El método de cultivo de plántulas
1. Por qué se cultiva la berenjena con plántulas
La berenjena (Solanum melongena L.) es un cultivo de origen tropical, y en esto radica la razón principal por la que casi siempre se cultiva mediante plántulas. A diferencia de muchas otras hortalizas, la berenjena exige condiciones especiales de calor, luz y tiempo para formar su cosecha. Veamos en detalle las razones clave.
Exigencia de calor
La berenjena es la hortaliza más amante del calor entre las solanáceas después del pimiento. Es mucho más exigente en calor que el tomate (Rubatzky & Yamaguchi, 1997). Las semillas de berenjena comienzan a germinar solo cuando la temperatura del suelo no es inferior a 15 °C, y la temperatura óptima para la germinación es de 24–32 °C (Autko et al., 2012). Por debajo de 15 °C las semillas no germinan en absoluto, y cuando desciende a 10–12 °C el crecimiento de las plántulas se detiene por completo.
Para el crecimiento vegetativo y la fructificación, la berenjena requiere temperaturas constantemente altas: de 22–30 °C durante el día y no menos de 18–24 °C por la noche (Rubatzky & Yamaguchi, 1997). Por debajo de 17 °C el crecimiento de las plantas prácticamente se detiene, y la floración y el cuajado de frutos se vuelven imposibles. Incluso las heladas breves son letales para este cultivo: las plantas mueren a temperaturas cercanas a 0 °C.
En la mayoría de las regiones del mundo, especialmente en zonas de clima templado, estas condiciones en campo abierto solo se establecen a finales de primavera – principios de verano. Si sembráramos semillas de berenjena directamente en el suelo, las plantas simplemente no tendrían tiempo de formar cosecha antes de los fríos otoñales. El método de plántulas permite "ganar" 60–75 días, dando a las plantas la oportunidad de desarrollarse en condiciones favorables de interior o invernadero.
Largo período vegetativo
Desde la siembra hasta el inicio de la fructificación transcurren de 80 a 160 días según la variedad (Panteleev, 1986). Las variedades tempranas requieren 80–120 días, las de media estación 110–140 días, y las tardías 140–160 días. En regiones con un período libre de heladas corto (por ejemplo, en el centro de Rusia, Bielorrusia, el norte de EE.UU., Canadá), esto significa que para obtener cosecha es necesario comenzar el cultivo mucho antes de que el clima lo permita.
El método de plántulas permite desplazar las etapas iniciales del desarrollo de las plantas a un período en el que aún hay nieve en el exterior o hace demasiado frío para plantar. Cuando llega el calor estable, ya se tendrán plantas formadas, fuertes, con un buen sistema radicular, listas para crecer y fructificar activamente.
Sensibilidad del sistema radicular
La berenjena tiene un sistema radicular pivotante que se recupera peor que el del tomate después de un daño (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018). Las raíces de la berenjena son muy sensibles al trasplante: cuando se dañan las raíces finas, la planta gasta mucho tiempo y energía en su recuperación, lo que retrasa el crecimiento y reduce el rendimiento. Algunas fuentes señalan que la capacidad de regeneración del sistema radicular es débil, y en invernaderos es mejor cultivar las plántulas sin recogida (Autko et al., 2012).
Precisamente por eso, el método de plántulas con recipientes individuales es especialmente importante para la berenjena: permite trasladar la planta a su lugar definitivo con el mínimo daño a las raíces. Con la siembra directa en el suelo, el sistema radicular se desarrolla mejor, pero las plantas no alcanzan a aprovechar todo el potencial del período vegetativo.
Ahorro de semillas y mejora de la calidad de las plantas
Con el método de plántulas se controla exactamente el número de plantas, su calidad y salud. Se pueden descartar plántulas débiles, enfermas o deformes en etapas tempranas, dejando solo las más fuertes para el trasplante. Esto es especialmente importante cuando se usan semillas híbridas caras. Además, en un área pequeña es más fácil crear condiciones ideales para la germinación y las primeras semanas de crecimiento: mantener la temperatura, humedad e iluminación adecuadas.
2. Fechas de siembra de berenjena para plántulas
El cálculo correcto de las fechas de siembra es uno de los pasos más importantes para obtener plántulas sanas y productivas. Sembrar demasiado pronto provocará que las plantas se desarrollen en exceso, y demasiado tarde hará que no estén suficientemente desarrolladas para el trasplante. Afortunadamente, existe una fórmula sencilla y fiable que ayuda a determinar el momento óptimo.
Fórmula universal de cálculo
La fecha óptima de siembra se calcula así:
Fecha de trasplante al lugar definitivo – (Edad de las plántulas + Tiempo para la emergencia)
Para la berenjena:
- La edad de las plántulas es de 60–75 días (Autko et al., 2012; Kasynkina & Kudin, 2018). Este es el tiempo que necesita la planta para formar un sistema radicular fuerte, 6–8 hojas verdaderas y alcanzar una altura de 20–30 cm, estando lista para el trasplante.
- El tiempo para la emergencia es el período desde la siembra hasta la aparición de las plántulas masivas. En promedio, es de 5–7 días a una temperatura óptima del suelo de 25–27 °C (Autko et al., 2012). Con temperaturas más bajas, la emergencia puede retrasarse hasta 10–12 días.
Ejemplo de cálculo. Si se planea trasplantar al aire libre el 1 de junio, se cuentan hacia atrás 60–75 días (edad de las plántulas) y otros 5–7 días (para la emergencia). Se obtiene un rango: del 10 al 25 de marzo. Esta es la fecha óptima de siembra.
Edad de las plántulas según las condiciones de cultivo
La edad de las plántulas puede variar según el lugar de trasplante:
- Para campo abierto – 60–70 días. Las plántulas más adultas toleran mejor los posibles cambios de temperatura y el estrés del trasplante.
- Para invernaderos de plástico – 50–60 días. En suelo protegido se crean condiciones más suaves, por lo que las plantas pueden ser un poco más jóvenes.
- Para invernaderos con calefacción – 40–45 días (Kotov & Adritskaya, 2016). Aquí se pueden trasplantar plántulas más jóvenes, ya que las condiciones de crecimiento son favorables todo el año.
Por qué no se debe sembrar demasiado pronto
Un error muy común entre los jardineros principiantes es sembrar berenjenas en enero o principios de febrero con la esperanza de obtener una cosecha temprana. Sin embargo, esto conduce a graves problemas:
1. Crecimiento excesivo de las plántulas. Las plantas que alcanzan más de 75–80 días comienzan a sufrir estrés por el hacinamiento en las macetas. Las raíces enredan todo el cepellón, la planta deja de desarrollarse normalmente.
2. Reducción de la supervivencia. Las plántulas crecidas en exceso toleran mal el trasplante, tardan más en recuperarse y arraigan peor en el nuevo lugar. A menudo se observa caída de flores y ovarios después del trasplante.
3. Problemas de colocación. Las plantas grandes con tallos largos ocupan mucho espacio, son más difíciles de transportar y, al plantar, requieren una siembra más profunda o inclinada, lo que no siempre es deseable.
4. Déficit de luz en fechas tempranas. En invierno y principios de primavera, el día es corto, e incluso con iluminación suplementaria las plantas pueden estirarse, volviéndose delgadas y débiles.
Cuándo sembrar según la región
Aunque en este artículo damos recomendaciones universales, aquí hay fechas orientativas para diferentes zonas climáticas, para que pueda orientarse mejor:
| Región | Fechas aproximadas de siembra | Fechas aproximadas de trasplante |
|---|---|---|
| Regiones del sur (Krasnodar, Astracán, Crimea) | Mediados de febrero – principios de marzo | Finales de abril – principios de mayo |
| Centro de Rusia, Bielorrusia, Ucrania | Mediados – finales de marzo | Finales de mayo – principios de junio |
| Regiones del norte, noroeste de Rusia, Urales, Siberia | Principios – mediados de abril | Mediados – finales de junio |
| Regiones con verano muy corto (Ártico, zonas septentrionales de Canadá) | Principios – mediados de abril (con iluminación suplementaria obligatoria) | Finales de junio – principios de julio (solo en invernaderos o bajo cubiertas) |
Estas fechas son orientativas. Siempre ajústelas según el pronóstico del tiempo a largo plazo y las temperaturas medias diarias de su región.
Barras horizontales – intervalos orientativos (en días desde la siembra). Se muestran valores óptimos para campo abierto.
Caso especial: siembra para invernaderos con calefacción
Si se dispone de un invernadero con calefacción donde se pueda mantener una temperatura estable, las fechas de siembra cambian significativamente. Para el llamado cultivo de invierno‑primavera de berenjena, según la zona de luz:
- En la tercera zona de luz (correspondiente, por ejemplo, a las regiones centrales de Bielorrusia y el centro de Rusia), la fecha óptima de siembra para invernaderos con calefacción es del 10 al 20 de marzo, y el trasplante de plántulas del 5 al 10 de mayo (Autko et al., 2012).
- En regiones más meridionales, las fechas pueden adelantarse de 7 a 15 días.
- En las más septentrionales, retrasarse de 7 a 15 días.
Al mismo tiempo, la edad de las plántulas para invernaderos con calefacción puede reducirse a 50–60 días (Kasynkina & Kudin, 2018).
3. Elección de recipientes y preparación del sustrato
La berenjena, como ya hemos dicho, no le gusta que se perturben sus raíces. Su sistema radicular es pivotante, e incluso un daño pequeño durante el trasplante puede retrasar el crecimiento de 1 a 2 semanas (Autko et al., 2012). Por lo tanto, elegir el recipiente adecuado y un sustrato de calidad no es una simple formalidad, sino la clave para la futura salud y productividad de las plantas. Los errores en esta etapa son difíciles de corregir después.
Elección de recipientes
Mejor opción – recipientes individuales sin recogida posterior
Para la berenjena, lo óptimo es cultivar las plántulas directamente en macetas individuales, vasos o pastillas de turba, para evitar el trasplante con daño a las raíces (recogida). La planta se desarrolla en su recipiente definitivo hasta el trasplante al suelo, y el sistema radicular permanece intacto.
¿Qué recipientes son adecuados?
- Macetas y pastillas de turba. Excelente opción, especialmente para principiantes. La planta se puede plantar directamente en la maceta, que se descompone en el suelo sin dañar las raíces. Elija macetas de al menos 8–10 cm de diámetro para que las raíces tengan suficiente espacio (Kasynkina & Kudin, 2018). Las pastillas de turba son mejores para la germinación inicial y luego se trasladan a un recipiente más grande.
- Vasos de plástico (0,5–1 L). Opción fiable y económica. Haga agujeros de drenaje en el fondo para evitar el estancamiento de agua. Es conveniente usar vasos transparentes para controlar el desarrollo de las raíces.
- Bandejas de plántulas con celdas grandes. Celdas de al menos 0,3–0,5 L son adecuadas, pero las plantas solo pueden crecer hasta cierto tamaño. Si usa bandejas, elija celdas de al menos 10 cm de profundidad.
- Envases o cajas de plástico (para siembra con recogida posterior). Esta opción es aceptable si está dispuesto a recoger en etapa temprana (fase de cotiledones) y lo hace con mucho cuidado. Pero recuerde que es un estrés adicional. Si opta por una caja común, asegúrese de que tenga al menos 10–12 cm de profundidad y no siembre demasiado denso.
Qué evitar:
- Recipientes demasiado pequeños (menos de 0,2 L). En ellos, el sistema radicular llenará pronto todo el volumen y el crecimiento se ralentizará.
- Recipientes sin agujeros de drenaje – el exceso de humedad provoca pudrición de raíces.
- Recipientes de materiales impermeables que no permiten que las raíces "respiren".
Si aún así planea recoger
Si eligió la siembra en una caja común, la recogida debe hacerse lo antes posible – en la fase de cotiledones o primera hoja verdadera (Autko et al., 2012; Panteleev, 1986). A esta edad, la plántula aún no tiene un sistema radicular muy ramificado, y el daño es mínimo. Al recoger, entierre la planta hasta los cotiledones, presione suavemente las raíces con tierra y riegue ligeramente.
Pero tenga en cuenta que incluso la recogida temprana retrasa el desarrollo de las plántulas de 10 a 14 días en comparación con el cultivo sin ella (Autko et al., 2012). Por lo tanto, si es posible, es mejor sembrar directamente en recipientes individuales.
Preparación del sustrato
Requisitos del sustrato
Las berenjenas son exigentes con el suelo: necesitan un sustrato suelto, nutritivo, con capacidad de retener humedad pero bien drenado, de reacción neutra o ligeramente ácida. El pH óptimo es 6,0–6,5 (Autko et al., 2012; Tarakanov & Mukhin, 2003). En suelos ácidos o demasiado alcalinos, las plantas absorben mal los nutrientes, sufren clorosis y pudriciones radiculares.
El sustrato debe:
- Dejar pasar fácilmente el aire y la humedad.
- Retener la humedad sin encharcarse.
- Contener suficiente materia orgánica y elementos nutritivos principales (nitrógeno, fósforo, potasio).
- Estar libre de microorganismos patógenos, plagas y semillas de malas hierbas.
Receta de mezcla universal
He aquí una receta probada para plántulas de berenjena, adecuada para la mayoría de regiones y condiciones (Tarakanov & Mukhin, 2003; Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018):
Proporción:
- Tierra de jardín o de huerta (césped) – 2 partes.
- Humus o compost bien descompuesto – 1 parte.
- Perlita o arena gruesa – 1 parte.
Por cada cubo (unos 10 L) de esta mezcla, es útil añadir:
- Ceniza de madera – 1 taza (fuente de potasio y microelementos).
- Superfosfato – 1–2 cucharadas (fuente de fósforo, importante para el crecimiento radicular).
- Fertilizante mineral complejo (nitroammofoska o similar) – 1–2 cucharadas.
Recetas alternativas para diferentes condiciones
- Para sustratos a base de turba. Si usa turba alta (ácida), añada harina de dolomita o cal a razón de 15–20 g por 1 kg de turba para neutralizar la acidez (Torikov & Sychev, 2018). También agregue perlita (20–30% en volumen) y humus (20–30%).
- Opción sin tierra. Mezcla: 70% turba + 30% perlita o arena + fertilizantes. Este sustrato es ligero, estéril, pero requiere riegos y fertilizaciones más frecuentes.
- Para quienes tienen poco tiempo. Se puede usar un sustrato especial comprado para solanáceas (tomates, pimientos, berenjenas). Preste atención a la composición: debe ser suelto, con pH alrededor de 6,0.
Desinfección del sustrato
Este es un paso crucial que a menudo se omite. El sustrato puede contener patógenos (especialmente pudriciones radiculares, fusarium, phytophthora) y huevos de plagas. Para evitarlos, el sustrato debe desinfectarse. Aquí hay tres métodos fiables:
1. Horneado (pasteurización). Extienda el sustrato en una bandeja en una capa no mayor de 5–7 cm y caliente en el horno a 100–120 °C durante 30–40 minutos (Autko et al., 2012). Esto destruirá la mayoría de los patógenos. Después de enfriar, es útil enriquecerlo con microflora beneficiosa (por ejemplo, regar con solución de Fitosporina o Trichodermina).
2. Vaporizado. Vierta agua hirviendo sobre el sustrato, cubra con una tapa y deje reposar 8–12 horas. Luego escurra el exceso de agua y deje enfriar.
3. Desinfección química. Riegue el sustrato con una solución al 1% de permanganato de potasio o con solución de Fitosporina según instrucciones. Pero recuerde que los productos químicos pueden matar no solo los microorganismos dañinos sino también los beneficiosos, así que después del tratamiento deje que el sustrato "respire" 1–2 días.
Importante: hay que desinfectar tanto el sustrato comprado como el propio. Incluso la tierra de jardín puede estar infectada.
Humedecimiento del sustrato antes de la siembra
Un día antes de la siembra, humedezca bien el sustrato con agua tibia para que esté húmedo pero no mojado (un puñado se aprieta pero no gotea agua). El sustrato debe asentarse un poco. Esto asegurará un buen contacto de las semillas con el suelo y acelerará la germinación.
Drenaje
En el fondo de cada recipiente, coloque una capa de drenaje de 1–2 cm (arcilla expandida, grava, ladrillo triturado, arena gruesa). Esto evitará el estancamiento del agua, que es extremadamente peligroso para las raíces de la berenjena.
4. Preparación de semillas y siembra
El éxito del cultivo de plántulas comienza con semillas de calidad. La berenjena es un cultivo cuya germinación puede variar mucho según el tiempo de almacenamiento, las condiciones de maduración y el tratamiento. Las semillas de berenjena conservan su poder germinativo 2–3 años, y luego disminuye bruscamente (Kasynkina & Kudin, 2018; Tarakanov & Mukhin, 2003). Por lo tanto, preste siempre atención a la fecha de caducidad indicada en el envase.
Antes de la siembra, se recomienda realizar un calibrado – seleccionar las semillas más grandes y llenas. Se pueden separar de las más pequeñas y arrugadas en una solución de sal de mesa al 3–5% (30–50 g de sal por 1 L de agua). Las semillas se sumergen en la solución, se agitan y se dejan 2–3 minutos. Las semillas llenas se hunden, mientras que las vacías y arrugadas flotan y se retiran (Autko et al., 2012). Luego se lavan con agua limpia y se secan.
Las semillas de berenjena tienen una cubierta densa, por lo que sin tratamiento previo pueden germinar lentamente – hasta 10–14 días. Para acelerar la emergencia y aumentar la uniformidad, se recomienda prepararlas con antelación.
Tratamiento pre‑siembra de las semillas
Desinfección (curtido)
Es un paso obligatorio, ya que muchos patógenos (especialmente manchas bacterianas, fusarium, phytophthora) pueden transmitirse a través de las semillas (Tarakanov & Mukhin, 2003). Existen varios métodos disponibles de desinfección:
1. Tratamiento térmico (calentamiento). Las semillas se colocan en agua caliente a 48–50 °C durante 20–30 minutos, luego se enfrían rápidamente en agua fría y se secan hasta que fluyan (Autko et al., 2012). Este método es eficaz contra muchas enfermedades fúngicas y bacterianas. Es importante respetar exactamente la temperatura y el tiempo: si se sobrecalientan, las semillas pueden perder germinación.
2. Tratamiento en solución de permanganato de potasio. Las semillas se remojan en una solución al 1% de permanganato de potasio (5 g por 0,5 L de agua) durante 30 minutos (Autko et al., 2012). Después del tratamiento, se lavan bien con agua limpia. Es un método más sencillo y accesible, pero menos eficaz contra infecciones bacterianas que el tratamiento térmico.
3. Tratamiento en solución de ácido clorhídrico (para lotes grandes). Las semillas se mantienen en una solución de ácido clorhídrico al 20% durante 30 minutos. Este método requiere precaución y uso de guantes protectores; se usa principalmente en empresas de semillas (Autko et al., 2012).
4. Tratamiento fungicida. Para proteger contra pudriciones radiculares y fusarium, se pueden usar fungicidas especializados (por ejemplo, preparados a base de benomilo, tiram) según instrucciones. Esto es especialmente relevante para semillas recolectadas de plantas que enfermaron en la temporada anterior.
Estimulación de la germinación
Para acelerar la germinación, las semillas se pueden remojar en una de las siguientes soluciones:
- En agua tibia limpia. Remojar durante 12–16 horas en agua a temperatura ambiente (unos 20–25 °C), cambiando el agua cada 6–8 horas. Es el método más sencillo y seguro (Autko et al., 2012).
- En jugo de aloe. El aloe tiene propiedades bioestimulantes. Remojar las semillas en jugo de aloe sin diluir durante 12 horas. El jugo se conserva previamente 2–3 días en el frigorífico para activar las sustancias beneficiosas (Autko et al., 2012).
- En solución de estimulantes del crecimiento. Use preparados como Epin‑Extra, Zircon o Humato de potasio según instrucciones. Aumentan la energía de germinación y la resistencia de las plantas al estrés.
- En solución de microelementos. Se pueden usar fertilizantes complejos con boro, manganeso, cobre, molibdeno, zinc (Autko et al., 2012). Por ejemplo, disolver 0,2–0,5 g de ácido bórico, sulfato de manganeso, sulfato de cobre y sulfato de zinc en 1 L de agua. El remojo se realiza durante 12–24 horas.
Burbujeo (para jardineros experimentados)
El burbujeo es el tratamiento de las semillas en agua con suministro de oxígeno o aire. Para ello, se colocan las semillas en un recipiente con agua a temperatura ambiente, en cuyo fondo se coloca un compresor de acuario. El suministro de aire se realiza durante 18–24 horas (Autko et al., 2012). Este método acelera significativamente la germinación y aumenta la uniformidad de las plántulas, especialmente en semillas de berenjena de germinación lenta. Después del burbujeo, las semillas se secan ligeramente hasta que fluyan y se siembran.
Germinación (vernalización)
La forma más fiable de acelerar la emergencia es la germinación previa. Las semillas se extienden entre capas de gasa húmeda, tela o papel de filtro y se colocan en un lugar cálido a 25–27 °C (Autko et al., 2012). Es importante mantener la tela constantemente húmeda, pero sin encharcar las semillas – deben respirar. Por lo general, a los 3–5 días aparecen pequeñas raíces (pico). Tan pronto como el 5–10% de las semillas hayan germinado, se siembran en el sustrato. No se debe retrasar, ya que los brotes pueden crecer demasiado y dañarse al sembrar.
Siembra de semillas
Fechas de siembra
Ya hemos hablado del cálculo de fechas en el capítulo anterior. Recordemos la fórmula clave:
Fecha de trasplante – (60–75 días para plántulas + 5–7 días para emergencia) = fecha de siembra.
Profundidad de siembra
La profundidad de siembra es uno de los factores más importantes para una emergencia uniforme y vigorosa. La berenjena se siembra a una profundidad de 0,5–1 cm (Autko et al., 2012; Kasynkina & Kudin, 2018). Si se siembra demasiado profundo, las semillas no tendrán fuerza para salir a la superficie; las plántulas serán débiles y escasas. Si se siembra demasiado superficial, las semillas pueden secarse o quedar al descubierto con el riego.
Consejo práctico: si se siembra en una caja común, haga surcos poco profundos de aproximadamente 1 cm de profundidad con 3–4 cm entre líneas. Coloque las semillas a 0,5–1 cm de distancia. Luego cúbralas con sustrato tamizado o arena con una capa de unos 0,5–1 cm y presione ligeramente.
Si siembra directamente en vasos individuales, haga una depresión de 1 cm en el centro de cada uno, coloque la semilla y cúbrala con sustrato.
Dosis de siembra
Para la berenjena, la dosis de siembra en el método de plántulas es de 0,8–1,5 kg/ha a escala agrícola (Panteleev, 1986). Para pequeños volúmenes, esto significa: en una caja común – unos 2–3 g de semillas por 1 m² de superficie; al sembrar en bandejas o vasos – 1 semilla por recipiente. Si usa semillas viejas o de baja germinación, puede poner 2 semillas por recipiente y luego, después de la emergencia, eliminar la planta más débil, pellizcándola a ras de suelo para no dañar las raíces de la vecina.
Técnica de siembra
1. Preparación del sustrato. Un día antes de la siembra, riegue el sustrato con agua tibia. Debe estar húmedo pero no mojado.
2. Haga depresiones (surcos). De 0,5–1 cm de profundidad.
3. Coloque las semillas. A 0,5–1 cm de distancia (en cajas comunes) o una en el centro de cada vaso.
4. Cubra con sustrato. La capa no debe superar 1 cm.
5. Presione ligeramente. Apriete el sustrato con la palma o un objeto pequeño para asegurar un buen contacto semilla‑suelo.
6. Humedezca la superficie. Rocíe con agua tibia de un pulverizador. No permita que el sustrato se lave.
7. Cubra los recipientes. Para crear un efecto invernadero (alta humedad y temperatura estable), cubra los recipientes con vidrio, película transparente o tapa. Esto acelerará la germinación.
Condiciones para la germinación
Después de la siembra, cree condiciones ideales para las semillas:
- Temperatura: 25–27 °C – óptima para una emergencia uniforme (Autko et al., 2012). A temperaturas más bajas (18–20 °C), las plántulas aparecerán 5–7 días después y serán menos uniformes.
- Humedad: Mantenga el sustrato húmedo pero no encharcado. Idealmente, la humedad del suelo debe estar al 70–80% de su capacidad de retención (Autko et al., 2012).
- Luz: Antes de la emergencia no se necesita luz, pero tan pronto aparezcan los primeros brotes, los recipientes deben trasladarse al lugar más luminoso.
Cuándo aparecen las plántulas
A temperatura óptima (25–27 °C), los primeros brotes aparecen a los 5–7 días. A temperaturas más bajas (18–20 °C) – a los 10–14 días (Kasynkina & Kudin, 2018). Tan pronto aparezcan los primeros "bucles" – tallos blancos curvados – retire inmediatamente la película o el vidrio para evitar el sobrecalentamiento y el estiramiento, y traslade los recipientes a un lugar bien iluminado.
5. Cuidado de las plántulas de berenjena
Tan pronto como vea los primeros "bucles" verdes de las plántulas, comienza la etapa más crítica en la vida de las plántulas. De cómo actúe en los primeros 3–5 días depende si las plantas crecerán fuertes y robustas o estiradas y debilitadas.
Reduzca inmediatamente la temperatura
Tan pronto como aparezca la emergencia masiva (alrededor del 60–70% de las semillas sembradas), reduzca inmediatamente la temperatura del aire y retire la cubierta (película o vidrio). Si no se hace, las plántulas comenzarán a estirarse intensamente en busca de luz, los tallos se volverán delgados y débiles, y el sistema radicular se retrasará en su desarrollo (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018).
El régimen de temperatura óptimo en los primeros 4–5 días después de la emergencia:
- De día: 18–20 °C (en tiempo nublado se puede bajar a 16–18 °C)
- De noche: 16–18 °C (Autko et al., 2012; Tarakanov & Mukhin, 2003)
Una temperatura más baja durante este período favorece el desarrollo del sistema radicular y evita el estiramiento de la parte aérea. Después de 5–7 días, se puede aumentar gradualmente la temperatura hasta los valores estándar para el crecimiento posterior.
Proporcione la máxima iluminación
Las plántulas de berenjena necesitan luz intensa desde el primer día. Si la luz es insuficiente, las plantas se estiran, los entrenudos se alargan, el tallo se vuelve delgado y frágil. La iluminación óptima para las plántulas de berenjena es de al menos 5000–8000 lux (Autko et al., 2012).
Consejos prácticos:
- Coloque los recipientes con las plántulas en el alféizar más luminoso, preferiblemente orientado al sur o sureste.
- Si la luz natural es insuficiente (especialmente en febrero‑marzo), use iluminación suplementaria con lámparas fitosanitarias o lámparas fluorescentes de luz diurna (Torikov & Sychev, 2018). En los primeros 4–5 días después de la emergencia, se recomienda iluminación continua durante 3–5 días (Autko et al., 2012). Posteriormente, la duración de la iluminación suplementaria es de 10–12 horas al día en tiempo nublado y 6–8 horas en tiempo soleado.
- La distancia de las lámparas a las plantas debe ser de 15–25 cm para evitar quemaduras.
- Gire regularmente los recipientes con las plántulas (si están junto a la ventana) para que las plantas no se estiren hacia un solo lado.
Retire la cubierta
La película o el vidrio se retiran inmediatamente después de la emergencia masiva para evitar el sobrecalentamiento y la humedad excesiva, que provocan el desarrollo del "mal del tallo" (enfermedad fúngica que afecta el cuello de la raíz) (Tarakanov & Mukhin, 2003). Si aparece un moho blanco o gris en la superficie del sustrato, retire con cuidado la capa superior y añada arena calcinada o carbón vegetal triturado para reducir la humedad.
Régimen de temperatura después de los primeros días
Después del período inicial (aproximadamente una semana después de la emergencia), la temperatura se mantiene dentro de los siguientes límites (Autko et al., 2012; Kotov & Adritskaya, 2016):
- En días soleados: 21–23 °C
- En días nublados: 20–21 °C
- Por la noche: 17–18 °C
La berenjena es una planta amante del calor, e incluso las temperaturas nocturnas no deben bajar de 15 °C, de lo contrario el crecimiento se ralentiza y la floración se retrasa. Sin embargo, el exceso de calor con falta de luz provoca estiramiento, por lo que es importante mantener el equilibrio.
Importante: evite cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire – la berenjena no los tolera y puede perder botones florales u ovarios.
Bandas verdes – rango óptimo, amarillas – desviaciones permitidas.
Iluminación y luz suplementaria
La duración del día para la berenjena debe ser de 12–14 horas. Con un día más corto, las plantas se desarrollan más lentamente. Por lo tanto, en febrero y marzo, cuando el día aún es corto, la iluminación suplementaria es obligatoria.
Recomendaciones para la iluminación suplementaria (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018):
- Use lámparas fitosanitarias especiales (con espectro rojo‑azul) o lámparas fluorescentes de luz fría. Las lámparas incandescentes son poco eficaces para las plantas y calientan mucho.
- Encienda la iluminación suplementaria por la mañana y por la noche para alargar el día hasta 12–14 horas. En días nublados, manténgala encendida todo el día.
- La intensidad de la luz no debe ser demasiado alta (más de 10 000 lux puede causar quemaduras), pero menos de 5 000 lux es insuficiente para un desarrollo normal.
Riego
¿Con qué frecuencia regar?
El riego es una de las causas más frecuentes de problemas con las plántulas de berenjena. Tanto el exceso como la falta de agua son igualmente peligrosos.
- Antes de la recogida (o hasta la aparición de 2–3 hojas verdaderas): riegue moderadamente, manteniendo la humedad del sustrato en 70–80% de su capacidad de retención (Autko et al., 2012). El sustrato debe estar húmedo pero no mojado. El exceso de humedad provoca pudrición de raíces y enfermedades fúngicas.
- Después de la recogida (si se realizó): en los primeros 2–3 días, reduzca el riego para que las plantas se adapten, luego vuelva al régimen normal.
- En tiempo caluroso y soleado: riegue con más frecuencia – aproximadamente una vez cada 2–3 días.
- En tiempo nublado y fresco: reduzca el riego a una vez cada 4–5 días.
Reglas de riego
- Temperatura del agua: use solo agua tibia (23–24 °C) (Autko et al., 2012). El agua fría causa estrés, ralentiza el crecimiento y puede provocar pudriciones radiculares.
- Momento del riego: es mejor regar por la mañana, para que las hojas se sequen al anochecer, lo que previene enfermedades fúngicas.
- Método de riego: riegue en la raíz, sin mojar hojas y tallos. Use una regadera con pico fino o una jeringa sin aguja para riego localizado. El agua no debe caer sobre el cuello de la raíz – esto puede provocar el "mal del tallo".
- Señal de riego correcto: el sustrato está empapado hasta la profundidad de la capa radicular, pero no hay agua estancada en el platillo. Si se estanca, vacíela después de 20–30 minutos.
Signos de problemas de riego
| Problema | Síntomas | Solución |
|---|---|---|
| Exceso de agua | Amarillamiento de hojas inferiores, marchitez del tallo, moho blanco en la superficie, olor a podrido | Suspender el riego, secar el sustrato, ventilar. En casos graves, trasplantar a sustrato fresco |
| Falta de agua | Hojas mustias, bordes oscurecidos, crecimiento lento | Aumentar la frecuencia de riego, no dejar que el sustrato se seque |
Humedad del aire
La humedad del aire óptima para las plántulas de berenjena es del 60–70% (Autko et al., 2012; Tarakanov & Mukhin, 2003). El aire seco hace que las hojas pierdan turgencia, se ralentice la fotosíntesis, y también puede favorecer la propagación de la araña roja. Con una humedad demasiado alta (más del 85%) aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas.
Cómo mantener la humedad:
- Ventile regularmente la habitación, pero evite corrientes de aire.
- En un ambiente seco, puede usar humidificadores o colocar recipientes con agua cerca de las plántulas.
- No rocíe las hojas de berenjena – esto provoca enfermedades fúngicas.
Ventilación
Las plántulas de berenjena necesitan aire fresco. Ventile la habitación 1–2 veces al día (mañana y tarde) durante 10–15 minutos, pero evite corrientes de aire, especialmente con temperaturas bajas. El aire frío puede detener el crecimiento o incluso matar las plantas jóvenes (Kotov & Adritskaya, 2016).
Prevención de enfermedades ("mal del tallo")
La enfermedad más común y peligrosa de las plántulas de berenjena es el "mal del tallo" (pudrición radicular causada por hongos de los géneros Rhizoctonia, Pythium, Phytophthora). Se manifiesta como oscurecimiento y adelgazamiento del cuello de la raíz, marchitez y caída de las plantas.
Medidas preventivas:
1. Sustrato desinfectado. Use solo sustrato vaporizado u horneado.
2. Riego moderado. ¡No encharque las plantas!
3. Cubrimiento de la superficie. Después de la emergencia, espolvoree la superficie del sustrato con una capa fina (0,5 cm) de arena calcinada, vermiculita o carbón vegetal – absorben el exceso de humedad y protegen el cuello de la raíz (Autko et al., 2012; Tarakanov & Mukhin, 2003).
4. Ventilación. El aire fresco previene el desarrollo de hongos.
5. Biopreparados. Ante los primeros signos de enfermedad, se pueden usar biopreparados (Fitosporina, Trichodermina) según instrucciones.
Endurecimiento en etapa temprana
El endurecimiento debe comenzar no justo antes del trasplante, sino gradualmente, desde una edad temprana. Esto hace que las plantas sean más resistentes a los cambios de temperatura, corrientes de aire y otros estrés.
Métodos de endurecimiento temprano:
- A partir de la aparición de 2–3 hojas verdaderas, abra una ventana durante unas horas al día (cuando la temperatura exterior no sea inferior a 10–12 °C).
- 2–3 días después de la recogida, se puede bajar la temperatura de la habitación de 3 a 5 °C durante varias horas.
- 10–14 días antes del trasplante (a la edad de 50–60 días), se pueden sacar las plántulas a un balcón acristalado o invernadero durante unas horas, aumentando gradualmente el tiempo al aire libre (Autko et al., 2012; Tarakanov & Mukhin, 2003).
Pero recuerde: el endurecimiento no debe convertirse en estrés. Si las plantas comienzan a marchitarse o amarillear, vuelva a ponerlas en condiciones normales.
6. Recogida de berenjena: ¿hacerla o no?
Qué es la recogida y para qué sirve
La recogida es el trasplante de plántulas jóvenes de un recipiente común (caja, bandeja) a macetas o vasos individuales, generalmente con el pellizco de la punta de la raíz principal para estimular la ramificación del sistema radicular. En la horticultura tradicional, la recogida se considera una técnica obligatoria para muchos cultivos, ya que permite:
- Seleccionar las plantas más fuertes y sanas.
- Proporcionar a cada planta su propia área de alimentación.
- Estimular el desarrollo de un sistema radicular más ramificado.
Sin embargo, para la berenjena, la recogida es un procedimiento controvertido. Este cultivo, a diferencia del tomate, tolera muy mal el daño a las raíces (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018). Su sistema radicular es pivotante, e incluso una lesión menor durante el trasplante provoca un retraso en el crecimiento de 1 a 2 semanas, y a veces la muerte de la planta. Por eso, muchos jardineros experimentados prefieren cultivar plántulas de berenjena sin recogida – directamente en recipientes individuales.
No obstante, si sembró en una caja común, la recogida es inevitable – las plántulas se competirán entre sí, se estirarán y enfermarán. Veamos cómo realizar este procedimiento correctamente con pérdidas mínimas.
Cuándo es mejor sembrar sin recogida
La opción ideal para la berenjena es la siembra directa en recipientes individuales con un volumen de al menos 0,3–0,5 L (vasos, macetas, pastillas de turba). Así no es necesario trasplantar hasta la siembra definitiva en el suelo. Este método es especialmente recomendable en los siguientes casos:
- Se usan semillas híbridas caras (cada planta cuenta).
- Se tiene tiempo limitado y no se quiere arriesgar.
- Las plántulas se trasplantarán a los 60–70 días, y el estrés adicional de la recogida podría reducir el rendimiento.
- Se cultiva un número reducido de plantas para uso personal.
En este caso, puede saltarse el capítulo de la recogida y pasar directamente al cuidado de las plántulas en macetas individuales.
Cuándo es necesaria la recogida
La recogida se vuelve necesaria si:
- Se sembró en una caja común o bandeja con celdas pequeñas y las plantas están demasiado apretadas.
- Se quiere descartar plántulas débiles o enfermas en etapa temprana.
- Se usa el método de siembra grupal (2–3 semillas por recipiente) y se quiere dejar solo la planta más fuerte.
Momento óptimo para la recogida
Para la berenjena, la recogida se realiza lo más temprano posible – en la fase de cotiledones o en la aparición de la primera hoja verdadera (Panteleev, 1986; Autko et al., 2012). A esta edad, el sistema radicular aún no ha crecido mucho y la lesión es mínima. Además, las plántulas toleran muy bien el enterramiento hasta los cotiledones, lo que favorece la formación de raíces adicionales.
¡No retrase la recogida! Cuanto más vieja es la planta, más sufre por el daño radicular. Un retraso de 2–3 semanas (cuando aparecen 3–4 hojas verdaderas) significa que las raíces ya están muy ramificadas, y su lesión provoca un largo retraso en el crecimiento, amarillamiento e incluso la muerte de las plantas (Tarakanov & Mukhin, 2003).
Fechas de recogida:
- Edad óptima: 10–14 días desde la emergencia, cuando han aparecido 1–2 hojas verdaderas (Autko et al., 2012).
- Edad máxima permitida: no más de 15–18 días (fase de 2 hojas verdaderas).
Guía paso a paso para la recogida
1. Prepare los recipientes
Prepare macetas o vasos individuales con un volumen de 0,3–0,5 L (óptimo 0,5 L). Haga agujeros de drenaje en el fondo. Llénelos con el mismo sustrato en el que crecieron las plántulas (para evitar el estrés por cambio de suelo). El sustrato debe estar húmedo pero no mojado. Haga una depresión en el centro de cada maceta con el dedo o un palo, de 3–4 cm de profundidad.
2. Prepare las plántulas
2–3 horas antes de la recogida, riegue abundantemente las plántulas con agua tibia. Esto hará que las raíces sean más elásticas y reducirá las lesiones al extraerlas. El sustrato húmedo se desprende fácilmente de las raíces.
3. Extraiga las plántulas
Con cuidado, levante la plántula con un palito, cuchara o un plantador especial. Trate de sujetar la planta por los cotiledones o por el terrón de tierra alrededor de las raíces, pero no por el tallo – es muy frágil y se daña fácilmente. Extraiga la planta junto con un pequeño terrón de tierra.
4. Inspeccione las raíces
Elimine las raíces dañadas o podridas. Si la raíz es demasiado larga, se puede pellizcar ligeramente (acortar) la raíz principal en 1/3 de su longitud – esto estimula el desarrollo de raíces laterales (Panteleev, 1986). Sin embargo, para la berenjena esta operación no es necesaria – muchos agrónomos aconsejan no tocar la raíz para evitar estrés adicional (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018).
5. Plante la plántula
Coloque la plántula en la depresión preparada en la nueva maceta, de modo que las raíces queden extendidas y no dobladas hacia arriba. Entierre la planta hasta los cotiledones – esto favorece la formación de raíces adicionales en la parte enterrada del tallo. Los cotiledones no deben tocar el suelo para evitar la pudrición.
6. Cubra con sustrato
Cubra las raíces con sustrato, presionando ligeramente con los dedos. El sustrato debe ajustarse bien a las raíces – no deje huecos. El cuello de la raíz (punto de transición del tallo a la raíz) debe quedar a nivel de la superficie o ligeramente enterrado (pero no más profundo que los cotiledones).
7. Riegue
Riegue abundantemente la planta trasplantada con agua tibia (23–24 °C) en la raíz. Esto compactará el sustrato alrededor de las raíces y mejorará el contacto raíz‑suelo. El agua no debe caer sobre los cotiledones ni el tallo.
8. Cree sombra
Durante los primeros 1–2 días después de la recogida, sombreé las plantas de la luz solar directa (por ejemplo, con papel o tela ligera). Esto reduce la evaporación de humedad a través de las hojas y ayuda a que las plantas se adapten más rápido. Después de 2–3 días, retire la sombra.
Cuidados después de la recogida
- Temperatura: los primeros 2–3 días después de la recogida, mantenga la temperatura a 20–22 °C de día, 15–16 °C de noche para que las plantas arraiguen mejor. Luego vuelva al régimen normal (21–23 °C de día, 17–18 °C de noche) (Autko et al., 2012).
- Riego: los primeros 2–3 días, riegue moderadamente para evitar la pudrición de raíces, pero no deje que se seque. Cuando las plantas empiecen a crecer (a los 5–7 días), vuelva al riego normal.
- Iluminación: los primeros 1–2 días puede reducir la iluminación a 8–10 horas, luego vuelva a 12–14 horas. La iluminación suplementaria es obligatoria cuando el día es corto.
Alternativas a la recogida
Siembra en bandejas con trasplante posterior
En lugar de la recogida clásica con pellizco de la raíz, se puede usar el método de transplante – mover la planta de un recipiente más pequeño a otro más grande junto con el terrón de tierra, sin alterar el cepellón. Este método es mucho menos traumático. El transplante se realiza cuando las raíces han enredado completamente el terrón (generalmente a los 30–40 días), pasando la planta a una maceta 1–2 tamaños mayor.
Pastillas de turba
Otra forma de evitar la recogida es sembrar en pastillas de turba. Se hidratan en agua, luego se coloca la semilla en el centro. Cuando aparecen las raíces, la pastilla junto con la planta se traslada a una maceta con sustrato. Las raíces no se dañan.
Siembra directa en recipientes individuales desde el principio
Como ya se mencionó, esta es la mejor opción. Simplemente siembre 1–2 semillas en un vaso de 0,5 L, y las plantas se desarrollarán allí hasta el trasplante. Con este método, la recogida no es necesaria.
7. Fertilización de las plántulas de berenjena
¿Por qué fertilizar si el sustrato ya es nutritivo?
Incluso si preparó una mezcla ideal con humus y fertilizantes minerales, sus nutrientes a menudo no son suficientes para todo el período de cultivo de las plántulas (60–75 días). El sistema radicular de la berenjena en un volumen limitado de maceta agota rápidamente los elementos disponibles, y a las 3–4 semanas las plantas pueden comenzar a sufrir carencias.
La fertilización regular permite:
- Asegurar un suministro continuo de macro y microelementos.
- Ajustar la nutrición según la fase de desarrollo (crecimiento de masa verde, desarrollo radicular, iniciación de yemas florales).
- Aumentar la resistencia de las plantas al estrés, enfermedades y cambios de temperatura.
- Obtener plántulas fuertes y robustas que arraiguen rápidamente después del trasplante y den una cosecha temprana.
Sin embargo, es importante recordar: la berenjena es muy sensible al exceso de fertilizante, especialmente al nitrógeno. Una alta concentración de sales en el suelo puede quemar las raíces, causar clorosis e incluso la muerte de las plantas (Autko et al., 2012; Rubatzky & Yamaguchi, 1997). Por lo tanto, la fertilización se realiza estrictamente según un esquema, respetando las dosis y concentraciones.
Reglas generales para la fertilización de plántulas de berenjena
Antes de pasar a los esquemas concretos, recuerde algunas reglas universales:
1. Fertilice solo sobre suelo húmedo. Antes de aplicar fertilizante, riegue las plántulas con agua limpia. Esto protegerá las raíces delicadas de quemaduras por la solución concentrada. Es mejor regar 1–2 horas antes de la fertilización, o combinar el riego con la fertilización, pero entonces reduzca la concentración a la mitad.
2. No supere la concentración. Para plántulas de berenjena, la concentración óptima de macronutrientes en la solución de riego es del 0,5–1,0% (es decir, 5–10 g de fertilizante por 1 L de agua) (Tarakanov & Mukhin, 2003; Autko et al., 2012). Una concentración más alta quema las raíces.
3. Respete los intervalos. Las fertilizaciones se realizan con un intervalo de 10–14 días (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018). Fertilizaciones frecuentes alteran el equilibrio de nutrientes y pueden provocar desequilibrios.
4. Alterne fertilizaciones radiculares y foliares. La fertilización radicular (riego con fertilizante en la raíz) es la principal. La fertilización foliar (pulverización sobre las hojas con microelementos) se usa como método adicional para corregir deficiencias rápidamente.
5. Observe las plantas. El aspecto de las plántulas es el mejor indicador de si necesitan fertilización y de qué elementos carecen.
Signos de deficiencia de nutrientes
La capacidad de "leer" la planta es una habilidad fundamental para el horticultor. Estos son los principales signos de deficiencia de elementos en las plántulas de berenjena (Tarakanov & Mukhin, 2003; Rubatzky & Yamaguchi, 1997):
| Elemento | Síntomas de deficiencia |
|---|---|
| Nitrógeno (N) | Crecimiento lento, color verde pálido o amarillento de las hojas (primero las inferiores), hojas pequeñas, tallo delgado. |
| Fósforo (P) | Retraso del crecimiento, tono púrpura o azulado en las hojas (especialmente en el envés), escaso desarrollo radicular, floración tardía. |
| Potasio (K) | Amarillamiento y muerte de los bordes de las hojas (quemadura marginal), hojas arrugadas, tallos delgados y quebradizos. |
| Calcio (Ca) | Muerte de las yemas apicales, deformación de las hojas jóvenes, bordes de las hojas curvados hacia arriba. Puede causar podredumbre apical en los frutos (más adelante). |
| Magnesio (Mg) | Clorosis (amarillamiento) entre las nervaduras de las hojas inferiores, las nervaduras permanecen verdes. Las hojas pueden caer prematuramente. |
| Hierro (Fe) | Clorosis de las hojas jóvenes (nervaduras verdes, tejido entre ellas pálido). Ocurre a menudo con reacción alcalina del suelo. |
| Boro (B) | Muerte de la yema apical, deformación de hojas jóvenes, tallos quebradizos. |
Si observa estos signos, no espere a la fertilización programada – realice una aplicación extraordinaria del elemento correspondiente (por vía foliar para un efecto rápido).
Esquema de fertilización de plántulas de berenjena
A continuación se presenta un esquema clásico recomendado para la zona templada y universal para la mayoría de regiones (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018).
Primera fertilización: 10–14 días después de la recogida (o en fase de 2–3 hojas verdaderas)
Si cultiva plántulas sin recogida, la primera fertilización se realiza en la fase de 2–3 hojas verdaderas (aproximadamente 20–25 días después de la emergencia).
Objetivo: estimular el crecimiento del sistema radicular y el desarrollo de la parte aérea.
Composición (por 10 L de agua):
- Nitrato de amonio – 10–12 g
- Superfosfato doble – 8–10 g
- Sal de potasio (o sulfato de potasio) – 6–8 g (Autko et al., 2012)
O use un fertilizante complejo (nitroammofoska, azofoska) – 15–20 g por 10 L de agua.
Método: riego radicular en la raíz. Consumo – 0,1–0,2 L por planta (o 3–5 L por 1 m² de superficie).
Segunda fertilización: 12–14 días después de la primera
Objetivo: asegurar el crecimiento activo de la masa vegetativa antes de la iniciación de las yemas florales.
Composición (por 10 L de agua):
- Nitrato de amonio – 15–18 g
- Superfosfato doble – 10–12 g
- Sal de potasio – 8–10 g (Autko et al., 2012)
Método: riego radicular. Consumo – 0,2–0,3 L por planta.
Tercera fertilización: 10–14 días antes del trasplante
Objetivo: preparar las plantas para el estrés del trasplante, estimular la iniciación de yemas florales y aumentar la resistencia.
Composición (por 10 L de agua):
- Nitrato de amonio – 8–10 g (reducir la proporción de nitrógeno)
- Superfosfato – 15–20 g (aumentar el fósforo para raíces y floración)
- Sal de potasio – 12–15 g (el potasio aumenta la tolerancia al estrés) (Tarakanov & Mukhin, 2003)
Método: riego radicular. Consumo – 0,2–0,3 L por planta.
Fertilizaciones foliares (sobre las hojas)
Además de las radiculares, son muy eficaces las fertilizaciones foliares con microelementos. Actúan rápidamente, especialmente en caso de deficiencia de hierro, boro, manganeso, zinc.
La primera fertilización foliar se realiza 7–10 días después de la recogida (Autko et al., 2012). Las siguientes – con intervalo de 10–14 días.
Composición de la solución madre de microelementos (por 10 L de agua): (Autko et al., 2012)
- Ácido bórico – 5 g (disolver en un poco de agua caliente)
- Sulfato de zinc – 3 g
- Sulfato de hierro (quelatado) – 15 g
- Molibdato de amonio – 3 g
- Sulfato de cobalto – 3 g
- Sulfato de cobre – 3 g
- Sulfato de manganeso – 5 g
Para la solución de trabajo: añada 0,25 L de la solución madre y 2–3 gotas de yodo a 10 L de agua para potenciar el efecto (Autko et al., 2012).
Consumo de la solución de trabajo – 0,1 L por 1 m² de superficie (o hasta mojar completamente las hojas). La pulverización se realiza por la mañana o al atardecer para evitar quemaduras solares.
Importante: no mezcle fertilizaciones foliares con fungicidas o insecticidas, a menos que lo indique la instrucción.
Opciones alternativas de fertilización
Fertilizaciones orgánicas
Para quienes prefieren la agricultura ecológica, se puede usar:
- Infusión de estiércol de vaca (1:10) – dejar reposar 3–5 días, luego diluir con agua 1:5 y regar en la raíz. Sin embargo, es menos precisa en composición que los fertilizantes minerales, y puede ser fuente de patógenos si el estiércol no es de calidad.
- Infusión de ortiga (1:5) – buena fuente de nitrógeno y potasio.
- Humato de potasio o sodio – estimulante del crecimiento, mejora la absorción de nutrientes (Torikov & Sychev, 2018). Se usa según instrucciones.
Fertilizantes complejos listos para plántulas
En tiendas especializadas se venden composiciones ya preparadas, por ejemplo:
- "Kemira‑Lux" (para plántulas y flores).
- "Agricola" (para solanáceas).
- "Effecton".
- "Rastvorin" (fertilizante soluble completo).
Úselos estrictamente según las instrucciones del envase; normalmente la concentración es del 0,5–1% (5–10 g por 10 L de agua).
Qué hacer en caso de sobrefertilización (exceso de fertilizantes)
El exceso de fertilizante es tan peligroso como la falta. Signos de sobrefertilización:
- Exceso de nitrógeno: hojas verde oscuro, "grasas", crecimiento excesivo, floración débil, tallos delgados y acuosos. Las plantas se vuelven flojas, susceptibles a enfermedades.
- Exceso de potasio: amarillamiento y muerte de las puntas de las hojas, retraso del crecimiento.
- Exceso de fósforo: amarillamiento de las hojas por antagonismo con el zinc y el hierro.
Qué hacer en caso de sobrefertilización:
1. Suspenda inmediatamente la fertilización.
2. Riegue abundantemente el sustrato con agua limpia para eliminar el exceso de sales (a través de los agujeros de drenaje). Realice 2–3 lavados con intervalos de 2–3 horas.
3. Si la sobrefertilización es grave, trasplante las plantas a sustrato fresco (conservando el cepellón).
4. Restablezca el equilibrio con una fertilización foliar de microelementos (hierro, zinc, boro) 5–7 días después del lavado.
8. Endurecimiento de las plántulas de berenjena
¿Por qué endurecer las plántulas?
La berenjena es un cultivo de origen tropical, y en las cómodas condiciones del hogar se acostumbra a un microclima suave: temperatura estable, ausencia de viento y corrientes de aire, humedad moderada (Rubatzky & Yamaguchi, 1997). El cambio brusco al trasplantar al aire libre se convierte en un estrés severo: fluctuaciones de temperatura diurnas y nocturnas, luz solar directa, viento, posibles heladas.
El endurecimiento es la adaptación gradual de las plántulas a las condiciones reales del exterior. Permite:
- Aumentar la resistencia de las plantas a temperaturas positivas bajas (hasta +2…+5 °C).
- Fortalecer las paredes celulares, haciendo que las hojas y tallos sean más densos y menos susceptibles a las quemaduras solares.
- Mejorar la supervivencia después del trasplante – las plántulas endurecidas empiezan a crecer rápidamente y casi no enferman.
- Reducir el riesgo de daños por viento y lesiones mecánicas durante la plantación.
Sin endurecimiento, incluso las plántulas perfectamente cultivadas pueden morir o retrasarse gravemente en las primeras semanas después del trasplante. Por lo tanto, esta etapa no se puede omitir.
¿Cuándo empezar el endurecimiento?
El endurecimiento comienza 10–14 días antes de la fecha prevista de trasplante de las plántulas a su lugar definitivo (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018). En este momento, las plantas suelen tener 50–60 días, presentan 6–8 hojas verdaderas y un sistema radicular bien desarrollado.
Guía paso a paso para el endurecimiento
Día 1–2: exposición al sol
El primer día, saque las plántulas a un balcón acristalado, terraza o invernadero durante 1–2 horas por la mañana o al atardecer, cuando el sol no es tan fuerte (Autko et al., 2012). Proteja las plantas de la luz solar directa con tela ligera, gasa o papel, especialmente si nunca han visto el sol directo.
El segundo día, aumente el tiempo al aire libre a 3–4 horas, eliminando gradualmente la sombra por la mañana.
Importante: si la temperatura exterior es inferior a +12 °C o hay viento fuerte, es mejor posponer el endurecimiento o realizarlo en un lugar protegido del viento (por ejemplo, en una logia acristalada).
Día 3–7: aumento del tiempo y exposición
- Aumente diariamente el tiempo al aire libre en 1–2 horas.
- Al final de la primera semana, las plántulas deben pasar todo el día (8–10 horas) al aire libre (Tarakanov & Mukhin, 2003).
- Retire gradualmente la sombra – primero por la mañana (antes de las 11:00), luego por la tarde. Sin embargo, en días muy calurosos (más de +28 °C), aún sombree para evitar quemaduras.
- Si las noches ya son cálidas (superiores a +12 °C), se pueden dejar las plántulas en el balcón durante la noche (Panteleev, 1986).
Día 8–10: endurecimiento pre‑trasplante
- 3–4 días antes del trasplante, las plántulas deben estar todo el día y toda la noche al aire libre o en un invernadero con las ventanas abiertas (si el tiempo lo permite). La temperatura nocturna no debe bajar de +8…+10 °C – este es el umbral mínimo para la berenjena sin daños (Kotov & Adritskaya, 2016).
- En los últimos 2 días antes del trasplante, reduzca el riego para que las plantas se marchiten ligeramente – esto ralentiza el crecimiento y aumenta la concentración de savia celular, lo que incrementa la resistencia al frío (Torikov & Sychev, 2018). Pero no permita un marchitamiento severo.
- Un día antes del trasplante, riegue abundantemente las plántulas – esto facilitará la extracción de las macetas y reducirá el estrés del trasplante (Tarakanov & Mukhin, 2003).
Particularidades del endurecimiento según las condiciones
Para trasplante a campo abierto
El endurecimiento debe ser lo más completo posible. Las plántulas deben acostumbrarse a las fluctuaciones de temperatura diurnas y nocturnas, al viento y a la luz solar directa. Idealmente, 3–5 días antes del trasplante, las noches deben ser cálidas (no menos de +12 °C) para poder dejar las plantas al aire libre todo el día.
Importante: si se pronostican heladas, meta las plantas en el interior por la noche y sáquelas de nuevo por la mañana.
Para trasplante a invernadero (plástico, policarbonato)
El endurecimiento puede ser menos intenso. Basta con comenzar a ventilar el invernadero durante el día 7–10 días antes, abriendo ventanas o puertas. 3–4 días antes del trasplante, deje el invernadero abierto todo el día y ciérrelo por la noche (si la temperatura baja de +10 °C). Las plántulas endurecidas se adaptan más rápido al microclima del invernadero.
Para regiones con verano corto y clima fresco
El endurecimiento es especialmente importante, ya que el trasplante se realiza en condiciones climáticas inestables. Sin embargo, en regiones septentrionales, las temperaturas nocturnas suelen permanecer bajas hasta el verano. En este caso:
- Saque las plántulas al exterior solo en días cálidos.
- Por la noche, métalas siempre en el interior.
- Use cubiertas temporales (película, spunbond) para proteger del frío nocturno.
- El período de endurecimiento se puede prolongar hasta 14 días para que las plantas se adapten a condiciones inestables.
Lo que no se debe hacer durante el endurecimiento
1. No exponga las plántulas de repente al sol brillante después de un largo período en el interior. Las hojas jóvenes se quemarán, se volverán blancas y pueden morir. Comience con luz difusa o sombree durante los primeros 2–3 días.
2. No deje las plántulas al exterior a temperaturas inferiores a +10 °C sin cubierta. La berenjena puede sufrir daños por frío, el crecimiento se ralentizará, y una exposición prolongada a +5…+7 °C puede matar las plantas (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
3. No endurezca en corrientes de aire. Las ráfagas de viento frío pueden causar marchitez y daños en las hojas.
4. No endurezca plántulas débiles, enfermas o mal desarrolladas. Las plantas débiles no resisten el estrés y pueden morir. Primero, cure las plántulas, fortalezca con fertilizaciones, y luego endurezca.
5. No reduzca drásticamente el riego. El endurecimiento debe ir acompañado de un riego moderado, no de una suspensión total. Las plantas demasiado secas pierden turgencia y se vuelven vulnerables a las quemaduras solares.
Signos de que las plántulas están endurecidas y listas para el trasplante
Las plántulas de berenjena bien endurecidas se ven así:
- Tallo – grueso, fuerte, no se tambalea, altura 20–25 cm.
- Hojas – densas, verde oscuro, con una capa cerosa (signo de endurecimiento), no se marchitan al sol.
- Entrenudos – cortos (3–5 cm), lo que indica un crecimiento contenido y buena iluminación.
- Sistema radicular – potente, envuelve todo el cepellón.
- Yemas florales – bien desarrolladas, a menudo se ven los primeros botones (en variedades tempranas).
- Después de varias horas al sol, las hojas mantienen la turgencia, no se marchitan.
- Las plantas toleran fácilmente las fluctuaciones de temperatura sin daños visibles.
Si las plántulas cumplen estos criterios, están listas para el trasplante.
9. Problemas en el cultivo de plántulas de berenjena y sus soluciones
Por qué surgen los problemas y cómo detectarlos a tiempo
Incluso con el cuidado más esmerado, las plántulas de berenjena pueden enfrentar dificultades. Este cultivo es muy sensible a las mínimas alteraciones de las condiciones de cultivo – los errores en el riego, la iluminación, la temperatura o la nutrición se reflejan rápidamente en el aspecto de las plantas (Rubatzky & Yamaguchi, 1997). La regla principal del horticultor: inspeccione regularmente las plántulas. Cuanto antes detecte un problema, más fácil será solucionarlo.
En este capítulo, analizaremos los problemas más comunes, sus causas y soluciones. La mayoría se pueden corregir fácilmente en etapas tempranas.
1. Las plántulas se estiran (etiolación)
Síntomas
- Tallos delgados, largos, pálidos.
- Entrenudos muy alargados (más de 5–7 cm).
- Hojas pequeñas, verde claro o amarillentas.
- Las plantas se inclinan hacia la fuente de luz.
Causas
- Falta de luz – la causa más frecuente. Especialmente en febrero‑marzo, cuando el día es corto y el sol está bajo (Autko et al., 2012).
- Temperatura demasiado alta con falta de luz. En el calor, las plantas crecen activamente en altura, pero por el déficit de luz no pueden desarrollarse normalmente.
- Siembra densa – las plántulas compiten por la luz y se estiran.
- Exceso de fertilizante nitrogenado – estimula el crecimiento del tallo en detrimento de las raíces y hojas.
Solución
1. Mejore inmediatamente la iluminación. Traslade las plántulas al alféizar más luminoso. Use iluminación suplementaria con lámparas fitosanitarias o fluorescentes (hasta 12–14 horas al día). En los primeros días después de la emergencia, se recomienda iluminación continua durante 3–5 días (Autko et al., 2012).
2. Reduzca la temperatura. De día a 18–20 °C, de noche a 16–17 °C en los primeros días. Una temperatura más baja frena el estiramiento (Torikov & Sychev, 2018).
3. Realice una recogida o transplante a un recipiente más grande. Si las plantas están apretadas, comienzan a estirarse. Transplante a recipientes individuales, enterrando hasta los cotiledones.
4. Elimine el exceso de plántulas. Si la siembra fue densa, aclare las plántulas.
5. Ajuste la fertilización. Reduzca la proporción de nitrógeno, aumente fósforo y potasio (Tarakanov & Mukhin, 2003).
6. En casos muy avanzados, pode la punta por encima de la 3–4 hoja verdadera – esto detendrá el crecimiento en altura y estimulará el desarrollo de brotes laterales, pero retrasa la floración de 7 a 10 días.
2. Las hojas se vuelven amarillas (clorosis)
Síntomas
- Las hojas se vuelven pálidas, amarillas (clorosis). A menudo comienza por las hojas inferiores y sube gradualmente.
- Pueden observarse nervaduras verdes sobre fondo amarillo (clorosis intervenal).
- El crecimiento se ralentiza.
Causas
- Deficiencia de nitrógeno (N) – hojas verde pálido, amarillamiento de las inferiores, crecimiento lento.
- Deficiencia de hierro (Fe) – clorosis de hojas jóvenes: nervaduras verdes, tejido entre ellas amarillo. A menudo por pH alcalino (>7,0) (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
- Deficiencia de magnesio (Mg) – clorosis de hojas inferiores entre nervaduras.
- Exceso de agua – las raíces se asfixian, se altera la absorción de nutrientes.
- Temperatura baja – las raíces no absorben elementos, especialmente fósforo. Por debajo de 16 °C, la absorción de fósforo disminuye un 50–75% (Autko et al., 2012).
Solución
1. Diagnostique. Determine qué elementos faltan (ver signos en el capítulo 7).
2. Hambre de nitrógeno: fertilice con nitrato de amonio (5–7 g por 10 L de agua) o infusión de estiércol diluido (1:10).
3. Clorosis férrica: fertilización foliar con quelato de hierro (según instrucciones) o pulverización con solución de sulfato ferroso al 0,5%. También revise el pH – si es superior a 7,0, el hierro se vuelve inaccesible. Añada turba al sustrato o acidifique el agua de riego (unas gotas de ácido cítrico por 1 L de agua).
4. Clorosis magnésica: aplique sulfato de magnesio (10 g por 10 L de agua) por riego o vía foliar.
5. Exceso de agua: reduzca el riego, seque el sustrato, mejore el drenaje. Si las raíces ya han empezado a pudrirse – trasplante a sustrato fresco, cortando las raíces dañadas.
6. Temperatura baja: suba la temperatura a valores óptimos (20–23 °C de día, 17–18 °C de noche). Use agua tibia para el riego (no inferior a 22 °C).
3. Las plántulas se marchitan, el tallo se vuelve delgado en la base ("mal del tallo")
Síntomas
- El cuello de la raíz se oscurece, se vuelve delgado, como estrangulado (de ahí el nombre).
- La parte inferior del tallo se ennegrece y ablanda.
- La planta se inclina y cae, se marchita.
- A menudo se observa un moho blanco o gris en la superficie del sustrato.
Causas
- Enfermedad fúngica causada por patógenos del suelo (Rhizoctonia, Pythium, Phytophthora) (Tarakanov & Mukhin, 2003).
- Excesiva humedad del suelo y del aire.
- Siembra densa.
- Mala ventilación.
- Uso de sustrato no desinfectado.
- Los cambios bruscos de temperatura favorecen la infección.
Solución
En etapa inicial:
1. Retire inmediatamente las plantas enfermas (ya no se pueden salvar).
2. Espolvoree la superficie del sustrato alrededor de las plantas sanas con arena calcinada seca, vermiculita o carbón vegetal triturado en una capa de 0,5–1 cm. Esto absorberá el exceso de humedad y creará una barrera para el hongo (Autko et al., 2012).
3. Reduzca el riego al mínimo, riegue solo cuando la capa superior del sustrato se seque.
4. Trate las plantas sanas con biopreparados: Fitosporina‑M, Trichodermina, Bactofit según instrucciones. Se puede usar una solución débil de permanganato de potasio (rosa pálido) para el riego.
5. Mejore la ventilación – ventile regularmente la habitación, pero evite corrientes de aire.
Si la enfermedad ha avanzado:
- Trasplante las plantas sanas a sustrato fresco desinfectado con arena o vermiculita añadida. Lave las raíces en una solución débil de permanganato de potasio. Riegue mínimamente durante 3–5 días después del trasplante.
Prevención (la medida más fiable):
- Use solo sustrato desinfectado (vaporizado u horneado).
- No siembre demasiado denso.
- Riegue moderadamente, solo con agua tibia.
- Ventile regularmente.
- Añada al sustrato un 10–15% de arena o vermiculita para mejorar la aireación (Torikov & Sychev, 2018).
4. Aparecen manchas en las hojas
Síntomas
- Varias manchas en las hojas: marrones, amarillas, con o sin borde.
- Las manchas pueden ser secas o húmedas, con o sin moho.
Posibles causas y soluciones
| Aspecto de las manchas | Causa probable | Solución |
|---|---|---|
| Pequeñas manchas negras o marrones, hojas amarillentas y muertas | Mancha bacteriana (Xanthomonas) | Retire las hojas afectadas. Trate con caldo bordelés al 1% o preparados de cobre (HOM, Oxychom) según instrucciones. Mejore la ventilación, evite que el agua caiga sobre las hojas (Tarakanov & Mukhin, 2003). |
| Manchas marrones con anillos concéntricos, la hoja se seca | Alternaria (mancha seca) | Retire las hojas enfermas. Trate con fungicidas (Ridomil, Acrobat) según instrucciones (Autko et al., 2012). |
| Manchas amarillas en el haz, moho blanco y pulverulento en el envés | Mildiu velloso (peronospora) | Reduzca la humedad ambiental. Retire las hojas muy afectadas. Trate con preparados (Ordan, Kurzat). |
| Manchas secas, como quemadas, en los bordes de las hojas | Quemadura solar | Sombreé de los rayos directos. Las hojas dañadas no se recuperan, pero las nuevas crecerán sanas. |
| Pequeñas manchas amarillas o blanquecinas, hojas deformadas | Trips o araña roja | Vea la sección "Plagas" más abajo. |
5. Plagas de las plántulas
Aunque las plántulas de berenjena están en el interior, las plagas pueden entrar a través del sustrato (si no está esterilizado), con plantas infectadas de la tienda, o por ventanas abiertas.
Pulgones
- Síntomas: colonias de pequeños insectos (verdes, negros) en los extremos de los brotes y el envés de las hojas. Las hojas se deforman, se enrollan, se cubren de una melaza pegajosa.
- Solución: lavar las plantas con agua jabonosa (1 cucharada de jabón líquido por 1 L de agua). En caso grave, tratar con biopreparados (Fitoverm, Aktofit, según instrucciones) o insecticidas (Aktara, Iskra).
Araña roja
- Síntomas: pequeños puntos blancos en las hojas (picaduras), luego telarañas finas en el envés y entre los tallos. Especialmente peligrosa en aire seco y cálido (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
- Solución: aumentar la humedad del aire – pulverizar las plantas y el aire alrededor, lavar las hojas. En caso grave, tratar con acaricidas (Actellik, Fitoverm).
Trips
- Síntomas: pequeñas estrías plateadas o blancas en las hojas, puntos (excrementos), deformación de las hojas (Autko et al., 2012).
- Solución: tratamiento con insecticidas (Aktara, Confidor) según instrucciones.
Mosca blanca
- Síntomas: pequeñas mariposas blancas que vuelan al tocarlas; se ven huevos y larvas en el envés. Melaza pegajosa en las hojas.
- Solución: tratamiento con preparados (Aktara, Fitoverm). En invernaderos se usan enemigos biológicos (Encarsia) (Kotov & Adritskaya, 2016).
Importante: al tratar con insecticidas, respete el plazo de seguridad – 7–10 días antes del trasplante no se deben usar productos químicos (Torikov & Sychev, 2018). Use biopreparados o remedios caseros (infusiones de ajo, tabaco, ortiga) para la prevención.
6. El crecimiento se detiene, las hojas se vuelven azuladas o moradas
Síntomas
- La planta no crece en altura.
- Las hojas adquieren un tono verde oscuro, azulado o morado (especialmente en el envés).
- El tallo se vuelve rígido, "leñoso".
Causa
- Deficiencia de fósforo (P) o suelo frío. A temperaturas del suelo por debajo de 14–16 °C, las raíces de berenjena pierden la capacidad de absorber fósforo en un 50–75%, y aunque el fósforo esté presente en el suelo, se vuelve inaccesible (Autko et al., 2012; Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
Solución
1. Eleve la temperatura del suelo a 20–22 °C. Use agua tibia para el riego (23–24 °C).
2. Realice una fertilización foliar con fósforo – pulverice las hojas con solución de monofosfato de potasio (5 g por 10 L de agua) o extracto de superfosfato (10 g de superfosfato en remojo en 1 L de agua caliente, luego diluir a 10 L).
3. Si la temperatura es normal pero falta fósforo, realice una fertilización radicular con superfosfato (10 g por 10 L de agua).
7. Deformación de las hojas (enrollamiento, arrugamiento)
Síntomas
- Las hojas se enrollan hacia arriba, hacia abajo o en "barca".
- El limbo se vuelve arrugado, acanalado.
- Las hojas jóvenes crecen deformes, desiguales.
Causas y soluciones
- Deficiencia de calcio (Ca): las hojas jóvenes se deforman, las yemas apicales mueren. Solución: fertilización con nitrato de calcio (5 g por 10 L de agua) en la raíz o por vía foliar (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
- Deficiencia de boro (B): la yema apical muere, las hojas se engrosan, se vuelven quebradizas. Solución: fertilización foliar con ácido bórico (1 g por 1 L de agua) (Autko et al., 2012).
- Fluctuaciones de temperatura o corrientes de aire – las hojas pueden enrollarse temporalmente, pero luego se enderezan. Elimine corrientes, estabilice la temperatura.
- Toxicidad por herbicidas (si se usaron herbicidas en las plántulas o cerca). Síntomas: hojas "helechosas", muy deformadas. Lamentablemente, esa planta probablemente morirá.
8. Las raíces salen por los agujeros de drenaje o han enredado todo el cepellón
Señal
- Raíces visibles en los agujeros de drenaje.
- El cepellón es denso, no se desmenuza al sacarlo de la maceta.
Solución
La planta ha superado su maceta y necesita ser trasplantada a un recipiente más grande (0,3–0,5 L más) (Tarakanov & Mukhin, 2003). Si falta menos de 7–10 días para el trasplante, no es necesario, solo aumente el riego y la fertilización. Si hay tiempo suficiente, trasplante sin alterar el cepellón.
Medidas preventivas: cómo evitar la mayoría de los problemas
Es más fácil prevenir que curar. Aquí hay algunas reglas universales que minimizan los riesgos:
1. Sustrato desinfectado – la base de la salud de las plántulas. Siempre vaporice o hornee el sustrato antes de usarlo.
2. Semillas de calidad – de proveedores fiables, tratadas contra enfermedades.
3. Riego moderado con agua tibia – mejor quedarse corto que pasarse.
4. Iluminación suficiente – si falta luz, use iluminación suplementaria.
5. Temperatura óptima sin cambios bruscos – evite corrientes y sobrecalentamiento.
6. Recogida a tiempo o siembra en recipientes individuales – para evitar el hacinamiento.
7. Inspección regular – cada 2–3 días revise hojas, tallos, superficie del sustrato.
8. Limpieza – no lleve tierra del huerto, macetas viejas sin desinfectar, ni plantas de exterior al área de plántulas.
9. Ventilación – el aire fresco es necesario, pero sin corrientes.
10. Preparación de las plántulas para el trasplante
El último paso antes de la mudanza al aire libre
Cultivar plántulas de berenjena fuertes y sanas es solo la mitad del trabajo. La otra mitad, igualmente importante, es prepararlas adecuadamente para el trasplante y realizar la plantación de modo que las plantas arraiguen rápidamente y empiecen a crecer. Incluso las plántulas perfectamente cultivadas pueden morir o retrasarse gravemente si no se siguen algunas reglas importantes en la recta final.
En este capítulo, trataremos:
- Cómo saber que las plántulas están listas para el trasplante.
- Qué tratamientos pre‑trasplante se deben realizar.
- Cómo trasplantar correctamente a su lugar definitivo.
- Qué hacer para minimizar el estrés del trasplante.
1. Signos de que las plántulas están listas para el trasplante
Antes de llevar las plántulas al huerto, asegúrese de que cumplen los siguientes criterios (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018):
| Indicador | Norma para berenjena |
|---|---|
| Edad | 60–75 días desde la emergencia (para campo abierto); 50–60 días (para invernaderos) |
| Número de hojas verdaderas | 6–8 unidades (sin contar cotiledones) |
| Altura de la planta | 20–30 cm |
| Grosor del tallo | 0,6–0,8 cm (en la base) |
| Color de las hojas | Verde oscuro, intenso |
| Entrenudos | Cortos (3–5 cm) |
| Sistema radicular | Potente, envuelve todo el cepellón |
| Presencia de botones florales | En variedades tempranas pueden verse los primeros botones (aceptable) |
| Estado | Plantas robustas, no estiradas, sin signos de enfermedades ni plagas |
Si sus plántulas cumplen estos parámetros – están listas para el trasplante. Si no – ajuste los cuidados o retrase la plantación unos días.
Importante: las plántulas crecidas en exceso (más de 75–80 días, con entrenudos largos, flores ya abiertas) arraigan peor. En ese caso, se plantan "tumbadas" (en un surco inclinado) o enterrando el tallo hasta las primeras hojas verdaderas para estimular la formación de raíces adicionales (Tarakanov & Mukhin, 2003).
2. Tratamiento pre‑trasplante de las plántulas
2–3 días antes del trasplante, realice las siguientes actividades:
Tratamiento contra enfermedades y plagas
Incluso si las plántulas parecen sanas, es útil hacer un tratamiento preventivo antes del trasplante (Autko et al., 2012; Tarakanov & Mukhin, 2003):
- Pulverización con caldo bordelés al 1% o preparados de cobre (HOM, Oxychom) – protección contra enfermedades fúngicas (phytophthora, alternaria). El tratamiento se realiza 2–3 días antes del trasplante.
- Tratamiento con biopreparados (Fitosporina, Trichodermina, Alirin‑B) – opción ecológica para prevenir infecciones radiculares y foliares.
- Inspección de plagas. Si se detectan pulgones, trips o araña roja – trate con biopreparados (Fitoverm, Aktofit) o insecticidas según instrucciones. 7–10 días antes del trasplante, no use productos químicos (Torikov & Sychev, 2018).
Estimulación del enraizamiento
Para una mejor supervivencia, un día antes del trasplante se puede regar con una solución de estimulante de enraizamiento:
- Kornevin – 1 g por 1 L de agua, riego en la raíz.
- Heteroauxina – según instrucciones.
- Humato de potasio – estimula el enraizamiento y aumenta la resistencia al estrés.
Endurecimiento (etapa final)
Si empezó el endurecimiento 10–14 días antes, 3–4 días antes del trasplante las plántulas deben estar al aire libre todo el día (si las noches son cálidas – por encima de +12 °C). Si las noches son frías – métalas al interior por la noche y sáquelas por la mañana.
El día del trasplante, no riegue las plántulas para que el cepellón esté húmedo pero no mojado – así se desmorona menos durante el trasplante (Panteleev, 1986).
3. Selección y preparación del lugar
Requisitos del lugar
La berenjena es el cultivo más amante del calor entre las solanáceas (Rubatzky & Yamaguchi, 1997). Elija para ella:
- El lugar más cálido y soleado del huerto, protegido de vientos fríos. Ideal – una ladera sur.
- Suelo: franco arenoso o franco ligero, bien drenado, fértil, con pH 6,0–6,5 (Autko et al., 2012). Los suelos arcillosos pesados y ácidos no son adecuados.
- Predecesores: los mejores son leguminosas, cebolla, pepino, col. No se deben plantar berenjenas después de tomates, pimientos, patatas u otras solanáceas – aumenta el riesgo de enfermedades (especialmente phytophthora y fusarium) (Tarakanov & Mukhin, 2003).
- Fechas de trasplante: solo cuando haya pasado el peligro de heladas tardías y la temperatura media diaria del aire se haya establecido en 18–20 °C, y el suelo se haya calentado a 15–18 °C a 10–15 cm de profundidad (Kasynkina & Kudin, 2018).
Preparación de los bancales
1–2 semanas antes del trasplante, prepare el suelo:
1. Cave el terreno a 25–30 cm de profundidad.
2. Aplique fertilizantes por 1 m²:
- Humus o compost – 5–8 kg.
- Superfosfato – 30–40 g.
- Sal de potasio – 15–20 g.
- Nitrato de amonio – 15–20 g (se puede aplicar en parte, dejando algo para abonados) (Autko et al., 2012; Torikov & Sychev, 2018).
- Forme caballones de 15–20 cm de altura para mejor calentamiento y drenaje.
- Riegue los caballones con agua tibia un día antes de la plantación.
Si el suelo es ácido, 2–3 semanas antes de la plantación añada harina de dolomita o cal (200–300 g por 1 m²) para normalizar el pH (Tarakanov & Mukhin, 2003).
4. Técnica de trasplante
Fechas y tiempo
- Trasplante en día nublado o por la tarde, cuando el sol no es activo. Esto reduce el estrés y previene quemaduras.
- Si el día es soleado y caluroso, sombree las plántulas durante 3–5 días (por ejemplo, con tela no tejida, periódicos o pantallas).
Esquema de plantación
El esquema óptimo para berenjena (Autko et al., 2012; Panteleev, 1986):
- Entre hileras: 60–70 cm (para variedades bajas) o 70–90 cm (para altas).
- Entre plantas en la hilera: 30–40 cm (para medianas) o 40–50 cm (para vigorosas).
- Densidad: 2,5–4 plantas por 1 m² (según variedad y región). El exceso de densidad reduce el rendimiento y favorece enfermedades.
Técnica de plantación
1. Haga hoyos de 15–20 cm de profundidad según el esquema elegido.
2. Riegue cada hoyo con agua tibia (0,5–1 L por planta).
3. Extraiga con cuidado la planta de la maceta, procurando no romper el cepellón. Si las raíces han enredado el cepellón – la planta está lista. Si las raíces asoman por los agujeros de drenaje – es normal.
4. Coloque la planta en el hoyo. Entierre hasta las primeras hojas verdaderas (¡no más profundo!) – esto estimula la formación de raíces adicionales (Tarakanov & Mukhin, 2003). Para plántulas crecidas, entierre hasta 2–3 hojas verdaderas o plante "tumbada" en un surco en ángulo de 45°.
5. Cubra las raíces con tierra, compacte para evitar huecos.
6. Riegue de nuevo con agua tibia (0,3–0,5 L por planta) para mejorar el contacto raíz‑suelo.
Protección contra heladas tardías
Si se pronostica un enfriamiento (por debajo de +10 °C) o heladas tardías, inmediatamente después del trasplante instale cubiertas:
- Arcos y película o spunbond – el método más fiable.
- Botellas de plástico cortadas (sobre cada planta) – solución temporal.
- Cajas de cartón o periódicos – durante la noche.
Retire las cubiertas cuando haya pasado el peligro de heladas y la temperatura diurna sea establemente superior a 20 °C (Torikov & Sychev, 2018).
5. Cuidados después del trasplante
Riego
- La primera semana después del trasplante, riegue diariamente (o cada dos días) con agua tibia en la raíz, en pequeñas dosis (0,3–0,5 L por planta) para no erosionar las raíces.
- Después, según se seque la capa superficial (generalmente 1–2 veces por semana). En tiempo caluroso, aumente a 2–3 veces por semana.
Sombreado
Los primeros 3–5 días, proteja las plantas de la luz solar directa (especialmente al mediodía), sobre todo si hace calor después de la plantación. Use spunbond, periódicos, ramas o mallas de sombreo.
Escardado
Después de cada riego o lluvia, cuando la tierra se haya secado un poco, escarde con cuidado entre las hileras a 5–8 cm de profundidad, sin dañar las raíces. Esto mejora la aireación y elimina malas hierbas.
Primera fertilización
10–14 días después del trasplante, cuando las plantas hayan arraigado y empiecen a crecer, realice la primera fertilización:
- Nitrógeno (20 g de nitrato de amonio por 10 L de agua) – para el crecimiento activo de la masa vegetativa (Autko et al., 2012).
- O fertilizante complejo (15–20 g de nitroammofoska por 10 L de agua).
Consumo – 0,5–1 L por planta.
Consejo: si las plantas empiezan a crecer inmediatamente, la primera fertilización se puede hacer antes (a los 5–7 días). Si las plantas se detienen, espere hasta la recuperación total.
6. Posibles problemas después del trasplante
| Problema | Causa | Solución |
|---|---|---|
| Las hojas se marchitan durante el día | Quemadura solar, sistema radicular débil, falta de agua | Sombrear 3–5 días, regar, pulverizar con Epin‑Extra para aliviar el estrés |
| Hojas amarillentas | Exceso de agua o falta de nitrógeno | Reducir el riego o fertilizar con nitrógeno |
| Crecimiento lento | Clima frío, falta de luz, raíces débiles | Usar cubiertas para calor, fertilizar con fósforo y potasio |
| Falta de floración | Exceso de nitrógeno (engorde), falta de luz, hacinamiento | Reducir nitrógeno, asegurar buena luz, aclarar si está denso |
| Aparición de enfermedades | Sustrato infectado, exceso de agua, hacinamiento | Retirar hojas enfermas, tratar con fungicidas, mejorar ventilación, reducir riego |
7. Qué hacer con las plántulas si el tiempo no permite trasplantar en la fecha prevista
A veces el tiempo falla – las heladas se prolongan, lluvias o viento frío. ¿Qué hacer si las plántulas ya están listas pero no se pueden plantar?
1. Trasplante a macetas más grandes – si faltan más de 7–10 días para el trasplante.
2. Reduzca la temperatura y el riego – para ralentizar el crecimiento y "conservar" las plántulas en su estado actual.
3. Trate con reguladores de crecimiento (por ejemplo, Atleta) para detener el crecimiento en altura.
4. Lleve a un invernadero frío o balcón acristalado – para mantener un crecimiento mínimo.
Pero recuerde: las plántulas demasiado viejas (más de 80 días) no podrán desarrollar todo su potencial. Trate de no llegar a esa situación – calcule bien las fechas de siembra (capítulo 2).
11. Método de cultivo sin plántulas (breve reseña)
Cuándo tiene sentido sembrar berenjena directamente en el suelo
En los capítulos anteriores hemos analizado en detalle el método de plántulas, que sigue siendo el principal y más fiable para la mayoría de las regiones. Sin embargo, en ciertas condiciones se puede (e incluso se debe) sembrar directamente en el suelo, saltando la etapa de plántulas.
El método sin plántulas se utiliza en los siguientes casos (Kasynkina & Kudin, 2018; Tarakanov & Mukhin, 2003):
- En regiones con veranos muy cálidos y largos – zonas del sur (Mediterráneo, subtropical, sur de EE.UU., Asia Central, Transcaucasia), donde el período libre de heladas dura al menos 150–180 días y el suelo se calienta pronto y de manera estable.
- Para variedades de ciclo corto (tempranas – 80–100 días desde emergencia hasta fructificación). En regiones cálidas, logran madurar incluso con siembra tardía.
- En cultivo protegido (invernaderos, túneles), donde se puede crear un microclima estable para la germinación y el desarrollo.
- Para ahorrar esfuerzo y dinero – el método sin plántulas es más sencillo, requiere menos trabajo, elimina el trasplante y el estrés asociado (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
Pero hay que tener claro: el método sin plántulas no es adecuado para regiones con verano corto y clima fresco (centro de Rusia, Bielorrusia, norte de EE.UU., Canadá, Escandinavia). En esas condiciones, las plantas no tendrán tiempo de formar cosecha antes del frío. Por lo tanto, para la mayoría de los lectores, el método de plántulas sigue siendo prioritario.
Particularidades de la siembra directa en el suelo
Si decide probar el método sin plántulas, tenga en cuenta algunos puntos clave.
Elección de la variedad
Para la siembra directa, elija solo variedades tempranas y tolerantes al frío, con ciclo corto (80–100 días). Por ejemplo: "Almaz", "Galine", "Balagur", "Robin Hood", "Karlik", etc. (Kasynkina & Kudin, 2018). Las variedades tardías (140–160 días) no madurarán ni siquiera en el sur con este método.
Fechas de siembra
La siembra se realiza cuando el suelo se haya calentado a 18–20 °C a 10 cm de profundidad. En regiones del sur, esto suele ocurrir a finales de abril – principios de mayo; en zonas más septentrionales, a finales de mayo – principios de junio (Kasynkina & Kudin, 2018; Panteleev, 1986).
Importante: no se apresure. Si siembra demasiado pronto, las semillas pueden pudrirse en suelo frío y encharcado. Y si después de la emergencia llegan heladas (aunque sean ligeras, de -1 °C), las plantas morirán. La berenjena es el cultivo más sensible al frío entre las solanáceas (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
Preparación del suelo y siembra
1. Cave el terreno a 25–30 cm, elimine malas hierbas.
2. Aplique humus (5–8 kg/m²), superfosfato (30–40 g/m²) y sal de potasio (15–20 g/m²).
3. Forme caballones altos (15–20 cm) para mejor calentamiento y drenaje.
4. Riegue con agua tibia un día antes de la siembra.
Siembra:
- Esquema: igual que para plántulas – 60–70 cm entre hileras, 30–40 cm entre plantas.
- Profundidad: 1–2 cm (más superficial en suelos pesados, un poco más profunda en suelos ligeros) (Tarakanov & Mukhin, 2003).
- Dosis: 2–3 semillas por hoyo (por si falla la germinación), luego después de la emergencia dejar la planta más fuerte, y pellizcar las otras a ras de suelo (no arrancar para no dañar raíces).
Cubiertas para brotes tempranos
Para acelerar la germinación y proteger contra posibles fríos, se pueden usar cubiertas temporales (Autko et al., 2012):
- Película sobre arcos – crea efecto invernadero, acelera la emergencia 5–7 días.
- Botellas de plástico cortadas o tarros – cubren cada hoyo hasta la emergencia, protegiendo del frío y el viento.
- Spunbond – cubre todo el bancal, protege de heladas y crea un microclima favorable.
Retire las cubiertas cuando haya pasado el peligro de heladas y las plantas tengan 2–3 hojas verdaderas.
Cuidado de las plantas sembradas
El cuidado es similar al de las plántulas, pero con algunas particularidades:
1. Riego. Las primeras semanas, mientras el sistema radicular es débil, riegue regularmente (2–3 veces por semana) con agua tibia en la raíz, sin dejar que se seque. Después, según necesidad.
2. Escardado y deshierbe. Escarde regularmente entre hileras y elimine malas hierbas, especialmente cuando las plantas son pequeñas.
3. Fertilizaciones. Realice 2–3 fertilizaciones en la temporada: la primera – 2–3 semanas después de la emergencia (nitrógeno), la segunda – al inicio de la floración (fósforo‑potasio), la tercera – en fructificación (potasio‑fósforo) (Tarakanov & Mukhin, 2003).
4. Aporque. Un aporque ligero (5–7 cm) estimula la formación de raíces adicionales y mejora la estabilidad de las plantas.
Ventajas e inconvenientes del método sin plántulas
| Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|
| Ahorro de tiempo y dinero en plántulas | La cosecha madura 2–3 semanas más tarde que con plántulas |
| Plantas con sistema radicular pivotante más potente, toleran mejor la sequía (Rubatzky & Yamaguchi, 1997) | Mayor riesgo de muerte de las plántulas por heladas, enfermedades o plagas |
| Se elimina el estrés del trasplante, las plantas empiezan a crecer más rápido | Elección de variedades limitada – solo tempranas |
| Menos trabajo en la etapa inicial | No apto para regiones con verano corto |
| Se puede sembrar directamente en el lugar definitivo, sin trasplantes intermedios | Requiere preparación cuidadosa del suelo y protección de las plántulas |
Cuándo el método sin plántulas da buenos resultados
La experiencia muestra que el método sin plántulas se justifica en las siguientes situaciones (Kasynkina & Kudin, 2018; Panteleev, 1986):
- En regiones del sur con una estación cálida prolongada (por ejemplo, Krasnodar, Crimea, Astracán, Asia Central, Transcaucasia).
- En cultivo en invernaderos de plástico o túneles – donde se pueden crear condiciones óptimas para la germinación y el crecimiento temprano.
- Para pequeñas explotaciones y huertos familiares, donde no hay espacio para las plántulas.
- Para el cultivo experimental de nuevas variedades – se puede sembrar una pequeña parcela directamente para evaluar su potencial en su región.
Recomendaciones para diferentes zonas climáticas
- Regiones del sur (subtropicales, costeras): el método sin plántulas es perfectamente aceptable como principal. Siembre a finales de abril – principios de mayo, use variedades tempranas.
- Zona templada (centro, clima continental): el método sin plántulas – solo para las variedades más tempranas, con uso obligatorio de cubiertas y solo en los años más cálidos. Es más fiable usar plántulas.
- Regiones del norte, verano corto: el método sin plántulas es prácticamente inaplicable. Solo plántulas, y solo en invernaderos o bajo cubierta.
12. Errores típicos en el método de plántulas
El cultivo de plántulas de berenjena es un proceso secuencial que requiere atención a los detalles. Incluso los horticultores experimentados a veces cometen errores, y los principiantes difícilmente se libran de ellos. La buena noticia es que la mayoría de los fallos se pueden prever y prevenir, y algunos se pueden corregir en etapas tempranas.
En este capítulo, hemos recopilado los errores más comunes en el método de plántulas – desde la siembra hasta el trasplante al suelo. Cada error va acompañado de una breve explicación de por qué ocurre y cómo evitarlo.
1. Siembra demasiado temprana
Síntomas: las plántulas crecen en exceso antes del trasplante, empiezan a florecer en macetas, los tallos se estiran, las raíces enredan todo el cepellón, las plantas tardan en recuperarse después del trasplante, disminuye el rendimiento.
Causa: el afán de obtener una cosecha "muy temprana" lleva a sembrar en enero o principios de febrero. Sin embargo, en la mayoría de regiones el trasplante solo es posible a finales de mayo – junio, y las plantas no tienen dónde desarrollarse.
Solución: calcule estrictamente las fechas con la fórmula: fecha de trasplante – (60–75 días para plántulas + 5–7 días para emergencia). No siembre antes de mediados de marzo en la zona templada (Autko et al., 2012). Si las plántulas ya han crecido demasiado, plántelas "tumbadas" o entiérrelas hasta las primeras hojas verdaderas (Tarakanov & Mukhin, 2003).
2. Uso de recipientes inadecuados
Síntomas: las plantas languidecen, el crecimiento se ralentiza, las raíces se ven en la superficie o sobresalen por los agujeros de drenaje, a menudo sufren "mal del tallo".
Causa: recipientes demasiado pequeños, falta de drenaje, uso de pastillas de turba sin trasplante posterior, recipiente común sin recogida a tiempo.
Solución: para la berenjena se necesitan recipientes individuales con un volumen de al menos 0,3–0,5 L y agujeros de drenaje (Kasynkina & Kudin, 2018). Lo ideal son vasos de plástico de 0,5 L o macetas de turba de 8–10 cm de diámetro. Si usa una caja común, recoja lo antes posible (fase de cotiledones) y con mucho cuidado (Autko et al., 2012).
3. Sustrato de mala calidad o no preparado
Síntomas: crecimiento lento, amarillamiento de las hojas, pudrición de raíces, "mal del tallo", moho en la superficie, deficiencia de nutrientes.
Causa: uso de tierra de jardín sin desinfectar, suelo arcilloso pesado, pH incorrecto, falta de materia orgánica o nutrientes.
Solución: prepare el sustrato con antelación según la receta: tierra de jardín + humus/compost + perlita/arena (2:1:1). Desinfecte – vaporice, hornee o riegue con permanganato (Autko et al., 2012). Ajuste el pH a 6,0–6,5. No use estiércol fresco – quema las raíces. Antes de la siembra, el sustrato debe estar húmedo pero no mojado (Tarakanov & Mukhin, 2003).
4. Riego incorrecto (exceso y falta)
Síntomas de exceso: amarillamiento de hojas inferiores, pudrición del cuello de la raíz, "mal del tallo", moho en la superficie, acidificación del sustrato.
Síntomas de falta: hojas mustias, crecimiento lento, bordes amarillentos, el sustrato se seca y se separa de las paredes.
Solución: riegue con agua tibia (23–24 °C) solo después de que se seque la capa superficial. No permita estancamiento en el platillo – vacíelo a los 20–30 minutos. Los primeros días después de la recogida, reduzca el riego, luego vuelva al régimen normal (Autko et al., 2012). Use una regadera con pico fino, riegue en la raíz, no sobre las hojas.
5. Luz insuficiente o excesiva
Síntomas de falta de luz: estiramiento, hojas pálidas, entrenudos largos, plantas inclinadas hacia la ventana.
Síntomas de exceso (generalmente combinado con sobrecalentamiento): quemaduras en las hojas (manchas blancas o amarillas), bordes de las hojas enrollados.
Solución: proporcione 12–14 horas de luz diurna. Use iluminación suplementaria con lámparas fitosanitarias en febrero‑marzo, cuando la luz natural es escasa. Distancia de lámparas a plantas – 15–25 cm. Los primeros días después de la emergencia, puede dar iluminación continua durante 3–5 días (Autko et al., 2012). En días muy soleados, sombree (Torikov & Sychev, 2018).
6. Régimen de temperatura incorrecto
Síntomas: estiramiento con altas temperaturas y falta de luz, parada del crecimiento por debajo de 15 °C, coloración púrpura de hojas y tallos con suelo frío (deficiencia de fósforo), caída de botones.
Solución: mantenga un régimen diferenciado: tras emergencia 18–20 °C de día, 16–18 °C de noche; luego 21–23 °C de día, 17–18 °C de noche (Autko et al., 2012). No permita que baje de 15 °C. Evite corrientes de aire. Use agua tibia para no enfriar las raíces. Si el sustrato está frío, eleve los recipientes sobre soportes o use calefacción (Tarakanov & Mukhin, 2003).
7. Ignorar las fertilizaciones
Síntomas: crecimiento lento, color pálido, hojas pequeñas, signos de deficiencia (ver capítulo 7).
Solución: recuerde que incluso un sustrato nutritivo se agota a las 3–4 semanas. Realice 3 fertilizaciones radiculares con intervalos de 10–14 días, alternando con foliares de microelementos (Autko et al., 2012). No supere la concentración – 0,5–1% (5–10 g por 1 L de agua). Siempre riegue antes de fertilizar (Torikov & Sychev, 2018). Ante signos de deficiencia, use fertilización foliar con el elemento correspondiente para un efecto rápido.
8. Recogida tardía o descuidada
Síntomas: retraso prolongado del crecimiento después de la recogida (más de 2 semanas), amarillamiento de las hojas inferiores, algunas plantas mueren.
Causa: recogida demasiado tarde (fase de 3–4 hojas verdaderas), manejo brusco de las raíces, daño al tallo, enterramiento demasiado alto o profundo, sustrato seco al trasplantar.
Solución: recoja lo antes posible – en fase de cotiledones o primera hoja verdadera (Autko et al., 2012). Trabaje con mucho cuidado, no toque el tallo, sujete por los cotiledones. Entierre hasta los cotiledones. Riegue con agua tibia y sombree 2–3 días. Es mejor evitar la recogida sembrando directamente en recipientes individuales (Torikov & Sychev, 2018).
9. No endurecer o endurecer bruscamente
Síntomas: quemaduras en las hojas después del trasplante, marchitez, daños por heladas tempranas, muerte de plantas.
Solución: comience el endurecimiento 10–14 días antes del trasplante (Autko et al., 2012). Aumente gradualmente el tiempo al aire libre – de 1–2 horas el primer día hasta todo el día 3–4 días antes de la plantación. No exponga las plantas al sol intenso de repente – sombree los primeros 2–3 días. No endurezca a temperaturas inferiores a +10 °C ni con viento fuerte (Torikov & Sychev, 2018).
10. Ignorar la rotación de cultivos y plantar en terreno infectado
Síntomas: las plantas son masivamente afectadas por phytophthora, fusarium, mancha bacteriana, se marchitan y mueren.
Causa: plantar en un terreno donde hayan crecido tomates, patatas, pimientos u otras solanáceas en años anteriores (Tarakanov & Mukhin, 2003).
Solución: respete la rotación – vuelva a plantar berenjenas en el mismo lugar no antes de 3–4 años. Los mejores predecesores son legumbres, cebolla, col, pepino (Kasynkina & Kudin, 2018). Si el terreno está infectado, aplique fungicidas o biopreparados al plantar y durante la temporada.
11. Trasplante temprano en suelo frío
Síntomas: parada del crecimiento, amarillamiento de hojas, falta de floración, pudriciones radiculares.
Causa: trasplante a una temperatura del suelo inferior a 15–16 °C. La berenjena es el cultivo más amante del calor entre las solanáceas (Rubatzky & Yamaguchi, 1997).
Solución: trasplante solo cuando el suelo se haya calentado a 18–20 °C a 10 cm de profundidad y la temperatura media diaria del aire sea al menos 18 °C. No se apresure – es mejor esperar una semana que perder la cosecha. Use cubiertas (spunbond, película) para calor adicional (Autko et al., 2012).
12. Plantación demasiado profunda o demasiado superficial
Síntomas: si es demasiado profunda – pudrición del cuello de la raíz, retraso del crecimiento, muerte. Si es demasiado superficial – plantas inestables, raíces se secan.
Solución: entierre hasta los cotiledones (o hasta 1–2 hojas verdaderas en plántulas crecidas), no más profundo (Tarakanov & Mukhin, 2003). El cuello de la raíz debe quedar a nivel del suelo o ligeramente enterrado. Los cotiledones no deben tocar el suelo para evitar pudrición.
13. Cuidado inadecuado después del trasplante
Síntomas: marchitez, quemaduras en las hojas, crecimiento lento, falta de floración, enfermedades.
Solución: la primera semana después del trasplante, riegue con agua tibia, sombree del sol, proteja del viento frío. No aplique fertilizantes inmediatamente – deje que las plantas arraiguen. La primera fertilización se realiza 10–14 días después del trasplante (Autko et al., 2012).
Referencias
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- Rubatzky, V.E., Yamaguchi, M. (1997). ‘Tomatoes, Peppers, Eggplants, and Other Solanaceous Vegetables’, in World Vegetables. Boston, MA: Springer US, 532-576.
- Аутко, А.А. (2012). ‘Паслёновые культуры [Nightshade crops]’, in Современные технологии в овощеводстве [Modern technologies in vegetable growing]. Минск, Белоруссия: Беларус. навука, pp. 292-318.
- Касынкина, О.М. (2018). Овощеводство (Сорта, технологические приёмы возделывания) [Vegetable growing (varieties, cultivation techniques)]. Пенза, Россия: РИО ПГАУ.
- Котов, В.П., Адрицкая, Н.А. (2016). ‘Технологии возделывания овощных культур в защищенном грунте [Technologies for growing vegetable crops in protected ground]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 429-477.
- Пантиелев, Я.Х. (1986). ‘Особенности агротехники овощных культур [Features of agricultural technology of vegetable crops]’, in Сезонные работы в овощеводстве [Seasonal work in vegetable growing]. Москва: Агропромиздат, 159-232.
- Тараканов, Г.И., Мухин, В.Д., Шуин, К.А., Борисов, Н.В., Климов, В.В., Никифоров, М.А., Скачко, В.А., Тараканов, И.Г., Холодецкий, М.С. (2003). ‘Производство овощей в открытом грунте [Open-field vegetable production]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Москва: КолосС, pp. 286-448.
- Ториков, В.Е., Сычев, С.М. (2018). ‘Овощные культуры защищённого грунта [Protected-ground vegetable crops]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 11-20.

