Injerto
1. ¿Qué es el injerto y para qué sirve?
Todo jardinero desea cultivar en su huerto esa manzana perfecta: dulce, aromática, de pulpa crujiente. Pero simplemente plantar una semilla de la fruta que nos gusta en la tierra es un camino que casi con total seguridad lleva a la decepción. ¿Por qué ocurre esto y cómo los jardineros de todo el mundo obtienen cosechas estables de sus variedades favoritas? Lo explicaremos en este capítulo.
1.1. Por qué no se cultiva el manzano a partir de semillas
La mayoría de las variedades de manzano que conocemos y amamos son heterocigotas, es decir, poseen un conjunto genético complejo (Agustí, 2010). Además, por lo general son autoestériles y requieren polinización cruzada con otra variedad (Krivko et al., 2014). Esto significa que en la formación de la semilla participan dos árboles parentales diferentes.
Cuando plantamos una semilla de, digamos, una manzana 'Golden Delicious', no obtenemos una copia exacta de ese árbol, sino un nuevo híbrido único. La descendencia de ese manzano será genéticamente heterogénea: algunas plántulas pueden heredar frutos grandes, otras resistencia a enfermedades, pero en la mayoría los frutos serán pequeños, ácidos o incluso no comestibles (Kurennoi et al., 1985; Westwood, 1993).
La segunda razón es el largo período juvenil. Un árbol cultivado a partir de semilla pasa por todas las etapas de maduración propias de una planta silvestre. Crece vigorosamente durante mucho tiempo, forma espinas y, lo más importante para el jardinero, no es capaz de florecer y fructificar durante muchos años —de 5 a 10 o incluso más (Agustí, 2010). Esto hace que la propagación por semillas sea prácticamente inútil para conservar variedades valiosas y obtener una cosecha rápida.
1.2. Patrón e injerto (variedad)
Precisamente por eso en la fruticultura se utiliza la propagación vegetativa, y el principal método entre ellos es el injerto. El injerto es la unión artificial de partes de dos plantas diferentes para que se suelden y formen un solo organismo (Jackson, 2003; Westwood, 1993).
Como resultado del injerto se obtiene un árbol «compuesto» que consta de dos partes principales:
- Patrón — es la parte inferior del árbol, que incluye el sistema radicular y un pequeño tramo del tronco hasta el punto de injerto. El patrón sirve como «cimiento» del futuro manzano (Kurennoi et al., 1985). Extrae agua y nutrientes del suelo, y determina muchas propiedades importantes del árbol: su vigor y longevidad, su resistencia a heladas, sequía y enfermedades.
- Variedad (injerto o púa) — es la parte superior del árbol, que consiste en una púa o yema de la variedad cultivada que deseamos. La púa, al soldarse con el patrón, forma la copa y producirá los frutos deseados por los cuales realizamos todas estas complejas manipulaciones.
1.3. Para qué se realiza el injerto: 5 objetivos clave
El injerto no es solo un método de propagación. Es una herramienta poderosa y flexible que permite resolver múltiples tareas en el jardín:
1. Conservación y multiplicación de la variedad. Este es el objetivo principal. Una púa tomada de un árbol fructífero es genéticamente idéntica a la planta madre. La descendencia obtenida —un clon— hereda garantizadamente todos los rasgos de la variedad original (tamaño, sabor, color, época de maduración) (Potapov et al., 2000).
2. Control del crecimiento y vigor del árbol. Eligiendo un patrón determinado, se puede cultivar un manzano gigante para un huerto espacioso o un árbol compacto enano para una parcela pequeña. Como decía I. V. Michurin, «el patrón es el cimiento del árbol frutal» (Kurennoi et al., 1985). Los patrones vigorosos producen árboles grandes, longevos, pero que entran en fructificación tarde. Los patrones de bajo vigor (enanos y semienanos), por el contrario, permiten obtener cosechas tempranas y abundantes, y simplifican notablemente el cuidado y la recolección (Ferree and Webster, 2003; Phillips, 2005).
3. Adaptación a las condiciones ambientales. El patrón puede actuar como «conductor», ayudando a la variedad a adaptarse a condiciones desfavorables. Por ejemplo, el uso de un patrón resistente al frío permite cultivar variedades termófilas en climas más fríos, y uno resistente a la sequía, en regiones con escasez de agua (Westwood, 1993).
4. Curación y recuperación de árboles. El injerto es una «ayuda de emergencia» para el jardín. Si un árbol ha sido dañado por roedores o heladas, se puede restaurar el sistema vascular mediante el injerto de puente, conectando la corteza por debajo y por encima de la zona dañada (Tarasov et al., 1981; Phillips, 2005). Esto permite salvar el árbol de la muerte.
5. Cambio rápido de variedad. ¿Para qué arrancar un árbol adulto y esperar años a que crezca uno nuevo? Se puede reinjertar, insertando en la copa púas de una nueva variedad más interesante. Este método, llamado top‑work o sobreinjerto, permite renovar la composición varietal del huerto en 2‑3 años (Phillips, 2005; Tarasov et al., 1981).
Así, el injerto no es solo una técnica hortícola, sino toda una filosofía de gestión de la vida del árbol, que permite obtener lo que deseamos en las condiciones que tenemos. En los siguientes capítulos analizaremos en detalle cómo elegir correctamente patrón y variedad, dominar las técnicas básicas de injerto y asegurar un excelente resultado.
2. Elección del patrón: el cimiento de su huerto
Si la variedad determina cómo serán las manzanas, el patrón determina cómo será el árbol mismo y cuánto tiempo le dará cosechas. La elección del patrón es, probablemente, la decisión más importante que tomará al establecer su huerto. Un patrón mal elegido puede anular todas las ventajas de la mejor variedad. ¿Cómo orientarse en esta diversidad y tomar la decisión correcta?
Toda la diversidad de patrones para manzano se puede dividir en dos grandes grupos: patrones de semilla (vigorosos) y patrones propagados vegetativamente (clonales). Estos últimos, a su vez, se dividen en vigorosos, semienanos y enanos.
2.1. Patrones vigorosos (de semilla)
Son patrones cultivados a partir de semillas. Se utilizan con mayor frecuencia plántulas de variedades cultivadas de manzano, manzano silvestre (Malus sylvestris) o manzano de hoja de ciruelo (manzano chino, Malus prunifolia) (Potapov et al., 2000; Westwood, 1993).
Ventajas:
- Vigor y longevidad: Estos árboles crecen altos (hasta 6‑8 metros o más) y viven 60‑80 años o más (Agustí, 2010). Crean un huerto majestuoso y dan cosechas enormes.
- Sistema radicular profundo: Las raíces penetran profundamente en el suelo, lo que proporciona al árbol una excelente resistencia al viento y la capacidad de extraer agua en períodos secos (Kurennoi et al., 1985).
- Rusticidad: Generalmente, los patrones de semilla son menos exigentes con el suelo y se adaptan mejor a las condiciones locales.
Desventajas:
- Entrada tardía en fructificación: La primera cosecha de un árbol así se obtiene solo después de 5‑8 años desde la plantación (Westwood, 1993).
- Falta de uniformidad: Dado que los árboles se cultivan a partir de semillas, no son clones genéticos. Incluso en un mismo lote de plántulas puede haber árboles con diferentes vigoros y otras características, lo que dificulta el cuidado y la recolección (Ferree and Webster, 2003).
- Manejo difícil: La poda, los tratamientos y la recolección de manzanas en árboles altos requieren escaleras y equipos especiales.
Cuándo elegirlos: Los patrones vigorosos son ideales para grandes parcelas familiares donde hay espacio para árboles altos. También son indispensables en zonas con inviernos severos, donde las raíces de los patrones enanos podrían helarse, y en suelos pobres y secos, donde el potente sistema radicular de un patrón de semilla es la clave para la supervivencia del árbol (Phillips, 2005). Además, se utilizan para cultivar árboles sobre formadores de tronco —inserciones resistentes al frío sobre las que luego se injerta la variedad valiosa (Trunov et al., 2012).
2.2. Patrones semienanos y enanos (clonales)
Estos patrones se obtienen vegetativamente (por acodos, esquejes, micropropagación), por lo que son copias genéticas exactas unos de otros. Esto asegura uniformidad y previsibilidad en el comportamiento de todos los árboles del huerto (Ferree and Webster, 2003; Westwood, 1993).
Patrones semienanos
Producen árboles de 3‑4,5 metros de altura. Los más conocidos son MM106, M7, M26 (que se encuentra en el límite entre semienano y enano) (Phillips, 2005; Potapov et al., 2000). Los árboles sobre ellos entran en fructificación en el 3er‑4º año.
Ventajas:
- Buena productividad.
- Fructificación más temprana que los de semilla.
- Sistema radicular más fuerte que los enanos y mejor resistencia al viento y a la sequía.
- Longevidad de 30‑40 años.
Desventajas:
- Menor longevidad que los de semilla.
- Pueden producir chupones (especialmente M7).
- Requieren soporte en los primeros años.
Cuándo elegirlos: Es el término medio para la mayoría de los jardineros. Los árboles son cómodos de manejar, dan cosechas tempranas y abundantes, sin requerir una agrotecnia tan intensiva como los enanos.
Patrones enanos
Los más populares son M9 y los nacionales Paradizka Budagovskogo (PB) y 62‑396. Los árboles sobre ellos crecen solo hasta 2‑2,5 metros (Westwood, 1993; Trunov et al., 2012). La fructificación comienza en el 2º‑3er año después de la plantación.
Ventajas:
- Fructificación muy temprana: Se obtiene una cosecha completa ya en el 3er‑4º año.
- Alta productividad por unidad de superficie: Gracias a su tamaño compacto, se pueden colocar de 2 a 3 veces más árboles en la misma área.
- Facilidad de cuidado: La poda, los tratamientos y, sobre todo, la recolección se hacen sin escaleras, directamente desde el suelo.
- Frutos de gran tamaño: El árbol gasta menos energía en crecer y más en formar y engrosar manzanas grandes.
Desventajas:
- Sistema radicular superficial y frágil: Los árboles son inestables al viento y requieren la instalación obligatoria de un tutor (estaca o espaldera) durante toda su vida (Phillips, 2005).
- Vida relativamente corta: El período productivo es de 15‑20 años.
- Exigencias elevadas de fertilidad del suelo y humedad.
- Escasa resistencia invernal de las raíces: Las raíces de los patrones enanos pueden sufrir heladas en inviernos sin nieve (Potapov et al., 2000).
Cuándo elegirlos: Los patrones enanos son la elección de los jardineros que desean obtener una cosecha lo más rápido posible y valoran la comodidad de manejo. Son ideales para parcelas pequeñas, para huertos intensivos y para cultivar variedades de colección.
2.3. Cómo influye el patrón en el árbol: resumen breve
La influencia del patrón sobre la variedad es enorme y multifacética. Es importante entender que el patrón no solo «sostiene» al árbol, sino que participa activamente en su actividad vital, modificando:
- Vigor y tamaño del árbol: Es el efecto más evidente (Agustí, 2010). Al elegir el patrón, se fija el «techo» de altura de su huerto.
- Precocidad (tiempo de entrada en fructificación): Los patrones enanos aceleran significativamente este proceso. El árbol pasa más rápidamente de la etapa juvenil a la adulta y comienza a gastar energía en floración y fructificación, no solo en crecimiento (Agustí, 2010; Kurennoi et al., 1985).
- Rendimiento y eficiencia: Los árboles sobre patrones de bajo vigor suelen dar mayor rendimiento por unidad de superficie que sus congéneres vigorosos (Westwood, 1993).
- Resistencia a factores abióticos: El patrón determina cómo toleran las raíces las heladas, la sequía o el exceso de humedad (Agustí, 2010). Por ejemplo, las plántulas de Antonovka o de manzano chino son resistentes al invierno, mientras que las raíces de M9 pueden helarse.
- Resistencia a enfermedades y plagas: Algunos patrones muestran resistencia a podredumbres radiculares, pulgón lanígero y otros patógenos (Ferree and Webster, 2003).
- Absorción de nutrientes: Diferentes patrones absorben los nutrientes de manera distinta, lo que puede afectar la composición mineral de las hojas e incluso el sabor y color de los frutos (Agustí, 2010).
Consejo para el jardinero: No existe el «mejor» patrón, sino el patrón adecuado para sus condiciones y objetivos.
- Para climas rigurosos (Siberia, los Urales) — elija patrones de semilla resistentes al invierno (plántulas de manzano siberiano, ranetkas) o patrones clonales obtenidos en su región (por ejemplo, la serie Budagovsky) (Potapov et al., 2000).
- Para una parcela pequeña en la zona templada — los patrones semienanos (M26, MM106) o enanos (M9, 62‑396) en suelos fértiles y bien regados son una excelente opción.
- Para los amantes de los «árboles monumentales» y los grandes espacios — los patrones de semilla darán esos manzanos majestuosos bajo los cuales se puede uno sentar a la sombra y recoger cosechas a cubos.
Recuerde: el «cimiento» de su huerto debe colocarse correctamente. Una elección cuidadosa del patrón es la clave para una vida larga y feliz de sus manzanos y de su jardín. En el próximo capítulo hablaremos de cómo preparar correctamente el material para el injerto: la variedad (púa).
3. Recolección y almacenamiento de la púa: preparación para un injerto exitoso
Ya ha elegido el patrón y se ha decidido por la variedad que quiere cultivar. Ahora llega la etapa crucial: la recolección de la púa. El éxito de todo el injerto depende directamente de lo correctamente que se realice este paso. Imagine que puede tener la mejor técnica del mundo, pero si su «material de construcción» —la púa— resulta de mala calidad, la construcción no funcionará. ¿Cómo seleccionar y conservar el material de injerto para que esté listo para la «construcción»?
3.1. Selección de brotes para la púa
Para la preparación de la púa se utilizan únicamente crecimientos anuales —brotes del año en curso. Es la parte del árbol en la que durante el verano se formaron las yemas y que para el invierno ha madurado (leñoso) (Tarasov et al., 1981; Westwood, 1993).
Cómo elegir un brote correctamente:
- Tome brotes de árboles sanos y productivos. Recuerde: la púa es una copia exacta de la planta madre. Si el árbol está enfermo o produce frutos pequeños y de mal sabor, todos esos defectos se transmitirán al nuevo plantón (Kurennoi et al., 1985).
- Los brotes deben estar bien maduros. Un brote maduro tiene madera densa y dura. La corteza es lisa y brillante. Si se dobla, el brote rebota elásticamente en lugar de romperse (Tarasov et al., 1981). Las yemas de un brote maduro son grandes y carnosas. La madera no madura es esponjosa, la corteza opaca, y el brote se rompe fácilmente.
- Utilice brotes de vigor medio (30‑50 cm de largo). Los brotes demasiado vigorosos, «chupones» (water sprouts), tienen yemas grandes pero débiles. Los brotes muy débiles y cortos suelen tener yemas mal formadas, de las que no se obtendrá un buen crecimiento (Tarasov et al., 1981).
- Los brotes deben estar limpios, sin signos de enfermedades ni daños de plagas. No tome brotes con síntomas de sarna, oidio, grietas o abultamientos en la corteza.
- Tome brotes de las partes bien iluminadas de la copa. Por lo general, los mejores brotes se encuentran en la periferia de la copa, en el lado sur o suroeste (Tarasov et al., 1981). Allí reciben la máxima luz y maduran mejor.
- Corte el brote correctamente. Para la preparación, utilice la parte media de un crecimiento anual maduro de 30‑40 cm de largo. La parte superior suele ser demasiado delgada y no ha madurado, mientras que la inferior tiene yemas más débiles (Potapov et al., 2000; Tarasov et al., 1981).
¡Importante! Los brotes no deben tener yemas florales. Se distinguen fácilmente de las yemas vegetativas: son más redondeadas y notablemente más gruesas. Utilizar brotes con yemas florales para injertar no tiene sentido.
3.2. Época de recolección de la púa
Este es uno de los puntos más importantes. El mejor momento para recolectar los esquejes es el comienzo del invierno, después de que se hayan establecido heladas estables, pero antes de que lleguen heladas muy fuertes (Tarasov et al., 1981). Puede ser a finales de noviembre o diciembre, según la región.
¿Por qué exactamente esta época?
- La planta está en reposo. En ese momento, todos los procesos de crecimiento han finalizado, se han acumulado nutrientes de reserva y las yemas han entrado en reposo profundo. Los esquejes recolectados en este período se conservan mejor y toleran más fácilmente el «traumatismo» del corte.
- Protección contra las heladas. Las heladas invernales severas (por debajo de –15...–20 °C) pueden dañar los tejidos tiernos de los brotes. La recolección antes de que lleguen temperaturas extremadamente bajas garantiza que obtenga material sano y no dañado por el frío (Tarasov et al., 1981).
Si por alguna razón no pudo recolectar los esquejes en invierno, se pueden cortar en primavera temprana, antes de que comience la savia y se hinchen las yemas (Ferree and Webster, 2003). Pero es importante hacerlo tan pronto como se derrita la nieve y se pueda trabajar en el jardín. Los esquejes de primavera deben utilizarse para injertar lo antes posible.
3.3. Cómo almacenar correctamente la púa
La tarea principal del almacenamiento es mantener los esquejes en reposo y evitar que broten o se sequen antes del injerto.
Reglas de almacenamiento:
1. Preparación. Inmediatamente después del corte, ate los esquejes en manojos pequeños por variedad. Etiquete cada manojo con una etiqueta que indique el nombre de la variedad (Tarasov et al., 1981). Es muy fácil olvidar qué variedad es cada una y luego confundirlas al injertar.
2. Condiciones óptimas. La mejor temperatura de almacenamiento es de 0 °C a +3 °C (o incluso –1 °C). A esta temperatura, las yemas permanecen en reposo. La humedad debe ser alta (alrededor del 85‑90%) para que los esquejes no se sequen (Westwood, 1993; Kurennoi et al., 1985).
3. Métodos de almacenamiento:
- Pila de nieve (montón). Es el método más fiable y sencillo para la mayoría de los jardineros. El lugar de almacenamiento debe estar en el lado norte de los edificios o a la sombra, para que la nieve dure el mayor tiempo posible. Los manojos de esquejes se colocan sobre el suelo, capa tras capa, y se cubren con nieve limpia de al menos 30‑50 cm de espesor. El montón se puede cubrir con serrín o paja para que se derrita más lentamente. Es importante proteger los esquejes de los ratones; para ello, se pueden rodear los manojos con ramas de abeto o una malla metálica fina (Tarasov et al., 1981; Ferree and Webster, 2003).
- En el refrigerador o sótano. Si no tiene la posibilidad de almacenar los esquejes al aire libre, el compartimento inferior del refrigerador (para verduras) es adecuado. Envuelva los esquejes en un paño húmedo (o serrín limpio, musgo) y colóquelos en una bolsa de plástico con agujeros para la entrada de aire (Tarasov et al., 1981). Es importante asegurarse de que el paño (o serrín) se mantenga constantemente húmedo.
- En zanja (enterramiento). Este método es adecuado para almacenar una gran cantidad de esquejes. En un lugar seco y elevado (para que no se acumule agua), cave una zanja de 30‑40 cm de profundidad. Vierta arena húmeda en el fondo. Coloque los manojos de esquejes en la zanja, cubriéndolos con arena húmeda, y cubra con tierra (Kurennoi et al., 1985). El lugar debe protegerse de los ratones.
Lo que no se debe hacer:
- Almacenar los esquejes junto con frutas. Las manzanas que maduran liberan etileno, que estimula las yemas a despertarse. Si los esquejes se almacenan cerca de frutas, pueden brotar prematuramente y perderse (Phillips, 2005).
- Permitir que se sequen. Si los esquejes pierden humedad, sus tejidos (especialmente el cambium) mueren y no prenden.
- Permitir la pudrición. El exceso de humedad sin acceso de aire provoca moho y podredumbre. Por eso, las bolsas deben tener agujeros para la ventilación.
- Congelar y descongelar. Los cambios bruscos de temperatura pueden dañar los tejidos.
Si ha abordado con responsabilidad la selección, recolección y almacenamiento de la púa, considere que ya tiene la mitad del trabajo hecho. En el próximo capítulo pasaremos a la parte más interesante: los aspectos prácticos y las fechas de realización del injerto.
4. Época de injerto: cuándo realizar los trabajos
Ya ha elegido el patrón, ha recolectado y conservado los esquejes de la púa. Ahora surge la pregunta clave: ¿cuándo realizar el injerto propiamente dicho? A diferencia de muchas tareas de jardinería, el injerto no admite arbitrariedad: está estrictamente ligado al estado fisiológico de las plantas, a su «calendario interno». La elección correcta del momento determina si los componentes se soldarán y si el nuevo brote crecerá. Hay cuatro estaciones principales para injertar, y cada una tiene sus objetivos y características.
4.1. Injerto de primavera
Es el método más común y fiable para los jardineros aficionados. En primavera, la naturaleza despierta, comienza el flujo activo de savia; el cambium (tejido meristemático) entra en actividad, lo que asegura una soldadura rápida y de calidad entre los componentes (Jackson, 2003).
El injerto de primavera se divide en dos períodos:
- Primavera temprana (antes del flujo de savia). Es el momento en que las yemas de los árboles aún están dormidas, pero las heladas han remitido y la temperatura diurna se mantiene estable por encima de 0 °C. En la zona templada suele ser a finales de marzo o principios de abril. En este período se realiza el injerto con púa (esqueje) (injerto de púa simple, de púa con lengüeta, a la inglesa, en hendidura, a la corteza). La condición principal es que la púa (esquejes) esté en reposo; por eso se conserva en frío (Tarasov et al., 1981).
- Primavera durante el flujo de savia activo. Es el momento en que la corteza del patrón comienza a separarse fácilmente de la madera: «la savia sube». Para determinarlo, basta con hacer un corte en la corteza del patrón y tratar de levantarla. Si se separa con facilidad, ha llegado el momento. En la zona templada suele ser en mayo. En este período funcionan bien los injertos a la corteza con púa (Jackson, 2003). Es importante que el patrón ya se haya «despertado» mientras la púa aún está en reposo. Por eso, los esquejes se mantienen en el refrigerador hasta el último momento.
¿Por qué la primavera es la mejor época? En este momento se aplica la «regla del ganador»: el patrón envía savia activamente hacia el punto de injerto, alimentando la púa, y las yemas que despiertan dan un crecimiento inicial vigoroso (Westwood, 1993). El porcentaje de prendimiento de los injertos de primavera es el más alto: 90‑95% o más.
4.2. Injerto de verano
En verano, el método principal es la yema (o injerto de escudete), es decir, el injerto con una yema (ojo). Se realiza durante el segundo flujo de savia, cuando la corteza del patrón vuelve a separarse fácilmente (generalmente a finales de julio y agosto, según la región) (Potapov et al., 2000; Westwood, 1993).
Esencia del método: se inserta un escudete con una yema de la variedad deseada en una incisión en forma de T en la corteza del patrón. La yema de la púa no brota en el año en curso, sino que «duerme» hasta la primavera siguiente. Así, la yema se realiza con «ojo dormido» (Agustí, 2010).
Ventajas de la yema de verano:
- Ahorro de material. De un solo brote se pueden obtener 5‑10 yemas, mientras que para injertar con púa se necesita toda una púa.
- Menor traumatismo para el patrón. La incisión en la corteza es mínima y el patrón sigue creciendo.
- Posibilidad de «re‑yemar». Si no pudo injertar en primavera, el verano es su segunda oportunidad.
En algunas regiones del sur con un período vegetativo prolongado, es posible la llamada yema de «ojo que brota» en primavera, cuando las yemas se preparan con antelación (Westwood, 1993). Para los frutales de hueso, a veces se utiliza la yema temprana de verano (en mayo‑junio) con brotes jóvenes aún no maduros, para acelerar la obtención de plantones (Potapov et al., 2000).
4.3. Injerto de otoño
En otoño, el injerto de manzano en campo abierto prácticamente no se realiza. Las plantas se preparan para el invierno, todos los procesos se ralentizan, el flujo de savia cesa y la corteza deja de separarse. El prendimiento de los injertos otoñales es muy bajo (Ferree and Webster, 2003).
Excepción: En otoño (a finales de septiembre u octubre) se puede realizar el injerto con esquejes de raíz para obtener patrones clonales o para restaurar el sistema radicular. En este caso, los esquejes de raíz se injertan entre sí y se plantan inmediatamente en el suelo (Westwood, 1993).
Injerto de invierno (de mesa).
Es un método especial, muy eficaz, que, sin embargo, no está al alcance de todos los jardineros aficionados. Se realiza en el interior a mediados del invierno, cuando los árboles están en reposo profundo (enero‑febrero) (Tarasov et al., 1981).
Esencia del método: en otoño se preparan tanto los patrones (plántulas o segmentos de raíz) como las púas (esquejes). Todo se conserva en el refrigerador. A mediados del invierno se llevan a un lugar cálido y se realiza el injerto (generalmente con la técnica de púa con lengüeta mejorada).
Ventajas del injerto de invierno:
- Ahorro de tiempo. El jardinero no se distrae con el injerto en pleno verano.
- Mejores condiciones de trabajo. Todo se puede hacer en un lugar cálido, sin prisas.
- Posibilidad de obtener plantones de un año en una sola temporada. Después del injerto, las plantas se colocan en un lugar fresco para la soldadura, y en primavera se plantan en el vivero o directamente en el huerto (Potapov et al., 2000).
Condición importante: para que el injerto de invierno tenga éxito, es necesario crear condiciones para la soldadura: la temperatura óptima para la formación de callo en el manzano es de +12...+20 °C (Jackson, 2003; Trunov et al., 2012). Después de la soldadura, las plantas injertadas se vuelven a colocar en frío para que no empiecen a crecer antes de la primavera.
Resumen breve de las épocas:
| Estación | Método | Condición |
|---|---|---|
| Primavera (temprana) | Injerto con púa (a la inglesa, en hendidura) | Púa en reposo, patrón en reposo. |
| Primavera (flujo activo) | Injerto a la corteza | Púa en reposo, patrón «despierto». |
| Verano (julio‑agosto) | Yema (injerto de yema) | La corteza del patrón se separa fácilmente. |
| Otoño | No recomendado para manzano | - |
| Invierno | Injerto de mesa (en interior) | Tanto patrón como púa en reposo. |
Elegir el momento del injerto no es solo una fecha en el calendario. Es un arte sutil de leer el «lenguaje» de las plantas. Cuando aprenda a entenderlo, podrá elegir el momento más adecuado y alcanzar el máximo éxito. En el próximo capítulo pasaremos a las técnicas prácticas y dominaremos los métodos básicos de injerto del manzano.
5. Métodos básicos de injerto: de lo simple a lo complejo
Ya ha preparado los patrones, recolectado y conservado los esquejes de la púa, y esperado la estación adecuada. Ahora llega la etapa más importante y creativa: la unión física de las dos partes en un solo organismo. Existen más de cien métodos de injerto (Kurennoi et al., 1985), pero para las necesidades prácticas de un jardinero aficionado basta con dominar cinco básicos. Cada uno es adecuado para su época del año, grosor del patrón y tarea específica.
5.1. Injerto de púa simple (a la inglesa simple)
Qué es: el método más simple de injerto con púa, que se utiliza cuando el patrón y la púa tienen el mismo grosor (aproximadamente 0,5‑1,5 cm de diámetro) (Westwood, 1993; Tarasov et al., 1981).
Técnica:
1. Sobre el patrón y sobre la púa se hacen cortes oblicuos de igual longitud. La longitud del corte debe ser aproximadamente 3‑5 veces el diámetro de la púa (Tarasov et al., 1981). El corte debe ser perfectamente liso y uniforme, realizado en un solo movimiento con un cuchillo de injertar bien afilado.
2. Se unen el patrón y la púa de modo que sus capas cambiales (la fina capa verde entre la corteza y la madera) coincidan. Si los diámetros difieren ligeramente, se debe alinear el cambium al menos por un lado.
3. Se envuelve firmemente la unión con cinta de injertar para asegurar la inmovilidad y el contacto estrecho de los componentes.
4. Se sella el corte superior de la púa (por encima de la yema superior) con masilla o cera de injertar para evitar la desecación.
Ventajas: sencillez, rapidez.
Desventajas: la resistencia mecánica de la unión no es muy alta; se requiere una coincidencia perfecta de diámetros.
5.2. Injerto de púa con lengüeta (a la inglesa mejorada)
Qué es: una modificación del injerto simple que proporciona una unión mucho más fuerte. Es el método de primavera más popular para patrones delgados (Tarasov et al., 1981; Westwood, 1993).
Técnica:
1. Se hacen los mismos cortes oblicuos en patrón y púa que para el injerto simple.
2. Luego, en los cortes, a aproximadamente 1/3 del borde superior, se hace una muesca longitudinal («lengüeta») hacia abajo.
3. Se unen el patrón y la púa de modo que las lengüetas encajen una detrás de la otra. Esto crea un «cierre» mecánico que fija los componentes con mucha firmeza (Tarasov et al., 1981) (véase la Figura 4.1 en Jackson, 2003).
4. Se envuelve y se sella el corte superior con cera.
Ventajas: excelente fijación, mayor superficie de contacto cambial, alto porcentaje de prendimiento. El injerto con lengüeta es el «estándar de oro» para el injerto de primavera con púa en patrones de diámetro adecuado.
5.3. Injerto en hendidura
Qué es: un método para injertar sobre un patrón grueso, que es significativamente más grueso que la púa (de 2 a 5 veces o más). Es el método clásico para el sobreinjerto (top‑work) de árboles adultos, cuando se necesita cambiar completamente la variedad en un tronco robusto o en una rama principal gruesa (Tarasov et al., 1981; Phillips, 2005).
Técnica:
1. Se serrucha el tronco o la rama del patrón a la altura deseada, haciendo un corte liso. Se limpia con un cuchillo de injertar.
2. Con un hacha pequeña o un cincel y un mazo, se hace una hendidura longitudinal profunda en el centro del tocón (Westwood, 1993).
3. Se inserta una cuña (puede ser un separador especial o el mango de la herramienta) para abrir la hendidura.
4. En el esqueje de la púa se hacen dos cortes oblicuos largos en lados opuestos, formando una cuña. La longitud de los cortes debe corresponder a la profundidad de la hendidura (Tarasov et al., 1981).
5. Se inserta la púa en la hendidura de modo que su cambium coincida con el cambium del patrón en la parte exterior. Si la hendidura es ancha, se pueden insertar dos púas en lados opuestos.
6. Se retira el separador: la hendidura se cierra y sujeta firmemente las púas.
7. Se sellan cuidadosamente todos los cortes expuestos con cera de injertar, incluido el corte superior de la púa y la superficie del tocón.
Ventajas: permite injertar una variedad valiosa sobre un árbol ya establecido con un sistema radicular potente, lo que da un crecimiento rápido y una fructificación temprana.
Desventajas: la operación requiere herramientas y cierta habilidad; técnicamente es más compleja que el injerto de púa.
5.4. Injerto a la corteza
Qué es: otro método para sobreinjertar patrones gruesos, pero que se utiliza en primavera, durante el flujo activo de savia, cuando la corteza se separa fácilmente de la madera (Jackson, 2003; Tarasov et al., 1981). A diferencia del injerto en hendidura, este método permite insertar más púas y aprovechar mejor el cambium.
Técnica:
1. Al igual que en el injerto en hendidura, se serrucha el patrón y se limpia el corte.
2. Sobre la corteza del tocón, alrededor de su circunferencia, se hacen cortes verticales de 3‑4 cm de largo (marcando la corteza). Se separa cuidadosamente la corteza de la madera, abriendo «bolsillos» (Westwood, 1993).
3. En el esqueje de la púa se hace un corte oblicuo largo de 3‑4 cm.
4. Se inserta la púa entre la corteza y la madera, de modo que el corte oblicuo quede frente a la madera del patrón. El cambium de la púa debe presionar firmemente contra el cambium del patrón (que se encuentra en la cara interna de la corteza).
5. Dependiendo del grosor del tocón, se pueden insertar de 3 a 5 o más púas alrededor de su circunferencia.
6. Se envuelven firmemente todas las púas insertadas alrededor del tocón para fijarlas, y se sellan cuidadosamente todos los cortes expuestos con cera de injertar (Tarasov et al., 1981).
Ventajas: muy alto prendimiento durante el flujo de savia; posibilidad de usar varias púas para formar una nueva copa.
5.5. Injerto de yema (escudete)
Qué es: injerto con una sola yema de la variedad deseada. Es el método principal para la multiplicación masiva en viveros y un método muy práctico para jardineros aficionados, especialmente en verano (Agustí, 2010; Kurennoi et al., 1985; Potapov et al., 2000).
Tipos de yema:
- Yema en T (escudete en T) (método principal). Técnica: se hace una incisión en forma de T en la corteza del patrón (corte transversal corto y longitudinal largo). Se levantan los bordes de la corteza y se inserta debajo un escudete —un trozo de corteza con una yema y una fina capa de madera, cortado de la púa (Ferree and Webster, 2003; Tarasov et al., 1981). Después de insertar, se presiona firmemente el escudete y se envuelve con cinta, dejando la yema al descubierto.
- Yema a la inglesa (o a la parche). Método más moderno que se utiliza cuando la corteza del patrón no se separa bien (por ejemplo, en patrones demasiado crecidos o en frutales de hueso). En el patrón se corta una «ventana» —una tira de corteza y madera de la misma forma que el escudete de la púa— y se inserta el escudete en ese lugar (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000).
Época: la yema clásica de verano se realiza en julio‑agosto con «ojo dormido». El ojo no brota hasta la primavera siguiente (Agustí, 2010). En primavera, antes del flujo de savia, se corta el patrón justo por encima del ojo, y de él brota un brote de la nueva variedad.
Ventajas: máximo ahorro de material de púa (de un brote se pueden obtener de 5 a 10 plantones), mínimo daño al patrón, alta productividad.
Resumen breve de los métodos de injerto
| Método | Grosor del patrón | Época | Complejidad | Propósito |
|---|---|---|---|---|
| Injerto de púa simple | Igual a la púa | Primavera temprana | Baja | Propagación en patrones delgados |
| Injerto con lengüeta | Igual a la púa | Primavera temprana | Media | Más fiable para patrones delgados |
| En hendidura | Más grueso que la púa | Primavera temprana | Alta | Sobreinjerto de ramas y troncos gruesos |
| A la corteza | Más grueso que la púa | Primavera (flujo de savia) | Alta | Sobreinjerto durante el flujo activo |
| Yema (escudete) | Delgado (1‑3 cm) | Verano (jul‑ago) | Media | Propagación masiva, ahorro de material |
5.6. Reglas importantes para todos los métodos de injerto
Para que el injerto tenga éxito, independientemente del método elegido, siga estas reglas de oro:
1. Cuchillo afilado y limpio. La hoja debe estar afilada como una navaja y limpia. Un cuchillo romo aplasta los tejidos y la soldadura será deficiente (Tarasov et al., 1981).
2. Rapidez. Todos los cortes deben hacerse lo más rápidamente posible para que no se sequen ni se oxiden al aire (Westwood, 1993).
3. Limpieza. No toque con las manos las superficies de los cortes. Las manos tienen grasa y microorganismos que pueden dificultar la soldadura.
4. Alineación correcta. En cualquier método, alinee las capas cambiales del patrón y la púa. Esta es la condición principal para el éxito.
5. Sujeción firme. El atado debe ser apretado pero sin estrangular. Utilice cinta especial de polietileno o polipropileno que no se pudra y fije firmemente la unión (Westwood, 1993).
6. Protección contra la desecación. Todos los cortes expuestos (especialmente el corte superior de la púa) deben sellarse con cera de injertar o pasta especial.
Al dominar estos cinco métodos, podrá resolver prácticamente cualquier tarea en su huerto: desde la cría de nuevos plantones hasta el rejuvenecimiento y el cambio de variedad de árboles adultos. En el próximo capítulo hablaremos de cómo cuidar las plantas injertadas para que prendan con éxito y comiencen a fructificar.
6. Cuidados posteriores al injerto: desde la soldadura hasta la primera cosecha
El injerto en sí es solo la mitad del trabajo. La segunda mitad, igualmente importante, es el cuidado adecuado de la planta injertada. Se pueden hacer cortes perfectos y unir los componentes firmemente, pero si luego se deja todo al azar, el resultado será desastroso. Imagine que ha realizado una operación compleja en un organismo vivo: ahora necesita un cuidado posoperatorio delicado y competente. ¿Cómo ayudar a que el injerto prenda, forme un árbol sano y obtenga la primera cosecha más rápidamente?
6.1. Control del prendimiento
La primera y más importante etapa es controlar cómo progresa la soldadura. Es necesario inspeccionar regularmente el punto de injerto para detectar problemas a tiempo.
Plazos y signos:
- 2‑3 semanas después del injerto de primavera con púa, ya se puede evaluar si el proceso avanza. Si las yemas de la púa se han hinchado y comienzan a abrirse, y la púa se ve fresca y turgente, el proceso va bien (Tarasov et al., 1981; Jackson, 2003). Si la púa se ha secado, arrugado y las yemas no muestran signos de vida, el injerto ha fallado.
- 2‑3 semanas después de la yema de verano, se comprueba el estado del escudete. Si el pecíolo de la hoja que se dejó en el escudete se desprende fácilmente con un ligero toque, la yema ha prendido (Potapov et al., 2000). Si el pecíolo se ha secado y no se desprende, y la propia yema se ha oscurecido o arrugado, el injerto no ha prendido. En ese caso, si el tiempo lo permite, se puede realizar una re‑yema en el mismo patrón, un poco más abajo o más arriba (Westwood, 1993; Kurennoi et al., 1985).
¡Importante! En el injerto de primavera con púa, la hinchazón y apertura de las yemas puede ocurrir gracias a los nutrientes almacenados en la propia púa. Por lo tanto, la conclusión definitiva sobre el éxito solo se puede hacer cuando comienzan a crecer brotes jóvenes activamente de las yemas.
6.2. Retirada del atado
El atado cumple su función principal: asegurar el contacto firme de los componentes en las primeras semanas después del injerto. Pero a medida que los tejidos crecen, puede empezar a estrangularlos, lo que provoca la interrupción del flujo de savia y la muerte de la púa (Agustí, 2010; Kurennoi et al., 1985).
Plazos para retirar el atado:
- Para la yema de verano: el atado se retira 1‑1,5 meses después de la yema, generalmente en otoño (septiembre‑octubre) o a principios de la primavera siguiente, cuando está claro que el escudete ha prendido (Westwood, 1993; Potapov et al., 2000). Si se utiliza una película autodestructible especial, no es necesario retirarla, ya que se degradará con la luz ultravioleta (Tarasov et al., 1981).
- Para el injerto de primavera con púa: el atado se retira cuando el punto de injerto se engrosa notablemente y existe riesgo de estrangulamiento. Esto suele ocurrir 2‑3 meses después del injerto, cuando los brotes jóvenes han alcanzado 10‑15 cm de longitud. Si observa que la película comienza a incrustarse en la corteza, debe aflojarla o retirarla inmediatamente (Ferree and Webster, 2003).
La regla es simple: es mejor retirar el atado un poco antes que permitir un estrangulamiento. Si teme que la unión aún frágil pueda separarse, puede retirar el atado y volver a poner uno nuevo, un poco más flojo.
6.3. Eliminación de chupones
Una de las tareas más importantes y más frecuentes en el cuidado de un árbol injertado es eliminar los chupones silvestres que aparecen en el patrón por debajo del punto de injerto.
¿Por qué hacerlo?
- El patrón es una planta fuerte y viable. Constantemente intentará recuperar su propia copa enviando brotes de yemas latentes en las raíces y en el tronco. Estos brotes son «competidores» de la púa: absorben nutrientes, humedad y energía que deberían destinarse al crecimiento de la nueva variedad. Si no se eliminan, pueden ahogar a la púa débil (Agustí, 2010; Tarasov et al., 1981).
Cómo y cuándo:
- Frecuencia: Elimine los chupones varias veces durante la temporada, especialmente en el período inicial. En cuanto note un brote que crece por debajo del punto de injerto, retírelo.
- Técnica: Lo mejor es arrancar los chupones cuando están tiernos y herbáceos, apenas empiezan a crecer. En ese estado, la herida en el patrón cicatriza rápidamente. Si el brote se ha vuelto leñoso, se corta con tijeras de podar «al anillo», procurando no dejar muñón (Potapov et al., 2000).
- Para la yema: Especialmente cuidadoso debe ser la eliminación de chupones que aparezcan en primavera antes de que comience el crecimiento del ojo. Esto le dará la máxima ventaja inicial (Ferree and Webster, 2003).
6.4. Formación del nuevo brote
Cuando la yema de la púa empieza a crecer (para la yema) o de la yema superior de la púa surge un brote fuerte (para el injerto de primavera), nuestra tarea es ayudarle a formar una copa correcta.
Técnicas básicas de formación:
- Selección del líder. De las yemas despertadas en la púa suelen empezar a crecer varios brotes. Nuestra tarea es dejar el más fuerte y vertical, que se convertirá en el conductor central (tronco). Todos los demás brotes, especialmente los que crecen por debajo del punto de injerto, se eliminan (Tarasov et al., 1981).
- Pellizco (despunte). Cuando el líder central alcance 40‑60 cm de longitud, se puede pellizcar su extremo (eliminar 5‑10 cm) para estimular el crecimiento de brotes laterales, que serán las futuras ramas principales (Tarasov et al., 1981; Potapov et al., 2000). Esto permite formar una copa compacta y ramificada ya en el primer año.
- Formación de las ramas principales. En el primer año, en injertos vigorosos, se puede establecer el primer piso de 3‑4 brotes laterales bien desarrollados. Es importante que se separen del tronco con un ángulo de al menos 45‑60°. Los ángulos agudos (menos de 30°) aumentan el riesgo de rotura bajo el peso de las futuras cosechas (Agustí, 2010). En los primeros años, se pueden usar separadores o ataduras para ajustar los ángulos.
Matiz importante: Muchos jardineros temen podar y formar un árbol joven injertado por miedo a dañarlo. Pero es precisamente una poda de formación correcta y oportuna la que sienta las bases para un árbol sano y productivo durante décadas. Es mejor retrasar ligeramente su crecimiento en el primer año que luchar toda la vida contra una copa mal formada.
6.5. Protección y fertilización
No olvide los cuidados generales de la planta joven:
- Riego. Las plantas jóvenes injertadas necesitan riegos regulares y abundantes, especialmente en períodos secos (Westwood, 1993). Carecen de su propio sistema radicular para extraer agua.
- Fertilización. 1‑2 meses después del prendimiento, cuando comience el crecimiento activo de los brotes, se puede aplicar un abono mineral complejo (principalmente fósforo y potasio para fortalecer los tejidos y las raíces) (Potapov et al., 2000).
- Protección contra plagas y enfermedades. Los brotes jóvenes y en crecimiento activo son un bocado delicado para pulgones, orugas y agentes patógenos. Realice tratamientos preventivos según las recomendaciones de su región.
- Tutorado. Si tiene un patrón enano o un punto de injerto débil, coloque inmediatamente una estaca de soporte y ate a ella el brote en crecimiento. Esto lo protegerá de roturas por el viento (Phillips, 2005).
Conclusión
El injerto no es solo una técnica hortícola. Es un verdadero arte que le permite ser no solo un consumidor, sino un verdadero creador de su huerto. Dominándolo, podrá conservar sus variedades favoritas, obtener cosechas más tempranas y abundantes, adaptar los árboles a sus condiciones, curar y renovar huertos viejos. Sí, este camino requiere paciencia, atención a los detalles y práctica. Pero el primer injerto exitoso, del que crecerá un árbol sano y fructífero, se convertirá en una auténtica recompensa y abrirá nuevos horizontes en la jardinería. ¡Buena suerte, y que su huerto le alegre con sus frutos!
Referencias
- Agusti, M. (2010). ‘Propagacion y mejora del material vegetal’, in Fruticultura. Madrid, Spain: Ediciones Mundi-Prensa, pp. 179-206.
- Jackson, J.E. (2003). ‘The graft union, grafting and budding’, in Biology of Apples and Pears. Cambridge, UK: Cambridge University Press, pp. 126-140.
- Phillips, M. (2005). ‘The Trees and the Planting’, in The Apple Grower. A Guide for the Organic Orchardist. Vermont, USA: Chelsea Green Publishing, ch. 4.
- Wertheim, S.J., Webster, A.D. (2003). ‘Propagation and Nursery Tree Quality’, in Ferree, D.C., Warrington, I.J. (ed.) Apples: botany, production, and uses. Cambridge, MA: CABI, pp. 125-152.
- Westwood, M.Neil. (1993). ‘Rootstocks’, in Temperate-zone. Pomology. Physiology and Culture. Portland, Oregon: Timber Press, pp. 115-158.
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- Кривко, Н.П. (2014). ‘Способы размножения плодовых растений [Methods of propagation of fruit plants]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 48-63.
- Куренной, Н.М. (1985). ‘Плодовый питомник [Fruit nursery]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Агропромиздат, pp. 114-154.
- Потапов, В.А., Фаустов, В.В., Пильщикова, Ф.Н. (2000). ‘Плодовый и ягодный питомник [Fruit and berry nursery]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Колос, pp. 125-206.
- Тарасов, В.М., Фаустов, В.В., Никиточкина, Т.Д. (1981). ‘Прививка плодовых растений черенком [Grafting fruit plants by cuttings]’, in Практикум по плодоводству [Fruit growing workshop]. Москва: Колос, pp. 203-214.
- Трунов, Ю.В., Самощенков, Е.Г., Дорошенко, Т.Н. (2012). ‘Технологии выращивания посадочного материала плодовых и ягодных культур в питомнике [Technologies for growing planting material for fruit and berry crops in a nursery]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: КолосС, pp. 124-211.