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Enfermedades

Actualizado: 28 Junio 2026 Русский English

Remolacha de mesa es uno de los cultivos de raíz más populares del mundo. Se valora por su rusticidad, alto rendimiento y rica composición: azúcares, vitaminas del grupo B, C, PP, hierro, potasio y ácidos orgánicos (Autko et al., 2012). Sin embargo, incluso este cultivo resistente sufre enfermedades que pueden reducir significativamente la cosecha o incluso destruirla por completo.

El principio principal de la protección vegetal: es más fácil prevenir la enfermedad que curarla. La mayoría de las infecciones se desarrollan de forma imperceptible, y cuando aparecen los síntomas evidentes, a menudo ya es demasiado tarde para salvar la cosecha. Por lo tanto, conocer al "enemigo" y comprender su biología es la base del cultivo exitoso de remolacha.

1. ¿Dónde se localiza la enfermedad: hojas o raíz?

Para un diagnóstico correcto y la elección de una estrategia de protección, es importante saber qué parte de la planta afecta la enfermedad. Esto determina los métodos de control, los momentos de los tratamientos e incluso la posibilidad de salvar la cosecha.

Clasificación por localización:

Grupo Parte afectada Principales enfermedades Peligro
Foliar Láminas foliares y pecíolos Cercosporiosis, oídio, mildiu velloso, Phoma foliar Reducción de la fotosíntesis, debilitamiento de la planta, disminución del tamaño de la raíz
Vascular Sistema conductor (vasos) Marchitez por Fusarium, rizomanía Alteración del suministro de agua y nutrientes, muerte de la planta
Radicular (del suelo) Cuello de la raíz, raíces jóvenes, la propia raíz Podredumbre de plántulas, "pata negra", Phoma radicular, Rhizoctonia, podredumbres bacterianas Muerte de plántulas, pérdida de calidad comercial de las raíces, pudrición en almacenamiento
Enfermedades de almacenamiento Raíces durante el reposo Podredumbre de montón, podredumbre gris, podredumbre blanca, Fusarium Pérdidas de cosecha durante el almacenamiento, deterioro de raíces vecinas

¿Por qué es importante que el horticultor lo sepa?

Si nota manchas en las hojas, es motivo para tratar las plantas con fungicidas, pero aún se puede salvar la cosecha de raíces. Si la enfermedad ha afectado el cuello de la raíz o la propia raíz, a menudo es imposible salvar la planta, y la tarea principal es evitar que la infección se propague a las plantas sanas.

2. Enfermedades del aparato foliar

Las hojas de la remolacha son el principal órgano que proporciona nutrientes a la planta. En ellas se realiza la fotosíntesis, el proceso de convertir la energía solar en compuestos orgánicos que luego se acumulan en la raíz. Si las hojas están enfermas, la planta no puede alimentarse correctamente, el crecimiento de la raíz se ralentiza y su calidad se deteriora. Además, el daño severo a las hojas provoca su muerte prematura, y entonces la raíz deja de crecer por completo, permaneciendo pequeña y fibrosa.

En este capítulo, consideraremos las tres enfermedades foliares más comunes y peligrosas de la remolacha de mesa que todo horticultor encuentra.

2.1. Cercosporiosis: la principal enfermedad foliar

Agente causal: hongo Cercospora beticola Sacc.

La cercosporiosis es la enfermedad foliar más grave y extendida de la remolacha en el mundo. En regiones con clima cálido y húmedo, puede destruir hasta el 70% de la cosecha, y el contenido de azúcar en las raíces se reduce a la mitad (Akhatov et al., 2013). El hongo afecta no solo a la remolacha de mesa, sino también a la azucarera y forrajera, así como a la espinaca, el cenizo y la quinoa.

Cómo reconocer la cercosporiosis

Los primeros signos suelen aparecer a mediados del verano, cuando las plantas han desarrollado de 10 a 15 hojas verdaderas. Aparecen pequeñas manchas redondas (2–5 mm de diámetro) de color grisáceo‑amarillento o ceniza en las láminas foliares. La característica distintiva principal es un borde rojizo‑marrón o púrpura oscuro alrededor de la mancha (Autko et al., 2012). Con el tiempo, las manchas aumentan hasta 1 cm, pueden fusionarse entre sí, cubriendo grandes áreas de la hoja. En tiempo húmedo, aparece una capa aterciopelada grisácea‑blanca en la superficie de las manchas: son esporas del hongo que se dispersan por el viento y la lluvia, infectando nuevas hojas.

Las hojas gravemente afectadas se amarillean, se secan y mueren. En el centro de la roseta solo quedan las hojas más jóvenes, pero pronto también se infectan. La planta gasta energía en volver a desarrollar el follaje en detrimento del crecimiento de la raíz.

Condiciones favorables para el desarrollo de la cercosporiosis

  • Calor y humedad. El hongo se desarrolla activamente a +25…+30 °C y alta humedad relativa (superior al 80%). Son especialmente peligrosos los períodos en los que después de la lluvia llega el calor.
  • Siembras densas. En plantaciones espesas, las hojas permanecen húmedas por más tiempo después del rocío o la lluvia, y la circulación del aire es peor; esto crea condiciones ideales para la infección.
  • Incumplimiento de la rotación de cultivos. Si la remolacha se cultiva en el mismo lugar durante varios años seguidos, la infección se acumula en el suelo y en los restos vegetales.
  • Malezas de la familia Chenopodiaceae (quinoa, cenizo, amaranto) sirven como reservorio adicional para el hongo, desde el cual pasa a las plantas cultivadas.

Cómo controlar la cercosporiosis

Dado que la cercosporiosis es una enfermedad que se desarrolla rápidamente y causa grandes daños, el control debe ser integral.

1. Medidas agronómicas (prevención)

  • Rotación de cultivos. Vuelva a plantar remolacha en el mismo lugar no antes de 3 a 4 años. En parcelas donde hubo cercosporiosis en la temporada anterior, este período debe extenderse a 5 años.
  • Destrucción de restos vegetales. Después de la cosecha, recoja y queme cuidadosamente los restos de hojas o entiérrelos profundamente en el suelo (20–25 cm). El hongo sobrevive en la superficie del suelo hasta 22 meses, pero cuando se entierra a más de 10 cm, su viabilidad disminuye a 10 meses (Pethybridge et al., 2018).
  • Control de malezas. Deshierbe regularmente los bancales, especialmente eliminando las malezas de la familia Chenopodiaceae tanto dentro de los cultivos como en los bordes de la parcela.
  • Fechas de siembra adecuadas. Siembre la remolacha en el momento óptimo, cuando el suelo se haya calentado a +6…+8 °C. Retrasar la siembra puede hacer que el período de desarrollo más intensivo de las hojas coincida con el calor y la humedad, lo que favorece la enfermedad.

2. Elección de variedades resistentes

Ninguna variedad posee resistencia absoluta a la cercosporiosis, pero algunas son menos afectadas. Por ejemplo, el híbrido Boro (F1) y la variedad Detroit Short‑Top muestran una mayor tolerancia (Akhatov et al., 2013). En las condiciones de Nueva York, la variedad Ruby Queen, popular para procesamiento, resultó ser menos susceptible que muchas otras variedades (Pethybridge et al., 2018). Al elegir semillas, consulte con el vendedor sobre la resistencia de la variedad a la cercosporiosis.

3. Protección química

Si la enfermedad ya se ha manifestado, es difícil prescindir de fungicidas. Sin embargo, es importante aplicarlos correctamente:

  • El primer tratamiento se realiza cuando aparecen las primeras manchas en las hojas (generalmente a finales de julio o principios de agosto).
  • Intervalo entre tratamientos — 12–15 días. Durante la temporada, pueden ser necesarias de 2 a 4 pulverizaciones, especialmente en veranos lluviosos.
  • Preparados:
  • Fungicidas cúpricos (caldo bordelés al 1%, oxicloruro de cobre, Abiga‑Pik). Son preparados de contacto, no penetran en la planta, por lo que requieren una cobertura minuciosa de las hojas. Consumo de caldo bordelés: 6–8 kg/ha (o 60–80 g por 10 L de agua por 100 m²) (Karataev y Sovetkina, 1984).
  • Fungicidas sistémicos — Falcon (0.5–0.6 L/ha), Quadris (3 L/ha), Rex Duo (según instrucciones). Penetran en los tejidos de la planta y la protegen desde el interior.
  • Biopreparados — Alirin‑B, Gamair, Fitosporin‑M. Son menos eficaces cuando la enfermedad está avanzada, pero pueden usarse para la prevención en agricultura ecológica. La pulverización se realiza cada 7–10 días (Akhatov et al., 2013).

¡Advertencia importante! El hongo Cercospora beticola desarrolla rápidamente resistencia a los fungicidas del grupo de las estrobilurinas (por ejemplo, a azoxistrobina, ingrediente activo de Quadris). En Nueva York, hasta el 81% de los aislados del hongo eran resistentes a este preparado (Pethybridge et al., 2018). Por lo tanto, alterne obligatoriamente preparados con diferentes mecanismos de acción — por ejemplo, cúpricos y sistémicos. No use el mismo fungicida más de dos veces por temporada.

2.2. Oídio (ceniza)

Agente causal: hongo Erysiphe betae (Vanha) Weltzien (anteriormente conocido como Erysiphe communis f.sp. betae).

El oídio es la segunda enfermedad foliar más importante de la remolacha. A diferencia de la cercosporiosis, prefiere el clima seco y cálido. La enfermedad se desarrolla especialmente fuerte a temperaturas superiores a +25 °C y con escasez de precipitaciones (Akhatov et al., 2013).

Cómo reconocer el oídio

Los síntomas aparecen en la primera mitad del verano. En el haz de las hojas aparecen manchas blancas harinosas individuales que crecen rápidamente y cubren toda la lámina, y luego pasan a los pecíolos e incluso a los tallos (si la planta florece). La capa parece harina o ceniza. Debajo de ella, el tejido foliar se amarillea, se vuelve quebradizo, las hojas envejecen prematuramente y se secan. En la segunda mitad del verano, se pueden observar pequeños puntos negros en la capa: son los cuerpos fructíferos del hongo (cleistotecios), en los que invernará sobre los restos vegetales (Autko et al., 2012).

Condiciones para el desarrollo

  • Clima cálido y seco (superior a +25 °C) combinado con rocíos matinales.
  • Siembras densas y mala ventilación.
  • Exceso de fertilizantes nitrogenados, que hace que los tejidos de las hojas sean más sueltos y susceptibles al hongo.
  • Riego por aspersión en tiempo cálido (las gotas de agua en las hojas favorecen la germinación de las esporas).

Cómo controlar el oídio

1. Prevención

  • Observe la rotación de cultivos y elimine los restos vegetales: el hongo inverna en ellos.
  • No sobrealimente la remolacha con nitrógeno, especialmente en la segunda mitad del verano. Prefiera fertilizantes potásicos y fosforados, que aumentan la resistencia de las plantas.
  • Riegue a pie de planta, evitando que el agua caiga sobre las hojas.
  • Aclare las plántulas para garantizar una buena ventilación entre plantas.

2. Medios biológicos y químicos

  • Azufre. Tratamiento con azufre coloidal (suspensión al 1%) o azufre molido con cal (1:1) a razón de 15–20 kg/ha (Balashev y Zeman, 1981). En el huerto aficionado, se toman 30–40 g de azufre coloidal por 10 L de agua. La pulverización se realiza ante los primeros signos de la enfermedad y se repite cada 7–10 días.
  • Biopreparados — Alirin‑B, Gamair, Fitosporin‑M (indicados para cultivo ecológico).
  • Fungicidas químicos — Topsin‑M, Falcon, Recruit. Sin embargo, en Rusia, muchos preparados no están registrados para remolacha de mesa contra el oídio, por lo que consulte las recomendaciones locales (Akhatov et al., 2013). En Ucrania y Bielorrusia, la lista de preparados permitidos puede ser más amplia.

2.3. Phoma (mancha zonada de las hojas)

Agente causal: hongo Phoma betae Frank.

Esta enfermedad puede afectar todas las partes de la planta: semillas, plántulas, hojas, tallos y raíces. En las hojas se manifiesta como una mancha característica que a menudo se confunde con la cercosporiosis.

Cómo reconocer Phoma en las hojas

En las hojas adultas aparecen manchas grandes (5–15 mm) redondas o de forma irregular, de color amarillento o marrón claro. A diferencia de la cercosporiosis, las manchas de Phoma presentan zonas concéntricas — como los anillos de un árbol (Autko et al., 2012). Al observar con atención, se pueden ver muchos puntos negros pequeños en las manchas: son los picnidios del hongo, donde maduran las esporas. Las hojas afectadas se amarillean y mueren, comenzando por las más viejas y bajas.

En los pecíolos y tallos, Phoma se manifiesta como estrías necróticas alargadas de color marrón oscuro. En las plantas de semilla, el hongo infecta las inflorescencias, causando ennegrecimiento y muerte de las flores.

Condiciones para el desarrollo

  • Clima fresco y húmedo (temperatura óptima para la infección +15…+20 °C).
  • Deficiencia de boro en el suelo. La falta de boro debilita los tejidos de la raíz y los hace más vulnerables a Phoma (Autko et al., 2012).
  • Almacenamiento de raíces madre infectadas: el hongo sobrevive en ellas y en primavera infecta las plantas de semilla.

Cómo controlar Phoma

1. Prevención

  • Rotación de cultivos (3–4 años).
  • Destrucción de restos vegetales.
  • Aplicación de boro al suelo o pulverización foliar con ácido bórico (1.5–3 kg/ha de i.a., o 15–20 g por 10 L de agua por 100 m²). El boro no solo previene Phoma, sino que también mejora la calidad de las raíces (Balashev y Zeman, 1981).
  • Encalado de suelos ácidos (pH no inferior a 6.0).

2. Tratamientos fungicidas

Las mismas medidas que para la cercosporiosis. Son especialmente eficaces los preparados cúpricos (caldo bordelés, oxicloruro de cobre). Las pulverizaciones se realizan cuando aparecen los primeros síntomas y se repiten cada 12–15 días.

2.4. Otras manchas foliares

Además de las tres enfermedades principales, pueden aparecer otras manchas en las hojas de remolacha, pero suelen ser menos peligrosas.

  • Ramulariosis (agente causal Ramularia betae) — manchas de color grisáceo‑blanco, sin borde brillante, y sobre ellas se forma una capa pulverulenta blanca (Akhatov et al., 2013). El control es el mismo que para la cercosporiosis.
  • Mancha bacteriana (agente causal Pseudomonas syringae pv. aptata) — aparece en tiempo húmedo y fresco. Las manchas son aceitosas, de color marrón oscuro, con contornos irregulares. En caso de daño grave, las hojas se vuelven rasgadas ("mancha perforada") (Akhatov et al., 2013). Contra las bacterias son eficaces los preparados cúpricos, así como los biopreparados a base de bacilo de heno (por ejemplo, Gamair).

Recomendaciones generales para el control de enfermedades foliares

1. Inspeccione regularmente las plantaciones. Cuanto antes note las primeras manchas, más fácil será detener la propagación de la enfermedad.

2. No espere a que la enfermedad se desarrolle fuertemente. Cuando aparecen 2–3 manchas en las hojas, ya se debe realizar el tratamiento.

3. Alterne los preparados. No utilice el mismo fungicida constantemente, ya que esto provoca la aparición de formas resistentes de patógenos.

4. Tenga en cuenta el clima. En tiempo seco y cálido aparece con más frecuencia el oídio; en tiempo lluvioso y cálido, la cercosporiosis. Ajuste la elección de preparados y el momento de los tratamientos según el pronóstico.

5. No olvide la prevención. Las plantas sanas y bien desarrolladas con un follaje fuerte sufren menos enfermedades. Proporcione a la remolacha una nutrición equilibrada, riego suficiente pero no excesivo y buena ventilación.

3. Enfermedades del cuello de la raíz y plantas jóvenes

La etapa más vulnerable en la vida de la remolacha es desde la siembra hasta la aparición de 3–4 hojas verdaderas. Durante este período, las plantas aún son débiles, su inmunidad no está formada y los tejidos tiernos del cuello de la raíz y el hipocótilo son fácilmente infectados por patógenos del suelo. Las pérdidas de plántulas por enfermedades de este grupo pueden alcanzar el 30–50% o más, y a veces destruir completamente los cultivos (Akhatov et al., 2013).

¿Por qué es tan vulnerable el cuello de la raíz? Es la zona de transición entre el tallo y la raíz, donde los tejidos son especialmente suculentos y sueltos. Aquí se acumula la humedad, y los patógenos penetran fácilmente desde el suelo. Además, en esta zona suelen producirse microlesiones durante la germinación, a través de las cuales la infección entra al interior.

La regla principal: las enfermedades del cuello de la raíz son más fáciles de prevenir que de curar. Cuando el daño ya es visible, a menudo es imposible salvar una planta individual. Por lo tanto, todos los esfuerzos deben dirigirse a la prevención y a crear condiciones para una emergencia rápida y uniforme de plántulas sanas.

3.1. Podredumbre de plántulas (complejo)

Agentes causales: complejo de hongos y organismos afines a hongos, incluyendo especies de los géneros Aphanomyces, Pythium, Fusarium, Phoma, Rhizoctonia, Penicillium, así como bacterias de los géneros Pectobacterium y Pseudomonas (Akhatov et al., 2013). No es una sola enfermedad, sino todo un grupo de enfermedades con síntomas similares causadas por diferentes patógenos.

Cómo reconocer la podredumbre de plántulas

La podredumbre de plántulas se manifiesta poco después de la emergencia, generalmente en la fase de cotiledones o con 1–2 hojas verdaderas. Los principales signos son:

  • Oscurecimiento y pardeamiento del cuello de la raíz y del hipocótilo (tramo del tallo entre la raíz y los cotiledones).
  • Los tejidos se vuelven acuosos, blandos, luego se ennegrecen y se adelgazan — se forma una característica "constricción".
  • La planta se tumba y se seca.
  • Puede aparecer una capa (rosa, gris o blanca, según el patógeno) en las zonas afectadas.
  • Las plántulas emergen de manera irregular, escasa, y se ven "calvas" en el campo.

A veces, la podredumbre de plántulas afecta a los brotes antes de que emerjan a la superficie; en este caso, las semillas se pudren en el suelo y no hay plántulas en absoluto.

Condiciones favorables para el desarrollo

La mayoría de los patógenos de la podredumbre de plántulas son parásitos débiles. Solo pueden infectar la planta en condiciones de estrés, cuando sus defensas están reducidas (Akhatov et al., 2013). Los principales factores de riesgo:

  • Primavera fría y prolongada — a bajas temperaturas, la germinación se retrasa y las plántulas permanecen vulnerables por más tiempo.
  • Suelo anegado — el exceso de humedad crea condiciones anaeróbicas, las raíces se asfixian y los patógenos obtienen ventaja.
  • Costra del suelo — dificulta el acceso de aire a las plántulas y daña mecánicamente los tallos tiernos.
  • Siembra profunda — las plántulas gastan demasiada energía para salir a la luz y se debilitan.
  • Reacción ácida del suelo (pH < 5.5) — en ambientes ácidos, muchos patógenos se desarrollan más activamente y las plantas absorben peor los nutrientes.
  • Siembras densas — en la densidad, la humedad es mayor y la ventilación en la superficie del suelo es peor.

Cómo controlar la podredumbre de plántulas

Dado que la podredumbre de plántulas es causada por un complejo de patógenos, el control debe ser integral y comenzar mucho antes de la siembra.

1. Prevención agronómica

  • Rotación de cultivos (volver a plantar remolacha en el mismo lugar no antes de 3–4 años). Es especialmente importante no sembrar remolacha después de otras raíces o cultivos afectados por los mismos patógenos (zanahoria, patata).
  • Encalado de suelos ácidos — lleve el pH a 6.0–6.5. Esto reduce la actividad de muchos hongos del suelo y mejora la nutrición de las plantas (Autko et al., 2012).
  • Arado profundo de otoño (o excavación) con volteo del prisma — incorpora los restos vegetales y parte de los patógenos en capas profundas, donde sobreviven peor.
  • Fecha óptima de siembra — cuando el suelo se haya calentado a +6…+8 °C a 5–6 cm de profundidad. No se debe sembrar en tierra fría: las plántulas serán débiles y enfermas.
  • No densifique las siembras — siga el esquema recomendado (62+8 cm, 450–550 mil plantas/ha). La densidad empeora la ventilación y aumenta la humedad.
  • Rompa la costra del suelo — con un ligero escarificado a través de las hileras o con riego por aspersión (75–100 m³/ha) (Autko et al., 2012).
  • Destruya las malezas de la familia Chenopodiaceae (cenizo, quinoa) — son reservorios del patógeno Aphanomyces cochlioides (Akhatov et al., 2013).

2. Tratamiento de semillas

Esta es la forma más eficaz de proteger las plántulas de la podredumbre de plántulas. El desinfección de semillas con fungicidas:

  • TMTD (tiram) — 6–8 g por 1 kg de semillas (para huerto aficionado: 6–8 g por 1 kg de semillas, o 1 cucharada por 1 kg). Es un preparado de contacto que crea una pantalla protectora en la superficie de la semilla.
  • Maxim (fludioxonil) — eficaz contra la mayoría de los patógenos de la podredumbre de plántulas, suprime el enmohecimiento de las semillas (Akhatov et al., 2013).
  • Benlate (fundazol) — para tratar las plantas de semilla antes del almacenamiento.
  • A escala industrial, se utiliza el recubrimiento de semillas con composiciones protectoras‑estimulantes: fungicida + microelementos (boro, manganeso, zinc) + regulador de crecimiento (epin) (Autko et al., 2012).

Importante: Las semillas tratadas se almacenan no más de un año: la eficacia del tratamiento disminuye con el tiempo.

3. Biopreparados

En la agricultura ecológica se pueden utilizar biopreparados a base de bacterias antagonistas (por ejemplo, Bacillus subtilis, Pseudomonas fluorescens). Se aplican al suelo o se tratan las semillas. Su eficacia es menor que la de los fungicidas químicos, pero combinados con la agronomía dan buenos resultados.

3.2. Podredumbre del cuello de la raíz por Rhizoctonia

Agente causal: hongo Rhizoctonia solani Kühn (en particular, el grupo de anastomosis AG‑2‑2, que afecta con mayor frecuencia a la remolacha) (Pethybridge et al., 2018).

Esta enfermedad puede manifestarse en todas las etapas de la vegetación, pero es especialmente peligrosa para las plántulas y plantas jóvenes. A diferencia de la podredumbre de plántulas, Rhizoctonia suele producir daños focales: las plantas mueren en grupos, especialmente en lugares con mal drenaje.

Cómo reconocer

  • Aparecen manchas hundidas de color marrón oscuro o negro (cánceres) en el cuello de la raíz y la parte inferior del tallo.
  • Las manchas se agrandan, estrangulan el tallo y la planta se marchita.
  • En tiempo húmedo, puede haber una capa telarañosa en los tejidos afectados.
  • Las plantas adultas se ven afectadas en la zona del cuello de la raíz: la podredumbre penetra en el interior de la raíz, causando "bolsas" de podredumbre seca o húmeda.

Condiciones para el desarrollo

  • Rhizoctonia prefiere el clima cálido (+25…+30 °C) y seco, a diferencia de la podredumbre de plántulas, que se desarrolla con frío y exceso de humedad.
  • El hongo vive en el suelo y afecta a una amplia gama de cultivos (patata, col, tomate, cereales), por lo que la rotación de cultivos no siempre es eficaz.

Cómo controlar

  • Tratamiento preventivo de semillas con los mismos fungicidas que para la podredumbre de plántulas (TMTD, Maxim).
  • En la producción industrial, se aplica azoxistrobina (Quadris) en los surcos durante la siembra y nuevamente en la emergencia; esto reduce significativamente las pérdidas por Rhizoctonia (Pethybridge et al., 2018). Para el huerto aficionado, se pueden utilizar preparados cúpricos como riego del suelo alrededor de las plantas.
  • Mejora del drenaje en suelos pesados — cultivo en camas o caballones.
  • Eliminación de plantas enfermas junto con un terrón de tierra para evitar la propagación de la infección.

3.3. Pata negra (forma específica de podredumbre de plántulas)

Agentes causales: hongos Olpidium brassicae, Pythium debaryanum, y algunas bacterias. En sentido estricto, se llama pata negra a la lesión en la que el hipocótilo se vuelve delgado, se ennegrece y se pudre, y la planta cae (Balashev y Zeman, 1981).

Los síntomas y las medidas de control son prácticamente los mismos que para la podredumbre de plántulas. En la práctica hortícola, estos términos se utilizan a menudo como sinónimos, pero es importante recordar que la pata negra es más bien un síntoma, mientras que la podredumbre de plántulas es un concepto complejo.

3.4. Podredumbre bacteriana de plántulas

Agentes causales: bacterias de los géneros Pseudomonas y Pectobacterium.

Estas bacterias penetran en las plántulas a través de heridas mecánicas o aberturas naturales en condiciones de exceso de humedad. Síntomas: ablandamiento y mucosidad del cuello de la raíz, olor desagradable.

Medidas de control:

  • Las mismas prácticas agronómicas que para la podredumbre de plántulas.
  • Riego del suelo con una solución de permanganato potásico (solución rosa pálido) para suprimir las bacterias.
  • Uso de semillas sanas, libres de infección bacteriana (Akhatov et al., 2013).

3.5. Podredumbre del cuello de la raíz por Fusarium (marchitez)

Agente causal: hongos del género Fusarium spp.

Aunque la marchitez por Fusarium afecta con más frecuencia a plantas adultas, también puede manifestarse en plántulas jóvenes. El hongo penetra a través del cuello de la raíz y obstruye los vasos, provocando el marchitamiento.

Síntomas: marchitamiento repentino de plantas individuales, ennegrecimiento de los vasos en el corte del tallo, capa rosada en la base.

Medidas de control: prevención mediante rotación de cultivos y tratamiento de semillas. No hay cura: las plantas enfermas se eliminan.

¿Cuándo la enfermedad ya no tiene cura?

Si el cuello de la raíz de una plántula se ha ennegrecido y adelgazado, y la planta se ha tumbado — esta planta no se puede salvar. Sus acciones:

1. Retire las plantas muertas junto con un pequeño terrón de tierra para no dejar foco de infección.

2. Aclare las plántulas restantes si están demasiado densas; esto mejorará la ventilación.

3. Trate las plantas restantes con un fungicida (según las instrucciones) y asegúrese de regar el suelo alrededor.

4. Reconsidere el régimen de riego — es posible que esté regando en exceso. Deje que el suelo se seque.

5. Si las pérdidas son grandes, es posible que tenga que volver a sembrar remolacha en otra parcela o en los espacios libres.

La prevención es el arma principal

Para el horticultor aficionado, la mejor estrategia contra las enfermedades del cuello de la raíz es crear condiciones en las que las plantas sean fuertes y sanas desde los primeros días.

Factor Qué hacer Por qué funciona
Suelo Encalar suelos ácidos, añadir humus, excavar profundamente Mejora la estructura, reduce la actividad de patógenos, potencia el crecimiento de las raíces
Fechas de siembra Sembrar cuando el suelo esté caliente a +6…+8 °C Las semillas germinan rápido, las plántulas son fuertes, hay menos tiempo para la infección
Profundidad de siembra 1.5–2.5 cm (en suelos ligeros hasta 3 cm) Las plántulas no gastan energía extra y emergen rápidamente
Riego Moderado, evitar encharcamientos Las raíces reciben oxígeno, los patógenos no se desarrollan
Semillas Tratar con fungicidas o biopreparados Protege la plántula en el período más vulnerable
Densidad Aclarar a tiempo, dejar 5–8 cm entre plantas Mejora la ventilación y reduce la humedad

Resumen rápido para enfermedades del cuello de la raíz y plántulas:

Síntoma Enfermedad Sus acciones
Las plántulas se tumban, el cuello de la raíz se ennegrece y adelgaza Podredumbre de plántulas (complejo) Retirar las enfermas, tratar el suelo con fungicida, ajustar el riego
Manchas hundidas oscuras en el cuello de la raíz, daño focal Rhizoctonia Tratamiento con cúpricos, eliminación de plantas enfermas
Plantas que se marchitan repentinamente, vasos ennegrecidos en el corte del tallo Fusarium Retirar las plantas, no tiene cura, prevención con rotación
Cuello de la raíz ablandado, olor desagradable Podredumbre bacteriana Regar el suelo con permanganato, reducir el riego

4. Enfermedades de la raíz misma

Si las enfermedades de las hojas y del cuello de la raíz se pueden notar en el campo, muchas lesiones de la raíz permanecen invisibles hasta la cosecha o incluso durante el almacenamiento. Sin embargo, son estas las que causan el mayor daño económico: las raíces enfermas no son aptas para el procesamiento, se conservan mal, se pudren rápidamente e infectan a las vecinas. Algunas enfermedades hacen que la raíz no sea comestible o incluso peligrosa para la salud.

Principio importante: la infección de la raíz a menudo comienza en el campo, pero se manifiesta solo durante el almacenamiento. Por lo tanto, las medidas de protección deben estar dirigidas no solo al tratamiento, sino también a prevenir la infección durante el período vegetativo.

4.1. Podredumbres secas (Fusarium y Phoma)

Estas enfermedades son causadas por hongos que penetran en la raíz a través de microtraumatismos, grietas o a través del cuello de la raíz. Se desarrollan lentamente, pero de forma irreversible.

Podredumbre seca por Fusarium

Agentes causales: hongos del género Fusarium (principalmente Fusarium oxysporum, F. solani).

Cómo reconocer:

  • Aparecen manchas hundidas, secas, de color marrón oscuro o grisáceo en la superficie de la raíz.
  • Al cortar, el tejido afectado es seco, desmenuzable, a menudo con cavidades.
  • Los vasos de la raíz se oscurecen: este es un signo distintivo de Fusarium (Autko et al., 2012).
  • Pueden formarse almohadillas rosadas o blancas de esporulación del hongo en la superficie.
  • Las raíces afectadas se convierten rápidamente en podredumbre seca durante el almacenamiento, que puede propagarse a las vecinas.

Condiciones para el desarrollo:

  • Clima cálido y seco en la segunda mitad del verano debilita las plantas y las hace vulnerables.
  • Daños mecánicos durante el cuidado o la cosecha: puertas de entrada para la infección.
  • Deficiencia de potasio en el suelo reduce la resistencia de los tejidos.
  • El hongo se conserva en el suelo y en los restos vegetales hasta 3–5 años.

Qué hacer:

  • Rotación de cultivos — no plante remolacha después de cultivos afectados por Fusarium (patata, tomate, zanahoria), vuelva a plantarla no antes de 4 años.
  • Destrucción de restos vegetales — excavación profunda con incorporación de los restos de hojas.
  • Fertilización potásica — el potasio fortalece las paredes celulares y aumenta la resistencia a Fusarium. Aplique sulfato de potasio o calimagnesio (Balashev y Zeman, 1981).
  • Control de nematodos — dañan las raíces creando vías para Fusarium.
  • No existe tratamiento químico. Retire y destruya las raíces enfermas.

Podredumbre seca por Phoma

Agente causal: hongo Phoma betae (el mismo que causa la mancha foliar).

Cómo reconocer:

  • Aparecen manchas hundidas de color gris oscuro, casi negro, en la raíz (Akhatov et al., 2013).
  • El tejido afectado al corte es de color marrón oscuro, seco, con bordes definidos.
  • A menudo se ven pequeños puntos negros en la superficie de las manchas: picnidios del hongo.
  • La podredumbre suele comenzar por los laterales o por la parte superior de la raíz, no por el cuello (esto diferencia a Phoma de Fusarium).
  • Durante el almacenamiento, las zonas afectadas se vuelven desmenuzables pero permanecen secas ("podredumbre seca").

Condiciones para el desarrollo:

  • Estrecha relación con la deficiencia de boro — cuando falta boro, los tejidos de la raíz se vuelven sueltos y Phoma penetra fácilmente (Autko et al., 2012).
  • Clima fresco y húmedo al final del ciclo vegetativo.
  • Almacenamiento de raíces madre infectadas: el hongo sobrevive en ellas y en primavera infecta las plantas de semilla.

Qué hacer:

  • Aplicación de boro — medida preventiva obligatoria. Use ácido bórico o bórax como pulverización foliar (1.5–3 kg/ha de i.a., o 15–20 g por 10 L de agua por 100 m²) en la fase de 4–6 hojas verdaderas.
  • Encalado de suelos ácidos — en suelos ácidos, el boro se absorbe peor.
  • Rotación de cultivos y eliminación de raíces enfermas antes del almacenamiento.
  • En la producción industrial, las raíces madre se tratan con fundazol (2 kg/t) antes del almacenamiento (Akhatov et al., 2013).

4.2. Podredumbres bacterianas húmedas

Agentes causales: bacterias de los géneros Pectobacterium (antes Erwinia), Pseudomonas, Bacillus.

Son procesos de putrefacción que transcurren rápidamente y provocan el deterioro total de la raíz. Son especialmente peligrosas durante el almacenamiento en condiciones de alta humedad y temperatura.

Cómo reconocer:

  • La raíz se vuelve acuosa, se ablanda y desprende un olor desagradable (Akhatov et al., 2013).
  • Los tejidos se convierten en una masa mucilaginosa, a menudo de color marrón oscuro o negro.
  • La podredumbre se extiende rápidamente a las raíces vecinas.
  • A menudo comienza en el lugar de una lesión mecánica (grieta, corte, magulladura).

Condiciones para el desarrollo:

  • Clima cálido y húmedo durante la cosecha y el almacenamiento.
  • Lesiones mecánicas durante la extracción y el transporte.
  • Almacenamiento a temperaturas superiores a +4 °C y humedad superior al 95%.

Qué hacer:

  • Cosecha cuidadosa — minimice los daños.
  • Secado de las raíces antes del almacenamiento (pero sin que se marchiten).
  • Clasificación — elimine todas las raíces con grietas, cortes y manchas sospechosas.
  • Desinfección del almacén — 2–3 semanas antes del almacenamiento, encale las paredes con cal, realice una fumigación con azufre o trate con formalina.
  • Condiciones óptimas de almacenamiento: +1…+2 °C, humedad 85–90%, buena ventilación.
  • Biopreparados — antes del almacenamiento, se pueden pulverizar las raíces con Gamair o Planriz (suprimen bacterias) (Akhatov et al., 2013).

4.3. Enfermedades víricas de la raíz

Los virus son parásitos intracelulares que no se pueden tratar químicamente. Si una raíz está infectada por un virus, no se puede curar ni salvar. La única estrategia es la prevención.

Rizomanía (barba de raíces)

Agente causal: virus Beet necrotic yellow vein virus (BNYVV), transmitido por el hongo del suelo Polymyxa betae (Akhatov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • La raíz es pequeña, con numerosas raíces laterales entrelazadas en la parte inferior ("barba") (Akhatov et al., 2013).
  • En el corte de la raíz se ven vasos ennegrecidos.
  • Las hojas son rizadas, las nervaduras amarillentas o necróticas.
  • Las plantas están atrofiadas y retrasan su crecimiento.
  • La raíz es dura, fibrosa, leñosa, no apta para el consumo.

Información especialmente peligrosa: el virus persiste en los quistes del hongo vector en el suelo durante más de 20 años! (Akhatov et al., 2013).

Qué hacer:

  • No tiene cura. La única forma es cultivar variedades resistentes (en algunas regiones hay variedades e híbridos con resistencia genética).
  • Rotación larga (al menos 5–6 años) con cultivos no afectados por el virus (cereales, leguminosas).
  • Eliminar las plantas enfermas junto con las raíces y el terrón de tierra.
  • Evitar el cultivo de remolacha en parcelas con antecedentes de rizomanía.

Mosaico y amarilleo de la remolacha

Agentes causales: virus del mosaico (Beet mosaic virus) y del amarilleo (Beet yellow virus, Beet mild yellowing virus) (Akhatov et al., 2013).

Cómo reconocer:

  • Mosaico: Aparecen manchas claras de mosaico en las hojas (redondas, estrelladas, reticuladas), la lámina foliar se arruga y se vuelve más delgada (Akhatov et al., 2013). Las raíces se reducen y la calidad disminuye.
  • Amarilleo: Primero se amarillean los ápices de las hojas viejas, luego el amarilleo se extiende por los bordes y entre las nervaduras. Las hojas se vuelven pequeñas, rígidas, quebradizas y se cubren de manchas necróticas (Autko et al., 2012). El rendimiento de raíces puede disminuir entre un 25 y un 65%, y el de semillas, un 40% o más.

Vectores: pulgones (pulgón común de la remolacha, pulgón negro del frijol) y otros insectos chupadores.

Qué hacer:

  • No tiene cura. Retire y destruya las plantas enfermas.
  • Control de pulgones — principal medida preventiva. Aplique insecticidas (por ejemplo, Bi‑58 New, Danadim Expert) cuando aparezcan los primeros pulgones (Akhatov et al., 2013). En el huerto aficionado, se puede usar solución jabonosa, infusión de tabaco o ajo.
  • Destrucción de malezas reservorios (quinoa, cenizo, cardo, amaranto) — los virus invernan en ellas.
  • Aislamiento espacial de las plantaciones viejas de remolacha (al menos 1 km para las plantas de semilla).

¿Cuándo la enfermedad de la raíz ya no se puede curar?

Síntoma Diagnóstico Sus acciones
Numerosas raíces laterales en la raíz ("barba"), leñosidad Rizomanía (virus) Sin cura. Retire las plantas, no plante remolacha en esta parcela durante 5–6 años
Amarilleo de hojas con patrón de mosaico, arrugamiento Mosaico vírico Sin cura. Retire las plantas enfermas. Controle los pulgones
Oscurecimiento de los vasos en el corte de la raíz, podredumbre seca Fusarium o Phoma Sin cura. Retire las raíces enfermas. Prevención: rotación, boro, potasio
Raíz acuosa, ablandada, con olor desagradable Podredumbre bacteriana húmeda Sin cura. Retire inmediatamente estas raíces del almacén, trate las vecinas
Costra dura y escamosa en la superficie Sarna No tiene cura, pero la raíz se puede pelar. Prevención: pH, riego

La prevención es la base de la protección de la raíz

Dado que las enfermedades de la raíz son difíciles o imposibles de tratar, todos los esfuerzos deben dirigirse a prevenirlas.

1. Semillas sanas — utilice semillas con alta germinación, tratadas con desinfectantes.

2. Agronomía óptima — rotación de cultivos, predecesores correctos, riegos y fertilizaciones oportunas.

3. Microelementos — especialmente boro (contra Phoma y podredumbre del corazón) y potasio (contra Fusarium).

4. Cosecha cuidadosa — evite daños mecánicos, no permita que las raíces se congelen.

5. Clasificación minuciosa — almacene solo raíces sanas, enteras y secas.

5. Enfermedades de almacenamiento (podredumbre de montón)

La cosecha no es la meta final, sino solo el punto medio. La situación más amarga para el horticultor es cultivar hermosas raíces y luego perderlas durante el almacenamiento. Y, desafortunadamente, esto ocurre con frecuencia: las pérdidas de remolacha durante el almacenamiento por enfermedades pueden alcanzar el 30–50% o más, especialmente si no se respetan las normas de preparación y almacenamiento.

Las enfermedades de almacenamiento son un complejo de dolencias que se desarrollan en las raíces durante el período de reposo. Son causadas por diversos hongos, bacterias e incluso algunos virus que penetran en los tejidos en el campo, pero comienzan a multiplicarse activamente solo bajo ciertas condiciones de almacenamiento. Lo más insidioso de estas enfermedades es que a menudo comienzan de manera imperceptible y se manifiestan cuando ya es demasiado tarde para salvar la cosecha.

5.1. ¿Por qué se pudren las raíces durante el almacenamiento?

Para combatir eficazmente las pérdidas en el almacenamiento, es necesario comprender las causas que desencadenan los procesos de putrefacción. Se pueden dividir en tres grupos:

1. Estado de la raíz antes del almacenamiento:

  • Daños mecánicos (cortes, grietas, magulladuras) — "puertas de entrada" para la infección.
  • Congelación — incluso leve (-1 °C) hace que los tejidos sean vulnerables a las podredumbres (Autko et al., 2012).
  • Infección por enfermedades en el campo (Phoma, Fusarium, bacteriosis) — estas raíces están condenadas.
  • Desecación o, por el contrario, exceso de humedad.
  • Corte incorrecto del follaje — pecíolos demasiado largos o daño en la punta.

2. Condiciones de almacenamiento:

  • Temperatura superior a +4 °C — acelera la respiración y la multiplicación de patógenos.
  • Alta humedad (superior al 95%) — crea un ambiente favorable para hongos y bacterias.
  • Ventilación insuficiente — acumulación de dióxido de carbono y etileno acelera el envejecimiento de los tejidos.
  • Fluctuaciones bruscas de temperatura y humedad — la condensación en la superficie de las raíces provoca podredumbre.

3. Características de la variedad:

  • Las variedades tardías con tejido denso se conservan mejor que las tempranas.
  • Las variedades con piel fina y pulpa suelta son más propensas a las podredumbres.

Principio fundamental: las enfermedades de almacenamiento casi siempre comienzan con raíces debilitadas o dañadas. Una raíz sana y sin daños puede resistir la infección durante meses. Por lo tanto, la tarea principal es almacenar solo producto de calidad.

5.2. Principales patógenos de las podredumbres en almacenamiento

Las enfermedades de almacenamiento de la remolacha son causadas por un complejo de microorganismos. Los patógenos que más frecuentemente se instalan en las raíces son:

Patógeno Tipo de podredumbre Signos característicos
Phoma betae (Autko et al., 2012) Podredumbre negra seca Manchas gris oscuro o negras, tejido seco, desmenuzable, con puntos negros (picnidios)
Fusarium spp. Podredumbre seca El tejido se vuelve seco, fibroso, puede aparecer una capa rosada en la superficie
Botrytis cinerea (Akhatov et al., 2013) Podredumbre gris Capa gris vellosa, tejido acuoso y ablandado
Sclerotinia sclerotiorum (Akhatov et al., 2013) Podredumbre blanca Capa blanca algodonosa con esclerocios negros (cuerpos compactos), ablandamiento de tejidos
Rhizoctonia solani Podredumbre negra Manchas hundidas oscuras, tejido seco o ligeramente húmedo
Penicillium spp. Moho verde Capa verde o azulada, la podredumbre comienza en la superficie
Bacterias (Pectobacterium, Pseudomonas) (Akhatov et al., 2013) Podredumbre húmeda Ablandamiento acuoso, olor desagradable, masa mucilaginosa

A menudo, varios patógenos se desarrollan en una misma raíz: primero un hongo debilita los tejidos y luego las bacterias provocan una descomposición rápida.

5.3. Cómo reconocer los principales tipos de podredumbres

Podredumbre por Phoma (podredumbre negra seca)

Síntomas:

  • Aparecen manchas gris oscuro o negras, ligeramente hundidas, en la superficie de la raíz.
  • El tejido afectado se vuelve seco, duro, desmenuzable.
  • Se ven pequeños puntos negros (picnidios del hongo) en las manchas (Autko et al., 2012).
  • Al cortar, se ve una podredumbre seca de color marrón oscuro con bordes definidos.

Características:

  • Se desarrolla lentamente, puede permanecer latente durante varios meses.
  • A menudo comienza por la parte superior o los laterales de la raíz.

Prevención:

  • Control de Phoma en el campo (véanse capítulos 2 y 4).
  • Aplicación de boro durante el período vegetativo.
  • Eliminación cuidadosa de raíces con manchas sospechosas.

Podredumbre gris

Agente causal: Botrytis cinerea — un hongo muy extendido que afecta a muchas hortalizas y frutas (Akhatov et al., 2013).

Síntomas:

  • Aparecen zonas acuosas y ablandadas en la superficie de la raíz.
  • Con el tiempo, se forma una capa gris vellosa (esporulación del hongo).
  • La podredumbre se extiende rápidamente, especialmente con alta humedad.
  • Las raíces afectadas se vuelven blandas y mucilaginosas.

Características:

  • Se desarrolla a temperaturas superiores a +2 °C, especialmente activa entre +15…+20 °C.
  • Se transmite fácilmente de una raíz enferma a una sana por contacto.

Prevención:

  • Temperatura óptima de almacenamiento (+1…+2 °C).
  • Buena ventilación.
  • Evitar la condensación en la superficie de las raíces.

Podredumbre blanca

Agente causal: Sclerotinia sclerotiorum — un hongo que afecta a más de 400 especies de plantas (Akhatov et al., 2013).

Síntomas:

  • Aparece una capa blanca, densa y algodonosa sobre la raíz.
  • Dentro de la capa se ven cuerpos duros negros (esclerocios) de 2–10 mm de tamaño.
  • Los tejidos debajo de la capa se ablandan y se vuelven acuosos.
  • La podredumbre se extiende rápidamente a las raíces vecinas.

Características:

  • Enfermedad muy peligrosa: puede destruir hasta el 50% o más de la cosecha en el almacén.
  • Los esclerocios persisten en el suelo y en los restos vegetales durante 5–8 años.

Prevención:

  • Eliminación cuidadosa de raíces sospechosas.
  • Desinfección del almacén antes del almacenamiento.
  • Destrucción de los restos vegetales en el campo.

Podredumbre bacteriana húmeda

Agentes causales: bacterias de los géneros Pectobacterium y Pseudomonas (Akhatov et al., 2013).

Síntomas:

  • La raíz se ablanda y se vuelve acuosa.
  • Los tejidos se convierten en una masa mucilaginosa de color marrón oscuro.
  • Aparece un olor fuerte y desagradable a putrefacción.
  • La podredumbre se transfiere rápidamente a las raíces vecinas.

Características:

  • Se desarrolla con alta humedad y temperaturas superiores a +4 °C.
  • A menudo comienza en lugares de daños mecánicos.

Prevención:

  • Cosecha y clasificación cuidadosas.
  • Evitar lesiones en las raíces.
  • Condiciones óptimas de almacenamiento.

5.4. Cómo conservar la cosecha: recomendaciones prácticas

Preparación para el almacenamiento

2–3 semanas antes de la cosecha:

  • Suspenda el riego: el exceso de humedad reduce la capacidad de conservación.
  • Inspeccione las plantaciones: las plantas con signos de enfermedad deben recolectarse antes y usarse primero.

En la cosecha:

  • Recoja la remolacha antes de las heladas. Incluso una ligera congelación (-1 °C) hace que las raíces no sean aptas para el almacenamiento prolongado (Autko et al., 2012).
  • Elija un día seco: las raíces húmedas se conservan peor.
  • Evite los daños mecánicos. Corte el follaje con un cuchillo, no lo arranque ni lo tuerza. Deje pecíolos de no más de 2 cm (Balashev y Zeman, 1981). Si se dejan pecíolos largos, se pudren e infectan la raíz.
  • No lave las raíces antes del almacenamiento: la humedad provoca podredumbre. Si las raíces están mojadas, deben secarse en un lugar seco y ventilado (pero no al sol, para que no se marchiten).

Clasificación:

Esta es la etapa más importante. Seleccione para el almacenamiento solo:

  • Raíces sanas, sin manchas ni grietas.
  • Firmes, elásticas, sin signos de marchitamiento.
  • Sin daños, sin cortes ni magulladuras.
  • Típicas de la variedad en forma y color.

Las raíces con la más mínima sospecha (pequeñas grietas, manchas dudosas) deben usarse para consumo inmediato o procesarse.

Tratamiento antes del almacenamiento:

  • En el huerto aficionado, se pueden espolvorear las raíces con tiza o ceniza de madera — esto seca la superficie y suprime el desarrollo de microorganismos.
  • En la producción industrial, las raíces madre se tratan con fungicidas (fundazol, solución al 5%) (Akhatov et al., 2013). Para aficionados, se pueden usar biopreparados (Gamair, Fitosporin‑M) en pulverización.

Condiciones óptimas de almacenamiento

Crear el microclima adecuado es la clave para un almacenamiento exitoso.

Parámetro Valor óptimo Por qué es importante
Temperatura +1…+2 °C A 0…+2 °C la respiración es mínima, los procesos de putrefacción se ralentizan. Por encima de +4 °C, las podredumbres se activan (Autko et al., 2012)
Humedad relativa 85–95% Por encima del 95% — condensación y podredumbres. Por debajo del 80% — las raíces se marchitan (Balashev y Zeman, 1981)
Ventilación Continua, sin corrientes de aire Elimina el exceso de humedad y dióxido de carbono, iguala la temperatura en todo el volumen
Apilamiento Contenedores, cajas, pilas con espacios Asegura la circulación de aire alrededor de cada raíz

Importante: En el almacén no debe haber fluctuaciones bruscas de temperatura y humedad. Al enfriarse las paredes, puede formarse condensación que gotea sobre las raíces y provoca podredumbres.

Métodos de almacenamiento para el horticultor

En sótano o bodega:

  • La mejor forma es el almacenamiento en contenedores o cajas con rendijas para ventilación.
  • Las raíces se pueden apilar en capas de no más de 1 m de altura.
  • Las capas se pueden intercalar con arena húmeda (¡pero no mojada!) o serrín — esto mantiene la humedad y evita el contacto entre raíces (Karataev y Sovetkina, 1984).
  • No coloque las cajas pegadas a las paredes; deje un espacio de 5–10 cm para la circulación del aire.

En zanjas o montones (para grandes volúmenes):

  • En regiones con inviernos suaves, las raíces se pueden almacenar en zanjas de 50–60 cm de ancho y 70–80 cm de profundidad (para zanahoria) o 70–80 cm (para remolacha) (Balashev y Zeman, 1981).
  • Las raíces se colocan en la zanja, se intercalan con arena, se cubren con paja y una capa de tierra de 20–30 cm.
  • A medida que hace más frío, se aumenta la cobertura.

En bolsas de plástico:

  • Las investigaciones han demostrado que la zanahoria se conserva mejor en bolsas de plástico abiertas de 35–50 kg (Balashev y Zeman, 1981). Dentro de la bolsa se crea una humedad elevada y se acumula dióxido de carbono (hasta 3–5%), que suprime las bacterias de putrefacción. La remolacha también se conserva bien con este método.
  • Importante: las bolsas deben estar abiertas para permitir el intercambio de gases. Cuando se almacenan en bolsas de plástico completamente cerradas, las raíces se asfixian y se pudren.

5.5. Cómo reconocer la podredumbre en el almacén y qué hacer

Señales de problemas:

  • Olor a podredumbre o moho.
  • Condensación en las paredes o en el envase.
  • Aparición de moho en la superficie de las raíces.
  • Ablandamiento y oscurecimiento de raíces individuales.

Sus acciones al detectar podredumbre:

1. Retire inmediatamente todas las raíces afectadas. Cuanto antes, mejor: la podredumbre se transmite de las enfermas a las sanas por contacto.

2. Clasifique las raíces que estuvieron en contacto con las enfermas; es posible que ya estén infectadas, pero los signos aún no son visibles. Úselas primero.

3. Baje la temperatura en el almacén (si es posible) para ralentizar el desarrollo de la podredumbre.

4. Mejore la ventilación — ventile el local para eliminar el exceso de humedad y las esporas de hongos.

5. Desinfecte el almacén después de retirar las raíces enfermas (encalado con cal, fumigación con azufre).

6. Si las pérdidas son grandes, revise toda la reserva, eliminando todas las raíces sospechosas.

Importante: No intente "curar" las raíces en descomposición; es imposible. Las raíces afectadas no son aptas para el consumo, ya que contienen toxinas producidas por hongos y bacterias. Destrúyalas (por ejemplo, entiérrelas en un hoyo de compost, pero no en compost fresco que se vaya a usar en los bancales).

5.6. Resumen para el almacenamiento de remolacha

Etapa Qué hacer Qué evitar
Cosecha En tiempo seco, antes de las heladas Cosechar con lluvia, después de heladas
Preparación Corte del follaje (dejando 1–2 cm), secado, clasificación Arrancar el follaje, lavar, almacenar raíces húmedas
Selección Conservar solo raíces sanas, firmes, sin daños Almacenar raíces agrietadas, magulladas, marchitas, con manchas
Almacenamiento En contenedores con espacios, intercaladas con arena o serrín Almacenamiento a granel, sin ventilación
Temperatura +1…+2 °C Superior a +4 °C, fluctuaciones bruscas
Humedad 85–95% Condensación, desecación
Inspección Revisar regularmente, retirar las enfermas Olvidarse durante todo el invierno

5.7. Biopreparados para mejorar el almacenamiento

En agricultura ecológica o para protección adicional, se pueden utilizar biopreparados:

  • Gamair — contiene bacterias Bacillus subtilis, suprime el desarrollo de hongos y bacterias de putrefacción. Se usa en pulverización de raíces antes del almacenamiento (Akhatov et al., 2013).
  • Planriz — a base de Pseudomonas fluorescens, eficaz contra podredumbres radiculares.
  • Fitosporin‑M — preparado muy conocido a base de bacilo de heno, suprime muchas enfermedades fúngicas y bacterianas.

Cómo aplicar: 1–2 días antes del almacenamiento, las raíces se pulverizan con una solución de trabajo según las instrucciones, se dejan secar y se almacenan. Esto crea una microflora protectora en la superficie de las raíces que compite con los patógenos.

Regla clave del almacenamiento: el 80% del éxito es una preparación y clasificación adecuadas. Incluso en condiciones ideales, las raíces enfermas o dañadas no se conservarán. Por lo tanto, lo más importante es almacenar solo producto de calidad y sano, y todo lo dudoso: procesarlo o consumirlo de inmediato.

6. ¿Cuándo la enfermedad ya no tiene cura?

Lo más difícil para el horticultor es reconocer que una planta o cosecha no se puede salvar. Sin embargo, esta habilidad es tan importante como el conocimiento de los métodos de control. La eliminación oportuna de plantas desesperadamente enfermas protege a las sanas, y la eliminación adecuada de raíces afectadas evita la propagación de la infección en el almacén y en la próxima temporada.

En este capítulo, veremos qué enfermedades no se pueden tratar, por qué síntomas reconocerlas y qué hacer con las plantas y raíces afectadas.

6.1. ¿Por qué algunas enfermedades no se pueden curar?

Las razones por las que una enfermedad se vuelve incurable se pueden dividir en tres grupos:

1. Naturaleza vírica de la enfermedad

Los virus son parásitos intracelulares. Se integran en el aparato genético de la célula vegetal y utilizan sus recursos para su propia reproducción. Los preparados químicos no pueden penetrar en el interior de la célula y destruir el virus sin matar la propia planta. Por lo tanto, todas las enfermedades víricas son incurables.

Ejemplos: mosaico de la remolacha, amarilleo, rizomanía (barba de raíces) (Akhatov et al., 2013).

2. Daño sistémico del sistema vascular

Los hongos de los géneros Fusarium y Verticillium penetran en los vasos conductores y los obstruyen. La planta deja de recibir agua y nutrientes. Incluso si se destruye el hongo, los vasos quedan dañados y la planta no se recupera (Autko et al., 2012).

3. Cambios tisulares irreversibles

En algunas enfermedades (por ejemplo, deficiencia de boro o podredumbre bacteriana húmeda), los tejidos se destruyen a nivel celular. Incluso si se elimina la causa, las zonas dañadas no se regeneran.

6.2. Enfermedades que no tienen cura

Enfermedad Tipo de patógeno Por qué no se cura
Rizomanía (barba) Virus (BNYVV) Virus dentro de las células, persiste en el suelo >20 años a través del hongo vector (Akhatov et al., 2013)
Mosaico de la remolacha Virus (Beet mosaic virus) Infección vírica, transmitida por pulgones, no se destruye químicamente en la planta
Amarilleo de la remolacha Virus (BYV, BMYV) Lo mismo que el mosaico
Marchitez por Fusarium Hongos (Fusarium spp.) Obstrucción de vasos, daño sistémico, necrosis tisular (Autko et al., 2012)
Podredumbre bacteriana húmeda (estado avanzado) Bacterias (Pectobacterium, Pseudomonas) Destrucción de tejidos, producción de toxinas, propagación rápida
Podredumbre de plántulas (cuando están completamente tumbadas) Complejo de hongos y bacterias La planta ya está muerta, tejidos necróticos
Podredumbre blanca y gris (estado avanzado) Hongos (Sclerotinia, Botrytis) Penetración profunda en los tejidos, formación de esclerocios

6.3. Signos de una planta desesperadamente enferma

En plántulas y plantas jóvenes:

  • Cuello de la raíz ennegrecido, adelgazado, planta tumbada — podredumbre de plántulas en fase final. Retire inmediatamente.
  • Marchitamiento repentino con humedad adecuada, vasos ennegrecidos en el corte del tallo — Fusarium. No tiene cura.
  • Planta enana, hojas pequeñas y rizadas con patrón de mosaico — infección vírica.

En plantas adultas con raíces en formación:

  • Amarilleo y muerte de toda la roseta foliar, vasos ennegrecidos en el corte de la raíz — Fusarium.
  • Numerosas raíces pequeñas en la raíz ("barba"), raíz dura y fibrosa — rizomanía.
  • Hojas con coloración de mosaico brillante, arrugadas, rizadas — mosaico vírico.
  • Amarilleo de las hojas comenzando por el ápice, seguido de pardeamiento y necrosis — amarilleo vírico.

En la cosecha y clasificación:

  • Raíz con grietas profundas que exudan savia — no se conservará, puede pudrirse en el almacén.
  • Zonas blandas y acuosas con olor desagradable — podredumbre bacteriana.
  • Podredumbre seca y desmenuzable con puntos negros o capa rosada — Phoma o Fusarium (según los síntomas).
  • Raíz con muchas verrugas superficiales y costras — sarna (las muy afectadas pierden su aspecto comercial, pero se pueden consumir tras pelarlas; sin embargo, no son aptas para el almacenamiento).

6.4. Algoritmo de acción al encontrar una enfermedad incurable

Paso 1. Eliminar la planta enferma

  • Desentierre la planta junto con la raíz y el terrón de tierra adyacente para no dejar patógenos en el suelo.
  • No deje plantas enfermas en el bancal: serán un foco de infección para las vecinas.

Paso 2. Eliminación

  • Nunca ponga raíces enfermas en el compost que se utilizará en los bancales; muchos patógenos sobreviven en el compost y luego volverán a la parcela.
  • Opciones de eliminación:
  • Quema (mejor para enfermedades víricas y bacterianas).
  • Enterrado profundo en el suelo (a una profundidad de al menos 50 cm) en una parcela donde no se cultiven remolacha ni otros cultivos susceptibles en los próximos 3–4 años.
  • Retirada de la parcela.

Paso 3. Desinfección del lugar

  • El lugar donde crecía la planta enferma debe regarse con una solución de permanganato potásico (rosa pálido) o sulfato de cobre (solución al 1%).
  • Si la enfermedad es focal (Rhizoctonia, Fusarium), trate toda la zona alrededor del foco.
  • Se puede aplicar ceniza de madera entre las hileras; tiene propiedades antisépticas y mejora la nutrición de las plantas restantes.

Paso 4. Proteger las plantas restantes

  • Si la enfermedad es vírica y transmitida por pulgones (mosaico, amarilleo) — trate las plantas restantes con un insecticida contra pulgones (por ejemplo, Bi‑58 New, o en el huerto aficionado: solución jabonosa, infusión de tabaco) (Akhatov et al., 2013). Esto detendrá la propagación.
  • Para enfermedades fúngicas (Fusarium, Phoma) — realice un tratamiento preventivo de las plantas restantes con un fungicida cúprico o biopreparado (Gamair, Fitosporin).
  • Refuerce la fertilización potásico‑fosforada — aumenta la resistencia de las plantas.

Paso 5. Qué hacer con la cosecha de la parcela infectada

  • Si la enfermedad se manifestó en las raíces en el campo, todas las raíces de esta parcela deben clasificarse minuciosamente antes del almacenamiento.
  • Las raíces con los más mínimos signos de daño — usarlas para consumo de inmediato (en 1–2 semanas) o procesarlas (congelar, enlatar, secar).
  • Las raíces con signos claros de podredumbre — no consumir (pueden contener micotoxinas) y destruir.
  • Si la cosecha se realizó en tiempo húmedo y había enfermedades en la parcela, antes del almacenamiento asegúrese de secar las raíces en un lugar seco y ventilado (pero no al sol directo) y vuelva a clasificarlas antes de almacenarlas.

6.5. Tabla de síntomas y soluciones

Síntoma Enfermedad probable ¿Tiene cura? Sus acciones
Manchas de mosaico en las hojas, arrugamiento Mosaico vírico No Retirar y quemar las plantas, tratar con insecticida contra pulgones
Amarilleo de las hojas desde el ápice, necrosis Amarilleo vírico No Lo mismo que para el mosaico
Numerosas raíces pequeñas en la raíz ("barba") Rizomanía No Retirar las plantas, no plantar remolacha en esta parcela durante 5–6 años
Marchitamiento repentino, vasos ennegrecidos en el corte Fusarium No Retirar la planta, tratar a las vecinas con fungicida
Cuello de la raíz ennegrecido y adelgazado, planta tumbada Podredumbre de plántulas (final) No (planta ya muerta) Retirar, tratar el suelo, ajustar el riego
Podredumbre blanda y acuosa con olor en la raíz Podredumbre bacteriana No (irreversible) Retirar del almacén, usar las vecinas primero
Podredumbre seca con puntos negros (picnidios) Phoma En etapas tempranas se puede limitar, pero los tejidos dañados no se regeneran Retirar las muy afectadas, las levemente afectadas consumirlas rápido
Manchas oscuras hundidas en la raíz Rhizoctonia No, pero se puede ralentizar la propagación Reducir la humedad, retirar las afectadas
Manchas pequeñas claras con borde rojo en las hojas Cercosporiosis (en hojas) Tratamiento con fungicidas (véase capítulo 2)
Capa blanca harinosa en las hojas Oídio Tratamiento con azufre o fungicidas (véase capítulo 2)
Oscurecimiento de los anillos en el corte de la raíz, muerte de la roseta central Deficiencia de boro (no infecciosa) No (pero se pueden evitar más pérdidas) Aplicar boro (foliar), ajustar el riego

6.6. ¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo de las enfermedades incurables?

  • Rizomanía (barba) — el virus persiste en el suelo más de 20 años a través del hongo vector. Incluso si no planta remolacha durante varios años, el virus permanece. La única salida: variedades resistentes o cambiar de parcela.
  • Virus del mosaico y del amarilleo — se transmiten por pulgones. Si no se controlan los pulgones, volverán a la parcela cada año, ya que los virus persisten en las malezas reservorio.
  • Hongos de los géneros Fusarium y Phoma — persisten en el suelo y en los restos vegetales durante 3–5 años. La rotación de cultivos es obligatoria.
  • Podredumbres bacterianas — pueden persistir en los restos vegetales y en el suelo hasta 2–3 años.

Conclusión: Después de detectar enfermedades incurables, es importante no solo eliminar las plantas enfermas, sino también planificar la rotación de cultivos para varios años, con el fin de reducir el fondo infeccioso.

6.7. ¿Qué hacer si la enfermedad afecta a la mayor parte de la cosecha?

Si en su parcela hay una infestación masiva de enfermedades víricas o sistémicas y ha perdido la mayor parte de la cosecha, esto es lo que puede hacer:

1. Retire y destruya todas las plantas y raíces enfermas.

2. Realice una excavación profunda de la parcela con volteo del prisma para incorporar los restos vegetales y parte de los patógenos en las capas profundas del suelo.

3. Aplique fertilizantes orgánicos (estiércol, compost) y encale si el suelo es ácido; esto mejorará la estructura y favorecerá el desarrollo de microflora beneficiosa que suprime a los patógenos.

4. En la próxima temporada, no plante remolacha ni otros cultivos susceptibles (Chenopodiaceae, Solanaceae, Apiaceae) en esta parcela. Prefiera cereales, leguminosas, cebolla, ajo — no son afectados por la mayoría de las enfermedades de la remolacha.

5. Siembre abonos verdes (mostaza, colza, altramuz) — sanean el suelo y suprimen la microflora patógena.

6. En la próxima siembra de remolacha, elija variedades resistentes, trate las semillas con desinfectantes y cumpla estrictamente con las prácticas agronómicas.

6.8. La regla de oro de la protección vegetal

"Es más fácil prevenir la enfermedad que curarla, y una enfermedad incurable solo se puede prevenir."

Todas las enfermedades que no se pueden curar tienen una característica común: son prevenibles. La rotación de cultivos adecuada, las semillas sanas, la nutrición equilibrada, los tratamientos preventivos oportunos, el control de vectores (pulgones, chicharritas) — este es su principal arsenal. Cuando la enfermedad ya se ha manifestado, sus opciones son limitadas. Por lo tanto, invierta sus esfuerzos y tiempo en la prevención; siempre vale la pena.

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Referencias

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  2. Sood, S., Gupta, N. (2017). ‘Beetroot’, in Rana, M.K. (ed.) Vegetable Crops Science. : CRC Press, 247-260.
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  4. Ахатов, А.К., Ганнибал, Ф.Б., Мешков, Ю.И., Джалилов, Ф.С., Чижов, В.Н., Игнатов, А.Н., Полищук, В.П., Шевченко, Т.П., Борисов, Б.А., Стройков, Ю.М., Белошапкина, О.О. (2013). ‘Болезни и вредители свёклы столовой’, in Болезни и вредители овощных культур и картофеля. Москва: КМК, pp. 334-359.
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