Formación de plantas

Actualizado: 25 Junio 2026 Русский English

Muchos horticultores que cultivan pimiento por primera vez se preguntan: “¿Es necesario formarlo como los tomates?”. La respuesta no es sencilla. A diferencia del tomate, donde el despunte es casi obligatorio, el pimiento requiere un enfoque más selectivo. En este artículo analizaremos cuándo y por qué se forma el pimiento, y cuándo estas técnicas no solo son inútiles, sino perjudiciales.

1. ¿Se forman los pimientos? Dependencia de la variedad y las condiciones de cultivo

La respuesta corta es: se forman, pero no siempre ni todas las variedades.

¿Por qué se puede formar el pimiento?

El pimiento tiene una característica única: su tallo se ramifica de forma dicotómica, es decir, cada brote termina en una flor y, a partir de las axilas de las dos hojas inferiores, crecen dos nuevos brotes de continuación (Swiader, 1992; Wien & Stützel, 2020). Esto crea una “horquilla” natural. Es precisamente esta particularidad estructural la que permite manejar la planta.

¿De qué depende la necesidad de formación?

1. Del tipo de variedad (altura y vigor)

  • Variedades bajas y compactas (de tallo corto, enanas): la formación a menudo no es necesaria. Tienen entrenudos cortos y ramificación débil (Autko et al., 2012). La planta forma por sí sola un arbusto compacto, y eliminar brotes solo puede reducir el rendimiento.
  • Variedades de vigor medio: se recomienda una formación moderada: eliminar los brotes más débiles y limitar las primeras flores.
  • Variedades altas y vigorosas (especialmente para invernaderos y cultivo protegido): la formación es obligatoria. Sin ella, las plantas se densifican, ventilan peor, los frutos se hacen más pequeños y el rendimiento disminuye (Kotov & Adritskaya, 2016).

2. De las condiciones de cultivo

  • Aire libre (clima templado): solo se forman las variedades altas. En las bajas, basta con eliminar la flor “coronaria” y realizar el tutoreo.
  • Invernaderos y túneles (cultivo protegido): aquí la formación es más relevante. En invernadero, las plantas pueden crecer hasta 2 m y fructificar durante 7 meses (Autko et al., 2012). Sin control del crecimiento, se convierten en una maraña impenetrable.
  • Regiones con verano corto (zonas del norte): es imprescindible limitar el número de cuajados y despuntar las puntas para que los frutos maduren antes del frío.
  • Regiones con estación cálida prolongada (sur, subtropicales): las plantas pueden vegetar más tiempo, por lo que la formación no se orienta a acelerar la maduración, sino a optimizar la carga y prolongar la fructificación.

3. Del tipo de pimiento: picante vs. dulce

  • Pimiento dulce (morrón): se forma con mayor frecuencia. Los frutos grandes suponen una alta demanda para la planta, por lo que eliminar brotes superfluos ayuda a redirigir los nutrientes hacia los cuajados y a mejorar la calidad del fruto.
  • Pimiento picante (chile, cayena, jalapeño): se forma con menos frecuencia, especialmente cuando se cultiva para especia (frutos secos). Pero para obtener frutos grandes y carnosos (por ejemplo, ancho, poblano) se utilizan las mismas técnicas que para el dulce (Swiader, 1992).

La regla de oro

La formación del pimiento no es un ritual obligatorio, sino una herramienta para resolver tareas concretas: aumentar el tamaño del fruto, acelerar la maduración, mejorar la ventilación y facilitar el cuidado. Si el arbusto crece bien, no se densifica y da una excelente cosecha, quizá no necesite su “intervención”.

2. La primera flor coronaria: ¿eliminar o no?

Una de las preguntas más frecuentes entre los horticultores novatos es: “¿Hay que eliminar la primera flor del pimiento?”. Las opiniones están divididas: algunos aseguran que es una técnica obligatoria, otros la consideran una pérdida de cosecha. Veamos cuál es la fisiología y cuándo esta decisión está realmente justificada.

¿Qué es la “flor coronaria”?

El pimiento tiene una peculiaridad: el tallo principal, tras formar de 8 a 15 hojas, termina en una flor: esa es la primera flor coronaria (Wien & Stützel, 2020). De las dos yemas axilares situadas debajo de ella crecen dos nuevos brotes, formando la primera horquilla. Esta flor se forma ya en la etapa de plántula y suele aparecer incluso antes del trasplante.

¿Por qué eliminarla? La lógica principal

Eliminar la primera flor persigue un objetivo: permitir que la planta desarrolle una masa vegetativa potente antes de empezar a gastar recursos en la formación de frutos.

La fisiología es sencilla. La planta es un sistema con una reserva limitada de asimilados (productos de la fotosíntesis). Si la flor es polinizada y comienza a cuajar el fruto, toda la energía del arbusto se desvía hacia el engorde de ese fruto. El crecimiento del tallo y de las hojas se ralentiza o se detiene. Como resultado, la planta queda baja, débil, con pocas hojas y, por tanto, la cosecha futura será modesta, porque cuanto mayor es el aparato foliar, mayor es la fotosíntesis y más grandes y numerosos serán los frutos (Swiader, 1992).

Al eliminar la flor coronaria, retrasamos la fructificación entre 1 y 2 semanas, pero durante ese tiempo el arbusto logra formar 2 o 3 brotes de continuación fuertes, desarrollar un sistema radicular potente y aumentar su superficie foliar. Al final, la planta entra en fructificación más fuerte y el rendimiento total de la temporada es mayor (Kotov & Adritskaya, 2016).

¿Cuándo es realmente beneficioso eliminar la flor coronaria?

1. Para variedades altas en cultivo protegido (invernaderos, túneles). En invernadero, la temporada es larga (hasta 7–8 meses) y hay tiempo para desarrollar el arbusto. Eliminar la primera flor se amortiza con creces: las plantas forman 3–4 brotes fuertes y el rendimiento aumenta entre un 20 y un 30% (Russo, 2012).

2. Para pimientos dulces de fruto grande (morrones, de pared gruesa). Los frutos grandes requieren muchos recursos. Si el arbusto es débil, los frutos serán pequeños y deformes. Eliminar la primera flor permite “fortalecer” la planta antes de la carga.

3. Cuando se cultiva con plántula en regiones de temporada cálida y larga (sur, subtropicales). Si la temporada lo permite, es mejor sacrificar las primeras flores para obtener un arbusto más vigoroso y una mayor cosecha total.

¿Cuándo NO eliminar (o incluso es perjudicial)?

1. Para variedades bajas y enanas (de tallo corto, precoces). En estas variedades, el programa de crecimiento está genéticamente limitado: no desarrollan un arbusto grande aunque se elimine la flor. Eliminarla solo le privará de una cosecha temprana sin aumentar la total (Autko et al., 2012).

2. Con verano corto (regiones del norte, alta montaña). Cada día cuenta. Si se elimina la primera flor, los frutos de la siguiente oleada pueden no madurar antes del frío. En estas condiciones, se deja la primera flor para garantizar al menos algunos frutos.

3. Para pimientos picantes de fruto pequeño (chile, cayena, jalapeño). No necesitan un arbusto grande para formar frutos grandes. Los pimientos pequeños cuajan en gran cantidad incluso en plantas pequeñas. Eliminar la flor aquí apenas afecta al rendimiento final, pero retrasa la primera obtención de especia.

4. Si la plántula ha crecido demasiado o está debilitada. Si la planta ya está floreciendo en el trasplante y tiene aspecto débil, eliminar la flor puede retrasarla aún más. Mejor dejarla: que dé al menos un fruto y luego igualmente crecerá.

¿Cómo eliminar correctamente?

Se elimina la flor cuando aún es capullo, antes de que se abra. Se hace con tijeras de podar afiladas y limpias, o simplemente se pellizca con las uñas, procurando no dañar las yemas axilares que están debajo. Importante: se elimina solo la flor, no toda la punta del brote. El brote de continuación permanece intacto.

Una visión alternativa: ¿se puede dejar y no perder cosecha?

Algunos horticultores, especialmente en jardinería amateur, dejan la primera flor y luego, cuando el fruto empieza a crecer, lo eliminan cuando alcanza el tamaño de un guisante. Esta técnica le da a la planta la señal de “la floración ha tenido lugar, ahora es momento de desarrollar brotes”, pero ahorra recursos porque el ovario se elimina en una fase temprana, antes de que se hayan gastado muchos asimilados. Sin embargo, es un método más laborioso y su eficacia no está confirmada por investigaciones.

Regla práctica final

  • Pimiento dulce alto en invernadero: eliminar.
  • Pimiento bajo o picante en aire libre: dejar.
  • Si no está seguro de la variedad, deje una flor en 2 o 3 plantas y compare el resultado al final de la temporada. Es la mejor decisión para su parcela concreta.

3. Formación en 2–3 tallos: cómo y por qué

Ya sabe que el tallo del pimiento se ramifica de forma dicotómica: cada brote termina en una flor y, de las dos yemas axilares situadas debajo, crecen dos nuevos brotes de continuación. Si no se hace nada, el número de brotes se duplica en cada nivel: 1 → 2 → 4 → 8 → 16. En invernadero o con temporada larga, ese arbusto se convierte en una auténtica jungla. El exceso de densidad provoca enfermedades, mala ventilación, reducción del cuajado y frutos más pequeños (Wien & Stützel, 2020). La formación en 2–3 tallos es una limitación consciente del número de brotes fructíferos para gestionar la carga y la calidad de la cosecha.

¿Por qué exactamente 2–3 tallos y no 1 o 5?

Un solo tallo es antinatural para el pimiento. La planta está genéticamente programada para ramificarse, y si se eliminan todos los brotes laterales, el rendimiento cae bruscamente, ya que la mayoría de los frutos se forman en las ramas de segundo y tercer orden (Swiader, 1992).

Cuatro o más tallos provocan densificación. Los brotes compiten por luz, nutrientes y espacio. Como resultado, los frutos son más pequeños, maduran más tarde y el riesgo de enfermedades fúngicas aumenta debido a la mala circulación del aire (Kotov & Adritskaya, 2016).

El óptimo son 2 o 3 tallos. Este número permite:

  • distribuir uniformemente los asimilados entre frutos y hojas;
  • garantizar una buena iluminación de todos los niveles;
  • mantener la manejabilidad del arbusto (fácil de tutelar, tratar y cosechar).

¿Cuándo elegir 2 tallos y cuándo 3?

La elección depende del vigor de la variedad, las condiciones de cultivo y sus objetivos.

2 tallos — la opción estándar para la mayoría de las variedades altas en invernaderos y túneles, especialmente en tecnología intensiva (iluminación suplementaria, fertilización con CO₂). Con dos tallos, la carga es moderada, los frutos son más grandes y maduran más rápido. Esta opción se usa más en el norte de Europa, Canadá y regiones con período de luz limitado (Russo, 2012). La formación en dos tallos (espaldera en V) es popular en los Países Bajos (Russo, 2012).

3 tallos — para variedades muy vigorosas y en regiones con estación soleada prolongada (zonas del sur, Mediterráneo, subtropicales). Tres tallos dan más frutos, pero algo más pequeños. Esta opción —el “sistema español” sin poda intensiva— se usa en España y México (Russo, 2012). En aire libre con verano corto, tres tallos pueden retrasar la maduración, por lo que solo se dejan para variedades de media y tardía estación cuando hay suficiente calor.

Cómo formar correctamente el arbusto en 2–3 tallos: paso a paso

Paso 1. Esperar la primera horquilla (primera flor coronaria).

Eliminar la flor coronaria (si se decidió hacerlo) y observar cómo crecen los brotes de las dos yemas axilares que están debajo. Esos serán los futuros tallos principales (llamados brotes de continuación o líderes). Suelen aparecer simultáneamente y tener aproximadamente el mismo vigor.

Paso 2. Seleccionar los líderes.

De todos los brotes que aparecen en la horquilla, dejar los 2 más fuertes (para formación en dos tallos) o los 3 más fuertes (para tres tallos). Eliminar todos los demás brotes que puedan aparecer en las axilas de las hojas por debajo de la horquilla: son estériles o producen frutos muy pequeños (se llaman “chupones” o “brotes de agua”).

Importante: si la variedad forma inicialmente no 2, sino 3–4 brotes en la horquilla (ocurre en algunas variedades de fruto grande), dejar 2–3 de los más prometedores y despuntar el resto.

Paso 3. Conducir cada tallo de forma independiente.

Atar cada brote dejado a un soporte individual o a una cuerda. A partir de ahí, se ramificará de la misma manera: en cada nivel siguiente, de las axilas de las dos hojas superiores se formarán nuevos brotes. También se pueden limitar, pero de forma selectiva.

Paso 4. Controlar la ramificación en cada tallo.

En cada líder, por lo general se dejan todos los brotes que aparecen, pero si es necesario se aclaran los más débiles. Sin embargo, en invernaderos comerciales se aplica a menudo el siguiente principio: en cada nueva horquilla se deja solo un brote de continuación (es decir, no se permite que se duplique, sino que se conduce el tallo como un “hilo único”). Esto simplifica el cuidado, pero requiere más experiencia. Para aficionados, es más sencillo dejar ambos brotes en cada horquilla, pero entonces hay que vigilar que no haya más de 3–4 ramas activamente fructíferas en un mismo tallo.

Paso 5. Regulación de la carga de frutos y despunte de las puntas.

Cuando en cada tallo se haya cuajado el número deseado de frutos (normalmente 4–6 por tallo para variedades de fruto grande), se despuntan las puntas de los brotes por encima del último fruto, dejando 1–2 hojas por encima de él. Esto obliga a la planta a dirigir toda su energía al engorde de los frutos ya cuajados, en lugar de al crecimiento de nuevos brotes (Kotov & Adritskaya, 2016). Más detalles en el capítulo 6.

Particularidades para diferentes condiciones

Para aire libre en clima templado:

  • Dejar 2–3 tallos solo en variedades altas.
  • En las bajas no se necesita formación: basta con eliminar los brotes laterales por debajo de la primera horquilla y tutelar.
  • Con temporada corta, es mejor elegir 2 tallos para acelerar la maduración.

Para invernaderos y túneles:

  • Formar siempre en 2–3 tallos; de lo contrario, el rendimiento cae por densificación.
  • Usar espaldera vertical con cada tallo atado por separado.
  • En invernaderos de ciclo largo (hasta 8–10 meses) se pueden conducir 3 tallos, pero entonces se necesitará una nutrición y riego más intensivos.

Para pimientos picantes:

  • Si se cultivan para secado o especia, normalmente no se necesita formación: los frutos pequeños cuajan bien en todos los brotes.
  • Sin embargo, para variedades picantes de fruto grande (ancho, poblano) se aplican las mismas reglas que para los dulces.

Errores típicos en la formación en 2–3 tallos

1. Dejar demasiados brotes — por miedo a perder cosecha. El resultado es que el arbusto se densifica y los frutos se hacen pequeños.

2. Eliminar las hojas de los tallos, especialmente las inferiores, demasiado pronto — reduce la fotosíntesis y retrasa el crecimiento.

3. Despunte tardío de las puntas — cuando los frutos ya son grandes y la planta sigue creciendo en altura, los nutrientes se dispersan y los frutos no alcanzan su tamaño máximo.

4. No atar cada tallo — los frutos pesados pueden romper el brote por la base.

Consejo práctico

Comience con dos tallos si es principiante. Es la opción más fiable y probada. A medida que adquiera experiencia, podrá experimentar con tres tallos, especialmente si cultiva híbridos vigorosos. Recuerde: en cualquier caso, la formación es un cuidado continuo durante toda la temporada, no una acción puntual.

4. Eliminación de brotes laterales y hojas: cuándo está justificado y cuándo es perjudicial

El pimiento, al igual que el tomate, produce brotes laterales en las axilas de las hojas: los chupones. Pero mientras que en el tomate se eliminan casi siempre, en el pimiento el enfoque es más sutil. A menudo, los horticultores trasladan los hábitos del tomate al pimiento y dañan la planta innecesariamente. Veamos qué brotes y hojas conviene realmente eliminar y cuáles es mejor dejar.

¿En qué se diferencian los chupones del pimiento de los del tomate?

En el tomate, el chupón es un competidor que resta nutrientes al racimo principal, pero rara vez da una cosecha completa. En el pimiento es diferente. Los chupones del pimiento son brotes de continuación, es decir, en ellos se forma la mayor parte de la cosecha (Wien & Stützel, 2020). Cada horquilla da dos nuevos brotes, y si se eliminan, la planta pierde su potencial de fructificación. Por lo tanto, no se aplica el despunte masivo del pimiento como el del tomate (Swiader, 1992).

Sin embargo, esto no significa que no haya que eliminar nada. Hay tres tipos de brotes que realmente conviene eliminar:

1. Chupones que crecen por debajo de la primera horquilla (desde las axilas inferiores). Suelen ser débiles, dan frutos pequeños y retrasan el crecimiento de los brotes principales. Se eliminan en cuanto aparecen (Kotov & Adritskaya, 2016).

2. Los brotes más débiles de la horquilla (si hay más de dos). En algunas variedades se forman 3–4 brotes en la horquilla. Solo se dejan 2–3 de los más fuertes, y el resto se elimina (Russo, 2012).

3. Brotes interiores dirigidos hacia el centro del arbusto (que densifican). Empeoran la ventilación, crean sombra y no producen frutos de calidad. Se eliminan, especialmente en invernaderos, donde la circulación del aire es importante.

Chupones que NO se eliminan

Todos los brotes de continuación que se forman en las horquillas de los tallos principales se dejan. Son ellos los que llevan la cosecha principal. Si ha formado el arbusto en 2–3 tallos, cada uno de ellos se ramificará, y esos nuevos brotes son sus futuras ramas fructíferas. Eliminarlos significa reducir el rendimiento.

Eliminación de hojas: cuándo y por qué

A diferencia de los chupones, la eliminación de hojas en el pimiento es una técnica más extendida. Su objetivo es mejorar la iluminación de los frutos y la ventilación de la parte inferior del arbusto.

Cuándo es útil eliminar hojas:

1. Hojas inferiores que tocan el suelo o están apoyadas en él. Suelen infectarse con enfermedades fúngicas (mildiu, podredumbre gris) y se convierten en fuente de infección. Se eliminan hasta la primera horquilla (Kotov & Adritskaya, 2016).

2. Hojas que sombrean mucho los frutos (especialmente en invernadero). Los frutos del pimiento necesitan luz para colorear, acumular azúcares y vitaminas. Si las hojas cubren densamente los frutos, la cosecha puede ser pálida y menos dulce (Russo, 2012). Se eliminan 1–2 hojas por encima del cuajado.

3. Hojas amarillentas, viejas o dañadas. Ya no fotosintetizan, pero siguen consumiendo recursos (respiración, mantenimiento de estructura). Su eliminación beneficia a la planta (Swiader, 1992).

4. Hojas en la parte inferior del tallo si dificultan el paso, el cuidado o la recolección. Especialmente relevante en invernaderos con calles estrechas.

5. Hojas en plantaciones densas. Si plantó los pimientos demasiado juntos, eliminar 1–2 hojas de cada planta puede mejorar la iluminación general y reducir el riesgo de enfermedades (Wien & Stützel, 2020).

Cuándo es perjudicial eliminar hojas:

1. En plantas jóvenes (antes de la primera horquilla). Eliminar hojas antes de que se haya formado un arbusto completo retrasa el crecimiento y pospone la fructificación. La planta necesita toda su masa foliar para la fotosíntesis.

2. En tiempo caluroso y seco. Las hojas protegen los frutos de las quemaduras solares (golpe de sol). Si se eliminan, especialmente en aire libre, los frutos pueden sufrir quemaduras: manchas blancas y blandas que luego se pudren (Wien & Stützel, 2020; Swiader, 1992).

3. Cuando hay déficit de agua. Cuantas menos hojas, menos agua se evapora, pero con calor intenso son precisamente las hojas las que ayudan a la planta a refrescarse. Los tallos y frutos desnudos sufren por el sobrecalentamiento.

4. En variedades bajas. En ellas, las hojas son casi todo el aparato fotosintético. Eliminar incluso las hojas inferiores reduce drásticamente el rendimiento.

Cómo eliminar correctamente hojas y chupones

  • El mejor momento es por la mañana de un día seco. Así las heridas se secan antes de la noche y hay menos riesgo de infecciones (Kotov & Adritskaya, 2016).
  • Utilice herramientas afiladas y limpias. Tijeras de podar o tijeras para hojas, uñas para los chupones. Si elimina un chupón, hágalo antes de que crezca más de 5 cm; entonces es fácil arrancarlo y la herida es pequeña.
  • No deje muñones. Al eliminar un chupón o una hoja, córtelo por la base para que no queden pecíolos sobresalientes que puedan pudrirse (Autko et al., 2012).
  • No elimine más de 1–2 hojas por planta en una sola sesión. La eliminación masiva es un estrés para el pimiento. Es mejor hacerlo de forma regular y paulatina (por ejemplo, una vez por semana).

Esquema práctico para el aficionado

1. Trasplantadas las plántulas: no eliminar nada hasta la primera horquilla. Solo regar y abonar.

2. Aparece la primera horquilla: eliminar todos los chupones por debajo de ella. Si se formaron 3–4 brotes, dejar 2–3 de los más fuertes.

3. Durante el crecimiento activo (antes del inicio de la fructificación masiva): eliminar las hojas inferiores amarillentas y las que tocan el suelo. En invernadero, también 1–2 hojas por encima de cada cuajado para iluminar los frutos.

4. Durante la fructificación: vigilar el exceso de densidad. Si el arbusto es muy denso, eliminar algunas hojas interiores y brotes débiles dirigidos hacia el centro.

5. 3–4 semanas antes del final de la temporada: eliminar las hojas superiores por encima de los últimos cuajados para dirigir los nutrientes al engorde de los frutos (véase el capítulo 6).

Errores clave

1. Eliminar demasiado pronto hojas verdes sanas — reduce la fotosíntesis y el rendimiento.

2. Eliminar hojas con calor intenso — provoca quemaduras en los frutos.

3. Eliminación tardía de chupones (cuando ya son grandes) — la herida es grande y tarda en cicatrizar, aumenta el riesgo de infecciones.

4. Eliminar muchas hojas de una vez — estrés severo; la planta puede “paralizarse” y detener el crecimiento de los ovarios.

5. Tutoreo y soporte: prevención de roturas

El pimiento es una planta con una propiedad asombrosa: puede romperse bajo su propio peso. Tallos frágiles, especialmente en las horquillas, y frutos pesados son una combinación peligrosa. El viento fuerte, la lluvia intensa o simplemente una cosecha abundante pueden hacer que el arbusto se desmorone, los tallos se agrieten y los frutos acaben en el suelo. En este capítulo veremos cómo y cuándo tutelar el pimiento para evitar pérdidas.

¿Por qué el pimiento necesita soporte?

El pimiento tiene dos puntos débiles: las horquillas y la zona del cuello de la raíz. Las horquillas son los lugares donde el tallo se divide en dos brotes. A menudo no soportan la carga y se agrietan (Swiader, 1992). Además, el sistema radicular del pimiento es relativamente débil y superficial; con viento fuerte o suelo encharcado, la planta puede desprenderse de la tierra (Wien & Stützel, 2020).

El tutoreo regular resuelve tres problemas:

1. Previene la rotura de tallos y horquillas.

2. Asegura una posición vertical, con lo que las hojas reciben mejor luz y ventilación.

3. Facilita el cuidado — riego, abonado, tratamientos fitosanitarios y recolección (Kotov & Adritskaya, 2016).

¿Qué plantas deben tutelarse obligatoriamente?

Obligatorio:

  • Todas las variedades altas (más de 1 m), especialmente en invernaderos y túneles.
  • Variedades con frutos grandes (morrón, de pared gruesa, algunos picantes como ancho).
  • Plantas cultivadas en suelos fértiles con riego abundante (crecen rápidamente en masa).

Opcional (pero recomendable):

  • Variedades bajas y compactas (hasta 50–60 cm). No es necesario tutelarlas, pero un soporte bajo una rama cargada no viene mal.
  • Pimientos picantes de fruto pequeño (chile, cayena): normalmente no se rompen, pero si el arbusto es vigoroso, mejor prevenir.

Métodos de tutoreo: elija según su sistema de cultivo

1. Espaldera vertical (para invernaderos y aire libre con hileras)

El método más eficaz para pimientos altos. Sobre las hileras se tiende un alambre o cuerda resistente (espaldera horizontal), y de ella se cuelgan cuerdas verticales (hilo, bramante) hasta cada tallo. A medida que crecen, los tallos se enrollan alrededor de la cuerda o se atan a ella con clips especiales (Russo, 2012).

En invernaderos se usa a menudo la espaldera en V: dos filas de alambre separadas 50 cm. Los tallos se atan alternativamente al alambre derecho e izquierdo, creando una forma de V que mejora la iluminación dentro de la hilera (Kotov & Adritskaya, 2016).

Ventajas: fiable, permite conducir las plantas hasta 2–2,5 m de altura, cómodo para fructificación prolongada.

2. Estacas individuales (para aire libre y parcelas pequeñas)

Junto a cada planta o entre plantas se clava una estaca resistente (de madera, metal, plástico) de 60–100 cm de altura (hasta 1,5 m para las altas). El tallo se ata a la estaca en varios puntos a medida que crece (Swiader, 1992).

Inconvenientes: las estacas ocupan espacio, pueden dañar las raíces al instalarlas y no siempre resisten vientos fuertes.

3. Espaldera horizontal (sistema español)

Popular en regiones del sur (España, México). Entre hileras se tienden varios hilos de alambre a diferentes alturas (por ejemplo, a 40, 80 y 120 cm del suelo). Los tallos no se atan verticalmente, sino que se colocan entre los hilos de alambre, que los sostienen (Russo, 2012). Este sistema requiere menos trabajo, pero es adecuado para variedades que no sean demasiado altas y para climas con bajo riesgo de viento.

4. Soporte para ramas individuales (para frutos pesados)

Si el arbusto no está completamente tutelado y solo una rama está muy cargada, se puede atar por separado a una estaca o a la planta vecina. Es una solución temporal, pero salva la cosecha.

Cómo tutelar correctamente: reglas y trucos

1. No apriete demasiado. El tallo crece y se engrosa. Si se ata rígidamente, se puede estrangular, alterando el flujo de agua y nutrientes. Deje un espacio de 1–2 mm (Kotov & Adritskaya, 2016).

2. Utilice material blando y ancho. Hilo sintético, cintas de nailon, clips especiales: no cortan el tallo. No utilice alambre fino ni cuerda áspera.

3. Ate cada horquilla por separado. Es especialmente importante atar cada uno de los tallos principales (líderes) en la primera horquilla: es la zona más débil (Autko et al., 2012).

4. Ate a medida que crecen. No espere a que el tallo empiece a inclinarse hacia el suelo. Comience el tutoreo cuando las plantas alcancen 30–40 cm y añada nuevas ataduras cada 20–30 cm de crecimiento.

5. Para aire libre, tenga en cuenta el viento. En regiones ventosas, utilice soportes más resistentes (estacas gruesas) y oriente las hileras en la dirección del viento dominante para reducir el efecto vela.

6. En invernadero, use clips de sujeción. Permiten atar rápidamente los tallos sin hacer nudos y se retiran fácilmente si es necesario (por ejemplo, al renovar las plantaciones).

Particularidades del tutoreo en diferentes condiciones

Invernaderos (cultivo protegido):

  • Casi siempre se usa espaldera vertical.
  • Sobre cada hilera se tiende un alambre al que se fija el bramante para cada tallo.
  • En invernaderos de ciclo largo (8–10 meses), las plantas pueden alcanzar 3 m. El tutoreo se vuelve multitramos: a medida que crece, el tallo se va bajando (aflojando), colocando la parte inferior sobre el suelo o sobre una malla especial (Wien & Stützel, 2020).

Aire libre con temporada corta:

  • Bastan estacas individuales o espaldera horizontal baja (hasta 1 m).
  • Se puede usar una malla para plantas trepadoras: se extiende sobre las hileras y los brotes pasan a través de las celdas.

Regiones con vientos fuertes o lluvias torrenciales:

  • Utilice soportes más robustos y tensores adicionales.
  • Si existe riesgo de huracán, se pueden cubrir temporalmente las plantas con manta térmica u otro textil agrícola para reducir la carga.

Errores que debe evitar

1. Tutoreo demasiado tardío. Cuando el tallo ya se ha inclinado o agrietado, es casi imposible recuperarlo.

2. Atado rígido que estrangula el tallo. Se nota por el estrangulamiento y el engrosamiento por encima del punto de atado.

3. Usar estacas que arañan o dañan las raíces. Al instalar las estacas, procure no dañar el cepellón.

4. Atar todos los brotes en un solo manojo. Esto densifica el arbusto y empeora la iluminación. Cada tallo debe atarse por separado.

5. Ignorar el tutoreo en variedades bajas con frutos pesados. Incluso un arbusto de 50 cm puede romperse bajo el peso de 5–6 pimientos grandes.

Recomendaciones prácticas para el horticultor

  • Si tiene solo unas pocas plantas, utilice estacas resistentes de madera o metal (de al menos 1,2 m de altura para variedades altas). Clávelelas a 20–30 cm de profundidad en el momento de la plantación o poco después.
  • Si tiene muchos bancales, tienda una espaldera horizontal sobre estacas (2–3 filas de alambre) y de ella cuelgue bramante hasta cada tallo.
  • Para invernadero, obligatorio el uso de espaldera vertical con clips. Se amortizará con la facilidad de cuidado y la conservación de la cosecha.
  • Ate no solo los tallos, sino también las ramas fructíferas individuales si se inclinan mucho.

Recuerde: un tutoreo adecuado no es solo protección contra el viento, sino uno de los elementos clave para gestionar la cosecha. La posición vertical mejora la iluminación y, por tanto, los frutos serán más grandes, dulces y coloridos.

6. Limitación del crecimiento y regulación de la carga: cómo obtener el máximo en un verano corto

En regiones con verano corto y fresco (zonas del norte, alta montaña, Siberia, los Urales, así como climas templados con primaveras tardías), el principal enemigo del pimiento es el tiempo. Los frutos pueden no madurar antes de las primeras heladas. Incluso en zonas cálidas, si se desean frutos especialmente grandes, no se puede prescindir de la regulación. En este capítulo abordaremos dos técnicas importantes: el despunte de puntas (limitación del crecimiento) y la eliminación de cuajados sobrantes (regulación de la carga).

Fisiología: ¿por qué la planta no puede dar todo a la vez?

El pimiento carece de una “señal de parada”: puede florecer y cuajar frutos de forma continua mientras el tiempo lo permita (Wien & Stützel, 2020). Sin embargo, los recursos de la planta son limitados. Cada nuevo fruto, cada nuevo cuajado requiere carbohidratos, agua y elementos minerales. Si hay demasiados cuajados, compiten entre sí, con el resultado de que todos los frutos se hacen más pequeños y la maduración se retrasa (Swiader, 1992).

Si no se interviene, el arbusto gastará energías en producir nuevos brotes y flores, mientras que los frutos ya en engorde recibirán menos nutrientes y madurarán más tarde. Con temporada corta, esto significa que parte de la cosecha simplemente no llegará a madurar.

Dos técnicas —el despunte de puntas y la eliminación de cuajados sobrantes— permiten redirigir los recursos hacia donde darán el máximo beneficio.

Despunte de puntas (pinzamiento)

Esencia: eliminar el punto de crecimiento de cada brote fructífero para detener el alargamiento del tallo y dirigir todos los asimilados a los frutos ya cuajados.

¿Cuándo y por qué despuntar?

1. 3–4 semanas antes de las heladas previstas (o del final de la temporada). Esta es la regla principal. En la zona templada, suele ser a finales de julio – principios de agosto. En regiones del sur, según la fecha de finalización de la vegetación (Kotov & Adritskaya, 2016).

2. Cuando en cada tallo se ha cuajado un número suficiente de frutos. Para variedades de fruto grande, 4–6 frutos por tallo. Para las de fruto pequeño, 8–10. A partir de ahí, la planta no tendría tiempo de desarrollarlos hasta un tamaño comercial.

3. Cuando el arbusto está sobrecargado de cuajados. Si ve que hay demasiados cuajados pequeños y los frutos no crecen, el despunte de puntas y la eliminación de parte de los cuajados puede salvar la situación.

Cómo despuntar correctamente

Paso 1. Identificar el último cuajado que pueda madurar a tiempo. Tenga en cuenta que en la mayoría de las variedades, desde el cuajado hasta la madurez técnica pasan 30–35 días, y hasta la madurez biológica (coloración completa) unos 50–60 días (Wien & Stützel, 2020; Swiader, 1992). Cuente hacia atrás desde la fecha prevista de final de temporada.

Paso 2. Por encima de ese cuajado, dejar 1–2 hojas (¡es importante!). Esas hojas alimentarán al fruto, proporcionándole carbohidratos (Kotov & Adritskaya, 2016). Luego despunte la punta del brote, eliminando el punto de crecimiento con un par de hojitas pequeñas.

Paso 3. Repetir en cada tallo principal y en todos los brotes laterales que estén fructificando activamente.

¿Qué aporta el despunte?

  • Los frutos se vuelven más grandes y pesados, ya que toda la nutrición se dirige a su engorde.
  • La maduración se acelera entre 1 y 2 semanas.
  • Mejora la calidad de los frutos: son más carnosos, dulces y de color más intenso.
  • La planta deja de gastar energía en crecimiento innecesario.

Errores en el despunte

  • Despunte demasiado temprano (6 o más semanas antes del final de la temporada). En ese caso, la planta puede emitir nuevos brotes laterales desde las axilas de las hojas superiores, que volverán a florecer. Habrá que repetir el procedimiento.
  • Despunte sin dejar hoja por encima del cuajado. A menudo provoca que el fruto reciba menos nutrientes y se desarrolle pequeño.
  • Despunte de todos los brotes a la vez. Mejor hacerlo en varios pasos a lo largo de 3–5 días para no causar un estrés severo.

Regulación de la carga de frutos

Esencia: eliminar parte de las flores o cuajados pequeños para que los restantes reciban más nutrientes y crezcan grandes.

¿Cuándo es necesaria la regulación de la carga?

1. Para variedades de fruto grande en cultivo protegido. Para obtener frutos de 250–300 g o más, no se dejan más de 4–6 cuajados por tallo (Russo, 2012). El resto se elimina en fase de capullo o de cuajado pequeño.

2. Con temporada corta, cuando hay demasiados cuajados y claramente no van a madurar. Eliminar los cuajados pequeños y débiles, especialmente en la parte superior del arbusto, ayuda a madurar los inferiores.

3. Para obtener frutos gigantes (experimentos, concursos, mercados especiales). A veces se dejan solo 2–3 frutos por planta, para que alcancen el tamaño máximo posible (hasta 500 g o más).

Cómo realizar la regulación de la carga

  • Eliminar flores o cuajados que no vayan a madurar a tiempo. Suelen ser las flores más altas y últimas de los brotes. Se ven más pequeñas y a menudo caen solas.
  • Eliminar cuajados deformes o torcidos. No darán un fruto comercial y solo consumirán nutrientes.
  • Dejar los cuajados más fuertes y bien situados. Es mejor que estén distribuidos uniformemente a lo largo del tallo y no apiñados en un solo lugar.
  • Hacer la regulación de forma gradual. Se pueden eliminar algunas flores en estado de capullo y luego, cuando los cuajados hayan crecido un poco, dejar solo los más prometedores.

¿Cuántos frutos dejar por arbusto?

Una recomendación general para variedades altas de fruto grande en aire libre con temporada corta: 8–12 frutos por arbusto (Autko et al., 2012). Para invernaderos con temporada larga, hasta 20–30 frutos por temporada, pero maduran en varias oleadas.

Para variedades de fruto pequeño (chile, jalapeño): no se necesita regulación; la planta se regula sola: hay muchos frutos pequeños, pero maduran rápidamente.

Advertencia importante: si se eliminan demasiados cuajados, la planta puede “decidir” que su misión está cumplida y pasar a crecer vegetativamente o incluso detenerse. Por eso, la regulación de la carga es un equilibrio preciso. Para principiantes, es mejor no excederse: eliminar solo los cuajados claramente sobrantes y débiles.

Enfoque combinado: despunte + regulación de la carga

En la práctica, estas técnicas suelen usarse juntas.

Plan de ejemplo para una región con verano corto (por ejemplo, zona centro de Rusia, Siberia):

1. A principios de julio (después de que se hayan formado los brotes principales y cuajado los primeros frutos): eliminar todos los brotes laterales débiles, dejar 2–3 fuertes.

2. A mediados de julio: eliminar todas las flores y cuajados que claramente no vayan a desarrollarse (los más pequeños, situados en la parte alta de los brotes). Dejar 4–6 cuajados grandes por tallo.

3. A finales de julio – principios de agosto: despuntar las puntas de todos los brotes fructíferos por encima del último cuajado, dejando 1–2 hojas.

4. Hasta el final de la temporada: seguir eliminando las nuevas flores que aparezcan; ya no darán una cosecha completa y solo restarán energía a los frutos en maduración.

En regiones cálidas (sur de Rusia, Mediterráneo, subtropicales), estas fechas se retrasan 1–2 meses, y con temporada larga (más de 6 meses) se puede permitir que la planta dé varias oleadas de fructificación, despuntando solo antes del cierre definitivo del ciclo.

Errores en la limitación del crecimiento y la regulación de la carga

1. Dejar demasiado pocos cuajados. La planta puede desprenderse de parte de las hojas y detener su crecimiento porque “no ve” la necesidad de continuar. Hay que dejar al menos 3–4 frutos por tallo.

2. Dejar demasiados cuajados para temporada corta. Los frutos no madurarán, serán pequeños y de sabor pobre.

3. Despunte sin tener en cuenta la variedad. En algunas variedades, el punto de crecimiento sigue emitiendo nuevos brotes incluso después del despunte, por lo que hay que repetir. En otras, el despunte provoca una fuerte ramificación lateral.

4. Eliminar todas las hojas superiores junto con el punto de crecimiento. Las hojas son necesarias para alimentar los frutos; no se pueden eliminar todas.

5. Regulación de la carga en una planta ya debilitada. Si el arbusto está enfermo o sufre por sequía, eliminar cuajados solo puede empeorar su estado.

Conclusión práctica

  • Con temporada corta (menos de 110–120 días sin heladas): despuntar las puntas 3–4 semanas antes del frío y eliminar los cuajados sobrantes.
  • Con temporada larga: limitar el crecimiento solo al final de la temporada. El resto del tiempo, eliminar solo los cuajados débiles, pero no todos.
  • Para variedades de fruto grande: la regulación de la carga es obligatoria; sin ella, los frutos serán pequeños.
  • Para variedades de fruto pequeño (especialmente picantes): no se necesita regulación de la carga; el despunte solo justo antes del final de la temporada.

Recuerde: el pimiento es un cultivo que responde a los cuidados, pero no le gustan las intervenciones excesivas. Si tiene dudas, haga un experimento: deje algunas plantas sin regulación ni despunte, y forme otras. Al final de la temporada, verá qué funciona mejor en su parcela.

7. Errores clave en la formación del pimiento

La formación del pimiento no es un conjunto de reglas rígidas, sino un sistema de decisiones que se toman observando la planta, la variedad, el tiempo y la temporada. No es de extrañar que incluso los horticultores experimentados cometan errores. En este capítulo hemos reunido 10 errores frecuentes: fáciles de cometer, pero aún más fáciles de evitar si se comprende la lógica de la planta.

Error 1. Formar todas las variedades de la misma manera

El problema: el horticultor aplica el mismo esquema (por ejemplo, 2 tallos + despunte) a todos los pimientos —tanto enanos como altos, y picantes como dulces.

Por qué es malo: las variedades bajas están genéticamente programadas para un arbusto compacto. Eliminar brotes no estimula el crecimiento de frutos grandes, sino que simplemente reduce el rendimiento (Autko et al., 2012). Los pimientos picantes de fruto pequeño tampoco necesitan una formación intensiva; su cosecha se forma en todos los brotes.

Cómo hacerlo bien: antes de formar, conozca las características de la variedad. Si en el paquete pone “de tallo corto”, “enano”, “para aire libre”, limítese a eliminar los chupones por debajo de la primera horquilla y al tutoreo. Deje la formación intensiva para los híbridos altos, especialmente los de invernadero.

Error 2. Eliminar todos los chupones como en el tomate

El problema: trasladar mecánicamente la práctica del tomate al pimiento, arrancando todos los brotes laterales sin distinción.

Por qué es malo: en el tomate, los frutos se forman en el tallo principal y los chupones son competidores. En el pimiento, al contrario, los frutos principales se cuajan en los brotes de continuación que aparecen en las horquillas. Al eliminarlos, se priva a la planta de la cosecha principal (Wien & Stützel, 2020).

Cómo hacerlo bien: eliminar solo los chupones por debajo de la primera horquilla y los brotes más débiles de la horquilla (si hay más de dos). Todos los demás brotes de continuación, dejarlos, porque fructificarán.

Error 3. Eliminar hojas demasiado pronto o demasiado tarde

El problema: empezar a arrancar hojas en cuanto la planta se ha establecido, o, por el contrario, no eliminar las hojas amarillentas y enfermas hasta el final de la temporada.

Por qué es malo: la eliminación demasiado temprana debilita la planta joven, reduce la fotosíntesis y retrasa el crecimiento. La demasiado tardía permite que las enfermedades se extiendan por el nivel inferior, donde las hojas tocan el suelo y están mal ventiladas.

Cómo hacerlo bien: eliminar las hojas solo cuando empiezan a amarillear, secarse o tocar el suelo. En invernadero se pueden eliminar 1–2 hojas por encima de los cuajados para iluminar los frutos, pero no antes de que se hayan formado 5–6 hojas completas por encima (Kotov & Adritskaya, 2016).

Error 4. No tutelar o tutelar demasiado apretado

El problema: o no se tutela en absoluto, o se ata el bramante “a muerte” alrededor del tallo.

Por qué es malo: sin soporte, los tallos se rompen en las horquillas por el peso de los frutos o el viento. Con atado rígido, el tallo se estrangula, se altera el flujo de agua y nutrientes, y se desarrolla un estrangulamiento que puede provocar la muerte de parte del arbusto (Swiader, 1992).

Cómo hacerlo bien: atar cada tallo principal a un soporte individual con material blando y ancho, dejando una pequeña holgura (1–2 mm) para que pueda engrosar. Renovar las ataduras a medida que crece.

Error 5. Despuntar la punta sin dejar hojas por encima del cuajado

El problema: al limitar el crecimiento, eliminar el punto de crecimiento junto con todas las hojas superiores, dejando el tallo “desnudo” con los frutos.

Por qué es malo: las últimas 1–2 hojas por encima del fruto son las principales proveedoras de carbohidratos para su engorde. Sin ellas, el fruto crece más lentamente y se hace más pequeño (Wien & Stützel, 2020).

Cómo hacerlo bien: al despuntar, dejar siempre al menos una hoja, y mejor dos, completas por encima del cuajado más alto que se quiera desarrollar.

Error 6. Sobrecargar el arbusto con cuajados (o, por el contrario, dejar muy pocos)

El problema: dejar todos los cuajados esperando una cosecha récord, o eliminar casi todos buscando frutos gigantes.

Por qué es malo: con sobrecarga, todos los frutos se hacen pequeños, maduran tarde y a menudo se deforman. Con poca carga, la planta puede “decidir” que su misión está cumplida y detener la vegetación o desprenderse de las hojas (Swiader, 1992).

Cómo hacerlo bien: para variedades de fruto grande en aire libre con temporada corta, dejar 4–6 frutos por tallo. Para invernaderos con temporada larga, más, pero en varias oleadas. En variedades de fruto pequeño no se necesita regulación de la carga.

Error 7. Ignorar las condiciones regionales y la duración de la temporada

El problema: aplicar esquemas adecuados para el sur en el norte, y viceversa.

Por qué es malo: en verano corto, cada semana cuenta. Si no se despunta y no se aclaran los cuajados, los frutos no madurarán. En climas cálidos, el despunte temprano puede reducir el potencial de cosecha porque la temporada aún es larga.

Cómo hacerlo bien: planificar la formación basándose en la fecha media de las primeras heladas. Contar hacia atrás 50–60 días para la maduración de los frutos; todo lo que cuaje después, eliminarlo. En regiones del sur, formar en 3 tallos y no despuntar hasta el otoño.

Error 8. Eliminar muchas hojas de una vez

El problema: arrancar todas las hojas inferiores o varias hojas grandes de la parte media del arbusto en un solo día.

Por qué es malo: es un estrés severo para la planta. La pérdida repentina de superficie fotosintética puede provocar caída de cuajados, detención del crecimiento e incluso quemaduras solares en los frutos (Autko et al., 2012).

Cómo hacerlo bien: eliminar no más de 1–2 hojas por planta en cada sesión, y hacerlo de forma regular, no de golpe. Entre eliminaciones debe haber al menos 3–5 días.

Error 9. No tutelar las horquillas (los puntos más débiles)

El problema: tutelar solo el tallo principal, mientras que las horquillas quedan sin soporte.

Por qué es malo: la horquilla es el punto más vulnerable del pimiento. Es allí donde el tallo se agrieta con mayor frecuencia por el peso de los frutos. Si no se ata cada horquilla por separado, el arbusto puede partirse por la mitad (Kotov & Adritskaya, 2016).

Cómo hacerlo bien: atar cada brote principal por separado y, si es necesario, sostener las ramas pesadas individuales. La lazada debe rodear el tallo justo por debajo de la horquilla.

Error 10. Formar una vez al inicio de la temporada y olvidarse

El problema: eliminar chupones y despuntar en junio, pero en agosto la planta ha vuelto a llenarse de nuevos brotes que no darán cosecha pero consumen energía.

Por qué es malo: el pimiento es una planta de crecimiento continuo. Si no se controla durante toda la temporada, constantemente emitirá nuevos brotes que solo desvían nutrientes de los frutos en maduración.

Cómo hacerlo bien: la formación no es una acción puntual, sino un proceso. Revisar los arbustos cada 7–10 días. Eliminar los nuevos chupones que aparezcan por debajo de la horquilla, los brotes débiles en la parte superior y, al final de la temporada, también todas las nuevas flores.

Conclusión principal: forme con criterio, no con plantillas

El pimiento es una planta que responde muy bien a los cuidados, pero tolera mal la intervención excesiva. El mejor enfoque es observar, probar, comparar. Si es principiante, el primer año haga un experimento: en un bancal forme según todas las reglas; en otro, déjelo sin formar (excepto el tutoreo). Al final de la temporada, verá qué funciona en su parcela con sus variedades concretas.

Y recuerde: incluso si comete un error, el pimiento es lo suficientemente plástico para recuperarse. Lo importante es no tener miedo a probar, aprender de sus plantas y disfrutar del proceso.

Referencias

  1. Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
  2. Lin, W., Saltveit, M. (2012). ‘Greenhouse Production’, in Russo, V.M. (ed.) Peppers Botany, Production and Uses. Cambridge, MA: CABI, pp. 57-71.
  3. Swiader, J.M., Ware, G.W., McCollum, J.P. (1992). ‘Peppers’, in Producing Vegetable Crops. Danville, Illinois: Interstate Publishers, pp. 421-434.
  4. Yasuor, H., Wien, H.C. (2020). ‘Peppers.’, in The physiology of vegetable crops. UK: CABI, 179-208.
  5. Аутко, А.А. (2012). ‘Современные технологии выращивания овощных культур [Modern technologies for growing vegetable crops]’, in Современные технологии в овощеводстве [Modern technologies in vegetable growing]. Минск, Белоруссия: Беларус. навука, pp. 93-347.
  6. Котов, В.П., Адрицкая, Н.А. (2016). ‘Технологии возделывания овощных культур в защищенном грунте [Technologies for growing vegetable crops in protected ground]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 429-477.