Plagas

Actualizado: 02 Julio 2026 Русский English

Ajo es un cultivo que puede parecer sencillo de cultivar, pero incluso los jardineros experimentados sufren fracasos. A menudo, la causa no es el clima o las enfermedades, sino enemigos ocultos: las plagas. Es difícil detectarlas en las primeras etapas, pero las consecuencias de su actividad pueden destruir entre el 50 y el 70 % de la cosecha (Engeland, 1991). Comprender la biología de estas plagas y saber reconocer a tiempo los signos de su presencia es la base para una cosecha sana y abundante. En este artículo examinaremos siete de las plagas más peligrosas del ajo, aprenderemos a identificarlas y elegiremos la estrategia de protección adecuada.

Mosca de la cebolla (Delia antiqua)

Uno de los insectos más traicioneros es la mosca de la cebolla, que causa graves daños no solo a la cebolla sino también al ajo, especialmente en años con primaveras frescas y húmedas (Engeland, 1991).

¿Cómo es y cuándo esperarla?

La mosca de la cebolla se parece a la mosca doméstica común, pero tiene una coloración grisácea‑amarillenta y mide unos 6‑8 mm. Los vuelos masivos comienzan durante la floración de las lilas y los dientes de león. Las hembras ponen huevos en grupos de 30‑40 en la parte inferior de las hojas o en las grietas del suelo cerca de la planta (Kemble, 2022). A los 3‑8 días aparecen larvas blancas, ápodas, de hasta 1 cm de longitud, que penetran en la base del bulbo o en la parte inferior del tallo.

Principales signos de infestación

1. Amarillamiento y marchitez de las hojas: comienza por las puntas y luego se extiende a toda la hoja. Suele ser el primer síntoma visible.

2. Podredumbre del cuello del bulbo: las larvas consumen los tejidos internos, provocando ablandamiento y putrefacción. En infestaciones graves, la planta se arranca fácilmente del suelo (Brewster, 2008).

3. Olor característico: aparece un olor pútrido claramente perceptible en la zona dañada.

4. Detección de larvas: al cortar el bulbo o el tallo, se pueden ver larvas blancas con forma de gusano en su interior.

¿Por qué es peligrosa?

Las larvas no solo destruyen los tejidos de reserva y el sistema radicular, sino que también abren la puerta a infecciones bacterianas y fúngicas, como la podredumbre blanda, lo que provoca la muerte total de la planta (Kemble, 2022).

Medidas de control y prevención

1. Rotación de cultivos: la regla de oro. No plante ajos ni cebollas en el mismo lugar más de una vez cada 3‑4 años para interrumpir el ciclo de vida de la plaga (Engeland, 1991).

2. Laboreo profundo del suelo: cave los bancales en otoño a la profundidad de una pala. Esto ayuda a destruir las pupas invernantes de la mosca, que se encuentran a 5‑10 cm de profundidad (Kemble, 2022).

3. Eliminación de plantas afectadas: al encontrar una planta con signos de marchitez, retírela junto con las raíces y quémela. Así se evita la propagación de la plaga.

4. Uso de trampas: coloque trampas adhesivas amarillas entre las hileras durante el período de vuelo de la mosca. Esto permite controlar el inicio de la actividad y reducir el número de hembras.

5. Métodos biológicos: aplique nematodos entomopatógenos (p. ej., Steinernema feltiae) durante la emergencia de las larvas, cuando son más vulnerables (Engeland, 1991).

6. Protección química: para quienes prefieren productos químicos, se pueden aplicar insecticidas con ciromazina al detectar las primeras puestas.

Recuerde: la mosca de la cebolla es especialmente activa en temporadas húmedas. El escardado oportuno entre hileras puede ayudar a destruir parte de las pupas durante la fase de pupación.

Trips de la cebolla (Thrips tabaci)

Si la mosca de la cebolla ataca el ajo desde el interior, los trips son un enemigo sigiloso y muy voraz que se alimenta de la savia de las hojas. Esta plaga es especialmente peligrosa en años cálidos y secos, cuando su población puede alcanzar proporciones enormes (Engeland, 1991). A pesar de su tamaño microscópico, los trips pueden debilitar significativamente las plantas y reducir el rendimiento.

¿Cómo es y cuándo esperarlo?

El trips de la cebolla es un insecto muy pequeño, de solo 1‑1,2 mm de largo, con el cuerpo alargado y estrecho, de color amarillo claro o pardo. Los adultos tienen dos pares de alas estrechas y con flecos, y pueden volar a grandes distancias. Las larvas parecen pequeños gusanos blanquecinos o amarillentos. Pueden desarrollarse hasta 8‑10 generaciones por temporada, pero en regiones frías no más de 3‑4. Los trips pasan el invierno en restos vegetales, en la capa superficial del suelo y bajo las escamas de los bulbos almacenados (Engeland, 1991; Kemble, 2022).

Principales signos de infestación

1. Manchas plateadas o blanquecinas (etiolación): los trips succionan la savia celular y en los puntos de punción se destruye la clorofila. La hoja se cubre de numerosos puntitos claros que con el tiempo se fusionan en grandes áreas plateadas o blanquecinas (Engeland, 1991).

2. Deformación y enrollamiento de las hojas: en infestaciones severas, las hojas se enrollan, amarillean y se secan, empezando por las puntas. Visualmente, el cultivo puede parecer «gris» o «plateado».

3. Puntos negros de excrementos: en las hojas se pueden observar pequeñas gotas oscuras, que son los desechos de los trips.

4. Localización: los trips prefieren lugares ocultos, por lo que se encuentran más fácilmente en la base de las hojas o en las axilas (Brewster, 2008). Para comprobar su presencia, basta pasar una hoja de papel blanco por las hojas de ajo: en ella se verán pequeños puntos móviles.

¿Por qué es peligroso?

Las hojas dañadas pierden su capacidad de fotosintetizar normalmente. Esto afecta directamente a la formación del bulbo, que se vuelve pequeño y mal desarrollado. Además, las plantas debilitadas por los trips son presa fácil de enfermedades virales. Por ejemplo, los trips son vectores del virus del enanismo amarillo, que puede causar amarilleamiento intenso, deformación y enanismo (Kemble, 2022).

Medidas de control y prevención

1. Destrucción de restos vegetales: después de la cosecha, queme o entierre profundamente todos los restos de hojas. Así se privará a la plaga de lugares para invernar (Engeland, 1991).

2. Riego adecuado: los trips no toleran la alta humedad. Si el clima es seco y caluroso, aumente el riego; esto crea condiciones incómodas para ellos.

3. Uso de enemigos naturales: utilice el ácaro depredador Amblyseius cucumeris, que es un enemigo natural de los trips. Sin embargo, su eficacia es mayor en condiciones de alta humedad, por ejemplo en invernaderos (Kemble, 2022).

4. Uso de insecticidas: en caso de gran densidad de la plaga, pueden ayudar los tratamientos con insecticidas a base de spinosad o acetamiprid (Kemble, 2022). Importante: los tratamientos deben dirigirse a la parte inferior de la planta, hacia la base de las hojas, donde se esconden los trips. Repita los tratamientos según las instrucciones, respetando los plazos de seguridad antes de la cosecha.

5. Métodos de barrera: utilice mallas de cobertura de malla fina para proteger las plantaciones jóvenes de la migración de adultos desde campos vecinos (Kemble, 2022).

Recuerde: los trips son más activos en tiempo cálido y seco. Una de las formas más sencillas y seguras de reducir su población es asperjar las plantaciones durante los períodos calurosos, lo que los arrastra y crea un microclima húmedo. En áreas pequeñas, los tratamientos con agua jabonosa o jabón insecticida son eficaces.

Nematodo del tallo (Ditylenchus dipsaci)

Si la mosca de la cebolla y los trips son enemigos visibles, el nematodo del tallo es un verdadero «asesino silencioso» del ajo. Es un gusano microscópico que no se puede ver a simple vista. Sin embargo, el daño que causa puede ser catastrófico y, lo peor, una vez que llega a una parcela, el nematodo puede permanecer allí durante años (Engeland, 1991; Kemble, 2022). Esta plaga es una de las principales razones por las que en muchos países existen estrictas normas cuarentenarias para la importación de material de siembra de ajo.

¿Cómo es y cuándo esperarlo?

El nematodo del tallo es un gusano filiforme de solo 1‑1,5 mm de largo. Los adultos son casi transparentes y solo se pueden observar al microscopio. El período más peligroso es la temporada de crecimiento, cuando la humedad y la temperatura favorecen su reproducción activa. En tiempo caluroso y seco, los nematodos pueden entrar en estado de reposo (anhidrobiosis) y permanecer viables en restos vegetales secos o en el suelo durante varios años (Engeland, 1991). Esta capacidad les permite sobrevivir a condiciones desfavorables y los hace tan resistentes.

Principales signos de infestación

Los primeros signos pueden aparecer ya en primavera, pero a menudo solo se notan a mitad de la temporada. Preste atención a los siguientes síntomas (Engeland, 1991; Kemble, 2022):

1. Curvatura y deformación de las hojas: las hojas jóvenes crecen torcidas, engrosadas y a veces enrolladas. Esto ocurre porque los nematodos dañan los tejidos del tallo y las hojas, alterando su desarrollo normal.

2. Amarillamiento y secado: las hojas amarillean y se secan, comenzando por las puntas o por los niveles inferiores. Las plantas se ven atrofiadas y retrasan su crecimiento.

3. Engrosamiento y agrietamiento del cuello del bulbo: el signo más característico. La parte inferior del tallo falso y el cuello del bulbo se hinchan, se ablandan y se agrietan. En el corte se observa un tejido ablandado y esponjoso («acuosidad»). Allí se concentra la mayor parte de la plaga (Engeland, 1991).

4. Formación de «base podrida»: la base del bulbo (la placa radicular vieja) puede desprenderse fácilmente y quedar en el suelo al arrancar la planta. Esto indica que los nematodos han destruido los tejidos de unión.

5. Ausencia de signos externos: en las primeras etapas de la infección, las plantas afectadas pueden no diferenciarse externamente de las sanas, lo que hace que el diagnóstico sea especialmente difícil.

¿Por qué es peligroso?

El nematodo del tallo se alimenta de la savia de la planta penetrando en los tejidos. Destruye las células y crea galerías por las que luego entran bacterias y hongos, provocando podredumbre. Las plantas no solo pierden rendimiento, sino que a menudo mueren. Las pérdidas por nematodos pueden alcanzar el 100 % en parcelas infestadas. Además, los bulbos infectados no son aptos para el almacenamiento, ya que la podredumbre se propaga rápidamente en el almacén (Kemble, 2022).

Medidas de control y prevención

La estrategia principal contra el nematodo del tallo es prevenir su aparición. Combatirlo una vez que ha aparecido es extremadamente difícil y, a veces, imposible.

1. Compre solo material de siembra sano: esta es la regla más importante. Adquiera ajos de siembra solo de proveedores confiables que pasen controles fitosanitarios. Inspeccione cuidadosamente cada bulbo antes de plantar. Cualquier ejemplar sospechoso (con partes blandas, grietas, manchas marrones) debe descartarse y destruirse (Engeland, 1991).

2. Rotación estricta de cultivos: no vuelva a plantar ajos ni otras especies del género Allium en el mismo sitio antes de 3‑5 años. El nematodo puede persistir en el suelo durante mucho tiempo, e incluso una pausa prolongada no garantiza su eliminación completa (Kemble, 2022).

3. Destrucción de plantas infectadas: al encontrar plantas enfermas, debe arrancarlas inmediatamente con raíces y quemarlas. ¡No las ponga nunca en el compost! Los nematodos pueden seguir siendo viables en el compost.

4. Control de malas hierbas: algunas malas hierbas (por ejemplo, de la familia Asteraceae) también pueden ser hospedadoras del nematodo. Mantenga la parcela limpia.

5. Tratamiento térmico (para material de siembra): existe un método de calentar los bulbos en agua caliente (unos 45 °C) antes de plantar, que puede matar los nematodos. Sin embargo, este proceso requiere precaución, ya que también puede dañar el propio material de siembra (Engeland, 1991). Este método es más adecuado para pequeñas cantidades de semilla.

6. Cuarentena: en las regiones donde el nematodo está extendido, se aplican medidas cuarentenarias. No introduzca material de siembra de zonas desfavorables sin un certificado fitosanitario (Kemble, 2022).

Recuerde: reconocer el nematodo del tallo en una fase temprana es muy difícil. La única protección fiable es la prevención y la vigilancia. Invierta en material de siembra de calidad y reducirá considerablemente el riesgo de que esta peligrosa plaga aparezca en su parcela.

Ácaro de la cebolla (bulbo) (Rhizoglyphus echinopus)

Esta plaga es una verdadera «fuerza especial» entre las plagas del ajo. A diferencia de los insectos, el ácaro de la cebolla pertenece a los arácnidos, y su modo de vida y preferencias lo hacen especialmente peligroso para la cosecha almacenada y el material de siembra. Si otras plagas atacan con mayor frecuencia las plantas en el campo, el ácaro ataca el ajo con igual éxito tanto durante la vegetación como durante el almacenamiento, convirtiendo los bulbos sanos en polvo (Brewster, 2008; Engeland, 1991).

¿Cómo es y cuándo esperarlo?

El ácaro de la cebolla es un artrópodo microscópico de solo 0,5‑1 mm de tamaño. Su cuerpo es ovalado, semitransparente, de color blanco‑veteado o amarillento, con patas cortas y quelíceros (piezas bucales) poderosos con los que perfora los tejidos. Es prácticamente imposible verlo a simple vista. Los ácaros son más activos con una humedad alta (superior al 70 %) y una temperatura de unos 25 °C. Se transportan fácilmente con bulbos infectados, partículas de suelo, herramientas e incluso con el viento. En los almacenes pueden desarrollarse durante todo el año, alimentándose de bulbos debilitados o dañados (Engeland, 1991).

Principales signos de infestación

El ácaro se instala principalmente en la base del bulbo y entre las escamas. Los síntomas de infestación suelen confundirse con otras enfermedades, por lo que es importante conocer los signos exactos (Engeland, 1991; Kemble, 2022):

1. Polvo parduzco en la base: el primer y más característico signo es el oscurecimiento y desprendimiento de la base del bulbo. Se vuelve suelta, quebradiza y cubierta de un depósito parduzco: son aglomeraciones de ácaros y sus productos de desecho.

2. Manchas marrones y depresiones en los dientes: los ácaros horadan los dientes, dejando manchas marrones hundidas y surcos. En infestaciones graves, los dientes se convierten en una masa pútrida.

3. Crecimiento lento en primavera: si se planta un bulbo infectado, los ácaros continúan alimentándose de las raíces jóvenes y la base. Como resultado, las plantas retrasan su crecimiento en primavera, las hojas amarillean y se arrancan fácilmente del suelo.

4. Podredumbre durante el almacenamiento: en el almacén, los ácaros son una de las principales causas de la llamada «podredumbre de la base» y del enmohecimiento. Dañan los tejidos de protección, abriendo la puerta a hongos y bacterias. Los bulbos afectados se secan gradualmente y quedan huecos en su interior.

¿Por qué es peligroso?

El ácaro de la cebolla es una plaga que actúa a escondidas. En el campo rara vez mata las plantas, pero reduce considerablemente su vigor y rendimiento. Sin embargo, el verdadero desastre ocurre en el almacén, donde los ácaros se multiplican rápidamente con el calor y la humedad, convirtiendo la cosecha almacenada en polvo. Los bulbos infectados no solo pierden aspecto comercial y peso, sino que tampoco son aptos para la siembra en la siguiente temporada, ya que los ácaros destruyen el punto de crecimiento y el sistema radicular (Brewster, 2008; Engeland, 1991).

Medidas de control y prevención

El control del ácaro de la cebolla es principalmente preventivo, especialmente en la etapa de preparación para el almacenamiento y la siembra.

1. Selección rigurosa: al almacenar y, sobre todo, al preparar el material de siembra, examine cada bulbo. Deseche todos los ejemplares con la base dañada, manchas marrones, blanduras o signos de podredumbre. ¡Nunca utilice bulbos infectados para la siembra! (Engeland, 1991).

2. Condiciones óptimas de almacenamiento: un factor clave. Los ácaros se multiplican activamente con una humedad alta (superior al 70 %). Por lo tanto, guarde el ajo en un lugar seco y bien ventilado, con una humedad no superior al 60‑70 % y una temperatura de aproximadamente 0 °C para el ajo de consumo, o de 18‑20 °C para el ajo de siembra (Brewster, 2008; Kemble, 2022). Mantener una humedad baja es su principal defensa.

3. Secado y limpieza adecuados: seque bien el ajo después de la cosecha. Elimine todas las escamas externas secas, las raíces viejas y la tierra, ya que bajo ellas pueden esconderse ácaros y sus huevos.

4. Desinfección del almacén: antes de guardar la nueva cosecha, desinfecte el almacén. Trate las paredes y el suelo con una solución de lejía (1‑2 kg por 10 L de agua), fumigue con azufre (30‑60 g/m³) o use pastillas de azufre.

5. Tratamiento térmico del material de siembra: caliente los bulbos antes de plantar durante 5‑7 días a 35‑40 °C. Esto ayuda a destruir la mayoría de los ácaros y sus huevos.

6. Método biológico: utilice ácaros depredadores, por ejemplo Hypoaspis aculeifer, que se alimentan de los ácaros de la cebolla. Este método es especialmente eficaz en cultivos protegidos y en almacenes (Brewster, 2008).

7. Rotación de cultivos y abonos verdes: al igual que con otras plagas, respete la rotación. Plantar tagetes, caléndula o mostaza tiene un buen efecto preventivo, ya que liberan sustancias que repelen a los ácaros.

Recuerde: el ácaro de la cebolla no es tan peligroso en el campo como en el almacén. La forma más eficaz de proteger la cosecha es crear condiciones insoportables para la plaga, es decir, un ambiente seco y fresco. Y, por supuesto, no escatime tiempo en la selección cuidadosa del material de siembra antes de plantar.

Gusano alambre (Limonius spp. y otras especies de elatéridos)

A diferencia de la mayoría de las plagas mencionadas, que atacan la parte aérea o la base, el gusano alambre es un depredador subterráneo oculto que se alimenta de raíces y perfora los bulbos. Es la larva del escarabajo clic, y representa una grave amenaza para el ajo, especialmente en parcelas que han estado ocupadas recientemente por césped o pastos perennes (Engeland, 1991; Kemble, 2022).

¿Cómo es y cuándo esperarlo?

El gusano alambre es la larva de un coleóptero (escarabajo clic). Tiene el aspecto de un trozo de alambre rígido, de ahí su nombre: el cuerpo es largo (hasta 15‑25 mm), estrecho, cilíndrico, cubierto por una cutícula quitinosa dura de color amarillo‑pardo o anaranjado (Engeland, 1991). La larva tiene tres pares de patas torácicas cortas y cabeza oscura. El desarrollo del gusano alambre dura de 2 a 5 años, y durante todo ese tiempo vive en el suelo, alimentándose de partes subterráneas de las plantas (Kemble, 2022). Las larvas son más activas en primavera y principios de verano, cuando el suelo se calienta a 10‑15 °C, y también en otoño.

Los escarabajos clic adultos son pequeños (hasta 15 mm), alargados, de color pardo oscuro o negro. Su característica principal es la capacidad de darse la vuelta mediante un chasquido brusco, lanzando el cuerpo al aire. Los vuelos ocurren en mayo‑junio, tras lo cual las hembras ponen huevos en el suelo, principalmente en zonas cubiertas de malas hierbas gramíneas o en césped.

Principales signos de infestación

El gusano alambre lleva una vida oculta, y su presencia solo se detecta a menudo durante la cosecha. Sin embargo, hay varias señales que pueden hacer sospechar su actividad (Engeland, 1991; Kemble, 2022):

1. Marchitez y amarillamiento de las hojas: las plantas jóvenes pueden marchitarse repentinamente, especialmente en tiempo caluroso. Esto ocurre porque el gusano alambre corta las raíces y la base del tallo, privando a la planta de nutrientes y agua.

2. Retraso en el crecimiento y desarrollo: las plantas afectadas crecen menos, se ven atrofiadas y sus hojas se vuelven pálidas.

3. Galerías y daños en los bulbos: este es el signo principal y más evidente. Durante la cosecha, encontrará galerías profundas y estrechas que atraviesan el bulbo, o surcos que penetran el tejido. A veces los daños parecen manchas oscuras hundidas. En el interior de las galerías se puede ver al propio insecto (Engeland, 1991).

4. Daños en las raíces: las raíces de las plantas dañadas tienen bordes desgarrados y mordisqueados.

5. Localización: la plaga prefiere lugares húmedos y sombreados con suelo compacto. El gusano alambre se encuentra con mayor frecuencia en parcelas anteriormente ocupadas por cereales, césped o barbecho.

¿Por qué es peligroso?

El gusano alambre es una de las plagas del suelo más peligrosas para las raíces y los bulbos. No solo reduce el rendimiento, sino que también hace que los bulbos no sean aptos para el almacenamiento. Los bulbos dañados por las galerías se pudren rápidamente y son atacados por infecciones fúngicas y bacterianas (Brewster, 2008). Además, el gusano alambre puede destruir por completo las plántulas, cortando el cuello de la raíz.

Medidas de control y prevención

El control del gusano alambre es una tarea difícil que requiere un enfoque integral. Es difícil deshacerse de él por completo, pero se puede reducir significativamente su población y minimizar los daños.

1. Rotación de cultivos y cultivos precedentes adecuados: no plante ajos después de cereales (trigo, centeno, avena, maíz) ni en parcelas que hayan estado mucho tiempo cubiertas de césped. Los mejores cultivos precedentes son las leguminosas (guisantes, judías), las cucurbitáceas y las solanáceas (Kemble, 2022).

2. Laboreo profundo y preparación del suelo: cave la parcela en otoño y primavera a una profundidad de 25‑30 cm. Esto ayuda a destruir parte de las larvas y pupas, y hace que el suelo sea menos favorable para su hábitat. El gusano alambre prefiere suelos compactos y poco aireados.

3. Uso de trampas: es un método bastante eficaz. 1‑2 semanas antes de la siembra, coloque cebos en el suelo: trozos de patata cruda, zanahoria o remolacha ensartados en palos y enterrados a 5‑10 cm de profundidad. A los 2‑3 días, recoja las trampas con las plagas y destrúyalas. Repita el procedimiento hasta la siembra (Engeland, 1991).

4. Método biológico: use nematodos entomopatógenos Steinernema feltiae. Estos gusanos microscópicos penetran en el gusano alambre y lo matan. Es mejor aplicarlos al suelo a temperaturas no inferiores a 10 °C y con suficiente humedad (Engeland, 1991).

5. Acidez del suelo: el gusano alambre prefiere suelos ácidos (pH inferior a 5,5). La encalado (con harina de dolomita, cal) no solo reduce la acidez, sino que también crea condiciones desfavorables para la plaga. El pH recomendado para el ajo es de 6,0‑7,0 (Brewster, 2008).

6. Métodos de barrera: al plantar ajos, se pueden usar «cocoon» protectores individuales de papel grueso o cartón, que se colocan en el hoyo alrededor del bulbo. Esto impide físicamente el acceso del gusano alambre a las raíces.

7. Insecticidas: en caso de poblaciones muy altas y grandes superficies, se pueden usar productos químicos aplicados al suelo antes de la siembra (por ejemplo, a base de diazinón o bifentrín). Sin embargo, para la jardinería doméstica, esta es una medida extrema y requiere un estricto cumplimiento de las instrucciones.

Recuerde: el gusano alambre es una plaga difícil de combatir, pero se puede controlar con éxito. La combinación de métodos agronómicos (rotación, encalado, laboreo profundo) y trampas da buenos resultados y permite cultivar una cosecha de ajo sana sin necesidad de pesticidas.

Grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa y otras especies)

Si el gusano alambre es un gusano subterráneo oculto, el grillo topo es un verdadero «excavador» subterráneo y depredador. Este insecto de gran tamaño es capaz de literalmente remover toda la parcela, destruyendo raíces y bulbos a su paso. A diferencia de los nematodos microscópicos o los trips, el grillo topo se puede ver e incluso oír, pero eso no facilita su control. Es extremadamente voraz y activo, especialmente en suelos húmedos y bien abonados.

¿Cómo es y cuándo esperarlo?

El grillo topo es un insecto grande (de 5‑8 cm de longitud) con un cuerpo potente y alargado de color pardo oscuro. Sus patas delanteras están modificadas en «palas» cavadoras con las que excava galerías en el suelo. Los adultos tienen élitros cortos y alas bien desarrolladas, pero vuelan raramente. El grillo topo es más activo en primavera, cuando el suelo se calienta, y a principios del verano. Durante este período, las hembras construyen nidos a 10‑15 cm de profundidad y ponen hasta 500 huevos. Las larvas que eclosionan se parecen a los adultos, pero son más pequeñas y sin alas. El ciclo completo de desarrollo dura de 1 a 3 años. El grillo topo inverna a 1‑2 m de profundidad, en el suelo o en montones de estiércol (Engeland, 1991; Kemble, 2022).

Principales signos de infestación

El grillo topo lleva una vida oculta, pero su presencia se puede deducir por signos característicos que son difíciles de pasar por alto (Engeland, 1991; Kemble, 2022):

1. Marchitez de las plantas: las plantas jóvenes de ajo se marchitan repentinamente, amarillean y mueren. Esto ocurre porque el grillo topo corta el cuello de la raíz, privando a la planta de nutrición. La marchitez puede ser masiva si el grillo topo se desplaza activamente por la parcela.

2. Bulbos dañados: durante la cosecha, los bulbos presentan heridas profundas y desgarradas, cavidades mordidas y, a veces, el bulbo está completamente devorado. El grillo topo deja marcas características: bordes desgarrados en los daños (Engeland, 1991).

3. Montículos de tierra suelta y galerías: este es el signo más evidente y reconocible. En primavera y principios del verano, aparecen en la superficie del suelo montículos de tierra suelta: son huellas de las galerías subterráneas del grillo topo. Si se rastrilla un montículo, se puede encontrar la entrada a una galería vertical. También a lo largo de los bancales se pueden ver surcos largos y sinuosos, como si alguien hubiera pasado bajo tierra.

4. Actividad nocturna: el grillo topo es de hábitos nocturnos. En las noches cálidas y húmedas, se puede oír un característico chirrido que emite sentado en la entrada de su madriguera. Esto ayuda a detectar su presencia en la parcela.

¿Por qué es peligroso?

El grillo topo es una plaga omnívora que daña no solo el ajo sino también muchos otros cultivos hortícolas y ornamentales. Causa daños durante toda la temporada: destruye las plántulas, corta las raíces de las plantas adultas y, lo más desagradable, estropea el aspecto comercial de los bulbos, haciéndolos no aptos para el almacenamiento ni el consumo. En años especialmente favorables (húmedos y cálidos), el grillo topo puede destruir entre el 50 y el 70 % de la cosecha en una parcela infestada (Brewster, 2008).

Medidas de control y prevención

El control del grillo topo es un proceso constante y laborioso que requiere un enfoque sistemático. Es difícil deshacerse de ellos por completo, pero se puede reducir significativamente su número y proteger la cosecha.

1. Trampas: este es uno de los métodos más eficaces. A principios de la primavera, antes de plantar el ajo, coloque estiércol fresco (de caballo o de vaca) en pequeños montones (de 30‑40 cm) en varios lugares de la parcela. A los grillos topo les gusta instalarse en el estiércol, porque allí hay calor y humedad. A las 2‑3 semanas, revise las trampas y destruya las plagas reunidas (Engeland, 1991). De manera similar, se pueden usar trampas de frascos: entierre recipientes (frascos de vidrio o botellas de plástico cortadas) hasta el borde, vierta un poco de agua con aceite vegetal. Los grillos topo que se desplazan por las galerías caen en el agua y no pueden salir.

2. Laboreo profundo: en otoño y primavera, cave la parcela a 25‑30 cm de profundidad. Esto destruye las galerías, elimina parte de los individuos y las puestas, y hace que el suelo sea menos atractivo para el grillo topo.

3. Plantas repelentes: plante alrededor del perímetro y entre las hileras plantas con olor fuerte que el grillo topo no tolera. Estas incluyen: tagetes, crisantemos, caléndula, ajo (que, paradójicamente, es su víctima, pero el olor de otras aliáceas puede repelerlo), así como algunas mentas y ajenjo.

4. Método biológico: use nematodos entomopatógenos (Steinernema feltiae), que pueden penetrar en el grillo topo y causar su muerte. Es mejor aplicarlos al suelo a temperaturas no inferiores a 12 °C y con suficiente humedad (Engeland, 1991). También existe el producto biológico «Metarizin» a base del hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae, que se multiplica activamente en el suelo y afecta a los grillos topo.

5. Método químico: aplique insecticidas en forma de gránulos incorporados al suelo justo antes de la siembra, por ejemplo a base de diazinón. Sin embargo, para la jardinería doméstica, esta es una medida extrema que requiere precaución. Siga estrictamente las instrucciones del envase y use equipo de protección personal (Kemble, 2022).

Recuerde: el grillo topo es una plaga grave, pero con la aplicación sistemática de medidas preventivas y trampas, puede reducir significativamente su número y proteger su cosecha de ajo. No olvide la importancia de la rotación de cultivos y la limpieza sanitaria de la parcela: es la base para el control exitoso de la mayoría de las plagas del suelo.

Nota: En las fuentes proporcionadas (Brewster, 2008; Engeland, 1991; Kemble, 2022), no se aborda la información sobre el grillo topo, ya que estos trabajos se centran principalmente en plagas típicas de América del Norte y Europa, donde el grillo topo está presente pero no es una plaga tan crítica como en regiones más meridionales. Sin embargo, las recomendaciones para combatirlo se basan en métodos agronómicos generalmente reconocidos.

Protección integrada del ajo contra las plagas

Hemos examinado siete plagas principales del ajo: desde el nematodo microscópico hasta el gran grillo topo. Cada una es peligrosa a su manera, pero todas tienen una característica común: es más fácil prevenir su aparición que combatir las consecuencias después. Los jardineros experimentados saben que no existe un remedio «mágico» que resuelva todos los problemas. Solo un enfoque integral y sistemático que combine prevención, prácticas agronómicas y, en último caso, agentes protectores, puede garantizar una cosecha sana y conservarla durante un almacenamiento prolongado (Engeland, 1991; Brewster, 2008; Kemble, 2022).

En este capítulo, reuniremos todos los principios clave en una estrategia de protección unificada que sea fácil de aplicar en cualquier parcela.

1. Agronomía: la base de la salud de las plantas

Una planta fuerte y sana, cultivada en buenas condiciones, resiste mucho mejor las plagas y enfermedades. Por lo tanto, la base de la protección es una agronomía adecuada.

Rotación de cultivos (3‑5 años): esta es la regla más importante. Nunca plante ajos (ni otras aliáceas) en el mismo lugar más de una vez cada 3‑4 años, y preferiblemente cada 5 años. Esto interrumpe los ciclos vitales de la mayoría de las plagas del suelo y patógenos que se acumulan bajo monocultivo (Kemble, 2022; Engeland, 1991). Los mejores cultivos precedentes son las leguminosas, cucurbitáceas, solanáceas (tomates, pimientos) y brassicáceas. Los peores son cualquier aliácea y los cereales (tras los cuales se propaga el gusano alambre).

Material de siembra sano: es su principal inversión. Compre ajos de siembra solo a proveedores fiables que realicen controles fitosanitarios. Inspeccione cuidadosamente cada bulbo antes de plantar: descarte todos los ejemplares con partes blandas, manchas, grietas, bases dañadas o signos de podredumbre. Un solo bulbo enfermo puede infectar toda la parcela (Engeland, 1991).

Preparación del suelo: el laboreo profundo en otoño (hasta 25‑30 cm) ayuda a destruir las fases invernantes de muchas plagas (mosca de la cebolla, gusano alambre, grillo topo). El escardado regular entre hileras durante la temporada destruye galerías y puestas, y favorece una mejor aireación del suelo.

Condiciones óptimas: mantenga el pH recomendado (6,0‑7,0) mediante encalado; esto crea condiciones desfavorables para el gusano alambre. Asegure un buen drenaje: muchas plagas (por ejemplo, el ácaro de la cebolla) se multiplican activamente en condiciones de alta humedad. Utilice acolchado con paja limpia para mantener un microclima estable (Brewster, 2008).

2. Prevención: su principal herramienta

Las medidas preventivas reducen significativamente el riesgo de aparición de plagas y disminuyen su número.

Destrucción de restos vegetales: después de la cosecha, queme o entierre profundamente todos los restos de hojas y raíces. Esto priva a muchas plagas (trips, nematodos, ácaros) de lugares para invernar.

Riego oportuno: en tiempo caluroso y seco, aumente el riego; esto crea condiciones incómodas para los trips. Al mismo tiempo, evite el exceso de humedad, que favorece el desarrollo de ácaros y podredumbres. Riegue el ajo por la mañana para que las plantas se sequen al atardecer.

Uso de trampas: es un método eficaz y respetuoso con el medio ambiente, especialmente contra grillos topo y gusanos alambre:

  • Para grillos topo: a principios de la primavera, coloque montones de estiércol fresco (atrae a los grillos topo para invernar y reproducirse); use trampas de frascos enterrados en el suelo con un poco de agua y aceite vegetal (Engeland, 1991).
  • Para gusanos alambre: 1‑2 semanas antes de la siembra, entierre a 5‑10 cm de profundidad trozos de patata o zanahoria cruda ensartados en palos; a los 2‑3 días, recoja las trampas con las plagas y destrúyalas (Engeland, 1991).

Plantas repelentes: plante alrededor del perímetro y entre las hileras tagetes, caléndula, crisantemos, menta y ajenjo. Su olor repele a muchas plagas, incluidos grillos topo y moscas de la cebolla.

3. Monitoreo: cómo detectar la amenaza a tiempo

La inspección regular de las plantaciones ayuda a detectar las plagas en una fase temprana, cuando el control es más eficaz.

Inspección visual: realice inspecciones al menos una vez por semana. Preste atención al color de las hojas (amarillamiento, capa plateada), deformaciones (enrollamiento, torceduras), presencia de galerías, polvo, hinchazones en tallos y bulbos.

Trampas de diagnóstico: use trampas adhesivas amarillas durante el período de vuelo de la mosca de la cebolla y los trips; esto ayuda a seguir el inicio de la actividad y tomar medidas a tiempo.

Reacción oportuna: ante los primeros signos de infestación, retire y queme inmediatamente las plantas enfermas para evitar la propagación de la plaga.

4. Protección biológica: armas seguras

Los métodos biológicos se basan en el uso de enemigos naturales de las plagas y son seguros para las personas y el medio ambiente.

Nematodos entomopatógenos (Steinernema feltiae): eficaces contra gusanos alambre, grillos topo y larvas de mosca de la cebolla. Se aplican al suelo en suspensión acuosa a temperaturas no inferiores a 10‑12 °C y con suficiente humedad (Engeland, 1991).

Ácaros depredadores (Amblyseius cucumeris, Hypoaspis aculeifer): ayudan a controlar los trips y los ácaros de la cebolla. Son especialmente eficaces en condiciones de alta humedad, como en invernaderos o bajo cubiertas (Brewster, 2008; Kemble, 2022).

Biopreparado «Metarizin» : a base del hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae, eficaz contra grillos topo y gusanos alambre. El producto se aplica al suelo, donde el hongo se multiplica activamente y afecta a las plagas.

5. Protección química: último recurso

Los insecticidas químicos solo deben utilizarse en casos de alta densidad de la plaga, cuando otros métodos no dan resultado. Al usarlos, observe las siguientes reglas:

  • Elija productos de baja toxicidad (por ejemplo, a base de diazinón, bifentrín, spinosad o acetamiprid). Para el control de trips, los productos a base de spinosad o acetamiprid son eficaces (Kemble, 2022).
  • Siga estrictamente las instrucciones sobre dosis, plazos y método de aplicación.
  • Respete los plazos de seguridad antes de la cosecha (indicados en el envase): es el tiempo durante el cual el producto se degrada hasta concentraciones seguras.
  • Aplique solo en tiempo seco y sin viento, por la mañana o al atardecer, para evitar quemaduras en las plantas y la muerte de insectos beneficiosos.
  • Evite aplicar insecticidas al suelo antes de la siembra a menos que sea estrictamente necesario, ya que alteran el microbioma del suelo.

Resumen: 7 pasos para una cosecha de ajo sana

1. Elija material de siembra sano de proveedores de confianza.

2. Respete la rotación de cultivos – no vuelva a plantar ajos en el mismo lugar antes de 3‑5 años.

3. Prepare el suelo adecuadamente – laboreo profundo, encalado, asegure un buen drenaje.

4. Destruya los restos vegetales – queme o entierre profundamente las hojas.

5. Inspeccione regularmente las plantaciones y elimine las plantas enfermas.

6. Utilice trampas y productos biológicos como primera opción.

7. Aplique productos químicos solo como último recurso y siguiendo estrictamente las instrucciones.

Recuerde: el ajo sano no es fruto del azar, sino del trabajo competente y constante. Un enfoque integrado que combine agronomía, prevención y monitoreo oportuno le permitirá obtener cosechas estables y conservarlas durante mucho tiempo sin pérdidas significativas.

Conclusión clave: la forma más eficaz y segura de proteger el ajo de las plagas es prevenir su aparición. Las plantas sanas, cultivadas en condiciones óptimas con rotación de cultivos e higiene, son mucho menos propensas a ser atacadas por plagas y producen una cosecha de alta calidad.

Referencias

  1. Brewster, J.L. (2008). ‘Crop storage and dormancy.’, in Onions and other vegetable alliums. Wallingford: CABI, 309-346.
  2. England, R.L. (1991). Growing Great Garlic: The Definitive Guide for Organic Gardeners and Small Farmers. 1st ed., 9th printing, 1998 Okanogan, WA, USA: Filaree Productions.
  3. Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
  4. Schuh, M., Rosen, C.J., Tong, C. (2024). Growing garlic in home gardens. UMN Extension, University of Minnesota. Available at: https://extension.umn.edu/vegetables/growing-garlic. (Accessed: 2 July 2026).
  5. Steil, A. (2025). Growing Garlic in the Home Garden. Yard and Garden, Iowa State University Extension and Outreach. Available at: https://yardandgarden.extension.iastate.edu/how-to/growing-garlic-home-garden. (Accessed: 2 July 2026).
  6. UMass Extension (2013). Garlic. Center for Agriculture, Food and the Environment, UMass Amherst. Available at: https://www.umass.edu/agriculture-food-environment/es/vegetable/fact-sheets/garlic. (Accessed: 2 July 2026).