Trastornos fisiológicos

Actualizado: 28 Junio 2026 Русский English

1. ¿Qué son los trastornos fisiológicos? Y cómo distinguirlos de las enfermedades

Al cultivar zanahoria, seguramente te has encontrado con situaciones en las que plantas aparentemente sanas producen raíces con defectos extraños: raíces bifurcadas «cornudas», grietas, amargor desagradable o huecos en el interior. Al mismo tiempo, el follaje se ve normal y no hay signos visibles de enfermedades. Este es un ejemplo clásico de trastorno fisiológico: problemas causados no por plagas o patógenos, sino por condiciones de cultivo desfavorables (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

¿Qué son los trastornos fisiológicos?

Los trastornos fisiológicos son la respuesta de la planta a factores de estrés abióticos (no vivos): riego inadecuado, fluctuaciones de temperatura, deficiencia o exceso de nutrientes, compactación del suelo, daño a las raíces y otras condiciones que alteran el crecimiento y desarrollo normales (Wien, 1997). No son enfermedades contagiosas: no se transmiten de planta a planta y no requieren tratamiento con fungicidas o insecticidas.

¿Cómo distinguirlos de las enfermedades?

Esta es una pregunta clave para cualquier horticultor, porque el enfoque de tratamiento es fundamentalmente diferente. Estas son las principales características diferenciales (Villeneuve & Geoffriau, 2021):

Para los trastornos fisiológicos:

  • Ausencia de patógeno. No se ve moho, olor a pudrición, mucílago bacteriano o rastros de actividad de insectos.
  • Aparición con patrón. El problema a menudo no aparece al azar, sino en áreas específicas del campo: en elevaciones (donde el suelo se seca más rápido), en depresiones (donde se estanca el agua), en zonas compactadas por rodadas o junto a caminos (Wien, 1997).
  • Relación con las condiciones. El trastorno surge en respuesta a eventos concretos: después de un riego abundante tras una sequía, después de aplicar grandes cantidades de nitrógeno, o tras un enfriamiento brusco.
  • Carácter masivo pero no contagioso. El problema puede afectar a muchas plantas en el campo, pero las plantas vecinas sanas no se infectan.

Para las enfermedades (infecciosas):

  • Presencia de patógeno. Se pueden ver esporas de hongos, micelio, exudados bacterianos o signos de actividad (daños por insectos).
  • Propagación focal. La enfermedad suele comenzar en unas pocas plantas y extenderse gradualmente a las vecinas.
  • Síntomas específicos. Por ejemplo, marchitez de hojas individuales en Fusarium, manchas características en Alternaria, agallas en raíces por nematodos.
Importante. Algunas enfermedades infecciosas en etapas tempranas pueden imitar trastornos fisiológicos. Por ejemplo, la infección de la raíz por Pythium puede causar bifurcación (como en el estrés por compactación), y Fusarium a veces provoca huecos que recuerdan a la deficiencia de boro (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Por eso, al aparecer un problema, es esencial examinar no solo la raíz sino toda la planta, evaluar el patrón de propagación y recordar qué condiciones climáticas y prácticas agronómicas precedieron a los defectos.

¿Por qué es importante saber esto?

Comprender la naturaleza de los trastornos fisiológicos permite al horticultor:

1. No gastar dinero ni tiempo en tratamientos químicos inútiles.

2. Ajustar las prácticas de cultivo (riego, fertilización, labranza) para prevenir el problema en la próxima temporada.

3. Evaluar riesgos al planificar siembras y seleccionar variedades, ya que diferentes variedades de zanahoria tienen diferente tolerancia al estrés (Villeneuve & Geoffriau, 2021; Simon et al., 2008).

En los siguientes capítulos analizaremos en detalle los trastornos fisiológicos más frecuentes de la zanahoria: bifurcación de raíces, agrietamiento, «vellosidad», enverdecimiento, amargor, huecos y lignificación. Para cada uno, conocerás las causas y, lo más importante, formas prácticas de prevenirlos y solucionarlos.

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2. Bifurcación de raíces (también llamada «cornudez» o «barbudez»)

Raíces bifurcadas, retorcidas, «cornudas» son una de las quejas más comunes de los horticultores. En lugar de zanahorias rectas y lisas, crecen deformes con varias «colas» o con una punta corta, engrosada y roma (este fenómeno se denomina stubbing o «acorchamiento»). Estas raíces pierden valor comercial, son difíciles de pelar y el rendimiento disminuye. En este capítulo veremos por qué ocurre y cómo cultivar zanahorias rectas.

¿Por qué se bifurca la raíz?

La zanahoria forma una raíz recta y lisa solo bajo una condición: la raíz principal (la radícula embrionaria) debe crecer hacia abajo sin obstáculos. En cuanto la punta de esta raíz se daña o muere, la planta pierde el dominio apical y entran en acción las raíces laterales – comienzan a engrosarse y se convierten en «cuernos» (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Si el punto de crecimiento de la raíz muere en una etapa muy temprana (cuando la raíz mide solo unos centímetros), la raíz principal deja de alargarse – se obtiene una raíz corta y roma (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

¿Qué mata o daña la punta de la raíz? Hay varias causas, y a menudo actúan en conjunto.

1. Estiércol fresco y materia orgánica sin compostar

El estiércol fresco, el compost inmaduro o grandes cantidades de residuos vegetales sin descomponer en el suelo son una de las principales causas de bifurcación. Durante la descomposición, los microorganismos se activan, incluyendo hongos patógenos como Pythium y Rhizoctonia, que atacan las puntas de las raíces jóvenes (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Además, la materia orgánica fresca crea zonas «ácidas» y libera sustancias tóxicas para la delicada punta de la raíz. El daño ocurre en las primeras 2–3 semanas después de la emergencia, cuando la raíz es más vulnerable.

Consejo práctico: aplicar solo estiércol bien descompuesto (con al menos 6–12 meses de maduración) y compost, e incorporar los abonos verdes con 3–4 semanas de antelación a la siembra para que tengan tiempo de descomponerse.

2. Suelo compacto, grueso o pedregoso

Cualquier obstáculo mecánico – una piedra, una capa compactada, una costra después del riego – hace que la punta de la raíz se doble o se divida (Villeneuve & Geoffriau, 2021). En suelos arcillosos pesados, la raíz no puede penetrar profundamente y comienza a ramificarse lateralmente. La compactación del suelo por el tránsito sobre los bancales o el uso de maquinaria pesada también provoca bifurcación (Swiader & Ware, 1992).

Consejo práctico: cultivar zanahorias en suelos sueltos y profundamente labrados (a la profundidad de una pala). En suelos arcillosos, añadir arena, turba o compost para mejorar la estructura. Antes de sembrar, retirar piedras y terrones. Hacer bancales elevados – se calientan y secan más rápido, y la raíz tiene más profundidad para crecer.

3. Exceso de humedad y mal drenaje

El agua estancada en el suelo provoca deficiencia de oxígeno (anoxia) – las raíces se asfixian, la punta muere y comienza la bifurcación (Villeneuve & Geoffriau, 2021). El encharcamiento es especialmente peligroso cuando se combina con calor, ya que Pythium y otros patógenos del suelo se desarrollan activamente.

Consejo práctico: no plantar zanahorias en zonas bajas ni en terrenos con nivel freático alto. Proveer drenaje, hacer bancales elevados (15–20 cm) y evitar el riego excesivo, especialmente durante la germinación y las dos primeras semanas después de la emergencia.

4. Frío y heladas

Si las plántulas de zanahoria se ven sometidas a un enfriamiento prolongado (temperaturas por debajo de +5…+8 °C), el crecimiento de la raíz se ralentiza y la sensible punta puede morir (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Esto ocurre a menudo con siembras primaverales demasiado tempranas o durante lluvias frías prolongadas.

Consejo práctico: no apresurar la siembra – esperar a que el suelo se caliente al menos a +8…+10 °C. Si hay riesgo de heladas, usar manta térmica (spunbond) para proteger las plántulas.

5. Plagas y enfermedades

El daño a la punta de la raíz puede ser causado por:

  • Nematodos (especialmente nematodos agalladores) – penetran en la raíz y alteran su crecimiento (Villeneuve & Geoffriau, 2021; Kemble, 2022).
  • Gusanos de alambre y larvas de escarabajos – se comen las raíces tiernas.
  • Hongos Pythium – causan muerte de tejidos de la raíz, especialmente con exceso de humedad. Sus esporas están siempre presentes en el suelo y se activan en presencia de exudados radiculares (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: cumplir con la rotación de cultivos (no volver a plantar zanahoria en el mismo lugar antes de 3–4 años) para reducir las poblaciones de patógenos. Tratar las semillas con fungicidas antes de la siembra (o usar semillas peletizadas). Si hay alto riesgo de nematodos, sembrar abonos verdes biofumigantes (mostaza, rábano oleífero) y realizar una labor profunda de otoño.

Cómo prevenir la bifurcación: lista de verificación rápida

1. Preparación del suelo:

  • Labor profunda (25–30 cm) con eliminación de piedras y restos de raíces.
  • Aplicación de estiércol bien descompuesto o compost (al menos 1–2 cubos por 1 m²) 2–3 meses antes de la siembra.
  • En suelos pesados, agregar arena (hasta 10 L/m²) y turba para dar esponjosidad.

2. Fechas de siembra:

  • Sembrar cuando el suelo se haya calentado a +8…+10 °C, en clima cálido y seco.
  • Si llegan lluvias prolongadas o frío, cubrir el bancal con manta térmica.

3. Riego:

  • Regar moderadamente, sin encharcar.
  • En clima caluroso, es mejor regar con frecuencia pero en pequeñas cantidades, para que el suelo no se seque ni se agriete (más sobre agrietamiento en el próximo capítulo).

4. Salud del suelo:

  • Rotación de cultivos (zanahoria después de patata, tomate, cebolla, cereales).
  • Usar abonos verdes – mejoran la estructura y suprimen patógenos.
  • Si hay problemas graves con Pythium o nematodos, aplicar biopreparados a base de Trichoderma o Metarhizium, o consultar a especialistas para recomendaciones sobre fumigantes del suelo (en grandes superficies).

5. Cuidado de las plántulas:

  • Evitar compactar el suelo durante el escarde y el aclareo – hacerlo en tiempo húmedo y con cuidado.
  • Acolchar entre hileras con paja o compost para mantener la esponjosidad y la humedad.

Si el problema ya ha aparecido

Si observas que algunas raíces están bifurcadas, no te apresures a desechar todo el bancal. Las raíces bifurcadas, aunque menos atractivas, son perfectamente comestibles, especialmente para procesamiento (jugos, sopas, conservas). Lo principal es corregir los errores agronómicos que llevaron al problema en la próxima temporada. Analiza cuidadosamente cuál de los factores mencionados pudo haber actuado en tus condiciones y ajusta la preparación del bancal, las fechas o el régimen de riego.

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3. Agrietamiento de la zanahoria

El agrietamiento (o rajado) de las raíces es uno de los problemas más frustrantes para el horticultor. Cultivaste zanahorias hermosas y rectas, pero antes de la cosecha o durante el lavado aparecen grietas longitudinales o transversales. A veces las grietas aparecen en el campo, otras durante la cosecha y el transporte. Por lo general, no están relacionadas con enfermedades, sino que son consecuencia de cuidados inadecuados y anomalías climáticas. Veamos las causas y las medidas preventivas.

¿Por qué se agrieta la zanahoria?

La causa principal son cambios bruscos en las condiciones de cultivo, especialmente en el régimen hídrico. Los tejidos internos de la raíz (parénquima del floema) son bastante elásticos, pero la capa externa – la peridermis (capa de corcho) – es mucho menos flexible (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Cuando la raíz crece rápidamente, la capa externa no alcanza a estirarse y se rompe. Una vez que aparece una grieta, se propaga fácilmente a los tejidos internos más blandos (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

1. Riego desigual – el enemigo principal

El escenario más común: una larga sequía seguida de una lluvia intensa o un riego abundante. Durante el período seco, el crecimiento de la raíz se ralentiza y los tejidos se vuelven densos. Cuando la humedad llega de repente y en gran cantidad, las células comienzan a dividirse y expandirse rápidamente, pero la peridermis no puede seguir el ritmo – y aparecen grietas (Villeneuve & Geoffriau, 2021; Swiader & Ware, 1992). Las fluctuaciones de humedad son especialmente peligrosas en suelos arenosos y franco‑arenosos ligeros, que se secan rápidamente y retienen mal el agua (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: mantener el suelo uniformemente húmedo – regar regularmente pero con moderación, sin dejar largos intervalos entre riegos. En tiempo caluroso, es mejor regar más a menudo (cada 2–3 días) con pequeñas dosis que una vez a la semana abundantemente. Usar acolchado (paja, hierba, compost) – retiene la humedad y suaviza las fluctuaciones.

2. Exceso de nitrógeno

La fertilización nitrogenada excesiva, especialmente en formas fácilmente asimilables, estimula un crecimiento muy rápido del follaje y de la raíz. La peridermis queda demasiado estirada y se rompe con facilidad (Villeneuve & Geoffriau, 2021). La combinación de altas dosis de nitrógeno con riego desigual es casi una garantía de agrietamiento.

Consejo práctico: no sobrealimentar la zanahoria con nitrógeno. Las dosis dependen del suelo, pero en promedio son suficientes 50–70 g/m² de nitrato amónico (o equivalente) por temporada, fraccionados en 2–3 aplicaciones. El exceso de nitrógeno se detecta fácilmente por un follaje demasiado oscuro y de crecimiento exuberante.

3. Características varietales

Las distintas variedades de zanahoria tienen diferente propensión al agrietamiento. Las variedades con piel muy fina y delicada (por ejemplo, algunas del tipo Nantes) son más propensas a las grietas que las que tienen una peridermis más gruesa y densa (por ejemplo, los tipos Chantenay o Imperator) (Villeneuve & Geoffriau, 2021; Simon et al., 2008). Esto se relaciona tanto con el grosor de la peridermis como con la distribución de los tejidos en el interior de la raíz.

Consejo práctico: si vives en una región con clima inestable (sequías frecuentes seguidas de lluvias torrenciales), elige variedades resistentes al agrietamiento. Presta atención a las descripciones de las variedades – muchos obtentores indican esta característica. Prueba a cultivar 2–3 variedades de diferentes tipos y selecciona la que mejor se comporte en tus condiciones.

4. Temperatura de la raíz y densidad de siembra

La alta temperatura del suelo estimula un crecimiento rápido de la raíz, lo que también puede provocar agrietamiento (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Además, cuando la siembra es muy densa, las raíces compiten y algunas crecen de manera irregular con engrosamientos, donde la peridermis está especialmente tensa y se agrieta con más frecuencia (Hartz et al., 2005; Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: evitar siembras densas – mantener la distancia recomendada (generalmente 3–5 cm entre plantas en la hilera). El acolchado con paja o heno ayuda a enfriar el suelo en épocas calurosas.

Grietas durante la cosecha y el manejo

Es importante distinguir las grietas que aparecen en el campo de las causadas por impactos mecánicos (golpes, caídas, compresión durante el lavado y envasado) (Villeneuve & Geoffriau, 2021). En el campo, las grietas suelen ser longitudinales, mientras que los impactos producen roturas transversales o fracturas. Sin embargo, ambas hacen que la raíz no sea apta para el almacenamiento, ya que los patógenos entran a través de las grietas.

Consejo práctico: cosechar con cuidado, especialmente después de lluvias, cuando las raíces son más frágiles. No tirar las zanahorias, sino colocarlas suavemente en los recipientes. Si se lavan antes de almacenar, hacerlo rápidamente y con cuidado, sin fuerte presión de agua.

Un caso especial: mancha acuosa (water spot)

Otro trastorno relacionado con el exceso de humedad es la «mancha acuosa» – reblandecimiento y descomposición celular que produce grietas longitudinales con bordes irregulares. Estas grietas son colonizadas rápidamente por patógenos secundarios y provocan pudrición. La causa es la falta temporal de oxígeno (anoxia) por estancamiento de agua tras riegos excesivos o lluvias intensas (Villeneuve & Geoffriau, 2021). La zanahoria es especialmente sensible a esto al final del ciclo vegetativo, antes de la cosecha.

Consejo práctico: 2–3 semanas antes de la cosecha prevista, reducir el riego al mínimo; si hay lluvias intensas, proteger los bancales con manta térmica o plástico (sobre arcos bajos) si es posible. Asegurar un buen drenaje en los bancales.

Cómo prevenir el agrietamiento: resumen

1. Riego estable. Regar regularmente, evitando largos períodos secos. En calor, regar más a menudo pero en pequeñas dosis. Usar acolchado.

2. Nitrógeno moderado. No sobrealimentar. Aplicar el nitrógeno fraccionado en la primera mitad del ciclo.

3. Elección de variedad adecuada. Optar por variedades resistentes al agrietamiento, especialmente en regiones con clima inestable.

4. Densidad correcta. Evitar siembras densas; aclarar a tiempo (si no es un tipo de auto‑aclareo).

5. Enfriar el suelo. Usar acolchado para reducir la temperatura del suelo en períodos calurosos.

6. Cosecha cuidadosa. Proteger las raíces de daños mecánicos.

¿Qué hacer si ya han aparecido grietas?

Si observas grietas en las zanahorias en crecimiento, es una señal para revisar el régimen de riego. Intenta suavizar inmediatamente las fluctuaciones de humedad. Las raíces dañadas deben usarse primero – no son aptas para almacenamiento prolongado. Se pueden procesar (jugo, congelación, conservas) o consumir frescas en ensaladas. El resto de las raíces, si los daños son leves, pueden conservarse poco tiempo – revisarlas periódicamente durante el almacenamiento y retirar las que se pudran.

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4. Vellosidad de las raíces

Excavas las zanahorias y aparecen cubiertas por una densa red de finas raicillas blancas – como si estuvieran «vellosas». Esto no solo estropea el aspecto, sino que también hace que la raíz esté más seca y áspera, y acorta su vida útil. En el lenguaje popular, este fenómeno se llama «vellosidad» o «barbudez» (aunque no debe confundirse con la bifurcación – aquí se trata de muchas raicillas laterales finas en la superficie).

¿Qué es la «vellosidad» y por qué ocurre?

Normalmente, la mayor parte de las finas raicillas absorbentes de la zanahoria mueren a medida que la raíz principal se engrosa – solo quedan en la parte inferior de la raíz o desaparecen por completo en raíces maduras (Swiader & Ware, 1992). Sin embargo, bajo ciertas condiciones, la planta comienza a desarrollar activamente nuevas raicillas laterales por toda la superficie de la raíz. Es una respuesta defensiva al estrés: la raíz «intenta» aumentar su superficie de absorción de agua y nutrientes cuando algo impide su funcionamiento normal.

Hay tres causas principales (y a menudo actúan juntas):

1. Exceso de nitrógeno y desequilibrio nutricional

El exceso de nitrógeno, especialmente combinado con deficiencia de potasio o fósforo, estimula un crecimiento exuberante del follaje y, al mismo tiempo, promueve la formación de raíces laterales excesivas (Villeneuve & Geoffriau, 2021). El nitrógeno vuelve los tejidos más «flojos», y la raíz produce más fácilmente ramificaciones laterales.

Consejo práctico: aplicar nitrógeno con moderación y siempre en combinación con fósforo y potasio (por ejemplo, en otoño bajo la labor – superfosfato y potasio; en primavera y verano – fertilizantes complejos equilibrados con predominio de potasio y fósforo en la segunda mitad del ciclo). Evitar las aplicaciones de nitrógeno puro (urea, nitrato amónico) durante el crecimiento activo de la raíz – mejor usar fórmulas con NPK aproximadamente 10‑20‑20.

2. Exceso de humedad y mala aireación del suelo

El encharcamiento, especialmente en suelos densos y encostrados, provoca falta de oxígeno en las raíces. En estas condiciones, la mayor parte de las raicillas absorbentes que deberían haber muerto siguen creciendo activamente; además, se despiertan yemas «durmientes» en la superficie de la raíz – aparecen muchas raicillas finas nuevas (Villeneuve & Geoffriau, 2021). El exceso de humedad también favorece el desarrollo de hongos del suelo Pythium, que dañan los tejidos superficiales, y en respuesta la planta produce nuevas raicillas.

Consejo práctico: asegurar un buen drenaje; no plantar zanahorias en zonas bajas; formar bancales elevados. Regar con moderación, sin encharcar. Después de lluvias, escardar ligeramente entre hileras (con cuidado para no dañar las raíces).

3. Daño mecánico a la raíz y estrés

Cualquier daño en la superficie de la raíz (por ejemplo, durante el escarde, el aclareo, la labranza, o por plagas del suelo) estimula la cicatrización y la formación de nuevas raicillas (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Además, cambios bruscos de temperatura o humedad también pueden estresar la planta y provocar la aparición de «vellos» – como un intento de restaurar rápidamente el sistema radicular.

Consejo práctico: realizar todas las labores en el bancal con cuidado. Al aclarar, no arrancar las plantas sobrantes, sino cortarlas con tijeras a nivel del suelo – así se evita dañar las raíces de las plantas vecinas. Cultivar solo superficialmente, sin acercarse demasiado a las raíces. Usar acolchado – reduce la necesidad de escardas frecuentes y protege las raíces del sobrecalentamiento y la desecación.

Factor adicional: características varietales

Algunas variedades de zanahoria son más propensas a formar raíces laterales, especialmente las variedades antiguas con piel áspera y porosa (por ejemplo, algunas del tipo Nantes cuando crecen demasiado). Los híbridos modernos suelen tener una superficie más lisa y «vellosean» menos en condiciones óptimas (Simon et al., 2008).

Consejo práctico: si la vellosidad aparece con regularidad, prueba a cambiar a un híbrido más moderno con piel lisa y buena tolerancia al estrés.

Cómo distinguir la vellosidad de las raíces normales?

Normalmente, las zanahorias jóvenes (hasta mediados del ciclo) pueden tener finas raicillas a lo largo de toda su longitud – es normal. Sin embargo, en el momento de la cosecha, estas solo deberían quedar en la parte más baja de la raíz (la punta), mientras que la superficie principal debe ser lisa. Si las raicillas cubren densamente toda la raíz y son de color blanco o ligeramente amarillento – es un trastorno.

¿Qué hacer si la vellosidad ya ha aparecido?

Si observas que las raíces comienzan a cubrirse de vellos, intenta ajustar las prácticas:

  • Reducir el riego – dejar que el suelo se seque a una profundidad de 5–7 cm entre riegos para estimular la muerte de las raicillas laterales sobrantes.
  • Aplicar potasio y fósforo (por ejemplo, infusión de ceniza de madera – un vaso por cubo de agua, o monofosfato de potasio según instrucciones) – esto fortalece los tejidos y reduce la formación de nuevas raíces.
  • Escardar ligeramente entre hileras – mejora la aireación de la zona radicular.

Si la vellosidad es intensa, esas raíces no se conservan bien – pierden humedad y se marchitan rápidamente. Consumirlas lo antes posible o procesarlas (jugos, congelación, zanahoria rallada). En la próxima temporada, revisa el plan de fertilización y el régimen de riego, y prueba una variedad más resistente.

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5. Enverdecimiento de la corona

Desentierras las zanahorias y la parte superior que sobresale del suelo está verde o incluso bronce oscura. A veces el color verde penetra en el interior de la raíz, haciéndola amarga. Este fenómeno se llama enverdecimiento de los hombros. No hace que la raíz sea venenosa, pero estropea su sabor y aspecto comercial, y no es apta para almacenamiento – las zonas verdes se marchitan y pudren más rápido.

¿Por qué se pone verde la corona?

La zanahoria acumula el pigmento verde – clorofila – cuando la luz solar incide sobre los tejidos de la raíz. Normalmente, la raíz está completamente bajo tierra y protegida de la luz. Pero si la parte superior de la raíz (los hombros) queda expuesta por encima de la superficie, comienza a fotosintetizar como las hojas y adquiere un tono verde característico (Villeneuve & Geoffriau, 2021). A veces el enverdecimiento no es externo sino interno – como una franja verde en el centro de la raíz o cerca del cambium. Esto ocurre cuando el viento o la lluvia dejan la raíz al descubierto y luego vuelve a cubrirse – las zonas verdes quedan en el interior (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Causa principal: los hombros sobresalen del suelo

Esto ocurre por varias razones:

  • Aporcado insuficiente. Durante el ciclo vegetativo, la parte superior de la raíz puede salir del suelo debido al crecimiento natural y al riego que lava la tierra.
  • Siembra demasiado superficial. Si las semillas se siembran a menos de 1 cm de profundidad, la raíz se forma cerca de la superficie y se expone fácilmente.
  • Erosión del suelo. El riego o las lluvias lavan la capa superior, dejando al descubierto los hombros.
  • Suelo compacto o pedregoso. La raíz no puede profundizar y sale hacia afuera (Swiader & Ware, 1992).

¿Por qué es perjudicial el enverdecimiento?

Además de su aspecto desagradable, los tejidos verdes contienen solanina (como las patatas verdes). En la zanahoria, su concentración suele ser baja, pero le da un sabor amargo. No se recomienda consumir estas raíces en grandes cantidades, aunque si se elimina la capa verde (de 2–3 mm de espesor), el resto es perfectamente comestible (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Sin embargo, durante el almacenamiento, las zonas verdes son las primeras en pudrirse, por lo que es mejor procesarlas o desecharlas.

Cómo prevenir el enverdecimiento?

La prevención es sencilla – mantener la raíz siempre cubierta por una capa de suelo.

1. Profundidad de siembra correcta

Sembrar las semillas a 1–1,5 cm de profundidad en suelos ligeros y a 0,5–1 cm en suelos pesados. Una siembra demasiado superficial es casi una garantía de enverdecimiento. Si se usan semillas peletizadas, tener en cuenta que el recubrimiento aumenta el tamaño – ajustar la profundidad.

2. Aporcado

Cuando la raíz comienza a engrosarse (aproximadamente 1,5–2 meses después de la emergencia, cuando el follaje alcanza 15–20 cm), realizar un aporcado ligero – echar tierra alrededor de la base del follaje de modo que los hombros queden cubiertos 1–2 cm. Hacerlo con cuidado para no dañar las raíces ni cubrir el punto de crecimiento (roseta de hojas). Bastan uno o dos aporcados por temporada.

3. Acolchado

Si no se quiere aporcar, cubrir el bancal con una capa de hierba cortada, paja o compost de 3–5 cm de espesor. El acolchado protege contra la erosión, retiene la humedad y evita que las raíces queden al descubierto. Sin embargo, asegurarse de que el acolchado no cubra la roseta de hojas – podría provocar pudrición.

4. Labranza profunda

En suelos pesados, realizar una labor profunda (a la pala) antes de la siembra y, si es necesario, añadir arena y turba para mejorar la esponjosidad. Esto permite que la raíz crezca hacia abajo, no hacia los lados.

5. Riego sin erosión

Regar suavemente (preferiblemente con aspersión de gota fina o riego por goteo) para que no se formen surcos y las raíces queden expuestas. Después de una lluvia fuerte, revisar el bancal y, si es necesario, echar tierra alrededor de los hombros.

¿Qué hacer con las zanahorias enverdecidas?

  • Cortar la parte verde. Raspar con un cuchillo o pelador una capa de 2–3 mm – debajo suele haber tejido anaranjado normal.
  • Comprobar el amargor. Si el verde ha penetrado profundamente, la raíz puede ser amarga – probarla.
  • Usar primero. Las zanahorias enverdecidas no se conservan – procesarlas (sopa, jugo, congelación) o consumirlas frescas en pocos días.
  • No guardar para semilla. Si es una planta madre, el enverdecimiento no afecta a la calidad de la semilla, pero es mejor almacenar esas raíces por separado.

¿Cuándo el enverdecimiento no es un problema?

Si el verde aparece solo en la punta (1–2 mm) y no ha penetrado profundamente, es aceptable para consumo propio, pero no para venta o almacenamiento prolongado. También hay que recordar que en algunas variedades el color de los hombros puede ser amarillo pálido o blanquecino, lo cual es normal y no está relacionado con el enverdecimiento.

Resumen: el enverdecimiento se evita fácilmente con un aporcado oportuno, una profundidad de siembra adecuada y el uso de acolchado. Es uno de los trastornos más sencillos de prevenir – basta con dedicarle 5–10 minutos a mediados de la temporada.

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6. Amargor y lignificación

Cultivas zanahorias grandes y hermosas, pero al probarlas resultan amargas, duras como la madera y nada dulces. O, por el contrario, las zanahorias estaban bien en la cosecha, pero después de unas semanas de almacenamiento se vuelven amargas y pierden jugosidad. Este es uno de los problemas más desagradables porque afecta directamente a la calidad de la cosecha. Veamos por qué la zanahoria se vuelve amarga y leñosa, y cómo evitarlo.

¿Por qué la zanahoria se vuelve amarga?

El amargor en la zanahoria aparece por la acumulación de terpenos y otros metabolitos secundarios (compuestos fenólicos). Normalmente, su contenido es bajo, pero bajo estrés la planta comienza a sintetizar activamente estas sustancias como mecanismo de defensa (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Además, el amargor puede estar relacionado con la formación de solanina durante el enverdecimiento (ver capítulo 5) o con la exposición a etileno durante el almacenamiento junto a otras hortalizas (por ejemplo, manzanas o peras) (Swiader & Ware, 1992). Las principales causas del amargor son:

1. Envejecimiento de la raíz

Con la edad (especialmente cuando se deja crecer demasiado), se acumulan sustancias amargas en la raíz. La zanahoria joven y tierna siempre es más dulce que la sobremadura. Las variedades destinadas a almacenamiento prolongado, cuando se sobremaduran, se vuelven especialmente ásperas y amargas (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: cosechar a tiempo, sin dejar que las raíces crezcan demasiado. Cada variedad tiene fechas de cosecha recomendadas – seguirlas. Si se ha pasado la fecha, consumir esas zanahorias en primer lugar, sin almacenarlas por largo tiempo.

2. Estrés (sequía, calor, fluctuaciones bruscas)

La sequía, las altas temperaturas y los cambios bruscos de humedad y temperatura provocan la síntesis de sustancias protectoras, incluidas las amargas (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Especialmente peligrosa es la combinación de calor y sequedad – en esas condiciones, la raíz no solo se vuelve amarga, sino también áspera y fibrosa.

Consejo práctico: mantener un riego estable, especialmente en tiempo caluroso. El acolchado ayuda a retener la humedad y reducir la temperatura del suelo. Si hace mucho calor, regar con más frecuencia, pero sin encharcar.

3. Almacenamiento con productos productores de etileno

Las manzanas, peras, melones y algunas otras hortalizas emiten etileno – un gas que provoca amargor en la zanahoria y acelera su envejecimiento (Villeneuve & Geoffriau, 2021; Swiader & Ware, 1992). Esto se nota especialmente cuando se almacenan en la misma bodega o nevera.

Consejo práctico: almacenar las zanahorias por separado de frutas y verduras que produzcan etileno. Si no es posible, usar recipientes herméticos o bolsas de plástico para aislar las zanahorias de los gases.

¿Por qué la zanahoria se vuelve leñosa (dura, fibrosa)?

La lignificación es el engrosamiento de las paredes celulares, la acumulación de lignina, la pérdida de jugosidad y elasticidad. La raíz se vuelve dura, seca, y al cortarla parece madera. Las causas principales:

1. Sobremadurez y envejecimiento

Con la edad, las células de la raíz pierden capacidad de retener agua, las paredes se engrosan y se acumulan fibras (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Es un proceso natural en las raíces sobremaduras. En algunas variedades, la lignificación ocurre más rápido, especialmente en variedades tempranas no destinadas a almacenamiento prolongado.

Consejo práctico: cosechar en el momento óptimo. Para la mayoría de las variedades, son 70–100 días después de la emergencia (según la variedad y la región). No retrasar la cosecha en otoño – incluso un retraso de 2–3 semanas puede deteriorar mucho la calidad.

2. Falta de humedad durante el crecimiento

Si la zanahoria sufre sequía (especialmente durante el engrosamiento activo de la raíz), se vuelve seca, dura y con fibras gruesas. Con falta de agua, las células no se llenan de savia y las paredes se engrosan (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: el riego regular es la clave de la jugosidad. En tiempo seco, regar al menos 1–2 veces por semana, pero con moderación, para que el suelo esté húmedo hasta 20–25 cm de profundidad. El acolchado ayuda a retener la humedad.

3. Suelo compacto y falta de oxígeno

En suelos compactos y pesados, la raíz crece lentamente, los tejidos se vuelven ásperos y fibrosos. La falta de aire en la zona radicular (anoxia) también favorece la lignificación (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: labor profunda, adición de arena y materia orgánica para esponjosidad, formación de bancales elevados. No pisar los bancales ni compactar el suelo.

4. Exceso de nitrógeno, deficiencia de potasio y fósforo

El nitrógeno estimula el crecimiento del follaje, pero en exceso la raíz se vuelve floja y acuosa, y durante el almacenamiento se vuelve áspera y fibrosa. La deficiencia de potasio, por el contrario, endurece los tejidos (Villeneuve & Geoffriau, 2021).

Consejo práctico: mantener una nutrición equilibrada. En la segunda mitad del ciclo, favorecer los fertilizantes potásicos y fosforados (por ejemplo, ceniza de madera, sulfato de potasio, monofosfato de potasio). Evitar las aplicaciones de nitrógeno puro después de la formación de la raíz.

Cómo saber si las zanahorias se volverán duras y amargas?

Hay algunos signos indirectos:

  • Grietas en la raíz – suelen ir acompañadas de amargor.
  • Color pálido o amarillento – signo de deficiencia nutricional o envejecimiento.
  • Hombros verdes – amargor garantizado (ver capítulo 5).
  • Blandura o flacidez al presionar – la raíz está perdiendo humedad y pronto se volverá dura.

¿Qué hacer si la zanahoria está amarga o se ha vuelto dura?

  • Revisar las condiciones de almacenamiento. Si se guardó junto a manzanas, separarlas inmediatamente. El amargor puede desaparecer en 2–3 días después de aislar del etileno.
  • Remojar en agua fría. Cortar la zanahoria amarga y remojar 1–2 horas – parte del amargor se irá al agua, especialmente si es causado por terpenos.
  • Usar para procesamiento. La zanahoria rallada se puede guisar, añadir a sopas, jugos – el calor elimina parcialmente el amargor.
  • No almacenar. Las zanahorias duras y amargas solo empeoran con el tiempo – consumirlas primero.

Prevención: cómo cultivar zanahorias dulces y jugosas?

1. Variedad adecuada. Elegir variedades adaptadas a tu región y tipo de suelo. Variedades tempranas para consumo rápido; medianas y tardías para almacenamiento.

2. Fechas de siembra y cosecha. Sembrar en el momento óptimo, cosechar a tiempo, sin dejar que las raíces se sobremaduren.

3. Riego estable. El riego regular y moderado es la base de la jugosidad. No permitir sequías prolongadas.

4. Nutrición equilibrada. Aplicar nitrógeno en la primera mitad del ciclo, potasio y fósforo en la segunda.

5. Suelo suelto. Labor profunda, arena, compost, acolchado – todo mejora la estructura del suelo y favorece raíces tiernas y lisas.

6. Almacenamiento. Guardar las zanahorias separadas de frutas productoras de etileno (manzanas, peras). Mantener temperatura alrededor de 0…+2 °C y humedad 90‑95 %.

Resumen: el amargor y la lignificación son consecuencia del envejecimiento, la sequía, el desequilibrio nutricional o el almacenamiento inadecuado. Prevenir estos problemas es mucho más fácil que corregirlos – basta con seguir las buenas prácticas agronómicas y no retrasar la cosecha.

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7. Huecos y defectos internos

Cortas una zanahoria de aspecto hermoso y en su interior encuentras huecos, grietas, manchas oscuras o una médula suelta y esponjosa. Esto es especialmente frustrante cuando la cosecha parecía exitosa, pero en la cocina aparecen los defectos. Los huecos y defectos internos no solo estropean el aspecto al cortar, sino que hacen que la raíz no sea apta para almacenamiento prolongado – las pudriciones entran rápidamente por las cavidades. Veamos por qué aparecen y cómo combatirlos.

¿Qué tipos de defectos internos existen?

  • Huecos (cavidades) – grandes espacios vacíos dentro de la raíz, a menudo en el centro (en la zona leñosa) o entre anillos.
  • Médula suelta y esponjosa – la parte central se vuelve blanda, porosa, pierde firmeza.
  • Grietas internas – roturas de tejidos que no se ven desde fuera pero se detectan al cortar.
  • Manchas oscuras y necrosis – áreas de tejido muerto (a menudo por deficiencia de boro u otros micronutrientes).

¿Por qué aparecen huecos y defectos?

Las causas se pueden agrupar en tres: deficiencia de nutrientes (especialmente boro), crecimiento desigual (picos de estrés) y envejecimiento de los tejidos.

1. Deficiencia de boro – la causa más común

El boro es un micronutriente crítico para la división celular, la formación del sistema vascular y el transporte de azúcares. Cuando falta:

  • Se altera el crecimiento del cambium (zona de división celular entre la madera y el floema).
  • Los tejidos internos comienzan a morir, aparecen manchas oscuras, necrosis y luego huecos (Villeneuve & Geoffriau, 2021).
  • La raíz puede agrietarse internamente, aunque exteriormente se vea normal.
  • A veces se observan grietas transversales o rugosidades en la superficie (especialmente en la parte superior).

La deficiencia de boro es especialmente común:

  • En suelos arenosos ligeros, donde el boro se lava fácilmente.
  • En períodos secos, cuando las raíces no pueden absorber el boro del suelo.
  • Cuando hay exceso de cal (pH superior a 6,8–7,0) – el boro se vuelve indisponible (Swiader & Ware, 1992; Hochmuth & Sideman, 2023).

Consejo práctico: aplicar boro en fertilizantes complejos o por separado – normalmente 0,5–1 g de ácido bórico o 1–2 g de bórax por 1 m² (pero no exceder, ya que el exceso de boro es tóxico). Es mejor aplicar boro en la preparación previa a la siembra o como pulverización foliar en la fase de 3‑5 hojas verdaderas. En suelos ácidos, controlar el pH – encalar si es necesario, pero con cuidado de no superar pH 6,8.

2. Crecimiento desigual (fluctuaciones de humedad y temperatura)

Cuando después de un período de sequía o frío llegan condiciones favorables (riego abundante, calor), la raíz comienza a crecer muy rápidamente. Los tejidos internos (madera) crecen más rápido que los externos (floema), y se producen roturas internas y huecos (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Esto ocurre especialmente con cambios bruscos de tiempo.

Consejo práctico: procurar un crecimiento uniforme – riego estable, acolchado, protección contra el sobrecalentamiento. Evitar sequías largas seguidas de riegos abundantes (ver también capítulo 3 sobre agrietamiento).

3. Sobremadurez y envejecimiento de la raíz

En zanahorias sobremaduras, la parte central (madera) comienza a degradarse – se vuelve seca, fibrosa, y luego suelta con huecos (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Es un proceso natural de envejecimiento, característico de muchas variedades, especialmente cuando se retrasa la cosecha.

Consejo práctico: cosechar en el momento óptimo. Cada variedad tiene un período de cosecha recomendado – seguirlo, no solo el tamaño de la raíz. Si observas que la médula de algunas raíces comienza a aflojarse, cosechar todo el bancal en los próximos días.

4. Deficiencia de potasio y exceso de nitrógeno

El desequilibrio nutricional – demasiado nitrógeno y poco potasio – hace que los tejidos se vuelvan flojos, acuosos, y durante el almacenamiento pierden turgencia rápidamente y forman huecos (Villeneuve & Geoffriau, 2021; Hochmuth & Sideman, 2023).

Consejo práctico: en la segunda mitad del ciclo, reducir las aplicaciones de nitrógeno y aumentar las de potasio (por ejemplo, sulfato de potasio, monofosfato de potasio, ceniza de madera). El potasio fortalece las paredes celulares y mejora la conservación.

5. Daño a la raíz (por ejemplo, nematodos)

Algunos patógenos, especialmente los nematodos agalladores, penetran en la raíz y alteran el desarrollo normal de los tejidos, lo que posteriormente produce huecos y deformaciones (Villeneuve & Geoffriau, 2021). Externamente, esto puede manifestarse como torceduras o engrosamientos.

Consejo práctico: cumplir con la rotación de cultivos, no volver a plantar zanahoria en el mismo lugar antes de 3–4 años. Si se sospecha de nematodos, realizar un análisis de suelo y aplicar biopreparados o abonos verdes biofumigantes (mostaza, rábano oleífero) como medida preventiva.

Cómo detectar defectos antes de la cosecha?

Desafortunadamente, los huecos y defectos internos son casi imposibles de detectar externamente – la raíz puede tener un aspecto perfectamente liso. Sin embargo, hay signos indirectos:

  • Amarillamiento o marchitamiento prematuro del follaje – puede indicar alteración del sistema vascular de la raíz.
  • Grietas transversales en los hombros – a veces acompañan a cavidades internas.
  • Raíces demasiado grandes en cosecha tardía – a menudo tienen médula suelta.

Para comprobarlo, selecciona varias de las raíces más grandes, córtalas a lo largo y evalúa el estado de los tejidos internos. Si hay defectos generalizados, cosecha todo el cultivo lo antes posible, sin destinarlo a almacenamiento.

Qué hacer con las zanahorias que tienen huecos?

  • Usar primero. Estas zanahorias no se conservan – procesarlas (jugos, congelación, conservas, sopas) o consumirlas frescas en pocos días.
  • Para procesamiento. Los huecos no interfieren en la cocción, guisado o elaboración de jugo – simplemente cortar y eliminar las partes evidentemente estropeadas.
  • No almacenar por largo tiempo. Aunque los huecos sean pequeños, durante el almacenamiento se agrandan y la raíz se pudre rápidamente.
  • Usar para alimentación animal. Si hay muchos huecos y no se puede procesar a tiempo, se puede dar al ganado (conejos, cabras, cerdos), después de comprobar que no hay podredumbre.

Prevención: cómo cultivar zanahorias sin huecos ni defectos?

1. Boro – a tiempo y con medida. Aplicar boro (foliar o al suelo) 2–3 semanas antes de la formación de la raíz. No pasarse – el exceso de boro es tóxico.

2. Nutrición equilibrada. No abusar del nitrógeno, especialmente en la segunda mitad del ciclo. Favorecer los fertilizantes potásico‑fosforados.

3. Crecimiento estable. Regar regularmente, evitando fluctuaciones de humedad. Acolchar.

4. Cosecha oportuna. No dejar las zanahorias en tierra demasiado tiempo – seguir las fechas recomendadas para la variedad.

5. Suelo suelto. Labranza profunda, arena, compost – para que la raíz crezca fácilmente hacia abajo y no se deforme.

6. Elección de variedad. Algunos híbridos modernos tienen una estructura interna más densa y son resistentes a la formación de huecos. Buscar en las descripciones indicaciones de «buena conservación» y «resistencia al agrietamiento».

Resumen: los huecos y defectos internos son consecuencia de la deficiencia de boro, el crecimiento desigual, la sobremadurez o el desequilibrio nutricional. Es uno de los problemas más traicioneros porque no se puede ver antes de la cosecha. Sin embargo, siguiendo reglas simples (fertilización con boro, riego estable, nutrición equilibrada, cosecha a tiempo) se pueden evitar casi por completo estos inconvenientes.

Referencias

  1. Hochmuth, G.J., Sideman, R.G. (2023). ‘Soils and Fertilizers’, in Knott's Handbook for Vegetable Growers. : John Wiley & Sons, pp. 199-302.
  2. Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
  3. Swiader, J.M., Ware, G.W., McCollum, J.P. (1992). ‘Root Crops — Carrots, Beets, and Related Vegetables (Horseradish, Parsnips, Radishes, Rutabagas, Turnips, Jerusalem Artichokes)’, in Producing Vegetable Crops. Danville, Illinois: Interstate Publishers, pp. 179-308.
  4. Villeneuve, F., Geoffriau, E. (2020). ‘Carrot Physiological Disorders and Crop Adaptation to Stress’, in Carrots and related Apiaceae crops. Wallingford: CABI, pp. 156-170.