Alternancia de generaciones y cambio de fases nucleares

Actualizado: 07 Junio 2026EnglishРусский

Para las ciencias agrarias, comprender los ciclos de vida de las plantas cultivadas no es un mero interés académico. De cómo la planta alterna fases de desarrollo y cambia la ploidía nuclear depende la estrategia de mejora genética (por ejemplo, la obtención de plantas haploides para acelerar la selección), la tecnología de producción de semillas (mantenimiento de la heterosis en híbridos F1) e incluso los métodos de protección contra patógenos cuyos ciclos vitales están sincronizados con los del hospedador. Antes de pasar a ejemplos concretos —desde los musgos hasta las plantas con flor—, es necesario asimilar dos conceptos fundamentales que subyacen a toda reproducción vegetal.

Alternancia de generaciones (o alternancia de generaciones, alternation of generations) es la sustitución regular en el ciclo vital de las plantas de dos fases multicelulares, o «generaciones»: el gametofito haploide (del griego gametos — cónyuge, phyton — planta) y el esporofito diploide (del griego sporos — semilla, siembra, phyton — planta). El gametofito, como su nombre indica, forma las células sexuales (gametos), mientras que el esporofito produce esporas (Raven et al., 2016; Shaw et al., 2011). Estas dos generaciones pueden diferir en tamaño, duración de vida, grado de independencia e incluso en su estructura interna (Ligrone et al., 2012). Precisamente la diversidad de estas diferencias en los distintos grupos de plantas (briófitos, pteridófitos, gimnospermas, angiospermas) será objeto de los artículos siguientes de este bloque.

Cambio de fases nucleares (o cambio de ploidía) consiste en la alternancia cíclica del estado haploide (n) y diploide (2n) de los núcleos en el ciclo vital. En todos los organismos que se reproducen sexualmente, tarde o temprano deben ocurrir dos procesos opuestos: la fecundación (singamia), que duplica el número de cromosomas, y la meiosis (división reductora), que restablece el estado haploide (Bennici, 2008). Sin embargo, en las plantas, a diferencia de la mayoría de los animales, estos eventos no están ligados a la formación de gametos, sino a la alternancia de generaciones enteras (Stern, 2020). La meiosis en las plantas ocurre en las células del esporofito y da lugar no a gametos, sino a esporas (meiosis espórica o tipo intermedio). Los gametos se forman ya en el gametofito por mitosis. Resumiendo esta característica clave, podemos enunciar la regla: «El esporofito comienza con el cigoto (2n) y termina con las esporas (n), mientras que el gametofito comienza con la espora (n) y termina con los gametos (n)» (Bidlack & Jansky, 2021).

Así pues, el cambio de fases nucleares es la base citológica de la alternancia de generaciones. Los dos tránsitos —la meiosis (2n → n) durante la formación de esporas y la fecundación (n → 2n) durante la formación del cigoto— sirven de «mojones» entre el gametofito y el esporofito. La interpretación evolutiva del origen de esta estrategia vital diplobionte (con dos fases multicelulares) en las plantas ha sido objeto de un largo debate, pero los datos actuales apoyan la llamada teoría antitética (o de interpolación), según la cual el esporofito multicelular surgió de novo al retrasarse la meiosis e intercalarse divisiones mitóticas en el cigoto de un ancestro haploide con gametofito dominante (Kenrick, 1994; Renner & Sokoloff, 2024). En las secciones siguientes veremos cómo este esquema inicialmente simple se fue complicando y cómo cambió la relación de papeles entre las dos generaciones a lo largo de la evolución de las plantas.

1. Concepto clave: dos generaciones en una misma vida

Así pues, en la base del ciclo vital de cada planta —desde una diminuta alga hasta una secuoya gigante— se halla una alternancia regular de dos formas: una que produce esporas y otra que produce células sexuales (gametos). Estas dos formas se denominan generaciones. Para no confundirlas, los botánicos les han dado nombres precisos: esporofito (del griego sporos — semilla, siembra) y gametofito (del griego gametos — cónyuge, esposo). Es importante comprender de inmediato que no se trata simplemente de diferentes etapas del desarrollo de un mismo organismo, sino de dos individuos multicelulares evolutivamente independientes que, aunque «viven» en un mismo ciclo, pueden tener aspecto completamente diferente (Ligrone et al., 2012; Shaw et al., 2011).

1.1. El esporofito (2n) — fase diploide

El esporofito es la generación cuyas células contienen un doble juego (diploide) de cromosomas (2n). Es esta forma la que más a menudo asociamos con «planta» en general: un manzano en flor, una espiga de trigo, un helecho en el bosque: todos ellos son esporofitos (Mauseth, 2017).

La función principal del esporofito es producir, mediante meiosis (división reductora), células especiales llamadas esporas. Las esporas pueden ser todas iguales (en plantas homospóricas, como la mayoría de los helechos) o diferentes: microsporas y megasporas (en plantas heterospóricas, lo que constituye un paso clave hacia la aparición de la semilla) (Raven et al., 2016).

El esporofito suele ser un ser «autónomo»: posee raíces, tallo y hojas propias, se nutre y respira por sí mismo. Solo al comienzo de su desarrollo (en la fase de embrión) recibe nutrición del gametofito materno —de ahí el nombre de todas las plantas superiores: embriófitos (Embryophyta). Sin embargo, el grado de independencia del esporofito varía radicalmente entre grupos. En los musgos es un «parásito» temporal, mientras que en las plantas con flor es prácticamente toda la planta.

1.2. El gametofito (n) — fase haploide

El gametofito es la generación que porta un solo juego (haploide) de cromosomas (n). Su función es completamente distinta: producir células sexuales —gametos (ovocélulas y espermatozoides). Una diferencia crucial con el mundo animal: en las plantas, los gametos no se forman por meiosis, sino por mitosis a partir de células de un gametofito haploide ya formado (Bennici, 2008). Esto es precisamente lo que convierte al gametofito en una fase multicelular independiente, y no en un mero contenedor temporal de gametos.

El aspecto del gametofito depende en gran medida del nivel evolutivo de la planta.

  • En los musgos — es esa alfombra verde que normalmente llamamos musgo. Puede vivir durante años, tiene tallitos y hojas, pero… esas hojas son haploides. El esporofito de los musgos es solo un fino pie con una cápsula, unido a esa «alfombra» y alimentado por ella (Ligrone et al., 2012).

  • En los helechos, el gametofito es una pequeña lámina acorazonada (prótalo) del tamaño de una uña, que vive de forma independiente pero muy breve y discreta.

  • En las plantas con flor, el gametofito está reducido al extremo. El gametofito masculino es el grano de polen, que contiene solo unas pocas células. El gametofito femenino (saco embrionario) consta de unas pocas células dentro del óvulo. Dependen completamente del esporofito y no pueden existir fuera de sus tejidos (Shaw et al., 2011; Renner & Sokoloff, 2024).

1.3. Una analogía sencilla para recordar

Para fijar estos conceptos complejos, imaginemos… la construcción de una casa.

  • El gametofito (haploide) es el equipo de construcción. Produce «ladrillos» (gametos). Puede ser grande y autónomo (en musgos, todo un trust) o pequeño y dependiente (en plantas con flor, un equipo de tres personas que vive en una caravana en el solar).

  • El esporofito (diploide) es la casa construida. Está en pie, se habita y produce «planos» (esporas) para nuevos equipos. La casa puede ser pequeña y temporal (en musgos, un cobertizo pegado a la caravana del equipo), o puede ser un rascacielos (un árbol) que se abastece por sí mismo.

  • El tránsito de la casa al equipo ocurre cuando el arquitecto (esporofito) hace planos (meiosis y esporas), y el equipo (gametofito) construye una nueva casa (cigoto → esporofito).

Así, el esporofito y el gametofito son los dos polos de un mismo sistema, y su relación (quién es más grande, quién es más pequeño, quién alimenta a quién) es la «tarjeta de visita» evolutiva de cada gran grupo de plantas. En las secciones siguientes analizaremos cómo cambiaron exactamente las fases nucleares y las generaciones en el camino desde las algas hasta las plantas con flor.

2. El cambio de fases nucleares como base de la alternancia de generaciones

Si la alternancia de generaciones es la sucesión de dos «aspectos» de la planta (gametofito y esporofito), el cambio de fases nucleares es el mecanismo citológico que posibilita esa sucesión. Dicho de forma más simple: la ploidía (número de juegos cromosómicos) no es solo una característica formal, sino un «interruptor» que determina la ruta de desarrollo: la del gametofito (haploide) o la del esporofito (diploide) (Bennici, 2008).

2.1. Fase diploide (2n): del cigoto a la meiosis

La fase diploide en la vida de una planta es el período en que todas las células somáticas contienen un doble juego de cromosomas (2n). Comienza en el momento de la fecundación, cuando dos núcleos gaméticos haploides (n) se fusionan para formar el cigoto (2n). El cigoto da origen al esporofito. Toda la vida vegetativa posterior del esporofito —crecimiento del tallo, desarrollo de hojas, formación de raíces— transcurre en la fase diploide. Las células del esporofito se dividen por mitosis, y cada célula hija recibe una copia exacta del juego diploide heredado de ambos progenitores (Stern, 2020). La fase diploide termina en células especializadas del esporofito, los esporocitos (células madre de las esporas), donde se produce la meiosis.

Desde el punto de vista genético y agrario, la fase diploide tiene una enorme ventaja: «enmascara» las mutaciones recesivas perjudiciales. Si en el gametofito haploide cualquier daño en un único gen provoca la muerte o disfunción, en el esporofito diploide existe un segundo gen homólogo que puede compensar el defecto. Por eso, durante la evolución de las plantas superiores se produjo el fortalecimiento y la complejización del esporofito (Ligrone et al., 2012).

2.2. Fase haploide (n): de la meiosis a la fecundación

La fase haploide comienza con la meiosis. Como resultado de la meiosis, a partir de un esporocito diploide se forman cuatro esporas haploides (n). Estas esporas son las primeras células del nuevo gametofito. Las esporas germinan y el gametofito que se desarrolla a partir de ellas es ya un cuerpo haploide multicelular. Todas sus células, incluidas las futuras gametangios (anteridios y arquegonios), contienen el juego haploide. Los propios gametos se forman por mitosis, por lo que conservan la haploidía (Raven et al., 2016). La fase haploide finaliza con la fecundación.

La haploidía es un potente factor de selección natural a nivel celular. Cualquier gen en el gametofito se manifiesta fenotípicamente de inmediato. Esto permite «depurar» el acervo genético de alelos recesivos letales o negativos que, en estado diploide, podrían persistir indefinidamente. Además, es durante la meiosis (que pone fin a la fase diploide e inicia la haploide) cuando se produce la recombinación genética —entrecruzamiento y segregación independiente de cromosomas—. Sin este proceso sería imposible crear la diversidad genética que sirve de base para la mejora vegetal (Bidlack & Jansky, 2021).

2.3. Las dos «fronteras» del ciclo: fecundación y meiosis

El tránsito entre fases solo ocurre a través de dos eventos estrictamente definidos, que nunca deben alterarse (de lo contrario el ciclo se rompería):

  1. Fecundación (singamia): transición de n → 2n. Es la frontera entre el gametofito y el esporofito. Dos gametos haploides (generalmente de progenitores distintos) se fusionan y restauran el juego diploide. El cigoto da lugar al esporofito. Para el agrónomo, este es el momento del cuajado de la semilla, cuando se fija el programa genético de la futura variedad (híbrida o pura).

  2. Meiosis (división reductora): transición de 2n → n. Es la frontera entre el esporofito y el gametofito. En los esporangios (órganos del esporofito), los esporocitos diploides experimentan la meiosis y producen cuatro esporas haploides. Las esporas germinan y dan lugar al gametofito. Precisamente en la meiosis se produce el reordenamiento genético que genera nuevas combinaciones de caracteres. Es el «generador de variabilidad» que el fitomejorador utiliza para crear nuevas variedades (Stern, 2020).

2.4. Por qué esto es importante para la ciencia agraria

La comprensión del cambio de fases nucleares subyace a dos tecnologías clave de la producción vegetal moderna:

  • Mejora genética (creación de nueva diversidad): El mejorador trabaja con la fase haploide más de lo que parece. La obtención de plantas haploides (por ejemplo, mediante cultivo de anteras, donde el gametofito masculino da lugar a una planta completa) permite «visualizar» al instante todos los genes recesivos y seleccionar los genotipos deseados ya en la primera generación. Sin meiosis y recombinación, tampoco sería posible la hibridación clásica.

  • Producción de semillas (conservación y multiplicación de variedades): Las semillas híbridas F1 presentan heterosis (vigor híbrido) precisamente porque son heterocigotas en muchos genes. Sin embargo, su descendencia (F2) al autopolinizarse pierde esas propiedades, ya que durante la meiosis (en el tránsito a la fase haploide) los cromosomas homólogos se segregan y los genes responsables de la heterosis se disgregan (Renner & Sokoloff, 2024). Comprender este ciclo obliga a las empresas semilleras a adquirir semillas híbridas frescas cada año, en lugar de intentar multiplicarlas a partir de sus propias cosechas.

Así pues, la fecundación y la meiosis no son meros procesos biológicos abstractos, sino las «puertas» entre generaciones, de las que dependen directamente la productividad, la resistencia y la plasticidad genética de los cultivos agrícolas. En la siguiente sección examinaremos qué tipos de ciclos vitales existen en la naturaleza y cómo se sitúa el tipo principal de las plantas superiores —el espórico— en este panorama.

3. Tres tipos de ciclos biológicos

Esquemas de ciclos vitales: haplodiplonte, haplonte, diplonte

Esquemas de los tres tipos de ciclos vitales eucariotas: haplodiplonte (espórico) en plantas, haplonte (zigótico) en algas y hongos, y diplonte (gamético) en animales y algunas algas.

Leyenda: el ciclo haplodiplonte (centro) es característico de todas las plantas superiores: la meiosis en los esporangios produce esporas que germinan en el gametofito (n), y la fecundación produce el cigoto que crece hasta convertirse en esporofito (2n). El ciclo haplonte (izquierda) solo tiene diploide al cigoto; el diplonte (derecha) solo tiene haploides a los gametos.

Antes de adentrarnos en los detalles de la alternancia de generaciones en grupos concretos de plantas, conviene ampliar la perspectiva. En la naturaleza existen varios esquemas fundamentalmente diferentes de organización del ciclo vital, que se distinguen por cuándo ocurren la meiosis y la fecundación en el ciclo, y qué fases (haploide, diploide o ambas) están representadas por organismos multicelulares. Toda la diversidad de ciclos vitales eucariotas puede reducirse a tres tipos principales (Bennici, 2008; Stern, 2020; Raven et al., 2016).

3.1. Tipo zigótico (haplobionte)

Características: La meiosis ocurre inmediatamente después de la fecundación, en el cigoto. El cigoto es la única célula diploide del ciclo. Todas las demás etapas son haploides.

Forma vital: Domina (y es el único) el organismo multicelular haploide (gametofito). Produce gametos por mitosis. Tras la fusión de gametos, el cigoto resultante se divide por meiosis (inmediatamente o tras un breve reposo) dando lugar a nuevas células haploides que se desarrollan en un nuevo gametofito.

Dónde se encuentra: En muchas algas (p. ej., Chlamydomonas, algunas algas verdes y diatomeas) y en hongos (Bennici, 2008). Este tipo se considera primitivo y ancestral para la evolución de las plantas. El esporofito como fase multicelular está totalmente ausente.

3.2. Tipo gamético (diplobionte)

Características: La meiosis ocurre directamente durante la formación de gametos. Todas las células del cuerpo, excepto los gametos, son diploides.

Forma vital: Domina (y es el único) el organismo multicelular diploide (esporofito). En sus órganos especializados (gametangios), se forman gametos haploides por meiosis. Los gametos no se dividen por mitosis, sino que se fusionan inmediatamente, restaurando el juego diploide. La fase haploide está representada únicamente por los gametos.

Dónde se encuentra: En la mayoría de los animales, y entre las plantas, en algunas algas pardas (p. ej., Fucus) y diatomeas (Stern, 2020). Este tipo no es característico de las plantas terrestres, pero su conocimiento es importante para el contraste: en las plantas, los gametos se forman por mitosis, no por meiosis.

3.3. Tipo espórico (haplodiplobionte, o «alternancia de generaciones»)

Características: La meiosis ocurre en los esporangios del esporofito y da lugar a esporas. Los gametos se forman en el gametofito por mitosis. Este es el tipo más complejo y, desde el punto de vista de la evolución de las plantas superiores, el más importante.

Forma vital: El ciclo incluye dos fases multicelulares: el esporofito diploide (2n) y el gametofito haploide (n). Ambas fases pueden ser independientes (como en helechos) o una puede estar reducida y depender de la otra (como en las plantas con flor). Este tipo es el que se denomina alternancia de generaciones (Bidlack & Jansky, 2021).

Diferencia clave: El esporofito y el gametofito son dos individuos diferentes que se suceden. La meiosis actúa como «interruptor» del esporofito al gametofito, y la fecundación como el interruptor inverso, del gametofito al esporofito.

Dónde se encuentra: En todas las plantas superiores (embriófitos): desde los musgos hasta las plantas con flor, y también en muchas algas (p. ej., Ulva, algunas algas rojas y pardas) (Ligrone et al., 2012; Shaw et al., 2011).

Para mayor claridad, las principales diferencias entre los tres tipos se resumen en la siguiente tabla.

Tabla. Comparación de los tres tipos de ciclos vitales

Tipo de ciclo Lugar de la meiosis Fase multicelular Ejemplos
Zigótico En el cigoto Haploide (gametofito) Chlamydomonas, hongos
Gamético Durante la formación de gametos Diploide (esporofito) Animales, Fucus
Espórico Durante la formación de esporas Ambas: esporofito y gametofito Todas las plantas superiores (musgos, helechos, plantas con semilla)

3.4. Enfoque en el ciclo espórico

Es precisamente el tipo espórico (con meiosis intermedia o espórica) el que define a todas las plantas terrestres. Su característica clave es la presencia de dos fases multicelulares potencialmente capaces de existir durante largo tiempo, lo que abrió posibilidades evolutivas para la diferenciación de sus funciones. En los musgos domina el gametofito, en los helechos el esporofito, y en las plantas con semilla el esporofito alcanza la máxima complejidad mientras que el gametofito se reduce al máximo. Sin embargo, por mucho que cambie la relación, el principio de alternancia de generaciones con el cambio de ploidía a través de la meiosis y la fecundación se mantiene inalterable para todos los embriófitos (Raven et al., 2016). En las secciones siguientes analizaremos secuencialmente cómo se realiza este plan general en los distintos grupos de plantas —desde los musgos hasta las plantas con flor.

4. Cuatro tipos principales de alternancia de generaciones en las plantas

El principio general de alternancia de generaciones (tipo espórico) es común a todas las plantas superiores, pero su realización concreta difiere radicalmente entre las distintas líneas evolutivas. Las diferencias afectan a cuál de las dos generaciones —el esporofito (2n) o el gametofito (n)— es dominante en tamaño, complejidad organizativa y duración de la vida, así como al grado de dependencia de una generación respecto a la otra. En este capítulo examinaremos cuatro tipos principales de ciclos, que se tratarán en detalle en artículos posteriores del bloque. Aquí ofrecemos una breve caracterización para crear una imagen global de la tendencia evolutiva: desde el predominio del gametofito hasta el predominio del esporofito y la reducción máxima del gametofito.

4.1. Ciclo con dominancia del gametofito (ejemplificado en los briófitos)

Ciclo del musgo: el gametofito domina, el esporofito depende del gametofito

Ciclo de vida del musgo Polytrichum commune

El esquema muestra el dominio del gametofito haploide (planta verde foliosa) en los briófitos. El esporofito (cápsula sobre un pie) permanece unido al gametofito y recibe nutrientes de él. Las esporas se dispersan desde la cápsula y dan lugar a nuevos gametofitos.

Los briófitos (Bryophyta s.l.) son un grupo parafilético que incluye hepáticas, musgos y antocerotas. Ocupan una posición basal entre las plantas terrestres y han conservado rasgos que probablemente eran característicos de los primeros embriófitos (Ligrone et al., 2012). La característica principal de su ciclo vital es la dominancia absoluta del gametofito (n).

¿Qué vemos en la naturaleza? La alfombra verde de musgo, el cojín o el tallito con hojas —eso es el gametofito. Fotosintetiza, vive mucho tiempo (a menudo varios años), se reproduce vegetativamente y, finalmente, porta los órganos sexuales: anteridios (masculinos) y arquegonios (femeninos) (Mauseth, 2017). El gametofito de los musgos puede tener cierta complejidad: en los musgos foliosos hay estructuras semejantes a tallo y hojas, pero no son los tejidos verdaderos de las plantas vasculares, sino estructuras más simples (Simpson, 2019).

¿Cómo es el esporofito? El esporofito (2n) en los musgos está representado por el esporogonio. Es un delgado pie (seta) coronado por una cápsula (esporangio). Nunca es independiente: el pie está unido al gametofito y recibe nutrientes a través de una zona de contacto especializada, el pie (foot). El esporofito de los musgos carece de clorofila (o tiene poca), no fotosintetiza y depende totalmente del gametofito materno. Además, es de corta vida: tras la maduración y dispersión de las esporas, muere (Shaw et al., 2011; Ligrone et al., 2012). En este sentido, el esporofito de los musgos puede calificarse de «parásito» del gametofito.

¿Cómo ocurre la fecundación? Para la fecundación se necesita agua. Los gametos masculinos —espermatozoides con dos o varios flagelos— se desplazan activamente hacia los arquegonios a través de una película de agua. Esto liga estrechamente a los musgos a hábitats húmedos, aunque algunos pueden soportar la sequía en estado latente (Mauseth, 2017).

Frase clave para recordar: «Lo que llamamos musgo es la generación sexual haploide (gametofito), mientras que su cápsula marrón sobre un pie es la "aplicación gratuita" diploide (esporofito) que se alimenta del "huésped verde"».

El estudio detallado del ciclo de los briófitos, incluido el desarrollo del protonema, la estructura de anteridios y arquegonios, y los mecanismos de dispersión de esporas, se presentará en un artículo separado del bloque.

4.2. Ciclo con dominancia del esporofito en las plantas con esporas (ejemplificado en los pteridófitos)

Los pteridófitos (Monilophyta), que incluyen helechos, equisetos y ofioglosáceas, representan el siguiente escalón evolutivo. Aquí, por primera vez en la evolución de las plantas terrestres, la generación dominante pasa a ser el esporofito (2n). La planta grande, con frondes divididas, raíces y tallo, es el esporofito. El gametofito se reduce a una estructura pequeña pero aún independiente.

¿Qué vemos en la naturaleza? El helecho que crece en el bosque es el esporofito. Es capaz de crecimiento indeterminado, posee un sistema conductor desarrollado (xilema y floema), lo que le permite alcanzar tamaños considerables y colonizar hábitats más diversos que los musgos (Kumar et al., 2022). En el envés de las hojas del esporofito se forman esporangios agrupados en soros. En el interior de los esporangios, los esporocitos diploides experimentan la meiosis y producen numerosas esporas haploides idénticas (en la mayoría de los helechos homospóricos).

¿Cómo es el gametofito? A partir de la espora se desarrolla el gametofito —una pequeña estructura verde, generalmente acorazonada, de unos pocos milímetros a 2–3 cm, llamada prótalo. El prótalo vive independientemente: fotosintetiza y posee rizoides para fijarse al sustrato. En su cara inferior se forman anteridios y arquegonios. Es importante destacar que, a diferencia de los musgos, el prótalo de los helechos no depende del esporofito y existe separadamente (Raven et al., 2016). Sin embargo, es muy delicado, de vida corta y exigente en humedad.

¿Cómo ocurre la fecundación? Al igual que en los musgos, los espermatozoides de los helechos son multiflagelados y necesitan agua para alcanzar la ovocélula. Por ello, aunque el esporofito de los helechos puede crecer en lugares relativamente secos, la reproducción sexual requiere un ambiente húmedo. Del óvulo fecundado se desarrolla un nuevo esporofito que, al principio, recibe nutrientes del gametofito, pero pronto arraiga y comienza su vida independiente, mientras que el prótalo muere.

Frase clave para recordar: «El helecho es el esporofito; sus hojas producen esporas, y el diminuto prótalo verde es una generación haploide separada, pero muy pequeña y efímera, que solo se puede observar con lupa».

El ciclo de los helechos muestra una transición evolutiva importante: el esporofito se convierte en el cuerpo vegetativo principal, y el gametofito se reduce, pero sigue siendo de vida libre. Sin embargo, en las gimnospermas y angiospermas veremos una reducción aún más radical del gametofito y la pérdida de su independencia. Esta tendencia evolutiva (fortalecimiento del esporofito y debilitamiento del gametofito) se abordará en las siguientes subsecciones.

4.3. Ciclo de las gimnospermas (ejemplificado en el pino)

Las gimnospermas (Pinophyta, o Gymnospermae) representan el siguiente hito importante en la evolución del reino vegetal. No solo conservaron la dominancia del esporofito (2n) heredada de los pteridófitos, sino que lograron dos innovaciones evolutivas revolucionarias: la semilla y la independencia de la reproducción sexual respecto al agua líquida. Estos logros fueron posibles gracias a una reducción aún más profunda del gametofito y a un cambio radical en su función.

¿Qué vemos en la naturaleza? El árbol majestuoso (pino, abeto, cedro) o arbusto es el esporofito (2n). Posee raíces bien desarrolladas, un tronco con sistema conductor (xilema compuesto principalmente por traqueidas) y acículas (hojas modificadas). En el esporofito se forman dos tipos de conos (estróbilos): masculinos (microestróbilos) y femeninos (megestróbilos) (Raven et al., 2016). Esto es una manifestación de la heterosporia: el esporofito produce dos tipos de esporas —microsporas (pequeñas, numerosas) y megasporas (grandes, escasas)—. Cada tipo de espora da lugar a un gametofito estrictamente definido.

El gametofito masculino: el grano de polen. En los microsporangios de los conos masculinos, los microsporocitos (2n) sufren meiosis y forman microsporas (n). Cada microspora germina directamente dentro del microsporangio y da lugar al gametofito masculino. Este gametofito —el grano de polen— está extraordinariamente reducido. En el pino consta solo de cuatro células: dos vegetativas (prociales), una generativa y una célula del tubo polínico (sifonógena). En el momento de la liberación del polen, ya no es una espora, sino un gametofito masculino microscópico pero completamente formado (Mauseth, 2017; Simpson, 2019).

El gametofito femenino: el endospermo haploide. En el megasporangio (nucela) del cono femenino, uno de los megasporocitos (2n) sufre meiosis y produce cuatro megasporas (n). Tres de ellas degeneran, y una (funcional) se desarrolla en el gametofito femenino. Es multicelular (en el pino, varios cientos de células), pero carece totalmente de clorofila y no fotosintetiza. Todo el gametofito femenino vive dentro de la nucela y recibe nutrientes del esporofito. En él se forman dos o tres arquegonios (en el pino), cada uno con una ovocélula (Mauseth, 2017). Las demás células del gametofito femenino cumplen una función de reserva; es este tejido haploide el que se denomina endospermo en las gimnospermas —no tiene nada que ver con el endospermo triploide de las angiospermas.

¿Cómo ocurre la fecundación? ¡El agua ya no es necesaria! El polen (gametofito masculino) es transportado por el viento (anemofilia) y llega al óvulo (desprotegido, «desnudo» —de ahí el nombre «gimnospermas»). El grano de polen germina: la célula sifonógena forma un tubo polínico que crece a través de los tejidos de la nucela hacia el arquegonio. La célula generativa se divide y produce dos espermatozoides —gametos masculinos sin flagelo que se desplazan pasivamente por el tubo polínico. Al alcanzar el arquegonio, los espermatozoides fecundan la ovocélula (Ligrone et al., 2012).

Formación de la semilla. Tras la fecundación, el cigoto (2n) se desarrolla en el embrión del futuro esporofito. El óvulo (tegumento, nucela) se transforma en la cubierta seminal, y el gametofito femenino haploide (endospermo) se convierte en el tejido de reserva para el embrión. Todo ello constituye la semilla —una estructura multicelular compleja que contiene un embrión diploide rodeado de tejido nutritivo haploide (derivado del gametofito) y protegido por una cubierta esporofítica (Raven et al., 2016; Strasburger, 1971).

Frase clave para recordar: «El grano de polen es un gametofito masculino empaquetado que viaja por el aire, y el "endospermo" del piñón no es el tejido de reserva para el embrión como en las angiospermas, sino la propia generación femenina haploide, que alimenta al embrión diploide».

El ciclo de las gimnospermas ilustra cómo la reducción y la endosporia (desarrollo del gametofito dentro de la espora) liberaron el proceso de fecundación de la dependencia del agua, y la aparición de la semilla proporcionó protección y nutrición al joven esporofito. Sin embargo, en las angiospermas veremos una reducción aún más radical del gametofito y la aparición del proceso único de doble fecundación.

4.4. Ciclo de las angiospermas (ejemplificado en una planta con flor)

Ciclo de las angiospermas: doble fecundación, formación del cigoto y del endospermo triploide

Ciclo de vida de una planta con flor (angiosperma)

El esquema muestra la reducción máxima de los gametofitos en las angiospermas: el gametofito masculino es el grano de polen (2–3 células), el femenino es el saco embrionario (7 células, 8 núcleos). El evento clave es la doble fecundación: un espermatozoide fecunda la ovocélula (cigoto 2n), el segundo se fusiona con la célula central (endospermo triploide 3n). El óvulo se convierte en semilla, y la pared del ovario en fruto.

Las angiospermas (Angiospermae) son el grupo de plantas más avanzado evolutivamente y más diverso. Su ciclo vital representa la culminación de la tendencia evolutiva hacia la reducción máxima del gametofito y su completo «sometimiento» al esporofito. Las innovaciones clave son: la flor (que atrae polinizadores), el fruto (que protege y dispersa las semillas) y la doble fecundación, que da lugar a un endospermo triploide (tejido nutritivo de la semilla, genéticamente distinto del embrión). Estas innovaciones han permitido a las angiospermas dominar la mayoría de los ecosistemas terrestres (Raven et al., 2016; Simpson, 2019).

¿Qué vemos en la naturaleza? La planta con flor (hierba, arbusto, árbol) es el esporofito (2n). Posee una anatomía compleja (vasos verdaderos en muchos grupos, sistema conductor eficiente). En la flor se forman órganos de dos tipos: estambres (microsporangios) y carpelos (megasporangios encerrados en el ovario). Al igual que en las gimnospermas, hay heterosporia: formación de microsporas y megasporas (Bidlack & Jansky, 2021).

El gametofito masculino (grano de polen). En las anteras (microsporangios), los microsporocitos (2n) sufren meiosis y forman microsporas (n). La microspora se desarrolla en el gametofito masculino —el grano de polen. En las angiospermas, el gametofito masculino está aún más reducido que en las gimnospermas: consta solo de dos células (en el momento de la liberación de la antera) o tres (en algunas especies). Son la célula vegetativa (que forma el tubo polínico) y la célula generativa, que posteriormente se divide en dos espermatozoides (Mauseth, 2017). Así, el gametofito masculino de las angiospermas es una estructura microscópica, sin tejidos nutritivos propios y totalmente dependiente del esporofito.

El gametofito femenino (saco embrionario). En el óvulo (dentro del ovario), uno de los megasporocitos (2n) se divide por meiosis y produce cuatro megasporas (n). Tres de ellas degeneran, y la única funcional experimenta tres divisiones mitóticas, formando el saco embrionario —el gametofito femenino de las angiospermas. El saco embrionario maduro contiene solo 7 células y 8 núcleos (en la mayoría de las especies): la ovocélula, dos sinérgidas (células auxiliares cerca de la entrada), tres antípodas (en el extremo opuesto) y una célula central con dos núcleos haploides (o un núcleo diploide si se fusionan) (Raven et al., 2016; Stern, 2020). El gametofito femenino carece también de clorofila y depende del esporofito.

Doble fecundación. Tras la polinización (transferencia del polen al estigma del pistilo), el grano de polen germina; la célula vegetativa forma el tubo polínico, que crece a través de los tejidos del estilo y del ovario hacia el óvulo. La célula generativa se divide y forma dos espermatozoides inmóviles (n). Cuando el tubo alcanza el saco embrionario, se producen dos fusiones:

  1. Un espermatozoide (n) se fusiona con la ovocélula (n) → se forma el cigoto (2n), que se desarrolla en el embrión del futuro esporofito.

  2. El segundo espermatozoide (n) se fusiona con la célula central (2n, si es diploide, o n+n) → se forma una célula triploide (3n) que luego se desarrolla en el endospermo —tejido de reserva de la semilla (Bidlack & Jansky, 2021).

Así, el endospermo de las angiospermas es un tejido triploide (3n), genéticamente distinto tanto del embrión como del esporofito materno. Es un rasgo único de las plantas con flor que garantiza una nutrición eficiente del embrión en desarrollo (Raven et al., 2016).

Formación de la semilla y el fruto. Tras la doble fecundación, el óvulo se convierte en semilla (que contiene el embrión (2n) y el endospermo triploide, cubiertos por la cubierta seminal, derivada del esporofito). La pared del ovario se engrosa y forma el fruto —una estructura adicional de protección y dispersión ausente en las gimnospermas (Mauseth, 2017).

Frase clave para recordar: «El saco embrionario es el gametofito femenino, oculto en el ovario y compuesto por solo unas pocas células, mientras que el endospermo no es el gametofito (como en el pino), sino un tejido triploide especial que surge de la doble fecundación».

El ciclo de las angiospermas es el más económico y eficiente: los gametofitos están reducidos al mínimo, la fecundación no requiere agua (tubo polínico) y las semillas disponen no solo de protección, sino también de un potente tejido de reserva (endospermo 3n) y, a menudo, de adaptaciones para la dispersión (frutos). Este es el éxito evolutivo de las plantas con flor.

4.5. Tabla resumen evolutiva

Árbol filogenético de plantas con indicación de la generación dominante y mecanismos epigenéticos

Coevolución de los ciclos vitales y del aparato epigenético en plantas y algas. Se aprecia claramente la tendencia: desde la dominancia del gametofito (en algas verdes y musgos) hasta la dominancia del esporofito (en helechos, gimnospermas y angiospermas), con un paralelo aumento de la complejidad de los sistemas de regulación epigenética.

Leyenda: a la izquierda, una clave que indica la generación dominante (círculo verde — gametofito, azul — esporofito), así como los tipos de modificaciones de histonas (H3K27me3, H3K9me2) y metilación del ADN. En los musgos domina el gametofito (n); en helechos y plantas con semilla, el esporofito (2n).

La caracterización comparativa de los cuatro tipos principales de alternancia de generaciones (por grupos evolutivos) se presenta en la Tabla 1. Se aprecia claramente la principal tendencia evolutiva: desde el dominio y la compleja organización del gametofito en los musgos hasta su reducción máxima en las angiospermas. Simultáneamente, el esporofito se vuelve cada vez más grande, complejo y completamente independiente, y el modo de fecundación pierde su vinculación con el agua.

Tabla. Comparación de los tipos de alternancia de generaciones en los distintos grupos de plantas

Grupo Generación dominante Gametofito (n) Esporofito (2n) Dependencia del agua para la fecundación
Briófitos Gametofito Grande, fotosintético (alfombra verde), longevo, parcialmente independiente Corto, no independiente («parásito» del gametofito), esporangio en cápsula Sí (los espermatozoides deben nadar hasta la ovocélula)
Pteridófitos (con esporas) Esporofito Pequeño (prótalo), independiente, fotosintético, efímero Planta grande, longeva, con raíces y hojas, totalmente independiente Sí (espermatozoides móviles, necesitan agua)
Gimnospermas Esporofito Muy reducido: masculino — grano de polen (pocas células), femenino — endospermo haploide multicelular dentro del óvulo Planta dominante (árbol, arbusto), totalmente independiente No (fecundación por tubo polínico)
Angiospermas Esporofito Máximamente reducido: masculino — grano de polen (2–3 células), femenino — saco embrionario (7 células, 8 núcleos) Planta dominante de cualquier forma de vida, totalmente independiente No (tubo polínico, doble fecundación)

Nota a la tabla: En gimnospermas y angiospermas, el gametofito femenino (endospermo en gimnospermas, saco embrionario en angiospermas) se desarrolla dentro del óvulo y no es capaz de existir independientemente. Este es un ejemplo de endosporia (desarrollo del gametofito dentro de la espora), que constituye una de las adaptaciones clave a la vida terrestre (Ligrone et al., 2012; Renner & Sokoloff, 2024).

En los artículos siguientes de este bloque se tratarán en detalle las características ontogenéticas, morfológicas y reproductivas de cada uno de los grupos mencionados. Aquí se ha ofrecido una visión general de la evolución de la alternancia de generaciones y del cambio de fases nucleares —la base fundamental de los ciclos vitales de las plantas.

Referencias

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