Plagas

Actualizado: 27 Junio 2026 Русский English

1. ¿Cómo reconocer una plaga por sus rastros?

Imagina que eres un detective experimentado. Cada día recorres tu parcela, pero no buscas pistas de un crimen, sino rastros de «delincuentes»: las plagas de la patata. Y como todo buen investigador, tienes una regla de oro: primero identifica quién causó el daño y luego elige el método de control.

El secreto principal para proteger la patata patata no es rociar las plantas según un calendario, sino aprender a leer las señales que la propia planta envía. Los daños en hojas, tallos, raíces y tubérculos son la «firma» de cada plaga concreta. Al comprender estas señales, podrás tomar decisiones precisas y oportunas, sin malgastar tiempo y dinero en tratamientos inútiles o peligrosos para la salud.

En este capítulo aprenderemos a «leer» el campo de patatas y a determinar con exactitud qué visitante indeseado ha llegado a tu huerto.

¿Cómo dañan las plagas las hojas y los tallos?

La mayoría de las plagas dejan daños característicos en hojas y tallos que son fáciles de detectar con una inspección regular.

1. Defoliación grave (consumo de hojas)

Si ves que las hojas están consumidas parcial o totalmente, a veces hasta el nervio central, y solo quedan los pecíolos y los tallos en los arbustos, es obra de plagas con potentes piezas bucales masticadoras. Es el tipo de daño más visible y rápido.

  • ¿Quién lo hace? El principal «culpable» es el escarabajo de la patata de Colorado. Tanto los adultos como sus voraces larvas causan daños. Además del escarabajo de Colorado, una fuerte defoliación puede ser causada por orugas de algunos noctuidos (Noctuidae) y larvas de crisomélidos (por ejemplo, la mariquita de la patata de 28 manchas Henosepilachna vigintioctomaculata en Asia) (Kroschel et al., 2020; De Jong et al., 2011).
  • ¿Por qué es peligroso? La pérdida grave de hojas antes de la floración y al inicio de la formación de tubérculos puede reducir el rendimiento entre un 30‑50 %, ya que la planta pierde la capacidad de acumular nutrientes para los tubérculos (Alyokhin, 2009).

2. Múltiples agujeros pequeños («picado»)

Las hojas están cubiertas de numerosos orificios pequeños, casi redondos, similares a los de perdigones.

  • ¿Quién lo hace? Pulguillas de la patata (Flea beetles) — pequeños escarabajos (de unos 1,5 mm) que saltan ante el menor peligro. Son especialmente peligrosas las especies del género Epitrix (De Jong et al., 2011).
  • ¿Por qué es peligroso? El «picado» rara vez mata la planta, pero debilita los arbustos jóvenes y hace que las hojas sean más vulnerables a enfermedades fúngicas, como la alternariosis temprana (Alternaria solani). En invernaderos, las hojas también pueden ser dañadas por moscas blancas y trips, que dejan manchas y puntos pálidos característicos.

3. «Minas» — galerías sinuosas en el interior de la hoja

Dentro del limbo foliar, entre la epidermis superior e inferior, se observan finas galerías sinuosas y pálidas. En su interior pueden verse puntos negros: los excrementos de la larva.

  • ¿Quién lo hace? Larvas de moscas minadoras (Leafminer flies), en particular Liriomyza huidobrensis. Es una plaga grave en regiones tropicales y subtropicales (Kroschel et al., 2020; Radcliffe & Lagnaoui, 2007).
  • ¿Por qué es peligroso? El tejido dañado pierde su capacidad fotosintética. En infestaciones masivas, las hojas se vuelven marrones y mueren, lo que puede reducir el rendimiento entre un 30‑40 % (Mujica & Kroschel, 2013).

4. Enrollamiento, amarilleo y cambio de color de las hojas

Si las hojas no están consumidas sino que parecen enfermas —enrolladas, amarillentas, rojizas o cubiertas de un brillo pegajoso—, lo más probable es que se hayan instalado plagas chupadoras. Se alimentan de la savia perforando los tejidos con su estilete.

  • ¿Quién lo hace? Principalmente pulgones (Aphids), especialmente el pulgón verde del melocotonero y el pulgón grande de la patata. En infestaciones masivas, las hojas se vuelven pegajosas por sus excreciones («melaza») sobre las que se desarrolla rápidamente un hongo negruzco (Kroschel et al., 2020; Radcliffe & Lagnaoui, 2007).
  • ¿Por qué es peligroso? Los pulgones y las chicharritas (Leafhoppers) son los principales vectores de enfermedades víricas peligrosas, como el virus del enrollamiento de la hoja (PLRV) y el virus Y (PVY). Las pérdidas de rendimiento por estas enfermedades pueden alcanzar el 50‑80 % (Radcliffe & Lagnaoui, 2007). Por ello, la aparición de pulgones es una señal de «alerta roja», especialmente si cultivas patata de siembra.
  • «Quemadura» y amarilleo: Si las hojas se vuelven amarillas en los bordes, se enrollan hacia arriba y se secan («quemadura»), puede ser obra de la chicharrita de la patata (Potato leafhopper). Estos insectos succionan la savia e inyectan saliva tóxica (Radcliffe & Lagnaoui, 2007).

Cómo identificar la plaga por los daños en tallos y raíces

Algunas plagas llevan una vida oculta, prefiriendo vivir dentro de los tallos o en el suelo.

  • Marchitez y muerte de tallos individuales: Si uno o dos tallos de un arbusto se marchitan y luego se secan, es posible que se haya instalado en su interior un taladro del tallo o una oruga de noctuido. Dentro del tallo se pueden encontrar galerías y excrementos de orugas (Ajátov et al., 2013).
  • Daños en raíces y tubérculos: Son las plagas más traicioneras porque no se ven a simple vista. Se detectan solo durante la cosecha o por signos indirectos: crecimiento atrofiado, amarilleo y marchitez prematura (Ajátov et al., 2013).

Síntoma clave: ¿cómo son los tubérculos dañados?

Los daños en los tubérculos son una pérdida directa de cosecha que el horticultor siempre nota. El aspecto de estos daños permite identificar con precisión al «culpable».

1. Orificios profundos:

  • ¿Quién lo hace? Son los rastros clásicos de los gusanos alambre (Wireworms) — larvas de escarabajos elatéridos. Perforan galerías rectas y profundas en los tubérculos, en las que a veces pueden encontrarse las propias larvas (De Jong et al., 2011).
  • ¿Quién más? El grillo topo y las larvas de escarabajos (gallina ciega) excavan grandes cavidades irregulares con bordes desgarrados.

2. Galerías sinuosas bajo la piel y en el interior:

  • ¿Quién lo hace? Orugas de la polilla de la patata (Potato tuber moth). Dejan galerías sinuosas llenas de excrementos. Los tubérculos dañados se pudren rápidamente y pierden su capacidad de germinación (Kroschel & Schaub, 2013). Es una plaga de cuarentena en muchos países.

3. Pequeñas «verrugas» y agallas:

  • ¿Quién lo hace? Nematodos agalladores (Root‑knot nematodes). En raíces y tubérculos se forman agallas características. Dentro de ellas viven las hembras de los nematodos (Abrantes et al., 2023). La presencia de nematodos en el suelo es un problema grave, ya que no se pueden eliminar con métodos sencillos.

4. «Surcos» y úlceras superficiales:

  • ¿Quién lo hace? Las larvas de elatéridos (gusanos alambre) pueden hacer no solo galerías profundas, sino también surcos superficiales. También las larvas de pulguillas (Flea beetles) dejan daños superficiales.

Resumen del capítulo

Saber «leer» correctamente los daños es tu principal herramienta para proteger la patata. Con una lupa y el conocimiento de los síntomas básicos, podrás identificar con exactitud qué plaga está dañando tu cosecha. Esto te permitirá elegir el método de control más eficaz, seguro y económico, en lugar de aplicar productos químicos al azar.

En el próximo capítulo conoceremos en detalle al enemigo más famoso de la patata y analizaremos las estrategias para combatirlo.

2. Plagas defoliadoras: ¿quién se come tu cosecha?

¿Has notado bordes mordisqueados, agujeros o incluso follaje completamente destruido en las hojas de tu patata? Lo más probable es que en tu parcela estén actuando plagas defoliadoras. Es el grupo de enemigos de la patata más visible y con el que los horticultores se encuentran con más frecuencia. Poseen mandíbulas potentes y se alimentan de los tejidos de hojas, tallos y, a veces, tubérculos. En este capítulo analizaremos en detalle quién es quién, cómo prevenir una invasión y qué métodos de control funcionan realmente.

1. Escarabajo de la patata de Colorado (Leptinotarsa decemlineata) — la amenaza número 1

Esta plaga es conocida por cualquiera que haya cultivado patatas alguna vez. Su origen es México, pero en el último siglo y medio se ha extendido por todo el mundo, convirtiéndose en un verdadero azote para las solanáceas (Alyokhin, 2009).

Cómo reconocerlo:

  • Adulto: 9‑11 mm de largo, cuerpo ovalado y convexo, de color amarillo brillante o anaranjado, con diez franjas negras en los élitros (de ahí el nombre latino decemlineata). El pronoto tiene manchas negras.
  • Huevos: de color amarillo intenso, alargados, de unos 2 mm. Se depositan en grupos (puestas) de 20‑60 en el envés de las hojas.
  • Larvas: en el primer estadio son negras, luego se vuelven rojo‑ladrillo o anaranjadas. Presentan dos hileras de puntos negros a lo largo del cuerpo. La larva madura alcanza los 15 mm y es muy voraz.

Ciclo de vida y comportamiento:

Los adultos hibernan en el suelo a 10‑30 cm de profundidad. En primavera, cuando el suelo se calienta a +10 °C, emergen y comienzan a alimentarse de inmediato. Una hembra puede poner hasta 800 huevos por temporada. El desarrollo de huevo a adulto dura unos 20‑30 días (según la temperatura), y en regiones cálidas pueden sucederse 2‑3 generaciones por temporada. Un aspecto importante: parte de los adultos pueden entrar en diapausa prolongada (hasta 2‑3 años), lo que dificulta el control (Ajátov et al., 2013).

¿Qué daños causa?

Tanto los adultos como las larvas devoran las hojas, empezando por las superiores. En infestaciones graves, las plantas pueden quedar completamente desprovistas de follaje, lo que detiene el crecimiento de los tubérculos y reduce el rendimiento entre un 30‑50 %, y en casos extremos hasta el 100 % (Zhou et al., 2012). El pico de voracidad se da en las larvas de cuarto estadio: consumen hasta el 75 % de toda la masa foliar durante su desarrollo.

Métodos de control:

1. Recogida mecánica. El método más sencillo y seguro para parcelas pequeñas. Se recogen manualmente los adultos y larvas y se depositan en un recipiente con agua jabonosa o queroseno. Es especialmente eficaz antes de la floración, cuando la plaga aún no se ha multiplicado masivamente.

2. Trampas barrera. En primavera, antes de la emergencia, se pueden cavar zanjas de 20‑30 cm de profundidad alrededor del perímetro, forrando las paredes con plástico. Los adultos que han invernado, al salir del suelo, caen en las trampas y no pueden escapar (Kroschel et al., 2012).

3. Cubierta flotante (agrotextil). Para plantaciones tempranas se puede usar tela no tejida que impide el paso de los escarabajos y protege las plantas jóvenes de las primeras oleadas.

4. Productos biológicos. A base de la bacteria Bacillus thuringiensis (cepa tenebrionis) — por ejemplo, Bitoxibacilina. Son eficaces contra las larvas jóvenes y no son peligrosos para humanos ni insectos beneficiosos. La muerte se produce a los 3‑5 días de ingerir las hojas tratadas.

5. Insecticidas químicos. Se usan solo cuando se supera el umbral económico de daño (UED) — por ejemplo, más de 20 larvas jóvenes o 5‑10 adultos por planta. Es importante alternar productos con diferente modo de acción para evitar resistencias. Usar piretroides (deltametrina) o neonicotinoides (imidacloprid), siguiendo estrictamente las instrucciones.

2. Otros defoliadores

Además del escarabajo de Colorado, hay otros enemigos que pueden causar problemas, especialmente en ciertas regiones.

Mariquita de la patata (28 manchas) (Henosepilachna vigintioctomaculata) — muy extendida en Asia, especialmente en el Lejano Oriente ruso, China y Japón (Kroschel et al., 2020).

  • Cómo reconocerla: Adulto hemisférico, de color amarillo brillante o rojizo, con 28 manchas negras en los élitros (14 en cada uno). Las larvas son amarillo‑verdosas con espinas negras.
  • Daños: Tanto adultos como larvas esqueletizan las hojas — consumen el tejido blando entre los nervios, dejando solo el «esqueleto». En años de proliferación masiva, pueden destruir todo el aparato foliar en 2‑3 semanas.
  • Medidas de control: Similares a las del escarabajo de Colorado: recogida manual, biopreparados (a base de Bacillus thuringiensis o Beauveria bassiana) y, en casos graves, insecticidas piretroides.

Orugas de noctuidos (Noctuidae) — por ejemplo, la rosquilla negra (Agrotis segetum), la rosquilla de la patata (Hydraecia micacea). Son mariposas nocturnas cuyas orugas no solo comen hojas, sino que también pueden cortar tallos a ras de suelo o dañar tubérculos.

  • Cómo reconocerlas: Orugas gruesas, generalmente grisáceas, marrones o verdosas, de hasta 5 cm de largo. Durante el día se esconden bajo terrones o en la base de la planta, y por la noche salen a alimentarse.
  • Síntomas: Grandes mordeduras irregulares en las hojas; en plantas jóvenes, los tallos pueden estar cortados a nivel del suelo. La presencia de orificios de entrada en los tubérculos es un signo de su actividad.
  • Medidas de control: Labores frecuentes entre líneas (destruye pupas), siega de malas hierbas en los bordes, trampas con feromonas para capturar mariposas. En casos de explosión poblacional, biopreparados con Bacillus thuringiensis o insecticidas autorizados (p. ej., lambda‑cigalotrina).

Escarabajos de la hoja (Diabrotica spp.) — en Sudamérica, los adultos pueden dañar gravemente las hojas de patata, y sus larvas atacan raíces y tubérculos. Las medidas de control son similares a las del escarabajo de Colorado.

3. Recomendaciones prácticas para el monitoreo

Para no perder el inicio de una invasión, es fundamental inspeccionar las plantaciones con regularidad, especialmente durante el período de crecimiento activo (desde la emergencia hasta la floración). Aquí tienes un plan sencillo:

  • Revisa el envés de las hojas — es donde con mayor frecuencia se depositan los huevos y se esconden las larvas jóvenes.
  • Cuenta las plagas por planta. Para el escarabajo de Colorado, el UED es de 20‑30 larvas jóvenes o 10‑15 adultos por planta. Si se supera, es hora de aplicar medidas de protección.
  • Observa el clima. El tiempo cálido y seco acelera el desarrollo y la reproducción de los defoliadores. En esos períodos, inspecciona con más frecuencia — cada 3‑4 días.

Resumen

Los defoliadores son el grupo más visible, pero también el más controlable. La clave está en no perder el momento en que su número comienza a aumentar. Combina métodos mecánicos (recogida, trampas) con biológicos y recurre a los químicos solo en último caso. Y recuerda: las plantas sanas y vigorosas toleran mejor un daño moderado, así que no descuides las buenas prácticas agronómicas: riego, fertilización y rotación de cultivos.

3. Plagas chupadoras: una amenaza invisible para la salud de las plantas

Los defoliadores son fáciles de detectar: dejan agujeros y hojas masticadas. Mucho más insidiosos son sus «colegas» — las plagas chupadoras. No consumen tejidos, sino que perforan las hojas y tallos con su estilete para succionar la savia. Por sí mismas rara vez matan la planta, pero su principal peligro reside en la transmisión de enfermedades víricas y fitoplasmas. Las plagas chupadoras, especialmente pulgones y chicharritas, son a menudo la causa de pérdidas catastróficas de rendimiento, sobre todo en el cultivo de patata de siembra (Radcliffe & Lagnaoui, 2007).

En este capítulo aprenderemos a reconocer las plagas chupadoras, a comprender su papel en la propagación de enfermedades y a elegir la estrategia de protección adecuada.

1. Pulgones (Aphididae): principales vectores de virus

Los pulgones son insectos pequeños (1‑3 mm), de cuerpo blando, con aparato bucal picador‑chupador. Viven en colonias en el envés de las hojas y en los brotes jóvenes. En el mundo hay unas 4.400 especies de pulgones, y muchas pueden alimentarse de patata (Blackman & Eastop, 2000). Pero dos especies representan la mayor amenaza:

1.1. Pulgón verde del melocotonero (Myzus persicae)

Es la especie más peligrosa y extendida. Originaria del este de Asia, hoy se encuentra en prácticamente todas las regiones donde se cultiva patata (Kroschel et al., 2020).

  • Cómo reconocerlo: Color muy variable — desde verde claro y amarillo hasta rosa o rojo. Longitud del cuerpo 1,2‑2,3 mm. Rasgo distintivo: los tubérculos antenales de la cabeza convergen hacia adentro, formando un surco característico. Los adultos pueden ser ápteros (sin alas) o alados, lo que les permite dispersarse rápidamente.
  • Ciclo de vida: En regiones con inviernos fríos, el pulgón inverna como huevo en los melocotoneros (huésped primario). En primavera aparecen hembras aladas que vuelan a la patata y otras plantas herbáceas, donde se reproducen partenogenéticamente (sin fecundación) a gran velocidad — una hembra puede producir hasta 100 descendientes en 2‑3 semanas. En condiciones favorables, la población se duplica cada 1,7 días (Radcliffe & Lagnaoui, 2007).

1.2. Pulgón grande de la patata (Macrosiphum euphorbiae)

Es la segunda especie más importante, distribuida por todo el mundo.

  • Cómo reconocerlo: Más grande que el pulgón verde (2‑4 mm), generalmente verde, aunque también hay formas rosadas. Cuerpo alargado, con patas y antenas largas. En el extremo del abdomen se observan sifúnculos (tubos) largos con estructura reticulada.
  • Características: También es un vector eficaz de virus, aunque en menor medida que el pulgón verde. Inverna en rosales y otros arbustos ornamentales.

1.3. ¿Por qué son peligrosos los pulgones?

Los pulgones causan un doble daño:

1. Daño directo: Al succionar la savia, debilitan las plantas, retardan el crecimiento, provocan enrollamiento y deformación de las hojas. En altas densidades, las hojas se cubren de melaza, sobre la que crecen hongos negruzcos que perjudican la fotosíntesis (Kroschel et al., 2020).

2. Daño indirecto — virus: Este es el problema principal. Los pulgones transmiten más de 30 virus de la patata. Los dos más peligrosos son:

  • Virus del enrollamiento de la hoja (PLRV) — virus persistente, transmitido solo por pulgones que se alimentan durante varias horas. Provoca enrollamiento de hojas, clorosis y necrosis en los tubérculos («necrosis reticulada»). Las pérdidas de rendimiento pueden alcanzar el 50‑80 % (Radcliffe & Lagnaoui, 2007).
  • Virus Y de la patata (PVY) — virus no persistente, transmitido muy rápidamente (en segundos) durante picadas breves. No solo lo transmiten los pulgones colonizadores, sino también muchas otras especies que simplemente sobrevuelan el campo. PVY causa mosaico, necrosis foliares y en los tubérculos; algunas cepas (PVY^NTN) producen la enfermedad de la necrosis anular del tubérculo. Las pérdidas pueden alcanzar el 80 % (Radcliffe & Lagnaoui, 2007; Ajátov et al., 2013).

Diferencia clave: PLRV se transmite solo por pulgones «propios» que viven en la patata, mientras que PVY es transmitido por decenas de especies que pueden posarse en una hoja durante unos segundos. Por eso es más difícil controlar PVY: los insecticidas no siempre matan al pulgón antes de que transmita el virus (Ragsdale et al., 2001).

¿Cómo saber si hay virus en la parcela y no solo daños por pulgones?

Por los síntomas en hojas y tubérculos:

  • PLRV: Las hojas superiores se enrollan hacia arriba, se vuelven quebradizas y «coriáceas», a menudo adquieren color rojizo‑púrpura (antocianina). En el corte de los tubérculos, una red marrón en el anillo vascular.
  • PVY: Aparece un patrón de mosaico en las hojas (alternancia de zonas verde claro y oscuro), con manchas necróticas y estrías en los nervios. Algunas cepas causan necrosis anulares profundas en los tubérculos.

2. Chicharritas (Cicadellidae, Delphacidae)

Las chicharritas son otro grupo de insectos chupadores, parecidos a pequeños saltamontes (2‑5 mm). Se alimentan de savia y también pueden transmitir patógenos.

2.1. Chicharrita de la patata (Empoasca fabae)

Se encuentra en América del Norte, pero también en otras regiones.

  • Cómo reconocerla: Pequeña, en forma de cuña, de color verde pálido. Los adultos saltan y vuelan rápidamente al ser molestados. Las ninfas son similares a los adultos pero sin alas y más pálidas.
  • Daños: Al alimentarse, inyectan saliva tóxica que causa amarilleo de los bordes de las hojas, enrollamiento y secado — la llamada «quemadura». Un daño severo puede reducir el rendimiento entre un 30‑75 % (Radcliffe & Lagnaoui, 2007).
  • Transmisión de enfermedades: En algunas regiones, las chicharritas transmiten fitoplasmas (p. ej., agentes de la punta morada y del estolbur). Estas enfermedades causan enanismo, formación de tubérculos aéreos y muerte de la planta (Ajátov et al., 2013).

2.2. Chicharrita de la remolacha y otras

En Europa y Asia son peligrosas las especies de Macrosteles y Hyalesthes, que transmiten fitoplasmas (p. ej., estolbur de solanáceas). Los síntomas son similares a los víricos: hojas amarillentas y enrolladas, plantas atrofiadas.

3. Moscas blancas (Aleyrodidae)

En regiones tropicales y subtropicales, las moscas blancas — especialmente Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariorum — representan una seria amenaza.

  • Cómo reconocerlas: Pequeños insectos (1‑2 mm) con alas blancas y pulverulentas. Suelen posarse en el envés de las hojas y vuelan al ser molestados.
  • Daños: Al igual que los pulgones, succionan savia, excretan melaza y favorecen el crecimiento de hongos negruzcos. Pero el peligro principal es la transmisión de virus, especialmente el virus del amarilleo de las venas (PYVV) y otros begomovirus. En algunas regiones, las pérdidas pueden superar el 40 % (Kroschel et al., 2020).

4. Estrategia de protección contra plagas chupadoras

El control de las plagas chupadoras difiere fundamentalmente del control de las masticadoras. El énfasis no está en matar cada individuo, sino en prevenir la propagación de virus.

4.1. Monitoreo — la base del éxito

  • Trampas adhesivas amarillas. Se colocan a la altura del follaje para capturar pulgones alados y moscas blancas. El conteo regular permite determinar el inicio del vuelo y tomar medidas.
  • Inspección visual. Una vez por semana, revisa el envés de las hojas en busca de colonias de pulgones y ninfas de chicharritas. Es especialmente importante antes de la floración, cuando las plantas son más vulnerables a los virus.

4.2. Prevención de virus: material de siembra sano

La única manera fiable de evitar epidemias víricas es utilizar patata de siembra certificada (libre de virus). Los virus se transmiten a través de los tubérculos, por lo que incluso un pequeño porcentaje de material infectado puede provocar una infección masiva en el campo (Radcliffe & Lagnaoui, 2007).

Qué hacer: Compra semillas solo en viveros de confianza. Si multiplicas tu propia patata, renueva el fondo de semilla cada 3‑4 años.

4.3. Métodos culturales

  • Aislamiento espacial. Coloca las parcelas de patata de siembra a una distancia mínima de 500 m de las plantaciones comerciales y de otros cultivos que atraigan pulgones (p. ej., colza, girasol).
  • Cultivos barrera. Plantar alrededor del perímetro del campo cereales altos (avena, cebada) o girasol retiene a los pulgones voladores, haciéndoles posarse primero en la barrera, donde pierden la capacidad de transmitir virus no persistentes (DiFonzo et al., 1996). Una barrera de solo 1‑2 metros ya es efectiva.
  • Control de malas hierbas. Muchas malas hierbas (solanáceas, estramonio, cenizo) sirven de reservorio de virus y de huéspedes alternativos para los pulgones. El escarda regular reduce el riesgo de infección (Hanafi et al., 1995).

4.4. Control biológico

En la naturaleza, los pulgones son controlados eficazmente por enemigos naturales:

  • Depredadores: mariquitas (larvas y adultos), crisopas, sírfidos, chinches depredadoras (Orius, Nabis).
  • Parasitoides: pequeñas avispas (Aphidius spp.) que ponen huevos dentro de los pulgones, convirtiéndolos en «momias».
  • Hongos entomopatógenos: Beauveria bassiana y Lecanicillium spp. Son eficaces con alta humedad.

Consejo para el horticultor: Evita el uso generalizado de insecticidas de amplio espectro, ya que destruyen la fauna útil y los pulgones, liberados de sus enemigos, se reproducen aún más rápido (Lagnaoui & Radcliffe, 1998). Usa productos selectivos que respeten a los entomófagos.

4.5. Protección química

El uso de insecticidas contra plagas chupadoras requiere especial cuidado.

  • Contra pulgones vectores de virus:
  • Productos sistémicos (p. ej., neonicotinoides como tiametoxam) penetran en los tejidos de la planta y la protegen desde el interior. Se aplican al suelo en la siembra o como tratamiento de tubérculos. Proporcionan protección durante 6‑8 semanas, lo que es crítico en el período temprano, cuando las plantas son más vulnerables a los virus (De Jong et al., 2011).
  • Emulsiones de aceite mineral. Pulverizar las plantas con una fina película de aceite reduce la transmisión de virus no persistentes (PVY), ya que el aceite interfiere en la fijación del virus al estilete del pulgón. Este método es seguro y puede usarse en agricultura ecológica.
  • Importante: Los insecticidas de contacto no matan al pulgón lo suficientemente rápido para evitar la transmisión de PVY, por lo que son prácticamente inútiles contra virus no persistentes (Perring et al., 1999).
  • Contra chicharritas y moscas blancas:
  • Usa productos con piretroides (p. ej., lambda‑cigalotrina) o neonicotinoides, pulverizando cuando aparezcan los primeros signos de quemadura o cuando se supere el umbral (5‑10 ninfas por hoja).

Importante: La resistencia a insecticidas es un problema grave. Los pulgones, especialmente Myzus persicae, han desarrollado resistencia a la mayoría de las clases químicas (se han descrito más de 60 casos de resistencia). Alterna productos con diferentes modos de acción (sigue las recomendaciones de IRAC) y no superes la dosis recomendada.

Resumen

Las plagas chupadoras no son solo una molestia, sino una amenaza directa para la salud de tu cosecha. Su principal peligro no es el daño directo, sino los virus que transmiten. Por lo tanto, la estrategia de protección debe basarse en la prevención: semilla de calidad, monitoreo, cultivos barrera y agentes biológicos. Los químicos son el último recurso, solo cuando los demás métodos se han agotado, y siempre teniendo en cuenta la selectividad para conservar los insectos beneficiosos.

4. Plagas del suelo: la amenaza oculta bajo tierra

Los enemigos más traicioneros de la patata no viven en las hojas, sino en el suelo. Puedes no notarlos durante toda la primavera y el verano, y solo en la cosecha descubrir con horror que los tubérculos están llenos de galerías, cubiertos de úlceras o completamente podridos. Las plagas del suelo causan menos daños cuantitativos que cualitativos: los tubérculos dañados pierden su aspecto comercial, se conservan mal y son presa fácil de hongos y bacterias patógenas. En este capítulo veremos quién vive bajo tierra, cómo detectar a estos visitantes indeseados antes de que destruyan la cosecha y cómo combatirlos.

1. Gusanos alambre — larvas de escarabajos elatéridos

Son las plagas del suelo más extendidas y peligrosas para la patata en todo el mundo. Según los expertos, más de 39 especies de gusanos alambre de 21 géneros dañan la patata en diferentes regiones (Jansson & Seal, 1994).

Cómo reconocerlos:

  • Adulto (elatérido): de color marrón oscuro o negro, de 7‑25 mm de largo. Si se le pone boca arriba, salta con un chasquido característico y se endereza — de ahí su nombre.
  • Larva (gusano alambre): delgada, amarilla o marrón, con cubierta quitinosa dura, de hasta 25‑30 mm. Cuerpo segmentado, parecido a un trozo de alambre (de ahí el nombre). Tiene tres pares de patas cortas en los segmentos torácicos.
  • Ciclo de vida: El desarrollo del gusano alambre dura 3‑5 años. Las larvas y los adultos invernan en el suelo a 15‑60 cm de profundidad. Los adultos ponen huevos en la capa superficial del suelo, especialmente en zonas con restos vegetales.

¿Qué daños causan?

Los gusanos alambre perforan los tubérculos con agujeros redondos y limpios de 1‑3 mm de diámetro. Las galerías suelen penetrar profundamente. Las larvas también pueden dañar los tubérculos de siembra, morder raíces y tallos jóvenes, lo que provoca fallos en la emergencia.

Una sola larva puede estropear varios tubérculos por temporada. En años de proliferación, las pérdidas pueden alcanzar el 30‑45 % de la cosecha (Steele, 2011).

¿Quién está en riesgo? Los gusanos alambre son más abundantes en terrenos que antes estaban ocupados por gramíneas perennes (prados, pastos) o cultivos de cereales. Especialmente peligrosas son las tierras en barbecho y los campos con muchas malas hierbas, sobre todo grama rastrera (Parker & Howard, 2001).

Cómo detectarlos antes de la siembra:

  • Trampas cebo. 2‑3 semanas antes de la siembra, entierra trozos de patata cruda o zanahoria ensartados en palos (para poder desenterrarlos fácilmente) a 10‑15 cm de profundidad. A los 3‑4 días, desentierra y cuenta los gusanos alambre. Si en una trampa hay más de 3‑5 larvas, el riesgo es alto (De Jong et al., 2011).
  • Muestras de suelo. Cava varias zonas (de 0,5 m²) hasta 20‑25 cm de profundidad y extrae manualmente todos los gusanos alambre. Si hay más de 5 larvas por 1 m², es hora de actuar.

Métodos de control:

1. Rotación de cultivos (¡el método más eficaz!). No plantes patata después de cereales (trigo, centeno, avena, maíz) y especialmente después de gramíneas perennes. Los mejores cultivos precedentes son leguminosas, brasicáceas (col, colza), cebolla, zanahoria.

2. Labor profunda en otoño. Arar a 25‑30 cm en otoño saca a la superficie las larvas y pupas, que mueren por el frío o son devoradas por las aves.

3. Encalado de suelos ácidos. Los gusanos alambre prefieren suelos ácidos (pH 4,5‑5,5). La aplicación de cal, harina de dolomita o ceniza reduce la acidez y hace el suelo menos atractivo para la plaga.

4. Métodos biológicos. Los hongos entomopatógenos Metarhizium anisopliae y Beauveria bassiana infectan a los gusanos alambre en el suelo. Los productos a base de ellos (p. ej., «Metarizin») se aplican al suelo en la siembra. La eficacia alcanza el 60‑70 % con la técnica adecuada (Kabaluk et al., 2005).

5. Productos químicos. Si otros métodos no funcionan, se aplican al suelo antes de la siembra insecticidas neonicotinoides (tiametoxam, imidacloprid). Protegen el tubérculo de siembra y las raíces jóvenes durante 4‑6 semanas. Es importante respetar estrictamente las dosis y los plazos de seguridad.

2. Grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa)

Es una plaga subterránea de gran tamaño presente en Europa, Asia, América del Norte y el norte de África. Es especialmente peligrosa en suelos ligeros y bien calentados (Ajátov et al., 2013).

Cómo reconocerlo:

  • Adulto: grande (hasta 5‑6 cm), de color pardo‑rojizo, con patas excavadoras potentes que parecen rastrillos. Las patas anteriores están adaptadas para cavar galerías en el suelo.
  • Modo de vida: Vive bajo tierra, cavando galerías ramificadas a 10‑30 cm de profundidad. Es activo por la noche. Inverna en el suelo a más de 1 metro de profundidad.

¿Qué daños causa?

El grillo topo muerde raíces, tallos en la base y excava grandes cavidades irregulares en los tubérculos. Un solo grillo topo puede destruir 10‑15 plantas por temporada. Los daños se confunden a menudo con los de otros insectos, pero son más grandes y de bordes desgarrados, a diferencia de los agujeros limpios del gusano alambre.

Métodos de control:

1. Trampas. A principios de primavera, coloca estiércol fresco por la parcela (al grillo topo le gusta instalarse allí) o entierra tarros con cerveza (el olor lo atrae). Recoge los insectos regularmente.

2. Labor profunda. La excavación otoñal y primaveral destruye galerías y elimina huevos y larvas.

3. Barreras físicas. En la siembra, se puede envolver el cuello de la raíz de las plántulas con malla o media de nailon para evitar que el grillo topo corte el tallo (más usado en tomates y pimientos, pero más difícil en patata).

4. Cebos químicos. Se aplican insecticidas granulares al suelo (a base de diazinón) o se colocan cebos envenenados (mezcla de grano e insecticida) en las galerías del grillo topo.

3. Larvas de escarabajos (gallina ciega) y otros escarabeidos (Scarabaeidae)

Las larvas de los escarabajos (gusanos blancos y gruesos con cabeza marrón, siempre curvados en forma de «C») son un problema grave en Europa, Asia y América del Norte. Suelen dañar la patata en terrenos que antes eran prados o pastos (Kroschel et al., 2020).

Cómo reconocerlas:

  • Larva: cuerpo grueso, blanco, carnoso, de hasta 4‑5 cm, con tres pares de patas. Tiene forma de «C». Cabeza de color marrón oscuro, con mandíbulas potentes.
  • Ciclo de vida: Se desarrolla en 3‑4 años. Las larvas invernan a 30‑60 cm de profundidad. Los adultos emergen en primavera y ponen huevos en el suelo con vegetación.

¿Qué daños causan?

Las larvas muerden raíces y tallos en la base, y excavan grandes cavidades profundas en los tubérculos. En plantas jóvenes, el daño a las raíces causa marchitez y muerte. El rendimiento puede disminuir entre un 40‑80 % (Pathania & Chandel, 2016).

Métodos de control:

1. Rotación de cultivos. Evita plantar patata después de gramíneas perennes y pastos.

2. Labor profunda. Arar en otoño a 25‑30 cm ayuda a destruir parte de las larvas y pupas que invernan en las capas superficiales.

3. Productos biológicos. Los hongos Metarhizium anisopliae y Beauveria bassiana infectan eficazmente a las larvas. Aplicarlos al suelo antes de la siembra da buenos resultados.

4. Nematodos entomopatógenos (Heterorhabditis, Steinernema). Estos gusanos microscópicos penetran en las larvas y las matan desde el interior. La eficacia alcanza el 70‑80 % en suelo húmedo.

5. Productos químicos. Si la densidad es alta (más de 5 larvas por 1 m²), se aplican insecticidas de suelo (neonicotinoides, organofosforados).

4. Nematodo del tallo (Ditylenchus destructor) y otros nematodos del suelo

Aunque los nematodos suelen considerarse un grupo aparte (capítulo 5), algunas especies viven en el suelo y dañan los tubérculos. El nematodo del tallo de la patata es uno de los más perjudiciales (Ajátov et al., 2013; Abrantes et al., 2023).

Cómo reconocerlo:

  • Síntomas: Aparecen manchas oscuras y secas en la superficie de los tubérculos, a veces con tono grisáceo. La piel se arruga y debajo se forman cavidades con tejido seco y desmenuzable. En el corte se ven necrosis marrones que se extienden. El tubérculo se convierte en una «momía» y se seca por completo.
  • La plaga: Gusanos microscópicos de 0,7‑1,4 mm de longitud. No se ven a simple vista, pero los daños característicos revelan su presencia.

Cómo se propaga:

Se transmite a través de tubérculos infectados, por el suelo (sobrevive hasta 3 años), con restos vegetales y en herramientas agrícolas.

Métodos de prevención y control:

1. Material de siembra sano. Utiliza solo patata de siembra certificada. La inspección visual no siempre detecta infecciones ocultas.

2. Rotación de cultivos. Vuelve a plantar patata en el mismo lugar no antes de 3‑4 años.

3. Tratamiento térmico. Calentar los tubérculos antes de la siembra a 45‑50 °C durante 30 minutos (en agua) puede reducir la infestación, pero requiere cuidado para no dañar la semilla.

4. Métodos químicos. Los nematicidas de suelo (p. ej., fosfuros) son caros y peligrosos para el medio ambiente; se usan solo en producción industrial.

5. Orugas de noctuidos cortadores (Noctuidae) — fase subterránea

Algunas especies de noctuidos llevan una vida subterránea en etapas posteriores. Las más peligrosas son la rosquilla negra (Agrotis segetum) y la rosquilla de los cultivos (Agrotis ipsilon).

  • Cómo reconocerlas: Orugas gruesas, de color gris‑marrón o terroso, de hasta 4‑5 cm. Durante el día se esconden en la capa superficial del suelo, y por la noche salen y cortan los tallos en la base o perforan galerías en los tubérculos.
  • Daños: Una oruga puede destruir 3‑5 plantas jóvenes por noche cortando los tallos. Más tarde, penetra en los tubérculos y excava grandes cavidades, llenándolas de excrementos (Ajátov et al., 2013).
  • Medidas de control: Labor profunda (destruye pupas), escarda entre líneas (destruye las puestas), biopreparados a base de Bacillus thuringiensis contra orugas jóvenes. En casos de explosión poblacional, insecticidas de suelo (deltametrina, cipermetrina).

6. Principios generales de protección contra plagas del suelo

Una estrategia eficaz combina medidas preventivas y activas:

1. Diagnóstico pre‑siembra. Analiza el suelo con trampas y muestras. No siembres patata en parcelas muy infestadas.

2. Rotación de cultivos. El arma más poderosa. Alterna cultivos para romper el ciclo de vida de las plagas del suelo. Los mejores precedentes son leguminosas, brasicáceas, cebolla, zanahoria. Evita plantar después de cereales y pastos.

3. Labranza profunda. Arar en otoño a 25‑30 cm destruye los estadios invernantes de muchas plagas.

4. Cosecha oportuna. Cuanto más tiempo permanezcan los tubérculos en el suelo, mayor será el riesgo de daños por plagas del suelo. Recoge la patata a tiempo, no la dejes en el campo mucho después de que el follaje se haya secado.

5. Métodos biológicos. El uso de hongos entomopatógenos, nematodos y bacterias es un método ecológico y cada vez más accesible.

6. Productos químicos. Úsalos solo cuando la densidad de la plaga sea alta (por encima del umbral económico) y siguiendo estrictamente las instrucciones. Es preferible usar productos sistémicos que se aplican al suelo en la siembra (protegen tubérculos y raíces durante 6‑8 semanas).

Resumen

Las plagas del suelo son uno de los enemigos más traicioneros de la patata. Puedes no notarlas hasta la cosecha, pero cuando saques los tubérculos con galerías y úlceras, ya será tarde. Por lo tanto, la clave del éxito es la prevención. Utiliza material de siembra sano, respeta la rotación de cultivos, realiza diagnósticos previos a la siembra y aplica métodos biológicos de protección. Así tu cosecha será no solo abundante, sino también sana.

5. Nematodos: el enemigo invisible bajo el microscopio

Entre todas las plagas de la patata hay un grupo que no se puede ver a simple vista: los nematodos — gusanos redondos microscópicos que viven en el suelo. Pasan desapercibidos hasta que las plantas empiezan a marchitarse y los tubérculos se cubren de extrañas protuberancias o se convierten en polvo seco. Según los científicos, los nematodos causan pérdidas anuales de unos 173 mil millones de dólares en la agricultura, y la patata es uno de los cultivos más afectados (Elling, 2013). En este capítulo explicaremos qué nematodos son peligrosos para la patata, cómo reconocerlos por signos indirectos y qué hacer para proteger la cosecha.

1. ¿Qué son los nematodos y por qué son tan peligrosos?

Los nematodos son gusanos microscópicos que viven en el suelo, el agua y el interior de las plantas. La mayoría son inofensivos, pero hay especies parásitas que se alimentan de raíces, tallos y tubérculos de la patata. Su principal astucia es su invisibilidad: no los verás en las hojas ni oirás ningún ruido. Solo por signos indirectos — crecimiento atrofiado, amarilleo y, sobre todo, daños característicos en los tubérculos — se puede sospechar su presencia.

¿Por qué son tan peligrosos los nematodos?

  • Viven en el suelo durante décadas. Los quistes (cubiertas protectoras) de algunas especies mantienen su viabilidad durante 10‑12 años o más. Es prácticamente imposible erradicarlos (Abrantes et al., 2023).
  • Tienen un amplio rango de huéspedes. Muchos nematodos atacan no solo la patata, sino también tomates, pimientos, berenjenas y malas hierbas. Por eso la rotación de cultivos no siempre funciona.
  • Son vectores de virus. Algunos nematodos transmiten virus (p. ej., el virus del retorcimiento del tabaco, que causa la «mancha ferruginosa» en los tubérculos) (Ajátov et al., 2013).
  • Son organismos de cuarentena. En la mayoría de los países, la presencia del nematodo del quiste de la patata (Globodera) es motivo de cuarentena y prohibición de cultivar patata.

2. Nematodo del quiste de la patata (Globodera rostochiensis y G. pallida)

Es el nematodo más peligroso para la patata en el mundo. Se conocen como nematodo dorado y nematodo pálido de la patata. Están incluidos en las listas de cuarentena de muchos países, incluidos Rusia, la UE y EE. UU. (EPPO, 2020a).

Cómo reconocerlos:

No verás los gusanos en sí (miden solo 0,5‑1 mm), pero puedes notar signos indirectos:

  • En las raíces: al final del ciclo vegetativo, aparecen en las raíces pequeñas bolitas blancas, amarillentas o dorado‑marrón del tamaño de una cabeza de alfiler (0,5‑1 mm). Son quistes — cuerpos de hembras muertas llenos de huevos y larvas. En G. rostochiensis son de color dorado‑amarillo; en G. pallida son de color crema pálido.
  • Síntomas aéreos: Las plantas en los focos de infestación están atrofiadas, las hojas se vuelven amarillas y se marchitan, la floración es ausente o muy débil. Los arbustos parecen estresados, como por falta de agua o nutrientes. Las zonas afectadas aparecen como manchas — «calvas» en el campo (Ajátov et al., 2013; Abrantes et al., 2023).

Ciclo de vida: Los juveniles de segundo estadio emergen de los quistes estimulados por exudados de las raíces de la patata, penetran en las raíces, crean células de alimentación (sincitios) y se convierten en hembras adultas. Los machos abandonan las raíces y fecundan a las hembras. Tras la fecundación, la hembra muere y su cuerpo se convierte en un quiste que contiene cientos de huevos. El ciclo dura 45‑60 días.

¿Qué daños causan?

El nematodo altera la absorción de agua y nutrientes, causando enanismo. Con densidades de 5‑10 quistes por 100 g de suelo, las pérdidas de rendimiento pueden alcanzar el 30‑50 %, y en infestaciones graves hasta el 100 % (Turner & Rowe, 2006).

Métodos de control:

1. Cuarentena y diagnóstico. Si se sospecha infestación, hay que contactar con el servicio de cuarentena. Solo los análisis de laboratorio (lavado de suelo, diagnóstico molecular) pueden confirmar la presencia del nematodo.

2. Rotación larga. No volver a plantar patata en la parcela infectada antes de 6‑8 años. Durante este tiempo, la mayoría de los juveniles de los quistes mueren (hasta el 30 % anual) (Trudgill et al., 2003).

3. Cultivo de variedades resistentes. Existen variedades de patata resistentes a G. rostochiensis (p. ej., 'Impala', 'Cardinal', 'Agria'). Sin embargo, la resistencia a G. pallida es casi inexistente, por lo que es importante saber qué especie está presente (Fuller et al., 2008).

4. Plantas trampa. Algunas plantas (p. ej., Solanum sisymbriifolium) estimulan la salida de los juveniles de los quistes, pero no son huéspedes. Los juveniles mueren al no encontrar alimento. Es un método eficaz pero laborioso (Dias et al., 2012).

5. Control biológico. La aplicación al suelo de hongos antagonistas (Pochonia chlamydosporia) y bacterias (Pasteuria spp.) puede reducir la población de nematodos entre un 50‑70 % (Tobin et al., 2008).

6. Métodos químicos. Los nematicidas (p. ej., fosfuros, metam‑sodio) son caros y peligrosos para el medio ambiente. Se usan solo a escala industrial cuando la plaga es muy abundante.

3. Nematodos agalladores (Meloidogyne spp.)

Los nematodos agalladores son el segundo grupo más importante. Son nematodos de las raíces que forman en las raíces y tubérculos unas agallas características. Las especies más peligrosas son M. incognita, M. javanica, M. hapla, M. chitwoodi y M. fallax. Las dos últimas son plagas cuarentenarias en Europa (EPPO, 2020b; Abrantes et al., 2023).

Cómo reconocerlos:

  • En las raíces: Se forman numerosas agallas (abultamientos) en las raíces. Pueden tener el tamaño de un guisante o de una nuez.
  • En los tubérculos: Aparecen pequeñas protuberancias verrugosas o bultos en la superficie. En el corte del tubérculo se ven puntos blancos — son los cuerpos de las hembras y sus masas de huevos (De Jong et al., 2011). En algunas especies (p. ej., M. chitwoodi), las agallas pueden ser muy pequeñas y casi invisibles, pero aparecen manchas oscuras y grietas en los tubérculos.
  • Síntomas aéreos: Las plantas están atrofiadas, las hojas se vuelven amarillas y se marchitan, especialmente en tiempo caluroso. El sistema radicular está poco desarrollado.

Ciclo de vida: Los juveniles de segundo estadio penetran en las raíces, crean células gigantes (sincitios) en el sistema vascular y se convierten en hembras sésiles. Las hembras ponen huevos en una matriz gelatinosa que permanece en la superficie de la raíz o dentro de la agalla. El ciclo dura 4‑6 semanas.

Métodos de control:

1. Rotación de cultivos. El amplio rango de huéspedes de los nematodos agalladores (más de 3.000 especies de plantas) hace que la rotación sea menos eficaz. Sin embargo, existen cultivos no huéspedes: algunos cereales (centeno, avena) y leguminosas (altramuz).

2. Variedades resistentes. Se están desarrollando variedades resistentes a M. chitwoodi y M. hapla. Por ejemplo, variedades con el gen Rmc‑1 de la especie silvestre Solanum bulbocastanum (Bali et al., 2019).

3. Plantas trampa. Algunas variedades de Solanum sisymbriifolium reducen eficazmente la población de M. chitwoodi (Perpétuo et al., 2021).

4. Control biológico. Los hongos Pochonia chlamydosporia y Purpureocillium lilacinum, así como la bacteria Pasteuria penetrans, atacan eficazmente huevos y juveniles de nematodos agalladores (Stirling, 2014).

5. Métodos químicos. Se usan nematicidas (fluazindolizina, fostiazato), pero su uso es limitado por su toxicidad y coste.

4. Nematodo del tallo (Ditylenchus destructor)

Esta especie ya se ha mencionado en el capítulo de plagas del suelo, pero merece un apartado especial porque es uno de los nematodos más peligrosos para los tubérculos durante el almacenamiento.

Cómo reconocerlo:

  • En los tubérculos: Aparecen manchas oscuras, ligeramente hundidas, en la superficie. La piel se vuelve flácida y debajo se forman cavidades con tejido seco y desmenuzable. En el corte se ven necrosis marrones que acaban confluyendo. El tubérculo se convierte en una «momia» y se seca por completo (Ajátov et al., 2013).
  • Durante el almacenamiento: Las pérdidas pueden alcanzar el 30‑50 % de los tubérculos almacenados, especialmente con humedad y temperatura elevadas.

Métodos de control:

1. Material de siembra sano. La principal vía de propagación son los tubérculos infectados. Utiliza solo patata de siembra certificada.

2. Calentamiento de los tubérculos. El tratamiento térmico (45‑50 °C durante 30 minutos) reduce la infestación, pero puede dañar la semilla si no se hace correctamente.

3. Rotación de cultivos (3‑4 años). El nematodo sobrevive en el suelo hasta 3‑4 años, por lo que hay que retrasar la vuelta de la patata a la parcela infectada.

4. Biopreparados. Los hongos antagonistas (Trichoderma spp.) pueden reducir la población del nematodo en el suelo.

5. Otros nematodos peligrosos

Nematodos lesionadores de raíces (Pratylenchus spp.) — menos peligrosos, pero también causan daños. No forman agallas, sino que abren galerías en las raíces, provocando lesiones necróticas oscuras («úlceras radiculares»). Sus daños debilitan las plantas y abren la puerta a infecciones fúngicas (Fusarium, Verticillium). El control es similar al de los nematodos agalladores: rotación, aporte de materia orgánica, biopreparados.

Nematodos transmisores de virus (Trichodorus, Paratrichodorus) — transmiten el virus del retorcimiento del tabaco (TRV), que causa la «mancha ferruginosa» (corky ringspot) en los tubérculos. Se manifiesta como anillos y arcos oscuros en el corte. Las medidas de control son las mismas que para los nematodos agalladores.

6. ¿Cuándo un nematodo es económicamente peligroso?

Para los nematodos, a diferencia de los insectos, es difícil establecer un umbral claro porque no se ven. Pero existen referencias orientativas:

  • Nematodos del quiste (Globodera): Umbral económico — 2‑5 quistes por 100 g de suelo (o 1‑2 juveniles vivos por 1 g de suelo). Con ese nivel, las pérdidas ya empiezan a notarse (EPPO, 2020a).
  • Nematodos agalladores (Meloidogyne): El umbral varía según la especie y la variedad: para M. chitwoodi — 1 huevo por 250 cm³ de suelo; para M. javanica — 0,5 huevos por 1 cm³ (Santo et al., 1981; Russo et al., 2007).

Qué hacer si se sospecha la presencia de nematodos:

1. Realiza un análisis de suelo. En la mayoría de los países existen laboratorios que realizan diagnósticos de nematodos (lavado de suelo, métodos moleculares PCR).

2. Si se confirma la infestación:

  • Establece cuarentena: no saques tierra de la parcela, no uses tubérculos infectados para siembra.
  • Adopta una rotación larga (6‑8 años).
  • Cultiva variedades resistentes (si existen para tu región).
  • Usa biopreparados y plantas trampa.
  • Aplica abonos orgánicos (compost, estiércol) para mejorar la microflora del suelo y favorecer el control natural de los nematodos.

Resumen

Los nematodos son las plagas más peligrosas y difíciles de erradicar de la patata. No se ven a simple vista, pero su presencia se delata por el aspecto atrofiado de las plantas y los daños característicos en los tubérculos. La principal estrategia es la prevención: utiliza material de siembra sano, respeta la rotación de cultivos, aporta materia orgánica y, si es necesario, emplea variedades resistentes y biopreparados. Los métodos químicos son el último recurso, son caros y peligrosos para el medio ambiente. Recuerda: es más fácil prevenir la infestación por nematodos que luchar contra ellos durante años una vez que se han establecido en tu parcela.

6. ¿Cuándo es una plaga económicamente peligrosa? Aprende a tomar decisiones correctas

Uno de los errores más comunes de los horticultores e incluso de los agricultores es tratar la patata con plaguicidas «por si acaso», siguiendo un calendario o al ver los primeros escarabajos. Este enfoque no solo es caro, sino que a menudo es perjudicial: destruye insectos beneficiosos, acelera la resistencia de las plagas y provoca la acumulación de productos químicos en el suelo y los tubérculos.

¿Cómo saber cuándo es realmente el momento de empezar a combatir y cuándo se puede simplemente observar? En este capítulo te presentamos un concepto clave de la agronomía moderna: el umbral económico de daño (UED) . Aprenderás a evaluar la amenaza para tu cosecha y a tomar decisiones equilibradas y económicamente justificadas.

1. ¿Qué es el umbral económico de daño (UED)?

El umbral económico de daño es la densidad de población de la plaga (o el grado de daño a las plantas) en el que el coste de las pérdidas esperadas comienza a superar el coste de las medidas de control (Stern et al., 1959; Waters & Jensen, 2020).

En términos sencillos: si ves 2‑3 escarabajos de Colorado en una planta, el daño será mínimo, y rociar con insecticida costaría más que esas pérdidas. Pero si hay 20‑30 larvas voraces, pueden consumir una parte significativa de las hojas y el rendimiento disminuirá notablemente; entonces el tratamiento está económicamente justificado.

El concepto de UED incluye tres términos importantes:

  • Nivel de daño económico — el nivel mínimo de pérdidas (en valor monetario o porcentaje de rendimiento) que justifica el coste del control.
  • Umbral económico de daño — la densidad de población de la plaga a la que debe iniciarse el control para evitar alcanzar el nivel de daño económico.
  • Nivel de daño económico — la densidad más baja de la plaga que ya causa un daño económicamente significativo.

En la práctica, el umbral es una guía que ayuda a no perder el momento en que la plaga se vuelve realmente peligrosa.

2. ¿Por qué varían los umbrales de daño?

Las mismas plagas pueden ser más o menos peligrosas según múltiples factores. Esto es lo que influye en el valor del UED:

  • Fase de desarrollo de la patata. Las plantas jóvenes antes de la floración son muy sensibles a la pérdida de hojas — si en ese momento se destruye más del 10‑15 % de la superficie foliar, los tubérculos pueden no formarse. Pero después de la floración y especialmente al final del ciclo, la patata puede tolerar una defoliación del 30‑50 % sin pérdidas significativas de rendimiento (Zehnder et al., 1995; Ferro et al., 1985).
  • Variedad de patata. Las variedades con follaje vigoroso y crecimiento rápido toleran mejor los daños que las de crecimiento débil. Las variedades precoces, que se cosechan antes del pico de la plaga, pueden tener un umbral más alto.
  • Objetivo del cultivo. Para la patata de siembra, los umbrales son mucho más bajos, especialmente para los pulgones vectores de virus. Incluso unos pocos pulgones virulíferos pueden arruinar un lote de semilla (Radcliffe & Lagnaoui, 2007). Para la patata de consumo destinada a la industria, los umbrales son más altos.
  • Región y clima. En años cálidos y secos, las plagas se reproducen más rápido y las plantas están estresadas, por lo que los umbrales bajan. En estaciones frescas y húmedas, ocurre lo contrario.
  • Coste de los productos químicos y precio de la patata. Cuando el precio de la patata es alto y los insecticidas baratos, el umbral baja. Pero si la patata es barata y el tratamiento caro, puede ser sensato aumentar el umbral.

3. Umbrales orientativos para las principales plagas

La experiencia internacional proporciona pautas concretas para los horticultores y agricultores. Los valores que se dan a continuación son ampliamente reconocidos (todas las cifras son aproximadas y deben ajustarse según las condiciones locales).

3.1. Escarabajo de la patata de Colorado (Leptinotarsa decemlineata)

  • Larvas jóvenes (1er‑2º estadio): umbral — 20‑30 larvas por planta (o 4‑6 larvas por tallo) (Ferro, 1985; Martel et al., 1986). Las larvas de primero y segundo estadio son aún relativamente pequeñas, pero muy susceptibles a los biopreparados (Bacillus thuringiensis) — el tratamiento en este momento es más eficaz.
  • Larvas mayores (3er‑4º estadio): umbral — 10‑15 larvas grandes por planta (o 1,5‑2 larvas por tallo). Son las más voraces y consumen hasta el 75 % de la masa foliar. El tratamiento debe realizarse lo antes posible, antes de que causen daños graves.
  • Adultos: umbral — 0,5‑1 escarabajo por planta (o 5‑10 escarabajos por 100 plantas). Si los escarabajos son pocos, la recogida manual es suficiente. La aparición masiva de adultos que han invernado en primavera es una señal para comenzar el monitoreo.

Cuándo no tratar: Si solo están dañadas las hojas viejas inferiores (menos del 10 % de defoliación) y las larvas son escasas, espera 3‑5 días y vuelve a inspeccionar. Las plantas antes de la floración pueden recuperarse de una pérdida ligera de hojas.

3.2. Pulgones vectores de virus (especialmente Myzus persicae)

Para la patata de consumo (no de siembra), los umbrales pueden ser bastante altos — 50‑100 pulgones por 100 hojas (Flanders et al., 1991). El daño directo de los pulgones rara vez es crítico.

Pero para la patata de siembra, el umbral se reduce drásticamente a 1‑10 pulgones alados por 100 hojas o incluso a 1‑2 pulgones por trampa al día durante el período de vuelo activo (Radcliffe & Ragsdale, 2002). Esto se debe a que incluso un pulgón virulífero puede infectar una planta entera, y el virus se propagará por el campo.

Qué hacer: En la producción de semilla, el monitoreo de pulgones es continuo mediante trampas adhesivas amarillas. Ante los primeros individuos alados (especialmente al inicio de la floración), se recomienda aplicar insecticidas sistémicos o pulverizaciones con aceite para bloquear la transmisión de virus.

3.3. Gusanos alambre

Es difícil establecer un umbral exacto para los gusanos alambre porque están distribuidos de manera irregular en el suelo y no son visibles en la superficie. Sin embargo, existen referencias comunes:

  • Más de 5‑7 larvas por 1 m² de suelo — riesgo alto de daño a los tubérculos (Parker & Howard, 2001).
  • Más de 3‑5 larvas en una trampa cebo (trozo de patata enterrado a 10 cm durante 2‑3 días) — se requiere tratamiento en la siembra (De Jong et al., 2011).

Cuándo no tratar: Si nunca ha habido gusanos alambre en la parcela, el suelo es ligero y no se han cultivado cereales anteriormente, se puede recurrir a medidas preventivas (labor profunda, encalado) sin productos químicos.

3.4. Nematodos agalladores (Meloidogyne spp.)

Para los nematodos agalladores, el umbral depende de la especie:

  • M. chitwoodi — umbral 1 huevo/juvenil por 250 cm³ de suelo (aproximadamente 1 juvenil por 1 kg de suelo) (Santo et al., 1981).
  • M. javanica — umbral 0,5 huevos por 1 cm³ de suelo (Russo et al., 2007).
  • M. incognita — umbral 1,2 huevos por 1 cm³ de suelo (Vovlas et al., 2005).

Importante: Si se detectan nematodos, incluso densidades bajas ya son peligrosas porque se multiplicarán. En ese caso, se recomienda una rotación larga o el uso de variedades resistentes, en lugar de tratamientos de urgencia que son poco eficaces.

3.5. Polilla de la patata

El umbral para la polilla se suele determinar por las capturas de machos en trampas de feromonas:

  • Más de 15‑20 polillas por trampa y noche — tratamiento necesario (Kroschel & Schaub, 2013).
  • Detección de puestas en las hojas o larvas en los tallos — señal de acción inmediata, especialmente en regiones meridionales con cultivo durante todo el año.

3.6. Chicharrita de la patata (Empoasca fabae)

  • 10‑30 ninfas por 100 hojas — umbral a partir del cual comienza una reducción apreciable del rendimiento (Johnson & Radcliffe, 1991; Cook et al., 2004).
  • Síntomas de «quemadura» (amarilleo y secado de los bordes) en más del 10 % de las hojas — momento de aplicar insecticidas.

4. ¿Cómo puede aplicar el horticultor los umbrales en la práctica?

Para parcelas pequeñas no es necesario llevar un recuento exacto, pero es útil seguir unas reglas sencillas:

1. Monitoreo regular. Una vez por semana, especialmente durante el crecimiento activo (desde la emergencia hasta la floración), inspecciona 10‑20 plantas al azar. Anota: cuántos escarabajos, larvas, pulgones, qué tipo de daños (hojas mordidas, enrollamiento, galerías en tallos).

2. Compara con los umbrales orientativos. Si las cifras superan los valores indicados, es hora de actuar.

3. No te precipites con los productos químicos. Si la población aún no ha alcanzado el umbral, espera 3‑5 días y vuelve a inspeccionar. Las plagas suelen aparecer en oleadas y es posible que los enemigos naturales (mariquitas, crisopas, parasitoides) controlen la situación por sí solos.

4. Elige el momento adecuado. El tratamiento contra los defoliadores es más eficaz cuando las larvas son jóvenes (1er‑2º estadio). Contra los chupadores, antes del vuelo masivo de adultos alados o en su primera aparición.

5. Ten en cuenta el clima. En tiempo cálido y seco, las plagas se reproducen más rápido — el umbral puede alcanzarse antes. En tiempo fresco y lluvioso, el desarrollo se ralentiza.

5. Errores que deben evitarse

  • Pulverizaciones según un calendario. No solo es caro, sino que favorece la resistencia. Usa los umbrales, no el calendario.
  • Aplicar insecticidas demasiado pronto. Pulverizar antes de que haya una población significativa suele ser inútil, porque las plagas pueden migrar y el producto se degrada.
  • Ignorar los productos biológicos. La bitoxibacilina y otros productos a base de Bacillus thuringiensis actúan más lentamente que los productos químicos, pero son seguros y no generan resistencia. Se pueden aplicar incluso con densidades bajas, sin esperar a alcanzar el umbral.
  • Mezclar diferentes insecticidas. Puede provocar reacciones impredecibles y aumentar la toxicidad para humanos e insectos beneficiosos. Es mejor alternar productos con diferente modo de acción que mezclarlos.
  • Descuidar el manejo del cultivo. Las plantas sanas, bien abonadas y regadas toleran mejor los daños, por lo que el umbral para ellas puede ser más alto.

6. Conclusión final de toda la serie de artículos

Hemos recorrido todo el camino desde el reconocimiento de las plagas hasta la toma de decisiones de protección. Estos son los principios principales que queremos transmitir a cada horticultor y agricultor:

1. Observa y aprende. El monitoreo regular es la base de todas las decisiones. No podrás proteger tu cosecha si no sabes quién y cuántos han llegado a tu parcela.

2. Aplica un enfoque sistémico. Combina métodos agronómicos, biológicos, mecánicos y, solo como último recurso, químicos. La protección integrada es siempre más eficaz y segura.

3. No te asustes. Unos pocos escarabajos o pulgones no son una catástrofe. Deja que la naturaleza equilibre la situación con la ayuda de los depredadores. Aplica plaguicidas solo cuando la población de la plaga amenace realmente la cosecha (es decir, supere el umbral económico).

4. Recuerda la rotación de cultivos. Es el arma más poderosa y gratuita contra la mayoría de las plagas del suelo y las enfermedades. No plantes patata en el mismo lugar dos años seguidos.

5. Cuida la salud del suelo. Un suelo rico en materia orgánica y con nutrientes equilibrados es la mejor defensa contra las plagas. Las plantas fuertes resisten mejor los ataques.

Al poner estos conocimientos en práctica, podrás obtener cosechas de patata estables y sanas, minimizando los costes y el daño al medio ambiente.

Referencias

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