Huerto de colocación y plantación
1. Planificación del huerto
La planificación adecuada del huerto de perales es la base sobre la que se construye el éxito de toda la empresa. Los errores cometidos en esta etapa no se pueden corregir posteriormente y afectarán la salud y la productividad de los árboles durante décadas (Agustí, 2010). En este capítulo, examinaremos los aspectos clave de la planificación que le ayudarán a crear las condiciones para un crecimiento saludable y una fructificación abundante del peral.
Selección del sitio
Es importante elegir un lugar para el peral que satisfaga sus necesidades biológicas. Es una planta amante del calor y de la luz, por lo que el enfoque para la selección del sitio debe ser minucioso.
- Iluminación: El peral es exigente en luz. Para un buen crecimiento, desarrollo y maduración de los frutos, el árbol necesita el máximo acceso a la luz solar durante el día. Por lo tanto, el sitio debe ser abierto y bien iluminado. A la sombra, los árboles se estiran, producen menos frutos y se vuelven más susceptibles a las enfermedades (Rieger, 2010).
- Protección contra el viento: Los vientos fuertes, especialmente los invernales y los de principios de primavera, pueden dañar las flores, los ovarios y los brotes jóvenes, además de contribuir a la desecación de la madera. El lugar ideal es aquel protegido de los vientos dominantes, por ejemplo, al sur de edificios o cerca de una cerca, pero que siga siendo suficientemente soleado. En regiones con inviernos severos o vientos fuertes, se recomienda la creación de cortavientos protectores (Agustí, 2010).
- Microclima: El peral prefiere terrenos llanos o pendientes suaves. Es importante evitar las depresiones y hondonadas cerradas donde se acumula el aire frío. Estos lugares se denominan "heladeras", y las heladas primaverales allí son significativamente más fuertes y dañinas para las flores. Las laderas sur y suroeste se calientan mejor, lo que favorece una maduración más temprana de los frutos (Potapov et al., 2000; Westwood, 1993).
- Suelo: El peral es menos exigente con el suelo que muchos otros árboles frutales y puede crecer en suelos más pesados y arcillosos. Sin embargo, para lograr la máxima productividad, se necesitan francos profundos, fértiles y bien drenados. El peral no tolera el agua estancada: las raíces pueden pudrirse y el árbol morirá. La acidez óptima del suelo (pH) está entre 6,0 y 7,0 (Rieger, 2010). En suelos arenosos demasiado ligeros, los árboles sufren por falta de humedad y nutrientes, y en suelos pesados, anegados o alcalinos, el peral suele desarrollar clorosis (amarillamiento de las hojas) por deficiencia de hierro (Westwood, 1993).
Esquema de plantación y distancia entre árboles
La elección del esquema de plantación y la distancia entre los árboles es uno de los factores clave que determinan la productividad a largo plazo del huerto. El objetivo principal es proporcionar a cada árbol suficiente área de alimentación y luz para que la copa pueda desarrollarse completamente y utilizar eficientemente la energía solar para la fotosíntesis (Agustí, 2010).
La distancia entre perales depende directamente de dos factores: el vigor del portainjerto y la forma futura de la copa. El uso de portainjertos de bajo vigor permite densificar significativamente las plantaciones, obtener cosechas más tempranas y facilitar el cuidado de los árboles.
A continuación, se presentan esquemas de plantación orientativos para perales sobre diferentes portainjertos:
- Sobre portainjertos vigorosos (de semilla): Estos árboles crecen altos (hasta 8–10 m) y extendidos. Requieren la máxima superficie de alimentación. La distancia recomendada entre filas es de 6–8 m, y entre árboles en la fila, de 4–6 m (Westwood, 1993). En algunos casos, con formación de copas voluminosas, la distancia puede llegar a 7×7 m.
- Sobre portainjertos semienanos (por ejemplo, OH×F 333): Los árboles alcanzan los 3,5–4,5 m. Esta es una opción más cómoda para el huerto aficionado. Distancia recomendada: entre filas – 4–5 m, entre árboles en la fila – 3–4 m (Cornell Guide, 2003).
- Sobre portainjertos enanos (por ejemplo, membrillo C): Los árboles alcanzan una altura de 2,5–3 m. Estos huertos se pueden establecer con esquemas más densos. Distancia entre filas – 3–4 m, entre árboles en la fila – 1,5–2,5 m. Los perales enanos necesitan tutorado permanente (Westwood, 1993).
- Formación de copas: Si planea formar los árboles en palmeta (copa plana a lo largo de un soporte) o cordón (árbol de un solo tronco con ramas fructíferas cortas), la plantación se puede densificar aún más. Para palmeta sobre portainjerto semienano, la distancia en la fila puede ser de 3–4 m, y para cordón, de solo 1–1,5 m. Estas formas son ideales para parcelas pequeñas y permiten colocar varias variedades diferentes en un espacio limitado (Buckingham, 2010).
Importante: Al establecer un huerto en pendientes, las filas deben disponerse a través de la pendiente (siguiendo las curvas de nivel) para evitar la erosión del suelo y asegurar una humectación más uniforme. Esto es especialmente relevante en regiones con alta pluviosidad o aguas de deshielo (Agustí, 2010).
Polinizadores y compatibilidad de variedades
Este es uno de los aspectos más importantes al plantar perales. La gran mayoría de las variedades de peral son autoestériles. Esto significa que no pueden polinizarse con su propio polen. Incluso las variedades que se consideran parcialmente autofértiles (por ejemplo, 'Bartlett') producen cosechas significativamente más altas cuando hay un polinizador adecuado cerca (Rieger, 2010; Buckingham, 2010).
¿Por qué se necesitan polinizadores?
Para que se forme el fruto, el polen de una variedad debe llegar al estigma del pistilo de la flor de otra variedad. Esto lo realizan los insectos polinizadores, principalmente las abejas. Si no hay un polinizador cerca, la floración será abundante, pero habrá pocos o ningún cuajado.
¿Cómo elegir el polinizador correcto?
Para que la polinización sea exitosa, se deben cumplir dos condiciones principales:
1. Las variedades deben florecer simultáneamente. Los perales se dividen en grupos de floración. Para una polinización cruzada exitosa, las variedades deben pertenecer al mismo grupo o a grupos adyacentes, de modo que sus períodos de floración coincidan (Buckingham, 2010).
2. Las variedades deben ser compatibles. Algunas variedades no pueden polinizarse entre sí debido a incompatibilidad genética. Esto es poco común, pero vale la pena saberlo de antemano. Por ejemplo, 'Conference' y 'Bartlett' son un par compatible clásico. Si no está seguro de la compatibilidad, plante 1–2 árboles de otra variedad polinizadora junto a la variedad principal (Trunov et al., 2012).
Consejos prácticos para plantar polinizadores:
- Distancia mínima: Los polinizadores no deben crecer a más de 40–50 metros de la variedad principal. En un huerto pequeño, lo ideal es que estén a la vista uno del otro (unos 15–20 m).
- Ubicación: Para una mejor polinización cruzada, los polinizadores se colocan no de forma aislada, sino en hileras o intercalados entre las variedades principales. Por ejemplo, se puede plantar una hilera de polinizador por cada 3–4 hileras de la variedad principal.
- Número de variedades: No se recomienda plantar más de tres o cuatro variedades diferentes en una misma zona o parcela para no complicar la cosecha. Sin embargo, para una polinización garantizada en un huerto aficionado, son suficientes dos variedades que se polinicen mutuamente (Buckingham, 2010).
Excepciones a las reglas:
Algunas variedades de peral son triploides. Esto significa que tienen un juego triple de cromosomas y su propio polen es estéril. No pueden servir como polinizadores para otras variedades. Las variedades triploides necesitan otras dos variedades diploides para su polinización. A este grupo pertenecen, por ejemplo, algunas variedades antiguas (Rieger, 2010). En un huerto aficionado, es mejor optar por variedades probadas, autofértiles o polinizadores reconocidos.
En el próximo capítulo, analizaremos en detalle cómo elegir la plántula de peral ideal para sentar las bases de un árbol sano y generoso.
2. Elección del material de plantación
La calidad de la plántula determina la rapidez con que el árbol se establezca, comience a fructificar y durante cuánto tiempo le brinde cosechas. Elegir el material de plantación adecuado no es solo comprar un árbol bonito, sino una decisión consciente que determina toda la vida futura de la planta. En este capítulo, desglosaremos los puntos clave a los que debe prestar atención al comprar una plántula de peral.
Edad de las plántulas
Las plántulas de árboles frutales se venden, por lo general, con uno o dos años de edad. ¿Qué edad es preferible?
- Plántulas de un año (añales): Son esencialmente brotes no ramificados (varas) de 1–1,5 m de altura, cultivados a partir de una yema injertada. Son más baratas, arraigan mejor (ya que el sistema radicular se daña menos durante el arranque) y son más flexibles para la formación de la copa. Usted mismo establece la forma del árbol desde el principio (Potapov et al., 2000). Para huertos intensivos con alta densidad de plantación, se utilizan cada vez más plántulas de un año. Inconveniente: la primera fructificación se produce 1–2 años más tarde que con las de dos años.
- Plántulas de dos años (bienales): Son plantas más desarrolladas que ya tienen varias ramas laterales (las llamadas ramas "principales" o "esqueleto"). Entran en producción más rápido y dan cosecha 1–2 años antes que las añales. Sin embargo, son más caras y requieren una plantación más cuidadosa, ya que su sistema radicular ya es más extenso. En la zona templada y en el norte, para huertos sobre portainjertos de bajo vigor, a menudo se recomiendan plántulas de dos años para acelerar el retorno de la cosecha (Potapov et al., 2000). En las regiones del sur, también se utilizan con éxito las añales.
¿Qué debe elegir un aficionado? Para un huerto pequeño, las plántulas bienales son una excelente opción, ya que ofrecen resultados rápidos. Si está dispuesto a esperar y quiere ahorrar o formar el árbol según su propio plan (por ejemplo, para palmeta), elija una añal. Lo principal es que la plántula sea de primera calidad: fuerte, con un sistema radicular bien desarrollado y sin signos de enfermedades.
Portainjertos y su importancia
Este es quizás el aspecto técnico más importante al elegir una plántula. Recuerde: el peral, al igual que el manzano, casi nunca se cultiva "sobre sus propias raíces". Se injerta sobre portainjertos especiales (sistemas radiculares) que determinan el tamaño futuro del árbol, su precocidad y su resistencia a las condiciones ambientales (Buckingham, 2010; Rieger, 2010).
¿Por qué es tan importante? Al elegir el portainjerto, no solo elige la altura del árbol, sino también lo fácil que será cuidarlo (poda, recolección, fumigación). Los árboles altos sobre portainjertos vigorosos (por ejemplo, plántulas de peral silvestre) son difíciles de manejar, entran en producción tarde y requieren mucho espacio. Por el contrario, los árboles sobre portainjertos enanos son compactos y comienzan a fructificar ya en el 3.er–4.º año.
Principales tipos de portainjertos para peral:
1. Portainjertos vigorosos (de semilla):
- Son plántulas de varias especies de peral (silvestre, de Ussuri, común).
- Efecto sobre el árbol: Los árboles crecen altos (8–12 m o más), con un sistema radicular pivotante fuerte, se anclan bien en el suelo, son resistentes a la sequía y a las heladas.
- Cuándo usarlos: En parcelas grandes donde hay espacio para árboles grandes. En regiones del sur y en suelos pobres y secos. La fructificación comienza a los 6–10 años (Rieger, 2010).
2. Portainjertos semivigorosos y semienanos (clonales):
- OH×F 333 (Old Home × Farmingdale 333) – uno de los más populares en EE.UU. y Europa.
- Efecto sobre el árbol: Los árboles alcanzan los 3,5–4,5 m. Se caracterizan por una buena compatibilidad con la mayoría de las variedades, resistencia a enfermedades (incluido el fuego bacteriano) y fructificación temprana (a los 4–5 años). El sistema radicular está bien desarrollado, pero puede requerir tutorado en los primeros años.
- Cuándo usarlos: La opción ideal para huertos aficionados y semintensivos. Es el "punto medio" entre la compacidad y la productividad.
3. Portainjertos de bajo vigor (enanos):
- Membrillero (Cydonia oblonga) – el portainjerto enano clásico para peral. Selecciones de membrillero: Membrillero A (EMA), Membrillero C (EMC), Membrillero de Provenza.
- Efecto sobre el árbol: Los árboles alcanzan solo 2,5–3,5 m. La fructificación comienza a los 3–4 años. El rendimiento es alto, los frutos son más grandes y mejor coloreados.
- Matices importantes:
- Incompatibilidad: Muchas variedades de peral son directamente incompatibles con el membrillero. Por ello, a menudo se utiliza un interinjerto (pieza intermedia) – un pequeño trozo de variedad compatible (por ejemplo, 'Old Home') injertado entre el membrillero y la variedad principal. Asegúrese de que su plántula esté cultivada con este interinjerto; de lo contrario, puede romperse o crecer mal (Rieger, 2010).
- Tutorado: El sistema radicular de estos árboles es superficial y está débilmente anclado en el suelo. Obligatoriamente necesitan tutorado permanente (estaca o espaldera) (Westwood, 1993).
- Resistencia al invierno: El membrillero como portainjerto es menos resistente al invierno que las plántulas de peral, por lo que su uso está limitado en regiones con inviernos severos.
4. Portainjertos específicos para regiones del sur:
- Pyrus calleryana (peral de Callery) – se utiliza en el sureste de EE.UU. y en otras regiones con clima cálido y húmedo, ya que es resistente al fuego bacteriano, a los nematodos y a las pudriciones radiculares (Rieger, 2010).
Tabla para una rápida elección del portainjerto:
| Portainjerto | Altura del árbol | Inicio de fructificación | Requisitos del sitio | Características |
|---|---|---|---|---|
| De semilla (vigoroso) | 6–10 m | 6–10 años | Parcela espaciosa, suelos profundos | Longevo, resistente a sequía y heladas |
| OH×F 333 (semienano) | 3,5–4,5 m | 4–5 años | Suelos fértiles, buen drenaje | Resistente a enfermedades, versátil |
| Membrillero (enano) | 2,5–3,5 m | 3–4 años | Clima cálido, suelos fértiles, tutorado | Alto rendimiento, frutos grandes, requiere interinjerto |
Importante: Pregunte al vendedor no solo la variedad, sino también el portainjerto! Sin esta información, está comprando "un gato encerrado". En los viveros y centros de jardinería, el portainjerto suele indicarse en la etiqueta.
Sistema radicular abierto y cerrado
Las plántulas son de dos tipos: con sistema radicular abierto (SRA) y con sistema radicular cerrado (SRC).
- Plántulas con sistema radicular abierto (SRA):
- Se venden en otoño y principios de primavera, cuando están en reposo (sin hojas).
- Las raíces están desnudas, sin tierra.
- Ventajas: Más baratas, mayor variedad de selección, la raíz sana y bien desarrollada se ve inmediatamente.
- Desventajas: Las raíces se secan y dañan fácilmente. La plántula debe plantarse lo antes posible (en 1–2 días) después de la compra o enterrarla cuidadosamente. Las épocas de plantación son limitadas (primavera u otoño) (Buckingham, 2010).
- Consejo: Si no puede plantar el árbol de inmediato, enterrarlo (acodo) en un lugar sombreado y húmedo, cubriendo las raíces con tierra húmeda y regando abundantemente. Esto salvará las raíces de la desecación.
- Plántulas con sistema radicular cerrado (SRC):
- Se venden en contenedores (macetas, bolsas) durante toda la temporada de crecimiento, incluso con hojas.
- Las raíces están en un cepellón y no se dañan durante la plantación.
- Ventajas: Se pueden plantar prácticamente en cualquier momento (primavera, verano, otoño), las raíces no se secan, el arraigo es casi del 100%.
- Desventajas: Precio más alto, menor selección de variedades, las raíces en el contenedor pueden estar enrolladas o dañadas (en espiral en las paredes de la maceta), lo que no siempre es visible (Buckingham, 2010).
- Importante: Al plantar desde un contenedor, extienda con cuidado las raíces para que crezcan hacia afuera, no en círculo.
Signos de una plántula sana
Al elegir una plántula, sea cuidadoso. Esto es lo que debe observar:
1. Sistema radicular:
- Debe estar bien desarrollado: tener 3–5 raíces principales (esqueleto) de al menos 20–25 cm de largo, con una densa red de raíces finas absorbentes.
- Las raíces deben estar húmedas, flexibles, no quebradizas, sin moho, podredumbre o daños mecánicos.
- Los cortes de las raíces deben ser de color claro, no oscuro.
2. Parte aérea (tronco y brotes):
- El tronco debe ser recto, uniforme, sin curvaturas, con corteza lisa e intacta, sin grietas ni daños por heladas.
- Los brotes no deben mostrar signos de enfermedades (abultamientos, protuberancias, depósitos) ni de plagas (puestas de huevos, larvas bajo la corteza).
- Al doblarlos, los brotes deben ser flexibles y no agrietarse – señal de buena madurez de la madera.
3. Punto de injerto (la unión principal entre portainjerto y variedad):
- Debe ser claramente visible (cambio de color de la corteza, engrosamiento), pero fuerte, sin grietas, la unión debe ser completa. Sin signos de separación o podredumbre.
4. Yemas y corteza:
- Si la plántula está en reposo, las yemas deben estar firmes, hinchadas, no secas ni desprendibles.
- La corteza debe tener el color natural característico de la variedad (o verdoso en los brotes jóvenes).
5. Aspecto general:
- Evite las plántulas con signos evidentes de desecación, corteza arrugada, raíces muy rotas o excesivamente cortadas.
- Si las raíces se sumergieron en una pasta de arcilla, asegúrese de que no esté demasiado seca ni agrietada.
Recuerde: una plántula sana es la clave para un arraigo rápido y una futura cosecha abundante. No dude en inspeccionar minuciosamente las raíces, hacer preguntas al vendedor sobre el portainjerto y el origen de la plántula. Es mejor dedicar tiempo a la elección que pasar años intentando recuperar un árbol enfermo o débil.
En el próximo capítulo, discutiremos cuándo plantar el peral para darle las mejores condiciones de partida.
3. Época de plantación
El momento en que la plántula de peral llega al suelo influye directamente en su arraigo y desarrollo posterior. Plantar en el momento adecuado permite que el sistema radicular se recupere antes de la llegada de condiciones adversas (frío invernal o calor estival) y proporciona al árbol un buen comienzo. En este capítulo, analizaremos cuándo y cómo plantar mejor un peral según las características climáticas de su región.
Principios generales para elegir la época
El peral se puede plantar tanto en otoño como en primavera. La elección de la temporada está determinada por dos factores principales: el clima de su región y el tipo de material de plantación (con raíz abierta o en contenedor). La regla principal: la plántula debe estar en estado de reposo (sin hojas) si tiene raíz desnuda, o plantarse en un clima adecuado si está en contenedor.
¿Por qué es tan importante el reposo para las plántulas con raíz desnuda?
Durante la temporada de crecimiento (desde primavera hasta otoño), las hojas evaporan activamente la humedad, y las raíces, dañadas durante el arranque, no pueden reponerla. Si planta un árbol con raíces desnudas en período de crecimiento activo, lo más probable es que muera por deshidratación. Por lo tanto, las plántulas con raíz abierta se venden solo en otoño (después de la caída de las hojas) y a principios de primavera (antes de la brotación), cuando la planta está "dormida" (Buckingham, 2010).
Plantación de otoño
El otoño es una época tradicional y muy favorable para plantar perales en regiones del sur y con climas suaves.
- ¿Por qué en otoño? Después de la caída de las hojas, el árbol entra en reposo, pero sus raíces continúan creciendo a temperaturas del suelo superiores a +2…+3 °C. Durante los meses de otoño (y a veces durante los deshielos invernales), la plántula logra desarrollar nuevas raíces absorbentes. Para la primavera, ya está parcialmente enraizada y puede comenzar a crecer de inmediato sin gastar energía en adaptación. Esto le da una ventaja en el desarrollo en comparación con las plantaciones de primavera (Agustí, 2010; Westwood, 1993).
- ¿Cuándo plantar en otoño? El momento óptimo es 2–3 semanas antes de la llegada de heladas persistentes, cuando la temperatura diurna es de unos +5…+10 °C y el suelo aún no se ha congelado. En la zona templada de Rusia, esto suele ser a finales de septiembre – primera quincena de octubre. En las regiones del sur (Krasnodar, Crimea, sur de Ucrania), la plantación de otoño puede continuar hasta noviembre–diciembre (Potapov et al., 2000; Tarasov, 1981).
- Ventajas:
- Enraizamiento temprano en primavera.
- Menos preocupaciones con el riego: las precipitaciones a menudo proporcionan humedad natural.
- Amplia selección de material recién arrancado en los viveros.
- Desventajas (riesgos):
- En regiones con inviernos severos y poca nieve, la plántula puede congelarse o sufrir por desecación invernal (viento y heladas), ya que las raíces aún no están fuertes.
- En áreas con frecuentes deshielos invernales seguidos de repentinos enfriamientos, el cuello de la raíz puede humedecerse (si está enterrado) o la corteza puede dañarse (Trunov et al., 2012).
Plantación de primavera
La primavera es la época principal de plantación para regiones con clima frío (Urales, Siberia, noroeste de Rusia) y para quienes no pudieron realizar la plantación de otoño.
- ¿Por qué en primavera? Una plántula plantada en primavera no está expuesta al riesgo de estrés invernal. Entra inmediatamente en condiciones de calor y humedad crecientes, lo que le permite enraizar activamente. Sin embargo, el crecimiento de las raíces en primavera comienza más tarde que el de las yemas, por lo que el árbol puede experimentar cierto déficit hídrico en las primeras semanas, pero con un buen riego esta deficiencia se compensa.
- ¿Cuándo plantar en primavera? Muy temprano, tan pronto como el suelo se descongele y se seque lo suficiente como para estar desmenuzable, pero antes de la brotación de la plántula. Generalmente es a finales de marzo – abril, según la región. Retrasar la plantación de primavera empeora drásticamente el arraigo: si las yemas ya se han abierto, el árbol sufrirá (Potapov et al., 2000).
- Ventajas:
- Menor riesgo de daños por heladas.
- La plántula comienza a vegetar inmediatamente en las nuevas condiciones, sin perder tiempo en el invierno.
- Es más fácil controlar el riego y los cuidados.
- Desventajas:
- Período corto para plantar (solo 1–2 semanas mientras las yemas están dormidas).
- Las plántulas arrancadas en otoño y almacenadas durante el invierno a menudo arraigan peor que las recién arrancadas en otoño (Westwood, 1993).
- En primavera, la selección de variedades en los viveros suele ser menor.
Particularidades de la plantación para diferentes zonas climáticas
Ahora combinemos estos conocimientos para regiones específicas.
1. Regiones del sur (clima mediterráneo, subtropicales, sur de Rusia):
- Época recomendada: Otoño. El período óptimo es de octubre a diciembre, mientras el suelo no esté congelado y haya tiempo para el enraizamiento.
- Explicación: Los inviernos suaves permiten que las raíces crezcan activamente casi todo el invierno. La plantación de primavera es menos exitosa aquí porque la primavera es corta y el calor llega rápidamente, lo que causa estrés a la plántula.
- Excepción: En áreas con inviernos muy cálidos pero sin nieve, son posibles las plantaciones de invierno (durante los deshielos), pero técnicamente es más complicado (Agustí, 2010).
2. Zona templada (Rusia central, Ucrania, Bielorrusia, noreste de EE.UU., Europa):
- Época recomendada: Otoño para variedades resistentes al invierno sobre portainjertos vigorosos o semienanos; Primavera para variedades menos resistentes o para plántulas sobre portainjertos de bajo vigor (especialmente membrillero), así como para todas las variedades en áreas con inviernos muy fríos (Potapov et al., 2000).
- Explicación: En otoño, los manzanos y perales sobre portainjertos de semilla arraigan bien. Los perales sobre membrillero (enanos) son más termófilos, es mejor plantarlos en primavera para que se fortalezcan antes del invierno. En regiones con mucha nieve, la plantación de otoño es aceptable, pero la plántula debe ser aporcada con tierra 20–30 cm y aislada para el invierno.
3. Regiones del norte y continentales (Urales, Siberia, norte de Canadá, Escandinavia):
- Época recomendada: Solo primavera temprana (finales de abril – principios de mayo, inmediatamente después del deshielo del suelo).
- Explicación: Las plántulas de otoño aquí casi con certeza se congelan o sufren graves daños, ya que no tienen tiempo de enraizar y carecen de reservas de nutrientes para el invierno. La plantación de primavera le da al árbol todo el verano para adaptarse y prepararse para un invierno severo (Westwood, 1993).
4. Regiones con inviernos suaves y húmedos (Europa occidental, costa del Pacífico):
- Época recomendada: Otoño o invierno (durante el reposo), ya que las heladas son prácticamente inexistentes y las raíces pueden crecer todo el año.
- En tales condiciones, se permite plantar de noviembre a febrero inclusive.
Plantación de plántulas con sistema radicular cerrado (SRC)
Las plántulas en contenedor (SRC) se pueden plantar durante toda la temporada de crecimiento (de primavera a otoño), ya que sus raíces no se dañan en el trasplante. Sin embargo, evite plantar en los períodos más calurosos y secos (mediados de verano), ya que las altas temperaturas y la falta de humedad pueden causar estrés incluso a las plantas en contenedor. Las mejores épocas para SRC son la primavera (después de las heladas) y el comienzo del otoño (cuando el calor disminuye) (Buckingham, 2010).
Recomendaciones generales para todas las zonas
- Si compró una plántula con raíces desnudas pero no puede plantarla en el momento óptimo, entierrarla (acodo) en un lugar sombreado y húmedo, cubriendo las raíces con tierra, y riegue abundantemente. Esto preservará las raíces hasta la plantación (Tarasov, 1981).
- Después de plantar, independientemente de la época, riegue bien la plántula (2–3 cubos de agua) y acolche el círculo del árbol con turba o humus para retener la humedad y proteger las raíces de las fluctuaciones de temperatura.
- Para la plantación de otoño, proteja el tronco de roedores y grietas por heladas (encalado, envoltura con ramas de abeto o malla especial). También se recomienda aporcar para el invierno para proteger el cuello de la raíz.
Recuerde que el éxito del establecimiento del huerto no solo depende de la época correcta, sino también de la calidad de la plántula, la preparación del suelo y una plantación adecuada. En el próximo capítulo, veremos en detalle cómo preparar el hoyo de plantación y rellenarlo con nutrientes.
4. Preparación del hoyo de plantación
La preparación del hoyo de plantación es una inversión que da sus frutos. A diferencia de muchos cultivos anuales, el peral crecerá en un mismo lugar durante décadas, y la calidad del "hoyo de partida" determina directamente la rapidez y potencia con que se desarrolle su sistema radicular. Un hoyo bien preparado proporciona al árbol nutrición, humedad y aire durante los primeros 2–3 años, mientras las raíces no han explorado el volumen circundante del suelo. En este capítulo, veremos cómo cavar y rellenar correctamente el hoyo de plantación para dar al árbol joven el mejor comienzo posible.
¿Por qué es necesaria una preparación minuciosa?
El sistema radicular de la plántula está gravemente dañado durante la plantación. Su volumen es varias veces menor que la futura copa. La tarea del jardinero es crear en el espacio limitado del hoyo las condiciones ideales para el rápido crecimiento de nuevas raíces absorbentes. Para ello, se necesita:
- Proporcionar un sustrato suelto y aireado – las raíces respiran y sin oxígeno no crecen.
- Crear una reserva de nutrientes – en los primeros años, mientras las raíces no se han extendido, el árbol debe obtener todo lo necesario del hoyo.
- Asegurar la humedad, pero sin estancamiento de agua – las raíces no toleran el exceso de agua.
Si simplemente cava un hoyo, planta la plántula y la rellena con tierra, sin fertilizantes ni aireación, el árbol estará enfermo durante mucho tiempo y se retrasará en su crecimiento. Por eso, la preparación del hoyo recibe atención clave en todos los manuales (Agustí, 2010; Westwood, 1993; Potapov et al., 2000).
Dimensiones óptimas del hoyo
El tamaño del hoyo depende del tipo de suelo y de la calidad del material de plantación.
- Hoyo estándar para peral sobre portainjerto vigoroso o semienano:
- Diámetro: 80–100 cm. Cuanto más pobre sea el suelo, más ancho debe ser el hoyo para añadir más sustrato nutritivo.
- Profundidad: 60–80 cm. En suelos arcillosos pesados, no cave más de 60 cm para evitar la formación de una "bañera" con agua estancada. En suelos ligeros y arenosos, puede ser más profundo – hasta 80 cm.
- Hoyo para perales enanos sobre membrillero (portainjerto de bajo vigor):
- Diámetro: 60–70 cm.
- Profundidad: 40–50 cm. El sistema radicular de los enanos es más superficial y no necesita un hoyo profundo. Lo principal es asegurar un buen drenaje.
Matiz importante: Si en el terreno hay una capa compactada (suela de arado, arcilla, caliza) a 40–60 cm de profundidad, es necesario realizar un descompactado profundo (por ejemplo, con una horca) o instalar drenaje para que el agua no se estanque y las raíces puedan penetrar más profundamente. En último caso, se puede hacer un hoyo poco profundo pero ancho para que las raíces se extiendan lateralmente (Westwood, 1993; Cornell Guide, 2003).
Instrucciones paso a paso para la preparación del hoyo
1. Elección del lugar: El hoyo se cava 2–4 semanas antes de la plantación para que el suelo se asiente. Esto es especialmente importante en suelos pesados. Para la plantación de primavera, el hoyo a menudo se prepara en otoño.
2. Separación del suelo: Al cavar, la capa superior fértil (humus, tierra negra, césped) se coloca a un lado, y la capa inferior, menos fértil, al otro. La capa superior se usará para preparar la mezcla nutritiva, la inferior para rellenar la parte superior del hoyo o para senderos.
3. Drenaje (si es necesario): Si el nivel freático en su terreno está cerca (menos de 2 m) o el suelo es muy pesado y arcilloso, coloque una capa de drenaje de 10–15 cm de espesor en el fondo del hoyo: ladrillo roto, grava, arcilla expandida, arena gruesa. Esto evitará el estancamiento de agua en la zona radicular (Agustí, 2010).
4. Preparación de la mezcla nutritiva: La capa superior fértil del suelo se mezcla con fertilizantes orgánicos y minerales. Es en esta mezcla donde se desarrollarán las primeras raíces.
Composición de la mezcla para un hoyo estándar (80×60 cm):
- Fertilizantes orgánicos (base): 2–3 cubos (unos 20–30 kg) de estiércol bien descompuesto, compost o humus. Importante: el estiércol debe estar bien descompuesto (con al menos 2–3 años de antigüedad). El estiércol fresco quema las raíces jóvenes y contiene semillas de malas hierbas (Potapov et al., 2000). En suelos arenosos pobres, aumente la dosis de orgánicos a 4–5 cubos.
- Fertilizantes minerales:
- Superfosfato (doble) – unos 200–300 g (o 400–500 g de simple). El fósforo favorece el desarrollo de un sistema radicular potente y la formación de yemas fructíferas.
- Fertilizante potásico (sulfato de potasio, kalimag) – unos 100–150 g. El potasio aumenta la resistencia al invierno y la calidad de los frutos.
- Importante: No se aplican fertilizantes nitrogenados (urea, nitrato) en el hoyo de plantación. El nitrógeno estimula el crecimiento vigoroso de los brotes, pero las raíces aún son débiles y no pueden sostener ese crecimiento; además, el nitrógeno puede quemar las raíces. El nitrógeno se administra solo en abonos, a partir del segundo año (Westwood, 1993; Rieger, 2010).
Para suelos ácidos (pH < 6): Añada 200–300 g de harina de dolomita o cal apagada para neutralizar la acidez. El peral prefiere suelos ligeramente ácidos a neutros (pH 6,0–7,0) (Cornell Guide, 2003).
5. Relleno del hoyo: En el fondo del hoyo se vierte un montículo de la mezcla preparada. La altura del montículo debe ser tal que el cuello de la raíz de la plántula (el punto de transición entre el tronco y las raíces) quede 3–5 cm por encima del nivel del suelo después del asentamiento final. Coloque la plántula sobre este montículo, extendiendo las raíces por sus laderas. Luego rellene el hoyo con la mezcla restante, sacudiendo periódicamente la plántula para que la tierra llene todos los huecos entre las raíces. La parte superior del hoyo (los últimos 10–15 cm) se rellena con la capa inferior de tierra sin fertilizantes para evitar que las raíces entren en contacto con fertilizantes concentrados (Tarasov, 1981).
Errores típicos en la preparación del hoyo
Los errores en esta etapa pueden anular todos los esfuerzos. Estos son los más comunes:
1. Error: Hoyo demasiado pequeño (40×40 cm).
- Por qué es malo: Las raíces en un hoyo así se enrollan, no pueden desarrollarse normalmente, el árbol está enfermo mucho tiempo y se retrasa en el crecimiento. Las raíces que crecen en círculo pueden "estrangular" al árbol con el tiempo.
- Cómo hacerlo bien: Siempre cave el hoyo con margen – las raíces deben estar sueltas, sin doblarse.
2. Error: Aplicar estiércol fresco o fertilizantes nitrogenados.
- Por qué es malo: El estiércol fresco se descompone liberando calor y amoníaco, lo que quema las raíces. El nitrógeno provoca un crecimiento excesivo de brotes en detrimento de las raíces, y esos brotes se congelan en invierno.
- Cómo hacerlo bien: Use solo estiércol bien descompuesto o compost. Deje los abonos nitrogenados para la primavera del año siguiente.
3. Error: Profundidad de plantación incorrecta (enterrar el cuello de la raíz).
- Por qué es malo: Si el cuello de la raíz queda por debajo del nivel del suelo, la corteza comenzará a pudrirse y el árbol puede morir por enfermedades fúngicas. Además, enterrar el punto de injerto en portainjertos enanos puede provocar que la variedad desarrolle sus propias raíces, anulando el efecto enano (Agustí, 2010).
- Cómo hacerlo bien: El cuello de la raíz debe quedar 3–5 cm por encima del nivel del suelo, considerando que la tierra se asentará con el tiempo.
4. Error: Mezclar mal los fertilizantes con la tierra.
- Por qué es malo: Si coloca los fertilizantes en capas, las raíces pueden entrar en una zona con alta concentración de sales y quemarse. Además, los fertilizantes sin tierra no retienen bien la humedad.
- Cómo hacerlo bien: Mezcle bien todos los componentes hasta obtener una masa homogénea.
5. Error: Colocar la estaca después de plantar (dañar las raíces).
- Por qué es malo: Clavar una estaca en un árbol ya plantado puede dañar las raíces, especialmente en árboles enanos con sistemas radiculares frágiles.
- Cómo hacerlo bien: Es mejor clavar la estaca antes de plantar, en el centro del hoyo o en el lado norte, y colocar la plántula al lado.
6. Error: Riego insuficiente inmediatamente después del relleno.
- Por qué es malo: En un hoyo seco, las raíces pierden contacto con la tierra, se forman bolsas de aire, las raíces se secan y mueren.
- Cómo hacerlo bien: Después de plantar, vierta 2–3 cubos de agua en el círculo del árbol para asentar la tierra y hacer que envuelva firmemente las raíces. Si es necesario, añada más tierra.
La preparación del hoyo no es la etapa más difícil, pero sí la más importante, y no se puede acortar ni simplificar. El relleno cuidadoso del hoyo proporciona al árbol nutrición durante 2–3 años, permitiéndole formar un sistema radicular potente que será la base para futuras cosechas.
Cuando el hoyo esté listo, se puede pasar a la plantación propiamente dicha. En el próximo capítulo, detallaremos paso a paso la tecnología de plantación de la plántula para que todo se haga correctamente.
5. Plantación del árbol
Finalmente, ha llegado el momento principal: plantar la plántula en su lugar definitivo. Una plantación bien realizada es un arte en el que cada detalle cuenta. De cómo extienda las raíces, a qué profundidad quede el cuello de la raíz y cómo sujete el arbolito depende no solo su arraigo, sino toda su vida futura. En este capítulo, explicaremos paso a paso cómo plantar un peral para asegurarle un comienzo ideal.
Preparación del sistema radicular para la plantación
Las raíces son el "motor" del árbol. A través de ellas recibe agua y nutrientes. Por lo tanto, su preparación es el primer paso crítico.
1. Inspección y poda de raíces:
- Inspeccione cuidadosamente el sistema radicular. Todas las raíces dañadas, podridas, secas o demasiado largas deben cortarse con tijeras de podar afiladas. El corte debe ser de color claro y liso, y las raíces deben estar vivas y flexibles.
- ¿Por qué hacerlo? La poda estimula la formación de nuevas raíces absorbentes en el lugar del corte. Esto ayuda al árbol a arraigar más rápido. Además, la eliminación de partes enfermas y muertas previene la propagación de infecciones.
- Regla: Las raíces principales se acortan para que quepan libremente en el hoyo, sin doblarse hacia arriba o hacia los lados. Una longitud de 20–30 cm para añales y 25–35 cm para bienales se considera óptima (Tarasov, 1981; Westwood, 1993).
2. Remojo de raíces (hidratación):
- Si las raíces se han secado (lo que puede ocurrir durante el transporte), deben remojarse en agua durante 6–12 horas (pero no más de un día) antes de plantar. Esto restaura la turgencia celular y ayuda a que las raíces comiencen a crecer más rápido.
- Pasta de arcilla: Antes de plantar, es útil sumergir las raíces en una pasta de arcilla y agua (consistencia de crema espesa). Se puede añadir estiércol (1 parte de estiércol por 10 partes de agua). La pasta crea una película húmeda envolvente que protege las raíces de la desecación durante la plantación y mejora el contacto con el suelo (Potapov et al., 2000; Trunov et al., 2012).
3. Para plántulas con sistema radicular cerrado (SRC):
- Si la plántula está en un contenedor, sáquela inmediatamente antes de plantar. Extienda con cuidado las raíces si están enrolladas en las paredes de la maceta. Si han envuelto firmemente el cepellón, puede hacer varios cortes verticales en el cepellón para estimular el crecimiento de nuevas raíces hacia el exterior (Buckingham, 2010).
Profundidad de plantación correcta y posición del cuello de la raíz
Esta es la fuente más frecuente de errores al plantar. Recuerde la regla principal: ¡el cuello de la raíz no debe quedar enterrado!
¿Qué es el cuello de la raíz?
El cuello de la raíz es el límite convencional entre las raíces y el tronco. Se encuentra donde la corteza lisa y verdosa del tronco se transforma en la corteza más áspera y marrón de las raíces. Este lugar suele ser claramente visible incluso en plántulas jóvenes.
¿Por qué es perjudicial enterrar el cuello de la raíz?
Si el cuello de la raíz queda bajo tierra, la corteza comenzará a pudrirse en condiciones de alta humedad y falta de oxígeno. Esto debilita el árbol, puede provocar el desarrollo de pudriciones radiculares y llevar a la muerte. Además, en perales sobre portainjertos enanos (membrillero), enterrar el punto de injerto estimula la formación de raíces propias de la variedad, lo que provoca la pérdida del efecto enano (Agustí, 2010; Rieger, 2010).
Plantación correcta:
- La plántula debe plantarse de modo que el cuello de la raíz, después del asentamiento final del suelo, quede 3–5 cm por encima del nivel del suelo.
- ¿Cómo lograrlo? Haga un montículo de la mezcla nutritiva en el fondo del hoyo. Coloque la plántula sobre él, extendiendo las raíces por la pendiente del montículo. Al rellenar el hoyo, vigile constantemente el nivel del cuello de la raíz. El riego posterior compactará la tierra y el cuello se hundirá ligeramente (generalmente de 2 a 5 cm), por lo que inicialmente debe estar más alto.
- Prueba práctica: Después de plantar y regar, pase un palo por el suelo a la altura del cuello de la raíz. Debe poder deslizar un dedo por debajo del cuello sin tocar la tierra.
Particularidad para perales sobre membrillero (con interinjerto):
En plántulas con interinjerto intermedio, a veces se recomienda enterrar solo una parte del interinjerto (no el membrillero en sí, sino el trozo de variedad compatible) para que enraíce y aumente la resistencia al invierno. Sin embargo, en la práctica, es mejor seguir la regla general: el punto de injerto (unión del membrillero y el interinjerto) debe quedar por encima del nivel del suelo para evitar que la variedad desarrolle raíces propias (lo que anularía el enanismo). El interinjerto se entierra solo si ya tiene raíces propias (Rieger, 2010). Para el aficionado, es más sencillo seguir el nivel estándar del cuello de la raíz.
Técnica de plantación: instrucciones paso a paso
1. Colocación de la estaca (si no se hizo antes): Clave una estaca fuerte en el centro del hoyo o ligeramente al norte del centro, de modo que sobresalga 60–80 cm sobre el suelo. La altura óptima de la estaca es 30–40 cm por encima de la plántula. La estaca debe tratarse con antiséptico para que no se pudra (Buckingham, 2010).
2. Colocación de la plántula: Coloque la plántula sobre el montículo en el fondo del hoyo. Extienda las raíces en diferentes direcciones, procurando que no se doblen hacia arriba ni se enreden. Las raíces deben orientarse hacia abajo y hacia los lados.
3. Relleno del hoyo: Comience a rellenar el hoyo con la capa superior fértil del suelo (mezclada con fertilizantes). Periódicamente, agite la plántula para que la tierra llene todos los huecos entre las raíces.
4. Compactación: Cuando el hoyo esté lleno en 2/3, pise suavemente la tierra alrededor del tronco con el pie para eliminar bolsas de aire. Luego rellene el hoyo hasta el borde y vuelva a compactar. Importante: No compacte demasiado para no dañar las raíces, pero tampoco lo deje suelto; de lo contrario, la tierra se asentará y el cuello de la raíz quedará más bajo.
5. Control de profundidad: Vuelva a comprobar el nivel del cuello de la raíz. Si está más bajo, levante ligeramente la plántula y añada tierra. Si está más alto, bájela. Asegúrese de que el cuello de la raíz quede 3–5 cm por encima de la superficie.
6. Formación de la cuenca de riego: Con la tierra restante, haga un borde alrededor del círculo del árbol para que el agua al regar no se disperse, sino que se acumule cerca de las raíces. El diámetro de la cuenca es de unos 50–80 cm.
7. Primer riego (¡obligatorio!): Incluso si el suelo está húmedo, riegue abundantemente la plántula. Dosis: 2–3 cubos de agua (20–30 L) por árbol. El agua debe ser templada, no fría. El riego compacta la tierra alrededor de las raíces, asegurando un contacto estrecho, y proporciona humedad para el período inicial (Tarasov, 1981).
8. Tutorado: Ate la plántula a la estaca con material blando (cintas especiales, cuerda de nailon, tela) en forma de "ocho". Esto evita la fricción del tronco contra la estaca y proporciona estabilidad al viento. Deje un pequeño espacio (1–2 cm) para que la atadura no se clave en el tronco a medida que engrosa. Revise la atadura cada año y aflójela si es necesario (Buckingham, 2010). El tutorado es especialmente crítico para plántulas sobre portainjertos enanos y semienanos, que tienen sistemas radiculares superficiales y pueden ser arrancadas por el viento (Westwood, 1993).
9. Acolchado: Cubra el círculo del árbol (cuenca) con una capa de acolchado de 5–8 cm de espesor. Como acolchado, puede usar humus seco, compost, turba, hierba seca o serrín (preferiblemente bien descompuesto). Importante: El acolchado no debe tocar el tronco del árbol – deje un espacio libre alrededor del tronco con un radio de 5–10 cm para evitar la pudrición de la corteza (Agustí, 2010; Cornell Guide, 2003).
¿Para qué sirve el acolchado? Resuelve varias tareas a la vez:
- Conserva la humedad en el suelo, reduciendo la frecuencia de riegos.
- Previene el crecimiento de malas hierbas.
- Suaviza las fluctuaciones de temperatura del suelo.
- Al descomponerse gradualmente, sirve como fertilizante adicional.
- En suelos pesados, mejora la estructura y la aireación.
Errores típicos al plantar
1. Raíces dobladas hacia arriba o enrolladas en el hoyo. Este es el error más común, que provoca la muerte o el debilitamiento del árbol. ¡Siempre extienda las raíces!
2. Plantación demasiado profunda o demasiado superficial. El cuello de la raíz debe quedar 3–5 cm por encima del nivel del suelo. La plantación superficial provoca la desecación de las raíces en invierno y verano, y la profunda, la pudrición de la corteza.
3. Plántula sin tutorar. Sin tutorado, el viento mueve el tronco, rompe las raíces absorbentes jóvenes y el árbol tarda mucho en recuperarse. Especialmente relevante para árboles enanos.
4. Riego con agua fría después de plantar. Un cambio brusco de temperatura causa shock en las raíces.
5. Acolchado pegado al tronco. Esto provoca la pudrición de la corteza y el desarrollo de enfermedades.
6. Aplicar estiércol fresco o fertilizantes químicos en el hoyo en el momento de plantar. Ya lo mencionamos en el capítulo anterior, pero es crítico: puede quemar las raíces.
Primer riego y cuidados en los primeros días
Después de plantar, es importante proporcionar al árbol el régimen hídrico adecuado. Si el clima es seco y caluroso, riegue la plántula cada dos días, con 1–2 cubos de agua, para mantener la tierra de la cuenca constantemente húmeda, pero sin encharcamientos. Después de 2–3 semanas, cuando el arbolito haya arraigado, se puede reducir la frecuencia de riego.
Si la primavera es lluviosa, no se necesitan riegos adicionales: el exceso de agua es más peligroso que la sequía. Asegúrese de que el agua no se estanque en la cuenca.
La próxima vez hablaremos sobre los cuidados posteriores a la plantación – cómo ayudar al árbol joven a superar con éxito los primeros meses y prepararse para el invierno.
6. Cuidados posteriores a la plantación
La plantación ha terminado, pero lo más responsable apenas comienza. En los primeros meses e incluso años después de plantar, el árbol necesita su atención y cuidados. La tarea principal de este período es ayudar a la plántula a arraigar con éxito, formar un sistema radicular potente y sentar las bases de la futura copa. Un cuidado adecuado después de la plantación acelera la entrada en producción y aumenta la resistencia al invierno del árbol joven. En este capítulo, abordaremos todas las actividades clave que deben realizarse en el primer año y los siguientes.
Control del arraigo y primeros signos de problemas
Durante las primeras 2–3 semanas después de la plantación, vigile atentamente el estado de la plántula. El principal indicador de un arraigo exitoso es la brotación de las yemas y el inicio del crecimiento de nuevos brotes.
¿Qué debe alertarle?
- Si las yemas no se abren y los brotes comienzan a secarse, es posible que las raíces no reciban suficiente humedad o que se hayan dañado gravemente durante la plantación.
- El marchitamiento de las hojas (incluso con el suelo húmedo) puede indicar que las raíces no pueden absorber agua debido a daños o encharcamiento.
- La aparición de grietas en la corteza o signos de roedores requiere medidas inmediatas.
Si la plántula no arraiga:
- Compruebe si el cuello de la raíz está enterrado – quizás deba liberarlo de tierra.
- Compruebe si el suelo está excesivamente húmedo – el exceso de agua es tan peligroso como la sequía.
- Si las raíces se dañaron gravemente durante la plantación, las posibilidades de arraigo disminuyen. En ese caso, se puede intentar una poda ligera (acortar los brotes en 1/3–1/2) para reducir la carga sobre el sistema radicular (Potapov et al., 2000).
Riego: la base de todo
En el primer año después de la plantación, el sistema radicular de la plántula es todavía muy pequeño y no puede extraer agua de las capas profundas del suelo. Por lo tanto, el riego regular es la condición principal para la supervivencia y el buen crecimiento.
¿Cómo y cuánto regar?
- Frecuencia: En el primer mes después de la plantación – 1–2 veces por semana, según el clima. En tiempo caluroso y seco, más a menudo. En tiempo lluvioso, con menos frecuencia.
- Cantidad: 2–3 cubos (20–30 L) de agua por riego en cada árbol. El agua debe penetrar hasta una profundidad de 30–40 cm, donde se encuentran las principales raíces absorbentes.
- Método: Lo mejor es regar en la cuenca (el borde circular alrededor del árbol) para que el agua no se disperse. Puede usar una manguera con baja presión para que el agua se infiltre lentamente.
- Temperatura del agua: El agua debe estar a temperatura ambiente o ligeramente tibia. El agua fría (especialmente de pozo o sondeo) causa shock en las raíces y ralentiza el crecimiento.
- Época: El riego continúa hasta el final del período vegetativo. En agosto–septiembre se reduce para no estimular el crecimiento tardío de brotes que podrían no madurar antes del invierno. Sin embargo, justo antes de la llegada de las heladas (finales de septiembre – octubre), se realiza un riego de carga invernal (30–50 L por árbol) para ayudar al árbol a sobrevivir el invierno (Westwood, 1993).
Importante: El acolchado que colocamos al plantar reduce significativamente la frecuencia de riego al retener la humedad en el suelo.
Escarda y aireación
Las malas hierbas son los principales competidores del árbol joven por el agua y los nutrientes. También pueden ser portadoras de enfermedades y plagas.
- Escarda: Elimine regularmente todas las malas hierbas en el círculo del árbol en un radio de 1–1,5 m del tronco. Es mejor hacerlo manualmente para no dañar las raíces, que se encuentran cerca de la superficie.
- Aireación: Después de cada riego o lluvia, airee ligeramente la capa superior del suelo (a una profundidad de 5–8 cm) en el círculo del árbol para romper la costra y mejorar la aireación de las raíces. Importante: No cave profundamente para no dañar las raíces.
- Acolchado: Renueve la capa de acolchado según sea necesario para que mantenga un espesor de 5–8 cm. Esta es la forma más eficaz de controlar las malas hierbas y conservar la humedad.
Protección contra enfermedades y plagas
Los árboles jóvenes son especialmente vulnerables a las enfermedades y plagas, ya que su inmunidad aún no es fuerte. La prevención aquí es mucho más importante que el tratamiento.
Principales amenazas para los perales jóvenes:
- Fuego bacteriano: Es una enfermedad bacteriana peligrosa característica de los perales. Se manifiesta por el marchitamiento y ennegrecimiento de los brotes y flores jóvenes. Las ramas afectadas deben cortarse inmediatamente (quitando 20–30 cm de tejido sano) y quemarse. Como prevención durante la floración se utilizan preparados a base de cobre o estreptomicina (Rieger, 2010; Trunov et al., 2012).
- Sarna: Enfermedad fúngica que afecta a hojas y frutos. Prevención – pulverización con fungicidas (por ejemplo, a base de cobre) a principios de primavera, antes de la brotación.
- Pulgones: Pequeñas plagas que chupan la savia de los brotes jóvenes. Cuando aparecen, se aplican insecticidas o remedios caseros (solución jabonosa).
- Roedores: Ratones y liebres pueden roer la corteza del tronco en invierno. Para protegerlo, envuelva el tronco con malla especial, ramas de abeto o fieltro asfáltico hasta una altura de 1 m desde el suelo (Agustí, 2010; Potapov et al., 2000).
Medidas preventivas importantes:
- Utilice material de plantación sano de viveros de buena reputación.
- Retire y queme todas las ramas y hojas afectadas por enfermedades.
- No sobrefertilice el árbol con nitrógeno, ya que esto debilita su resistencia a las enfermedades.
- Mantenga la limpieza en el círculo del árbol – retire las hojas y frutos caídos para no crear un ambiente propicio para hongos.
Poda después de la plantación (poda de formación)
En los primeros años, la poda tiene como objetivo formar una copa correcta y fuerte. Esta es una etapa importante que no se puede retrasar.
- ¿Cuándo podar? La mejor época es la primavera temprana (antes de la brotación) o el otoño (después de la caída de las hojas). En las regiones del sur, también es posible la poda de invierno. Para el peral, a menudo se recomienda la poda de primavera para evitar grietas por heladas (Westwood, 1993).
- Principios de la poda de formación:
- Para una plántula de un año (vara), realice la primera poda: acorte el líder central a una altura de 70–90 cm del suelo para estimular el crecimiento de brotes laterales que formarán las ramas principales (Agustí, 2010). En portainjertos enanos, la altura del tronco es de 40–50 cm (Potapov et al., 2000).
- Para una plántula de dos años, seleccione 3–4 ramas laterales fuertes dirigidas en diferentes direcciones y acórtelas en 1/3, dejando 3–4 yemas en cada una. El líder central se deja 20–30 cm por encima de las ramas laterales (dominancia apical).
- En los años siguientes, mantenga una copa de tipo escalonado o en vaso mejorado, eliminando los brotes competidores, los que se cruzan y los que espesan la copa.
- Objetivo: Crear un esqueleto fuerte que pueda soportar la carga de la cosecha y asegurar una buena iluminación de todas las partes de la copa. Importante: Una poda fuerte a una edad temprana retrasa la fructificación, por lo que su volumen debe ser moderado (Westwood, 1993).
Preparación para el invierno (para plantaciones de otoño y primavera)
Los árboles jóvenes son especialmente sensibles a los daños invernales. La preparación para el invierno es un conjunto de medidas que aumenta significativamente las posibilidades del árbol de sobrevivir al frío.
1. Riego: Realice el riego de carga invernal (30–50 L por árbol) a finales de septiembre – principios de octubre (antes de las heladas). El suelo húmedo se congela más lentamente y retiene mejor el calor.
2. Aporcado y acolchado: Cubra el círculo del árbol con una capa de acolchado (humus, turba, serrín) de 10–15 cm de espesor. Esto protegerá las raíces de la congelación. Importante: El aporcado se hace solo en regiones con inviernos fríos y solo durante los primeros 2–3 años (Agustí, 2010). ¡No cubra el cuello de la raíz!
3. Protección contra grietas por heladas y quemaduras solares: El tronco y las bases de las ramas principales se encalan con una solución de cal (o pintura especial para jardinería) a finales de otoño. Esto protege la corteza de agrietamientos por cambios bruscos de temperatura y de quemaduras solares a principios de primavera (Potapov et al., 2000).
4. Protección contra roedores: Envuelva el tronco hasta una altura de 50–80 cm con malla metálica, ramas de abeto o espirales de plástico especiales. Esto protege la corteza de ratones y liebres, que pueden roerla en invierno (Westwood, 1993).
5. Cubierta (para variedades especialmente valiosas o en regiones severas): En regiones con inviernos muy fríos, puede envolver adicionalmente el tronco y las ramas inferiores con agrotela o material no tejido transpirable (spunbond), pero no con plástico, para evitar el efecto invernadero.
6. Retención de nieve: En invierno, después de las nevadas, acumule nieve alrededor del círculo del árbol (sin tocar el tronco) para crear una capa aislante adicional.
Cuidados durante el segundo y tercer año
Después del primer año, los cuidados continúan, pero se vuelven más rutinarios:
- Riego: Durante los períodos secos, continúe regando, pero con menos frecuencia – 2–3 veces al mes.
- Abonado: A partir del segundo año, aplique fertilizantes nitrogenados en primavera (urea, nitrato amónico) a razón de 30–50 g por m² del círculo del árbol, disueltos en agua o incorporados al suelo. En otoño – fertilizantes fosfórico-potásicos (superfosfato, sulfato de potasio) para una mejor maduración de los brotes y mayor resistencia al invierno (Rieger, 2010). Consulte las dosis según las instrucciones de los fertilizantes.
- Poda: Continúe formando la copa anualmente (generalmente en primavera), eliminando los "chupones" verticales (brotes vigorosos), las ramas que se cruzan y las que espesan.
- Control de plagas y enfermedades: Inspeccione regularmente el árbol y aplique los preparados correspondientes ante los primeros signos de problemas.
Calendario resumido de cuidados para una plántula joven de peral
| Temporada | Actividades | Matices importantes |
|---|---|---|
| Primavera (después de plantar) | Riego (1–2 veces por semana), escarda, aireación, poda de formación (si no se hizo en otoño). | Riegue abundantemente, pero sin encharcar. Pode antes de la brotación. |
| Verano | Riego (en sequía), escarda, aireación, abonado nitrogenado (a principios de verano), protección contra plagas y enfermedades. | En días calurosos, el acolchado es su principal aliado. Inspeccione las hojas en busca de enfermedades. |
| Otoño | Riego de carga invernal, poda (si se hace en otoño), encalado del tronco, aporcado y acolchado, protección contra roedores. | Retire todas las hojas y frutos caídos para prevenir enfermedades. |
| Invierno | Revisión de cubiertas, sacudida de la nieve húmeda de las ramas, retención de nieve. | Si aparecen grietas por heladas, límpielas y trátelas con masilla para injertos en primavera. |
Recuerde: un huerto joven requiere atención, pero este cuidado se verá ampliamente recompensado cuando, dentro de unos años, comience a recolectar las primeras cosechas de peras jugosas y aromáticas de sus árboles. La paciencia y el cuidado sistemático son sus principales aliados en el camino hacia un huerto sano y productivo.
Referencias
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