Degradación física y química del suelo
1. ¿Qué es la Degradación de los Suelos? Definición Moderna.
El Suelo como Sistema Vivo y Base de la Fertilidad
Antes de hablar de degradación, recordemos: ¿qué es el suelo y cuál es su principal propiedad?
El suelo es un sistema bioabiótico complejo compuesto por fases sólida (partículas minerales y materia orgánica), líquida (solución del suelo) y gaseosa (aire del suelo). Es la combinación única de estas tres fases lo que crea las condiciones para la vida de las plantas y de toda la comunidad edáfica. Pero la propiedad más importante del suelo, que lo distingue de cualquier roca madre, es la fertilidad.
La fertilidad es la capacidad del suelo para satisfacer las necesidades de las plantas en elementos nutritivos, agua, aire y calor, asegurando su crecimiento y productividad
(Valkov et al., 2004).
La fertilidad no es una propiedad fija. Se forma como resultado de un largo proceso edafogenético que puede durar siglos y milenios. En condiciones naturales, existe un equilibrio entre la formación del suelo y su destrucción: la velocidad de edafogénesis corresponde aproximadamente a la velocidad de la erosión geológica. Sin embargo, la intervención humana altera este equilibrio.
Definición Moderna de Degradación
En el sentido más amplio, la degradación del suelo es el proceso de deterioro gradual de las propiedades del suelo que conduce a la reducción o pérdida de su fertilidad y de su capacidad para desempeñar funciones ecológicas (Richter & Tugel, 2012).
Una definición más formal la proporcionan las organizaciones internacionales: la degradación de la tierra es la reducción o pérdida de la productividad biológica o económica y de la complejidad estructural de la tierra, causada por una combinación de procesos derivados de la actividad humana (FAO, 2011).
En la tradición científica rusa, por degradación del suelo se entiende "un conjunto de procesos que conducen al deterioro de la composición, propiedades y regímenes del suelo, reduciendo su fertilidad y resiliencia como resultado de impactos naturales o antropogénicos" (Valkov et al., 2004).
Observe los puntos clave de esta definición:
1. Disminución de la fertilidad — el criterio principal de la degradación.
2. Carácter procesual — la degradación no es un evento puntual, sino un deterioro gradual.
3. Naturaleza antropogénica — aunque la degradación también puede ocurrir de forma natural (por ejemplo, durante una erupción volcánica), la causa principal en el mundo moderno es la actividad humana.
Clasificación de los Procesos de Degradación
Todos los procesos de degradación del suelo se dividen convencionalmente en tres grandes grupos (Valkov et al., 2004; Weil & Brady, 2017):
1. Degradación física — deterioro de las propiedades físicas: destrucción de la estructura, compactación, formación de costras, pérdida de porosidad, erosión.
2. Degradación química — deterioro de las propiedades químicas: acidificación, salinización, alcalinización (solonización), empobrecimiento de nutrientes, contaminación con tóxicos.
3. Degradación biológica — disminución de la actividad biológica: reducción del número y diversidad de organismos del suelo, descenso de la actividad enzimática.
En esta lección nos centraremos en la degradación física y química, procesos que suelen activarse primero y crean las condiciones previas para la degradación biológica.
¿Por qué los suelos pierden sus propiedades más rápido de lo que se forman?
Esta es la cuestión central de todo el tema. Para responderla, debemos comparar las velocidades de dos procesos opuestos:
La velocidad de formación del suelo en condiciones naturales es de aproximadamente 0,5–2 cm por 100 años (o 5–20 t/ha al año) (Weil & Brady, 2017). Esto significa que se necesitan entre 1000 y 6000 años para formar una capa fértil de 20–30 cm.
La velocidad de degradación bajo impacto antropogénico puede alcanzar las 20–40 t/ha al año durante la erosión, y con el laboreo mecánico intensivo, la compactación se desarrolla en pocos años, o incluso en una sola temporada.
Por lo tanto, el suelo se destruye decenas o cientos de veces más rápido de lo que se forma. Como dijo gráficamente uno de los fundadores de la edafología, "el suelo es un recurso de lenta renovación, prácticamente no renovable en la escala de una vida humana".
Es importante entender que la degradación no siempre significa la destrucción total del suelo. La mayoría de las veces es un deterioro imperceptible de las propiedades que se acumula año tras año. Precisamente por eso, muchas tierras agrícolas, que a primera vista parecen normales, están perdiendo fertilidad cada año (Richter & Tugel, 2012).
La Degradación como Pérdida de Funciones
La visión moderna de la degradación la vincula no tanto con el cambio de propiedades individuales, sino con la pérdida por parte del suelo de sus funciones clave (Weil & Brady, 2017). El suelo desempeña cinco funciones principales:
1. Productiva — proporcionar a las plantas nutrientes, agua y soporte físico.
2. Reguladora del agua — filtrar y purificar el agua, regular el régimen hídrico.
3. Amortiguadora — neutralizar y fijar contaminantes.
4. Climática — participar en los ciclos globales del carbono, nitrógeno y otros elementos.
5. Hábitat — albergar una enorme diversidad de organismos.
La degradación reduce la capacidad del suelo para desempeñar estas funciones. Por ejemplo, la compactación perjudica las funciones productiva y reguladora del agua; la contaminación, la productiva y la amortiguadora; la pérdida de materia orgánica, todas las funciones simultáneamente.
En las siguientes secciones, examinaremos en detalle los principales mecanismos de la degradación física y química, y comprenderemos cómo se interrelacionan estos procesos.
2. Degradación Física de los Suelos
2.1. Definición de Degradación Física
La degradación física de los suelos es un conjunto de procesos que conducen al deterioro de las propiedades físicas del suelo: su estructura, densidad, porosidad, permeabilidad al agua y resistencia a agentes externos (Valkov et al., 2004; Scheffer et al., 2018). A diferencia de la degradación química, que altera la composición y la reacción del medio edáfico, la degradación física afecta principalmente al esqueleto del suelo — la parte que determina las condiciones de vida de los sistemas radiculares, el movimiento del agua y los gases.
La degradación física es peligrosa porque a menudo es invisible en sus primeras etapas: el suelo puede tener un aspecto normal, pero su estructura interna ya está dañada. Además, la restauración de las propiedades físicas, especialmente en los horizontes profundos, requiere muchos años y, a menudo, es imposible sin medidas especiales de mejora.
Los principales procesos de degradación física son:
- compactación;
- destrucción de la estructura agregada;
- encostramiento y formación de costra superficial;
- pérdida de porosidad;
- erosión (hídrica y eólica).
Examinemos cada uno de estos procesos secuencialmente.
2.2. Compactación del Suelo
La compactación es un aumento de la densidad aparente del suelo debido a la disminución del volumen total de poros, especialmente de los grandes (macroporos). Como resultado, aumenta la densidad de la fase sólida por unidad de volumen, es decir, aumenta la densidad aparente del suelo (Eash et al., 2016).
Causas de la Compactación
Los principales factores que causan la compactación del suelo (Foth, 1990; Weil & Brady, 2017):
1. Impacto mecánico de la maquinaria agrícola. Los tractores y cosechadoras modernos pesan entre 5 y 20 toneladas o más. La presión sobre el suelo puede alcanzar los 100–200 kPa, lo que supera con creces su capacidad de carga, especialmente en estado húmedo. Los pases repetidos de la maquinaria por la misma huella son especialmente peligrosos.
2. Laboreo en condiciones de excesiva humedad. El agua entre las partículas actúa como lubricante, reduciendo la fricción interna y permitiendo que las partículas se aproximen más fácilmente bajo presión. Al secarse, este suelo se vuelve muy denso (Eash et al., 2016).
3. Pastoreo del ganado, especialmente con alta densidad animal y sobre suelo húmedo. Los cascos no solo compactan la capa superficial, sino que también dañan el césped, lo que intensifica la erosión.
4. Compactación natural bajo la acción de la gravedad, especialmente en horizontes subsuperficiales; sin embargo, en condiciones naturales suele ser compensada por la actividad biológica (lombrices, raíces) y los ciclos de congelación-descongelación.
Mecanismo de la Compactación
Al aplicar presión externa, los agregados del suelo se aproximan, se destruyen los grandes poros interagregados y los propios agregados pueden deformarse. En este caso, el volumen total de poros disminuye, pero lo más importante es que cambia la distribución de los poros por tamaño: el número de macroporos (diámetro > 50 µm) cae drásticamente, mientras que la proporción de microporos aumenta (Eash et al., 2016).
Consecuencias especialmente graves tiene la formación de un horizonte subsuperficial compactado — la llamada "suela de labor" (o pie de arado). Es una capa de suelo a 20–40 cm de profundidad donde los pases repetidos de maquinaria y el laboreo constante a la misma profundidad han creado una capa densa, casi impermeable a las raíces y al agua (Scheffer et al., 2018).
Consecuencias de la Compactación
La compactación desencadena una cadena de cambios negativos:
- Reducción de la permeabilidad al agua — el agua no puede penetrar en profundidad, se intensifica la escorrentía superficial, lo que conduce a la erosión y al anegamiento de las capas superiores.
- Deterioro de la aireación — las raíces y los microorganismos aerobios sufren deficiencia de oxígeno; se activan procesos anaerobios, incluida la desnitrificación.
- Dificultad para el crecimiento radicular — el suelo denso crea una resistencia mecánica; las raíces se deforman, se engrosan y no pueden utilizar los nutrientes y la humedad de las capas profundas.
- Reducción del rendimiento — según diversas estimaciones, la compactación puede reducir los rendimientos de cereales en un 15–30% o más.
2.3. Destrucción de la Estructura
La estructura del suelo es la capacidad de las partículas del suelo para unirse en agregados (peds) de diversas formas y tamaños: grumosos, granulares, prismáticos, laminares, etc. (Eash et al., 2016). Una buena estructura agregada es la base de la fertilidad: proporciona la combinación óptima de macro y microporos necesaria para el agua, el aire y las raíces.
Causas de la Destrucción de la Estructura
La estructura del suelo no es una propiedad eterna. Es muy sensible a los agentes externos:
1. Laboreo mecánico intensivo. El arado, la grada de discos y el cultivador no solo mezclan el suelo, sino que también destruyen mecánicamente los agregados, especialmente con pases repetidos. "El laboreo prolongado provoca la pulverización y degradación de la estructura" (Scheffer et al., 2018).
2. Pérdida de materia orgánica. El humus es el principal agente cementante que une las partículas minerales en agregados. Cuando disminuye el contenido de humus, los agregados se vuelven menos estables frente a los impactos mecánicos y la acción del agua.
3. Impacto de las gotas de lluvia y de los ciclos de congelación-descongelación. La energía de las gotas que caen destruye los agregados superficiales, y los ciclos de congelación-descongelación también contribuyen a su desintegración (Weil & Brady, 2017).
4. Factores químicos. El alto contenido de sodio (especialmente en suelos solonetz) favorece la dispersión de las partículas de arcilla y la desintegración de la estructura (Eash et al., 2016).
Destrucción de la Estructura y Pérdida de Estabilidad Agregada
Los agregados tienen diferente resistencia a las fuerzas externas. La estructura hidroestable — la capacidad de los agregados para no desintegrarse al humedecerse — es especialmente importante para combatir la erosión. Cuando los agregados pierden estabilidad, bajo la acción de la lluvia se descomponen en partículas individuales. Las partículas finas (arcilla y limo) obstruyen los poros, formando una costra en la superficie (véase la siguiente sección).
2.4. Encostramiento y Formación de Costra Superficial
El encostramiento es el proceso por el cual la capa superficial del suelo pierde su estructura y se vuelve masiva y sin estructura. Al secarse, esta capa se transforma en una costra superficial — una película dura y densa de unos pocos milímetros a 2–3 cm de espesor (Troeh & Thompson, 1993; Weil & Brady, 2017).
Mecanismo de Formación de la Costra
Cuando las gotas de lluvia caen sobre la superficie del suelo, su energía cinética destruye los agregados. Las partículas finas liberadas (arcilla, limo) se desplazan hacia abajo con el agua de infiltración y obstruyen los poros de la capa más superficial. Tras el secado, esta capa se cementa formando una costra. "El efecto destructivo de las gotas de lluvia sobre el suelo fue subestimado durante mucho tiempo; hoy se reconoce que son las gotas el principal agente de desprendimiento de partículas para la erosión hídrica y eólica" (Troeh & Thompson, 1993).
Consecuencias del Encostramiento
- Reducción drástica de la infiltración — el agua no puede penetrar en el suelo; prácticamente toda la humedad caída se pierde por escorrentía. El coeficiente de escorrentía puede aumentar del 5–10% al 50–60% o más.
- Intensificación de la erosión — la escorrentía adquiere una mayor capacidad destructiva.
- Dificultad para la emergencia de plántulas — las plántulas no pueden atravesar la costra dura, especialmente los cultivos de semilla pequeña.
- Deterioro del intercambio gaseoso — la costra impide la entrada de oxígeno al suelo, ralentizando la respiración de las raíces y los microorganismos.
2.5. Pérdida de Porosidad
La porosidad es el volumen total de poros (espacios entre partículas sólidas) en el suelo, expresado como porcentaje del volumen total del suelo. En un suelo bien estructurado, la porosidad es del 40–60% (Eash et al., 2016). No solo importa la cantidad total de poros, sino también su distribución por tamaños:
- Macroporos (> 50 µm) — proporcionan drenaje, aireación y penetración de las raíces;
- Mesoporos (0,2–50 µm) — retienen la humedad capilar disponible para las plantas;
- Microporos (< 0,2 µm) — contienen agua difícilmente disponible para las plantas.
En la degradación física, la pérdida de porosidad se produce principalmente a expensas de los macroporos. Esto significa que el suelo pierde su capacidad para evacuar rápidamente el exceso de agua y suministrar oxígeno a las raíces, incluso si la porosidad total no disminuye mucho. "El cambio en la relación volumétrica de las fases sólida, líquida y gaseosa es el indicador más importante de la degradación física" (Scheffer et al., 2018).
La disminución de la porosidad se correlaciona directamente con:
- la reducción de la capacidad de retención de agua;
- la disminución de la conductividad hidráulica;
- el aumento de la densidad aparente;
- el empeoramiento de las condiciones para la biota edáfica.
2.6. La Erosión como Proceso Físico de Cambio del Suelo
La erosión es el proceso de desprendimiento, transporte y redepósito de partículas del suelo por acción del agua, el viento o la gravedad (Foth, 1990; Weil & Brady, 2017). En el contexto de la degradación física, la erosión es importante no tanto como la pérdida de suelo fuera del campo, sino como un proceso de cambio del propio perfil del suelo en el lugar de la erosión.
Erosión Hídrica
La erosión hídrica comprende tres etapas:
1. Desprendimiento de partículas por la energía cinética de las gotas de lluvia y la turbulencia de la escorrentía.
2. Transporte de partículas por el agua (en suspensión, por arrastre o rodadura).
3. Depósito al disminuir la velocidad de la corriente.
Se distinguen tres tipos principales de erosión hídrica (Weil & Brady, 2017; Troeh & Thompson, 1993):
- Erosión laminar (superficial) — lavado relativamente uniforme del horizonte superior. Es la más insidiosa, ya que es poco perceptible, pero es precisamente la que arrastra la capa más fértil — el horizonte de humus.
- Erosión en surcos — formación de pequeños surcos que pueden ser arados, pero el suelo ya se ha perdido.
- Erosión por cárcavas — formación de profundas incisiones que fragmentan los campos y los hacen impropios para el cultivo.
Durante la erosión se produce un arrastre selectivo de las partículas más finas y fértiles: arcilla, limo, humus y nutrientes. Permanece un material más grueso, arenoso y menos fértil. "El contenido de materia orgánica y nitrógeno en el sedimento erosionado puede ser de 5 veces superior al del suelo original, y el de fósforo y potasio, de 2 a 3 veces superior" (Weil & Brady, 2017).
Erosión Eólica (Deflación)
La erosión eólica se produce en condiciones secas y con poca protección contra el viento. Mecanismos:
- Saltación — rodadura y saltos de partículas de tamaño arena (0,1–0,5 mm), que rompen los agregados y desprenden partículas finas.
- Rodadura superficial de partículas más gruesas.
- Suspensión — las partículas finas (arcilla, polvo) se elevan al aire y pueden ser transportadas a cientos y miles de kilómetros.
Al igual que la hídrica, la erosión eólica arrastra los componentes más valiosos del suelo — la materia orgánica y los nutrientes — y además empeora la composición textural: la capa superficial se vuelve más arenosa y menos fértil.
Influencia de la Erosión en las Propiedades Físicas del Suelo
La erosión conduce a:
- la reducción del espesor del horizonte de humus;
- la exposición de horizontes subyacentes menos fértiles;
- el cambio de la composición granulométrica hacia un mayor grosor;
- la disminución de la capacidad de retención de agua y el deterioro del estado estructural;
- la formación de nuevas formas de microrrelieve (surcos, cárcavas) que dificultan el uso de maquinaria.
2.7. Interrelación de los Procesos de Degradación Física
Todos los procesos de degradación física están estrechamente relacionados y suelen actuar en un complejo conjunto. Por ejemplo:
- Pérdida de materia orgánica → destrucción de la estructura → compactación → reducción de la porosidad → deterioro de la infiltración → intensificación de la escorrentía → activación de la erosión → mayor destrucción de la estructura y pérdida de humus.
- Compactación del horizonte subsuperficial → estancamiento del agua por encima del mismo → anegamiento de las capas superiores → deterioro de la aireación → cambios en los procesos químicos y biológicos.
- Encostramiento superficial → reducción de la infiltración → intensificación de la erosión → arrastre de la capa fértil.
Por lo tanto, la degradación física es un proceso que se autoacelera. Cuanto más alteradas están las propiedades físicas, más rápido se deterioran. Es este bucle de retroalimentación positiva el que hace que la degradación física sea especialmente peligrosa y difícil de superar.
3. Degradación Química de los Suelos
3.1. Definición de Degradación Química
La degradación química de los suelos es un conjunto de procesos que conducen a cambios desfavorables en la composición química y las propiedades químicas del suelo, reduciendo su fertilidad y deteriorando sus funciones ecológicas (Valkov et al., 2004; Scheffer et al., 2018). Si la degradación física destruye el "esqueleto" y los "poros" del suelo, la degradación química altera el "entorno químico" de las plantas y los microorganismos — lo que determina la disponibilidad de nutrientes, las condiciones ácido-base y la presencia de sustancias tóxicas.
Los principales procesos de degradación química son:
- acidificación;
- salinización;
- alcalinización (solonización, degradación alcalina);
- pérdida de materia orgánica (deshumificación);
- contaminación con metales pesados, tóxicos orgánicos y otros contaminantes.
Todos estos procesos son, por lo general, el resultado de la acción antropogénica, aunque algunos (como la acidificación natural por lixiviación prolongada) ocurren en la naturaleza, pero mucho más lentamente.
3.2. Acidificación de los Suelos
La acidificación es el proceso de disminución del pH de la solución del suelo, es decir, la acumulación de iones de hidrógeno (H⁺) y, en suelos ácidos, de aluminio (Al³⁺) en el complejo de intercambio (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017).
Causas de la Acidificación
La acidificación puede ser natural y antropogénica.
La acidificación natural ocurre en condiciones de exceso de humedad y buen drenaje, cuando las bases (Ca, Mg, K, Na) son lixiviadas del perfil del suelo y reemplazadas por iones de hidrógeno y aluminio. Este proceso dura milenios y es característico de los suelos de regiones húmedas — suelos podzólicos, sod-podzólicos y bosques grises (Foth, 1990).
La acidificación antropogénica es mucho más rápida y está asociada a varios factores:
1. Precipitación ácida (lluvia ácida). La quema de combustibles fósiles libera a la atmósfera óxidos de azufre (SO₂) y nitrógeno (NOₓ), que se transforman en ácidos sulfúrico y nítrico. A mediados del siglo XX, el pH de la lluvia en Europa Central alcanzaba valores de 4,0–4,5 y, a veces, incluso menores (Scheffer et al., 2018). Esto provocó una rápida acidificación de los suelos forestales, especialmente sobre rocas pobres en bases.
2. Uso de fertilizantes fisiológicamente ácidos, especialmente los amoniacales y los derivados de la urea. Durante la nitrificación del nitrógeno amoniacal se liberan iones de hidrógeno (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017):
Cada kilogramo de nitrógeno amoniacal aplicado produce, al oxidarse, aproximadamente 3–4 kg de equivalente de CaCO₃ de acidez. Por lo tanto, la aplicación sistemática de estos fertilizantes sin encalado conduce a una acidificación significativa de la capa arable.
3. Extracción de bases con la cosecha. Las plantas extraen del campo cantidades considerables de Ca y Mg. En los ecosistemas naturales, estos elementos vuelven al suelo con la hojarasca. En el uso agrícola, el equilibrio se rompe y el suelo pierde gradualmente bases, lo que también contribuye a la acidificación.
4. Intensificación de la nitrificación y mineralización de la materia orgánica debido al laboreo.
Mecanismo de la Acidificación y el Papel del Aluminio
En suelos ácidos, los iones de hidrógeno no solo se acumulan en la solución, sino que interactúan activamente con el complejo de intercambio del suelo. Cuando el pH desciende por debajo de 5,5, comienza la disolución de los aluminosilicatos y la liberación de Al³⁺, que a su vez se hidroliza formando iones H⁺ adicionales (Foth, 1990; Weil & Brady, 2017):
De este modo, el aluminio se convierte en un poderoso generador de acidez. En suelos muy ácidos, hasta el 80–100% de los cationes de cambio pueden ser Al³⁺ (Scheffer et al., 2018). Los iones de aluminio libres son tóxicos para las plantas; dañan las puntas de las raíces, inhiben la absorción de calcio y fósforo. Para la mayoría de los cultivos agrícolas, una concentración de 0,1–0,5 mg Al/L en la solución del suelo ya provoca una depresión del crecimiento (Eash et al., 2016).
Consecuencias de la Acidificación
- Reducción de la disponibilidad de nutrientes: el fósforo se fija en forma de fosfatos de aluminio y hierro insolubles; el molibdeno se vuelve poco disponible; los cationes básicos (Ca, Mg, K) son desplazados del complejo de intercambio y lixiviados.
- Aumento de la disponibilidad de elementos tóxicos: Mn, Fe, Al se vuelven fácilmente solubles y pueden alcanzar concentraciones tóxicas para plantas y microorganismos.
- Inhibición de la biota edáfica: la actividad bacteriana, especialmente la de los nitrificadores y fijadores de nitrógeno, disminuye drásticamente a pH < 5,5; predominan los hongos más tolerantes a la acidez. En suelos forestales con pH < 4, el número de lombrices de tierra se reduce considerablemente (Eash et al., 2016).
- Destrucción de minerales: en condiciones fuertemente ácidas, comienza la destrucción de los minerales de arcilla secundarios y de los óxidos de hierro, lo que conduce a una degradación irreversible del suelo.
3.3. Salinización
La salinización es la acumulación en el suelo de sales fácilmente solubles (cloruros, sulfatos, carbonatos y bicarbonatos de sodio, calcio y magnesio) en concentraciones que inhiben el crecimiento de las plantas (Weil & Brady, 2017; Scheffer et al., 2018). Se considera umbral de salinización un contenido de sales que produzca una conductividad eléctrica del extracto de saturación (ECₑ) superior a 4 dS/m (según algunas fuentes, > 2 dS/m para cultivos sensibles).
Causas de la Salinización
La salinización ocurre con mayor frecuencia en regiones áridas y semiáridas donde las precipitaciones son insuficientes para lixiviar las sales del perfil del suelo. Los principales factores antropogénicos son:
1. Riego sin drenaje adecuado. El agua de riego siempre contiene cierta cantidad de sales. Al evaporarse, el agua pura pasa a la atmósfera, mientras que las sales permanecen en el suelo y se acumulan. Especialmente peligroso es el riego con aguas mineralizadas (1–2 g/L o más) y la ausencia de un sistema de evacuación de aguas de drenaje (Weil & Brady, 2017; Valkov et al., 2004).
2. Ascenso de aguas subterráneas mineralizadas debido a la alteración del balance hídrico (por ejemplo, al sustituir la vegetación natural de raíces profundas por cultivos agrícolas de raíces poco profundas).
3. Uso de fertilizantes salinos o aguas residuales contaminadas para el riego.
4. Salinización secundaria — proceso que se produce en suelos ya regados debido a la explotación incorrecta de los sistemas de riego. Es uno de los problemas más graves de la agricultura de regadío moderna.
Mecanismos de Acción de las Sales sobre las Plantas
Las sales afectan a las plantas de dos maneras (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017):
1. Efecto osmótico. La alta concentración de sales en la solución del suelo reduce su potencial hídrico. A las raíces les cuesta más absorber agua; la planta gasta energía adicional para mantener la presión osmótica dentro de las células, lo que reduce el crecimiento y la productividad. Externamente, esto se manifiesta como marchitez incluso cuando la humedad del suelo es adecuada.
2. Acción tóxica iónica específica. Los iones Na⁺, Cl⁻ y boro (en aguas con boratos) pueden tener un efecto tóxico directo sobre las células, alterar el metabolismo, causar necrosis foliar e incluso la muerte de la planta.
Las leguminosas, muchas hortalizas y los árboles frutales son los más sensibles a la salinización. Relativamente tolerantes son la cebada, la remolacha azucarera, el algodón y algunas variedades de trigo (Weil & Brady, 2017). La tabla 10.3 de Weil & Brady (2017) muestra que con una ECₑ de 4–8 dS/m, los cultivos sensibles y moderadamente sensibles sufren gravemente, mientras que con una ECₑ > 16 dS/m solo sobreviven especies muy tolerantes a la sal.
3.4. Alcalinización (Solonización, Degradación Alcalina)
La alcalinización (solonización) es el proceso de acumulación de sodio intercambiable en el complejo de intercambio del suelo, lo que conduce a un deterioro drástico de las propiedades físicas del suelo y a un aumento del pH hasta 8,5–10 o más (Weil & Brady, 2017; Scheffer et al., 2018). En esencia, la alcalinización es un tipo especial de degradación química que está íntimamente entrelazada con la física: el alto contenido de sodio provoca la dispersión de los coloides, la destrucción de la estructura y una fuerte disminución de la permeabilidad al agua.
Diferencia entre Salinización y Alcalinización
A menudo estos conceptos se confunden, pero la diferencia es fundamental:
- Los suelos salinos contienen muchas sales fácilmente solubles, pero el sodio puede no predominar en las posiciones de intercambio. En estos suelos, el pH suele ser < 8,5 y los agregados son estables.
- Los suelos alcalinos (sódicos o solonetz) tienen un bajo contenido total de sales (o han sido lixiviados), pero una alta proporción de sodio intercambiable (ESP > 15%). El pH aumenta hasta 8,5–10, los coloides se dispersan y la estructura se destruye.
El sodio provoca la dispersión de las partículas de arcilla, ya que sus iones monovalentes se retienen débilmente en la superficie de los coloides y generan una amplia capa difusa. Esto hace que las partículas se repelan entre sí y no formen agregados (Weil & Brady, 2017). El suelo se vuelve sin estructura, viscoso y con sensación "jabonosa" al tacto. En estado seco, se agrieta en grandes bloques poligonales.
Causas de la Alcalinización Secundaria
- Riego con aguas con alto contenido de bicarbonato de sodio (aguas sódicas) o con una alta relación de adsorción de sodio (SAR). Al evaporarse estas aguas, los iones carbonato reaccionan con el calcio, precipitándolo como CaCO₃, mientras que el sodio permanece en solución y comienza a incorporarse al complejo de intercambio (Valkov et al., 2004).
- Ascenso de aguas subterráneas alcalinas, que contienen sosa (Na₂CO₃ y NaHCO₃), hacia la superficie.
Consecuencias de la Alcalinización
- Permeabilidad al agua prácticamente nula — el agua apenas penetra en el suelo; fuerte escorrentía superficial, lo que impide el lavado y profundiza la degradación.
- Muy mala aireación — el oxígeno no llega a las raíces, supresión de la respiración y de la actividad microbiológica.
- Efecto tóxico de las altas concentraciones de iones Na⁺ y OH⁻ sobre las raíces, especialmente en plantas jóvenes.
- Formación de una costra negra en la superficie al secarse (el humus disuelto y dispersado asciende con el agua capilar y crea una capa oscura — "álcali negro").
- La recuperación de estos suelos requiere la aplicación de yeso (CaSO₄), que reemplaza el sodio por calcio, y un lavado posterior para eliminar las sales neutras formadas (Weil & Brady, 2017).
3.5. Pérdida de Materia Orgánica (Deshumificación)
La materia orgánica del suelo es el conjunto de todos los compuestos orgánicos presentes en el suelo, incluidos los residuos vegetales, los productos del metabolismo microbiano y el humus. El humus es la base de la fertilidad del suelo: proporciona estructura, capacidad de retención de agua, capacidad de intercambio catiónico y sirve como reserva de nutrientes (Eash et al., 2016; Foth, 1990).
Causas de la Pérdida de Humus
1. Roturación y uso agrícola prolongado. La transición de ecosistemas naturales (bosque, estepa) a agroecosistemas conduce a una fuerte disminución del contenido de materia orgánica. En los primeros 20–30 años después de la roturación, las reservas de humus pueden disminuir entre un 30 y un 50% (Foth, 1990). La causa es el aumento de la aireación y mineralización, la reducción del aporte de material orgánico fresco y la alteración de la estructura.
2. Erosión. La erosión hídrica y eólica arrastra la capa superior, la más rica en humus. La concentración de humus en las partículas erosionadas suele ser de 2 a 5 veces superior a la del suelo original (Weil & Brady, 2017).
3. Extracción de residuos vegetales (recogida de paja, quema de rastrojos) — reduce el aporte de materia orgánica fresca.
4. Laboreo intensivo acelera la mineralización del humus, especialmente en condiciones cálidas y bien aireadas.
5. Drenaje de suelos anegados y turbosos — provoca una rápida mineralización de la materia orgánica, a veces con una pérdida de 2–3 cm de capa de turba al año (Weil & Brady, 2017).
Consecuencias de la Deshumificación
- Deterioro de la estructura — sin los agentes cementantes que son las sustancias húmicas, no se forman agregados.
- Reducción de la capacidad de intercambio catiónico (CIC) — el humus posee una gran carga negativa; su pérdida reduce drásticamente la capacidad del suelo para retener cationes básicos (Ca²⁺, Mg²⁺, K⁺, NH₄⁺).
- Disminución de la capacidad de retención de agua — la materia orgánica puede retener hasta 20 veces su peso en agua. La pérdida de 1% de humus reduce el agua disponible en aproximadamente 1,5–2 mm por cada 10 cm de capa.
- Reducción de la capacidad amortiguadora — el suelo resiste peor la acidificación y la contaminación química.
- Inhibición de la microflora — reducción del sustrato energético para la biota edáfica, disminución de la actividad biológica.
Es importante subrayar que la pérdida de humus desencadena una retroalimentación positiva: cuanto menos humus, peor es la estructura, más fácil es la erosión y más rápido se pierde el humus restante.
3.6. Contaminación del Suelo
La contaminación del suelo es la introducción en el suelo de sustancias químicas (o el cambio de su concentración) que supera la capacidad del suelo para inmovilizarlas y transformarlas, y conduce a cambios negativos en sus propiedades, reducción de la fertilidad y deterioro de la calidad de los productos (Valkov et al., 2004; Scheffer et al., 2018).
Entre los tipos de contaminación más peligrosos se encuentran:
Metales Pesados
Los metales pesados (Cu, Zn, Ni, Pb, Cd, Hg, Cr, etc.) se acumulan en los suelos procedentes de emisiones industriales, lodos de depuradora, fertilizantes minerales (especialmente los fosfatados) y plaguicidas. Su peligro radica en que no se degradan, sino que solo se redistribuyen entre distintas formas. En el suelo, se adsorben en la superficie de las partículas de arcilla, la materia orgánica, los óxidos, forman sus propios minerales o se encuentran en forma intercambiable. Cuando el pH disminuye, muchos de ellos (especialmente Cd, Zn, Pb) se vuelven móviles y pasan a las plantas (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017). Muchos metales pesados son tóxicos para plantas y microorganismos, y también pueden entrar en las cadenas tróficas y afectar a animales y humanos.
Contaminantes Orgánicos
Entre los contaminantes orgánicos se incluyen:
- plaguicidas y herbicidas (especialmente los organoclorados persistentes, como el DDT, aunque muchos están prohibidos);
- hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) — productos de combustión incompleta de combustibles;
- bifenilos policlorados (PCB) y dioxinas — compuestos extremadamente tóxicos y persistentes;
- derivados del petróleo y disolventes (benceno, tolueno, etc.);
- productos farmacéuticos (antibióticos, hormonas) procedentes de efluentes ganaderos.
El destino de los contaminantes orgánicos en el suelo depende de su adsorción (sobre el humus y las arcillas), su degradación (química, fotoquímica o microbiana), su volatilidad y su solubilidad en agua. Algunos son muy persistentes y pueden permanecer durante décadas (Weil & Brady, 2017; Scheffer et al., 2018). Muchos contaminantes orgánicos son tóxicos, cancerígenos, mutágenos y alteran el sistema endocrino.
Contaminación por Radionúclidos
Aunque los radionúclidos están presentes de forma natural en los suelos (potasio‑40, radio‑226, uranio), las fuentes antropogénicas — accidentes nucleares (Chernóbil, Fukushima), ensayos nucleares — crean focos locales de alta radiactividad (⁹⁰Sr, ¹³⁷Cs, ¹³¹I, etc.). Estos isótopos pueden incorporarse al ciclo biológico y suponer un grave riesgo para la salud humana (Weil & Brady, 2017; Valkov et al., 2004).
3.7. Interrelación entre la Degradación Química y la Física
Ya hemos mencionado varias veces que la degradación química y la física están indisolublemente unidas. Esto se ve especialmente claro en dos ejemplos:
1. La alcalinización — un proceso puramente químico (acumulación de sodio intercambiable) — genera profundas consecuencias físicas: dispersión, destrucción de la estructura, fuerte deterioro de la permeabilidad al agua, la aireación y la filtración. A su vez, la estructura destruida impide el lavado de sales, consolidando la alcalinización.
2. La pérdida de materia orgánica — un proceso químico (degradación y extracción del humus) — provoca degradación física: destrucción de agregados, compactación, debilitamiento de la resistencia a la erosión. Y el deterioro de las propiedades físicas, a su vez, ralentiza la recuperación de las reservas de humus.
Por lo tanto, la degradación química y la física forman un complejo degradativo único, en el que todos los procesos están interconectados. Por ello, al desarrollar medidas para combatir la degradación, es necesario actuar simultáneamente sobre los factores físicos y químicos, teniendo en cuenta su influencia mutua.
4. Interrelación de los Procesos de Degradación Física y Química
4.1. La Degradación como Proceso Sistémico
Hasta ahora hemos considerado la degradación física y la química por separado. Pero en el suelo real, estos procesos nunca actúan de forma aislada. Están entrelazados en un único complejo degradativo, donde cada proceso refuerza a los demás, creando bucles de retroalimentación positiva. Esto significa que, una vez iniciada, la degradación tiende a autoacelerarse: cuanto más dañado está el suelo, más rápido se deteriora.
Por esta razón, la degradación debe entenderse no como una suma de procesos individuales, sino como un fenómeno sistémico, en el que los cambios físicos y químicos están mutuamente condicionados y se sostienen entre sí (Valkov et al., 2004; Weil & Brady, 2017).
En el centro de este complejo degradativo se encuentra la materia orgánica — el factor clave que une las propiedades físicas y químicas del suelo. Examinemos este papel central con más detalle.
4.2. El Papel Central de la Materia Orgánica
La materia orgánica (humus) no es solo una reserva de nutrientes. Es un agente estructurante, un regulador de los procesos químicos y la base energética de la actividad biológica. Su pérdida desencadena una cadena de cambios degradativos interconectados.
Pérdida de materia orgánica → destrucción de la estructura → compactación
El humus cementa las partículas minerales en agregados. Cuando disminuye (deshumificación), los agregados se vuelven frágiles y pierden estabilidad hídrica. Bajo el impacto de las gotas de lluvia y el laboreo mecánico, se descomponen en partículas individuales. El suelo se vuelve sin estructura, lo que conduce a:
- la disminución de los macroporos y de la porosidad total,
- el aumento de la densidad aparente,
- la reducción de la permeabilidad al agua (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017).
Compactación → deterioro de la aireación → cambios en los procesos químicos
El suelo compactado y sin estructura tiene un mal intercambio gaseoso. En él:
- disminuye el aporte de oxígeno a las raíces y microorganismos — se suprimen la respiración radicular y la mineralización aerobia,
- se desarrollan condiciones anaerobias en microzonas, especialmente dentro de los agregados húmedos,
- se activan procesos anaerobios — desnitrificación (pérdida de nitrógeno como N₂ y N₂O), reducción de hierro y manganeso, formación de compuestos fitotóxicos.
Las condiciones anaerobias desplazan el potencial redox (Eh) hacia valores negativos, lo que cambia las formas y la movilidad de muchos elementos químicos (Fe, Mn, S). Esto, a su vez, afecta a la disponibilidad de nutrientes y a la toxicidad de algunos metales (Weil & Brady, 2017).
4.3. Cadenas Específicas de Interrelaciones
Consideremos varias cadenas típicas de cambios degradativos.
Cadena 1: Pérdida de humus → destrucción de la estructura → erosión → mayor pérdida de humus
Esta es la retroalimentación positiva clásica. Con la roturación y la agricultura prolongada, el contenido de humus disminuye. El suelo pierde agregación. Los agregados superficiales se destruyen más fácilmente por la lluvia, se encostran y forman una costra. La infiltración cae drásticamente, la escorrentía aumenta. La erosión hídrica arrastra la capa superior, la más fértil, y con ella el humus restante. El suelo se vuelve más pobre y más susceptible a la erosión. Cada ciclo posterior se acelera.
Cadena 2: Compactación → acidificación → movilización de aluminio → deterioro de las propiedades físicas
La compactación perjudica la aireación y la permeabilidad al agua, pero también puede favorecer la acidificación (especialmente en condiciones de nutrición amoniacal). Cuando la acidificación alcanza un pH < 5,5, los iones de aluminio (Al³⁺) comienzan a dominar en el complejo de intercambio catiónico. El alto contenido de aluminio intercambiable es tóxico para las raíces y los microorganismos, y también puede interactuar con los minerales arcillosos, alterando su carga e intensificando la dispersión. Esto afecta a las propiedades físicas y empeora aún más las condiciones para las plantas (Weil & Brady, 2017).
Cadena 3: Riego → salinización → alcalinización → destrucción de la estructura → fuerte reducción de la filtración
Al regar incluso con agua moderadamente salina (1–2 g/L), las sales se acumulan gradualmente en las capas superiores. Si en la composición de las sales predomina el sodio y está presente el bicarbonato, comienza el proceso de alcalinización: el sodio desplaza al calcio y al magnesio del complejo de intercambio. El sodio provoca la dispersión de las partículas de arcilla, los agregados se desmoronan y la estructura desaparece. El suelo se vuelve casi impermeable. El lavado de sales se vuelve imposible, la salinización se profundiza y el suelo pierde completamente su productividad (Valkov et al., 2004; Weil & Brady, 2017).
Cadena 4: Contaminación por metales pesados → inhibición de la biota → deterioro de la estructura → activación de la acidificación
Los metales pesados son tóxicos para los microorganismos y las plantas. La reducción de la actividad biológica ralentiza la formación de humus y debilita los procesos de estructuración. Además, algunos metales pesados (como el aluminio y el hierro) al oxidarse pueden formar ácidos, contribuyendo a la acidificación. La acidificación, a su vez, aumenta la movilidad de muchos metales, haciéndolos aún más tóxicos (Scheffer et al., 2018; Weil & Brady, 2017).
4.4. El Papel de los Factores Químicos en el Estado Físico del Suelo
Deben destacarse especialmente dos factores químicos que influyen fuertemente en las propiedades físicas:
Tipo de Cationes de Cambio
El grado de agregación del suelo depende de qué cationes predominan en el complejo de intercambio:
- Ca²⁺ y Mg²⁺ favorecen la floculación de las partículas de arcilla y la formación de agregados estables. Los suelos con alto contenido de estos cationes (chernozems, suelos castaños) tienen buena estructura.
- Na⁺, por el contrario, provoca la dispersión de las partículas de arcilla, la destrucción de la estructura y el encostramiento (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017).
Esta diferencia se explica por el diferente espesor de la capa difusa (véase la sección 3.4). Cuanto mayor es la proporción de sodio, peores son las propiedades físicas y más rápida se desarrolla la degradación física.
pH del Suelo
El pH afecta a muchas propiedades físicas:
- Cuanto mayor es el pH (especialmente > 8,5), más dispersas están las partículas de arcilla, especialmente en presencia de sodio.
- A pH > 9, la materia orgánica puede disolverse ("álcali negro"), lo que reduce su papel estructurante.
- Bajo una fuerte acidificación (pH < 4), comienza la destrucción de los minerales aluminosilicatados, lo que modifica la composición granulométrica y empeora la agregación.
4.5. Heterogeneidad Espacial de la Degradación
Es importante comprender que la degradación no siempre afecta a todo el suelo de manera uniforme. En el perfil del suelo pueden formarse "puntos calientes" de degradación, donde ciertos procesos son especialmente intensos:
- Horizonte compactado subsuperficial (suela de labor) — aquí la degradación física está localizada, pero bloquea el intercambio de agua y aire entre los horizontes superior e inferior, intensificando la degradación en todo el perfil.
- Costra superficial — confinada a los milímetros superiores, pero cambia radicalmente el régimen hidrológico de toda la capa superior.
- Manchas alcalinas (solonetz, solonchaks) — dentro de un mismo campo puede haber áreas con un alto grado de alcalinización y áreas prácticamente normales. Esto crea una degradación en mosaico.
4.6. Efecto Acumulativo: El Impacto Combinado es Mayor que la Suma de los Procesos Individuales
Cuando actúan simultáneamente varios procesos degradativos, su efecto combinado suele superar la simple suma de los efectos individuales (sinergia). Por ejemplo:
- Acidificación + compactación suprimen simultáneamente el sistema radicular, lo que reduce el aporte de residuos orgánicos al suelo, disminuyendo la acumulación de humus y empeorando la estructura.
- Salinización + contaminación por metales pesados pueden ser especialmente tóxicas para la microflora, ya que las sales aumentan la movilidad de algunos metales.
- Erosión + deshumificación se aceleran mutuamente: el lavado de la capa superior arrastra el humus, y la pérdida de humus debilita la resistencia a la erosión.
Por lo tanto, la degradación no es un proceso lineal, sino un proceso no lineal y autoacelerado. Cuantos más factores actúan simultáneamente, más rápido disminuye la fertilidad y más difícil resulta recuperarla.
4.7. Conclusión de la Sección: La Degradación como Síndrome Sistémico
Vemos que la degradación física y química no existen por separado. Forman un síndrome patológico único del suelo, en el que:
1. La alteración de un eslabón desencadena todo el complejo. Por ejemplo, la pérdida de materia orgánica es el mecanismo desencadenante de la degradación física y química.
2. Los procesos se refuerzan mutuamente a través de retroalimentaciones positivas.
3. El efecto combinado es mayor que la suma de los efectos individuales (sinergia).
4. La irreversibilidad aumenta en cada etapa.
Por lo tanto, al desarrollar medidas de protección del suelo, no podemos limitarnos a actuaciones aisladas (por ejemplo, solo encalado o solo mejora de la estructura). Se necesita un enfoque sistémico, que tenga en cuenta todos los eslabones del complejo degradativo. Solo una intervención integral, dirigida simultáneamente a mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas, puede detener y revertir la degradación.
5. Velocidad de la Degradación. Estimaciones Modernas
5.1. ¿Por qué es Críticamente Importante la Velocidad de la Degradación?
Ya hemos formulado la cuestión clave de toda la lección: ¿por qué los suelos pierden sus propiedades más rápido de lo que se forman? Para responder cuantitativamente, debemos comparar las velocidades de dos procesos opuestos: la edafogénesis y la degradación. Es precisamente esta comparación la que nos da una comprensión de la magnitud del problema y sus horizontes temporales.
En esta sección consideraremos:
- la velocidad de la edafogénesis natural en diferentes condiciones;
- la velocidad de los principales procesos de degradación (erosión, pérdida de humus, salinización, acidificación, compactación);
- los factores que aceleran o ralentizan la degradación;
- las estimaciones globales modernas de las tasas de degradación.
5.2. Velocidad de la Edafogénesis
La edafogénesis natural es el proceso de formación del perfil del suelo a partir de la roca madre bajo la influencia del clima, los organismos, el relieve y el tiempo. La velocidad de este proceso es extremadamente variable y depende de muchos factores (Weil & Brady, 2017; Troeh & Thompson, 1993).
Estimaciones de la Velocidad de la Edafogénesis
- La estimación más común: 0,5–2 cm de suelo por 100 años. Esto significa que para formar una capa fértil de 20–30 cm (espesor del horizonte arable) se necesitan entre 1000 y 6000 años (Troeh & Thompson, 1993; Weil & Brady, 2017).
- En términos de masa: 5–20 toneladas por hectárea al año (con una densidad aparente media del suelo de aproximadamente 1,3 g/cm³). Esta cifra sirve de referencia para determinar las pérdidas de suelo tolerables.
- Sobre rocas carbonatadas (calizas) y en climas cálidos y húmedos, la edafogénesis puede ser más rápida — hasta 1 cm cada 20–30 años (por ejemplo, en los trópicos).
- Sobre rocas cristalinas ácidas (granitos, gneises) y en climas fríos — más lenta, hasta 1 cm cada 200–500 años.
Es importante subrayar que la velocidad de la edafogénesis no es constante. Es máxima en las etapas iniciales, cuando la roca fresca se meteoriza activamente, y se ralentiza a medida que se acumula el perfil del suelo, que comienza a actuar como una pantalla protectora (Troeh & Thompson, 1993).
Velocidad de Acumulación de Humus
La acumulación de humus es especialmente lenta. En condiciones naturales, aumentar el contenido de humus en un 1% en la capa superior de 20 cm puede llevar de 200 a 800 años (dependiendo del clima y el tipo de vegetación). En los agroecosistemas, la pérdida de ese mismo 1% de humus puede producirse en 5–20 años.
5.3. Velocidad de los Procesos de Degradación
Erosión Hídrica
La erosión hídrica es uno de los procesos degradativos más rápidos. La tasa de pérdida de suelo varía mucho según el clima, el relieve, el suelo y el uso de la tierra:
- Erosión natural (geológica) en condiciones de vegetación no perturbada: 0,02–0,2 t/ha al año (Weil & Brady, 2017; Troeh & Thompson, 1993). Esto corresponde a una pérdida de aproximadamente 1 cm de suelo en 2000–5000 años.
- Erosión acelerada en tierras de cultivo: de media 5–15 t/ha al año en EE. UU., 20–40 t/ha al año en Europa, y hasta 50–100 t/ha al año en regiones tropicales con agricultura intensiva (Weil & Brady, 2017).
- Valores extremos: en pendientes muy erosionables durante lluvias torrenciales, las pérdidas pueden alcanzar 100–200 t/ha en una sola temporada, lo que corresponde a una pérdida de 5–10 mm de capa de suelo en un año (Weil & Brady, 2017; Troeh & Thompson, 1993).
La tasa media de erosión hídrica en tierras de cultivo a nivel mundial se estima en 20–30 t/ha al año. Esto significa que 1 cm de suelo se pierde en 5–7 años (Troeh & Thompson, 1993).
Erosión Eólica
La erosión eólica es especialmente intensa en regiones áridas y semiáridas, así como en suelos de textura ligera:
- En tierras de cultivo de regiones secas de EE. UU., las pérdidas por erosión eólica promedian 5–15 t/ha al año, y en algunas áreas (Nuevo México) hasta 29 t/ha al año (Weil & Brady, 2017).
- En años de sequías severas y tormentas de polvo, las pérdidas pueden alcanzar 50–100 t/ha en una sola tormenta.
- En suelos turbosos drenados (bajo erosión eólica), la capa puede perder 1–2 cm al año.
Pérdida de Materia Orgánica (Deshumificación)
Al roturar tierras vírgenes:
- En los primeros 20–40 años después de la roturación, el contenido de humus puede disminuir entre un 30 y un 50% del nivel inicial (Foth, 1990). En los chernozems de la zona templada, esto significa una pérdida de 0,5–1,5 t/ha de humus al año (en términos de carbono — 0,3–1,0 t C/ha al año).
- Bajo erosión, las tasas de pérdida de humus son aún mayores: el material erosionado contiene de 2 a 5 veces más materia orgánica que el suelo original.
Salinización y Alcalinización
Estos procesos aumentan en pocos años tras el inicio del riego inadecuado:
- La salinización secundaria puede alcanzar niveles críticos (ECₑ > 4 dS/m) en 5–15 años con riego sin drenaje.
- Cuando se utilizan aguas con alta mineralización (2–3 g/L), el proceso puede tardar 2–5 años (Valkov et al., 2004; Weil & Brady, 2017).
- La alcalinización se desarrolla más lentamente, pero también en un plazo de 10–30 años, especialmente en suelos con alto contenido de sodio en el agua de riego.
Acidificación
La acidificación natural dura milenios. La antropogénica (bajo la influencia de la lluvia ácida y los fertilizantes) es mucho más rápida:
- Con la aplicación de fertilizantes fisiológicamente ácidos (nitrato amónico, sulfato amónico, urea), el pH puede disminuir 0,3–0,5 unidades en 5–10 años.
- En suelos forestales bajo lluvia ácida, en 30–40 años el pH de los horizontes superiores pudo descender de 4,5–5,0 a 3,5–4,0 (Scheffer et al., 2018).
Compactación
La compactación se desarrolla muy rápidamente — a veces en una sola temporada de uso intensivo de maquinaria pesada:
- La densidad aparente del suelo puede aumentar en un 10–20% tras unos pocos pases sobre suelo húmedo.
- La recuperación de un horizonte subsuperficial compactado (incluso en condiciones favorables) tarda 5–10 años en ausencia de nuevas cargas, y a veces más.
5.4. Estimaciones Globales Modernas de la Degradación
Magnitud de la Degradación en el Mundo
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, 2011, 2015):
- Alrededor del 25% (aproximadamente 2000 millones de hectáreas) de todas las tierras del mundo están afectadas por alguna forma de degradación. Es una superficie dos veces mayor que la de Rusia.
- Cada año se pierden para la producción agrícola 10–12 millones de hectáreas debido a la degradación — aproximadamente el 1% de todas las tierras cultivadas del mundo.
- La degradación de la tierra afecta a más de 1500 millones de personas (casi el 20% de la población mundial), especialmente en los países en desarrollo.
- Las pérdidas económicas anuales por degradación de la tierra se estiman en 40.000–100.000 millones de dólares (Weil & Brady, 2017; FAO, 2011).
Principales Tipos de Degradación en el Mundo
Según diversas evaluaciones internacionales:
- Erosión (hídrica y eólica) — 85% de toda la degradación del suelo (Weil & Brady, 2017; Valkov et al., 2004).
- Degradación química (salinización, acidificación, contaminación) — alrededor del 12%.
- Degradación física (compactación, destrucción de la estructura) — alrededor del 3%.
Sin embargo, estas cifras varían mucho según las regiones:
- En África y Asia dominan la erosión y la deshumificación.
- En Australia y algunas regiones de América del Norte — la salinización.
- En Europa — la compactación y la contaminación (hasta el 50% de las tierras agrícolas en Europa están afectadas por la compactación) (Scheffer et al., 2018).
Degradación en Rusia
Según estudios rusos (Valkov et al., 2004; diversas evaluaciones institucionales):
- Alrededor del 40–50% de las tierras agrícolas en Rusia están degradadas en algún grado.
- Principales procesos: erosión hídrica (en el sur y en la zona de Chernozem Central), erosión eólica (en las zonas de estepa y estepa forestal), deshumificación (en casi todas partes), salinización secundaria (en las zonas de agricultura de regadío).
- En la zona de chernozem, el contenido de humus ha disminuido entre un 15 y un 25% en los últimos 30–40 años.
- Las pérdidas anuales de humus en las tierras de cultivo de Rusia se estiman en 30–50 millones de toneladas.
5.5. Factores que Determinan la Velocidad de la Degradación
La velocidad de la degradación está determinada por una combinación de factores naturales y antropogénicos (Weil & Brady, 2017; Troeh & Thompson, 1993):
Factores naturales que aceleran la degradación:
- Clima: lluvias torrenciales, vientos fuertes, clima árido o, por el contrario, excesivamente húmedo.
- Relieve: pendientes pronunciadas, laderas largas (intensifican la erosión).
- Composición granulométrica: los suelos franco-arenosos y francos son los más vulnerables a la erosión; los arcillosos, a la compactación; los arenosos, a la erosión eólica y la deshumificación.
- Contenido de humus y tipo de humus — cuanto menos humus, más débil es la estructura y más rápida es la degradación.
- Tipo de minerales arcillosos: las arcillas montmorilloníticas son más propensas a la compactación e hinchazón; las caoliníticas, a la erosión.
Factores antropogénicos que aceleran la degradación:
- Intensidad del laboreo — cuantas más labores, más rápido se destruye la estructura y se pierde el humus.
- Uso de maquinaria pesada — compactación directa.
- Riego sin drenaje — salinización.
- Aplicación de altas dosis de fertilizantes minerales sin considerar el balance — acidificación, contaminación.
- Monocultivo y ausencia de rotaciones de cultivos — empobrecimiento del suelo, aceleración de la deshumificación.
- Insuficiencia de fertilizantes orgánicos y residuos vegetales — ralentización de la acumulación de humus.
5.6. Escalas Temporales
La comparación de las velocidades de la edafogénesis natural y la degradación antropogénica arroja cifras sorprendentes (Troeh & Thompson, 1993; Weil & Brady, 2017):
| Proceso | Velocidad (aproximada) |
|---|---|
| Edafogénesis | 0,5–2 cm por 100 años (5–20 t/ha·año) |
| Erosión hídrica en tierras de cultivo | 5–40 t/ha·año (media) |
| Erosión eólica en tierras de cultivo | 5–30 t/ha·año |
| Pérdida de humus al roturar | 0,3–1,0 t C/ha·año |
| Acidificación (con fertilización) | El pH disminuye 0,3–0,5 en 5–10 años |
| Salinización (con riego) | nivel crítico en 5–15 años |
| Compactación | aumento del 10–20% de la densidad en 1 temporada |
Por lo tanto, la degradación avanza de 10 a 1000 veces más rápido que la edafogénesis.
Esta es la cifra clave que determina nuestra actitud hacia el suelo como recurso. Con una tasa de erosión de 20–30 t/ha·año, 1 cm de suelo se pierde en 3–5 años. Para restaurarlo en condiciones naturales se necesitarían 50–200 años. Esto significa que en una generación humana podemos perder lo que tardó siglos en formarse.
5.7. No Linealidad de la Degradación
Es importante señalar que la degradación suele proceder de forma no lineal. En sus primeras etapas, puede ser lenta y casi imperceptible. Sin embargo, a medida que se acumulan los cambios, puede acelerarse bruscamente, superando valores umbral (Richter & Tugel, 2012).
Ejemplos de estos umbrales:
- Erosión: mientras la capa superior de humus no se elimina por completo, la erosión puede ser moderada. Pero una vez que se expone el horizonte subyacente, menos estructurado, su resistencia a la erosión puede ser menor y la tasa de pérdida aumenta drásticamente.
- Alcalinización: mientras el porcentaje de sodio intercambiable no supere el 15%, la estructura puede conservarse. Al superar este umbral, los coloides se dispersan, la estructura se destruye casi instantáneamente y el suelo se vuelve prácticamente impermeable.
- Acidificación: a pH superior a 5,5, el aluminio es inmóvil. Cuando el pH desciende por debajo de 5,0–5,5, comienza una movilización brusca del aluminio, tóxico para las plantas, lo que provoca un rápido deterioro de la productividad.
Esta no linealidad hace que la degradación sea especialmente peligrosa: los cambios críticos pueden ocurrir de forma repentina, cuando los indicadores rezagados (por ejemplo, el estado visual de las plantas o el rendimiento) aún no señalan que se acerca un umbral.
6. Reversibilidad de los Procesos de Degradación
6.1. Introducción: La Degradación como Pérdida de Tiempo
Hemos llegado a la pregunta más importante y, quizás, más alarmante de toda la lección: ¿se puede detener la degradación y restaurar la fertilidad de los suelos perdidos?
La respuesta a esta pregunta no es inequívoca. Depende de qué proceso de degradación haya ocurrido, hasta qué punto haya avanzado y qué recursos (tiempo, dinero, tecnología) estemos dispuestos a invertir en la restauración. Uno de los conceptos principales de la edafología moderna afirma: la degradación no es solo una pérdida de las propiedades del suelo, sino sobre todo una pérdida del tiempo necesario para su formación (Richter & Tugel, 2012; Weil & Brady, 2017).
A lo largo de esta lección, hemos subrayado repetidamente que la edafogénesis es un proceso extremadamente lento, medido en siglos y milenios. La degradación, en cambio, puede desarrollarse en años o incluso meses. Por lo tanto, al hablar de reversibilidad, debemos tener siempre presentes las escalas temporales: qué se restaura en 10–20 años, y qué tarda 200–500 años o no se restaura en absoluto.
6.2. El Concepto de Umbrales e Irreversibilidad
Una idea clave para comprender la reversibilidad es el concepto de umbrales en la degradación (Richter & Tugel, 2012; Weil & Brady, 2017). Por analogía con una enfermedad: en una etapa temprana, muchos procesos son reversibles; después de cruzar un cierto umbral, se vuelven prácticamente irreversibles o requieren enormes gastos.
Se distinguen dos tipos de umbrales:
1. Umbral físico: destrucción de la estructura agregada hasta tal punto que no puede recuperarse incluso si cesa la carga; eliminación total del horizonte de humus por erosión.
2. Umbral químico: descenso del pH hasta un nivel en el que comienza la destrucción activa de los minerales arcillosos; acumulación de sodio intercambiable por encima del 15% de la capacidad de intercambio catiónico (CIC), lo que provoca la dispersión de los coloides.
Al cruzar un umbral, cambian los mecanismos de los procesos: el suelo pasa a un nuevo estado desde el cual es extremadamente difícil o imposible volver al estado original sin una intervención externa significativa (Richter & Tugel, 2012).
6.3. Reversibilidad de los Principales Procesos de Degradación
Examinemos cada uno de los principales procesos de degradación desde el punto de vista de su potencial de recuperación.
Erosión
Reversibilidad: extremadamente baja. Prácticamente irreversible en la escala de una vida humana.
La erosión es el proceso más destructivo y menos reversible. Cuando una capa de suelo es arrastrada o volada, no puede "devolverse" por medios naturales. Solo se puede:
- Ralentizar o detener la erosión adicional.
- Restaurar la fertilidad del suelo restante mediante la adición de fertilizantes y materia orgánica (pero esto no devuelve el espesor del perfil perdido).
- En casos excepcionales, realizar una rehabilitación (extendiendo una capa superficial fértil traída de otro lugar), pero esto es extremadamente caro y solo es aplicable en áreas pequeñas.
Según estimaciones, 1 cm de suelo perdido por erosión tarda entre 100 y 400 años en formarse naturalmente (Weil & Brady, 2017; Troeh & Thompson, 1993). Por lo tanto, en la práctica, la erosión se considera un proceso prácticamente irreversible en el marco de una generación humana.
Pérdida de Materia Orgánica (Deshumificación)
Reversibilidad: moderada, pero requiere mucho tiempo y esfuerzos sistemáticos.
La restauración del humus es posible, pero requiere:
- Aporte regular de residuos orgánicos (abonos verdes, estiércol, compost, residuos de cosecha).
- Minimización del laboreo (conservación de la estructura, ralentización de la mineralización).
- Optimización de las rotaciones de cultivos (inclusión de gramíneas perennes).
En condiciones óptimas (clima templado, humedad adecuada, aporte regular de materia orgánica), el contenido de humus puede aumentar entre un 0,05 y un 0,1% al año. Esto significa que restaurar un 1% de humus (perdido en 10–20 años) puede requerir 10–20 años de medidas intensivas. Sin embargo, en condiciones áridas o en suelos ligeros, este proceso puede tardar 50–100 años (Foth, 1990; Weil & Brady, 2017).
Compactación
Reversibilidad: moderada en la superficie, baja en el horizonte subsuperficial.
La compactación superficial puede aliviarse en 2–5 años mediante:
- La reducción del uso de maquinaria pesada o el uso de neumáticos de baja presión.
- La aplicación de fertilizantes orgánicos (estimula las lombrices y la formación de estructura).
- El descompactado profundo (con cincel) (Eash et al., 2016; Scheffer et al., 2018).
Sin embargo, la compactación subsuperficial (suela de labor) se recupera extremadamente lento, ya que se encuentra fuera de la zona de estructuración biogénica activa. Incluso después de un descompactado profundo (40–50 cm), la recuperación de la porosidad natural puede tardar 5–15 años, y con cargas repetidas, el proceso puede no completarse. La recuperación de la densidad aparente hasta el nivel original en suelos arcillosos pesados puede tardar más de 20 años (Scheffer et al., 2018).
Acidificación
Reversibilidad: alta, pero requiere encalado regular.
La acidificación es uno de los procesos más manejables. La aplicación de materiales encalantes (CaCO₃, CaMg(CO₃)₂) neutraliza rápidamente (en pocos meses) la acidez y eleva el pH. Sin embargo:
- La velocidad de recuperación depende de la capacidad amortiguadora del suelo. En suelos arenosos ligeros, basta con 1–2 t/ha de cal cada 3–5 años; en suelos arcillosos pesados y ricos en humus, se necesitan 3–5 t/ha o más (Eash et al., 2016; Weil & Brady, 2017).
- La recuperación natural (sin encalado) al cesar el impacto antropogénico es muy lenta (cientos de años) debido a la meteorización de los minerales y al aporte de bases con las precipitaciones atmosféricas.
Es importante recordar: si la acidificación ha provocado la destrucción de los minerales arcillosos y la lixiviación de bases de todo el perfil, ni siquiera el encalado restaurará la capacidad de intercambio catiónico (CIC) perdida ni el estado estructural — estos cambios son irreversibles en la escala de décadas (Weil & Brady, 2017).
Salinización
Reversibilidad: alta en suelos drenados; baja en ausencia de drenaje o con niveles freáticos mineralizados elevados.
La salinización es reversible si se dispone de un buen drenaje y de suficiente agua de lavado (dulce o de baja mineralización). El lavado de sales puede durar 1–3 temporadas con tasas de riego adecuadas.
Sin embargo, la restauración de suelos fuertemente salinos (ECₑ > 16 dS/m) requiere más tiempo (5–10 años) y grandes volúmenes de agua. En ausencia de drenaje natural o con niveles freáticos salinos elevados, la salinización se vuelve irreversible (Weil & Brady, 2017; Valkov et al., 2004).
Alcalinización (Solonización)
Reversibilidad: baja; requiere mejora química (enmienda con yeso) y esfuerzos durante muchos años.
La alcalinización (acumulación de sodio intercambiable, ESP > 15%) es un proceso extremadamente difícil de revertir. Para eliminarla, se necesita:
- Aplicación de yeso (CaSO₄) para desplazar el sodio.
- Lavado posterior para eliminar el Na₂SO₄ formado.
- Restauración de la estructura destruida por la dispersión.
Este proceso requiere varios años (3–10 años) y solo puede llevarse a cabo en suelos con buen drenaje. En ausencia de drenaje o con insuficiente agua de lavado, la alcalinización es prácticamente irreversible (Weil & Brady, 2017; Valkov et al., 2004).
Contaminación con Metales Pesados y Tóxicos Orgánicos
Reversibilidad: extremadamente baja; en la mayoría de los casos irreversible.
Los metales pesados no se degradan en el suelo. El único método de eliminación es la fitorremediación (extracción mediante plantas hiperacumuladoras), pero es un proceso muy lento (décadas) y solo aplicable con niveles moderados de contaminación (Weil & Brady, 2017). Una alternativa es el aislamiento de la capa contaminada (traslado a vertedero, cubrimiento con suelo limpio), lo que no es una restauración, sino una mera contención.
Los contaminantes orgánicos (HAP, PCB, plaguicidas) pueden ser degradados por microorganismos, pero la velocidad de degradación suele ser muy baja (años o décadas). Para algunos compuestos persistentes (dioxinas, algunos PCB), la degradación natural es prácticamente inexistente.
Por lo tanto, la contaminación química se considera generalmente una forma de degradación prácticamente irreversible.
6.4. Restauración vs. Rehabilitación
Es importante distinguir dos conceptos (Valkov et al., 2004; Richter & Tugel, 2012):
- Restauración — retorno del suelo a su estado original (o cercano al original) con el conjunto completo de funciones. Esto es posible solo para procesos reversibles (acidificación, salinización inicial, compactación superficial) y requiere un tiempo medido en años o décadas.
- Rehabilitación — conjunto de medidas para crear un nuevo suelo o reemplazar las propiedades perdidas en tierras perturbadas (canteras, escombreras, tierras erosionadas). No es un retorno al estado original, sino la creación de un nuevo cuerpo de suelo, a menudo menos fértil y que requiere un mantenimiento constante.
La rehabilitación puede incluir:
- Extracción selectiva y almacenamiento del horizonte de humus antes del inicio de la explotación (en minería).
- Extensión de una capa fértil sobre la superficie restaurada.
- Aplicación de grandes dosis de fertilizantes orgánicos, cal y fertilizantes minerales.
- Siembra de gramíneas perennes para restaurar la estructura.
Pero incluso con los trabajos de rehabilitación más intensivos, la restauración completa de la fertilidad original en tierras gravemente perturbadas es imposible en un futuro previsible (Weil & Brady, 2017).
6.5. Reversibilidad Gestionada: ¿Qué Puede Hacer el Ser Humano?
A pesar del tono pesimista de las secciones anteriores, es importante subrayar que muchas formas de degradación pueden detenerse, y algunas pueden revertirse con una gestión adecuada.
Detener la Degradación
La primera tarea es detener el deterioro adicional. Para ello se necesita:
- Control de la erosión (arado en curvas de nivel, franjas tampón, laboreo mínimo, mantenimiento de la cubierta vegetal).
- Detener la sobrecompactación (neumáticos de baja presión, limitación de los pases de maquinaria, laboreo solo con humedad óptima).
- Detener la acidificación (encalado según necesidades).
- Detener la salinización (instalación de drenaje, regulación de las dosis de riego).
- Detener la contaminación (cumplimiento de las normas medioambientales, sustitución de plaguicidas tóxicos por otros menos peligrosos).
Restauración de la Fertilidad (Aumento Gestionado)
Tras detener la degradación, son posibles medidas activas para mejorar la fertilidad:
| Proceso | Medidas de restauración | Escala temporal |
|---|---|---|
| Deshumificación | Aportes orgánicos, abonos verdes, acolchado, laboreo mínimo | 5–20 años |
| Compactación superficial | Descompactado profundo (cincel, cultivador), materia orgánica, reducción de maquinaria pesada | 3–10 años |
| Acidificación | Encalado (CaCO₃, dolomita) | 1–3 años (efecto), repetir cada 3–5 años |
| Salinización (inicial) | Lavado con agua, instalación de drenaje | 1–3 años |
| Alcalinización (inicial) | Aplicación de yeso + lavado | 3–10 años |
6.6. Ejemplos de Restauración Exitosa
Restauración del Humus en Agroecosistemas
Numerosos experimentos a largo plazo (por ejemplo, en Rothamsted, Inglaterra, y en EE. UU.) demuestran que con la aplicación sistemática de fertilizantes orgánicos y el uso de gramíneas perennes en las rotaciones, el contenido de humus puede aumentar entre un 0,5 y un 1,0% en 20–30 años (Foth, 1990; Weil & Brady, 2017). Sin embargo, alcanzar el nivel inicial de los chernozems vírgenes (5–8% de humus) en la agricultura moderna es prácticamente imposible — la diferencia en el aporte de materia orgánica es demasiado grande.
Mejora de la Estructura con Laboreo Mínimo
En EE. UU. y Europa Occidental se han documentado numerosos ejemplos de mejora de la estructura del suelo al cambiar a sistemas de laboreo mínimo o nulo (Siembra Directa). Tras 5–10 años de abandonar el arado:
- Aumenta el número de lombrices de tierra (de 2 a 5 veces).
- Mejora la agregación de la capa superior.
- Aumenta la permeabilidad al agua.
- Disminuye la erosión (Weil & Brady, 2017; Eash et al., 2016).
Sin embargo, la restauración de la estructura del horizonte subsuperficial no se produce; permanece compactado durante años (Scheffer et al., 2018).
Restauración de Suelos Salinos
En varios países (Israel, Egipto, California) se ha logrado restaurar con éxito tierras de regadío salinizadas mediante la construcción de sistemas de drenaje y lavado. El proceso dura de 2 a 5 años y requiere inversiones significativas. Sin embargo, la restauración completa de la fertilidad original (especialmente en caso de alcalinización secundaria) puede tardar 10–20 años o más (Weil & Brady, 2017).
6.7. Aspecto Temporal de la Restauración
Podemos distinguir tres niveles temporales de reversibilidad de la degradación:
1. Restauración rápida (1–5 años)
- Eliminación de la compactación superficial (descompactado).
- Neutralización de la acidificación (encalado).
- Eliminación de la salinización inicial (lavado).
2. Restauración a medio plazo (5–20 años)
- Aumento significativo del contenido de humus.
- Recuperación de la estructura agregada del horizonte superior.
- Rehabilitación de suelos alcalinos (enmienda con yeso).
3. Largo plazo o irreversible (más de 50–100 años)
- Restauración del espesor del perfil perdido por erosión.
- Restauración del horizonte subsuperficial (suela de labor).
- Limpieza de contaminantes persistentes (metales pesados, dioxinas).
6.8. Conclusión: Gestionar el Tiempo
Por lo tanto, la conclusión clave con respecto a la reversibilidad de la degradación es la siguiente:
1. Cuanto antes se inicien las medidas para combatir la degradación, mayores serán las posibilidades de una restauración exitosa. En etapas tempranas, la mayoría de los procesos son reversibles en un plazo de 5–20 años.
2. Cuanto más avanzada esté la degradación, más difícil y costosa será la restauración. Después de superar ciertos umbrales (pérdida total del horizonte de humus, destrucción de la estructura subsuperficial, salinización crítica), la restauración se vuelve imposible o económicamente inviable.
3. La mejor estrategia es prevenir la degradación, en lugar de curarla. Como dice el viejo refrán de la edafología: "Es más fácil conservar el suelo que restaurarlo" (Troeh & Thompson, 1993).
4. La restauración es una inversión en el futuro, que se amortiza a través del aumento del rendimiento, la mejora de la calidad del agua, la reducción de los costes de fertilizantes y mejora, y la preservación de la biodiversidad y la resiliencia de los agroecosistemas.
6.9. Conclusión de la Lección
Hemos recorrido todo el camino — desde la definición de degradación hasta el análisis de su reversibilidad. Permítanme resumir las ideas principales de esta lección:
1. La degradación del suelo es un deterioro sistémico de las propiedades físicas, químicas y biológicas que conduce a una disminución de la fertilidad y de las funciones ecológicas del suelo.
2. La degradación física (compactación, destrucción de la estructura, pérdida de porosidad, erosión) altera el "esqueleto" del suelo — su capacidad para transmitir agua, aire y sostener el crecimiento de las raíces.
3. La degradación química (acidificación, salinización, alcalinización, pérdida de humus, contaminación) cambia el entorno químico para las plantas y los microorganismos, reduciendo la disponibilidad de nutrientes y creando condiciones tóxicas.
4. La degradación física y química están indisolublemente unidas en un complejo degradativo único. La pérdida de humus destruye la estructura; la compactación modifica los procesos químicos; la salinización y la alcalinización destruyen los agregados. La degradación es un proceso que se autoacelera.
5. La velocidad de la degradación (años o décadas) es de 10 a 1000 veces superior a la velocidad de la edafogénesis (siglos y milenios). Esta es la razón principal por la que el suelo es un recurso prácticamente no renovable en la escala de una vida humana.
6. La reversibilidad varía mucho. La erosión y la contaminación profunda son irreversibles; la compactación, la acidificación y la salinización inicial pueden revertirse con una gestión adecuada; la deshumificación requiere esfuerzos prolongados y sistemáticos.
7. La principal conclusión práctica: la mejor estrategia es prevenir la degradación, en lugar de luchar contra sus consecuencias. Cualquier inversión en la conservación del suelo es una inversión en el futuro de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad medioambiental.
6.10. Preguntas de Autoevaluación
Para afianzar el material, le sugiero que responda a las siguientes preguntas:
1. ¿Por qué se considera que la erosión es un proceso prácticamente irreversible? ¿Qué escala temporal se necesita para restaurar 1 cm de suelo perdido por erosión?
2. ¿Qué es la "suela de labor" y por qué su restauración es más difícil que la de la capa superficial?
3. ¿Cuál es la diferencia entre salinización y alcalinización? ¿Cuál de estos procesos es más fácil de revertir y por qué?
4. ¿Qué procesos de degradación (de los considerados) pueden considerarse reversibles en un plazo de 5 a 10 años con una gestión adecuada?
5. ¿Por qué se considera que la pérdida de humus es el eslabón central del complejo degradativo? Explíquelo utilizando una de las cadenas de interrelaciones como ejemplo.
6. ¿Qué es un umbral en la degradación? Ponga ejemplos de umbrales físicos y químicos.
Referencias
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