Nutrición

Actualizado: 09 Julio 2026 Русский English

1. Por qué el Pepino se Considera uno de los Cultivos Hortícolas más Exigentes

Pepino es considerado con razón uno de los cultivos hortícolas más exigentes en cuanto a condiciones nutricionales. Para entender por qué, basta con observar la biología de esta planta.

Ritmo Rápido de Crecimiento y Desarrollo

En la naturaleza, el pepino es una enredadera de los trópicos húmedos, donde no necesita ahorrar recursos. En un corto período vegetativo, la planta forma una enorme masa vegetativa. Desde la emergencia de las plántulas hasta el inicio de la fructificación solo pasan de 40 a 50 días para las variedades precoces (Welbaum, 2015).

Característica clave: el pepino crece y fructifica simultáneamente. En una misma planta pueden desarrollarse flores, ovarios y frutos maduros, y todos ellos requieren nutrición. Esto crea una demanda constante en "cadena" de nutrientes durante todo el período de fructificación.

El sistema radicular del pepino está poco desarrollado en comparación con su masa aérea. La mayor parte de las raíces se localiza en la capa superficial del suelo, a solo 20–30 cm de profundidad (Welbaum, 2015). Las raíces del pepino no penetran profundamente en el suelo y no pueden extraer eficazmente los nutrientes de los horizontes inferiores. La planta debe obtener toda su nutrición del volumen limitado de suelo en la capa superficial.

Una parte aérea vigorosa combinada con un sistema radicular débil es la razón principal por la que el pepino es tan exigente en nutrición y responde tan drásticamente a su deficiencia.

Alta Absorción de Nutrientes

Con un rendimiento de 30 t/ha, el pepino extrae del suelo por hectárea: nitrógeno – 51 kg, fósforo – 41 kg, potasio – 78 kg (Tarakanov & Mukhin, 2003). En términos de intensidad de absorción de nutrientes, el pepino supera a muchos otros cultivos hortícolas.

Por qué es importante: el pepino absorbe nutrientes de manera muy intensa durante un corto período vegetativo. Si el suelo carece de formas disponibles suficientes de los elementos, la planta no puede "esperar": inmediatamente ralentiza su crecimiento y reduce el rendimiento.

Sensibilidad a la Concentración de Sales

El pepino es bastante sensible a la salinización del suelo. La concentración óptima de sales minerales para las plantas al inicio de la vegetación es del 0,03–0,04%; en la mitad, del 0,05–0,07% (Tarakanov & Mukhin, 2003). Cuando se superan estos valores, las raíces pierden la capacidad de absorber agua y la planta se marchita incluso con riego suficiente.

En palabras sencillas: el pepino prefiere agua "blanda" y nutrición moderada, pero al mismo tiempo exige que la comida esté siempre en la mesa. Este es el principal desafío para el horticultor: proporcionar una nutrición constante y equilibrada sin sobrealimentar.

Dependencia de la Humedad del Suelo y del Aire

El fruto del pepino está compuesto por un 94–96% de agua (Autko et al., 2012). Esto significa que la planta necesita una cantidad enorme de agua para formar la cosecha. Pero el agua no solo es necesaria por sí misma; sirve como transporte para los nutrientes. Sin suficiente humedad, las raíces no pueden absorber ni siquiera los fertilizantes que se han aplicado al suelo.

Conclusión importante: la nutrición del pepino está indisolublemente ligada al suministro de agua. El riego no es solo humedecer, sino una forma de llevar la nutrición a las raíces.

Resumen de la primera parte: El pepino es exigente en nutrición por tres razones principales:

1. Crecimiento rápido – la planta acumula masa rápidamente y necesita un suministro continuo de elementos.

2. Sistema radicular débil – las raíces no pueden obtener nutrición eficazmente de las capas profundas del suelo.

3. Fructificación continua – la planta crece y fructifica simultáneamente, lo que crea una alta y continua demanda sobre el sistema nutricional.

En la siguiente parte, analizaremos en detalle qué elementos necesita el pepino y qué función desempeña cada uno de ellos.

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2. Qué Nutrientes son Especialmente Importantes para el Pepino

El pepino requiere un conjunto completo de macro y microelementos, pero varios de ellos desempeñan un papel clave y con mayor frecuencia limitan el rendimiento. Para gestionar la fertilización de manera inteligente, es importante comprender de qué es responsable cada elemento y cómo reconocer su deficiencia o exceso.

Nitrógeno (N) – el Motor del Crecimiento Vegetativo

Función en la planta. El nitrógeno forma parte de todas las proteínas, enzimas, clorofila, ácidos nucleicos y vitaminas (Mondal et al., 2020). Sin él, es imposible la síntesis de nuevas células, por lo que el nitrógeno determina la tasa de crecimiento de tallos y hojas. Para el pepino, que forma una gran superficie foliar en poco tiempo, el nitrógeno es el elemento principal en la primera mitad de la vegetación.

Cómo reconocer la deficiencia. Con deficiencia de nitrógeno, las plantas se ven atrofiadas y de bajo crecimiento. Las hojas primero palidecen, luego amarillean (clorosis), y el proceso comienza en las hojas más viejas e inferiores y gradualmente asciende. Los frutos se vuelven pequeños, deformes y escasos (Mondal et al., 2020). En el pepino, con deficiencia aguda, los frutos se estrechan hacia el extremo floral (Mondal et al., 2020).

Qué ocurre con el exceso. El exceso de nitrógeno provoca un crecimiento exuberante de la masa verde en detrimento de la floración y fructificación. Las plantas se "engordan": tallos gruesos, hojas verde oscuro y grandes, pero se forman pocos ovarios. Además, el exceso de nitrógeno reduce la resistencia a enfermedades y deteriora la conservación de los frutos (Welbaum, 2015).

Qué afecta la disponibilidad. El nitrógeno se absorbe bien del suelo cuando hay suficiente humedad y temperatura superior a 15 °C. En suelos fríos o anegados, las raíces absorben mal los nitratos y el amonio. En suelos arenosos ligeros, el nitrógeno se lixivia fácilmente con las lluvias y el riego, por lo que aquí se requieren aplicaciones fraccionadas (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Consejo práctico. Aplique la dosis principal de nitrógeno antes de la floración. Con el inicio de la fructificación, reduzca la proporción de nitrógeno en las fertilizaciones y aumente la de potasio. Utilice nitrato de amonio, urea o fertilizantes complejos con predominio de nitrógeno. Para las fertilizaciones foliares, la urea es más adecuada, ya que quema menos las hojas.

Fósforo (P) – Energía y Raíces

Función en la planta. El fósforo forma parte del ATP (el principal portador de energía), los ácidos nucleicos y muchas enzimas. Proporciona energía para todos los procesos: respiración, división celular, transporte de sustancias. El fósforo es especialmente importante para el desarrollo del sistema radicular y la formación de órganos generativos: flores y ovarios (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. La deficiencia de fósforo se manifiesta por un crecimiento lento y entrenudos acortados. Las hojas adquieren un color verde oscuro con un tono azulado o púrpura (especialmente en el envés). Las hojas viejas pueden adquirir un tono bronceado. La floración y fructificación se retrasan, los frutos son escasos y pequeños (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad. El fósforo es uno de los elementos menos móviles en el suelo. Se fija fuertemente con el calcio en suelos alcalinos y con el aluminio y el hierro en suelos ácidos. Por lo tanto, incluso cuando se aplican dosis suficientes, el fósforo puede no estar disponible para las plantas. El pH óptimo para la absorción de fósforo es de 6,0 a 6,5. El suelo frío también reduce drásticamente la absorción de fósforo por las raíces (Welbaum, 2015).

Consejo práctico. Los fertilizantes fosfatados es mejor aplicarlos con antelación, en el arado de otoño o en primavera en las hileras durante la siembra. Utilice formas solubles en agua: superfosfato, ammophos. En suelos fríos, son eficaces las aplicaciones iniciales de fósforo en los hoyos de plantación. No mezcle fertilizantes fosfatados con cal, ya que el fósforo se volverá inaccesible.

Potasio (K) – Calidad y Resistencia

Función en la planta. El potasio no forma parte de las moléculas orgánicas, pero regula el equilibrio hídrico, la apertura y cierre de los estomas y el transporte de asimilados desde las hojas a los frutos. Activa muchas enzimas y participa en la síntesis de proteínas y carbohidratos. El potasio aumenta la resistencia a la sequía, a las heladas y a las enfermedades (Mondal et al., 2020). Para el pepino, cuyo fruto es 95% agua, el potasio es fundamental para el llenado del fruto y su calidad gustativa.

Cómo reconocer la deficiencia. Los síntomas aparecen primero en las hojas viejas: los bordes y puntas se vuelven amarillos, luego marrones y mueren ("quemadura marginal"). Las hojas pueden curvarse hacia abajo. Los frutos se deforman, presentan manchas marrones y adquieren formas periformes o tuberosas. Disminuye el contenido de azúcares, los frutos son acuosos e insípidos (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad. El potasio se lixivia fácilmente de los suelos arenosos ligeros. En suelos arcillosos y francos se retiene mejor. La disponibilidad de potasio disminuye con el exceso de calcio y magnesio (antagonismo). Además, el potasio se absorbe peor en tiempo seco, ya que su movimiento hacia las raíces depende de la difusión en la solución del suelo (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Consejo práctico. En suelos ligeros, aplique potasio de forma fraccionada, en pequeñas dosis, durante el período de fructificación masiva. Utilice sulfato de potasio (sin cloro) o nitrato de potasio: se disuelven bien y no salinizan el suelo. El cloruro de potasio es mejor aplicarlo solo en otoño, para que el cloro se lixivie antes de la siembra. Las aplicaciones foliares de potasio (solución al 0,5–1%) son eficaces ante los primeros signos de deficiencia (Mondal et al., 2020).

Calcio (Ca) – Constructor de Paredes Celulares

Función en la planta. El calcio es un elemento estructural de las paredes celulares (forma parte de las pectinas). Proporciona resistencia y elasticidad a los tejidos, regula la permeabilidad de las membranas y participa en la división celular. El calcio también neutraliza los ácidos orgánicos y activa algunas enzimas (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. En el pepino, la deficiencia de calcio se manifiesta principalmente en los órganos jóvenes: la yema apical y las hojas jóvenes mueren, los bordes de las hojas se curvan hacia arriba y se vuelven irregulares. El síntoma más característico es la pudrición apical de los frutos: en el extremo floral del fruto aparece una mancha acuosa que luego se vuelve marrón y se seca. Puede afectar hasta el 75% de la cosecha (Mondal et al., 2020). Las plantas se enanizan y los entrenudos se acortan (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Qué afecta la disponibilidad. El calcio es un elemento inmóvil en la planta: no se redistribuye de las hojas viejas a las jóvenes, por lo que su deficiencia siempre se manifiesta en los puntos de crecimiento y los frutos jóvenes. La absorción de calcio depende en gran medida de un riego uniforme: cuando el suelo se seca, las raíces dejan de absorber calcio, y con el exceso de humedad, los pelos radiculares mueren. El alto contenido de sodio en el suelo o en el agua de riego también bloquea el calcio (Mondal et al., 2020).

Consejo práctico. Lo principal es mantener una humedad estable del suelo, evitando fluctuaciones bruscas. El acolchado ayuda a conservar la humedad. No aplique grandes dosis de nitrógeno amoniacal ni estiércol fresco, ya que agravan la deficiencia de calcio. Ante los primeros signos de pudrición apical, utilice aplicaciones foliares de nitrato de calcio o quelatos de calcio (esta es la única forma de llevar calcio rápidamente a los frutos). En suelos ácidos, agregue yeso (sulfato de calcio): no altera el pH pero aporta calcio disponible.

Magnesio (Mg) – Centro de la Clorofila

Función en la planta. El magnesio es el elemento central de la molécula de clorofila. Sin él, la fotosíntesis es imposible. También activa muchas enzimas, participa en la síntesis de proteínas y carbohidratos, y en el transporte de fósforo (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. Los síntomas aparecen en las hojas viejas (inferiores) como clorosis intervenal: las nervaduras permanecen verdes, pero el tejido entre ellas amarillea. Con deficiencia severa, la clorosis se extiende de los bordes al centro, la hoja se vuelve completamente amarilla, luego marrón y muere. Dado que el magnesio es un elemento móvil, la deficiencia comienza en las hojas inferiores (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad. El magnesio suele ser deficitario en suelos ácidos ligeros, así como en suelos con exceso de potasio o calcio (antagonismo). Las altas dosis de fertilizantes potásicos pueden agravar la deficiencia de magnesio. Además, el magnesio se lixivia del suelo en áreas arenosas.

Consejo práctico. Cuando aparezcan signos de deficiencia, utilice sulfato de magnesio (sal de Epsom) – se puede aplicar al suelo (20–30 g/m²) o como fertilización foliar (solución al 1–2%). En suelos ácidos, la harina de dolomita funciona bien: reduce la acidez y aporta magnesio. Para la prevención, incluya magnesio en los fertilizantes complejos.

Azufre (S) – Constructor de Proteínas

Función en la planta. El azufre forma parte de los aminoácidos cisteína y metionina, así como de vitaminas (biotina, tiamina) y enzimas. Participa en la síntesis de clorofila y proteínas. El azufre influye en la asimilación del nitrógeno; cuando es deficiente, incluso una cantidad suficiente de nitrógeno no puede ser utilizada eficazmente.

Cómo reconocer la deficiencia. Los síntomas se asemejan a la deficiencia de nitrógeno: las hojas palidecen, se vuelven verde claro o amarillas. Sin embargo, a diferencia del nitrógeno, la deficiencia de azufre aparece primero en las hojas jóvenes, ya que el azufre es inmóvil en la planta (Mondal et al., 2020). El crecimiento se ralentiza, los tallos se vuelven delgados y leñosos.

Qué afecta la disponibilidad. El azufre entra al suelo con los fertilizantes orgánicos y también está contenido en las formas de sulfato de los fertilizantes minerales (sulfato de potasio, sulfato de amonio, superfosfato). En suelos ácidos, el azufre está bien disponible. La deficiencia es más común en suelos arenosos pobres en materia orgánica y con el uso prolongado de fertilizantes sin azufre.

Consejo práctico. Normalmente, el azufre llega en cantidades suficientes junto con los fertilizantes que contienen sulfato. Si utiliza fertilizantes sin azufre (por ejemplo, urea, nitrato de amonio, cloruro de potasio), aplique periódicamente sulfato de potasio o sulfato de amonio. No son necesarias las aplicaciones foliares de azufre; la aplicación al suelo es suficiente.

Principio General de una Nutrición Equilibrada

Todos los macronutrientes deben estar en la proporción correcta. Para el pepino durante la fructificación activa, se recomienda la siguiente relación N:P:K ≈ 1:0,5:1,5–2 (es decir, el potasio debe ser mayor que el nitrógeno) (Tarakanov & Mukhin, 2003). Este equilibrio asegura un alto rendimiento de frutos de calidad sin un crecimiento vegetativo excesivo.

Resumen rápido de síntomas de deficiencia:

Elemento Dónde se manifiesta Síntoma principal
Nitrógeno (N) Hojas viejas Amarilleo general de abajo hacia arriba
Fósforo (P) Hojas viejas Tinte azul‑púrpura, crecimiento atrofiado
Potasio (K) Hojas viejas Quemadura marginal, deformación de frutos
Calcio (Ca) Hojas jóvenes, frutos Muerte del punto de crecimiento, pudrición apical
Magnesio (Mg) Hojas viejas Clorosis intervenal
Azufre (S) Hojas jóvenes Amarilleo de hojas jóvenes (como deficiencia de N pero en jóvenes)

En el siguiente capítulo, analizaremos los micronutrientes: su función no es menos importante, aunque se requieren en pequeñas dosis.

Si nota signos de deficiencia, no se apresure a aplicar altas dosis; a menudo, una sola aplicación foliar del elemento necesario es suficiente para corregir la situación. Recuerde: es más fácil prevenir la deficiencia que curarla. Las aplicaciones regulares y pequeñas durante el riego (fertirrigación) son la forma más fiable de mantener una nutrición óptima del pepino en todas las etapas de crecimiento.

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3. Micronutrientes: Pequeños Ayudantes con un Gran Papel

Los micronutrientes son necesarios para la planta en cantidades ínfimas, cientos y miles de veces menos que los macronutrientes. Sin embargo, sin ellos el pepino no puede crecer, florecer y fructificar normalmente. Cada micronutriente desempeña una función única, y su deficiencia no puede compensarse aumentando las dosis de nitrógeno o potasio.

La peculiaridad de los micronutrientes es que a menudo se vuelven inaccesibles para la planta debido al alto pH del suelo, la falta de humedad o el antagonismo con otros elementos. Por lo tanto, incluso si los micronutrientes están presentes en el suelo, el pepino puede experimentar su deficiencia. Para el pepino, el boro, el hierro, el manganeso, el zinc y el molibdeno son especialmente críticos.

Boro (B) – Clave para la Polinización y el Cuajado de Frutos

Función en la planta. El boro es uno de los micronutrientes más importantes para el pepino. Participa en la división celular, el metabolismo de carbohidratos y agua, la síntesis de proteínas y la formación de lignina (sustancia que fortalece las paredes celulares). Pero el papel principal del boro es en el desarrollo generativo: estimula la germinación del polen y el crecimiento de los tubos polínicos, aumentando el cuajado de frutos. El boro también participa en la formación de semillas y frutos, y afecta el transporte de azúcares (Mondal et al., 2020).

Por qué el pepino es especialmente sensible al boro. El pepino es una planta con alta necesidad de polinización (en variedades no partenocárpicas). Incluso con abundancia de flores, la deficiencia de boro hace que el polen pierda viabilidad, la fertilización no se produce y los ovarios caen. Incluso en híbridos partenocárpicos, la deficiencia de boro reduce el tamaño y la calidad de los frutos.

Cómo reconocer la deficiencia. Los síntomas aparecen principalmente en las hojas jóvenes y los puntos de crecimiento:

  • La yema apical muere, el crecimiento del tallo principal se detiene.
  • Las hojas jóvenes se vuelven pequeñas, gruesas, quebradizas y sus bordes se curvan hacia abajo.
  • Aparece clorosis (amarilleo) en las puntas y bordes de las hojas.
  • En los frutos – áreas corchosas cerca del pedúnculo, cavidades seminales abiertas, agrietamiento de los frutos.
  • Floración débil, caída masiva de ovarios.
  • En deficiencia aguda, el punto de crecimiento puede morir (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad del boro:

  • Suelos arenosos ligeros – el boro se lixivia fácilmente de la capa radicular.
  • Condiciones secas – con falta de humedad, el boro no llega a las raíces.
  • Encalado – en suelos con pH alto, la disponibilidad de boro disminuye.
  • Altas dosis de nitrógeno orgánico y fósforo – fijan el boro en formas inaccesibles (Mondal et al., 2020).

Característica especial: El boro es un elemento inmóvil en la planta. No se redistribuye de las hojas viejas a las jóvenes. Por lo tanto, su deficiencia siempre aparece en los puntos de crecimiento y se requiere un suministro constante de boro durante toda la vegetación (Mondal et al., 2020).

Recomendaciones prácticas:

  • Aplique boro en forma de aplicaciones foliares, ya que la aplicación al suelo suele ser ineficaz (el boro se fija rápidamente en el suelo).
  • Utilice ácido bórico (solución al 0,1%) o bórax (solución al 0,2%) para pulverizar.
  • Realice la primera aplicación en la fase de brotación, la segunda al inicio de la floración masiva y la tercera durante la fructificación masiva.
  • En suelos arenosos, se puede aplicar boro al suelo: 2–5 kg/ha de ácido bórico (Autko et al., 2012) o 2–5 kg/ha de bórax en otoño o primavera antes de la siembra.
  • No exceda las dosis, ya que el exceso de boro es tóxico (se manifiesta como quemaduras en los bordes de las hojas).

Hierro (Fe) – Motor de la Fotosíntesis

Función en la planta. El hierro es un elemento clave en la síntesis de clorofila, aunque no forma parte de ella. Participa en la transferencia de electrones durante la fotosíntesis y la respiración, y en la síntesis de proteínas y ácidos nucleicos. El hierro también es necesario para las enzimas que reducen los nitratos y fijan el nitrógeno (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. Los síntomas son muy característicos y aparecen en las hojas jóvenes:

  • Clorosis intervenal – el tejido de la hoja entre las nervaduras se vuelve amarillo claro o blanco, mientras que las nervaduras permanecen verdes.
  • Con deficiencia severa, toda la hoja palidece, volviéndose casi blanca.
  • El crecimiento de la planta se ralentiza, los tallos se adelgazan.
  • Las raíces también sufren: su crecimiento y desarrollo se suprimen (Mondal et al., 2020).

Por qué el hierro suele no estar disponible. El hierro es uno de los elementos más "problemáticos". En el suelo está presente en grandes cantidades, pero casi siempre en formas inaccesibles para las plantas (óxidos, hidróxidos). La disponibilidad de hierro disminuye drásticamente cuando:

  • pH alto del suelo (superior a 7,0) – esta es la causa más común de clorosis férrica en suelos calcáreos.
  • Mal drenaje y compactación del suelo – en condiciones anaeróbicas, el hierro pasa a formas inaccesibles.
  • Alto contenido de cobre, manganeso, zinc y fósforo – su exceso bloquea la absorción de hierro (antagonismo) (Mondal et al., 2020).

Recomendaciones prácticas:

  • El medio más eficaz son las aplicaciones foliares de hierro en forma quelatada (Fe‑EDTA, Fe‑DTPA). Los quelatos de hierro no se fijan en los tejidos de la hoja y se absorben fácilmente.
  • Para clorosis leve – pulverización con solución de sulfato de hierro al 0,2% (caparrosa verde) con un tensioactivo.
  • Para clorosis severa, se necesitarán 2–3 tratamientos con un intervalo de 7–10 días.
  • La aplicación al suelo de sulfato de hierro (5 kg/ha) solo es efectiva en suelos muy ligeros; en la mayoría de los suelos es poco eficaz porque el hierro se fija rápidamente (Mondal et al., 2020).
  • Para la prevención en suelos calcáreos, utilice riego acidificante (solución débil de ácido cítrico o sulfúrico) o agregue azufre para reducir el pH.

Manganeso (Mn) – Protección contra el Estrés

Función en la planta. El manganeso activa muchas enzimas, participa en procesos redox (en particular, en la fotosíntesis – en la reacción de descomposición del agua con liberación de oxígeno). También es importante para la síntesis de clorofila, la formación de lignina y el metabolismo de carbohidratos. El manganeso aumenta la resistencia de las plantas a enfermedades, ya que participa en la síntesis de compuestos fenólicos, sustancias protectoras naturales (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. Los síntomas aparecen en las hojas jóvenes y se asemejan a la clorosis férrica:

  • Clorosis intervenal: el tejido entre las nervaduras amarillea, las nervaduras permanecen verdes.
  • Con deficiencia severa, la clorosis se convierte en necrosis (muerte del tejido), las hojas pueden enrollarse y morir.
  • A diferencia de la clorosis férrica, en la deficiencia de manganeso las nervaduras pueden ser más claras y la clorosis puede ser manchada.
  • El crecimiento se ralentiza, las plantas se enanizan (Mondal et al., 2020).

Toxicidad por manganeso. El pepino es especialmente sensible al exceso de manganeso (esto es raro en suelos ordinarios, pero posible en suelos ácidos o con aplicación incorrecta de fertilizantes). Con el exceso, aparecen enanismo, clorosis seguida de necrosis foliar, manchas y enrollamiento (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad del manganeso:

  • pH alto del suelo (> 6,5) – el manganeso pasa a formas inaccesibles (esta es la causa más común de deficiencia).
  • Suelos costeros (alcalinos) – casi siempre pobres en manganeso disponible.
  • Exceso de potasio, fósforo, hierro, cobre y zinc – sus altos niveles reducen la disponibilidad de manganeso (antagonismo) (Mondal et al., 2020).

Recomendaciones prácticas:

  • En suelos con pH superior a 6,5, aplique manganeso solo por vía foliar (la aplicación al suelo es ineficaz).
  • Utilice sulfato de manganeso (solución al 0,2%) o quelatos de manganeso para pulverizar.
  • El momento óptimo es la fase de brotación e inicio de floración, cuando la demanda de manganeso es alta.
  • En suelos ácidos, se puede aplicar sulfato de manganeso al suelo (10 kg/ha) (Mondal et al., 2020).
  • Evite el encalado de suelos donde sea probable la deficiencia de manganeso.
  • Si utiliza fertilizantes con micronutrientes, elija aquellos en los que el manganeso y el hierro estén equilibrados; su exceso mutuo inhibe la absorción.

Zinc (Zn) – Hormona de Crecimiento y Protección

Función en la planta. El zinc es un componente esencial de muchas enzimas y proteínas, participa en la síntesis de auxinas (hormonas de crecimiento), clorofila y proteínas, y en el metabolismo de carbohidratos. Protege las membranas celulares de la oxidación. El zinc es especialmente importante para la formación de órganos generativos: flores y frutos (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. En el pepino, los síntomas son muy característicos:

  • En las hojas viejas aparece clorosis mosaico – amarilleo manchado que se asemeja al mosaico viral.
  • Las hojas se vuelven pequeñas, engrosadas, quebradizas, con bordes irregulares.
  • Los entrenudos se acortan, el arbusto adquiere un aspecto "en roseta" (brotes apiñados).
  • Los bordes de las hojas pueden morir (aparecen áreas necróticas marrones).
  • Las flores se secan, los frutos no cuajan (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad del zinc:

  • pH alto (> 7,0) – el zinc se vuelve inaccesible.
  • Suelos calcáreos (carbonatados) – casi siempre pobres en zinc.
  • Suelos arenosos con bajo contenido de materia orgánica – el zinc se lixivia fácilmente.
  • Exceso de cobre y fósforo – bloquean la absorción de zinc (antagonismo) (Mondal et al., 2020).

Recomendaciones prácticas:

  • En suelos carbonatados y alcalinos – solo aplicaciones foliares.
  • Utilice sulfato de zinc (solución al 0,05%) o quelatos de zinc.
  • Primera pulverización en la fase de brotación, segunda al inicio de la fructificación.
  • En suelos ácidos y pobres, se puede aplicar sulfato de zinc al suelo (25 kg/ha) junto con materia orgánica (Mondal et al., 2020).
  • Es eficaz la aplicación conjunta de zinc con fertilizantes orgánicos (compost, estiércol): la materia orgánica retiene el zinc en forma disponible.
  • Para la prevención, se pueden utilizar fertilizantes complejos con micronutrientes que contengan zinc en forma quelatada.

Molibdeno (Mo) – Asimilación del Nitrógeno

Función en la planta. El molibdeno es un elemento vital para la enzima nitrato reductasa, que reduce los nitratos a amonio, la forma de nitrógeno que la planta puede utilizar para la síntesis de aminoácidos. Sin molibdeno, incluso una nutrición nitrogenada abundante es inútil. El molibdeno también participa en la fijación de nitrógeno en bacterias (aunque el pepino no es una leguminosa, esta enzima también es importante para la propia planta). Afecta el contenido de clorofila, la estructura de los cloroplastos y la síntesis de proteínas. El molibdeno también es necesario para la formación normal del polen y los ovarios (Mondal et al., 2020).

Cómo reconocer la deficiencia. En el pepino:

  • Clorosis intervenal en hojas viejas, bordes que se vuelven marrones.
  • Las hojas se vuelven estrechas, deformadas, con bordes enrollados.
  • Plantas enanas, atrofiadas.
  • Floración débil, retrasada, polen no viable → pocos frutos.
  • En deficiencia severa, la yema apical puede morir (Mondal et al., 2020).

Qué afecta la disponibilidad del molibdeno:

  • Suelos ácidos (pH < 5,5) – el molibdeno se vuelve inaccesible (esta es la causa principal de la deficiencia) (Mondal et al., 2020).
  • Altos niveles de manganeso y nitrato nitrogenado en el suelo – interfieren en la absorción de molibdeno.
  • En suelos arenosos ácidos, la deficiencia es más común.

Recomendaciones prácticas:

  • En suelos ácidos, realice un encalado – esto eleva el pH a 6,0–6,5 y mejora la disponibilidad del molibdeno.
  • Aplique molibdeno como molibdato de amonio o molibdato de sodio – la aplicación al suelo de 1 kg/ha es suficiente (Mondal et al., 2020).
  • Las aplicaciones foliares (solución al 0,05%) son aún más efectivas, especialmente en las fases de brotación y floración.
  • No se exceda – el exceso de molibdeno es raro, pero es tóxico en altas concentraciones.
  • Para la prevención, utilice fertilizantes complejos con micronutrientes que contengan una pequeña cantidad de molibdeno (0,01–0,02%).

Interacción de los Micronutrientes: Antagonismo y Sinergismo

Los micronutrientes no actúan de forma aislada. Existen interacciones complejas entre ellos que deben tenerse en cuenta al fertilizar.

Antagonismo (un elemento dificulta la absorción de otro):

  • Altos niveles de potasio, fósforo, hierro, cobre y zinc → reducen la disponibilidad de manganeso (Mondal et al., 2020).
  • Altos niveles de cobre y fósforo → reducen la disponibilidad de zinc (Mondal et al., 2020).
  • Altos niveles de cobre, manganeso, zinc y fósforo → reducen la disponibilidad de hierro (Mondal et al., 2020).
  • Altos niveles de manganeso y nitrato nitrogenado → reducen la disponibilidad de molibdeno (Mondal et al., 2020).

Qué significa esto en la práctica:

  • No aplique todos los micronutrientes simultáneamente en altas dosis, ya que interferirán entre sí.
  • Utilice fertilizantes complejos con micronutrientes equilibrados (los fabricantes ya han tenido en cuenta la compatibilidad de los elementos).
  • Si detecta una deficiencia de un elemento, compruebe si ha sobrealimentado su "antagonista" (por ejemplo, la deficiencia de manganeso suele estar causada por un exceso de potasio o fósforo).
  • En suelos con pH alto (alcalinos), espere siempre deficiencias de hierro, manganeso, zinc y boro – aplíquelos solo a través de las hojas.

Recomendaciones Generales para la Aplicación de Micronutrientes

1. Mejor prevenir que curar. Las aplicaciones regulares y pequeñas de micronutrientes previenen deficiencias que son difíciles de corregir en etapas posteriores.

2. Utilice formas quelatadas. Los quelatos (ej. Fe‑EDTA, Mn‑EDTA, Zn‑EDTA) son micronutrientes envueltos en una cubierta orgánica que los protege de la fijación en el suelo y mejora la penetración en la hoja. Actúan más rápido y con mayor eficacia, especialmente cuando se aplican por vía foliar.

3. Épocas de aplicación:

  • Boro – en las fases de brotación y floración (para la polinización).
  • Hierro y manganeso – ante los primeros signos de clorosis en hojas jóvenes (en cualquier fase).
  • Zinc – en las fases de brotación e inicio de fructificación.
  • Molibdeno – en la fase de brotación (para la asimilación del nitrógeno).

4. No exceda las concentraciones. Los micronutrientes son tóxicos en sobredosis. Siga estrictamente las instrucciones de los fertilizantes. En las aplicaciones foliares, la concentración no debe superar el 0,05–0,2% para la mayoría de los micronutrientes.

5. Controle el pH. En suelos ácidos (pH < 5,5), el molibdeno y el manganeso son efectivos (si no están en exceso), pero el hierro y el zinc suelen no estar disponibles – deben aplicarse por vía foliar. En suelos alcalinos (pH > 7), casi todos los micronutrientes (excepto el molibdeno) son poco disponibles – prefiera las aplicaciones foliares.

Resumen rápido de micronutrientes:

Elemento Función principal Deficiencia en qué suelos Mejor método de aplicación
Boro (B) Polinización, cuajado Arenosos, calcáreos Foliar (ácido bórico 0,1%)
Hierro (Fe) Fotosíntesis, clorofila Alcalinos, calcáreos Foliar (quelatos)
Manganeso (Mn) Enzimas, antiestrés Alcalinos, costeros Foliar (quelatos o sulfato)
Zinc (Zn) Hormonas de crecimiento, protección Calcáreos, arenosos Foliar (quelatos o sulfato)
Molibdeno (Mo) Asimilación de nitrógeno Ácidos (pH < 5,5) Suelo (encalado) o foliar

En el siguiente capítulo, examinaremos cómo cambian las necesidades de nutrientes del pepino a lo largo de las fases de desarrollo y cómo adaptar el esquema de fertilización a cada período.

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4. Cómo Cambian las Necesidades de la Planta a lo Largo de las Fases de Desarrollo

Las necesidades de nutrientes del pepino no son constantes a lo largo de la vida de la planta. De hecho, cambian radicalmente. Lo que es bueno para una planta joven al inicio del crecimiento puede ser perjudicial durante la fructificación. Comprender estos cambios es la clave para una correcta gestión de la fertilización.

Convencionalmente, el ciclo de vida del pepino se puede dividir en cinco fases principales, cada una de las cuales requiere un enfoque nutricional específico.

Fase 1: De la Siembra a la Emergencia

Qué sucede. La semilla contiene una reserva de nutrientes suficiente para la germinación y la formación de las primeras hojas verdaderas. El sistema radicular apenas comienza a desarrollarse.

Requerimientos nutricionales. En este período, la nutrición externa prácticamente no es necesaria. La planta utiliza los recursos internos de la semilla. Sin embargo, es importante que en el suelo haya fósforo y micronutrientes disponibles para el desarrollo de la raíz embrionaria (Welbaum, 2015).

Qué hay que saber. En esta etapa, lo más importante es la temperatura del suelo (no inferior a 12–13 °C, idealmente 25–30 °C) y la humedad. Si el suelo está frío, las raíces no funcionarán aunque haya fertilizantes (Welbaum, 2015).

Recomendaciones prácticas:

  • No aplique altas dosis de fertilizantes nitrogenados antes de la emergencia, ya que pueden inhibir la germinación.
  • Si el suelo es pobre en fósforo, se puede aplicar una pequeña cantidad de superfosfato en las hileras durante la siembra – esto estimula el desarrollo de las raíces.
  • Asegure un buen contacto de la semilla con el suelo y una humedad moderada.

Fase 2: De la Emergencia al Inicio de la Floración (Crecimiento Vegetativo)

Qué sucede. La planta forma su principal aparato foliar y sistema radicular. Es en esta fase donde se sienta el potencial de la futura cosecha. Cuanto más vigorosa y sana esté la planta en el momento de la floración, más ovarios podrá formar.

Requerimientos nutricionales. En este período, el pepino es más exigente en nitrógeno. El nitrógeno asegura un rápido crecimiento de tallos y hojas, formando un potente aparato de asimilación. El fósforo y el potasio también son necesarios, pero el nitrógeno tiene prioridad (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Relación recomendada N:P:K ≈ 1,5:0,5:1 (más nitrógeno).

Qué hay que saber.

  • La deficiencia de nitrógeno en esta fase no podrá compensarse más tarde: la planta ya no alcanzará el crecimiento.
  • El exceso de nitrógeno al final de esta fase (cerca de la floración) puede provocar "engorde" y retraso de la floración (Welbaum, 2015).
  • En esta fase, también es importante asegurar un suministro suficiente de calcio – es necesario para construir las paredes celulares y formar tallos fuertes.

Recomendaciones prácticas:

  • Aplique la dosis principal de fertilizantes nitrogenados precisamente en este período.
  • Si el suelo fue bien enmendado con materia orgánica en otoño, la necesidad de nitrógeno adicional se reduce.
  • En el cultivo con semilleros – fertilice las plántulas 7–10 días después del repicado (o trasplante a celdas) con una solución débil de fertilizante complejo.
  • En el campo – realice la primera fertilización 10–14 días después de la emergencia o una semana después del trasplante.
  • Utilice urea, nitrato de amonio o fertilizantes complejos con predominio de nitrógeno.

Fase 3: Floración e Inicio del Cuajado de Frutos

Qué sucede. La planta cambia del crecimiento vegetativo al desarrollo generativo. Comienzan a formarse las flores y luego los ovarios. Este es un momento crítico en el que la carga sobre la planta aumenta drásticamente.

Requerimientos nutricionales. El nitrógeno sigue siendo necesario, pero su proporción debe disminuir. El fósforo (para la formación de flores y ovarios) y el potasio (para la calidad de los ovarios y la resistencia al estrés) pasan a primer plano. El boro desempeña un papel especial: asegura la polinización y el cuajado (Mondal et al., 2020).

Relación recomendada N:P:K ≈ 1:0,8:1,2 (nitrógeno moderado, potasio elevado).

Qué hay que saber.

  • En esta fase, es especialmente importante no sobrealimentar con nitrógeno, ya que esto hará que la planta siga produciendo hojas en lugar de frutos.
  • El fósforo y el potasio deben estar en formas fácilmente disponibles.
  • El boro se aplica solo por vía foliar: este es el método más eficaz (Mondal et al., 2020).
  • También son importantes el zinc y el molibdeno – afectan la formación de órganos generativos.

Recomendaciones prácticas:

  • Si utiliza fertirrigación, cambie gradualmente la composición de la solución – aumente la proporción de potasio y fósforo, reduzca el nitrógeno.
  • Realice la primera aplicación foliar de boro en la fase de brotación (ácido bórico al 0,1%).
  • Realice la segunda aplicación de boro al inicio de la floración masiva.
  • Asegúrese de que haya suficiente potasio en el suelo – su deficiencia en esta fase provocará una caída masiva de ovarios.
  • El riego debe ser moderado y regular – las fluctuaciones de humedad en esta fase son especialmente peligrosas.

Fase 4: Fructificación Masiva

Qué sucede. La fase más crítica. La planta florece simultáneamente, forma nuevos ovarios y llena los frutos ya cuajados. La carga sobre el sistema nutricional es máxima. Las raíces deben suministrar constantemente agua y nutrientes para mantener este "conveyor".

Requerimientos nutricionales. En esta fase, el elemento principal es el potasio. El potasio es responsable de la calidad de los frutos, su sabor, firmeza y resistencia a enfermedades. También regula el equilibrio hídrico, lo que es críticamente importante cuando los frutos son 95% agua. El nitrógeno es necesario, pero en cantidades moderadas para mantener el crecimiento de nuevos brotes y frutos. Calcio – para prevenir la pudrición apical. Magnesio – para mantener la fotosíntesis en las hojas envejecidas (Tarakanov & Mukhin, 2003; Welbaum, 2015).

Relación recomendada N:P:K ≈ 1:0,5:1,8–2 (el potasio predomina significativamente).

Qué hay que saber.

  • La absorción de potasio en esta fase puede ser el doble que la de nitrógeno.
  • Si el potasio es insuficiente, los frutos serán acuosos, insípidos y con manchas marrones.
  • Las fluctuaciones de humedad en esta fase son especialmente peligrosas: causan pudrición apical (deficiencia de calcio) y agrietamiento de los frutos.
  • El riego regular (o fertirrigación) es obligatorio.

Recomendaciones prácticas:

  • En la fertirrigación, aumente la frecuencia de riego y la concentración de la solución puede reducirse ligeramente (para evitar la salinización).
  • Aplique potasio en cada fertilización, utilizando sulfato de potasio o nitrato de potasio (sin cloro).
  • Ante los primeros signos de pudrición apical – aplicación foliar de emergencia con nitrato de calcio o quelato de calcio.
  • Continúe con las aplicaciones de boro (cada 7–10 días) para mejorar el cuajado de los frutos posteriores.
  • Riegue regularmente, sin dejar que el suelo se seque.
  • En tiempo caluroso, son útiles los riegos refrescantes (aspersión) en pequeñas dosis para aumentar la humedad del aire.

Fase 5: Ralentización del Crecimiento y Senescencia (Fin de Temporada)

Qué sucede. La planta envejece, disminuye la tasa de formación de nuevos brotes y flores. Los frutos restantes maduran. La productividad disminuye.

Requerimientos nutricionales. La necesidad de todos los elementos disminuye. La fertilización nitrogenada en esta etapa ya no es necesaria – puede provocar un crecimiento no deseado de brotes que no tendrán tiempo de dar frutos completos. El potasio y el fósforo siguen siendo importantes para la maduración de los frutos y la mejora de su calidad (sabor, firmeza) (Welbaum, 2015).

Relación recomendada N:P:K ≈ 0,5:0,5:1,5 (casi sin nitrógeno).

Qué hay que saber.

  • Al final de la temporada, se puede suspender la fertilización 2–3 semanas antes de la cosecha final.
  • Si el otoño es frío, el sistema radicular funciona peor – son efectivas las aplicaciones foliares de potasio y fósforo.
  • Es importante mantener un riego uniforme hasta el final para que los frutos no se vuelvan amargos debido al estrés.

Recomendaciones prácticas:

  • Reduzca o suspenda la fertilización nitrogenada.
  • Si planea prolongar la fructificación (en invernadero), continúe apoyando la nutrición con potasio y fósforo, pero en dosis más pequeñas.
  • Las aplicaciones foliares de micronutrientes (especialmente potasio) pueden ayudar a que los últimos frutos maduren.
  • Riegue según sea necesario, pero no encharque el suelo (esto puede causar pudriciones radiculares).

Tabla Resumen: Fases de Crecimiento y Nutrición

Fase Período Elementos prioritarios N:P:K recomendado Elementos adicionales
1. Germinación Siembra – emergencia Fósforo (inicial) P, micronutrientes (en hileras)
2. Crecimiento vegetativo Emergencia – floración Nitrógeno 1,5 : 0,5 : 1 Ca, Mg, Fe, Mn
3. Floración – inicio fructificación Brotación – cuajado Fósforo, potasio, boro 1 : 0,8 : 1,2 B, Zn, Mo
4. Fructificación masiva Fructificación activa Potasio 1 : 0,5 : 1,8–2 K, Ca, Mg (para calidad)
5. Senescencia Fin de temporada Potasio (mantenimiento) 0,5 : 0,5 : 1,5

Casos Especiales: Invernadero y Campo Abierto

En invernadero (especialmente en ciclos de invierno‑primavera), las necesidades de nitrógeno son mayores al principio, ya que con poca luz las plantas forman tallos más delgados y necesitan apoyo. Sin embargo, el exceso de nitrógeno con poca luz provoca alargamiento y debilitamiento. En invernaderos con fertirrigación, el calendario de fertilización es más fraccionado y preciso (Kotov & Adritskaya, 2016).

En campo abierto en suelos ligeros, el nitrógeno y el potasio se lixivian más rápido, por lo que se requieren dosis más frecuentes pero más pequeñas. En suelos pesados, los fertilizantes duran más, pero su disponibilidad para las raíces puede ser menor debido a la compactación.

Durante primaveras frías (temperatura del suelo inferior a 15 °C), las raíces absorben mal el fósforo y el potasio. En tales condiciones, son eficaces las aplicaciones foliares de estos elementos.

Principio Principal: "Desplazamiento de Nutrientes"

A lo largo de la temporada de crecimiento, se produce un desplazamiento gradual del nitrógeno al potasio:

  • Al principio – nitrógeno para el crecimiento.
  • En el medio – equilibrio de nitrógeno y potasio.
  • Durante la fructificación – el potasio domina.
  • Al final – solo potasio y fósforo.

Este principio es universal para todas las variedades e híbridos de pepino, independientemente del método de cultivo. Su cumplimiento es la clave para altos rendimientos de frutos de calidad.

En la siguiente parte, consideraremos los principales métodos de fertilización (radicular, fertirrigación, foliar) – cuándo y qué método es más eficaz.

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5. Principales Métodos de Fertilización

Existen tres formas principales de suministrar nutrientes a la planta: aplicación radicular (al suelo), fertirrigación (aplicación con el agua de riego) y pulverización foliar. Cada método tiene sus ventajas, limitaciones y períodos óptimos de uso. En la práctica, estos métodos no se excluyen sino que se complementan.

Aplicación Radicular (al Suelo)

Esencia del método. Los fertilizantes se aplican directamente al suelo – en forma seca (gránulos, polvo) o como solución. Las raíces absorben los elementos de la solución del suelo. Es el método tradicional y más extendido.

Tipos de Aplicación Radicular

1. Aplicación básica (presiembra). Los fertilizantes se incorporan al suelo en otoño bajo arado o en primavera antes de la siembra/plantación. Se crea una reserva de nutrientes a largo plazo.

2. Aplicación en la línea de siembra (inicial). Los fertilizantes se aplican en las hileras o en los hoyos de plantación durante la siembra o plantación. Proporciona a las plantas jóvenes elementos fácilmente asimilables en el período inicial.

3. Fertilizaciones durante la temporada de crecimiento. Los fertilizantes se aplican a las plantas ya en crecimiento – en forma seca con posterior incorporación o como solución durante el riego (sin sistema de fertirrigación).

Cuándo es eficaz:

  • Aplicación básica de fertilizantes orgánicos (estiércol, compost) – solo en otoño o primavera antes de la plantación.
  • Aplicación en la línea de siembra de fósforo y potasio – para estimular el sistema radicular.
  • Fertilizaciones nitrogenadas en la fase de crecimiento activo (cuando las plantas aún no han cerrado las hileras y se puede realizar un tratamiento mecanizado).

Ventajas de la aplicación radicular:

  • Crea una reserva de nutrientes a largo plazo en el suelo.
  • Los fertilizantes orgánicos mejoran la estructura del suelo y activan los procesos microbiológicos.
  • Menos intensivo en mano de obra cuando se aplica mecanizadamente en grandes superficies.
  • Adecuado para todos los tipos de fertilizantes.

Limitaciones:

  • La eficacia depende en gran medida de la humedad del suelo – sin agua, las raíces no absorben los elementos.
  • Parte de los fertilizantes puede fijarse en el suelo o lixiviarse sin llegar a las raíces.
  • La aplicación en seco requiere riego o lluvia posterior.
  • En suelos fríos, la absorción radicular se ralentiza bruscamente.

Recomendaciones prácticas:

  • Aplique fertilizantes secos antes del riego o la lluvia – de lo contrario, permanecerán en el suelo en forma inaccesible.
  • En suelos arenosos ligeros, evite dosis únicas altas – mejor aplicar fraccionadamente, en pequeñas porciones.
  • Los fertilizantes nitrogenados en seco (nitrato de amonio, urea) se aplican mejor en surcos entre hileras a una profundidad de 8–10 cm con posterior incorporación.
  • Los fertilizantes potásicos y fosfatados aplíquelos más profundamente (hasta 15–20 cm), ya que son inmóviles en el suelo.

Fertirrigación – Aplicación de Fertilizantes con el Agua de Riego

Esencia del método. Los fertilizantes se disuelven en el agua de riego y se suministran a las raíces a través de un sistema de riego por goteo o (más raramente) a través de aspersores. Es la forma más eficaz de suministrar nutrientes a la zona radicular activa (Autko et al., 2012).

Cómo funciona la fertirrigación.

El agua de una fuente (pozo, embalse) llega a una estación de filtrado, luego a través de un inyector (unidad eyectora) se dosifica una solución fertilizante en la corriente de agua, y la solución nutritiva se suministra a través de cintas de goteo directamente a cada planta (Autko et al., 2012). Este sistema permite dosificar con precisión cada elemento y cambiar la composición de la solución según las fases de desarrollo.

Ventajas de la fertirrigación (Autko et al., 2012):

1. Eficiencia del uso del agua – 95% (con aspersión, las pérdidas por evaporación y deriva son de hasta el 30% o más).

2. Ahorro de agua de 2,5 a 3 veces en comparación con la aspersión.

3. La absorción de fertilizantes es significativamente mayor, ya que los elementos se suministran directamente a la zona radicular y no se fijan en el suelo.

4. Capacidad de regular con precisión la composición nutricional según la fase de desarrollo de la planta.

5. Optimización de la humedad del suelo – se mantiene un nivel constante de humedad sin encharcamiento ni sequedad.

6. El aparato foliar permanece seco, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas.

7. La estructura del suelo no se altera y no se forma costra.

8. Se reduce la infestación de malas hierbas (no se necesitan herbicidas para los espacios entre hileras).

9. Los costes laborales se reducen en 1,5–2 veces (Autko et al., 2012).

Cuándo es más eficaz la fertirrigación:

  • Durante toda la temporada de crecimiento, pero especialmente en la fase de fructificación masiva, cuando la demanda de agua y nutrientes es máxima.
  • En suelos arenosos ligeros, donde los nutrientes se lixivian rápidamente.
  • En la producción comercial en invernaderos y campos con riego por goteo.
  • Para un control preciso de la relación N:P:K a lo largo de las fases de desarrollo.

Qué hay que saber sobre las dosis en fertirrigación:

La concentración óptima de la solución nutritiva para el pepino depende de la fase de desarrollo (Tarakanov & Mukhin, 2003):

  • Inicio de la vegetación: 0,03–0,04% (concentración total de sales).
  • Mitad de la vegetación: 0,05–0,07%.
  • Superar el 0,07–0,1% conlleva el riesgo de salinización de la zona radicular.

Dosis diarias aproximadas para la fertirrigación del pepino (por ha, en kg/ha de m.a.) según la fase (Autko et al., 2012):

Período de cultivo N P₂O₅ K₂O
Inicial (emergencia – inicio de crecimiento) 1,1–1,7 0,7 1,1–1,7
Crecimiento activo (hasta floración) 2,2–2,8 0,7 2,2–2,8
Fructificación masiva 2,8–2,2 1,0 6,0–4,5

Observe: durante la fructificación masiva, la dosis de potasio aumenta 2–3 veces en comparación con el nitrógeno – es precisamente este desplazamiento nutricional el que garantiza una alta calidad del fruto.

Qué tener en cuenta en la fertirrigación:

  • El agua debe estar limpia (sin partículas en suspensión) para no obstruir los goteros.
  • Los fertilizantes deben ser completamente solubles en agua y compatibles entre sí (sin formar precipitados).
  • Se recomienda utilizar marcas especiales de fertilizantes hidrosolubles (ej. 13:12:19 + micronutrientes) (Autko et al., 2012).
  • Con poca luz (invierno, tiempo nublado), reduzca la concentración de la solución para evitar un crecimiento excesivo.
  • Con buena iluminación, se puede aumentar la concentración, pero sin superar los límites recomendados.

Nutrición Foliar

Esencia del método. Los fertilizantes se aplican pulverizando las hojas. Los nutrientes penetran en los tejidos a través de los estomas y la cutícula, sin pasar por el sistema radicular. Es el método de suministro más rápido, especialmente para micronutrientes y la corrección de emergencia de deficiencias (Mondal et al., 2020).

Cuándo es especialmente eficaz la nutrición foliar:

  • Ante los primeros signos de deficiencias de micronutrientes (clorosis férrica, deficiencia de boro, manganeso, etc.).
  • En períodos en los que el sistema radicular funciona mal – suelo frío, encharcamiento, daños en las raíces.
  • En suelos con pH alto (calcáreos), donde el hierro, el manganeso, el zinc y el boro se fijan y no están disponibles para las raíces.
  • En las fases de floración y cuajado – para un suministro rápido de boro y zinc.
  • Para la corrección rápida de la deficiencia de potasio (aplicación foliar de solución de sulfato de potasio o nitrato de potasio al 0,5–1%).

Para qué elementos es preferible la nutrición foliar:

  • Boro – no se mueve en la planta, requiere suministro constante → pulverizaciones en brotación y floración.
  • Hierro – se absorbe mal del suelo en suelos alcalinos → solo formas quelatadas a través de las hojas.
  • Manganeso y zinc – similar al hierro, se absorben mejor a través de las hojas.
  • Potasio – puede reponerse rápidamente por vía foliar cuando es deficiente.
  • Nitrógeno – rara vez se necesita por vía foliar, pero es posible (urea al 0,5%) en caso de crecimiento débil.

Recetas para pulverizaciones foliares (Mondal et al., 2020):

  • Boro: solución de ácido bórico al 0,1% (1 g/l de agua) o bórax al 0,2%.
  • Hierro: solución de sulfato de hierro al 0,2% – pero mejor quelatos (0,05–0,1% de Fe).
  • Manganeso: solución de sulfato de manganeso al 0,2%.
  • Zinc: solución de sulfato de zinc al 0,05%.
  • Potasio: solución de sulfato de potasio (K₂SO₄) o nitrato de potasio (KNO₃) al 0,5–1%.
  • Fertilizantes complejos con micronutrientes: según las instrucciones del producto.

Qué hay que saber sobre las aplicaciones foliares:

  • La eficacia depende de la hora del día y del tiempo: el mejor momento es por la mañana temprano o al atardecer, cuando los estomas están abiertos y la solución no se evapora demasiado rápido.
  • No pulverice con mucho calor (superior a 25 °C) ni bajo la luz solar directa – pueden producirse quemaduras.
  • Para mejorar la mojabilidad y la absorción, añada un tensioactivo (humectante) – mejora la distribución de la solución y la penetración en los tejidos.
  • La concentración no debe superar la recomendada – la sobredosis de micronutrientes es tóxica.
  • Al mezclar varios fertilizantes, compruebe su compatibilidad (no deben formar precipitados).

Particularidades para el pepino:

  • El pepino responde especialmente bien a las aplicaciones foliares de boro, hierro y potasio.
  • En invernaderos con alta humedad, las aplicaciones foliares son menos eficaces (la solución tarda en secarse, pero los estomas pueden estar cerrados).
  • En la aplicación foliar, humedezca ambas caras de la hoja – la cara inferior tiene más estomas.

Comparación de Métodos de Fertilización y su Combinación

Método Velocidad de acción Para qué elementos Mejor período
Radicular (básico) Lenta (semanas–meses) Orgánicos, fósforo, potasio, calcio Otoño, primavera (antes de siembra)
Radicular (fertilización) Media (días) Nitrógeno, potasio Durante la vegetación
Fertirrigación Rápida (horas–días) Todos los macro y micronutrientes Toda la temporada, especialmente fructificación
Foliar Muy rápida (horas) Micronutrientes, potasio En deficiencias, en fases críticas

Esquema Práctico de Nutrición Combinada

En la práctica, se utiliza un sistema combinado para obtener rendimientos estables de pepino:

1. Otoño (o primavera antes de la plantación): aplicación de fertilizantes orgánicos (estiércol, compost) + fertilizantes fosfatados y potásicos bajo arado – creación de una reserva a largo plazo.

2. En la siembra/plantación: aplicación de una dosis inicial de fósforo y potasio en hileras o hoyos – estimulación del sistema radicular.

3. Durante el crecimiento vegetativo: aplicaciones radiculares de fertilizantes nitrogenados (o fertirrigación con mayor proporción de nitrógeno) – formación de un potente aparato foliar.

4. Con el inicio de la floración: transición a la fertirrigación con un desplazamiento gradual de N:P:K hacia el potasio + aplicaciones foliares de boro y micronutrientes complejos.

5. Durante la fructificación masiva: fertirrigación regular con alto contenido de potasio + aplicaciones foliares preventivas de calcio (prevención de la pudrición apical) y micronutrientes.

6. Cuando aparecen síntomas de deficiencia: aplicación foliar de emergencia del elemento necesario.

Conclusión sobre los Métodos de Fertilización

Cada método tiene su nicho. La aplicación radicular es la base, que crea una reserva de nutrientes. La fertirrigación es el método más eficaz durante el crecimiento activo y la fructificación, permitiendo una gestión precisa de la nutrición. La nutrición foliar es una herramienta de corrección rápida, especialmente para micronutrientes y potasio.

Para grandes explotaciones y complejos de invernaderos, la fertirrigación se convierte en el método principal, complementado con tratamientos foliares. Para huertos pequeños sin riego por goteo, las aplicaciones radiculares de fertilizantes líquidos combinadas con pulverizaciones foliares dan buenos resultados.

La regla principal: combine los métodos para proporcionar al pepino todos los elementos en el momento adecuado y en la forma adecuada.

En la siguiente parte, veremos qué fertilizantes (orgánicos y minerales) son mejores, cuáles son sus puntos fuertes y débiles, y cómo combinarlos correctamente.

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6. Fertilizantes Orgánicos y Minerales: Puntos Fuertes de Cada Enfoque

La elección entre fertilizantes orgánicos y minerales suele presentarse como un dilema fundamental. En realidad, no es así. Los orgánicos y los fertilizantes "minerales" no compiten, sino que se complementan. Cada enfoque tiene sus puntos fuertes, y es su combinación sensata la que da el mejor resultado. En este capítulo, examinaremos cuándo y por qué utilizar cada tipo de fertilizante y cómo evitar los errores típicos.

Fertilizantes Orgánicos: La Base de la Fertilidad

Qué son los fertilizantes orgánicos. Para el pepino, son importantes el estiércol bien descompuesto, el compost, el humus y las mezclas de turba y estiércol. El estiércol fresco no se utiliza inmediatamente antes de la siembra – puede quemar las raíces y contener semillas de malas hierbas, pero se puede aplicar en otoño.

Por qué el pepino adora especialmente los orgánicos. Entre todos los cultivos hortícolas, el pepino es el más receptivo a los fertilizantes orgánicos y, sobre todo, al estiércol (Tarakanov & Mukhin, 2003). La alta eficacia del estiércol se explica no solo por su valor nutritivo. El estiércol:

  • Mejora la estructura del suelo – afloja los suelos arcillosos pesados y liga los suelos arenosos ligeros, haciéndolos más permeables al aire y al agua.
  • Enriquece el suelo con dióxido de carbono – la descomposición de la materia orgánica libera CO₂, lo que aumenta la eficiencia de la fotosíntesis (Tarakanov & Mukhin, 2003).
  • Libera calor – el proceso de descomposición del estiércol va acompañado de la liberación de calor, lo que es especialmente importante para el pepino, un cultivo amante del calor, al inicio de la temporada (Welbaum, 2015).
  • Activa microorganismos beneficiosos – la materia orgánica sirve como sustrato para la biota del suelo, que convierte los elementos en formas disponibles para las plantas.
  • Actúa a largo plazo – la materia orgánica se descompone gradualmente, proporcionando nutrición a la planta durante toda la temporada.

Puntos fuertes de los fertilizantes orgánicos:

  • Mejoran las propiedades físicas del suelo (estructura, capacidad de retención de agua, aireación).
  • Liberan nutrientes gradualmente, reduciendo el riesgo de sobredosis.
  • Aumentan la capacidad amortiguadora del suelo – mitigan las fluctuaciones de pH y salinidad.
  • Estimulan el desarrollo del sistema radicular y la microflora beneficiosa del suelo.
  • Reducen la necesidad de fertilizaciones minerales frecuentes.

Puntos débiles:

  • Actúan lentamente – los efectos se notan después de semanas y meses, por lo que los orgánicos no son adecuados para la corrección rápida de deficiencias.
  • La composición es inestable – el contenido de NPK en el estiércol varía mucho.
  • Pueden contener patógenos y semillas de malas hierbas (si no están bien descompuestos).
  • Requieren grandes volúmenes y una importante mano de obra para su aplicación.
  • En suelos ligeros, se descomponen rápidamente, requiriendo una renovación anual.

Dosis y épocas de aplicación de fertilizantes orgánicos para el pepino:

Normas orientativas para estiércol o compost (Tarakanov & Mukhin, 2003; Autko et al., 2012):

  • En suelos de fertilidad media: 40–60 t/ha (4–6 kg/m²).
  • En suelos pobres en humus: hasta 80 t/ha (8 kg/m²).
  • En suelos de turba y pantano: 80–100 t/ha (8–10 kg/m²) – estos suelos son especialmente receptivos al estiércol.

Épocas de aplicación:

  • Otoño, bajo arado o labranza otoñal – opción preferida. Durante el invierno, el estiércol se descompone parcialmente, se vuelve seguro para las raíces y en primavera el suelo se calienta rápidamente.
  • Primavera, 2–3 semanas antes de la plantación – permitido, pero solo estiércol bien descompuesto (humus) o compost. El estiércol fresco no se aplica en primavera – puede causar quemaduras en las raíces y aumentar el desarrollo de enfermedades (Welbaum, 2015).

Advertencia importante: No utilice "fertilizante con herbicida" (tipo "Weed and Feed") para hortalizas – los herbicidas que contienen destruirán el pepino (Autko et al., 2012).

Fertilizantes Minerales: Precisión y Velocidad

Qué son los fertilizantes minerales. Son fertilizantes nitrogenados (nitrato de amonio, urea, sulfato de amonio), fosfatados (superfosfato, ammophos, diammophos), potásicos (sulfato de potasio, nitrato de potasio, cloruro de potasio) y complejos (nitroammophoska, azophoska, fertilizantes hidrosolubles especiales para fertirrigación).

Por qué los fertilizantes minerales son importantes para el pepino. El pepino es un cultivo con altas tasas de crecimiento y un corto período de absorción activa. Los orgánicos no siempre pueden proporcionar la velocidad necesaria de suministro de elementos. Los fertilizantes minerales permiten dosificar con precisión cada elemento y corregir rápidamente la nutrición (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Puntos fuertes de los fertilizantes minerales:

  • Acción rápida – los elementos están disponibles para la planta en cuestión de horas después de la aplicación (en solución) o en días (en seco).
  • Precisión – se puede calcular y aplicar exactamente lo que la planta necesita en una fase específica.
  • Controlabilidad – la composición de las fertilizaciones se puede cambiar fácilmente según la fase de crecimiento, el estado de la planta y las condiciones climáticas.
  • Prácticos para la fertirrigación – las formas solubles en agua son ideales para los sistemas de riego por goteo.
  • Menores volúmenes de almacenamiento y transporte en comparación con los orgánicos.

Puntos débiles:

  • No mejoran la estructura del suelo y, con el uso prolongado, pueden degradarla (compactación, salinización).
  • En caso de sobredosis o aplicación incorrecta, pueden causar quemaduras en las raíces (la llamada "quemadura por fertilizante").
  • Se lixivian fácilmente del suelo, especialmente el nitrógeno y el potasio en suelos ligeros.
  • Pueden alterar el equilibrio de elementos (antagonismo).
  • Aumentan la concentración de la solución del suelo, lo que es peligroso para el pepino.

Sensibilidad del pepino a la salinización.

El pepino es uno de los cultivos más sensibles a la alta concentración de sales en la solución del suelo (Tarakanov & Mukhin, 2003). La concentración óptima de sales minerales para las plantas de pepino:

  • Al inicio de la vegetación: 0,03–0,04%.
  • A mediados de la vegetación: 0,05–0,07%.
  • Superar el 0,07–0,1% (especialmente en suelos ligeros con riego insuficiente) puede causar quemaduras en las raíces, las plantas se atrofian, las hojas se oscurecen, luego amarillean y mueren (Mondal et al., 2020).

Por lo tanto, al aplicar fertilizantes minerales, es importante:

  • No superar las dosis recomendadas.
  • Aplicar los fertilizantes de forma fraccionada (pequeñas porciones pero con frecuencia), especialmente en suelos ligeros.
  • Asegurar un riego suficiente para disolver y distribuir uniformemente las sales en la capa radicular.

Dosis orientativas de fertilizantes minerales para el pepino (Tarakanov & Mukhin, 2003; Autko et al., 2012):

Con un rendimiento de 30–40 t/ha y fertilidad media del suelo, se recomienda (en kg/ha de m.a.):

Elemento Aplicación básica (otoño/primavera) Fertilizaciones (en vegetación) Total por temporada
Nitrógeno (N) 60–90 15–30 75–120
Fósforo (P₂O₅) 60–80 10–20 70–100
Potasio (K₂O) 90–120 30–60 120–180

Importante: Las dosis específicas se ajustan según los resultados del análisis del suelo y teniendo en cuenta la materia orgánica aplicada. Si ha aplicado mucho estiércol (60 t/ha), las dosis de fertilizantes minerales pueden reducirse en un 20–30%.

Elección de formas específicas:

  • Nitrógeno: Para la aplicación básica – nitrato de amonio (34% N) o sulfato de amonio (21% N + azufre). Para fertirrigación y fertilizaciones – urea (46% N, muy soluble) o nitrato de potasio (13% N + 46% K₂O).
  • Fósforo: Superfosfato simple (19–20% P₂O₅) – para la aplicación básica, especialmente en suelos neutros y ligeramente ácidos. Para fertirrigación – fosfato monopotásico (52% P₂O₅ + 34% K₂O) o fertilizantes complejos hidrosolubles.
  • Potasio: El más preferible es el sulfato de potasio (50% K₂O + azufre) – no contiene cloro. El cloruro de potasio (60% K₂O) se aplica mejor solo en otoño para que el cloro se lixivie antes de la primavera. El nitrato de potasio (46% K₂O + 13% N) – una excelente opción para la fertirrigación.

Para la fertirrigación se utilizan fertilizantes especiales totalmente hidrosolubles. Ejemplos de marcas preparadas (Autko et al., 2012):

  • 13:12:19 + micronutrientes – para el período principal (nitrógeno moderado, potasio elevado).
  • Aquarin y análogos – según instrucciones.

Combinación de Fertilizantes Orgánicos y Minerales

El sistema de nutrición más eficaz para el pepino es el combinado, en el que la materia orgánica crea un fondo edáfico favorable y los fertilizantes minerales permiten regular con precisión la nutrición en períodos críticos (Tarakanov & Mukhin, 2003; Welbaum, 2015).

Esquema recomendado:

1. Otoño: aplicación de estiércol o compost (40–60 t/ha) + parte de los fertilizantes fosfatados y potásicos (ej. 50–70% de la dosis calculada) bajo arado otoñal.

2. Primavera: aplicación del resto de fertilizantes fosfatados y potásicos + una dosis inicial de nitrógeno (20–30% del calculado) antes de la siembra o plantación.

3. Durante la temporada de crecimiento: fertilizaciones minerales fraccionadas (o fertirrigación) según las fases de desarrollo.

Dosis combinadas orientativas (en suelos sod‑podzólicos de la región no chernozem, con rendimiento de 30–40 t/ha) (Tarakanov & Mukhin, 2003):

  • Estiércol o compost: 40–60 t/ha (otoño).
  • Nitrato de amonio: 100–150 kg/ha (en fertilizaciones).
  • Superfosfato: 150–250 kg/ha (otoño + primavera).
  • Cloruro de potasio: 100–150 kg/ha (otoño) o sulfato de potasio: 80–120 kg/ha (primavera/fertilizaciones).

Fertilizantes Microbiológicos – Una Herramienta Adicional

En los últimos años, han ganado popularidad los biopreparados que contienen microorganismos beneficiosos. Pueden considerarse como un complemento a la nutrición principal, no como un sustituto de los fertilizantes (Mondal et al., 2020).

Tipos:

  • Fijadores de nitrógeno (Azotobacter, Azospirillum) – fijan el nitrógeno atmosférico en forma disponible para las plantas.
  • Solubilizadores de fosfato (Pantoea agglomerans, Pseudomonas putida, Bacillus megaterium, Glomus fasciculatum) – convierten el fósforo poco soluble en formas disponibles.
  • Movilizadores de potasio (Frateuria aurantia, Bacillus mucilaginosus) – mejoran la disponibilidad del potasio a partir de formas inaccesibles (Mondal et al., 2020).

Cuándo son eficaces:

  • En suelos pobres en materia orgánica.
  • Cuando se aplican altas dosis de fertilizantes fosfatados (las bacterias ayudan a asimilar el fósforo fijado).
  • En sistemas de agricultura ecológica, donde el uso de fertilizantes minerales es limitado.

Qué hay que saber: La eficacia de los biopreparados depende en gran medida de las condiciones del suelo (temperatura, humedad, pH) y de la presencia de sustrato orgánico. En suelos fríos, encharcados o demasiado secos, funcionan mal. Su uso no sustituye la necesidad de una nutrición básica, sino que aumenta la eficiencia del uso de los fertilizantes.

Recomendaciones Prácticas para Horticultores

1. Comience con orgánicos. Si es posible, aplique estiércol bien descompuesto o compost bajo el pepino (un balde por 1–2 m²). Esto creará una buena base y mejorará el suelo durante varios años.

2. Aplique los fertilizantes minerales de forma fraccionada. No intente dar todo a la vez. Mejor 3–4 pequeñas fertilizaciones durante la temporada que una grande. Esto es especialmente importante para el nitrógeno y el potasio.

3. Prefiera las formas sulfatadas. El sulfato de potasio y el sulfato de amonio son preferibles a las sales cloruradas, ya que el pepino es sensible al cloro.

4. En suelos arenosos ligeros – aplique fertilizantes con más frecuencia pero en dosis más pequeñas para evitar la lixiviación. En suelos arcillosos pesados – aplique las dosis principales en otoño.

5. Utilice fertilizantes complejos hidrosolubles para fertirrigación o fertilizaciones líquidas. Contienen todos los macro y micronutrientes en la proporción correcta.

6. No olvide los micronutrientes. Incluso con suficiente cantidad de macronutrientes, la deficiencia de boro, hierro, manganeso o zinc puede reducir seriamente el rendimiento. Es mejor aplicarlos por vía foliar.

7. Controle el pH del suelo. El rango óptimo para el pepino es de 6,0 a 6,5. En suelos ácidos (pH < 5,5), realice un encalado (harina de dolomita, cal) – pero hágalo en otoño, por separado del estiércol, para evitar pérdidas de nitrógeno.

8. Compruebe el agua de riego. Si el agua es dura (alta en calcio y magnesio) o contiene cloruros, téngalo en cuenta al elegir los fertilizantes y ajuste las dosis para evitar la salinización.

Resumen breve del capítulo:

  • Los orgánicos son la base de la fertilidad, mejoran la estructura y biología del suelo, pero actúan lentamente.
  • Los fertilizantes minerales son una herramienta de nutrición rápida y precisa, especialmente durante el crecimiento activo y la fructificación.
  • El mejor resultado lo da su combinación sensata: orgánicos en otoño, fertilizaciones minerales durante la temporada con énfasis en el potasio durante la fructificación.
  • Los preparados microbiológicos son un complemento útil, pero no un sustituto de los fertilizantes básicos.
  • La regla principal – no sobrealimentar. Es mejor quedarse corto que pasarse, especialmente con nitrógeno y sales en general.

En la parte final, consideraremos los errores más típicos en la nutrición del pepino – exceso de nitrógeno, deficiencia de potasio, problemas con el calcio, salinización y desequilibrio de elementos – y cómo evitarlos.

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7. Cómo Evitar Errores Típicos en la Nutrición del Pepino

Incluso con un buen conocimiento de las necesidades del pepino, los errores en la nutrición son comunes. El pepino es tan sensible al desequilibrio que la más mínima desviación puede costar una parte significativa de la cosecha. En este capítulo, analizaremos los errores más frecuentes, sus síntomas, causas y formas de corregirlos.

Error 1. Exceso de Nitrógeno – El Principal Problema al Inicio de la Temporada

Síntomas. Las plantas se ven "engordadas" – tallos gruesos, hojas grandes, verde oscuro y brillantes. El crecimiento vegetativo es vigoroso, pero la floración se retrasa, hay pocos ovarios o se caen. Los frutos, si llegan a cuajar, son acuosos, con bajo contenido de azúcares y amarillean más rápido (Welbaum, 2015).

Por qué ocurre. El pepino responde principalmente al nitrógeno con un crecimiento intensificado de hojas y brotes. Si el nitrógeno es demasiado alto, la planta no cambia al desarrollo generativo – "cree" que las condiciones aún no son adecuadas para la fructificación. El exceso de nitrógeno también reduce la resistencia a enfermedades (especialmente al oídio y a las pudriciones radiculares) y deteriora la conservación de los frutos (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Cómo evitarlo:

  • Observe estrictamente las dosis de fertilizantes nitrogenados. En suelos ricos en materia orgánica, es posible que no sean necesarias las fertilizaciones nitrogenadas.
  • Reduzca la proporción de nitrógeno en las fertilizaciones con el inicio de la floración. Durante la fructificación, el nitrógeno debe ser mínimo.
  • Si utiliza fertirrigación, controle la concentración de la solución – no debe superar el 0,07% de sales totales.
  • Para las fertilizaciones durante la fructificación, utilice fertilizantes con bajo contenido de nitrógeno (por ejemplo, fosfato monopotásico o sulfato de potasio).

Qué hacer si ya se ha producido la sobrealimentación:

  • Suspenda todas las fertilizaciones nitrogenadas durante 1–2 semanas.
  • Aumente la proporción de fertilizantes potásicos y fosfatados – ayudan a equilibrar el nitrógeno.
  • Riegue abundantemente para que parte del nitrógeno se lixivie de la capa radicular (en suelos ligeros).
  • Realice una aplicación foliar de potasio (sulfato de potasio al 0,5–1%) – esto estimula la transición a la fructificación.

Error 2. Deficiencia de Potasio Durante la Fructificación

Síntomas. Aparece quemadura marginal en las hojas viejas – las puntas y los bordes amarillean, luego se vuelven marrones y mueren. Las hojas pueden curvarse hacia abajo. Los frutos se vuelven pequeños, deformados (periformes o tuberosos), con manchas marrones. El sabor de los frutos empeora – son acuosos y sin dulzor (Mondal et al., 2020).

Por qué ocurre. Durante la fructificación masiva, el pepino extrae más potasio que cualquier otro elemento. Si el potasio no se suministra en la cantidad necesaria, la planta comienza a movilizarlo de las hojas viejas, lo que provoca los síntomas característicos. En suelos arenosos ligeros, el potasio se lixivia fácilmente, lo que agrava el problema (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Cómo evitarlo:

  • Durante la fructificación, mantenga la relación N:K no superior a 1:1,5–2 (el potasio debe predominar).
  • En suelos ligeros, aplique potasio de forma fraccionada, en cada fertilización (en fertirrigación – a diario o cada dos días).
  • Utilice sulfato de potasio o nitrato de potasio – son muy solubles y no contienen cloro.
  • El cloruro de potasio aplíquelo solo en otoño – el cloro es perjudicial para el pepino.

Qué hacer ante los primeros signos de deficiencia:

  • Aplique inmediatamente una fertilización foliar con sulfato de potasio (solución al 0,5–1%) – es la forma más rápida.
  • Incluya fertilizantes potásicos en cada riego (si usa fertirrigación) o en cada fertilización líquida.
  • En suelos ligeros, aumente la frecuencia de las aplicaciones pero reduzca la dosis única para evitar la salinización.

Error 3. Deficiencia de Calcio y Pudrición Apical de los Frutos

Síntomas. Aparece una mancha acuosa y marrón clara en el extremo floral del fruto, que se oscurece gradualmente, se seca y se hunde. La mancha puede agrandarse, cubriendo el 25–75% del fruto. No es una enfermedad infecciosa, sino un trastorno fisiológico causado por la deficiencia de calcio en los tejidos en crecimiento del fruto (Mondal et al., 2020). Con deficiencia severa de calcio, también mueren los puntos de crecimiento y los bordes de las hojas jóvenes se curvan y se vuelven irregulares.

Por qué ocurre. El calcio es inmóvil. No se redistribuye de las hojas viejas a las jóvenes y los frutos. Si el calcio no se suministra continuamente, los frutos (especialmente los de crecimiento rápido) se quedan sin él. Causas principales de la deficiencia:

  • Riego irregular – cuando el suelo se seca, las raíces dejan de absorber calcio; con encharcamiento, los pelos radiculares mueren (Mondal et al., 2020).
  • Alto contenido de sodio en el suelo o el agua de riego – el sodio compite con el calcio por la absorción.
  • Exceso de nitrógeno amoniacal – el amonio bloquea la absorción de calcio.
  • Salinización del suelo – el alto contenido de sales dificulta la absorción de calcio (Mondal et al., 2020).

Cómo evitarlo:

  • Mantenga una humedad uniforme del suelo – el acolchado ayuda significativamente.
  • Riegue regularmente, sin permitir que se seque ni siquiera por poco tiempo.
  • Evite altas dosis de nitrógeno amoniacal y estiércol fresco.
  • En suelos salinos – riegos más frecuentes para lixiviar las sales.
  • Al plantar en suelos pobres en calcio, agregue yeso (sulfato de calcio) – no altera el pH pero aporta calcio disponible.

Qué hacer ante los primeros signos:

  • Aplique inmediatamente una fertilización foliar con nitrato de calcio (solución al 0,5–1%) o quelato de calcio – esta es la única forma de llevar calcio rápidamente a los frutos.
  • Corrija el régimen de riego – debe ser regular y moderado.
  • Retire los frutos afectados – no se recuperan.

Error 4. Salinización del Suelo

Síntomas. Las plantas se ven atrofiadas – el crecimiento se ralentiza, las hojas se oscurecen, luego amarillean por los bordes y mueren. En salinización severa, la planta puede morir. El pepino es especialmente sensible a la salinización en edad temprana (Mondal et al., 2020).

Por qué ocurre. El exceso de fertilizantes (especialmente nitrogenados y potásicos) crea una alta concentración de sales en la solución del suelo. Las raíces no pueden absorber agua – se produce una sequía fisiológica, incluso si el suelo está húmedo. En suelos arenosos ligeros, la salinización se desarrolla más rápido porque las sales se concentran en un pequeño volumen. En regiones áridas, el problema se agrava si el agua de riego contiene muchas sales (Mondal et al., 2020; Welbaum, 2015).

Cómo evitarlo:

  • Observe estrictamente las dosis de fertilizantes. No aplique "a ojo".
  • En suelos ligeros, aplique los fertilizantes de forma fraccionada – pequeñas cantidades pero más a menudo.
  • En fertirrigación, controle la concentración de la solución (no superior al 0,07%).
  • Utilice agua de riego de buena calidad. Si el agua es dura o salina – aumente la dosis de riego para lixiviar las sales.
  • Utilice fertilizantes orgánicos – amortiguan la salinización.

Qué hacer ante los primeros signos:

  • Suspenda todas las fertilizaciones durante 1–2 semanas.
  • Realice un riego de lavado abundante – 300–400 m³/ha de agua para lavar las sales de la zona radicular.
  • Después del lavado, reanude las fertilizaciones pero a dosis reducidas.
  • En suelos salinos, pase a las aplicaciones foliares – no aumentan la salinización.

Error 5. Desequilibrio de Micronutrientes

Síntomas. Los síntomas pueden ser muy variados – clorosis, muerte de los puntos de crecimiento, deformación de los frutos, floración débil. A menudo, los síntomas de deficiencia de un elemento son causados por el exceso de otro (antagonismo).

Antagonismo de micronutrientes (Mondal et al., 2020):

Exceso de elemento Bloquea la absorción de
Potasio, fósforo, hierro, cobre, zinc Manganeso (Mn)
Cobre, fósforo Zinc (Zn)
Cobre, manganeso, zinc, fósforo Hierro (Fe)
Manganeso, nitrato nitrogenado Molibdeno (Mo)

Por qué ocurre. Los iones de diferentes metales compiten por las proteínas transportadoras y los sitios de unión en las raíces y los tejidos de la planta. Si un elemento está en exceso, puede "desplazar" a otro del sistema de absorción.

Cómo evitarlo:

  • Utilice fertilizantes complejos con micronutrientes equilibrados, no elementos individuales.
  • No aplique todos los micronutrientes simultáneamente en altas dosis.
  • Si detecta una deficiencia de un micronutriente, compruebe si ha sobrealimentado a su antagonista.
  • En suelos con pH alto (calcáreos), todos los micronutrientes (excepto el molibdeno) es mejor aplicarlos por vía foliar, no al suelo.

Qué hacer si se sospecha un desequilibrio:

  • Realice un análisis foliar (si es posible) – esto mostrará con precisión qué elementos faltan y cuáles están en exceso.
  • Suspenda la aplicación de todos los micronutrientes durante 1–2 semanas.
  • Reanude las fertilizaciones utilizando solo fertilizantes complejos equilibrados.
  • Si se confirma la deficiencia, aplique el elemento deficiente por vía foliar en la dosis mínima.

Error 6. Riego Inadecuado

Síntomas. Deficiencias de elementos incluso con suficiente aplicación de fertilizantes. Las hojas pierden turgencia, amarillean, las plantas se atrofian. Con encharcamiento – las raíces se pudren, las hojas se vuelven azules y mueren.

Por qué ocurre. Las raíces del pepino absorben nutrientes solo de la solución del suelo. Si el suelo está seco, las raíces no pueden absorber ni siquiera los elementos presentes en el suelo (Welbaum, 2015). Con encharcamiento, las raíces se asfixian por falta de oxígeno, los pelos radiculares mueren y la absorción también cesa.

Cómo evitarlo:

  • Mantenga la humedad del suelo en el 70–80% de la capacidad de campo durante toda la temporada de crecimiento.
  • Durante la fructificación, la humedad debe estar más cerca del 80% de la capacidad de campo (Tarakanov & Mukhin, 2003).
  • Riegue regularmente, evitando grandes fluctuaciones de humedad.
  • Utilice riego por goteo – proporciona la humectación más uniforme.
  • Acolche el suelo – esto conserva la humedad y evita la sequedad.
  • Riegue solo con agua tibia (no inferior a 15 °C) – el agua fría shockea las raíces y ralentiza la absorción (Autko et al., 2012).

Qué hacer si se ha producido una alteración:

  • Después de la sequía – reanude el riego, pero no inunde bruscamente. Mejor varios riegos pequeños que uno grande.
  • Después del encharcamiento – suspenda el riego, afloje el suelo para mejorar la aireación y, si es posible, drene el exceso de agua.

Error 7. Ignorar la Fase de Desarrollo de la Planta

Síntomas. Las plantas florecen abundantemente, pero los ovarios no se forman o se caen en masa. O las plantas son vigorosas pero producen pocos frutos. O los frutos son acuosos e insípidos a pesar de las abundantes fertilizaciones.

Por qué ocurre. El pepino cambia sus necesidades de nutrientes a lo largo de las fases de desarrollo (Capítulo 4). Si durante la fructificación se continúan dando los mismos fertilizantes que al inicio del crecimiento (con alto contenido de nitrógeno), la planta seguirá acumulando masa vegetativa en detrimento de los frutos. Por el contrario, si al inicio del crecimiento no se da suficiente nitrógeno, la planta no formará un aparato foliar potente y la fructificación será pobre, incluso con una buena nutrición potásica (Tarakanov & Mukhin, 2003).

Cómo evitarlo:

  • Siga estrictamente el esquema de "desplazamiento de nutrientes": nitrógeno → complejo equilibrado → potasio.
  • Durante la fructificación masiva, la relación N:P:K debe ser aproximadamente 1:0,5:1,8–2.
  • Ante los primeros signos de deficiencia o exceso, corrija rápidamente la composición de las fertilizaciones.
  • Utilice fertirrigación – permite cambiar la composición nutricional literalmente cada día.

Principios Generales para Prevenir Errores

1. Comience con un análisis del suelo. Conocer el contenido inicial de elementos en el suelo es la mejor base para calcular las dosis de fertilizantes.

2. Aplique los fertilizantes de forma fraccionada. Mejor 5–6 pequeñas fertilizaciones que 1–2 grandes. Esto reduce el riesgo de salinización y asegura una nutrición uniforme.

3. No escatime en potasio durante la fructificación. Esta es la deficiencia más común que afecta directamente a la calidad y cantidad de la cosecha.

4. Inspeccione las plantas regularmente. Los síntomas externos pueden ayudar a detectar un problema a tiempo y corregirlo antes de que afecte a la cosecha.

5. Utilice aplicaciones foliares para correcciones rápidas. Ante los primeros signos de deficiencia de micronutrientes o potasio, este es el método más eficaz.

6. No mezcle fertilizantes incompatibles. Por ejemplo, fertilizantes fosfatados con cal o nitrato de calcio – se forman precipitados insolubles.

7. Tenga en cuenta las condiciones climáticas. En tiempo frío, las raíces funcionan peor – reduzca las concentraciones de las soluciones y pase a aplicaciones foliares. En tiempo caluroso, aumente la frecuencia del riego pero no la concentración.

Tabla Rápida de Diagnóstico y Acciones

Problema Síntomas típicos Qué hacer
Exceso de nitrógeno Hojas oscuras y gruesas, pocas flores Suspender nitrógeno, aplicar potasio
Deficiencia de nitrógeno Hojas inferiores amarillas, crecimiento débil Aplicar urea o nitrato (al suelo)
Deficiencia de potasio Quemadura marginal, frutos deformes Foliar sulfato de potasio (0,5–1%)
Pudrición apical Manchas oscuras en el extremo del fruto Foliar nitrato de calcio, regular el riego
Clorosis de hojas jóvenes Hojas amarillas, nervaduras verdes Foliar quelato de hierro
Mal cuajado Caída de flores Foliar ácido bórico (0,1%)
Salinización Plantas atrofiadas, hojas oscuras Riego de lavado, reducir dosis de fertilizantes
Atrofia general Síntomas poco claros Comprobar riego (humedad, temperatura del agua)

Palabras Finales

La nutrición del pepino no es una ciencia complicada, sino un sistema que se puede dominar y aplicar con éxito. Lo principal es entender la lógica: potasio para los frutos, nitrógeno para las hojas, micronutrientes para la salud, y un riego adecuado para la absorción. Observe las plantas, responda a sus señales, y el pepino le recompensará con una cosecha generosa de frutos de calidad.

Y recuerde: la mejor fertilización es la que hizo a tiempo, no la que olvidó hacer y trata de compensar con una sola dosis grande. La uniformidad y el equilibrio son los dos principios principales de una nutrición exitosa del pepino.

Referencias

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  8. Тараканов, Г.И., Мухин, В.Д., Шуин, К.А., Борисов, Н.В., Климов, В.В., Никифоров, М.А., Скачко, В.А., Тараканов, И.Г., Холодецкий, М.С. (2003). ‘Производство овощей в открытом грунте [Open-field vegetable production]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Москва: КолосС, pp. 286-448.
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