Enfermedades

Actualizado: 27 Junio 2026 Русский English

1. ¿Por qué la papa es tan vulnerable a las enfermedades?

Papa ocupa el cuarto lugar entre los cultivos alimentarios del mundo después del trigo, el maíz y el arroz (Welbaum, 2015). Sin embargo, este cultivo es excepcionalmente susceptible a las enfermedades. Según datos de la FAO, las pérdidas mundiales anuales de cosecha de papa por enfermedades representan aproximadamente el 11,6 % de la producción bruta (Popkova et al., 1980). Para proteger eficazmente sus plantaciones, es importante comprender por qué la papa es tan vulnerable.

La propagación vegetativa — la causa principal

La papa se propaga por tubérculos, no por semillas. Esto significa que todas las enfermedades acumuladas en el tubérculo se transmiten a la siguiente generación de plantas. Los patógenos circulan en un ciclo cerrado: «tubérculo → tallos → tubérculos» (Popkova et al., 1980). Los virus, bacterias y hongos pueden acumularse durante años en el material de siembra, incluso sin mostrar síntomas externos. Esta infección latente (oculta) es uno de los principales peligros: un tubérculo de aspecto sano puede ser fuente de una enfermedad grave (Kirk y Wharton, 2014).

Tejidos suculentos — un entorno ideal para los patógenos

El follaje y los tubérculos de la papa son ricos en agua y carbohidratos. Esto crea un entorno favorable para el desarrollo de diversos patógenos, desde hongos y bacterias hasta virus y nematodos (Popkova et al., 1980). Según Ajátov et al. (2013), existen decenas de especies de enfermedades fúngicas y afines en la papa, y cada una puede causar graves daños.

Factores climáticos

El desarrollo de la mayoría de las enfermedades de la papa está estrechamente relacionado con las condiciones meteorológicas. Por ejemplo, el tizón tardío (causado por Phytophthora infestans) se desarrolla activamente a temperaturas moderadas (15–26 °C) y alta humedad (Kirk y Wharton, 2014). La alternariosis, en cambio, prefiere el clima cálido con temperaturas de 24–30 °C (Popkova et al., 1980). Comprender estos patrones ayuda a predecir los riesgos.

El cambio climático — un nuevo desafío

Las investigaciones muestran que el cambio climático global aumenta el riesgo de epifitias de tizón tardío en todos los continentes donde se cultiva papa (Kirk y Wharton, 2014). En algunas regiones, como Míchigan (EE. UU.), las condiciones climáticas se han vuelto más favorables para el desarrollo de la enfermedad en los últimos 50 años (Baker et al., 2005).

Conclusión práctica

Conociendo las razones de la vulnerabilidad de la papa, puede diseñar una estrategia de protección eficaz:

  • Utilice únicamente material de siembra certificado — esto reduce el riesgo de introducir infecciones ocultas.
  • Siga la rotación de cultivos (vuelva a plantar papa en el mismo lugar no antes de 3–4 años) — esto reduce la acumulación de patógenos del suelo.
  • Inspeccione regularmente sus plantaciones — la detección temprana da la oportunidad de salvar la cosecha.
  • Tenga en cuenta el pronóstico del tiempo — cuando las condiciones sean favorables para las enfermedades, realice tratamientos preventivos.

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2. Enfermedades del follaje: cómo reconocer el tizón tardío, la alternariosis y otras amenazas antes de que destruyan la cosecha

Las hojas y los tallos de la papa son la «fábrica» que produce los carbohidratos que se acumulan en los tubérculos. Cuando una enfermedad afecta al follaje, el rendimiento disminuye no solo por la pérdida de masa verde, sino también porque muchos patógenos pasan de las hojas al suelo e infectan los tubérculos. El diagnóstico temprano de las enfermedades del follaje es la clave para conservar la cosecha. En este capítulo analizaremos las enfermedades más peligrosas de la parte aérea de la papa y aprenderemos a diferenciarlas.

2.1. Tizón tardío — la «muerte negra» de la papa

Agente causal: Phytophthora infestans (un oomiceto, organismo similar a un hongo). Es el patógeno más peligroso de la papa en el mundo. Causó la Gran Hambruna en Irlanda en la década de 1840 y todavía hoy causa daños por cientos de millones de dólares anuales (Kirk y Wharton, 2014). En Rusia, las pérdidas por tizón tardío pueden alcanzar el 70 % o más (Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer el tizón tardío:

  • En las hojas: aparecen manchas parduzcas y acuosas que aumentan rápidamente de tamaño. En tiempo húmedo, en el envés de la hoja, en el borde entre el tejido sano y el enfermo, se forma un revestimiento blanco y velloso — es la esporulación del hongo (Popkova et al., 1980). Las manchas pueden fusionarse, las hojas se ennegrecen y mueren.
  • En los tallos: estrías alargadas de color marrón oscuro; los tallos se vuelven quebradizos.
  • En los tubérculos (la infección ocurre más tarde): manchas firmes, ligeramente hundidas, de color gris parduzco. Al corte, podredumbre de color marrón óxido que se extiende desde la superficie hacia el interior.

Condiciones para el desarrollo: el tizón tardío prefiere el clima fresco (15–26 °C) y húmedo — lluvias frecuentes, nieblas, rocíos abundantes. Las esporas se dispersan por el viento y las gotas de agua. El período de incubación (desde la infección hasta la aparición de síntomas) en condiciones favorables es de solo 3–5 días (Kirk y Wharton, 2014).

Qué hacer:

  • Prevención: plante solo tubérculos sanos y verificados. Destruya los residuos de papa (tubérculos enfermos, follaje) — son fuente de infección.
  • Rotación de cultivos: no plante papa después de solanáceas (tomates, pimientos, berenjenas). Vuelva al mismo lugar no antes de 3–4 años.
  • Protección química: cuando exista amenaza de epifitia (tiempo húmedo), realice pulverizaciones preventivas con productos a base de cobre (caldo bordelés, oxicloruro de cobre) o fungicidas modernos (p. ej., productos a base de mancozeb o metalaxil). El primer tratamiento se realiza antes de que aparezcan los signos de la enfermedad, en la fase de cierre de las hileras o al inicio de la brotación (Popkova et al., 1980).
  • Durante la temporada de crecimiento: cuando aparezcan los primeros focos, retire las hojas enfermas y rocíe las plantaciones. Es importante tratar también el envés de las hojas.
  • Después de la cosecha: corte el follaje 10–14 días antes de la recolección de los tubérculos — esto reduce el riesgo de infección de los tubérculos.

Importante: el tizón tardío se desarrolla rápidamente. Si se descuida el inicio, será extremadamente difícil salvar la cosecha. Inspeccione las plantaciones con regularidad, especialmente después de las lluvias.

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2.2. Alternariosis (mancha seca, podredumbre temprana)

Agentes causales: hongos del género Alternaria — principalmente A. solani (causa la podredumbre temprana) y A. alternata (mancha parda). La alternariosis está muy extendida, pero se manifiesta más a menudo en tiempo cálido y seco (Popkova et al., 1980; Caliskan et al., 2023).

Cómo reconocer la alternariosis:

  • En las hojas: aparecen manchas redondas o angulares de color pardo con anillos concéntricos (como una «diana»). Las manchas son secas, a menudo limitadas por las nervaduras. Afectan primero a las hojas viejas y bajeras, y luego la enfermedad asciende.
  • En los tallos y pecíolos — manchas alargadas oscuras.
  • En los tubérculos (menos frecuente) — manchas oscuras, secas, ligeramente hundidas, con bordes definidos.

Diferencias con el tizón tardío: en la alternariosis, las manchas son secas, con zonificación concéntrica; no hay revestimiento blanco en el envés. La enfermedad se desarrolla en clima cálido (24–30 °C) y a menudo acompaña a la falta de humedad o nutrientes (Popkova et al., 1980). Afecta a plantas debilitadas o envejecidas.

Qué hacer:

  • Agronomía: proporcione a las plantas una nutrición equilibrada (especialmente los fertilizantes potásicos aumentan la resistencia), evite el estrés por sequía.
  • Eliminación de residuos vegetales: en otoño, entierre profundamente el follaje en el suelo para destruir las esporas que invernan.
  • Tratamientos químicos: comience a rociar cuando aparezcan los primeros signos de la enfermedad. Son eficaces los mismos productos que contra el tizón tardío (caldo bordelés, oxicloruro de cobre, y también estrobilurinas — p. ej., azoxistrobina), pero es importante alternar los ingredientes activos para evitar resistencias (Kirk y Wharton, 2014). En los últimos años se ha observado resistencia de Alternaria a algunos fungicidas, por lo que utilice productos de diferentes grupos.
  • Variedades: plante variedades con resistencia relativa a la alternariosis (p. ej., Lorch, Gatchinski, Stolovy 19 — que tienen mejor resistencia de campo (Popkova et al., 1980)).

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2.3. Otras enfermedades del follaje (breve resumen)

Además de los dos enemigos principales, otros patógenos pueden afectar al follaje de la papa.

Enfermedad Agente causal Síntomas Características
Macrosporiosis (mancha seca concéntrica) hongo Macrosporium solani (pariente cercano de Alternaria) Manchas grandes pardas con concéntricas, más frecuentes en hojas bajeras. Se diferencia de la alternariosis por manchas más grandes y zonas más definidas. Se desarrolla en tiempo cálido, similar a la alternariosis; las medidas de control son las mismas.
Cercosporiosis (mancha amarilla) hongo Cercospora concors Manchas pequeñas verde-amarillentas difusas; en el envés, revestimiento grisáceo-violáceo. Más común en regiones con lluvias abundantes en la segunda mitad del verano (Popkova et al., 1980).
Oídio hongo Erysiphe cichoracearum Revestimiento blanco pulverulento en el haz de las hojas; luego las hojas se oscurecen y mueren. Aparece en tiempo cálido y húmedo, especialmente con riego por aspersión. Las variedades difieren en resistencia (Popkova et al., 1980).
Moho gris (botritis) hongo Botrytis cinerea Revestimiento grisáceo velloso en hojas y tallos, a menudo en lugares de heridas o en tejidos senescentes. Débilmente patógeno, afecta a plantas debilitadas. Puede causar podredumbre de tallos en plantaciones densas (De Jong et al., 2011).

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2.4. Principios generales de protección del follaje

1. La prevención es la base. Material de siembra sano, rotación adecuada, destrucción de residuos vegetales y desechos de papa — eso es el 80 % del éxito.

2. Monitoreo regular. Inspeccione las plantaciones al menos una vez cada 5–7 días, especialmente durante períodos favorables para las enfermedades (húmedo, cálido). Preste atención al envés de las hojas.

3. Tratamientos oportunos. Si nota los primeros signos, no espere — comience a rociar. Para la agricultura orgánica, están permitidos los productos a base de cobre, así como los agentes biológicos basados en Bacillus subtilis (Fitosporin-M, Alirin-B) — estos frenan el desarrollo, pero son menos eficaces que los fungicidas químicos (Ajátov et al., 2013).

4. Variedades resistentes. Utilice variedades adaptadas a la región y resistentes a las razas locales de patógenos. Por ejemplo, Lorch, Stolovy 19, Gatchinski y Kameraz tienen relativa resistencia al tizón tardío (Popkova et al., 1980).

5. Agronomía. Asegure una densidad de siembra óptima, buena aireación, nutrición equilibrada (sin exceso de nitrógeno). Riegue por la mañana para que las hojas se sequen al atardecer.

Conclusión práctica

Las enfermedades del follaje son más fáciles de prevenir que de curar. El tizón tardío es el enemigo más peligroso; exige una reacción inmediata y tratamientos preventivos en tiempo húmedo. La alternariosis es más molesta en veranos calurosos, y su desarrollo puede controlarse fortaleciendo las plantas y eliminando a tiempo las hojas viejas. La inspección regular y el conocimiento de los síntomas permiten reconocer la amenaza a tiempo y salvar la cosecha.

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3. Enfermedades de los tubérculos: cómo reconocer la sarna, la podredumbre seca y la podredumbre húmeda antes de perder la cosecha

Los tubérculos son lo que buscamos al cultivar papa. Aquí es donde las enfermedades causan el daño más visible: deterioran la calidad comercial, reducen la vida útil y, a veces, destruyen completamente la cosecha durante el almacenamiento. Muchas enfermedades de los tubérculos comienzan en el campo, pero solo se manifiestan meses después. La capacidad de reconocer el daño en los tubérculos en etapas tempranas es la clave para un almacenamiento exitoso y un material de siembra sano.

3.1. Sarna común — el problema «cutáneo» más frecuente

Agente causal: un grupo de bacterias actinomicetos del género Streptomyces, principalmente S. scabies, así como S. acidiscabies y otros (Kirk y Wharton, 2014; Popkova et al., 1980). Son microorganismos del suelo que afectan solo los tejidos superficiales del tubérculo.

Cómo reconocer:

  • En la superficie del tubérculo se forman excrecencias corchosas, costras o grietas de diversas formas: superficiales (parecen una red), elevadas (protuberancias) y profundas (úlceras hundidas) (Kirk y Wharton, 2014; De Jong et al., 2011).
  • Las zonas afectadas son secas, sin olor pútrido.
  • Afecta más a la parte superior del tubérculo, especialmente en variedades de piel fina.

Condiciones para el desarrollo:

  • Suelo alcalino o neutro (pH superior a 5,2). La sarna se desarrolla especialmente activamente a pH 6,0–7,5. En suelos ácidos (pH 5,0–5,2) es menos frecuente (Welbaum, 2015).
  • Suelo seco durante la formación y crecimiento de los tubérculos (humedad por debajo del 60–70 % de la capacidad de campo).
  • Estiércol fresco y exceso de fertilizantes orgánicos favorecen la enfermedad, ya que activan cepas patógenas de estreptomicetos (Popkova et al., 1980).

Qué hacer:

  • Elija variedades resistentes. Relativamente resistentes a la sarna: Stolovy 19, Petrovski, Gatchinski, Yubel, Berlichingen (Popkova et al., 1980).
  • Mantenga la acidez del suelo. Si el suelo es alcalino, aplique fertilizantes acidificantes (sulfato de amonio, superfosfato) o use formas fisiológicamente ácidas.
  • Riegue durante la tuberización. Mantener la humedad del suelo no por debajo del 75 % de la capacidad de campo durante 6–8 semanas después del inicio de la tuberización suprime significativamente la sarna (Kirk y Wharton, 2014; Popkova et al., 1980).
  • Rotación de cultivos. Vuelva a plantar papa en el mismo lugar no antes de 4–5 años. Los mejores antecesores son cereales, leguminosas, altramuces.
  • Utilice material de siembra sano. No use tubérculos con signos de sarna para la siembra.
  • Tratamiento de tubérculos antes de la siembra. El desinfección de los tubérculos de siembra con una suspensión al 3,5 % de TMTD u otros fungicidas reduce la infección superficial (Ajátov et al., 2013).

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3.2. Sarna polvorienta — un enemigo más insidioso

Agente causal: organismo similar a un hongo Spongospora subterranea (antes clasificado como hongo, ahora como protista). Afecta no solo a los tubérculos, sino también a las raíces, causando la formación de agallas (Caliskan et al., 2023).

Cómo reconocer:

  • En los tubérculos aparecen ampollas (pústulas) que luego se rompen, formando ulceraciones estrelladas con una masa polvorienta de color marrón oscuro en su interior — acumulaciones de esporas.
  • En las raíces y estolones — formaciones (agallas) blancas que luego se vuelven pardas, de diversos tamaños.
  • Los tubérculos afectados pierden calidad comercial, se secan rápidamente y se conservan mal (Popkova et al., 1980).

Condiciones para el desarrollo:

  • Suelo frío (12–18 °C) y húmedo. La enfermedad es más común en suelos pesados, húmedos y de reacción ácida.
  • El exceso de humedad durante la formación de los tubérculos es el principal factor de riesgo.

Qué hacer:

  • No plante papa en terrenos anegados. Asegure un buen drenaje.
  • El encalado de suelos ácidos reduce la actividad del patógeno.
  • Rotación de cultivos (al menos 4–5 años) con cultivos no hospedantes.
  • Utilice tubérculos sanos. La sarna polvorienta a menudo se introduce con el material de siembra.
  • Tratamiento químico — la desinfección de los tubérculos con formalina (solución al 1,5 %) antes de la siembra suprime eficazmente la infección (Popkova et al., 1980). Actualmente también se permiten otros productos (p. ej., Maxim), pero dan resultados variables (Caliskan et al., 2023).

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3.3. Sarna plateada — enfermedad de almacenamiento

Agente causal: hongo Helminthosporium solani. Es un patógeno típico de los tubérculos que comienza a desarrollarse en el campo, pero se manifiesta al máximo durante el almacenamiento (Caliskan et al., 2023).

Cómo reconocer:

  • En la piel de los tubérculos aparecen manchas plateado-grisáceas, ligeramente hundidas, de forma irregular. Con alta humedad, las manchas adquieren un brillo característico.
  • La piel afectada se desprende fácilmente; debajo hay esclerocios oscuros del hongo.
  • Los tubérculos pierden humedad, se arrugan y se vuelven livianos.

Condiciones para el desarrollo:

  • Alta humedad en el almacén (más del 90 %) y temperatura superior a 3 °C.
  • El daño aumenta con el almacenamiento prolongado.
  • La fuente principal son los tubérculos de siembra infectados.

Qué hacer:

  • Utilice solo material de siembra sano. Esto es lo principal.
  • Tratamiento de los tubérculos antes del almacenamiento. Son eficaces los productos a base de fludioxonil (Maxim), tiabendazol (TBZ) — pero debido a la aparición de resistencias, alterne los ingredientes activos (Caliskan et al., 2023; Kirk y Wharton, 2014). También se utilizan imazalil y azoxistrobina.
  • Mantenga las condiciones de almacenamiento. Después de la cosecha, seque los tubérculos, almacene a 1–3 °C y humedad relativa del 85–90 %. Evite la condensación en la superficie de los tubérculos.
  • Ventilación del almacén. La ventilación regular reduce la humedad y disminuye el desarrollo del hongo.

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3.4. Podredumbre seca por Fusarium — el principal enemigo del almacenamiento

Agentes causales: hongos del género Fusarium (principalmente F. sambucinum, F. coeruleum, F. solani). Son parásitos de heridas que penetran en los tubérculos a través de daños en la piel — durante la cosecha, el transporte o el corte (Kirk y Wharton, 2014; Popkova et al., 1980).

Cómo reconocer:

  • En los tubérculos aparecen manchas grisáceo-pardas, ligeramente hundidas. La piel se arruga en ese punto; debajo, la pulpa se vuelve seca, desmenuzable, con cavidades llenas de micelio blanco, rosado o amarillento.
  • Las manchas aumentan gradualmente y pueden cubrir todo el tubérculo, convirtiéndolo en una momia ligera.
  • Los tubérculos afectados, al cortarlos, presentan un límite claro entre el tejido sano y el enfermo.

Condiciones para el desarrollo:

  • Los daños mecánicos durante la cosecha y la clasificación son el factor principal.
  • El almacenamiento a temperaturas elevadas (superiores a 4 °C) acelera el desarrollo de la podredumbre.
  • Presencia de tierra en los tubérculos que contenga esporas del hongo.

Qué hacer:

  • Cosecha y clasificación cuidadosas. Minimice las lesiones en los tubérculos. Utilice equipos con revestimientos blandos, regule la altura de caída (no más de 25–50 cm sobre superficies duras) (Popkova et al., 1980).
  • Cree condiciones para la cicatrización de heridas. Después de la cosecha, los tubérculos deben mantenerse 1–2 semanas a 15–20 °C y alta humedad (90–95 %) — esto acelera la suberización (cicatrización) de las heridas (De Jong et al., 2011).
  • Tratamiento previo al almacenamiento. La pulverización de los tubérculos con fungicidas (Maxim, Quadris) antes de almacenarlos reduce la infección. Sin embargo, debido a la resistencia de Fusarium a los benzimidazoles (tiabendazol), utilice productos con diferentes modos de acción (Kirk y Wharton, 2014).
  • Almacene a temperatura óptima. Para papa de siembra y de mesa — 2–4 °C; para procesamiento — 7–10 °C (según el destino). Mantenga la humedad al 85–90 %.
  • Retire los tubérculos enfermos. Clasifique regularmente la papa almacenada, eliminando los focos de podredumbre.

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3.5. Podredumbre blanda bacteriana (pata negra de los tubérculos)

Agentes causales: bacterias de los géneros Pectobacterium y Dickeya (antes Erwinia). Son patógenos agresivos que causan ablandamiento y formación de mucílago en los tejidos (Kirk y Wharton, 2014; Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • El tubérculo se vuelve blando, acuoso; la piel se desprende fácilmente.
  • Al corte — masa mucosa cremosa o amarillenta con olor pútrido desagradable.
  • La podredumbre a menudo comienza en el extremo del estolón (punto de unión al tallo) o a partir de lesiones mecánicas.
  • En el campo, la enfermedad se manifiesta como marchitez y ennegrecimiento de la base de los tallos (pata negra).

Condiciones para el desarrollo:

  • Alta humedad del suelo y del aire.
  • Daños mecánicos en los tubérculos.
  • Almacenamiento a temperaturas superiores a 5 °C y con ventilación insuficiente.

Qué hacer:

  • Utilice material de siembra sano. Las bacterias a menudo se transmiten de forma latente con los tubérculos. El material certificado es la mejor protección.
  • Siga la rotación de cultivos. No plante papa después de otras solanáceas (tomates, pimientos) — son hospedantes comunes de las bacterias.
  • Coseche solo en tiempo seco. La cosecha en húmedo aumenta el riesgo de infección.
  • Seque los tubérculos antes del almacenamiento. Esto reduce el riesgo de podredumbre blanda.
  • Desinfección de almacenes y equipos. Trate las instalaciones y los contenedores con solución de sulfato de cobre al 3 % o lejía (Popkova et al., 1980).
  • Almacene a baja temperatura. Para papa de siembra — 2–3 °C. Las bacterias se desarrollan lentamente a temperaturas inferiores a 5 °C.

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3.6. Tizón tardío de los tubérculos — consecuencia de una epidemia en el follaje

Como se mencionó en el capítulo 2, el tizón tardío afecta no solo a las hojas, sino también a los tubérculos. Las esporas son arrastradas del follaje por la lluvia al suelo y penetran en los tubérculos a través de lenticelas y ojos (Kirk y Wharton, 2014).

Cómo reconocer:

  • En la piel — manchas firmes, ligeramente hundidas (gris plomo o pardas).
  • Al corte — podredumbre de color marrón óxido que penetra en profundidad en forma de cuñas o lenguas.
  • Durante el almacenamiento, los tubérculos a menudo se pudren por completo, especialmente si son infectados por bacterias secundarias.

Qué hacer: Todas las medidas de prevención del tizón tardío en el follaje (véase capítulo 2) reducen automáticamente el riesgo de infección de los tubérculos. Adicionalmente:

  • Corte el follaje 10–14 días antes de la cosecha — esto evita el contacto del follaje infectado con los tubérculos.
  • Coseche en tiempo seco. Los tubérculos húmedos se infectan más rápidamente.
  • Seque y clasifique los tubérculos antes del almacenamiento, eliminando todos los ejemplares sospechosos.

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3.7. Otras enfermedades de los tubérculos (breve resumen)

Enfermedad Agente causal Síntomas Características
Podredumbre por Phoma (gangrena) hongo Phoma exigua Manchas oscuras hundidas con bordes definidos; cavidades con micelio gris en su interior. A menudo comienza en el estolón. Se desarrolla en el campo y durante el almacenamiento. Es importante retirar los tubérculos afectados (Popkova et al., 1980).
Rizoctoniasis (sarna negra) hongo Rhizoctonia solani Costras negras (esclerocios) en la superficie del tubérculo, no se lavan con agua. Puede causar agrietamiento y deformidad. Las costras son estructuras de reposo del hongo. No dañan la pulpa, pero reducen la calidad. Al plantar estos tubérculos, el hongo infecta los brotes (De Jong et al., 2011; Caliskan et al., 2023).
Podredumbre rosada oomiceto Phytophthora erythroseptica Al corte del tubérculo — coloración rosado-crema; luego el tejido se ennegrece. La pulpa se vuelve gomosa. La enfermedad se desarrolla en suelos anegados a altas temperaturas. Prevención: drenaje y rotación de cultivos (Caliskan et al., 2023).

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3.8. Principios generales de protección de los tubérculos contra enfermedades

1. Material de siembra sano. Es la base. Compre semillas certificadas; no utilice tubérculos con signos de enfermedad.

2. Agronomía en el campo. Evite el anegamiento, mantenga un pH óptimo (5,5–6,5), use fertilizantes equilibrados (el potasio aumenta la resistencia a las podredumbres, el exceso de nitrógeno la reduce).

3. Cosecha cuidadosa. Minimice los daños mecánicos — cada herida es una puerta de entrada para la infección.

4. Almacenamiento adecuado. Período de curación (1–2 semanas a 15–20 °C y 90–95 % de humedad) para la cicatrización de heridas, luego reducción gradual de la temperatura a 2–4 °C (para papa de siembra y de mesa) o a 3–5 °C (para procesamiento). Mantenga la humedad al 85–90 %, asegure ventilación.

5. Control regular. Durante el almacenamiento, revise el estado de los tubérculos cada 1–2 semanas; al encontrar focos de podredumbre, retírelos inmediatamente y ventile.

Conclusión práctica

Las enfermedades de los tubérculos causan daños de dos maneras: deterioran la calidad comercial y provocan podredumbre durante el almacenamiento. La sarna común es un problema de calidad, no de almacenamiento, pero se resuelve con la elección de variedades y el ajuste del pH. La podredumbre seca por Fusarium es la principal amenaza en el almacenamiento; exige un manejo cuidadoso y un régimen adecuado. La podredumbre blanda es consecuencia del anegamiento y las lesiones. La sarna plateada y la polvorienta requieren especial atención al material de siembra y a las condiciones de almacenamiento. Un enfoque integrado — desde el campo hasta la bodega — es la única manera de conservar la cosecha.

En el próximo capítulo: Enfermedades del sistema vascular de la papa — marchitez por Fusarium y Verticillium, y podredumbre anular bacteriana.

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4. Enfermedades del sistema vascular: cómo reconocer la marchitez por Fusarium y Verticillium, la podredumbre anular y salvar las plantaciones

Cuando la papa comienza a marchitarse, incluso con riego suficiente, es una señal de alarma. Lo más probable es que el sistema vascular de la planta esté afectado. Los patógenos obstruyen los haces conductores (xilema y floema), interrumpiendo el transporte de agua y nutrientes. Como resultado, la planta se marchita — a menudo de forma unilateral — y finalmente muere. Las enfermedades vasculares son difíciles de tratar, por lo que el énfasis principal debe estar en la prevención y el diagnóstico temprano.

4.1. Marchitez por Fusarium (traqueomicosis)

Agentes causales: hongos del género Fusarium (principalmente F. oxysporum, F. solani). Son patógenos del suelo que penetran en la planta a través del sistema radicular y se extienden por los vasos (Popkova et al., 1980; Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • Marchitez repentina de uno o varios tallos en el arbusto, a menudo en tiempo caluroso.
  • Las hojas palidecen, amarillean, se enrollan (comenzando por las inferiores), luego toda la planta se seca.
  • En un corte transversal del tallo afectado (en la base) se observa oscurecimiento del anillo vascular — el micelio llena los vasos.
  • En tiempo húmedo, puede aparecer un revestimiento rosado o anaranjado en la parte inferior del tallo — esporulación del hongo (Ajátov et al., 2013).
  • Durante el almacenamiento, los tubérculos pueden ser afectados por la podredumbre seca por Fusarium (véase capítulo 3).

Condiciones para el desarrollo:

  • El hongo sobrevive en el suelo y en los residuos vegetales durante 3–5 años.
  • El desarrollo es favorecido por altas temperaturas (23–27 °C), alta humedad del suelo y daños mecánicos a las raíces.
  • La enfermedad es más común en suelos ligeros y arenosos, especialmente en regiones del sur (Popkova et al., 1980).

Qué hacer:

  • Rotación de cultivos. Vuelva a plantar papa en el mismo lugar no antes de 4–5 años. Los mejores antecesores son cereales, leguminosas, pastos perennes. Evite las solanáceas.
  • Utilice material de siembra sano. Los tubérculos con daños leves son fuente de infección.
  • Variedades resistentes. Relativamente resistentes a la marchitez por Fusarium: Lorch, Berlichingen, Priekulski temprano, Detskoselski (Popkova et al., 1980).
  • Agronomía. Evite el anegamiento, asegure un buen drenaje. Evite daños mecánicos a las raíces.
  • Biopreparados. El tratamiento de los tubérculos antes de la siembra con bacterias antagonistas (p. ej., Pseudomonas fluorescens — Planriz) suprime el desarrollo del hongo en el suelo (Ajátov et al., 2013).
  • Protección química. El desinfección de los tubérculos de siembra con fungicidas (Maxim, Quadris) reduce la infección inicial. Durante la temporada de crecimiento, prácticamente no existen fungicidas sistémicos eficaces para combatir la marchitez, por lo que el énfasis está en la prevención.

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4.2. Marchitez por Verticillium (verticilosis)

Agentes causales: hongos Verticillium dahliae y V. albo-atrum. Son patógenos vasculares similares a Fusarium, pero con varias diferencias (Caliskan et al., 2023; Popkova et al., 1980).

Cómo reconocer:

  • La marchitez se desarrolla más lentamente que en Fusarium. Comienza por las hojas inferiores: los bordes de los folíolos se vuelven amarillos, luego pardos y mueren. A menudo se observa daño unilateral de la hoja (zonas amarillas y verdes en la misma lámina) (De Jong et al., 2011).
  • En un corte transversal del tallo — oscurecimiento de los vasos, pero sin revestimiento rosado (diferencia con Fusarium).
  • En los tubérculos puede observarse oscurecimiento del anillo vascular, pero sin podredumbre.
  • Con alta humedad, aparece un revestimiento blanco o grisáceo de micelio en la parte inferior del tallo.

Condiciones para el desarrollo:

  • El hongo está muy extendido en el suelo y sobrevive como microesclerocios hasta 10–15 años (Caliskan et al., 2023).
  • Temperatura óptima para el desarrollo — 17–22 °C. V. dahliae prefiere condiciones más cálidas, V. albo-atrum — más frescas.
  • La enfermedad se intensifica en suelos ligeros y con déficit de humedad.

Qué hacer:

  • Rotación de cultivos (véase más arriba). Verticillium afecta a muchos cultivos (tomates, pimientos, berenjenas, fresas, algodón, girasol), así que evítelos como antecesores.
  • Variedades resistentes. Relativamente resistentes a Verticillium: Lorch, Ermak mejorado, Voltman (Popkova et al., 1980).
  • Fumigación del suelo. A pequeña escala (en invernaderos, huertos familiares) es posible el tratamiento del suelo con vapor o biopreparados. A escala industrial se utilizan metam-sodio o cloropicrina, pero debido a restricciones ambientales, estos métodos son cada vez menos accesibles (Caliskan et al., 2023).
  • Abonos verdes (cultivos de cobertura). La incorporación de crucíferas (mostaza, colza) o altramuces suprime los microesclerocios de Verticillium mediante biofumigación (De Jong et al., 2011).
  • Mantenga la humedad. El riego reduce el estrés de las plantas y disminuye la expresión de los síntomas.

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4.3. Podredumbre anular bacteriana

Agente causal: bacteria Clavibacter michiganensis subsp. sepedonicus. Es un organismo de cuarentena, muy peligroso y difícil de erradicar (Kirk y Wharton, 2014; Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • Marchitez de uno o varios tallos en el arbusto (generalmente a partir de la floración); las hojas se vuelven amarillas y se enrollan.
  • En un corte del tallo afectado se observa amarillamiento, luego oscurecimiento y ablandamiento del anillo vascular. Al presionar, se libera una masa mucosa amarillenta — exudado bacteriano (Popkova et al., 1980).
  • En los tubérculos: oscurecimiento del anillo vascular; al presionar, se libera una mucosidad cremosa. Es posible una forma picada — debajo de la piel se forman manchas aceitosas amarillas que con el tiempo se profundizan (Kirk y Wharton, 2014).
  • Los tubérculos afectados pueden tener un aspecto externo sano, pero durante el almacenamiento producen brotes filiformes o se pudren.

Condiciones para el desarrollo:

  • La bacteria sobrevive en los tubérculos (incluso de forma latente), en los residuos vegetales (hasta 2 años) y en herramientas y equipos.
  • El desarrollo es favorecido por el tiempo húmedo y temperaturas moderadas (15–22 °C).
  • Se transmite a través del corte de tubérculos (cuchillo contaminado), estolones dañados y el contacto con el follaje infectado durante la cosecha.

Qué hacer:

  • Utilice solo material de siembra certificado. Es el principal medio de prevención.
  • Rotación estricta de cultivos — al menos 4–5 años; evite antecesores solanáceos.
  • Desinfección de herramientas. Los cuchillos para cortar tubérculos deben tratarse con solución de Lysol al 3 % o lejía después de cada tubérculo (Ajátov et al., 2013).
  • Eliminación de plantas enfermas. Cuando aparezcan síntomas característicos (marchitez, oscurecimiento de los vasos), retire inmediatamente el arbusto junto con un terrón de tierra y destrúyalo.
  • Almacenamiento. Antes del almacenamiento, clasifique cuidadosamente los tubérculos y retire los sospechosos. Almacene a 2–3 °C.
  • Diagnóstico. Para detectar infecciones latentes se utilizan métodos serológicos (ELISA) y PCR, disponibles en laboratorios especializados.

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4.4. Marchitez bacteriana (podredumbre parda)

Agente causal: bacteria Ralstonia solanacearum. Es un organismo de cuarentena, especialmente peligroso en regiones cálidas (Ajátov et al., 2013; Kirk y Wharton, 2014).

Cómo reconocer:

  • Marchitez repentina de toda la planta (o de tallos individuales) en tiempo caluroso. Las hojas se vuelven amarillas, pardas y cuelgan, mientras que el tallo permanece verde.
  • En un corte transversal del tallo — oscurecimiento de los vasos; al presionar, se libera una mucosidad de color blanco sucio o pardo.
  • En los tubérculos — oscurecimiento del anillo vascular; se libera mucosidad desde los ojos y el extremo del estolón, a la que se adhiere tierra.

Condiciones para el desarrollo:

  • La bacteria sobrevive en el suelo hasta 2–3 años, así como en residuos vegetales y malas hierbas (especialmente solanáceas).
  • Temperatura óptima — 27 °C, pero la infección también se desarrolla a temperaturas más bajas (raza 3, biovar 2 — patógeno de tipo «cálido», pero activo a 13–16 °C).
  • Se transmite con tubérculos infectados, agua, nematodos y herramientas.

Qué hacer:

  • Cuarentena. Ante la menor sospecha, contacte con el servicio de cuarentena vegetal.
  • Utilice solo material de siembra sano. La importación de papa de siembra y de mesa procedente de países con podredumbre parda está prohibida.
  • Rotación de cultivos (3–4 años) con inclusión obligatoria de barbecho limpio o cereales.
  • Control de nematodos (que transmiten la bacteria) y malas hierbas.
  • Drenaje. Los campos deben estar bien drenados.
  • Los métodos químicos son poco eficaces; el énfasis está en la prevención y el diagnóstico temprano.

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4.5. Pata negra — daño bacteriano del sistema vascular

Agentes causales: bacterias Pectobacterium y Dickeya spp. (antes Erwinia). Afectan no solo a los tallos, sino también al sistema vascular, causando marchitez rápida y putrefacción (Kirk y Wharton, 2014; Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • Las plántulas se vuelven amarillas; las hojas inferiores se enrollan en forma de «barco»; la base del tallo se ablanda, se vuelve negra y se arranca fácilmente del suelo.
  • En un corte del tallo — oscurecimiento de los vasos, a menudo con olor pútrido.
  • Los tubérculos son afectados por podredumbre blanda (descrita en el capítulo 3), que comienza en el extremo del estolón.

Condiciones para el desarrollo:

  • Las bacterias se transmiten con los tubérculos (incluso de forma latente) y sobreviven en residuos vegetales y en el suelo.
  • El desarrollo es favorecido por la alta humedad del suelo, especialmente en tiempo frío y lluvioso.

Qué hacer:

  • Prevención: material de siembra sano, rotación de cultivos, eliminación de plantas afectadas.
  • Desinfección de los tubérculos antes de la siembra con preparados bacterianos (p. ej., Fitosporin-M, Alirin-B) o químicos (Maxim) reduce la infección (Ajátov et al., 2013).
  • Desinfección de herramientas y contenedores.
  • Durante la temporada de crecimiento, ante los primeros signos, elimine los arbustos enfermos.

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4.6. Principios generales de protección contra enfermedades vasculares

1. Material de siembra sano — el escudo principal. Compre semillas certificadas; analícelas para detectar infecciones ocultas (en laboratorio — ELISA o PCR).

2. Rotación de cultivos (4–5 años) con cultivos no hospedantes (cereales, leguminosas, pastos perennes). Evite antecesores solanáceos.

3. Agronomía: buen drenaje, nutrición equilibrada (nitrógeno moderado, potasio suficiente), mantenimiento de la humedad óptima del suelo (evite el anegamiento o la sequía).

4. Retire y destruya las plantas enfermas ante los primeros signos de marchitez.

5. Desinfección de herramientas y equipos al cortar tubérculos, clasificar y cosechar.

6. Almacenamiento a bajas temperaturas (2–4 °C) y humedad óptima (85–90 %) ralentiza el desarrollo de enfermedades vasculares en los tubérculos.

7. Cuarentena: ante la sospecha de podredumbre anular o parda, contacte inmediatamente con el servicio fitosanitario.

Conclusión práctica

Las enfermedades vasculares se encuentran entre las más peligrosas y difíciles de tratar. La marchitez por Fusarium y Verticillium son fúngicas y del suelo; actúan lentamente pero de manera inexorable. Contra ellas son eficaces la rotación de cultivos, la elección de variedades resistentes y la mejora del fondo agrícola. Las podredumbres bacterianas anular y parda son de cuarentena y exigen un control estricto del material de siembra y la desinfección. La pata negra es bacteriana y progresa rápidamente en tiempo húmedo. Todas estas enfermedades son más fáciles de prevenir que de curar. La inspección atenta, la prevención y las prácticas agronómicas adecuadas son sus principales herramientas.

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5. Enfermedades virales de la papa: la amenaza invisible

Los virus son los enemigos más insidiosos de la papa. A diferencia de los hongos y las bacterias, son invisibles a simple vista, no tienen metabolismo propio y solo pueden vivir y reproducirse dentro de las células vivas de la planta. Las enfermedades virales no tienen cura — una planta infectada no puede ser curada con ningún preparado. La única forma de combatirlas es la prevención y la destrucción de las fuentes de infección. Las pérdidas de rendimiento por virus pueden alcanzar el 50–80 %, y con infecciones mixtas, casi el 100 % (Popkova et al., 1980; Ajátov et al., 2013).

5.1. ¿Por qué son tan peligrosos los virus?

  • Se transmiten con los tubérculos. Los virus se acumulan en el material de siembra año tras año, causando la llamada «degeneración» de la papa.
  • Persisten en forma latente (oculta) durante mucho tiempo. Una planta puede estar infectada pero no mostrar síntomas. Esto es especialmente peligroso: un arbusto de aspecto sano es fuente de infección para los vecinos.
  • Se propagan rápidamente. Los principales vectores son los pulgones, las chicharritas, así como los daños mecánicos durante el cuidado de las plantaciones y el corte de tubérculos (Ajátov et al., 2013).
  • A menudo se presentan en infecciones mixtas. Una planta puede estar infectada con varios virus a la vez (p. ej., X + Y + S), lo que aumenta drásticamente la nocividad.

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5.2. Principales enfermedades virales de la papa

Mosaico común (moteado)

Agentes causales: virus X (PVX) y S (PVS). Son los virus de la papa más comunes, presentes en casi todas partes (Popkova et al., 1980; De Jong et al., 2011).

Cómo reconocer:

  • En las hojas aparece un moteado verde claro (mosaico) — pequeñas manchas de diversas formas e intensidades. Los síntomas se ven mejor en tiempo nublado; con sol brillante son casi imperceptibles.
  • El virus X a menudo cursa de forma latente (sin síntomas), especialmente en variedades resistentes, pero el rendimiento se reduce en un 10–25 % (Ajátov et al., 2013).
  • El virus S causa un mosaico leve, palidez de las hojas y, a veces, nervaduras profundas.

Cómo se transmite:

  • Por contacto mecánico — al rozar las hojas de plantas vecinas, al cortar tubérculos con un cuchillo infectado, a través de herramientas y manos.
  • Por pulgones (tipo no persistente) — pero en menor medida.
  • El virus X puede ser transmitido por zoosporas del hongo Synchytrium endobioticum (agente de la verruga) y Phytophthora infestans (Ajátov et al., 2013).

Qué hacer:

  • Utilice material de siembra certificado, libre de los virus X y S.
  • Realice diagnósticos serológicos (ELISA) en laboratorios especializados.
  • Mantenga aislamiento espacial de las plantaciones de semilla respecto de las comerciales.

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Mosaico estriado y mosaico rugoso

Agente causal: virus Y (PVY). Es uno de los virus más dañinos de la papa. Las pérdidas de rendimiento pueden alcanzar el 80 % (Popkova et al., 1980; Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • Mosaico estriado: aparecen estrías y manchas necróticas de color marrón oscuro o negro a lo largo de las nervaduras de las hojas. En el envés, rayas oscuras. Las hojas afectadas mueren y cuelgan.
  • Mosaico rugoso (a menudo causado por infección mixta PVY + PVX): las hojas se vuelven arrugadas, los bordes se enrollan, son quebradizas. Las plantas están atrofiadas, no florecen o dan flores deformes; la vegetación termina 3–4 semanas antes (Ajátov et al., 2013).
  • En los tubérculos durante el almacenamiento pueden aparecer anillos necróticos hundidos.

Cómo se transmite:

  • Principal vector — pulgones (especialmente el pulgón verde del melocotón Myzus persicae) de forma no persistente (el virus no se multiplica en el vector, permanece en el estilete varias horas).
  • También se transmite mecánicamente — por contacto de plantas, corte de tubérculos.

Qué hacer:

  • Utilice material de siembra sano — esto es lo principal.
  • Control de pulgones. Destruya las malas hierbas — reservorios del virus (solanáceas). Utilice insecticidas sistémicos para proteger las plantaciones de semilla de los pulgones vectores.
  • Aislamiento espacial de las parcelas de semilla respecto de las comerciales (al menos 500 m).
  • Eliminación de plantas enfermas (rogué) durante la temporada de crecimiento — ante los primeros signos de enfermedad, arranque y destruya el arbusto.

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Enrollamiento de las hojas (virus L)

Agente causal: virus del enrollamiento de la hoja de la papa (PLRV). Es uno de los virus más peligrosos; las pérdidas de rendimiento alcanzan el 50 % (De Jong et al., 2011; Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • Las plantas infectadas tienen hojas enrolladas a lo largo de la nervadura central, especialmente en el nivel inferior. Las hojas se vuelven rígidas, crujientes y a menudo adquieren una coloración rosado-violácea (antociánica) en el envés.
  • El crecimiento de las plantas se ralentiza, los entrenudos se acortan.
  • En los tubérculos — necrosis reticular (oscurecimiento del sistema vascular), especialmente visible al corte. Los tubérculos producen brotes filiformes.

Cómo se transmite:

  • Solo por pulgones (tipo persistente). El pulgón debe alimentarse de una planta infectada durante varias horas para adquirir el virus y luego lo transmite durante toda su vida (el virus se multiplica en el cuerpo del vector) (Popkova et al., 1980).
  • El vector más activo es el pulgón verde del melocotón.

Qué hacer:

  • Solo material de siembra certificado. Es la única forma fiable de prevenir la enfermedad.
  • Control de pulgones en las plantaciones de semilla — insecticidas sistémicos (Cruiser, Actara, Confidor) para el tratamiento de tubérculos o pulverización foliar.
  • Siembra temprana y eliminación del follaje — reduce el período de contacto de las plantas con los pulgones.
  • Eliminación de plantas enfermas durante el rogué.

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Otras enfermedades virales

Enfermedad Agente causal Síntomas Características
Virus A (PVA) Virus A Mosaico leve, a veces necrosis. Reduce el rendimiento entre un 15–30 % en mezclas con otros virus. Transmitido por pulgones (no persistente). Raramente ocurre como monoinfección.
Virus M (PVM) Virus M Enrollamiento mosaico de las hojas, arrugamiento, manchas cloróticas. El rendimiento disminuye entre un 15–45 %. Transmitido por pulgones y también por semillas. El diagnóstico serológico es difícil debido a la baja concentración del virus (Ajátov et al., 2013).
Virus F (mosaico de Aucuba) Mosaico de Aucuba Manchas amarillas en las hojas («marmoleado»). Transmitido por pulgones y mecánicamente. Menos frecuente.
Virus R (sonajero del tabaco) Virus R (TRV) Necrosis en las hojas, deformaciones. En los tubérculos — necrosis anulares internas, arcos, estrías. Transmitido por nematodos del suelo (Trichodorus). Se encuentra en suelos ligeros y arenosos (Popkova et al., 1980).
Virus del mop-top (PMTV) Virus del mop-top Entrenudos cortos, hojas pequeñas rizadas, clorosis. En los tubérculos — necrosis concéntricas (anillos, arcos). Transmitido por zoosporas del hongo Spongospora subterranea (agente de la sarna polvorienta). Se encuentra en regiones con esta enfermedad (Caliskan et al., 2023).
Tuberculosis fusiforme (gótica) Viroide (PSTV) Los tubérculos se alargan, adquieren forma de huso o pera. Hojas pequeñas, estrechas, en ángulos agudos. Se transmite mecánicamente, por pulgones, semillas y polen. Muy resistente a factores externos. Pérdidas de rendimiento hasta el 50–90 % (Ajátov et al., 2013).

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5.3. Cómo distinguir las enfermedades virales de otras

Característica Enfermedad viral Enfermedad fúngica/bacteriana Trastorno fisiológico
Dispersión en el campo Focal, a menudo a partir de tubérculos enfermos Puede ser uniforme o focal A menudo manchada (depende del microrelieve, tipo de suelo)
Naturaleza de los síntomas Mosaico, deformación, clorosis, enrollamiento, necrosis Manchas con revestimiento, podredumbre, marchitez con oscurecimiento vascular Necrosis marginales, clorosis, deformidades
Transmisión Por pulgones, mecánicamente, nematodos Esporas, bacterias en el suelo, tubérculos infectados No infecciosa
Tratamiento ¡No tiene cura! Solo eliminación Parcialmente tratable con fungicidas/bactericidas Se corrige normalizando las condiciones

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5.4. Medidas prácticas de protección contra enfermedades virales

Principio fundamental: los virus no se curan — solo se previenen. Todo el control se reduce a prevenir la infección y sanear el material de siembra.

Material de siembra sano

  • Compre semillas certificadas. Es el método principal y más eficaz para evitar enfermedades virales. La certificación incluye pruebas de virus (ELISA, PCR) y la limitación del número de reproducciones (generalmente hasta 6 generaciones).
  • Selección clonal. En pequeñas explotaciones y huertos familiares, puede practicar la selección clonal: marque los arbustos más sanos y productivos, recoja los tubérculos por separado y utilícelos para la siembra al año siguiente.
  • Cultivo de meristemas. Es el «estándar de oro» para obtener material libre de virus. A partir de la yema apical (meristemo) en condiciones estériles se cultiva una planta libre de virus. Luego se multiplica hasta obtener tubérculos de siembra (Popkova et al., 1980). Este método está disponible en laboratorios especializados y proporciona el material de siembra de mayor calidad.

Protección contra los vectores

  • Control de pulgones. Son los principales vectores de la mayoría de los virus. Utilice insecticidas sistémicos para el tratamiento de los tubérculos antes de la siembra (Cruiser, Actara) — protegen las plantas durante 1,5–2 meses. Durante la temporada de crecimiento, especialmente en las plantaciones de semilla, realice pulverizaciones con insecticidas (Karate Zeon, Confidor Extra), basándose en los avisos de aparición de pulgones (Ajátov et al., 2013).
  • Control de malas hierbas. Muchas malas hierbas (solanáceas, correhuela, cerraja) son reservorios de virus y vectores. Elimínelas de los campos y alrededores.
  • Aislamiento espacial. Las plantaciones de semilla deben estar al menos a 500 m de las comerciales, y aún más lejos de invernaderos y jardines (donde pueden invernar los pulgones).
  • Cultivos barrera. Las plantaciones de papa de semilla pueden rodearse de cultivos de tallo alto (maíz, girasol) que atrapan a los pulgones vectores.

Prácticas agronómicas

  • Siembra temprana con tubérculos pre-germinados. Acelera el desarrollo de las plantas, permitiéndoles «escapar» del pico de vuelo de los pulgones.
  • Mínimo laboreo mecánico. Menos tratamientos entre hileras — menos propagación por contacto de los virus. Utilice herbicidas para el control de malas hierbas en lugar de cultivaciones entre hileras.
  • Eliminación temprana del follaje. En las plantaciones de semilla, el follaje se corta 10–14 días antes de la cosecha para evitar la infección de los tubérculos jóvenes por virus (Ajátov et al., 2013).
  • Rogué. Inspeccione las plantaciones con regularidad (2–3 veces por temporada) y elimine todas las plantas con síntomas sospechosos (mosaico, enrollamiento, clorosis). Esto reduce significativamente la acumulación de infección.

Variedades resistentes

Algunas variedades poseen resistencia relativa a los virus. Por ejemplo, las variedades Zekura, Lady Rosetta, Moskovski, Pushkinski y Udacha tienen mayor resistencia a las enfermedades virales (Ajátov et al., 2013). Sin embargo, recuerde: la resistencia no es inmunidad. Incluso las variedades resistentes pueden infectarse bajo una alta presión viral.

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5.5. ¿Cuándo ya no se puede ayudar a la planta?

Respuesta: tan pronto como detecte síntomas virales — la planta no tiene remedio. No puede ser curada con ningún preparado. La única acción correcta es eliminar y destruir (quemar) inmediatamente la planta enferma junto con las raíces y los tubérculos (especialmente si se trata de un foco aislado). Esto evita que el virus se propague a los arbustos vecinos.

Conclusión práctica

Las enfermedades virales de la papa son las más difíciles de controlar. No tienen cura, se propagan rápidamente y se acumulan en el material de siembra. Su principal herramienta es la prevención: material de siembra sano, control de pulgones, eliminación de plantas enfermas, prácticas agronómicas adecuadas. Para la agricultura de aficionados y de pequeña escala, las semillas certificadas no son un lujo, sino una necesidad. Si sospecha de infección viral, realice un diagnóstico (en laboratorio — ELISA o PCR) y reemplace el material de siembra por uno sano. Esta es la única manera de preservar las cosechas futuras.

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6. ¿Cuándo la planta ya no tiene salvación? Signos de desesperanza y acciones correctas

En los capítulos anteriores hemos analizado en detalle cómo reconocer las enfermedades de la papa. Pero la pregunta práctica más importante para cualquier cultivador es: ¿cuándo se puede aún luchar y cuándo el tiempo y el esfuerzo ya son inútiles? La esperanza equivocada en un «medicamento milagroso» o la demora en tomar una decisión a menudo llevan a que la enfermedad se propague a las plantas vecinas y las pérdidas de cosecha sean catastróficas. En este capítulo ofrecemos criterios claros para ayudarle a tomar la decisión correcta: tratar, eliminar o destruir de inmediato.

6.1. Signos de que la planta no se puede salvar

Regla principal: si la enfermedad está causada por un virus, viroide o infección bacteriana sistémica, es imposible curar la planta. Ningún fungicida, biopreparado o «remedio casero» le devolverá la salud. En estos casos, la única acción razonable es el aislamiento y destrucción inmediatos.

Enfermedades virales y por viroides — sin cura

Como ya hemos visto en el capítulo 5, los virus y viroides viven y se reproducen solo dentro de las células vivas de la planta. No tienen metabolismo propio y están completamente integrados en los procesos celulares. Es imposible destruir el virus sin matar la propia planta (Popkova et al., 1980; Ajátov et al., 2013).

Señales de que está ante un virus (y el tratamiento es inútil):

  • Mosaico (moteado, amarillamiento) en las hojas — especialmente si se combina con deformación (arrugamiento, enrollamiento, folíolos filiformes).
  • Enrollamiento de las hojas en forma de tubo o barco, especialmente con coloración antociánica (rojo-violácea) en el envés.
  • Retraso acusado del crecimiento (enanismo) a pesar de los cuidados normales.
  • En los tubérculos: forma deformada (huso, pera), necrosis reticular o concéntrica al corte, brotes filiformes.
  • Si observa un arbusto aislado con estos síntomas y plantas sanas a su alrededor, indica una infección reciente (p. ej., por pulgones). Cuanto más rápido elimine ese arbusto, mayor será la probabilidad de detener la propagación.

Qué hacer: Arranque inmediatamente el arbusto con raíces y tubérculos, colóquelo en una bolsa hermética y quémelo o retírelo del terreno. No ponga los tubérculos y el follaje enfermos en el compost — los virus pueden sobrevivir e infectar otros cultivos.

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Enfermedades bacterianas sistémicas — podredumbre anular y parda

Las bacterias Clavibacter michiganensis subsp. sepedonicus (podredumbre anular) y Ralstonia solanacearum (podredumbre parda) obstruyen rápidamente los vasos, causando marchitez y putrefacción. Se extienden por el sistema vascular y la pulverización local no tiene efecto (Kirk y Wharton, 2014).

Señales de que la planta ya no tiene salvación:

  • Marchitez repentina de uno o varios tallos (con humedad del suelo normal).
  • En un corte del tallo o del tubérculo se observa oscurecimiento y ablandamiento del anillo vascular; al presionar, se libera un exudado mucoso (amarillo, cremoso o blanco sucio).
  • Los tubérculos se pudren, a menudo desde el extremo del estolón, con olor característico.

Qué hacer: Estas enfermedades son de cuarentena. Ante la menor sospecha, contacte inmediatamente con el servicio regional de cuarentena vegetal. Destruya toda la planta con un terrón de tierra (quémela). Desinfecte las herramientas que hayan estado en contacto con la planta con solución de sulfato de cobre al 3 % o lejía. No utilice esa parcela para plantar solanáceas durante al menos 3–4 años (Popkova et al., 1980; Ajátov et al., 2013).

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Tizón tardío grave — cuando el follaje está destruido y los tubérculos ya están infectados

El tizón tardío es una enfermedad de evolución rápida. Si nota los primeros signos (manchas pardas en las hojas con revestimiento blanco en el envés), puede intentar salvar las plantaciones con fungicidas (véase capítulo 2). Sin embargo, hay situaciones en las que la pulverización ya es inútil:

  • El follaje está dañado en más del 50–70 %; las hojas y los tallos se han ennegrecido y están muriendo.
  • El tiempo húmedo continúa y las esporas del hongo se dispersan activamente.
  • Los tubérculos ya han comenzado a infectarse — aparecen manchas pardas y firmes (véase capítulo 3).

Qué hacer: En este caso, salvar el follaje ya es tarde. Su tarea es minimizar las pérdidas de tubérculos.

  • Corte y retire inmediatamente todo el follaje (quémelo o retírelo del campo). Esto detiene la llegada de esporas al suelo y a los tubérculos.
  • Espere 10–14 días antes de la cosecha para que los tubérculos se endurezcan (la piel se engrose) y disminuya la probabilidad de infección.
  • Coseche en tiempo seco. Seque bien los tubérculos antes del almacenamiento. Descarte todos los ejemplares sospechosos.
  • Almacene a temperatura reducida (2–3 °C) y con buena ventilación para detener el desarrollo de la podredumbre en el almacén.

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6.2. Qué hacer con las plantas enfermas — instrucciones paso a paso

Cuando haya decidido que la planta no tiene remedio, actúe rápida y decididamente:

1. Detenga la propagación. Suspenda el riego, la cultivación, la poda en esa zona para no transferir la infección a plantas sanas.

2. Arranque toda la planta junto con las raíces y el terrón de tierra adyacente. Para enfermedades virales y bacterianas, esto es crítico porque el patógeno puede sobrevivir en el suelo y en los restos radiculares.

3. Coloque el material extraído en una bolsa de plástico hermética (para que las esporas e insectos no se dispersen) y quémelo. No lo ponga en la pila de compost — la mayoría de los patógenos no mueren durante el compostaje ordinario.

4. Desinfecte las herramientas que hayan estado en contacto con la planta enferma (pala, cuchillo, guantes). Utilice solución de sulfato de cobre al 3 %, solución de lejía al 5 % o alcohol al 70 %.

5. Inspeccione cuidadosamente las plantas vecinas. Si observa síntomas iniciales (manchas aisladas, mosaico leve) — quizás aún puedan salvarse con fungicidas (para enfermedades fúngicas) o, si es un virus, retírelas también antes de que la infección avance.

6. Para el futuro: reemplace el material de siembra — es la forma más fiable de evitar repetir el problema la próxima temporada.

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6.3. La prevención — la base del éxito

Las enfermedades de la papa son más fáciles de prevenir que de curar (y aún más, de «salvar» plantas desesperadas). Esto es lo que puede hacer antes de la siembra y durante la temporada para minimizar los riesgos:

  • Utilice solo material de siembra certificado (o analizado para detectar enfermedades). Los tubérculos sanos son el 80 % del éxito.
  • Siga la rotación de cultivos. No plante papa en el mismo lugar más de una vez cada 3–4 años. Los mejores antecesores son cereales, leguminosas, pastos perennes. Evite las solanáceas (tomates, pimientos, berenjenas) — comparten enfermedades comunes.
  • Proporcione una nutrición equilibrada. El exceso de nitrógeno reduce la resistencia, mientras que el potasio y el fósforo suficientes la aumentan.
  • Inspeccione regularmente las plantaciones (al menos una vez por semana, y en tiempo lluvioso, más a menudo). La detección temprana es la clave para salvar la cosecha.
  • Realice tratamientos preventivos contra enfermedades fúngicas (caldo bordelés, oxicloruro de cobre) durante los períodos favorables para su desarrollo (húmedo, cálido).
  • Destruya las malas hierbas (albergan enfermedades y vectores) y los desechos de papa (montones de tubérculos descartados).
  • Almacene los tubérculos adecuadamente. Proporcione un período de curación (1–2 semanas a 15–20 °C y alta humedad) para la cicatrización de heridas, luego baje la temperatura a 2–4 °C y mantenga la humedad al 85–90 % con buena ventilación.

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6.4. Conclusión práctica: tabla de decisión rápida

Para ayudarle a tomar una decisión rápida en una situación crítica, ofrecemos esta sencilla tabla de referencia:

Tipo de enfermedad / síntoma ¿Se puede salvar? Sus acciones
Arbusto aislado con síntomas virales (mosaico, enrollamiento, enanismo) No (la planta no se cura) Retire y queme inmediatamente junto con raíces y tubérculos. Desinfecte las herramientas.
Arbusto aislado con marchitez y exudado mucoso al corte (podredumbre anular / parda) No (cuarentena) Retire, queme y notifique al servicio de cuarentena. No plante solanáceas en ese lugar durante 3–4 años.
Tizón tardío en el follaje — primeras manchas (menos del 10–20 % de las hojas) (con tratamiento oportuno) Pulverice con fungicida sistémico de contacto (Ridomil Gold, Tanos, Infinito). Repita cada 7–10 días en tiempo lluvioso.
Tizón tardío — más del 50 % del follaje afectado No (el follaje no se recupera) Corte y queme el follaje. Coseche después de 10–14 días, clasifique cuidadosamente, seque. Almacene a baja temperatura.
Alternariosis (mancha seca) — manchas aisladas (con tratamiento) Retire las hojas muy afectadas, pulverice con fungicidas (caldo bordelés, estrobilurinas). Mejore la nutrición (potasio).
Sarna común en los tubérculos No (es un defecto que no se trata en los tubérculos ya crecidos) En la temporada actual — solo clasificación. Para el futuro — ajuste el pH del suelo, riego durante la tuberización, variedades resistentes.
Podredumbre blanda de los tubérculos durante el almacenamiento No (el tubérculo ya está destruido) Retire inmediatamente todos los tubérculos podridos, baje la temperatura, mejore la ventilación.

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Conclusión final

La papa es un cultivo generoso pero exigente. Sus principales enemigos son las enfermedades que acechan desde la siembra hasta el almacenamiento. Hemos recorrido todas las etapas: desde las causas de la vulnerabilidad hasta las enfermedades específicas del follaje, los tubérculos y el sistema vascular, y también hemos examinado la amenaza invisible pero más peligrosa: los virus.

La lección principal que queríamos transmitir: en la mayoría de los casos, una enfermedad se puede prevenir o detener en una etapa temprana. Pero cuando los signos se vuelven sistémicos o virales, no dude. Eliminar una planta enferma no es una pérdida; es salvar el resto de la cosecha.

Esperamos que esta guía práctica le ayude a cuidar sus plantaciones con confianza, a reconocer las amenazas a tiempo y a tomar las decisiones correctas. ¡Le deseamos una cosecha abundante y tubérculos fuertes y sanos!

Referencias

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