Trastornos fisiológicos
1. ¿Qué son los trastornos fisiológicos?
Cuando las hojas de tu calabaza se vuelven amarillas, los frutos se deforman o los ovarios se caen, lo primero que piensas es «enfermedad». Plagas, hongos o virus suelen ser los culpables, pero no siempre. A veces la planta parece enferma aunque no haya infección. En esos casos estamos ante trastornos fisiológicos —problemas causados por condiciones ambientales desfavorables, no por patógenos vivos. Esta condición se conoce a menudo como enfermedades «no infecciosas», «no parasitarias» o «abióticas» (Mondal et al., 2020).
La diferencia clave es que una enfermedad infecciosa (por ejemplo, el oídio o la fusariosis) se transmite de planta a planta y está causada por un patógeno concreto. Un trastorno fisiológico es un «fallo de configuración»: la reacción de la planta a una temperatura inadecuada, humedad, exceso o deficiencia de nutrientes, riego incorrecto o incluso calidad del agua. No es contagioso.
Piense en una persona: si tiene secreción nasal, puede ser un virus (infección), pero si está cansado y se siente mal por el calor, es un estado fisiológico. Con las plantas ocurre lo mismo.
Es importante entender: los trastornos fisiológicos no solo empeoran el aspecto, sino que también hacen que la planta sea más vulnerable a enfermedades reales. Una calabaza debilitada por la sequía es mucho más fácilmente atacada por la araña roja o el oídio. Por lo tanto, la capacidad de diagnosticar y corregir rápidamente estos problemas «no infecciosos» es la clave para una cosecha sana y abundante. En este artículo aprenderemos a reconocer los más frecuentes y a encontrar la solución adecuada.
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2. Trastornos relacionados con la temperatura: la calabaza amante del calor bajo estrés
La calabaza es un cultivo originario de los trópicos. Todas las especies de calabaza (de cáscara dura, de fruto grande y moscada) son muy exigentes en calor y toleran mal incluso enfriamientos breves (Torikov, Sychev, 2018). El estrés térmico es una de las principales causas de trastornos fisiológicos, y se presenta en dos direcciones opuestas: cuando hace demasiado frío y cuando hace demasiado calor.
2.1. Suelo frío y heladas
Problema. Las raíces de la calabaza toleran peor las bajas temperaturas. La temperatura óptima del suelo para el crecimiento radicular es superior a 20 °C (Meshkov et al., 2017). Si la tierra a la profundidad de las semillas o raíces está poco calentada (por debajo de 12–14 °C), la planta sufre un shock.
Síntomas:
- Las semillas no germinan o se pudren. A temperaturas del suelo inferiores a 10 °C, las semillas de calabaza pueden no germinar en absoluto, y en tierra fría y húmeda simplemente se pudren (Chen et al., 2020).
- Detención del crecimiento. Una planta plantada en suelo frío deja de desarrollarse; las hojas se vuelven pálidas con un tono púrpura. Esto se debe a que a bajas temperaturas las raíces dejan de absorber fósforo, incluso si está presente en el suelo (Mondal et al., 2020).
- Vulnerabilidad a enfermedades. El estrés por frío debilita la planta y sus raíces se convierten en presa fácil para patógenos del suelo (Fusarium, Pythium) que en calor no son peligrosos.
Qué hacer:
- Elija la fecha de siembra adecuada. No se apresure. Siembre la calabaza cuando el suelo a 10–12 cm de profundidad se haya calentado a 10–12 °C, y para la calabaza moscada, a 13–15 °C (Torikov, Sychev, 2018).
- Bancales en el lado soleado. Coloque los bancales al sur de edificios, en zonas elevadas, para que la tierra se caliente más rápido.
- Acolchado con film negro. Es una de las técnicas más eficaces. El film negro atrae los rayos solares y eleva la temperatura del suelo en 2–4 °C, además de conservar la humedad. Este método es especialmente relevante en regiones con verano corto y fresco.
- Riego con agua tibia. Si planta plántulas, no las riegue con agua helada de pozo. Deje reposar el agua en recipientes al sol para que se caliente.
Las heladas tardías son especialmente peligrosas para las plantas jóvenes. A temperaturas del aire inferiores a 0 °C, las hojas y el punto de crecimiento se dañan, se vuelven acuosas, luego se tornan marrones y mueren. A -2...-3 °C las plantas adultas pueden morir (Kotov et al., 2016). Cubrir con tela no tejida o regar por aspersión durante la noche puede salvar las plantas de heladas ligeras, pero es más una medida de emergencia. La mejor manera es no plantar calabaza hasta que haya pasado el peligro de heladas.
2.2. Sobrecalentamiento (alta temperatura)
La calabaza es amante del calor, pero también tiene un límite. Cuando la temperatura del aire supera los 30–35 °C, y especialmente los 40 °C, la planta comienza a sufrir por sobrecalentamiento.
Síntomas:
- Marchitamiento de las hojas durante el día. Las hojas pierden turgencia incluso con el suelo húmedo: es señal de que la transpiración supera la capacidad de las raíces para bombear agua. La planta «cierra» los estomas para evitar la pérdida de agua, lo que detiene la fotosíntesis.
- Detención del crecimiento de los frutos y su marchitamiento. En calor extremo, la calabaza puede desprender ovarios o detener el crecimiento de los frutos ya formados para sobrevivir.
- Quemadura solar en los frutos. Es el problema más notorio (Mondal et al., 2020). Bajo los rayos directos y abrasadores aparecen manchas pálidas, decoloradas o marrones en los frutos. El tejido subyacente se vuelve blando y puede pudrirse. Los frutos no cubiertos por el follaje son los más vulnerables.
- Predominio de flores masculinas. Las altas temperaturas (especialmente combinadas con días largos) estimulan la formación de flores masculinas y suprimen el desarrollo de las femeninas, lo que reduce directamente el rendimiento (Wien, 2006; Chen et al., 2020).
Qué hacer:
- Riego adecuado. En tiempo caluroso, riegue la calabaza sin falta, pero hágalo por la mañana o por la noche. Afloje la tierra después del riego para retener la humedad.
- Proporcionar sombra. Si solo tiene unas pocas plantas, puede cubrirlas durante las horas más calurosas con tela ligera o colocar pantallas. Lo importante no es crear sombra total, sino difuminar los rayos directos.
- Proteger los frutos del sol. Si los frutos están muy expuestos, cúbralos con su propio follaje (coloque con cuidado una hoja debajo del fruto) o use tela clara, papel.
- Acolchado. El acolchado orgánico (paja, hierba) evita el sobrecalentamiento de la capa superior del suelo y la mantiene suelta.
2.3. Cambios bruscos de temperatura
La calabaza no tolera los extremos. Las fluctuaciones bruscas diarias (día caluroso – noche fría) son un fuerte estrés. Son especialmente peligrosas durante la floración y el cuajado de frutos. Con un enfriamiento repentino tras el calor, el polen puede volverse estéril y la polinización no se produce. Esto provoca la caída de ovarios y la aparición de frutos deformes con desarrollo desigual.
Qué hacer: Minimice el estrés manteniendo un régimen hídrico estable y cubriendo las plantas por la noche en períodos frescos.
Resumen sobre la temperatura
- Temperatura ideal para el crecimiento de la calabaza: día 20–25 °C, noche 15–18 °C.
- Temperatura del suelo: no inferior a 18–20 °C.
- Valores críticos: por debajo de 10 °C y por encima de 35 °C.
Siguiendo estas sencillas reglas, podrá evitar la mayoría de los problemas relacionados con la temperatura, y su calabaza crecerá sana y fuerte.
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3. Trastornos del régimen hídrico: cuando hay demasiada o muy poca agua
La calabaza es un cultivo que ama la humedad, pero no tolera los extremos. Su potente sistema radicular puede extraer agua de profundidad, pero las fluctuaciones bruscas de la humedad del suelo son el mayor estrés para la planta. La calabaza necesita agua constantemente, pero con moderación. Veamos tres escenarios principales de alteración del régimen hídrico.
3.1. Sequía (déficit de humedad)
La calabaza es relativamente resistente a la sequía gracias a sus raíces profundas que alcanzan hasta 2 metros (Torikov, Sychev, 2018). Sin embargo, esto no significa que no necesite riego. La sequía prolongada, especialmente durante el crecimiento activo y la maduración de los frutos, causa daños graves.
Síntomas:
- Marchitamiento de las hojas. En un día caluroso, las hojas pierden turgencia y se caen. Por la mañana, si el déficit no es crítico, pueden recuperarse. Si no ocurre, la situación es peligrosa.
- Detención del crecimiento. La planta deja de formar nuevas hojas y ovarios para sobrevivir. Con falta de humedad, las raíces dejan de absorber nutrientes del suelo, aunque estén presentes (Mondal et al., 2020).
- Problemas con la floración y los ovarios. La sequía durante la floración provoca una mayor formación de flores masculinas y la caída de flores femeninas y ovarios jóvenes. Es una de las principales causas de bajos rendimientos en veranos calurosos.
- Frutos pequeños y sin sabor. Si falta agua durante el llenado del fruto, estos crecen pequeños, con cáscara áspera. La acumulación de azúcares en la pulpa también disminuye drásticamente. La calabaza se vuelve acuosa e insípida.
- Agrietamiento de los frutos. Puede ocurrir si después de una larga sequía llega un riego abundante o una lluvia torrencial. La piel no alcanza a estirarse y el fruto se agrieta.
Por qué ocurre:
Cuando falta agua, los estomas de las hojas se cierran para reducir la evaporación. Esto detiene la fotosíntesis y el suministro de carbohidratos a los frutos. Además, se altera el transporte de nutrientes, especialmente fósforo y potasio, que son responsables de la calidad y conservación de los frutos.
Qué hacer:
- Riego abundante y poco frecuente. Riegue la calabaza no a menudo, pero sí en profundidad (30–40 cm), para mojar toda la zona radicular. Los riegos superficiales, que solo humedecen la capa superior, son inútiles e incluso perjudiciales, ya que favorecen las malas hierbas y la evaporación.
- Acolchado. Una capa de acolchado orgánico (paja, hierba, turba) de 5–10 cm de espesor reduce significativamente la evaporación y mantiene el suelo húmedo y suelto.
- Riego en el momento adecuado. La mejor hora es temprano por la mañana o al atardecer, para que la humedad se infiltre y no se evapore bajo el sol abrasador.
3.2. Exceso de agua (encharcamiento)
El exceso de agua es tan peligroso como su falta. La calabaza es muy sensible al encharcamiento y no tolera el agua estancada alrededor de las raíces. El sistema radicular necesita oxígeno para respirar y funcionar correctamente.
Síntomas:
- Amarillamiento y marchitamiento de las hojas. Es la señal principal. Las hojas se vuelven verde pálido, amarillean, pierden turgencia, aunque el suelo esté húmedo. La planta se «ahoga» por falta de oxígeno.
- Detención del crecimiento y pudrición de raíces. En condiciones anaeróbicas (sin oxígeno), las raíces comienzan a morir y se desarrollan podredumbres radiculares (Mondal et al., 2020). La planta deja de crecer y puede morir.
- Aparición de síntomas de deficiencia nutricional. En suelos encharcados se altera la absorción de muchos elementos, especialmente nitrógeno. Las hojas amarillean, lo que puede confundirse con falta de nitrógeno, aunque el problema está en las raíces.
- Desarrollo de enfermedades fúngicas. La humedad y el frescor son condiciones ideales para el oídio, la antracnosis y otras enfermedades fúngicas (Wehner et al., 2020).
Por qué ocurre:
El agua desplaza el aire del suelo. Las raíces sin oxígeno no pueden respirar, dejan de absorber agua y nutrientes, y acumulan productos tóxicos de la descomposición anaeróbica. Esto se llama «inundación» o «asfixia radicular».
Qué hacer:
- Proporcionar drenaje. Plante la calabaza en zonas con buen drenaje o en camas elevadas. Los bancales deben ser elevados, especialmente en zonas con exceso de humedad (Kotov et al., 2016).
- Riego adecuado. Riegue solo cuando la capa superior del suelo (5–10 cm) se haya secado.
- Airear el suelo. Después de cada lluvia intensa o riego, afloje la tierra alrededor de la planta para facilitar la llegada de oxígeno a las raíces.
3.3. Riego desigual (fluctuaciones de humedad)
Es el error más común y provoca consecuencias catastróficas en los frutos. Los cambios bruscos de suelo seco a húmedo son un estrés muy fuerte.
Síntomas:
- Agrietamiento de los frutos. Es el signo clásico. Cuando el agua llega de repente después de una sequía, las células del fruto se hinchan rápidamente, pero la piel ya endurecida no resiste y se agrieta (Mondal et al., 2020). Ocurre especialmente en tiempo caluroso.
- Caída de ovarios y frutos jóvenes. Las fluctuaciones de humedad alteran el equilibrio hormonal y la planta desprende los frutos jóvenes para sobrevivir al estrés.
- Deformación de los frutos. El fruto puede crecer de manera desigual, adoptar forma de pera o presentar abultamientos, también relacionado con el desequilibrio hídrico en las células.
Qué hacer:
- Riego regular. Riegue la calabaza con un calendario, sin permitir que el suelo se seque en exceso. En veranos calurosos, el riego puede necesitarse cada 3–5 días, según el clima.
- Uso de sistemas de riego por goteo. Es la mejor manera de mantener una humedad constante en la zona radicular sin encharcamientos ni fluctuaciones bruscas.
Resumen sobre el régimen hídrico
- Humedad ideal del suelo para la calabaza: 70–80% de la capacidad de campo (Kotov et al., 2016).
- Riegue profunda y poco frecuentemente, no a menudo y superficialmente.
- Evite las fluctuaciones bruscas de humedad: son más peligrosas que la sequía crónica o el encharcamiento.
- Las mejores formas de mantener el equilibrio hídrico son el acolchado y un drenaje adecuado.
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4. Trastornos nutricionales: cuando la planta «pasa hambre» o «come en exceso»
La nutrición de la calabaza es un equilibrio delicado. La planta no puede hablar, pero envía señales visuales claras. La tarea del jardinero es aprender a leerlas. En este capítulo no repetiremos las reglas generales de fertilización, sino que nos centraremos en las consecuencias del desequilibrio: cómo se ven las deficiencias y los excesos de elementos y qué hacer al respecto.
4.1. Deficiencias de nutrientes
La calabaza es un cultivo con alta extracción de nutrientes, especialmente potasio y nitrógeno. La carencia de cualquier elemento se manifiesta con síntomas característicos, casi siempre en las hojas (Mondal et al., 2020).
Nitrógeno (N)
- Síntomas: Amarillamiento general (clorosis) de las hojas viejas y bajeras. El crecimiento se ralentiza, los tallos se adelgazan, las hojas se vuelven más pequeñas. Los frutos son pequeños, pálidos y el rendimiento disminuye.
- Por qué: El nitrógeno es clave para el crecimiento de la masa verde. Cuando falta, la planta traslada el nitrógeno de las hojas viejas a las jóvenes y a los frutos, por lo que las viejas amarillean primero.
- Solución: Abonado equilibrado con fertilizante complejo o materia orgánica (infusión de estiércol, té de hierbas). El nitrógeno se necesita en la primera mitad del ciclo vegetativo para el desarrollo foliar.
Fósforo (P)
- Síntomas: Crecimiento atrofiado, hojas pequeñas. Las hojas adquieren un color verde oscuro con tonalidad azulada o púrpura, especialmente en el envés y los pecíolos. La floración y el cuajado se debilitan.
- Por qué: El fósforo participa en el metabolismo energético y la floración. Su absorción depende mucho de la temperatura del suelo. En tierra fría, el fósforo queda indisponible aunque esté presente. Por eso los síntomas suelen aparecer en primavera.
- Solución: Aplicar fertilizantes fosforados en la zona radicular al plantar. Si aparecen síntomas, se puede hacer una fertilización foliar con monofosfato de potasio (solución al 0,5–1%). Lo principal es asegurar un suelo cálido.
Potasio (K)
- Síntomas: Es la deficiencia más frecuente en calabaza. Los síntomas comienzan en los bordes de las hojas viejas: se vuelven amarillas, marrones y luego mueren (quemadura marginal). Las hojas se arrugan. Los frutos son pequeños, con cáscara áspera, se conservan mal y tienen bajo contenido de azúcares.
- Por qué: El potasio es responsable del transporte de agua y carbohidratos, la turgencia celular, la calidad y la conservación de los frutos. La calabaza extrae más potasio que cualquier otro elemento.
- Solución: Abonados regulares con fertilizantes potásicos (sulfato de potasio, calimagnesita) durante el crecimiento del fruto. La ceniza de madera es una excelente fuente de potasio y microelementos.
Magnesio (Mg)
- Síntomas: Clorosis intervenal en hojas viejas. Las nervaduras permanecen verdes mientras el tejido entre ellas se vuelve amarillo. La hoja aparece «moteada». Con el tiempo, las manchas se vuelven marrones.
- Por qué: El magnesio es el elemento central de la molécula de clorofila. Es muy móvil en la planta, por lo que los síntomas aparecen en las hojas viejas (Mondal et al., 2020).
- Solución: Fertilización foliar con sulfato de magnesio (solución al 1%) o uso de fertilizantes complejos que contengan magnesio.
Calcio (Ca)
- Síntomas: Podredumbre apical del fruto —síntoma característico de las cucurbitáceas. En la parte inferior (floral) del fruto aparece una mancha oscura y hundida que se expande y se pudre (Mondal et al., 2020). Las hojas jóvenes se deforman con bordes enrollados, y los puntos de crecimiento pueden morir.
- Por qué: El calcio es material de construcción para las paredes celulares. Es casi inmóvil en la planta. Si falta calcio, los tejidos jóvenes (frutos, ápices) sufren primero. A menudo el problema no es la ausencia de calcio en el suelo, sino su indisponibilidad debido a suelo seco o desequilibrio con potasio y magnesio.
- Solución: Mantener una humedad estable del suelo, especialmente durante el cuajado y crecimiento de los frutos. La fertilización foliar con nitrato de calcio (solución al 1%) es una forma eficaz de llevar calcio directamente a los tejidos. Encale suelos ácidos (Mondal et al., 2020).
Boro (B)
- Síntomas: Muerte de los puntos de crecimiento, fragilidad y deformación de hojas jóvenes, mal cuajado de frutos. Pueden aparecer zonas corchosas en los frutos, que se vuelven deformes (Wehner et al., 2020).
- Por qué: El boro es vital para la división celular, la polinización y la fecundación. Es poco móvil y no se absorbe en suelo seco.
- Solución: Fertilización foliar con ácido bórico (solución al 0,1%) durante la brotación y floración, excelente prevención.
Hierro (Fe)
- Síntomas: Clorosis intervenal en hojas jóvenes. Las nervaduras permanecen verdes mientras el tejido entre ellas se vuelve verde pálido o casi blanco.
- Por qué: El hierro participa en la síntesis de clorofila. No se transloca, por lo que sufren las hojas jóvenes. Es frecuente en suelos alcalinos, donde el hierro se encuentra en forma no disponible (Mondal et al., 2020).
- Solución: Fertilización foliar con quelato de hierro. Es el método más rápido y eficaz. También ayuda acidificar el suelo.
4.2. Exceso de elementos (toxicidad)
Sobrealimentar la calabaza es tan malo como no alimentarla. El exceso de fertilizantes provoca «crecimiento lujuriante» o intoxicación tóxica.
Exceso de nitrógeno:
- Síntomas: La planta desarrolla una gran masa verde en detrimento de la floración y la fructificación. Las hojas se vuelven verde oscuro, suculentas, los tallos gruesos. La floración se retrasa, los ovarios se caen. Los frutos maduran más tarde, se conservan peor y acumulan nitratos.
- Solución: Suspender los abonados nitrogenados. Aumentar las dosis de potasio y fósforo para equilibrar la nutrición.
Exceso de micronutrientes (por ejemplo, manganeso o boro) en suelos ácidos provoca toxicidad: moteado, necrosis foliar, depresión del crecimiento (Mondal et al., 2020). La única solución es encalar suelos ácidos para reducir la disponibilidad de estos elementos.
4.3. Desequilibrio (antagonismo)
A menudo el problema no es la ausencia de un elemento, sino su indisponibilidad debido a un desequilibrio con otros. Los elementos pueden competir entre sí por la absorción radicular. Por ejemplo:
- Exceso de potasio puede causar deficiencia de magnesio y calcio.
- Exceso de fósforo bloquea la absorción de zinc y hierro.
- pH alto del suelo (alcalino) —bloquea hierro, boro, manganeso.
- pH bajo (ácido) —bloquea fósforo, potasio; provoca toxicidad por manganeso y aluminio (Mondal et al., 2020).
Solución: La única forma fiable de evitar desequilibrios es realizar un análisis agroquímico del suelo cada 3–4 años. Es la base para un programa de fertilización adecuado. Aplique fertilizantes de forma equilibrada, prefiriendo composiciones complejas donde los elementos estén en la proporción correcta.
Resumen sobre nutrición
- Diagnostique por las hojas: las hojas viejas indican deficiencia de elementos móviles (N, P, K, Mg); las jóvenes, carencia de inmóviles (Ca, Fe, B).
- Empiece por el suelo: no intente adivinar lo que falta. El análisis de suelo es el método más preciso.
- Aplique fertilizantes fraccionadamente: varias aplicaciones pequeñas son mejores que una sola grande.
- Controle el pH del suelo: debe estar entre 6,0 y 7,0 para una absorción óptima de todos los elementos.
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5. Problemas de floración y cuajado: por qué la calabaza no cuaja
La floración y el cuajado de frutos son las etapas más críticas en la vida de la calabaza. Si algo sale mal en esta fase, todos los esfuerzos anteriores pueden ser en vano. Veamos las principales causas y soluciones.
5.1. Predominio de flores masculinas («flor vacía»)
Síntomas: En la planta hay muchas flores grandes y vistosas con pedúnculos largos y delgados (masculinas), mientras que las flores femeninas (con engrosamiento del ovario en la base) son escasas o nulas. Es una de las quejas más frecuentes.
Por qué ocurre:
La calabaza es una planta monoica, es decir, las flores masculinas y femeninas están en la misma planta, pero su proporción está regulada por las condiciones ambientales (Chen et al., 2020; Wien and Stützel, 2020). Factores que inclinan el balance hacia las flores masculinas:
- Altas temperaturas (superiores a 30–32 °C). El calor suprime la formación de flores femeninas y estimula las masculinas.
- Días largos. La calabaza es una planta de día corto; con días largos (especialmente en latitudes septentrionales) tiende a formar más flores masculinas.
- Exceso de fertilizantes nitrogenados. Las plantas sobrealimentadas con nitrógeno «engordan», producen mucho follaje, pero retrasan la floración y forman mayoritariamente flores masculinas.
- Falta de humedad. La sequía durante la formación de los primordios florales también estimula la producción de flores masculinas.
- Característica genética. Algunas variedades de calabaza tienden naturalmente a producir muchas flores masculinas.
Qué hacer:
- Nutrición adecuada. Equilibre los abonados. Aumente la proporción de fósforo y potasio, especialmente en la segunda mitad del ciclo. Aplique nitrógeno solo en la primera mitad, para el desarrollo foliar.
- Riego regular. Mantenga la humedad del suelo en 70–80% de la capacidad de campo, especialmente durante la brotación y floración.
- Pellizco del tallo principal. Es una técnica agronómica comprobada. Cuando el tallo principal tenga 4–6 hojas, pellizque el punto de crecimiento. Esto estimula los brotes laterales, que generalmente producen más flores femeninas.
- Variedades con alta proporción de flores femeninas. Elija híbridos y variedades modernos que genéticamente produzcan más flores femeninas.
5.2. Mala polinización
Síntomas: Las flores se marchitan, los ovarios amarillean y caen, o los frutos crecen torcidos con semillas subdesarrolladas en algunas partes. En casos graves, el rendimiento puede ser muy bajo.
Por qué ocurre:
La calabaza es una planta de polinización cruzada de tipo entomófilo, es decir, polinizada por insectos, principalmente abejas y abejorros (Wehner et al., 2020). Los problemas de polinización surgen cuando:
- Hay pocos polinizadores. El tiempo frío, lluvioso o ventoso limita el vuelo de los insectos.
- Se suprimen los polinizadores. El uso de insecticidas durante la floración mata a las abejas y otros insectos beneficiosos.
- Faltan flores masculinas en el momento adecuado. Las flores masculinas de la calabaza se abren antes que las femeninas y viven solo un día. Si en el momento de la apertura de la flor femenina no hay una flor masculina abierta con polen viable cerca, la polinización no se produce.
- Temperatura alta (superior a 35 °C). El polen se vuelve estéril y pierde viabilidad (Chen et al., 2020).
Qué hacer:
- Atraer polinizadores. Plante cerca plantas melíferas (facelia, trigo sarraceno, girasol) para atraer abejas. Puede colocar colmenas en el terreno durante la floración.
-
Polinización manual. Es el método más fiable en tiempo nublado o sin abejas.
- Por la mañana temprano (antes de las 9–10 a.m.) coja una flor masculina recién abierta.
- Quite los pétalos.
- Toque suavemente las anteras contra el estigma de la flor femenina (es más grande, con un ovario engrosado en la base).
- Una flor masculina puede polinizar 1–2 flores femeninas.
- Proteger a los polinizadores. No use plaguicidas durante la floración. Si es necesario tratar, hágalo por la noche, cuando las abejas ya no vuelan, y elija productos seguros para los insectos (Wehner et al., 2020).
5.3. Caída de ovarios
Síntomas: Los ovarios jóvenes amarillean, se secan y caen sin llegar a crecer.
Por qué ocurre:
- Polinización insuficiente. Si la polinización se produjo pero fue incompleta, o había poco polen, el ovario puede empezar a crecer, pero luego se detiene y cae.
- Estrés térmico. Demasiado calor (más de 35 °C) o demasiado frío (menos de 15 °C) durante la floración: los ovarios caen.
- Déficit o exceso de humedad. El régimen hídrico inestable es una de las principales causas de caída de ovarios (Mondal et al., 2020).
- Falta de nutrientes. La calabaza reacciona especialmente a la deficiencia de boro y potasio durante la formación de los ovarios.
- Sobrecarga de la planta. Si la planta ya tiene muchos frutos en desarrollo, puede desprender nuevos ovarios para concentrar recursos en los ya existentes.
Qué hacer:
- Asegure una polinización completa (ver punto 5.2).
- Régimen hídrico estable. Evite fluctuaciones bruscas de humedad.
- Abonados. Durante la floración, son útiles los abonados con predominio de potasio y fósforo. La fertilización foliar con ácido bórico (0,1%) estimula el cuajado.
- Aclareo de frutos. Deje en la planta solo los frutos que pueda «alimentar». Normalmente en calabazas de fruto grande se dejan 1–2 frutos por planta; en las moscadas y de cáscara dura, hasta 4–5.
5.4. Detención del desarrollo de frutos jóvenes
Síntomas: El ovario se formó, empezó a crecer, pero de repente se detiene. El fruto no aumenta de tamaño, permanece verde, no se llena.
Por qué ocurre:
- Polinización insuficiente. Si la polinización fue de mala calidad, el fruto puede crecer un tiempo pero luego pararse.
- Falta de asimilados (nutrientes). La planta no puede abastecer a todos los ovarios con carbohidratos. Es una causa frecuente si hay demasiados frutos o poco follaje.
- Daño en el sistema radicular. Si las raíces están podridas o dañadas, los frutos dejan de recibir nutrientes y se detienen.
Qué hacer:
- Aclaree la carga. Elimine los ovarios sobrantes, dejando 1–2 de los más desarrollados y bien situados.
- Abone con potasio. Estimula el llenado del fruto.
- Revise el sistema radicular. Puede deberse a encharcamiento o daños en las raíces.
Resumen sobre floración y cuajado
- Asegure la polinización. Si hay pocas abejas, polinice manualmente. Garantiza el resultado.
- No sobrealimente con nitrógeno. El nitrógeno es enemigo de la floración. Equilibre la nutrición a favor del potasio y el fósforo.
- Controle la temperatura. En calor use sombreado, en frío cubiertas. Pero sobre todo, paciencia y cuidados adecuados.
- Ayude a la planta. El pellizco, el riego, los abonados: todo ello aumenta la cantidad y calidad de los ovarios.
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6. Trastornos del desarrollo del fruto: qué salió mal
El fruto de la calabaza es el resultado de todo el trabajo de la planta. Si surgen problemas en esta etapa, son visibles a simple vista. La mayoría de los defectos de los frutos están relacionados con las condiciones de cultivo, no con enfermedades, y se pueden prevenir o corregir.
6.1. Crecimiento desigual y deformaciones del fruto
Síntomas: El fruto crece «torcido», con abultamientos, hundimientos, o un lado se desarrolla más rápido que el otro. Puede adquirir forma de pera, de garrote u otra forma antinatural.
Por qué ocurre:
- Polinización incompleta. Si el polen solo ha llegado a uno de los tres lóbulos del estigma, las semillas se desarrollarán solo en esa parte del fruto, y esa parte crecerá más rápido (Wehner et al., 2020). Es la causa más común de deformaciones.
- Aporte desigual de agua y nutrientes. Si las raíces de un lado reciben más humedad o nutrientes, el fruto puede crecer de forma desigual.
- Daño mecánico en el fruto. Un golpe, rasguño o mordedura de insecto en estado joven puede provocar deformación.
- Deficiencia de boro. El boro es necesario para la división celular. Cuando falta, los frutos pueden volverse deformes con zonas corchosas (Mondal et al., 2020).
Qué hacer:
- Asegure una polinización completa. La polinización manual garantiza que todo el ovario reciba suficiente polen.
- Riego uniforme. Riegue la planta en toda la zona radicular, no solo por un lado.
- Abonado con boro. La fertilización foliar con ácido bórico (0,1%) durante la floración ayuda a evitar deformaciones.
- Manipulación cuidadosa. No dañe los ovarios jóvenes.
6.2. Agrietamiento de los frutos
Síntomas: Aparecen grietas de diversa profundidad en la superficie del fruto. Pueden ser superficiales o penetrar profundamente en la pulpa. A través de las grietas entran fácilmente infecciones y el fruto se pudre.
Por qué ocurre:
- Fluctuaciones bruscas de la humedad del suelo. Es la causa principal. Tras una larga sequía, un riego abundante o una lluvia intensa provoca un crecimiento rápido de las células del fruto. La piel (exocarpo) ya se ha endurecido y no puede estirarse, por lo que se agrieta (Mondal et al., 2020).
- Deficiencia de potasio. El potasio fortalece las paredes celulares. Cuando falta, la piel se vuelve más frágil y propensa al agrietamiento.
- Cambios de temperatura. Una variación brusca de temperatura también puede causar estrés y agrietamiento.
Qué hacer:
- Riego regular. Riegue la calabaza con un calendario, sin permitir que el suelo se seque en exceso.
- Acolchado. El acolchado mantiene la humedad del suelo estable, evitando fluctuaciones bruscas.
- Abonados potásicos. Abone regularmente con potasio durante el llenado del fruto.
- Proteja los frutos del sol directo. Ayuda a reducir las diferencias de temperatura.
6.3. Quemaduras solares en los frutos
Síntomas: Aparecen manchas pálidas, decoloradas o marrones y secas en los frutos. El tejido subyacente se vuelve blando, acuoso y puede pudrirse (Mondal et al., 2020). Los frutos no cubiertos por el follaje son los más afectados.
Por qué ocurre:
- Insolación excesiva. La luz solar directa combinada con altas temperaturas quema los tejidos del fruto.
- Falta de follaje. Si la planta ha perdido hojas (por enfermedades, daños o envejecimiento natural), los frutos quedan desprotegidos.
Qué hacer:
- Dar sombra a los frutos. Coloque con cuidado una hoja grande debajo del fruto o use tela clara, papel para dar sombra. Puede simplemente cubrir el fruto con el follaje levantando hojas vecinas.
- Mantenga un follaje sano. Proteja las hojas de enfermedades y plagas. Un arbusto sano protege sus frutos.
- Elija variedades resistentes a las quemaduras. Las variedades con cáscara clara o gris verdosa suelen sufrir menos quemaduras solares.
6.4. Maduración deficiente y baja acumulación de azúcares
Síntomas: Los frutos permanecen verdes durante mucho tiempo, no adquieren el color característico de la variedad. La pulpa es acuosa, insípida, no dulce. La calabaza se conserva mal.
Por qué ocurre:
- Falta de calor y luz. La calabaza necesita mucho sol y calor para madurar. Un verano fresco y nublado es la principal causa de mala maduración.
- Deficiencia de potasio. El potasio es responsable de la acumulación de azúcares en los frutos.
- Exceso de nitrógeno. La calabaza sobrealimentada con nitrógeno produce follaje, mientras que los frutos permanecen verdes y sin sabor.
- Cosecha demasiado temprana. Algunas variedades acumulan azúcar durante el almacenamiento.
- Sobrecarga de la planta. Si hay demasiados frutos, no reciben suficiente nutrición y no maduran.
Qué hacer:
- Elija variedades adaptadas a su región. Cultive variedades adaptadas a su clima. Para veranos cortos, elija variedades precoces.
- Abonados potásicos. Aumente la nutrición potásica en la segunda mitad del ciclo. El potasio es el principal elemento para la dulzura.
- Limite el nitrógeno. Después del inicio de la floración, reduzca al mínimo los abonados nitrogenados.
- Aclaree los frutos. Deje el número óptimo de frutos para su variedad y clima.
- Cosecha tardía. Deje que los frutos maduren en la planta. El momento ideal es la plena madurez, cuando el pedúnculo comienza a secarse y se vuelve corchoso.
6.5. Disminución de la capacidad de conservación
Síntomas: La calabaza se deteriora rápidamente durante el almacenamiento: aparecen manchas blandas, moho, la pulpa se vuelve harinosa.
Por qué ocurre:
- Nutrición desequilibrada. El exceso de nitrógeno y la falta de potasio hacen que los tejidos sean menos firmes y reduzcan su resistencia a las enfermedades en almacenamiento.
- Cosecha tardía tras heladas. Incluso una helada ligera daña los tejidos del fruto, haciéndolo inadecuado para almacenamiento prolongado (Mondal et al., 2020).
- Daños durante la cosecha. Golpes, arañazos y otras heridas son puertas de entrada para infecciones.
- Cosecha demasiado temprana. Los frutos inmaduros se conservan peor que los totalmente maduros.
Qué hacer:
- Nutrición equilibrada. Preste atención a los fertilizantes potásicos y fosforados, especialmente en la segunda mitad de la temporada.
- Coseche en tiempo seco y antes de las heladas. Deje un pedúnculo de 4–5 cm. No transporte los frutos sujetándolos por el pedúnculo; use ambas manos.
- Seque los frutos. Antes de almacenarlos, mantenga la calabaza en un lugar cálido y seco durante 1–2 semanas.
- Almacene en condiciones adecuadas. Temperatura ideal de almacenamiento: 10–15 °C, humedad 70–75%.
6.6. Defectos fisiológicos internos
Síntomas: En el interior del fruto, al cortarlo, se ven huecos, zonas menos compactas, desarrollo desigual de los tejidos.
Por qué ocurre:
- Alteración del régimen hídrico. Las fluctuaciones bruscas de humedad pueden provocar un desarrollo desigual de los tejidos del fruto.
- Deficiencia de boro. El boro participa en la estructura del fruto. Cuando falta, la pulpa puede ser harinosa con huecos (Mondal et al., 2020).
- Polinización insuficiente. Con polinización incompleta, la estructura interna del fruto puede ser desigual.
Qué hacer:
- Riego regular. Mantenga la humedad del suelo estable.
- Abonado con boro. Fertilización foliar durante la floración y el cuajado.
- Polinización de calidad. Use polinización manual para garantizar un cuajado completo.
Resumen sobre el desarrollo del fruto
- La calidad del fruto depende directamente de la calidad de la polinización. La polinización incompleta es la causa de deformaciones y defectos internos.
- La estabilidad es la clave del éxito. El riego uniforme y la nutrición equilibrada previenen el agrietamiento y mejoran el sabor.
- El potasio y el boro son los principales elementos para frutos dulces y sanos. Préstecles especial atención en la segunda mitad del ciclo.
- La cosecha oportuna es la clave para la conservación. Coseche antes de las heladas y deje secar los frutos antes de almacenarlos.
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7. Cómo prevenir los trastornos fisiológicos: un enfoque integral para la salud de la calabaza
La mayoría de los trastornos fisiológicos se pueden prevenir si desde el principio se crean las condiciones óptimas para la planta. No es difícil, pero requiere un enfoque sistemático. Estos son los principios clave de prevención que le ayudarán a cultivar una calabaza sana y productiva.
7.1. Elección adecuada del lugar
Empiece por el sitio. La calabaza es una planta sureña, por lo que la elección del lugar es crucial.
- Sol. El sitio debe estar bien iluminado por el sol al menos 6–8 horas al día. A la sombra, la calabaza crecerá mal, la floración se retrasará y el contenido de azúcar de los frutos disminuirá.
- Calor. Elija lugares protegidos de los vientos fríos. Las laderas orientadas al sur, los lugares junto a paredes de edificios son ideales. La tierra en estos lugares se calienta más rápido en primavera, lo que es especialmente importante para la calabaza amante del calor (Kotov et al., 2016).
- Suelo. La calabaza prefiere suelos fértiles, sueltos, bien drenados y de reacción neutra (pH 6,0–7,0). Los suelos arcillosos pesados y ácidos requieren mejora: añadir materia orgánica, arena, encalado (Mondal et al., 2020).
- Drenaje. El sitio no debe anegarse. El agua estancada alrededor de las raíces es el camino seguro a la pudrición y la muerte de la planta.
7.2. Régimen hídrico estable
El agua es vida, pero con moderación. Las fluctuaciones bruscas de humedad son la principal causa de muchos problemas.
- Riego regular. Riegue la calabaza en profundidad y abundantemente, pero con poca frecuencia, para que el agua penetre hasta la profundidad de las raíces (30–40 cm). Adáptese al clima: en calor, el riego puede necesitarse cada 3–5 días; en tiempo fresco, con menos frecuencia.
- Acolchado. Es su mejor aliado. Una capa de acolchado orgánico (paja, hierba, compost, turba) de 5–10 cm de espesor retiene la humedad, evita el sobrecalentamiento del suelo, suprime las malas hierbas y mejora la estructura del suelo. El acolchado es un auténtico «estabilizador» de los regímenes hídrico y térmico.
- Sistemas de riego por goteo. Si es posible, use riego por goteo. Aporta agua de manera uniforme directamente a la zona radicular, eliminando las fluctuaciones bruscas de humedad.
- Evite regar en las horas de más calor. Riegue temprano por la mañana o al atardecer, para que el agua no se evapore al instante ni queme las hojas.
7.3. Nutrición equilibrada
No sobrealimente, pero tampoco deje pasar hambre. Una nutrición adecuada es la clave para la salud y la calidad de los frutos.
Análisis de suelo. Cada 3–4 años, realice un análisis de suelo para saber qué falta y qué sobra. Es la base para un programa de fertilización adecuado.
Materia orgánica. Aplique estiércol bien descompuesto o compost en la plantación (30–40 t/ha o 3–4 cubos por 1 m²). La materia orgánica mejora la estructura del suelo y aporta todos los elementos necesarios.
Fertilizantes minerales. Use fertilizantes complejos equilibrados, siguiendo las instrucciones. La regla principal: nitrógeno en la primera mitad del ciclo, potasio y fósforo en la segunda.
- Nitrógeno (N): necesario para el crecimiento de las hojas. Aplique en primavera y principios de verano. El exceso de nitrógeno es perjudicial.
- Fósforo (P): importante para la floración y el cuajado. Aplique en la plantación y durante la floración.
- Potasio (K): el elemento principal para la calidad de los frutos. Aplique durante el llenado del fruto. El potasio aumenta el contenido de azúcar, mejora la conservación y la resistencia a enfermedades.
Micronutrientes. No olvide el boro, magnesio, calcio, hierro. Las fertilizaciones foliares (sobre las hojas) son la forma más eficaz de aportar micronutrientes.
- Boro: solución de ácido bórico al 0,1% durante la brotación y floración mejora el cuajado.
- Calcio: solución de nitrato de calcio al 1% durante el crecimiento del fruto previene la podredumbre apical.
- Magnesio: solución de sulfato de magnesio al 1% cuando aparece la clorosis intervenal.
7.4. Aclareo oportuno de frutos
Menos es mejor. La calabaza es una planta vigorosa, pero sus recursos no son ilimitados.
- Deje el número óptimo de frutos. Para las variedades de fruto grande (C. maxima) suele dejarse 1–2 frutos por planta. Para las de cáscara dura y moscadas (C. pepo, C. moschata) – hasta 3–5 frutos, según la variedad y el tamaño del fruto.
- Elimine los ovarios sobrantes. Si han cuajado más frutos de los que la planta puede «alimentar», retire los más pequeños y débiles. Esto permitirá que los frutos restantes reciban suficiente nutrición y maduren.
- Pellizque los brotes. En regiones con verano corto, pellizque el tallo principal después de que se hayan formado 4–5 hojas. Esto estimula los brotes laterales y aumenta el número de flores femeninas. También pellizque los brotes laterales, dejando 2–3 hojas después del ovario, para dirigir la nutrición a los frutos.
7.5. Asegurar una polinización eficaz
Sin polinización, no hay cosecha. La calabaza es una planta de polinización cruzada y sin la ayuda de insectos o de sus manos no habrá frutos.
- Atraer insectos. Plante cerca de la calabaza plantas melíferas (facelia, trigo sarraceno, cilantro, girasol) para atraer abejas y abejorros.
- Polinización manual. Si hay pocas abejas o el tiempo está nublado, polinice las flores a mano. Esto garantiza el cuajado. Hágalo temprano por la mañana, mientras las flores están abiertas.
- Proteger a los polinizadores. No aplique insecticidas durante la floración. Si es necesario tratar, hágalo por la noche, cuando los insectos están inactivos (Wehner et al., 2020).
7.6. Mantener un follaje sano
Las hojas son la fábrica de nutrientes para los frutos. Un follaje sano asegura la fotosíntesis y el aporte de carbohidratos a los frutos.
- Prevención de enfermedades. Inspeccione las plantas regularmente. Ante los primeros signos de enfermedad (oídio, antracnosis), actúe. Use tratamientos preventivos con productos biológicos o fungicidas a base de cobre.
- Control de plagas. Combata a tiempo pulgones, araña roja, mosca blanca. Debilitan las plantas y reducen el rendimiento.
- Elimine hojas viejas. Retire las hojas bajeras, viejas y amarillentas que ya no contribuyen a la cosecha. Mejora la ventilación y reduce el riesgo de enfermedades.
7.7. Considerar las características de la variedad
Elija variedades para su región. No todas las variedades crecen y fructifican igual en distintos climas.
- Para veranos cortos. Elija variedades precoces de calabaza de cáscara dura (C. pepo) y calabacines. Maduran incluso en climas frescos.
- Para regiones del sur. Cultive calabazas de fruto grande (C. maxima) y moscadas (C. moschata), que necesitan mucho calor y luz.
- Tolerancia al estrés. Fíjese en variedades resistentes a la sequía, el calor y las fluctuaciones de temperatura. Muchos híbridos modernos tienen mayor tolerancia al estrés.
Resumen sobre la prevención
Los trastornos fisiológicos no son una sentencia, sino una señal de que algo en los cuidados no ha ido bien. Prevenirlos es mucho más fácil que corregirlos. Basta con seguir unos sencillos principios:
1. Elija el lugar adecuado para plantar: sol, calor, buen drenaje.
2. Asegure un régimen hídrico estable: riego regular y acolchado.
3. Equilibre la nutrición: nitrógeno para el crecimiento, potasio y fósforo para los frutos, micronutrientes para la salud.
4. No sobrecargue la planta: aclaree el número de frutos.
5. Cuide la polinización: atraiga insectos o polinice manualmente.
6. Vigile la salud del follaje: prevenga enfermedades y plagas.
Recuerde que la calabaza es un cultivo agradecido. Responde a los cuidados con una cosecha abundante de frutos sabrosos y saludables.
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8. Errores típicos: lo que no se debe hacer al cultivar calabaza
Incluso los jardineros experimentados cometen a veces errores que provocan trastornos fisiológicos. Veamos los más comunes para que pueda evitarlos.
Error 1: Intentar conservar todos los frutos cuajados
Cuál es el error: Da pena eliminar los ovarios sobrantes. Parece que cuantos más frutos, mejor será la cosecha.
A qué conduce: Sobrecarga de la planta. La calabaza no puede «alimentar» un gran número de frutos. Como resultado, los frutos crecen pequeños, inmaduros, con bajo contenido de azúcar. La planta se agota, puede desprender todos los ovarios o morir (Mondal et al., 2020).
Cómo hacerlo bien: Deje el número óptimo de frutos para la variedad. Para calabazas de fruto grande – 1–2, para las medianas y pequeñas – 3–5. Elimine todos los ovarios sobrantes, especialmente los que aparecen tarde. Esto garantiza que los frutos restantes reciban suficiente nutrición y crezcan grandes y dulces.
Error 2: Exceso de abonado nitrogenado en la segunda mitad del ciclo
Cuál es el error: Se piensa que la planta necesita alimentación constante y que el nitrógeno es la solución más sencilla. O se usa la misma composición de fertilizante durante toda la temporada.
A qué conduce: El exceso de nitrógeno en la segunda mitad del ciclo estimula el crecimiento de las hojas en detrimento de los frutos. La planta «engorda»: produce mucha masa verde, pero retrasa la floración y la maduración. Los frutos se vuelven acuosos, con bajo contenido de azúcar, se conservan mal y acumulan nitratos (Wien and Stützel, 2020).
Cómo hacerlo bien: Aplique fertilizantes nitrogenados solo en la primera mitad del ciclo (antes de la floración) para el desarrollo foliar. Después del inicio de la floración y el cuajado, pase a abonados fosfórico‑potásicos. El potasio es especialmente importante para la calidad y conservación de los frutos.
Error 3: Cosecha tardía después de heladas
Cuál es el error: La intención de dejar que los frutos «maduren» en la planta aunque ya hayan comenzado las heladas.
A qué conduce: Incluso una helada ligera (0...-2 °C) daña los tejidos del fruto. Se vuelven acuosos, blandos, pierden turgencia y empiezan a pudrirse durante el almacenamiento. La capacidad de conservación disminuye drásticamente (Mondal et al., 2020). Además, un fruto dañado no puede madurar y acumular azúcares.
Cómo hacerlo bien: Coseche la calabaza antes de la llegada de heladas persistentes. Atienda al pronóstico del tiempo. Si ya han comenzado las heladas y la calabaza no se ha cosechado, es mejor recolectarla inmediatamente, aunque no esté completamente madura. Puede madurar durante el almacenamiento, pero si la helada la alcanza, se perderá.
Error 4: Intentar tratar los trastornos fisiológicos con fungicidas
Cuál es el error: Al ver hojas amarillentas o marchitamiento, el jardinero piensa inmediatamente en enfermedad y comienza a tratar con fungicidas.
A qué conduce: Pérdida de tiempo y dinero. Los fungicidas no actúan sobre los trastornos fisiológicos causados por falta de agua, nutrición o temperatura inadecuada. Incluso pueden empeorar la situación si la planta está estresada.
Cómo hacerlo bien: Antes de aplicar fungicidas, asegúrese de que el problema está causado por una infección. Inspeccione la planta: ¿hay signos de patógenos (esporas, capas, podredumbre)? Si no, busque la causa en las condiciones de cultivo. Controle la humedad del suelo, la temperatura, recuerde qué y cuándo aplicó como fertilizante. A menudo, basta con ajustar el riego y la alimentación para que la planta se recupere.
Error 5: Ignorar el papel de la polinización
Cuál es el error: Confiar en que las abejas y los abejorros se encargarán. O no saber que la calabaza necesita ser polinizada.
A qué conduce: Pocos ovarios, frutos deformes, caída de ovarios. Con polinización insuficiente, el ovario puede empezar a crecer, pero luego se detiene y cae. Si la polinización es incompleta, el fruto crece torcido, con semillas subdesarrolladas en algunas partes (Wehner et al., 2020).
Cómo hacerlo bien: Asegure la polinización. Atraiga insectos plantando plantas melíferas. Si hay pocas abejas o el tiempo está nublado, polinice las flores manualmente. Es sencillo y garantiza el resultado. En tiempo nublado y lluvioso, sin polinización manual puede que no haya cosecha en absoluto.
Error 6: Riego superficial y frecuente
Cuál es el error: Regar «un poquito», a diario, mojando solo la capa superficial del suelo.
A qué conduce: Las raíces de la calabaza son profundas, de hasta 1,5–2 metros. El riego superficial no llega a las raíces y la planta sufre sequía. Los riegos superficiales frecuentes favorecen las malas hierbas y la evaporación. La planta crece lentamente, los frutos se vuelven más pequeños y disminuye el contenido de azúcar.
Cómo hacerlo bien: Riegue con poca frecuencia pero abundantemente, de modo que el agua penetre hasta 30–40 cm de profundidad. Atienda al estado del suelo: si la capa superior está seca pero a 10–15 cm de profundidad está húmeda, no necesita riego. Acolche el suelo para retener la humedad.
Error 7: Plantar en suelo frío
Cuál es el error: Apresurarse a plantar para obtener una cosecha más temprana, sin esperar a que el suelo se caliente.
A qué conduce: Las semillas pueden no germinar, y si lo hacen, las plántulas serán débiles con un sistema radicular poco desarrollado. En suelo frío, las raíces no absorben fósforo y la planta permanece estancada, sin desarrollarse. Aumenta el riesgo de podredumbres radiculares (Mondal et al., 2020).
Cómo hacerlo bien: Plante la calabaza cuando el suelo a 10–12 cm de profundidad se haya calentado a 12–14 °C. Use cubiertas de plástico para acelerar el calentamiento. En climas fríos, es preferible plantar plántulas en lugar de sembrar semillas directamente en el suelo.
Resumen de errores típicos
- El principio principal: «No hacer daño». No se precipite, no exceda con fertilizantes y riegos. Observe la planta y tenga en cuenta sus necesidades.
- Recuerde la polinización. Sin ella, no habrá cosecha.
- No confunda enfermedades con trastornos de las condiciones. Busque la causa en las prácticas agronómicas antes de recurrir a productos químicos.
- Confíe en métodos probados: riego, acolchado, alimentación equilibrada.
Evitando estos errores, podrá cultivar una calabaza sana, productiva y con excelente sabor. ¡Buena suerte en el huerto!
Referencias
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