Trastornos fisiológicos
1. ¿Cómo distinguir un trastorno fisiológico de una enfermedad?
Imagina esto: cortas las hojas, arrancas del suelo una hermosa raíz con esperanza y, al cortarla, ves manchas oscuras, grietas o huecos. El primer pensamiento: "¡Enfermedad!" Pero no te apresures a diagnosticar ni mucho menos a tratar con productos químicos. Muy a menudo, la causa no es una infección, sino un trastorno fisiológico.
En pocas palabras, una enfermedad es un ataque externo: hongos, bacterias o virus. Es como un resfriado que "has cogido". Un trastorno fisiológico (o enfermedad no infecciosa) es un fallo interno de la planta, causado por condiciones ambientales inadecuadas: calor, frío, sequía, exceso de riego o falta de un nutriente específico. Es como un déficit de vitaminas o un golpe de calor en los humanos, que ocurren sin intervención de ningún agente infeccioso (Nonnecke, 1989).
Entonces, ¿cómo saber a qué te enfrentas? Aquí tienes tres pistas principales (Goldman, 2020):
1. Busca un patrón en el campo. Los trastornos fisiológicos suelen tener un carácter masivo y uniforme. Afectan a todas las plantas que crecen en las mismas condiciones: por ejemplo, en una zona seca, en un suelo compactado o donde no aplicaste el abono necesario. Las enfermedades, en cambio, suelen extenderse en focos, de una planta a la vecina.
2. Examina al "paciente" sin lupa. En los trastornos fisiológicos, casi nunca hay signos de infección en hojas y raíces: ni capas de micelio (blanco, gris o negro), ni olor a putrefacción, ni mucosidad, ni úlceras con esporas visibles. Simplemente es un aspecto "antinatural" de los tejidos.
3. Recuerda el historial del clima y los cuidados. Pregúntate:
- ¿Hubo una sequía prolongada seguida de riegos abundantes? (Esto provoca grietas).
- ¿Hizo un calor anormal? (Eso causa el anillado concéntrico de la pulpa).
- ¿Aplicaste boro este año? (Su deficiencia es la causa principal de muchos problemas).
Si las respuestas son afirmativas, es muy probable que estés ante un problema fisiológico. ¡Y eso es una buena noticia! A diferencia de las enfermedades infecciosas, los trastornos fisiológicos no son contagiosos. No se propagarán a los bancales vecinos ni se acumularán en el suelo si corriges tus errores de cultivo. Y muchos de ellos se pueden prevenir o minimizar si entiendes las necesidades de la remolacha.
Vamos a analizar cada trastorno por separado. Los "problemas" más comunes de la remolacha – y los más subestimados – empiezan con la letra B: Boro. A eso está dedicado el siguiente capítulo.
Esta fue la introducción. Estoy listo para escribir el siguiente capítulo, "Podredumbre del corazón (carencia de boro)", que, como has dicho, es la patología central. En él veremos en detalle cómo reconocer el problema, por qué ocurre y cómo solucionarlo con prácticas agronómicas sencillas y accesibles. ¿Empezamos?
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2. Podredumbre del corazón (carencia de boro)
Si la remolacha tiene un "punto débil", ese es el boro. Este micronutriente es fundamental para todas las plantas, pero la remolacha (y otras raíces de la familia de las Quenopodiáceas) lo consume en grandes cantidades y reacciona con mucha intensidad a su falta. El boro es responsable de la división y el crecimiento celular, la síntesis de carbohidratos y la integridad del sistema vascular (Rana, 2018). Cuando falta boro, los tejidos de la raíz comienzan a desintegrarse desde el interior.
Esta afección se conoce con varios nombres:
- Podredumbre del corazón (porque afecta a la parte central).
- Mancha negra interna (por su aspecto al corte).
- Corazón pardo o podredumbre del centro.
- Podredumbre de la corona (cuando afecta al punto de crecimiento).
Recuerda lo principal: no es una enfermedad infecciosa, sino una carencia de boro. No se transmite de una planta a otra; su causa está en el suelo.
¿Cómo reconocer la carencia de boro?
Los síntomas aparecen tanto en las hojas como en las raíces. Conocer estas señales te ayudará a detectar el problema antes de que la raíz deje de ser apta para el almacenamiento.
En las hojas (primeros signos):
- Las hojas jóvenes del centro de la roseta dejan de crecer, se vuelven pequeñas, pálidas, se encrespan o adoptan forma de barca.
- Los pecíolos se vuelven quebradizos y pueden presentar grietas y manchas (Nonnecke, 1989).
- Las hojas adquieren una coloración moteada, alternando manchas amarillas y púrpuras. La yema apical puede morir, lo que detiene el crecimiento de la planta.
En la raíz (lo más importante para el horticultor):
- Al cortar la raíz, en la parte central (a menudo en el tercio superior) se ven manchas de color marrón oscuro, casi negras, secas o corchosas, de forma irregular.
- Estas zonas pueden ser duras, parecidas al corcho, y en casos severos convertirse en cavidades.
- Pueden aparecer grietas transversales en la superficie de la raíz, especialmente cerca del cuello.
- La raíz suele deformarse, con una corteza áspera y escabrosa (Rana, 2018).
Es importante distinguirlo de la "leñosidad" común (de la que hablaremos más adelante). En la carencia de boro, el daño es interno, no superficial.
¿Por qué se produce la deficiencia de boro?
El boro es un elemento poco móvil en el suelo. Las raíces solo lo absorben de la solución del suelo. Su disponibilidad depende mucho de las condiciones:
1. Clima seco. El boro se disuelve mal en suelos secos y las raíces no pueden "bebérselo". Por eso, el problema suele manifestarse en años de sequía o en parcelas sin riego (Kemble, 2022).
2. Suelos arenosos y franco‑arenosos. En estos suelos, el boro se lava fácilmente de la capa radicular.
3. pH alto del suelo (alcalino). Con un pH superior a 6,5–7,0, el boro se transforma en formas no disponibles para las plantas. El problema es especialmente frecuente después de encalar.
4. Exceso de nitrógeno y potasio. Aplicar grandes dosis de abonos nitrogenados o potásicos agrava la deficiencia de boro al desequilibrar la nutrición.
5. Aplicación incorrecta de materia orgánica. El estiércol fresco o el exceso de abonos orgánicos pueden fijar el boro.
¿Qué hacer? Prevención y medidas de control
Es más fácil prevenir la carencia de boro que curarla. Aquí tienes una estrategia probada que funciona tanto para aficionados como para agricultores (Torikov, Sychev, 2018):
1. Análisis de suelo. Lo mejor que puedes hacer es enviar una muestra de suelo a analizar con antelación. Esto te permitirá determinar la dosis exacta de boro. Pero incluso sin análisis, en suelos ligeros y en zonas de cultivo de riesgo, vale la pena aplicar boro de forma preventiva.
2. Aplicación de boro al suelo (abonado de fondo).
- En primavera, antes de la siembra o el trasplante, aplica bórax (Na2B₄O₇·10H2O) o ácido bórico.
- Para aficionados, una dosis orientativa es de 1–2 gramos de ácido bórico (o 1,5–3 gramos de bórax) por metro cuadrado de bancal. Espárcelo uniformemente e incorpóralo a la capa superficial del suelo.
- ¡No superes la dosis! El boro es un micronutriente y su exceso es tóxico.
3. Abonado foliar (el método más fiable para aficionados).
- Durante el crecimiento activo de la raíz (fase de 4–6 hojas verdaderas), pulveriza las plantas con una solución de ácido bórico.
- Solución: 1 gramo de ácido bórico por litro de agua (es decir, solución al 0,1%). Para volúmenes mayores: 10 g por 10 L de agua.
- Pulveriza en días nublados o por la tarde, para que la solución no se seque rápidamente y tenga tiempo de ser absorbida.
- Repite la aplicación a las 2–3 semanas si persisten los signos de deficiencia. Normalmente, uno o dos tratamientos por temporada son suficientes.
4. Riego adecuado. El boro solo se absorbe de un suelo húmedo. En períodos secos, asegura un riego regular de la remolacha. Los cambios bruscos de humedad también favorecen la deficiencia.
5. Control del pH. Si has encalado el suelo, asegúrate de reponer el boro, ya que con un pH alto se vuelve menos disponible.
Recuerda: tratar la carencia de boro en estados avanzados, cuando ya se han formado daños internos, es imposible. Las raíces afectadas no se recuperarán, pero se pueden consumir cortando las partes oscuras (no son tóxicas). El objetivo principal es prevenir el problema en la siguiente temporada.
Una vez que hemos abordado a la "reina" de los trastornos fisiológicos –la carencia de boro–, pasemos al siguiente problema común, pero menos conocido. No arruina el sabor, pero afecta gravemente al aspecto y la comercialización de la raíz. Hablaremos del anillado o zonificación de la pulpa. ¿Qué es, por qué ocurre y se puede prevenir?
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3. Anillado o zonificación de la pulpa (zoning)
Cultivar una remolacha bonita y uniforme ya es un logro. Pero cuando al cortarla ves anillos concéntricos alternos, oscuros y claros, en lugar de un color intenso y homogéneo, se te puede estropear la alegría de la cosecha. Este fenómeno se llama anillado o zonificación (zoning) (Nonnecke, 1989).
Es importante entender que esto no es una enfermedad. La remolacha no está infectada; simplemente ha "dibujado" en su corte un diario del tiempo y los cuidados. Estos anillos no son más que huellas del crecimiento desigual de los tejidos de la raíz.
¿Qué aspecto tiene?
En el corte de la raíz se ven claramente anillos (círculos) alternos de color más oscuro y más claro. A veces pueden ser tan contrastados que parecen una diana. El sabor de la raíz puede seguir siendo normal, aunque en algunos casos puede ser menos dulce o más áspero (Torikov, Sychev, 2018).
¿Por qué aparecen los anillos?
La causa principal es un desequilibrio entre el aporte de agua y nutrientes durante el crecimiento de la raíz. La pulpa de la remolacha está formada por capas alternas de tejidos: unas almacenan azúcar y pigmentos, y otras conducen agua y nutrientes (Goldman, 2020). En condiciones ideales, estas capas se desarrollan uniformemente y adquieren un color intenso y homogéneo.
Cuando las condiciones cambian, el proceso se altera:
1. Calor (el culpable más frecuente). A altas temperaturas (superiores a 25–30 °C), la síntesis del pigmento rojo (betacianina) se suprime. En los períodos de calor se forman capas pálidas. Cuando el calor remite, se forman capas oscuras. Así se obtienen los "anillos" (Rana, 2018).
2. Humedad irregular. Si los períodos de sequía se alternan con riegos abundantes, el crecimiento de la raíz se vuelve desigual. El crecimiento rápido "aprovechando" la humedad da capas pálidas y difusas, mientras que el crecimiento lento da capas más oscuras y densas.
3. Crecimiento rápido en general. Las raíces jóvenes y en crecimiento vigoroso suelen tener una coloración menos intensa y anillos más marcados que las maduras, que crecen más lentamente. Esto es especialmente notable en variedades precoces.
4. Características varietales. Algunas variedades de remolacha son genéticamente más propensas al anillado que otras. Por lo general, las variedades con pulpa de color rojo intenso (por ejemplo, `Bordeaux 237`) presentan menos zonificación que las de pulpa más clara (Nonnecke, 1989; Kemble, 2022).
5. Falta de potasio o exceso de nitrógeno. El desequilibrio de estos elementos también puede afectar a la coloración de los tejidos.
Consecuencias para el horticultor
El anillado es, ante todo, un defecto estético. No afecta al valor nutricional de la raíz (salvo una posible reducción del contenido de azúcar en las capas pálidas). Sin embargo, para quienes cultivan remolacha para la venta, es un problema grave: los compradores eligen con los ojos y una raíz manchada puede no tener salida. Para el consumo propio, es simplemente una molestia que se quiere evitar.
¿Cómo prevenir el anillado?
Conociendo las causas, podemos manejar las condiciones para minimizar los anillos contrastados.
1. Riego constante. Esta es la regla de oro. Procura que el suelo esté siempre moderadamente húmedo, sin cambios bruscos. Los riegos regulares, no muy abundantes, en épocas de calor son la mejor prevención.
2. Acolchado (mulching). Una capa de acolchado (paja, hierba cortada, compost) ayuda a conservar la humedad del suelo, evita que se seque y protege las raíces del sobrecalentamiento.
3. Siembra oportuna. Para que el pico de calor no coincida con el período de crecimiento activo de la raíz, en regiones del sur es mejor sembrar la remolacha a principios de primavera o en otoño. En zonas templadas, procura que el julio y agosto calurosos no pillen a las raíces en plena fase de engorde.
4. Elección de variedad. Si te enfrentas a este problema a menudo, opta por variedades e híbridos con alto contenido en pigmento y resistentes a la zonificación. Suele indicarse en la descripción de la variedad.
5. Nutrición equilibrada. Aplica abonos complejos y no sobrealimentes la remolacha solo con nitrógeno. El potasio y los micronutrientes favorecen la absorción de nutrientes y mejoran la coloración.
El anillado es una señal de la planta: "Hizo calor y tuve sed". Si reaccionas adecuadamente, al año siguiente el corte te mostrará un color uniforme, intenso y perfecto.
Ya hemos hablado del "color" de la remolacha. Pero hay otro aspecto "externo" que también se resiente: las grietas en la raíz. Es el siguiente punto de nuestra lista. ¿Por qué se agrieta la remolacha y cómo combatirlo? Hablemos de ello en el próximo capítulo.
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4. Agrietamiento de las raíces
Esperas con ansias poder arrancar una remolacha grande y hermosa, y aparece... llena de grietas. Roturas profundas, como cicatrices, que no solo estropean el aspecto, sino que hacen que la raíz no sea apta para un almacenamiento prolongado. Por las grietas entran fácilmente patógenos y la remolacha se pudre rápidamente.
¿Por qué ocurre esto? A diferencia de otros muchos problemas, la causa del agrietamiento casi siempre es la misma y muy sencilla, y se puede solucionar perfectamente.
¿Qué aspecto tiene?
Las grietas pueden ser de distintos tipos:
- Grietas anulares transversales – recorren la circunferencia de la raíz, sobre todo en la parte superior, cerca del cuello.
- Grietas longitudinales – roturas a lo largo de la raíz, a veces muy profundas.
Sea cual sea el tipo, la esencia es la misma: la piel (peridermis) no soporta la presión interna y se rompe (Nonnecke, 1989).
¿Por qué se agrieta la remolacha? La causa principal: cambios bruscos de humedad
Imagina que la raíz es un globo. Cuando crece lenta y uniformemente, sus paredes (la piel) se adaptan al volumen creciente. Pero si después de una sequía prolongada llega una lluvia torrencial o un riego abundante, la planta absorbe agua con avidez. Las células de la pulpa se hinchan rápidamente, la raíz aumenta de volumen y la piel, que durante la sequía se ha vuelto más áspera y menos elástica, no llega a estirarse. El resultado es una rotura (Goldman, 2020; Kemble, 2022).
Este es el mecanismo más frecuente y principal del agrietamiento. Pero hay otros factores que empeoran la situación:
1. Riego irregular. Los cambios de "seco‑mojado" siempre provocan grietas. Especialmente peligroso es un riego abundante después de una sequía prolongada.
2. Cambios bruscos de temperatura. La alternancia de un clima muy cálido y otro fresco también provoca estrés y un crecimiento desigual.
3. Exceso de abonos nitrogenados. El nitrógeno estimula un crecimiento celular rápido y "acuoso", lo que aumenta la presión sobre la piel y la hace más propensa a romperse.
4. Sobremaduración. Si dejas la remolacha demasiado tiempo en el suelo, se vuelve grande, la pulpa se endurece y la piel pierde elasticidad. Estas raíces se agrietan con más frecuencia.
5. Características varietales. Algunas variedades son más propensas al agrietamiento que otras. Suelen ser variedades de piel fina o que engordan rápidamente.
¿Cómo prevenir el agrietamiento?
Conociendo la causa principal, podemos establecer una estrategia de protección:
1. Riego regular y moderado. Esta es la regla principal. Riega la remolacha de forma uniforme, sin dejar que se seque ni que se encharque. Es especialmente importante mantener una humedad estable durante el crecimiento activo de la raíz. En climas cálidos, riega con más frecuencia, pero en pequeñas cantidades.
2. Acolchado (mulching). Una capa de acolchado (paja, hierba cortada, compost) ayuda a conservar la humedad del suelo, evita la formación de costras y suaviza las variaciones de humedad. Es tu mejor aliado contra las grietas.
3. Evita riegos bruscos después de una sequía. Si la remolacha ha estado mucho tiempo sin agua, no hagas un "diluvio". Empieza con un riego ligero y, al cabo de 1 o 2 días, haz un riego completo. Así la piel se adapta gradualmente al aumento de volumen.
4. Momento de la cosecha. No dejes la remolacha en el suelo demasiado tiempo, sobre todo si el tiempo es húmedo. Las raíces sobremaduras son más propensas a agrietarse.
5. Nutrición equilibrada. No sobrealimentes la remolacha con nitrógeno. Opta por abonos complejos con énfasis en potasio y fósforo, que hacen que los tejidos sean más densos y elásticos.
6. Elige variedades resistentes. Si el problema de las grietas es recurrente, selecciona variedades resistentes a este defecto. Suelen ser variedades de pulpa densa y piel resistente (por ejemplo, `Bordeaux 237`, `Cylindra`).
El agrietamiento es una señal de que estás cambiando el régimen de riego con demasiada brusquedad. Atiende a ello y tu remolacha te recompensará con unos costados lisos y uniformes.
Ya hemos visto el problema más visible: las grietas. Pero hay otros defectos "internos" que no saltan tanto a la vista, pero son igual de importantes. Por ejemplo, cuando la pulpa se vuelve áspera, fibrosa o leñosa. O cuando se forman huecos en el interior de la raíz. Y también las deformaciones de todo tipo: raíces bifurcadas, retorcidas, aplanadas. De todo ello hablaremos en los próximos capítulos.
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5. Fibrosidad y aspereza de los tejidos
Cultivar remolacha es solo la mitad del trabajo. Es mucho más frustrante cuando resulta dura, fibrosa, con vetas gruesas que parece que se te van a clavar entre los dientes. Esa remolacha no se puede rallar para ensalada y en el cocido no tendrá buen sabor. ¿Cuál es la razón? A diferencia de los problemas anteriores, aquí no hay una única causa, sino un conjunto de factores relacionados con el envejecimiento de la planta y el estrés.
¿Qué aspecto y sensación tiene?
Al cortarla, esta raíz parece "seca", con haces fibrosos claramente visibles. Su sabor puede ser amargo o insípido. La pulpa no se deshace en la boca, sino que requiere una masticación cuidadosa. No es una enfermedad, sino un estado fisiológico que a menudo se confunde con la carencia de boro (pero en la carencia de boro el daño es interno, mientras que aquí toda la pulpa es áspera).
¿Por qué la pulpa se vuelve áspera y fibrosa?
Imagina que la remolacha, como cualquier hortaliza, tiene su "fecha de caducidad" en el suelo. Con la edad, las paredes celulares se engrosan y se produce una lignificación (leñosidad) de los tejidos. Es un proceso natural de envejecimiento, pero los estreses pueden acelerarlo mucho.
Estas son las causas principales (Nonnecke, 1989; Torikov, Sychev, 2018):
1. Envejecimiento y sobremaduración (la causa más frecuente). Si dejas la remolacha demasiado tiempo en el suelo, sobre todo con calor o sequía, empieza a "envejecer". Las células pierden agua, las paredes se engrosan y la raíz se vuelve dura. Es un proceso natural: la planta se prepara para el reposo invernal y sus tejidos se vuelven más ásperos y densos.
2. Sequía y falta de agua. Cuando la remolacha sufre estrés hídrico, su crecimiento se ralentiza. En los tejidos se acumulan sustancias que los endurecen. Es una reacción de defensa de la planta para sobrevivir en condiciones de sequía.
3. Exceso de abonos nitrogenados. Paradoja: el nitrógeno es necesario para crecer, pero su exceso hace que las células crezcan demasiado rápido, se vuelvan acuosas y, cuando el crecimiento se ralentiza, estos tejidos "acuosos" se endurecen rápidamente. Además, el exceso de nitrógeno reduce el contenido de azúcares, lo que hace que la pulpa sea menos jugosa.
4. Temperatura alta. El calor, sobre todo combinado con la sequedad, acelera el envejecimiento de los tejidos, volviéndolos ásperos y fibrosos.
5. Deficiencia de potasio. El potasio desempeña un papel clave en la síntesis de carbohidratos y en el mantenimiento de la turgencia celular. Cuando falta, los tejidos se aflojan y luego se endurecen rápidamente (Kemble, 2022).
6. Cosecha tardía. Cuanto más tiempo permanezca la remolacha en la tierra, más envejece. Incluso si no ha sobremadurado, el enfriamiento otoñal y la preparación para el reposo invernal desencadenan el endurecimiento de los tejidos.
Consecuencias para el horticultor
El principal problema es la pérdida de calidad gustativa y comercial. La remolacha dura es difícil de pelar y cortar, y no se cuece bien. No es apta para el almacenamiento prolongado (el sabor se deteriora rápidamente). Además, la pulpa áspera no solo es desagradable, sino que indica que la raíz ha perdido valor nutricional.
¿Cómo cultivar una remolacha tierna y jugosa?
Para evitar la "leñosidad", hay que ayudar a la planta a crecer de forma uniforme y evitar que envejezca antes de tiempo.
1. Respeta los plazos de cosecha. Esta es la regla más importante. No dejes la remolacha en el suelo demasiado tiempo. Cóséchala cuando alcance el tamaño característico de la variedad (normalmente de 5 a 10 cm de diámetro). Sigue las fechas de maduración indicadas en el paquete de semillas.
2. Riego regular. Al igual que con el anillado y las grietas, una humedad estable previene el estrés y la aspereza de los tejidos.
3. Nutrición equilibrada. No sobrealimentes con nitrógeno. Utiliza abonos complejos con predominio de potasio y fósforo. El potasio hace que los tejidos sean firmes y jugosos, y el fósforo favorece el desarrollo radicular.
4. Aclareo oportuno. Las siembras densas provocan estrés. Las plantas compiten por la luz, el agua y los nutrientes, lo que ralentiza el crecimiento y provoca un envejecimiento prematuro de los tejidos.
5. Elige variedades de pulpa tierna. Algunas variedades de remolacha son naturalmente más jugosas y tiernas. Fíjate en tipos como `Detroit` – suelen tener una textura más fina.
La aspereza de los tejidos es una señal de que la planta no se encontraba a gusto. Si ajustas los cuidados, obtendrás una remolacha jugosa, tierna y dulce, que será un placer comer y cocinar.
Ya hemos visto tres problemas "externos". Pero hay otro, muy desagradable, en el que una raíz de aspecto sano presenta huecos en su interior. Hablaremos de ello en el siguiente capítulo.
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6. Huecos en el interior de la raíz
Este es uno de los problemas más desagradables y desconcertantes. Por fuera, la remolacha puede tener un aspecto perfecto: uniforme, lisa, grande. Pero al cortarla, encuentras cavidades: huecos, a menudo con bordes irregulares y rugosos. A veces son pequeñas "cuevas", otras veces son oquedades extensas que hacen que la raíz no se pueda aprovechar.
¿Qué es esto? No es una enfermedad ni una plaga, sino un trastorno fisiológico relacionado con alteraciones en el crecimiento de los tejidos. Es como las "estrías" en la piel, pero en el interior.
¿Qué aspecto tiene?
Al cortar la raíz se ven huecos (cavidades) de forma irregular. Pueden ser únicos o múltiples, situados en el centro o cerca de la superficie. Las paredes de los huecos suelen ser secas, corchosas y pueden tener un tono marrón. El sabor y la textura de la pulpa alrededor de los huecos suelen ser normales, pero el hueco en sí hace que la raíz no sea apta para cortar en rodajas, rallar ni almacenar durante mucho tiempo.
¿Por qué se forman los huecos?
Son el resultado de un desequilibrio entre el crecimiento de los tejidos. Imagina que los tejidos internos de la raíz crecen más rápido que los externos. Cuando la presión interna es demasiado alta, los tejidos se rompen y forman cavidades (Goldman, 2020). Varios factores agravan este proceso:
1. Carencia de boro (la causa principal). Sí, volvemos al boro. La falta de boro altera la división celular y la formación del sistema vascular. Como resultado, algunas zonas del tejido mueren y en su lugar se forman huecos. Es una de las manifestaciones de la deficiencia de boro, pero no la única. A diferencia de la podredumbre del corazón, en la que aparecen manchas oscuras y densas, aquí se forman cavidades (Rana, 2018; Nonnecke, 1989).
2. Crecimiento rápido. Cuando la remolacha crece demasiado rápido (por ejemplo, tras lluvias abundantes o riegos con altas temperaturas), los tejidos internos pueden "adelantar" a los externos. Las células crecen de forma desigual y, donde se rompe la conexión entre tejidos, aparecen huecos.
3. Cambios bruscos de humedad. ¡Un problema que ya conocemos! Después de una sequía, riego abundante. La raíz empieza a ganar masa rápidamente y los tejidos internos, que se habían "estancado" durante el período seco, no soportan la presión y se rompen formando huecos.
4. Falta de potasio. El potasio regula el equilibrio hídrico y la elasticidad de las paredes celulares. Cuando falta, los tejidos se vuelven flojos y menos elásticos, lo que aumenta el riesgo de formación de huecos.
5. Características varietales. Algunas variedades de remolacha son más propensas a la formación de huecos que otras. Suelen ser variedades de fruto grande y pulpa suelta.
6. Envejecimiento. La remolacha sobremadura, cuyos tejidos empiezan a envejecer y pierden turgencia, también puede formar huecos.
¿Por qué son peligrosos los huecos?
El principal problema es la pérdida de calidad comercial. Una raíz con huecos no se puede cortar bien, se estropea rápidamente en el almacenamiento porque la humedad se acumula en las cavidades y se desarrollan podredumbres. El sabor puede ser normal, pero su uso es limitado (solo para cocer o procesar).
¿Cómo prevenir la formación de huecos?
La prevención de los huecos coincide en gran medida con la de otros trastornos.
1. ¡El boro es nuestra arma principal! Aplica boro al suelo (bórax o ácido bórico) antes de la siembra o realiza abonados foliares durante el crecimiento activo. Es tu principal defensa contra los huecos.
2. Riego estable. Evita los cambios bruscos de humedad. Riega con regularidad, pero con moderación, sobre todo en tiempo caluroso. El acolchado ayuda a conservar la humedad y a suavizar las oscilaciones.
3. Nutrición equilibrada. No sobrealimentes con nitrógeno. Utiliza abonos complejos con potasio y fósforo. El potasio es especialmente importante para la firmeza de los tejidos.
4. Cosecha a tiempo. No dejes la remolacha demasiado tiempo en el suelo. Recógela cuando alcance el tamaño óptimo para la variedad.
5. Elección de variedad. Si el problema de los huecos se repite año tras año, prueba variedades con pulpa densa y homogénea (por ejemplo, `Bordeaux 237`, `Detroit`, `Cylindra`). Suelen ser menos propensas a la formación de huecos.
Los huecos en el interior de la remolacha son una señal de que la planta ha sufrido estrés relacionado con la nutrición y la humedad. Si ajustas tus prácticas de cultivo, las posibilidades de obtener raíces densas y sin huecos aumentarán considerablemente.
Ya hemos visto lo que ocurre en el interior de la raíz. Pero hay otro grupo de problemas que afectan a la forma de la remolacha. Puede no ser redonda o uniforme, sino bifurcada, retorcida o aplanada. No es solo un defecto estético, sino una consecuencia del estrés y de errores de cultivo. De las deformaciones de las raíces hablaremos en el siguiente capítulo.
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7. Deformaciones de las raíces
Cultivar una remolacha uniforme y bonita no es solo cuestión de estética. Las raíces deformadas son difíciles de pelar, se conservan peor y suelen tener una pulpa más áspera y fibrosa. Veamos por qué la remolacha se vuelve "cornuda", "aplanada" o "torcida" y cómo evitarlo.
¿Qué aspecto tienen?
Las deformaciones pueden ser muy variadas, pero los tipos más comunes (Nonnecke, 1989) son:
1. Bifurcación (horquillado). La raíz principal se divide en dos o más "cuernos". Es la deformación más frecuente y la más molesta.
2. Aplanamiento. La raíz se vuelve plana como una torta, en lugar de redonda o cilíndrica.
3. Torcimiento. La raíz no crece recta, sino que se curva, adoptando formas caprichosas.
4. Raíces cortas o engrosadas. No alcanzan la longitud típica de la variedad, volviéndose "rechonchas".
¿Por qué se deforma la remolacha?
La raíz de la remolacha es la raíz principal y el hipocótilo (parte del tallo) muy desarrollados. Cualquier daño u obstáculo en el camino de esta raíz en crecimiento hace que se ramifique o se tuerza. Recuerda: para cultivar una raíz recta, hay que dejar que crezca sin impedimentos en profundidad y en anchura.
Estas son las causas principales de las deformaciones:
1. Obstáculos mecánicos (la causa principal). Pueden ser:
- Piedras, terrones de tierra, capas de suelo compactado. La raíz en crecimiento choca con un obstáculo y empieza a ramificarse o a torcerse para sortearlo (Nonnecke, 1989; Torikov, Sychev, 2018).
- Terrones de estiércol o restos vegetales sin descomponer. Crean los mismos problemas.
- Capa de labor o pie de arado. Si bajo la capa superficial hay una capa compactada, la raíz no puede penetrar más y crece hacia los lados.
2. Daño en la raíz principal. Puede ocurrir al:
- Trasplantar plántulas. Si cultivas remolacha mediante trasplante y dañas la raíz principal, esta se ramifica (Torikov, Sychev, 2018).
- Hacer escardas o labores profundas. Un corte accidental de la raíz produce el mismo resultado.
- Daños por plagas. Los nematodos o las larvas de plagas del suelo pueden dañar la punta de la raíz, lo que provoca ramificaciones.
3. Suelo demasiado suelto o demasiado compacto. En suelos muy sueltos, la raíz puede crecer demasiado deprisa y perder la forma. En suelos pesados y arcillosos, le cuesta penetrar en profundidad y se vuelve corta, engrosada y a menudo torcida (Kemble, 2022).
4. Marco de plantación inadecuado. Si la remolacha está plantada demasiado densa, las plantas compiten por el espacio. Las raíces pueden deformarse al intentar encontrar un lugar libre.
5. Exceso de nitrógeno o estiércol fresco. Estimula un crecimiento exuberante de la parte aérea, pero puede alterar la formación de la raíz, volviéndola suelta y propensa a deformaciones.
6. Suelo ácido (pH bajo). En suelos ácidos, el sistema radicular se desarrolla mal, lo que también puede provocar deformaciones.
¿Cómo cultivar una remolacha recta y hermosa?
La prevención de las deformaciones comienza con la preparación del bancal y los cuidados adecuados.
1. Preparación minuciosa del suelo. Esta es la regla más importante.
- Cava en profundidad. Cava el bancal a la profundidad de una pala (25–30 cm), retirando con cuidado todas las piedras, raíces de malas hierbas y terrones grandes. El suelo debe quedar suelto, homogéneo y con miga fina (Nonnecke, 1989).
- Evita el estiércol fresco. Aplica compost bien descompuesto o estiércol añejo, pero no estiércol fresco.
- Mejora la estructura. En suelos arcillosos pesados, añade arena y materia orgánica para mejorar el drenaje y la esponjosidad.
2. Siembra directa en tierra. La remolacha tolera muy mal el trasplante si se daña la raíz. Lo mejor es sembrarla directamente en su lugar definitivo. Si usas plántulas, trasplántalas con mucho cuidado, con el cepellón de tierra, procurando no dañar la raíz (Torikov, Sychev, 2018).
3. Marco de plantación óptimo. No hagas siembras densas. Respeta la distancia recomendada entre plantas (normalmente de 5 a 10 cm en la línea y de 30 a 45 cm entre líneas). La densidad excesiva provoca competencia y deformación de las raíces.
4. Riego regular. Mantén el suelo moderadamente húmedo. Al igual que con otros trastornos, los cambios bruscos de humedad son perjudiciales.
5. Nutrición equilibrada. Aplica abonos complejos, evitando desequilibrios hacia el nitrógeno. El potasio y el fósforo son importantes para formar una raíz densa y uniforme.
6. Control del pH. Mantén una reacción neutra o ligeramente ácida (pH 6,0–7,0). Si es necesario, añade harina de dolomita o ceniza de madera.
7. Aclareo. Realiza un aclareo de las plántulas en la fase de 2–3 hojas verdaderas, dejando las plantas más vigorosas a la distancia adecuada.
Las deformaciones son casi siempre el resultado de una mala preparación del suelo o de daños en la raíz. Presta atención a estos aspectos y tu remolacha te recompensará con raíces uniformes, hermosas y grandes.
Con esto terminamos nuestro repaso a los principales trastornos fisiológicos de la remolacha de mesa. Has aprendido a distinguirlos de las enfermedades, a reconocer cada trastorno y, lo más importante, a prevenirlos con prácticas agronómicas sencillas y accesibles.
Recuerda: una remolacha sana es el resultado de un cultivo equilibrado: la elección adecuada de la variedad, la preparación del suelo, un riego inteligente y una fertilización oportuna. Espero que estos conocimientos te ayuden a obtener cosechas excelentes.
Referencias
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