, cercosporosis, manchas bacterianas, mal del talluelo (inicial), rizoctoniosis, podredumbre gris (hojas externas) | Se puede contener y salvar la planta | El patógeno se encuentra en los tejidos foliares o en la superficie de la raíz. Al eliminar la parte afectada, se elimina la mayor parte del patógeno. El resto de la planta puede seguir creciendo. |
| Sistémicas | Podredumbre negra vascular, marchitez por fusarium, hernia (avanzada), podredumbre blanca (que ha penetrado en el troncho) | No — la planta está condenada | El patógeno ha penetrado en el sistema conductor (vasos) o ha causado cambios irreversibles en las raíces. No existen medicamentos que eliminen el patógeno dentro de la planta (o no están al alcance del jardinero). La planta morirá inevitablemente o no dará una cosecha completa. |
Regla práctica: si la enfermedad ha afectado solo a las hojas y estas se pueden retirar, hay posibilidades. Si la enfermedad ha afectado el tallo, los vasos o las raíces en su conjunto, no hay posibilidades.
6.3. ¿Qué hacer si se detecta la enfermedad en plantas vecinas?
Aunque sus plantas de col parezcan sanas, si la enfermedad ya ha aparecido en plantas vecinas (en la misma parcela o en bancales adyacentes), debe tomar urgentemente medidas preventivas para que no se propague a las suyas:
1. Aumente la frecuencia de inspección —cada 2 días.
2. Ante la primera sospecha, trate todas las plantas con fungicidas o bactericidas (la elección depende del tipo de enfermedad, pero los preparados de cobre son los más versátiles para manchas y podredumbres).
3. Elimine todas las malas hierbas de la familia de las brasicáceas (mostaza silvestre, bolsa de pastor, rábano silvestre) —pueden ser reservorios de infección (Ajátov y otros, 2013).
4. No trabaje en tiempo húmedo —no riegue, no labore ni trate las plantas para no dispersar la infección.
5. Si la enfermedad se propaga rápidamente, cree una "zona sanitaria" —retire 2‑3 plantas sanas alrededor del foco para crear un espacio de contención.
6.4. Algoritmo resumen "Detener la enfermedad en 5 pasos"
1. Inspeccione la planta —determine qué parte está afectada (hojas, tallo, raíces, cabeza).
2. Evalúe la fase —manchas aisladas (zona verde) → se puede salvar; daño extenso (zona amarilla) → se puede intentar, pero el rendimiento se reducirá; infección sistémica o podredumbre de la cabeza (zona roja) → elimine.
3. Retire todas las partes afectadas (hojas, raíces si es posible) —este es el paso más importante.
4. Trate la planta con productos autorizados (cobre, biopreparados, fungicidas sistémicos, según el caso).
5. Cree condiciones óptimas —reduzca el riego, mejore la ventilación, abone con fertilizantes fosfórico‑potásicos.
Regla principal: no espere a que la enfermedad "pase sola" —no pasará. Cada día de demora multiplica las pérdidas. Es mejor invertir 15 minutos en inspección y tratamiento que perder toda la cabeza una semana después.
En el capítulo final, reuniremos todas las medidas preventivas en un sistema único: cómo proteger la col de las enfermedades antes de que aparezcan. Esta es la forma más fiable y económica de conservar la cosecha.
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7. Prevención de enfermedades: cómo evitar el problema
La mejor "pastilla" contra las enfermedades de la col es una prevención adecuada. Curar siempre es más difícil, más caro y menos eficaz que prevenir. En este capítulo reuniremos todas las medidas preventivas clave en un sistema único. Aprenderá a organizar correctamente la rotación de cultivos, preparar el suelo, el riego y los cuidados para que la col crezca sana y produzca altos rendimientos incluso en años desfavorables.
7.1. Rotación de cultivos — la base de la salud del suelo
La col y otras brasicáceas (rábano, nabo, mostaza, colza, rutabaga) son atacadas por los mismos patógenos —hernia, podredumbre negra vascular, fusarium, alternariosis, etc.—. Si se cultiva col en el mismo lugar año tras año, los patógenos se acumulan en el suelo y las enfermedades se vuelven inevitables (Teverson, 2020; Startsev, 2021).
Normas de rotación:
- Vuelva a plantar col en el mismo sitio no antes de 3‑4 años (mejor 5‑7 años si ha habido hernia o fusarium).
- Elija como cultivos precedentes especies de otras familias: leguminosas (guisantes, judías), solanáceas (tomate, patata), cucurbitáceas (pepino, calabacín), aliáceas (cebolla, ajo).
- No plante col después de otras brasicáceas (rábano, nabo, mostaza, colza) —potencian la acumulación de patógenos comunes (Rubatzky y Yamaguchi, 1997; Ajátov y otros, 2013).
- Si es posible, destine una parcela separada para la col durante 3‑4 años y alterne: col → leguminosas → solanáceas → cucurbitáceas → vuelta a la col.
¿Por qué funciona? Las esporas de muchos patógenos (especialmente la hernia y el fusarium) sobreviven en el suelo durante años, pero sin plantas huésped pierden gradualmente viabilidad. Una pausa de 3‑5 años reduce su número a un nivel seguro (Teverson, 2020; Startsev, 2021).
7.2. Suelo: pH, estructura y materia orgánica
La col prefiere una reacción neutra o ligeramente alcalina del suelo (pH 6,5‑7,5). Los suelos ácidos (pH por debajo de 6,0) son una vía directa al desarrollo de hernia, mal del talluelo y fusarium (Welbaum, 2015; Ajátov y otros, 2013).
Qué hacer:
1. Analice el suelo (pH) 2‑3 meses antes de la siembra. En la mayoría de las regiones, esto puede hacerse a través de un laboratorio agroquímico o con tests rápidos.
2. Encalado si es necesario:
- La dosis de cal depende del pH inicial y del tipo de suelo. Para suelos francos: 4‑6 kg/10 m²; para suelos arenosos: 2‑3 kg/10 m² (Startsev, 2021).
- Es mejor aplicar la cal en otoño durante la labor de preparación para que tenga tiempo de actuar.
- Utilice harina de dolomita —desacidifica y enriquece el suelo con magnesio al mismo tiempo.
4. Asegure un buen drenaje —la col no tolera el encharcamiento. En suelos arcillosos pesados, haga bancales o caballones de 15‑20 cm de altura.
7.3. Material de siembra sano — la primera barrera
Muchas enfermedades (podredumbre negra vascular, alternariosis, mildiú velloso) se transmiten por las semillas. Por tanto, la compra o preparación de las semillas es una etapa clave de la prevención (Teverson, 2020; Ajátov y otros, 2013).
Cómo preparar las semillas:
1. Compre semillas solo de proveedores de confianza que realicen controles fitosanitarios. Al comprar, preste atención al etiquetado sobre el tratamiento realizado.
2. Desinfección térmica (para sus propias semillas):
- Remoje las semillas en agua caliente (48‑50 °C) durante 20 minutos. Use un termo para mantener la temperatura.
- Luego póngalas inmediatamente en agua fría durante 2‑3 minutos.
- Séquelas hasta que fluyan libremente.
- Este método destruye la infección superficial, pero no penetra en el interior de la semilla. Para algunas enfermedades (como la podredumbre negra vascular) es eficaz, pero no ofrece una garantía del 100% (Startsev, 2021).
- Utilice desinfectantes fungicidas autorizados (por ejemplo, TMTD, Fitosporina‑M, Maxim) según las instrucciones del envase.
Plántulas:
- Utilice sustrato nuevo o esterilizado para las plántulas. Vapore la tierra o riéguela con agua hirviendo y permanganato de potasio.
- No siembre demasiado denso —asegure una buena ventilación.
- Ante los primeros signos de mal del talluelo o mildiú velloso en las plántulas, retire inmediatamente las plantas enfermas y trate las restantes con biopreparados (Fitosporina, Planriz) (Ajátov y otros, 2013).
7.4. Esquema de plantación y ventilación
El dosel denso es el principal enemigo de la prevención. Cuanto más densamente se plante la col, más tiempo permanece la humedad en las hojas, peor circula el aire y más rápido se desarrollan las enfermedades fúngicas y bacterianas.
Recomendaciones:
-
Siga los esquemas de plantación recomendados para su variedad:
- Variedades tempranas: 50‑60 cm entre hileras, 30‑40 cm entre plantas.
- Variedades de media estación y tardías: 60‑70 cm entre hileras, 40‑50 cm entre plantas.
- No ahorre en la distancia —con plantaciones densas obtendrá cabezas más pequeñas y más enfermedades.
- Retire las hojas inferiores envejecidas que tocan el suelo —son "puertas de entrada" para muchos patógenos.
- Realice el aporcado (cubrir el tallo con tierra) —estimula la formación de raíces adicionales y mejora la estabilidad de las plantas, especialmente frente a la rizoctoniosis y el mal del talluelo (Welbaum, 2015).
7.5. Régimen de riego
La col es exigente en humedad, pero el exceso de riego es la principal causa de la mayoría de las enfermedades. El agua es el principal vehículo de esporas y bacterias, así como el medio para su desarrollo.
Normas de riego:
1. Riegue poco pero abundantemente —mejor 1‑2 veces por semana con 20‑30 L/m² que todos los días con poca agua. El riego profundo favorece el desarrollo de raíces profundas.
2. Riegue al pie, evitando mojar las hojas. El riego por goteo es la opción ideal (Welbaum, 2015).
3. No riegue por la tarde si se espera una noche fresca —las hojas deben secarse antes del anochecer.
4. Suspenda el riego 2‑3 semanas antes de la cosecha —reduce el riesgo de agrietamiento de las cabezas y de podredumbres durante el almacenamiento.
5. En periodos lluviosos, haga canales para drenar el exceso de agua —el estancamiento de humedad en la zona radicular es perjudicial (Startsev, 2021).
7.6. Saneamiento: retirar y quemar
Los restos vegetales son el principal reservorio de infección para la siguiente temporada. Las enfermedades no "desaparecen" por sí solas —permanecen en las hojas caídas, tronchos y raíces.
Normas de saneamiento:
1. Después de la cosecha, recoja y elimine cuidadosamente todos los restos vegetales (hojas, tronchos, raíces). No los deje en la parcela —deben ser quemados o retirados.
2. No ponga los restos enfermos en el compost —las temperaturas normales del compost no son suficientes para destruir las esporas de hernia, fusarium y esclerocios (Teverson, 2020).
3. Realice una labor profunda de otoño (arado) a 20‑25 cm de profundidad. Esto ayuda a enterrar los restos para que se descompongan más rápido y destruye las fases invernantes de las plagas.
4. Desinfecte las herramientas de jardín (tijeras de podar, cuchillos, palas) después de trabajar con plantas enfermas. Use una solución de permanganato de potasio al 1% o alcohol.
5. Si la hernia o el fusarium son comunes en su región, aisle las zonas infectadas —no transporte tierra de ellas a bancales sanos.
7.7. Variedades e híbridos resistentes — su seguro
Los obtentores han creado muchas variedades e híbridos de col resistentes a las enfermedades más peligrosas. Este es el método de prevención más fiable y ecológico.
Ejemplos de híbridos resistentes (según Startsev, 2021; Welbaum, 2015):
- A la marchitez por fusarium: F1 Valentina, F1 Prestizh, F1 Dominanta, F1 Ammon, F1 Triumph, F1 Sputnik, F1 Arrivist, y otros.
- A la hernia: F1 Kilaton, F1 Kilafur, F1 Tekila (col blanca), F1 Klepton, F1 Clarifai (coliflor).
- A la podredumbre negra vascular: resistencia presente en los híbridos F1 Dominanta, F1 Prestizh (raza 0), F1 Cerox, F1 Syntex (razas 0, 1, 4), F1 Aggressor, F1 Broxan (razas 1 y 4) (Startsev, 2021).
Importante: la resistencia suele ser específica de raza —una variedad puede ser resistente a ciertas razas del patógeno pero susceptible a otras. Por lo tanto, antes de comprar, infórmese sobre qué enfermedades son más frecuentes en su región y elija los híbridos adecuados.
7.8. Plan de tratamientos preventivos integrados (ejemplo de calendario)
Para la mayoría de los jardineros, es práctico seguir un calendario simple de tratamientos que reduce considerablemente el riesgo de desarrollo de enfermedades:
| Fase | Qué hacer | Objetivo |
|---|---|---|
| Otoño (año anterior) | Retirar restos, labrar, aplicar cal si pH < 6,0 | Reducir el fondo infeccioso, normalizar el pH |
| Primavera (2‑3 semanas antes de la siembra) | Aplicar compost o estiércol, formar bancales, tratar el suelo con biopreparados (p. ej., Tricodermina) | Crear una microbiota edáfica saludable |
| Preparación de semillas | Desinfectar las semillas (agua caliente o fungicida) | Eliminar la infección superficial |
| Trasplante de plántulas | Regar los hoyos con solución de Fitosporina o Planriz | Proteger la zona radicular |
| Durante el crecimiento (1‑2 veces al mes) | Tratar con preparados de cobre o biopreparados (según el tiempo) | Prevenir manchas y bacteriosis |
| 2‑3 semanas antes de la cosecha | Suspender el riego, retirar hojas inferiores | Reducir el riesgo de podredumbres en almacenamiento |
| Antes del almacenamiento | Desechar cabezas con el más mínimo signo de enfermedad | Prevenir podredumbres en el almacén |
Resumen: 7 reglas principales para la salud de la col
1. Rotación de cultivos —no plante col más de una vez cada 4 años en el mismo lugar.
2. Suelo neutro —mantenga el pH entre 6,5 y 7,5, encale si es necesario.
3. Semillas sanas —compre certificadas o desinfecte las suyas.
4. Esquema de plantación adecuado —no densifique, asegure ventilación.
5. Riego moderado —al pie, poco y abundante, sin encharcar.
6. Limpieza en la parcela —retire y queme todos los restos vegetales, desinfecte las herramientas.
7. Variedades resistentes —elija híbridos adaptados a sus condiciones locales.
Conclusión
Las enfermedades de la col no son una sentencia, sino una señal de actuación. Cada enfermedad tiene sus "puntos débiles", y la tarea del jardinero es detectarlos a tiempo y cerrarlos. Las enfermedades más peligrosas —las sistémicas (podredumbre negra vascular, fusarium)— no tienen cura, pero se pueden prevenir mediante una rotación adecuada y el uso de variedades resistentes. Los daños locales (manchas, podredumbres en fase inicial) a menudo se pueden detener eliminando las partes afectadas y tratando con productos autorizados.
Recuerde: la col es un cultivo que exige cuidados intensivos. Las inspecciones periódicas (al menos una vez cada 5‑7 días), los riegos oportunos, las fertilizaciones y las medidas sanitarias son la clave para obtener al final de la temporada cabezas densas y jugosas, y no un puñado de podredumbre.
¡Buena cosecha!
Referencias
- (0). ‘’, in . : , .
- Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
- Teverson, D. (2020). Brassica diseases. null Warwickshire, UK: AHDB Horticulture.
- Welbaum, G.E. (2015). ‘Family Brassicaceae’, in Vegetable production and practices. Boston, MA: CABI, ch. 16.
- Ахатов, А.К., Ганнибал, Ф.Б., Мешков, Ю.И., Джалилов, Ф.С., Чижов, В.Н., Игнатов, А.Н., Полищук, В.П., Шевченко, Т.П., Борисов, Б.А., Стройков, Ю.М., Белошапкина, О.О. (2013). ‘Болезни и вредители капусты’, in Болезни и вредители овощных культур и картофеля. Москва: КМК, pp. 260-303.
- Старцев, В.И. (2021). ‘Наиболее распространенные болезни и вредители капусты [The most common diseases and pests of cabbage]’, in Овощеводство. Агротехника капусты [Vegetable growing. Cabbage cultivation techniques]. Москва: ИНФРА-М, pp. 73-90.
- Старцев, В.И. (2021). ‘Основные оздоровительные мероприятия с учетом биологии развития возбудителей болезней и вредителей [Basic health measures taking into account the biology of development of pathogens and pests]’, in Овощеводство. Агротехника капусты [Vegetable growing. Cabbage cultivation techniques]. Москва: ИНФРА-М, pp. 91-95.