Preparación de tubérculos de siembra

Actualizado: 27 Junio 2026 Русский English

1. ¿Por qué la calidad del material de siembra determina la cosecha?

Para un jardinero o agricultor que siembra un campo de papas, la elección de los tubérculos semilleros no es solo una compra, sino una decisión fundamental que determina toda la temporada siguiente. A diferencia de muchos otros cultivos, la papa se reproduce no por semillas, sino por partes de la planta madre: los tubérculos. Esto significa que la nueva planta recibe del tubérculo no solo nutrientes, sino también todo el "equipaje" de enfermedades y cambios fisiológicos acumulados durante la temporada anterior (Struik & Wiersema, 1999). Por lo tanto, la calidad del material de siembra es la base de todo, y ahorrar en ello significa perder de antemano una parte significativa de la cosecha. En este capítulo analizaremos tres conceptos clave que determinan cuán fuerte y productivo será su campo de papas: la carga viral, la edad fisiológica y la energía de germinación.

Carga viral: el enemigo invisible

El mayor peligro que acecha a la papa semilla son las enfermedades virales. Al ser un cultivo de reproducción vegetativa, la papa acumula virus año tras año. Este fenómeno se conoce como degeneración de la papa (Балашев & Земан, 1981). Virus como el virus del enrollamiento de la hoja (PLRV), el virus Y (PVY) o el virus X (PVX) pueden permanecer en los tubérculos durante mucho tiempo en forma latente, sin mostrar síntomas externos. Sin embargo, minan la fuerza de la planta desde el interior.

  • ¿Cómo funciona? Los virus alteran el metabolismo, debilitan la fotosíntesis y ralentizan el crecimiento. La planta se vuelve menos productiva y más vulnerable a otras enfermedades. Incluso si el arbusto parece sano externamente, su rendimiento puede reducirse entre un 15 y un 20 %, y en caso de infección grave, entre un 50 y un 70 % (Dean, 1993).
  • ¿Qué debe hacer el jardinero? La regla principal es utilizar únicamente material de siembra certificado. La certificación es un sistema de controles que garantiza que los tubérculos se han cultivado a partir de plantas microclonales sanas y han pasado inspecciones de campo y pruebas de laboratorio para detectar virus. Al comprar papas "para comer" en el mercado, se arriesga a introducir en su parcela un gran número de infecciones virales (De Jong et al., 2011). Si utiliza su propio material de siembra durante varios años seguidos, es fundamental realizar una selección rigurosa anual: dejar para semilla solo los tubérculos de los arbustos más sanos y productivos para frenar la acumulación de virus.

Edad fisiológica: la energía de su papa

El tubérculo no es solo un depósito pasivo de almidón. Es un órgano vivo y en desarrollo que envejece. La edad fisiológica del tubérculo es su etapa de desarrollo, que influye fuertemente en cómo crecerá la nueva planta (Struik, 2007). Esta edad está afectada por las condiciones de cultivo, la época de cosecha y, sobre todo, las condiciones de almacenamiento.

  • Tubérculo joven (por ejemplo, recién cosechado o almacenado adecuadamente a bajas temperaturas) tiene una fuerte dominancia apical. Al brotar, produce uno o dos brotes vigorosos desde los ojos de la parte superior. La planta tendrá pocos tallos (1-2), pero serán grandes y formarán un número reducido de tubérculos muy grandes y uniformes. Este material de siembra es ideal para regiones con un ciclo vegetativo largo, donde se puede obtener un alto rendimiento de papa comercial de gran tamaño (Dean, 1993; Welbaum, 2015).
  • Tubérculo viejo (por ejemplo, almacenado durante mucho tiempo a temperaturas elevadas) pierde la dominancia apical. Al brotar, aparecen numerosos brotes finos desde todos los ojos. El arbusto tendrá de 4 a 6 o más tallos, que formarán muchos tubérculos, pero pequeños. Este material da una cosecha más temprana, lo que es importante para regiones con veranos cortos, pero el rendimiento total y el tamaño comercial serán menores (De Jong et al., 2011; Котов & Адрицкая, 2016).

Por lo tanto, al elegir los tubérculos, es importante conocer su "historia". Los tubérculos viejos y sobredesarrollados pueden tener brotes filiformes y débiles, lo que dará lugar a una emergencia dispersa. Los tubérculos demasiado jóvenes, que no han pasado por un período de latencia, tendrán una emergencia tardía y desigual.

Energía de germinación: la clave para una emergencia uniforme

La energía de germinación es la capacidad de todos los ojos del tubérculo para producir brotes viables en un corto período. De esto depende la uniformidad y vigor con que brote su parcela.

  • Signos de buena energía: brotes uniformes y fuertes que aparecen desde la mayoría de los ojos en un intervalo breve. Las plantas se desarrollan sincrónicamente, lo que facilita los cuidados y asegura una maduración uniforme de la cosecha.
  • ¿Qué la reduce? Además de los virus y el envejecimiento fisiológico, la energía de germinación se ve suprimida por condiciones de almacenamiento inadecuadas (cambios bruscos de temperatura, falta de oxígeno, daños por pudriciones fúngicas y bacterianas), así como por daños mecánicos. Por ejemplo, incluso en un tubérculo sano, si se ha almacenado con mala ventilación, puede acumularse dióxido de carbono, lo que frena la germinación (Dean, 1993).

Conclusión del capítulo 1: El éxito de su temporada de papa se decide en un 80 % en el momento de elegir el material de siembra. No busque la baratura. Compre tubérculos de productores de confianza, preste atención a la documentación sobre la variedad y la sanidad. Y recuerde siempre: un tubérculo sano, con la edad adecuada y alta energía de germinación es el capital inicial de su futura cosecha.

2. ¿Qué tubérculos son adecuados para la siembra?

Entonces, ha decidido tomar el asunto en serio y ha adquirido material de siembra certificado. Sin embargo, incluso dentro de un mismo lote, los tubérculos pueden variar en tamaño, forma y calidad. Su tarea es realizar una selección minuciosa para que solo los mejores ejemplares lleguen al surco. En este capítulo analizaremos en qué fijarse al elegir un tubérculo para siembra.

Tamaño del tubérculo: el punto medio dorado

El tamaño del tubérculo semillero es uno de los principales factores que influyen en el vigor de crecimiento de la futura planta. Un tubérculo más grande contiene más nutrientes de reserva (almidón, proteínas), que son necesarios para la planta joven desde la siembra hasta la aparición de su propio sistema radicular y las primeras hojas verdaderas (Dean, 1993). Esto proporciona una ventaja inicial: la emergencia es más rápida, las plantas son más vigorosas y resistentes al estrés.

  • Tamaño óptimo: La mayoría de los agrónomos coinciden en que el peso ideal del tubérculo para siembra en la zona templada y la mayoría de las regiones es de 50 a 80 gramos (Welbaum, 2015; Котов & Адрицкая, 2016). En términos de diámetro, son tubérculos del tamaño de un huevo de gallina o ligeramente mayores. Este tamaño equilibra: el tubérculo es lo suficientemente grande para dar un arranque vigoroso, pero no tanto como para que el gasto de material de siembra sea económicamente injustificado.
  • Tubérculos pequeños (menos de 30-40 g): Se pueden utilizar, pero solo si son material sano y de alta categoría de reproducción. Sin embargo, el rendimiento suele ser menor y las plantas menos vigorosas. Los tubérculos pequeños deben plantarse más densamente para compensar la pérdida de vigor (Балашев & Земан, 1981).
  • Tubérculos grandes (más de 100 g): Producen plantas excelentes y vigorosas y un alto rendimiento, pero su consumo por superficie resulta demasiado elevado. Además, los tubérculos muy grandes suelen tener corazones huecos u otros defectos internos. Es más rentable cortarlos en varias partes (de lo que hablaremos en uno de los próximos capítulos) para obtener más material de siembra sin perder calidad.

Forma y aspecto externo: signos de salud

El descarte por signos externos es su principal herramienta en la lucha contra las enfermedades. Inspeccione cuidadosamente cada tubérculo. No son aptos para la siembra los ejemplares que presenten cualquier signo de daño:

  • Podredumbres (húmeda, seca, anular): Zonas blandas y acuosas, olor desagradable, depresiones oscuras en la superficie o en el interior. Son infecciones bacterianas y fúngicas.
  • Sarna común: Crecimientos duros y corchosos o úlceras en la piel. Aunque la sarna no reduce significativamente el rendimiento, empeora el aspecto comercial y puede ser foco de infección en el suelo. Es mejor desechar estos tubérculos.
  • Rizoctoniosis (sarna negra): Pequeños esclerocios negros y duros en la superficie de la piel, que recuerdan a terrones de tierra adheridos. Esta enfermedad fúngica puede retrasar mucho la emergencia y provocar la formación de tubérculos deformes.
  • Daños mecánicos: Cortes profundos, magulladuras severas, zonas aplastadas. A través de estas heridas, los patógenos de la pudrición penetran fácilmente en el tubérculo. Los rasguños y rozaduras pequeñas, si han cicatrizado (corchificado), no son graves.
  • Forma anormal: Tubérculos fusionados, en forma de pera, muy alargados; suelen ser signo de degeneración, infección viral o condiciones de crecimiento desfavorables del año anterior (Балашев & Земан, 1981). Dan una descendencia débil y de bajo rendimiento.

Regla importante: La piel del tubérculo para siembra debe ser firme, sin grietas y con el color característico de la variedad. Si tiene dudas, deseche.

Pureza varietal: garantía de previsibilidad

Si cultiva papas no para experimentar sino para obtener una cosecha estable, la pureza varietal es una característica fundamental. Plantar tubérculos en los que se mezclan distintas variedades provoca disparidad en la emergencia, floración, maduración y también grandes pérdidas durante el almacenamiento.

  • ¿Cómo comprobarlo? La forma más sencilla es, antes de plantar, seleccionar cuidadosamente los tubérculos y eliminar todos los que difieran notablemente en el color de la piel, la forma de los ojos o el crecimiento de los brotes. También preste atención a los arbustos "ramo" durante la vegetación: si de un tubérculo han crecido varios arbustos con diferente hábito, es un claro signo de mezcla varietal, y es mejor eliminar esas plantas (De Jong et al., 2011).

¿Qué hacer si hay pocos tubérculos o son pequeños?

¡Hay solución! Si solo tiene tubérculos pequeños pero sanos, o si quiere ahorrar material grande cortándolo, puede plantarlos más densamente de lo recomendado para tubérculos estándar. Cuanto menor sea el tamaño del tubérculo de siembra, más cerca deben plantarse en la hilera para garantizar la densidad de tallos necesaria por unidad de superficie (Котов & Адрицкая, 2016). Recuerde que los tubérculos pequeños producirán tubérculos hijos más pequeños, por lo que este tipo de siembra es más adecuado si su objetivo es obtener material de siembra para la siguiente temporada o papa temprana de pequeño tamaño.

Conclusión del capítulo 2: La elección correcta del tubérculo no es solo calibración por tamaño. Es un enfoque sistemático que incluye la evaluación de la salud, la forma y la pertenencia varietal. Aborde esta etapa con toda la responsabilidad y sus plantas le recompensarán con una emergencia uniforme y una alta cosecha.

3. ¿Es necesario brotar los tubérculos?

Respuesta corta: sí, en la mayoría de los casos es muy deseable y a menudo necesario, especialmente si desea una cosecha temprana o vive en una región con verano corto. El brotado (o germinación) es una potente técnica agronómica que permite "programar" los tubérculos para un desarrollo uniforme y rápido tan pronto como entren en contacto con el suelo. Sin embargo, como cualquier herramienta, el brotado requiere un enfoque adecuado. En este capítulo veremos qué aporta, cómo funciona y cuándo se puede prescindir de él.

¿Qué es el brotado y para qué sirve?

El brotado (en la literatura agronómica se suele denominar vernalización pre-siembra o brotado con luz) es el proceso de despertar artificialmente los ojos de los tubérculos en condiciones controladas, antes de plantarlos en el suelo (Балашев & Земан, 1981). Esta técnica imita la llegada de la primavera y da al tubérculo la orden de "despertarse" y prepararse para crecer.

Objetivos principales del brotado:

1. Acelerar la emergencia: Un tubérculo brotado tarda menos en despertar en el suelo frío. Esto supone una ventaja de 7 a 14 días en comparación con el material no brotado. Para regiones con verano corto, esta diferencia es crítica (De Jong et al., 2011; Котов & Адрицкая, 2016).

2. Uniformizar la emergencia: En lugar de emerger de manera desigual durante 2 o 3 semanas, las plantas procedentes de tubérculos brotados aparecen casi simultáneamente. Esto facilita los cuidados (riegos, abonados, tratamientos contra el escarabajo de la patata) y permite que todas las plantas se desarrollen de forma sincrónica, lo que repercute positivamente en el rendimiento global.

3. Aumentar el rendimiento temprano: Las plantas que comienzan a fotosintetizar una semana antes logran formar un follaje más grande y, por tanto, tubérculos, antes de que llegue el tiempo caluroso o seco. Las investigaciones muestran que el brotado puede incrementar el rendimiento de papa temprana entre un 15 y un 30 % (Welbaum, 2015; Ториков & Сычев, 2018).

4. Reducir el riesgo de infección: Los brotes cortos y robustos que se obtienen con el brotado con luz son menos susceptibles a daños mecánicos durante la plantación y emergen más rápidamente a través de la capa de suelo. Esto reduce el riesgo de rizoctoniosis y otras enfermedades del suelo en la fase de germinación.

Por qué funciona el brotado: perspectiva científica

En los tubérculos almacenados en oscuridad se acumulan sustancias inhibidoras que mantienen el estado de latencia. La luz destruye estos inhibidores. Además, la iluminación estimula la síntesis de clorofila y fitocromo, sustancias que regulan los procesos de crecimiento (Dean, 1993). Como resultado:

  • Los brotes se vuelven cortos, gruesos y verdes. No se alargan excesivamente, no se rompen al plantar y no drenan energía innecesaria del tubérculo.
  • Se activan enzimas que convierten el almidón en azúcares solubles. Estos azúcares sirven como fuente de energía fácilmente disponible para las raíces jóvenes y los brotes durante los primeros días después de la siembra, hasta que se forme el propio sistema radicular de la planta.

Esto es fundamentalmente diferente del brotado en oscuridad, que ocurre en almacenes o bodegas. Allí los brotes son largos, frágiles y blancos (etiolados). Tales brotes son señal de que el tubérculo está "envejeciendo" (lo que se denomina brotado forzado) y pierde sus cualidades para la siembra. Al plantar, se rompen fácilmente, lo que puede provocar la muerte de los ojos y una emergencia desigual (Балашев & Земан, 1981).

Método de brotado con luz: instrucciones paso a paso

Es el método más extendido y fiable para el huerto.

1. Preparación: Unos 30 a 40 días antes de la fecha prevista de siembra, saque los tubérculos del almacén donde han estado en oscuridad. Revíselos cuidadosamente, deseche los enfermos, helados o con signos de pudrición. Remoje o rocíe los tubérculos con una solución débil de sulfato de cobre o permanganato de potasio para una desinfección adicional (opcional).

2. Condiciones: Coloque los tubérculos en una o dos capas en cajas o estanterías en un local luminoso y bien ventilado. Es importante que los tubérculos reciban luz solar difusa o iluminación artificial. La luz solar directa puede provocar quemaduras y calentamiento excesivo.

3. Temperatura: La temperatura óptima para el brotado es de 12 a 16 °C (De Jong et al., 2011; Welbaum, 2015). A temperaturas más altas, los brotes se alargan y se vuelven frágiles. A temperaturas más bajas, el proceso se retrasa.

4. Giro: Cada 7 o 10 días, voltee con cuidado las cajas o reacomode los tubérculos para que la luz y el aire lleguen a todos los lados y los brotes se desarrollen uniformemente.

Métodos alternativos de brotado

Para quienes no disponen de un local luminoso, existen otros enfoques, pero son menos eficaces o tienen sus matices.

  • Brotado en ambiente húmedo: Los tubérculos se colocan en capas intercaladas con aserrín húmedo, turba o compost. En este caso, los brotes son blancos y tienen numerosas raíces. El método da un desarrollo muy rápido, pero esos brotes son muy frágiles. Un retraso de solo 2 a 3 días en la siembra provoca su alargamiento y fragilidad, lo que puede reducir drásticamente la calidad del material de siembra (Балашев & Земан, 1981).
  • Calentamiento: Método sencillo y rápido para quienes llegan tarde. De 2 a 3 días antes de la siembra, coloque los tubérculos en un lugar cálido a 18-22 °C. Esto no produce brotes completos, pero despierta los ojos y acelera la emergencia tras la siembra, aunque no tanto como el brotado con luz completo.

La regla de oro: no sobrepasar el brotado

El error más común en el brotado es mantener los tubérculos demasiado tiempo. La longitud óptima de los brotes en el momento de la siembra es de 0,5 a 1 cm (De Jong et al., 2011). Estos "brotes yemas" ya están listos para crecer, pero no se romperán al plantar. Si los brotes superan los 2-3 cm, es casi seguro que se romperán al plantar, y el tubérculo tendrá que volver a brotar, perdiendo tiempo y energía.

¿Cuándo no es necesario o incluso perjudicial el brotado?

  • Para material de siembra muy viejo o "sobrealmacenado": Estos tubérculos ya han producido numerosos brotes finos (envejecimiento fisiológico). El brotado agravará la situación y obtendrá muchos arbustos débiles con tubérculos pequeños. Es mejor plantar esa papa sin preparación o usarla solo para forzar verdor temprano.
  • Si planta tubérculos muy grandes cortados en partes: Los cortes frescos no deben permanecer mucho tiempo a la luz. Es mejor brotarlos en ambiente húmedo o usar estimulantes, pero olvídese del brotado con luz para papa cortada, ya que pierde humedad rápidamente y se vuelve vulnerable a infecciones.
  • Al plantar en suelo seco y sobrecalentado: Si el suelo está seco y cálido, los brotes largos pueden secarse. En ese caso, es mejor hacer un brotado húmedo o calentamiento, y plantar inmediatamente en un surco bien regado.

Conclusión del capítulo 3: El brotado no es un capricho, sino un método con base científica que permite aumentar el rendimiento temprano, uniformizar la emergencia y proteger las plantas del estrés. Lo principal es hacerlo correctamente: proporcionar luz, mantener la temperatura adecuada y detenerse a tiempo para que los brotes no crezcan demasiado.

4. ¿Cómo brotar los tubérculos correctamente?

Entonces, ha decidido que el brotado es su herramienta para obtener una cosecha temprana y uniforme. Ahora debe convertir este proceso de experimento creativo en una tecnología fiable. En este capítulo analizaremos todos los parámetros clave: desde la elección del lugar hasta el control de la longitud de los brotes.

Elección del lugar y preparación de los tubérculos

El brotado debe realizarse en un local luminoso y bien ventilado. Puede ser:

  • Un invernadero o porche con calefacción. Es la opción ideal, ya que hay suficiente luz natural.
  • Una habitación luminosa en la casa o en un cobertizo con ventanas. Si la luz es insuficiente, utilice iluminación adicional (lámparas fluorescentes o fitolámparas) a razón de unos 50-70 W por 1 m² de superficie donde estén colocados los tubérculos (Балашев & Земан, 1981).
  • Cajas o estanterías. Los tubérculos se colocan en una o dos capas sin que se toquen entre sí. Esto asegura la circulación de aire y una iluminación uniforme. Se pueden usar cajas con fondo de rejilla para una mejor ventilación.

Preparación de los tubérculos antes del brotado:

1. Descarte. Revise nuevamente los tubérculos, eliminando todos los sospechosos: con signos de pudrición, moho, manchas, daños mecánicos o brotes demasiado finos como hilos (signo de fuerte degeneración).

2. Desinfección (opcional). Para prevenir enfermedades fúngicas, los tubérculos se pueden rociar o sumergir brevemente en una solución débil de permanganato de potasio (0,01-0,05 %) o en solución de ácido bórico al 1 %. Después, se deben secar.

3. Calentamiento (arranque acelerado). Si ha llegado tarde para comenzar el brotado, puede colocar los tubérculos en un lugar cálido (18-20 °C) durante 2-3 días, 7-10 días antes de la siembra, para "despertar" los ojos, y luego iniciar el brotado con luz.

Condiciones del brotado: los tres pilares del éxito

Para obtener brotes fuertes y de calidad, se deben cumplir tres condiciones principales:

1. Temperatura: el punto medio (12-16 °C). Es el parámetro más importante. A esta temperatura, los brotes se desarrollan lentamente, pero se vuelven gruesos, cortos y de color verde oscuro, con primordios de raíces (De Jong et al., 2011). Serán resistentes a los daños mecánicos durante la siembra.

  • Demasiado caliente (>20 °C): los brotes se alargan, se vuelven largos y frágiles, perdiendo su valor.
  • Demasiado frío (<8-10 °C): el brotado se retrasa mucho (hasta 50-60 días), los brotes pueden adquirir un tono púrpura (signo de estrés), aunque para algunas variedades esto es aceptable (Welbaum, 2015).
  • Luz: el principal estimulante. Es la luz difusa la que convierte los brotes ordinarios en cortos, gruesos y verdes. La luz frena el alargamiento del tallo y estimula el engrosamiento, además de iniciar la síntesis de clorofila. Si la luz es insuficiente, los brotes serán pálidos y alargados.
  • La luz solar directa es peligrosa: puede sobrecalentar los tubérculos y provocar quemaduras (manchas marrones). Use sombreado (gasa, tela blanca) o iluminación artificial.
  • La duración óptima de la iluminación es de 10 a 12 horas al día. En días nublados, complemente con lámparas.
  • Humedad del aire: no permita que se sequen. Durante el brotado, los tubérculos pierden humedad, pero el aire excesivamente seco (menos del 60-70 %) provoca su arrugamiento y reduce la calidad. Para mantener la humedad, puede rociar ligeramente el aire alrededor de las cajas cada 2-3 días o colocar recipientes con agua. La humedad del sustrato (si se brota en ambiente húmedo) debe ser moderada, sin encharcamientos.

Plazos del brotado: ¿cuándo empezar?

El tiempo depende de lo temprano que desee obtener la cosecha.

  • Para producción ultratemprana (segunda quincena de junio): Comience el brotado 40-50 días antes de la siembra. Esto permitirá obtener los brotes más grandes y vigorosos.
  • Para producción temprana (julio): Bastan 30-40 días.
  • Para la cosecha principal (agosto-septiembre): Puede limitarse a 20-25 días, solo para uniformizar la emergencia y acelerar ligeramente el desarrollo.

Orientación: si siembra papa a finales de abril o principios de mayo, comience el brotado a mediados de marzo (Балашев & Земан, 1981; Котов & Адрицкая, 2016). Es importante recordar que un brotado demasiado largo (más de 50 días) puede provocar un crecimiento excesivo y envejecimiento de los brotes, así que respete los plazos.

Control de la longitud de los brotes: ¡lo principal es no pasarse!

La pregunta más frecuente: "¿Qué longitud deben tener los brotes en el momento de la siembra?". La respuesta es clara: 0,5-1,5 cm. Son los llamados "brotes yemas" (De Jong et al., 2011; Ториков & Сычев, 2018). Ya están vivos, listos para crecer, pero son compactos y no se rompen al plantar.

  • Si los brotes superan los 2-3 cm, se vuelven frágiles. Al plantar, casi seguro que se romperán, y el tubérculo tendrá que formar un nuevo brote, lo que retrasará la emergencia entre 1 y 2 semanas.
  • Si los brotes han crecido demasiado, puede intentar conservarlos sombreando los tubérculos (quitando la luz) de 5 a 7 días antes de la siembra. Esto provocará la formación de primordios de raíces en los brotes, lo que reducirá un poco la fragilidad.

Técnica de control: De 3 a 5 días antes de la siembra, los tubérculos con brotes se pueden cubrir ligeramente con aserrín húmedo o turba. Esto estimulará la formación de raíces en los brotes, acelerando el arraigo tras la siembra.

Alternativa: brotado en ambiente húmedo

Para quienes no disponen de un local luminoso, existe el método de brotado en sustrato húmedo (aserrín, turba, compost). Los tubérculos se colocan en capas intercaladas con material humedecido, a una temperatura de 12-15 °C.

  • Ventajas: formación muy rápida (10-15 días) de brotes y un potente sistema radicular.
  • Desventajas: los brotes son largos, blancos (etiolados) y muy frágiles. Se rompen fácilmente al plantar, lo que hace que este método sea arriesgado (Балашев & Земан, 1981).

Consejo: este método solo debe usarse si se realiza una siembra muy cuidadosa (a mano, sin daños mecánicos) y si está seguro de poder plantar los tubérculos en cuanto aparezcan los brotes.

¿Qué hacer si los tubérculos comienzan a brotar demasiado pronto?

A veces los tubérculos empiezan a brotar en el almacén antes de lo previsto. Esto ocurre por temperatura y humedad elevadas.

  • ¡No se desanime! Si los brotes son largos y blancos, se pueden arrancar (despunte) cuando alcancen de 5 a 8 cm de longitud. Después de esto, el tubérculo formará nuevos brotes más fuertes, aunque el proceso llevará tiempo adicional (Ториков & Сычев, 2018).
  • Si los brotes ya son verdes y largos, también se pueden eliminar con cuidado, pero es mejor usar esas papas para plantar lo antes posible, para que no pierdan energía.

Conclusión del capítulo 4: El brotado correcto es un equilibrio de temperatura, luz y tiempo. Cumpla estas tres condiciones, controle la longitud de los brotes y no permita que crezcan demasiado. Entonces su material de siembra será lo más eficaz posible y la cosecha será temprana y abundante.

5. ¿Se pueden cortar los tubérculos?

Respuesta corta: sí, se puede, pero con precaución y siguiendo reglas estrictas. El corte de tubérculos no es solo una forma de ahorrar material de siembra. Es una potente técnica agronómica que permite manejar la densidad de plantación y estimular la formación de un mayor número de tallos. Pero también conlleva riesgos graves, el principal de ellos la infección por pudriciones.

¿Cuándo está justificado el corte?

1. Tubérculos grandes (más de 80-100 g): Es el caso más común y razonable. Un tubérculo grande se puede cortar en 2 o 3 partes, obteniendo más unidades de siembra. Cada parte será lo suficientemente grande (40-60 g) para dar a la planta un arranque vigoroso (Dean, 1993). El ahorro de material es evidente.

2. Poco material de siembra: Si solo dispone de unos pocos tubérculos valiosos de una variedad rara, el corte permite aumentar su número y obtener más plantas.

3. Estimulación del macollamiento (formación de más tallos): En un tubérculo entero suelen brotar solo 1 o 2 ojos apicales (dominancia apical). Al cortar el tubérculo, se elimina esa dominancia y se "despiertan" los ojos laterales. Como resultado, de cada parte crece una planta con 2-3 tallos, lo que aumenta el número total de tallos por unidad de superficie y, en consecuencia, el número de tubérculos por nido (Welbaum, 2015; Котов & Адрицкая, 2016). Sin embargo, recuerde que habrá más tallos, pero los tubérculos serán más pequeños; esta técnica es más adecuada para obtener material de siembra o papas para consumo temprano.

¿Cuándo no se debe cortar en absoluto?

1. Tubérculos pequeños y medianos (menos de 50 g): El corte no ahorra nada, y cada parte sería demasiado pequeña (menos de 25-30 g). Estos trozos pequeños contienen pocos nutrientes, los brotes serán débiles, lo que dará lugar a una emergencia dispersa y una reducción del rendimiento (Балашев & Земан, 1981).

2. Tubérculos con signos de enfermedad: Cortar un tubérculo enfermo es una forma de propagar la infección a partes sanas. Los hongos y bacterias del cuchillo pasarán al corte, e incluso si no nota síntomas, la infección penetrará en el interior y se manifestará después de la siembra.

3. Al plantar en suelo frío, encharcado o muy seco: En suelo frío y húmedo, el corte es una herida abierta que se pudre más rápido de lo que cicatriza. En suelo seco, el tubérculo desprovisto de piel protectora pierde humedad, se arruga y puede no brotar. La papa cortada se planta solo en suelo calentado a 8-10 °C y con humedad moderada (De Jong et al., 2011).

4. Tubérculo demasiado viejo o "sobrealmacenado": En estos tubérculos, los ojos ya están agotados, y el corte solo los debilitará, sin dar el efecto deseado.

Cómo cortar correctamente: instrucciones paso a paso

Si decide cortar los tubérculos, hágalo con conocimiento para minimizar los riesgos.

1. Caliente los tubérculos: Antes de cortar, los tubérculos deben estar templados (15-20 °C). Los tubérculos fríos son más quebradizos y se rompen, y los cortes cicatrizan peor. Sáquelos del almacén de 7 a 10 días antes del corte (Dean, 1993).

2. Use un cuchillo afilado y limpio: El cuchillo debe estar bien afilado para que el corte sea limpio, no desgarrado. Un corte desgarrado tarda más en cicatrizar. Entre tubérculos, y más aún entre distintas variedades, el cuchillo debe desinfectarse. Sumerja la hoja en una solución de permanganato de potasio, alcohol medicinal, lejía (por ejemplo, solución al 1 %) o simplemente en una solución oscura de permanganato (Балашев & Земан, 1981). Esto evita la transmisión de infecciones de un tubérculo enfermo a uno sano.

3. Cómo cortar: Corte a lo largo del tubérculo, desde la parte superior (donde hay más ojos) hasta la base (parte umbilical). Procure que cada parte tenga 2 o 3 ojos sanos. El peso óptimo de cada pieza es de 40 a 60 g (De Jong et al., 2011). La parte superior del tubérculo contiene más nutrientes y da brotes más vigorosos, así que trate de cortar piezas de volumen aproximadamente igual.

4. Plante inmediatamente o seque: ¡Este es el punto más importante!

  • Mejor opción: Plante los tubérculos cortados inmediatamente, sin dejar que el corte se seque. Un corte húmedo cicatriza (suberiniza) más rápido en el suelo, y el riesgo de infección disminuye (De Jong et al., 2011). Esto es especialmente relevante en tiempo cálido y húmedo.
  • Si la siembra se retrasa: Coloque las partes cortadas en cajas en una sola capa y déjelas de 3 a 4 días en un lugar cálido (15-20 °C) y bien ventilado. En el corte se formará un tejido de corcho protector (suberina) , un "parche" natural que evita la evaporación de la humedad y protege contra infecciones (Welbaum, 2015). Para acelerar la suberinización, los cortes se pueden espolvorear con ceniza o carbón vegetal triturado.
  • Tratamiento de los cortes: Para una protección adicional contra pudriciones y estimulación del crecimiento, los cortes se pueden tratar con preparados especiales: fungicidas en polvo (por ejemplo, a base de TMTD) o estimulantes del crecimiento (por ejemplo, heteroauxina). En pequeñas explotaciones, ha dado buenos resultados espolvorear los cortes frescos con ceniza de madera o una mezcla de ceniza y fungicida (Котов & Адрицкая, 2016). Esto desinfecta y seca la herida.

Alternativa al corte: incisión estimulante

Este método evita la separación completa del tubérculo, pero consigue un efecto similar al corte: despertar un mayor número de ojos.

  • Cómo se hace: De 2 a 3 semanas antes de la siembra, se hace una incisión transversal poco profunda (0,5-1 cm) en la parte media del tubérculo, sin dividirlo en dos. Se interrumpe la integridad de los vasos conductores y los nutrientes dejan de fluir solo hacia los ojos apicales. Así comienzan a despertarse también las yemas laterales, pero el tubérculo permanece entero, lo que reduce el riesgo de pudrición (Балашев & Земан, 1981).

Mitos sobre el corte

  • "La papa cortada da menor rendimiento": No es del todo cierto. Si se corta correctamente (a partir de tubérculos grandes y siguiendo todas las reglas), el rendimiento por unidad de superficie no es inferior al de los tubérculos enteros. Simplemente habrá más tubérculos por nido y su tamaño será ligeramente menor.
  • "La papa cortada no se puede almacenar": Esto es cierto. La papa cortada no está destinada al almacenamiento prolongado. Debe usarse en un plazo de 1 a 2 semanas. Si ha cortado mucho y no puede plantar a tiempo, use el método de secado y almacene en un lugar fresco pero no frío (alrededor de 5-8 °C) para frenar el crecimiento, pero sin que se pudra.

Conclusión del capítulo 5: El corte de tubérculos es una técnica eficaz y justificada si se utiliza material grande y sano, se mantiene la limpieza y se siembra en condiciones favorables. La regla principal: cortar solo inmediatamente antes de la siembra o creando las condiciones para una rápida cicatrización del corte. Tenga cuidado con los tubérculos enfermos, pequeños y sobrealmacenados; es mejor no cortarlos.

6. Tratamiento de los tubérculos antes de la siembra: protección y estimulación

Ha seleccionado tubérculos sanos, los ha brotado correctamente y quizás incluso los ha cortado. Ahora llega el momento de la preparación final. El tratamiento previo a la siembra no es simplemente "mojar en una solución". Es un conjunto de medidas destinadas a proporcionar a los tubérculos la máxima protección y un impulso de energía al inicio. En este capítulo analizaremos qué preparados utilizar, para qué y cómo aplicarlos.

¿Para qué sirve el tratamiento?

Imagine que el tubérculo es una nave espacial con una tripulación de brotes. Está a punto de aterrizar en un planeta desconocido (el suelo), donde le esperan peligros: hongos patógenos (causantes de rizoctoniosis, fusariosis, tizón tardío), bacterias (causantes de pudrición húmeda, pierna negra) y plagas del suelo (gusanos de alambre, grillos topo). La tarea del tratamiento pre-siembra es crear una barrera protectora y proporcionar a la tripulación todo lo necesario para una misión exitosa (Dean, 1993; Ториков & Сычев, 2018).

El tratamiento de los tubérculos resuelve tres tareas principales:

1. Desinfección (curtido): Destruir los patógenos que se encuentran en la superficie y en las capas superiores de la piel.

2. Estimulación del crecimiento: Activar enzimas, acelerar la germinación y desarrollar un sistema radicular potente.

3. Nutrición: Aportar microelementos necesarios para las primeras etapas de desarrollo, antes de que la planta pueda obtenerlos del suelo por sí misma.

Opciones de tratamiento: desde remedios caseros hasta preparados modernos

Existen muchos métodos de tratamiento, desde simples y accesibles hasta profesionales. La elección depende de sus objetivos, la disponibilidad de los productos y sus preferencias.

1. Curtido: protección contra enfermedades

Es el paso más importante. El tratamiento con fungicidas (antifúngicos) y bactericidas protege los tubérculos de infecciones del suelo y de la semilla, especialmente en primaveras frescas y húmedas, cuando el riesgo de pudriciones es máximo (Welbaum, 2015).

Curtidores químicos modernos: Son productos altamente eficaces que se presentan en forma de polvos o suspensiones para pulverización. Su principal ventaja es la acción selectiva contra un complejo de enfermedades y la protección duradera. Ingredientes activos populares: fludioxonil, pencycuron, tiabendazol, imazalil. Se encuentran en preparados como "Maxim", "Celest Top", "Prestige" (este último también protege contra el escarabajo de la patata). El tratamiento se realiza pulverizando los tubérculos de 1 a 3 días antes de la siembra o inmediatamente antes (Котов & Адрицкая, 2016; De Jong et al., 2011).

  • Importante: Siga estrictamente la dosis y las normas de seguridad indicadas en el envase. Son productos químicos; trabaje con guantes.

Remedios caseros: Opciones más suaves, asequibles y seguras, aunque menos eficaces en caso de infección grave.

  • Permanganato de potasio: Método clásico. Se usa una solución de concentración débil (0,01-0,05 % — color rosa pálido) para sumergir los tubérculos durante 15-20 minutos antes de la siembra. Tiene propiedades antisépticas y seca la superficie, lo que ayuda a combatir hongos (Балашев & Земан, 1981).
  • Sulfato de cobre: Pulverizar los tubérculos con una solución débil (1-2 g por 10 L de agua) también suprime las infecciones fúngicas. Es importante no pasarse para no quemar los brotes.
  • Ceniza de madera: Excelente desinfectante y fertilizante potásico-fosforado. Se espolvorea sobre los tubérculos húmedos o se aplica sobre los cortes al cortar. La ceniza no solo protege, sino que también estimula la formación de raíces (Котов & Адрицкая, 2016).

2. Tratamiento con microelementos y estimulantes del crecimiento

Es como la "nutrición deportiva" para los tubérculos. No mata enfermedades, pero aumenta significativamente la resistencia al estrés y acelera el crecimiento inicial.

Microelementos: La papa necesita especialmente boro, manganeso, molibdeno y zinc. Estas sustancias participan en procesos enzimáticos, favorecen la acumulación de azúcares y almidón y fortalecen la inmunidad.

  • Cómo aplicar: Remojo de los tubérculos en solución de ácido bórico al 0,01-0,05 %, o en un fertilizante complejo con microelementos ("Kemira", "Tsitovit"). El remojo se realiza durante 6 a 12 horas antes de la siembra (Балашев & Земан, 1981).

Estimulantes del crecimiento: Preparados que activan la división celular y despiertan las yemas incluso en condiciones de estrés.

  • Ácido giberélico (GA): Se utiliza para superar la latencia profunda en tubérculos recién cosechados o "durmientes". Se aplica en concentraciones muy bajas (1-2 ppm o mg/L). La pulverización de los tubérculos con giberelina 1 o 2 días antes de la siembra acelera drásticamente la germinación. Sin embargo, hay que trabajar con cuidado con el GA, ya que una sobredosis provoca un alargamiento excesivo de los brotes (Dean, 1993).
  • Reguladores del crecimiento ("Epin", "Zircon", "NV-101"): Son preparados adaptógenos más seguros. Aumentan la resistencia al estrés (sequía, heladas), aceleran la germinación y estimulan la formación de raíces. Remojar los tubérculos en solución de estos productos según las instrucciones es una buena forma de "recargar" el material de siembra.
  • Preparados húmicos ("Gumat+7"): Estimulantes naturales obtenidos de turba. Mejoran la absorción de nutrientes, potencian el enraizamiento y aumentan la inmunidad.

3. Preparados biológicos

Esta dirección está en pleno desarrollo. En lugar de "químicos", se utilizan microorganismos vivos (bacterias, hongos) que suprimen el desarrollo de patógenos y estimulan el crecimiento de las plantas.

  • Principio de acción: Bacterias antagonistas (por ejemplo, cepas de Bacillus subtilis o Trichoderma) al llegar al tubérculo o al suelo comienzan a multiplicarse y liberar sustancias tóxicas para los patógenos. También mejoran la nutrición de las plantas, fijando nitrógeno o transformando el fósforo en forma asimilable.
  • Ejemplos de preparados: "Fitosporin" (a base de Bacillus subtilis), "Trichodermin" (a base del hongo Trichoderma), "Alirin-B", "Gamair". Estos productos son ecológicos y se pueden usar incluso el mismo día de la siembra. Son especialmente eficaces para prevenir pudriciones radiculares y pierna negra (Ториков & Сычев, 2018).
  • Consejo: Los biopreparados funcionan mejor en suelo cálido (por encima de 15 °C) y húmedo. En tiempo frío su eficacia disminuye.

Esquema de tratamiento: ¿cómo hacerlo correctamente?

El esquema ideal depende del estado de su material y de sus objetivos. Aquí tiene varias opciones:

1. Protección básica: Pulverización de los tubérculos con solución de permanganato de potasio + espolvoreado con ceniza de madera. Esta opción es la más sencilla, accesible y segura para principiantes.

2. Protección reforzada: Remojo en solución de biofungicida ("Fitosporin") durante 1-2 horas antes de la siembra. Proporciona una buena protección contra infecciones fúngicas y bacterianas.

3. Preparación máxima (para cosecha temprana): De 2 a 3 días antes de la siembra, pulverizar los tubérculos con una solución de fertilizante complejo con microelementos y añadir un estimulante del crecimiento ("Zircon" o "Epin"). Luego, inmediatamente antes de la siembra, espolvorear con ceniza de madera.

4. Enfoque profesional (para grandes volúmenes): Uso de curtidores especializados ("Prestige", "Maxim"). El tratamiento se realiza de forma mecanizada, pero para el huerto se puede usar una mochila pulverizadora.

5. Tratamiento de tubérculos cortados: Los cortes son especialmente vulnerables. ¡Hay que tratarlos obligatoriamente! El método más fiable es espolvorear los cortes frescos con una mezcla de fungicida (por ejemplo, "TMTD" o "Maxim") y ceniza de madera (1:1). Esto desinfecta, seca y estimula la cicatrización al mismo tiempo (Балашев & Земан, 1981).

Regla principal: Todos los tratamientos es mejor realizarlos inmediatamente antes de la siembra o 1 o 2 días antes. Esto minimiza el riesgo de reinfección. No use demasiados productos diferentes a la vez, ya que podrían provocar quemaduras químicas o neutralizarse entre sí. Alterne: primero el curtidor, al día siguiente el estimulante, y antes de plantar, la ceniza.

Conclusión del capítulo 6: El tratamiento de los tubérculos antes de la siembra es una forma eficaz de proteger la futura cosecha de enfermedades y dar un arranque vigoroso para el crecimiento. Elija los preparados según sus objetivos y posibilidades, respete las dosis y no olvide la seguridad. Un tubérculo bien preparado es una planta sana y una cosecha abundante.

7. ¿Cuándo están listos los tubérculos para la siembra?

Esta pregunta no tiene una respuesta única del tipo "listos en 30 días". La preparación no es una fecha del calendario, sino el estado del propio tubérculo, sus brotes y también las condiciones externas: el tiempo y el estado del suelo. Un jardinero experimentado observa tres grupos de factores: el aspecto de los brotes, la temperatura del suelo y el estado general de los tubérculos. En este capítulo aprenderemos a evaluar estos factores y a tomar la decisión correcta.

Signos de preparación: ¿cómo deben ser los brotes?

El criterio principal y más evidente es el estado de los brotes. Idealmente, en el momento de la siembra deberían reunir las siguientes características (De Jong et al., 2011; Котов & Адрицкая, 2016):

1. Longitud de los brotes: 0,5-1,5 cm. Esta es la característica más importante. Un brote así no ha crecido demasiado, es fuerte, firme y no se romperá al plantar. Los brotes largos (más de 2-3 cm) se vuelven quebradizos y, al cubrirlos con tierra, es casi seguro que se rompan. En ese caso, el tubérculo tendrá que formar nuevos brotes, lo que retrasará la emergencia de 1 a 2 semanas.

2. Color de los brotes: verde oscuro o púrpura. Es el resultado del brotado con luz. Estos brotes fotosintetizan activamente y son resistentes a los daños. Los brotes pálidos o blancos indican falta de luz o que los tubérculos han brotado en oscuridad. Son más frágiles y débiles.

3. Presencia de primordios de raíces. En los tubérculos bien preparados, en la base de los brotes aparecen pequeñas protuberancias, primordios de futuras raíces. Es una excelente señal: después de la siembra, empezarán a crecer rápidamente y la planta comenzará a alimentarse del suelo antes.

4. Los brotes están distribuidos uniformemente; esto indica que ha ido volteando las cajas durante el brotado y que todos los ojos han recibido suficiente luz.

Matiz importante: Las distintas variedades tienen diferente energía de brotación. Algunas (por ejemplo, las tempranas) producen brotes más cortos y gruesos incluso con un brotado prolongado. Otras (tardías) pueden dar brotes largos y finos. Guíese por el estado general: si los brotes son cortos y verdes, todo está bien.

Preparación general del material de siembra

Además de los brotes, preste atención al estado general de los tubérculos:

  • Los tubérculos deben estar firmes. Si se han vuelto blandos, arrugados, es señal de pérdida de humedad. Estos tubérculos darán brotes débiles. El brotado en un local seco puede haber provocado su deshidratación. En ese caso, se pueden remojar durante unas horas en agua a temperatura ambiente antes de plantar.
  • Los cortes (si ha cortado los tubérculos) deben haber cicatrizado. Debe haberse formado un tejido de corcho denso (suberina) en el corte. Si el corte está húmedo, viscoso o se ha oscurecido, el tubérculo está infectado y es mejor desecharlo.
  • Sin signos de enfermedad. Durante el brotado, cualquier enfermedad oculta debería haberse manifestado: moho, pudrición, manchas. Retire inmediatamente esos tubérculos para que no infecten a los demás durante la siembra.

Condiciones externas: ¿cuándo está el suelo listo para recibir los tubérculos?

Incluso los tubérculos perfectamente preparados no darán una buena cosecha si se plantan en el momento inadecuado. El jardinero debe esperar las condiciones meteorológicas adecuadas. Aquí los criterios principales son la temperatura del suelo y su humedad (Dean, 1993; Welbaum, 2015).

1. Temperatura del suelo: La temperatura óptima para plantar papa es de 8 a 10 °C a la profundidad de siembra (unos 10 cm). Es un umbral crítico. A temperaturas más bajas, los tubérculos permanecen inactivos en el suelo, "esperando" el calor, mientras pueden ser atacados por patógenos de pudrición. A temperaturas más altas (por encima de 12-15 °C), los tubérculos germinan rápidamente, pero los brotes pueden debilitarse si el suelo está seco.

  • ¿Cómo medirla? Un método sencillo es enterrar un termómetro de exterior común en el suelo a 10 cm de profundidad durante 15-20 minutos. O usar termómetros de suelo más precisos. Confiar en la temperatura media diaria del aire no es fiable, porque el suelo se calienta más lentamente. Un refrán popular: cuando empiezan a brotar las yemas del abedul, el suelo a 10 cm de profundidad se calienta a 7-8 °C. Pero es mejor comprobarlo con un termómetro.
  • Humedad del suelo: El suelo debe estar moderadamente húmedo. No debe estar encharcado ni deshacerse en polvo.
  • Comprobación: Tome un puñado de tierra de 10 a 15 cm de profundidad y apriételo en la palma. Si escurre agua, está demasiado húmedo, espere. Si el terrón se deshace en polvo, está demasiado seco, necesita riego. Si el terrón mantiene la forma pero se desmorona fácilmente al apretarlo, es ideal. En ese suelo hay un buen intercambio de aire y los tubérculos no se pudren.

Siembra: ¿qué hacer si el brotado se ha alargado demasiado?

A veces ha preparado los tubérculos, pero el tiempo no permite plantar (frío, húmedo). Los brotes ya han crecido demasiado. ¿Qué hacer?

1. Ralentizar el crecimiento: De 5 a 7 días antes de la siembra, traslade los tubérculos a un lugar más fresco (8-10 °C) y déles algo de sombra. Esto frenará el crecimiento de los brotes y les permitirá fortalecerse.

2. Siembra cuidadosa: Al plantar, extreme la precaución. Coloque los tubérculos en el surco con los brotes hacia arriba y no los presione demasiado al cubrirlos con tierra. Puede plantar los tubérculos un poco más profundos (2-3 cm más) para proteger los brotes largos de la desecación.

3. Aporque después de la emergencia: Si los brotes se rompen, no es un desastre. La papa tiene una alta capacidad regenerativa. Si el brote central se daña, se despiertan las yemas laterales. Sin embargo, la emergencia será más tardía. Para ayudar a estas plantas, después de la emergencia aplique un fertilizante nitrogenado (urea) y realice un rastrillado para estimular el crecimiento de los brotes de reemplazo.

Cuándo plantar: orientaciones de calendario

Aunque el principal referente es la temperatura del suelo, se pueden dar recomendaciones de calendario según la región:

  • Regiones del sur (Krasnodar, Crimea, Rostov): La siembra es posible desde finales de marzo hasta principios de abril. El suelo se calienta rápidamente.
  • Rusia central (región de Moscú, zona templada): Las fechas óptimas son desde el 20 de abril hasta los primeros días de mayo. Las "fiestas de mayo" son la fecha clásica.
  • Regiones del norte, Urales, Siberia: La siembra se retrasa hasta la segunda quincena de mayo, cuando el suelo se haya descongelado por completo y se haya calentado a 8-10 °C.

Regla principal: Es mejor plantar una semana más tarde, en suelo cálido y moderadamente húmedo, que una semana antes, en suelo frío y húmedo. La siembra demasiado temprana en suelo frío es la principal causa de pudrición de los tubérculos y emergencia dispersa.

Conclusión del capítulo 7: La preparación de los tubérculos para la siembra se determina por tres factores: el estado de los brotes (fuertes, verdes, de 0,5 a 1,5 cm de longitud), el estado del suelo (calentado a 8-10 °C, moderadamente húmedo) y la ausencia de signos de enfermedad. Cumplir estas tres condiciones garantiza una emergencia rápida, uniforme y vigorosa, que será la clave para una cosecha abundante.

Referencias

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