Plagas

Actualizado: 01 Julio 2026 Русский English

Cebolla es un cultivo que los horticultores de todo el mundo adoran cultivar. Sin embargo, en el camino hacia una buena cosecha suelen aparecer plagas capaces no solo de reducir el número de bulbos, sino también de destruir por completo las plantaciones. En este artículo hablaremos sobre los enemigos más peligrosos de la cebolla, enseñaremos a reconocerlos por sus primeros signos y daremos consejos sobre cómo proteger los bancales. Todos los consejos se basan en datos científicos y en la larga experiencia de los agrónomos, pero se presentan en un lenguaje sencillo y comprensible.

1. Mosca de la cebolla (Delia antiqua)

¿Cómo reconocer el peligro?

La mosca de la cebolla es una de las plagas más graves de la cebolla. En apariencia se parece a la mosca doméstica común, pero es más pequeña: la longitud del cuerpo del insecto adulto es de solo 6–8 mm, de color gris ceniza (Ajátov et al., 2013).

El principal peligro no son las moscas en sí, sino sus larvas, que se desarrollan en el interior de los bulbos. Las larvas son de color blanco sucio, ápodas, de hasta 10 mm de longitud, con mandíbulas en forma de gancho características (Brewster, 2008).

¿Cómo saber si la cebolla está afectada?

Los signos de daño son fáciles de detectar con una inspección cuidadosa:

1. Marchitamiento y amarillamiento de las hojas. Las plántulas en la fase de cotiledón o primera hoja verdadera se marchitan en grupos, como si les faltara humedad. En plantas más adultas, las hojas amarillean desde el ápice, adquieren un tono grisáceo-amarillento y se secan gradualmente (Ajátov et al., 2013).

2. Podredumbre de los bulbos. Los bulbos dañados por las larvas se ablandan, se pudren y desprenden un olor desagradable. Al cortarlos se pueden ver los túneles de las larvas en el interior (Brewster, 2008).

3. Agujeros característicos. En la base de las hojas o en la zona del disco basal se pueden observar pequeños orificios: lugares de entrada de las larvas (Ajátov et al., 2013).

¿Por qué ocurre? Ciclo de vida

En la zona templada, la mosca de la cebolla da dos generaciones por temporada (en regiones del sur puede haber una tercera). El primer vuelo de las moscas coincide con la floración del diente de león o de la lila; esto es una señal para el horticultor: hay que estar alerta (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

Las hembras ponen huevos en pequeños grupos (de 5 a 20) en el suelo cerca de las plantas o entre las hojas. A los 3–6 días aparecen las larvas, que penetran en el bulbo a través de la base de las hojas o del disco basal. Se alimentan de los tejidos del bulbo, haciendo túneles, y pueden pasar a las plantas vecinas. Tras 2–3 semanas, las larvas pupan en el suelo y, pasado un tiempo, aparece la segunda generación de moscas (Brewster, 2008).

Pasan el invierno como puparios (falsos capullos) con pupas en el suelo, a una profundidad de 10–20 cm, en las zonas donde se cultivó cebolla (Ajátov et al., 2013).

¿Qué hacer? Medidas prácticas de protección

1. La prevención es la base del éxito

  • Rotación de cultivos. No vuelva a plantar cebolla en el mismo lugar antes de 3–4 años. Los mejores antecesores son las gramíneas perennes, las leguminosas de grano, la col y el pepino (Autko et al., 2012). ¿Por qué funciona? Las pupas de la mosca de la cebolla pasan el invierno en el suelo, y si se cultiva cebolla en el mismo sitio año tras año, la población de la plaga aumenta.
  • Labranza profunda de otoño (cava) ayuda a que las pupas queden enterradas profundamente y no puedan salir en primavera (Brewster, 2008).
  • Siembra temprana. Siembre la cebolla lo más pronto posible para que, cuando se produzca el vuelo masivo de la mosca, las plantas hayan crecido y se hayan fortalecido. Las plántulas jóvenes son presa fácil para las larvas, mientras que las plantas adultas sufren menos daños (Ajátov et al., 2013).
  • Acogotado (mulching). Cubra el suelo alrededor de las plantas con turba; esto dificulta el acceso de las moscas para la puesta de huevos (Autko et al., 2012).
  • Eliminación de restos poscosecha. Retire cuidadosamente todos los restos vegetales de los bancales, ya que en ellos pueden conservarse las pupas (Brewster, 2008).

2. Elección de variedades resistentes

La experiencia muestra que las variedades picantes con alto contenido de materia seca y aceites esenciales son dañadas por la mosca de la cebolla de 3 a 4 veces menos que las variedades dulces. Por ejemplo, las variedades Strigunovski, Skvirski, Zolotisty son más resistentes, mientras que las dulces (Yaltinski mestny, Oranzhevy) son más atacadas (Ajátov et al., 2013).

3. Medios biológicos y químicos

  • Para combatir las larvas se utilizan productos a base de diazinón (por ejemplo, "Mukhoed", "Zemlin") que se aplican al suelo en la siembra. ¡Importante! Respete estrictamente la dosis indicada en el envase (Ajátov et al., 2013).
  • Cuando se cultiva cebolla para obtener brotes verdes (hojas), no está permitido el uso de insecticidas. Utilice solo métodos preventivos y agrotécnicos (Ajátov et al., 2013).

2. Mosca pequeña de la cebolla (Eumerus) (Eumerus strigatus)

¿Cómo reconocer el peligro?

La mosca pequeña de la cebolla (también llamada mosca del bulbo) es otra plaga peligrosa que suele actuar junto con la mosca de la cebolla, pero aparece más tarde, en la segunda mitad del verano. En apariencia es una mosca robusta de 5–7 mm de largo, con el abdomen de color bronce-verdoso o azul metálico. En el dorso se aprecian claramente dos franjas gris claro (Ajátov et al., 2013). No la confunda con la mosca de la cebolla: la mosca pequeña tiene el cuerpo más robusto y un brillo metálico característico.

La larva es de color amarillento-grisáceo, arrugada, de hasta 10–11 mm de largo, con el dorso convexo y la parte ventral aplanada. En el extremo posterior presenta una protuberancia dura de color marrón con orificios respiratorios, a cuyos lados hay dos apéndices carnosos (Ajátov et al., 2013).

¿Cómo saber si la cebolla está afectada?

Los síntomas del daño se parecen en gran medida a los de la mosca de la cebolla, pero hay diferencias:

1. Marchitamiento y amarillamiento de las hojas. Las hojas amarillean desde las puntas, la planta se retrasa en el crecimiento y parece deprimida. Sin embargo, a diferencia de la mosca de la cebolla, la mosca pequeña ataca a plantas ya formadas, más adultas, en la segunda mitad de la vegetación (Brewster, 2008).

2. Ablandamiento y podredumbre de los bulbos. Cuando se alimentan en grupo, el interior del bulbo se convierte en una masa negra en descomposición con un olor acre característico. El bulbo se vuelve blando y hueco por dentro (Ajátov et al., 2013).

3. Daños en el disco basal. Las larvas suelen penetrar en el bulbo por la zona del disco basal, royendo túneles, o a través de heridas mecánicas. Externamente, los orificios pueden pasar desapercibidos, pero al apretar el bulbo afectado se deforma fácilmente (Brewster, 2008).

¿Por qué ocurre? Ciclo de vida

La mosca pequeña de la cebolla pasa el invierno como larva de último estadio, dentro de los bulbos que quedan en el campo después de la cosecha, o en el suelo a 5–8 cm de profundidad. En primavera, cuando el suelo se calienta por encima de +8 °C, las larvas pupan (Ajátov et al., 2013).

La primera generación de moscas emerge a principios de junio, durante la floración del rosal silvestre. El vuelo dura aproximadamente un mes. Las hembras ponen hasta 100 huevos en pequeños grupos directamente sobre los bulbos o en el suelo cercano, eligiendo plantas debilitadas, a menudo las que ya han sido dañadas por la mosca de la cebolla o por el nematodo del tallo (Brewster, 2008).

Las larvas aparecen a los 5–10 días y penetran en el bulbo, donde se alimentan durante 18–25 días. Luego pasan al suelo para pupar. A finales de julio aparece la segunda generación de moscas, cuyas larvas dañan en agosto–septiembre (Ajátov et al., 2013).

¿Qué hacer? Medidas prácticas de protección

Las medidas de control de la mosca pequeña coinciden en gran medida con las de la mosca de la cebolla, pero hay matices.

1. Prevención

  • Recolección cuidadosa. Retire todos los bulbos, incluso los pequeños y dañados, después de la cosecha. No los deje en el campo, ya que se convierten en un lugar ideal para la invernada de las larvas (Brewster, 2008).
  • Cava profunda de otoño (labranza) a una profundidad de al menos 20 cm. Esto ayuda a destruir los lugares de pupación y a sacar las larvas a la superficie, donde mueren por las heladas o son devoradas por las aves (Ajátov et al., 2013).
  • Rotación de cultivos. Al igual que contra la mosca de la cebolla, mantenga un intervalo de 3–4 años entre plantaciones de cebolla en el mismo lugar (Autko et al., 2012).
  • Destrucción de restos vegetales. Queme o entierre profundamente los restos de hojas y los bulbos descartados, ya que pueden albergar larvas (Brewster, 2008).

2. Fortalecimiento de las plantas

La mosca pequeña prefiere plantas debilitadas. Por lo tanto, todo lo que favorezca el buen crecimiento y desarrollo de la cebolla reduce el riesgo de ataque:

  • Abonos equilibrados (especialmente fósforo-potasio durante la formación del bulbo) aumentan la resistencia (Autko et al., 2012).
  • Riegos y escardas oportunos aseguran un crecimiento sano.
  • El control de otras plagas (especialmente la mosca de la cebolla) reduce el número de plantas "debilitadas" sobre las que la mosca pequeña pone huevos (Brewster, 2008).

3. Medios químicos

Actualmente no hay insecticidas específicos contra la mosca pequeña recomendados para huertos familiares en Rusia. Sin embargo, los productos eficaces contra la mosca de la cebolla (por ejemplo, a base de diazinón) pueden ser eficaces también contra la mosca pequeña si se aplican al suelo oportunamente. En la horticultura industrial se utilizan pulverizaciones durante la vegetación con productos a base de compuestos organofosforados (Ajátov et al., 2013). Importante: cuando se cultiva cebolla para verdeo, no se permiten tratamientos químicos.

3. Trips de la cebolla (tabaco) (Thrips tabaci)

¿Cómo reconocer el peligro?

El trips de la cebolla (también llamado trips del tabaco) es una de las plagas más traicioneras. El insecto adulto es tan pequeño (solo 1,0–1,3 mm) que es difícil verlo a simple vista. El cuerpo es estrecho, alargado, de color amarillento, con alas flecadas plegadas a lo largo del dorso (Ajátov et al., 2013). Las larvas son aún más pequeñas, de color amarillo pálido o blanquecino.

El principal peligro es que los trips no solo succionan la savia de las plantas, sino que también transmiten virus peligrosos, en particular el virus de la mancha amarilla del iris (IYSV), que puede provocar la pérdida total de la cosecha de semillas y una fuerte reducción de la calidad de los bulbos (Brewster, 2008).

¿Cómo saber si la cebolla está afectada?

Los síntomas del daño por trips son muy característicos y visibles incluso con poblaciones bajas:

1. Franjas y manchas plateadas o blanquecinas en las hojas. Los trips perforan las células de la epidermis y succionan su contenido, creando cavidades de aire en los tejidos que dan a la hoja un aspecto plateado (Brewster, 2008). En ataques graves, las hojas se vuelven completamente blanquecinas (Ajátov et al., 2013).

2. Pequeños puntos oscuros: son las heces secas de la plaga (Ajátov et al., 2013).

3. Deformación y secado de las hojas. Las hojas se encrespan, amarillean desde el ápice y se secan. La cebolla cultivada para verdeo pierde su aspecto comercial y no es apta para la venta.

4. Daños en los bulbos durante el almacenamiento. Parte de los trips se refugian bajo las escamas secas de los bulbos, donde continúan alimentándose, provocando su desecación, rugosidad y deterioro. La calidad de los bulbos de siembra y de los bulbos comerciales disminuye (Ajátov et al., 2013).

5. Daños en las inflorescencias de las plantas de semilla: las flores se secan, las semillas salen arrugadas y con baja germinación (Brewster, 2008).

¿Por qué ocurre? Ciclo de vida

El trips es una plaga termófila. En las regiones del sur se desarrolla más rápido y produce más generaciones por temporada. Los adultos pasan el invierno bajo las escamas secas de los bulbos en los almacenes, así como sobre restos vegetales y en la capa superficial del suelo (Ajátov et al., 2013).

En primavera, después de plantar la cebolla, las hembras ponen huevos individualmente bajo la epidermis de las hojas (en el tejido de la hoja). A los 3–6 días nacen las larvas, que comienzan a alimentarse inmediatamente. El desarrollo de una generación en las regiones del sur dura de 14 a 30 días, y más al norte es más largo. Pueden sucederse varias generaciones por temporada (Brewster, 2008).

En el momento de la cosecha, la mayor parte de los trips migran a otros cultivos (col, cucurbitáceas, girasol) y malas hierbas, donde se alimentan antes de ir a la invernada. Una parte permanece en los bulbos y entra con ellos en el almacén (Ajátov et al., 2013).

¿Qué hacer? Medidas prácticas de protección

1. Medidas preventivas y agrotécnicas

  • Destrucción de restos vegetales. Recoja y queme cuidadosamente los restos de hojas, especialmente en las parcelas de semillas, para privar al trips de lugares de invernada (Ajátov et al., 2013).
  • Control de malas hierbas. Los trips se alimentan de muchas malas hierbas y pueden pasar de ellas a la cebolla. Mantenga los bancales limpios (Brewster, 2008).
  • Riego por aspersión. En tiempo seco y caluroso, el riego por aspersión (por encima) lava los trips de las hojas y aumenta su mortalidad. Este método es especialmente eficaz combinado con otras medidas (Brewster, 2008).
  • Acogotado con paja. En experimentos, el acogotado con paja redujo el número de trips, aumentó las poblaciones de sus enemigos naturales (ácaros depredadores) y mejoró el rendimiento (Brewster, 2008).
  • Mantenimiento de la humedad óptima. Los trips se multiplican mucho en tiempo seco y caluroso. El riego oportuno, especialmente durante el crecimiento activo, ayuda a las plantas a tolerar mejor los daños (Brewster, 2008).

2. Elección de variedades

Se ha observado que las variedades con hojas de color verde brillante y brillantes son menos atacadas por trips que las de hojas verde grisáceas. Esto se debe a las características de la capa cerosa y a la estructura de la roseta: en las variedades resistentes, las hojas se separan más del cuello, creando menos refugios para la plaga (Brewster, 2008).

3. Medios biológicos y químicos

  • Uso de insecticidas "suaves". En la horticultura industrial se utilizan productos a base de spinosad para combatir los trips, que son eficaces contra la plaga pero menos peligrosos para los insectos beneficiosos (Brewster, 2008).
  • Para huertos familiares en Rusia están registrados insecticidas a base de tiametoxam (Aktara) y lambda-cialotrina (Karate Zeon). Los tratamientos se realizan durante la vegetación, siguiendo estrictamente las instrucciones. Es importante realizar dos tratamientos con un intervalo de 5–7 días para destruir no solo los adultos sino también las larvas que nacen (Ajátov et al., 2013).
  • ¡Importante! En la cebolla cultivada para verdeo (hojas), no está permitido el uso de insecticidas. Utilice solo métodos agrotécnicos y biológicos.
  • Calentamiento de los bulbos antes del almacenamiento. El calentamiento a 40…42 °C durante 8 horas reduce significativamente la infestación de los bulbos por trips y otras plagas (Autko et al., 2012).

4. Nematodo del tallo (Ditylenchus dipsaci)

¿Cómo reconocer el peligro?

El nematodo del tallo es una de las plagas más peligrosas y difíciles de erradicar de la cebolla. Es un gusano microscópico: las hembras miden solo 1,1–1,8 mm de largo y 0,02–0,04 mm de grosor. Es imposible verlo a simple vista (Ajátov et al., 2013). Pero las consecuencias de su actividad son muy visibles.

El principal peligro reside en que el nematodo penetra en el interior de las plantas y vive allí alimentándose de la savia celular. Secreta enzimas que destruyen la pectina, por lo que los tejidos se aflojan, las células se desintegran y la planta se deforma (Brewster, 2008). Además, el nematodo es portador de infecciones bacterianas y fúngicas que rematan la planta debilitada.

¿Cómo saber si la cebolla está afectada?

Los signos de daño por nematodo no se confunden con ningún otro:

1. Encorvamiento y engrosamiento de las hojas. En plantas jóvenes, la primera hoja se acorta y se deforma. En plantas más adultas, las hojas se encorvan, se engrosan en la parte inferior, se vuelven onduladas o enrolladas (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

2. "Mancha" – hinchazón y agrietamiento de los bulbos. Los tejidos de las escamas carnosas crecen de manera desigual, el bulbo se vuelve flojo y blando, aparecen manchas blanquecinas y luego grietas. En el interior se forman cavidades (Brewster, 2008). Al corte se observan zonas grisáceas y sueltas (Ajátov et al., 2013).

3. Engrosamiento del cuello y del disco basal. El bulbo puede parecer "hinchado", el disco basal se agrieta, a menudo justo en el medio (Ajátov et al., 2013).

4. Retraso en el crecimiento. Las plantas se ven deprimidas, se desarrollan mal, las hojas amarillean y mueren prematuramente.

5. Franjas externas de color marrón rojizo en las escamas cercanas a la base del bulbo, un signo característico (Ajátov et al., 2013).

¡Importante! Durante el almacenamiento, los bulbos afectados se vuelven blandos, a menudo se pudren y la podredumbre pasa rápidamente a los bulbos sanos vecinos (Brewster, 2008).

¿Por qué ocurre? Ciclo de vida

El nematodo es un parásito obligado, es decir, solo puede vivir y reproducirse dentro de una planta viva. Sin embargo, tiene una capacidad única: cuando se presentan condiciones desfavorables (sequía, frío, falta de alimento), entra en una etapa criptobiótica – larvas de cuarto estadio que pueden sobrevivir sin alimento ni agua en restos vegetales secos hasta 8 años, y a bajas temperaturas hasta 25 años (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

En las escamas secas de la cebolla, el nematodo sobrevive más de 2 años, y en el ajo seco, de 4 a 5 años (Autko et al., 2012). En el suelo sin plantas vive de 12 a 18 meses y puede moverse hasta una profundidad de 1,5 m (Ajátov et al., 2013).

La reproducción ocurre dentro de la planta. La hembra pone hasta 400 huevos. A temperaturas favorables (12…18 °C), el desarrollo de una generación dura de 19 a 23 días, y pueden sucederse de 3 a 5 generaciones por temporada (Ajátov et al., 2013).

El nematodo penetra en la planta a través de las raíces o de microgrietas en la base de las hojas. Se propaga con semillas, material de siembra, partículas de suelo en herramientas y calzado, así como con agua de lluvia y de riego (Brewster, 2008). Existen unas 20 razas de esta plaga especializadas en diferentes plantas: cebolla, fresa, trébol, avena, etc. (Ajátov et al., 2013).

¿Qué hacer? Medidas prácticas de protección

El control del nematodo del tallo es difícil, por lo que el énfasis principal está en la prevención y en evitar la infestación.

1. Rotación de cultivos y "barbecho limpio"

  • El método más eficaz es un intervalo de 3 a 4 años entre plantaciones de cebolla en la misma parcela, incluyendo en la rotación cultivos no afectados por el nematodo (cereales, leguminosas) (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).
  • En casos graves (con alta infestación), se recomienda dejar la parcela en barbecho limpio (sin plantas) durante 2 a 3 años, lo que reduce significativamente la población de la plaga, ya que el nematodo no puede alimentarse y muere gradualmente (Brewster, 2008).

2. Material de siembra sano: la condición principal

  • Utilice solo semillas y bulbos de siembra de proveedores de confianza.
  • Inspeccione cuidadosamente los bulbos antes de plantar; descarte todos los que presenten deformaciones, grietas o blandura.
  • Tratamiento térmico. Para lotes pequeños, es eficaz calentar los bulbos de siembra en agua caliente: a 45…46 °C durante 12–15 minutos o a 50…52 °C durante 7–10 minutos (el tiempo depende del tamaño de los bulbos – cuanto más grandes, más tiempo). Después del tratamiento térmico, es útil sumergir los bulbos durante 1 minuto en una solución de formalina al 1% a temperatura ambiente (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).
  • Si se sospecha de infestación, almacene los bulbos de siembra a unos 14 °C; en estas condiciones, los bulbos afectados se pudren más rápidamente y pueden descartarse a tiempo antes de la siembra (Ajátov et al., 2013).

3. Secado y almacenamiento

  • Seque bien los bulbos antes de almacenarlos. El nematodo se multiplica activamente en ambientes húmedos. Las escamas secas son un mal sustrato para su supervivencia (Autko et al., 2012).
  • Mantenga en el almacén una humedad baja (no superior al 70%) (Brewster, 2008).

4. Eliminación de plantas enfermas

  • Durante la vegetación, inspeccione regularmente las plantaciones y elimine (con raíz) todas las plantas sospechosas, así como las vecinas, para evitar la propagación (Ajátov et al., 2013).

5. Medios químicos

Prácticamente no existen nematicidas específicos para uso en huertos familiares. En la producción industrial se utiliza la fumigación del suelo (por ejemplo, con bromuro de metilo), pero en la horticultura amateur no es aplicable. La base es la prevención y la agrotecnia (Brewster, 2008).

5. Ácaros de la cebolla

Bajo el nombre de "ácaro de la cebolla" se esconden dos plagas diferentes que causan muchos problemas a los horticultores. Una afecta a los bulbos principalmente en el almacén, la otra directamente en los bancales. Veamos cada una.

5.1. Ácaro de la raíz (del bulbo) (Rhizoglyphus echinopus)

¿Cómo reconocer el peligro?

El ácaro de la raíz es muy pequeño: el cuerpo de la hembra mide solo 0,5–1,0 mm, el del macho 0,5–0,7 mm. Color blanquecino-vítreo, forma corto-ovalada, convexa, con patas marrones. Es imposible ver el ácaro a simple vista, solo sus consecuencias (Ajátov et al., 2013).

El ácaro de la raíz se alimenta no solo de cebolla, sino también de ajo, patata, zanahoria, remolacha y bulbos de flores (tulipanes, jacintos). Prefiere plantas debilitadas y ya dañadas, por ejemplo, aquellas en las que ya han actuado las larvas de la mosca de la cebolla o el nematodo (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

¿Cómo saber si la cebolla está afectada?

El ácaro de la raíz vive en el suelo y en los órganos subterráneos:

1. Daño en el disco basal. Los ácaros roen el disco basal por los bordes, convirtiéndolo en un polvo pardusco. El disco basal dañado se desprende (Ajátov et al., 2013).

2. Ablandamiento y podredumbre de los bulbos. Los ácaros penetran entre las escamas carnosas, devorando su contenido. El bulbo se vuelve blando, ligero, hueco, y a menudo se pudre. En el almacén, estos bulbos se cubren rápidamente de moho y se convierten en fuente de infección para los vecinos (Brewster, 2008).

3. Signos externos. Pueden aparecer franjas de color marrón rojizo en la superficie del bulbo, y bajo las escamas secas se observa un polvo pardusco (Ajátov et al., 2013).

¿Por qué ocurre? Ciclo de vida

El ácaro de la raíz es una especie termófila. La temperatura óptima para la reproducción es de 25…26 °C. A esa temperatura, una generación se desarrolla en 9–11 días, ¡pudiendo dar hasta 16 generaciones al año! Cuando la temperatura desciende a 15 °C, el desarrollo se ralentiza hasta un mes, y a 5 °C prácticamente se detiene (Ajátov et al., 2013).

Los ácaros pasan el invierno en cualquier fase de desarrollo: en el suelo, sobre restos vegetales, en los almacenes, entre las escamas de los bulbos. En condiciones secas (humedad inferior al 60%), la reproducción cesa y los ácaros entran en estado de reposo (hipopus). Sin embargo, al aumentar la humedad, se reactivan (Ajátov et al., 2013).

Se propagan con el material de siembra, con herramientas y con el agua. Los hipopus pueden adherirse a insectos (gorgojos, moscas) y así desplazarse a largas distancias (Ajátov et al., 2013).

¿Qué hacer? Medidas prácticas de protección

El control del ácaro de la raíz se basa en la prevención, ya que los tratamientos químicos en el almacén y en el campo son difíciles.

1. Preparación del almacén

  • Antes de guardar la cosecha, limpie a fondo el almacén de restos vegetales y basura.
  • Trate el local con pastillas de azufre (por ejemplo, "Klimat" o "FAS") a razón de 300 g por 10 m³. El almacén debe permanecer herméticamente cerrado durante 24–36 horas, luego se ventila al menos 48 horas y se encalan las paredes con lechada de cal (2 kg de cal por 10 L de agua) (Ajátov et al., 2013).

2. Secado de la cebolla antes del almacenamiento

  • Seque bien la cebolla: primero en el campo y luego en un secadero a 35…37 °C durante 5–7 días. La humedad de las escamas externas debe bajar al 14–15 %; con ese nivel, los ácaros no se reproducen (Autko et al., 2012; Ajátov et al., 2013).

3. Fumigación de los bulbos de siembra con gas sulfuroso

  • Para lotes pequeños, es eficaz la fumigación con gas sulfuroso (70–80 g de azufre por 1 m³ de local) durante 2 días, o el mezclado con tiza seca (20 kg por tonelada de bulbos) (Ajátov et al., 2013).

4. Desecho

  • Antes de la siembra y durante el almacenamiento, descarte todos los bulbos blandos, arrugados y aquellos con el disco basal dañado. Son la principal fuente de infestación (Ajátov et al., 2013).

5. Medidas agrotécnicas en el campo

  • Mantenga la rotación de cultivos con un intervalo de 3–4 años.
  • Recoja la cosecha en tiempo seco.
  • Inmediatamente después de la recolección, corte las hojas y elimine todos los restos vegetales.
  • Durante la vegetación, elimine las plantas debilitadas y dañadas (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

5.2. Ácaro de cuatro patas (del ajo, del tulipán) (Aceria tulipae)

¿Cómo reconocer el peligro?

Es un ácaro aún más pequeño: la hembra mide solo unos 0,2 mm de largo. El cuerpo es muy alargado, blanquecino, con dos pares de patas en la parte anterior. Solo puede verse con microscopio (Ajátov et al., 2013).

Ataca a la cebolla, el ajo y muchas bulbosas ornamentales. A diferencia del ácaro de la raíz, esta especie vive principalmente en la parte aérea: entre las hojas, en el cuello del bulbo, sobre los escapos florales. También es vector de virus, en particular del virus del mosaico de la cebolla (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

¿Cómo saber si la cebolla está afectada?

Los síntomas son muy característicos:

1. Puntas de las hojas amarillentas. Las hojas se vuelven cloróticas, con un tono blanquecino, se enrollan, se deforman y a menudo se doblan en forma de lazo (Ajátov et al., 2013).

2. Enanismo y deformidades. Las plántulas procedentes de bulbos afectados crecen débiles, torcidas, con hojas y escapos florales deformes (Ajátov et al., 2013).

3. Daños en el cuello. Los ácaros se concentran en la zona del cuello, royéndolo. En los bulbos aparecen franjas marrones y zonas con polvo (Brewster, 2008).

Ciclo de vida

El ácaro pasa el invierno en todas las fases de desarrollo dentro de los bulbos, principalmente en la zona del cuello. A temperaturas superiores a 9…10 °C en el almacén comienza a reproducirse, y a 18…25 °C se dispersa activamente a los bulbos vecinos (Ajátov et al., 2013).

La hembra pone un huevo al día, hasta 25 huevos en su vida. A 9 °C, los huevos se desarrollan en 3–5 días, y la duración de la generación en condiciones favorables es de solo 9–10 días. En un ambiente húmedo sin alimento, los ácaros pueden vivir hasta 80 días; en seco, mueren rápidamente (Ajátov et al., 2013).

Medidas de protección

Las medidas son las mismas que para el ácaro de la raíz:

  • Secado minucioso de la cebolla y el ajo antes del almacenamiento.
  • Mantener en el almacén una temperatura de 0…1 °C y una humedad del 75–80 % para frenar la reproducción.
  • Calentar el material de siembra a 40…42 °C durante 8 horas antes del almacenamiento o antes de la siembra (Autko et al., 2012).
  • Desechar los bulbos afectados.
  • Destruir los restos vegetales y realizar una cava profunda en otoño (Ajátov et al., 2013).

6. Noctuidos y plagas defoliadoras

En este grupo se incluyen insectos que dañan las hojas, tallos y bulbos de la cebolla, devorando tejidos, royendo galerías o destruyendo por completo las plantas jóvenes. Algunos son plagas especializadas de la cebolla, otros son polífagos, pero en ciertos años pueden causar graves daños. Veamos los principales.

6.1. Escarabajo de la cebolla (Lilioceris) (Lilioceris merdigera)

¿Cómo reconocerlo?

Es un escarabajo brillante de 6–8 mm de largo, con el cuerpo rojo y las antenas y el vientre negros. Las patas son rojas. Las larvas son gruesas, de color blanco sucio, con puntos negros en los costados, a menudo cubiertas de su propia mucosidad y excrementos, lo que les da un aspecto pardusco (Ajátov et al., 2013). No confundir con el escarabajo del lirio (Lilioceris lilii), que tiene la cabeza y las patas negras, no rojas (Ajátov et al., 2013).

¿Qué daño causa?

Tanto los escarabajos como las larvas devoran las hojas. Los escarabajos perforan agujeros, lo que provoca que las hojas se rompan. Las larvas excavan grandes cavidades en las hojas y en los escapos florales, pudiendo roer los pedicelos y reducir la producción de semillas (Ajátov et al., 2013). En la zona templada se desarrolla una generación al año (Brewster, 2008).

¿Cómo detectarlo?

  • En las hojas se ven agujeros redondos y bordes dañados.
  • Las larvas se sitúan en grupos sobre las hojas, devorando la pulpa.
  • En ataques graves, las hojas amarillean y se secan.

¿Qué hacer?

  • Recolección manual. Los escarabajos y larvas se recogen a mano, especialmente cuando la población es baja (Ajátov et al., 2013).
  • Destrucción de restos vegetales. La cava profunda en otoño ayuda a destruir los lugares de pupación.
  • Medios químicos. No existen productos específicos contra este escarabajo en la cebolla. En plantaciones industriales pueden usarse insecticidas de amplio espectro, pero en huertos familiares se prefieren los métodos mecánicos (Ajátov et al., 2013).

6.2. Gorgojo de la cebolla (Ceuthorrhynchus jakovlevi)

¿Cómo reconocerlo?

Es un pequeño escarabajo negro de 2,2–2,5 mm de largo, con un rostro largo y ligeramente curvado (como un picudo) y antenas terminadas en maza. Las larvas son amarillentas, ápodas, curvadas en forma de C, de hasta 6,5 mm de largo, con cabeza marrón (Ajátov et al., 2013).

¿Qué daño causa?

Tanto los escarabajos como las larvas causan daños. En primavera, los escarabajos hacen pequeños agujeros y cavidades bajo la epidermis de las hojas. Las larvas minan las hojas, devorando la pulpa en galerías longitudinales sin tocar la epidermis, lo que produce franjas blanquecinas longitudinales. En infestaciones graves (hasta 5 larvas por hoja), las plántulas pueden morir por completo, especialmente en tiempo seco y caluroso (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

Se desarrolla en dos generaciones. Los escarabajos pasan el invierno bajo restos vegetales y terrones de tierra (Ajátov et al., 2013).

¿Cómo detectarlo?

  • En las hojas, pequeñas perforaciones dispuestas en fila (marcas de alimentación de los escarabajos).
  • Más tarde, franjas blanquecinas longitudinales a lo largo de la hoja (minas de las larvas).
  • Las hojas amarillean desde el ápice y se secan.

¿Qué hacer?

  • Aislamiento espacial. Coloque las nuevas plantaciones de cebolla lejos de las parcelas del año anterior donde invernaron los escarabajos (Ajátov et al., 2013).
  • Escarda entre líneas durante el período de pupación masiva de las larvas (pupan en el suelo a 3–6 cm de profundidad). Esto destruye los "nidos de tierra" y elimina las pupas (Ajátov et al., 2013).
  • Destrucción de restos vegetales después de la cosecha, especialmente de las hojas secas.
  • Tratamientos químicos están permitidos cuando el número de escarabajos supera los 2–4 individuos por 1 m² o 5–10 larvas por planta (solo en cebolla de bulbo y semilleros, no en cebolla para verdeo). Utilice insecticidas autorizados (Ajátov et al., 2013).

6.3. Polilla de la cebolla (Acrolepia assectella)

¿Cómo reconocerla?

Es una pequeña mariposa nocturna con una envergadura de 12–16 mm. Las alas anteriores son de color marrón oscuro con franjas transversales blancas y motas, las posteriores son gris claro. La oruga es de color amarillo verdoso, de hasta 10–11 mm de largo, con verrugas marrones y pelos cortos (Ajátov et al., 2013).

¿Qué daño causa?

Las orugas minan las hojas, devorando el parénquima dentro de la hoja tubular. La epidermis externa permanece intacta, pero la hoja amarillea y se seca desde el ápice. Pueden penetrar en el cuello e incluso en el interior del bulbo, lo que es especialmente peligroso para los bulbos de siembra. En las plantas de semilla, las orugas devoran los primordios florales y roen los pedicelos, reduciendo drásticamente la producción de semillas (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).

Se desarrolla en 2–3 generaciones por temporada. Las pupas o mariposas pasan el invierno en refugios y restos vegetales (Ajátov et al., 2013).

¿Cómo detectarla?

  • En las hojas, minas (galerías) sinuosas y de forma irregular con la epidermis superior conservada.
  • Las hojas amarillean desde el ápice y se secan.
  • En las plantas de semilla, botones y pedicelos dañados.

¿Qué hacer?

  • Destrucción de restos poscosecha. Reduce el número de pupas invernantes.
  • Cava profunda en otoño.
  • Rotación de cultivos y control de malas hierbas. Las malas hierbas son reservorios de la plaga.
  • Productos biológicos. En Canadá y Europa son eficaces los productos a base de Bacillus thuringiensis var. kurstaki (por ejemplo, Lepidocide) – son seguros y están permitidos en agricultura ecológica (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).
  • Medios químicos. Cuando la población es alta en plantaciones comerciales, se utilizan insecticidas (por ejemplo, Spintor, Proclaim), pero estrictamente según las instrucciones y respetando los plazos de seguridad. Para la cebolla de verdeo no se utilizan químicos (Ajátov et al., 2013).

6.4. Noctuidos (orugas polífagas)

¿Quiénes son?

Los noctuidos son mariposas nocturnas cuyas orugas viven en el suelo o dentro de las plantas y roen raíces, tallos y bulbos. En la cebolla se encuentran con mayor frecuencia:

  • Noctuido de la patata (de las juncias) (Hydraecia micacea) – orugas de color rosa sucio, de hasta 35 mm de largo, con puntos oscuros. Penetran en el interior de los bulbos y devoran grandes cavidades, lo que a menudo provoca la muerte total de la planta (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).
  • Noctuido de invierno y otros noctuidos subterráneos también pueden dañar la cebolla, especialmente en la fase de plántula, cortando los tallos a ras de suelo.

¿Cómo detectarlos?

  • Las plantas se marchitan repentinamente y se arrancan fácilmente del suelo.
  • En los bulbos, grandes cavidades devoradas, a veces con excrementos.
  • Las orugas son activas por la noche; durante el día se pueden encontrar en el suelo cerca de las plantas dañadas.

¿Qué hacer?

  • Cava profunda en otoño y escarda durante la temporada para destruir pupas y orugas.
  • Eliminación de malas hierbas, especialmente gramíneas, donde los noctuidos pueden multiplicarse antes de pasar a la cebolla.
  • Cebos. Se pueden colocar trozos de patata o salvado con insecticida para atraer y destruir orugas.
  • Tratamientos químicos (cuando la población es alta) con productos a base de deltametrina u otros insecticidas autorizados (por ejemplo, Decis Profi) durante la vegetación, pero están prohibidos en la cebolla de verdeo (Ajátov et al., 2013).

Medidas preventivas generales contra las plagas defoliadoras

1. Mantenga los bancales libres de malas hierbas – sirven de alimento y refugio adicional a muchas plagas.

2. Inspeccione regularmente las plantaciones – la detección temprana permite limitarse a la recolección manual o a medidas locales.

3. Realice una cava profunda en otoño – destruye los estadios invernantes (pupas, huevos, escarabajos) en el suelo.

4. Respete la rotación de cultivos – la alternancia de cultivos rompe las cadenas alimentarias de las plagas especializadas.

5. Elimine y queme los restos vegetales inmediatamente después de la cosecha para privar a las plagas de lugares de invernada.

6. Utilice productos biológicos (a base de Bacillus thuringiensis) – son eficaces contra las orugas y seguros para el ser humano y los insectos beneficiosos. Aplíquelos en tiempo seco y sin viento, siguiendo estrictamente las instrucciones.

7. Utilice insecticidas químicos solo en caso extremo, cuando se supere el umbral económico de dañabilidad, y solo en cebolla de bulbo (no en verdeo). Respete estrictamente las dosis y los plazos de seguridad antes de la cosecha (Ajátov et al., 2013).

En el capítulo final, reuniremos todos los conocimientos adquiridos y hablaremos de la protección integrada de la cebolla contra las plagas: cómo establecer un sistema de medidas preventivas para minimizar el uso de productos químicos y preservar una cosecha sana.

7. Protección integrada: cómo proteger la cebolla de las plagas sin abusar de los químicos

Imagine: plantó cebolla, la cuidó, pero la cosecha sigue sufriendo por las plagas. ¿Por qué ocurre esto? La mayoría de las veces porque las medidas de protección se aplican de forma aislada, "a posteriori", cuando el problema ya es evidente. Sin embargo, una protección eficaz se basa en un enfoque sistemático – donde la prevención, el seguimiento y la intervención funcionan como un mecanismo único. Este enfoque se denomina gestión integrada de plagas (GIP). En este capítulo explicaremos cómo establecer un sistema de protección integral de la cebolla contra las plagas para minimizar las pérdidas y reducir el uso de plaguicidas.

7.1. Principio de la gestión integrada

La gestión integrada no es solo un conjunto de métodos, sino una estrategia bien pensada que incluye:

  • Prevención – crear condiciones desfavorables para las plagas.
  • Monitoreo – observación regular de las plantaciones para detectar problemas a tiempo.
  • Uso prioritario de métodos biológicos y mecánicos.
  • Aplicación de productos químicos solo como último recurso, cuando se supera el umbral económico de dañabilidad (Brewster, 2008; Ajátov et al., 2013).

Esta estrategia reduce la carga sobre el medio ambiente, conserva los insectos beneficiosos y garantiza la obtención de productos ecológicamente seguros.

7.2. Prevención: la base de la protección

La mayoría de los problemas se pueden prevenir incluso antes de la siembra.

1. Rotación de cultivos

  • Regla obligatoria: no vuelva a plantar cebolla en el mismo lugar antes de 3–4 años (Brewster, 2008; Autko et al., 2012).
  • Los mejores antecesores son las leguminosas de grano, la col, el pepino y las gramíneas perennes. No son hospedadores de las plagas especializadas de la cebolla.
  • ¿Por qué funciona? Las pupas de la mosca de la cebolla, las larvas de nematodos, los ácaros y otras plagas se acumulan en el suelo con el cultivo continuo. El cambio de cultivo interrumpe su ciclo vital.

2. Elección de material de siembra sano

  • Adquiera semillas, bulbos de siembra y cebollas seleccionadas solo de proveedores fiables.
  • Inspeccione cuidadosamente los bulbos antes de plantar: descarte los blandos, con manchas, grietas, signos de moho o daños en el disco basal.
  • Calentamiento de los bulbos de siembra antes de plantar a 40…42 °C durante 8 horas (o 45…47 °C durante 10–12 horas) destruye muchas plagas y patógenos, incluidos ácaros y nematodos en las escamas superficiales (Autko et al., 2012; Ajátov et al., 2013).

3. Preparación del suelo

  • Cava profunda en otoño (labranza) a una profundidad de 25–27 cm saca a la superficie los estadios invernantes de las plagas (pupas, larvas, huevos), que mueren por las heladas o son devorados por las aves (Brewster, 2008).
  • Escarda y cultivo en primavera y durante la temporada rompe la costra del suelo, facilita el acceso de agua y aire, pero también puede destruir larvas pupantes de la mosca pequeña y del gorgojo (Ajátov et al., 2013).

4. Limpieza de malas hierbas

  • Las malas hierbas sirven de reservorio para muchas plagas (trips, nematodos, noctuidos, polilla de la cebolla). Mantenga los bancales y las entrecalles limpios.
  • Preste especial atención a la eliminación de malas hierbas perennes, especialmente gramíneas, donde pueden multiplicarse los noctuidos (Ajátov et al., 2013).

5. Fechas óptimas de siembra

  • La siembra temprana en primavera (tan pronto como el suelo lo permita) permite que las plantas se fortalezcan antes del vuelo masivo de la mosca de la cebolla y otras plagas (Ajátov et al., 2013; Brewster, 2008).
  • En regiones de clima cálido, se puede utilizar la siembra de invierno, pero teniendo en cuenta el riesgo de asfixia.

7.3. Monitoreo: detectar a tiempo es medio éxito

Inspeccione regularmente las plantaciones, especialmente durante los períodos críticos:

  • Fase de plántula – 2–3 hojas verdaderas: es cuando la mosca de la cebolla está activa. Examine las plantas en busca de marchitamiento, amarillamiento y daños en la base de las hojas.
  • Segunda mitad de la vegetación (julio–agosto): activas la mosca pequeña, los trips, las orugas de polillas y noctuidos. Preste atención a las franjas plateadas (trips), las minas en las hojas (polilla, gorgojo) y los daños en los bulbos (mosca pequeña, noctuidos).
  • Antes de la cosecha: evalúe el estado de los bulbos, especialmente el disco basal y el cuello, para detectar daños ocultos por ácaros y nematodos (Brewster, 2008).

Técnicas sencillas de monitoreo:

  • Utilice trampas adhesivas (amarillas o blancas) para capturar trips adultos y moscas. Pueden colocarse en los bancales desde mediados de mayo.
  • Cuando aparezcan los primeros signos de daño, extraiga algunas plantas sospechosas y examine las raíces y bulbos; así identificará al "culpable".
  • Llevar un diario de observaciones ayuda a seguir la dinámica de las poblaciones de plagas a lo largo de los años y a ajustar los calendarios de tratamientos.

7.4. Métodos mecánicos y biológicos

Son seguros para el ser humano y los insectos beneficiosos, y deben utilizarse en primer lugar.

  • Recolección manual de escarabajos (escarabajo de la cebolla, gorgojo) y orugas (polilla, noctuidos) cuando la población es baja da buenos resultados.
  • Acogotado con turba, paja o compost alrededor de las plantas dificulta la puesta de huevos de las moscas y la mosca pequeña, y también reduce los daños por trips (Brewster, 2008).
  • Riego por aspersión en tiempo caluroso lava los trips de las hojas y aumenta su mortalidad (Brewster, 2008).
  • Uso de productos biológicos a base de Bacillus thuringiensis (por ejemplo, Lepidocide, Bitoxibacillin) es eficaz contra las orugas de polillas y noctuidos. Son seguros para abejas, aves y personas (Ajátov et al., 2013).
  • Uso de trampas de feromonas (para la polilla de la cebolla, noctuidos) es limitado en la horticultura amateur, pero en explotaciones comerciales ayudan a determinar con precisión los momentos de tratamiento (Brewster, 2008).

7.5. Medios químicos: cuándo y cómo aplicarlos

Los productos químicos deben utilizarse solo cuando la población de plagas supere el umbral económico de dañabilidad (es decir, cuando el daño causado por las plagas sea mayor que el coste del tratamiento). Para los horticultores aficionados, esto significa: si ve signos evidentes de infestación masiva y los métodos mecánicos y biológicos ya no son suficientes.

Reglas básicas:

1. Elija productos con plazos de seguridad cortos y baja toxicidad para animales de sangre caliente.

2. Respete estrictamente la dosis y las instrucciones – exceder la dosis no aumentará la eficacia, pero puede dañar las plantas y a usted mismo.

3. alterne productos con diferentes modos de acción para evitar la resistencia de las plagas.

4. Aplique en tiempo seco y sin viento, preferiblemente por la tarde, para evitar quemaduras solares y la deriva a cultivos vecinos.

5. No trate la cebolla cultivada para verdeo (hojas) – para estas plantaciones solo se permiten métodos biológicos y mecánicos (Ajátov et al., 2013).

¿Qué productos están autorizados para huertos familiares en Rusia?

Según los datos de 2012–2013 (Ajátov et al., 2013; Autko et al., 2012):

Producto Principio activo Contra qué Modo de aplicación
Aktara, WG tiametoxam trips, mosca de la cebolla pulverización foliar durante la vegetación, 0,2–0,4 kg/ha, 2 tratamientos con intervalo de 7–10 días
Karate Zeon, CS lambda-cialotrina trips, noctuidos pulverización 0,15–0,20 L/ha, 2 tratamientos por temporada
Zemlin, G diazinón mosca de la cebolla, mosca pequeña (larvas) aplicación al suelo en la siembra, 30 g/10 m²
Mukhoed, G diazinón mosca de la cebolla aplicación en superficie en la siembra, 50 g/10 m²
Lepidocide, P Bacillus thuringiensis orugas (polilla, noctuidos) pulverización 0,5–1 kg/ha, seguro hasta 3 días antes de la cosecha

Antes de usar cualquier producto, consulte siempre el Catálogo Estatal de Plaguicidas y Agroquímicos vigente, ya que las normativas pueden cambiar.

7.6. Protección poscosecha: conservar la cosecha

Incluso después de la cosecha, las plagas pueden seguir destruyendo su trabajo. Los ácaros y los nematodos se multiplican activamente en el almacén si se violan las condiciones de conservación.

Qué hacer:

  • Seque bien la cebolla. La humedad de las escamas externas no debe superar el 14–15 %. Para ello, la cebolla se seca en el campo (con buen tiempo) y luego se termina de secar en un local ventilado a 25…27 °C durante 7–10 días (Autko et al., 2012).
  • Almacene la cebolla a 0…1 °C y una humedad relativa del 75–80 %. En estas condiciones, la reproducción de ácaros y nematodos prácticamente se detiene (Autko et al., 2012; Brewster, 2008).
  • Revise periódicamente la cebolla en el almacén – retire todos los bulbos blandos, germinados o enmohecidos. Son fuentes de infección.
  • Tratamiento del almacén antes del almacenamiento. Las pastillas de azufre (Klimat, FAS) son un método fiable de desinfección. Realice el tratamiento al menos 2 semanas antes de guardar la cosecha (Ajátov et al., 2013).

7.7. Conclusión: recuerde lo fundamental

La protección integrada de la cebolla contra las plagas no es una "píldora mágica", sino una combinación de varios métodos complementarios. Su objetivo no es eliminar todas las plagas, sino mantener sus poblaciones en un nivel seguro, preservando al mismo tiempo la cosecha y la salud del suelo.

Sus principales aliados:

1. Material de siembra sano – inspeccione, caliente, descarte.

2. Rotación de cultivos adecuada – 3–4 años sin cebolla en el mismo lugar.

3. Inspecciones regulares – cuanto antes detecte el problema, más fácil será solucionarlo.

4. Bancales limpios – sin malas hierbas, las plagas no tienen dónde esconderse.

5. Almacenamiento correcto – una bodega seca y fresca es la mejor defensa contra los ácaros.

Y recuerde: el uso de insecticidas químicos es siempre el último recurso. Empiece por la prevención, atraiga a los insectos beneficiosos (por ejemplo, los ácaros depredadores controlan eficazmente los trips), utilice productos biológicos – y su cebolla le recompensará con bulbos fuertes y sanos y un abundante follaje verde.

Referencias

  1. Brewster, J.L. (2008). ‘Interactions with other organisms: weeds, pests, diseases and symbionts.’, in Onions and other vegetable alliums. Wallingford: CABI, 171-249.
  2. Аутко, А.А. (2012). ‘Современные технологии выращивания овощных культур [Modern technologies for growing vegetable crops]’, in Современные технологии в овощеводстве [Modern technologies in vegetable growing]. Минск, Белоруссия: Беларус. навука, pp. 93-347.
  3. Ахатов, А.К., Ганнибал, Ф.Б., Мешков, Ю.И., Джалилов, Ф.С., Чижов, В.Н., Игнатов, А.Н., Полищук, В.П., Шевченко, Т.П., Борисов, Б.А., Стройков, Ю.М., Белошапкина, О.О. (2013). ‘Болезни и вредители лука репчатого’, in Болезни и вредители овощных культур и картофеля. Москва: КМК, pp. 360-385.