Campo abierto versus campo cubierto

Actualizado: 09 Julio 2026 Русский English

Pepino — es uno de los cultivos de hortalizas más populares del mundo. Se cultiva en todas partes: desde los trópicos cálidos hasta regiones con veranos cortos y frescos. Sin embargo, la cosecha no siempre alegra con abundancia de pepinillos crujientes. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta está en el origen de este cultivo y sus características biológicas.

La elección entre campo abierto e invernadero no es una cuestión de preferencia personal. Es una decisión estratégica de la que dependen el momento de la cosecha, la cantidad de frutos e incluso su sabor. En este artículo analizaremos qué método de cultivo se adapta mejor a sus condiciones.

1. Por qué las condiciones de cultivo influyen tanto en el pepino

Origen del cultivo

El pepino (Cucumis sativus) es originario de las regiones tropicales y subtropicales de la India, donde se cultivaba hace más de 3000 años (Nonnecke, 1989). Al igual que otros miembros de la familia Cucurbitaceae, se formó en condiciones de clima cálido y húmedo con un largo período vegetativo.

Esta historia evolutiva ha determinado todas las características clave de la planta:

  • Termofilia. Las semillas de pepino comienzan a germinar a temperaturas no inferiores a 12‑13 °C, y las plántulas más vigorosas aparecen a 25‑30 °C (Котов y Адрицкая, 2016). El crecimiento se ralentiza por debajo de 15 °C y se detiene por completo a 10 °C. La temperatura óptima para el crecimiento y la fructificación es de 20‑28 °C durante el día y no inferior a 16‑18 °C por la noche.
  • Hidrofilia. El pepino es la hortaliza más exigente en humedad. Requiere no solo una alta humedad del suelo, sino también una alta humedad del aire. La humedad óptima del suelo es aproximadamente el 80 % de la capacidad de campo, y la humedad relativa del aire debe ser del 85‑90 % (Welbaum, 2015). Con falta de humedad, las plantas detienen su crecimiento, la calidad de los frutos empeora y aparece amargor.
  • Exigencia en la aireación del suelo. El sistema radicular del pepino se encuentra en la capa superficial del suelo y es muy sensible a la falta de oxígeno. El exceso de humedad provoca la muerte de los pelos radiculares y la muerte de las plantas.
  • Sensibilidad al estrés. Cualquier factor desfavorable —cambios bruscos de temperatura, falta o exceso de humedad, mala nutrición— afecta al rendimiento. En condiciones de estrés, las plantas producen más flores masculinas, los ovarios pueden caerse y los frutos adquieren un sabor amargo debido a la acumulación de cucurbitacina (Welbaum, 2015).

Duración de la fructificación y duración del día

El pepino es una planta de día corto, aunque muchas variedades modernas son neutras en cuanto a la duración del día. Con días cortos (10‑12 horas), las plantas pasan más rápidamente a la fructificación. En condiciones de día largo, la masa vegetativa crece con más intensidad, pero la fructificación puede retrasarse (Котов y Адрицкая, 2016).

En condiciones óptimas, el pepino puede fructificar de forma continua durante 2‑3 meses. Sin embargo, en campo abierto este período suele estar limitado por las condiciones climáticas: los enfriamientos otoñales o el calor estival que estresa a las plantas.

Comprender estas características ayuda a abordar de forma consciente la elección del método de cultivo. El pepino no perdona los errores: su naturaleza tropical exige condiciones lo más parecidas posible a las naturales. Por eso es tan importante la elección correcta entre campo abierto e invernadero.

2. Cultivo de pepinos en campo abierto

El cultivo de pepinos en campo abierto es el método clásico, probado durante siglos, y sigue siendo el más popular entre los jardineros. No requiere estructuras costosas ni equipos complejos, y si se siguen las reglas básicas, permite obtener una cosecha estable incluso en condiciones no ideales. Sin embargo, el éxito depende de muchos factores, y comprender los puntos fuertes y débiles de este método ayudará a evitar decepciones.

2.1. Ventajas del campo abierto

Accesibilidad económica. El campo abierto no requiere inversiones de capital en invernaderos, sistemas de calefacción ni iluminación suplementaria. Todos los gastos se reducen a semillas, fertilizantes y productos básicos de protección (Nonnecke, 1989). Esto es especialmente importante para los jardineros que empiezan a cultivar este cultivo.

Polinización natural. En campo abierto, la polinización de los pepinos se realiza gracias a abejas, abejorros y otros insectos. Esto es especialmente importante para las variedades e híbridos de polinización entomófila, en los que las flores masculinas y femeninas se encuentran en la misma planta. Con una buena actividad de los insectos, el cuajado es elevado y el jardinero no tiene que perder tiempo en la polinización manual. Sin embargo, hay que recordar que en tiempo frío o lluvioso el vuelo de las abejas es limitado, lo que puede afectar al rendimiento (Welbaum, 2015).

Menor riesgo de sobrecalentamiento. A diferencia de los invernaderos, en campo abierto las plantas rara vez sufren un sobrecalentamiento crítico (por encima de 35 °C) si se organiza un riego regular. La circulación natural del aire evita el estrés térmico, en el que el polen se vuelve estéril y los ovarios se caen. Esto es especialmente relevante en regiones del sur con veranos calurosos (Котов y Адрицкая, 2016).

Sabor natural y densidad de los frutos. Muchos jardineros señalan que los pepinos de campo abierto tienen un aroma más intenso y una textura más crujiente. Esto se debe al régimen de luz natural, a las oscilaciones diarias de temperatura y al menor contenido de agua en los tejidos en comparación con los frutos de invernadero. Además, los pepinos de campo abierto suelen tener una piel más gruesa, lo que mejora su conservación y su aptitud para la salmuera (Welbaum, 2015).

2.2. Desventajas y riesgos del campo abierto

Inestabilidad de la cosecha debido al clima. El pepino es un cultivo de origen tropical, y cualquier desviación del óptimo reduce la productividad. Un verano frío y lluvioso, cambios bruscos de temperatura, sequías prolongadas: todo esto puede provocar una ausencia casi total de frutos. A temperaturas inferiores a 15 °C, el crecimiento se detiene, y con enfriamientos prolongados (por debajo de 10 °C), las plantas pueden morir (Nonnecke, 1989).

Vulnerabilidad a enfermedades y plagas. En campo abierto, los pepinos son atacados con mucha más frecuencia por infecciones que se propagan con la lluvia, el viento y los insectos. Las más peligrosas son:

  • Mildiú velloso (peronospora) — se desarrolla con alta humedad y lluvias frecuentes. Afecta a las hojas, reduce la fotosíntesis y, si no se trata, las plantas pueden morir en 1‑2 semanas (Quesada-Ocampo, 2022).
  • Oidio — aparece en tiempo cálido con fluctuaciones de humedad, cubriendo las hojas con una capa blanca.
  • Antracnosis y bacteriosis — se activan después de las lluvias, causando manchas y pudrición de los frutos.
  • Enfermedades víricas (mosaico del pepino, etc.) — son transmitidas por pulgones, que en campo abierto están presentes en todas partes.

Entre las plagas, los mayores daños los causan el pulgón del melón, la araña roja (especialmente en tiempo seco y caluroso), la mosca blanca y los trips (Котов y Адрицкая, 2016). Con altas poblaciones de insectos, las plantas se debilitan y la calidad de los frutos disminuye drásticamente.

Período de fructificación corto. En campo abierto, la temporada de recolección suele durar 1,5‑2 meses. Con la llegada del enfriamiento otoñal (temperaturas inferiores a 12‑15 °C), el crecimiento se ralentiza y el rendimiento cae. En regiones con veranos cortos, el jardinero puede obtener solo 2‑3 oleadas de frutos, mientras que en invernadero este período puede prolongarse hasta el otoño (Ториков y Сычев, 2018).

Aparición de amargor en los frutos. Las condiciones de estrés (falta de humedad, cambios bruscos de temperatura, deficiencias nutricionales) provocan la acumulación de cucurbitacina, la sustancia que da a los pepinos un sabor amargo. Esto es especialmente notable en años secos. Afortunadamente, muchos híbridos modernos carecen de este defecto, pero las variedades antiguas y las formas de polinización entomófila pueden "amargarse" ante el menor estrés (Welbaum, 2015).

2.3. Cómo elegir el lugar y preparar el suelo

Requisitos del terreno

Los pepinos prefieren parcelas bien iluminadas, protegidas de los vientos fríos, con pendiente sur o suroeste. Los mejores suelos son los francos ligeros o franco-arenosos con reacción neutra o ligeramente ácida (pH 6,0‑6,5). Los suelos arcillosos pesados requieren la incorporación de materia orgánica y arena para mejorar la permeabilidad al aire (Nonnecke, 1989). Evite las zonas bajas donde se estanca el aire frío y se acumula agua; el pepino no tolera el encharcamiento de las raíces.

Precedentes y rotación de cultivos

Los pepinos no deben plantarse después de otras cucurbitáceas (calabacines, calabazas, sandías, melones), ya que esto provoca la acumulación en el suelo de patógenos específicos (fusariosis, phytophthora, etc.). Los mejores precedentes son: col, cebolla, leguminosas (guisantes, judías), patata temprana, raíces (zanahoria, remolacha) y abonos verdes: altramuz, facelia, mostaza (Котов y Адрицкая, 2016). Se recomienda devolver los pepinos al mismo lugar no antes de 3‑4 años.

Preparación del suelo en otoño

En otoño, después de la cosecha del precedente, se realiza una excavación profunda (a la profundidad de una pala: 25‑30 cm) con la aplicación simultánea de abonos orgánicos: estiércol bien descompuesto o compost a razón de 5‑10 kg/m². En suelos arenosos pobres, la dosis se aumenta a 10‑15 kg/m². Los suelos ácidos se encalan (3‑5 kg/m² de harina de dolomita o cal apagada), pero no simultáneamente con el estiércol; se aplican con un intervalo de un mes (Ториков y Сычев, 2018).

Si no hay suficiente materia orgánica, bajo la excavación otoñal se aplican fertilizantes minerales: superfosfato (40‑60 g/m²) y sal potásica (20‑30 g/m²). Los fertilizantes nitrogenados (nitrato amónico, urea) se dejan para la aplicación primaveral, ya que se lavan fácilmente.

Preparación primaveral

En primavera, tan pronto como el suelo se seque, se realiza un laboreo superficial (cultivo) a una profundidad de 10‑15 cm para conservar la humedad y desmenuzar los terrones. 1‑2 semanas antes de la siembra o plantación de plántulas, se aplican fertilizantes nitrogenados (20‑30 g/m² de nitrato amónico) y, si es necesario, se vuelve a labrar. Si no se aplicó materia orgánica en otoño, en primavera se puede añadir humus o compost (3‑5 kg/m²) directamente bajo la excavación.

Para proteger contra las malas hierbas y mejorar el calentamiento del suelo, muchos jardineros utilizan film negro o agrospan para el acolchado de los bancales. Esto acelera la maduración en 7‑10 días y reduce la necesidad de escardas (Лебедева, 1987).

2.4. Fechas y métodos de siembra

Cuándo plantar

Los pepinos son muy sensibles a las heladas, por lo que se plantan en campo abierto solo después de que haya pasado el peligro de heladas tardías y el suelo a 10 cm de profundidad se haya calentado a 12‑14 °C. Fechas orientativas para diferentes regiones:

Región Fechas aproximadas de siembra/plantación
Regiones del sur (Krasnodar, Crimea, Cáucaso) Mediados de abril – principios de mayo
Zona Central de Tierra Negra Finales de abril – primera década de mayo
Franja central (Moscú, Leningrado) Segunda década de mayo – principios de junio
Urales, Siberia (verano corto) Finales de mayo – primera década de junio (con uso obligatorio de cubiertas en caso de heladas)

Para obtener una cosecha más temprana (1‑2 semanas), se puede utilizar el método de plántulas, trasplantando a campo abierto con 20‑25 días de edad (3‑4 hojas verdaderas). Las plántulas se comienzan a cultivar en casa o en invernadero 25‑30 días antes de la fecha prevista de plantación (Лебедева, 1987).

Métodos de siembra

Siembra directa – el método principal. Las semillas se siembran secas o remojadas (remojadas durante un día en agua tibia). En el bancal se hacen surcos de 2‑3 cm de profundidad, se colocan las semillas cada 5‑10 cm (según la variedad), se cubren con tierra y se compactan ligeramente. Después de la emergencia, se aclara, dejando entre plantas 15‑25 cm (para variedades de entrenudos cortos) o 25‑35 cm (para variedades de entrenudos largos).

Método de plántulas – proporciona cosechas más tempranas y abundantes, especialmente en regiones con verano corto. Las plántulas se plantan en hoyos con un marco de 70×30 cm (para entrenudos cortos) o 70×50 cm (para entrenudos largos). Los hoyos se riegan previamente con agua tibia, las plantas se colocan a la misma profundidad que en las macetas y se cubren con tierra seca. Después de la plantación, las plántulas deben sombrearse durante 2‑3 días.

Esquema de plantación

Existen varios esquemas de plantación según la longitud de los entrenudos y el método de cultivo:

  • Hilera simple (en líneas): distancia entre líneas 60‑90 cm, distancia en la hilera 15‑30 cm.
  • Cinta de dos hileras: cintas separadas 80‑100 cm, entre hileras en la cinta 30‑50 cm, en la hilera 15‑25 cm. Esto facilita el riego y el cuidado.
  • Cuadro‑macollo (para variedades de entrenudos largos): macollos cada 70 cm, 3‑5 semillas por macollo, después del aclareo se dejan 2‑3 plantas (Nonnecke, 1989).

Los pepinos también se pueden cultivar en caballones o bancales elevados, especialmente en suelos pesados y encharcados. Los caballones de 20‑25 cm de altura mejoran el drenaje y el calentamiento del suelo.

2.5. Cuidado de las plantas en campo abierto

Riego

El pepino es la hortaliza más exigente en humedad. La humedad óptima del suelo es del 70‑80 % de la capacidad de campo. En tiempo de calor, se riega a diario o cada dos días, gastando 10‑15 l/m². En tiempo fresco, se reduce a 2‑3 veces por semana. Está terminantemente prohibido regar con agua fría (por debajo de 18 °C), ya que provoca shock radicular, parada del crecimiento y caída de los ovarios (Котов y Адрицкая, 2016).

La mejor hora para regar es temprano por la mañana o al atardecer, para que el agua tenga tiempo de infiltrarse y no cree un efecto invernadero durante el día. Después de cada riego, es imprescindible escardar el suelo (a una profundidad de 5‑8 cm) para evitar la formación de costra. Para reducir la evaporación, se utiliza el acolchado (hierba cortada, paja, film negro), que también suprime el crecimiento de malas hierbas.

Abonado

Durante la temporada, los pepinos se abonan 3‑5 veces:

1. 2 semanas después de la plantación (o en la fase de 2‑3 hojas verdaderas) — con fertilizantes nitrogenados (20‑25 g de urea o nitrato amónico por 10 l de agua) para el crecimiento activo de la masa verde.

2. Al inicio de la floración — con abono complejo con predominio de fósforo y potasio (por ejemplo, 30 g de superfosfato + 15 g de sal potásica por 10 l de agua) para mejorar el cuajado.

3. Durante la fructificación masiva — cada 7‑10 días se alternan abonos orgánicos (infusión de estiércol de vaca 1:10 o de gallinaza 1:20) y abonos minerales complejos (Nitrofoska, Kemira‑universal — 30‑40 g/10 l).

Los abonados se realizan solo sobre suelo húmedo para evitar quemaduras en las raíces. En tiempo seco, es útil alternar abonados radiculares con abonados foliares (pulverización sobre las hojas con una solución débil de fertilizantes, por ejemplo, urea al 0,1 %) para corregir rápidamente deficiencias (Ториков y Сычев, 2018).

Formación (para variedades de entrenudos largos y de invernadero en campo abierto)

En campo abierto, normalmente se forma la planta en un solo tallo, eliminando todos los brotes laterales hasta una altura de 40‑50 cm. Por encima de esta zona, los brotes laterales se despuntan después de 2‑3 hojas, dejando 2‑3 ovarios en cada uno. La punta del tallo principal se despunta cuando alcanza 1,5‑2 m de longitud, para limitar el crecimiento vegetativo y dirigir la energía hacia los frutos (Welbaum, 2015). Sin embargo, las variedades de entrenudos cortos y de tipo arbustivo no requieren formación.

En campo abierto, los pepinos suelen dejarse correr por el suelo (sin espaldera); esto es aceptable para pequeñas superficies. Cuando se utiliza una espaldera vertical (red, alambre), las plantas están mejor ventiladas, los frutos están más limpios y el cuidado y la recolección se facilitan considerablemente.

Control de enfermedades y plagas

En campo abierto, la prevención es especialmente importante. Medidas principales:

  • Rotación de cultivos — no plantar pepinos en el mismo lugar más de una vez cada 3‑4 años.
  • Eliminación de malas hierbas — sirven de reservorio para pulgones y araña roja.
  • Inspección regular de las plantas — ante los primeros signos de enfermedad (manchas, capas, marchitez), eliminar las hojas afectadas y aplicar fungicidas autorizados.
  • Uso de variedades resistentes — muchos híbridos modernos tienen resistencia combinada al mildiú velloso, oidio y virus.
  • Productos biológicos — Fitosporina, Tricodermina, Baktofit son eficaces como prevención y en caso de infección leve.
  • En caso de desarrollo grave de enfermedades, se utilizan fungicidas químicos (caldo bordelés, oxicloruro de cobre, productos a base de mancozeb) siguiendo estrictamente las instrucciones y respetando los plazos de seguridad antes de la cosecha.

Contra las plagas (pulgones, araña roja, mosca blanca) ayudan los insecticidas (Aktara, Confidor, Fitoverm), pero son preferibles los métodos biológicos: atraer mariquitas, pulverizar con infusión de ajo, cáscara de cebolla, polvo de tabaco (Nonnecke, 1989).

2.6. Particularidades del cultivo en diferentes zonas climáticas

  • En regiones con veranos fríos y cortos (Urales, Siberia, Lejano Oriente) se recomienda utilizar solo variedades de maduración temprana (Muromsky, Altaysky ranny, Izyashchny) y plantar plántulas de 20‑30 días en bancales cálidos o caballones con cubierta de plástico al principio. El acolchado con film negro eleva la temperatura del suelo en 2‑4 °C, lo que es fundamental para el arranque.
  • En regiones áridas del sur (región del Volga, Cáucaso, Asia Central) el principal problema es la falta de humedad y el sobrecalentamiento. Aquí se necesitan variedades resistentes a la sequía, riego profundo (hasta 20‑30 cm), acolchado obligatorio y sombreado (por ejemplo, plantación junto a cultivos altos como maíz o girasol) para reducir la temperatura del aire al mediodía. El uso de riego por goteo y fertirrigación aumenta significativamente la eficacia.
  • En regiones con clima húmedo (noroeste, países bálticos) los principales enemigos son las enfermedades fúngicas. Aquí se necesitan variedades con máxima resistencia al mildiú velloso, buena ventilación (plantación espaciada, caballones altos), evitar el riego por aspersión (solo a ras de suelo) y tratamientos fungicidas preventivos obligatorios desde la fase de 3‑4 hojas (Welbaum, 2015).

2.7. Variedades recomendadas para campo abierto

Para regiones del norte y templadas (precoces, resistentes al frío):

  • Muromsky 36 — antigua variedad rusa, la más precoz (40‑45 días desde la emergencia). Frutos pequeños (6‑10 cm), excelentes para salmuera. Rendimiento de hasta 7 kg/m². No resistente al calor ni a la sequía (Лебедева, 1987).
  • Altaysky ranny 166 — precoz, de entrenudos cortos, tolera bien el frío. Frutos de hasta 10 cm, para ensalada. Rendimiento 3‑6 kg/m².
  • Izyashchny — precoz, de espinas blancas, frutos de 9‑13 cm, resistente a la mancha olivácea. Rendimiento de hasta 6 kg/m².

Para la franja central y el sur (universales, productivas):

  • Konkurent — polinización entomófila, medio‑precoz, resistente al mildiú velloso. Frutos de hasta 12 cm, para salmuera.
  • Nerosimy 40 — tardío, muy productivo, resistente a bajas temperaturas. Frutos de hasta 15 cm, para ensalada.
  • Feniks — tardío, altamente resistente al mildiú velloso, ideal para regiones del sur con veranos húmedos.

Para regiones del sur áridas:

  • Híbrido F1 Kaskad — medio‑precoz, resistente al calor y a la sequía, frutos de 10‑12 cm, universal.
  • Híbrido F1 Brigadny — polinización entomófila, alto rendimiento, resistente a un complejo de enfermedades.

Para campo abierto también son adecuados muchos híbridos partenocárpicos recomendados para invernaderos, pero que con polinización dan aún mayor rendimiento, por ejemplo, F1 Zozulya, F1 Connie, F1 Herman.

2.8. Cubiertas temporales — el "punto medio"

Para alargar la temporada y proteger de las primeras heladas, muchos jardineros utilizan cubiertas temporales de plástico (arcos con film o agrospan). Se instalan a principios de primavera para calentar el suelo y plantar plántulas 2‑3 semanas antes de lo habitual, y en otoño prolongan la fructificación otras 2‑3 semanas. Esta solución sencilla permite obtener una cosecha comparable en fechas a la de invernadero, con un coste mínimo (Лебедева, 1987).

Es importante recordar que en días soleados, la temperatura bajo el plástico puede superar los 35 °C, por lo que las cubiertas deben ventilarse regularmente, levantando los bordes.

2.9. Recolección y almacenamiento

Los frutos del pepino se recogen regularmente (cada 1‑2 días) en estado de madurez técnica, sin dejar que crezcan demasiado. El retraso en la recolección reduce la formación de nuevos ovarios y perjudica la calidad. Solo se recogen frutos sanos y sin daños.

Los pepinos cosechados se conservan en un lugar fresco (10‑15 °C) con alta humedad (85‑90 %) durante 3‑5 días. Para un almacenamiento más prolongado, se utiliza el frigorífico (2‑4 °C), pero no más de 7‑10 días, ya que los pepinos son sensibles a las bajas temperaturas y pierden rápidamente el turgencia (Nonnecke, 1989).

Conclusión

El cultivo de pepinos en campo abierto es un método accesible y probado para obtener frutos sabrosos y aromáticos. El éxito depende de la elección correcta de la variedad, la siembra oportuna, el riego regular y la protección contra enfermedades. A pesar de todos los riesgos (cataclismos climáticos, plagas), el campo abierto sigue siendo el principal para la mayoría de los jardineros por su sencillez y naturalidad.

Si su región no disfruta de un calor estable y el verano es corto, combine el campo abierto con cubiertas temporales, utilice variedades precoces y plante plántulas. Así obtendrá una cosecha no peor que la de invernadero, pero con menores gastos.

3. Cultivo de pepinos en invernadero

El cultivo de pepinos en invernadero abre al jardinero posibilidades completamente diferentes. Ya no es solo un "huerto", sino un ecosistema controlado donde se puede gestionar la temperatura, la humedad, la nutrición y el régimen de luz. Este enfoque permite no solo obtener una cosecha un mes antes, sino también prolongar la temporada de recolección hasta las heladas, y en invernaderos con calefacción, cultivar pepinos durante todo el año. Sin embargo, el invernadero exige más atención y disciplina: cualquier error en el cuidado, especialmente en la ventilación y el riego, puede provocar la rápida propagación de enfermedades y la pérdida de la cosecha. Examinemos este método en detalle.

3.1. Ventajas del cultivo en invernadero

Cosecha temprana y garantizada. En invernadero, se pueden plantar las plántulas ya en abril (en la franja central), cuando fuera todavía hay nieve o el suelo no se ha calentado. La protección contra las heladas tardías y la posibilidad de regular la temperatura permiten obtener los primeros pepinos a los 40‑50 días de la plantación, 2‑4 semanas antes que en campo abierto (Котов y Адрицкая, 2016). Esto es especialmente valioso en regiones con verano corto, donde cada día cálido cuenta.

Largo período de fructificación. En un invernadero sin calefacción, los pepinos pueden fructificar de mayo a septiembre‑octubre, según el clima. En estructuras con calefacción y con iluminación suplementaria es posible el cultivo durante todo el año. Esto permite obtener una cosecha estable durante muchos meses, algo inalcanzable en campo abierto (Ториков y Сычев, 2018).

Alto rendimiento. Con tecnología intensiva, en invernadero se recogen de 3 a 4 veces más frutos por unidad de superficie que en campo abierto. Los híbridos partenocárpicos, con una formación y nutrición adecuadas, pueden dar hasta 25‑30 kg/m² por temporada (Котов y Адрицкая, 2016). Esto se logra gracias a las condiciones óptimas, la larga fructificación y el uso de espalderas verticales, que permiten aprovechar al máximo la luz y el espacio.

Protección contra el clima adverso. El invernadero protege eficazmente a las plantas de los vientos fríos, el granizo, las lluvias prolongadas y los cambios bruscos de temperatura. Esto es especialmente importante en regiones con clima inestable, donde el verano puede ser lluvioso o fresco. Además, los frutos se mantienen limpios, sin manchas de tierra, y tienen un excelente aspecto comercial (Welbaum, 2015).

Control de plagas y enfermedades. En un entorno cerrado es mucho más fácil controlar la propagación de infecciones e insectos plaga. El uso de mallas antiinsectos en las aberturas de ventilación, la desinfección del suelo y del equipo, así como los tratamientos preventivos regulares, permiten reducir significativamente el riesgo de brotes de enfermedades. Además, en el invernadero se pueden aplicar métodos biológicos de protección (entomófagos, microorganismos beneficiosos) sin riesgo de que sean arrastrados por la lluvia.

Posibilidad de utilizar técnicas agronómicas modernas. En el invernadero funcionan eficazmente el riego por goteo, la fertirrigación (aplicación de fertilizantes con el agua), la fertilización carbónica, la iluminación suplementaria y el uso de abejorros para la polinización. Todos estos métodos aumentan la productividad de las plantas y facilitan el trabajo del jardinero (Ториков y Сычев, 2018).

3.2. Desventajas y riesgos del invernadero

Inversiones de capital. La construcción de un invernadero, incluso el más sencillo de plástico, requiere inversiones. Las estructuras de policarbonato y vidrio, los sistemas automáticos de ventilación, riego por goteo y calefacción suponen inversiones importantes que solo se amortizan con un uso regular y altos rendimientos.

Riesgo de sobrecalentamiento. En días soleados, la temperatura en el invernadero puede elevarse rápidamente hasta 40‑50 °C, especialmente con ventilación insuficiente. Esto es letal para los pepinos: a temperaturas superiores a 32 °C, el polen se vuelve estéril, las flores se caen y los frutos no cuajan. Por lo tanto, disponer de un buen sistema de ventilación (ventanas, aperturas automáticas) es una condición obligatoria para el cultivo en invernadero (Лебедева, 1987).

Necesidad de formación de las plantas. En el invernadero, los pepinos suelen conducirse sobre espaldera vertical, lo que exige atar, despuntar brotes laterales y eliminar hojas viejas de forma regular. Es un trabajo laborioso y minucioso, especialmente con un gran número de plantas. Sin formación, los arbustos se enmarañan rápidamente, se sombrean entre sí y el rendimiento cae drásticamente (Котов y Адрицкая, 2016).

Polinización manual o uso de partenocárpicos. En un entorno cerrado, las abejas casi no entran, por lo que para las variedades de polinización entomófila es necesario realizar la polinización manual: por la mañana, arrancar flores masculinas y tocar con ellas el estigma de las femeninas. Esto lleva mucho tiempo y requiere atención. La alternativa es utilizar híbridos partenocárpicos (que no necesitan polinización) o instalar colmenas de abejorros (también caro).

Rápida propagación de enfermedades. Si aparece un foco de infección en el invernadero (oidio, fusariosis, podredumbre gris), se propaga mucho más rápido que en campo abierto, debido a la alta humedad, la temperatura y la ausencia de viento. Por eso, la prevención es fundamental: desinfección del suelo y de las estructuras, tratamiento de las semillas, mantenimiento de un microclima óptimo y ventilaciones regulares (Welbaum, 2015).

Salinización del suelo y necesidad de sustituir el sustrato. Con el uso intensivo de fertilizantes minerales, se acumulan sales en el suelo, lo que inhibe el sistema radicular. En los invernaderos donde el suelo se utiliza varios años seguidos, es necesario sustituir anualmente la capa superior (10‑15 cm) o utilizar sustratos artificiales (hidroponía). Esto supone costes y trabajo adicionales.

Mayores exigencias en riego y nutrición. En el invernadero, especialmente con riego por goteo, es necesario dosificar con precisión el agua y los fertilizantes. El exceso o la falta de humedad afectan rápidamente a las plantas. Además, debido al limitado volumen de la zona radicular, las reservas de nutrientes se agotan más rápido, por lo que los abonados deben ser más frecuentes que en campo abierto.

3.3. Tipos de invernaderos y sus características

Invernaderos de vidrio con calefacción. Son estructuras permanentes con cubierta de vidrio, sistemas de calefacción, iluminación suplementaria y control automático del microclima. Permiten cultivar pepinos todo el año, pero requieren grandes gastos de construcción y mantenimiento. En jardinería amateur son raros.

Invernaderos de policarbonato. El tipo más popular entre los jardineros aficionados. El policarbonato retiene bien el calor, es resistente, transmite la luz y es más barato que el vidrio. En estos invernaderos se pueden cultivar pepinos desde principios de primavera hasta finales de otoño (con calefacción adicional en períodos fríos). El policarbonato proporciona una excelente transmisión de luz, pero en verano puede calentarse mucho, por lo que la ventilación es obligatoria.

Invernaderos de plástico. La opción más económica. El plástico transmite bien la luz, pero es menos resistente y tiene una vida útil más corta (normalmente 1‑3 temporadas). En los invernaderos de plástico es más difícil mantener un régimen de temperatura estable, ya que el plástico se enfría más rápido por la noche. Sin embargo, son adecuados para el cultivo de pepinos en el período primavera‑verano, especialmente en climas templados.

Cubiertas tipo túnel (arcos con plástico o agrospan). Son las estructuras temporales más sencillas, consideradas un paso intermedio entre el campo abierto y el invernadero completo. Se utilizan para la plantación temprana de plántulas y la protección contra las primeras heladas. También se pueden cultivar pepinos en ellos, pero la fructificación completa suele ser más corta que en un invernadero permanente.

3.4. Preparación del invernadero y del suelo

Limpieza sanitaria. Antes de la temporada, el invernadero se limpia a fondo de restos vegetales (hojas y tallos del año anterior) y se lavan todas las superficies (vidrio, policarbonato, estructura) con una solución jabonosa suave o desinfectantes especiales. Esto destruye las esporas de hongos y los huevos de plagas que hayan podido sobrevivir del año anterior.

Desinfección del suelo. Si el invernadero no se usa por primera vez, el suelo debe desinfectarse. El mejor método es el vaporizado (riego con agua hirviendo o vapor caliente) o el uso de productos biológicos (por ejemplo, Tricodermina, Fitosporina). En invernaderos industriales se utiliza la esterilización química (formol, metam‑sodio) o el reemplazo del suelo. Para el jardinero aficionado, lo más sencillo es retirar anualmente la capa superior (10‑15 cm) y sustituirla por una mezcla de tierra fresca (Ториков y Сычев, 2018).

Mezcla de suelo. El suelo ideal para invernadero debe ser suelto, retenedor de humedad, transpirable y nutritivo. Composición recomendada: 50 % de turba baja, 30 % de tierra de césped, 20 % de humus o compost, con adición de arena o serrín para esponjar. Por cada 1 m³ de mezcla se añaden 4‑5 kg de cal (para neutralizar la acidez), 1,5‑2 kg de superfosfato y 0,5 kg de sal potásica (Котов y Адрицкая, 2016). También se pueden utilizar sustratos preparados para pepinos, disponibles en centros de jardinería.

Biocombustible. Para el cultivo temprano de primavera (abril‑mayo) en invernaderos sin calefacción, se utiliza a menudo biocombustible: estiércol fresco (mejor el de caballo, ya que da más calor). El estiércol se coloca en una capa de 25‑30 cm y sobre él se extiende tierra fértil de 20‑25 cm. Al descomponerse, el estiércol desprende calor, lo que permite plantar las plántulas 2‑3 semanas antes que sin calefacción (Лебедева, 1987).

3.5. Elección de variedades e híbridos para invernadero

Para el invernadero, la gran mayoría de los jardineros eligen híbridos partenocárpicos. No necesitan polinización, lo que es ideal para un entorno cerrado, y ofrecen un rendimiento más alto y estable. Por tipo de fructificación se dividen en:

  • De fruto largo (peso del fruto 200‑500 g, longitud hasta 30‑40 cm) — se utilizan principalmente en ensaladas. Híbridos populares: F1 Zozulya, F1 Courage, F1 Estafeta, F1 Tayga, F1 Olimpiada (Котов y Адрицкая, 2016). Dan hasta 25‑30 kg/m² en cultivo prolongado.
  • De fruto corto (tipo pepinillo) — frutos de 8‑14 cm, de uso universal (frescos y en salmuera). Híbridos: F1 Marinda, F1 Herman, F1 Natasha, F1 Connie, F1 Claudia. Son más productivos en cultivo intensivo y suelen tener resistencia combinada a enfermedades.

Al elegir, preste atención a la resistencia a enfermedades (mildiú velloso, oidio, virus del mosaico del pepino, podredumbres radiculares). Los híbridos modernos pueden ser resistentes a 5‑7 enfermedades, lo que simplifica considerablemente el cuidado y reduce el número de tratamientos.

Si aún desea utilizar variedades de polinización entomófila (por su sabor o para salmuera), tendrá que polinizarlas manualmente o instalar colmenas en el invernadero. Además, es necesario plantar variedades polinizadoras (alrededor del 10‑15 % del total de plantas) que produzcan flores masculinas (Котов y Адрицкая, 2016).

3.6. Plantación y formación de las plantas

Esquema de plantación

En invernadero, los pepinos suelen cultivarse sobre espalderas verticales, colocados en 1‑2 hileras en el bancal. Esquema recomendado:

  • Para partenocárpicos de fruto largo: distancia entre hileras 100‑160 cm, en la hilera 35‑50 cm (densidad 1,5‑2,5 plantas/m²).
  • Para fruto corto: distancia entre hileras 70‑100 cm, en la hilera 25‑30 cm (densidad 3‑4 plantas/m²).

Una plantación más espaciada mejora la ventilación y el acceso a la luz, reduciendo el riesgo de enfermedades (Котов y Адрицкая, 2016).

Plantación de plántulas

Las plántulas se plantan con 25‑35 días de edad (4‑5 hojas verdaderas), cuando el suelo se ha calentado a 18‑20 °C. En invernaderos con calefacción, la plantación se realiza en marzo‑abril; en invernaderos sin calefacción, a finales de abril‑mayo. Se plantan en hoyos a la profundidad de la maceta, sin enterrar el tallo, y se riegan con agua tibia.

Formación de la planta

Es un elemento clave del cuidado en el invernadero que determina el rendimiento.

Para partenocárpicos de fruto largo (F1 Zozulya, F1 Courage, etc.), el esquema de formación (Котов y Адрицкая, 2016):

1. "Cegado" de la zona inferior: eliminar todos los brotes de flores y brotes laterales en las axilas de las primeras 4‑6 hojas (altura 40‑60 cm). Esto permite a la planta concentrarse en el desarrollo del sistema radicular y del tallo principal.

2. Zona media (hasta 1,5 m de altura): en las axilas de las siguientes 5‑6 hojas, dejar los brotes laterales, despuntándolos después de 1 hoja, dejando un ovario en cada uno. Esto forma una cosecha adicional en las ramas laterales.

3. Zona superior (desde 1,5 m hasta la espaldera): los brotes laterales se despuntan después de 2‑3 hojas, dejando 2‑3 ovarios. Esto da la máxima carga.

4. Por encima de la espaldera: cuando el tallo principal sobrepasa la espaldera, se pasa por encima del alambre, se baja y se despunta después de 3‑4 hojas. Los brotes laterales en la parte superior también se despuntan dejando 2‑3 ovarios.

5. Eliminación regular de hojas viejas: a medida que maduran los frutos, se eliminan las hojas inferiores amarillentas (no más de 2‑3 a la vez) para mejorar la ventilación y la iluminación.

Para partenocárpicos de fruto corto (tipo pepinillo), la formación es similar, pero el "cegado" se puede hacer a menor altura (30‑40 cm), y los brotes laterales se despuntan después de 1‑2 hojas, dejando 1‑2 ovarios (Welbaum, 2015).

Las plantas se atan a la espaldera con cuerda suave (lazo corredizo) 3‑4 días después de la plantación, enrollando el tallo regularmente a medida que crece.

3.7. Regulación del microclima

Temperatura

Parámetros óptimos para los pepinos en invernadero (Котов y Адрицкая, 2016):

Período Día (soleado) Día (nublado) Noche
Antes de la fructificación 22‑24 °C 20‑22 °C 17‑18 °C
Durante la fructificación 24‑28 °C 21‑23 °C 18‑20 °C

Es importante evitar cambios bruscos: debilitan las plantas y provocan enfermedades. A temperaturas superiores a 30 °C, se debe aumentar la ventilación y sombrear el invernadero.

Humedad del aire

La humedad relativa óptima es del 75‑85 %. Si es superior (90‑95 %), se crean condiciones propicias para enfermedades fúngicas (ascoquitosis, podredumbre gris). Si es inferior (60 %), empeora la polinización (si no son partenocárpicos) y el cuajado. La humedad se regula mediante la ventilación y el riego. Por la mañana, se ventila el invernadero para reducir la condensación nocturna, que favorece las enfermedades (Welbaum, 2015).

Humedad del suelo y riego

El suelo del invernadero debe mantenerse constantemente húmedo (70‑80 % de la capacidad de campo). En tiempo de calor, se riega a diario, gastando 3‑5 l por planta (según la edad). Riego solo con agua tibia (22‑25 °C). La mejor hora es por la mañana, para que el exceso de humedad se evapore al atardecer. El riego por goteo es preferible, ya que no salpica agua sobre las hojas y permite dosificar con precisión el agua y los fertilizantes.

Un riego excesivo (encharcamiento) provoca la pudrición de las raíces y el desarrollo de Pythium. La falta de humedad deforma los frutos, los amarga y hace que los ovarios se caigan.

Ventilación

¡Obligatoria! En días soleados, ventile el invernadero desde la mañana hasta la noche, abriendo ventanas y puertas. Las corrientes de aire no son perjudiciales si no son frías (por debajo de 15 °C). Los sistemas automáticos de ventilación (accionadores térmicos, aperturas) facilitan mucho el cuidado, especialmente cuando el jardinero no está presente durante la semana. En tiempo muy caluroso, se pueden utilizar mallas de sombreo o blanquear el policarbonato/vidrio con una solución de cal.

Fertilización carbónica (CO₂)

En el invernadero, especialmente cerrado, el nivel de CO₂ puede bajar a 200‑300 ppm, lo que limita la fotosíntesis. El nivel óptimo es de 800‑1200 ppm. Los jardineros aficionados pueden aumentar el CO₂ colocando recipientes con infusión de hierbas en fermentación (estiércol) o utilizando generadores especiales de CO₂. Esto acelera el crecimiento y aumenta el rendimiento en un 15‑20 % (Ториков y Сычев, 2018).

3.8. Nutrición y abonados

En el invernadero, especialmente con uso intensivo, las plantas agotan rápidamente el suelo. Los abonados se realizan cada 7‑10 días, alternando fertilizantes orgánicos y minerales.

  • Primer abonado – a las 2 semanas de la plantación: nitrógeno (20‑25 g de urea por 10 l) para desarrollar la masa verde.
  • Al inicio de la floración y fructificación: se pasa a abonos complejos con predominio de potasio y fósforo (por ejemplo, monofosfato potásico – 10‑15 g por 10 l, o Kemira‑universal 30 g por 10 l). Los abonados orgánicos (infusión de estiércol de vaca 1:10 o de gallinaza 1:20) se realizan cada 2 semanas.
  • Durante la fructificación masiva: abonos potásicos (Kalimagnesia, sulfato potásico) y complejos con microelementos.

Dosis: por 1 m² de bancal se gastan 5‑10 l de solución. Los abonados se realizan solo sobre suelo húmedo para evitar quemaduras en las raíces. Los abonados foliares (pulverización sobre las hojas) con microelementos son útiles en caso de deficiencia de boro, manganeso o zinc (Котов y Адрицкая, 2016).

3.9. Control de enfermedades y plagas en invernadero

La prevención es la base de la protección en un entorno cerrado. Medidas principales:

  • Desinfección del suelo y las estructuras antes de la plantación.
  • Uso de híbridos resistentes.
  • Microclima óptimo – ventilación oportuna, control de la humedad.
  • Inspección regular – eliminación de las primeras hojas y ovarios afectados.
  • Productos biológicos – Tricodermina, Fitosporina, Planriz para podredumbres radiculares; Baktofit, Fitolavin contra bacteriosis.
  • Cuando aparecen enfermedades, aplicar fungicidas autorizados (productos cúpricos, Previcur, Ridomil Gold, Skor, Topaz). Respetar estrictamente los plazos de seguridad antes de la cosecha.
  • Contra plagas (mosca blanca, pulgones, araña roja) – insecticidas (Aktara, Actellik, Vertimek) y métodos biológicos (entomófagos – ácaros depredadores, Encarsia contra la mosca blanca).

En invernadero, utilice solo productos autorizados para cultivos protegidos (no todos tienen esa autorización). Lea siempre la etiqueta (Welbaum, 2015).

3.10. Recolección

En el invernadero, la recolección es aún más frecuente que en campo abierto – cada 1‑2 días durante la fructificación masiva. Esto estimula la formación de nuevos ovarios y mantiene la alta productividad. Los frutos se cortan con tijeras o cuchillo, dejando un pequeño pedúnculo para no dañar la planta. La recolección se realiza por la mañana, cuando los frutos están más turgentes y se conservan mejor.

Los pepinos de invernadero, especialmente los partenocárpicos, tienen piel fina y tierna y pierden humedad rápidamente. Lo mejor es conservarlos en el frigorífico en una bolsa de plástico perforada, a 10‑12 °C y 90‑95 % de humedad, durante no más de 5‑7 días. No los coloque junto a manzanas, tomates o plátanos, ya que el etileno que desprenden acelera el amarilleamiento de los frutos (Nonnecke, 1989).

Conclusión

El cultivo de pepinos en invernadero es el camino hacia la máxima productividad y el control del proceso. Requiere más atención, conocimientos e inversión inicial, pero se amortiza con cosechas tempranas, abundantes y prolongadas. El invernadero permite obtener pepinos frescos desde la primavera hasta finales de otoño, incluso en regiones con clima inestable. Los factores clave del éxito son la elección de híbridos partenocárpicos, la formación correcta de la planta, el mantenimiento de un microclima óptimo y la prevención de enfermedades.

Si está dispuesto a dedicar tiempo a las plantas y a controlar cada uno de sus "respiros", el invernadero será su mejor aliado. Si prefiere un cuidado mínimo y no busca récords de precocidad, el campo abierto también le dará una cosecha digna – pero de eso ya hablamos detalladamente en el capítulo anterior.

4. Cómo varían las exigencias de la planta

El pepino es una única especie biológica con necesidades claras y genéticamente fijas. Sin embargo, en campo abierto y en invernadero, estas necesidades se satisfacen en condiciones completamente diferentes. Lo que en un sistema es natural y fácil de lograr, en el otro requiere un control constante y ajustes. Comprender estas diferencias es la clave para elegir la estrategia de cuidado adecuada y evitar errores típicos.

En este capítulo compararemos los principales factores de crecimiento para los dos métodos de cultivo: temperatura, humedad del aire y del suelo, riego, nutrición, ventilación e iluminación.

4.1. Régimen de temperatura

Para el pepino, la temperatura es un factor crítico que determina la velocidad de crecimiento, la floración, el cuajado y la calidad de los frutos.

Valores óptimos generales:

  • Germinación de semillas: 25‑30 °C (a 12‑13 °C la germinación prácticamente se detiene) (Котов y Адрицкая, 2016).
  • Crecimiento y desarrollo: de día 22‑28 °C, de noche 16‑18 °C.
  • Por debajo de 15 °C, el crecimiento se ralentiza; por encima de 32‑35 °C, el polen se vuelve estéril, las flores y los ovarios se caen (Welbaum, 2015).

En campo abierto, el jardinero apenas influye en la temperatura. Solo puede elegir las fechas de siembra y utilizar cubiertas temporales (plástico, agrospan). Para un cultivo exitoso se necesita un clima cálido estable sin cambios bruscos. Principales riesgos:

  • Heladas primaverales – incluso un descenso breve a -1…-2 °C es mortal para las plántulas y plantas jóvenes.
  • Noches frías (por debajo de 10‑12 °C) – retrasan el desarrollo, debilitan las plantas y favorecen las podredumbres radiculares.
  • Calor prolongado (por encima de 30 °C) – sin riego y enfriamiento natural reduce el cuajado.

En invernadero, la temperatura se puede regular:

  • En primavera, el invernadero permite plantar plántulas 3‑4 semanas antes que en campo abierto, gracias a la acumulación de calor solar y (si es necesario) la calefacción.
  • En días calurosos, existe el riesgo de sobrecalentamiento. Por encima de 30‑32 °C se necesita ventilación activa y sombreo, de lo contrario las plantas pierden su capacidad de fructificar.
  • Las temperaturas nocturnas en el invernadero son siempre más altas que en el exterior, lo que favorece el crecimiento continuo (Котов y Адрицкая, 2016).
Conclusión para el jardinero: En campo abierto, se adapta al clima. En invernadero, usted crea el clima. Para el invernadero son obligatorios los termómetros y un sistema de ventilación; en campo abierto, la elección de fechas y variedades adecuadas.

4.2. Humedad del aire

El pepino es una planta de los trópicos húmedos, por lo que requiere una alta humedad relativa del aire: 85‑90 % durante el crecimiento activo y la fructificación.

En campo abierto, la humedad la determina el clima y no se puede controlar:

  • En períodos lluviosos, la humedad puede alcanzar el 95‑100 %, creando condiciones ideales para el mildiú velloso, la antracnosis y las bacteriosis (Quesada-Ocampo, 2022).
  • En tiempo seco y caluroso, la humedad baja al 40‑50 %, lo que estresa a las plantas, perjudica la polinización y favorece la aparición de la araña roja.
  • El jardinero solo puede influir indirectamente en el microclima: acolchado, pulverización de los caminos (en parcelas pequeñas) y elección del momento adecuado para el riego.

En invernadero, la humedad se controla mediante el riego y la ventilación:

  • En un invernadero cerrado sin ventilación, la humedad puede subir fácilmente al 95‑100 %, lo que, combinado con bajas temperaturas (noche, principios de primavera), provoca condensación en hojas y frutos, favoreciendo la podredumbre gris y la ascoquitosis (Welbaum, 2015).
  • Con una ventilación intensiva en tiempo caluroso, la humedad puede bajar del 60 %, lo que tampoco es deseable: disminuye la turgencia y empeora el cuajado.
  • La estrategia óptima: mantener la humedad entre el 75‑85 % mediante riegos matinales (el agua se evapora durante el día) y ventilación diurna. En tiempo cálido, es útil pulverizar los caminos (Котов y Адрицкая, 2016).
Conclusión para el jardinero: En campo abierto, acepta la humedad como un dato y elige variedades resistentes a enfermedades. En invernadero, gestiona la humedad, pero esto requiere un control constante – demasiado seco o demasiado húmedo son igualmente perjudiciales.

4.3. Riego y humedad del suelo

El pepino consume una enorme cantidad de agua: con un rendimiento de 30 t/ha, las plantas transpirar y acumulan en los frutos hasta 5600 m³ de agua por temporada (Nonnecke, 1989). La humedad óptima del suelo es del 70‑80 % de la capacidad de campo.

En campo abierto, el riego depende del clima:

  • En tiempo seco y caluroso, se riega con frecuencia (a diario o cada dos días), gastando 10‑15 l/m². En períodos lluviosos, se reduce o suspende el riego.
  • Principales problemas: humedad desigual (sequía → encharcamiento), que provoca agrietamiento de los frutos; imposibilidad de dosificar con precisión; enfriamiento del suelo al regar con agua fría de pozo (Welbaum, 2015).
  • El acolchado y las cintas de goteo en campo abierto ayudan a suavizar las fluctuaciones, pero siguen siendo costosos.

En invernadero, el riego se puede regular con precisión:

  • El riego por goteo es el más eficaz, ya que suministra agua directamente a la zona radicular en pequeñas cantidades, manteniendo una humedad estable.
  • El consumo de agua en el invernadero es menor, ya que no hay pérdidas por evaporación en los pasillos ni por viento. En el pico de fructificación, una planta puede consumir 2‑3 l de agua al día (Ториков y Сычев, 2018).
  • Regla absoluta: regar solo con agua tibia (22‑25 °C). El agua fría en el invernadero es especialmente peligrosa, ya que reduce bruscamente la temperatura de la zona radicular.
  • En el invernadero no se debe encharcar el suelo; el exceso de humedad sin drenaje provoca salinización, podredumbres radiculares y desarrollo de Pythium (Котов y Адрицкая, 2016).
Conclusión para el jardinero: En campo abierto, el riego es "luchar contra el clima"; en invernadero, es una herramienta precisa para controlar el crecimiento. El riego por goteo en invernadero es prácticamente imprescindible para obtener cosechas estables.

4.4. Nutrición y fertilizantes

El pepino es un cultivo con una alta extracción de nutrientes. Desde el inicio de la floración hasta la fructificación masiva, las plantas absorben alrededor del 80 % de todos los nutrientes. Por cada tonelada de frutos se necesitan aproximadamente 3‑4 kg de nitrógeno, 1,5‑2 kg de fósforo y 4‑5 kg de potasio (Котов y Адрицкая, 2016).

En campo abierto, los fertilizantes principales se aplican en otoño y primavera (humus, compost, superfosfato, sales potásicas). Durante la temporada se realizan 2‑4 abonados radiculares. Problemas:

  • En años lluviosos, el nitrógeno y el potasio se lavan rápidamente de la capa radicular, y las plantas pueden sufrir deficiencias.
  • Es difícil dosificar con precisión los fertilizantes por planta; a menudo se aplican "a ojo".
  • La aplicación de fertilizantes en suelo seco es poco eficaz y puede provocar quemaduras en las raíces.

En invernadero, la nutrición se puede regular con precisión mediante la fertirrigación — aplicación de fertilizantes con el agua de riego a través del sistema de goteo:

  • Los fertilizantes se aplican a diario o cada dos días en pequeñas dosis, ajustándose exactamente a la fase de desarrollo de la planta (crecimiento → floración → fructificación).
  • Al comienzo de la vegetación, predominio del nitrógeno para el desarrollo de la masa foliar. Durante la floración y la fructificación, se aumenta la proporción de potasio y fósforo para mejorar el cuajado y la calidad de los frutos (Welbaum, 2015).
  • Es posible la aplicación foliar (sobre la hoja) con microelementos (boro, manganeso, zinc) — en el invernadero se absorben rápidamente.
  • Sin embargo, el suelo del invernadero con fertirrigación intensiva se saliniza más rápido, por lo que es necesario un control regular de la conductividad eléctrica de la solución del suelo y un lavado periódico (Ториков y Сычев, 2018).
Conclusión para el jardinero: En campo abierto, los abonados básicos según un esquema estándar son suficientes. En invernadero, la nutrición pasa a formar parte del cuidado diario: es flexible, precisa y permite "ajustar" las plantas a la carga deseada.

4.5. Ventilación

La ventilación es un factor que en campo abierto apenas requiere atención (la circulación natural del aire siempre es suficiente), mientras que en el invernadero se vuelve crítica.

En campo abierto, el aire fresco circula libremente, enfriando las plantas en tiempo caluroso y favoreciendo el secado rápido de las hojas después de la lluvia. Esto reduce de forma natural el riesgo de muchas enfermedades fúngicas. El viento también ayuda a endurecer las plantas y fortalecer los tallos.

En invernadero, sin ventilación, el aire se estanca, se calienta y se vuelve húmedo, creando condiciones ideales para las infecciones fúngicas. Las principales tareas de la ventilación en el invernadero:

1. Reducir la temperatura en días soleados (evitar el sobrecalentamiento por encima de 30‑32 °C).

2. Eliminar el exceso de humedad (especialmente después del riego y por la noche, para evitar la condensación sobre las plantas).

3. Asegurar el suministro de CO₂ para la fotosíntesis (en un invernadero cerrado, el nivel de CO₂ cae rápidamente, lo que frena el crecimiento) (Котов y Адрицкая, 2016).

Recomendaciones prácticas para el invernadero:

  • Abra las ventanas a diario por la mañana, incluso en días nublados.
  • En tiempo caluroso, mantenga las ventanas abiertas todo el día. Si hay puertas en ambos lados, cree corriente.
  • Utilice accionadores térmicos automáticos para las ventanas, que regulan la apertura según la temperatura.
  • En caso de calor extremo (más de 35 °C), utilice mallas de sombreo o blanquee el policarbonato/vidrio con cal.
Conclusión para el jardinero: Si en campo abierto la ventilación es un regalo de la naturaleza, en el invernadero es su responsabilidad. Sin una ventilación regular, incluso la mejor variedad no dará cosecha.

4.6. Iluminación

El pepino es una planta amante de la luz, pero es más tolerante a la sombra que el tomate o el pimiento. Sin embargo, la falta de luz reduce seriamente la productividad.

En campo abierto, la iluminación es totalmente natural, pero su intensidad depende del clima y de la latitud geográfica:

  • En veranos nublados, las plantas se estiran, los entrenudos se alargan y se forman menos ovarios.
  • En regiones del sur, el exceso de sol también es perjudicial: combinado con el calor, provoca sobrecalentamiento y quemaduras en las hojas.

En invernadero, la iluminación suele ser un factor limitante:

  • Los materiales translúcidos (vidrio, policarbonato, plástico) retienen entre un 10‑20 % de la luz, especialmente cuando están sucios.
  • En los meses de invierno y principios de primavera, el día es corto y, sin iluminación suplementaria, las plantas se estiran, se retrasan la floración y la fructificación (Ториков y Сычев, 2018).
  • Para el cultivo de principios de primavera (febrero‑marzo), es obligatorio el uso de lámparas fitosanitarias — de sodio o LED, que proporcionen 12‑14 horas de luz diurna.
  • En verano, la luz en el invernadero suele ser suficiente, pero debido al exceso de densidad (plantación densa, hojas viejas no eliminadas), los niveles inferiores pueden quedar sombreados, lo que reduce el rendimiento.

Recomendaciones:

  • En el invernadero, aclare las plantaciones y retire regularmente las hojas viejas (especialmente en la parte inferior) para que la luz llegue a todos los ovarios.
  • Oriente los bancales de norte a sur para una iluminación uniforme.
  • Utilice híbridos partenocárpicos adaptados a la baja luminosidad (por ejemplo, F1 Zozulya, F1 Courage, F1 Estafeta) — dan buenas cosechas incluso en días cortos (Котов y Адрицкая, 2016).
Conclusión para el jardinero: En campo abierto, la luz es un recurso gratuito, y solo debe elegir el lugar adecuado para el bancal. En el invernadero, la luz hay que "ahorrarla" (limpieza regular de la cubierta, formación adecuada) y, cuando sea necesario, "añadirla" (iluminación suplementaria al inicio de la temporada).

4.7. Tabla resumen: requisitos de las condiciones de cultivo

Factor Campo abierto Invernadero
Temperatura Depende del clima; riesgo de heladas y sobrecalentamiento. Siembra solo tras calentamiento del suelo a 12‑14 °C. Controlada; posibilidad de siembra temprana, pero ventilación obligatoria para evitar sobrecalentamiento.
Humedad del aire Determinada por el clima; en lluvias excesiva, en sequía baja. Las variedades deben tolerar fluctuaciones. Regulada mediante riego y ventilación; óptimo 75‑85 %. Exceso: enfermedades; defecto: mal cuajado.
Riego y humedad del suelo Riego según clima; riesgo de humedad desigual. Obligatorio usar agua tibia. Riego por goteo ideal; dosificación precisa; solo agua tibia; riesgo de salinización con fertirrigación.
Nutrición Abonado principal en otoño/primavera; 3‑4 abonados por temporada. Riesgo de lavado en lluvias. Abonados regulares (cada 7‑10 días) mediante fertirrigación o radiculares; control preciso de NPK y microelementos.
Ventilación Natural, sin problemas. Críticamente importante; ventanas y/o sistemas automáticos obligatorios; de lo contrario, sobrecalentamiento y enfermedades.
Iluminación Natural; elegir orientación sur. Sombreo parcial por la cubierta; en primavera temprana iluminación suplementaria; obligatoria la eliminación de hojas viejas para mejorar la penetración de la luz.
Variedades Polinización entomófila y partenocárpicas; precoces, resistentes a enfermedades. Predominantemente partenocárpicas; resistentes a enfermedades, adaptadas a baja luz (para fechas tempranas).

Conclusión general

El pepino sigue siendo pepino: sus necesidades de calor, humedad, nutrición y luz son universales. Sin embargo, las formas de satisfacer estas necesidades difieren radicalmente entre el campo abierto y el invernadero.

  • En campo abierto, se trabaja con lo que da la naturaleza: su tarea es elegir las fechas adecuadas, las variedades y adaptar los cuidados a la temporada concreta. Es el camino de la flexibilidad, los menores costes, pero también una mayor dependencia de los caprichos del clima.
  • En invernadero, se crea un microclima artificial, asumiendo la responsabilidad de cada factor. Es el camino del máximo control, de los altos rendimientos, pero que exige conocimientos, tiempo y disciplina.

Comprender estas diferencias ayuda no solo a elegir el método de cultivo adecuado, sino también a evitar decepciones. Cultivando en campo abierto, no espere rendimientos de invernadero en un verano frío y lluvioso. Y en el invernadero, no espere que las plantas "se las arreglen solas" sin sus cuidados regulares.

5. Qué variedades se adaptan mejor

La elección de la variedad o el híbrido es, quizás, la decisión más importante que toma el jardinero. Se puede preparar el suelo a la perfección, respetar todas las fechas y cuidar las plantas con esmero, pero si la variedad no se adapta a sus condiciones, el resultado será decepcionante. El pepino es un cultivo con una enorme diversidad varietal, y comprender los grupos biológicos y sus características ayuda a orientarse en esa diversidad.

En este capítulo consideraremos los tres grupos principales de variedades e híbridos de pepino según el tipo de polinización, sus ventajas e inconvenientes, y daremos recomendaciones sobre cuáles son más adecuados para campo abierto y cuáles para invernaderos.

5.1. Variedades de polinización entomófila

Son los pepinos clásicos que conocemos desde la infancia. En una misma planta se forman flores masculinas (flores estériles) y femeninas. Para que se forme el fruto, un insecto (abeja, abejorro) debe transferir el polen de la flor masculina a la femenina. En la flor femenina se aprecia claramente un pequeño ovario — el futuro pepino —, mientras que las flores masculinas suelen estar agrupadas en pequeños ramilletes y carecen de ovario (Nonnecke, 1989).

Características principales:

  • Requieren la presencia de insectos polinizadores para el cuajado.
  • La floración y la fructificación dependen directamente del clima: en días lluviosos o fríos, la actividad de las abejas es limitada y se forman menos ovarios.
  • Suelen tener un aroma "a pepino" pronunciado y una pulpa firme y crujiente.
  • A menudo son más adecuados para la salmuera y la conserva (especialmente las variedades antiguas con espinas negras).
  • En invernaderos sin insectos, requieren polinización manual (Welbaum, 2015).

Ejemplos de variedades de polinización entomófila para campo abierto (Лебедева, 1987):

  • Muromsky 36 — antigua variedad precoz (40‑45 días). Frutos pequeños (4‑6 cm), con espinas negras, excelentes para salmuera. No resistente al calor ni a la sequía. Bueno para regiones del norte con verano corto.
  • Vyaznikovsky 37 — precoz, de porte medio. Frutos de 9‑11 cm, espinas negras, para salmuera. Relativamente resistente a la sequía y al frío.
  • Izyashchny — precoz, para ensalada. Frutos de 9‑13 cm, espinas blancas, resistente a la mancha olivácea. Buena transportabilidad.
  • Konkurent — medio‑precoz, de alto rendimiento, resistente al mildiú velloso. Frutos de 10‑12 cm, para salmuera. Uno de los mejores para la franja central.
  • Nerosimy 40 — tardío, de alto rendimiento, resistente a bajas temperaturas. Frutos de 12‑15 cm, para ensalada. Adecuado para regiones del noroeste.
  • Feniks — tardío, muy resistente al mildiú velloso. Excelente elección para regiones del sur con veranos húmedos, donde el mildiú velloso es un grave problema.

5.2. Híbridos partenocárpicos

Son híbridos de primera generación (F1) que forman frutos sin polinización. En las flores femeninas, el ovario crece por sí solo, sin intervención del polen. En la mayoría de estos híbridos, todas las flores son femeninas, y no hay flores masculinas o solo aparecen en condiciones de estrés (por ejemplo, a baja temperatura o con deficiencia de nutrientes). La partenocarpia no es ingeniería genética, sino el resultado de la mejora genética clásica, fijada en los híbridos (Котов y Адрицкая, 2016).

Características principales:

  • No necesitan polinización — ideales para invernaderos y cultivos protegidos.
  • Dan rendimientos más altos y estables, ya que no dependen del clima ni de la presencia de insectos.
  • Los frutos suelen ser sin semillas o con semillas rudimentarias (no desarrolladas).
  • Pulpa tierna, piel fina, lo que los hace excelentes para ensaladas, pero para salmuera hay que elegir híbridos especiales (con pulpa firme).
  • Muchos partenocárpicos modernos tienen resistencia combinada a 5‑7 enfermedades (Welbaum, 2015).

Según el tipo de fructificación, los partenocárpicos se dividen en:

  • De fruto largo (longitud 25‑40 cm, peso 200‑500 g) — principalmente para ensalada, consumo en fresco. Ejemplos: F1 Zozulya, F1 Courage, F1 Estafeta, F1 Tayga, F1 Olimpiada, F1 Arina, F1 Stella.
  • De fruto corto (tipo pepinillo) — frutos de 8‑14 cm, uso universal (fresco y en salmuera). Ejemplos: F1 Marinda, F1 Herman, F1 Natasha, F1 Connie, F1 Claudia, F1 Chris, F1 Pasadena.
  • De fruto medio — intermedio, frutos de 15‑20 cm. Ejemplos: F1 Forward, F1 Mahaon.

Híbridos partenocárpicos populares para diferentes condiciones (Котов y Адрицкая, 2016):

  • F1 Zozulya — uno de los más conocidos, precoz (45‑50 días), de fruto largo (20‑25 cm), para ensalada. Resistente a podredumbres radiculares. Excelente elección para invernaderos en la franja central.
  • F1 Courage — precoz, tipo pepinillo, frutos de hasta 12 cm. Muy productivo, resistente al oidio y al virus del mosaico del pepino. Excelente cuajado en cualquier condición.
  • F1 Herman — ultraprecoz (38‑40 días), tipo pepinillo, frutos de hasta 10 cm. Tipo de floración en racimo (4‑6 ovarios por nudo). Muy popular entre los jardineros por su rendimiento estable.
  • F1 Marinda — medio‑precoz, tipo pepinillo. Resistente al mildiú velloso y a virus. Adecuado tanto para invernaderos como para campo abierto.
  • F1 Estafeta — de fruto largo (30‑35 cm), tardío, muy productivo (hasta 28 kg/m²). Utilizado en invernaderos industriales.
  • F1 Arina — medio‑precoz, de fruto largo (25‑30 cm), resistente a enfermedades. Bueno para invernaderos de plástico.

5.3. Variedades e híbridos universales (partenocárpicos facultativos)

Son híbridos que pueden formar frutos tanto con polinización como sin ella. Con presencia de insectos, el rendimiento es mayor, pero incluso sin polinización (por ejemplo, en invernadero sin abejas) producen una cierta cantidad de frutos. Es una opción de "seguro" para jardineros que no confían en el clima o en las posibilidades de polinización (Nonnecke, 1989).

Características principales:

  • Flexibilidad: adecuados tanto para campo abierto como para invernaderos.
  • Rendimiento ligeramente inferior al de los partenocárpicos puros en invernadero, pero superior al de las variedades entomófilas en mal tiempo.
  • Buen cuajado en diferentes condiciones.
  • Suelen tener resistencia media a enfermedades.

Ejemplos: F1 Movir 1, F1 Aprelsky, F1 Kukushka, y algunas variedades antiguas (por ejemplo, Altaysky ranny 166 — aunque es de polinización entomófila, da cosecha cuando faltan insectos).

5.4. Cómo elegir la variedad según el período de maduración

Según la región y los objetivos, es importante elegir el período de maduración adecuado:

  • Precoces (35‑45 días desde la emergencia hasta la primera recolección) — ideales para regiones con verano corto (Urales, Siberia, zonas norteñas). Producen rápidamente y maduran antes de las heladas otoñales. Ejemplos: Muromsky 36, Altaysky ranny 166, F1 Herman, F1 Zozulya.
  • Mediocres (45‑55 días) — la elección principal para la franja central. Proporcionan un período de recolección más largo y un mayor rendimiento. Ejemplos: Konkurent, Vyaznikovsky 37, F1 Marinda, F1 Connie.
  • Tardíos (más de 55 días) — para regiones del sur con temporada cálida prolongada. Dan el máximo rendimiento, suelen ser resistentes a enfermedades típicas de la segunda mitad del verano (mildiú velloso, oidio). Ejemplos: Nerosimy 40, Feniks, F1 Estafeta.

5.5. Cómo elegir la variedad según el destino

Si piensa utilizar los pepinos principalmente para conservas (salmuera, encurtidos), preste atención a las variedades para salmuera. Tienen pulpa firme y crujiente, piel fina y absorben bien la salmuera. Suelen ser variedades con espinas negras (las espinas de los frutos son negras u oscuras, no blancas). Ejemplos: Muromsky 36, Vyaznikovsky 37, Konkurent, Rzhavsky mestny (Лебедева, 1987).

Para ensaladas y consumo en fresco, elija variedades de espinas blancas o partenocárpicos con piel fina y tierna. Ejemplos: Izyashchny, Altaysky ranny 166, Nerosimy 40, F1 Zozulya, F1 Courage.

Las variedades universales (por ejemplo, F1 Marinda, F1 Herman) son buenas tanto en ensalada como en salmuera, pero para encurtidos son ligeramente inferiores a las variedades especializadas.

5.6. Resistencia a enfermedades – criterio clave para campo abierto

En campo abierto, los pepinos sufren enfermedades con mucha más frecuencia que en invernadero. Por lo tanto, al elegir una variedad para campo abierto, preste atención a la resistencia a:

  • Mildiú velloso (peronospora) — la enfermedad más peligrosa en veranos lluviosos. Afecta a las hojas, reduce la fotosíntesis y el rendimiento. Variedades resistentes: Feniks, Konkurent, F1 Marinda, F1 Arina.
  • Oidio — aparece en tiempo caluroso y seco. La resistencia está presente en muchos híbridos modernos: F1 Courage, F1 Herman, F1 Natasha.
  • Virus (mosaico del pepino, mosaico de la sandía) — transmitidos por pulgones. La resistencia es importante en regiones con altas poblaciones de pulgones. Híbridos resistentes: F1 Brigadny, F1 Rodnichok, F1 Kaskad (Котов y Адрицкая, 2016).

En los paquetes de semillas, la resistencia a enfermedades suele indicarse con abreviaturas (por ejemplo, CMV – virus del mosaico del pepino, DM – mildiú velloso, PM – oidio, etc.).

5.7. Tabla de selección de variedades según las condiciones

Sus condiciones Grupo recomendado Ejemplos de variedades/híbridos
Campo abierto en franja central, verano cálido Polinización entomófila o universales, precoces y medio‑precoces, resistentes a enfermedades Konkurent, Izyashchny, Vyaznikovsky 37, F1 Herman, F1 Marinda
Campo abierto en regiones del norte (verano frío y corto) Solo variedades precoces de polinización entomófila o partenocárpicos resistentes al frío Muromsky 36, Altaysky ranny 166, F1 Zozulya
Campo abierto en regiones del sur (verano caluroso y húmedo) Tardías, con máxima resistencia al mildiú velloso Feniks, Nerosimy 40, F1 Connie, F1 Brigadny
Invernadero (cualquier región) Híbridos partenocárpicos, resistentes a enfermedades, preferiblemente tipo pepinillo para salmuera F1 Courage, F1 Herman, F1 Marinda, F1 Estafeta, F1 Zozulya
Invernadero con cultivo de primavera temprana (marzo‑abril) Partenocárpicos tolerantes a baja luz, de fruto corto o largo F1 Zozulya, F1 Arina, F1 Stella, F1 Estafeta
Sin insectos, pero quiere cultivar en campo abierto Partenocárpicos (no necesitan polinización) F1 Herman, F1 Marinda, F1 Connie
Quiere encurtir pepinos (campo abierto) Variedades para salmuera, con espinas negras, pulpa firme Muromsky 36, Vyaznikovsky 37, Konkurent, Rzhavsky mestny
Quiere cultivar en campo abierto y obtener altos rendimientos Híbridos F1 modernos con resistencia combinada a enfermedades (partenocárpicos o universales) F1 Brigadny, F1 Kaskad, F1 Herman, F1 Marinda

5.8. Nota importante sobre las semillas

Los híbridos modernos (marcados como F1) son el resultado del cruce de dos líneas parentales seleccionadas específicamente. Dan rendimientos más altos y estables que las variedades (no híbridos), pero sus semillas no se pueden guardar para el año siguiente, ya que en la segunda generación se "segregan" en las formas parentales y pierden las valiosas características. Por lo tanto, para los híbridos, cada año hay que comprar semillas nuevas.

Las variedades (sin marca F1) se pueden propagar con semillas propias, pero son menos productivas y a menudo menos resistentes a enfermedades (Nonnecke, 1989).

Conclusión

La elección de la variedad no es una cuestión de gusto personal, sino una decisión estratégica que determina su éxito.

  • Para campo abierto, elija variedades e híbridos resistentes a las enfermedades locales, con un período de maduración adecuado y tipo de polinización. Las variedades de polinización entomófila son buenas si tiene muchas abejas y un clima estable. Los partenocárpicos, si el verano es impredecible o desea una cosecha garantizada.
  • Para invernadero, elija sin duda híbridos partenocárpicos. No necesitan polinización, dan el máximo rendimiento y la mayoría son resistentes a enfermedades. Preste atención al tipo de fructificación (pepinillo o fruto largo) según sus objetivos (salmuera o ensalada).

Y quizás el consejo más importante: no tenga miedo de experimentar. Plante 2‑3 variedades o híbridos diferentes en una misma temporada; esto le ayudará a comprender qué funciona mejor en su parcela, su suelo y su microclima.

6. ¿Qué elegir? Guía práctica para seleccionar el método de cultivo

Después de haber analizado en detalle las características del cultivo en campo abierto y en invernadero, y haber estudiado la diversidad varietal, llega el momento más importante: tomar una decisión. ¿Qué método elegir? No hay una respuesta única ni puede haberla. La elección depende de múltiples factores: el clima de su región, el tiempo disponible, el presupuesto, los objetivos e incluso las preferencias personales.

En este capítulo no daremos recetas universales. En su lugar, ofreceremos un sistema de criterios que le ayudará a tomar una decisión equilibrada y mostraremos cómo influyen en la elección diferentes situaciones vitales.

6.1. Resumen breve: campo abierto vs. invernadero

Antes de pasar a los escenarios concretos, recordemos brevemente las diferencias clave:

Criterio Campo abierto Invernadero
Coste Bajo (solo semillas, fertilizantes, productos de protección) Alto (estructura, equipos, calefacción/ventilación)
Rendimiento Medio (6‑10 kg/m²) Alto (hasta 25‑30 kg/m²) (Котов y Адрицкая, 2016)
Período de fructificación 1,5‑2 meses 4‑6 meses (con calefacción, todo el año)
Dependencia del clima Alta Baja (con cuidados adecuados)
Dedicación Media (riego, escarda, tratamientos) Alta (formación, ventilación, control diario)
Variedades Polinización entomófila, partenocárpicas, precoces Predominantemente partenocárpicas, resistentes a enfermedades
Riesgos Heladas, granizo, enfermedades, plagas Sobrecalentamiento, salinización del suelo, rápida propagación de enfermedades

6.2. Escenarios de elección: tabla para la toma de decisiones

Utilice esta tabla como herramienta para decidir. Busque su escenario y vea qué método recomiendan los especialistas.

Su situación Método recomendado Explicación
Verano corto y fresco (Urales, Siberia, noroeste de Rusia, norte de Canadá y Escandinavia) Invernadero (preferiblemente con calefacción o biocombustible para siembra temprana) En campo abierto, los pepinos no tienen tiempo de dar cosecha antes de las heladas otoñales. El invernadero permite plantar plántulas 3‑4 semanas antes y prolongar la fructificación hasta septiembre‑octubre (Лебедева, 1987).
Clima cálido (sur de Rusia, Mediterráneo, sur de EE.UU., Australia) Campo abierto (o invernadero con sombreo obligatorio y ventilación activa) En invernadero sin sombreo, la temperatura supera los 35 °C críticos, el polen se vuelve estéril. En campo abierto es más fácil evitar el sobrecalentamiento, especialmente con acolchado y riegos frecuentes (Welbaum, 2015).
Tiene invernadero y quiere máximo rendimiento Invernadero + híbridos partenocárpicos + riego por goteo + formación El rendimiento es 3‑4 veces mayor, la fructificación dura 4‑5 meses. Con cuidados adecuados se pueden obtener 25‑30 kg/m² (Котов y Адрицкая, 2016).
Cultiva para su familia (5‑10 plantas) Campo abierto (o algunas plantas en invernadero si ya tiene uno) Un número reducido de plantas no requiere grandes inversiones. En campo abierto, el sabor de los frutos suele ser más intenso y el cuidado más sencillo. Si ya tiene invernadero, puede plantar algunas plantas para obtener cosecha temprana.
Quiere cosecha temprana (mayo‑junio) Invernadero + plántulas (plantación en abril) + híbrido partenocárpico precoz En la franja central, la primera cosecha en campo abierto aparece a finales de junio‑principios de julio. En invernadero, a finales de mayo‑principios de junio. Diferencia de 3‑4 semanas (Ториков y Сычев, 2018).
Planea cultivar para la venta Invernadero (preferiblemente de policarbonato) + híbridos intensivos + riego por goteo + fertirrigación Solo el invernadero proporciona calidad estable, precocidad y un largo período de recolección, lo cual es fundamental para la producción comercial.
No puede cuidar las plantas regularmente (solo los fines de semana) Campo abierto con acolchado y riego por goteo (o cuidados mínimos) En campo abierto, los pepinos perdonan mejor los riegos omitidos (si el suelo está acolchado). En invernadero, sin control diario (especialmente ventilación), las plantas pueden morir por sobrecalentamiento en un solo día caluroso (Welbaum, 2015).
Presupuesto limitado Campo abierto (puede usar cubiertas temporales: arcos con plástico o agrospan) El invernadero requiere inversión. Las cubiertas temporales son económicas y ofrecen parte de las ventajas del invernadero (siembra temprana, protección contra heladas) con una inversión mínima (Лебедева, 1987).
Quiere probar diferentes variedades y tecnologías Enfoque combinado: parte de las plantas en invernadero, parte en campo abierto Permite comparar resultados y determinar qué funciona mejor en sus condiciones. Además, obtiene cosecha temprana (del invernadero) y frutos más aromáticos (del campo abierto) durante toda la temporada.
Tiene una parcela pequeña o cultiva en balcón/terraza Invernadero pequeño o cultivo en macetas en balcón orientado al sur En espacios pequeños, el invernadero permite obtener el máximo rendimiento por metro cuadrado. Para balcones, elija híbridos partenocárpicos compactos tolerantes a la baja luz (por ejemplo, F1 Balkonny, F1 Gorodskoy).

6.3. ¿Qué elegir si el clima es inestable?

En regiones con clima cambiante (lluvias frecuentes, cambios bruscos de temperatura, noches frías incluso en junio), el invernadero ofrece ventajas. Sin embargo, si no es posible construir un invernadero permanente, considere las cubiertas temporales — arcos con material no tejido (agrospan, spunbond) o plástico. Protegen de las heladas, reducen el impacto de los vientos fríos y las lluvias, y son económicas y fáciles de instalar. Es el "punto medio" para muchos jardineros, especialmente los principiantes (Лебедева, 1987).

6.4. Si ya tiene un invernadero: no tiene que usarlo solo para pepinos

El invernadero es una herramienta universal. Puede cultivar en él plántulas para campo abierto (tomates, pimientos, coles) y plantar pepinos en campo abierto. O viceversa: a principios de primavera, plantar pepinos en el invernadero para una cosecha ultratemprana, y en verano, cuando el clima se estabilice, trasladarlos al campo abierto, liberando el invernadero para tomates o pimientos. Este enfoque permite utilizar el invernadero de forma eficiente durante toda la temporada.

6.5. Errores frecuentes al elegir

1. Elegir variedad sin considerar el método de cultivo. Por ejemplo, plantar variedades de polinización entomófila en un invernadero sin insectos conducirá inevitablemente a flores estériles.

2. Ignorar las características climáticas. En una región fría, el invernadero no es un "lujo" sino una necesidad. En una región calurosa, un invernadero sin ventilación y sombreo es una "trampa" para las plantas.

3. Sobrestimar sus propias capacidades. Si no tiene tiempo para el cuidado y control diarios, el invernadero puede convertirse en una fuente de decepción. Los pepinos son una planta que "no perdona" los riegos y ventilaciones omitidos en días calurosos.

4. Elegir la opción más barata. Ahorrar en la calidad del invernadero (policarbonato fino, estructura débil, falta de ventanas) a menudo se traduce en gastos adicionales más adelante.

5. Ignorar la rotación de cultivos en el invernadero. Plantar pepinos en el mismo lugar del invernadero cada año provoca la acumulación de enfermedades y la salinización del suelo (Welbaum, 2015).

6.6. Algoritmo paso a paso para tomar una decisión

Para tomar una decisión final, siga este sencillo algoritmo:

Paso 1. Evalúe el clima de su región.

  • Duración media del período libre de heladas: ¿más de 120 días? — puede considerar campo abierto. ¿Menos de 100 días? — el invernadero es obligatorio.
  • Temperaturas medias en verano: ¿superiores a 30 °C con frecuencia? — en campo abierto es más fácil evitar el sobrecalentamiento.
  • ¿Lluvias y nieblas frecuentes? — el invernadero protegerá de enfermedades.

Paso 2. Defina sus objetivos.

  • Para la familia (pocas plantas) — campo abierto.
  • Para máximo rendimiento o venta — invernadero.
  • Para cosecha temprana — invernadero o cubiertas temporales.

Paso 3. Evalúe los recursos.

  • Presupuesto: ¿le alcanza para el invernadero y el equipo?
  • Tiempo: ¿está dispuesto a dedicar tiempo a las plantas a diario?
  • Superficie de la parcela: ¿hay espacio para un invernadero?

Paso 4. Elija las variedades según el método elegido.

  • Campo abierto: resistentes a enfermedades, precoces, de polinización entomófila o partenocárpicas.
  • Invernadero: partenocárpicas, resistentes a enfermedades, con larga fructificación.

Paso 5. Empiece con poco (si duda).

  • Plante una parte de las plantas en campo abierto y otra bajo cubiertas temporales. Según los resultados de la temporada, comprenderá qué se adapta mejor a sus condiciones y estilo de cuidado.

6.7. Ejemplos prácticos

Situación A. Un jardinero de la región de Moscú, con una parcela de 600 m², que solo va los fines de semana. Eligió campo abierto pero con acolchado de paja y riego por goteo. Plantó los híbridos precoces F1 Herman y F1 Marinda. Comenzó a cosechar a finales de junio y la fructificación continuó hasta mediados de agosto. El rendimiento fue suficiente para la familia y varios botes de encurtidos.

Situación B. Un jardinero del territorio de Krasnodar, con veranos muy calurosos. Intentó cultivar pepinos en un invernadero de policarbonato: sin ventilación, las plantas se quemaron en una semana. Al año siguiente, plantó en campo abierto en el lado sur, usó riego por goteo y acolchado. Variedad: Konkurent (resistente al calor y a enfermedades). La cosecha fue abundante y sabrosa.

Situación C. Un agricultor de la región de Leningrado construyó un invernadero de policarbonato con ventilación automática y riego por goteo. Cultiva el híbrido partenocárpico F1 Estafeta. La primera cosecha la obtiene a finales de mayo, y la fructificación continúa hasta octubre. El rendimiento es de 28 kg/m². El invernadero se amortiza en 2 temporadas.

Conclusión final

La elección entre campo abierto e invernadero no es una competición de "quién es mejor". Es una cuestión de adaptación a sus condiciones, objetivos y posibilidades.

  • El campo abierto es la opción clásica, accesible, con sabor natural y costes mínimos. Es ideal para jardineros con veranos cálidos y estables, presupuestos ajustados o falta de tiempo para cuidados diarios.
  • El invernadero es control, estabilidad, altos rendimientos y una larga temporada. Se justifica en regiones con clima inestable, para obtener productos tempranos y cuando se desea maximizar la cosecha en una superficie reducida.

Y recuerde: incluso si elige campo abierto, siempre puede usar cubiertas temporales (arcos, agrospan) — esto mejora los resultados casi como en un invernadero, pero sin inversiones de capital. Y si ya tiene un invernadero, intente combinarlo: plante solo una parte de las plantas en él para alargar la temporada, y la mayor parte en campo abierto para obtener sabor intenso y facilidad de cuidado.

En definitiva, el mejor maestro es la experiencia. Pruebe, cometa errores, saque conclusiones — y con cada temporada su cosecha será mejor.

7. Errores comunes de los jardineros al cultivar pepinos

Incluso los horticultores experimentados cometen a veces errores que les cuestan la cosecha. El pepino es un cultivo sensible, y muchos errores tienen un efecto acumulativo: debilitan la planta, reducen su inmunidad y, al final, en lugar de una montaña de pepinos crujientes, obtenemos unos pocos frutos torcidos y amargos. En este capítulo hemos reunido los errores más frecuentes, tanto en campo abierto como en invernadero. Conocerlos le ayudará a evitar decepciones y a obtener el máximo de sus plantas.

7.1. Errores en la elección del lugar y preparación del suelo

❌ Plantar en el mismo lugar varios años seguidos

Ignorar la rotación de cultivos es una de las causas más comunes de epidemias de enfermedades. Los patógenos de la fusariosis, la verticilosis, las podredumbres radiculares y los nematodos se acumulan en el suelo y atacan a las plantas ya en el primer mes de vida.

Cómo evitarlo: Vuelva a plantar pepinos en el mismo lugar no antes de 3‑4 años. Los mejores precedentes son las leguminosas, la cebolla, la col, la patata y los abonos verdes (Nonnecke, 1989). En el invernadero, retire anualmente la capa superior del suelo (10‑15 cm) y sustitúyala por tierra fresca.

❌ Siembra en suelo frío y sin calentar

Las semillas de pepino solo germinan a una temperatura del suelo superior a 12‑14 °C. En tierra fría, permanecen inactivas, se pudren o son presa fácil de patógenos del suelo (Pythium, Rhizoctonia).

Cómo evitarlo: Espere a que el suelo se caliente de forma estable. En la franja central, no antes de mediados o finales de mayo. Para acelerar el calentamiento, utilice cubiertas temporales (plástico, agrospan) o bancales con biocombustible (estiércol, compost) (Лебедева, 1987).

❌ Suelos pesados, ácidos o pobres

En suelos arcillosos, encharcados o ácidos, las raíces del pepino se asfixian, las plantas se debilitan, enferman fácilmente y dan cosechas escasas.

Cómo evitarlo: Aplique materia orgánica (humus, compost) y arena para esponjar con antelación. Encalar los suelos ácidos (pH 6,0‑6,5). Los mejores suelos son los francos ligeros y franco‑arenosos (Welbaum, 2015).

7.2. Errores en la elección de la variedad y preparación de las semillas

❌ Elegir una variedad de polinización entomófila para invernadero

En un entorno cerrado, las abejas apenas entran. Si planta una variedad entomófila, los ovarios se caerán y no habrá cosecha.

Cómo evitarlo: En invernadero, utilice híbridos partenocárpicos (que no necesitan polinización). Si ha elegido una variedad entomófila, organice la polinización manual o instale colmenas de abejorros (Котов y Адрицкая, 2016).

❌ Usar semillas viejas o no tratadas

Las semillas de pepino conservan su viabilidad de 5 a 8 años, pero cada año la energía de germinación disminuye. Las semillas no tratadas pueden ser portadoras de patógenos (antracnosis, bacteriosis, virus).

Cómo evitarlo: Utilice semillas de no más de 3‑4 años. Para protegerlas de enfermedades, caliente las semillas a 50‑60 °C durante 2‑3 horas o remójelas en una solución de permanganato potásico al 1 % (20 min) y luego enjuáguelas (Лебедева, 1987).

7.3. Errores en la plantación y formación

❌ Plantación densa

Con falta de espacio y luz, las plantas se estiran, cuajan peor y, en tiempo lluvioso, se crean condiciones ideales para enfermedades fúngicas.

Cómo evitarlo: Siga el esquema recomendado: para variedades de entrenudos cortos, 70×25‑30 cm; para las de entrenudos largos, 70×50 cm. En invernadero, 1,5‑3 plantas/m² según la variedad (Котов y Адрицкая, 2016).

❌ Falta de formación (en invernadero) o formación incorrecta

En invernadero, sin despunte y eliminación de brotes laterales, los arbustos se convierten rápidamente en una maraña impenetrable. Los frutos se hacen más pequeños, se forman menos ovarios y el rendimiento cae drásticamente.

Cómo evitarlo: Retire regularmente (cada 5‑7 días) los brotes laterales, dejando 1‑3 ovarios por nivel. "Ciegue" los nudos inferiores (elimine flores y brotes hasta una altura de 40‑60 cm). Despunte la punta del tallo principal por encima de la espaldera (Welbaum, 2015). En campo abierto, las variedades de entrenudos cortos no necesitan formación, pero las de entrenudos largos requieren despunte.

❌ Atado incorrecto

Un lazo demasiado apretado en el tallo o un atado en "ocho" puede comprimir los haces vasculares y debilitar la planta. Los nudos corredizos se aflojan y no sujetan el tallo.

Cómo evitarlo: Utilice cuerda suave y un "lazo corredizo" holgado que no comprima el tallo y le permita engrosar. Ate regularmente (cada 5‑7 días) (Котов y Адрицкая, 2016).

7.4. Errores en el riego

❌ Regar con agua fría

Este es quizás el error más común y peligroso. El agua de pozo, sondeo o grifo tiene una temperatura de 8‑12 °C, lo que provoca un shock en el pepino: las raíces dejan de absorber agua y nutrientes, los ovarios se caen y el crecimiento se ralentiza.

Cómo evitarlo: Riegue siempre con agua tibia (22‑25 °C). Caliéntela en barriles, cubos o cualquier recipiente al sol. Si no puede calentarla, al menos deje el agua varias horas a la sombra para que se atempere (Nonnecke, 1989).

❌ Fluctuaciones bruscas de humedad (sequía → riego abundante)

Esto provoca el agrietamiento de los frutos y también debilita el sistema radicular, que no se adapta a tiempo.

Cómo evitarlo: Mantenga el suelo uniformemente húmedo. En tiempo caluroso, riegue a diario o cada dos días, pero en pequeñas cantidades. Utilice acolchado para reducir la evaporación. En invernadero, el riego por goteo es preferible (Welbaum, 2015).

❌ Regar por encima de las hojas en tiempo soleado

Las gotas de agua sobre las hojas en un día soleado actúan como lupas, provocando quemaduras y favoreciendo enfermedades fúngicas (oidio, antracnosis).

Cómo evitarlo: Riegue solo a ras de suelo, por la mañana o al atardecer. Si utiliza aspersión (en campo abierto), hágalo por la tarde para que las hojas se sequen antes de la noche, o temprano por la mañana para que se sequen antes del mediodía (Котов y Адрицкая, 2016).

❌ Exceso de riego → encharcamiento → pudrición de raíces

En suelos pesados, sin drenaje o en veranos lluviosos, el exceso de humedad provoca podredumbres radiculares (Pythium, Fusarium) y la muerte de las plantas.

Cómo evitarlo: En suelos pesados, haga bancales elevados (20‑30 cm). En invernadero, evite el encharcamiento: el riego debe ser moderado. Si el suelo está anegado, suspenda el riego y airee los pasillos para mejorar la aireación (Welbaum, 2015).

7.5. Errores en los abonados

❌ Exceso de nitrógeno (especialmente al inicio de la floración y fructificación)

El exceso de nitrógeno provoca un "engorde" vegetativo: un crecimiento vigoroso de hojas y brotes en detrimento de la floración y el cuajado. La planta "se olvida" de los frutos y dirige toda su energía al follaje.

Cómo evitarlo: Aplique nitrógeno solo al comienzo de la vegetación (primeras 2‑3 semanas). Al inicio de la floración, pase a fertilizantes fosfo‑potásicos con un contenido mínimo de nitrógeno. Utilice abonos complejos etiquetados "para hortalizas de fruto" (Котов y Адрицкая, 2016).

❌ Deficiencia de potasio

Con deficiencia de potasio, los frutos suelen adquirir sabor amargo (acumulación de cucurbitacina), los bordes de las hojas se amarillean y se secan ("quemadura marginal").

Cómo evitarlo: Durante la fructificación, aplique fertilizantes potásicos: sulfato potásico, Kalimagnesia, ceniza (30‑40 g/m²). La ceniza es una excelente fuente de potasio y microelementos (Welbaum, 2015).

❌ Ignorar los microelementos (boro, magnesio, manganeso)

La deficiencia de boro se manifiesta en la muerte de los puntos de crecimiento y en frutos huecos. La falta de magnesio, en clorosis intervenal de las hojas viejas.

Cómo evitarlo: Realice abonados foliares (sobre las hojas) con soluciones de microelementos durante el crecimiento activo (soluciones al 0,01‑0,02 % de sales de boro, manganeso, zinc). Utilice formas quelatadas (Котов y Адрицкая, 2016).

7.6. Errores específicos del invernadero

❌ Ventilación insuficiente → sobrecalentamiento

En un día soleado, en un invernadero cerrado, la temperatura puede pasar de 22 a 40 °C en 10‑15 minutos. A 32‑35 °C, el polen se vuelve estéril, las flores y los ovarios se caen. Las plantas pueden morir.

Cómo evitarlo: Abra siempre las ventanas y puertas en días calurosos. Utilice accionadores térmicos automáticos si no puede estar en la parcela a diario. En situaciones críticas, emplee mallas de sombreo o blanquee el policarbonato/vidrio (Лебедева, 1987).

❌ Humedad alta sin ventilación

Con humedad superior al 90 % y falta de movimiento de aire, se desarrollan activamente la podredumbre gris, la ascoquitosis y el oidio.

Cómo evitarlo: Ventile el invernadero a diario, especialmente después del riego. Riegue por la mañana para que la humedad baje por la noche. Retire regularmente las hojas viejas que crean zonas de estancamiento (Ториков y Сычев, 2018).

❌ Salinización del suelo (con fertirrigación intensiva)

La aplicación continua de fertilizantes minerales sin lavado provoca la acumulación de sales en la capa superior del suelo, lo que inhibe las raíces y causa quemaduras.

Cómo evitarlo: Periódicamente (una vez al mes) realice un "lavado": aplique 2‑3 veces más agua de lo normal para eliminar el exceso de sales. Controle la conductividad eléctrica de la solución del suelo. Utilice solo fertilizantes de alta calidad y completamente solubles (Котов y Адрицкая, 2016).

7.7. Errores en la recolección

❌ Dejar que los frutos crezcan demasiado en la planta

Si no se recogen a tiempo, los pepinos "roban" energía y no se forman nuevos ovarios. Además, los frutos demasiado grandes se vuelven ásperos, duros y menos sabrosos.

Cómo evitarlo: Recoja regularmente, cada 1‑2 días. En tiempo caluroso, incluso más a menudo. Corte los frutos con cuchillo o desprenda con cuidado, dejando el pedúnculo en la planta para no dañar el tallo (Welbaum, 2015).

❌ Dañar los tallos y hojas durante la recolección

Los tallos y hojas dañados se convierten en "puertas de entrada" para infecciones (bacteriosis, podredumbre gris) y reducen la productividad.

Cómo evitarlo: Recoja con cuidado, sujetando el tallo con la mano, sin tirar ni estirar. Utilice tijeras de podar o tijeras, especialmente en los delicados híbridos partenocárpicos (Лебедева, 1987).

7.8. Errores en el control de enfermedades y plagas

❌ Iniciar los tratamientos demasiado tarde

Muchas enfermedades (especialmente el mildiú velloso) se desarrollan rápidamente: en 5‑7 días pueden destruir el aparato foliar. Si espera a los primeros síntomas, puede ser demasiado tarde.

Cómo evitarlo: En campo abierto, cuando llegue el tiempo lluvioso y el enfriamiento, realice tratamientos preventivos con caldo bordelés o fungicidas sistémicos (Ridomil, Skor). En invernadero, la prevención es obligatoria desde la plantación de las plántulas (Quesada-Ocampo, 2022).

❌ Usar los mismos productos → resistencia

El uso continuado de productos con el mismo principio activo hace que los patógenos y las plagas se adapten y dejen de responder.

Cómo evitarlo: Alterne productos con diferentes principios activos. No use el mismo insecticida o fungicida más de 2‑3 veces por temporada (Welbaum, 2015).

❌ Ignorar los métodos biológicos

Los productos químicos matan no solo a las plagas, sino también a los insectos benéficos entomófagos y suprimen la microflora beneficiosa del suelo.

Cómo evitarlo: Utilice productos biológicos (Fitosporina, Tricodermina, Baktofit) para la prevención; son seguros y compatibles con la mayoría de las prácticas agronómicas. Para el control de plagas en invernadero, emplee entomófagos (por ejemplo, Encarsia contra la mosca blanca) (Ториков y Сычев, 2018).

7.9. Errores complejos que provocan amargor en los frutos

El amargor del pepino es el resultado de la acumulación de cucurbitacina. Aparece ante cualquier estrés:

  • Falta de humedad o, por el contrario, encharcamiento.
  • Cambios bruscos de temperatura (noches frías y días calurosos).
  • Deficiencia de potasio y calcio.
  • Daños en las raíces (por plagas, al escardar).

Cómo evitarlo: Proporcione a las plantas condiciones estables: riego regular con agua tibia, nutrición equilibrada, protección contra el sobrecalentamiento y las heladas. Elija variedades e híbridos genéticamente libres de amargor (carecen del gen de la cucurbitacina) — la mayoría de los híbridos partenocárpicos modernos "no se amargan" en ninguna condición (Nonnecke, 1989).

Lista de verificación final: qué comprobar antes de la temporada

Para no repetir los errores ajenos, utilice esta breve lista:

Elección del lugar: no plantar en el mismo lugar dos años seguidos; elegir un lugar soleado y protegido del viento.

Suelo: pH 6,0‑6,5, suelto, bien drenado, con materia orgánica incorporada.

Semillas: no más de 3‑4 años, tratadas contra enfermedades.

Variedad: adecuada a su método de cultivo (campo abierto/invernadero) y a sus objetivos (ensalada/salmuera).

Riego: solo agua tibia, regular, sin encharcamientos ni sequías.

Abonados: equilibrados, con predominio de potasio durante la fructificación.

Formación: eliminación regular de brotes laterales (en invernadero) y hojas viejas.

Ventilación (invernadero): obligatoria en días calurosos; los accionadores térmicos automáticos son de gran ayuda.

Protección: tratamientos preventivos con productos biológicos, alternancia de productos químicos.

Recolección: regular (cada 1‑2 días), cuidadosa, sin dañar los tallos.

Siguiendo estas sencillas reglas y analizando su experiencia, obtendrá cosechas cada vez más estables y abundantes, incluso en condiciones no ideales.

Conclusión general

El pepino es un cultivo agradecido. Con los cuidados adecuados, responde con un crecimiento rápido, una floración abundante y una fructificación continua. Pero "perdona" menos errores que muchas otras hortalizas, porque su naturaleza tropical exige estabilidad y atención.

Hemos recorrido un largo camino: desde el conocimiento de las características biológicas hasta la elección del método de cultivo y la variedad, desde los consejos prácticos de cuidado hasta el análisis de los errores típicos. Ahora dispone de toda la información necesaria para tomar una decisión equilibrada y obtener una cosecha digna — ya sea en campo abierto o en invernadero, para su familia o para la venta.

Recuerde: no existe un método único correcto. Lo que funciona perfectamente para su vecino en una región de clima suave puede fallar en condiciones más duras. Observe, experimente, adapte los consejos a su suelo y a su microclima. ¡Y que su temporada de pepinos sea un éxito!

Referencias

  1. Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
  2. Nonnecke, L. (1989). ‘Cucumber, Squashes, and Melons’, in Vegetable production. New York, USA: Van Nostrand Reinhold, pp. 505-569.
  3. Smith-Ollivierre, R. (2025). Grow your own cucumbers. Oregon State University Extension Catalog. Available at: https://extension.oregonstate.edu/gardening/vegetables/grow-your-own-cucumbers?utm_campaign=Gardening_Newsletter&utm_medium=email&_hsmi=361690372&utm_content=361690372&utm_source=hs_email. (Accessed: 9 July 2026).
  4. University of Minnesota Extension (2025). Growing cucumbers in home gardens. University of Minnesota Extension. Available at: https://extension.umn.edu/vegetables/growing-cucumbers. (Accessed: 9 July 2026).
  5. Welbaum, G.E. (2015). ‘Family Cucurbitaceae’, in Vegetable production and practices. Boston, MA: CABI, ch. 10.
  6. Котов, В.П., Адрицкая, Н.А. (2016). ‘Технологии возделывания овощных культур [Vegetable cultivation technologies]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 153-361.
  7. Котов, В.П., Адрицкая, Н.А. (2016). ‘Технологии возделывания овощных культур в защищенном грунте [Technologies for growing vegetable crops in protected ground]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 429-477.
  8. Лебедева, А.Т. (1987). ‘Огурец [Cucumber]’, in Тыквенные культуры [Cucurbits crops]. Москва: Россельхозиздат, pp. 4-32.
  9. Ториков, В.Е., Сычев, С.М. (2018). ‘Овощные культуры защищённого грунта [Protected-ground vegetable crops]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 11-20.
  10. Ториков, В.Е., Сычев, С.М. (2018). ‘Плодовые овощные культуры [Fruit and vegetable crops]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 21-34.