Plagas
1. ¿Cómo encuentran las plagas el tomate?
Tomate no es solo una planta silenciosa. Es un verdadero faro para numerosos insectos y ácaros. A lo largo de milenios de evolución, estas plagas han aprendido a localizar sin error sus plantas hospedantes favoritas mediante una serie de señales.
1. «Invitaciones» químicas: olor y sabor
La planta de tomate libera al aire un complejo ramillete de compuestos orgánicos volátiles. Para nosotros puede ser simplemente el aroma de la vegetación fresca, pero para los insectos es un mapa detallado que indica la ubicación y el estado de la planta.
- Sustancias atrayentes (atrayentes): Muchas plagas, especialmente pulgones, mosca blanca y noctuidos, utilizan el olor de la planta para buscar alimento. El «cóctel» complejo de terpenos y otras sustancias les sirve como señal de «aquí hay comida» (Blancard, 2012).
- Color y luz: La mayoría de las plagas voladoras, como la mosca blanca, los pulgones y los trips, se orientan por el color. El amarillo y el verde son especialmente atractivos para ellas. Por eso los jardineros utilizan con éxito trampas adhesivas amarillas para el monitoreo (Blancard, 2012).
- Calor y dióxido de carbono: Las polillas nocturnas, por ejemplo los noctuidos, son capaces de detectar la radiación infrarroja y el dióxido de carbono emitido por la planta, lo que les ayuda a encontrar su objetivo en la oscuridad.
2. Defensas debilitadas: vulnerabilidad de las plantas «engordadas»
Una planta sana y fuerte puede resistir mejor los ataques, pero la paradoja es que puede ser la más atractiva para algunas plagas.
- Exceso de nitrógeno: El exceso de fertilización nitrogenada hace que los tejidos de la planta sean más jugosos, blandos y ricos en nutrientes. Esto es un paraíso para los pulgones y los ácaros, que prefieren plantas con alto contenido de nitrógeno (Ajátov, 2010). Una planta «engordada» es una presa fácil.
- Estrés: Las plantas debilitadas por la sequía, el exceso de riego o enfermedades se vuelven más vulnerables. Por ejemplo, los nematodos agalladores atacan más activamente las raíces ya dañadas por otros patógenos o que sufren estrés (Blancard, 2012).
3. Factores externos: viento, transporte y «autostopistas»
Las plagas rara vez se limitan a desplazarse de una planta a otra. Tienen muchos medios para dispersarse a grandes distancias.
- Viento y corrientes de aire: Muchos insectos pequeños, como la mosca blanca, los pulgones, los trips, así como las esporas de hongos, pueden ser transportados por el viento a muchos kilómetros. Esta es la principal forma de dispersión para muchas especies (Mattoo et al., 2017).
- Con el material de plantación: Esta es una de las vías más peligrosas. Huevos, larvas o adultos de plagas pueden ser introducidos en el terreno con plántulas compradas, semillas o incluso con la tierra de las macetas.
- A través del hombre y las herramientas: Al eliminar brotes laterales, cosechar frutos o escardar, el propio jardinero puede transportar plagas de una planta infectada a una sana. Por ejemplo, el minador del tomate y algunas enfermedades bacterianas se propagan precisamente por esta vía mecánica (Blancard, 2012). Además, los pulgones y la mosca blanca secretan «melaza», que atrae a las hormigas. Estas, a su vez, protegen las colonias de pulgones de los depredadores, ayudándoles a sobrevivir y reproducirse (Ajátov, 2010).
4. El factor humano: creamos las condiciones ideales para las plagas
A veces, sin querer, creamos en nuestros terrenos las condiciones perfectas para la reproducción masiva de plagas.
- Monocultivo: Plantar tomates año tras año en el mismo lugar es una «mina de oro» para plagas y enfermedades especializadas. Por ejemplo, los nematodos agalladores y los agentes de la fusariosis se acumulan en el suelo, y cada temporada su número aumenta (Blancard, 2012).
- Plantaciones densas: La plantación apretada crea alta humedad y sombra, lo que debilita las plantas y facilita el desplazamiento de las plagas de un arbusto a otro. También reduce la eficacia de las pulverizaciones.
- Falta de rotación de cultivos: Alternar cultivos de diferentes familias es una de las formas más eficaces de romper el ciclo de reproducción de muchas plagas y enfermedades del suelo.
Conclusión:
Saber cómo encuentran las plagas los tomates es el primer paso para una protección eficaz. Al comprender estos mecanismos, puede crear deliberadamente condiciones desfavorables para las plagas y aplicar las medidas preventivas adecuadas. En el próximo capítulo analizaremos qué partes de la planta sufren con más frecuencia y cómo puede ayudar en el diagnóstico.
2. ¿Qué partes de la planta sufren más a menudo?
Cada plaga tiene sus preferencias gustativas y particularidades de alimentación. Unas prefieren las hojas jugosas, otras las raíces, otras los frutos. Comprender esta especialización es clave para una protección eficaz.
1. Sistema radicular y cuello de la raíz (parte subterránea)
Los daños en esta zona suelen pasar desapercibidos hasta que la planta comienza a marchitarse. Es el grupo de plagas más traicionero.
- Larvas de escarabajos (melolontas) y gusanos de alambre (larvas de elatéridos): Roen las raíces, lo que provoca retraso en el crecimiento, amarillamiento y marchitamiento. Especialmente peligrosos para las plántulas jóvenes (Blancard, 2012).
- Nematodos agalladores (Meloidogyne spp.): Gusanos microscópicos que penetran en las raíces y forman en ellas abultamientos característicos: agallas. Estas protuberancias alteran el sistema vascular, y la planta no recibe suficiente agua y nutrientes. Síntomas: enanismo, marchitamiento en días calurosos, clorosis foliar (Mattoo et al., 2017; Blancard, 2012).
- Grillo topo: Plaga polífaga del suelo que roe raíces y tallos de plantas jóvenes a nivel del suelo. Las plantas se marchitan rápidamente y mueren.
Consejo: Si sospecha de plagas radiculares, desentierre con cuidado la planta afectada y examine el sistema radicular. La presencia de abultamientos (agallas) es un signo claro de nematodos.
2. Tallo
Los daños en el tallo pueden ser tanto externos como internos.
Plagas internas (ocultas):
- Larvas de noctuidos barrenadores y de la polilla del tomate (Tuta absoluta): Perforan galerías dentro del tallo, lo que provoca el marchitamiento del ápice o de toda la rama. Los orificios en el tallo suelen ir acompañados de excrementos oscuros (Mattoo et al., 2017).
Plagas externas (abiertas):
- Mosca blanca y pulgones: Aunque normalmente se instalan en las hojas, cuando son muy numerosos pueden cubrir los tallos con una melaza pegajosa sobre la que luego se desarrolla el hongo negrilla (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
Consejo: Revise regularmente los tallos en busca de orificios, excrementos y residuos pegajosos. Preste especial atención a la parte inferior del tallo y a la base de los brotes laterales.
3. Hojas
Esta es la parte más visible de la afectación. Aquí es donde se manifiestan los principales signos del «trabajo» de las plagas chupadoras y masticadoras.
Plagas chupadoras (pulgones, mosca blanca, trips, ácaros): Perforan los tejidos de la hoja y succionan la savia. Signos externos:
- Deformación: las hojas se enrollan, se arrugan (especialmente por pulgones) (Blancard, 2012; Gavrish, 2005).
- Decoloración: aparecen pequeñas manchas claras (punteados por trips y ácaros), patrón de mosaico (en infecciones virales transmitidas por pulgones y mosca blanca), manchas cloróticas (Blancard, 2012).
- Capa pegajosa (melaza): característica de pulgones y mosca blanca. Posteriormente aparece el hongo negrilla, que perjudica la fotosíntesis (Ajátov, 2010).
Plagas masticadoras (orugas de noctuidos, larvas de escarabajos, moscas minadoras): Comen los tejidos de las hojas. Signos:
- Hojas comidas por los bordes o con agujeros en el centro: dejados por orugas y escarabajos.
- Minas: galerías sinuosas o manchadas dentro de la hoja, perforadas por las larvas de moscas minadoras. Es un signo muy característico (Blancard, 2012; Mattoo et al., 2017).
Consejo: Examine el envés de las hojas: allí suelen esconderse pulgones, mosca blanca, trips y puestas de ácaros.
4. Frutos
El daño a los frutos es la pérdida más dolorosa para el jardinero, ya que afecta a la cosecha.
Plagas de los frutos:
- Orugas de noctuidos (heliothis, etc.): Perforan los frutos y comen el interior, dejando excrementos y manchas húmedas que provocan la pudrición de los frutos (Mattoo et al., 2017; Gavrish, 2005).
- Polilla del tomate (Tuta absoluta): Es la plaga más peligrosa de los frutos. Las orugas penetran en su interior, haciendo galerías y destruyendo completamente el fruto desde dentro. Exteriormente solo pueden verse puntos negros (excrementos) cerca del pedúnculo o pequeños orificios (Mattoo et al., 2017).
- Trips: Su alimentación produce manchas plateadas y corchosas («plateado») en los frutos, deformándolos (Blancard, 2012).
- Chinches (miridos, pentatómidos): Perforan los frutos, dejando puntos blancos o negros. En el interior, en el lugar de la picadura, se forman zonas blanquecinas y densas que los hacen incomestibles (Blancard, 2012).
Consejo: Inspeccione no solo los frutos en maduración, sino también los cuajados. Los daños en frutos jóvenes suelen observarse en etapas tempranas.
5. Conclusión general: ¿cómo ayuda esto en el diagnóstico?
Recuerde una regla sencilla: el tipo de daño = una pista.
- Hojas deformadas, enrolladas y con residuo pegajoso → busque pulgones.
- Rayas y manchas plateadas en hojas y frutos → probablemente trips.
- Crecimiento lento, marchitamiento, abultamientos en raíces → sospeche de nematodos.
- Hojas comidas y grandes agujeros en los frutos → busque orugas de noctuidos.
- Numerosos puntos claros pequeños en las hojas → revise si hay ácaros.
- «Galerías» sinuosas en las hojas → signo de moscas minadoras.
- Marchitamiento del ápice y pequeños orificios en el tallo con excrementos → actúa la polilla del tomate.
En el próximo capítulo analizaremos en detalle los grupos de plagas y aprenderemos a distinguirlos.
3. Plagas chupadoras
Las plagas chupadoras son insectos y ácaros que perforan los tejidos de la planta con un estilete especializado y se alimentan de la savia celular. No dejan mordeduras, pero su presencia se revela por una serie de signos característicos. El principal peligro de estas plagas no es solo el debilitamiento directo de la planta, sino también su capacidad para transmitir enfermedades virales (Mattoo et al., 2017).
1. Pulgones (Aphididae)
Son una de las plagas más comunes y visibles.
Cómo reconocerlos: Insectos pequeños (1-4 mm) de forma periforme, generalmente de color verde, amarillo, negro o rosado. A menudo se ven colonias enteras en el envés de las hojas y en los brotes jóvenes. Un signo característico es la presencia de melaza (gotas pegajosas sobre hojas y frutos), sobre la que luego se instala el hongo negrilla (Ajátov, 2010; Blancard, 2012).
Síntomas de daño:
- Las hojas se enrollan y deforman.
- Los brotes se encorvan y quedan rezagados en el crecimiento.
- Aparece una capa pegajosa y brillante en las hojas.
- En infestaciones fuertes, capa negra de hongo negrilla que perjudica la fotosíntesis (Mattoo et al., 2017).
Especies más peligrosas en tomate: Pulgón verde del melocotonero (Myzus persicae), pulgón de la patata (Aulacorthum solani), pulgón del algodón (Aphis gossypii) (Ajátov, 2010).
2. Mosca blanca (Aleyrodidae)
Pequeñas «polillas» blancas que al menor roce salen volando de las plantas.
Cómo reconocerla: Insectos pequeños (1-2 mm) blancos o amarillentos con alas blancas. Las larvas son escamas translúcidas y planas adheridas al envés de las hojas (Blancard, 2012). Al igual que los pulgones, secretan melaza.
Síntomas de daño:
- Las hojas se cubren de una capa pegajosa y de negrilla.
- La planta se debilita, las hojas amarillean y se secan.
- Las más peligrosas son la mosca blanca de los invernaderos y la mosca blanca del tabaco (Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci). Esta última es un vector peligroso de virus, como el virus del rizado amarillo del tomate (TYLCV) (Blancard, 2012; Mattoo et al., 2017).
Particularidad: La mosca blanca prefiere condiciones cálidas y húmedas, por lo que en campo abierto es más activa en tiempo caluroso.
3. Trips (Thysanoptera)
Insectos muy pequeños, móviles, con cuerpo estrecho y alargado.
Cómo reconocerlos: Tamaño de 0,5 a 2 mm, color de amarillo pálido a pardo oscuro. Es difícil verlos a simple vista, pero el tipo de daño delata su presencia (Blancard, 2012).
Síntomas de daño:
- Aparecen en las hojas numerosas rayas y puntos plateados finos: lugares de punción.
- Las hojas se deforman y adquieren un tono «marmóreo».
- En los frutos: manchas plateadas o corchosas («plateado») y deformaciones (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
- Especialmente peligroso es el trips occidental de las flores (Frankliniella occidentalis), vector del virus del bronceado del tomate (TSWV) (Mattoo et al., 2017).
4. Ácaros (tetraníquidos y eriófidos) (Acari)
No son insectos sino arácnidos, pero por el tipo de daño se agrupan con las plagas chupadoras.
Ácaro rojo común (Tetranychus urticae):
- Cómo reconocerlo: Muy pequeño (0,3-0,5 mm), generalmente rojizo, anaranjado o verdoso. Vive en el envés de las hojas, cubriéndolas con una fina telaraña (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
- Síntomas: Puntos claros finos (punzaduras) en las hojas, luego amarillean, se secan y caen. La telaraña es un signo característico de alta densidad.
Ácaro del bronceado del tomate (Aculops lycopersici):
- Cómo reconocerlo: Microscópico (0,14-0,24 mm), las colonias parecen una capa oxidada o parda en tallos y hojas (Ajátov, 2010).
- Síntomas: Tallos y hojas adquieren un tono herrumbroso‑pardo o bronceado, como oxidados. Las hojas se vuelven quebradizas, se secan y caen. Los frutos se cubren de tejido corchoso y se agrietan (Ajátov, 2010; Blancard, 2012).
¿Cómo saber rápidamente qué plaga es?
| Signo | Plaga más probable |
|---|---|
| Capa pegajosa (melaza), hojas enrolladas, colonias de insectos | Pulgones |
| Capa pegajosa y pequeñas moscas blancas que vuelan al tocarlas | Mosca blanca |
| Rayas y manchas plateadas en hojas y frutos | Trips |
| Pequeños puntos claros en las hojas, telarañas | Ácaro rojo |
| Capa herrumbroso‑parda en tallos y hojas, hojas como «oxidadas» | Ácaro del bronceado |
Nota importante: Todas las plagas chupadoras son vectores potenciales de virus (por ejemplo, pulgones y mosca blanca transmiten virus de mosaico y rizado amarillo, los trips el virus del bronceado) (Blancard, 2012; Mattoo et al., 2017). Por lo tanto, su control es también una prevención de enfermedades virales.
En el próximo capítulo hablaremos de las plagas masticadoras: aquellas que dejan agujeros y se comen hojas y frutos.
4. Plagas masticadoras
Si las plagas chupadoras actúan de forma oculta, succionando la savia, las masticadoras dejan rastros evidentes de su presencia: agujeros, bordes comidos, galerías sinuosas e incluso hojas completamente destruidas. Estas plagas no solo causan daños directos al reducir la actividad fotosintética, sino que también abren la puerta a infecciones al dañar los tejidos (Blancard, 2012).
1. Orugas de noctuidos (Noctuidae)
Son una de las plagas masticadoras más peligrosas del tomate. Las mariposas son discretas, pero sus orugas pueden destruir una parte importante de la cosecha.
Cómo reconocerlas: Las orugas de noctuidos son gruesas, lisas, de hasta 3-5 cm de longitud, con coloración que varía del verde al pardo y negro, a menudo con franjas longitudinales. Son activas al atardecer y por la noche; durante el día se esconden en el suelo o bajo restos vegetales (Blancard, 2012).
Síntomas de daño:
- Hojas: Masticación gruesa, a menudo desde los bordes, o grandes agujeros de forma irregular. Las orugas pueden comerse toda la hoja dejando solo los nervios.
- Frutos: Los daños más peligrosos. Las orugas (especialmente la oruga de la cápsula Helicoverpa armigera) perforan agujeros profundos en los frutos, a menudo cerca del pedúnculo, y comen el interior. Alrededor de los agujeros se ven excrementos oscuros. Los frutos dañados se pudren rápidamente (Mattoo et al., 2017; Ajátov, 2010).
Especies más peligrosas en tomate:
- Oruga de la cápsula (Helicoverpa armigera): Prefiere los frutos, es muy dañina en regiones del sur. Una sola oruga puede dañar varios frutos.
- Noctúido de la col (Lacanobia oleracea): Daña hojas y frutos.
- Noctúido de la patata (Hydraecia micacea): Daña más a menudo los tallos en la base y las raíces, pero también puede comer hojas (Ajátov, 2010).
2. Polilla del tomate (Tuta absoluta)
Esta plaga invasora originaria de Sudamérica se ha extendido por todo el mundo en los últimos años y representa una grave amenaza para los tomates en campo abierto y protegido (Mattoo et al., 2017).
Cómo reconocerla: La mariposa es pequeña (envergadura alar de unos 1 cm), de color gris‑parduzco. La oruga es pequeña, de hasta 0,7-0,9 cm, al principio crema, luego verdosa o rosada. Es difícil de ver porque se esconde dentro de las hojas o los frutos.
Síntomas de daño:
- Hojas: Las orugas minan las hojas formando minas anchas e irregulares (a diferencia de las minas estrechas y sinuosas de las moscas minadoras). Las zonas dañadas se vuelven marrones y se secan.
- Tallos y brotes laterales: Las orugas pueden perforar tallos y brotes, provocando su marchitamiento.
- Frutos: El signo más peligroso. Las orugas penetran en el fruto, haciendo galerías cerca del pedúnculo y comiendo la pulpa. El orificio de entrada puede ser imperceptible, pero el fruto se pudre internamente. Esto conduce a la pérdida total de la cosecha (Mattoo et al., 2017; Gavrish, 2005).
3. Moscas minadoras (Agromyzidae)
Las larvas de estas moscas son verdaderas plagas «subterráneas» que viven y se alimentan dentro del limbo foliar.
Cómo reconocerlas: Las moscas adultas son pequeñas, de 2-3 mm, grises o negras con marcas amarillas. Pero se reconocen no por los adultos, sino por los daños característicos: las «minas».
Síntomas de daño:
- Hojas: Aparecen en las hojas galerías sinuosas, estrechas y claras (minas), que se ensanchan cada día. Dentro de la mina se puede ver la larva y una franja oscura de excrementos. Las hojas muy dañadas se secan y caen (Blancard, 2012; Mattoo et al., 2017).
Especies más peligrosas: Minador de la hoja del tomate (Liriomyza bryoniae), minador sudamericano (Liriomyza huidobrensis). Son peligrosos no solo por el daño directo, sino porque abren la puerta a infecciones bacterianas y fúngicas (Mattoo et al., 2017).
4. Escarabajos de las hojas (Chrysomelidae)
Escarabajos que se comen las hojas, a menudo desde los bordes.
Escarabajo de la patata (Leptinotarsa decemlineata):
- Cómo reconocerlo: Escarabajo rayado de color naranja‑amarillo con franjas negras. Las larvas son rojizas o anaranjadas con puntos negros laterales (Ajátov, 2010).
- Síntomas: Los escarabajos y las larvas se comen completamente las hojas, dejando solo los nervios. Pueden dañar los tallos jóvenes. Aunque el escarabajo de la patata prefiere la patata, en su ausencia pasa fácilmente al tomate (Ajátov, 2010).
Otros escarabajos: En algunas regiones pueden aparecer otras especies, como los crisomélidos, pero son menos peligrosos.
¿Cómo identificar rápidamente qué plaga está actuando?
| Signo | Plaga más probable |
|---|---|
| Agujeros grandes e irregulares en hojas y frutos, excrementos oscuros cerca | Orugas de noctuidos |
| Galerías sinuosas y claras (minas) dentro de la hoja | Larvas de moscas minadoras |
| Minas anchas e irregulares en las hojas, marchitamiento del ápice y galerías dentro de los frutos | Polilla del tomate (Tuta absoluta) |
| Escarabajos (o larvas) rayados que comen completamente las hojas | Escarabajo de la patata y sus larvas |
Nota importante: Las plagas masticadoras, especialmente las orugas de noctuidos y la polilla del tomate, dañan a menudo los frutos, lo que los hace no aptos para el consumo ni el almacenamiento (Mattoo et al., 2017). La detección temprana y el control son clave para preservar la cosecha. El monitoreo con trampas de feromonas (para noctuidos y polilla del tomate) ayuda a detectar a tiempo el inicio del vuelo de las mariposas y tomar medidas.
En el próximo capítulo hablaremos de las plagas del suelo: las que se esconden en la tierra y atacan las raíces.
5. Plagas del suelo
Las plagas del suelo son el grupo más traicionero, ya que su actividad pasa desapercibida durante mucho tiempo. Dañan el sistema radicular y el cuello de la raíz, y los primeros signos (marchitamiento, amarillamiento, retraso del crecimiento) a menudo se confunden con falta de agua o nutrientes. Sin embargo, el daño radicular puede provocar la muerte de la planta (Blancard, 2012).
1. Nematodos agalladores (Meloidogyne spp.)
Son gusanos redondos microscópicos que se encuentran entre las plagas del suelo más peligrosas del tomate en todo el mundo (Mattoo et al., 2017).
Cómo reconocerlos: No se pueden ver sin microscopio, pero su presencia se revela por los característicos abultamientos (agallas) en las raíces. Las agallas pueden tener desde el tamaño de una cabeza de alfiler hasta grandes protuberancias, especialmente en raíces jóvenes (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
Síntomas de daño:
- Se forman abultamientos redondeados (agallas) en las raíces que alteran el sistema conductor de la raíz.
- Las plantas quedan rezagadas en el crecimiento, se ven deprimidas.
- Las hojas amarillean y se marchitan, especialmente en días calurosos y soleados (las raíces dañadas no pueden suministrar agua a la planta).
- En infestaciones graves, las raíces se convierten en una maraña de agallas y la planta muere (Ajátov, 2010).
Particularidades biológicas: Las hembras de los nematodos viven dentro de las agallas y ponen hasta 2000 huevos. En invernaderos pueden desarrollarse hasta 7 generaciones al año, lo que los hace especialmente peligrosos en cultivos protegidos (Ajátov, 2010).
2. Gusanos de alambre (larvas de elatéridos, Agriotes spp.)
Son larvas duras, brillantes, de color amarillo‑marrón, de 1-3 cm de largo, que parecen trozos de alambre (Blancard, 2012).
Síntomas de daño:
- Los gusanos de alambre roen las raíces y la parte subterránea del tallo de las plantas jóvenes.
- Las plantas dañadas se marchitan y pueden morir.
- Especialmente peligrosos para las plántulas y plantas jóvenes durante las primeras semanas después del trasplante.
3. Larvas de escarabajos (gallinas ciegas, Phyllophaga spp.)
Larvas gruesas, blancas o crema, con forma de «C», con cabeza marrón bien visible y tres pares de patas (Blancard, 2012).
Síntomas de daño:
- Roen las raíces de las plantas jóvenes.
- Las plantas se marchitan y mueren.
- Especialmente peligrosas en terrenos donde antes había césped o pasto.
4. Grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa)
Insecto grande (3-5 cm) de color pardo, con patas delanteras excavadoras potentes, parecido a un híbrido de grillo y cangrejo.
Síntomas de daño:
- El grillo topo abre galerías en el suelo y roe raíces, cuello y tallos de plantas jóvenes a ras del suelo.
- Las plantas se marchitan rápidamente y se tumban.
- Un signo característico es la presencia de cordones sinuosos de tierra suelta en la superficie.
5. Noctuidos subterráneos (Agrotis spp.)
Las orugas de algunos noctuidos (por ejemplo, el noctuido negro) viven en el suelo.
Síntomas de daño:
- Las orugas cortan los tallos de las plantas jóvenes a ras del suelo.
- Las plantas caen y mueren (Blancard, 2012).
- Durante el día, las orugas se esconden en el suelo y por la noche salen a alimentarse.
¿Cómo detectar la presencia de plagas del suelo?
| Signo | Plaga posible |
|---|---|
| Abultamientos (agallas) en las raíces | Nematodos agalladores |
| Plantas marchitas que se arrancan fácilmente del suelo, raíces comidas | Gusano de alambre, larvas de escarabajos |
| Plantas cortadas en la base, tendidas en el suelo | Noctuidos subterráneos |
| Cordones sinuosos de tierra en la superficie, raíces y tallos roídos | Grillo topo |
Prevención: su principal herramienta contra las plagas del suelo
A diferencia de las plagas aéreas, combatir las subterráneas es mucho más difícil. El tratamiento químico del suelo es un recurso extremo, a menudo inseguro y no siempre eficaz. El énfasis principal debe estar en la prevención:
1. Rotación de cultivos: ¡La regla de oro! No plante tomates en el mismo lugar durante varios años seguidos. Los nematodos y otros patógenos del suelo se acumulan. Los mejores antecesores: coles, pepinos, cebollas, leguminosas. Se recomienda devolver el tomate al mismo lugar no antes de 3-4 años (Blancard, 2012; Gavrish, 2005).
2. Labranza profunda: El laboreo de otoño y primavera ayuda a destruir parte de las larvas y pupas invernantes.
3. Abonos verdes (plantas trampa): Plantar tagetes, caléndula o algunas leguminosas como abonos verdes puede reducir la población de nematodos. Los exudados radiculares de estas plantas son perjudiciales para ellos (Mattoo et al., 2017). Las larvas infectivas de nematodos penetran en las raíces de los abonos verdes pero no pueden completar su desarrollo y mueren (Ajátov, 2010).
4. Utilizar material de plantación sano: Examine cuidadosamente las raíces de las plántulas antes de comprarlas. Si tienen abultamientos, rechace esas plántulas.
5. Mantener un régimen de riego adecuado: El exceso de riego, especialmente con agua fría, debilita las plantas y las hace más vulnerables a podredumbres radiculares y nematodos (Blancard, 2012).
Recuerde que la prevención oportuna de las plagas del suelo es mucho más eficaz y segura que intentar eliminarlas cuando ya están perjudicando activamente los cultivos. En el próximo capítulo resumiremos y daremos un algoritmo práctico para identificar rápidamente la plaga según los signos característicos.
6. ¿Cómo identificar rápidamente la plaga?
Cuando encuentra daños en los tomates, lo más importante es no entrar en pánico, sino identificar rápida y correctamente al culpable. Un diagnóstico preciso es la mitad del éxito en la lucha. Utilice este sencillo algoritmo para actuar como un agrónomo experimentado.
Paso 1. Comience por examinar la zona afectada
Responda a la pregunta: ¿qué parte de la planta está dañada principalmente?
1. Problemas con las raíces:
- ¿Las plantas se marchitan con el calor pero se recuperan por la tarde?
- ¿Crecen mal, amarillean?
- Desentierre la planta y examine las raíces. Si ve:
- Abultamientos (agallas) en las raíces → nematodos agalladores (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
- Raíces y tallo a ras de suelo comidos → gusano de alambre, grillo topo o larva de escarabajo (Blancard, 2012).
2. Problemas con las hojas:
- Hojas deformadas, enrolladas, con residuo pegajoso? → busque colonias de pulgones (Mattoo et al., 2017; Ajátov, 2010).
- Hojas cubiertas de pequeños puntos claros o rayas plateadas? → sospeche de trips (Blancard, 2012).
- Telarañas finas y manchas amarillentas en las hojas? → ácaro rojo (Blancard, 2012).
- Tallos y hojas con tono herrumbroso‑pardo? → ácaro del bronceado (Ajátov, 2010).
- Agujeros grandes, bordes comidos en las hojas? → orugas de noctuidos (Mattoo et al., 2017).
- Dentro de la hoja, galerías sinuosas y claras (minas)? → larvas de moscas minadoras (Blancard, 2012; Mattoo et al., 2017).
- Minas anchas e irregulares en las hojas que se secan? → polilla del tomate (Tuta absoluta) (Mattoo et al., 2017).
3. Problemas con los frutos:
- Agujeros profundos en los frutos, excrementos oscuros cerca? → orugas de noctuidos (Mattoo et al., 2017; Ajátov, 2010).
- Frutos que se marchitan, se pudren por dentro y solo se ven pequeños orificios cerca del pedúnculo? → polilla del tomate (Tuta absoluta) (Mattoo et al., 2017).
- Manchas plateadas o corchosas en los frutos? → trips (Blancard, 2012).
- Capa pegajosa en los frutos? → pulgones o mosca blanca (Ajátov, 2010).
Paso 2. Busque pistas «vivas»
A veces la plaga se esconde, pero deja rastros evidentes:
- Melaza pegajosa — signo seguro de pulgones o mosca blanca (Mattoo et al., 2017).
- Capa negra (negrilla) — se desarrolla sobre la melaza (Ajátov, 2010).
- Agrupaciones de pequeñas «polillas» blancas que vuelan al sacudir la planta — mosca blanca (Blancard, 2012).
- Telarañas en las hojas — ácaro rojo (Blancard, 2012).
- Excrementos oscuros cerca de los daños — orugas o polilla del tomate (Mattoo et al., 2017).
- Abultamientos en las raíces — nematodos agalladores (Blancard, 2012).
Paso 3. Determine el momento de aparición
- Principios de primavera, justo después de la plantación: suelen sufrir por plagas del suelo (gusano de alambre, grillo topo) o pulgones.
- Mediados del verano, clima caluroso: pico de actividad de ácaro rojo, mosca blanca y trips. También se multiplican activamente los noctuidos.
- Finales del verano – otoño: son más peligrosos la polilla del tomate y las generaciones tardías de noctuidos, que dañan los frutos (Ajátov, 2010).
Paso 4. Utilice trampas para el monitoreo
¡No espere a que la plaga se manifieste!
- Trampas adhesivas amarillas: eficaces para la detección temprana de mosca blanca, pulgones y trips (Blancard, 2012). Colóquelas al nivel de la parte superior de las plantas. Las trampas azules atraen mejor a los trips (Ajátov, 2010).
- Trampas de feromonas: indispensables para seguir el vuelo de noctuidos y polilla del tomate. Podrá detectar a tiempo la aparición de mariposas y comenzar los tratamientos antes de que las orugas causen daños (Mattoo et al., 2017).
«Ayuda memoria» para el diagnóstico rápido
Recuerde esta tabla y podrá hacer un «diagnóstico» en segundos:
| Síntoma | Plaga |
|---|---|
| Raíces: abultamientos, agallas | Nematodos |
| Raíces/tallo a ras de suelo: comidos | Gusano de alambre, grillo topo, larvas de escarabajos |
| Hojas: enrolladas, deformadas, pegajosas | Pulgones |
| Hojas: pequeños puntos claros, telarañas | Ácaro rojo |
| Hojas/frutos: rayas y manchas plateadas | Trips |
| Tallos/hojas: capa herrumbroso‑parda | Ácaro del bronceado |
| Hojas: comidas, agujeros grandes | Orugas de noctuidos |
| Hojas: galerías sinuosas (minas) | Moscas minadoras |
| Hojas/frutos: minas anchas, marchitamiento del ápice | Polilla del tomate |
| Frutos: agujeros profundos, excrementos | Orugas de noctuidos |
| Frutos: se pudren por dentro, manchas cerca del pedúnculo | Polilla del tomate |
| Capa pegajosa, moscas blancas | Mosca blanca |
En el próximo capítulo hablaremos en detalle sobre el control biológico: cómo atraer a su favor a los enemigos naturales de las plagas y reducir el número de tratamientos.
7. Control biológico
El control biológico no es solo una palabra de moda, sino la base de la agricultura sostenible moderna. Es el uso de enemigos naturales de las plagas: depredadores, parásitos y agentes patógenos, para mantener las poblaciones de plagas en niveles no dañinos. En lugar de combatir las plagas con productos químicos, se alía con sus enemigos naturales. Esto no solo es seguro para usted y el medio ambiente, sino también eficaz a largo plazo, ya que ayuda a crear un ecosistema equilibrado en su terreno (Mattoo et al., 2017; Ajátov, 2010).
¿Por qué funciona el control biológico?
La naturaleza ya ha creado mecanismos de regulación de poblaciones. Las plagas rara vez se multiplican sin control porque tienen enemigos naturales: insectos depredadores, avispas parasitoides, hongos y bacterias entomopatógenos. La tarea del jardinero es crear condiciones en las que estos ayudantes trabajen activamente. Es importante entender: el control biológico no es una acción puntual, sino una estrategia a largo plazo que se recompensa con cosechas estables y productos limpios (Blancard, 2012).
1. ¿Quiénes son sus aliados? Principales grupos de entomófagos
Insectos depredadores
Son cazadores que comen activamente plagas en diferentes estadios.
- Mariquitas (Coccinellidae): Destructoras de pulgones. Una sola larva de mariquita puede consumir hasta 600 pulgones durante su desarrollo. Los adultos también se alimentan activamente de pulgones y otros insectos de cuerpo blando (Ajátov, 2010).
- Crisopas (Chrysopidae): Sus larvas son depredadoras voraces que destruyen pulgones, trips, ácaros y huevos de noctuidos. Los adultos se alimentan de polen y néctar, por lo que es importante tener plantas con flores en el terreno (Ajátov, 2010).
- Chinches depredadores (Orius spp., Macrolophus spp.): Muy eficaces contra trips, así como pulgones y mosca blanca. El chinche Orius caza activamente larvas y adultos de trips, especialmente en invernaderos (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
- Ácaros depredadores (Phytoseiulus persimilis, Amblyseius spp.): Especializados en alimentarse de ácaros rojos. Una hembra de Phytoseiulus destruye hasta 20 larvas o adultos de ácaros plaga al día, y las ninfas comen huevos de ácaros (Ajátov, 2010). Estos ayudantes se utilizan a menudo en invernaderos.
Insectos parasitoides
Son insectos que ponen huevos dentro o sobre la superficie de la plaga. La larva del parasitoide se desarrolla dentro del huésped, destruyéndolo gradualmente. Es un método muy eficaz y selectivo.
- Aphidius (Aphidius spp.): Pequeña avispa que parasita pulgones. La hembra pone un huevo en el cuerpo del pulgón. El pulgón infectado se hincha y se convierte en una «momía» dorada o pardusca. A los pocos días emerge una nueva avispa. Aphidius es uno de los principales reguladores de las poblaciones de pulgones en invernaderos y campo abierto (Ajátov, 2010; Blancard, 2012).
- Encarsia (Encarsia formosa): El principal enemigo de la mosca blanca. La hembra de Encarsia pone huevos en las larvas de mosca blanca. Las larvas parasitadas se vuelven negras, signo seguro de la actividad de Encarsia. Funciona eficazmente en invernaderos a temperaturas superiores a 18 °C (Ajátov, 2010; Blancard, 2012).
- Eretmocerus (Eretmocerus spp.): Otro parasitoide de la mosca blanca, especialmente de la mosca blanca del tabaco. Es más eficaz en condiciones cálidas y se usa a menudo junto con Encarsia para reforzar el efecto (Ajátov, 2010).
- Trichogramma (Trichogramma spp.): Pequeña avispa que pone huevos en los huevos de noctuidos, polilla del tomate y otros lepidópteros plaga. Es un método muy eficaz para proteger los frutos de las orugas. La liberación de Trichogramma debe hacerse al comienzo del vuelo de las mariposas, monitoreado con trampas de feromonas (Ajátov, 2010; Mattoo et al., 2017).
2. Bioplaguicidas: microorganismos al servicio de la protección
Son preparados a base de microorganismos vivos (bacterias, hongos) que causan enfermedades en las plagas. Son seguros para las personas y los insectos beneficiosos.
- Bacillus thuringiensis (Bt): Esta bacteria produce una toxina que afecta el intestino de las orugas. Los preparados a base de ella (Lepidocide, Bitoxibacillin, Bicol) son eficaces contra orugas de noctuidos, polilla del tomate, escarabajo de la patata y otras plagas masticadoras. Es importante aplicarlos contra los primeros estadios larvarios (1-2) cuando son más sensibles (Mattoo et al., 2017; Ajátov, 2010).
- Hongos entomopatógenos (Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae, Verticillium lecanii): Estos hongos infectan a los insectos penetrando a través de su cutícula. Los preparados a base de ellos (Boverin, Verticillin) son eficaces contra mosca blanca, pulgones, trips y ácaros. Para que funcionen eficazmente se requiere alta humedad (alrededor del 80-90%) durante las primeras 24 horas después del tratamiento (Blancard, 2012; Ajátov, 2010).
- Nematodos entomopatógenos (Heterorhabditis, Steinernema): Gusanos microscópicos que penetran en el cuerpo de los insectos plaga (larvas de noctuidos, gusanos de alambre) y los infectan con bacterias simbióticas, causando la muerte. Son eficaces contra plagas del suelo y de vida oculta.
3. Consejos prácticos: cómo implementar el biocontrol en su terreno
1. Atraiga a los enemigos naturales creando condiciones para ellos:
- Plante junto a los tomates plantas nectaríferas (eneldo, hinojo, trigo sarraceno, tagetes, facelia) para atraer a crisopas adultas, mariquitas y avispas parasitoides. Necesitan polen y néctar para reproducirse (Ajátov, 2010).
- Deje pequeñas zonas con vegetación silvestre: reservas para insectos beneficiosos.
2. Utilice los bioplaguicidas correctamente:
- Aplíquelos ante los primeros signos de aparición de plagas, cuando la población aún sea pequeña.
- Siga estrictamente las instrucciones: la temperatura y la humedad influyen mucho en la eficacia de los preparados bacterianos y fúngicos (Blancard, 2012).
- Alterne bioplaguicidas con diferentes modos de acción para evitar resistencias en las plagas.
3. Tenga cuidado con los productos químicos:
- Los insecticidas químicos matan no solo a las plagas, sino también a sus enemigos naturales. Úselos solo como último recurso, cuando otros métodos fallen, y elija productos de espectro reducido que sean más seguros para los entomófagos (Mattoo et al., 2017).
4. Utilice el control biológico en invernaderos:
- En cultivos protegidos, las condiciones son ideales para la reproducción masiva de plagas, pero el biocontrol también es especialmente eficaz. Libere regularmente Encarsia contra mosca blanca, Amblyseius contra trips, Phytoseiulus contra ácaros (Ajátov, 2010).
- Realice liberaciones preventivas de entomófagos sin esperar a que brote la plaga.
Es importante recordar
El control biológico no es un resultado inmediato. Requiere tiempo, paciencia y un enfoque sistémico. Pero proporciona una protección duradera y sostenible que no daña su salud ni el medio ambiente. Integrando métodos biológicos con prácticas agronómicas (rotación de cultivos, riegos adecuados, elección de variedades resistentes), crea un sistema de protección fiable para los tomates (Blancard, 2012).
En el próximo capítulo final, veremos cuándo y cómo aplicar todos estos conocimientos en la práctica para tomar decisiones acertadas para la protección de la cosecha.
8. ¿Cuándo es necesario el tratamiento?
Llegamos a la pregunta más importante: ¿cuándo debemos coger el pulverizador? La respuesta no es tan sencilla como parece. El tratamiento no es un sprint, sino una decisión estratégica. Su objetivo no es matar cada bichito, sino proteger la cosecha. Y para ello, debe aprender a tomar decisiones basadas en la observación, no en el pánico.
1. El concepto de umbral de daño económico: su principal guía
En la agricultura profesional existe el concepto de «umbral de daño económico» (UDE). Es el nivel de población de la plaga en el que el coste del daño potencial supera el coste del tratamiento. Para el jardinero aficionado significa: «Cuando la plaga se vuelve lo suficientemente numerosa como para amenazar realmente la cosecha, y cuando la intervención está realmente justificada».
Si ve pulgones aislados o un par de trips, no es motivo para un ataque químico. En un ecosistema sano, los depredadores (mariquitas, crisopas, avispas parasitoides) los eliminarán rápidamente. Si aplica un insecticida, corre el riesgo de matar a estos aliados beneficiosos y provocar una auténtica explosión de la población de plagas (Ajátov, 2010; Blancard, 2012).
2. Tres escenarios para la toma de decisiones
Existen tres escenarios principales en los que puede encontrarse.
Escenario 1. Observar y esperar (Zona verde)
Cuándo funciona:
- Ha encontrado individuos aislados de la plaga.
- Insectos beneficiosos (mariquitas, crisopas, sírfidos, avispas parasitoides) ya son visibles en el terreno.
- Las plantas se ven sanas y fuertes, crecen activamente.
- Realiza regularmente prevención (rotación de cultivos, riego adecuado, fertilización).
Qué hacer: ¡Nada! Continúe la observación 1 o 2 veces por semana. Los insectos beneficiosos se encargarán de la plaga.
Ejemplo: Observa una colonia de 10 pulgones en el envés de una hoja. Pero cerca, en el tallo, hay una mariquita. Déjelos en paz: la mariquita y sus larvas se comerán todos los pulgones y pondrán huevos para controlar la población en el futuro (Ajátov, 2010).
Escenario 2. Intervenir (Zona amarilla)
Cuándo funciona:
- La población de la plaga ha alcanzado un nivel notable: colonias de pulgones cubren varias hojas, se ven daños múltiples de ácaros o trips en las hojas.
- La plaga ha comenzado a amenazar botones florales, flores o cuajados jóvenes.
- Ha encontrado orugas de noctuidos o polilla del tomate en los frutos: daño directo a la cosecha.
- La relación depredador:plaga no es favorable para los insectos beneficiosos (son claramente insuficientes).
Qué hacer:
1. Comience con bioplaguicidas: Es su primera opción. Aplique Bacillus thuringiensis (Lepidocide, Bitoxibacillin) contra orugas, o productos a base de avermectinas (Fitoverm, Akarin) contra ácaros y trips. Actúan selectivamente y son más seguros para los entomófagos (Mattoo et al., 2017; Ajátov, 2010).
2. Apoye a los entomófagos: Si utiliza bioplaguicidas bacterianos, no matan a los insectos beneficiosos, lo que permite mantener el control biológico.
3. Utilice métodos mecánicos: Retire y destruya las hojas o frutos con daños graves. Esto reduce la población de la plaga.
Ejemplo: Nota que han aparecido «minas» (larvas de moscas minadoras) en las hojas. Su número es bajo, pero las galerías aumentan cada día. En lugar de químicos, use bioplaguicidas o atraiga parasitoides entomófagos (por ejemplo, Diglyphus isaea), que controlan eficazmente las moscas minadoras (Blancard, 2012).
Escenario 3. Aplicar insecticidas químicos (Zona roja)
¿Cuándo está justificado este recurso extremo?
- Infestación masiva: Las plagas son tan numerosas que los bioplaguicidas no son suficientes y los insectos beneficiosos están suprimidos.
- Amenaza directa a la cosecha: Si ve que las orugas de noctuidos o la polilla del tomate están atacando masivamente los frutos, el tiempo se acaba. Las pérdidas pueden ser significativas.
- Otros métodos no funcionan: Ha probado bioplaguicidas, remedios caseros, pero la situación no mejora.
- Epidemia de enfermedades víricas: Si detecta que los pulgones o la mosca blanca transmiten virus (por ejemplo, el virus del rizado amarillo), debe reducir rápidamente su número para detener la propagación.
Qué hacer:
1. Elija productos de baja toxicidad: Busque productos con plazos de seguridad cortos, que se degraden rápidamente y no se acumulen en los frutos (por ejemplo, Actellik, Confidor). Siga siempre estrictamente las instrucciones.
2. Aplique en un momento seguro: Por la tarde, con tiempo sin viento, para evitar quemaduras en las hojas y preservar a los insectos beneficiosos (abejas y abejorros son menos activos).
3. Alterne los productos: Para evitar resistencias, use productos con diferentes ingredientes activos.
4. Utilice adherentes: Mejoran la cobertura de las hojas y aumentan la eficacia del tratamiento.
3. Cómo realizar el monitoreo para la toma de decisiones
Para tomar decisiones correctas, debe seguir la situación con regularidad. He aquí cómo hacerlo eficazmente:
- Inspección regular de las plantas: Recorra el terreno al menos una vez a la semana. Examine el envés de las hojas: allí es donde suelen instalarse pulgones, mosca blanca y ácaros (Blancard, 2012).
- Trampas adhesivas amarillas y azules: Colóquelas en el invernadero o en los bancales. Las amarillas atraen a la mosca blanca y pulgones, las azules a los trips. Cámbielas cada 1-2 semanas. El número de insectos capturados indica la dinámica de la población (Ajátov, 2010; Blancard, 2012).
- Trampas de feromonas: Especialmente útiles para seguir el vuelo de noctuidos y polilla del tomate. En cuanto aparecen mariposas en las trampas, es señal de que pronto comenzarán a poner huevos, y hay que prepararse para los tratamientos (Mattoo et al., 2017).
4. Advertencias importantes
- No sacrifique el equilibrio biológico por la «limpieza»: Si observa que en su terreno hay muchos insectos beneficiosos y pocas plagas, no realice tratamientos químicos «preventivos». Romperá el equilibrio y la próxima temporada habrá más plagas.
- Los remedios caseros no son una panacea: Los infusiones de ajo, tabaco, ajenjo pueden ayudar en etapas tempranas, pero en infestaciones masivas no son eficaces. No pierda el tiempo si ve que la situación se escapa de control.
- La rotación de cultivos es la mejor medicina: La prevención más fiable es una rotación adecuada y buenas prácticas agronómicas. No permita que las plagas y enfermedades se acumulen en el suelo y en las plantas (Blancard, 2012).
Resumen: Su estrategia
1. Prevenga: Use variedades resistentes, rotación de cultivos, tratamientos preventivos con bioplaguicidas, atraiga insectos beneficiosos.
2. Observe: Inspeccione regularmente las plantas y use trampas para saber lo que ocurre en el terreno.
3. Tome decisiones: Actúe según el principio: «Mejor poco, pero bien». Comience con métodos biológicos y recurra a la química solo en último caso.
4. Analice: Después de cada temporada, saque conclusiones. ¿Qué funcionó? ¿Qué no? Esto le ayudará a convertirse en un defensor experimentado de sus tomates.
Recuerde que su objetivo no son plantas perfectas y estériles, sino una cosecha sana y sabrosa, cultivada con respeto a la naturaleza. Y este enfoque, basado en el conocimiento, sin duda dará sus frutos.
Referencias
- Blancard, D. (2012). Tomato Diseases: Identification, Biology and Control. 2nd ed. London, UK / Waltham, MA, USA / San Diego, CA, USA: Academic Press (an imprint of Elsevier).
- Gilbertson, R.L., Vasquez-Mayorga, M., Macedo, M. (2017). ‘Integrated pest management in tomato cultivation’, in Mattoo, A.K., Handa, A.K. (ed.) Achieving sustainable cultivation of tomatoes. Cambridge, UK: Burleigh Dodds Science Publishing, ch. 16.
- Srinivasan, R. (2017). ‘Bio-ecology of major insect and mite pests of tomato crops in the tropics’, in Mattoo, A.K., Handa, A.K. (ed.) Achieving sustainable cultivation of tomatoes. Cambridge, UK: Burleigh Dodds Science Publishing, ch. 15.
- Ахатов, А.К. (2010). ‘Болезни и вредители томата. Меры борьбы с ними [Tomato diseases and pests. Control measures]’, in Мир томата глазами фитопатолога [The world of tomato through the eyes of a plant pathologist]. Москва: КМК, pp. 144-271.
- Гавриш, С.Ф. (2005). Томаты [Tomatoes]. Москва: Вече.