Cuidado
1. Objetivos principales del cuidado
El cuidado de las frambuesas no es solo un conjunto de acciones, sino un sistema orientado a un objetivo principal: crear las condiciones óptimas para que la planta exprese todo su potencial genético. A diferencia de muchos cultivos de jardín, la frambuesa es un arbusto con un ciclo de desarrollo de brotes único de dos años (Buckingham, 2010). En el primer año, el brote (retoño de raíz o brote de reemplazo) crece y forma yemas florales. En el segundo año, ese mismo brote da fruto y muere después de la cosecha. Comprender esta particularidad es la clave para un cuidado eficaz.
Las tareas principales de cuidado se pueden dividir en tres grupos estratégicos:
1. Manejo de la parte aérea:
- Formación y poda: Regulación del número de brotes fructíferos, eliminación de la madera que ya ha fructificado y estimulación del crecimiento de nuevos brotes fuertes que darán la cosecha del próximo año. Una poda adecuada es la base de la fructificación anual (Yaroslavtsev, 2003).
- Entutorado: Proporcionar un soporte fiable a los brotes que, por el peso de las bayas, se inclinan hacia el suelo. Esto evita el encamado, mejora la iluminación y la ventilación del follaje, lo cual es fundamental para la calidad de las bayas y la prevención de enfermedades.
2. Optimización del entorno radicular (suelo):
- Mantenimiento de la estructura: La frambuesa tiene un sistema radicular superficial (la mayor parte de las raíces se encuentra en la capa superior del suelo, hasta 30 cm) (Dankov, 2015). Por lo tanto, es fundamental mantener el suelo suelto, aireado y permeable al agua y al aire.
- Regulación de la nutrición y la humedad: Asegurar que las plantas reciban suficientes nutrientes y agua en los períodos clave del ciclo vegetativo: crecimiento primaveral, floración, engorde de las bayas y formación de la cosecha del año siguiente.
- Control de malas hierbas: La vegetación adventicia es el principal competidor de la frambuesa por agua, luz y nutrientes (Crandall, 1994). Combatirla es una parte necesaria del cuidado.
3. Protección y prevención de estrés:
- Prevención de enfermedades y plagas: Las plantas sanas y bien cuidadas son más resistentes. Es importante evitar la densidad excesiva de las plantaciones, eliminar oportunamente los brotes que ya han fructificado y los restos vegetales, que son fuente de infección y lugar de invernada de plagas (Dankov, 2015).
- Minimización de riesgos climáticos: Protección contra la congelación invernal, las heladas primaverales, la sequía estival y el viento. Estos factores no solo pueden reducir la cosecha del año en curso, sino también debilitar la planta, privándola de bayas en la siguiente temporada (Funt, 2013).
Cuidando las frambuesas durante todo el año, abordamos estas tareas de manera integral. La regla principal: regularidad y atención a los detalles. Observar el estado de las plantas y reaccionar a tiempo a sus necesidades es la clave para una fructificación exitosa.
2. Cuidado del suelo
El cuidado del suelo es, esencialmente, el cuidado del sistema radicular de la frambuesa. La mayor parte de las raíces que nutren y abastecen de agua a la planta se encuentran en la capa superficial del suelo (10–20 cm desde la superficie) y se extienden lateralmente de 30 a 60 cm desde el arbusto (Dankov, 2015). La tarea del jardinero es crear en este horizonte unas condiciones ideales: un ambiente suelto, transpirable, libre de malas hierbas y con un equilibrio óptimo entre humedad y aire. Un cuidado adecuado del suelo resuelve esta tarea.
Escardado oportuno
El escardado (o laboreo ligero) es la base del cuidado del suelo. Sus principales objetivos son romper la costra superficial, asegurar el acceso de aire a las raíces y destruir las plántulas de malas hierbas.
- ¿Por qué es necesario? La costra que se forma después de la lluvia o el riego impide el intercambio gaseoso, lo que ralentiza el crecimiento de las raíces y la actividad de los microorganismos beneficiosos del suelo. El escardado regular y poco profundo (de 3 a 7 cm) restaura la estructura del suelo y conserva la humedad (Dankov, 2015).
- ¿Cómo y cuándo hacerlo?
- A principios de primavera: Se realiza una grada o un escardado ligero tan pronto como el estado del suelo lo permita. Esto rompe la costra, sella la humedad y provoca el crecimiento de malas hierbas, que se eliminan fácilmente en el siguiente escardado (Yaroslavtsev, 2003).
- Durante el período vegetativo: Se debe escardar según sea necesario, pero hay una prohibición clave. Nunca escardar el suelo durante la floración, el cuajado y el engorde de las bayas (desde finales de primavera hasta el inicio de la cosecha). En este período, las raíces de la frambuesa son especialmente sensibles. Incluso un daño superficial puede reducir el rendimiento (Crandall, 1994). Todo el trabajo principal del suelo en las filas debe estar completado antes de este momento.
- Después de la cosecha: Se reanuda el escardado, pero se hace superficialmente y se detiene a principios de septiembre. El objetivo del escardado tardío no es estimular el crecimiento de los brotes, sino preparar el suelo para el invierno. Un escardado tardío puede provocar el crecimiento de nuevos brotes que no madurarán antes del frío y se congelarán (Yaroslavtsev, 2003; Crandall, 1994).
Lucha contra la compactación del suelo
La compactación del suelo es el principal enemigo del sistema radicular de la frambuesa. Se produce al transitar por los pasillos en tiempo húmedo, por el riego frecuente con manguera a alta presión o por el asentamiento natural del suelo. Un suelo compacto deja pasar mal el aire y el agua, lo que provoca un crecimiento deficiente y una reducción del rendimiento.
- Prevención: La regla principal es nunca trabajar con el suelo mojado. Escardar y especialmente cavar solo se puede hacer cuando el suelo esté suficientemente seco. Una comprobación sencilla: apriete un puñado de tierra; si se desmenuza, se puede trabajar; si se pega, aún está demasiado húmedo.
- Restauración de la estructura: En plantaciones grandes con laboreo mecanizado, para combatir la compactación en los pasillos se utiliza un escardado profundo (de 10 a 12 cm) con un subsolador especial. Esta operación se realiza en otoño, en tiempo seco, para que las raíces tengan tiempo de recuperarse antes de la siguiente temporada (Crandall, 1994). En el jardín particular, se pueden utilizar horcas de jardín para el mismo fin, perforando con cuidado el suelo en los pasillos hasta una profundidad de 20–30 cm.
Preparación del terreno antes de la plantación
La calidad del suelo en el que plante las frambuesas determinará su productividad durante muchos años. Por lo tanto, la preparación del terreno debe comenzar con antelación.
- Cava profunda: Antes de plantar, cave el suelo a una profundidad de 25–30 cm. Esto crea una capa profunda y suelta en la que las raíces pueden penetrar fácilmente. En esta capa se incorpora la dosis principal de abonos orgánicos (estiércol bien descompuesto o compost) y abonos fosfórico-potásicos (Yaroslavtsev, 2003). Esto proporcionará nutrientes a la planta durante varios años.
- Drenaje: La frambuesa no tolera el estancamiento de agua alrededor de las raíces. Si el nivel freático es alto (a menos de 1 m de la superficie) o el suelo es arcilloso y pesado, es necesario un drenaje. Se pueden hacer zanjas de drenaje o plantar las frambuesas en camas elevadas. En suelos pesados, agregue arena al cavar (Yaroslavtsev, 2003).
- Control de malas hierbas antes de plantar: La tarea más importante que debe hacerse antes de plantar es la eliminación de las malas hierbas perennes (especialmente el grama y el cardo). Hacerlo en un terreno ya plantado será mucho más difícil (Crandall, 1994). Utilice todos los métodos disponibles: cava a fondo con extracción de rizomas, use herbicidas totales un año antes de la plantación o cultive abonos verdes competidores. Un terreno limpio es la clave para un cuidado fácil en el futuro.
Resumen: El cuidado del suelo para las frambuesas es ante todo cuidado y puntualidad. En primavera, escardado temprano; en verano, reposo total del suelo alrededor de los arbustos para no molestar a las raíces; en otoño, escardado ligero y preparación para el invierno. Y recuerde siempre: es mejor acolchar una vez más que cavar una vez más.
3. Acolchado (mulching)
El acolchado es, probablemente, la técnica agronómica más eficaz y de menor coste que puede utilizar el jardinero. Básicamente, consiste en crear una capa protectora sobre la superficie del suelo alrededor de las plantas. Para la frambuesa, con su sistema radicular superficial, el acolchado cumple varias funciones vitales. Un acolchado adecuado resuelve la mayoría de los problemas de cuidado del suelo y facilita enormemente el trabajo del jardinero.
Ventajas del acolchado
Una capa de acolchado bien elegida y colocada aporta beneficios tangibles:
- Conservación de la humedad: El acolchado protege el suelo de la radiación solar directa y del viento, reduciendo significativamente la evaporación. La humedad del suelo bajo el acolchado se mantiene estable durante más tiempo, lo que es especialmente importante durante la floración y el engorde de las bayas (Crandall, 1994; Yaroslavtsev, 2003). Esto reduce el número de riegos.
- Supresión de malas hierbas: Una capa densa de acolchado (especialmente si es opaca) impide mecánicamente la germinación de semillas de malas hierbas y ahoga su crecimiento. Esto mantiene limpia la zona radicular sin necesidad de escardas laboriosas (Yaroslavtsev, 2003).
- Control de los retoños de raíz: Este es uno de los puntos clave para la frambuesa. El acolchado, especialmente la película negra o una capa gruesa de material orgánico, frena el crecimiento de los retoños de raíz fuera de la zona destinada a la hilera. Esto facilita la regulación de los brotes y evita que el frambuesal se convierta en una maraña impenetrable (Yaroslavtsev, 2003).
- Regulación de la temperatura: El acolchado protege las raíces del sobrecalentamiento en el calor del verano y sirve como aislante adicional, amortiguando las fluctuaciones de temperatura en el período otoño-invierno. Esto es especialmente importante en inviernos sin nieve (Yaroslavtsev, 2003).
- Mejora de la estructura del suelo: El acolchado orgánico (compost, estiércol, virutas), al descomponerse, se convierte en una fuente de humus y mejora la estructura del suelo, haciéndolo más suelto y fértil. También sirve de alimento para las lombrices de tierra y los microorganismos beneficiosos del suelo (Martin, 2019).
Materiales para el acolchado
La elección del material depende de los objetivos, la disponibilidad y el coste. Todos se dividen en orgánicos e inorgánicos.
Acolchado orgánico:
- Compost o estiércol bien descompuesto: La opción más valiosa. No solo acolcha, sino que también fertiliza las plantas. Una capa de 3–5 cm alrededor de los arbustos proporciona un suministro gradual de nutrientes. Sin embargo, el compost puede contener semillas de malas hierbas (si no se preparó correctamente).
- Paja o heno: Un material excelente para los pasillos. Crea una capa de aire espesa, conserva bien la humedad y suprime las malas hierbas. Inconvenientes: puede atraer roedores y contener semillas. No se recomienda usar paja cerca de la zona radicular porque se descompone lentamente y podría causar quemaduras.
- Virutas y astillas de madera (especialmente ramial): Retienen bien la humedad y duran mucho tiempo. La astilla ramial (de ramas pequeñas de menos de 3 cm de diámetro) se considera la mejor opción para plantaciones perennes, ya que al descomponerse enriquece el suelo con materia orgánica sin agotarlo (Martin, 2019). Las virutas y astillas acidifican el suelo, lo que no es perjudicial para la frambuesa, pero puede requerir la aplicación adicional de nitrógeno, ya que el proceso de descomposición de la madera consume nitrógeno del suelo. La práctica habitual es utilizarlas en los pasillos, no cerca de los tallos.
- Turba: Particularmente útil en suelos arenosos ligeros para retener la humedad. También acidifica el suelo, lo que favorece a la frambuesa.
Acolchado inorgánico:
- Película de polietileno negro: La forma más eficaz de controlar las malas hierbas y contener los retoños de raíz en la hilera. La película calienta bien el suelo en primavera. Sin embargo, no deja pasar el aire e impide la evaporación, lo que en tiempo caluroso puede provocar el sobrecalentamiento de las raíces y reducir el rendimiento. Este método requiere un control estricto y no es adecuado para regiones meridionales con climas cálidos (Yaroslavtsev, 2003).
- Materiales no tejidos (spunbond, agrotextil): Una opción más moderna. Dejan pasar el aire y el agua, pero impiden el crecimiento de malas hierbas. La vida útil de estos materiales es de 3 a 5 años.
- Papel de acolchado: Una opción biodegradable que se descompone en el suelo enriqueciéndolo. Adecuado para uso temporal.
Cómo y cuándo renovar el acolchado
La capa de acolchado no debe permanecer descuidada. Hay que mantenerla en buen estado.
- Renovación primaveral: El trabajo principal de acolchado se realiza a principios de primavera, antes del inicio del crecimiento vegetativo. Se escarda el suelo, se eliminan las malas hierbas, se aplican fertilizantes y solo entonces se coloca la nueva capa de acolchado (Yaroslavtsev, 2003).
- Aportes: Durante la temporada, la capa de acolchado puede asentarse y descomponerse. Es necesario reponerla para mantener el grosor óptimo. Para el acolchado orgánico, el grosor óptimo es de 5–10 cm. Una capa más gruesa puede dificultar el acceso de aire a las raíces.
- Sustitución otoñal (si es necesario): Si se utilizaron materiales no degradables (por ejemplo, paja) que pueden convertirse en un lugar de invernada para plagas, se retiran, se escarda el suelo y se coloca una nueva capa. En otros casos, simplemente se añade acolchado orgánico fresco encima, incorporando la capa vieja al suelo (Yaroslavtsev, 2003).
Matiz importante: El acolchado orgánico, especialmente el de virutas o paja, consume nitrógeno del suelo al descomponerse. Por lo tanto, al utilizar estos materiales en primavera, se deben aplicar fertilizantes nitrogenados (urea, nitrato amónico) a razón de 8–10 g por 1 m² para compensar esta pérdida y evitar la falta de nitrógeno en las frambuesas (Yaroslavtsev, 2003).
Resumen: El acolchado es una herramienta integral que resuelve varios problemas a la vez: ahorra agua, combate las malas hierbas, mejora el suelo y facilita el cuidado. Un material bien elegido y su renovación oportuna son la clave para la salud y la alta productividad de su frambuesal.
4. Control de malas hierbas
Las malas hierbas no son solo un problema estético. Son competidoras directas de la frambuesa por tres recursos principales: luz, agua y nutrientes minerales. En condiciones de densidad alta o hileras sobrecargadas, la vegetación adventicia puede provocar una reducción del rendimiento, un deterioro de la calidad de las bayas y la propagación de enfermedades. Combatirlas es una de las tareas clave del cuidado.
Por qué las malas hierbas son tan peligrosas para las frambuesas
- Competencia por agua y nutrientes: El sistema radicular de la frambuesa es superficial (la mayor parte de las raíces se encuentra en la capa de 10–20 cm). Es el mismo horizonte en el que se alimentan activamente muchas malas hierbas anuales y perennes. En períodos secos, las malas hierbas secan el suelo más rápidamente de lo que la frambuesa puede aprovechar la humedad, lo que es especialmente crítico durante el engorde de las bayas y el crecimiento de los brotes jóvenes (Crandall, 1994).
- Empeoramiento de las condiciones de luz: Las malas hierbas altas (por ejemplo, el bledo, el cáñamo, la artemisa) dan sombra a la parte inferior de la frambuesa, perjudicando la fotosíntesis y reduciendo la formación de yemas florales para el año siguiente. Esto es especialmente relevante para los brotes jóvenes de reemplazo, que necesitan luz para su pleno desarrollo.
- Foco de enfermedades y plagas: Muchas malas hierbas son huéspedes intermedias de hongos patógenos (por ejemplo, la roya) y sirven de alimento para plagas (escarabajo de la frambuesa, pulgón, araña roja). La vegetación adventicia crea un microclima adicional con mayor humedad que favorece el desarrollo de infecciones fúngicas (Dankov, 2015).
- Dificultan el cuidado y la cosecha: Los matorrales de malas hierbas dificultan los tratamientos, el entutorado y, sobre todo, la recolección de las bayas. En plantaciones descuidadas, cosechar se vuelve extremadamente incómodo y parte de las bayas se pierden.
Estrategias principales para el control de malas hierbas
Un control eficaz de las malas hierbas requiere un enfoque combinado. La estrategia ideal es no permitir su aparición masiva utilizando medidas preventivas y, si es necesario, métodos mecánicos o químicos.
1. Prevención: preparación antes de la plantación
Esta es la etapa más importante. Eliminar las malas hierbas perennes rizomatosas (grama, cardo, correhuela) después de plantar las frambuesas es extremadamente difícil, ya que el escardado en la hilera está limitado y el uso de herbicidas es arriesgado (Crandall, 1994). Un año antes de plantar, limpie el terreno a fondo: realice una cava profunda extrayendo los rizomas, use herbicidas totales (siguiendo las instrucciones) o cultive abonos verdes que supriman las malas hierbas. Un inicio limpio garantiza un cuidado fácil durante años.
2. Métodos mecánicos (cultivo)
- Escardado y deshierbe: En primavera y después de la cosecha, cuando las raíces de la frambuesa son menos sensibles, se realiza el deshierbe en la hilera y el escardado de los pasillos. En los pasillos, se puede hacer con azada o cultivador a una profundidad no superior a 5–7 cm para no dañar las raíces horizontales de la frambuesa (Yaroslavtsev, 2003). En la hilera, las malas hierbas se eliminan manualmente.
- Momento crítico: Es importante desherbar antes de que las malas hierbas comiencen a florecer y producir semillas. Una sola planta de mala hierba puede producir miles de semillas que germinarán durante años.
- Limitaciones: Durante la floración y la fructificación, el laboreo mecánico en la hilera está prohibido por el riesgo de dañar las raíces (Crandall, 1994). En ese momento, la principal herramienta de control es el acolchado.
3. Métodos químicos (herbicidas)
La aplicación de herbicidas en frambuesas requiere la máxima precaución y el estricto cumplimiento de las instrucciones. Solo se pueden utilizar productos oficialmente autorizados para este cultivo (Dankov, 2015). El incumplimiento de la normativa puede provocar la muerte de las plantas o la prohibición de comercializar la cosecha.
- Herbicidas selectivos: Son la opción más segura. Existen productos que eliminan las malas hierbas gramíneas (por ejemplo, el grama) sin dañar los cultivos de hoja ancha, y viceversa. Su uso requiere respetar con precisión la dosis y la fase de crecimiento de la mala hierba (Crandall, 1994).
- Herbicidas totales: Los productos a base de glifosato (por ejemplo, Roundup) solo pueden utilizarse de forma localizada, para eliminar ejemplares especialmente persistentes, o para tratar los pasillos durante el reposo completo de la frambuesa (a principios de la primavera antes de la brotación o a finales del otoño). En este caso, los propios arbustos deben protegerse de la deriva del producto (Funt, 2013).
- Advertencia importante: No se recomienda utilizar herbicidas como método principal de control. Deben ser solo un complemento de las técnicas mecánicas y agronómicas. El abuso de productos químicos puede dañar la microflora del suelo y la propia planta.
4. Métodos biológicos: acolchado y abonos verdes
Son las formas más seguras y respetuosas con el medio ambiente.
- Acolchado: Como ya se ha mencionado, una capa densa de acolchado (al menos 5 cm) suprime eficazmente el crecimiento de la mayoría de las malas hierbas anuales y frena las perennes. Esto es especialmente importante durante la fructificación, cuando otros métodos no están disponibles (Yaroslavtsev, 2003).
- Encespedado de los pasillos: En lugar de luchar constantemente contra las malas hierbas en los pasillos, se pueden sembrar con césped (poa, festuca) o trébol. Estas plantas crean una cubierta densa que impide la germinación de malas hierbas, mejoran la estructura del suelo y sirven como abono verde cuando se siegan (Yaroslavtsev, 2003; Crandall, 1994).
Recomendaciones prácticas
1. Primavera: Escardado temprano en las hileras y pasillos para destruir las plántulas de malas hierbas. Aplicación de herbicidas (si es necesario) antes del inicio de la vegetación.
2. Verano (antes de la floración): Deshierbe regular en la hilera, mantenimiento del acolchado en buen estado. Segar la hierba en los pasillos (si se utiliza encespedado) para evitar la floración y la producción de semillas.
3. Verano (período de floración y fructificación): Control de malas hierbas únicamente mediante acolchado. Arrancar manualmente las malas hierbas grandes que hayan atravesado el acolchado.
4. Otoño: Después de la cosecha, eliminar todos los brotes que han fructificado y los restos vegetales, que pueden servir de refugio a malas hierbas y plagas. Escardar los pasillos y, si es necesario, sembrar abonos verdes.
Resumen: El control de malas hierbas en el frambuesal no es una actividad puntual, sino un proceso continuo. La clave del éxito es la prevención (terreno limpio antes de la plantación, uso de acolchado) y la combinación de métodos (mecánicos, químicos cuando esté justificado y biológicos). Un frambuesal limpio no solo es bonito, sino que es la base para obtener una cosecha estable y de calidad.
5. Entutorado y espalderas
La frambuesa es un cultivo que difícilmente puede sostener su cosecha sin un soporte. Los vientos fuertes, la lluvia y el peso de las bayas en crecimiento hacen que los brotes se encamen. Esto no solo dificulta la recolección y el cuidado, sino que también crea un entorno favorable para el desarrollo de enfermedades fúngicas debido a la mala ventilación y al sombreado. El uso de espalderas y un entutorado adecuado de los brotes es uno de los elementos clave del cuidado de la frambuesa, que permite aprovechar su potencial genético.
Por qué son necesarios el entutorado y la espaldera
- Conservación de la cosecha: Los brotes entutorados no se rompen por el peso de las bayas ni caen al suelo, donde las bayas se ensucian y se pudren. Esto es especialmente importante para las variedades con puntas colgantes (por ejemplo, 'Novost Kuzmina'), que se doblan casi hasta el suelo bajo el peso de los frutos (Yaroslavtsev, 2003).
- Mejora de la iluminación: En la espaldera, los brotes se colocan verticalmente o en ángulo, lo que asegura una iluminación uniforme de todos los niveles del arbusto. Esto favorece una mejor maduración de las bayas, una maduración más homogénea y un mayor contenido de azúcares. Una buena iluminación también es importante para la formación de yemas florales para el año siguiente (Yaroslavtsev, 2003).
- Prevención de enfermedades: La disposición vertical de los brotes mejora la ventilación de la copa. Las hojas y las bayas se secan más rápido después de la lluvia o el riego, lo que reduce el riesgo de infecciones fúngicas (podredumbre gris, antracnosis, mancha púrpura) (Funt, 2013).
- Facilita el cuidado y la recolección: En la espaldera es más cómodo podar, eliminar los brotes que han fructificado, tratar las plantas contra plagas y, sobre todo, recoger las bayas. Todas las bayas están a la vista y son fácilmente accesibles.
- Separación de brotes: La espaldera permite separar mecánicamente los brotes fructíferos (del año anterior) de los brotes jóvenes (del año en curso). Esto facilita el cuidado (por ejemplo, el aclareo de brotes) y permite controlar eficazmente las plagas que pueden atacar a brotes de diferentes edades.
Tipos de soportes y construcción de espalderas
Existen varios métodos principales de entutorado de las frambuesas, cuya elección depende de la variedad, el tipo de plantación y los objetivos del jardinero.
1. Soporte individual (estaca) (método de mata)
- Descripción: Se clava una estaca resistente (de madera o metal) en el centro de cada arbusto. Todos los brotes fructíferos de un arbusto se reúnen en un manojo y se atan a la estaca (Yaroslavtsev, 2003).
- Ventajas: Sencillez y accesibilidad. El arbusto se ve ordenado y es accesible para el cuidado desde todos los lados.
- Inconvenientes: Los brotes interiores del manojo quedan sombreados y mal ventilados. Es posible que los brotes se dañen al rozar contra la estaca en caso de viento fuerte. Este método es más adecuado para variedades con brotes robustos y erectos.
2. Espaldera de uno o dos planos (método en hilera)
Es la forma más extendida y eficaz para plantaciones grandes y variedades con muchos brotes.
- Construcción: A lo largo de la hilera, se instalan postes resistentes (de 2–2,2 m de altura) a una distancia de 5–10 metros entre sí. Entre ellos se tensa alambre (de 2–3 mm de diámetro) o cuerda resistente (Yaroslavtsev, 2003).
- Espaldera de un plano: El alambre se tensa en un solo plano vertical. Los brotes se atan a este alambre.
- Entutorado vertical: Los brotes simplemente se atan al alambre tensado.
- Entutorado en "trenza" o "tejido": Los brotes fructíferos pasan entre dos hilos paralelos de cuerda o alambre que se sujetan con grapas. Los brotes jóvenes crecen libres a los lados. Esto permite eliminar fácilmente los tallos fructificados en otoño (Yaroslavtsev, 2003).
- Espaldera de dos planos (en V): Los postes se instalan por parejas con una ligera inclinación hacia el exterior, formando una estructura en V. Los brotes se atan al alambre de cada lado. Esto proporciona una mejor iluminación del arbusto, acceso de aire y permite colocar más brotes. Como resultado, las bayas son más grandes y el rendimiento es mayor (Yaroslavtsev, 2003).
3. Espaldera horizontal
- Descripción: Es una construcción más compleja, en la que los postes tienen forma de L. Los brotes se doblan y se atan en posición horizontal a una altura de 40–50 cm del suelo (Yaroslavtsev, 2003).
- Ventajas: Todas las ramas fructíferas en un brote dispuesto horizontalmente reciben la misma cantidad de luz y crecen verticalmente hacia arriba. Esto da lugar a la formación de una gran cantidad de yemas florales y, en consecuencia, a un alto rendimiento. Las bayas se sitúan a una altura cómoda para la recolección (70–80 cm). Los brotes de reemplazo jóvenes crecen por separado, lo que facilita el cuidado.
Cómo atar correctamente los brotes
La técnica de atado es tan importante como la propia construcción de la espaldera.
- Momento: El atado principal se realiza a principios de la primavera, antes de la brotación, cuando los brotes aún son flexibles y fáciles de dirigir. Para entonces, la poda y el aclareo de brotes deben estar terminados (Yaroslavtsev, 2003).
- Aclareo antes del entutorado: Por cada metro de hilera se dejan de 10 a 15 brotes más fuertes y sanos (según la variedad y el marco de plantación) (Dankov, 2015). Se eliminan todos los brotes débiles, enfermos y sobrantes.
- Materiales: Utilice cuerda blanda, tiras de tela o pinzas especiales de jardín. No utilice alambre rígido, ya que puede apretar y dañar la corteza del brote.
- Métodos de fijación:
- Tejido: El brote se entreteje simplemente entre dos hilos de cuerda o alambre. Es el método más rápido.
- Atado en forma de ocho: La cuerda se fija al soporte, luego un extremo se enrolla alrededor del brote y luego alrededor del soporte, formando un ocho. Esto permite que el brote no se desgaste contra el soporte y tenga cierta libertad para crecer.
- Distribución de los brotes: Al atar, trate de distribuir los brotes uniformemente a lo largo de la espaldera para que no se den sombra entre sí. Se pueden disponer en abanico o alternarlos, atándolos a diferentes hilos de alambre.
Regla importante: Solo se deben atar los brotes fructíferos (del año anterior). No se recomienda atar los brotes jóvenes de reemplazo (del año en curso); deben crecer libres. Esto facilita su eliminación en otoño y les permite desarrollarse mejor.
Espaldera horizontal para frambuesas: tecnología con periodicidad regulada de fructificación (PRF)
Esta tecnología, desarrollada para plantaciones industriales, merece una mención especial. Su esencia consiste en alternar un "año de crecimiento" (en el que solo se cultivan brotes jóvenes) y un "año de fructificación" (en el que solo se dejan brotes fructíferos) (Yaroslavtsev, 2003). La espaldera horizontal es ideal para este método.
- Ventajas: Separación completa de los brotes jóvenes y fructíferos. En el "año de fructificación", se pueden dejar hasta 20–25 brotes por metro de hilera, lo que aumenta el rendimiento de 2 a 3 veces en comparación con los métodos tradicionales. Las bayas son grandes y limpias. Además, este método facilita la recolección mecanizada.
Resumen: La espaldera y un entutorado adecuado no son solo una forma de sostener el arbusto, sino una potente práctica agronómica que aumenta el rendimiento y facilita el cuidado. Una estructura de espaldera bien elegida y un entutorado oportuno y correcto son la clave para la salud de las plantas, la calidad de las bayas y la comodidad del trabajo en el frambuesal.
6. Regulación de los retoños de raíz
Una de las características más distintivas de la frambuesa es su capacidad para extenderse activamente mediante retoños de raíz (brotes que crecen a partir de yemas adventicias en las raíces). Esta característica, por un lado, es una ventaja biológica que permite a la planta colonizar rápidamente nuevos territorios. Por otro lado, para el jardinero, los retoños no controlados se convierten en un serio problema. Sin una regulación regular, el frambuesal se convierte rápidamente en una espesura densa e impenetrable, donde las bayas se hacen pequeñas, las plantas se debilitan y el cuidado se vuelve extremadamente difícil.
Qué son los retoños de raíz y por qué hay que regularlos
Los retoños de raíz (o chupones) son brotes jóvenes que se desarrollan a partir de yemas adventicias situadas en las raíces horizontales de la frambuesa (Dankov, 2015). Son el principal medio de propagación vegetativa del cultivo. Dependiendo de la variedad y las condiciones de cultivo, el número de retoños puede variar desde unos pocos hasta decenas por arbusto.
El crecimiento incontrolado de los retoños tiene consecuencias negativas:
- Densidad excesiva de la plantación: Un número excesivo de brotes por unidad de superficie crea competencia por luz, agua y nutrientes. Como resultado, todos los brotes (tanto los fructíferos como los jóvenes) reciben menos recursos, lo que se traduce en una reducción del rendimiento y de la calidad de las bayas (Yaroslavtsev, 2003).
- Deterioro del microclima: Las espesuras densas ventilan mal, lo que crea condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades fúngicas (podredumbre gris, mancha púrpura) y la proliferación de plagas (escarabajo de la frambuesa, araña roja) (Funt, 2013).
- Dificultan el cuidado y la cosecha: En los matorrales de frambuesas es extremadamente difícil realizar la poda, el entutorado, los tratamientos fitosanitarios y la recolección de las bayas. Parte de la cosecha se pierde y la calidad de las bayas restantes disminuye.
- Agotamiento de la planta madre: Un gran número de retoños desvía una parte significativa de nutrientes y agua de la planta principal, lo que la debilita y reduce la longevidad de la plantación.
Bases biológicas: por qué la frambuesa produce retoños
Comprender las causas de la aparición de retoños ayuda a controlar este proceso.
- Características varietales: Existen variedades con alta (por ejemplo, 'Kirzhach', 'Lazarevskaya'), media ('Novost Kuzmina', 'Gusar') y baja ('Kaliningradskaya', 'Tarusa') capacidad de producir retoños (Yaroslavtsev, 2003). Al elegir una variedad para su parcela, debe tener en cuenta este factor.
- Edad de la planta: Las plantas jóvenes (primeros 2–3 años) producen menos retoños que las adultas. El pico de producción de retoños se produce entre el 4º y el 7º año de vida del arbusto.
- Condiciones de cultivo: El exceso de nutrición nitrogenada, los riegos demasiado frecuentes y el daño a las raíces durante el escardado estimulan la formación de un mayor número de retoños.
- Profundidad de plantación: Si se planta demasiado profundo, el cuello de la raíz queda enterrado y pueden empezar a crecer retoños adicionales a partir de yemas dormidas del tallo, lo que dificulta el control.
Cómo regular los retoños de raíz
La regulación de los retoños es un proceso continuo que incluye varios enfoques.
1. Eliminación de los retoños sobrantes
Es el método principal y más eficaz de control. Se realiza en varias etapas a lo largo del ciclo vegetativo.
- Momento: Se comienza a eliminar los retoños en primavera, tan pronto como alcanzan una altura de 5–10 cm (Yaroslavtsev, 2003). Esta eliminación en esta fase se denomina aclareo. Se repite el procedimiento a medida que aparecen nuevos retoños, normalmente 2 o 3 veces durante la temporada (mayo–junio) (Dankov, 2015).
- Cómo eliminar correctamente: La forma más fiable es cortar el brote por debajo del nivel del suelo, tratando de eliminar también la parte de la raíz de la que crece. Si se corta simplemente por encima del suelo, de la parte subterránea restante crecerá un nuevo brote aún más fuerte. El trabajo se realiza manualmente con tijeras de podar o un cuchillo afilado (Yaroslavtsev, 2003).
- Aclareo en la hilera: En el método de cultivo en hilera, se recomienda mantener una franja de hilera de 30–40 cm de ancho, dentro de la cual deben crecer los brotes (Dankov, 2015). Se eliminan todos los retoños que aparecen fuera de esta franja (en los pasillos). La densidad óptima es de 10–15 brotes por metro de hilera para la fructificación (Yaroslavtsev, 2003).
2. Métodos químicos (desecación)
Este método se utiliza principalmente en la frambuesa industrial para suprimir el crecimiento de los brotes jóvenes en el año de fructificación.
- Esencia del método: Cuando los brotes jóvenes alcanzan una altura de 5–15 cm, se pulverizan con preparados especiales (por ejemplo, altas concentraciones de nitrato amónico u otros desecantes). Esto provoca la muerte o una fuerte ralentización del crecimiento de los brotes jóvenes, mientras que los brotes fructíferos no se ven afectados (Dankov, 2015).
- Resultado: Todos los nutrientes y la humedad se dirigen al desarrollo de las bayas. El rendimiento puede aumentar 1,5 veces, las bayas se hacen más grandes y la recolección se facilita al no haber retoños que estorben. Sin embargo, este método requiere una alta cualificación y un estricto cumplimiento de los reglamentos de aplicación, por lo que rara vez se utiliza en el jardín particular.
3. Prevención: acolchado y limitación de las raíces
- Acolchado: Como ya se ha mencionado, una capa densa de acolchado (especialmente película negra o agrotextil) frena eficazmente la aparición de retoños fuera de la hilera. Esto facilita el aclareo manual, ya que los retoños solo aparecen donde hay acceso de luz (Yaroslavtsev, 2003).
- Limitación de raíces: Para un control total de la propagación de la frambuesa, se pueden utilizar barreras físicas. Al plantar, a lo largo de las paredes de la zanja (o en el perímetro de la parcela), se entierran láminas de pizarra, chapa ondulada o película gruesa a una profundidad de 40–50 cm (Yaroslavtsev, 2003). Esto impide que las raíces se extiendan lateralmente. Sin embargo, este método requiere una gran inversión inicial y no siempre es práctico.
Alternancia: tecnología con periodicidad regulada de fructificación (PRF)
Este enfoque, basado en el control de los retoños, merece una atención especial. Se utiliza tanto en grandes explotaciones como en el jardín particular.
- Principio: Se crean dos plantaciones (o dos parcelas dentro de la misma plantación). En un año, en una parcela solo se cultivan brotes jóvenes (año de crecimiento), y en la otra se recolecta la cosecha de los tallos fructíferos (año de fructificación). Al año siguiente, las parcelas intercambian los papeles (Yaroslavtsev, 2003).
- En el año de fructificación: Se eliminan todos los brotes jóvenes tan pronto como aparecen. Esto permite dirigir el máximo de recursos a la cosecha, que resulta muy elevada.
- En el año de crecimiento: Se dejan todos los retoños jóvenes para formar brotes potentes que darán la cosecha del año siguiente. Se riegan, abonan y no se podan regularmente.
- Ventajas: La separación total de funciones permite obtener en el año de fructificación una cosecha 2 o 3 veces superior a la del método tradicional, y además facilita el control de plagas y enfermedades (Yaroslavtsev, 2003).
Resumen: La regulación de los retoños de raíz no es solo una lucha contra una "mala hierba", sino un elemento estratégico para gestionar la productividad del frambuesal. La eliminación oportuna de los brotes sobrantes permite a la planta no gastar energías en vano y dirigirlas a la formación de bayas grandes y dulces. Controlando los retoños, el jardinero controla la cosecha.
7. Protección de las plantas contra condiciones climáticas adversas
La frambuesa es un cultivo bastante resistente, pero su productividad e incluso su supervivencia dependen directamente de las condiciones climáticas. El sistema radicular es superficial, los brotes tienen un ciclo de desarrollo de dos años, y las flores y los frutos en desarrollo son muy sensibles a los cambios de temperatura. Los fenómenos meteorológicos extremos (sequía, heladas severas, heladas primaverales, vientos secantes y nevadas intensas) no solo pueden privar al jardinero de la cosecha del año en curso, sino también causar daños a largo plazo en las plantas, debilitándolas y reduciendo el rendimiento de la siguiente temporada. Por lo tanto, la protección contra el estrés climático es una parte fundamental del ciclo anual de cuidado.
Protección contra el calor y la sequía
La frambuesa tolera mal la sequía prolongada y las altas temperaturas. En tiempo caluroso y seco, las plantas sufren un fuerte estrés hídrico que provoca:
- Bayas más pequeñas y de menor calidad: Las bayas se vuelven secas, ácidas y pequeñas (Funt, 2013).
- Crecimiento débil de los brotes: Los brotes jóvenes de reemplazo, que darán la cosecha del año siguiente, crecen débiles, con entrenudos cortos. Esto reduce la futura producción (Crandall, 1994).
- Mala formación de yemas florales: En condiciones de falta de humedad, la planta forma menos yemas florales, lo que también afectará a la cosecha del año siguiente (Funt, 2013).
Cómo proteger:
- Riego regular: Es la principal forma de protección contra el calor. En épocas de calor, la necesidad de agua de la frambuesa aumenta considerablemente, especialmente durante la floración y el engorde de las bayas. El riego debe ser abundante para mojar la capa radicular (hasta 30–40 cm de profundidad). En promedio, en tiempo caluroso se recomienda regar 1 o 2 veces por semana a razón de 30–40 litros de agua por 1 m² (o 3–4 cubos por arbusto).
- Momento adecuado del riego: Es mejor regar a primera hora de la mañana o al atardecer para reducir las pérdidas por evaporación. En tiempo caluroso, el riego por aspersión (sobre las hojas) puede causar quemaduras, por lo que es preferible el riego a pie de planta o por surcos.
- Acolchado: Como ya se ha dicho, el acolchado protege el suelo del sobrecalentamiento y reduce significativamente la pérdida de humedad por evaporación. Una capa de acolchado de 5–10 cm es un seguro fiable contra la sequía.
- Adaptación varietal: En regiones cálidas, elija variedades tolerantes a las altas temperaturas. Por ejemplo, la variedad 'Heritage' florece y fructifica mejor a temperaturas más altas (hasta +29 °C) que otras variedades (Funt, 2013). En regiones con veranos muy calurosos, se da preferencia a variedades que no sufren "quemadura solar" en los frutos, cuando aparecen manchas blancas y secas en las bayas (Funt, 2013).
Protección contra las heladas invernales
La resistencia al frío de la frambuesa varía según la variedad. La mayoría de las variedades soportan heladas de hasta -30…-35 °C en estado de reposo profundo. Sin embargo, las fluctuaciones bruscas de temperatura, los inviernos sin nieve y las heladas tardías de primavera pueden ser fatales (Dankov, 2015).
- Peligro principal: La congelación de las yemas, especialmente en las puntas de los brotes, y el daño al sistema radicular cuando el suelo se congela hasta la profundidad de las raíces. Las raíces de la frambuesa son significativamente menos resistentes al frío que la parte aérea (Dankov, 2015).
- Período crítico: El mayor riesgo de daño invernal se produce a finales del invierno y principios de la primavera, cuando las heladas se alternan con deshielos y luego vuelve el frío. En este período, las plantas pierden su endurecimiento, e incluso heladas ligeras pueden destruir las yemas (Yaroslavtsev, 2003).
Métodos de protección:
- Arqueado de los brotes: Es el método principal y más eficaz de protección contra las heladas invernales. Los brotes se doblan hacia el suelo y se cubren de nieve. La nieve es el mejor aislante natural. Los brotes tendidos en el suelo se atan cuidadosamente en manojos y se fijan al suelo con ganchos metálicos, doblándolos lo más bajo posible (a una altura de 25–30 cm del suelo) (Yaroslavtsev, 2003). Es importante hacerlo en otoño, antes de que lleguen las heladas fuertes, mientras los brotes conservan su flexibilidad. Normalmente, este trabajo se realiza en septiembre–octubre, antes de la caída total de las hojas (Yaroslavtsev, 2003). Los brotes cubiertos de nieve se conservan de la congelación (Dankov, 2015).
- Retención de nieve: En regiones con inviernos sin nieve o vientos fuertes, es necesario realizar retención de nieve. Para ello, se utilizan pantallas, se colocan barreras contra el viento y en invierno se amontona la nieve de los pasillos sobre las hileras (Yaroslavtsev, 2003; Dankov, 2015).
- Aporcado con nieve: Una vez establecido el manto de nieve, los brotes arqueados se cubren adicionalmente con nieve tomada de los pasillos. Es importante asegurarse de que los brotes queden completamente cubiertos. Si se forma una costra de hielo, hay que romperla (por ejemplo, con un rastrillo), ya que impide el intercambio gaseoso y puede provocar asfixia o daños mecánicos a los brotes (Yaroslavtsev, 2003).
- Elección de variedades resistentes al frío: En regiones con inviernos rigurosos, se eligen variedades que invernen bien en las condiciones climáticas locales, sin requerir un complejo sistema de cobertura. Por ejemplo, variedades seleccionadas para las condiciones locales, o variedades remontantes (de otoño) cuya parte aérea puede segarse para el invierno (Yaroslavtsev, 2003).
Protección contra el viento
El viento fuerte, especialmente combinado con baja humedad, seca los brotes y las hojas, puede dañar y romper los tallos (sobre todo durante la fructificación), y en invierno contribuye a que el viento se lleve la nieve de la parcela. El viento también reduce la actividad de los insectos polinizadores (Funt, 2013).
Cómo proteger:
- Elección de un lugar protegido: Al establecer el frambuesal, se eligen sitios protegidos de los vientos dominantes por barreras naturales o artificiales (paredes de edificios, vallas, arbustos densos) (Dankov, 2015).
- Cortavientos: En plantaciones grandes, se crean franjas de vegetación protectora con árboles y arbustos de crecimiento rápido (por ejemplo, abedul, sauce) en los lados sur y oeste (Dankov, 2015).
- Espaldera: Como ya se ha señalado, la espaldera es la mejor manera de proteger los brotes del viento. Los tallos bien entutorados no se doblan ni se rompen con las rachas.
- Arqueado para el invierno: En invierno, los brotes arqueados están menos expuestos a la desecación por el viento y retienen mejor la nieve.
Protección contra las heladas primaverales
Las flores de la frambuesa son muy sensibles a las heladas. Para la mayoría de las variedades, la temperatura crítica es de -2…-1 °C en la fase de brotación y floración. El daño a las flores provoca la pérdida de la cosecha.
Métodos de protección:
- Elección del emplazamiento: Las parcelas situadas en zonas bajas (las llamadas "cuencas de heladas") son más propensas a las heladas. Por ello, para las frambuesas se eligen terrenos elevados o bien ventilados por donde el aire frío pueda escurrirse (Dankov, 2015).
- Cubiertas: En parcelas pequeñas, se pueden utilizar cubiertas temporales de agrotextil o plástico durante la noche en períodos de heladas previstas.
- Riego por aspersión: A escala industrial, se utiliza el riego por aspersión para protegerse de las heladas. Al activar el sistema de riego en el momento en que la temperatura del aire desciende a 0 °C, el agua que se congela sobre las flores libera calor y las protege de los daños. Este método es eficaz hasta -5 °C (Crandall, 1994).
- Ahumado: Un método antiguo, pero menos eficaz, consiste en crear cortinas de humo que elevan ligeramente la temperatura de la capa de aire cercana al suelo.
Importante: Si las flores de la frambuesa han sufrido una helada, se marchitarán, ennegrecerán y caerán. No habrá cosecha en esos brotes. Sin embargo, esto no es motivo para destruir el brote, ya que puede dar cosecha en las ramas laterales si estas han sobrevivido.
Protección contra las cargas de nieve
En regiones con fuertes nevadas, la nieve pesada y húmeda puede romper los brotes no entutorados o los tallos arqueados. Es especialmente peligrosa la nieve que se adhiere a las ramas durante los deshielos y luego se congela.
Cómo proteger:
- Entutorado adecuado: La espaldera evita la acumulación de nieve y la rotura de los brotes.
- Sacudir la nieve: Durante las fuertes nevadas, se sacude la nieve de los arbustos para evitar una sobrecarga y la rotura de las ramas.
- Arqueado: Los brotes correctamente arqueados tienen más probabilidades de sobrevivir a la nieve pesada, ya que el manto de nieve distribuye la carga uniformemente.
Resumen: La protección contra las condiciones climáticas adversas es un conjunto de medidas que comienza con la elección correcta del lugar y la variedad y termina con operaciones estacionales oportunas. Los principios principales: no permitir el sobrecalentamiento ni la sequía en verano, asegurar una buena cobertura de nieve en invierno y proteger las flores de las heladas primaverales. Una preparación adecuada para los estrés climáticos es el seguro de su cosecha.
8. Calendario estacional de cuidados
El cuidado de las frambuesas no es un conjunto de actividades puntuales, sino un sistema secuencial de acciones ligadas a los ritmos biológicos de la planta y al cambio de estaciones. Para no perderse en la multitud de tareas, es útil tener a mano un breve calendario estacional. Ayudará a realizar todos los trabajos necesarios en el momento oportuno para que las plantas se mantengan sanas y la cosecha abundante.
Invierno (período de reposo)
En invierno, la frambuesa se encuentra en estado de reposo profundo. La principal tarea del jardinero en este período es asegurar la conservación de los brotes y del sistema radicular hasta la primavera.
Tareas clave:
- Retención de nieve: En regiones con inviernos con poca nieve, es importante retener la nieve para cubrir los brotes arqueados y proteger las raíces de la congelación. Para ello, se instalan pantallas o se amontona la nieve de los pasillos sobre las hileras (Dankov, 2015).
- Control del manto de nieve: Vigilar que los brotes arqueados estén completamente cubiertos por la nieve. Si se forma una costra de hielo, romperla para no alterar el intercambio gaseoso y no dañar los brotes (Yaroslavtsev, 2003).
- Protección contra roedores: En inviernos con poca nieve o con abundancia de ratones y liebres, puede ser necesario proteger los brotes: envolver los tallos o utilizar repelentes.
Principios de primavera (antes de la brotación)
Tan pronto como se derrite la nieve y se establecen temperaturas positivas, comienza el período más crítico. El trabajo realizado en este momento determina en gran medida la cosecha del año en curso.
Tareas clave:
- Levantamiento de los brotes: Si los brotes se han arqueado para el invierno, se levantan y se enderezan con cuidado (Yaroslavtsev, 2003).
- Poda sanitaria y aclareo: Realizar la poda definitiva. Eliminar todos los brotes congelados, rotos, enfermos y débiles. Aclarar los restantes, dejando de 10 a 15 de los brotes fructíferos más fuertes por metro de hilera (Dankov, 2015).
- Entutorado: Atar los brotes fructíferos restantes a la espaldera (Yaroslavtsev, 2003).
- Fertilización: Aplicar fertilizantes nitrogenados para estimular el crecimiento (8–10 g/m² de principio activo) (Yaroslavtsev, 2003).
- Tratamiento contra enfermedades: Realizar una pulverización preventiva (por ejemplo, con solución de urea al 5–10% o caldo bordelés) para destruir las fases de invernada de los hongos patógenos (Funt, 2013).
- Escardado: Escardado ligero para romper la costra y conservar la humedad.
Primavera (período de crecimiento y floración)
En esta época comienza el crecimiento activo de los brotes, se abren las hojas y aparecen los botones florales. La frambuesa es especialmente vulnerable a las heladas y a las plagas.
Tareas clave:
- Protección contra heladas: Vigilar el pronóstico del tiempo y, si hay riesgo de heladas, utilizar cubiertas o riego por aspersión (Crandall, 1994).
- Riego: En ausencia de lluvias, regar las frambuesas, especialmente en la fase de brotación y floración, para asegurar una buena polinización y cuajado de las bayas.
- Aclareo de retoños: Comenzar a eliminar los retoños de raíz sobrantes. El primer aclareo se realiza cuando los brotes alcanzan 5–10 cm de altura (Yaroslavtsev, 2003). Repetir cuando aparezcan nuevos retoños, 2 o 3 veces.
- Control de plagas: Realizar un seguimiento y, si es necesario, tratamientos contra plagas (escarabajo de la frambuesa, mosca de la frambuesa, cecidómido). Es importante respetar los plazos de los tratamientos para no dañar a los polinizadores.
- Acolchado: Renovar la capa de acolchado para conservar la humedad y suprimir las malas hierbas (Yaroslavtsev, 2003).
Verano (floración, fructificación)
El verano es el período de fructificación activa. La tarea principal es asegurar a las plantas agua y nutrientes para la formación de una cosecha de calidad y protegerla de las aves y las enfermedades.
Tareas clave:
- Riego: Riego regular y abundante durante el engorde y la maduración de las bayas. El riego es especialmente importante en tiempo seco, cuando las bayas están engordando. La falta de humedad en este momento reduce drásticamente el rendimiento y la calidad de las bayas (Funt, 2013).
- Fertilización: Si no se abonó en primavera, se puede realizar un abonado con un fertilizante mineral completo con énfasis en potasio y fósforo (para mejorar el sabor de las bayas y la maduración de los brotes).
- Protección contra aves: Durante la maduración de las bayas, cubrir los arbustos con una red protectora contra pájaros; esta es una medida obligatoria, especialmente para las variedades de frutos grandes y dulces (Buckingham, 2010).
- Eliminación de brotes fructificados: Inmediatamente después de la cosecha (o a medida que maduran), cortar por la base todos los brotes fructíferos de dos años. Esto mejora la iluminación y la ventilación del arbusto y dirige la energía de la planta hacia el crecimiento de los brotes jóvenes (Yaroslavtsev, 2003).
- Control de malas hierbas: En verano, la principal herramienta para el control de malas hierbas es el acolchado, ya que el laboreo mecánico del suelo en la hilera está prohibido (Crandall, 1994).
Otoño (preparación para el invierno)
En otoño, la planta finaliza su vegetación y se prepara para el invierno. La tarea del jardinero es ayudarla a entrar en estado de reposo y protegerla de las heladas invernales.
Tareas clave:
- Eliminación de brotes restantes: Si no se hizo antes, cortar todos los brotes fructificados. También eliminar todos los brotes jóvenes débiles, enfermos o poco prometedores, dejando solo los más fuertes (Yaroslavtsev, 2003).
- Fertilización: Aplicar fertilizantes fosfóricos y potásicos para aumentar la resistencia al frío (20–40 g/m²) (Yaroslavtsev, 2003). No aplicar fertilizantes nitrogenados en otoño.
- Laboreo del suelo: Escardado ligero de los pasillos y, si es necesario, cava superficial en las hileras hasta una profundidad no superior a 10–15 cm para destruir los lugares de invernada de plagas (Yaroslavtsev, 2003).
- Arqueado de los brotes: En septiembre–octubre, antes de que lleguen las heladas fuertes, doblar los brotes fructíferos hacia el suelo y fijarlos. Doblar con cuidado, tratando de no romperlos (Yaroslavtsev, 2003).
- Acolchado: Si es necesario, renovar la capa de acolchado para proteger las raíces de la congelación y acumular humedad.
Resumen: El calendario estacional de cuidados no es un horario rígido, sino un plan de acción flexible que se ajusta según el tiempo y el estado de las plantas. La regla principal es la observación regular y la ejecución puntual de las prácticas agronómicas clave. Recuerde: cada estación es importante para la frambuesa, y de cómo se realice la preparación otoñal e invernal depende cómo será la primavera y el verano.
Recordatorio rápido por estaciones
| Estación | Tareas clave |
|---|---|
| Invierno | Retención de nieve. Control de la costra de hielo. |
| Principios de primavera | Levantamiento de brotes. Poda sanitaria. Entutorado. Aplicación de nitrógeno. Prevención de enfermedades. Escardado. |
| Primavera-verano | Protección contra heladas. Riego. Aclareo de retoños. Control de plagas. Acolchado. |
| Verano (fructificación) | Riego regular. Protección contra aves. Eliminación de brotes fructificados. |
| Otoño | Eliminación de brotes restantes. Fertilización fosfórico-potásica. Arqueado de brotes. Escardado. |
¡Enhorabuena! Con esto concluye el ciclo de artículos sobre el cuidado de las frambuesas. Hemos repasado todos los aspectos clave: desde los objetivos y el suelo hasta el acolchado, las espalderas y el cuidado estacional. Ahora tiene una comprensión sistemática de cómo cuidar las frambuesas durante todo el año. ¡Le deseamos cosechas abundantes y sabrosas!
Referencias
- Buckingham, A. (2010). ‘The Fruit Gardener’, in Grow Fruit. New York, NY: DK Publishing, pp. 10-40.
- Crandall, P.C. (1994). ‘Soil Management’, in Bramble Production. The Management and Marketing of Raspberries and Blackberries. Binghamton, NY: Food Products Press, pp. 69-110.
- Martin, O. (2019). ‘How You Grow a Tree’, in Fruit Trees for Every Garden. New York: The Speed Press, ch. 5.
- Stanton, M. (2013). ‘Crop production’, in Funt, R.C., Hall, H.K. (ed.) Raspberries. Oxfordshire, UK: CAB International, pp. 157-176.
- Даньков, В.Васильевич., Скрипниченко, М.Михайловна., Логинова, С.Федоровна., Горбачёва, Н.Николаевна., Щербакова, Г.Васильевна., Долженко, Т.Васильевна. (2015). ‘Защита ягодных культур от вредных организмов [Protecting berry crops from pests]’, in Ягодные культуры [Berry crops]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 126-128.
- Даньков, В.Васильевич., Скрипниченко, М.Михайловна., Логинова, С.Федоровна., Горбачёва, Н.Николаевна., Щербакова, Г.Васильевна., Долженко, Т.Васильевна. (2015). ‘Малина [Raspberry]’, in Ягодные культуры [Berry crops]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 82-93.
- Ярославцев, Е.И. (2003). ‘Возделывание малины и ежевики [Cultivation of raspberries and blackberries]’, in Малина и ежевика [Raspberries and blackberries]. Москва: Издательский дом МСП, pp. 70-122.