Preparando el suelo

Actualizado: 18 Julio 2026 Русский English

1. Requisitos del ciruelo para el lugar de cultivo

Elegir el lugar adecuado para plantar un ciruelo es la mitad del éxito. A diferencia de otros cultivos, el ciruelo no perdona los errores graves en la etapa inicial. Un terreno mal elegido puede provocar un crecimiento débil, baja productividad, enfermedades frecuentes e incluso la muerte del árbol. En este capítulo analizaremos los criterios principales que debe cumplir un lugar ideal para el ciruelo.

Luz solar: el sol es la base de la vida

El ciruelo es una especie extremadamente amante de la luz. Para un crecimiento, desarrollo y formación de frutos dulces adecuados, el árbol necesita al menos de 6 a 8 horas de luz solar directa al día (Martin, 2019; Cornell Guide, 2003). Esto se debe a que el proceso de fotosíntesis, mediante el cual la planta produce nutrientes, depende directamente de la intensidad y duración de la iluminación (Martin, 2019).

Por qué es tan importante para el ciruelo:

  • Rendimiento y calidad de los frutos: Con falta de luz, los brotes se alargan y se vuelven delgados, y las hojas se vuelven pálidas. La cantidad y el tamaño de los frutos disminuyen notablemente, pierden dulzor e intensidad de color.
  • Salud del árbol: Las copas bien iluminadas se ventilan mejor, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas. Las partes internas de la copa, con buena luz, producen más yemas frutales, asegurando la cosecha del año siguiente.

Consejo: Elija para el ciruelo el lugar más abierto y soleado del jardín. Evite las zonas sombreadas por la casa, construcciones altas o las copas de otros árboles. La luz solar debe incidir sobre el árbol durante la mayor parte del día.

Relieve del terreno: buscando la pendiente ideal

El relieve juega un papel tan importante como la iluminación. Determina cómo se distribuyen el aire frío y la humedad en su parcela.

  • Pendientes sur, suroeste y oeste: Son la mejor opción para el ciruelo, especialmente en regiones de clima frío (Agustí, 2010). Estas laderas se calientan mejor con el sol; la nieve se derrite antes y el suelo se calienta más rápido en primavera. Esto favorece un inicio temprano de la vegetación y una floración más uniforme. En regiones cálidas del sur, por el contrario, se prefieren las laderas más húmedas del norte y noroeste para proteger a los árboles del sobrecalentamiento y la desecación (Kurennoi, 1985).
  • Terrenos llanos: También son bastante adecuados para el cultivo. Lo principal es asegurarse de que no se estanque el aire frío.
  • Hondonadas, cuencas cerradas y pies de ladera: Son los lugares más desfavorables. El aire frío, al ser más pesado que el cálido, desciende y queda atrapado en estas "depresiones heladas", especialmente durante las noches sin viento (Agustí, 2010). Esto aumenta significativamente el riesgo de daños por heladas primaverales en las flores. Además, en las hondonadas suele acumularse agua, lo que provoca anegamiento del suelo y pudrición de las raíces.

Protección contra vientos fríos: una barrera para la salud

Al ciruelo no le gustan los vientos fuertes y desecantes, especialmente los fríos (Agustí, 2010). El viento puede causar los siguientes daños:

  • En invierno: Los vientos helados y fuertes secan la madera y provocan la "desecación eólica" de ramas y corteza, lo que reduce la resistencia al invierno.
  • En primavera: Los vientos fríos dificultan la labor de los insectos polinizadores, derriban las flores y reducen el porcentaje de cuajado de frutos.
  • En verano: Los vientos calientes y secos pueden provocar estrés hídrico en el árbol, lo que lleva a frutos pequeños e incluso a la caída de los frutos cuajados.

Qué hacer: Si su parcela está abierta a todos los vientos, es necesario crear protección. La solución ideal sería plantar cortavientos o líneas rompevientos (Kurennoi, 1985; Potapov, 2000).

  • Tipos de protección: Son efectivos los bordes de jardín especiales hechos de árboles de crecimiento rápido y alto (por ejemplo, abedul, arce, álamo) y arbustos, plantados en el lado de barlovento del jardín. Deben ser de tipo permeable o semipermeable para no crear turbulencias excesivas (Potapov, 2000).
  • Efecto: Una protección bien construida reduce la velocidad del viento en un 30-50% a una distancia de 12 a 15 veces la altura de los árboles en la franja (Potapov, 2000). Como alternativa, se pueden utilizar vallas sólidas o paredes de edificios anexos, pero su efectividad en la reducción de la velocidad del viento es menor.

Riesgo de heladas primaverales: un período peligroso

Las flores del ciruelo son una de las más sensibles a las heladas primaverales. Temperaturas inferiores a -2...-3 °C durante la floración pueden destruir gran parte de la cosecha (Kurennoi, 1985).

Cómo reducir el riesgo:

1. Elección del lugar: Como ya se mencionó, evite las hondonadas y depresiones.

2. Selección adecuada de variedades: En regiones con frecuentes heladas de retorno, dé preferencia a las variedades de floración tardía. Florecen de 5 a 7 días después y a menudo evitan las heladas más fuertes (Potapov, 2000).

3. Métodos de protección: En jardines pequeños, ante la amenaza de heladas, se puede utilizar el ahumado (protección contra heladas por radiación) o el riego por aspersión fina, que, debido al calor liberado al congelarse el agua, eleva la temperatura del aire en la capa superficial (Potapov, 2000).

Nivel freático: pies secos, clave para la salud

El sistema radicular del ciruelo está bien desarrollado, pero es extremadamente sensible al estancamiento del agua y a la falta de oxígeno en el suelo. Este es uno de los requisitos más importantes.

  • Nivel crítico: El nivel freático debe estar a no menos de 1,5-2 metros de la superficie del suelo (Potapov, 2000; Kurennoi, 1985). Cuando el nivel es más alto, las raíces sufren falta de oxígeno (anaerobiosis), comienzan a pudrirse y el árbol, especialmente en suelos pesados, muere pronto.
  • Problema del exceso de agua: El estancamiento del agua es especialmente peligroso durante el período vegetativo. La sensibilidad del ciruelo al exceso de humedad es muy alta.
  • Solución: Si en su parcela el nivel freático es alto, hay dos opciones:
  • Plantación en montículos artificiales (caballones): Cree un montículo de 50-70 cm de altura y unos 2 metros de diámetro, sobre el cual plantará el plantón.
  • Drenaje: Organice un sistema de zanjas de drenaje para eliminar el exceso de agua, pero esto es un proceso más laborioso y costoso.
  • Patrón para ciruelo: Elija plantones injertados sobre patrones clonales que sean más resistentes al exceso de humedad (Gull, 2023).

2. Requisitos del suelo

Después de elegir un buen lugar, el siguiente paso es evaluar el suelo de su parcela. El ciruelo es un cultivo relativamente plástico, pero para obtener cosechas estables y abundantes, el suelo debe cumplir una serie de requisitos. En este capítulo analizaremos cómo debe ser el suelo ideal para el ciruelo y cómo determinar sus parámetros en su parcela.

Textura del suelo (composición mecánica)

Esta es una de las características clave que determina lo cómodas que se sentirán las raíces de su ciruelo. La textura del suelo depende del tamaño de las partículas (arena, limo, arcilla).

  • Opción ideal: Para el ciruelo, los suelos francos se consideran los mejores. Contienen una cantidad equilibrada de partículas de diferentes tamaños (Martin, 2019; Westwood, 1993). Tienen buena estructura, proporcionando un equilibrio óptimo de humedad y aire.
  • Los suelos francos retienen bien la humedad y los nutrientes, pero al mismo tiempo no son propensos al anegamiento, ya que tienen una permeabilidad al agua satisfactoria.
  • Los suelos arcillosos pesados, por el contrario, crean muchos problemas. Se calientan lentamente, se compactan rápidamente y, lo más importante, tienen muy poco aire (mala aireación), lo que es peligroso para las raíces (Agustí, 2010). El agua se estanca en la arcilla, lo que, con un nivel freático alto, casi garantiza la muerte del árbol por pudrición de raíces.
  • Los suelos arenosos ligeros, por el contrario, son demasiado permeables al agua y no la retienen. Se secan rápidamente y son pobres en nutrientes, ya que se lixivian fácilmente. Un ciruelo en arena sufrirá falta de humedad y hambre (Kurennoi, 1985).

Cómo determinar la textura del suelo en su parcela

Existe un método de campo sencillo, el llamado "método de la cinta" o "método del rodillo" (Martin, 2019). Tome un puñado de suelo húmedo (no mojado, sino húmedo para que no se desmorone en polvo, pero tampoco se pegue a las manos como plastilina). Apriételo en el puño e intente enrollarlo entre las palmas formando una "cinta" o "chorizo" de unos 5-10 cm de largo. Luego intente doblarlo formando un anillo.

  • Suelo arenoso: No se forma la cinta; el suelo se desmorona en la mano.
  • Franco arenoso: Se forma una cinta frágil que se rompe fácilmente.
  • Franco: Se forma una cinta firme, pero al doblarla en anillo se agrieta y se rompe.
  • Arcilloso: Se forma una cinta suave, plástica, que se dobla en anillo sin agrietarse.

Estructura del suelo

La estructura es la capacidad de las partículas del suelo para unirse en terrones y agregados. Esto es lo que hace que la tierra fértil sea "aireada" y "desmenuzable" (Agustí, 2010; Martin, 2019). Una buena estructura significa que el suelo tiene muchos poros de diferentes tamaños.

  • Importancia: Estos poros juegan un papel crucial. Los poros grandes están llenos de aire, necesario para la respiración de las raíces y la actividad de los microorganismos beneficiosos del suelo. Los poros pequeños retienen la humedad que el árbol necesita en períodos secos.
  • El suelo ideal para el ciruelo tiene una estructura migajón-granular. Tome un puñado de tierra; debe desmenuzarse en terrones separados, en lugar de ser una masa polvorienta uniforme.

Drenaje (permeabilidad al agua)

Como ya hemos establecido, el ciruelo no tolera el estancamiento de agua en las raíces. Por lo tanto, el drenaje es una de las propiedades más importantes del suelo (Westwood, 1993). El suelo debe ser permeable a una profundidad suficiente (al menos 60-80 cm, pero preferiblemente hasta 1-1,5 m) para que el exceso de humedad pueda drenar libremente (Gull, 2023).

Cómo comprobar el drenaje (prueba sencilla):

Cave un hoyo de unos 30-40 cm de profundidad cuando el suelo esté húmedo pero no encharcado. Llénelo de agua. Si el agua se drena en 1-2 horas, el drenaje es excelente. Si el agua permanece un día o más, el lugar no es adecuado para el ciruelo; se necesita drenaje o plantación en montículo (Martin, 2019).

Aireación

Esta propiedad está estrechamente relacionada con el drenaje y la estructura. Las raíces del ciruelo necesitan un acceso constante al oxígeno para respirar (Agustí, 2010). En suelos compactados, "asfixiados" o encharcados, donde todos los poros están llenos de agua, no hay oxígeno. Se produce asfixia radicular y las raíces mueren. Los signos de esto incluyen:

  • Crecimiento lento, hojas pequeñas y pálidas.
  • Caída de frutos cuajados.
  • Exudación de goma en el tronco y las ramas.

Capacidad de retención de agua

Si bien el drenaje es importante para eliminar el exceso de agua, el suelo en sí debe tener suficiente capacidad de retención de agua para suministrar humedad al árbol durante los períodos secos (Westwood, 1993). Esta es la capacidad del suelo para retener la humedad en sus poros.

  • Cómo funciona: Después de la lluvia o el riego, el agua se infiltra. Parte del agua, la más móvil, desciende por gravedad. Otra parte se retiene en los capilares y microporos y queda disponible para las raíces. El suelo ideal retiene esta reserva de humedad, liberándola gradualmente a la planta, pero sin convertirse en un pantano.
  • Por qué es importante para el ciruelo: En el ciruelo europeo, las raíces penetran bastante profundo (hasta 2-3 m o más), pero la mayor parte de las raíces absorbentes se encuentran en la capa superior de 50-60 cm. Un suelo con buena capacidad de retención de agua garantiza que incluso en períodos secos las raíces tengan acceso al agua, favoreciendo el crecimiento de los frutos y la formación de yemas frutales para el año siguiente (Westwood, 1993).

Conclusión: Por lo tanto, el suelo ideal para el ciruelo es un franco profundo, bien drenado, fértil y con estructura migajosa. Si su suelo está lejos de ser ideal, no se desanime. En los siguientes capítulos analizaremos en detalle cómo mejorar sus propiedades para crear las mejores condiciones para el ciruelo.

3. Acidez del suelo (pH)

La acidez del suelo es uno de los indicadores químicos clave que afectan directamente la capacidad del ciruelo para absorber nutrientes del suelo. Incluso si su parcela está sobre un franco ideal, pero la acidez no cumple con los requisitos, el árbol sufrirá hambre, se enfermará y no dará una buena cosecha.

Nivel de pH óptimo para el ciruelo

El ciruelo, como la mayoría de los frutales, prefiere suelos con reacción cercana a la neutra. El rango de pH óptimo para él es de 5,5 a 6,5 (Agustí, 2010; Gull, 2023; Cornell Guide, 2003). Algunas fuentes permiten un rango más amplio, de 5,5 a 7,5, pero un ambiente ligeramente ácido o neutro (pH 6,0 – 6,5) es el mejor para la absorción de todos los macro y microelementos (Westwood, 1993).

¿Qué significa el pH?

El pH es una medida de la concentración de iones de hidrógeno en la solución del suelo. La escala de pH va de 0 a 14:

  • pH 7,0 – reacción neutra.
  • pH inferior a 7,0 – reacción ácida (cuanto más bajo es el valor, mayor es la acidez).
  • pH superior a 7,0 – reacción alcalina.

Una diferencia de una unidad de pH significa un cambio de diez veces en la acidez. Por ejemplo, pH 5,0 es 10 veces más ácido que pH 6,0 (Westwood, 1993).

¿Por qué es tan importante el pH para el ciruelo?

El valor del pH determina la disponibilidad de los nutrientes para las raíces de la planta, no solo su presencia en el suelo (Westwood, 1993). La mayoría de los minerales se disuelven y se absorben bien solo dentro de un rango de pH determinado. Cuando se desvía del nivel óptimo, muchos elementos se vuelven insolubles, en formas "bloqueadas", y el árbol no puede utilizarlos.

  • En suelos ácidos (pH < 5,5):
  • Disminuye la disponibilidad de fósforo, potasio, calcio y magnesio.
  • Aumenta la solubilidad de elementos tóxicos, como el aluminio y el manganeso. Su exceso puede dañar las raíces e inhibir el crecimiento (Agustí, 2010; Westwood, 1993).
  • Se altera la actividad de las bacterias beneficiosas del suelo, en particular las responsables de la conversión del nitrógeno en una forma disponible para las plantas (nitrificación) (Agustí, 2010).
  • En suelos alcalinos (pH > 7,5):
  • Disminuye drásticamente la disponibilidad de hierro, así como de manganeso, zinc, boro y cobre (Agustí, 2010; Westwood, 1993).
  • Esto conduce al desarrollo de clorosis, una enfermedad que se manifiesta por el amarillamiento de las hojas (especialmente las jóvenes superiores) debido a la alteración de la formación de clorofila.
  • El fósforo, calcio y potasio también se convierten en compuestos poco solubles, volviéndose inaccesibles para el árbol.

Determinación de la acidez del suelo

Antes de realizar cualquier modificación, es necesario conocer exactamente el nivel de pH actual de su parcela. Existen varias formas de hacerlo:

1. Análisis de laboratorio (método más preciso): Envíe muestras de suelo a un laboratorio agroquímico especializado. Este método proporciona la información más completa, incluyendo recomendaciones sobre la aplicación de fertilizantes y enmiendas (Martin, 2019). Es el "estándar de oro", especialmente si planea establecer un gran huerto.

2. Uso de un medidor de pH doméstico o tester portátil: Son dispositivos que proporcionan lecturas digitales bastante precisas. Se pueden adquirir en centros de jardinería.

3. Uso de papel tornasol (tiras indicadoras): Método más económico pero menos preciso. La tira cambia de color según la acidez del extracto de suelo.

4. Método popular: En un recipiente de vidrio, ponga un poco de tierra y vierta vinagre blanco. Si se produce una efervescencia activa y desprendimiento de gas, es señal de reacción alcalina (interacción con carbonatos). La ausencia de reacción puede indicar suelo neutro o ácido, lo que requiere más comprobación.

Corrección de la reacción del suelo

Si el análisis muestra que el pH de su suelo no está dentro del rango óptimo para el ciruelo, debe corregirse. Este proceso debe comenzarse con antelación, al menos un año antes de la plantación, ya que las enmiendas no actúan de forma instantánea (Martin, 2019; Kurennoi, 1985).

1. Si el suelo es demasiado ácido (pH < 5,5), se realiza un encalado:

  • Se utiliza harina de caliza (dolomítica), cal apagada o creta.
  • La elección de la enmienda es importante. En suelos ligeros se utiliza cal cálcica (CaCO3). En suelos pesados y pobres en magnesio, es mejor usar harina de dolomita (CaMg(CO3)₂), que contiene calcio y magnesio (Westwood, 1993; Cornell Guide, 2003).
  • Las dosis de aplicación dependen del pH inicial y de la textura del suelo. Para suelos ligeramente ácidos (pH 5,1-5,5) y francos, son de unas 3-6 t/ha; en suelos arenosos la dosis es considerablemente menor (Trunov, 2012).
  • Regla: La cal debe aplicarse 1-2 años antes de la plantación y mezclarse bien con el suelo hasta una profundidad de 20-30 cm.
  • Importante: No aplique cal simultáneamente con grandes dosis de fertilizantes orgánicos (estiércol) y nitrato amónico, ya que esto provocará pérdidas de nitrógeno.

2. Si el suelo es demasiado alcalino (pH > 7,5), se realiza un enyesado o acidificación:

  • En suelos alcalinos, especialmente solonetz, se aplica yeso (sulfato de calcio). Este fija el exceso de sodio y lo desplaza a los horizontes inferiores, mejorando la estructura del suelo (Westwood, 1993; Trunov, 2012).
  • En casos menos críticos, para crear una reacción ligeramente ácida en la zona radicular, se puede añadir turba de alto contenido ácido al hoyo de plantación.
  • Importante: Cambiar el pH de suelos alcalinos hacia la acidez mediante azufre es un proceso costoso y prolongado. En suelos muy calcáreos (con alto contenido de calcio), es prácticamente imposible (Agustí, 2010).

Atención especial a la cal activa (libre)

La presencia de una "capa" carbonatada (calcárea) en el suelo es un serio obstáculo para el ciruelo. No se trata solo de un pH alto, sino de la presencia activa de cal, que bloquea la absorción de hierro, provocando una fuerte clorosis. El contenido permitido de cal activa para el ciruelo no debe superar el 8-10% (Agustí, 2010). En suelos con alto contenido de cal libre, el cultivo del ciruelo se ve gravemente inhibido. En tales casos, es mejor elegir otro lugar o utilizar el cultivo en contenedor.

4. Mejora del suelo

Ya sabe que el suelo ideal para el ciruelo es un franco estructurado y fértil. Pero, ¿qué hacer si en su parcela hay arcilla pesada o, por el contrario, arena pobre? Afortunadamente, la mayoría de los suelos se pueden mejorar significativamente. La principal herramienta en esta tarea es la materia orgánica. Es un acondicionador universal del suelo, capaz de hacer maravillas tanto en suelos pesados como ligeros.

Materia orgánica: la base de la fertilidad

La materia orgánica es lo que queda después de la descomposición de los restos vegetales y animales. Su componente principal es el humus, una sustancia oscura y "terrosa" responsable de la fertilidad (Westwood, 1993).

Por qué la materia orgánica es tan importante para el ciruelo:

  • Mejora la estructura del suelo: En suelos arcillosos pesados, las partículas orgánicas aflojan la masa densa, haciéndola más aireada y permeable. En suelos arenosos ligeros, unen las partículas de arena en agregados, ayudando a retener la humedad y los nutrientes (Agustí, 2010; Martin, 2019).
  • Aumenta la capacidad de retención de agua: El humus actúa como una esponja, capaz de retener grandes cantidades de agua, liberándola gradualmente al árbol.
  • Es fuente de nutrición: Al descomponerse, la materia orgánica libera lentamente nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos en formas disponibles para las plantas (Westwood, 1993).
  • Mantiene la vida en el suelo: La materia orgánica es alimento para las lombrices de tierra y los microorganismos beneficiosos que la transforman en humus asimilable, mejoran la estructura del suelo y suprimen el desarrollo de patógenos.

Qué utilizar como fertilizantes orgánicos:

  • Estiércol bien descompuesto o compost: Es la mejor opción. Agregue al suelo a razón de 20 a 40 kg por 1 m² (o hasta 100 t/ha) para mejorar significativamente la fertilidad (Kurennoi, 1985; Trunov, 2012).
  • Abonos verdes: Son plantas que se cultivan específicamente para ser incorporadas al suelo (abono verde). Mejoran la estructura, enriquecen el suelo con nitrógeno y materia orgánica. Los mejores abonos verdes para el jardín son las leguminosas (veza, guisante, altramuz) y las mezclas de gramíneas y leguminosas (Agustí, 2010; Potapov, 2000). Se siembran en las calles y se entierran en otoño o primavera.

Mejora de suelos pesados (arcillosos)

Los suelos arcillosos suelen ser fértiles por su composición mineral, pero su mala estructura y tendencia al anegamiento los hacen inadecuados para el ciruelo (Agustí, 2010).

Qué hacer:

1. ¡La materia orgánica es clave! Aplique grandes dosis de estiércol bien descompuesto o compost (hasta 20-30 kg por hoyo de plantación). La materia orgánica es la única forma eficaz de aflojar la arcilla pesada.

2. ¡No añada arena! Este es un error común. Agregar arena a la arcilla sin grandes cantidades de materia orgánica no mejora, sino que produce "hormigón" – una estructura aún más densa y cementada.

3. Mejore el drenaje: Si el terreno drena mal, asegúrese de hacer zanjas de drenaje o plantar el árbol sobre un montículo artificial.

4. Proteja la estructura: Trate de no trabajar con suelo arcilloso crudo (mojado) – esto destruye su ya frágil estructura. Excave o labre cuando esté un poco seco, pero aún no se haya endurecido como un ladrillo.

Mejora de suelos ligeros (arenosos)

Los suelos arenosos tienen el problema opuesto: son demasiado permeables y pobres en nutrientes. La humedad y los fertilizantes se filtran rápidamente, sin permanecer en la zona radicular.

Qué hacer:

1. ¡La materia orgánica vuelve a ser clave! Aplique grandes cantidades de estiércol bien descompuesto o compost. La materia orgánica actuará como una esponja, reteniendo la humedad y los nutrientes en la zona de las raíces.

2. Utilice abonos verdes: La siembra de abonos verdes en arenas es una excelente manera de acumular materia orgánica y evitar la lixiviación de nutrientes (Kurennoi, 1985).

3. Aporte de arcilla: En suelos arenosos muy pobres se puede añadir arcilla (en forma de franco). Esto mejora su capacidad de absorción. Sin embargo, es un proceso muy laborioso.

4. Aplicación fraccionada de fertilizantes: En suelos arenosos, los fertilizantes no se aplican de una sola vez, sino fraccionadamente, en pequeñas dosis, para que no se lixivien más rápido de lo que el árbol puede utilizarlos.

Particularidades de suelos problemáticos

Hay suelos que son extremadamente difíciles o imposibles de mejorar.

  • Suelos encharcados y turbosos: Estas áreas no son aptas para el ciruelo sin una mejora radical (drenaje). El alto nivel freático y la falta de oxígeno seguramente matarán al árbol.
  • Suelos muy salinos (solonetz): Se caracterizan por un alto contenido de sales de sodio. Esto hace que el suelo sea sin estructura, denso y perjudicial para la mayoría de las plantas, incluido el ciruelo. Corregir estos suelos es un proceso complejo que requiere enyesado y lavado, y a menudo no es rentable (Westwood, 1993). En esa parcela, es mejor evitar plantar ciruelos.
  • Suelos con alto contenido de cal activa: Incluso con un pH normal, la gran cantidad de cal libre bloquea la absorción de hierro. El problema es difícil de resolver. En este caso, la opción es utilizar patrones especiales o plantar en contenedor (Agustí, 2010).

Conclusión: La mejora del suelo es una inversión a largo plazo en la salud y productividad de su ciruelo. La aplicación regular de materia orgánica (compost, humus, abonos verdes) es una forma universal y más fiable de hacer que incluso un suelo imperfecto sea apto para el cultivo.

5. Preparación del sitio para la plantación

Una vez elegido el lugar, mejorado el suelo y corregida la acidez, llega la etapa más crítica: la preparación directa del terreno y de los hoyos de plantación. La minuciosidad con que realice estos trabajos determinará la rapidez y el éxito del arraigo del plantón, su entrada en producción y su longevidad.

Limpieza del terreno: empezar con una página en blanco

El primer paso es preparar el propio sitio. Lo mejor es comenzar estos trabajos 1-3 años antes de la plantación, para que el suelo tenga tiempo de asentarse y recuperar su estructura (Martin, 2019).

1. Eliminación de malas hierbas: Es especialmente importante deshacerse de las malas hierbas perennes rizomatosas y de las que se propagan por raíces (grama, cardo, correhuela, pasto bermuda) (Kurennoi, 1985; Trunov, 2012). No solo competirán con el árbol joven por agua y nutrientes, sino que también pueden servir de refugio para plagas.

Métodos de control: La mejor manera es una excavación profunda con eliminación cuidadosa de las raíces. El uso de herbicidas (por ejemplo, preparados a base de glifosato) es eficaz, pero deben utilizarse estrictamente según las instrucciones, varias semanas antes de la plantación (Westwood, 1993).

2. Eliminación de restos vegetales: Retire del sitio todos los restos de cultivos anteriores, ramas, piedras. Esto reducirá el riesgo de enfermedades y facilitará la posterior labranza.

3. Consideraciones sobre la rotación de cultivos: No se debe plantar ciruelo en un lugar donde antes crecieran otros frutales de hueso (cerezo, albaricoque, melocotonero) o de pepita (manzano, peral) (Kurennoi, 1985; Potapov, 2000). Esto se debe al fenómeno del "cansancio del suelo": acumulación en el suelo de enfermedades específicas, plagas y sustancias tóxicas liberadas por las raíces.

Recomendación: Los mejores antecesores son las gramíneas perennes, los cereales, los cultivos en hileras o el barbecho. El descanso del suelo debe ser de al menos 2-3 años.

Labranza profunda (de plantación): preparar una base profunda

Esta etapa es una de las más importantes. Las raíces del ciruelo pueden penetrar hasta 1,5-2 metros o más, pero la mayor parte de las raíces absorbentes se encuentra en la capa de hasta 60-80 cm (Agustí, 2010; Westwood, 1993). Para crear condiciones confortables, es necesario realizar una labranza profunda.

1. Aireación profunda o arado: Idealmente, antes de establecer el huerto, se realiza un arado profundo (de subsuelo) a una profundidad de 40-60 cm (Kurennoi, 1985; Trunov, 2012). Esto destruye las capas compactadas (suela de arado), mejora la permeabilidad al agua y la aireación, y crea una capa suelta y potente para el desarrollo de las raíces.

2. Aplicación de fertilizantes: El arado profundo se realiza simultáneamente con la aplicación de fertilizantes orgánicos y minerales (estiércol bien descompuesto, compost, fertilizantes fosfóricos y potásicos), para que queden en la zona de las futuras raíces principales y estén disponibles para el árbol en los primeros años de vida (Kurennoi, 1985; Trunov, 2012).

3. Qué hacer en una parcela pequeña: Si no tiene la posibilidad de realizar un arado profundo, no es grave. Es necesario cavar cuidadosamente el terreno hasta la profundidad de dos palas (unos 40-50 cm), especialmente la zona del futuro hoyo de plantación. El objetivo principal es aflojar el suelo a una profundidad de al menos 40-50 cm.

Diseño del huerto: crear orden

Si va a plantar varios ciruelos o a establecer un huerto, debe planificar la disposición de los árboles. Esto les proporcionará suficiente superficie de alimentación y luz durante muchos años.

1. Distancia entre árboles: Los esquemas de plantación dependen del tipo de patrón (vigor del árbol) y de la variedad.

  • Para ciruelos vigorosos sobre patrones de semilla, la distancia entre árboles en la hilera debe ser de 4-5 metros, y entre hileras de 5-6 metros (Kurennoi, 1985; Trunov, 2012).
  • Para patrones de bajo vigor y semienanos (por ejemplo, St. Julien A, Myrobalan), la distancia puede reducirse a 3-4 metros en la hilera y 4-5 metros entre hileras (Hessayon, 1993; Gull, 2023).

2. Orientación de las hileras: En la zona media y regiones del norte, las hileras de ciruelos se disponen mejor en dirección norte-sur para maximizar el aprovechamiento de la luz solar (Potapov, 2000). En pendientes, las hileras siempre se colocan a través de la pendiente para evitar la erosión y retener la humedad (Kurennoi, 1985).

Preparación de los hoyos de plantación

El hoyo de plantación debe prepararse con antelación, de 2 a 4 semanas antes de la plantación, para que el suelo tenga tiempo de asentarse.

1. Tamaño del hoyo: El tamaño estándar para un hoyo de ciruelo es de 60-70 cm de profundidad y 80-100 cm de diámetro (Tarasov, 1981; Trunov, 2012). Cuanto mejor preparado esté el hoyo, mejor arraigará el plantón.

2. Relleno del hoyo: Este es un punto clave. ¡El hoyo no debe estar vacío!

  • La capa fértil superior del suelo (que se aparta al cavar) se mezcla con 1-2 cubos de estiércol bien descompuesto o compost, 200-300 g de superfosfato y 50-100 g de fertilizantes potásicos (sulfato de potasio o kalimagnesia) (Tarasov, 1981; Trunov, 2012). Importante: No se deben aplicar fertilizantes nitrogenados en el hoyo de plantación; pueden quemar las raíces jóvenes.
  • En el fondo del hoyo: Coloque una capa de drenaje (ladrillo roto, grava, arcilla expandida) de 10-15 cm de espesor si el suelo es pesado y existe riesgo de estancamiento de agua.
  • Relleno del hoyo: Llene el hoyo hasta 2/3 de su capacidad con la mezcla fértil preparada, formando un pequeño montículo en el centro. Sobre este montículo colocará el plantón, extendiendo sus raíces a los lados.
  • Profundidad de plantación: El cuello de la raíz (el punto de transición de raíces a tronco) debe quedar 3-5 cm por encima del nivel del suelo después del asentamiento de la tierra (Tarasov, 1981; Potapov, 2000). La plantación profunda en suelos pesados es una de las principales causas de muerte del ciruelo (Agustí, 2010). En patrones enanos, el punto de injerto debe quedar entre 5 y 10 cm por encima del nivel del suelo (Potapov, 2000).

3. Colocación de una estaca: Inmediatamente se coloca en el hoyo una estaca de madera resistente de aproximadamente 1,5 m de altura para atar el árbol joven y protegerlo del viento.

Referencias

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