Plagas
1. Cómo leer los daños: zonas de diagnóstico — agujeros, minado, mordeduras, succión, daño en la raíz
Antes de coger el pulverizador, es fundamental entender quién está dañando realmente sus cultivos. Equivocarse en la identificación de la plaga puede hacer que pierda tiempo y dinero en productos ineficaces, mientras la cosecha sigue sufriendo. Aprenda a «leer» los daños: este es el primer paso y el más importante en la protección de los cultivos.
Los daños se pueden dividir en varios grupos característicos, cada uno de los cuales apunta a un tipo específico de plaga.
1.1. Agujeros y mordeduras
Es el tipo de daño más visible.
Cómo se ve: Aparecen orificios pasantes de diferentes tamaños y formas en las hojas, y a veces el limbo foliar está comido casi por completo, dejando solo las nervaduras principales (esqueletización). Los bordes de las hojas pueden ser irregulares, como si alguien los hubiera roído.
Quién lo hace: Casi siempre son plagas con aparato bucal masticador. Con mayor frecuencia, son larvas y adultos de escarabajos (por ejemplo, pulguillas de la remolacha – dejan pequeños agujeros como perdigones) u orugas de mariposas (por ejemplo, orugas de noctuidos o Cassida nebulosa). Las orugas de los noctuidos defoliadores (p. ej., Agrotis segetum) no solo pueden dañar las hojas, sino también roer los pecíolos en la base, lo que provoca el marchitamiento de las hojas (Karataev y Sovetkina, 1984; Akhatov et al., 2013).
Por qué es importante saberlo: Si ve agujeros, la plaga se encuentra en la superficie y se puede combatir eficazmente con insecticidas de contacto o de ingestión.
1.2. Minado
Es un signo muy característico que a menudo se confunde con enfermedades.
Cómo se ve: Aparecen en las hojas «corredores» sinuosos, galerías o ampollas, así como manchas de color amarillo sucio o pardo. Si se observa con atención, dentro de esa galería se puede ver un punto oscuro o el propio gusano. La superficie de la mancha suele ser fina, como transparente, y a través de ella pueden verse los excrementos oscuros de la plaga (Akhatov et al., 2013). Son rastros de que la larva come la pulpa de la hoja desde el interior, dejando intactas la epidermis superior e inferior.
Quién lo hace: El principal «minador» en la remolacha son las larvas de la mosca minadora de la remolacha (Pegomyia betae y Pegomyia hyoscyami). Es una plaga muy peligrosa, especialmente en las regiones del sur (Akhatov et al., 2013). En algunas fuentes también se la denomina minadora (Rana, 2018).
Por qué es importante saberlo: Las plagas minadoras son de las más difíciles de eliminar. Se encuentran dentro de la hoja, y los insecticidas de contacto no llegan a ellas. Para combatirlas se necesitan insecticidas sistémicos, que penetran en los tejidos de la planta.
1.3. Succión
Este tipo de daño es menos visible, pero muy traicionero.
Cómo se ve: Las hojas pierden turgencia, se vuelven pálidas, amarillean, se enrollan o se deforman. Puede aparecer una capa pegajosa y brillante (melaza) o, por el contrario, una capa negra de hollín sobre las hojas. Las plantas se ven deprimidas, con crecimiento retardado.
Quién lo hace: Insectos con aparato bucal picador-chupador. La plaga principal es el pulgón negro de la remolacha (o de las habas) (Aphis fabae). Extraen la savia de las hojas y los brotes jóvenes (Akhatov et al., 2013; Karataev y Sovetkina, 1984). También pertenecen a este grupo los chinches de la remolacha.
Por qué es importante saberlo: En primer lugar, el pulgón es el principal vector de enfermedades víricas peligrosas (mosaico, amarillez) (Rana, 2018; Akhatov et al., 2013). En segundo lugar, las colonias de pulgones pueden crecer enormemente, y hay que empezar a combatirlas lo antes posible, sin esperar a su multiplicación masiva.
1.4. Daño en la raíz
Es el grupo de daños más peligroso, ya que afecta directamente al rendimiento y a la calidad de las raíces.
Cómo se ve: En las raíces se observan surcos, galerías, hoyos profundos, y las raíces laterales pueden estar roídas. Las plantas comienzan a marchitarse sin causa aparente. Las raíces suelen ser atacadas por podredumbres, ya que los patógenos penetran a través de las heridas (Ulatowska et al., 2025).
Quién lo hace:
- Larvas de escarabajos elatéridos (gusanos alambre) perforan galerías en las raíces.
- Grillo topo roe raíces y tallos a ras del suelo.
- Larvas del gorgojo de la remolacha se alimentan de las raíces.
- Las orugas de últimos estadios de la polilla de la remolacha (Scrobipalpa ocellatella) pueden perforar galerías en la parte superior de la raíz (Akhatov et al., 2013; Ulatowska et al., 2025).
Por qué es importante saberlo: Los daños en la raíz son prácticamente incurables. El control aquí se basa principalmente en la prevención (técnicas agronómicas) y en la protección en la etapa de plántula. Una planta adulta con el sistema radicular dañado probablemente dará un rendimiento bajo.
Recuerde: Un diagnóstico correcto es el 50% del éxito. Los siguientes capítulos le ayudarán a conocer más en detalle cada una de las plagas mencionadas y a elegir la estrategia de control adecuada.
2. Plagas foliares: ¿quién se come sus hojas?
Las hojas de la remolacha son una fábrica de producción de azúcares. Su daño afecta directamente al tamaño y la calidad de la raíz. Afortunadamente, la mayoría de las plagas foliares son fácilmente visibles y, si se detectan a tiempo, se puede salvar la cosecha.
2.1. Mosca minadora de la remolacha (Pegomya hyoscyami y Pegomya betae)
Es una de las plagas foliares más traicioneras y peligrosas, especialmente en las regiones del sur, donde llega a dar 2-3 generaciones por temporada (Akhatov et al., 2013).
Cómo reconocerla: Si ve manchas de color amarillo sucio en las hojas que se vuelven marrones con el tiempo y al tacto parecen abultadas, es casi seguro que es obra de las larvas de la mosca (Akhatov et al., 2013). Dentro de esas manchas («minas») se pueden ver galerías sinuosas que la larva ha recorrido al comer la pulpa. La mosca adulta es un insecto gris-amarillento de 6-8 mm de longitud (Akhatov et al., 2013).
Por qué ocurre: La hembra pone los huevos en el envés de la hoja. La larva recién nacida penetra en el interior y se alimenta del parénquima, dejando intacta la epidermis superior (Akhatov et al., 2013). En una sola hoja pueden vivir hasta 30 larvas, que destruyen por completo su superficie fotosintética.
Ciclo de vida y peligro: La plaga inverna como pseudocrisálida en el suelo a una profundidad de hasta 10 cm. La emergencia de los adultos en primavera coincide con la floración del cerezo. Se desarrolla en 2-3 generaciones por temporada (Akhatov et al., 2013). En tiempo seco y caluroso, las larvas jóvenes suelen morir, pero en años favorables esta plaga puede causar graves daños.
Medidas de control:
- Agronómicas: Labranza profunda de otoño o excavación, que destruye los lugares de invernada.
- Método químico: Dado que las larvas están dentro de la hoja, los insecticidas de contacto son poco eficaces. Es necesario usar productos sistémicos (p. ej., a base de dimetoato) que penetran en los tejidos vegetales. Se recomienda tratar durante el vuelo de las moscas, antes de que las larvas penetren en la hoja (Akhatov et al., 2013).
2.2. Pulguilla de la remolacha (Chaetocnema concinna)
Este pequeño escarabajo, pero muy voraz, es un verdadero azote para las plántulas de remolacha.
Cómo reconocerla: Los escarabajos son pequeños (1,5-2,3 mm), de color bronce oscuro o verdoso, con patas traseras saltadoras (Akhatov et al., 2013). En las hojas y cotiledones comen pequeñas depresiones redondas, sin afectar la epidermis inferior. Como resultado, aparecen características «ventanitas» o pequeños agujeros pasantes. En caso de multiplicación masiva, las pulguillas pueden destruir completamente las plantas jóvenes (Akhatov et al., 2013).
Por qué es importante: La pulguilla es más peligrosa en la fase de «tenedor» (aparición de los cotiledones) hasta la formación de 4-5 hojas verdaderas. En tiempo caluroso y seco, su daño aumenta considerablemente. La pérdida incluso del 50% de las plántulas en este período puede reducir el rendimiento de raíces en un tercio (Akhatov et al., 2013).
Ciclo de vida: Los escarabajos invernan bajo los restos vegetales. En primavera, primero se alimentan de malas hierbas (cenizo, quinoa) y luego pasan a las plántulas de remolacha. Ponen los huevos en el suelo, donde se desarrollan las larvas, que se alimentan de raíces pequeñas (Akhatov et al., 2013).
Medidas de control:
- Agronómicas: Control de malas hierbas, especialmente de la familia de las Quenopodiáceas, siembra temprana para obtener nacencias uniformes.
- Método químico: Cuando aparezcan 3-5 escarabajos por 1 m², son necesarios tratamientos con insecticidas (p. ej., a base de piretroides). También son eficaces los tratamientos en los bordes de los campos, ya que las pulguillas colonizan primero los bordes (Akhatov et al., 2013).
- Métodos caseros: En huertos familiares, las plantas jóvenes se pueden espolvorear con ceniza o cal apagada para repeler la plaga (Akhatov et al., 2013).
2.3. Cassida nebulosa (Cassida nebulosa)
Esta plaga aparece a menudo en las regiones del sur y puede dañar gravemente las hojas durante toda la temporada.
Cómo reconocerla: Los escarabajos adultos tienen un aspecto característico en forma de escudo, cuerpo plano-ovalado, de color pardo herrumbroso o verdoso, de 6-7 mm de longitud (Akhatov et al., 2013). Las larvas son de color amarillo-verde, con largas cerdas caudales sobre las que colocan sus excrementos, rasgo distintivo (Akhatov et al., 2013).
Naturaleza del daño: Los escarabajos roen agujeros pasantes en las hojas. Las larvas raspan el parénquima del envés, dejando intacta la epidermis superior transparente. Las hojas muy dañadas adquieren un aspecto de encaje (Akhatov et al., 2013).
Medidas de control: Al igual que con la pulguilla, es importante el control de malas hierbas (cenizo), donde la plaga se multiplica inicialmente. Cuando la densidad es alta (más de 1 escarabajo por planta o más de 20 larvas por 1 m²), se recomiendan tratamientos con insecticidas (Akhatov et al., 2013). La plaga también tiene enemigos naturales: chinches depredadores y Trichogramma.
2.4. Orugas foliares (noctuidos y otros)
Este grupo incluye varias plagas, como las orugas de Agrotis segetum, la polilla del prado y otros lepidópteros.
Cómo reconocerlas: Las orugas son larvas vermiformes de varios colores y tamaños. Los daños suelen ser muy visibles: hojas comidas por los bordes o completamente esqueletizadas (Karataev y Sovetkina, 1984).
Peligro: Las orugas de los noctuidos subterráneos son especialmente peligrosas. Las orugas adultas de Agrotis segetum (de color pardo o gris, de hasta 5 cm) tienen hábitos nocturnos y durante el día se esconden en el suelo junto a la base de las plantas. Roen los pecíolos de las hojas, los tallos a la altura del cuello de la raíz e incluso excavan cavidades en las propias raíces (Akhatov et al., 2013). Una sola oruga puede destruir de 10 a 15 plantas por noche (Akhatov et al., 2013).
Medidas de control:
- Agronómicas: Control riguroso de malas hierbas, laboreo entre líneas durante la pupación de las orugas.
- Método biológico: Es eficaz la suelta de Trichogramma (parasitoide de huevos) durante la puesta de los noctuidos. También se utilizan bioinsecticidas (p. ej., a base de Bacillus thuringiensis) (Akhatov et al., 2013).
- Método químico: Cuando aparecen orugas de primeros estadios, se aplican tratamientos con insecticidas piretroides. Es mejor tratar por la tarde, cuando las orugas salen a alimentarse (Akhatov et al., 2013).
Conclusión principal sobre las plagas foliares: La inspección regular de los cultivos es su principal defensa. Identifique el tipo de daño (agujeros, minado, succión) y elija la estrategia adecuada. No olvide que el control de malas hierbas es un elemento clave de la prevención para la mayoría de ellas.
3. Plagas chupadoras: amenaza oculta y vectores de virus
A diferencia de las plagas masticadoras, los insectos chupadores no comen los tejidos de la planta, sino que los perforan y succionan la savia. El peligro principal no es solo el agotamiento de la planta, sino que son vectores activos de enfermedades víricas peligrosas. El control debe ser integral, prestando especial atención a la prevención.
3.1. Pulgón negro de la remolacha (o de las habas) (Aphis fabae)
Es la plaga chupadora más común y peligrosa de la remolacha. Se encuentra en todas partes y puede causar enormes daños, especialmente en cultivos semilleros (Akhatov et al., 2013).
Cómo reconocerlo: El pulgón se ve fácilmente a simple vista. Son insectos pequeños (1,5-2,5 mm) que se agrupan en grandes colonias en el envés de las hojas, sobre los tallos y en la parte superior de las raíces. El color puede variar desde negro (negro aterciopelado) hasta pardo, según las condiciones (Akhatov et al., 2013; Karataev y Sovetkina, 1984). Signos característicos de infestación: hojas enrolladas, amarillentas, presencia de una capa pegajosa y azucarada (melaza) sobre la que a menudo se desarrolla un hongo negro de fumagina.
Ciclo de vida: Es un ciclo muy complejo. Los huevos invernan en las ramas del bonetero, el viburno y el jazmín. En primavera, de ellos emergen larvas que se convierten en hembras fundadoras ápteras. Se reproducen sin fecundación, dando lugar a nuevas generaciones. Luego aparecen hembras aladas dispersoras que vuelan a los cultivos de remolacha y otras plantas (Akhatov et al., 2013). Durante el verano, el pulgón puede dar de 10 a 17 generaciones. En otoño, los individuos alados regresan a los arbustos, donde tiene lugar la reproducción sexual y las hembras ponen los huevos de invierno.
Por qué es peligroso:
1. Succión de savia: La multiplicación masiva del pulgón provoca un fuerte debilitamiento de las plantas, que se retrasan en su crecimiento, las hojas se enrollan y se secan (Karataev y Sovetkina, 1984).
2. Transmisión de virus: El pulgón es el principal vector de los virus del mosaico y de la amarillez de la remolacha (Beet mosaic virus, Beet yellow virus, Beet mild yellowing virus) (Rana, 2018; Akhatov et al., 2013). Esto es especialmente peligroso en los semilleros, donde los virus pueden provocar importantes pérdidas de semillas.
Medidas de control:
- Agronómicas: Eliminación de malas hierbas (cenizo, quinoa, cerraja) que actúan como hospedadores intermediarios del pulgón. Si junto al campo crecen arbustos (bonetero, viburno) que son hospedadores primarios, deben tratarse con insecticidas a principios de primavera (Akhatov et al., 2013).
- Método biológico: Atraer enemigos naturales: mariquitas, crisopas, sírfidos. Estos entomófagos pueden controlar eficazmente las poblaciones de pulgón (Akhatov et al., 2013).
- Método químico: Cuando aparezcan las primeras colonias de pulgón, son necesarios tratamientos con insecticidas. Los más eficaces son los productos sistémicos (a base de dimetoato), que penetran en la savia de la planta y eliminan los insectos al alimentarse (Akhatov et al., 2013). En huertos familiares se pueden usar bioinsecticidas a base de avermectina (Fitoverm) (Akhatov et al., 2013).
3.2. Chinches de la remolacha (gris y amarillo)
Además del pulgón, los chinches de la familia Miridae pueden causar graves daños a la remolacha. Los más comunes son el chinche gris de la remolacha (Polymerus cognatus) y el chinche amarillo (Polymerus vulneratus) (Akhatov et al., 2013).
Cómo reconocerlos: Son insectos pequeños (3-5,5 mm) de cuerpo ovalado cubierto de pelos plateados. El chinche gris es de color pardo-amarillento con manchas negras; el amarillo es de color pajizo o verdoso (Akhatov et al., 2013). Se alimentan perforando los tejidos de la planta y succionando la savia.
Naturaleza del daño: En los puntos de punción aparecen manchas necróticas en las hojas, estas se enrollan, se deforman, los bordes se ennegrecen y se secan. Los chinches son especialmente peligrosos en años secos, cuando su agresividad aumenta (Akhatov et al., 2013). Al igual que el pulgón, son vectores del virus del mosaico.
Ciclo de vida: Los huevos invernan en los tejidos de los tallos de malas hierbas (cenizo, bledo) y de la alfalfa. En primavera, las larvas aparecen en esas plantas y luego pasan a la remolacha (Akhatov et al., 2013). Los chinches dan 2-3 generaciones por temporada.
Medidas de control:
- Agronómicas: Eliminación de malas hierbas, siega temprana y baja de leguminosas perennes (alfalfa, trébol) que sirven de reservorio de la plaga (Akhatov et al., 2013).
- Método químico: En caso de infestación grave, se aplican insecticidas (p. ej., a base de dimetoato). Los tratamientos son eficaces durante la aparición masiva de larvas en la remolacha.
3.3. Cicadélidos
Los cicadélidos son otro grupo de plagas chupadoras que también pueden transmitir virus, en particular el virus del rizado de la remolacha (Beet curly top virus) (Rana, 2018). Aunque en las fuentes rusas consultadas este grupo se describe con menos detalle, es importante saber que existen y pueden suponer una amenaza (Rana, 2018). Las medidas de control son similares a las del pulgón.
Resumen sobre las plagas chupadoras:
El principal peligro de este grupo reside en su capacidad de transmitir virus. Por lo tanto, la estrategia de protección debe orientarse no solo a eliminar los insectos, sino también a romper la cadena de propagación de la infección: destrucción de malas hierbas, tratamiento de los arbustos reservorio, aplicación oportuna de insecticidas y atracción de entomófagos. No espere a que pulgones o chinches se multipliquen en enormes colonias; hay que combatirlos ante los primeros signos de aparición.
4. Plagas del suelo: amenaza oculta bajo tierra
Las plagas que viven en el suelo atacan las raíces, la parte subterránea del tallo y las propias raíces. Son difíciles de detectar en etapas tempranas y, a menudo, el daño se hace evidente solo cuando la planta comienza a marchitarse. El principio fundamental de control es la prevención, las técnicas agronómicas y la protección en la etapa de siembra y plántula.
4.1. Gusanos alambre (larvas de escarabajos elatéridos)
Los gusanos alambre son larvas de escarabajos elatéridos (Agriotes spp. y otros). Son una de las plagas del suelo más comunes y peligrosas, que dañan las plántulas y las raíces de la remolacha (Akhatov et al., 2013; Karataev y Sovetkina, 1984).
Cómo reconocerlos: Las larvas tienen un aspecto característico: son alargadas (de 10 a 25 mm), delgadas, de color amarillo o pardo claro, con cubiertas quitinosas duras (Akhatov et al., 2013). Al tacto parecen muy rígidas, como alambre (de ahí su nombre).
Naturaleza del daño: Los gusanos alambre perforan galerías en las semillas en germinación, comen los embriones y las raíces. En la fase de plántula pueden roer completamente la parte subterránea del tallo, lo que provoca la muerte de la planta. Más tarde, penetran en las raíces, haciendo galerías sinuosas y cavidades. Las raíces dañadas pierden calidad comercial, se deforman y a menudo son atacadas por podredumbres (Akhatov et al., 2013). Los gusanos alambre están activos durante todo el período vegetativo (Karataev y Sovetkina, 1984).
Ciclo de vida: El desarrollo larvario dura varios años (3-5), durante los cuales viven en el suelo alimentándose de raíces de plantas. Los escarabajos adultos (elatéridos) no representan una amenaza grave para la remolacha (Akhatov et al., 2013).
Medidas de control:
- Agronómicas: Es la base. La excavación profunda de otoño (labranza de otoño) destruye los lugares de invernada y saca parte de las larvas a la superficie, donde mueren por heladas o desecación (Akhatov et al., 2013). La rotación de cultivos que excluya los cultivos afectados también reduce la población. El control de malas hierbas (especialmente el grama) priva a los gusanos alambre de fuentes de alimento adicionales.
- Método químico: Cuando la población es alta, se aplican insecticidas al suelo (productos granulares) antes de la siembra. En huertos familiares se pueden usar cebos: trozos de patata o zanahoria enterrados, que se recogen y destruyen junto con las larvas (Karataev y Sovetkina, 1984).
4.2. Grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa)
El grillo topo es un insecto grande (de hasta 50 mm de largo), de color pardo, con patas excavadoras potentes (Akhatov et al., 2013). Es una plaga polífaga peligrosa que daña no solo la remolacha, sino muchos otros cultivos hortícolas.
Cómo reconocerlo: El grillo topo vive en el suelo, cavando galerías horizontales cerca de la superficie. Un signo característico de su presencia son los cordones de tierra suelta en la superficie de los bancales y los orificios de entrada a las madrigueras.
Naturaleza del daño: Roe las raíces y los tallos de las plantas jóvenes en la base, y excava grandes cavidades en las raíces (Akhatov et al., 2013; Karataev y Sovetkina, 1984). Las plantas dañadas se marchitan rápidamente y mueren.
Ciclo de vida: Los adultos y las larvas invernan en el suelo a profundidades de hasta 1 metro. En primavera, salen a la superficie y comienzan a alimentarse y reproducirse activamente.
Medidas de control:
- Agronómicas: La excavación profunda de otoño destruye los nidos y las cámaras de invernada. El estiércol aplicado al suelo puede atraer al grillo topo, por lo que es mejor aplicarlo bien descompuesto (Karataev y Sovetkina, 1984).
- Trampas y cebos: A principios de primavera se colocan montones de estiércol fresco (que atraen al grillo topo para la puesta de huevos), que luego se revisan y se destruyen los insectos. También son eficaces los cebos alimenticios (mezcla de grano con insecticida).
- Método químico: En caso de multiplicación masiva, se utilizan cebos envenenados a base de fosfuro de zinc (Karataev y Sovetkina, 1984) o insecticidas aplicados al suelo.
4.3. Gorgojo de la remolacha (Bothynoderes punctiventris)
Esta plaga es especialmente peligrosa en las regiones del sur, en años secos. Tanto los escarabajos adultos como sus larvas causan daños (Akhatov et al., 2013).
Cómo reconocerlo: El escarabajo mide 10-13 mm, de color pardo grisáceo. La larva es blanca, ápoda, curvada, y vive en el suelo.
Naturaleza del daño: Los escarabajos en primavera comen las plántulas (fase de «tenedor»), lo que provoca la muerte de plantas y el fallo de la siembra. Las larvas se alimentan de las raíces, debilitando las plantas (Akhatov et al., 2013).
Ciclo de vida: Los escarabajos invernan en el suelo a una profundidad de 15-30 cm. En primavera, emergen a la superficie y vuelan a las plántulas de remolacha. Ponen los huevos en el suelo cerca de las raíces de las plantas.
Medidas de control: Medidas agronómicas (labranza profunda, control de malas hierbas) y tratamientos de los cultivos con insecticidas durante la salida masiva de los escarabajos.
4.4. Nematodo quiste de la remolacha (Heterodera schachtii)
Es un gusano microscópico que es una de las plagas más específicas y peligrosas de la remolacha. Aunque no se ve a simple vista, el daño que causa es colosal.
Cómo reconocerlo: Externamente, las plantas infestadas están muy atrofiadas, sus hojas son más pequeñas y parecen deprimidas (Akhatov et al., 2013). En las raíces se forma una característica «barba» de numerosas raíces laterales pequeñas (Akhatov et al., 2013; Rana, 2018). Esto es consecuencia del efecto tóxico del nematodo, que altera el sistema conductor de la planta. Si se desentierra una planta así, en esas pequeñas raíces se pueden ver diminutas formaciones blanquecinas o de color pardo oscuro con forma de limón: son las hembras del nematodo (quistes) (Akhatov et al., 2013). Un solo quiste puede contener varios cientos de huevos.
Ciclo de vida: Se desarrollan varias generaciones durante el período vegetativo (hasta 4-5 en regiones del sur). Los huevos invernan en los quistes, que pueden mantener su viabilidad en el suelo hasta 9 años (Akhatov et al., 2013; Rana, 2018).
Medidas de control:
- Rotación de cultivos: Es el método más eficaz. No se debe volver a sembrar remolacha en un campo infestado hasta pasados 4-5 años (idealmente 7-9 años), utilizando en la rotación cereales, maíz, alfalfa, patata (Akhatov et al., 2013). Esto supone una «dieta de hambre» para el nematodo.
- Control de malas hierbas: Eliminar obligatoriamente las malas hierbas de las familias Quenopodiáceas (cenizo, quinoa) y Crucíferas (rábano silvestre, bolsa de pastor), que son reservorios del nematodo (Akhatov et al., 2013).
- Método químico: En cultivos industriales se utilizan tratamientos de semillas y aplicaciones de nematicidas al suelo (Akhatov et al., 2013). En huertos familiares esto es prácticamente inviable, por lo que el énfasis principal está en la rotación y el control de malas hierbas.
- Método biológico: La siembra de tagetes como abono verde o en las calles puede reducir la población de nematodos (Rana, 2018).
Conclusión principal sobre las plagas del suelo: Controlarlas es mucho más difícil que las plagas foliares. Su mejor aliada es una buena técnica agronómica. La excavación profunda de otoño, la rotación de cultivos y el control de malas hierbas son medidas que crean condiciones desfavorables para el desarrollo y la multiplicación de las plagas subterráneas y permiten conservar la cosecha sin recurrir a productos químicos agresivos.
Bien, continuamos. Si el daño en las hojas o las raíces es siempre un problema grave, el daño en el punto de crecimiento es una catástrofe para la planta. El punto de crecimiento (corazón de la remolacha) es el centro generativo del que se desarrollan nuevas hojas. Su pérdida implica que la planta no podrá formar un follaje completo y, por tanto, tampoco una raíz. En este capítulo analizaremos las plagas más peligrosas que atacan esta zona tan vulnerable.
5. Plagas del punto de crecimiento: ¿por qué es tan peligroso?
El punto de crecimiento de la remolacha no son solo unas pocas hojas jóvenes en el centro de la roseta. Es, en esencia, el cerebro de la planta, responsable de su desarrollo posterior. El daño en esta zona conlleva consecuencias irreversibles: la planta muere o forma una raíz deforme y subdesarrollada, inutilizable para el almacenamiento y la transformación (Ulatowska et al., 2025). Por eso es tan importante saber reconocer los signos de ataque al corazón y tomar medidas urgentes.
5.1. Polilla de la remolacha (Scrobipalpa ocellatella)
Esta plaga es un verdadero azote para la remolacha en muchas regiones del mundo, incluyendo Europa, el norte de África y Asia (Ulatowska et al., 2025). También se la denomina plaga «de vida oculta» porque es difícil de detectar en estadios tempranos.
Cómo reconocerla: Las orugas de la polilla de la remolacha son de color gris verdoso, con cabeza parda, de hasta 12 mm de longitud (Akhatov et al., 2013; Ulatowska et al., 2025). En el dorso presentan cinco líneas rosadas discontinuas bien visibles (Ulatowska et al., 2025). La polilla adulta es pequeña (envergadura alar de 12-15 mm), de color pardo grisáceo, con manchas negras en las alas (Ulatowska et al., 2025).
Naturaleza del daño: Las orugas jóvenes primero minan las hojas, pero el mayor peligro es que se introducen en el corazón — entre las hojas jóvenes del centro de la roseta (Ulatowska et al., 2025). Allí las tejen con seda, uniéndolas entre sí, y se comen los tejidos tiernos. Los «corazones» dañados se ennegrecen, se pudren y la planta deja de desarrollarse (Ulatowska et al., 2025). Las orugas también perforan galerías en los pecíolos e incluso pueden penetrar en la parte superior de la raíz (Akhatov et al., 2013).
Por qué es tan peligroso:
1. Pérdida del punto de crecimiento: Si las orugas destruyen la yema central, la planta ya no podrá producir nuevas hojas. Solo vivirá a expensas de las viejas, que acabarán muriendo.
2. Desarrollo de podredumbres: Los daños y los excrementos de las orugas crean un ambiente ideal para el desarrollo de infecciones fúngicas y bacterianas, como Phoma betae, Botrytis cinerea y otras (Ulatowska et al., 2025). La podredumbre del corazón se extiende rápidamente a la raíz, haciéndola inutilizable para el almacenamiento.
3. Reducción del rendimiento: Las pérdidas pueden ser colosales. Los estudios demuestran que, incluso con daños en el 20-25% de las plantas, el rendimiento disminuye entre 2,3 y 3,8 t/ha y el contenido de azúcar baja (Ulatowska et al., 2025). En algunos casos, las pérdidas de cosecha y de azúcar pueden alcanzar el 50% (Ulatowska et al., 2025).
Ciclo de vida: Es una especie polivoltina, es decir, produce de 3 a 4 generaciones o más por temporada (Ulatowska et al., 2025). Inverna como oruga o pupa en el suelo o sobre restos vegetales (Akhatov et al., 2013). El primer vuelo de las polillas comienza en primavera, y sus generaciones se solapan, por lo que a finales de verano se pueden encontrar en el campo todas las fases de desarrollo simultáneamente.
Medidas de control:
- Monitoreo: Uso de trampas de feromonas para seguir los vuelos de las polillas. Esto permite determinar los momentos óptimos para los tratamientos (Ulatowska et al., 2025).
- Agronómicas: Labranza profunda de otoño o excavación para destruir las fases invernantes. Eliminación de restos vegetales. Rotación de cultivos.
- Método químico: Los tratamientos con insecticidas deben realizarse durante el período de vuelo masivo de las polillas y eclosión de las orugas, antes de que penetren en el corazón. Importante: las orugas dentro del punto de crecimiento están protegidas por la seda, por lo que para un control eficaz se deben usar productos sistémicos o realizar tratamientos con un gran volumen de caldo (400-600 L/ha) para llegar a los lugares más ocultos (Ulatowska et al., 2025).
5.2. Mosca minadora de la remolacha (Pegomya spp.)
Aunque ya se describió en el capítulo 2, es importante recalcar su peligro para el punto de crecimiento, especialmente en plantas jóvenes.
Naturaleza del daño: Las larvas de la mosca minan las hojas, pero en plantas jóvenes con 2-3 hojas verdaderas a menudo dañan la hoja central y el punto de crecimiento, lo que provoca la muerte de la planta (Akhatov et al., 2013). La larva penetra en el pecíolo o en la base de la hoja central, come los tejidos y causa su muerte.
Medidas de control: Las mismas que en el capítulo 2. Es especialmente importante proteger las plántulas jóvenes durante el vuelo de la mosca (finales de mayo - principios de junio) (Akhatov et al., 2013).
5.3. Gorgojo de la remolacha (Bothynoderes punctiventris)
Los escarabajos adultos de esta plaga son especialmente peligrosos durante la emergencia de las plántulas.
Naturaleza del daño: Los escarabajos comen los cotiledones y las hojas jóvenes, pero también pueden dañar el punto de crecimiento, destruyéndolo por completo (Akhatov et al., 2013). Esto provoca la muerte de la planta. El gorgojo es especialmente peligroso en primaveras cálidas y secas, cuando la actividad de los escarabajos es máxima (Akhatov et al., 2013).
Medidas de control: Tratamiento de los cultivos con insecticidas durante la salida masiva de los escarabajos en primavera. Medidas agronómicas: labranza profunda y control de malas hierbas.
5.4. Otras plagas masticadoras
Las orugas de noctuidos subterráneos (p. ej., Agrotis segetum) también pueden causar daños irreparables. Las orugas jóvenes se alimentan de las hojas, pero las adultas pueden roer los tallos a ras del suelo, dañando también la base del punto de crecimiento (Akhatov et al., 2013).
El grillo topo puede roer los tallos de las plantas jóvenes en la base, lo que también provoca la muerte del punto de crecimiento.
Recomendaciones prácticas para proteger el punto de crecimiento:
1. Inspección regular: Examine con especial atención el centro de la roseta (corazón) para detectar la presencia de seda, excrementos u hojas ennegrecidas.
2. Productos sistémicos: Para proteger zonas de difícil acceso como el punto de crecimiento, opte por insecticidas sistémicos, que penetran en los tejidos de la planta y eliminan las plagas desde el interior.
3. Momento de los tratamientos: La época más eficaz para el control es el período de vuelo masivo de las polillas y eclosión de las orugas (para la polilla) o el período de alimentación activa de los escarabajos (para el gorgojo). Los tratamientos realizados después de que la plaga haya penetrado en el corazón pueden ser poco eficaces.
4. Aumento del volumen de caldo: En los tratamientos contra la polilla de la remolacha se recomienda utilizar grandes volúmenes de caldo (400-600 L/ha) para asegurar que el producto penetre en el interior de la roseta.
Importante: Si descubre que el punto de crecimiento ya está dañado, las posibilidades de salvar la planta son escasas. En ese caso, es mejor retirarla del bancal para que no sirva de fuente de infección para las plantas sanas vecinas, y concentrarse en proteger las que quedan (Ulatowska et al., 2025). Recuerde: en la lucha por el corazón, la victoria se decide en los primeros días e incluso horas tras la aparición de la plaga.
6. ¿Cuándo afecta el daño al rendimiento? Umbral económico práctico
Ha aprendido a reconocer las plagas y a comprender el daño que pueden causar. Pero, ¿cómo saber cuándo es el momento de actuar? No corra a por el pulverizador ante los primeros signos de daño. En la naturaleza existe un equilibrio natural, y un número reducido de plagas no siempre causa daños críticos. Además, al eliminar todos los insectos indiscriminadamente, perdemos a sus enemigos naturales, que podrían mantener la población a raya.
En agronomía existe el concepto de umbral económico de daño (UED). Es la densidad de población de la plaga o el grado de daño a partir del cual los costos de las medidas de protección se compensan con la cosecha salvada. En otras palabras, vale la pena combatir solo cuando las pérdidas causadas por la plaga comienzan a superar el costo del tratamiento (Ulatowska et al., 2025).
6.1. Umbrales económicos para las principales plagas de la remolacha
El UED depende de muchos factores: fase de desarrollo de la planta, región, condiciones climáticas e incluso el precio de los insecticidas. En diferentes países y regiones se han establecido sus propios valores umbral (Ulatowska et al., 2025). A continuación se ofrecen cifras orientativas para las principales plagas:
Polilla de la remolacha (Scrobipalpa ocellatella):
- Esta plaga es peligrosa en todas las fases, pero el período crítico es la formación de la raíz.
- Fase de 6-8 hojas verdaderas: Con una densidad media de 1 oruga por cada 2 plantas ya se requiere control (Akhatov et al., 2013).
- Inicio de la formación de la raíz: El umbral baja a 1 oruga por planta (Akhatov et al., 2013).
- Inicio de la senescencia foliar: Se toleran hasta 2 orugas por planta (Akhatov et al., 2013).
- En diferentes países europeos, los umbrales varían: en Hungría, 1-5 orugas/planta; en Ucrania, 3-6; en Eslovenia, 4-5 orugas en el 50-70% de las plantas (Ulatowska et al., 2025).
- Para trampas de feromonas: En Polonia se considera que el tratamiento debe realizarse aproximadamente un mes después de la primera captura masiva de polillas (Ulatowska et al., 2025). No se indican cifras exactas de captura, pero esto demuestra que el monitoreo con trampas es una herramienta importante de predicción.
Pulguilla de la remolacha (Chaetocnema concinna):
En la fase de plántula («tenedor»), se considera crítica una densidad de 3-5 escarabajos por 1 m² (Akhatov et al., 2013). Con esa densidad, las pulguillas pueden destruir las plántulas en 2-3 días, especialmente en tiempo seco y caluroso.
Mosca minadora de la remolacha (Pegomya spp.):
No existe un umbral universal claro, pero se decide tratar cuando se detecta una puesta masiva de huevos y el inicio de la eclosión de larvas, especialmente en plantas jóvenes. Si se encuentran más de 10-15 minas en una planta, es una señal grave.
Pulgón (Aphis fabae):
Debido a su capacidad de multiplicarse rápidamente y transmitir virus, se decide tratar cuando aparecen las primeras colonias, especialmente en cultivos semilleros (Akhatov et al., 2013). No se debe esperar a la multiplicación masiva.
Plagas del suelo (gusano alambre, grillo topo):
Es difícil establecer un UED preciso, ya que viven en el suelo y son difíciles de cuantificar. La decisión de tratar se basa en el historial del campo (si ha habido problemas anteriormente) y en los resultados de excavaciones o cultivos cebo. Por ejemplo, para el nematodo quiste de la remolacha, el umbral de daño se sitúa en 5-7 quistes por 100 cm³ de suelo (Akhatov et al., 2013).
6.2. ¿Cómo aplicar estos conocimientos en la práctica?
Para el horticultor y el pequeño agricultor, esto significa lo siguiente:
1. El monitoreo regular es su principal herramienta. Recorra sus bancales al menos 1-2 veces por semana. Inspeccione no solo el haz de las hojas, sino también el envés y el centro de la roseta (corazón). Para cada fase de crecimiento de las plantas existen sus propias «ventanas críticas».
2. Cuente. No es necesario contar cada pulgón, pero intente evaluar la magnitud: ¿cuántas plantas están dañadas? ¿Cuál es la intensidad del daño? Por ejemplo, si en cada tercera planta ve 2-3 orugas de polilla y las raíces están empezando a engordar, es hora de actuar.
3. Tenga en cuenta la fase de desarrollo de la planta. Las plántulas jóvenes son más vulnerables y el umbral para ellas es más bajo. Una planta adulta con un follaje vigoroso puede soportar un mayor número de plagas sin pérdidas graves.
4. Tenga en cuenta el clima. En tiempo caluroso y seco, la agresividad de muchas plagas (pulguilla, pulgón, polilla) aumenta, ya que se reproducen más rápido y las plantas están debilitadas. En esas condiciones, los valores umbral deben tomarse con más rigor.
5. No olvide a los enemigos naturales. Si ve mariquitas, crisopas o sírfidos en las hojas, es una buena señal. Pueden controlar las poblaciones de pulgón y otras plagas. Al usar productos químicos, también los mata, por lo que los tratamientos químicos deben emplearse solo cuando el control biológico no es suficiente.
6.3. ¿Qué hacer si se supera el umbral?
Si detecta que la población de la plaga supera el UED, actúe según el siguiente algoritmo:
1. Elija el producto adecuado. Para plagas masticadoras en la superficie (pulguilla, orugas), son adecuados los insecticidas de contacto e ingestión. Para plagas de vida oculta (polilla en el corazón, mosca minadora), se necesitan productos sistémicos que penetren en los tejidos de la planta.
2. Respete los plazos de seguridad. Lea siempre la etiqueta del producto. Respete el intervalo previo a la cosecha. Es importante para su seguridad.
3. Alterne los productos. No use siempre el mismo producto para evitar la aparición de resistencias en las plagas.
4. Trate en el momento adecuado. Para controlar la polilla, es fundamental tratar antes de que las orugas penetren en el corazón. Para la pulguilla, en la fase de plántula. Para el pulgón, cuando aparezcan las primeras colonias.
Conclusión principal: El umbral económico no es solo un número abstracto, sino su principal aliado en la toma de decisiones. Le ayuda a actuar racionalmente, ahorrando tiempo, dinero y protegiendo el medio ambiente. Recuerde que el objetivo no es eliminar todas las plagas hasta la última, sino evitar su multiplicación masiva y conservar la cosecha.
Recomendaciones finales para la protección integrada de la remolacha
Nuestra charla sobre las plagas de la remolacha llega a su fin. Recojamos las conclusiones clave en un sistema único:
1. La prevención es la base. Un suelo sano, una rotación adecuada, el control de malas hierbas y la excavación profunda de otoño son sus cimientos. Estas medidas crean condiciones desfavorables para el desarrollo de muchas plagas (Ulatowska et al., 2025; Karataev y Sovetkina, 1984).
2. El monitoreo es su principal herramienta. Inspeccione sus cultivos con regularidad. Aprenda a «leer» los daños. Cuanto antes detecte un problema, más fácil será resolverlo. Utilice trampas de feromonas para seguir los vuelos de la polilla (Ulatowska et al., 2025).
3. El enfoque integrado es la clave del éxito. No confíe únicamente en la química. Utilice todos los métodos disponibles: agronómicos, biológicos (atracción de entomófagos, uso de bioinsecticidas) y, solo como último recurso, químicos (Akhatov et al., 2013).
4. Uso racional de la química. Aplique insecticidas solo cuando se supere el umbral económico de daño. Elija los productos según el tipo de plaga y la fase de desarrollo de la planta. Respete los plazos de seguridad y alterne los productos para evitar resistencias.
5. Preste especial atención al punto de crecimiento. La polilla de la remolacha es el enemigo más traicionero, que ataca el punto más vulnerable. Esté especialmente vigilante durante la formación del corazón y utilice productos sistémicos para proteger esta zona (Ulatowska et al., 2025).
Recuerde que la remolacha no solo es una hortaliza sabrosa y saludable, sino también una planta que le recompensará con una cosecha abundante por sus cuidados y atención. ¡Buena suerte en su huerto!
Referencias
- Sood, S., Gupta, N. (2017). ‘Beetroot’, in Rana, M.K. (ed.) Vegetable Crops Science. : CRC Press, 247-260.
- Ulatowska, A.Kamila., Górski, D., Bereś, P.Krystian. (2025). ‘Beet moth (Scrobipalpa ocellatella [Boyd]): a review of bionomics, distribution, harmfulness, and control strategies’, Journal of Plant Protection Research, 0(0), 465-465. doi: 10.24425/jppr.2025.156884
- Аутко, А.А. (2012). ‘Современные технологии выращивания овощных культур [Modern technologies for growing vegetable crops]’, in Современные технологии в овощеводстве [Modern technologies in vegetable growing]. Минск, Белоруссия: Беларус. навука, pp. 93-347.
- Ахатов, А.К., Ганнибал, Ф.Б., Мешков, Ю.И., Джалилов, Ф.С., Чижов, В.Н., Игнатов, А.Н., Полищук, В.П., Шевченко, Т.П., Борисов, Б.А., Стройков, Ю.М., Белошапкина, О.О. (2013). ‘Болезни и вредители свёклы столовой’, in Болезни и вредители овощных культур и картофеля. Москва: КМК, pp. 334-359.
- Балашев, Н.Н., Земан, Г.О. (1981). ‘Овощные корнеплоды [Root vegetables]’, in Зуев, В.И. (ed.) Овощеводство [Vegetable growing]. Ташкент, Навои, Узбекистан: Укитувчи, pp. 307-327.
- Каратаев, Е.С., Советкина, В.Е. (1984). ‘Столовые корнеплоды [Table root vegetables]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Москва: Колос, pp. 141-171.