Diagnóstico
1. Por qué el diagnóstico puede ser complicado
¿Has notado que a veces, a pesar de todos tus esfuerzos, tus calabacines no tienen el mejor aspecto? Las hojas se vuelven amarillas, los frutos crecen torcidos o las plantas se marchitan de repente. En ese momento, el primer impulso es buscar una «píldora mágica», pulverizar algo y solucionar la situación. Pero en realidad, diagnosticar problemas en las plantas es más bien una investigación detectivesca, no la búsqueda de una receta ya hecha. ¿Por qué es tan difícil entender, solo con mirar, qué le ocurre exactamente a la planta? Hay cuatro razones principales.
1.1. Mismos síntomas, causas diferentes
Imagina que una persona puede tener dolor de cabeza por cansancio, por un resfriado o por la tensión alta. Con las plantas ocurre exactamente lo mismo. El mismo síntoma puede estar causado por razones completamente distintas.
Por ejemplo, el amarilleamiento de las hojas puede indicar:
- deficiencia de nitrógeno (Pessarakli, 2016);
- infección por virus (por ejemplo, el virus del mosaico del pepino, véase Mondal et al., 2020);
- daño en las raíces por exceso de riego (Mondal et al., 2020);
- falta de luz.
O tomemos el marchitamiento. Es un síntoma clásico, pero tiene varias causas:
- Marchitez por Fusarium: el hongo afecta al sistema vascular y la planta se marchita, incluso si el suelo está húmedo (Mondal et al., 2020).
- Marchitez bacteriana: causada por bacterias que también bloquean los vasos conductores (Mondal et al., 2020).
- Marchitez súbita (colapso) de melones y calabacines: puede ser provocada por cambios bruscos de tiempo (un día caluroso tras una noche fría) combinados con una sobrecarga de frutos (Wien and Stützel, 2020).
- Simplemente falta de humedad en un día caluroso.
Por lo tanto, cualquier cambio en el aspecto es solo una «señal» que indica que existe un problema, pero no dice quién es el «culpable».
1.2. Combinación de varios problemas
A menudo, la planta no sufre una sola causa, sino un conjunto de problemas. Por ejemplo, el tiempo seco (estrés abiótico) puede debilitar la planta y hacerla más vulnerable a enfermedades fúngicas o plagas. Es como cuando una persona, en situación de estrés, ve agravadas sus dolencias crónicas.
Las investigaciones muestran que las infecciones víricas y fúngicas suelen potenciarse mutuamente (Mondal et al., 2020). Las raíces débiles, atacadas por nematodos, se infectan fácilmente con hongos que causan podredumbres radiculares. En estos casos, curar solo una enfermedad no resuelve el problema, porque quedan otros factores debilitantes.
1.3. Influencia del clima y las condiciones de cultivo
El calabacín es una planta muy sensible al clima. Muchos síntomas que podrían confundirse con enfermedades son en realidad reacciones a condiciones de estrés (Swiader, 1992). Es importante que el jardinero aficionado lo comprenda.
- Temperaturas bajas (estrés por frío): Los calabacines son muy termófilos. Con una exposición prolongada a temperaturas bajas (pero no necesariamente heladas) (por debajo de 10–15 °C), sus raíces pierden la capacidad de absorber fósforo de manera eficiente, lo que afecta de inmediato al crecimiento (Wien and Stützel, 2020). Las hojas pueden palidecer, el crecimiento se ralentiza y la planta parece «enferma», cuando en realidad solo está «pasando frío».
- Altas temperaturas: Con calor intenso (por encima de 35 °C), las flores y los ovarios pueden caerse, y el polen se vuelve estéril, lo que provoca un mal cuajado de los frutos (Wien, 2006). Además, pueden aparecer quemaduras solares en los frutos (Mondal et al., 2020).
- Cambios bruscos: Una transición repentina de un clima fresco y nublado a otro caluroso y soleado puede desencadenar el «marchitamiento súbito» (Wien and Stützel, 2020).
1.4. Edad y etapa de desarrollo de la planta
Lo que es normal para una planta joven puede ser señal de problema para una adulta, y viceversa.
- Las plántulas y plantas jóvenes son muy vulnerables a las podredumbres radiculares («mal del tallo»), que pueden matar fácilmente a la plántula (Mondal et al., 2020). En una planta adulta, los mismos hongos pueden causar solo un retraso del crecimiento.
- Las plantas adultas en fase de fructificación están muy agotadas. El amarilleamiento y la muerte de las hojas viejas en este período es un proceso natural de envejecimiento, no un signo de enfermedad o carencia nutricional. «Las hojas viejas amarillas son normales si los frutos están creciendo. La planta dedica todas sus fuerzas a la cosecha», aconsejan los agrónomos.
- Las plantas viejas pueden mostrar síntomas parecidos a los de enfermedades víricas, simplemente por el desgaste natural y la acumulación de errores metabólicos.
Idea clave: Antes de correr a buscar productos, evalúa siempre el panorama general. Una sola hoja amarilla no es motivo de pánico, mientras que el amarilleamiento de todas las hojas en un contexto de sequía es, muy probablemente, un problema de agua, no de hongos.
En los siguientes capítulos analizaremos en detalle cómo llevar a cabo la «investigación» paso a paso para que tu diagnóstico sea lo más preciso posible.
2. Algoritmo de inspección de la planta: De lo general a lo particular
El diagnóstico no comienza con el estudio de una mancha en una hoja, sino con una inspección sistemática. Imagina que eres un médico que primero evalúa el estado general del paciente y luego pasa a los detalles. Este enfoque te ayudará a no pasar por alto detalles importantes ni a sacar conclusiones precipitadas.
2.1. Evalúa el «escenario del crimen» (condiciones de cultivo)
Antes de tocar la planta, mira a tu alrededor. A menudo, la respuesta está a la vista.
- Ubicación del bancal: ¿Recibe la planta suficiente sol (al menos 6–8 horas al día)? Los calabacines plantados en sombra se estirarán, sus hojas palidecerán y la cosecha será escasa (Swiader, 1992).
- Clima de las últimas 1–2 semanas: ¿Hubo cambios bruscos de temperatura, heladas, calor prolongado, lluvias persistentes o viento fuerte? Como ya vimos en el primer capítulo, el clima suele ser el culpable de muchos problemas.
- Sistema de riego: ¿Cómo riegas? A los calabacines les gusta el riego abundante pero poco frecuente, siempre en la base. Si riegas con frecuencia y en poca cantidad, o usas aspersión, especialmente por la tarde, creas las condiciones ideales para enfermedades fúngicas (por ejemplo, oídio y mildiu) (Mondal et al., 2020).
- Vecinos y cultivos anteriores: ¿El año pasado crecieron en ese lugar otras cucurbitáceas (pepinos, calabazas, calabacines)? Si es así, puede haberse acumulado en el suelo un conjunto específico de plagas y enfermedades (por ejemplo, Fusarium). Esto se llama «cansancio del suelo», y la rotación de cultivos es fundamental (Kemble et al., 2022).
2.2. Examina el suelo
Las raíces son la «boca» de la planta, por lo que el estado del suelo es crítico.
- Humedad: Comprueba la humedad a 5–10 cm de profundidad. Debe estar húmeda, no encharcada. Si la capa superficial está seca y la profunda húmeda, estás regando en exceso. Si está seca también en profundidad, las plantas sufren sed.
- Compactación: ¿Se ha formado una costra dura en la superficie? Dificulta la llegada de aire a las raíces. Los calabacines no toleran suelos encharcados ni compactados (Mondal et al., 2020).
- Acolchado: ¿Usas acolchado (paja, hierba cortada, plástico negro)? El acolchado ayuda a conservar la humedad, controla las malas hierbas y protege los frutos de la podredumbre por contacto con el suelo (Kemble et al., 2022).
2.3. Realiza una inspección general de la planta
Comienza por la impresión general. Pregúntate:
- ¿Qué «aspecto» tiene la planta? ¿Parece vigorosa o hay una depresión general, aspecto mustio?
- ¿Se retrasa en el crecimiento en comparación con las plantas vecinas de la misma variedad y edad?
- ¿Hay algún patrón sistemático de afección? Por ejemplo, el problema comienza por las hojas inferiores y asciende (a menudo signo de deficiencia de nutrientes) o por el punto de crecimiento superior (signo de infección vírica o deficiencia de boro) (Mondal et al., 2020).
2.4. Inspección detallada «por partes»
Ahora pasamos al examen detallado de cada parte de la planta. Es como leer un libro donde cada parte cuenta su propia historia.
| Parte de la planta | Qué observar | Qué puede indicar (ejemplos generales) |
|---|---|---|
| Hojas | • Color general (verde, amarillo, pálido)<br>• Manchas y su naturaleza (secas, húmedas, con recubrimiento)<br>• Deformaciones (rizado, abultamientos)<br>• Estado de los bordes (secos, doblados) | Véase el siguiente capítulo para un análisis detallado. |
| Brotes (guías) | • Estado de la base del tallo a ras de suelo<br>• Crecimiento lento<br>• Daños, grietas, zonas secas | • Pudrición en la base — «mal del tallo» o mildiu del sur (Mondal, 2020).<br>• Detención del crecimiento — estrés, carencia nutricional, virus.<br>• Daños mecánicos — por viento, herramientas o insectos. |
| Flores y ovarios | • Número de flores masculinas y femeninas<br>• Caída de flores y ovarios<br>• Estado de los ovarios (podridos, secos) | • Predominio de flores masculinas — estrés, calor.<br>• Caída de ovarios — mala polinización, sobrecarga de frutos (Wien and Stützel, 2020).<br>• Podredumbre de ovarios — infecciones fúngicas (ej. podredumbre gris). |
| Frutos | • Forma (torcidos, con forma de botella)<br>• Coloración (manchas, quemaduras)<br>• Estado de la piel (grietas, podredumbre)<br>• Sabor (amargor) | • Forma anormal — problemas de polinización, falta de potasio o calcio (Kemble et al., 2022).<br>• Quemadura solar — pérdida de hojas que deja los frutos expuestos al sol.<br>• Podredumbre apical — deficiencia de calcio o riego irregular (Rana et al., 2018). |
| Sistema radicular (último recurso) | Si la planta se marchita con riego suficiente, extrae con cuidado una planta y examina las raíces. | • Nudos e hinchazones en las raíces — nematodo agallador (Mondal et al., 2020).<br>• Raíces marrones, blandas — podredumbres radiculares.<br>• Sistema radicular débil, poco desarrollado — suelo pobre, daño por trasplante, compactación. |
Conclusión importante
La inspección sistemática es la base para la «investigación» posterior. Te proporciona datos con los que trabajar. Por ejemplo, observas que el problema comenzó por las hojas inferiores y asciende, y los frutos crecen torcidos. Esto reduce el campo de búsqueda: probablemente no sea un virus (que suele afectar a la parte superior), sino un problema sistémico: carencia nutricional, falta de agua o problemas radiculares.
Recuerda: inspecciona siempre varias plantas para saber si el problema es aislado (daño a una planta concreta) o sistémico (problema en todo el bancal).
En el siguiente capítulo analizaremos en detalle el diagnóstico a través de las hojas, el órgano más informativo de la planta.
3. Diagnóstico por las hojas: Descifrando las señales
Las hojas del calabacín son indicadores de su salud. Son las primeras en reaccionar ante el estrés, ya sea por falta de nutrientes, ataque de plagas o anomalías climáticas. Es importante aprender a leer estas señales.
3.1. Amarilleamiento (Clorosis)
El amarilleamiento de las hojas es el síntoma más frecuente, pero también el más inespecífico. Presta atención a cómo amarillea exactamente la hoja y a qué hojas están afectadas.
Amarilleamiento uniforme de las hojas viejas (inferiores)
Aspecto: Las hojas inferiores, más viejas, se vuelven uniformemente verde claro, luego amarillas y se secan gradualmente. El problema asciende lentamente.
Causa más probable: Deficiencia de nitrógeno (N) . El nitrógeno es un elemento móvil; la planta lo traslada de las hojas viejas a las nuevas, por lo que las inferiores sufren primero (Pessarakli, 2016; Swiader, 1992).
Qué hacer: Abonar con un fertilizante equilibrado con predominio de nitrógeno, por ejemplo, con infusión de estiércol o té de compost. No excederse: el exceso de nitrógeno provoca un crecimiento exuberante de follaje en detrimento de los frutos.
Amarilleamiento entre nervaduras (clorosis intervenal)
Aspecto: El tejido de la hoja entre las nervaduras se vuelve amarillo, mientras que las nervaduras permanecen verdes. Este síntoma aparece en las hojas jóvenes (superiores).
Causa más probable: Deficiencia de hierro (Fe) o zinc (Zn) (Pessarakli, 2016). Estos micronutrientes se absorben mal en suelos alcalinos o con exceso de cal, así como en condiciones de encharcamiento.
Qué hacer: No añadir cal innecesariamente. Pulverizar las hojas con quelato de hierro o zinc (abono foliar) — es la forma más rápida de corregirlo, ya que estos elementos se mueven poco dentro de la planta.
Amarilleamiento y ennegrecimiento de los bordes (quemadura marginal)
Aspecto: Los bordes de las hojas viejas se vuelven amarillos, luego marrones, se secan y se enrollan hacia arriba. El limbo entre nervaduras puede permanecer verde.
Causa más probable: Deficiencia de potasio (K) (Pessarakli, 2016; Rana et al., 2018). El potasio, como el nitrógeno, se mueve de las hojas viejas a las jóvenes. Un síntoma similar puede deberse a exceso de sales en el suelo (por ejemplo, por mucho abono mineral o riego con agua dura).
Qué hacer: Aplicar un fertilizante potásico (sulfato de potasio o ceniza de madera). Aumentar el riego para lavar sales (si la causa es la salinización).
3.2. Manchas: Tipos y su significado
Las manchas en las hojas suelen ser signo de infección (fúngica o bacteriana). La naturaleza de la mancha es muy importante para el diagnóstico.
Manchas húmedas, aceitosas o empapadas
Aspecto: Las manchas parecen empapadas de agua, a menudo con un borde oscuro. En el envés, con tiempo húmedo, puede aparecer un recubrimiento viscoso o gotitas de exudado bacteriano.
Causa más probable: Enfermedades bacterianas (ej. mancha angular de la hoja, causada por Pseudomonas syringae pv. lachrymans) o algunas infecciones fúngicas en etapas iniciales (ej. mildiu del género Phytophthora) (Mondal et al., 2020; Rana et al., 2018).
Qué hacer: Es una señal grave. Eliminar las hojas afectadas. Aplicar productos cúpricos (caldo bordelés), pero recordar que funcionan más como preventivos que como curativos.
Manchas secas, necróticas, con círculos concéntricos («diana»)
Aspecto: Manchas secas de color marrón o gris, a menudo con un halo amarillento y anillos concéntricos característicos en su interior, que recuerdan a una diana.
Causa más probable: Antracnosis (causada por Colletotrichum orbiculare) o alternariosis (Alternaria cucumerina). Son enfermedades fúngicas típicas de los calabacines que se activan con tiempo cálido y húmedo (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Eliminar las hojas muy afectadas. Tratar con fungicidas sistémicos o productos a base de mancozeb, clorotalonil. Es importante alternar productos para evitar resistencias.
Recubrimiento blanco o grisáceo pulverulento
Aspecto: En el haz de las hojas (a veces también en tallos) aparecen manchas blancas, como de harina, que con el tiempo se funden y cubren toda la hoja. La hoja bajo el recubrimiento se vuelve amarilla y se seca.
Causa más probable: Oídio (causado por Erysiphe cichoracearum o Podosphaera xanthii). A diferencia de muchas otras enfermedades, se desarrolla no en tiempo húmedo, sino cálido y seco (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Es uno de los problemas más frecuentes en calabacines. Funcionan bien los productos con azufre (azufre coloidal) o fungicidas específicos contra el oídio.
Recubrimiento gris-violáceo en el envés
Aspecto: En el haz — manchas amarillas, angulares (limitadas por las nervaduras). En el envés, con tiempo húmedo, aparece un recubrimiento gris-violáceo, velloso: son las esporas del hongo.
Causa más probable: Mildiu velloso (peronospora) (causado por Pseudoperonospora cubensis). Esta enfermedad es muy contagiosa y se propaga rápidamente con alta humedad (Mondal et al., 2020; Rana et al., 2018).
Qué hacer: Es extremadamente peligrosa; puede destruir la cosecha en pocos días. Ante los primeros signos, eliminar las hojas enfermas y tratar con productos específicos (ej. a base de mancozeb, metalaxil o cimoxanil).
3.3. Marchitamiento de las hojas
El marchitamiento es la pérdida de turgencia: la hoja se vuelve blanda, se inclina y pierde firmeza. Siempre es una señal crítica.
Marchitamiento con suelo húmedo (súbito, irreversible)
Aspecto: La planta se marchita aunque el suelo esté húmedo. El marchitamiento puede comenzar por un brote o por las hojas inferiores. Al cortar el tallo en la base, se puede observar un oscurecimiento de los vasos.
Causa más probable: Podredumbres radiculares y marchitamientos vasculares (Fusarium, Verticillium, mildiu del sur). El hongo o la bacteria obstruyen los vasos, y el agua no llega a las hojas (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Es la situación más difícil. No tiene cura. Hay que arrancar y quemar la planta para evitar la propagación. La prevención principal es la rotación de cultivos y el uso de variedades resistentes (Kemble et al., 2022).
Marchitamiento en las horas más calurosas (reversible)
Aspecto: Al mediodía, las hojas se inclinan y se vuelven blandas. Pero al atardecer, cuando el calor remite, la turgencia se recupera por completo.
Causa más probable: Falta de humedad en el suelo o tiempo muy caluroso, cuando la evaporación supera la capacidad de las raíces para absorber agua. Es una respuesta fisiológica al estrés.
Qué hacer: Regar abundantemente con agua tibia en la base. Dar sombra a la planta durante las horas centrales. Comprobar si se ha formado una costra en la superficie que impide el acceso de aire a las raíces.
3.4. Deformaciones de las hojas
El cambio de forma o la coloración en mosaico suelen ser la «firma» de los virus o el resultado de la acción de productos químicos.
Mosaico, abolladuras y rizado
Aspecto: Alternancia de zonas verde oscuro y amarillo claro (patrón de mosaico) en las hojas. Las hojas se vuelven arrugadas, «abolladas», los bordes se curvan hacia abajo y el limbo se reduce.
Causa más probable: Infecciones víricas (ej. virus del mosaico del pepino (CMV) o virus del mosaico de la sandía (WMV)). Los virus alteran la fotosíntesis y el crecimiento a nivel celular (Mondal et al., 2020; Rana et al., 2018).
Qué hacer: Los virus no tienen tratamiento. Hay que eliminar la planta enferma de inmediato para que no sea foco de infección para las vecinas. El principal vector son los pulgones, por lo que su control es la prevención fundamental.
Hojas «filiformes» o muy divididas
Aspecto: Las hojas jóvenes crecen estrechas, muy divididas, semejantes a helechos, o el limbo se reduce prácticamente a las nervaduras.
Causa más probable: Puede ser causado por algunos virus (ej. virus del mosaico de la sandía), así como por daño por herbicidas, especialmente los de tipo hormonal (como el 2,4-D), que al contacto deforman la hoja (Rana et al., 2018).
Qué hacer: Si se sospecha daño por herbicida, recuerda si trataste malas hierbas en el césped cercano o si el viento pudo traer olor de productos químicos de un campo vecino. Elimina los brotes muy deformados.
3.5. Quemaduras: solares y químicas
Manchas marrones, secas, en frutos y hojas expuestas al sol
Aspecto: Aparecen zonas secas, decoloradas, como chamuscadas, en los frutos y en las hojas superiores más expuestas.
Causa más probable: Quemadura solar. Ocurre cuando la planta pierde mucho follaje (por enfermedades o daños mecánicos) y los frutos quedan desprotegidos de la luz solar directa (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Proteger los frutos del sol (por ejemplo, darles sombra con hojas de otras plantas o con tela de cultivo). No eliminar hojas sanas durante los períodos de sol intenso.
Quemaduras marginales y necrosis puntuales tras tratamientos
Aspecto: Aparición de manchas marrones secas o quemaduras en los bordes de las hojas y en las hojas jóvenes, justo después de pulverizar con abonos o productos fitosanitarios.
Causa más probable: Quemadura química por una solución demasiado concentrada de abonos o plaguicidas, especialmente en tiempo caluroso y soleado.
Qué hacer: Respetar siempre las dosis indicadas. Es mejor aplicar los productos a primera hora de la mañana o al atardecer. Si aparecen quemaduras, lavar las hojas con agua limpia con pulverizador de gota fina.
3.6. Cambios en el tamaño de las hojas
Hojas jóvenes pequeñas y poco desarrolladas
Aspecto: Las hojas jóvenes crecen muy pequeñas, apiñadas, y el crecimiento de los nuevos brotes se ralentiza. Suelen ser de color verde pálido.
Causa más probable: Deficiencia de zinc (Zn) o toxicidad por aluminio (en suelos ácidos) (Pessarakli, 2016). También es un síntoma clásico de muchos virus.
Qué hacer: Comprobar el pH del suelo. Si es ácido (pH < 5.5), encalar. Para una ayuda rápida, hacer una aplicación foliar de quelato de zinc.
Tabla resumen: Guía rápida
| Síntoma | En qué fijarse principalmente | Causa más probable |
|---|---|---|
| Hojas inferiores amarillas | Amarilleamiento uniforme | Deficiencia de nitrógeno |
| Hojas superiores amarillas, nervaduras verdes | Hojas jóvenes | Deficiencia de hierro o zinc |
| Bordes amarillos y enrollados | Hojas viejas | Deficiencia de potasio |
| Recubrimiento blanco pulverulento | Haz, tiempo seco | Oídio |
| Manchas amarillas angulares + recubrimiento en el envés | Tiempo húmedo | Mildiu velloso |
| Manchas secas con «diana» | Tiempo cálido y húmedo | Antracnosis |
| Marchitamiento con suelo húmedo | Brotes o toda la planta | Podredumbre radicular / Fusarium |
| Mosaico y deformación | Hojas jóvenes | Virus |
| Manchas blancas secas en frutos | Sol intenso | Quemadura solar |
Recuerda: las hojas son el espejo del estado de la planta, pero el diagnóstico se establece por el conjunto de síntomas. En el siguiente capítulo veremos qué pueden revelar los brotes y tallos sobre el problema.
4. Diagnóstico por los brotes: Tallos y guías como indicadores de salud
Los brotes del calabacín no son solo un soporte para las hojas. Su estado refleja la salud de todo el sistema vascular. Si las hojas son la «cara», los tallos son el «sistema circulatorio». Las alteraciones aquí suelen ser graves o indicar problemas sistémicos profundos.
4.1. Detención o ralentización del crecimiento de los brotes
Si la punta de la planta deja de crecer, las hojas nuevas aparecen pequeñas y apiñadas, y los entrenudos se acortan, es una señal de alarma.
Crecimiento lento a pesar de cuidados normales
Aspecto: La planta parece «congelada», no emite nuevas guías, el crecimiento de la punta se ha detenido. Las hojas pueden ser pequeñas, verde pálido, a veces con clorosis intervenal.
Causas más probables:
- Deficiencia de micronutrientes, especialmente boro (B) o zinc (Zn). El boro es responsable del crecimiento de los puntos vegetativos; su falta provoca su muerte (Pessarakli, 2016).
- Infección vírica. Muchos virus (ej. el virus del mosaico de la sandía) causan la detención del crecimiento apical y enanismo (Mondal et al., 2020).
- Estrés por exceso de riego o compactación del suelo, cuando las raíces se asfixian y no pueden nutrir la planta.
Qué hacer:
- Aplicar abono foliar con un fertilizante equilibrado que incluya micronutrientes, especialmente boro y zinc.
- Comprobar la humedad y la estructura del suelo: ¿estás regando en exceso?
- Si el problema es generalizado, sospechar de un virus — eliminar las plantas enfermas.
4.2. Daños en la base del tallo (cuello de la raíz)
Es la zona más vulnerable, donde el tallo se une a las raíces. Los problemas aquí son casi siempre críticos.
Base del tallo marrón, acuosa, podrida
Aspecto: El tallo cerca del suelo se vuelve blando, acuoso, se oscurece y aparecen manchas marrones. En casos avanzados, la planta se arranca con facilidad y las raíces pueden estar podridas.
Causas más probables:
- «Mal del tallo» (podredumbre radicular) — enfermedad compleja causada por hongos Pythium, Rhizoctonia, Fusarium. Especialmente peligrosa para plántulas y plantas jóvenes (Mondal et al., 2020).
- Podredumbre por Phytophthora (causada por Phytophthora capsici). El hongo ataca la base del tallo, provocando una podredumbre marrón y acuosa. Puede aparecer un recubrimiento blanco en los tejidos afectados (Mondal et al., 2020).
- Podredumbre bacteriana blanda (Erwinia). Se desarrolla con tiempo húmedo, convirtiendo los tejidos en una masa viscosa y maloliente.
Qué hacer:
- En etapas tempranas: Secar el suelo, eliminar las hojas afectadas y tratar la base del tallo y el suelo circundante con productos cúpricos (caldo bordelés) o biofungicidas (Trichoderma).
- Si la infección es grave: Salvar la planta es casi imposible. Hay que eliminarla y quemarla de inmediato para evitar contagios. Regar el suelo con fungicida. La prevención principal es la rotación de cultivos y evitar el encharcamiento (Kemble et al., 2022).
Recubrimiento blanco o rosado en la base
Aspecto: Aparece un recubrimiento blanco, «algodonoso», en el tallo a ras de suelo, que con el tiempo se vuelve rosado o pardo rojizo. Luego se forman pequeños esclerocios negros o marrones (como semillas de amapola).
Causa más probable: Mildiu del sur (podredumbre esclerocial) — enfermedad fúngica peligrosa causada por Sclerotium rolfsii. Se desarrolla especialmente en clima cálido y húmedo (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Es un hongo muy agresivo. Ante los primeros signos, retirar la capa superficial de tierra alrededor de la planta enferma, tratar la base del tallo y el suelo con fungicidas a base de fludioxonil o tiofanato-metilo. Eliminar las plantas afectadas. El hongo persiste en el suelo varios años, por lo que la rotación de cultivos es obligatoria.
4.3. Pudrición y secado de segmentos del tallo
Si la podredumbre no está en la base sino en la parte media del tallo o de las guías, puede indicar otro problema.
Zonas oscuras, secas y «anilladas» en los tallos
Aspecto: Aparecen manchas alargadas, hundidas, secas, de color marrón claro a negro, en tallos o guías. Estas zonas pueden «anillar» el tallo, por lo que la parte superior se marchita y se seca. A veces se aprecian masas de esporas rosadas o anaranjadas.
Causas más probables:
- Forma del tallo de antracnosis (Colletotrichum orbiculare). Aparecen chancros marrones y hundidos en tallos y pecíolos (Mondal et al., 2020).
- Gomosis — enfermedad en la que de las grietas del tallo exuda un líquido ámbar y pegajoso, y luego la zona se seca.
Qué hacer: Eliminar todas las guías afectadas, cortando con un margen de tejido sano. Tratar la planta con fungicidas sistémicos (ej. a base de tebuconazol o difenoconazol). Controlar la humedad: evitar la densificación y asegurar una buena ventilación.
4.4. Daños mecánicos
A veces la causa es obvia: los tallos están rotos o cortados. No es una enfermedad, pero los tejidos dañados se convierten en puertas de entrada para las infecciones.
Daños anulares o longitudinales en la corteza
Aspecto: En el tallo, especialmente en la base, se ven marcas de mordeduras, desgarros o cortes.
Causas más probables:
- Plagas: Por ejemplo, larvas de noctuidos o taladros pueden perforar el interior del tallo, especialmente en la base. Los gusanos de alambre (elateridos) pueden dañar la parte subterránea.
- Daños mecánicos: por viento, al escardar o al usar herramientas.
- Daños por heladas: Grietas en los tallos tras un enfriamiento brusco.
Qué hacer: Limpiar cuidadosamente la zona dañada hasta el tejido sano, espolvorear con carbón vegetal triturado o tratar con fungicida. Eliminar la causa del daño (ej. instalar protección contra el viento). Si se sospecha de una plaga, localizar y destruir la larva.
4.5. Abultamientos y excrecencias en los tallos
Es un síntoma menos frecuente, pero muy característico.
Aparición de excrecencias o «verrugas» en tallos
Aspecto: Aparecen engrosamientos, abultamientos parecidos a callos o verrugas en tallos y pecíolos.
Causas más probables:
- Agalla bacteriana (Agrobacterium tumefaciens). Se forman agallas (tumores) en tallos y raíces. Es una enfermedad muy grave y difícil de tratar.
- Daño por plagas que provoca un crecimiento excesivo del tejido en el punto de la picadura.
Qué hacer: Si se sospecha de agalla bacteriana, eliminar la planta sin piedad y quemarla. Desinfectar las zonas de suelo afectadas. Usar material de siembra sano como prevención.
Algoritmo rápido para la inspección de brotes
1. Examina la base del tallo: ¿Está podrida? ¿Hay recubrimiento? Un cuello sano es firme y verde.
2. Comprueba el punto de crecimiento apical: ¿Está creciendo? ¿Se marchita? La detención del crecimiento es señal de problema (virus, falta de boro, estrés).
3. Evalúa el estado de la corteza: ¿Hay grietas, manchas secas o signos de actividad de plagas?
4. Observa el tono general: ¿Puede la planta mantenerse erguida o se tumba por la debilidad de los tallos?
Recuerda que los tallos y guías son la «red de transporte» de la planta. Cualquier alteración de su integridad o función es siempre una señal grave que requiere una reacción inmediata.
En el siguiente capítulo pasaremos al diagnóstico a través de las flores y los ovarios, elementos clave para tu futura cosecha.
5. Diagnóstico por flores y ovarios: ¿Por qué no cuajan los frutos?
La floración y la formación de ovarios es la etapa en la que se decide la futura cosecha. Si surgen problemas aquí, todos los esfuerzos anteriores pueden haber sido en vano. Afortunadamente, la mayoría de los problemas con flores y ovarios en calabacines tienen explicación y suelen tener solución.
5.1. Predominio de flores masculinas (flores estériles)
En los calabacines, como en otras cucurbitáceas, las flores son unisexuales: masculinas (estaminadas) y femeninas (pistiladas) (Swiader, 1992). La abundante floración masculina sin flores femeninas no es una enfermedad, sino una característica fisiológica influida por varios factores.
Aspecto: La planta florece abundantemente, pero casi todas las flores son de tallo largo y delgado, sin engrosamiento en la base (ovario). Las flores femeninas (con un pequeño «pepinito» debajo de la corola) son escasas o inexistentes.
Causas más probables (Wien and Stützel, 2020; Wehner, 2020):
- Temperatura alta y días largos: Es el factor más frecuente. Con calor intenso (más de 32–35 °C durante el día) y días largos, los calabacines producen más flores masculinas y las femeninas pueden no formarse (Wien, 2006).
- Exceso de fertilizantes nitrogenados: El nitrógeno estimula el crecimiento vegetativo exuberante, pero retrasa la transición a la fase reproductiva, especialmente si falta potasio y fósforo.
- Mala iluminación: En lugares sombreados o con plantaciones densas, las plantas también tienden a producir más flores masculinas.
- Variedad: Algunas variedades (especialmente las antiguas) son naturalmente «masculinas» al inicio de la floración.
Qué hacer:
- Ajusta el riego y la fertilización: Evita los abonos nitrogenados durante la floración. Enfócate en fósforo y potasio (ceniza, superfosfato, sulfato de potasio) (Pessarakli, 2016).
- Da sombra a las plantas durante las horas centrales (ej. con tela de cultivo) para reducir el estrés por calor.
- Ventilación: si cultivas en invernadero, asegura una buena ventilación para bajar la temperatura.
- Elección de la variedad: elige híbridos modernos que presenten una floración más equilibrada.
5.2. Caída de botones y flores
A veces las flores se secan y caen sin abrirse.
Aspecto: Los botones se vuelven amarillos y caen sin llegar a abrirse. A veces ocurre con flores ya abiertas, que se marchitan y caen sin formar fruto.
Causas más probables (Mondal et al., 2020; Swiader, 1992):
- Cambio brusco de tiempo: Un enfriamiento o un calentamiento repentino pueden provocar un «shock» y la caída de flores y botones.
- Podredumbre gris de las flores (Botrytis): En condiciones de alta humedad, las flores son atacadas por el hongo Botrytis cinerea, se vuelven marrones, se cubren de un recubrimiento gris velloso y caen (Mondal et al., 2020).
- Falta de humedad: En tiempo seco, la planta puede desprenderse de algunas flores para ahorrar agua para los frutos ya cuajados.
- Plagas: Los trips o los pulgones que se alimentan de la savia de los botones pueden dañarlos y provocar su caída.
Qué hacer:
- Asegurar un riego constante: Evita tanto la sequía como el encharcamiento.
- Humedad: Para enfermedades fúngicas, retira las flores caídas y trata las plantas con biopreparados o fungicidas (ej. a base de Fitosporina). Ventila el invernadero.
- Revisión de plagas: Inspecciona el envés de las hojas y los botones en busca de pulgones o trips.
5.3. Falta de cuajado a pesar de tener flores femeninas
La situación en la que hay flores femeninas pero no se forman frutos es la causa más común de frustración entre los horticultores.
Aspecto: Las flores femeninas (con engrosamiento en la base) se abren, pero a los pocos días el ovario se vuelve amarillo, se arruga, se seca y cae.
Causas más probables:
- Polinización deficiente (¡la causa más frecuente!) (Wien and Stützel, 2020; Swiader, 1992): Los calabacines son de polinización cruzada. La polinización la realizan insectos (abejas, abejorros). Si hay pocos insectos o el clima es demasiado frío o caluroso para su actividad, no se produce la polinización y el ovario muere. Es especialmente notable en invernaderos.
- Mal tiempo: El clima frío, lluvioso o excesivamente caluroso dificulta la labor de las abejas y reduce la viabilidad del polen.
- Densidad excesiva: Plantas demasiado juntas (menos de 60–70 cm) con mala ventilación y sombreado.
- Exceso de nitrógeno: El nitrógeno estimula el crecimiento de hojas en detrimento de la floración y el cuajado.
Qué hacer:
- Atraer insectos polinizadores: Planta flores melíferas (facelia, caléndula, cilantro) cerca de los calabacines. Coloca atrayentes para abejas en el jardín.
- Polinización manual: Si faltan polinizadores, se puede polinizar a mano. Por la mañana temprano (antes de las 11), arranca una flor masculina, quita los pétalos y toca suavemente las anteras con el estigma de la flor femenina. Una flor masculina puede polinizar 2–3 femeninas (Swiader, 1992).
- Reducir el estrés: Asegurar un riego regular en la base, especialmente en tiempo caluroso.
- Aplicar abonos fosfórico-potásicos: estimulan la floración y la fructificación.
5.4. Pudrición de ovarios y frutos jóvenes
Si los ovarios comienzan a crecer pero luego se pudren desde el extremo (donde estaba la flor), es señal segura de infección fúngica o trastorno fisiológico.
Aspecto: En los frutos pequeños que acaban de empezar a crecer, el extremo (parte floral) se vuelve marrón, acuoso, y se cubre de moho gris o negro. La podredumbre puede extenderse a todo el fruto y luego al tallo y a las hojas.
Causas más probables:
- Podredumbre apical (carencia de calcio): No es una infección, sino un trastorno fisiológico. Es causada por un riego irregular (alternancia de sequía y encharcamiento) que impide que las raíces absorban calcio, aunque esté presente en el suelo (Rana et al., 2018).
- Podredumbre gris (Botrytis): El hongo Botrytis cinerea ataca a las flores y ovarios en condiciones de alta humedad y frescor (Mondal et al., 2020).
- Podredumbre de frutos por Phytophthora: Causada por Phytophthora capsici. Afecta a los frutos en contacto con el suelo húmedo (Mondal et al., 2020).
Qué hacer:
- Podredumbre apical: Asegura un riego uniforme. Aplica nitrato cálcico (vía foliar). Acolcha el suelo para conservar la humedad.
- Podredumbres fúngicas: Retira y destruye los ovarios podridos. Trata las plantas con fungicidas (ej. cúpricos). Asegura una buena ventilación. Coloca acolchado (paja, viruta de madera) debajo de los frutos para que no toquen el suelo.
5.5. Caída de frutos jóvenes (que ya han empezado a crecer)
Si los frutos han comenzado a crecer hasta 5–10 cm y luego se detienen y caen, es signo de estrés grave.
Aspecto: Los frutos jóvenes dejan de crecer, se endurecen, se vuelven amarillos y caen con el pedúnculo.
Causas más probables:
- Sobrecarga: La planta intenta cuajar más frutos de los que puede «alimentar». Para sobrevivir, se desprende de algunos ovarios.
- Falta aguda de nutrientes o agua: Durante la fructificación activa, la planta consume enormes recursos. Si faltan, algunos frutos abortan (Marcelis, 1993, citado en Wien and Stützel, 2020).
- Sobrecarga con frutos mayores: Si varios primeros frutos han crecido mucho, la planta puede detener el crecimiento de los nuevos para dedicar todas sus energías a madurar los grandes.
Qué hacer:
- Aclareo de frutos: Recolecta regularmente (cada 1–2 días) los frutos maduros para liberar recursos para los nuevos ovarios. Es el método más eficaz (Swiader, 1992).
- Abonado: Durante la fructificación, abona semanalmente con un fertilizante equilibrado rico en potasio.
- Riego abundante: Las raíces del calabacín son potentes, pero con calor extremo pueden no abastecer de agua a toda la masa vegetal y los frutos. Riega abundantemente en la base, pero no con frecuencia.
Tabla resumen: Diagnóstico por flores y ovarios
| Síntoma | Causa probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Muchas flores masculinas, pocas femeninas | Calor, exceso de nitrógeno, mala luz | Abonar con fósforo y potasio, dar sombra, elegir variedad adecuada |
| Caída de botones | Estrés, podredumbre gris | Riego equilibrado, tratamiento antifúngico, eliminar botones afectados |
| Presencia de flores femeninas pero sin cuajado | Mala polinización, calor o frío | Polinizar manualmente, atraer abejas |
| Pudrición de frutos jóvenes por el extremo | Podredumbre apical (falta de Ca) u hongo | Riego uniforme, tratamiento cúprico, acolchado |
| Caída de frutos jóvenes | Sobrecarga, falta de agua o nutrientes | Cosecha regular, abonado, riego abundante |
Conclusión clave: La mayoría de los problemas con flores y ovarios en calabacines se resuelven con una buena técnica de cultivo: riego regular, nutrición equilibrada, asegurar la polinización y recolección oportuna. No es complicado, pero requiere atención.
En el siguiente capítulo analizaremos lo que pueden revelar los propios frutos.
6. Diagnóstico por los frutos: Lo que los calabacines intentan decirte
Los frutos son el objetivo principal de todos tus esfuerzos, y su estado proporciona la retroalimentación más clara. Si las hojas y los tallos hablan del «bienestar» de la planta, los frutos son el informe de resultados. Su aspecto puede indicar con precisión qué falló en etapas anteriores.
6.1. Deformaciones de los frutos (torcidos, con forma de botella)
La forma anormal del fruto es uno de los problemas más frecuentes en calabacines. No solo afecta al aspecto comercial, sino que señala problemas específicos de polinización y nutrición.
Fruto estrecho en la base y ensanchado en el extremo («botella»)
Aspecto: El fruto es delgado en la base (lado del pedúnculo) y luego se ensancha bruscamente hacia el extremo. Puede parecer una pesa o una botella.
Causa más probable: Polinización incompleta. Para que se desarrolle un fruto completo, es necesario que se polinicen cada uno de los tres lóbulos del ovario. Si solo se polinizan uno o dos estigmas, solo se desarrolla la parte correspondiente, y el resto se retrasa (Wehner, 2020; Swiader, 1992).
Fruto curvado (arqueado o retorcido)
Aspecto: El fruto crece torcido, en arco, en forma de gancho o en espiral.
Causas más probables:
- Polinización incompleta: Como en el caso anterior, pero con otra geometría.
- Deficiencia de potasio (K): El potasio interviene en el transporte de carbohidratos y en la formación de las paredes celulares. Su falta provoca un desarrollo desigual de los tejidos, lo que produce curvaturas (Pessarakli, 2016; Rana et al., 2018).
- Obstáculo mecánico: El fruto tropieza con una hoja, un tallo o la pared del invernadero y crece hacia un lado.
- Riego irregular: Si la sequía se alterna con riegos abundantes, el fruto puede deformarse por el crecimiento desigual de los tejidos.
Qué hacer:
- Asegurar una buena polinización: Atrae abejas o poliniza manualmente (véase capítulo 5).
- Aplicar potasio: Añade ceniza de madera o sulfato de potasio.
- Regular el riego: Riega con regularidad, evitando tanto la sequía como el encharcamiento.
Fruto con «rabo» largo y cuerpo pequeño
Aspecto: El fruto tiene un pedúnculo desproporcionadamente largo y delgado, y un ovario muy pequeño que no crece.
Causa más probable: Polinización deficiente combinada con estrés. La flor fue polinizada, pero debido al mal tiempo (frío, calor), el polen dio un inicio débil y el fruto crece muy lentamente.
6.2. Detención del crecimiento del fruto
A veces el fruto comienza a crecer activamente y luego se detiene, pero no se pudre ni cae.
Aspecto: El fruto alcanza 5–10 cm y deja de aumentar de tamaño. Puede estar firme, con color normal, sin signos de podredumbre.
Causas más probables:
- Planta sobrecargada: Si en una misma planta crecen simultáneamente 5–7 frutos grandes, puede «decidir» que no puede alimentarlos a todos y detiene el crecimiento de los menos prometedores (Marcelis, 1993, citado en Wien and Stützel, 2020).
- Falta de nutrientes: Durante la fructificación activa, la planta necesita mucho potasio y fósforo. Si faltan, los frutos dejan de crecer.
- Falta de agua: Especialmente en tiempo caluroso, cuando la evaporación de las hojas es máxima.
Qué hacer:
- Recolecta regularmente: Retira los frutos maduros cada 1–2 días para liberar recursos para los más jóvenes (Swiader, 1992).
- Abonado: Aplica un fertilizante equilibrado rico en potasio (ej. monofosfato de potasio).
- Aumenta el riego: Riega abundantemente en la base, especialmente durante el pico de fructificación.
6.3. Agrietamiento de los frutos
Las grietas en los calabacines no solo son un defecto estético, sino también una «puerta de entrada» para infecciones.
Aspecto: Aparecen grietas longitudinales o transversales en los frutos, que pueden ser profundas o superficiales, a menudo en forma de red de pequeñas fisuras.
Causas más probables (Rana et al., 2018; Mondal et al., 2020):
- Fluctuaciones bruscas de humedad: Si después de una larga sequía riegas abundantemente, el agua entra rápidamente en el fruto y las células de la piel no tienen tiempo de crecer, por lo que se rompen. Es la causa más común.
- Deficiencia de boro (B): El boro participa en la formación de las paredes celulares. Su falta hace que los tejidos sean frágiles y propensos al agrietamiento (Pessarakli, 2016).
- Deficiencia de calcio (Ca): La falta de calcio también debilita el tejido del fruto.
- Sobremaduración: Si no recolectas un fruto sobremaduro a tiempo, su piel se endurece y puede agrietarse por su propio peso.
Qué hacer:
- Estabilizar el riego: Riega con regularidad, evitando que el suelo se seque. En tiempo caluroso, se puede regar dos veces al día (mañana y tarde) en pequeñas cantidades.
- Abonado con micronutrientes: Aplicar boro vía foliar y nitrato cálcico.
- Recolección oportuna: No dejes que los frutos sobremaduren.
6.4. Quemaduras solares en los frutos
A los calabacines les gusta el sol, pero el exceso puede dañarlos.
Aspecto: Aparecen manchas secas, blanquecinas o amarillentas en los frutos expuestos al sol, que con el tiempo se vuelven marrones y se arrugan. La piel puede adelgazarse en esa zona.
Causa más probable: Luz solar directa. Ocurre cuando la planta pierde muchas hojas (por enfermedades, plagas o poda) y los frutos quedan desprotegidos (Mondal et al., 2020; Rana et al., 2018).
Qué hacer:
- Proteger los frutos: Darles sombra (por ejemplo, con tela ligera o utilizando hojas de plantas cortadas).
- Recuperar el follaje: Si la causa es una enfermedad, trata la planta para que desarrolle nuevas hojas.
- No eliminar hojas sanas: Durante el período de sol intenso, no retires hojas innecesarias; sirven de «paraguas» para los frutos.
6.5. Cambios en la coloración de los frutos
El color de los calabacines debe ser uniforme y corresponder a la variedad. Cualquier desviación merece ser revisada.
Coloración moteada o en mosaico
Aspecto: En frutos verdes o amarillos aparecen zonas más claras u oscuras, a menudo en forma de mosaico o manchas irregulares.
Causa más probable: Infección vírica (ej. virus del mosaico del pepino o virus del mosaico de la sandía). Los virus alteran la síntesis de pigmentos, produciendo una coloración irregular (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Eliminar y quemar la planta afectada. Controlar los vectores (pulgones).
Palidez en la zona del pedúnculo
Aspecto: La piel cerca del pedúnculo (unos 2–3 cm) se vuelve clara, verde pálido o amarillenta.
Causa más probable: Maduración natural. Es un signo normal de que el fruto ha alcanzado la madurez técnica. En los calabacines (courgettes), es el inicio de la maduración; si no se recolecta a tiempo, el fruto crecerá demasiado.
Qué hacer: Recolectar la cosecha.
6.6. Pudrición de los frutos
La podredumbre en los frutos puede deberse tanto a causas fisiológicas como a enfermedades.
Podredumbre apical (comienza por el extremo floral)
Aspecto: En la punta del fruto (donde estaba la flor) aparece una mancha oscura, acuosa, hundida, que se extiende y cubre todo el fruto.
Causa más probable: Deficiencia de calcio (Ca) causada por riego irregular (Rana et al., 2018). El calcio se mueve mal dentro de la planta; si le falta agua, no llega a los frutos, aunque esté presente en el suelo.
Qué hacer: Asegurar un riego uniforme. Aplicar nitrato cálcico vía foliar.
Pudrición blanda, acuosa, que comienza por el contacto con el suelo
Aspecto: El fruto se pudre por la parte inferior, en contacto con el suelo húmedo. La podredumbre es húmeda, de olor desagradable. Puede aparecer un recubrimiento blanco o gris.
Causa más probable: Podredumbre por Phytophthora o podredumbre bacteriana blanda (Mondal et al., 2020). Especialmente frecuente tras lluvias y en plantaciones densas.
Qué hacer:
- Acolchado: Coloca una tabla, paja o acolchado bajo los frutos para que no toquen el suelo.
- Entutorado: Levanta los frutos del suelo sujetándolos.
- Eliminar los frutos afectados y tratar con productos cúpricos.
Fruto cubierto de recubrimiento blanco velloso (podredumbre gris)
Aspecto: Aparece un recubrimiento gris velloso en el fruto, especialmente en la zona de inserción de la flor, que luego se convierte en podredumbre parda.
Causa más probable: Podredumbre gris (Botrytis) — enfermedad fúngica que se activa en tiempo húmedo y fresco (Mondal et al., 2020).
Qué hacer: Eliminar los frutos afectados y tratar con fungicidas. Mejorar la ventilación.
6.7. Amargor de los frutos
A veces los calabacines pueden tener sabor amargo, lo que los hace incomestibles.
Aspecto: El fruto tiene sabor amargo, incluso los ejemplares jóvenes y tiernos. A veces el amargor aparece solo en un fruto de la planta.
Causas más probables (Rana et al., 2018; Wehner, 2020):
- Estrés: Es la causa más común. La sequía, el encharcamiento, los cambios bruscos de temperatura, la falta de nutrientes — todo ello puede provocar la producción de compuestos amargos, las cucurbitacinas. La planta se «defiende» del estrés.
- Factor genético: Algunas variedades (especialmente las antiguas o silvestres) son más propensas a acumular amargor. Los híbridos modernos suelen carecer de este defecto.
- Polinización cruzada: Si el calabacín se cruza con calabazas ornamentales u otras formas amargas, puede afectar al sabor de los frutos (Wehner, 2020).
Qué hacer:
- Minimizar el estrés: Riego regular, abonado, acolchado.
- Elección de la variedad: Elige híbridos modernos y dulces que no amarguen.
- Comprobación: Si un fruto es amargo, prueba los demás. Si el amargor es generalizado, es probablemente estrés, no genética.
Tabla resumen: Diagnóstico rápido por los frutos
| Síntoma | Causa más probable | Actuación |
|---|---|---|
| Fruto torcido, con forma de botella | Mala polinización, deficiencia de potasio | Polinizar manualmente, aplicar potasio |
| Fruto que ha dejado de crecer | Sobrecarga, falta de agua o nutrientes | Cosecha regular, abonar, regar |
| Fruto agrietado | Fluctuaciones bruscas de humedad, falta de boro | Riego regular, boro foliar |
| Manchas blancas o amarillas en los frutos | Quemadura solar | Dar sombra a los frutos |
| Coloración moteada de los frutos | Infección vírica | Eliminar la planta, controlar pulgones |
| Podredumbre del extremo (apical) | Deficiencia de calcio, riego irregular | Riego uniforme, aportar calcio |
| Podredumbre por contacto con el suelo | Phytophthora, infecciones fúngicas | Acolchado, tratamiento cúprico |
| Amargor | Estrés, genética | Minimizar el estrés, elegir variedades adecuadas |
Idea clave: Los frutos del calabacín son un indicador perfecto de tu enfoque de cultivo. Si los frutos son hermosos, uniformes y sabrosos, lo estás haciendo bien. Si están deformados, agrietados o amargos, es una señal para revisar urgentemente el riego, la fertilización y la protección contra el estrés.
7. Cómo distinguir enfermedades, plagas y trastornos fisiológicos: Algoritmo de toma de decisiones
En este punto ya sabes cómo es una planta sana y qué síntomas pueden indicar problemas. Ahora debemos aprender a clasificar estos problemas en tres categorías principales: enfermedades (infecciosas), plagas y trastornos fisiológicos (no infecciosos).
Este es el paso más importante del diagnóstico, porque de la correcta identificación de la naturaleza del problema depende el método de control. Tratar una enfermedad fúngica con abono es tan inútil como intentar eliminar pulgones con un fungicida.
7.1. Enfermedades (infecciones)
Las enfermedades están causadas por patógenos vivos: hongos, bacterias, virus. Su característica principal es que pueden transmitirse de una planta a otra y extenderse por la parcela.
Enfermedades fúngicas
Signos:
- Presencia de esporas: Recubrimiento blanco, gris, rosado o negro; formaciones pulverulentas o vellosas en hojas, tallos y frutos.
- Naturaleza de las manchas: Las manchas suelen tener bordes definidos, pueden tener anillos concéntricos («diana») o un halo amarillento. En el mildiu velloso, las manchas son angulares y limitadas por las nervaduras.
- Desarrollo en tiempo húmedo: La mayoría de las enfermedades fúngicas se activan con alta humedad y temperatura (Mondal et al., 2020).
Ejemplos (de capítulos anteriores):
- Oídio (recubrimiento blanco en las hojas).
- Antracnosis (manchas secas con «diana»).
- Mildiu velloso (manchas amarillas + recubrimiento gris-violáceo en el envés).
- Marchitez por Fusarium (marchitamiento con suelo húmedo, oscurecimiento de vasos).
- Podredumbre gris (recubrimiento gris velloso en frutos y flores).
Importante: Las enfermedades fúngicas pueden ser locales (afectan a hojas aisladas) o sistémicas (afectan al sistema vascular, como Fusarium). Las sistémicas son mucho más difíciles de tratar.
Enfermedades bacterianas
Signos:
- Manchas acuosas, aceitosas: Las manchas parecen empapadas de agua, a menudo con borde oscuro.
- Exudado bacteriano: En las zonas afectadas, con tiempo húmedo, pueden aparecer gotitas de líquido turbio («jugo» bacteriano) o un recubrimiento viscoso.
- Olor desagradable: En las podredumbres bacterianas suele haber olor pútrido.
- Propagación rápida: Las bacterias se multiplican rápidamente en tiempo cálido y húmedo (Mondal et al., 2020).
Ejemplos:
- Mancha angular de la hoja (Pseudomonas syringae).
- Podredumbre bacteriana blanda de los frutos (Erwinia).
Enfermedades víricas
Signos:
- Mosaico: Alternancia de zonas verde oscuro y amarillo claro en las hojas.
- Deformación: Rizado, arrugamiento, hojas filiformes, detención del crecimiento, enanismo.
- Sistemicidad: El virus afecta a toda la planta; los síntomas suelen verse en las partes jóvenes en crecimiento.
- Ausencia de recubrimiento fúngico o exudado bacteriano (Mondal et al., 2020; Rana et al., 2018).
Ejemplos:
- Virus del mosaico del pepino (CMV).
- Virus del mosaico de la sandía (WMV).
Importante: Los virus no se curan con productos químicos. La única solución es eliminar las plantas enfermas y controlar los vectores (pulgones, mosca blanca).
7.2. Plagas
Las plagas son insectos, ácaros y otros animales que se alimentan de los tejidos de la planta.
Signos de presencia de plagas:
- Insectos o larvas visibles: Colonias de pulgones en el envés, araña roja (pequeña, visible con lupa), orugas, escarabajos.
- Rastros de alimentación: Hojas mordidas (agujeros, esqueletización), galerías en los tallos, raíces dañadas.
- Excreciones: Telarañas (ácaros), recubrimiento pegajoso (mielecilla de pulgones), excrementos.
- El daño suele comenzar en plantas individuales o en los bordes del campo (Kemble et al., 2022).
Ejemplos de plagas del calabacín (según Rana et al., 2018):
- Pulgones (recubrimiento pegajoso, hojas enrolladas, deformaciones).
- Araña roja (pequeños puntos claros en las hojas, telarañas).
- Mosca blanca (pequeñas mariposas blancas, recubrimiento pegajoso).
- Mosca de los brotes (daño en plántulas).
7.3. Trastornos fisiológicos (no infecciosos)
Son alteraciones causadas no por organismos vivos, sino por condiciones ambientales desfavorables, cuidados inadecuados o características genéticas.
Signos de trastornos fisiológicos:
- Simetría: Suelen afectar a toda la planta o a un grupo de manera uniforme (a diferencia de las enfermedades, que pueden comenzar en focos).
- Reversibilidad: Al eliminar la causa, los síntomas suelen remitir (por ejemplo, el marchitamiento por calor desaparece al atardecer).
- Relación con el clima o los cuidados: Los síntomas aparecen tras sequía, encharcamiento, cambios bruscos de temperatura o abonados incorrectos (Wien and Stützel, 2020; Wehner, 2020).
- Ausencia de patógenos: No hay recubrimiento, ni insectos, ni signos de virus (Mondal et al., 2020).
Ejemplos (de capítulos anteriores):
- Deficiencia nutricional: Amarilleamiento de hojas (N, Fe, Zn), quemadura marginal (K), podredumbre apical (Ca).
- Estrés hídrico: Marchitamiento por sequía, marchitamiento por exceso de riego (raíces asfixiadas), agrietamiento de frutos por fluctuaciones bruscas de humedad.
- Estrés térmico: Detención del crecimiento por frío, quemaduras solares, predominio de flores masculinas por calor.
- Problemas de polinización: Frutos torcidos por polinización incompleta (Wehner, 2020).
- Amargor (cucurbitacinas): Respuesta al estrés por condiciones desfavorables (Rana et al., 2018).
7.4. Algoritmo de toma de decisiones (esquema paso a paso)
Cuando veas un problema, hazte estas preguntas en el orden indicado:
Pregunta 1: ¿Veo plagas (insectos, ácaros, larvas o rastros de su actividad)?
SÍ: Es una plaga. Usa insecticidas, biopreparados (ej. a base de Bacillus thuringiensis), eliminación mecánica, atrae insectos beneficiosos.
NO: Pasa a la pregunta 2.
Pregunta 2: ¿Hay signos de infección (recubrimiento, manchas con halo, podredumbre, mosaico)?
SÍ: Es una enfermedad.
- ¿Hay recubrimiento (blanco, gris, rosado, velloso) o manchas con «diana»? → Enfermedad fúngica. Usa fungicidas (cúpricos, mancozeb, azufre), mejora la ventilación, elimina las partes afectadas.
- ¿Hay manchas húmedas, aceitosas, exudado u olor a podredumbre? → Enfermedad bacteriana. Elimina las partes afectadas, usa productos cúpricos, desinfecta las herramientas.
- ¿Hay mosaico, deformación de hojas y brotes? → Enfermedad vírica. Elimina y quema las plantas enfermas. Controla los vectores (pulgones).
NO: Pasa a la pregunta 3.
Pregunta 3: ¿Existe una relación clara entre los síntomas y el clima (calor, frío, sequía), el riego (exceso, defecto) o la fertilización?
SÍ: Es un trastorno fisiológico. Ajusta el riego, la fertilización, proporciona protección contra temperaturas extremas.
NO, Y SIGUES SIN ESTAR SEGURO: Puede tratarse de un problema complejo. Continúa observando, revisa el sistema radicular (extrae con cuidado una planta) y consulta a un especialista.
Tabla resumen «¿Enfermedad, plaga o fisiología?»
| Característica | Enfermedad | Plaga | Trastorno fisiológico |
|---|---|---|---|
| Agente causal | Hongo, bacteria, virus | Insecto, ácaro | Factor no vivo (clima, cuidados, suelo) |
| Transmisible | Sí, de planta a planta | Sí, vuela/se arrastra | No |
| Patrón de daño | Focal, luego masivo | Suele comenzar en plantas individuales/bordes | Frecuentemente masivo y simétrico |
| Signo principal | Recubrimiento, esporas, manchas húmedas, mosaico, podredumbre | Insecto visible, rastros de alimentación (agujeros, telarañas, recubrimiento pegajoso) | Relación con el clima o los cuidados, ausencia de patógenos |
| Ejemplos | Oídio, antracnosis, Fusarium, virus del mosaico | Pulgones, araña roja, mosca blanca | Deficiencia de N/K/Ca, quemadura solar, agrietamiento, amargor |
| Método de control | Fungicidas, eliminación de partes afectadas | Insecticidas, eliminación mecánica, biopreparados | Corrección de cuidados (riego, abonado, sombra) |
Ejemplo práctico
Situación: Ves que las hojas de calabacín se cubren de un recubrimiento blanco pulverulento que se extiende, y varias plantas vecinas también empiezan a amarillear.
Análisis según el algoritmo:
1. ¿Plagas? No, no se ven insectos.
2. ¿Signos de infección? SÍ. Hay un recubrimiento blanco pulverulento característico. Es el signo clásico de una enfermedad fúngica (oídio). Se extiende de planta a planta, por lo que es infecciosa.
3. ¿Fisiología? No, no está relacionada con el clima ni los cuidados; es contagiosa.
Veredicto: Enfermedad fúngica. Actuación: tratar con un fungicida sistémico y eliminar las hojas muy afectadas.
Otro ejemplo: Las hojas se marchitan al mediodía, pero se recuperan por la tarde. El suelo está seco. No hay insectos ni recubrimientos.
Análisis:
1. ¿Plagas? No.
2. ¿Infección? No.
3. ¿Relación con los cuidados? SÍ. Falta evidente de agua en tiempo caluroso.
Veredicto: Trastorno fisiológico (estrés hídrico). Actuación: regar abundantemente.
Conclusión clave: La capacidad de distinguir enfermedades de plagas y trastornos fisiológicos es la base del éxito en la jardinería. Aplica este algoritmo cada vez que notes un problema y podrás actuar con rapidez, precisión y eficacia, sin perder tiempo en tratamientos inútiles.
En el capítulo final reuniremos todos estos conocimientos en un algoritmo universal de diagnóstico.
8. Algoritmo universal para encontrar la causa: Del síntoma a la solución
Llegamos a la parte más importante: un sistema paso a paso que combina todo lo tratado en los capítulos anteriores. Este algoritmo es tu principal herramienta de diagnóstico. Te ayudará a no perder la calma cuando veas un problema y a actuar de manera secuencial y segura.
Imagina que eres un detective que investiga un caso. Tienes pruebas (síntomas), testigos (condiciones de cultivo) y sospechosos (enfermedades, plagas, trastornos fisiológicos). Tu tarea es reunir todas las pruebas, analizarlas y emitir un veredicto.
8.1. Plan de actuación paso a paso
Paso 1. Detente y evalúa la situación global
No agarres el pulverizador ante el primer signo de problema. Comienza con una inspección general:
- Evalúa la magnitud: ¿Es una sola planta o el problema se extiende? Si es una planta, puede ser un daño casual o una infección inicial. Si se extiende, probablemente sea estrés fisiológico (clima, riego, nutrición) o una enfermedad contagiosa.
- Evalúa la edad de las plantas: ¿Qué tienes: plántulas jóvenes, plantas adultas en fructificación o plantas envejecidas al final de la temporada? La edad influye mucho en la interpretación de los síntomas.
- Recuerda el clima de las últimas 1–2 semanas: ¿Hubo heladas, calor, lluvias persistentes, viento fuerte? Muchos problemas comienzan con estrés climático (Wien and Stützel, 2020; Wehner, 2020).
- Revisa tus actuaciones: ¿Has aplicado fertilizantes recientemente, has cambiado el riego o has hecho tratamientos fitosanitarios?
Paso 2. Realiza una inspección sistemática de la planta
Utiliza los conocimientos de los capítulos 2 a 6. Examina la planta de manera secuencial, desde las raíces hasta los frutos (Kemble et al., 2022; Mondal et al., 2020).
2.1. Suelo y sistema radicular:
Comprueba la humedad del suelo a 5–10 cm de profundidad. ¿Está encharcado? ¿Demasiado seco?
Evalúa la estructura del suelo: ¿hay compactación, costra, encharcamiento?
Si la planta se marchita y el suelo está húmedo, extrae con cuidado una planta y examina las raíces:
- Raíces marrones, blandas, pastosas → podredumbre radicular (hongos Pythium, Rhizoctonia, Fusarium) (Mondal, 2020).
- Raíces con nudos e hinchazones → nematodo agallador (Mondal et al., 2020).
- Raíces poco desarrolladas, finas, pálidas → problema del suelo (compactación, salinización, mal drenaje).
2.2. Base del tallo (cuello):
- Podredumbre, oscurecimiento, reblandecimiento → podredumbres radiculares («mal del tallo», Phytophthora) (Mondal et al., 2020).
- Recubrimiento blanco «algodonoso» con esclerocios negros o marrones → mildiu del sur (Sclerotium rolfsii) (Mondal et al., 2020).
- Grietas, daños mecánicos → posible infección a través de heridas.
2.3. Hojas:
Utiliza la tabla del capítulo 3 como guía rápida:
- Amarilleamiento uniforme de las hojas inferiores → deficiencia de nitrógeno (N) (Pessarakli, 2016).
- Hojas superiores amarillas, nervaduras verdes → deficiencia de hierro (Fe) o zinc (Zn) (Pessarakli, 2016).
- Bordes amarillos y secos → deficiencia de potasio (K) (Pessarakli, 2016; Rana et al., 2018).
- Recubrimiento blanco pulverulento → oídio (Mondal et al., 2020).
- Manchas amarillas angulares + recubrimiento gris-violáceo en el envés → mildiu velloso (Mondal et al., 2020).
- Manchas secas con anillos concéntricos («diana») → antracnosis (Mondal et al., 2020).
- Marchitamiento con suelo húmedo → marchitez por Fusarium o bacteriana (Mondal et al., 2020).
- Mosaico, abolladuras, rizado → virus (Mondal et al., 2020; Rana et al., 2018).
2.4. Brotes (tallos, guías):
- Detención del crecimiento apical → deficiencia de boro (B), virus, estrés (Pessarakli, 2016; Mondal et al., 2020).
- Zonas oscuras y secas en los tallos → forma del tallo de antracnosis o gomosis (Mondal et al., 2020).
- Signos de daño en la corteza → plagas (larvas de noctuidos, taladros) o daños mecánicos.
2.5. Flores y ovarios:
Utiliza la tabla del capítulo 5:
- Muchas flores masculinas (estériles) → calor, exceso de nitrógeno, mala luz (Wien, 2006; Wehner, 2020).
- Flores femeninas presentes pero sin cuajado → mala polinización (Swiader, 1992; Wien and Stützel, 2020).
- Podredumbre del ovario por el extremo → podredumbre apical (deficiencia de Ca) o podredumbre gris (Rana et al., 2018; Mondal et al., 2020).
- Caída de frutos jóvenes → sobrecarga, falta de agua o nutrientes (Wien and Stützel, 2020).
2.6. Frutos:
Utiliza la tabla del capítulo 6:
- Frutos torcidos, con forma de botella → mala polinización, deficiencia de potasio (Wehner, 2020; Pessarakli, 2016).
- Agrietamiento → fluctuaciones bruscas de humedad, deficiencia de boro (Pessarakli, 2016; Rana et al., 2018).
- Manchas blancas o amarillas en los frutos → quemadura solar (Mondal et al., 2020).
- Podredumbre del extremo → podredumbre apical (deficiencia de Ca, riego irregular) (Rana et al., 2018).
- Podredumbre por contacto con el suelo → Phytophthora, infecciones fúngicas (Mondal et al., 2020).
- Amargor → estrés (sequía, cambios de temperatura) o genética (Rana et al., 2018; Wehner, 2020).
Paso 3. Clasifica el problema
Utiliza el algoritmo del capítulo 7:
1. ¿Veo plagas? (insectos, ácaros, larvas, telarañas, recubrimiento pegajoso, rastros de alimentación).
2. ¿Hay signos de infección? (recubrimiento, esporas, manchas húmedas o secas, mosaico, podredumbre, marchitamiento).
3. ¿Está relacionado con el clima o mis acciones? (sequía, encharcamiento, calor, frío, deficiencia nutricional, mala polinización).
Paso 4. Elige el método de actuación
| Categoría del problema | Actuación |
|---|---|
| Plagas | Insecticidas, biopreparados (ej. a base de Bacillus thuringiensis), eliminación mecánica, atraer insectos beneficiosos, trampas. |
| Enfermedad fúngica | Fungicidas (cúpricos, mancozeb, azufre, sistémicos), eliminar partes afectadas, mejorar ventilación, rotación de cultivos. |
| Enfermedad bacteriana | Eliminar partes afectadas, productos cúpricos, desinfectar herramientas, rotación de cultivos (generalmente no hay cura). |
| Enfermedad vírica | ¡Solo eliminación y destrucción de plantas enfermas! Controlar vectores (pulgones, mosca blanca), usar variedades resistentes. |
| Trastorno fisiológico | Ajustar los cuidados: riego (frecuencia, cantidad), abonado (equilibrio N, P, K, micronutrientes), sombra contra el sol, protección contra frío y calor, acolchado, polinización manual. |
Paso 5. Comprueba los resultados y ajusta las acciones
Después de tomar medidas, observa la planta durante varios días:
- Mejoría: El problema se resuelve, las nuevas hojas y frutos crecen sanos. Vas por buen camino.
- Sin cambios o empeoramiento: Puede que hayas identificado mal la causa. Vuelve al paso 1 y revisa tus observaciones. Puede ser un problema complejo y estás tratando solo una de varias alteraciones.
8.2. Lista de verificación para diagnóstico rápido
Imprime esta lista y tenla a mano cuando vayas al huerto.
Inspección de la planta:
- [ ] ¿Cómo están las plantas vecinas? (¿Afectación general o aislada?)
- [ ] ¿Qué tiempo ha hecho en los últimos 7–14 días? (Calor, frío, lluvia, sequía?)
- [ ] ¿Cómo riego? (¿Regularmente? ¿En la base? ¿Suficiente humedad?)
- [ ] ¿Qué y cuándo he abonado? (Nitrógeno, fósforo, potasio, micronutrientes?)
Suelo y raíces:
- [ ] ¿El suelo está húmedo o seco? ¿Hay encharcamiento?
- [ ] ¿Está compactado? ¿Hay costra?
Base del tallo:
- [ ] ¿El tallo está sano y verde a ras de suelo? ¿Hay podredumbre, recubrimiento, grietas?
Hojas:
- [ ] ¿Hay amarilleamiento? ¿De qué tipo (uniforme, intervenal, en bordes) y en qué hojas (superiores, inferiores)?
- [ ] ¿Hay manchas? ¿De qué tipo (secas, húmedas, con recubrimiento, con «diana»)?
- [ ] ¿Hay deformaciones (rizado, abolladuras, «filiformes»)?
- [ ] ¿Hay marchitamiento? ¿Cuándo (solo de día o constante)?
Frutos:
- [ ] ¿Los frutos son rectos o torcidos?
- [ ] ¿Hay grietas, quemaduras solares, manchas?
- [ ] ¿Hay podredumbre (en el extremo, en la zona de contacto con el suelo)?
- [ ] ¿Hay amargor?
Plagas:
- [ ] ¿Veo insectos, ácaros, telarañas, recubrimiento pegajoso, rastros de alimentación?
8.3. Ejemplo real: «Historia clínica»
Imagina esta situación: en tu huerto, los calabacines tienen un aspecto deprimido. Las hojas inferiores se han vuelto amarillas y algunas tienen manchas marrones. Los frutos crecen torcidos y pequeños.
Aplicamos el algoritmo:
1. Evaluación general: El problema afecta a varias plantas. El tiempo de las dos últimas semanas ha sido caluroso, sin lluvias. Riego cada tres días, abundantemente.
2. Inspección de la planta:
- Suelo: Seco en la superficie, pero húmedo a 5 cm de profundidad. Hay costra.
- Hojas: Las hojas inferiores están amarillas, con bordes secos. Algunas hojas tienen pequeñas manchas marrones.
- Frutos: Torcidos, con un «rabo» largo.
4. Veredicto: Trastorno fisiológico, causado por varios factores:
- Deficiencia de potasio (K): Amarilleamiento de bordes en hojas inferiores.
- Estrés hídrico: La costra del suelo impide el acceso de aire y humedad; con riegos abundantes pero espaciados, la humedad no se distribuye uniformemente.
- Mala polinización: Debido al calor y la escasez de insectos.
- Aplicar potasio vía foliar (sulfato de potasio sobre las hojas).
- Acolchar el suelo para eliminar la costra y conservar la humedad.
- Cambiar a riegos más frecuentes (cada dos días, pero con menor cantidad).
- Polinizar manualmente por la mañana.
8.4. Consejo final
Recuerda: las condiciones perfectas no existen. Incluso los jardineros más experimentados se enfrentan a problemas. Lo importante no es entrar en pánico, sino actuar de forma sistemática. Utiliza este algoritmo como guía, pero confía siempre en tus observaciones y experiencia.
Principios clave para el éxito:
1. Observa con regularidad. Cuanto antes detectes un problema, más fácil será solucionarlo.
2. Actúa de forma preventiva. Un riego adecuado, una nutrición equilibrada, la rotación de cultivos y la elección de variedades resistentes son la mejor defensa contra la mayoría de los problemas (Kemble et al., 2022).
3. No temas equivocarte. A veces el diagnóstico no será exacto. Pero cada error es una experiencia que te convierte en un mejor jardinero.
Ahora dispones de un conjunto completo de herramientas para diagnosticar el estado de las plantas de calabacín. ¡Ponlas en práctica y tu cosecha será sana y abundante!
Referencias
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- Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
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- Sood, R., Gupta, S., Rana, M.K. (2017). ‘Zucchini’, in Rana, M.K. (ed.) Vegetable Crops Science. : CRC Press, 573-582.
- Swiader, J.M., Ware, G.W., McCollum, J.P. (1992). ‘Cucumbers’, in Producing Vegetable Crops. Danville, Illinois: Interstate Publishers, pp. 323-340.
- Wehner, T.C., Naegele, R.P., Myers, J.R., Dhillon, N.P..S., Crosby, K. (2020). ‘’, in Cucurbits. Boston, MA: CABI, pp. 220-226.
- Мешков, А.В., Терехова, В.И., Константинович, А.В. (2017). ‘Производственно-биологическая - характеристика овощных культур группы Плодовые [Production and biological characteristics of vegetable crops of the Fruit group]’, in Практикум по овощеводству [Vegetable growing workshop]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 31-67.