Plagas
1. Por qué aparecen las plagas
Antes de pasar a los métodos de control, es importante entender un punto clave: las plagas no son un accidente ni un “castigo” para el jardinero. Su aparición es una consecuencia natural de la interacción entre la planta, el entorno y las prácticas de cultivo. Comprender esta interacción es la clave para una protección eficaz del huerto.
Ciclo de vida de las plagas: por qué es importante “conocer al enemigo”
La mayoría de las plagas del cerezo pasan por varias etapas de desarrollo, y cada etapa tiene sus propias vulnerabilidades. Saber cuándo y dónde buscar la plaga permite aplicar medidas de control en el momento en que son más efectivas.
Etapas principales del ciclo de vida:
- Etapa de invernada – la más vulnerable a la prevención. Los huevos de pulgón y de polilla de las yemas invernan en las ramas; las larvas del gorgojo, en el suelo; las pupas de la mosca de la cereza, en la capa superficial del terreno (Mikheev & Revyakina, 2004). La excavación otoñal y la limpieza de la corteza destruyen hasta el 80% de la población invernante.
- Etapa de alimentación y reproducción – cuando la plaga está activa y causa el mayor daño. En este momento se aplican la mayoría de los métodos de protección.
- Dispersión – aparición de formas aladas en los pulgones o emergencia de moscas. Es una señal para actuar de inmediato, ya que la plaga se prepara para la reproducción masiva o el vuelo a otras plantas.
El pulgón del cerezo produce varias generaciones por temporada (Mikheev & Revyakina, 2004). Si se omite la primera pulverización, el jardinero corre el riesgo de enfrentarse a un crecimiento exponencial, cuando controlar la plaga se vuelve mucho más difícil.
Qué atrae a las plagas a su huerto
Las plagas no eligen árboles al azar, sino aquellos que están estresados o en condiciones favorables para ellas. Los factores de atracción se pueden dividir en tres grupos:
1. Plantas debilitadas. Como en la medicina humana, las enfermedades y las plagas atacan con más frecuencia a quienes tienen el sistema inmunitario debilitado. Árboles que sufren por:
- falta de humedad o, por el contrario, exceso de riego;
- deficiencias nutricionales (especialmente de potasio y fósforo);
- daños en la corteza (grietas por heladas, quemaduras solares, heridas mecánicas);
- copa densa y mal ventilada.
Estas plantas emiten sustancias señal que atraen a los escolítidos y otros barrenadores de la madera (Trunov & Samoshchenkov, 2012). Un árbol sano y bien cuidado puede resistir por sí solo a la mayoría de las plagas.
2. Abundancia de alimento y refugio. Plantaciones densas, abundancia de malas hierbas, hojas y frutos caídos sin recoger crean condiciones ideales para la reproducción. Por ejemplo:
- en acumulaciones de corteza vieja y musgo invernan huevos de pulgones y orugas (Webster & Looney, 1996);
- bajo las hojas caídas y en la capa superficial del suelo pasan el invierno las pupas de la mosca de la cereza (Quero-García et al., 2017);
- las malas hierbas sirven como hospedadores intermediarios para muchas plagas: los pulgones se trasladan a ellas en verano y regresan al cerezo en otoño (Mikheev & Revyakina, 2004).
3. Monocultivo y falta de biodiversidad. Un huerto donde solo crecen cerezos es un “comedor” ideal para las plagas especializadas. La falta de diversidad vegetal priva al huerto de enemigos naturales de las plagas: mariquitas, crisopas, avispas parasitoides.
Cómo influyen las prácticas agrícolas en la población de plagas
Las buenas prácticas agrícolas no solo son cuestión de productividad, sino también una poderosa herramienta preventiva. Los errores en el cuidado suelen provocar brotes de plagas.
Lo que aumenta el riesgo:
- Exceso de fertilizantes nitrogenados. El nitrógeno estimula un crecimiento vigoroso de brotes jóvenes y suculentos, especialmente atractivos para los pulgones (Buckingham, 2010). Además, el exceso de nitrógeno hace que los tejidos de la planta sean más sueltos, lo que facilita la alimentación de los insectos chupadores y reduce la resistencia a enfermedades.
- Plantaciones densas y falta de poda. La mala ventilación crea un microclima húmedo favorable para pulgones y moscas sierra (Webster & Looney, 1996). Las zonas sombreadas de la copa son lugares predilectos para las plagas.
- Riego irregular. Tanto la falta como el exceso de humedad debilitan el árbol. En años secos, los árboles sufren más por pulgones y ácaros (Brunner, 1996).
- Falta de limpieza sanitaria. Los frutos momificados que quedan durante el invierno son fuente de ácaro pardo de los frutos y moniliosis. Las hojas no recogidas son un criadero de patógenos y refugio para estadios invernantes de plagas (Westwood, 1993).
Lo que reduce el riesgo:
- Nutrición equilibrada con énfasis en fósforo y potasio, que aumentan la inmunidad.
- Poda oportuna que garantice la ventilación e iluminación de la copa.
- Mantenimiento de la limpieza en los círculos del tronco.
- Plantación de plantas acompañantes que atraigan insectos beneficiosos.
En las siguientes secciones, veremos en detalle cómo identificar las principales plagas del cerezo y elegir los métodos de protección más eficaces. Pero recuerde lo principal: una buena técnica agrícola es el primer y más fiable escudo de su huerto.
2. Plagas de las hojas
Las hojas dañadas son la señal de alarma más visible para el jardinero. Las hojas son la “fábrica” de alimentación del árbol: aquí es donde ocurre la fotosíntesis, y es aquí donde las plagas se dirigen en primer lugar. La pérdida de follaje debilita el árbol, reduce la producción del año siguiente y lo hace vulnerable a enfermedades y heladas. Sin embargo, por el tipo de daño se puede identificar exactamente quién está atacando su cerezo.
Las plagas de las hojas se pueden dividir en tres grupos: masticadores, chupadores y minadores. Cada grupo tiene su propia táctica de alimentación y métodos de control.
Plagas masticadoras de hojas
Estas plagas se comen el tejido de la hoja, dejando daños característicos: áreas comidas, hojas esqueletizadas (cuando solo se ha comido la pulpa entre las nervaduras) o el limbo foliar completamente destruido. Son las más fáciles de detectar: dejan “huellas del delito”.
Mosca sierra babosa del cerezo
Cómo identificarla: El insecto adulto es negro, brillante, de hasta 8–9 mm de largo, parecido a una pequeña avispa. Pero el daño principal lo causan las larvas: están cubiertas de una babosa negra, de ahí su nombre. Las larvas miden hasta 10 mm y tienen forma de pequeñas sanguijuelas (Mikheev & Revyakina, 2004).
Tipo de daño: Las larvas raspan la pulpa de la parte superior de la hoja, dejando solo un esqueleto de nervaduras. Las hojas se vuelven translúcidas, se tornan marrones y caen prematuramente. En caso de reproducción masiva, el árbol puede quedar completamente defoliado a mediados del verano.
Ciclo de vida: Las larvas adultas invernan en el suelo a una profundidad de 10–15 cm. A finales de primavera pupan, y en julio los adultos ponen huevos en la pulpa de la hoja. Se desarrolla una generación por temporada (Mikheev & Revyakina, 2004).
Qué hacer:
1. Excavar los círculos del tronco en otoño y primavera destruye las larvas invernantes. Profundidad de excavación: 10–15 cm.
2. Recolección manual – si el número es reducido, se pueden sacudir las larvas de las ramas sobre un lienzo y destruirlas. Las larvas son visibles y no se mueven rápidamente.
3. Bioplaguicidas – pulverizar con productos a base de Bacillus thuringiensis es eficaz contra las larvas jóvenes (Quero-García et al., 2017).
4. Control químico – en caso de aparición masiva, aplicar productos a base de malatión (carbofos) o inta-vir inmediatamente después de la cosecha, cuando la plaga está más activa (Mikheev & Revyakina, 2004).
Importante: La pulverización se realiza cuando aparecen las primeras larvas. Tratar a los adultos es inútil – ya no se alimentan de hojas.
Orugas masticadoras (polilla dorada, oruga del espino, diversas polillas)
Cómo identificarlas: Las orugas tienen una coloración y comportamiento característicos. Por ejemplo, las orugas de la polilla dorada son brillantes, peludas, con puntos rojos en el dorso. A menudo se encuentran en nidos de tela en las ramas.
Tipo de daño: Las orugas se comen las hojas por los bordes o completamente, dejando solo los pecíolos. Algunas especies enrollan las hojas en tubos o las unen con tela de araña, creando un refugio (Brunner, 1996).
Ciclo de vida: La mayoría de las orugas invernan como huevos u orugas jóvenes en grietas de la corteza, bajo la corteza desprendida o en nidos de tela. En primavera se activan con la brotación de las yemas.
Qué hacer:
1. Inspección invernal y eliminación de nidos – en las ramas se ven capullos de tela y acumulaciones de hojas secas unidas por hilos. Se cortan y queman.
2. Barreras adhesivas en primavera ayudan a capturar las orugas que suben por el tronco después del invierno.
3. Bioplaguicidas – Bacillus thuringiensis es eficaz contra orugas jóvenes, especialmente con tiempo cálido (más de 15 °C) (Quero-García et al., 2017).
4. Insecticidas químicos se aplican cuando hay una gran cantidad, pero se prefieren productos selectivos que respeten a los insectos beneficiosos.
Tortrícidos (enrolladores)
Cómo identificarlos: Las orugas de los tortrícidos son verdes o verde grisáceas, de hasta 2 cm de largo. Su rasgo distintivo es que enrollan las hojas en un tubo o las unen con hilos formando un ovillo, dentro del cual se alimentan (Brunner, 1996).
Tipo de daño: Hojas enrolladas y comidas por dentro. Con daños graves, los brotes jóvenes pueden morir. En los países europeos, los tortrícidos se consideran plagas secundarias, pero en condiciones favorables su población puede aumentar rápidamente (Quero-García et al., 2017).
Qué hacer:
1. Trampas de feromonas ayudan a seguir el vuelo de las polillas y a empezar la protección a tiempo.
2. Recolección manual de hojas enrolladas con orugas en su interior.
3. Productos biológicos – eficaces contra orugas de corta edad.
4. Confusión sexual con feromonas – en huertos comerciales se utiliza para interrumpir el apareamiento, reduciendo drásticamente la población de la siguiente generación (Quero-García et al., 2017).
Plagas chupadoras
Estas plagas no se comen la hoja, sino que perforan sus tejidos y succionan la savia. Los daños aparecen como áreas decoloradas, hojas enrolladas, exudado pegajoso (melaza) y posterior ennegrecimiento por hongo negrilla. Los propios insectos suelen encontrarse en el envés de las hojas.
Pulgón del cerezo (pulgón negro del cerezo)
Cómo identificarlo: Pequeños (hasta 2 mm) insectos negros y brillantes que se agrupan en grandes colonias en los extremos de los brotes jóvenes y en el envés de las hojas (Mikheev & Revyakina, 2004). Las hormigas que corretean por las ramas son un signo seguro de la presencia de pulgones: se alimentan de sus secreciones azucaradas.
Tipo de daño: Las hojas se enrollan hacia abajo, se deforman; los extremos de los brotes se curvan y dejan de crecer. Con una infestación grave, los brotes pueden secarse. La melaza pegajosa cubre hojas y frutos, y sobre ella se desarrolla el hongo negrilla, que debilita aún más la planta.
Ciclo de vida: El pulgón inverna como huevo en la base de las yemas de las ramas jóvenes. En primavera, con la brotación, aparecen las larvas, que se convierten rápidamente en hembras fundadoras que dan lugar a nuevas generaciones (Mikheev & Revyakina, 2004). Se suceden varias generaciones por temporada. En verano aparecen individuos alados que vuelan a los brotes de raíz del cerezo y a las malas hierbas, y en otoño regresan al árbol para poner los huevos de invierno.
Qué hacer:
1. Cortar los brotes de raíz y eliminar las malas hierbas – especialmente la galium, donde los pulgones se reproducen en verano. Esto interrumpe el ciclo de vida de la plaga.
2. Monitoreo – inspección regular de los brotes jóvenes desde el inicio de la brotación. Las primeras colonias se pueden eliminar fácilmente de forma mecánica (cortando los brotes afectados).
3. Métodos biológicos – atraer mariquitas y crisopas. Estos depredadores son enemigos naturales de los pulgones. Evitar insecticidas de amplio espectro permite conservar su población.
4. Remedios caseros – pulverizar con infusiones de tabaco, ajo, cáscara de cebolla, ceniza con jabón es eficaz en etapas tempranas y seguro para los insectos beneficiosos (Mikheev & Revyakina, 2004).
5. Control químico – cuando la población es alta, aplicar insecticidas (inta-vir, decis, carbofos) durante la brotación y repetir cuando aparezcan nuevas colonias. Es importante alternar productos de diferentes grupos para evitar resistencias.
Importante: Los tratamientos contra los pulgones deben comenzar lo antes posible, antes de que las hojas se enrollen. En una hoja enrollada, el pulgón queda inaccesible para muchos insecticidas de contacto.
Ácaros araña
Cómo identificarlos: Son muy pequeños (0,3–0,5 mm) y difíciles de ver a simple vista. Un signo de su presencia es una fina telaraña en el envés de las hojas y entre las ramas (Brunner, 1996). Los ácaros suelen ser rojizos o verde amarillentos.
Tipo de daño: Aparecen pequeños puntos claros (picaduras) en las hojas; luego la hoja se vuelve marmórea, amarillea y se seca. Con una infestación grave, la telaraña cubre ramas enteras y el árbol pierde el follaje prematuramente.
Ciclo de vida: Las hembras invernan en grietas de la corteza, bajo las hojas caídas. En primavera salen y comienzan a poner huevos en el envés de las hojas. En tiempo cálido y seco, la reproducción es muy rápida: una generación puede desarrollarse en 10–14 días (Brunner, 1996). Se suceden hasta 6–8 generaciones por temporada.
Qué hacer:
1. Mantener la humedad – los ácaros no toleran el aire húmedo. En períodos secos, es útil pulverizar la copa con agua (no en horas calurosas para evitar quemaduras).
2. Control del polvo – el polvo en las hojas favorece la reproducción de los ácaros. El riego por aspersión regular elimina el polvo y crea condiciones desfavorables para la plaga (Westwood, 1993).
3. Métodos biológicos – los ácaros depredadores (Phytoseiulus persimilis, Amblyseius fallacis) controlan eficazmente las poblaciones de ácaros araña. Se pueden adquirir en centros especializados (Long et al., 2021).
4. Acaricidas – cuando la población es alta, aplicar productos específicos contra ácaros (por ejemplo, a base de azufre o emulsiones de aceite). Importante: los insecticidas convencionales no actúan sobre los ácaros. Incluso pueden provocar un brote al eliminar a sus enemigos naturales (Brunner, 1996).
5. Aceite de invierno (dormant oil) – la pulverización temprana con aceites minerales sobre las yemas inactivas destruye eficazmente los huevos y hembras invernantes (Long et al., 2021).
Importante: No aplicar piretroides ni carbamatos cuando haya ácaros, ya que son muy tóxicos para los ácaros depredadores y apenas afectan a los ácaros araña (Long et al., 2021).
Plagas minadoras
Estas plagas son auténticos “subterráneos”. Las larvas viven dentro de la hoja, perforando galerías en los tejidos sin dañar la superficie exterior. Se detectan por las características líneas sinuosas y claras – las minas.
Polilla de las yemas del cerezo
Cómo identificarla: Una pequeña polilla colorida con una envergadura de alas de hasta 12 mm. La oruga es amarillo verdosa con cabeza oscura, de hasta 8–10 mm de largo (Mikheev & Revyakina, 2004). Las yemas y brotes jóvenes dañados parecen afectados por heladas – este es un signo diagnóstico importante.
Tipo de daño: Las orugas perforan las yemas – se secan. Luego pasan a las hojas jóvenes, cubriéndolas con hilos. Cuando aparecen los botones florales, las orugas comen los estambres y los ovarios. Las hojas se enrollan y presentan áreas marrones – minas. Generalmente se ve una galería sinuosa que se ensancha hacia el final.
Ciclo de vida: Los huevos invernan cerca de las yemas. En primavera, las orugas recién nacidas penetran inmediatamente en las yemas. A finales de mayo – principios de junio, las orugas bajan al suelo a una profundidad de 3–5 cm para pupar. A principios de julio, emergen las polillas y ponen los huevos para el invierno (Mikheev & Revyakina, 2004). Una generación por temporada.
Qué hacer:
1. Excavar los círculos del tronco en otoño – destruye las pupas en el suelo.
2. Pulverización temprana en primavera – antes de la brotación, aplicar aceites minerales o productos a base de malatión para destruir los huevos invernantes.
3. Pulverización durante la emergencia de las orugas – más eficaz cuando las orugas acaban de salir de los huevos y aún no han penetrado en las yemas. Aplicar inta-vir, decis u otros insecticidas autorizados (Mikheev & Revyakina, 2004).
Importante: El momento del tratamiento es crítico. Si se retrasa, las orugas estarán dentro de las yemas y serán inaccesibles a los insecticidas de contacto.
Recomendaciones prácticas para la protección de las hojas
Para minimizar los daños causados por las plagas foliares, es importante adoptar un enfoque sistemático:
Monitoreo regular. Comience la inspección de los árboles a principios de primavera, incluso antes de la brotación. Preste atención a:
- estado de las yemas (presencia de huevos de pulgón, sequedad);
- hojas jóvenes (enrollamiento, decoloración, minas);
- envés de las hojas (donde suelen esconderse pulgones y ácaros);
- presencia de hormigas (signo de pulgones).
Uso de umbrales de acción. No trate el huerto por la presencia de plagas ocasionales. Establezca su propio “umbral de dolor”: por ejemplo, 5–10 colonias de pulgón por 100 brotes es señal de actuación (Brunner, 1996).
Rotación de productos. No use siempre el mismo producto, ya que genera resistencias. Alterne productos de diferentes grupos químicos y modos de acción.
Protección de insectos beneficiosos. Mariquitas, crisopas, ácaros depredadores y sírfidos son los principales aliados del jardinero. Evite insecticidas de amplio espectro durante sus períodos de actividad. Plantar plantas nectaríferas en las calles atrae a estos auxiliares y les ayuda a sobrevivir.
Recuerde: un follaje sano es la clave para la cosecha futura. En el próximo capítulo veremos cómo proteger las flores y los frutos del cerezo.
3. Plagas de las flores y los frutos
Las flores y frutos dañados son la pérdida más dolorosa para el jardinero. Es por la cosecha que cultivamos cerezos, y cuando los frutos con gusanos, deformados o caídos se convierten en realidad, parece que todos los esfuerzos han sido en vano. Pero la mayoría de las plagas que atacan las flores y los frutos se pueden controlar; lo principal es conocer su biología y reaccionar a tiempo.
En este capítulo examinaremos los “cazadores de cosecha” más peligrosos: la mosca de la cereza, las moscas sierra (de los frutos), los gorgojos y otras plagas que atacan directamente las flores y los ovarios.
Mosca de la cereza (Rhagoletis spp.)
Esta plaga es un verdadero azote de los cerezos en muchas regiones del mundo. En Europa y Asia occidental, la especie clave es Rhagoletis cerasi (mosca europea de la cereza); en Norteamérica, la mosca occidental (R. indifferens), la oriental (R. cingulata) y la negra (R. fausta) (Long et al., 2021; Quero-García et al., 2017). Todas tienen hábitos similares y causan daños parecidos.
Cómo identificarla: El adulto mide 4–5 mm, ligeramente más pequeño que la mosca doméstica, con cuerpo negro brillante y alas transparentes con bandas oscuras características según la especie (Quero-García et al., 2017). Se pueden ver las moscas en hojas y frutos en días cálidos y soleados. La larva es blanca, ápoda, vermiforme, de hasta 5–7 mm de largo, y se encuentra dentro del fruto (Brunner, 1996).
Tipo de daño: La hembra pone huevos bajo la piel del fruto cuando la cereza empieza a amarillear o enrojecer. De ellos salen larvas que se alimentan de la pulpa alrededor del hueso. Externamente, el fruto dañado puede parecer normal durante un tiempo, pero luego se vuelve blando, marchito y aparece una mancha oscura. En su interior hay galerías y una larva. Al cortar la cereza se ve la larva blanca (Long et al., 2021). Los frutos suelen caer prematuramente o pudrirse por infecciones secundarias.
Ciclo de vida: Esta información es clave para un control exitoso.
- Las pupas invernan en el suelo bajo el árbol, a 3–7 cm de profundidad (Brunner, 1996).
- Los adultos emergen en primavera, cuando las cerezas comienzan a madurar (generalmente entre 10 y 40 días después de la floración). La emergencia se prolonga durante 4–7 semanas, pero el pico coincide con la maduración de las variedades tempranas y medias (Quero-García et al., 2017).
- Aproximadamente 5–15 días después de la emergencia, las moscas se aparean y comienzan a poner huevos. Una hembra puede poner hasta 350 huevos en toda su vida (Long et al., 2021).
- La larva se desarrolla dentro del fruto durante 10–21 días, luego sale, cae al suelo y se entierra para pupar.
- Se produce una generación al año. Algunas pupas pueden permanecer en el suelo hasta tres años (Brunner, 1996).
Características importantes:
- Las moscas prefieren variedades de media y tardía estación; las tempranas a menudo escapan al daño porque la cosecha se recoge antes de la emergencia masiva (Quero-García et al., 2017).
- Son activas en tiempo cálido y soleado; en lluvia y viento se esconden.
- Después de poner un huevo, la hembra libera una feromona que repele a otras hembras del mismo fruto, por lo que generalmente solo hay una larva por fruto (Long et al., 2021).
Qué hacer:
1. Monitoreo con trampas. Trampas adhesivas amarillas (p. ej., Rebell) con atrayente oloroso (sales de amonio) se cuelgan en la copa antes de que los frutos comiencen a madurar. La captura de la primera mosca indica el inicio de las medidas de protección (Quero-García et al., 2017). Las trampas también ayudan a estimar la densidad de población.
2. Tratamientos del suelo. Excavar los círculos del tronco en otoño y primavera a 10–15 cm de profundidad destruye parte de las pupas invernantes. Esta práctica agrícola es especialmente importante en huertos pequeños.
3. Tratamientos insecticidas. En la mayoría de las regiones son inevitables, ya que el nivel aceptable de daño para cerezas de mesa es cero (Long et al., 2021).
- Momento: el primer tratamiento se aplica cuando los frutos empiezan a cambiar de color de verde a verde amarillento; el segundo, 7–10 días después. Para variedades tardías puede ser necesario un tercero (Brunner, 1996).
- Productos: se utilizan piretroides de contacto (p. ej., lambda-cihalotrina), neonicotinoides sistémicos (acetamiprid), así como bioplaguicidas a base de spinosad (para agricultura ecológica). Respete estrictamente los plazos de seguridad antes de la cosecha (Quero-García et al., 2017; Long et al., 2021).
- Importante: alternar productos de diferentes grupos para evitar resistencias.
4. Medidas sanitarias. Recoger y destruir regularmente los frutos caídos, donde se desarrollan las larvas antes de que entren en el suelo. Esto reduce la población de la siguiente generación.
5. Redes de protección. En huertos pequeños se pueden usar redes de malla fina (abertura inferior a 1 mm) para cubrir la copa durante el vuelo de la mosca. Esto impide totalmente el acceso a los frutos. Sin embargo, las redes son caras y requieren una instalación adecuada (Long et al., 2021).
Gorgojo del cerezo (curculiónido)
Cómo identificarlo: El escarabajo mide hasta 9 mm, de color bronce-verdoso con reflejos carmesí y un característico hocico largo (rostro). La larva es blanca, ápoda, de hasta 6 mm (Mikheev & Revyakina, 2004). Se pueden ver escarabajos en las flores y en los ovarios jóvenes durante la floración.
Tipo de daño: Los escarabajos se alimentan de yemas, flores y ovarios jóvenes, devorándolos. Las hembras perforan los frutos verdes con el rostro hasta alcanzar el hueso, ponen un huevo directamente sobre él y sellan la entrada con un tapón de excrementos (Mikheev & Revyakina, 2004). La larva se come el interior del hueso. Los frutos dañados caen prematuramente. Con una reproducción masiva, la cosecha puede destruirse por completo.
Ciclo de vida: Los escarabajos, larvas o pupas invernan en el suelo. En primavera, durante la floración, los escarabajos emergen y comienzan a alimentarse. Después del apareamiento, las hembras ponen huevos en los ovarios. Las larvas se desarrollan dentro de los huesos y luego bajan al suelo para pupar. Una generación al año (Mikheev & Revyakina, 2004).
Qué hacer:
1. Excavar el suelo en otoño y primavera destruye las fases invernantes.
2. Sacudir los escarabajos. Temprano por la mañana (con temperatura inferior a +10 °C), cuando los escarabajos están lentos, extienda un lienzo o tela bajo el árbol y sacuda las ramas vigorosamente. Recoja y destruya los escarabajos caídos (Mikheev & Revyakina, 2004). Repita varias veces desde el inicio de la brotación hasta la formación de los frutos.
3. Tratamientos insecticidas. Cuando la población de escarabajos es alta, pulverizar los árboles después de la floración y repetir a los 7–10 días con productos del grupo del malatión (carbofos), inta-vir o piretroides modernos (Mikheev & Revyakina, 2004).
Moscas sierra
En el cerezo hay varias especies de moscas sierra, pero las que causan mayores daños en la cosecha son las que se desarrollan dentro de los ovarios.
Mosca sierra del cerezo (de los frutos)
A diferencia de la mosca sierra babosa que daña las hojas, esta ataca las flores y los ovarios.
Cómo identificarla: Los adultos parecen pequeñas avispas (o moscas) con alas transparentes. Las larvas son verde blanquecinas o amarillentas, con 8 pares de patas, de hasta 10 mm, y se encuentran dentro del ovario o del fruto joven (Westwood, 1993).
Tipo de daño: Las hembras ponen huevos en las yemas florales o en las flores recién abiertas. Las larvas se alimentan del ovario, devorándolo desde dentro. Las flores dañadas se vuelven marrones y caen; los ovarios no se desarrollan. A veces las larvas pasan a las hojas jóvenes, pero el daño principal es la pérdida de flores y ovarios.
Ciclo de vida: Las larvas invernan en el suelo o en grietas de la corteza. En primavera pupan; los adultos emergen al inicio de la floración. Las hembras ponen huevos en las yemas o flores. Las larvas se desarrollan en su interior durante 2–3 semanas, luego caen al suelo y pupan. Generalmente una generación al año (Westwood, 1993).
Qué hacer:
1. Excavar los círculos del tronco en otoño y principios de primavera destruye las larvas invernantes.
2. Pulverizar durante la formación de los botones florales y al inicio de la floración. Productos: piretroides, malatión, inta-vir (siguiendo las instrucciones y considerando la seguridad de las abejas).
3. Barreras adhesivas en los troncos a veces ayudan a capturar las larvas que bajan al suelo.
Gusanos de los frutos (polilla de la manzana, polilla oriental, etc.)
Aunque los gusanos de los frutos se asocian más con el manzano, algunas especies también atacan a los frutos de hueso.
Cómo identificarlos: Pequeñas polillas de color gris parduzco. Las orugas son rosadas o crema, con cabeza oscura, de hasta 15–20 mm. Perforan galerías en la pulpa del fruto y pueden llegar al hueso (Westwood, 1993).
Tipo de daño: El orificio de entrada suele ser visible en la superficie del fruto, rodeado de una mancha de podredumbre. Las orugas se alimentan de la pulpa, dejando galerías y excrementos. Los frutos suelen caer prematuramente o se vuelven incomestibles.
Ciclo de vida: Varía según la especie. Algunas invernan como orugas en capullos bajo la corteza desprendida, otras en el suelo (Westwood, 1993). Las polillas emergen en primavera y ponen huevos en los frutos. En regiones cálidas pueden dar 2–3 generaciones por temporada.
Qué hacer:
1. Limpiar el tronco de la corteza vieja y destruir los capullos invernantes.
2. Trampas de feromonas ayudan a determinar el inicio del vuelo de las polillas y a programar los tratamientos.
3. Bioplaguicidas Bacillus thuringiensis contra orugas de corta edad.
4. Insecticidas según necesidad, respetando los plazos de seguridad antes de la cosecha.
Otras plagas de los frutos
Polilla de las yemas del cerezo (ya mencionada en el capítulo de hojas) – en la fase de botón floral, sus orugas pueden comer los estambres y pistilos, lo que provoca la caída de las flores y reduce la cosecha (Mikheev & Revyakina, 2004). Las medidas de control son las mismas que para los daños foliares, pero enfocadas a principios de primavera.
Trips occidental de las flores (Frankliniella occidentalis) – plaga que daña las flores y los frutos jóvenes, causando deformaciones y cicatrices en la piel (Long et al., 2021; Quero-García et al., 2017). Los trips son muy pequeños (1–2 mm), difíciles de ver, pero el daño característico son estrías plateadas o marrones y la deformación de los frutos.
Aves y ardillas – aunque no son insectos, pueden destruir una parte importante de la cosecha, especialmente en parcelas pequeñas. Aunque no se tratan en este capítulo, recuerde que durante la maduración de los frutos la protección contra pájaros y roedores también es importante (Buckingham, 2010).
Enfoque integrado para la protección de flores y frutos
La protección exitosa de la cosecha es un conjunto de medidas, no un único tratamiento “mágico”. Estos son los principios clave:
1. Empiece la prevención con antelación. El laboreo del suelo en otoño y principios de primavera es la base. Cuantas menos plagas invernen, menor será su población en primavera.
2. Fije con precisión los momentos de los tratamientos. Para cada plaga hay ventanas críticas. Para la mosca de la cereza – cuando los frutos empiezan a colorear. Para el gorgojo – la floración y el cuajado. Utilice trampas y observaciones fenológicas para no perder el momento.
3. Utilice métodos suaves. En parcelas pequeñas, la recolección manual, el sacudido y el uso de redes pueden eliminar por completo el uso de pesticidas.
4. Use pesticidas con criterio. Emplee productos selectivos que no maten a los insectos beneficiosos. Respete las dosis y los plazos de seguridad antes de la cosecha. Alterne productos de diferentes grupos.
5. Recoja los frutos caídos. Esta sencilla regla reduce la población de la siguiente generación de muchas plagas, especialmente la mosca de la cereza y el gorgojo.
6. Elija variedades resistentes. Las variedades tempranas sufren menos la mosca de la cereza, y las de pulpa firme, los daños de los gusanos.
Recuerde: un huerto bien cuidado sufre menos plagas. Un árbol fuerte y sano puede soportar daños menores sin grandes pérdidas. Su tarea es detectar el problema a tiempo y reaccionar adecuadamente.
4. Plagas de la madera y las raíces
Los enemigos más traicioneros del cerezo son los que actúan ocultos. Mientras el jardinero lucha contra los pulgones en las hojas o contra las moscas en los frutos, bajo la corteza o en el suelo puede estar madurando una amenaza capaz de destruir el árbol en una o dos temporadas. Las plagas de la madera y las raíces no reducen la cosecha gradualmente; socavan la base misma de la vida de la planta. Y el principal peligro es que solo se hacen visibles cuando el árbol ya está gravemente debilitado o condenado.
En este capítulo aprenderemos a reconocer a estos enemigos ocultos y a proteger el cerezo de ellos.
Por qué las plagas de la madera y las raíces son especialmente peligrosas
A diferencia de las plagas foliares o de los frutos, que causan daños durante una temporada pero dejan el árbol vivo, las plagas de la madera y las raíces:
- Destruyen el sistema conductor – bloquean el movimiento de agua y nutrientes a través de los vasos.
- Debilitan la resistencia mecánica – las ramas y el tronco se vuelven quebradizos y pueden romperse por el peso de la cosecha o por el viento.
- Abren la puerta a infecciones – a través de las galerías de las plagas penetran hongos y bacterias que causan podredumbres y cánceres.
- Pueden matar el árbol en 1–2 años – especialmente a los jóvenes y a los ejemplares debilitados.
Las plagas de la madera y las raíces suelen elegir árboles ya debilitados – es su estrategia. Por eso, la mejor defensa es mantener el cerezo en excelente estado (Trunov & Samoshchenkov, 2012).
Plagas del tronco y las ramas
Estos insectos viven bajo la corteza, perforando galerías en el floema y la madera. Su presencia se delata por señales: orificios, polvo “harinoso” (serrín), gomosis, corteza desprendida.
Escolítidos (Scolytidae)
Cómo identificarlos: Escarabajos pequeños (2–5 mm), de color pardo oscuro o negro. Las larvas son blancas, ápodas, con cabeza parda. El más común en el cerezo es el barrenillo del cerezo (Scolytus rugulosus) (Brunner, 1996). Los adultos perforan orificios de entrada alrededor de los cuales suele aparecer goma o serrín (Westwood, 1993).
Tipo de daño: Los escarabajos y sus larvas excavan galerías bajo la corteza, cortando los tejidos conductores. En las ramas y el tronco aparecen pequeños orificios redondos (de 1–2 mm de diámetro) por los que rezuma savia o cae polvo parduzco – serrín (mezcla de polvo de madera y excrementos). Las ramas por encima del punto dañado se secan. Con una infestación masiva, el árbol puede morir en el plazo de un año.
Ciclo de vida: Las larvas o los adultos invernan bajo la corteza o en la madera. En primavera, los escarabajos emergen y colonizan los árboles debilitados. Las hembras excavan galerías maternales y ponen huevos. Las larvas se desarrollan durante 1–2 meses y luego pupan. En regiones cálidas puede haber 2 generaciones por temporada (Brunner, 1996).
Qué hacer:
1. La prevención es el arma principal. Los escolítidos atacan solo a los árboles debilitados. Asegure al cerezo un buen riego, nutrición, protección contra grietas por heladas y quemaduras solares. Elimine a tiempo las ramas secas y enfermas.
2. Detección temprana. Inspeccione regularmente los troncos y las ramas principales, especialmente en junio–julio, cuando los escarabajos están activos. Si ve serrín u orificios, actúe de inmediato.
3. Eliminación de ramas colonizadas. Si una rama está afectada, córtela y quémela. El corte debe hacerse 10–15 cm por debajo del último orificio para eliminar todas las galerías (Westwood, 1993).
4. Árboles trampa. A principios de primavera se pueden colocar ramas recién cortadas de cerezo (u otros frutales) – atraen a los escolítidos, que las colonizan; luego estas ramas se queman antes de que emerja la nueva generación.
5. Tratamientos insecticidas del tronco. En huertos comerciales se pulverizan los troncos y ramas gruesas con insecticidas de contacto (piretroides) durante el vuelo de los escarabajos. Para huertos aficionados es laborioso pero justificado si la amenaza es alta. Los tratamientos se realizan según las instrucciones, respetando los plazos de seguridad (Long et al., 2021).
Buprestidos (Buprestidae)
Cómo identificarlos: Los escarabajos adultos son brillantes, de colores metálicos (cobre, bronce, verde), de hasta 12 mm. Las larvas son planas, ápodas, blanquecinas, con la parte anterior ensanchada (de ahí el nombre de “cabeza plana”) (Westwood, 1993).
Tipo de daño: Las larvas excavan galerías anchas, sinuosas y planas bajo la corteza y en las capas superficiales de la madera, a menudo rodeando completamente la rama o el tronco (Westwood, 1993). En la corteza se ven grietas, desprendimientos y zonas hundidas. Los árboles jóvenes son especialmente vulnerables: las larvas pueden cortar los tejidos conductores en todo el perímetro, lo que provoca la muerte.
Ciclo de vida: Las larvas invernan en la madera. En primavera pupan; los escarabajos emergen en junio–julio. Las hembras ponen huevos en grietas de la corteza, a menudo en el lado soleado del tronco. Las larvas se desarrollan durante 1–2 años (Westwood, 1993).
Qué hacer:
1. Proteger los troncos de las quemaduras solares. El blanqueo de troncos y ramas principales en primavera y otoño previene las grietas de la corteza, donde los buprestidos ponen sus huevos. Use pintura al agua o blanqueo especial para jardinería.
2. Eliminación de ramas afectadas con un margen de tejido sano.
3. Envolver los troncos (para árboles jóvenes) con papel grueso o arpillera durante el verano puede impedir la puesta de huevos.
4. Insecticidas – pulverización de troncos y ramas gruesas con piretroides durante el vuelo de los escarabajos (generalmente junio–julio). Repetir el tratamiento a las 2–3 semanas (Long et al., 2021).
Taladros de la madera (Synanthedon exitiosa – taladro del melocotonero, y otras especies)
Cómo identificarlos: Los adultos son polillas de alas transparentes que se asemejan a avispas. Las orugas son blancas o crema, con cabeza parda, de hasta 25–38 mm. El más peligroso es el taladro del melocotonero, que también daña al cerezo (Brunner, 1996; Long et al., 2021). También se encuentra el taladro del cerezo (Synanthedon myopaeformis) en Europa (Quero-García et al., 2017).
Tipo de daño: Las orugas perforan bajo la corteza en la base del tronco, en el cuello de la raíz y en las ramas gruesas, haciendo galerías en el floema y el cambium. La zona dañada exuda goma, a menudo mezclada con serrín y excrementos de las orugas (Brunner, 1996). Las hojas de las ramas afectadas amarillean y caen; las ramas se secan. Si el tronco es anillado, el árbol muere.
Ciclo de vida: Las orugas de diferentes edades invernan bajo la corteza o en la madera en la base del tronco. En primavera continúan alimentándose y pupan a finales de primavera – principios de verano. Las polillas emergen en junio–julio y ponen huevos en grietas de la corteza cerca del suelo. Las orugas penetran en la corteza y se alimentan todo el verano y la primavera siguiente. Una generación al año (Brunner, 1996).
Qué hacer:
1. Inspección regular de la base de los troncos en busca de goma y serrín. Especialmente importante en árboles jóvenes y en los que crecen sobre portainjertos enanos.
2. Limpieza y tratamiento de heridas. Si se encuentran galerías, limpie la corteza, retire las orugas (se puede usar un alambre para extraerlas), y trate la herida con masilla para injertos o pasta especial.
3. Blanqueo y protección del tronco contra daños mecánicos y quemaduras solares.
4. Trampas de feromonas para seguir el vuelo de las polillas y determinar los momentos de los tratamientos (Long et al., 2021).
5. Tratamientos insecticidas – pulverizar la parte inferior del tronco y el suelo circundante durante el vuelo de las polillas con piretroides, malatión o clorpirifos (siguiendo las normas de seguridad y los plazos de seguridad). Repetir cada 3–4 semanas (Brunner, 1996).
Taladros de la madera (p. ej., taladro americano del ciruelo – Euzophera semifuneralis)
Cómo identificarlos: Polillas de color gris parduzco, con una envergadura de hasta 28 mm. Las orugas miden hasta 15–20 mm, son rosado blanquecinas con cabeza oscura, a menudo con tono rojizo. Atacan a los árboles viejos, penetrando por heridas, grietas y cortes de poda (Long et al., 2021).
Tipo de daño: Las orugas excavan galerías extensas en el cambium y el floema, a menudo rodeando la rama, lo que provoca su muerte. En la corteza se ven zonas hundidas, grietas, goma y serrín (Long et al., 2021).
Ciclo de vida: Las orugas invernan en las galerías bajo la corteza. En primavera pupan; las polillas emergen en mayo–junio. Las hembras ponen huevos en heridas frescas, grietas y cortes de poda. Las orugas se desarrollan durante todo el verano; en regiones cálidas pueden dar 2 generaciones (Long et al., 2021).
Qué hacer:
1. Poda cuidadosa – todos los cortes de más de 1 cm se cubren con masilla para injertos o pintura al aceite de linaza natural. Esto impide que las plagas penetren por las heridas (Krivko, 2014).
2. Eliminación y quema oportuna de las ramas afectadas.
3. Tratamiento de heridas. Si la oruga ya ha penetrado, se puede extraer con un alambre, limpiar la herida y cubrirla.
4. Monitoreo con trampas de feromonas y tratamientos insecticidas de los troncos durante el vuelo (Long et al., 2021).
Plagas de las raíces
Las plagas de las raíces son menos visibles que las del tronco, pero no menos peligrosas. Socavan el árbol desde abajo, alterando su nutrición y abastecimiento de agua.
Larvas de escarabajos (gusanos blancos) y otros escarabeidos
Cómo identificarlas: Larvas grandes (hasta 2–3 cm), carnosas, blancas o amarillentas, con cabeza parda, tres pares de patas, siempre curvadas en forma de “C”. Viven en el suelo y se alimentan de raíces (Westwood, 1993). Los adultos son escarabajos grandes, de color pardo o negro, con antenas lameladas.
Tipo de daño: Las larvas se comen las raíces finas y roen las raíces gruesas y el cuello de la raíz. Las plántulas jóvenes pueden ser destruidas por completo. En árboles adultos con daños graves en las raíces, se debilitan, crecen peor, reducen la cosecha y se vuelven susceptibles a enfermedades y otras plagas.
Ciclo de vida: Los escarabajos emergen en primavera, se aparean y las hembras ponen huevos en el suelo a 10–20 cm de profundidad. Las larvas se desarrollan en el suelo durante 2–3 años, invernando a gran profundidad (hasta 50–60 cm). Durante la temporada se alimentan activamente en el período cálido (Westwood, 1993).
Qué hacer:
1. Excavación profunda del suelo en otoño y primavera – las larvas quedan en la superficie y mueren por las heladas o la desecación, o se vuelven accesibles a las aves.
2. Recolección manual durante la excavación – si hay pocas larvas, se recogen y destruyen.
3. Aplicación de nematodos entomopatógenos al suelo (p. ej., Heterorhabditis bacteriophora) – atacan eficazmente a las larvas de los escarabajos. Es un método biológico y seguro (Quero-García et al., 2017; Long et al., 2021).
4. Captura de escarabajos adultos. En mayo–junio, los escarabajos se pueden sacudir de los árboles temprano por la mañana, cuando están lentos, y destruirlos (Westwood, 1993).
5. Insecticidas para el suelo – se usan solo cuando la población es alta y en parcelas pequeñas, utilizando productos autorizados para aplicación al suelo, estrictamente según las instrucciones.
Gusanos alambre (larvas de elatéridos)
Cómo identificarlos: Larvas delgadas, duras, de color amarillo parduzco, vermiformes, de hasta 25 mm, con una cubierta brillante y dura. Viven en el suelo, se alimentan de raíces y perforan raíces y tubérculos (Westwood, 1993). En el cerezo dañan las plántulas jóvenes y el sistema radicular.
Tipo de daño: Las larvas se comen las raíces finas y pueden dañar el cuello de la raíz. Son especialmente peligrosas para los árboles jóvenes y al plantar un huerto en terrenos que antes eran pasto (Westwood, 1993).
Qué hacer:
- Excavación profunda y descompactación del suelo.
- Colocar trampas – trozos de patata o remolacha enterrados en el suelo atraen a los gusanos alambre; se desentierran periódicamente y se destruyen.
- Encalado de suelos ácidos, ya que los gusanos alambre prefieren ambientes ácidos.
- Aplicación de nematodos (los mismos que contra los escarabajos) – también atacan a los gusanos alambre (Long et al., 2021).
Pulgones de las raíces
Cómo identificarlos: Pequeños insectos (1–2 mm) que viven en las raíces. Son difíciles de ver, pero los signos de su presencia son el crecimiento atrofiado, la clorosis de las hojas y el retraso en el desarrollo. A veces se ven secreciones cerosas blancas en las raíces (Westwood, 1993).
Tipo de daño: Los pulgones succionan la savia de las raíces, debilitando el árbol. Suelen ser vectores de virus y favorecen la infección de las raíces por hongos. Son especialmente peligrosos para los árboles jóvenes y en viveros.
Qué hacer:
- Elegir portainjertos resistentes. Algunos portainjertos son resistentes a los pulgones de raíz (p. ej., ciertas formas de cerezo y ciruelo) (Trunov & Samoshchenkov, 2012).
- Riego del suelo con insecticidas cuando se detectan focos (con precaución, usando solo productos autorizados).
- Uso de insecticidas sistémicos aplicados al suelo y absorbidos por las raíces (en huertos comerciales).
La prevención es la base de la protección de la madera y las raíces
Las plagas de la madera y las raíces casi siempre atacan solo a las plantas debilitadas. Por tanto, la regla principal es mantener un alto vigor del cerezo.
Qué hacer concretamente:
1. Riego y nutrición adecuados. Un riego regular y suficiente, y una nutrición equilibrada (especialmente fósforo y potasio) aumentan la resistencia del árbol.
2. Protección contra grietas por heladas y quemaduras solares. Blanqueo de troncos en otoño y primavera, envoltura de los troncos de los árboles jóvenes con materiales reflectantes, protección invernal.
3. Poda oportuna y correcta. Todas las heridas de más de 1 cm de diámetro se cubren con masilla para injertos. No deje muñones, ya que se convierten en puertas de entrada para las plagas (Krivko, 2014).
4. Inspecciones regulares. Mensualmente, y durante el crecimiento activo (mayo–septiembre) con mayor frecuencia, inspeccione los troncos y las bases de las ramas principales. Busque orificios, serrín, goma, desprendimientos de corteza.
5. Eliminación y quema de todas las ramas secas, enfermas y dañadas. Esto reduce el número de lugares donde las plagas pueden establecerse.
6. Atraer pájaros e insectos beneficiosos. Pájaros carpinteros, trepadores y otras aves comen activamente las larvas de escolítidos y buprestidos. Cuelgue comederos y cajas nido.
7. Utilizar material vegetal sano. Las plántulas no deben presentar signos de daño en la corteza ni en las raíces. Evite comprar plantas de origen dudoso (Trunov & Samoshchenkov, 2012).
Qué hacer si ya han aparecido las plagas
1. Retire inmediatamente las ramas colonizadas. Pode con un margen de 10–15 cm de tejido sano. Selle los cortes con masilla para injertos. Queme todas las partes podadas.
2. Si la infestación del tronco es significativa – si el árbol es joven y el daño es pequeño, se puede intentar salvar limpiando la corteza y eliminando las larvas manualmente, luego tratar la herida con fungicida y masilla.
3. Si el tronco está gravemente dañado (más del 50–70% de la circunferencia está afectado), es probable que el árbol esté condenado. Retírelo y quémelo para evitar la propagación.
4. Aplique insecticidas estrictamente según las instrucciones, considerando los plazos de seguridad y la seguridad para las abejas y los insectos beneficiosos. Es mejor usar productos de aplicación local (pulverización de troncos, no de toda la copa).
5. Utilice trampas de feromonas para detectar a tiempo el vuelo de las plagas y planificar los tratamientos (Long et al., 2021).
Conclusión del capítulo
Las plagas de la madera y las raíces son los enemigos más peligrosos del cerezo, pero también los más “predecibles”. Eligen árboles débiles, dañados o mal podados. Un huerto cuidado y fuerte es la mejor protección contra ellas. Si presta atención a su huerto, detecta los primeros signos de peligro y actúa con rapidez, mantendrá sus árboles sanos y productivos durante muchos años.
5. Prevención
“La mejor defensa es el ataque” – este principio militar no funciona en jardinería. En el control de plagas, la regla mucho más eficaz y segura es: la mejor defensa es la prevención. Prevenir la aparición de plagas siempre es más fácil, más barato y más ecológico que combatir una población ya establecida. En este capítulo hablaremos de los tres pilares de la prevención: medidas sanitarias, monitoreo y mantenimiento del equilibrio biológico.
Medidas sanitarias: la limpieza es la clave de la salud del huerto
Las medidas sanitarias son acciones regulares que privan a las plagas de refugios, lugares de invernada y fuentes de alimento. Muchas plagas invernan directamente en el huerto: en hojas caídas, frutos momificados, bajo la corteza desprendida y en la capa superficial del suelo. Si se eliminan estos “hoteles”, la población invernante se reduce entre un 70 y un 90% (Mikheev & Revyakina, 2004; Westwood, 1993).
Eliminación de restos vegetales
Qué hacer:
- En otoño, después de la caída de las hojas, recoja cuidadosamente todas las hojas caídas y quémelas o póngalas en el compost (pero solo si está seguro de que no están infectadas por enfermedades). Las hojas albergan patógenos de coccomicosis, clasterosporiosis, así como pupas de la mosca de la cereza y larvas de moscas sierra (Mikheev & Revyakina, 2004).
- Recoja y destruya todos los frutos momificados que hayan quedado en el árbol o caído al suelo. En ellos invernan esporas de moniliosis y larvas de algunas plagas (Buckingham, 2010).
- Retire los frutos caídos durante la maduración y después de la cosecha. Esto impide que las larvas de la mosca de la cereza y del gorgojo entren en el suelo (Brunner, 1996).
Por qué funciona: La mayoría de las plagas y enfermedades no pueden sobrevivir al invierno sin un sustrato vegetal. Privarlas de refugio reduce drásticamente su población inicial en primavera.
Poda y limpieza de la copa
Qué hacer:
- Realice una poda sanitaria anualmente, eliminando ramas secas, rotas, enfermas y las que densifican la copa. Cubra todos los cortes de más de 1 cm con masilla para injertos o pintura al aceite de linaza natural (Krivko, 2014).
- Limpie los troncos y las ramas principales de la corteza muerta, musgo y líquenes. Debajo de ellos invernan huevos de pulgones, capullos de orugas y ácaros adultos (Westwood, 1993). Utilice un cepillo metálico o raspador, pero sin dañar la corteza viva.
- Elimine los brotes de raíz y los chupones. Densifican la copa y sirven de refugio adicional para las plagas, especialmente los pulgones (Mikheev & Revyakina, 2004).
Por qué funciona: Una copa abierta y bien ventilada es menos atractiva para las plagas. Además, la poda estimula el crecimiento de nuevos brotes, pero si son demasiados, atraen a los pulgones. Eliminar el exceso de brotes reduce la base alimenticia de los insectos chupadores.
Laboreo del suelo
Qué hacer:
- En otoño, excave los círculos del tronco a una profundidad de 15–20 cm, volteando el suelo. Esto destruye las pupas invernantes de la mosca de la cereza, el gorgojo, las larvas de moscas sierra y los escarabajos en el suelo (Mikheev & Revyakina, 2004; Westwood, 1993).
- En primavera, repita un laboreo superficial (8–10 cm) para destruir las cámaras de pupación y dificultar la emergencia de los adultos.
- Acolche los círculos del tronco con turba, humus o compost en una capa de 5–8 cm. El acolchado suprime las malas hierbas, conserva la humedad y crea condiciones desfavorables para muchas plagas que prefieren el suelo abierto y seco (Buckingham, 2010).
Por qué funciona: Muchas plagas pasan parte de su ciclo en el suelo. La excavación altera su desarrollo, los saca a la superficie donde mueren por las heladas, la desecación o se convierten en presa de los pájaros.
Control de malas hierbas
Qué hacer:
- Elimine regularmente las malas hierbas, especialmente en los círculos del tronco y en las calles. Muchas malas hierbas (galium, pamplina, cerraja) sirven como hospedadores intermediarios para los pulgones, que se trasladan a ellas en verano y regresan al cerezo en otoño (Mikheev & Revyakina, 2004).
- Siege la hierba en las calles, impidiendo que florezca y produzca semillas. Esto reduce la población de ácaros, trips y otras plagas.
Por qué funciona: Las malas hierbas son “puntos de transferencia” para las plagas. Al destruirlas, se rompen los ciclos vitales y se reduce la población global de plagas en el huerto.
Monitoreo: para no perder de vista al enemigo
El monitoreo es la observación regular del huerto para detectar a tiempo la aparición de plagas y evaluar su población. Sin monitoreo, se ve obligado a actuar a ciegas, aplicando a menudo pesticidas “por si acaso”. El monitoreo permite tomar decisiones fundadas, aplicar productos solo cuando es necesario y en el momento preciso.
Inspección visual
Qué y cuándo inspeccionar:
- Principios de primavera (antes de la brotación): revise las ramas en busca de huevos de pulgón invernantes (visibles como puntos negros brillantes en la base de las yemas), capullos de orugas y escamas de cochinillas. Inspeccione los troncos en busca de grietas y orificios (Mikheev & Revyakina, 2004).
- Fase de “cono verde” (inicio de la brotación): inspeccione las hojas jóvenes en busca de pulgones, larvas de moscas sierra y polillas minadoras.
- Período de floración y cuajado: revise las flores y los ovarios en busca de marcas de puesta del gorgojo y signos de alimentación de moscas sierra.
- Fase de maduración de los frutos: inspeccione regularmente los frutos en busca de picaduras, manchas y deformaciones. Corte los frutos sospechosos para encontrar larvas de mosca o gusanos.
- Durante toda la temporada: preste atención a las hojas enrolladas, las telarañas y la presencia de hormigas en las ramas (signo de pulgones).
Cómo inspeccionar: Elija varios árboles en diferentes partes del huerto (al menos el 10% del total). Inspeccione las ramas desde todos los lados: niveles superior, medio e inferior de la copa, lados soleado y sombreado. Use una lupa (10–20 aumentos) para detectar plagas pequeñas (Brunner, 1996).
Trampas
Trampas de feromonas – son trampas adhesivas con un cebo de feromona que atrae a los machos de una especie específica de insecto. Permiten determinar con precisión el inicio del vuelo y el pico de actividad de la plaga.
Para qué plagas se utilizan:
- Mosca de la cereza: trampas adhesivas amarillas con atrayente de amonio (Rebell, otros modelos) (Quero-García et al., 2017).
- Tortrícidos y gusanos: trampas de feromonas para cada especie (Brunner, 1996).
- Taladros y escolítidos: trampas de feromonas para seguir el vuelo.
Cómo usarlas: Las trampas se cuelgan en la copa al inicio de la temporada (antes de la emergencia esperada de la plaga). Se revisan diariamente o cada dos días, contando el número de insectos capturados. El primer individuo en la trampa indica el inicio de las medidas de protección (Quero-García et al., 2017). El número de capturas permite estimar la densidad de población y la necesidad de tratamientos.
Trampas adhesivas (sin feromona) ayudan a detectar la presencia de pulgones, moscas blancas y pequeñas moscas.
Umbrales económicos de daño
El monitoreo permite comparar la población actual de la plaga con el umbral económico de daño (UED) – el nivel de población en el que el daño causado por la plaga supera el coste de las medidas de control.
Ejemplos de UED orientativos para el cerezo:
- Pulgón del cerezo: 2–5 colonias por 100 brotes jóvenes (Brunner, 1996).
- Mosca de la cereza: captura de 1–3 moscas por trampa y semana (Quero-García et al., 2017).
- Tortrícidos: más de 30 polillas por trampa y semana (Quero-García et al., 2017).
En un huerto familiar, el UED puede ser más bajo, ya que se busca una fruta impecable. Pero incluso en ese caso, use los valores umbral para no aplicar pesticidas sin necesidad real.
Equilibrio biológico: los aliados del jardinero
En la naturaleza todo está interconectado. Cada plaga tiene enemigos naturales – depredadores y parásitos – que regulan su población. La tarea del jardinero es no alterar este equilibrio y, si es posible, apoyarlo y fortalecerlo.
Insectos beneficiosos: ¿quiénes son?
Depredadores (comen muchas plagas):
- Mariquitas – tanto los adultos como las larvas se alimentan de pulgones, cochinillas y ácaros. Una mariquita puede comer hasta 100 pulgones al día (Brunner, 1996).
- Crisopas – las larvas de crisopa son depredadoras activas que se alimentan de pulgones, larvas de moscas sierra y orugas.
- Sírfidos – sus larvas se alimentan de pulgones. Los adultos polinizan las flores.
- Ácaros depredadores (Phytoseiulus, Amblyseius, Typhlodromus) – controlan eficazmente los ácaros araña (Long et al., 2021).
- Carábidos, estafilínidos – cazan larvas de plagas en el suelo.
Parásitos (avispas parasitoides, algunas moscas):
- Ponen huevos dentro del cuerpo de la plaga (oruga, pulgón, larva). La larva del parasitoide se desarrolla a expensas del huésped, matándolo. Muchas especies de parasitoides son especialistas en ciertas plagas (parasitoides de pulgones, de huevos, de larvas) (Brunner, 1996; Quero-García et al., 2017).
Aves: Herrerillos, estorninos, pájaros carpinteros, trepadores y muchas otras aves comen activamente insectos y sus larvas durante toda la temporada.
Cómo atraer y conservar los insectos beneficiosos
1. Minimice el uso de insecticidas de amplio espectro. Matan no solo a las plagas, sino también a sus enemigos naturales. Use productos selectivos (p. ej., Bacillus thuringiensis, spinosad, jabones insecticidas) que actúan solo sobre ciertos grupos de plagas y son seguros para los insectos beneficiosos (Long et al., 2021).
2. Cree una fuente de alimento para los adultos de los insectos beneficiosos. Muchos depredadores y parasitoides necesitan néctar y polen para alimentarse en su fase adulta. Plante entre las filas o en el perímetro del huerto plantas nectaríferas con floración: eneldo, perejil, cilantro, facelia, mostaza, trigo sarraceno y diversas compuestas (Buckingham, 2010). Atraerán a los insectos beneficiosos y mantendrán sus poblaciones.
3. Use bioplaguicidas. En lugar de insecticidas químicos, use productos biológicos a base de bacterias (p. ej., Bacillus thuringiensis contra orugas), hongos entomopatógenos (Beauveria bassiana), o libere ácaros depredadores y parasitoides en el huerto (esto se denomina control biológico) (Long et al., 2021).
4. Deje islas de vegetación natural (setos, pequeños prados con flores silvestres) – sirven de refugio y fuente adicional de alimento para los insectos beneficiosos.
5. No retire las hojas y el acolchado demasiado tarde en otoño – en ellos invernan muchos insectos beneficiosos (escarabajos, arañas, parasitoides). Si retira las hojas, compóstelas por separado para permitir que los insectos beneficiosos completen su ciclo.
6. Cuelgue cajas nido y comederos para pájaros, alimente a las aves en invierno – ellas le agradecerán y en verano ayudarán a limpiar el huerto de plagas.
Enfoque integrado: prevención integrada
La prevención no es un conjunto de acciones aisladas, sino un sistema. Así se ve en el ciclo anual:
| Temporada | Actividades |
|---|---|
| Otoño | Recolección de hojas y frutos caídos. Excavación profunda de los círculos del tronco. Poda sanitaria de ramas secas y enfermas. Limpieza de troncos de corteza vieja, sellado de heridas. Aplicación de fertilizantes fosfóricos y potásicos para aumentar la resistencia invernal. Blanqueo de troncos. |
| Invierno | Inspección de ramas en busca de huevos y capullos invernantes (si es posible). Eliminación y quema de nidos de plagas (orugas invernantes). Protección de troncos contra roedores. |
| Principios de primavera (antes de la brotación) | Pulverización con aceites minerales (aceite de invierno) contra huevos de pulgón, ácaros y cochinillas invernantes (si es necesario). Colocación de trampas de feromonas. Revisión del huerto después del invierno. |
| Fase de cono verde – brotación | Inicio del monitoreo de brotes y yemas. Si es necesario, tratamiento con bioplaguicidas o insecticidas selectivos contra pulgones, moscas sierra y polillas. |
| Floración – cuajado | Monitoreo activo de plagas de flores y ovarios. Colocación de trampas para la mosca de la cereza y gusanos. Protección contra heladas tardías (cubierta, ahumado) – que debilitan los árboles y los hacen vulnerables a las plagas. |
| Maduración de los frutos | Monitoreo de frutos en busca de larvas de mosca y gusanos. Recolección y destrucción de frutos caídos. Aplicación de insecticidas según necesidad, respetando los plazos de seguridad. Colocación de redes y ahuyentadores contra pájaros. |
| Verano (después de la cosecha) | Continuación del monitoreo (segunda oleada de plagas). Poda sanitaria, eliminación de brotes dañados. Riego regular y abonado para recuperar la fuerza del árbol. |
Conclusión
La prevención no es una acción puntual, sino un cuidado constante del huerto. Requiere tiempo y atención, pero se recompensa con creces: árboles sanos, cosechas estables y un uso mínimo de pesticidas. Recuerde tres principios principales:
1. Limpieza – retire todos los restos vegetales, no dé refugio a las plagas.
2. Observación – inspeccione el huerto regularmente, use trampas, conozca a sus enemigos.
3. Equilibrio – proteja a los insectos beneficiosos, cree condiciones para ellos, y ellos mismos le ayudarán a proteger la cosecha.
La prevención es su escudo fiable. Aplíquela sistemáticamente y las plagas no serán un problema.
6. Métodos de control
Hemos llegado a la sección más importante: cuando la prevención ha sido insuficiente y las plagas han aparecido – ¿qué hacer? En este capítulo veremos todos los métodos de control disponibles: desde técnicas mecánicas sencillas hasta el uso de agentes biológicos y químicos. El principio fundamental de la protección integrada es utilizar todos los métodos en combinación, empezando por los más seguros y pasando a los más fuertes solo cuando sea necesario.
Métodos mecánicos: física sencilla contra los insectos
Los métodos mecánicos son los más antiguos, los más ecológicos y a menudo muy eficaces. No requieren productos químicos, no matan a los insectos beneficiosos y se pueden utilizar en cualquier huerto.
Recolección manual y sacudido
Sacudido de gorgojos. A principios de primavera, cuando los escarabajos acaban de aparecer y aún están lentos (con temperatura inferior a +10 °C), extienda un lienzo o tela bajo el árbol y sacuda las ramas vigorosamente. Recoja y destruya los escarabajos caídos. Repita este procedimiento cada mañana durante 2–3 semanas mientras los escarabajos estén activos (Mikheev & Revyakina, 2004).
Recogida de orugas y sus nidos. En invierno y principios de primavera, inspeccione las ramas y retire los nidos invernales de la oruga del espino y de la polilla dorada – son claramente visibles en las ramas desnudas. Corte y queme los nidos (Westwood, 1993).
Eliminación de hojas enrolladas. Si observa hojas aisladas enrolladas por pulgones u orugas de tortrícidos, simplemente córtelas y destrúyalas junto con sus ocupantes. Esto evita la propagación.
Recogida de frutos caídos. Durante la maduración, recoja los frutos caídos a diario, y en tiempo caluroso dos veces al día. Pueden contener larvas de mosca de la cereza, gorgojo o gusanos. No los deje bajo el árbol – entiérrelos profundamente o quémelos (Brunner, 1996).
Barreras adhesivas y protectores
Barreras adhesivas. Son bandas de papel grueso o tela enrolladas alrededor del tronco y untadas con pegamento no secante. Bloquean el paso de las orugas que invernaron en el suelo y suben por el tronco en primavera (p. ej., orugas de la polilla invernal). Se colocan a principios de primavera, antes de que las plagas comiencen a moverse (Brunner, 1996; Westwood, 1993).
Cintas adhesivas en las ramas. Para capturar la mosca de la cereza se utilizan trampas adhesivas amarillas o rojas colgadas en la copa. También sirven como herramienta de monitoreo.
Redes protectoras. Las redes de malla fina (abertura inferior a 1 mm) que cubren la copa impiden por completo el acceso de la mosca de la cereza y otros insectos voladores a los frutos. Es un método caro pero muy eficaz, especialmente en parcelas pequeñas. Se instalan antes de la maduración de los frutos y se retiran después de la cosecha (Long et al., 2021; Quero-García et al., 2017).
Protección de troncos contra roedores. Envolver los troncos con malla metálica fina, fieltro asfáltico o fundas protectoras de plástico salva la corteza de los daños causados por ratones y liebres en invierno. Un árbol herido es presa fácil para escolítidos y buprestidos (Buckingham, 2010).
Laboreo del suelo
Excavación otoñal. Excave los círculos del tronco a 15–20 cm de profundidad, volteando la tierra. Esto destruye las fases invernantes de la mosca de la cereza, el gorgojo, las moscas sierra y las larvas de escarabajos. Las pupas enterradas profundamente no podrán emerger en primavera (Mikheev & Revyakina, 2004; Westwood, 1993).
Laboreo primaveral. Un laboreo superficial (8–10 cm) en primavera destruye las cámaras de pupación y dificulta la emergencia de los adultos.
Acolchado. El acolchado (turba, compost, humus, corteza) no solo mejora el suelo, sino que también crea condiciones desfavorables para muchas plagas que prefieren el suelo seco y abierto. Además, el acolchado dificulta la salida de las moscas de las pupas (Buckingham, 2010).
Métodos biológicos: la naturaleza ayuda
Los métodos biológicos utilizan enemigos naturales de las plagas – depredadores, parásitos, microorganismos patógenos. Son los métodos de protección más seguros y ecológicos.
Uso de entomófagos (depredadores y parásitos)
Ácaros depredadores. Contra los ácaros araña se utilizan ácaros depredadores de los géneros Phytoseiulus, Amblyseius y Typhlodromus. Se pueden adquirir en centros especializados de control biológico y liberarlos en el huerto. Controlan eficazmente las poblaciones de ácaros araña, especialmente en invernaderos y pequeñas parcelas (Long et al., 2021; Brunner, 1996).
Parasitoides. Algunas avispas parasitoides se especializan en ciertas plagas. Por ejemplo, Trichogramma es un parasitoide de huevos que pone sus huevos en los huevos de gusanos, tortrícidos y otros lepidópteros. Se libera en el huerto durante la puesta de huevos de las plagas (Quero-García et al., 2017).
Cómo funciona: El depredador o parásito se reproduce en el huerto y regula naturalmente la población de la plaga. Es importante no usar insecticidas de amplio espectro que maten a los entomófagos.
Bioplaguicidas (agentes microbiológicos)
Son productos basados en microorganismos vivos (bacterias, hongos, virus) que causan enfermedades en las plagas. Son seguros para las personas, animales, insectos beneficiosos y el medio ambiente.
Bacillus thuringiensis (Bt). El bioplaguicida más conocido y utilizado. La bacteria Bacillus thuringiensis produce toxinas que afectan el intestino de las orugas (lepidópteros). Las orugas dejan de alimentarse y mueren en 2–3 días. Bt es eficaz contra orugas de tortrícidos, polillas, gusanos y la oruga del espino. Importante: el producto actúa solo sobre orugas jóvenes, por lo que el tratamiento debe realizarse temprano (Brunner, 1996; Long et al., 2021).
Spinosad. Un insecticida biológico a base de productos de fermentación de la bacteria Saccharopolyspora spinosa. Eficaz contra la mosca de la cereza, trips, orugas y larvas de moscas sierra. Aprobado para agricultura ecológica. Actúa por contacto e ingestión (Long et al., 2021; Quero-García et al., 2017).
Beauveria bassiana. Un hongo entomopatógeno que infecta a muchos insectos, incluidos pulgones, trips, moscas blancas y escolítidos. Las esporas del hongo germinan sobre el cuerpo del insecto y penetran en su interior, causando la muerte (Long et al., 2021).
Nematodos entomopatógenos. Gusanos microscópicos (p. ej., Heterorhabditis bacteriophora, Steinernema feltiae) que penetran activamente en el cuerpo de las larvas del suelo (escarabajos, gusanos alambre, gorgojos), liberan bacterias simbióticas que matan al huésped y se reproducen dentro de él. Es un método muy eficaz y seguro. Se aplican al suelo con el agua de riego (Quero-García et al., 2017; Long et al., 2021).
Atracción de insectos beneficiosos (métodos agroecológicos)
Siembra de plantas nectaríferas. Siembre en los bordes del huerto o entre las filas eneldo, facelia, mostaza, trigo sarraceno, perejil, cilantro. Las plantas con flor atraen a los adultos de moscas depredadoras (sírfidos), crisopas y parasitoides, que se alimentan de néctar y polen. Ellos cazarán las plagas, y su descendencia continuará la labor (Buckingham, 2010).
Setos y franjas de flores. Plantar arbustos y plantas perennes con flor en el perímetro del huerto crea refugios para los insectos beneficiosos y les proporciona alimento adicional en períodos de escasez de plagas.
Cajas nido y comederos. Atraiga a las aves colocando cajas nido y alimentándolas en invierno. Herrerillos, estorninos, trepadores y pájaros carpinteros destruyen activamente las plagas en todas sus fases de desarrollo (Westwood, 1993).
Métodos químicos: cuándo usarlos y cómo hacerlo correctamente
Los productos químicos no son “malos” sino una herramienta. Como cualquier herramienta potente, requieren precaución, conocimiento y respeto. Úselos solo cuando los otros métodos hayan sido insuficientes, y estrictamente según las normas. Lo principal es recordar las alternativas y no aplicar productos químicos “por si acaso” (Brunner, 1996).
Clasificación de los insecticidas
Por origen:
- Orgánicos (biológicos): spinosad, Bacillus thuringiensis, neem, piretrina, jabón insecticida. Son más seguros para las personas, las abejas y los insectos beneficiosos, pero pueden ser menos eficaces contra poblaciones altas.
- Sintéticos: piretroides, neonicotinoides, organofosforados, carbamatos. Muy eficaces, pero tóxicos para las abejas y los insectos beneficiosos, y requieren un estricto cumplimiento de los plazos de seguridad antes de la cosecha (Quero-García et al., 2017; Long et al., 2021).
Por modo de acción:
- Contacto – matan a la plaga al entrar en contacto. Requieren una cobertura completa de toda la superficie de la planta.
- Sistémicos – penetran en los tejidos de la planta y circulan por ellos, haciendo que la planta sea tóxica para las plagas que se alimentan de la savia o los tejidos. Especialmente eficaces contra insectos chupadores (pulgones, ácaros) y los que viven ocultos (larvas de mosca dentro del fruto). Requieren plazos de seguridad estrictos.
- Estomacales – actúan al ser ingeridos con el alimento (p. ej., Bt).
- Fumigantes – actúan a través del sistema respiratorio (rara vez se usan en huertos).
Principales grupos de productos y su aplicación
| Grupo | Ejemplos | Plagas que controla | Características |
|---|---|---|---|
| Piretroides (sintéticos) | lambda-cialotrina, deltametrina, esfenvalerato | Amplio espectro: moscas, gorgojos, moscas sierra, orugas, escolítidos | Muy eficaces, pero muy tóxicos para las abejas y organismos acuáticos. No usar durante la floración. |
| Neonicotinoides (sistémicos) | acetamiprid, tiacloprid, imidacloprid | Chupadores (pulgones, ácaros), mosca de la cereza (larvas), gorgojos. | Sistémicos, penetran en los tejidos. Tóxicos para las abejas. Respetar estrictamente los plazos antes de la floración y antes de la cosecha. |
| Organofosforados | malatión (carbofos), clorpirifos (restringido) | Amplio espectro: pulgones, ácaros, moscas sierra, gorgojos, escolítidos. | Muy eficaces, pero tóxicos para las personas y los insectos beneficiosos. Su uso está restringido en muchos países. |
| Inhibidores de la síntesis de quitina | diflubenzurón, teflubenzurón | Orugas, larvas de moscas sierra, larvas de escarabajos. | Actúan sobre estadios jóvenes, no matan a los adultos. Más seguros para las abejas y los entomófagos. |
| Spinosad (biológico) | spinosad, spinetoram | Mosca de la cereza, trips, orugas, moscas sierra. | De origen biológico. Poco o moderadamente tóxicos para las abejas (no aplicar durante la floración). Aprobados para agricultura ecológica. |
| Acaricidas (contra ácaros) | azufre, emulsiones de aceite, bifenazato, fenpiroximato | Ácaros araña, otros ácaros fitófagos. | Actúan solo sobre ácaros. No son eficaces contra insectos. Es importante alternar productos de diferentes grupos para evitar resistencias. |
| Aceites (aceite de invierno, aceites de verano) | aceites minerales, aceites parafínicos | Huevos invernantes de pulgones, ácaros, cochinillas (tratamientos tempranos de primavera). Aceites de verano – contra ácaros, pulgones, mosca blanca. | Actúan por contacto, recubriendo la plaga con una película de aceite. Seguros para los entomófagos, pero pueden causar quemaduras en las hojas si se usan incorrectamente (altas temperaturas, humedad). |
Reglas para la aplicación segura de pesticidas
1. Use solo productos autorizados para el cerezo. Lea atentamente la etiqueta: qué plagas, plazos, dosis, plazos de seguridad antes de la cosecha.
2. Respete los plazos de tratamiento. Para cada plaga hay una ventana crítica en la que es más vulnerable:
- Contra pulgones y moscas sierra – en la fase de cono verde y brotación.
- Contra la mosca de la cereza – cuando los frutos empiezan a colorear, repetir a los 7–10 días (Brunner, 1996).
- Contra el gorgojo – después de la floración, repetir a los 7–10 días (Mikheev & Revyakina, 2004).
- Contra ácaros – a principios de primavera (aceites) o cuando aparezcan signos de daño.
3. Respete los plazos de seguridad (carencia). Es el período desde el tratamiento hasta la cosecha, indicado en la etiqueta. Para muchos productos es de 7–30 días. Nunca trate los árboles si el plazo de carencia no se ajusta a sus planes de cosecha.
4. Elija el momento adecuado para tratar. Pulverice temprano por la mañana o al atardecer, cuando no haya viento y la actividad de las abejas sea mínima. Evite tratar en horas calurosas de sol (puede causar quemaduras en las hojas) y antes de la lluvia (el producto se lavará).
5. Use equipo de protección personal. Guantes, mascarilla, gafas protectoras, ropa impermeable. Después del trabajo, dúchese y cámbiese de ropa (Brunner, 1996).
6. Alterne productos de diferentes grupos. El uso regular del mismo producto genera resistencia en las plagas. La alternancia es obligatoria para una protección eficaz (Long et al., 2021).
7. Cubra todas las partes de la planta de manera uniforme. El tratamiento debe ser homogéneo, por ambas caras de las hojas y en toda la copa. Para huertos pequeños, use pulverizadores de mochila.
8. Proteja a las abejas. Nunca trate huertos en flor con insecticidas tóxicos para las abejas. Los neonicotinoides y piretroides son especialmente peligrosos. Realice los tratamientos antes de la floración o después de que hayan caído los pétalos (Long et al., 2021).
9. No exceda la dosis. Más no significa más eficaz. Exceder la dosis puede causar quemaduras, dañar a los insectos beneficiosos y acumular sustancias tóxicas en los frutos.
10. Lleve un registro de tratamientos. Anote qué productos, cuándo y a qué dosis aplicó. Esto ayudará a alternar los productos y evitar errores en la próxima temporada.
Sistema de protección integrada: cómo combinar todo
La protección integrada de cultivos (IPM, por sus siglas en inglés) es un sistema que combina todos los métodos disponibles en una estrategia única, basada en el monitoreo regular y la toma de decisiones según el principio de “aplicar solo lo que es realmente necesario y en el momento adecuado”. Incluye los siguientes elementos (Brunner, 1996; Quero-García et al., 2017):
1. Prevención. Plantas sanas, buenas prácticas agrícolas, medidas sanitarias, mantenimiento de la biodiversidad (véase el capítulo 5).
2. Monitoreo. Inspección regular, uso de trampas, determinación de la población de la plaga y comparación con el umbral económico de daño (véase el capítulo 5).
3. Toma de decisiones. Si la población de la plaga supera el UED, elija el método de control:
- Comience con los más seguros: métodos mecánicos, recolección manual, atracción de entomófagos (si ya están presentes).
- Si esto no es suficiente, aplique bioplaguicidas (Bt, spinosad, nematodos).
- Si la población es muy alta y la amenaza para la cosecha es grave, aplique insecticidas sintéticos, pero solo los selectivos y estrictamente según las normas.
- Alterne grupos de productos para prevenir resistencias.
4. Evaluación de la eficacia. Después del tratamiento, repita el monitoreo para asegurarse de que se ha alcanzado el objetivo. Si no, ajuste la estrategia.
5. Documentación. Lleve un registro de todas las observaciones y tratamientos. Esto ayuda a planificar la protección para la próxima temporada.
Ejemplo de un plan de protección integrada para el cerezo durante la temporada:
| Momento | Actividad |
|---|---|
| Otoño | Excavación, recogida de hojas y frutos, poda, blanqueo. Llevar un registro. |
| Invierno | Eliminación de nidos invernantes, inspección de ramas. |
| Principios de primavera (antes de la brotación) | Tratamiento con aceite (si hay alta población de ácaros, pulgones o cochinillas). Colocación de trampas de feromonas. |
| Fase de cono verde – brotación | Monitoreo. Si se supera el UED, tratamiento con Bt (contra orugas), jabón insecticida o piretroides (contra pulgones, moscas sierra) considerando la seguridad de las abejas. |
| Floración | Monitoreo. Prohibido aplicar tratamientos químicos durante la floración. Colgar trampas amarillas para la mosca de la cereza. Atraer abejas y abejorros. |
| Inicio de la maduración de los frutos (cambio de color) | Monitoreo. Ante la primera captura de mosca, tratamiento con spinosad (ecológico) o insecticida sistémico (si el plazo de carencia lo permite). Repetir a los 7–10 días. Recoger y destruir los frutos caídos. |
| Maduración y cosecha | Continuar el monitoreo. Si es necesario, tratamientos localizados con bioplaguicidas de corto plazo de carencia. Protección contra pájaros (redes, repelentes). |
| Después de la cosecha | Poda sanitaria, eliminación de ramas secas. Si hay alta población de escolítidos y buprestidos, tratamientos de troncos con piretroides (otoño). Aplicación de fertilizantes fosfóricos y potásicos. |
Conclusión
Proteger los cerezos de las plagas no es una acción puntual, sino un proceso continuo que requiere conocimiento, atención y paciencia. Pero con un enfoque sistemático podrá:
- Reducir la población de plagas a un nivel seguro.
- Mantener la salud de los árboles y obtener cosechas de alta calidad.
- Minimizar el uso de pesticidas, haciendo su huerto más ecológico.
- Crear un equilibrio biológico en el huerto, donde los insectos beneficiosos y las aves sean sus principales aliados.
Recuerde la regla principal: un árbol sano y bien cuidado es la mejor defensa contra la mayoría de las plagas. Preste atención a las prácticas agrícolas, mantenga el suelo y las plantas en buen estado, detecte a tiempo los primeros signos de problemas y utilice los métodos de protección de forma secuencial, desde los más seguros hasta los más fuertes – y su cerezo le recompensará con abundantes cosechas durante muchos años.
Referencias
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