Regar
1. Necesidades hídricas del manzano
El agua es la base de la vida del manzano. Sin ella, la fotosíntesis, el transporte de nutrientes y el crecimiento celular son imposibles. El árbol consume enormes cantidades de humedad: durante el período vegetativo, un huerto adulto en producción utiliza de 3.000 a 6.000 metros cúbicos de agua por hectárea (Potapov y otros, 2000). Pero lo fundamental no es solo proporcionar agua, sino hacerlo en el momento adecuado y en la cantidad correcta. Analicemos tres factores clave que determinan las necesidades hídricas del manzano.
Edad del árbol
Las necesidades de agua cambian a medida que el manzano envejece.
Árboles jóvenes (hasta 3–5 años). El sistema radicular de la plántula apenas se está formando; es aún débil y no puede extraer humedad de las capas profundas del suelo. Por lo tanto, los árboles jóvenes son especialmente sensibles a la falta de agua en el horizonte superior, donde se encuentran sus raíces (Choudhary y Mehta, 2003). En los primeros años después de la plantación, es fundamental mantener el suelo húmedo, pero no encharcado.
Árboles en producción. Un árbol maduro posee un sistema radicular potente que penetra hasta 1,5–2 metros de profundidad y abarca un diámetro superior a la proyección de la copa (Westwood, 1993). Este árbol puede extraer humedad de grandes volúmenes de suelo y tolera mejor una sequía breve que uno joven. Sin embargo, es precisamente durante el período de fructificación cuando el árbol consume la máxima cantidad de agua —para el crecimiento de los frutos, las hojas y los brotes.
Patrón etario: el volumen de agua consumida aumenta cada año. Si un huerto joven gasta unos 3.500 m³/ha por temporada, en plena fructificación esa cifra alcanza los 5.500 m³/ha o más (Potapov y otros, 2000).
Fases de desarrollo
El manzano tiene varios períodos críticos en los que la falta de humedad causa el mayor daño a la cosecha. Los árboles necesitan agua durante toda la temporada de crecimiento, pero hay tres etapas clave en las que el riego es especialmente importante.
1. Período de crecimiento activo de brotes y floración (mayo – junio). En esta época, el árbol despierta después del invierno, las yemas se abren, crecen hojas y brotes, y luego comienzan la floración y el cuajado de frutos. Si falta humedad, las flores y los ovarios caen en masa, y la futura cosecha se reduce drásticamente (Mandal y otros, 2021). Durante este período, las raíces trabajan activamente para suministrar agua y nutrientes a la parte aérea.
2. Período de crecimiento de los frutos (junio – julio). Esta es la etapa más crítica. Los frutos aumentan de tamaño activamente y necesitan un aporte constante de agua. Si el árbol sufre estrés por sequía en este momento, los frutos se vuelven más pequeños, pierden jugosidad y sabor (Phillips, 2005). En tiempo caluroso, la falta de agua puede detener el crecimiento de los frutos.
3. Período otoñal. Después de la cosecha, el árbol continúa el crecimiento de las raíces y la formación de yemas florales para la cosecha del año siguiente. En esta época se necesita humedad para la acumulación de nutrientes y la preparación para el invierno (Westwood, 1993).
Importante: durante la floración y el cuajado, el manzano es más sensible al estrés hídrico. Incluso una sequía breve en este momento puede reducir significativamente la cosecha (Agustí, 2010).
Condiciones climáticas
Las necesidades de agua del manzano varían mucho según la región.
- En regiones áridas (zonas esteparias y semiáridas, Mediterráneo) es prácticamente imposible obtener una buena cosecha sin riego regular. Los árboles necesitan irrigación durante todo el período vegetativo.
- En regiones con precipitaciones suficientes (estepa forestal, algunas zonas no chernozem), el riego actúa como un seguro contra sequías breves, especialmente en los meses de verano. Sin embargo, incluso allí los períodos críticos requieren humedad adicional.
- En regiones con clima cálido y seco (áreas del sur) la intensidad del riego debe ser mayor debido a la alta evaporación y transpiración (Crivastava y Malhotra, 2020).
Referencia universal: el manzano necesita alrededor de 500–600 mm de precipitaciones o agua de riego durante la temporada de crecimiento (Colavita y otros, 2021). Sin embargo, esta cifra depende en gran medida de la variedad, el patrón, el tipo de suelo y la edad del árbol. Por ejemplo, los árboles sobre patrones enanizantes con raíces superficiales necesitan riegos más frecuentes que los árboles vigorosos sobre patrones de semilla (Potapov y otros, 2000).
Consejo para el horticultor: observe los árboles. Si las hojas pierden turgencia (se marchitan) en las horas calurosas del mediodía y se recuperan por la mañana, es una señal de que el árbol necesita agua. Si las hojas no se recuperan, el estrés ya es grave.
2. Cuándo regar el manzano
El momento adecuado para el riego es quizás más importante que la cantidad. Un riego oportuno en un período crítico aporta más beneficios que varios riegos inútiles en otros momentos. Veamos cuándo el manzano necesita agua y cuándo el riego puede ser perjudicial.
Riego de árboles jóvenes (primeros 3–5 años después de la plantación)
Las plántulas jóvenes con un sistema radicular poco desarrollado necesitan riegos regulares y frecuentes durante toda la temporada de crecimiento.
Primer año. Inmediatamente después de la plantación, se riega abundantemente —20–25 litros por planta (Agustí, 2010). Durante los primeros 30–50 días después de la plantación, mientras las raíces se establecen, se riega aproximadamente una vez por semana, manteniendo el suelo húmedo hasta la profundidad de las raíces (30–50 cm).
Los siguientes 2–4 años. Los árboles jóvenes se riegan al menos una vez cada 7–10 días en tiempo seco. Si hace calor y no llueve, se reduce el intervalo a 5–7 días. La pauta principal es la humedad del suelo en la zona de las raíces.
Particularidad: en los árboles jóvenes, el sistema radicular es superficial (especialmente en patrones enanizantes), por lo que sufren más rápidamente por el secado de la capa superior del suelo (Choudhary y Mehta, 2003). No permita que el suelo se seque a más de 10–15 cm de profundidad durante el primer año.
Riego de árboles en producción
Un árbol adulto con un sistema radicular potente es más resistente a la sequía, pero sus necesidades de agua también son mayores. En los meses calurosos, un árbol puede consumir hasta 50–70 litros de agua al día (Potapov y otros, 2000).
Para los árboles en producción, los períodos críticos son decisivos: momentos en los que la falta de humedad causa el mayor daño.
Períodos críticos para el riego
Período de floración y cuajado de frutos (finales de abril – mayo)
En este momento se forma la cosecha. Si al árbol le falta humedad, las flores y los jóvenes ovarios caen en masa. La falta de agua en este período es prácticamente imposible de compensar después: la cosecha se pierde para siempre (Mandal y otros, 2021).
Por qué ocurre: los ovarios que sufren falta de agua producen más ácido abscísico, lo que desencadena el mecanismo de separación del fruto de la rama.
Regla: si la primavera es seca, asegúrese de regar el manzano antes de la floración y, si es necesario, inmediatamente después.
Período de crecimiento activo de brotes (mayo – junio)
Simultáneamente con la floración y el cuajado, el manzano aumenta su masa foliar. Los brotes y hojas jóvenes consumen mucha agua y, si falta, el crecimiento se ralentiza. Esto afecta no solo a la cosecha actual, sino también a la formación de yemas florales para el año siguiente (Westwood, 1993).
Período de crecimiento y engorde de los frutos (junio – agosto)
El período más importante para el riego. Los frutos crecen activamente, acumulan azúcares y jugos. Sin suficiente humedad, se vuelven pequeños, duros y pierden sabor. El riego en julio es especialmente crítico, cuando hace más calor.
En algunas fuentes, este período se denomina "de llenado": idealmente, el suelo no debe secarse a más de 30–40 cm de profundidad en esta época (Agustí, 2010).
Período después de la cosecha (septiembre – octubre)
El riego después de la recolección de las manzanas a menudo se subestima, pero es importante. En esta época, las raíces crecen activamente, se acumulan nutrientes en las hojas para el invierno y se forman las yemas florales del año siguiente (Westwood, 1993).
Cuándo regar: si el otoño es seco, después de la cosecha se necesita un riego abundante de carga de humedad (preinvernal) —suficiente para mojar el suelo hasta 1–1,5 metros de profundidad. Esto ayuda al árbol a pasar mejor el invierno y a prepararse para el despertar primaveral.
Importante: el riego de carga de humedad no es necesario en regiones con otoños lluviosos. Su objetivo es saturar el suelo de humedad antes de la congelación (Phillips, 2005).
Cuándo no regar
- En períodos de lluvia: el exceso de humedad es tan perjudicial como la falta. El suelo encharcado desplaza el aire, las raíces se asfixian y se desarrollan enfermedades fúngicas, especialmente podredumbres radiculares (Phytophthora y otras) (Buckingham, 2010).
- En las horas más calurosas del día (12:00–16:00): si el agua cae sobre las hojas, actúa como una lupa, intensificando las quemaduras solares. Además, gran parte del agua se evapora sin llegar a las raíces. Riegue por la mañana o por la tarde.
- Inmediatamente antes de las heladas: el suelo húmedo se congela más profundamente, lo que puede dañar las raíces.
Cómo determinar si el manzano necesita riego
El método más sencillo y fiable es evaluar la humedad del suelo.
1. Inspección visual: hojas marchitas en un día caluroso indican estrés hídrico. Si por la mañana las hojas no han recuperado su turgencia, el estrés es grave.
2. Prueba con una vara o sonda: introduzca una varilla metálica o un palo de madera en el suelo. Si penetra fácilmente hasta 30–40 cm, hay suficiente humedad. Si penetra con dificultad o sale seco, es hora de regar.
3. Método del terrón: tome un puñado de tierra de la zona de las raíces (20–30 cm de profundidad) y apriete en la palma. Si:
- la tierra se desmenuza — hay poca humedad, necesita riego;
- mantiene la forma de terrón pero no mancha las manos — la humedad es normal;
- el terrón es pegajoso y mancha — hay exceso de humedad, posponga el riego.
Particularidades regionales
- Regiones meridionales y áridas (Mediterráneo, estepas): el riego es obligatorio durante toda la temporada de crecimiento. Los períodos críticos requieren especial atención: aquí un solo riego perdido en julio puede costar la mitad de la cosecha.
- Clima templado con precipitaciones suficientes: el riego es necesario principalmente en los períodos críticos. En años lluviosos se puede reducir el volumen de riego.
- Regiones con inviernos fríos (noroeste, Siberia): el riego de carga de humedad es especialmente importante para proteger las raíces de la congelación.
Guía rápida de plazos
| Período | Acción |
|---|---|
| Primavera (antes de la floración) | Riego abundante si el invierno tuvo poca nieve y la primavera es seca. |
| Floración | Evitar el riego durante la floración si es posible, pero humedecer el suelo antes y después. |
| Mayo – junio | Riego regular para el crecimiento de brotes y ovarios. |
| Julio – agosto | Riego más intensivo — los frutos se están llenando. |
| Septiembre (después de la cosecha) | Riego de carga de humedad si el otoño es seco. |
| Invierno | No se necesita riego. |
En la siguiente parte: cuánta agua necesita el manzano, cómo calcular la dosis de riego y cómo comprobar la profundidad de humedecimiento.
3. Cuánto regar el manzano
Uno de los errores más frecuentes entre los horticultores es regar "a ojo". El árbol o no recibe suficiente agua, o el agua se desperdicia empapando capas inútiles. En este capítulo veremos cómo calcular la cantidad necesaria de agua, a qué profundidad aplicarla y cómo comprobar si el árbol ha recibido la humedad suficiente.
Dosis de riego para el manzano
La cantidad de agua depende de la edad del árbol, el tipo de suelo y el clima. Aquí ofrecemos unas pautas básicas para la zona templada y el clima moderado.
Árboles jóvenes (hasta 5 años)
Primer año después de la plantación. Inmediatamente después de plantar —20–30 litros por árbol (Agustí, 2010). Durante la primera temporada, se riega aproximadamente una vez por semana, aplicando 20–30 litros. En tiempo caluroso, se puede aumentar la dosis a 40–50 litros y reducir el intervalo a 5–7 días.
2–4 años. 30–50 litros por árbol en cada riego. Frecuencia: aproximadamente una vez cada 7–10 días; en tiempo caluroso y seco, con más frecuencia.
Dosis mensual: para un árbol joven en un mes seco, pueden ser necesarios entre 100 y 200 litros de agua, según el tiempo y el suelo.
Árboles en producción
Aquí las dosis son mucho mayores. Un manzano maduro consume de 3.000 a 6.000 litros por árbol durante la temporada (Westwood, 1993). En un solo riego, un árbol adulto necesita 50–100 litros, y en veranos calurosos, hasta 150–200 litros.
Dosis orientativas para un manzano adulto:
| Período | Volumen por árbol | Frecuencia |
|---|---|---|
| Principios de primavera (antes de la floración) | 50–80 l | 1 vez |
| Floración y cuajado | 60–100 l | 1–2 veces durante el período si no llueve |
| Crecimiento de frutos (junio–julio) | 80–150 l | 1 vez cada 7–10 días en calor |
| Agosto | 60–100 l | Según necesidad |
| Riego de carga de humedad (otoño) | 150–200 l | 1 vez |
Importante: estas cifras no son dogmas. Ajuste según el tiempo y el estado del suelo. Si llueve, reduzca o suspenda el riego.
Factores que influyen en la dosis de riego
El volumen de agua que se debe dar al árbol depende de varios factores.
1. Tipo de suelo.
- Suelos arenosos y franco-arenosos retienen mal el agua. La humedad se filtra en profundidad o se evapora. En estos casos, los riegos deben ser más frecuentes (cada 5–7 días), pero con dosis más pequeñas para que el agua no se pierda por debajo de las raíces.
- Suelos francos y arcillosos retienen bien la humedad, pero la absorben lentamente. Riegos menos frecuentes (1 vez cada 10–14 días), pero más abundantes, para empapar toda la capa radicular (Westwood, 1993).
- Chernozems y suelos cultivados tienen buena capacidad de retención; se pueden seguir las dosis medias.
2. Clima y tiempo. En tiempo caluroso y ventoso, la evaporación es mayor —aumente la dosis. En tiempo nublado y húmedo, redúzcala.
3. Edad y tamaño del árbol. Cuanto más grande es el árbol, más agua necesita. Oriéntese por la proyección de la copa: las raíces del manzano se extienden aproximadamente en la misma superficie que la copa (Choudhary y Mehta, 2003).
4. Patrón. Los árboles sobre patrones enanizantes tienen raíces superficiales y necesitan riegos más frecuentes que los vigorosos sobre patrones de semilla (Potapov y otros, 2000).
Profundidad de humedecimiento
Este es quizás el dato más importante que debe conocer al regar. El agua debe llegar a la mayor parte de las raíces, no quedarse en la superficie.
Árboles jóvenes (primeros 2–3 años): las raíces se encuentran a 30–50 cm de profundidad. El riego debe humedecer el suelo precisamente hasta esa profundidad.
Árboles adultos en producción: la mayor parte de las raíces se halla entre 40 y 80 cm de profundidad, y algunas raíces pueden alcanzar 1,5–2 metros (Westwood, 1993). Al regar, debe humedecer el suelo hasta 60–80 cm.
Por qué es importante: si riega superficialmente, mojando solo los primeros 10–15 cm, las raíces no reciben humedad y el árbol desarrolla un sistema radicular superficial. En caso de sequía, esas raíces se secan primero y el árbol sufre (Phillips, 2005).
Consejo práctico: para un manzano adulto, la profundidad de humedecimiento debe ser de al menos 50–60 cm. Para ello se necesita un riego abundante, no frecuente. Es mejor verter 100 litros de una vez que 10 litros cada día.
Cómo comprobar la humedad del suelo
No se fíe del "ojo". Existen varios métodos sencillos y fiables para verificar si el suelo tiene suficiente humedad.
1. Método del terrón (el más sencillo).
Tome un puñado de tierra de 20–30 cm de profundidad y apriételo en la palma:
- La tierra se desmenuza — hay poca humedad, necesita riego.
- La tierra mantiene la forma de terrón, pero no mancha las manos — la humedad es suficiente.
- El terrón es pegajoso, mancha — exceso de humedad, posponga el riego.
2. Método con una vara o sonda.
Introduzca en el suelo una varilla metálica o un palo de madera hasta 50–60 cm de profundidad.
- La varilla entra fácilmente — el suelo está húmedo.
- La varilla entra con dificultad o sale seca — es hora de regar.
3. Medidor de humedad (tensiómetro o medidor electrónico).
Herramienta profesional disponible en tiendas de jardinería. Ofrece lecturas precisas de humedad a diferentes profundidades. Es especialmente útil para quienes cultivan muchos árboles o desean automatizar el riego (Crivastava y Malhotra, 2020).
4. Observación del árbol.
Señales de falta de humedad:
- Las hojas pierden turgencia (se marchitan) en las horas calurosas del mediodía y no se recuperan por la mañana.
- Los brotes jóvenes son débiles y cortos.
- Los frutos se vuelven más pequeños y menos jugosos.
- Caída parcial de los ovarios (junto con otras causas).
Ejemplo de cálculo de riego
Supongamos que tiene un manzano adulto en suelo franco en la zona templada. Estamos en julio, hace calor y no llueve.
1. Dosis: 80–100 litros por árbol (véase la tabla anterior).
2. Cómo regar: no vierta todo de una vez; divídalo en 2–3 aplicaciones con intervalos de 30–60 minutos para que el agua se infiltre y no se escurra por la superficie.
3. Profundidad: compruebe con una varilla al cabo de unas horas. El suelo debe estar húmedo al menos hasta 50 cm.
4. Frecuencia: repita este riego a los 7–10 días si no llueve.
Nota: si tiene varios árboles, utilice un calculador de riego o simplemente recuerde cuántos cubos ha vertido en cada uno. Un cubo estándar son 10–12 litros. Para un manzano adulto —8–10 cubos por riego completo.
Riego de carga de humedad: una dosis especial
El riego otoñal que satura el suelo de humedad para el invierno merece una atención especial. Su objetivo es humedecer toda la capa radicular hasta 1–1,5 metros de profundidad.
Dosis: 150–200 litros por árbol adulto, según el suelo y la humedad del otoño (Phillips, 2005).
Cuándo realizarlo: después de la caída de las hojas, antes de que lleguen las heladas persistentes, cuando la temperatura del suelo esté aún por encima de +5 °C (Agustí, 2010).
Para qué: el suelo húmedo se congela más lentamente y no tan profundamente como el suelo seco. Además, en primavera el árbol podrá utilizar esta humedad para iniciar el crecimiento, incluso antes de reanudar el riego.
Particularidades regionales
- Regiones áridas (sur, Mediterráneo): las dosis de riego son mayores y los intervalos más cortos. Aquí pueden ser necesarios 2–3 riegos por semana en pleno calor.
- Clima templado con lluvias frecuentes: se pueden reducir los volúmenes, especialmente en años lluviosos. Ajústese a las precipitaciones.
- Suelos arenosos: aumente la frecuencia de riego, pero reduzca la dosis por aplicación para que el agua no se pierda en profundidad.
- Suelos arcillosos y pesados: aumente la dosis por aplicación, pero riegue con menos frecuencia para que el suelo se seque entre riegos y no se encharque.
Resumen rápido de dosis de riego
| Tipo de árbol | Dosis por riego | Profundidad de humedecimiento |
|---|---|---|
| Plántula (1er año) | 20–30 l | 30–40 cm |
| Árbol joven (2–4 años) | 30–50 l | 40–50 cm |
| Manzano adulto | 60–150 l | 50–80 cm |
| Riego de carga de humedad | 150–200 l | 100–150 cm |
En la siguiente parte: métodos de riego del manzano —cómo elegir entre el riego por cuenco, el riego por goteo y el aspersión, y cuál se adapta mejor a sus necesidades.
4. Métodos de riego del manzano
El método de riego determina no solo la cantidad de agua que recibe el árbol, sino también la eficacia con que se utiliza. Con el mismo volumen de agua, se puede regar el árbol o perder la mayor parte por evaporación y escorrentía. Veamos cuatro métodos principales de riego del manzano, sus ventajas, inconvenientes y condiciones de uso.
1. Riego por cuenco (en hoyo)
Es el método más tradicional y accesible, adecuado para cualquier horticultor, independientemente de su presupuesto y equipamiento técnico.
En qué consiste
Se forma un cuenco alrededor del tronco —una depresión poco profunda con un diámetro aproximado al de la copa del árbol (o ligeramente menor). El agua se vierte lentamente en este hoyo y se infiltra en la zona de raíces activas.
Cómo hacerlo:
- Diámetro del cuenco —aproximadamente 1–1,5 metros para un árbol adulto, más pequeño para uno joven.
- Profundidad —10–15 cm.
- Los bordes (caballones de tierra) retienen el agua y evitan que se extienda.
- Al regar, vierta el volumen calculado en el cuenco, dejando que se infiltre gradualmente.
Ventajas
- Bajo coste —no requiere equipos especiales.
- Sencillez —comprensible para cualquier horticultor.
- Control del volumen —sabe exactamente cuánta agua ha aplicado.
- Eficacia —el agua llega directamente a las raíces, con pérdidas mínimas por evaporación (Phillips, 2005).
Inconvenientes
- Requiere mucha mano de obra —para huertos grandes no es práctico.
- Riesgo de encharcamiento —si el hoyo es profundo y el agua se estanca, el cuello de la raíz puede pudrirse (especialmente en suelos pesados).
- Formación de costra en el suelo —después del riego, la superficie se compacta y necesita ser escarificada (véase el capítulo sobre conservación de la humedad).
Cuándo utilizarlo
- Para plántulas jóvenes en los primeros 2–3 años.
- En parcelas pequeñas —1–5 árboles.
- En regiones con suministro de agua irregular, cuando se necesita aprovechar al máximo un volumen limitado de agua.
Importante: el cuenco no debe hacerse justo junto al tronco —el cuello de la raíz debe permanecer seco. El cuenco debe empezar a 30–50 cm del tronco para evitar la podredumbre de la corteza (Agustí, 2010).
2. Riego por goteo
Es el método más moderno y eficaz para quienes estén dispuestos a invertir en un sistema. El riego por goteo ha ganado popularidad en todo el mundo por su ahorro de agua y su precisión (Rubio-Asensio y otros, 2020).
En qué consiste
El agua se suministra a través de un sistema de tuberías y goteros directamente a la zona radicular. Los goteros emiten agua lentamente (normalmente 2–10 litros por hora), proporcionando una humedad uniforme durante un largo período.
Componentes del sistema:
- Tubería principal (o manguera) colocada a lo largo de la hilera.
- Derivaciones con goteros que llegan a cada árbol.
- El sistema se conecta a una fuente de agua (depósito, pozo, red de suministro).
- Para la automatización se puede instalar un temporizador o un controlador.
Ventajas
- Ahorro de agua —las pérdidas por evaporación y escorrentía son mínimas (eficacia del 80–95 % según Colavita y otros, 2021).
- Humedad constante —el agua se suministra en pequeñas dosis, el suelo no se encharca ni se seca en exceso.
- Posibilidad de combinar con fertirrigación —aplicación de fertilizantes junto con el agua (Potapov y otros, 2000).
- Automatización —se puede programar un temporizador y el riego se realizará sin su intervención.
- Adecuado para terrenos irregulares —los goteros funcionan en pendientes y parcelas accidentadas.
Inconvenientes
- Coste de instalación elevado —requiere la compra de equipos.
- Necesidad de mantenimiento —los goteros pueden obstruirse, especialmente con agua dura.
- Sustitución y limpieza periódicas —los filtros y goteros necesitan mantenimiento (Buckingham, 2010).
Cuándo utilizarlo
- En parcelas grandes y huertos con muchos árboles.
- En regiones áridas, donde el ahorro de agua es fundamental.
- En el cultivo sobre patrones enanizantes con raíces superficiales —se benefician de una humedad constante y uniforme (Mandal y otros, 2021).
- Para aplicar fertilizantes disueltos directamente a las raíces.
Consejo práctico: si tiene 5–10 árboles, puede utilizar un sistema de goteo económico con una manguera de jardín normal con agujeros caseros o adquirir un kit ya preparado en una tienda de jardinería.
3. Riego por aspersión
Método en el que el agua se pulveriza sobre o bajo la copa, simulando la lluvia. Se utiliza tanto en horticultura amateur como profesional.
En qué consiste
Se instalan aspersores sobre los árboles o a la altura de las ramas inferiores. El agua se suministra a presión y se pulveriza en forma de gotas finas, humedeciendo el suelo, la copa y los cuencos.
Variantes:
- Aspersión sobre la copa —el agua cae sobre las hojas y escurre, refrescando la copa en tiempo caluroso.
- Aspersión bajo la copa —el agua se aplica a nivel del suelo, sin mojar hojas ni frutos, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas (Agustí, 2010).
Ventajas
- Versatilidad —adecuada para diferentes tipos de suelo y relieve.
- Enfriamiento en calor —la aspersión sobre la copa protege del sobrecalentamiento y de las quemaduras solares en los frutos.
- Limpia el polvo y los plagas —reduce parcialmente la población de algunos insectos.
- Puede utilizarse para protección contra heladas —la aspersión durante las heladas crea una costra de hielo que protege las flores (Westwood, 1993).
Inconvenientes
- Grandes pérdidas de agua por evaporación —una parte significativa no llega a las raíces (eficacia del 60–80 %).
- Riesgo de enfermedades fúngicas —las hojas y frutos húmedos favorecen el desarrollo de sarna, oidio y otras infecciones (Buckingham, 2010).
- Encharcamiento de los frutos —puede deteriorar su conservación y aspecto comercial.
- Dependencia del viento —el viento fuerte desvía las gotas y altera la uniformidad del riego.
Cuándo utilizarlo
- En climas áridos con baja humedad del aire —las enfermedades fúngicas son menos peligrosas.
- Para protección contra heladas —por ejemplo, en regiones con heladas tardías de primavera.
- En grandes superficies con relieve uniforme —si se acepta un mayor consumo de agua.
- En huertos jóvenes, donde es importante humedecer y refrescar la copa al mismo tiempo.
Importante: al regar por aspersión, hágalo por la mañana para que las hojas se sequen antes del anochecer. El riego vespertino que deja las hojas húmedas durante la noche aumenta el riesgo de enfermedades (Phillips, 2005).
4. Riego subsuperficial (enterrado)
El método más tecnológico, pero también el más costoso. El agua se suministra directamente a la capa radicular a través de tuberías subterráneas o mangueras porosas. Es poco frecuente en la horticultura amateur, pero merece ser mencionado.
En qué consiste
A 30–50 cm de profundidad se colocan tuberías perforadas o mangueras porosas. El agua fluye lentamente y se filtra directamente a las raíces, sin pasar por la capa superficial.
Instalación:
- El sistema se instala durante la preparación del terreno o después de la plantación.
- Se utilizan tuberías especiales (por ejemplo, de material poroso) o mangueras normales con pequeños orificios.
- El agua se suministra a baja presión.
Ventajas
- Eficacia máxima —prácticamente toda el agua llega a las raíces (eficacia de hasta el 95 %).
- Evaporación mínima —el agua no entra en contacto con el aire.
- No se forma costra superficial —la superficie permanece suelta.
- Posibilidad de combinar con fertirrigación (Crivastava y Malhotra, 2020).
Inconvenientes
- Complejidad de instalación —requiere una preparación importante, a menudo con maquinaria especializada.
- Riesgo de obstrucción —los orificios de las tuberías pueden taponarse con raíces o partículas de suelo.
- Dificultad de reparación —si el sistema falla, es difícil localizar la avería bajo tierra.
Cuándo utilizarlo
- En huertos profesionales con muchos árboles.
- En regiones áridas con agua cara.
- En terrenos en pendiente, donde el riego superficial provoca erosión.
- Para variedades especialmente valiosas o en agricultura intensiva.
Comparación de métodos de riego
| Método | Eficacia | Complejidad | Coste | Adecuado para |
|---|---|---|---|---|
| Cuenco | Alta | Baja | Bajo | Huertos pequeños, principiantes |
| Goteo | Muy alta (80–95 %) | Media | Medio/alto | Parcelas grandes, zonas áridas |
| Aspersión | Media (60–80 %) | Media | Medio | Zonas húmedas, protección contra heladas |
| Subsuperficial | Máxima (90–95 %) | Alta | Alto | Huertos profesionales, pendientes |
Cómo elegir el método de riego
1. Por presupuesto. Si los recursos son limitados, comience con el cuenco. Es gratuito y eficaz. Si dispone de fondos para equipos, el riego por goteo se amortiza por el ahorro de agua y la reducción de mano de obra.
2. Por tamaño de la parcela. Para 2–5 árboles es suficiente el cuenco. Para 20 o más árboles, se recomienda encarecidamente el riego por goteo o, al menos, un sistema de aspersores.
3. Por clima. En regiones cálidas y secas, el goteo es ventajoso (ahorra agua). En climas fríos o húmedos, la aspersión puede ser desaconsejable por las enfermedades fúngicas.
4. Por tipo de suelo. En suelos arenosos funciona mejor el goteo (dosis frecuentes y pequeñas). En suelos arcillosos, el cuenco con riegos poco frecuentes pero abundantes.
5. Por posibilidad de automatización. El goteo se automatiza fácilmente con temporizadores, lo que es práctico para quienes no pueden estar siempre en la parcela (Phillips, 2005).
Consejo universal
Para la mayoría de los horticultores aficionados, la elección óptima es una combinación:
- Árboles jóvenes —cuenco.
- Árboles adultos —riego por goteo o riegos profundos en cuenco.
- Para protección contra heladas, si es necesario —aspersión.
En la siguiente parte: cómo conservar la humedad en el suelo —acolchado, escarificado y lucha contra la evaporación.
5. Conservación de la humedad en el suelo
Ha aplicado agua y, al parecer, el trabajo está hecho. Sin embargo, una parte significativa de la humedad puede perderse de forma irreversible: se evapora desde la superficie, se filtra a capas profundas o es interceptada por las malas hierbas. La tarea del horticultor no es solo regar el árbol, sino también retener el agua en la capa radicular el mayor tiempo posible.
En este capítulo se presentan técnicas sencillas y eficaces que le ayudarán a reducir los riegos entre un 20 y un 50 % sin perjudicar al árbol.
1. Acolchado (mulching)
Es el método más eficaz para conservar la humedad. El acolchado —una capa de material orgánico o inorgánico sobre la superficie del suelo— actúa como una manta protectora que reduce la evaporación, suprime las malas hierbas y mejora la estructura del suelo.
Acolchado orgánico
Qué utilizar:
- Compost maduro, estiércol bien descompuesto.
- Paja, heno, hierba cortada (sin semillas de malas hierbas).
- Serrín, virutas, corteza triturada (preferiblemente añejas, no frescas).
- Hojarasca, turba.
- Acículas de pino (para suelos ácidos).
Cómo acolchar correctamente:
- Espesor de la capa —5–10 cm. Más fino no protege de la evaporación; más grueso puede provocar encharcamiento y pudrición del cuello de la raíz (Buckingham, 2010).
- El acolchado se coloca sin tocar el tronco, dejando 10–15 cm de separación del cuello de la raíz. Esto evita la pudrición de la corteza y el desarrollo de enfermedades fúngicas.
- Se acolcha el cuenco hasta aproximadamente el diámetro de la copa.
Por qué funciona: el acolchado aísla la superficie del suelo de la radiación solar directa y del viento. La evaporación se reduce de 2 a 3 veces, y el suelo se mantiene húmedo y suelto (Phillips, 2005).
Acolchado inorgánico
Qué utilizar:
- Película de polietileno negro (resistente, estabilizada contra los rayos UV).
- Agrotextil (spunbond, lutrasil) —material permeable al aire y al agua.
- Grava, guijarros finos, arcilla expandida (menos comunes).
Características:
- La película negra suprime eficazmente las malas hierbas y conserva la humedad, pero puede recalentar el suelo en climas cálidos.
- El agrotextil deja pasar el aire y el agua, pero protege peor contra la evaporación que la película.
- El acolchado inorgánico no enriquece el suelo con materia orgánica, pero dura más tiempo (Westwood, 1993).
Ventajas del acolchado
- Conserva la humedad del suelo.
- Suprime el crecimiento de malas hierbas (compiten con el árbol por agua y nutrientes).
- Mejora la estructura del suelo (el acolchado orgánico se convierte en humus al descomponerse).
- Reduce las oscilaciones térmicas en la superficie del suelo (refresca en verano, protege las raíces de las heladas en invierno).
- Evita la formación de costra.
Inconvenientes y precauciones
- El acolchado orgánico puede atraer roedores (ratones y topillos). En otoño, es mejor alejarlo del tronco y dejar una zona limpia de 20–30 cm alrededor de la base (Agustí, 2010).
- El serrín y la corteza frescos pueden "fijar" nitrógeno durante su descomposición —utilice solo materiales añejos o compense con fertilización nitrogenada.
- Una capa gruesa de acolchado puede favorecer el encharcamiento en suelos arcillosos pesados, especialmente en años lluviosos.
2. Escarificado y lucha contra la costra superficial
Después del riego o la lluvia, se forma en la superficie del suelo una costra densa. Esta obstruye los capilares por los que la humedad asciende desde el interior y, al mismo tiempo, impide la entrada de aire a las raíces.
"Riego seco"
Así llaman los horticultores al escarificado de la capa superficial del suelo sin aporte de agua. El escarificado rompe los capilares y la costra, y la humedad de las capas inferiores deja de evaporarse intensamente.
Cómo realizarlo:
- Escarificar a una profundidad de 5–8 cm.
- Hacerlo 1–2 días después del riego o la lluvia, cuando el suelo se haya secado ligeramente.
- Herramientas —azada, escardillo, cultivador manual.
- En árboles jóvenes, escarificar con más cuidado para no dañar las raíces superficiales.
Por qué funciona: los capilares del suelo actúan como una mecha, elevando el agua hacia la superficie. Al romperlos, se "desconecta" la evaporación de las capas profundas. El escarificado puede ahorrar hasta un riego al mes (Potapov y otros, 2000).
Cuándo no es necesario escarificar
- Con acolchado —el propio acolchado protege la superficie de la costra.
- Con riego por goteo —el agua se aplica localmente y no se forma costra.
3. Lucha contra las malas hierbas
Las malas hierbas son los principales competidores del manzano por la humedad. Sus raíces penetran en las capas superiores del suelo y absorben agua que podría haber sido para el árbol. Son especialmente peligrosas en períodos secos.
Qué hacer:
- Escarde regularmente los cuencos.
- Mantenga la zona alrededor del tronco (diámetro mínimo de 1–1,5 m) libre de malas hierbas.
- El acolchado es la mejor manera de evitar la aparición de malas hierbas.
- En parcelas grandes se pueden utilizar herbicidas (siempre siguiendo las instrucciones y con cuidado para no dañar el árbol).
Importante: a 10–20 cm de profundidad, las raíces de las malas hierbas pueden enredarse con las del manzano. Arrancar las malas hierbas grandes tirando de ellas daña las raíces del árbol. Es mejor cortarlas a ras de suelo con un escardillo o azada (Buckingham, 2010).
4. Laboreo adecuado del suelo
El cavado profundo del cuenco destruye el sistema radicular del manzano y aumenta la evaporación. Los cuencos solo deben labrarse superficialmente.
Normas básicas de laboreo:
- En el cuenco —escarificado a 5–8 cm de profundidad.
- En las calles —se admite laboreo hasta 15–20 cm.
- No utilice maquinaria pesada en los cuencos —compacta el suelo.
- Lo ideal es mantener la estructura natural del suelo sin cavar innecesariamente (Phillips, 2005).
5. Retención de nieve (para regiones con inviernos fríos)
El manto de nieve no solo protege las raíces de las heladas, sino que también sirve como fuente de humedad en primavera. El deshielo abundante satura el suelo de humedad hasta 1 metro de profundidad.
Cómo acumular nieve en el huerto:
- Coloque pantallas o barreras en el lado de sotavento del huerto.
- Deje la hierba cortada y las hojas durante el invierno —retienen la nieve.
- No pise la nieve alrededor de los árboles —una capa compacta absorbe peor el agua y se derrite más lentamente.
- Puede amontonar la nieve de las calles directamente en los cuencos.
Resultado: una buena retención de nieve puede sustituir 1–2 riegos primaverales en regiones áridas (Westwood, 1993).
6. Elección del lugar de plantación (factor a largo plazo)
La mejor manera de conservar la humedad es plantar el manzano en un lugar llano o con pendiente suave, con el nivel freático profundo (a no menos de 1,5–2 m).
- No plante en hondonadas —se acumula aire frío, el agua se estanca y las raíces sufren por encharcamiento.
- No plante en pendientes pronunciadas —el agua escurre rápidamente sin infiltrarse, especialmente con aspersión o lluvias intensas.
- La mejor opción: una ladera suave orientada al sur o suroeste, con buen drenaje y protegida de los vientos dominantes (Choudhary y Mehta, 2003).
Resumen rápido de técnicas de conservación de humedad
| Técnica | Acción | Efecto |
|---|---|---|
| Acolchado | Capa de 5–10 cm de orgánico o agrotextil | Reduce la evaporación en un 50–70 % |
| Escarificado | Escarificar 5–8 cm después del riego | Rompe capilares, "riego seco" |
| Control de malas hierbas | Eliminar en el cuenco | Reduce la competencia por el agua |
| Retención de nieve | Pantallas, montones, hierba dejada | Aporta reserva de humedad en primavera |
| Acolchado invernal | Capa de orgánico en invierno | Protege de heladas y evaporación |
| Agrotextil | Material de cobertura negro | Suprime malas hierbas y conserva humedad |
Particularidades regionales
- Regiones áridas (sur, estepas): el acolchado y el riego por goteo son obligatorios. Sin ellos, el agua se pierde demasiado rápido.
- Regiones con lluvias frecuentes: la tarea principal no es encharcar, sino proteger las raíces del exceso de agua. El acolchado ayuda a la estructura del suelo, pero la capa debe ser más fina (3–5 cm).
- Regiones frías (Siberia, Noroeste): la retención de nieve y el acolchado invernal protegen las raíces de la congelación y conservan la humedad para el crecimiento primaveral.
En la siguiente parte, final: errores típicos en el riego del manzano —cómo evitar los daños más comunes.
6. Errores típicos en el riego del manzano
Incluso con un conocimiento correcto de las necesidades hídricas del árbol, es fácil cometer errores que anulan todos los esfuerzos. Algunos son evidentes, otros son insidiosos y no se manifiestan de inmediato. En este capítulo analizaremos los fallos más frecuentes de los horticultores y explicaremos cómo evitarlos.
Error n.º 1: Riegos superficiales frecuentes
Qué ocurre: se riega poco pero a menudo —por ejemplo, cada tarde con una regadera o manguera, mojando solo la capa superior del suelo.
Por qué es perjudicial:
- Las raíces del manzano —especialmente en árboles adultos— se encuentran a 40–80 cm de profundidad o más (Westwood, 1993). El riego superficial no lleva el agua a la mayor parte de las raíces.
- El árbol se ve obligado a desarrollar raíces superficiales, que se secan con el calor y se congelan en invierno.
- La capa superior se seca rápidamente, dando la falsa impresión de que el árbol no recibe suficiente agua, aunque en profundidad haya humedad.
- En tiempo caluroso, gran parte del agua se evapora sin beneficio.
Cómo hacerlo bien:
- Riegue poco frecuentemente pero en abundancia. Es mejor verter 80–100 litros de una vez bajo un árbol adulto que 10 litros diez veces.
- El agua debe humedecer el suelo hasta al menos 50–60 cm de profundidad (Phillips, 2005).
- Compruebe la humedad en profundidad con una sonda o el método del terrón (véase el capítulo 3).
Recuerde: los riegos superficiales frecuentes son la principal causa de crecimiento débil y baja productividad entre los horticultores aficionados (Potapov y otros, 2000).
Error n.º 2: Encharcamiento (exceso de agua)
Qué ocurre: se riega con demasiada abundancia o demasiada frecuencia, especialmente en suelos arcillosos pesados. El agua se estanca en el cuenco, el suelo no se seca.
Por qué es perjudicial:
- El agua desplaza el aire del suelo. Las raíces se asfixian y dejan de absorber nutrientes.
- En condiciones anaeróbicas se desarrollan podredumbres radiculares (Phytophthora, Armillaria y otras) que pueden llevar al árbol a la muerte (Buckingham, 2010).
- Se altera el equilibrio de la nutrición mineral: el hierro y el manganeso se vuelven inaccesibles, apareciendo clorosis.
- Aumenta el riesgo de pudrición del cuello de la raíz, especialmente en árboles jóvenes y sobre patrones enanizantes.
Cómo identificar el exceso de agua:
- El suelo permanece mojado durante mucho tiempo, se forman charcos.
- Las hojas se vuelven verde pálido o amarillean (clorosis).
- Aparece un olor desagradable a podredumbre en el suelo.
- Puede aparecer gomosis (exudación de goma) en el tronco y el cuello de la raíz de manzanos debilitados (Agustí, 2010).
Cómo hacerlo bien:
- Riegue solo cuando el suelo a 20–30 cm de profundidad haya comenzado a secarse.
- En suelos arcillosos pesados, riegue con menos frecuencia pero más abundantemente, para que el agua pueda infiltrarse.
- Asegure un buen drenaje. Si el terreno es húmedo y el nivel freático está cerca (menos de 1,5–2 m), plante el manzano en caballones o montículos (Westwood, 1993).
- El cuenco debe tener una ligera pendiente alejada del tronco para que el agua no se estanque en el cuello de la raíz.
Regla de oro: mejor quedarse corto que pasarse. El exceso de agua es más peligroso que la falta (Phillips, 2005).
Error n.º 3: Riego en el momento inadecuado
Qué ocurre: se riega en pleno mediodía caluroso, bajo el sol abrasador, o al atardecer, dejando las hojas mojadas durante la noche.
Por qué es perjudicial:
Riego al mediodía:
- El agua sobre las hojas actúa como una lupa, intensificando las quemaduras solares.
- Hasta el 50 % del agua se evapora sin llegar a las raíces.
- La planta sufre un estrés adicional por el cambio brusco de temperatura.
Riego vespertino:
- Si el agua cae sobre las hojas, permanece en ellas toda la noche.
- Esto crea condiciones ideales para el desarrollo de enfermedades fúngicas —sarna, oidio, moniliosis (Buckingham, 2010).
Cómo hacerlo bien:
- Riegue por la mañana, antes de las 10–11 h, para que las hojas se sequen antes del anochecer.
- Si riega por la tarde, dirija el agua solo a las raíces, sin mojar el follaje ni los frutos.
- En días especialmente calurosos, se admite el riego vespertino (después de la puesta de sol), pero solo en la zona radicular, sin aspersión sobre las hojas (Agustí, 2010).
Excepción: la aspersión para protección contra heladas se realiza durante el período de heladas, generalmente por la noche o al amanecer.
Error n.º 4: Riego con agua fría
Qué ocurre: se riega el árbol directamente con agua de pozo o sondeo, cuya temperatura puede ser de 8–12 °C.
Por qué es perjudicial:
- Las raíces del manzano no toleran un enfriamiento brusco. El agua fría provoca un shock, detiene el crecimiento y la absorción de nutrientes.
- En suelos arcillosos, el agua fría compacta aún más el suelo.
- El riego con agua fría es especialmente peligroso en tiempo caluroso —el contraste térmico daña los pelos radiculares (Choudhary y Mehta, 2003).
Cómo hacerlo bien:
- El agua de riego debe estar a temperatura ambiente o ligeramente templada (18–25 °C).
- Si riega desde un pozo o sondeo, llene un depósito o bidón con antelación y déjelo calentar al sol durante 1–2 días.
- Mantenga el depósito al aire libre, pero protegido de suciedad y hojas.
Error n.º 5: Ignorar el acolchado y el escarificado
Qué ocurre: se riega abundantemente, pero se deja el suelo desnudo, sin acolchado ni escarificado.
Por qué es perjudicial:
- El agua se evapora rápidamente —la eficacia del riego se reduce de 2 a 3 veces.
- Se forma una costra densa que impide la entrada de aire a las raíces y aumenta la evaporación.
- Las malas hierbas consumen activamente el agua, compitiendo con el árbol (Phillips, 2005).
Cómo hacerlo bien:
- Escarifique el suelo a 5–8 cm de profundidad inmediatamente después del riego o al día siguiente.
- Acolche el cuenco con material orgánico en una capa de 5–10 cm (véase el capítulo 5).
- Mantenga la zona alrededor del tronco libre de malas hierbas.
Error n.º 6: Ignorar la profundidad de las raíces
Qué ocurre: se riega suponiendo que las raíces del manzano están en la superficie, como las de la hierba o las flores.
Por qué es perjudicial:
- Los árboles jóvenes (primeros 2–3 años) tienen raíces superficiales. Pero a los 3–5 años, la mayor parte de las raíces se profundiza (Westwood, 1993).
- Si se riega solo superficialmente, el árbol no recibe suficiente humedad en períodos secos, aunque la capa superior esté húmeda.
- En patrones enanizantes, las raíces son más superficiales que en los vigorosos (40–60 cm frente a 80–100 cm o más). Esto debe tenerse en cuenta al elegir la profundidad de riego.
Cómo hacerlo bien:
- Árboles jóvenes —riego hasta 30–50 cm de profundidad.
- Árboles adultos —hasta 50–80 cm.
- Utilice un palo o sonda para comprobar la profundidad de humedecimiento (véase el capítulo 3).
- Tenga en cuenta el tipo de patrón y ajuste la profundidad de riego (Potapov y otros, 2000).
Error n.º 7: Descuidar el riego de carga de humedad en otoño
Qué ocurre: se suspende el riego inmediatamente después de la cosecha y no se vuelve a regar hasta la primavera.
Por qué es perjudicial:
- En otoño, las raíces del manzano crecen activamente y se forman las yemas florales para el año siguiente (Westwood, 1993).
- Sin suficiente humedad, estos procesos se ralentizan y el árbol entra en el invierno debilitado.
- El suelo seco se congela más profundamente, aumentando el riesgo de daños por heladas en las raíces (Agustí, 2010).
Cómo hacerlo bien:
- Después de la cosecha, en otoño seco, realice el riego de carga de humedad —150–200 litros por árbol adulto.
- Riegue después de la caída de las hojas, pero antes de que lleguen las heladas persistentes.
- Si el otoño es lluvioso, no es necesario el riego de carga.
Error n.º 8: Riego durante o justo antes de las heladas
Qué ocurre: se riega cuando se prevén heladas, sin distinguir entre el riego de protección y el riego normal.
Por qué es perjudicial:
- El riego normal antes de las heladas humedece el suelo, y este se congela más profundamente y más rápido. Esto es peligroso para las raíces.
- Si el agua cae sobre las ramas y se congela, puede dañar la corteza y las yemas.
Excepción — la aspersión protectora:
- Si se riega de forma continua (no una sola vez) durante una helada, el calor liberado al congelarse el agua protege las flores y los ovarios (Westwood, 1993). Es una técnica compleja y específica.
- Para el riego normal, esta regla no se aplica.
Cómo hacerlo bien:
- No riegue 2–3 días antes de que se esperen heladas.
- Si necesita proteger un manzano en flor, utilice el método de aspersión protectora, pero solo con pleno conocimiento del proceso.
Resumen rápido: 8 errores principales
| N.º | Error | Peligro | Cómo evitarlo |
|---|---|---|---|
| 1 | Riegos superficiales frecuentes | Las raíces no reciben agua, se desarrollan raíces superficiales | Riegue poco pero abundantemente (véase cap. 3) |
| 2 | Encharcamiento | Pudrición de raíces, enfermedades | Compruebe la humedad del suelo, no riegue "a ojo" |
| 3 | Riego en horas de calor (mediodía) | Quemaduras, evaporación | Riegue por la mañana o al atardecer, al pie |
| 4 | Riego con agua fría | Shock, parada del crecimiento | Caliente el agua en un depósito |
| 5 | Ignorar el acolchado | Evaporación, malas hierbas | Acolche con 5–10 cm de capa |
| 6 | Profundidad incorrecta | El agua no llega a las raíces | Compruebe la profundidad de humedecimiento |
| 7 | Omitir el riego de carga otoñal | Debilitamiento del árbol, congelación | Riegue en otoño en tiempo seco |
| 8 | Riego antes de las heladas | Aumento de la congelación | Suspenda el riego 2–3 días antes de las heladas |
Particularidades regionales de los errores
- Regiones meridionales y áridas: los riegos superficiales frecuentes son los más peligrosos —el agua se evapora muy rápidamente. El riego por goteo y el acolchado son obligatorios.
- Regiones con inviernos fríos (Siberia, Urales, Noroeste): el error más peligroso es descuidar el riego de carga otoñal y regar antes de las heladas.
- Regiones con suelos arcillosos pesados: la principal amenaza es el encharcamiento. Hay que regar con menos frecuencia y vigilar el drenaje.
- Regiones con lluvias frecuentes: el principal peligro es regar demasiado a menudo, añadiendo agua a las precipitaciones naturales.
Resumen final sobre el riego del manzano
El riego adecuado del manzano es siempre un equilibrio:
- No demasiado frecuente, para que las raíces no se asfixien.
- No demasiado escaso, para que el árbol no sufra sequía.
- Suficientemente abundante, para que el agua llegue a las raíces.
- En el momento adecuado, para no causar daños.
Lo fundamental que debe recordar:
1. Riegue poco frecuentemente pero en abundancia. Un buen riego a la semana es mejor que "rocíos" diarios.
2. Compruebe la humedad del suelo —no se fíe del ojo.
3. Acolche. Esto le ahorrará entre un 30 y un 50 % de agua de riego y trabajo.
4. Tenga en cuenta la edad, el tipo de suelo y el clima —cada huerto tiene sus particularidades.
5. Evite los extremos. Tanto la sequía como el encharcamiento son igualmente perjudiciales para el manzano.
Siguiendo estas sencillas reglas, proporcionará al árbol el agua que necesita en el momento y la cantidad adecuados, obtendrá cosechas estables y mantendrá la salud de su manzano durante muchos años.
Referencias
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