Injerto

Actualizado: 19 Julio 2026 Русский English

1. ¿Qué es el injerto? Papel del injerto en el cultivo del cerezo, patrón e injerto, por qué las cerezas varietales no se propagan por semillas

Imagine que puede crear el árbol frutal perfecto combinando un sistema radicular fuerte y resistente con un árbol que produce los frutos más sabrosos y grandes. Esto es precisamente lo que permite el injerto, una de las técnicas agronómicas más sorprendentes e importantes en la jardinería.

¿Qué es el injerto?

El injerto es un método artificial de propagación vegetativa de plantas en el que una parte de una planta (esqueje o yema) se transfiere deliberadamente y se suelda con otra planta. La nueva planta resultante de esta unión se denomina combinación patrón‑variedad (Krivko et al., 2014). El proceso es posible gracias a la asombrosa capacidad de regeneración de las plantas: restaurar partes perdidas y formar un único organismo a partir de diferentes partes (Kurennoi et al., 1985).

Como resultado del injerto, obtenemos un árbol compuesto por dos partes genéticamente diferentes:

  • Variedad (injerto, púa) – es la parte superior, aérea. Es un esqueje o yema tomado de un árbol varietal con las características deseadas (sabor, tamaño, color del fruto). La púa determina las cualidades varietales y el tipo de fructificación.
  • Patrón – es la parte inferior, el sistema radicular y la parte del tronco hasta el punto de injerto. El patrón es el «cimiento» del árbol, que proporciona su nutrición, determina el vigor, la longevidad, la resistencia a enfermedades y la adaptabilidad a las condiciones del suelo (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000).

Papel del injerto en el cultivo del cerezo

Para el cerezo dulce y el guindo, el injerto es el método principal y prácticamente el único para propagar las variedades cultivadas. Esto se debe a tres razones clave:

1. Conservación de las características varietales. Como la mayoría de los árboles frutales, las variedades de cerezo son híbridos complejos. Cuando se propagan por semillas (huesos), las características varietales no se conservan. De la semilla crecerá un silvestre que diferirá mucho del árbol padre. Esto se debe a que las semillas se forman por polinización cruzada y portan herencia mixta (Mikheev y Revyakina, 2004; Krivko et al., 2014). El injerto, en cambio, es una clonación que permite obtener una copia genéticamente exacta de la variedad madre.

2. Fructificación más temprana. Los árboles crecidos a partir de semillas entran en producción muy tarde, a menudo a los 7‑10 años o más. Las plantas injertadas, gracias al uso de una púa «adulta», comienzan a fructificar a los 3‑5 años después de la plantación en el huerto (Krivko et al., 2014). Esto es una gran ventaja para el jardinero que desea obtener cosecha rápidamente.

3. Control del crecimiento y adaptación. Mediante el patrón se puede controlar el tamaño del futuro árbol. Para cerezos se utilizan tanto patrones vigorosos procedentes de semilla como patrones clonales enanizantes especialmente creados (Mikheev y Revyakina, 2004). Además, un patrón bien elegido permite adaptar una variedad exigente a condiciones desfavorables: suelos pesados, anegados o, por el contrario, secos, y también protege contra enfermedades radiculares y plagas (Webster y Schmidt, 1996).

Así pues, el injerto no es solo una técnica, sino la clave para crear un cerezal sano, productivo y duradero que le deleitará con abundantes cosechas de sus variedades favoritas.

2. Elección del patrón

Elegir el patrón es quizá la decisión más importante y responsable al establecer un cerezal. Si la púa determina el sabor y el tamaño de los frutos, el patrón determina todo lo demás: tamaño y salud del árbol, longevidad, precocidad de entrada en producción e incluso resistencia a enfermedades y caprichos del clima. Se podría decir que el patrón es la base sobre la que se construye el éxito de toda la empresa.

Todos los patrones para cerezos se pueden dividir en dos grandes grupos: patrones de semilla (procedentes de hueso) y clonales (propagados vegetativamente).

2.1. Patrones de semilla

Los patrones de semilla se cultivan a partir de huesos. Es el método más antiguo y tradicional.

Cómo funciona: Los jardineros recolectan huesos de determinadas variedades o especies, los estratifican (los mantienen en ambiente húmedo a baja temperatura para despertarlos) y los siembran. Las plántulas obtenidas se usan como patrón.

Ventajas:

  • Disponibilidad y sencillez: Las semillas se pueden obtener por uno mismo o comprar.
  • Buena compatibilidad: Las plántulas de la mayoría de las especies de cerezo se sueldan bien con las variedades cultivadas.
  • Sistema radicular potente: Los patrones de semilla suelen formar una raíz pivotante profunda, lo que hace a los árboles más resistentes a la sequía y más duraderos (Kurennoi et al., 1985).

Desventajas:

  • Falta de uniformidad: Incluso los huesos de un mismo árbol producen plántulas que difieren en vigor, forma de copa y otros caracteres. Esto crea dificultades en el manejo del huerto.
  • Vigor excesivo: La mayoría de los patrones de semilla producen árboles muy grandes. Su cuidado (poda, fumigación, recolección) requiere más tiempo, esfuerzo y equipos especiales (escaleras, etc.). Además, estos árboles entran en producción más tarde (Westwood, 1993).

¿Qué patrones de semilla se usan para el cerezo?

Como patrones de semilla se utilizan con más frecuencia plántulas de variedades cultivadas de cerezo (p. ej., 'Vladimirskaya', 'Shubinka') o de especies silvestres adaptadas a las condiciones locales. Las principales especies usadas en diferentes zonas:

  • Cerezo ácido (Cerasus vulgaris): Plántulas de variedades locales resistentes al invierno.
  • Cerezo de Santa Lucía ( Cerasus mahaleb ): Es uno de los patrones más populares para cerezo dulce en regiones del sur y secas. Crece bien en suelos ligeros, calcáreos, es resistente a la sequía y al frío, y también a las podredumbres radiculares. Sin embargo, puede ser incompatible con algunas variedades y crece mal en suelos pesados y húmedos (Webster y Schmidt, 1996; Kurennoi et al., 1985).
  • Plántulas de variedades cultivadas de cerezo ácido: En la zona central de Rusia se usan a menudo plántulas de 'Vladimirskaya', 'Lyubskaya' y otras variedades regionalizadas. Esto asegura buena compatibilidad y resistencia invernal (Tarasov et al., 1981).

2.2. Patrones clonales (propagados vegetativamente)

Los patrones clonales son el resultado de muchos años de mejora genética. No se propagan por semillas, sino vegetativamente: por esquejes, acodos o micropropagación. Esto permite obtener miles de plantas gemelas con propiedades absolutamente idénticas.

Ventajas de los patrones clonales:

  • Uniformidad: Todos los árboles del huerto crecen igual, lo que simplifica la planificación de plantaciones, el cuidado y la cosecha.
  • Control del vigor: Entre los patrones clonales se puede elegir cualquier vigor: desde superenanos hasta muy vigorosos. Esto permite crear huertos intensivos con alta densidad de plantación.
  • Precocidad: Los árboles sobre patrones clonales enanizantes entran en producción mucho antes que sobre semilla – ya a los 2‑4 años (Potapov et al., 2000; Long et al., 2021).
  • Resistencia a enfermedades y adaptabilidad: Muchos patrones clonales han sido seleccionados especialmente por su resistencia a enfermedades peligrosas como el cáncer bacteriano (Pseudomonas), podredumbres radiculares (Phytophthora) y virus (Webster y Schmidt, 1996).

Desventajas:

  • Mayor coste y dificultad de propagación.
  • Exigentes en suelos y cuidados: Los patrones enanizantes suelen tener sistemas radiculares superficiales, lo que requiere riego y abonado obligatorios. También pueden ser menos resistentes al invierno que sus homólogos de semilla.
  • Necesidad de tutor: Los árboles sobre patrones enanizantes se anclan mal en el suelo y necesitan tutores (Potapov et al., 2000).

Principales grupos de patrones clonales para cerezos:

1. Para cerezo ácido (principalmente en Rusia y países de la CEI):

Izmaylovsky, AVCh‑2, VP‑1, OVP‑2, OVP‑3, Rubin, Moskoviya: Estos patrones fueron obtenidos en Rusia. Se propagan vegetativamente, aseguran buena producción de plantones y crecimiento intensivo en vivero, así como entrada precoz en fructificación (Mikheev y Revyakina, 2004).

2. Para cerezo dulce y cerezo ácido enanizante (surtido internacional):

  • Serie Gisela: Una de las series de patrones clonales más populares y exitosas, desarrollada en Alemania. Se basa en híbridos de diferentes especies: Prunus cerasus (cerezo ácido) y P. canescens.
  • Gisela 5: Patrón enano, reduce el vigor del árbol aproximadamente un 40‑60% en comparación con patrones vigorosos. Muy precoz y productivo. Exigente en fertilidad del suelo y riego, necesita tutor. Ideal para huertos intensivos y cultivo en contenedor (Long et al., 2021; Webster y Schmidt, 1996).
  • Gisela 6: Patrón semienano. Produce árboles entre un 20‑40% más pequeños que los vigorosos. Menos exigente que Gisela 5, mejor anclado, pero aún necesita tutor. Buen comportamiento en suelos fértiles y con riego (Long et al., 2021).
  • Gisela 12: Patrón semienano. Según la variedad y las condiciones, puede dar árboles más grandes o más pequeños que sobre Gisela 6. Destaca por su buena adaptabilidad a diferentes suelos y sistema radicular más profundo, lo que mejora su resistencia a la sequía (Long et al., 2021).
  • Serie Krymsk: Desarrollados en Rusia. Se distinguen por su buena resistencia invernal, resistencia al cáncer bacteriano y adaptabilidad a suelos pesados. También son precoces y productivos (Long et al., 2021).
  • Krymsk 5: Patrón semienano. Los árboles sobre él tienen un vigor comparable a Gisela 12, pero son menos productivos, lo que es beneficioso para variedades muy productivas. Resistente a enfermedades, buen anclaje.
  • Krymsk 6: Patrón semienano, de vigor similar a Gisela 6. Buena productividad.

Colt: Híbrido de cerezo dulce (P. avium) y cerezo de arena (P. pseudocerasus). Patrón semienano. Ampliamente usado, especialmente en climas húmedos. Produce árboles un 25‑30% más pequeños que los vigorosos. Mejor anclado que algunos otros patrones clonales y no requiere tutor obligatorio (Webster y Schmidt, 1996). Sin embargo, con riego puede ser más vigoroso.

MaxMa 14: Híbrido de cerezo dulce y cerezo de Santa Lucía (P. mahaleb). Patrón semienano. Valorado por su resistencia al cáncer bacteriano y buena adaptación a suelos calcáreos y secos. Produce árboles de tamaño intermedio entre Gisela 6 y los patrones vigorosos (Long et al., 2021).

2.3. Compatibilidad entre patrón y variedad

Esta es una condición clave para el éxito. Si patrón y púa son incompatibles, aunque se suelden, los árboles serán débiles y de corta vida. La compatibilidad es una propiedad genética. Idealmente, patrón y púa deben ser parientes cercanos.

Cómo se manifiesta la incompatibilidad:

  • Mal prendimiento en el vivero.
  • Unión débil en el punto de injerto (el árbol puede romperse por el viento o por el peso de la cosecha).
  • Sobrecrecimiento del patrón o de la púa en el punto de unión.
  • Retraso del crecimiento, amarilleo de hojas, muerte de ramas y muerte del árbol a los 5‑10 años de la plantación.

Ejemplos de incompatibilidad en cerezo:

  • Cerezo de Santa Lucía: Aunque es un buen patrón, algunas variedades de cerezo dulce, como 'Lapins', 'Chelan', 'Titon', son incompatibles con él. Los árboles pueden crecer 6‑8 años y luego morir (Long et al., 2021).
  • Algunos patrones clonales: Ciertos patrones clonales, como Weiroot 13 o algunos híbridos de la serie Gisela (1, 4, 7, 10, 11), han mostrado sensibilidad o incompatibilidad con algunas variedades (Webster y Schmidt, 1996; Long et al., 2021).

Nota para el jardinero: La mejor garantía de compatibilidad es utilizar pares «patrón‑variedad» probados y recomendados para su región. Puede obtener esta información en viveros locales, explotaciones frutícolas o en las recomendaciones regionales. Para el cerezo, a menudo se recomienda como opción de respaldo fiable el uso de plántulas de variedades cultivadas de cerezo ácido, que son compatibles con la mayoría de las variedades.

2.4. Influencia del patrón sobre el crecimiento y la fructificación

La influencia del patrón es tan grande que la misma variedad injertada sobre diferentes patrones crecerá y fructificará de manera distinta (Webster y Schmidt, 1996).

  • Vigor: El patrón determina el tamaño final del árbol. Los patrones enanos (Gisela 5) darán un árbol compacto de 2,5‑3,5 m de altura, mientras que sobre patrón vigoroso (plántula de Santa Lucía o de variedad cultivada) puede alcanzar 6‑8 m o más.
  • Precocidad y productividad: Los patrones enanizantes aceleran notablemente la entrada en producción. Un árbol injertado sobre Gisela 5 puede dar su primera cosecha al tercer año, mientras que sobre plántula de cerezo habrá que esperar 6‑8 años. Además, los árboles sobre patrones enanos suelen dar una producción acumulada mayor en los primeros años, aunque viven menos (Potapov et al., 2000).
  • Calidad del fruto: Con los cuidados adecuados (especialmente aclareo de la cosecha), los árboles sobre patrones enanizantes producen frutos de mayor tamaño y mejor calidad debido a una mejor iluminación de la copa y un equilibrio óptimo entre crecimiento vegetativo y fructificación.
  • Resistencia a las condiciones ambientales: Este aspecto ya se ha mencionado. Por ejemplo, el cerezo de Santa Lucía es insustituible en suelos ligeros y calcáreos, pero perece en suelos pesados y anegados. Los patrones clonales como Gisela 6 o Krymsk son más adaptables a diferentes suelos, pero requieren buenos cuidados y riego. La resistencia a enfermedades también varía mucho. Por ejemplo, Gisela 6 es sensible al cáncer bacteriano, mientras que MaxMa 14 es más resistente (Long et al., 2021).

Conclusión práctica: La elección del patrón es siempre un compromiso. Si su suelo es fértil, bien drenado y está dispuesto a dedicar mucha atención al huerto (riego, abonado), la mejor opción son los patrones enanos o semienanos (Gisela 5, Gisela 6, Krymsk 5). Si el suelo es pobre o pesado, o no tiene posibilidad de riego frecuente, opte por patrones más vigorosos (plántulas de cerezo, Santa Lucía, MaxMa 14, Colt). Y siempre tenga en cuenta la compatibilidad del patrón elegido con la variedad que desea cultivar.

3. Recolección y almacenamiento de la púa (injerto)

El éxito del injerto primaveral depende en un 80% de la calidad de los esquejes que haya preparado. Una púa mal madurada, seca o dañada por heladas, probablemente no prenda. Por lo tanto, esta etapa debe abordarse con toda responsabilidad. En este capítulo le explicaremos cómo elegir los brotes ideales para esquejes, cuándo cortarlos y cómo conservarlos hasta el momento del injerto.

3.1. Selección de brotes para esquejes

Para la recolección de esquejes (también llamados material de púa), elija únicamente árboles madre sanos y de alta producción. De ellos «clonará» sus futuros árboles.

  • Qué brote elegir: Utilice solo brotes de un año (crecimientos de la temporada actual). Deben estar bien maduros, es decir, con corteza leñosa y firme. Al tacto, el brote debe ser duro y, al doblarlo, emitir un crujido característico.
  • De dónde tomar los brotes: Los mejores esquejes se obtienen de la parte media de la copa, en el lado sur o suroeste del árbol. Los brotes de allí maduran mejor y tienen madera de mayor calidad. No utilice para esquejes los chupones (brotes verticales vigorosos que crecen dentro de la copa, llamados «chupones de agua»), ya que suelen dar esquejes débiles.
  • Longitud y grosor: La longitud ideal del brote para esqueje es de 30‑40 cm, y el grosor de 6‑10 mm (como un lápiz estándar) (Kurennoi et al., 1985; Mikheev y Revyakina, 2004). Los brotes demasiado finos o demasiado gruesos prenden peor.
  • Condición importante: El brote debe tener una yema terminal bien desarrollada. Esto indica que el brote ha completado su crecimiento y ha madurado. Si la yema terminal falta o está dañada, ese brote no sirve para esqueje.

Por qué es importante: Un esqueje no es simplemente un «palito», es un organismo vivo con una reserva de nutrientes. La calidad del brote afecta directamente a su capacidad para formar callo (el engrosamiento en el corte del que luego se forman las raíces) y para soldarse con el patrón. Un brote bien maduro es rico en carbohidratos y tiene la proporción hormonal adecuada, lo que estimula el proceso de soldadura.

3.2. Época de recolección

El momento óptimo para recolectar esquejes de cerezo es el invierno, antes de que lleguen las heladas fuertes. En la mayoría de las regiones, este periodo va desde finales de noviembre hasta finales de diciembre (Tarasov et al., 1981; Mikheev y Revyakina, 2004).

  • ¿Por qué recolectar en invierno? En esta época, el árbol se encuentra en reposo profundo. Los brotes ya han acumulado el máximo de nutrientes y se han endurecido. Los esquejes cortados en este momento resisten mejor el almacenamiento.
  • ¿Qué ocurre si se retrasa? Si se recolectan demasiado tarde (en febrero o marzo), se puede enfrentar a problemas de congelación de yemas o brotación prematura. Además, la savia ya comienza a circular y los esquejes se conservarán peor.
  • ¿Se puede recolectar en primavera? La recolección primaveral también es admisible, pero solo antes de que empiecen a hincharse las yemas. Suele usarse como último recurso si se ha perdido el material invernal. Estos esquejes son menos fiables y su prendimiento es menor (Mikheev y Revyakina, 2004).

3.3. Normas para el corte y preparación de los esquejes

1. Corte: Corte los brotes con tijeras de podar o navaja de injertar bien afiladas. El corte debe ser limpio y liso, sin desgarros de la corteza.

2. Clasificación: Inmediatamente después del corte, clasifique los brotes. Deseche los demasiado finos, torcidos o dañados por plagas o enfermedades. Conserve solo los mejores.

3. Atado en haces: Ate los esquejes seleccionados en pequeños manojos. Deben tener aproximadamente la misma longitud. Cada manojo debe contener 10‑30 esquejes, no más, para que estén bien ventilados y no se enmohezcan. No olvide colocar una etiqueta en cada manojo indicando la variedad, la fecha de corte y posiblemente el lugar de procedencia (Tarasov et al., 1981). Esto es muy importante para no mezclar las variedades en primavera.

4. Almacenamiento: Inmediatamente después del corte y atado, los esquejes deben guardarse adecuadamente.

3.4. Condiciones de almacenamiento de los esquejes

El objetivo principal del almacenamiento es mantener los esquejes en reposo, evitando que se sequen o, por el contrario, que empiecen a brotar prematuramente. La temperatura de almacenamiento debe ser estable, alrededor de 0‑2 °C, y la humedad alta (alrededor del 80‑90%).

Existen varios métodos probados de almacenamiento:

1. Almacenamiento en nieve (enterrado en nieve): Es uno de los métodos más fiables y sencillos para la zona central. Los manojos de esquejes se atan en haces mayores, se envuelven en arpillera o papel grueso y se colocan en un montículo de nieve en el lado norte de los edificios o en un lugar sombreado. El montículo se cubre con una capa de serrín o paja de 15‑20 cm de espesor para que la nieve no se derrita en primavera lo más tarde posible. Este método es bueno porque los esquejes «respiran» y no se enmohecen, y se mantienen en condiciones naturales (Kurennoi et al., 1985; Tarasov et al., 1981).

2. Almacenamiento en sótano o bodega: Los manojos de esquejes se entierran con los extremos inferiores en arena, serrín o turba húmedos. El sustrato debe estar húmedo, pero no empapado. Se pueden cubrir completamente los esquejes con arena o serrín, pero deben estar en recipientes abiertos para que no se pudran.

3. Almacenamiento en nevera (refrigerador): Si los esquejes son pocos, se pueden conservar en un frigorífico doméstico. Ate los esquejes en manojos, envuélvalos en un paño humedecido (por ejemplo, varias capas de gasa húmeda) y colóquelos en una bolsa de plástico con agujeros para ventilación. Guarde en el compartimento de verduras, donde la temperatura es más estable. Controle periódicamente la humedad del paño.

Detalles importantes durante el almacenamiento:

  • No permita el exceso de humedad. El exceso de humedad provoca la pudrición de la corteza y la muerte de las yemas.
  • No permita el secado. Si el sustrato o el paño se seca, los esquejes perderán humedad y la soldadura será imposible.
  • Protección contra roedores: En el almacenamiento en nieve o en sótano, tome medidas contra los ratones, que son muy aficionados a la corteza tierna de los brotes jóvenes. Puede usar malla metálica, repelentes químicos o simplemente colgar los manojos.
  • Inspección: 2‑3 semanas antes de la fecha prevista para el injerto (generalmente a finales de marzo – principios de abril), conviene revisar los esquejes. Si el sustrato está seco, humedézcalo. Si observa moho, los esquejes se pueden lavar suavemente en una solución débil de permanganato potásico.

Por qué es importante: Las condiciones de almacenamiento imitan la invernada natural. Si mantiene los esquejes a la temperatura óptima, permanecerán «dormidos» y, después del injerto, empezarán a crecer rápidamente junto con el patrón.

Siguiendo estas sencillas pero importantes reglas, se asegurará un material de púa de calidad y sentará una base sólida para una soldadura exitosa.

4. Época del injerto

El momento de realizar el injerto no es una fecha de calendario, sino el estado fisiológico del patrón y la púa. El éxito depende de lo activo que esté el cambium (tejido meristemático) para dividirse y soldarse. Para el cerezo, como para otros frutales de hueso, elegir el momento adecuado es la clave para un alto prendimiento.

4.1. Injerto de primavera

La primavera es la estación principal y más fiable para el injerto con esqueje (métodos de púa de lengüeta, hendidura, corteza, etc.).

Época óptima: Finales de abril – principios de mayo, cuando el patrón comienza la savia activa (la corteza se separa fácilmente de la madera) y las yemas de la púa todavía están en reposo (no hinchadas) (Mikheev y Revyakina, 2004; Tarasov et al., 1981).

Cómo determinar el momento adecuado: El signo más seguro es el comienzo de la hinchazón de las yemas en el patrón. En ese momento, el cambium del patrón ya está trabajando activamente, lo que asegura una rápida formación de callo y soldadura. La púa, sin embargo, debe seguir «dormida». Por eso es tan importante conservar los esquejes hasta la primavera.

Por qué es importante: En el injerto de primavera, la púa no tiene raíces propias y depende completamente del patrón. El cambium activo del patrón «toma» la púa y le suministra nutrientes. Si injerta demasiado pronto, cuando el cambium aún no se ha despertado, la soldadura será lenta y el esqueje puede secarse. Si injerta demasiado tarde, cuando las yemas de la púa ya se han abierto, puede no prender porque toda su energía se dirigirá al crecimiento de brotes en lugar de a la formación de callo.

Particularidades del injerto de primavera para el cerezo:

  • La savia del cerezo comienza a circular pronto, por lo que es importante no retrasarse.
  • 1‑2 días antes del injerto, los esquejes deben llevarse a un lugar cálido para que «despierten» (Tarasov et al., 1981).
  • Si la primavera es fría y prolongada, el injerto se puede retrasar hasta principios de mayo.

4.2. Injerto de verano (yema, escudete)

En verano, el método principal es el injerto de yema (escudete) – injerto con una sola yema (ojo) con una fina capa de madera o sin ella.

Época óptima: Segunda quincena de julio – principios de agosto (en la zona central) o un poco más tarde en regiones del sur (Tarasov et al., 1981; Kurennoi et al., 1985). En esta época se produce una segunda ola de savia, y la corteza del patrón se separa bien.

Cómo determinar la preparación para el injerto de yema:

  • La corteza del patrón debe separarse fácilmente de la madera al hacer un corte en T.
  • Los brotes de los árboles madre para la obtención de escudetes deben estar bien maduros, con yemas grandes y formadas. Normalmente son brotes del año que ya han terminado su crecimiento.

¿Por qué el verano? El injerto de yema en verano permite obtener un plantón para el otoño siguiente. La yema injertada no brota en el año del injerto (es una yema «durmiente»), sino que permanece inactiva hasta la primavera. Durante el otoño y el invierno se suelda bien con el patrón. Esto ahorra un año entero en comparación con el injerto de primavera con esqueje.

Importante: Para los frutales de hueso (cerezo), el injerto de yema de verano debe realizarse entre 2 y 3 semanas antes que para los de pepita. Esto se debe a que los de hueso comienzan antes la diferenciación de las yemas de flor y, si se retrasa, el escudete puede no prender o dar un brote débil (Tarasov et al., 1981).

4.3. Injerto de otoño

En otoño, el injerto con esqueje se hace raramente, porque la savia disminuye y la soldadura es lenta. En la mayoría de las regiones, el injerto de otoño de cerezo no se recomienda por el alto riesgo de heladas.

Excepción: En regiones del sur con inviernos suaves, a veces se realiza el injerto de yema en otoño, pero es más una excepción que una regla. En la zona central, los injertos de otoño no suelen practicarse.

4.4. Injerto de invierno

Es un método especial que se realiza en el interior durante el invierno (de diciembre a marzo) (Tarasov et al., 1981; Kurennoi et al., 1985). Se usa principalmente en viveros industriales, pero también es accesible para jardineros aficionados experimentados.

Esencia del método:

1. Los patrones (plántulas o clonales) y las púas recolectados en otoño se almacenan en nevera o sótano.

2. 5‑8 días antes del injerto, los patrones y las púas se llevan a una habitación cálida para activar los procesos.

3. Se realiza el injerto mediante el método de púa de lengüeta mejorada (si los grosores coinciden) o de costado (si el patrón es más grueso que el esqueje).

4. Las plantas injertadas se colocan en cajas con serrín o turba húmeda y se mantienen a una temperatura de unos 20‑25 °C durante 2‑3 semanas para que se suelden (estratificación).

5. Luego se trasladan a un lugar frío (0‑2 °C) y se conservan hasta la plantación en primavera.

Ventajas del injerto de invierno:

  • Permite utilizar eficientemente el tiempo y la mano de obra en un periodo en que no hay otros trabajos en el huerto.
  • Da un prendimiento muy alto (hasta 90‑95%).
  • Permite obtener plantones listos para el otoño del mismo año.
  • Apto para doble injerto (con un intermediario) para crear formas enanas (Tarasov et al., 1981).

Desventajas:

  • Requiere una habitación y equipo especiales.
  • Proceso más laborioso.

Para el jardinero aficionado, el injerto de invierno es un experimento interesante que permite obtener plantones de calidad si se puede organizar un lugar para la estratificación y el almacenamiento.

Recomendaciones prácticas sobre la época:

  • Para principiantes: La mejor época para el primer injerto de cerezo es la primavera (finales de abril – principios de mayo). Es el método más sencillo y fiable, con alto prendimiento.
  • Para jardineros experimentados: El injerto de yema en verano (finales de julio – principios de agosto) es una excelente manera de obtener gran cantidad de plantones en una sola temporada con mínimo tiempo y material.
  • Injerto de invierno: Úselo si dispone de una habitación cálida y está dispuesto a dominar la técnica de estratificación. Esto le permitirá obtener plantones anuales vigorosos para el otoño siguiente.

5. Métodos principales de injerto

La elección del método de injerto depende de tres factores: la estación (primavera, verano), el grosor del patrón y de la púa (si son iguales o diferentes) y el objetivo (producir un plantón, cambiar la variedad de un árbol adulto o reparar daños). Para el cerezo, los siguientes métodos son los más eficaces y accesibles.

5.1. Injerto de púa (empalme)

El injerto de púa es un método en el que se unen cortes oblicuos del patrón y de la púa del mismo diámetro. Es el método principal para el injerto de primavera.

Empalme simple

Cuándo se usa: Si el patrón y la púa tienen aproximadamente el mismo grosor (la diferencia no debe superar el 25%) (Tarasov et al., 1981).

Técnica:

1. En el patrón y en el esqueje de la púa, realice cortes oblicuos idénticos de 2,5‑3 cm de longitud. El corte debe ser liso, hecho de un solo movimiento con un cuchillo afilado. La longitud del corte debe ser 3‑4 veces el diámetro del esqueje.

2. Alinee los cortes de modo que las capas cambiales (la franja clara debajo de la corteza) coincidan lo máximo posible. Si los grosores difieren ligeramente, alinee el cambium de un lado.

3. Ate firmemente el lugar del injerto con cinta de injertar, comenzando desde abajo hacia arriba, cubriendo completamente el corte.

Inconveniente: Esta unión no es muy fuerte y el esqueje puede romperse fácilmente durante el atado o en cuidados posteriores (Tarasov et al., 1981).

Empalme mejorado (con lengüeta)

Este método es el «estándar de oro» para el injerto con esqueje. Es más fiable y da mejor prendimiento.

Cuándo se usa: Cuando el patrón y la púa tienen el mismo grosor. Es el método principal para el injerto de primavera de cerezo (Kurennoi et al., 1985; Tarasov et al., 1981).

Técnica:

1. Haga cortes oblicuos en el patrón y la púa igual que en el empalme simple.

2. Luego, a aproximadamente 1/3 del borde superior del corte, haga un corte longitudinal de unos 1‑1,5 cm de profundidad para formar una «lengüeta». En el patrón, la lengüeta se hace de arriba abajo; en la púa, de abajo arriba.

3. Una el patrón y la púa de modo que las lengüetas se enganchen entre sí, proporcionando una fijación mecánica segura.

4. Alinee las capas cambiales a lo largo de toda la longitud de los cortes.

5. Ate firmemente el lugar del injerto con cinta de injertar, comenzando desde abajo hacia arriba.

Por qué funciona: Las lengüetas no solo fijan mecánicamente las piezas, sino que también aumentan la superficie de contacto del cambium. Esto acelera la soldadura y hace que el punto de injerto sea resistente (Tarasov et al., 1981; Kurennoi et al., 1985). Para el cerezo, cuya corteza es más frágil que la del manzano, esto es especialmente importante.

Detalles importantes en el empalme:

  • El cuchillo debe estar perfectamente afilado para que el corte sea liso.
  • El esqueje debe tener 2‑3 yemas.
  • Todos los movimientos deben ser seguros y rápidos.
  • El atado debe ser firme, pero sin estrangular los tejidos.

5.2. Injerto de hendidura (a la inglesa)

Este método se usa cuando el patrón es significativamente más grueso que la púa. Se utiliza a menudo para cambiar la variedad de árboles adultos, en ramas gruesas o en el tronco (Tarasov et al., 1981; Kurennoi et al., 1985).

Técnica:

1. La rama o el tronco (patrón) se corta a un tocón.

2. Se limpia la superficie del corte con un cuchillo de injertar.

3. Con un hachuela especial o un cuchillo fuerte, se hace una hendidura longitudinal en el centro del tocón, de 4‑5 cm de profundidad.

4. Se introduce una cuña en la rendija para mantenerla abierta.

5. En el extremo inferior del esqueje de púa, se hacen dos cortes oblicuos en lados opuestos para formar una cuña de unos 3 cm de largo. Un lado debe ser ligeramente más estrecho que el otro.

6. Se introduce el esqueje en la hendidura de modo que el cambium de un lado del esqueje coincida con el cambium del patrón.

7. Si el patrón es grueso, se pueden insertar 2‑4 esquejes en diferentes lados.

8. Se retira la cuña; la rendija se cierra y sujeta firmemente los esquejes.

9. Se sellan todas las heridas abiertas con mástic (cera de injertar) y se ata el lugar del injerto.

Por qué funciona: La hendidura crea una gran superficie de contacto de las capas cambiales, lo que permite prendimientos incluso en ramas gruesas. Este método también es sencillo de ejecutar y no requiere coincidencia exacta de diámetros.

5.3. Injerto de corteza

Método similar al de hendidura, pero usado cuando el patrón es muy grueso y su corteza se separa fácilmente de la madera (durante la savia primaveral) (Tarasov et al., 1981).

Técnica:

1. Se corta la rama a un tocón y se limpia la superficie.

2. En la superficie del tocón, se hace un corte longitudinal en la corteza de 2‑3 cm.

3. Con cuidado, se despega la corteza por uno o ambos lados del corte.

4. En el extremo inferior del esqueje, se hace un corte oblicuo de 2‑3 cm.

5. Se afila el corte en forma de cuña, pero por un lado se elimina corteza y parte de madera para que la cuña sea más plana.

6. Se introduce el esqueje entre la corteza y la madera del patrón, en el «bolsillo» formado.

7. Se repite con varios esquejes, distribuyéndolos uniformemente alrededor de la circunferencia del tocón.

8. Se ata firmemente y se sellan cuidadosamente todas las heridas abiertas con mástic.

Por qué funciona: Durante la savia activa, la corteza se desprende fácilmente y el esqueje forma rápidamente callo en contacto con el tejido vivo del patrón. Este método da un prendimiento muy alto.

5.4. Injerto de yema (escudete)

Es el método principal para el injerto de verano, que ahorra material y da un plantón listo para el otoño siguiente. Para los frutales de hueso, el injerto de yema se realiza 2‑3 semanas antes que para los de pepita (Tarasov et al., 1981).

Injerto de yema en T

Cuándo se usa: En verano, cuando la corteza del patrón se separa bien. Es el método clásico (Tarasov et al., 1981; Kurennoi et al., 1985).

Técnica:

1. En el patrón, haga un corte en T en la corteza: primero un corte transversal (1‑1,5 cm), luego un corte longitudinal (2‑3 cm) desde el centro del transversal hacia abajo.

2. Con cuidado, despegue la corteza a los lados para formar un bolsillo.

3. Del esqueje de púa, corte un escudete – un trozo de brote con una yema y una fina capa de madera (del grosor de un papel de fumar) (Tarasov et al., 1981). El escudete mide unos 2‑3 cm.

4. Inserte el escudete en el corte en T bajo la corteza, presionándolo con los pulgares.

5. Ate firmemente el lugar del injerto con cinta de injertar, dejando la yema (ojo) al descubierto.

Detalle importante para el cerezo: Para mejorar el prendimiento, el injerto de yema de cerezo se realiza a menudo sin madera. Para ello, el escudete se corta de modo que solo quede la corteza y el haz vascular debajo de la yema. Este método es más difícil de ejecutar, pero da mejores resultados para los frutales de hueso (Mikheev y Revyakina, 2004).

Injerto de yema a la púa (en chip)

Este método se está volviendo cada vez más popular porque no depende del periodo de savia activa y permite realizar el injerto en un intervalo de tiempo más amplio.

Cuándo se usa: Cuando la corteza del patrón se separa mal (principios de primavera u otoño) o en patrones delgados. Este método también es más productivo (Tarasov et al., 1981).

Técnica:

1. En el patrón, haga un corte oblicuo de arriba abajo, quitando una tira de corteza y una fina capa de madera de 2‑3 cm de largo. En la parte inferior del corte, deje una pequeña muesca (lengüeta).

2. De la púa, corte un escudete similar con yema, que coincida exactamente en tamaño con el corte del patrón.

3. Inserte el escudete en el corte, alineando el cambium.

4. Ate firmemente el lugar del injerto, dejando la yema al descubierto.

Por qué funciona: El injerto en chip crea una mayor superficie de contacto del cambium que el método en T y permite injertar incluso con savia débil. Para el cerezo, este método suele dar un prendimiento más alto (Tarasov et al., 1981; Mikheev y Revyakina, 2004).

5.5. Injerto de costado (lateral)

Otro método para el injerto de primavera, cuando el patrón es 2‑4 veces más grueso que la púa (Tarasov et al., 1981).

Técnica:

1. En el patrón, haga un corte lateral oblicuo o recto (incisión) en la corteza y la madera, sin cortar la parte superior del patrón.

2. En el esqueje, haga dos cortes oblicuos en lados opuestos.

3. Inserte el esqueje en la incisión.

4. Ate el lugar del injerto.

5. La parte superior del patrón (por encima del injerto) se elimina solo después de que el esqueje haya prendido y haya empezado a crecer.

Ventaja: El patrón permanece intacto durante el injerto, lo que reduce el riesgo de muerte si el esqueje no prende.

Recomendaciones breves para elegir el método de injerto

  • Primavera, patrón y púa del mismo diámetro: Empalme mejorado (con lengüeta). Es su principal opción para producir un plantón de cerezo.
  • Primavera, patrón más grueso que la púa: Injerto de hendidura o de corteza (para ramas muy gruesas) o de costado.
  • Verano: Injerto de yema (en T o en chip). Excelente manera de multiplicar rápidamente el material de plantación.
  • Para principiantes: Comience con el empalme mejorado y el injerto de yema en T. Son los métodos más estudiados y fiables.

6. Cuidados después del injerto

El injerto es una operación quirúrgica en la planta. Como en cualquier operación, se necesitan cuidados posteriores meticulosos para asegurar la cicatrización y el crecimiento posterior. Las principales tareas del jardinero después del injerto son comprobar el prendimiento, retirar el atado, eliminar los chupones del patrón y dar forma adecuada al nuevo brote.

6.1. Comprobación del prendimiento

Después del injerto de primavera con esqueje (empalme, hendidura, etc.):

  • Primeros signos de éxito: En 2‑3 semanas, si el injerto ha tenido éxito, las yemas del esqueje comienzan a hincharse y a brotar. Si al cabo de un mes el esqueje sigue seco y arrugado y las yemas no se abren, el injerto ha fallado.
  • Cómo comprobarlo: Raspe suavemente la corteza del esqueje con la uña. Si debajo de la corteza se ve una capa verdosa y húmeda (cambium), todo va bien. Si la corteza está seca y marrón, el esqueje ha muerto.

Después del injerto de yema en verano:

  • Primeros signos de éxito: 2‑3 semanas después del injerto de yema, es fácil comprobar el prendimiento. Si el escudete ha prendido, el pecíolo de la hoja se desprende con facilidad al tocarlo ligeramente. Si se ha secado y no se desprende, la yema no ha prendido (Tarasov et al., 1981; Kurennoi et al., 1985).
  • Qué hacer con una yema que no ha prendido: Si es posible, se puede repetir el injerto de yema en el mismo patrón, un poco más abajo o más arriba, mientras la temporada lo permita (normalmente en un plazo de 2‑3 semanas). Esta técnica se denomina re‑injerto (Tarasov et al., 1981).

6.2. Retirada del atado

El atado es necesario para mantener las superficies de corte del patrón y la púa firmemente unidas y protegerlas de la desecación. Pero una vez que se ha producido la soldadura, el atado se convierte en un obstáculo: comienza a incrustarse en el tronco que se engrosa, interrumpiendo el flujo de nutrientes y pudiendo causar la muerte del árbol.

  • Cuándo retirar el atado:
  • Para el injerto de yema en verano: El atado se retira aproximadamente 1,5‑2 meses después del injerto (hacia el otoño), cuando el escudete se ha soldado bien al patrón (Tarasov et al., 1981). Si se utiliza una película fotodegradable o de degradación rápida, se puede dejar, ya que se descompondrá sola.
  • Para el injerto de primavera con esqueje: El atado se retira cuando el brote de la púa ha alcanzado unos 15‑20 cm de longitud y el punto de injerto se ha engrosado notablemente. Esto suele ocurrir en junio‑julio. Lo importante es no perderse este momento para evitar estrangulamientos.
  • Cómo retirar correctamente: Corte el atado con cuidado con un cuchillo afilado por el lado opuesto al injerto, procurando no dañar la corteza, y retírelo completamente.

Por qué es importante: El estrangulamiento por el atado es uno de los errores más comunes de los jardineros principiantes. Provoca la formación de abultamientos, debilitamiento del crecimiento e incluso la muerte del árbol a los pocos años. ¡Retire el atado a tiempo!

6.3. Eliminación de los chupones del patrón (brotes silvestres)

El patrón, especialmente el de semilla, suele producir sus propios brotes – chupones que crecen desde las raíces o desde el tronco por debajo del punto de injerto. Esto ocurre porque el patrón intenta restaurar su parte aérea.

  • Por qué hay que hacerlo: Los chupones del patrón son «malas hierbas» que roban agua y nutrientes a la variedad injertada. Si no se eliminan, pueden ahogar el brote cultivado y terminará con un silvestre en lugar de un cerezo varietal.
  • Cuándo y cómo eliminar: Los chupones deben eliminarse regularmente durante toda la temporada, tan pronto como aparezcan. Es mejor no cortarlos a ras de suelo, ya que eso estimula un rebrote aún más activo. La forma más eficaz es arrancar o cortar el chupón en su base, a nivel del cuello de la raíz o ligeramente por debajo, con un pequeño trozo de corteza (el llamado «corte a tope») (Tarasov et al., 1981). En otoño o primavera, al cavar alrededor del tronco, es útil desenterrar y eliminar completamente los brotes radiculares grandes.

6.4. Formación del nuevo brote

Su tarea es ayudar al esqueje injertado o a la yema despierta a convertirse en un plantón fuerte y bien formado.

  • Para el injerto de primavera con esqueje:
  • Cuando de la yema superior del esqueje empiece a crecer un brote, lo hará muy rápido. Si injertó un esqueje con 3‑4 yemas, deje para el crecimiento el brote más fuerte (normalmente el superior) y elimine los demás, para que toda la energía de la planta se concentre en desarrollar un tronco único y vigoroso.
  • Si en el esqueje se abren flores (lo que a veces ocurre), deben cortarse. La floración consumiría demasiada energía de la púa aún débil y podría matarla.
  • Cuando el brote joven alcance una altura de 50‑60 cm, se puede despuntar (eliminar el ápice) para estimular la ramificación y la formación de copa. Esta técnica es especialmente importante para el cerezo, para formar una copa compacta (Kurennoi et al., 1985).
  • Para el injerto de yema en verano:
  • En la primavera siguiente, antes de que comience la savia, se corta el patrón a una altura de 1‑2 cm por encima de la yema que ha prendido. Este corte estimula a la yema a crecer activamente.
  • Cuando el brote salga de la yema, también se puede despuntar para formar la copa.
  • Durante el verano, elimine regularmente todos los brotes que puedan aparecer en la parte restante del patrón (por encima del lugar del injerto) o por debajo.

6.5. Abonado y riego

El árbol injertado sufre estrés, y su tarea es proporcionarle condiciones confortables para la recuperación y el crecimiento.

  • Riego: El riego regular durante el primer mes después del injerto (especialmente en tiempo seco) es de vital importancia. La humedad del suelo favorece la savia activa y la rápida soldadura.
  • Abonado: 3‑4 semanas después del injerto, se puede aplicar un abono mineral complejo con predominio de nitrógeno (por ejemplo, urea, nitrato amónico) para estimular el crecimiento de los brotes. Aplique los abonos siguiendo estrictamente las instrucciones, evitando sobredosis que puedan quemar las raíces. En otoño, se debe suspender el abonado nitrogenado para permitir que los brotes maduren y se preparen para el invierno.

Resumen breve de los cuidados posteriores al injerto:

1. Compruebe el prendimiento regularmente.

2. Retire el atado a tiempo, en cuanto el punto de injerto comience a engrosarse.

3. Elimine los chupones del patrón sin piedad e inmediatamente.

4. Deje un solo brote fuerte para el tronco y elimine los demás.

5. Asegure un riego regular y un abonado equilibrado.

Conclusión

El injerto es realmente la magia de la jardinería, que permite combinar las mejores cualidades de diferentes plantas. Para el cerezo, es la clave para obtener árboles sanos, productivos y adaptados a sus condiciones.

Hemos recorrido todas las etapas: desde comprender la esencia del injerto y elegir el patrón adecuado, hasta la recolección de esquejes, la elección del momento óptimo y las técnicas de ejecución, y el cuidado de la planta injertada. Cada paso es importante y el éxito se construye sobre los detalles.

No tenga miedo de experimentar. La jardinería es un aprendizaje continuo. Si algo no sale a la primera, analice los errores y vuelva a intentarlo. El tiempo invertido en dominar el injerto se verá recompensado con creces cuando sus propios cerezos varietales, criados por sus manos, comiencen a regalarle abundantes cosechas. ¡Buena suerte en sus empresas hortícolas!

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