Regar

Actualizado: 11 Julio 2026 Русский English

1. Cómo utiliza el agua la calabaza

La calabaza es una planta asombrosa, capaz de formar una enorme masa vegetativa y frutos de hasta 100 kg o más. Pero este potencial solo se alcanza con un suministro de agua adecuado. Para entender cómo y cuándo regar la calabaza, primero debemos comprender cómo la planta misma utiliza el agua en las distintas etapas de su desarrollo.

Desarrollo del sistema radicular

El sistema radicular de la calabaza es uno de los factores clave de su resistencia a la sequía. A diferencia del pepino, cuyas raíces se encuentran en la capa superficial del suelo, el sistema radicular de la calabaza abarca un volumen de suelo de hasta 5 m³ (Kotov y Adritskaya, 2016). La raíz principal es pivotante, muy ramificada, y penetra hasta 2 m o más de profundidad, mientras que las raíces laterales se extienden lateralmente hasta 4 m o más (Lebedeva, 1987).

Esta característica tiene una importante implicación práctica: un sistema radicular potente permite a la calabaza extraer agua de las capas profundas del suelo, lo que la hace más resistente a la sequía que el pepino o el calabacín. Sin embargo, al comienzo del crecimiento, cuando las raíces aún no están desarrolladas, la planta necesita especialmente humedad disponible en la capa superior del suelo.

Lo que esto significa para el jardinero: La calabaza debe regarse de manera que la humedad penetre profundamente; esto estimula el desarrollo de la raíz pivotante hacia abajo. Los riegos superficiales y frecuentes, por el contrario, favorecen la formación de un sistema radicular superficial, que hace a la planta vulnerable en períodos secos.

Transpiración: evaporación del agua por las hojas

La calabaza desarrolla hojas grandes con una amplia superficie. A través de los estomas de las hojas, el agua se evapora constantemente; este proceso se llama transpiración. Es necesario para enfriar la planta y crear una corriente de agua que transporta minerales desde las raíces hasta las hojas (Torikov y Sychev, 2018).

En tiempo cálido y soleado, la transpiración aumenta drásticamente. Si no hay suficiente agua en el suelo, la planta no puede reponerla: las hojas pierden turgencia y se marchitan. En una sequía severa, el marchitamiento puede volverse irreversible.

Lo que esto significa para el jardinero: En días calurosos, la calabaza puede consumir grandes cantidades de agua. Sin embargo, por la mañana las hojas suelen verse firmes incluso con falta de humedad; la señal para regar es el marchitamiento persistente de las hojas durante el día. Pero es mejor no llegar a ese punto.

Crecimiento de hojas y guías

Durante el período de crecimiento vegetativo activo (aproximadamente hasta el inicio de la floración), la calabaza desarrolla hojas y guías muy rápidamente. Para ello necesita mucha agua, que participa en la división y expansión celular. Con falta de humedad, el crecimiento se ralentiza, las hojas se forman pequeñas y el número de guías disminuye (Lebedeva, 1987).

Cuanto mayor es la superficie foliar, más materia orgánica puede producir la planta mediante la fotosíntesis, y mayor será la cosecha futura. Por lo tanto, un riego abundante durante este período sienta las bases de la productividad.

Lo que esto significa para el jardinero: En la primera mitad del ciclo (desde la emergencia hasta la floración), la calabaza necesita riego regular para desarrollar un aparato foliar potente. La falta de agua en este momento no se compensa en el futuro: no habrá más hojas.

Llenado de los frutos

Cuando los frutos comienzan a crecer y a llenarse, la necesidad de agua de la calabaza alcanza su punto máximo. El fruto de la calabaza está compuesto en un 85–90 % de agua (Welbaum, 2015). El agua no solo ingresa a las células del fruto, sino que también participa en el transporte de nutrientes necesarios para la formación de semillas y la acumulación de azúcares.

Sin embargo, hay un matiz importante: el exceso de agua durante el período de maduración reduce la concentración de azúcares y empeora el sabor del fruto, volviéndolo acuoso. Además, las condiciones húmedas favorecen el desarrollo de enfermedades fúngicas (Kotov y Adritskaya, 2016).

Lo que esto significa para el jardinero: Durante el crecimiento de los frutos, los riegos deben ser abundantes, pero una vez que los frutos han ganado la mayor parte de su masa y comienzan a madurar, se debe reducir o suspender el riego. Esto mejora la conservación y el sabor.

2. Necesidad de agua en las distintas etapas

La necesidad de agua de la calabaza no es constante a lo largo de toda la vida de la planta. Comprender cuándo y cuánta agua se necesita en cada etapa permite no solo ahorrar recursos, sino también orientar el desarrollo de la planta en la dirección deseada.

Germinación

Para hincharse y germinar, las semillas de calabaza requieren una cantidad considerable de humedad. Las semillas grandes de calabaza absorben agua hasta la saturación completa, y este proceso es más rápido en suelo cálido. La temperatura óptima para la germinación es de 25–30 °C (Welbaum, 2015). La humedad debe estar en la zona de siembra (profundidad de 4–8 cm según el tipo de suelo).

Cómo regar: Antes de la siembra, humedezca abundantemente el suelo hasta la profundidad de siembra. Después de la siembra, si el clima es seco, mantenga la capa superior húmeda hasta la emergencia, pero sin encharcar, de lo contrario las semillas pueden pudrirse. Las plántulas emergen en 6–7 días en condiciones óptimas (Lebedeva, 1987).

Por qué es importante: Si falta humedad, las semillas no se hincharán; la emergencia será desigual o no se producirá. El exceso de humedad en suelo frío provoca enfermedades fúngicas en las plántulas.

Crecimiento de guías y hojas (desde la emergencia hasta la formación de botones)

Este período dura aproximadamente desde la emergencia hasta el inicio de la floración (30–40 días según la variedad y el clima). Durante este tiempo, la calabaza desarrolla la mayor parte de su masa vegetativa: aparecen guías, hojas y se desarrolla el sistema radicular. Es el momento en que se establece la futura cosecha.

Cómo regar: Los riegos deben ser abundantes y regulares, pero no frecuentes. El objetivo es humedecer toda la capa radicular (profundidad de 30–40 cm). La frecuencia depende del clima y del suelo, pero en promedio, una vez cada 5–7 días en ausencia de lluvias. La humedad debe penetrar profundamente para estimular el crecimiento de la raíz pivotante (Torikov y Sychev, 2018; Lebedeva, 1987).

Por qué es importante: En este momento, la calabaza forma su aparato asimilador: las hojas. Cuanto más grandes y sanas sean las hojas, más azúcares producirán para alimentar los frutos. Si la calabaza sufre sed en este período, no podrá recuperar el tiempo perdido.

Floración y cuajado de frutos

La floración de la calabaza suele comenzar entre 40 y 60 días después de la emergencia. Las flores femeninas y masculinas se abren temprano por la mañana y viven un día. Para una polinización y cuajado exitosos, no solo se necesita la labor de los insectos, sino también una humedad suficiente. Durante una sequía severa, las flores pueden caerse y los ovarios no desarrollarse (Mondal et al., 2020).

Cómo regar: Continúe con los riegos, pero trate de no crear encharcamientos. Es mejor regar raramente pero abundantemente, que con frecuencia y en poca cantidad. Si hace mucho calor, se puede dar un riego de refresco por aspersión para aumentar la humedad del aire, lo que favorece la polinización (Kotov y Adritskaya, 2016).

Por qué es importante: En este período, el estrés por falta de humedad puede provocar la caída masiva de flores y ovarios. Además, la humedad del aire afecta la viabilidad del polen.

Formación y crecimiento de los frutos

Después de la fecundación, los ovarios aumentan rápidamente de tamaño: esta es la etapa más crítica en cuanto al suministro de agua. Durante este período, los frutos acumulan activamente agua y materia seca. La falta de humedad en este momento reduce drásticamente el rendimiento: los frutos crecen pequeños, la pulpa puede volverse fibrosa y el amargor (cucurbitacinas) puede intensificarse (Welbaum, 2015; Pessarakli, 2016).

Cómo regar: Durante el crecimiento activo de los frutos (las primeras 2–3 semanas después del cuajado), los riegos deben ser lo más abundantes posible. Humedezca el suelo hasta una profundidad de 40–50 cm. En ausencia de lluvias, riegue una vez cada 5–7 días, y con más frecuencia en climas cálidos. Se puede utilizar el riego por aspersión, pero es preferible el riego por goteo o en surcos para no mojar el follaje (esto reduce el riesgo de enfermedades fúngicas). Si hace mucho calor y la humedad es baja, se puede realizar un riego de refresco para bajar la temperatura de las hojas (Kotov y Adritskaya, 2016).

Por qué es importante: El agua es el componente principal de la pulpa del fruto. Si falta, el crecimiento del fruto se detiene. Además, a través del agua llegan los minerales necesarios para formar una pulpa de calidad.

Maduración y preparación para la cosecha

Cuando los frutos han alcanzado el tamaño característico de la variedad y comienzan a cambiar de color, y la corteza se endurece, la necesidad de agua de la calabaza disminuye. El exceso de humedad en este período puede empeorar el sabor (los frutos se vuelven acuosos), reducir la capacidad de conservación y provocar enfermedades durante el almacenamiento (Kotov y Adritskaya, 2016; Mondal et al., 2020).

Cómo regar: Reduzca gradualmente el riego y suspéndalo por completo 2–3 semanas antes de la cosecha prevista. Si el clima es lluvioso, es aconsejable proteger los frutos del contacto directo con el suelo húmedo (colocar tablas, paja, mantillo).

Por qué es importante: La reducción del riego al final del ciclo vegetativo favorece la acumulación de azúcares, la maduración de las semillas y el endurecimiento de la corteza. Es un factor clave para el almacenamiento prolongado. Las condiciones demasiado húmedas en este momento provocan agrietamiento, menor contenido de azúcar y desarrollo de pudriciones.

Tabla resumen de la necesidad de agua por fases

Fase de desarrollo Necesidad de agua Régimen de riego recomendado
Germinación Alta (para la hinchazón) Riego abundante previo a la siembra, mantener la humedad hasta la emergencia
Crecimiento de guías y hojas Muy alta Regular, humedecimiento profundo (30–40 cm), cada 5–7 días
Floración y cuajado Moderadamente alta Abundante pero sin encharcar; en calor, riego de refresco por aspersión
Crecimiento de los frutos Máxima Riegos más abundantes, humedecimiento hasta 40–50 cm, cada 5–7 días, más frecuente en calor
Maduración Disminuye → mínima Reducir gradualmente el riego, suspender 2–3 semanas antes de la cosecha

Principio importante: Es mejor regar con menos frecuencia pero a fondo, que con frecuencia y superficialmente. Los riegos superficiales no alcanzan las raíces profundas y favorecen el desarrollo de un sistema radicular superficial, lo que hace a la planta dependiente de lluvias frecuentes.

3. De qué depende la necesidad de riego

La misma calabaza en diferentes parcelas o con diferentes climas requiere cantidades distintas de agua. La capacidad de evaluar los factores que influyen en el consumo de agua permite no regar "a ojo" sino tomar decisiones fundamentadas. Veamos cinco factores principales.

Temperatura del aire y del suelo

Cuanto mayor es la temperatura, más intensa es la evaporación del agua de la superficie de las hojas (transpiración) y de la superficie del suelo. En tiempo cálido y soleado, la calabaza puede perder agua varias veces más rápido que en tiempo fresco y nublado. Especialmente peligrosa es la combinación de alta temperatura con viento seco: estas condiciones secan el suelo y las plantas en cuestión de días (Mondal et al., 2020; Torikov y Sychev, 2018).

Conclusión práctica: En tiempo caluroso, los riegos deben ser más frecuentes y abundantes. En tiempo fresco, aumente los intervalos entre riegos. Guíese por el clima, no por el calendario. A temperaturas superiores a +30 °C, se puede realizar un riego de refresco (aspersión fina) para reducir la temperatura de las hojas y disminuir la pérdida de agua por transpiración (Kotov y Adritskaya, 2016).

Tipo de suelo

Los suelos retienen y liberan el agua de manera diferente. Este es uno de los principales factores que determinan la frecuencia de riego.

  • Suelos arenosos y franco-arenosos: dejan pasar el agua rápidamente, pero la retienen mal. La humedad se escapa a los horizontes inferiores y, en tiempo cálido, las capas superiores se secan muy rápido. Estos suelos requieren riegos más frecuentes, pero con dosis menores (Welbaum, 2015).
  • Suelos francos y arcillosos: retienen bien la humedad pero la liberan lentamente. Pueden mantenerse húmedos durante mucho tiempo incluso sin riego. Sin embargo, con el exceso de agua se estanca fácilmente, lo que es perjudicial para las raíces.
  • Chernozems y suelos francos cultivados: son la opción óptima: retienen el agua y permiten que las raíces respiren.

Conclusión práctica: En suelos arenosos ligeros, riegue con más frecuencia; en suelos arcillosos pesados, con menos frecuencia pero más abundantemente. En suelos arenosos, el riego por goteo es especialmente eficaz, ya que permite aplicar agua lenta y uniformemente, sin pérdidas por filtración profunda (Wehner et al., 2020).

Precipitaciones

La lluvia es la fuente más natural de humedad. Pero las lluvias son variables: un chaparrón breve puede mojar solo la superficie sin llegar a las raíces, mientras que una lluvia prolongada empapa el suelo hasta una profundidad de 30–40 cm o más.

Conclusión práctica: No solo tenga en cuenta el hecho de la lluvia, sino también la profundidad a la que se ha humedecido el suelo. La mejor forma de comprobarlo es con una pala o una sonda: unas horas después de la lluvia, cave un hoyo y vea hasta qué profundidad está húmedo. Si la lluvia fue superficial, el riego sigue siendo necesario. Si fue profunda, el riego se puede posponer unos días.

Mantillo (acolchado)

El acolchado es uno de los métodos más eficaces para reducir la necesidad de riego. Una capa de mantillo (paja, hierba cortada, hojas caídas, plástico negro o tela no tejida) cumple varias funciones:

  • reduce la evaporación del agua de la superficie del suelo;
  • disminuye el sobrecalentamiento del suelo y de las raíces en tiempo de calor;
  • suprime el crecimiento de malas hierbas que compiten por el agua (Mondal et al., 2020; Wehner et al., 2020).

El mantillo orgánico de 5–10 cm de espesor puede reducir la frecuencia de riego en 1,5–2 veces. La película de polietileno negro (especialmente la reflectante o la que transmite infrarrojos) no solo conserva la humedad, sino que también calienta el suelo al comienzo de la temporada (Wehner et al., 2020).

Conclusión práctica: Si ha acolchado las plantaciones, puede regar con menos frecuencia. Pero asegúrese de que el mantillo no toque directamente el tallo, ya que podría provocar pudrición.

Edad y tamaño de la planta

Una planta joven con pocas hojas consume mucha menos agua que un arbusto adulto con guías potentes y hojas grandes. A medida que la calabaza crece, su necesidad de agua aumenta, alcanzando el máximo durante el llenado de los frutos, y luego disminuye hacia la maduración (Torikov y Sychev, 2018).

Conclusión práctica: No riegue las plantas jóvenes de la misma manera que las adultas. Durante las primeras 2–3 semanas después de la emergencia, basta con mantener la capa superior del suelo húmeda, sin encharcar. A medida que crece, aumente la dosis de riego y, cuando las guías cubran una gran superficie, pase a riegos profundos y abundantes.

Recordatorio: cómo determinar si se necesita riego

Signo Qué significa Acción
La superficie del suelo está seca a más de 5 cm de profundidad La reserva de humedad en la capa superior está agotada Se necesita riego si no se esperan lluvias en los próximos días
La capa superior está húmeda, pero a 10–15 cm de profundidad está seca Las raíces comienzan a sufrir déficit Se necesita urgentemente un riego profundo
Las hojas pierden turgencia durante el día pero se recuperan por la mañana Estrés hídrico leve Se necesita riego sin demora
Las hojas permanecen caídas incluso por la mañana Deshidratación severa Riego abundante inmediato
El suelo está húmedo a más de 30 cm de profundidad Hay suficiente agua El riego se puede posponer 3–5 días

4. Cómo regar correctamente

El riego correcto no es simplemente "echar agua". Es importante la cantidad, la forma, el momento y la temperatura del agua. La calabaza responde al riego adecuado con un crecimiento vigoroso y frutos grandes, y a los errores, con enfermedades y pérdidas de cosecha. En este capítulo se ofrecen pautas concretas para la acción.

Profundidad de humedecimiento

Las raíces de la calabaza penetran profundamente, y el riego debe humedecer el suelo en toda la profundidad de la capa radicular activa:

  • Al comienzo del crecimiento (antes de la floración): basta con humedecer 30–40 cm.
  • Durante el crecimiento de los frutos: al menos 40–50 cm.
  • En suelos arenosos ligeros: la profundidad puede ser un poco mayor, ya que el agua se drena más rápido.
  • En suelos arcillosos pesados: la profundidad se alcanza más lentamente, pero se mantiene por más tiempo.

Cómo comprobarlo: Una o dos horas después del riego, cave un hoyo junto a la planta hasta una profundidad de 30–40 cm. Si está seco en el fondo, el riego fue insuficiente. La mejor herramienta es una sonda de suelo o simplemente una pala.

Cantidad de agua: Para alcanzar esta profundidad en 1 m² se necesitan aproximadamente 20–30 litros de agua en suelos francos y 30–40 litros en arenas (Welbaum, 2015). Para una planta adulta de calabaza, esto equivale a 1–2 cubos por planta al regar en el hoyo.

Frecuencia de riego

La frecuencia depende del clima, el suelo y la fase de desarrollo (como se ha mencionado en los capítulos 2 y 3). Principio general: riegue con menos frecuencia pero más abundantemente, en lugar de con frecuencia y en poca cantidad. Los riegos superficiales frecuentes acostumbran a las raíces a permanecer en la capa superior, lo que reduce la resistencia a la sequía.

Orientaciones aproximadas en ausencia de lluvias:

Etapa Intervalo aproximado
Desde la emergencia hasta 3–4 hojas verdaderas Riego según se seque la capa superior (aprox. cada 3–4 días)
Crecimiento activo de guías y hojas Cada 5–7 días
Floración y cuajado Cada 5–7 días (más frecuente en calor)
Crecimiento de los frutos Cada 5–7 días; en calor intenso, cada 3–4 días
Maduración Suspender el riego 2–3 semanas antes de la cosecha

Importante: En tiempo lluvioso, aumente los intervalos; en calor intenso y viento, acórtelos. Guíese por el estado del suelo y de la planta, no por el calendario.

Temperatura del agua

La calabaza es un cultivo amante del calor. El agua fría (de pozo, aljibe o grifo) puede provocar un shock, retraso del crecimiento e incluso pudrición de raíces, especialmente si se riega en tiempo de calor (Lebedeva, 1987; Torikov y Sychev, 2018).

Temperatura óptima del agua: +20…+25 °C, es decir, cercana a la temperatura del aire o ligeramente calentada por el sol.

Consejos prácticos:

  • Llene un barril u otro recipiente con agua con antelación y déjela calentarse al sol durante el día.
  • En el riego por goteo, el agua en las mangueras suele calentarse sola; esto es aceptable.
  • Evite regar con agua helada en las horas calurosas del mediodía, ya que es especialmente peligroso.

Métodos de riego

Riego en el hoyo (en la base)

Es el método más sencillo y común para plantaciones pequeñas. Se hace un hoyo (o depresión) alrededor de la planta y se vierte agua directamente bajo la raíz. Ventaja: el agua no se desperdicia en malas hierbas y no moja el follaje, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas (Mondal et al., 2020; Welbaum, 2015).

Cómo hacerlo: Haga un hoyo de 10–15 cm de profundidad a una distancia de 20–30 cm del tallo. Vierta el agua lentamente para que se infiltre y no se extienda. Después del riego, puede cubrir el hoyo con tierra seca o mantillo para reducir la evaporación.

Riego por surcos

Adecuado para calabazas plantadas en hileras. Entre las hileras se hacen surcos poco profundos (10–15 cm de profundidad) y se deja correr el agua por ellos. Las raíces reciben la humedad lateralmente, mientras que los tallos permanecen secos. Este método se utiliza a menudo en explotaciones agrícolas (Torikov y Sychev, 2018; Lebedeva, 1987).

Importante: No permita que el agua se estanque alrededor del tallo, ya que provoca pudrición. Después del riego, los surcos se pueden nivelar o acolchar.

Riego por goteo

Es el método más eficiente y económico para la calabaza. El agua se aplica lentamente, gota a gota, directamente en la zona radicular. Ventajas:

  • Pérdidas mínimas de agua por evaporación (Wehner et al., 2020);
  • El suelo permanece suelto y no forma costra;
  • El follaje no se moja, lo que reduce drásticamente el riesgo de enfermedades fúngicas (Mondal et al., 2020);
  • Posibilidad de aplicar fertilizantes (fertirrigación) directamente con el agua.

Recomendación: Para la calabaza, una línea de goteo por hilera es suficiente, colocada a 20–30 cm de los tallos. En plantaciones en hoyos, se puede colocar la cinta de goteo a lo largo de la hilera y llevar agua a cada planta.

Riego por aspersión (desde arriba)

Es un método menos preferible para la calabaza, especialmente en la segunda mitad del ciclo. El follaje mojado es un ambiente favorable para el oídio y otros hongos (Kotov y Adritskaya, 2016; Mondal et al., 2020). Sin embargo, la aspersión tiene ventajas:

  • Aumenta la humedad del aire, lo que puede ayudar en la polinización en climas secos y calurosos;
  • Enfría las hojas en caso de calor intenso;
  • Permite humedecer uniformemente el suelo en grandes superficies.

Cuándo es aceptable: Al comienzo del crecimiento, antes de que las hojas se cierren, y en forma de riego de refresco ocasional en caso de calor intenso (dosis de 50–80 m³/ha — aproximadamente 5–8 l/m²). Después de cada aspersión, deje que el follaje se seque antes de la noche (Kotov y Adritskaya, 2016).

Hora del riego

La mejor hora es temprano por la mañana (antes de las 9–10 h) o por la tarde (después de las 17–18 h) (Welbaum, 2015; Lebedeva, 1987).

  • El riego matutino proporciona a la planta una reserva de humedad para todo el día, y el agua se ha infiltrado por la tarde, y el follaje se ha secado.
  • El riego vespertino también es aceptable, pero si la noche es fresca, el follaje mojado puede favorecer el desarrollo de hongos; por lo tanto, por la noche es mejor regar en la base.
  • Evite regar en el calor del mediodía: la mayor parte del agua se evaporará sin llegar a las raíces, y las gotas en las hojas pueden provocar quemaduras (efecto lupa).

Reglas clave para el riego de calabazas (resumen)

1. Profundamente — el agua debe alcanzar al menos 30 cm, preferiblemente 40–50 cm.

2. Con poca frecuencia pero abundantemente — no todos los días, sino cada 5–7 días, con grandes dosis.

3. Con agua tibia — no del grifo, sino calentada al sol.

4. En la base — no moje el follaje innecesariamente.

5. Según la necesidad — tenga en cuenta el clima, el suelo y la fase de crecimiento.

6. Reduzca hacia la maduración — suspenda el riego 2–3 semanas antes de la cosecha.

5. Falta de humedad: cómo responde la planta y cómo cambia la cosecha

La calabaza, a pesar de su relativa resistencia a la sequía en comparación con el pepino, reacciona bruscamente a la falta de agua. Comprender las señales que emite la planta permite corregir la situación a tiempo y preservar la cosecha. En este capítulo analizaremos cómo se manifiesta el estrés hídrico, a qué consecuencias conduce y por qué "aguantar hasta el final" es una mala estrategia.

Cómo señala la calabaza la falta de humedad

Los signos de déficit hídrico aparecen gradualmente y dependen de su duración e intensidad.

1. Pérdida de turgencia (marchitamiento de las hojas) — el signo más temprano y evidente. En un día caluroso, las hojas pueden inclinarse ligeramente, pero recuperarse por la mañana; es una reacción leve aceptable al calor. Si las hojas permanecen mustias por la mañana, la humedad es críticamente insuficiente y se necesita riego inmediato (Torikov y Sychev, 2018; Pessarakli, 2016).

2. Cambio de color de las hojas — con una falta prolongada de humedad, las hojas se vuelven verde oscuro con un tono mate, luego amarillean y se secan por los bordes. Las hojas viejas mueren primero; la planta las sacrifica para conservar agua para los brotes jóvenes y los frutos (Mondal et al., 2020).

3. Ralentización del crecimiento — las guías dejan de alargarse, aparecen menos hojas nuevas y son más pequeñas. Visualmente, la planta parece "congelada" (Lebedeva, 1987).

4. Caída de flores y ovarios — con un déficit agudo de agua, la planta desprende flores y ovarios pequeños para sobrevivir. Este es el signo más doloroso, porque los ovarios perdidos no se pueden recuperar (Welbaum, 2015).

5. Cambio en el sabor de los frutos — incluso si los frutos se han formado, la falta de humedad durante su crecimiento provoca acumulación de amargor (cucurbitacinas) y una reducción del contenido de azúcares. La pulpa se vuelve áspera y fibrosa (Mondal et al., 2020).

Qué ocurre dentro de la planta bajo estrés hídrico

Cuando falta humedad, los estomas de las hojas se cierran para reducir la evaporación. Esto salva a la planta de la deshidratación, pero al mismo tiempo se detiene la entrada de dióxido de carbono: la fotosíntesis se ralentiza. Menos carbohidratos significan menos energía para el crecimiento de frutos y raíces (Pessarakli, 2016).

Además, se interrumpe el transporte de minerales desde las raíces hasta las hojas. Como resultado, la planta no recibe suficientes nutrientes, incluso si se han aplicado fertilizantes en su totalidad. El potasio, responsable de la acumulación de azúcares y de la turgencia celular, es especialmente afectado (Mondal et al., 2020).

Durante una sequía prolongada, los pelos radiculares mueren, y incluso después del riego, la recuperación es lenta. La calabaza, a diferencia del pepino, tiene un sistema radicular profundo, pero también tiene un límite: si la capa superior a 60 cm se seca, la raíz principal puede dañarse.

Cómo afecta la falta de humedad al rendimiento

Número de frutos. La sequía durante la floración y el cuajado puede reducir el número de frutos cuajados en 2–3 veces. Las 2–3 semanas posteriores a la aparición de las flores femeninas son especialmente críticas (Pessarakli, 2016; Torikov y Sychev, 2018).

Tamaño y peso de los frutos. Si la calabaza ha sufrido sed durante el llenado, los frutos serán más pequeños de lo que podrían haber sido. Los estudios muestran que incluso un estrés hídrico breve durante este período reduce el peso final del fruto en un 20–40 % (Welbaum, 2015).

Calidad de la pulpa y sabor. La falta de agua reduce la acumulación de azúcares, el fruto se vuelve acuoso, insípido o amargo. Para las calabazas de mesa y postre, esto es crítico: se pierde el valor principal (Mondal et al., 2020).

Capacidad de conservación. Los frutos cultivados con déficit de humedad se conservan peor: su piel es más fina, son más propensos a pudrirse y pierden turgencia más rápidamente (Kotov y Adritskaya, 2016).

Semillas. Las semillas acumulan menos grasa y proteína; esto es importante si se cultiva calabaza por las pepitas.

Comparación: cómo reaccionan las distintas especies de calabaza

La calabaza de fruto grande (Cucurbita maxima) es más exigente en agua que la de corteza dura (C. pepo — que incluye calabacines, patissons y la mayoría de las calabazas ornamentales). La de corteza dura tolera mejor las sequías breves, pero también sufre con la falta prolongada (Torikov y Sychev, 2018). La calabaza moscada (C. moschata) ocupa una posición intermedia, pero en calor sin riego sus frutos se vuelven más pequeños y pierden aroma.

Conclusión práctica: si cultiva variedades de fruto grande o moscadas, preste especial atención al riego. Las calabazas de corteza dura perdonan pequeños errores, pero no espere una buena cosecha sin agua.

Qué hacer si la planta ya ha sufrido una sequía

1. No riegue bruscamente con agua helada. Si el suelo se ha secado profundamente, las raíces pueden estar dañadas. Primero humedezca ligeramente la superficie y, después de 2–3 horas, dé un riego abundante con agua tibia (20–25 °C) para que las raíces se adapten (Lebedeva, 1987).

2. Acolche inmediatamente después del riego para retener la humedad y evitar que se seque rápidamente.

3. Realice una fertilización foliar con una solución débil de fertilizante complejo (por ejemplo, nitrato de potasio al 0,2 %) para ayudar a la planta a recuperar la fotosíntesis.

4. Si los ovarios han caído — no se desanime; la calabaza suele producir nuevas flores hasta el otoño, especialmente en las variedades de guía corta. Retire las hojas dañadas y asegure un riego regular; pueden aparecer nuevos ovarios en 1–2 semanas.

Cómo evitar el estrés hídrico: reglas principales

  • Revise periódicamente la humedad del suelo a una profundidad de 20–30 cm (con la mano o con una sonda).
  • Riegue antes de que aparezcan signos de marchitamiento; el riego preventivo es más eficaz que el de emergencia.
  • Utilice mantillo para suavizar las fluctuaciones de humedad.
  • En tiempo de calor, riegue temprano por la mañana o por la tarde para que el agua no se evapore instantáneamente.
  • Recuerde que la calabaza "recuerda" el estrés: incluso si restablece el riego después de una sequía, parte de la cosecha se perderá irreversiblemente.

6. Exceso de humedad: cuando hay demasiada agua

El agua es fuente de vida, pero su exceso es para la calabaza tan peligroso como la sequía. La calabaza, a diferencia del arroz o algunas plantas palustres, no está adaptada a un encharcamiento prolongado. El exceso de humedad desencadena una cadena de procesos negativos que pueden arruinar la cosecha o hacer que los frutos no sean aptos para el almacenamiento. En este capítulo veremos cómo reconocer el encharcamiento y a qué conduce.

Signos de exceso de humedad

A diferencia de la sequía, los síntomas del encharcamiento no aparecen de inmediato y a veces se confunden con enfermedades o deficiencia de nutrientes.

1. Las hojas se vuelven verde pálido o amarillentas — debido a una alteración de la nutrición radicular. Con exceso de agua, las raíces no pueden obtener oxígeno, se interrumpe la síntesis de clorofila y las hojas se aclaran (Kotov y Adritskaya, 2016).

2. Ralentización del crecimiento y caída de las hojas sin signos de sequía — las hojas pueden estar mustias incluso con el suelo húmedo. Esto ocurre porque las raíces están dañadas y no absorben agua, a pesar de que la haya.

3. Aparición de moho, musgo o algas en la superficie del suelo — signo evidente de que el suelo está sobresaturado de humedad y mal aireado.

4. Pudrición del tallo en el cuello de la raíz — síntoma característico de un encharcamiento prolongado. El tallo se vuelve blando, oscurece, y puede aparecer un recubrimiento blanco o rosado de hongos (Mondal et al., 2020).

5. Los frutos comienzan a pudrirse por la parte inferior — al contacto con el suelo húmedo o con una humedad ambiental muy alta durante la maduración.

Hambre de oxígeno de las raíces

Las raíces de la calabaza necesitan un acceso constante al oxígeno para respirar. Cuando el suelo está anegado, los poros se llenan de agua, el aire es desplazado y las raíces dejan de respirar (Pessarakli, 2016).

Lo que ocurre dentro de la planta:

  • Se detiene la absorción de agua y elementos minerales, aunque haya abundante humedad, las raíces no pueden absorberla.
  • Se interrumpe la síntesis de proteínas y hormonas.
  • Los pelos radiculares mueren y la planta no puede recuperarlos hasta que el suelo se seque.
  • Disminuye la actividad de los microorganismos beneficiosos del suelo que ayudan a las raíces a absorber nutrientes.

Resultado: la planta pasa hambre a pesar de la humedad y los fertilizantes aplicados. Las hojas amarillean, el crecimiento se detiene y los ovarios pueden caerse (Mondal et al., 2020).

Podredumbres radiculares: el principal enemigo del suelo encharcado

En condiciones de humedad excesiva, se activan hongos y bacterias patógenos causantes de podredumbres radiculares:

  • Fusarium (Fusarium spp.) — hongo que penetra en los vasos del tallo, los obstruye y provoca el marchitamiento. A menudo comienza en las raíces en suelos encharcados (Mondal et al., 2020).
  • Pythium y Phytophthora (Pythium, Phytophthora) — atacan el sistema radicular, causando oscurecimiento y ablandamiento de las raíces. Especialmente peligrosos en tiempo fresco y lluvioso.
  • Podredumbres bacterianas — provocan ablandamiento de los tejidos y olor desagradable.

Conclusión práctica: si observa que los tallos de la calabaza comienzan a marchitarse con el suelo húmedo, es muy probable que las raíces ya estén dañadas por la podredumbre. En esta fase es difícil salvar la planta, pero se puede intentar: suspender el riego, airear el suelo para que se seque y tratar con biofungicidas.

Cómo afecta el encharcamiento a la calidad de los frutos

1. Reducción de la acumulación de azúcares. Con exceso de humedad, la planta gasta energía en mantener el equilibrio hídrico, no en sintetizar azúcares. Además, la fotosíntesis se ve afectada por el mal funcionamiento de las raíces. Como resultado, los frutos se vuelven acuosos, insípidos y con bajo contenido de materia seca (Mondal et al., 2020; Welbaum, 2015).

2. Deterioro de la capacidad de conservación. Los frutos cultivados con humedad excesiva tienen una corteza más fina y delicada. Se conservan peor: se pudren más rápido y pierden firmeza. Esto es especialmente crítico para las variedades de invierno destinadas al almacenamiento prolongado (Kotov y Adritskaya, 2016).

3. Aparición de grietas en los frutos. Las fluctuaciones bruscas de humedad (períodos de sequía seguidos de lluvias intensas o riegos) provocan el agrietamiento de la corteza. A través de las grietas entran infecciones y los frutos se pudren (Mondal et al., 2020).

4. Cambio de color y textura. Los frutos pierden el color característico de la variedad, se vuelven pálidos y la pulpa puede ser acuosa y floja.

Efecto sobre las semillas

Si cultiva calabaza para obtener semillas, el exceso de humedad puede reducir su calidad. Las semillas de frutos encharcados suelen estar poco desarrolladas y con menor poder germinativo. Además, acumulan menos aceite y proteína, lo que reduce su valor nutricional (Pessarakli, 2016).

Suelos más propensos al encharcamiento

  • Suelos arcillosos y franco-arcillosos pesados — el agua se estanca, el aire penetra mal.
  • Terrenos con nivel freático alto — incluso sin lluvias, las raíces pueden estar permanentemente húmedas.
  • Zonas bajas — donde escurre el agua de los terrenos vecinos.

Qué hacer: en estas zonas, es mejor cultivar la calabaza en caballones o camas elevadas de 20–30 cm de altura, para que las raíces queden por encima del nivel de estancamiento (Lebedeva, 1987; Welbaum, 2015).

Riego en suelo encharcado: una paradoja

Parecería que si el suelo ya está húmedo, el riego no es necesario. Pero no es tan sencillo:

  • Si el encharcamiento se debe a lluvias prolongadas, el riego, por supuesto, se suspende.
  • Pero si el suelo se ha humedecido por un riego excesivo, no solo hay que suspender el riego, sino también airear el suelo para acelerar el secado y mejorar la aireación.
  • En algunos casos, cuando el encharcamiento se debe a una compactación severa del suelo, ayuda una aireación profunda entre hileras sin dañar las raíces.

Conclusión práctica: Ante signos de encharcamiento, actúe en este orden: suspenda inmediatamente el riego, airee el suelo alrededor de las plantas (pero no en el cuello de la raíz), elimine las malas hierbas que también consumen agua y dificultan la ventilación.

Cómo evitar el encharcamiento

1. Elección correcta del terreno — evite las depresiones y los lugares con nivel freático alto.

2. Camas y caballones — si su terreno es propenso al estancamiento, plante la calabaza en camas elevadas.

3. Drenaje — si es necesario, organice canales para desviar el exceso de agua.

4. Aireación — la aireación regular mejora la penetración del aire y la evaporación de la humedad.

5. Mantillo — paradójicamente, el mantillo no solo conserva la humedad, sino que durante las lluvias protege el suelo de la erosión y la compactación, y reduce el contacto de los frutos con el suelo húmedo.

6. Riego por goteo en lugar de aspersión — el goteo suministra agua directamente a la zona radicular sin encharcar todo el campo.

Comparación: sequía frente a encharcamiento

Signo Sequía Encharcamiento
Color de las hojas Verde oscuro, luego se ennegrecen por los bordes Verde pálido, amarillean uniformemente
Turgencia de las hojas Se caen, sobre todo durante el día Pueden estar caídas incluso con el suelo húmedo
Crecimiento Se ralentiza Se detiene o incluso retrocede
Ovarios Caen en sequía severa Pueden caerse, a menudo se pudren
Raíces Sanas pero secas Oscuras, blandas, con olor desagradable si se pudren
Frutos Pequeños, duros, pueden ser amargos Acuosos, insípidos, se conservan mal

Qué hacer si la cosecha ya ha sufrido por encharcamiento

  • Si los frutos se han podrido en la planta — retírelos para evitar que se propague la infección.
  • Los frutos cosechados no los guarde junto con los normales, porque estropearán rápidamente a los demás.
  • Seque la cosecha — extienda los frutos en un lugar seco y ventilado, si las condiciones lo permiten.
  • Para el próximo año — elija un lugar mejor drenado o mejore el drenaje.

7. Cómo reducir el consumo de agua sin perder cosecha

El agua es un recurso valioso y en muchas regiones su disponibilidad es limitada. Afortunadamente, existen métodos probados para reducir la necesidad de riego de la calabaza sin sacrificar el tamaño ni la calidad de los frutos. Estos métodos no solo ahorran agua y tiempo, sino que también hacen que las plantas sean más resistentes a los estrés. Veamos cuatro enfoques principales: acolchado, materia orgánica, estructura adecuada del suelo y riego por goteo.

1. Acolchado: protección contra la evaporación y las malas hierbas

El mantillo es una capa de material que cubre el suelo alrededor de las plantas. Actúa como una "manta": retiene la humedad, protege las raíces del sobrecalentamiento y suprime las malas hierbas que compiten por el agua.

Cómo funciona:

  • El mantillo reduce la evaporación de la humedad del suelo en un 25–50 % (Mondal et al., 2020).
  • Impide la formación de costra superficial, a través de la cual el agua se evapora más rápido.
  • En tiempo caluroso, el mantillo reduce la temperatura del suelo en 2–5 °C, lo que disminuye el estrés de las raíces y la necesidad de riego (Wehner et al., 2020).

Tipos de mantillo y sus características:

Tipo de mantillo Ventajas Inconvenientes
Orgánico (paja, heno, hierba cortada, hojas, serrín, corteza) Mejora la estructura del suelo al descomponerse, nutre las plantas, es barato o gratuito Requiere reposición, puede ser fuente de malas hierbas (si no está compostado), atrae babosas
Película de polietileno negro Suprime eficazmente las malas hierbas, calienta bien el suelo en primavera, duradera No deja pasar el aire ni el agua, requiere eliminación al final de la temporada, más cara que la orgánica
Película transmisora de infrarrojos (IRT) Permite el paso de los rayos infrarrojos, calentando el suelo más que la película negra, pero suprime las malas hierbas (Wehner et al., 2020) Más cara que la negra, no siempre disponible
Película reflectante (aluminio) Repele pulgones y otras plagas, reduce el sobrecalentamiento en calor (Wehner et al., 2020) Calienta menos el suelo, no apta para regiones frías

Recomendaciones para la calabaza:

  • La capa óptima de mantillo orgánico es de 5–10 cm, lo suficientemente gruesa para que no pase la luz a las malas hierbas, pero no demasiado densa para que el aire llegue a las raíces.
  • El mantillo se coloca después de que el suelo se haya calentado y las plantas estén fuertes (generalmente 2–3 semanas después de la emergencia). En primaveras frías, el acolchado prematuro puede retrasar el calentamiento del suelo.
  • El mantillo orgánico se deja durante el invierno; se descompone y se convierte en abono.

Conclusión práctica: El acolchado es el método más accesible para reducir el consumo de agua en un 30–50 %. Además, reduce el crecimiento de malas hierbas, lo que ahorra esfuerzo en el deshierbe.

2. Materia orgánica: mejora de la capacidad de retención de agua

El suelo con un alto contenido de materia orgánica (humus) funciona como una esponja: retiene la humedad sin encharcarse. Es una de las principales condiciones para un uso racional del agua.

Cómo funciona:

  • El estiércol, el compost, la turba y otros fertilizantes orgánicos aumentan la porosidad del suelo. En estos suelos, el agua se retiene en los capilares y no se escapa profundamente, quedando disponible para las raíces (Kotov y Adritskaya, 2016).
  • La materia orgánica mejora la estructura: los suelos arenosos se vuelven más cohesivos y los arcillosos más sueltos y permeables al aire.
  • En suelos ricos en humus, las raíces de la calabaza se desarrollan con más fuerza y penetran más profundamente, lo que les permite extraer agua de un volumen mayor (Lebedeva, 1987).

Dosis de aplicación:

  • Estiércol o compost — 30–80 t/ha (en la huerta: 3–8 kg/m²), se aplican en otoño o primavera bajo labranza (Kotov y Adritskaya, 2016).
  • Composts de turba — 40–60 t/ha (4–6 kg/m²), especialmente eficaces en suelos arenosos ligeros.
  • Abonos verdes (mostaza, facelia, altramuz) sembrados en otoño e incorporados en primavera también enriquecen el suelo con materia orgánica.

Conclusión práctica: Si aporta regularmente (cada 2–3 años) materia orgánica para la calabaza o en la rotación, podrá reducir la frecuencia de riego en un 20–30 %. El suelo se mantiene húmedo por más tiempo y la planta tolera mejor los períodos secos.

3. Estructura adecuada del suelo y laboreo

Un suelo suelto, estructurado y con un horizonte labrado profundo permite que las raíces penetren en profundidad y extraigan agua de donde no llega el secado superficial.

Cómo funciona:

  • El laboreo profundo (arado a 25–30 cm) rompe las capas compactadas a través de las cuales no penetra el agua (Lebedeva, 1987).
  • En suelos arcillosos, las camas y caballones de 20–30 cm de altura mejoran el drenaje y la aireación, y permiten que las raíces se desarrollen en una capa más cálida y seca (Kotov y Adritskaya, 2016).
  • El aireado regular entre hileras rompe los capilares por los que el agua asciende a la superficie y se evapora. Esto se llama "riego seco": el aireado conserva la humedad en las capas inferiores (Welbaum, 2015).

Recomendaciones:

  • En otoño, cave el terreno profundamente (a la profundidad de una pala) sin desmenuzar los terrones; esto ayuda a acumular la humedad invernal.
  • En primavera, antes de la siembra, realice un aireado superficial y un nivelado.
  • Durante el ciclo vegetativo, realice 2–3 aireados entre hileras después de riegos o lluvias, pero sin profundizar más de 8–10 cm para no dañar las raíces.
  • En suelos pesados, forme caballones o camas elevadas para que las raíces queden por encima del nivel de estancamiento.

Conclusión práctica: Un laboreo adecuado no solo ahorra agua, sino que también mejora el acceso de las raíces a los nutrientes. Es especialmente importante evitar la compactación del suelo: no pise los bancales en tiempo húmedo y no permita la formación de costra después de los riegos.

4. Riego por goteo: agua exactamente donde se necesita

El riego por goteo es el método de riego más eficiente para la calabaza. Suministra agua directamente a la zona radicular, eliminando las pérdidas por evaporación y escorrentía.

Ventajas del riego por goteo:

  • Ahorro de agua del 30–70 % en comparación con la aspersión y del 50–60 % en comparación con el riego por surcos (Pessarakli, 2016; Wehner et al., 2020).
  • El agua no llega a las hojas, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas (oídio, antracnosis, etc.).
  • Humedecimiento uniforme de la zona radicular: sin encharcamientos ni sequías.
  • Posibilidad de combinar el riego con la fertilización (fertirrigación): los fertilizantes se suministran directamente a las raíces en forma disuelta, lo que mejora su absorción (Mondal et al., 2020).
  • Crecen menos malas hierbas, ya que la humedad se suministra solo a la zona de la planta cultivada.

Recomendaciones para la calabaza:

  • Las cintas o tuberías de goteo se colocan a lo largo de la hilera a una distancia de 20–30 cm del tallo.
  • La profundidad óptima de colocación es de 5–10 cm, pero a menudo las cintas se colocan simplemente en la superficie y se cubren con mantillo para protegerlas del sol y de posibles daños.
  • El riego se realiza de forma regular pero en pequeñas dosis, manteniendo una humedad óptima. En tiempo caluroso, se puede regar diariamente o cada dos días con dosis mínimas; el riego por goteo permite hacerlo sin pérdidas.
  • El agua debe estar tibia (no inferior a 18–20 °C) para no provocar estrés en las raíces.

Inconvenientes del riego por goteo:

  • Inversión inicial en equipos (cintas, accesorios, depósitos, bombas).
  • Es necesario filtrar el agua para evitar que los goteros se obstruyan.
  • En suelos pesados, puede ser necesario aplicar dosis pequeñas con más frecuencia para evitar el estancamiento.

Conclusión práctica: El riego por goteo es la inversión más fiable para ahorrar agua, especialmente en regiones áridas y en el cultivo de calabazas en grandes superficies. Para huertos pequeños, se pueden utilizar kits de riego por goteo económicos o incluso sistemas caseros con botellas de plástico.

Enfoque integrado: cómo combinar todo

El mayor efecto se consigue aplicando todos los métodos conjuntamente:

1. En otoño: añada materia orgánica, labore profundamente, forme caballones si es necesario.

2. En primavera: después de plantar o sembrar, coloque la cinta de goteo.

3. Después de la emergencia: cubra la superficie del suelo con mantillo orgánico o plástico.

4. Durante la temporada, mantenga el riego por goteo, fertilice mediante fertirrigación y airee entre hileras cuando sea necesario.

Este sistema permite reducir el consumo de agua en 2–3 veces en comparación con el riego tradicional por surcos, y la cosecha no solo no se resiente, sino que suele ser mayor debido a la ausencia de estrés y enfermedades.

8. Errores típicos al regar calabazas

Incluso los jardineros experimentados cometen a veces errores en el riego que reducen el rendimiento o empeoran la calidad de los frutos. En este capítulo hemos reunido los errores más comunes y explicado por qué deben evitarse.

Error 1. Regar con frecuencia y en poca cantidad (riego superficial)

Muchos creen que los riegos frecuentes con pequeñas dosis son una muestra de cuidado. En realidad, este enfoque fomenta el desarrollo de un sistema radicular superficial en la calabaza. Las raíces permanecen en la capa superior de 5–10 cm, que se seca rápidamente. Como resultado, la planta se vuelve dependiente de cada riego y no puede extraer agua de profundidad (Lebedeva, 1987; Welbaum, 2015).

Cómo hacerlo correctamente: Riegue con menos frecuencia pero abundantemente, de modo que el agua penetre hasta 30–40 cm. Las raíces profundas son la clave de la resistencia a la sequía.

Error 2. Regar con agua fría de pozo o aljibe

El agua fría (por debajo de 18 °C) provoca estrés en las raíces. Los pelos radiculares pierden actividad, se interrumpe la absorción de agua y nutrientes. La planta puede "congelarse" en su crecimiento, especialmente en tiempo fresco (Torikov y Sychev, 2018).

Cómo hacerlo correctamente: Llene los recipientes de riego con antelación para que el agua se caliente al sol hasta la temperatura del suelo (20–25 °C). El agua de lluvia es ideal.

Error 3. Regar por la noche con alta humedad

El riego nocturno en condiciones de alta humedad ambiental (nieblas, rocío, noches frescas) deja el follaje mojado toda la noche. Esto crea las condiciones ideales para el desarrollo de enfermedades fúngicas: oídio, antracnosis, mildiu (Mondal et al., 2020; Wehner et al., 2020).

Cómo hacerlo correctamente: Riegue temprano por la mañana para que las hojas se sequen por la noche. Si el riego matutino es imposible, utilice el riego por goteo, que no moja las hojas.

Error 4. Exceso de riego durante la maduración de los frutos

Cuando los frutos ya han alcanzado su tamaño principal y comienzan a madurar (la corteza se endurece, cambia de color), el exceso de humedad reduce el contenido de azúcares, vuelve la pulpa acuosa y deteriora la conservación. Los frutos cultivados con encharcamiento se pudren rápidamente en el almacenamiento (Kotov y Adritskaya, 2016).

Cómo hacerlo correctamente: Suspenda completamente el riego 2–3 semanas antes de la cosecha. Si llueve, procure proteger los frutos del contacto con el suelo húmedo (coloque tablas, paja, mantillo).

Error 5. Regar por aspersión en tiempo soleado

Las gotas de agua sobre las hojas en un día soleado actúan como lentes y pueden causar quemaduras. Además, la aspersión aumenta la humedad del aire alrededor de la planta, lo que favorece el desarrollo de hongos y puede dificultar la polinización (el polen se vuelve pegajoso y es peor transportado por los insectos) (Torikov y Sychev, 2018).

Cómo hacerlo correctamente: Riegue en la base — en los círculos alrededor del tallo, en surcos o mediante cinta de goteo. La aspersión solo es aceptable en caso de calor extremo para refrescar y aumentar la humedad, pero es mejor hacerla temprano por la mañana.

Error 6. Ignorar el tipo de suelo

En suelos arenosos, el agua se drena muy rápidamente y los riegos abundantes y poco frecuentes pueden no ser efectivos: la humedad simplemente no se retiene en la zona radicular. En suelos arcillosos, por el contrario, los riegos frecuentes provocan estancamiento y pudrición de las raíces (Welbaum, 2015).

Cómo hacerlo correctamente: En arenas, riegue con más frecuencia (por ejemplo, cada 3–4 días) pero con dosis menores para que el agua tenga tiempo de infiltrarse. En arcillas, riegue con menos frecuencia (cada 7–10 días) pero aumente la dosis para que el agua penetre profundamente y luego se libere gradualmente a las raíces.

Error 7. No utilizar mantillo

Sin mantillo, la evaporación de la superficie del suelo es muy intensa, especialmente en calor. Hay que regar con más frecuencia y las malas hierbas compiten por la humedad. El ahorro en mantillo se traduce en un mayor consumo de agua y esfuerzo en deshierbe (Mondal et al., 2020).

Cómo hacerlo correctamente: Coloque una capa de mantillo orgánico (paja, hierba, hojas) de 5–10 cm de espesor o utilice plástico negro. Esto reducirá el riego en un 30–50 % y eliminará las malas hierbas.

Error 8. Regar al mediodía

En la hora más calurosa del día, hasta el 50 % del agua se evapora de la superficie del suelo sin llegar a las raíces. Además, el fuerte contraste entre el suelo caliente y el agua fría puede provocar quemaduras en las raíces.

Cómo hacerlo correctamente: Riegue por la mañana (antes de las 10–11 h) o por la tarde (después de las 17–18 h). El riego matutino es preferible, ya que proporciona humedad a las plantas para todo el día y deja las hojas secas para la noche.

Error 9. Reanudar bruscamente el riego después de una sequía prolongada

Si el suelo se ha secado profundamente, los pelos radiculares han muerto parcialmente. Un riego abundante y repentino puede provocar un shock: el agua no se absorbe y la planta puede "ahogarse" (comienza la pudrición de raíces). Además, una humectación brusca puede provocar el agrietamiento de los frutos (Mondal et al., 2020).

Cómo hacerlo correctamente: Primero humedezca ligeramente el suelo y, después de 2–3 horas, realice un riego abundante con agua tibia. Esto permite que las raíces se adapten. Acolche para retener la humedad.

Error 10. Basarse solo en el aspecto superficial y no en la profundidad

Muchos determinan la necesidad de riego por la sequedad de la superficie del suelo. Pero la capa superior puede secarse en un día, mientras que a 20–30 cm de profundidad aún hay suficiente humedad. Regar por la "costra" seca provoca un exceso de humedad en la zona radicular.

Cómo hacerlo correctamente: Compruebe la humedad a 15–20 cm de profundidad con la mano o con una sonda. Si aún está húmedo, el riego se puede posponer. Si está seco, es hora de regar, incluso si la superficie parece húmeda.

Error 11. Descuidar el drenaje en suelos pesados

En suelos arcillosos, incluso un riego moderado puede provocar estancamiento si no se asegura el desagüe. Esto es especialmente relevante en años lluviosos o con nivel freático alto.

Cómo hacerlo correctamente: En suelos pesados, cultive la calabaza en camas elevadas (20–30 cm de altura) y asegúrese de hacer canales de drenaje para evacuar el exceso de agua.

Error 12. Regar sin tener en cuenta la edad de la planta

Las plantas jóvenes consumen mucha menos agua que las adultas, pero a menudo se riegan con la misma abundancia que los arbustos grandes. Esto puede provocar la pudrición del cuello de la raíz y retraso en el crecimiento.

Cómo hacerlo correctamente: Durante las primeras 2–3 semanas después de la emergencia, mantenga una humedad moderada, sin encharcar. Aumente la dosis de riego gradualmente a medida que la planta crece.

Consejo final: Observe la planta, compruebe la humedad del suelo en profundidad, tenga en cuenta el clima y el tipo de suelo. Un riego oportuno y adecuado es el equilibrio entre "regar poco" y "regar demasiado". Y recuerde: una calabaza cultivada sin estrés le recompensará con frutos grandes, dulces y de larga conservación.

Referencias

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  2. Mondal, B., Mondal, C.Kumar., Mondal, P. (2020). ‘Weed and Its Management in Cucurbitaceous Vegetables’, in Stresses of Cucurbits: Current Status and Management. Singapore: Springer Singapore, 223-237.
  3. Saeidnejad, A.Hossein. (2016). ‘Physiological and Biochemical Responses of Cucurbits to Drought Stress’, in Pessarakli, M. (ed.) Handbook of Cucurbits. Growth,Cultural Practices, and Physiology. New York, NY: CRC Press, pp. 441-452.
  4. Wehner, T.C., Naegele, R.P., Myers, J.R., Dhillon, N.P..S., Crosby, K. (2020). ‘Cultural Requirements’, in Cucurbits. Boston, MA: CABI, pp. 119-148.
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  7. Лебедева, А.Т. (1987). ‘Тыква [Pumpkin]’, in Тыквенные культуры [Cucurbits crops]. Москва: Россельхозиздат, pp. 32-42.
  8. Ториков, В.Е., Сычев, С.М. (2018). ‘Плодовые овощные культуры [Fruit and vegetable crops]’, in Овощеводство [Vegetable growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 21-34.