Propagación
1. Cuándo propagar las fresas
El éxito del cultivo de fresas depende en gran medida de la calidad del material de siembra y de la elección adecuada del momento para su obtención. A diferencia de muchos árboles frutales, las fresas no esperan hasta el segundo o tercer año para dar frutos; con buenos cuidados, la fructificación abundante se produce ya en la temporada siguiente. Por eso es fundamental no equivocarse con el momento.
El momento para la propagación de las fresas depende de tres factores principales: las condiciones climáticas de su región, el método de propagación elegido y cuándo planea obtener la cosecha.
Regla principal: el objetivo primordial al propagar es dar tiempo a las plantas jóvenes para que enraícen y formen yemas florales antes de que llegue el frío. Si la planta no logra hacerlo, no dará frutos al año siguiente o quedará debilitada.
Período de verano-otoño (agosto – septiembre)
Esta es la época principal y más común para la propagación de fresas en regiones de clima templado. A finales del verano, las plantas madre ya han formado estolones fuertes con rosetas, y el calor disminuye, lo que favorece un mejor enraizamiento (Bianchi, 2018).
- ¿Por qué funciona? Después de la cosecha, a finales de julio – principios de agosto, las fresas entran en una segunda ola de crecimiento activo. Las plantas madre dirigen su energía no a la formación de frutos, sino a la producción de brotes vegetativos: los estolones. Las rosetas jóvenes plantadas en esta época logran enraizar bien antes de las heladas y formar yemas florales, lo que influye directamente en la cosecha del año siguiente (Kurennoi et al., 1985; Kirtbaya, 2003).
- Para quién es adecuado: Este momento es ideal para la mayoría de los jardineros aficionados y agricultores en zonas templadas, así como para regiones con otoños suaves y prolongados.
Plantación de principios de primavera (abril – principios de mayo)
La plantación de primavera se recomienda para regiones con inviernos rigurosos y con poca nieve, donde existe un alto riesgo de que las plantas jóvenes y no endurecidas se congelen. En este caso, se utilizan plántulas que fueron extraídas en otoño y conservadas en condiciones especiales (nevera), las llamadas plantas tipo "frigo" (Kirtbaya, 2003; Sharma et al., 2019).
- ¿Por qué funciona? Las plantas "frigo" son rosetas dormidas que se han almacenado durante el invierno a una temperatura estrictamente controlada (alrededor de -2 °C). Este almacenamiento suprime el crecimiento y evita que las plantas se agoten. Plantadas a principios de primavera, reanudan rápidamente su crecimiento utilizando las reservas acumuladas y dan una buena cosecha ya en el año de la plantación (Gambardella et al., 2016).
- Para quién es adecuado: Para regiones con inviernos fríos y para obtener cosechas tempranas. Este método también es utilizado a menudo por explotaciones comerciales para optimizar el ciclo de producción.
Casos especiales: fresas remontantes y división de matas
- Variedades remontantes sin estolones: Algunas variedades (por ejemplo, la fresa alpina) solo se propagan por división de mata o por semillas. La división se realiza generalmente a principios de primavera o a finales del verano, cuando la planta comienza a vegetar activamente pero no está en flor. Esto se debe a que la división es un procedimiento traumático y la planta necesita tiempo para recuperarse.
- Propagación por semillas: Es el método más largo. Las semillas se siembran en febrero – marzo para obtener plántulas fuertes al inicio de la estación cálida, listas para ser trasplantadas al aire libre.
Resumen breve
Para no confundirse, siga esta regla sencilla: para las variedades normales no remontantes, el mejor momento para obtener y plantar nuevas plantas es finales del verano – principios del otoño. Si vive en una región con un invierno muy riguroso o planea obtener una cosecha un año antes, utilice la plantación de principios de primavera con material de siembra sano y correctamente almacenado.
Bien, continuemos. El capítulo sobre el método más sencillo y popular de propagación.
2. Propagación por estolones
La propagación por estolones (corredores) es la forma más natural, sencilla y fiable de obtener nuevas plantas de fresa que conservan todas las características de la variedad madre. En la naturaleza, este es el principal método de autopropagación de las fresas, y el jardinero solo tiene que ayudar un poco a la planta y guiar el proceso en la dirección correcta.
Principio clave: los estolones son brotes que crecen desde la planta madre. En sus nudos se forman rosetas hijas —pequeñas plantas que, al entrar en contacto con el suelo húmedo, enraízan y comienzan una vida independiente (Kurennoi et al., 1985). Aprovechando esta capacidad, se pueden obtener decenas de plantas nuevas a partir de una sola mata sana, manteniendo la alta calidad de los frutos (Sharma et al., 2019).
Cómo elegir la "correcta" planta madre
El éxito de la futura cosecha depende directamente de la mata de la que se tomen los estolones. El mejor material de siembra se obtiene de plantas sanas, vigorosas y de alto rendimiento.
- Selección de plantas madre: Marque las matas más productivas durante el período de fructificación. Fíjese en aquellas que dan frutos grandes y uniformes, tienen hojas fuertes y no se enferman. Estas matas serán sus "plantas madre" (Kirtbaya, 2003; Hill & Perry, 2011).
- Estolones de primer orden: En cada estolón suelen formarse varias rosetas. Las más fuertes y viables son las que están más cerca de la planta madre (rosetas de primer orden). Reciben más nutrientes y están mejor desarrolladas. Las rosetas de segundo y tercer orden suelen ser más débiles y pueden dar menor rendimiento (Bianchi, 2018; Bowling, 2000).
- Eliminación de los escapos florales: Para que la planta madre gaste toda su energía en la producción de estolones y no en flores y frutos, en el primer año (o en el año en que se planee obtener estolones) deben eliminarse todos los escapos florales tan pronto como aparezcan. Esta es una práctica agronómica importante que asegura una abundante formación de rosetas (Kurennoi et al., 1985).
Cuándo y cómo seleccionar los estolones
El momento óptimo para comenzar el enraizamiento de los estolones es a finales de julio – agosto, cuando la segunda ola de crecimiento proporciona la máxima energía para la propagación vegetativa (Bianchi, 2018).
1. Elija un día: Es mejor realizar los trabajos en un día nublado y húmedo o temprano por la mañana. Esto reduce el estrés de la planta y evita que las raíces se sequen.
2. Prepare el lugar: Prepare previamente un bancal o un espacio entre las filas. El suelo debe estar suelto, húmedo y fértil.
3. Enraizamiento de la roseta in situ (sin trasplantar): El método más sencillo para un número reducido de plantas es dejar que la roseta enraíce directamente en su lugar, sin separarla de la planta madre. Para ello, sujete la roseta al suelo húmedo con una horquilla de alambre o simplemente presione con una pequeña piedra. Las raíces aparecerán en 7–10 días.
4. Cuidados de la roseta enraizante: Riéguela y remueva la tierra alrededor. Es importante mantener la humedad, ya que las raíces jóvenes se secan rápidamente (Kirtbaya, 2003).
5. Separación de la planta madre: Una vez que la roseta ha enraizado (generalmente a las 2–3 semanas) y tiene 3–4 hojas verdaderas, se puede separar. Corte el estolón que la une a la planta madre, dejando un pequeño "trozo" (unos 1 cm) del lado de la roseta (Gambardella et al., 2016).
6. Trasplante: Con cuidado, desentierre la roseta enraizada con un terrón de tierra y trasplántela a su ubicación definitiva.
Consejos útiles para el cuidado de los estolones
- Fertilización: Las plantas madre necesitan ser abonadas, especialmente con fertilizantes nitrogenados, para estimular el crecimiento de los estolones. Pero no se exceda: el exceso de nitrógeno vuelve a las plantas débiles y más susceptibles a enfermedades (Bowling, 2000; Cornell Guide, 2003).
- Control de malas hierbas: Las rosetas jóvenes son muy sensibles a la competencia de las malas hierbas. Escarde regularmente la zona para dar a las plantas jóvenes la oportunidad de desarrollarse bien.
- Características varietales: Tenga en cuenta que diferentes variedades producen estolones de manera diferente. Algunas (por ejemplo, muchas variedades remontantes) producen pocos estolones, por lo que su propagación por este método es difícil. En esos casos se utilizan otros métodos (Gambardella et al., 2016; Hill & Perry, 2011).
Qué hacer con los estolones de "segundo orden"
Si observa que en el estolón principal no solo se han formado rosetas de primer orden, sino también estolones laterales (de segundo orden), es mejor eliminarlos. Consumen demasiados nutrientes y todas las rosetas se debilitan. Deje solo las rosetas más fuertes, las más cercanas a la planta madre, y corte el resto (Bianchi, 2018). Esto permitirá obtener material de siembra de calidad que dará una cosecha abundante al año siguiente.
3. Propagación por división de la mata
La propagación por división de la mata es un método que resulta útil cuando las fresas, por alguna razón, no producen estolones o no son suficientes. Este método es especialmente valioso para las variedades remontantes y las variedades de fresa alpina (Fragaria vesca), que a menudo producen pocos estolones o no los producen (Hill & Perry, 2011; Bowling, 2000). También ayuda a rejuvenecer matas viejas pero valiosas que empiezan a reducir su rendimiento.
Principio clave: Una mata adulta de fresa está formada por varios "cuernos" —ramificaciones acortadas del tallo, cada una con una yema terminal (corazón) y raíces. Al dividir, separamos la mata en partes individuales (cuernos), cada una de las cuales es una planta independiente lista para plantar (Kurennoi et al., 1985).
Cuándo se utiliza la división de la mata
Este método se usa en dos casos principales:
1. Para variedades sin o con pocos estolones: Si su variedad favorita no produce estolones (por ejemplo, muchas variedades de fresa alpina) o produce muy pocos, la división es la única forma de propagarla.
2. Para rejuvenecer matas valiosas: Si tiene una mata vieja pero muy sabrosa o productiva que ha empezado a dar frutos más pequeños y menos abundantes, puede dividirla. Esto no solo le dará nuevas plantas, sino que también rejuvenecerá la planta madre, ya que eliminará las partes viejas y moribundas (Bianchi, 2018).
Mejor época para la división
Las fechas óptimas para la división son las mismas que para la propagación por estolones:
- Finales del verano (agosto – principios de septiembre): Esta es la época principal, ya que después de la fructificación la planta tiene tiempo para enraizar y prepararse para el invierno.
- Principios de la primavera (abril): Se puede dividir antes de que comience el crecimiento activo. Este método es preferible en regiones con inviernos rigurosos para no arriesgar las divisiones jóvenes (Hill & Perry, 2011).
- Importante: No divida durante la floración y la fructificación, ya que supone un estrés demasiado grande para la planta.
Cómo dividir correctamente una mata
El proceso de división es bastante sencillo pero requiere cuidado.
1. Elección de la mata: Elija una mata sana, bien desarrollada y que haya dado una buena cosecha. Cuanto más vigorosa sea la mata, más cuernos fuertes tendrá.
2. Preparación: El día antes de la división, riegue abundantemente la mata. Esto facilitará la extracción y reducirá el daño a las raíces.
3. Extracción: Con cuidado, desentierre la mata, procurando no dañar las raíces. Sacuda el exceso de tierra para que los cuernos queden visibles.
4. División: Con un cuchillo afilado y limpio (o tijeras de podar), corte la mata en partes separadas. Cada parte (cuerno) debe tener:
- Corazón (yema terminal) — el punto de crecimiento.
- Varias raíces sanas de al menos 5–7 cm de largo.
- 2–3 hojas bien desarrolladas (o primordios foliares si la división es en primavera).
- Tratamiento sanitario: Si hay partes dañadas o secas en las raíces viejas, retírelas. Antes de plantar, es útil sumergir las raíces en una mezcla de arcilla para evitar que se sequen (Kirtbaya, 2003).
- Plantación: Plante cada división como una plántula normal, a la misma profundidad a la que crecía. El corazón debe quedar estrictamente al nivel del suelo, ni enterrado ni elevado (Cornell Guide, 2003).
Cuidados después de la división
Las divisiones necesitan cuidados especialmente cuidadosos después de la plantación, ya que han sufrido una operación similar a una cirugía.
- Riego: Riegue regularmente para que la tierra alrededor de las raíces esté húmeda pero no encharcada. La sequía es especialmente peligrosa para las divisiones.
- Sombreado: Si hace calor y sol, sombree las plantas jóvenes durante unos días con malla de sombreo o simplemente con gorros de papel. Esto les ayudará a establecerse más rápido.
- Eliminación de escapos florales: En el primer año después de la división, no permita que las plantas florezcan. Todos los escapos florales deben eliminarse para que toda la energía se destine al desarrollo del sistema radicular y la masa foliar. Esto garantiza una buena cosecha al año siguiente (Hill & Perry, 2011).
Ventajas e inconvenientes
Ventajas:
- Sencillez del método.
- Conservación total de las características varietales.
- Posibilidad de propagar variedades sin estolones.
- Rejuvenecimiento de plantas viejas pero valiosas.
Inconvenientes:
- Trabajo intensivo (hay que desenterrar y dividir cada mata manualmente).
- Bajo coeficiente de multiplicación — de una mata se obtienen solo unas pocas divisiones (a diferencia de decenas de estolones).
- Menor tasa de supervivencia en comparación con los estolones enraizados, ya que la planta sufre un trauma. Requiere cuidados minuciosos.
La división de la mata es un método indispensable cuando la propagación por estolones no es posible. Requiere más atención y paciencia por parte del jardinero, pero permite conservar y propagar incluso las variedades más raras y valiosas de fresa.
4. Propagación por semillas
La propagación por semillas es el método más laborioso y largo, pero tiene sus propias ventajas únicas. A diferencia de los métodos vegetativos, permite obtener un gran número de plantas a la vez y, lo más importante, abre posibilidades para la mejora genética. Sin embargo, para el jardinero aficionado que desea conservar las características varietales de su fresa de fruto grande favorita, este método no es adecuado.
Punto clave: La fresa de jardín de fruto grande (Fragaria × ananassa) es una especie híbrida. Con la propagación por semillas se produce una segregación de caracteres, y las plantas hijas no repetirán las propiedades de la mata madre. Serán más pequeñas, con frutos de menor tamaño, y el sabor y la productividad serán impredecibles (Bianchi, 2018; Sharma et al., 2019; Trunov et al., 2012).
Cuándo y para qué se utiliza la propagación por semillas
A pesar de esto, el método por semillas tiene tres aplicaciones claras:
1. Para la fresa alpina (silvestre) (Fragaria vesca): Es el único caso en el que la propagación por semillas está justificada e incluso recomendada para los jardineros. En la fresa alpina, las características varietales se conservan bastante bien mediante semillas. Las semillas son fáciles de comprar y con ellas se obtienen matas compactas sin estolones con frutos aromáticos (Hill & Perry, 2011; Bowling, 2000). Variedades como 'Alexandria', 'Mignonette', 'Ruegen' se propagan excelentemente por semillas.
2. Para la mejora genética y obtención de nuevas variedades: Los mejoradores utilizan la propagación por semillas para obtener plántulas híbridas con caracteres nuevos y mejorados. De miles de plántulas, seleccionan solo unas pocas, que luego se propagan vegetativamente para fijar las propiedades varietales (Bianchi, 2018; Kirtbaya, 2003).
3. Para el rejuvenecimiento y saneamiento: En ocasiones se utiliza la propagación por semillas para obtener material libre de virus, ya que estos raramente se transmiten por semilla (Potapov et al., 2000). Sin embargo, esto no es relevante para el jardín aficionado.
Particularidades de la propagación por semillas
Las semillas de fresa son de las más pequeñas de la horticultura. Requieren una preparación especial y cuidados muy minuciosos.
- Estratificación: Las semillas recién cosechadas de fresa se encuentran en estado de profunda dormición. Para "despertarlas" es necesario realizar una estratificación —exposición a temperaturas positivas bajas en un medio húmedo (Trunov et al., 2012; Sharma et al., 2019). En la naturaleza, este proceso ocurre de forma natural durante el invierno. En casa se simula:
- Método 1: Siembre las semillas en un recipiente con tierra húmeda, cúbralas con una fina capa de arena y coloque el recipiente en el refrigerador en el estante inferior (temperatura +2…+5 °C) durante 3–4 semanas. Pulverice la superficie periódicamente con un atomizador para que no se seque.
- Método 2: Mezcle las semillas con arena húmeda o turba, colóquelas en una bolsa de plástico y manténgalas también en el refrigerador durante 3–4 semanas (Kirtbaya, 2003).
- Germinación: Sin estratificación, las plántulas pueden aparecer solo después de varios meses, y a menudo no aparecen en absoluto. Después de la estratificación, las plántulas emergen de manera uniforme, en 2–3 semanas (Sharma et al., 2019).
- Siembra: Las semillas de fresa se siembran muy temprano — a finales de enero – febrero. Para ello se utilizan recipientes poco profundos con un sustrato suelto y con buena capacidad de retención de agua (mezcla de turba, arena y tierra de jardín). Las semillas no se cubren con tierra, sino que se esparcen sobre la superficie y se presionan ligeramente (Hill & Perry, 2011). El recipiente se cubre con vidrio o película transparente para crear un efecto invernadero.
- Cuidados de las plántulas: Después de la emergencia, se va retirando la cubierta gradualmente para acostumbrar las plántulas al aire. El riego se hace únicamente con pulverizador para no desalojar las diminutas plantas. En la etapa de 2–3 hojas verdaderas, las plántulas se repican (se trasplantan) a macetas individuales.
Instrucciones paso a paso para el jardinero
1. Selección de semillas: Si decide probar, compre semillas solo de variedades de fresa alpina. Para las de fruto grande, use solo semillas compradas de productores conocidos, pero recuerde la posible heterogeneidad de la cosecha.
2. Preparación: Realice la estratificación (como se describió anteriormente).
3. Siembra: Llene el recipiente con tierra suelta, humedézcala. Esparza las semillas sobre la superficie, presiónelas ligeramente contra la tierra (¡sin cubrirlas!). Cubra con vidrio.
4. Espera: Mantenga el recipiente en un lugar cálido (unos +20 °C) y luminoso, pero no bajo la luz solar directa. Ventile a diario.
5. Repicado: Cuando aparezcan 2–3 hojas verdaderas, trasplante con cuidado las plántulas a macetas individuales o bandejas con celdas (1–2 plantas por celda). Use la misma mezcla de tierra.
6. Endurecimiento y trasplante: 2 semanas antes del trasplante al aire libre (generalmente en mayo), comience a endurecer las plántulas sacándolas al exterior durante unas horas. Transplante las plántulas a su ubicación definitiva una vez pasado el riesgo de heladas.
Ventajas e inconvenientes
Ventajas:
- Se puede obtener un gran número de plantas de una vez.
- Único método para los mejoradores aficionados (se pueden obtener formas nuevas e inusuales).
- Material de siembra garantizado sano (los virus no se transmiten por semillas).
Inconvenientes:
- No se conservan las características varietales de las fresas de fruto grande — el inconveniente más crítico para el jardinero.
- Trabajo intensivo y proceso largo.
- Crecimiento lento de las plántulas el primer año.
- La cosecha aparece solo en el segundo año (a diferencia de la propagación vegetativa, que da frutos en la siguiente temporada) (Kurennoi et al., 1985).
Conclusión: Para la mayoría de los jardineros aficionados, el método por semillas es más bien un experimento interesante que un método práctico para obtener material de siembra. Si desea conservar su variedad favorita, utilice la propagación por estolones o la división de la mata. Deje las semillas para la fresa alpina o para experimentos de mejora.
5. Propagación microclonal (resumen)
La propagación microclonal (o in vitro — "en vidrio") es el método más moderno y de alta tecnología para obtener material de siembra de fresa. A diferencia de todos los métodos anteriores, no requiere suelo, agua ni siquiera una planta madre en el sentido tradicional. En su lugar, se utiliza un pequeño fragmento de tejido vegetal —el meristemo apical— que se coloca en un tubo de ensayo estéril sobre un medio nutritivo especial (Gambardella et al., 2016; Sharma et al., 2019).
Principio clave: El método se basa en la asombrosa capacidad de las plantas para regenerarse —restaurar un organismo completo a partir de una o varias células (Potapov et al., 2000; Trunov et al., 2012). En condiciones estériles, con la adición de determinadas hormonas (citoquininas y auxinas), este pequeño trozo de tejido comienza a dividirse activamente y a formar numerosos brotes microscópicos. En un ciclo (3–4 semanas) se pueden obtener de 5 a 10 plantas nuevas a partir de una, y en un año, millones de copias de la variedad original (Sharma et al., 2019).
Para qué se utiliza la propagación microclonal
En la fruticultura industrial y en los viveros, este método resuelve tres problemas principales:
1. Saneamiento del material de siembra: Esta es la aplicación más importante. La fresa, como muchos otros cultivos de baya, es muy susceptible a virus, micoplasmas y otras infecciones latentes que no se manifiestan externamente pero reducen drásticamente el rendimiento (hasta un 50–90%) (Potapov et al., 2000). El meristemo apical es la única parte de la planta que a menudo permanece libre de virus, ya que estos no logran penetrar en las células de división rápida del punto de crecimiento. Al cultivar una nueva planta a partir del meristemo, obtenemos un clon completamente sano "cero" (Gambardella et al., 2016; Husaini & Neri, 2016).
2. Multiplicación rápida de variedades nuevas y raras: Cuando se obtiene una nueva variedad prometedora, es necesario multiplicarla rápidamente para abastecer las plantaciones comerciales. La propagación vegetativa por estolones da un coeficiente de multiplicación de aproximadamente 1:30–50 por temporada. La micropropagación da un coeficiente de 1:1000 o más en el mismo período (Sharma et al., 2019). Esto permite introducir una nueva variedad en producción en pocos años.
3. Conservación de genotipos valiosos: En tubos de ensayo se pueden mantener colecciones de variedades en estado de "crecimiento lento" (a bajas temperaturas) durante años, ahorrando espacio y eliminando el riesgo de pérdida de la variedad debido a enfermedades o condiciones adversas (Gambardella et al., 2016).
Cómo se realiza en la industria
En los viveros profesionales, el proceso de micropropagación de la fresa es el siguiente:
1. Selección y saneamiento: Se eligen las matas mejores, más productivas y sabrosas. De ellas se aísla el ápice del brote (meristemo) de solo 0,2–0,4 mm —más delgado que la cabeza de un alfiler (Gambardella et al., 2016).
2. Cultivo in vitro: El meristemo se coloca en un tubo de ensayo sobre un sustrato estéril gelatinoso que contiene azúcares, sales minerales, vitaminas y reguladores del crecimiento. A las pocas semanas crece una pequeña planta (planta regenerada).
3. Microesquejado: Esta planta se corta en numerosos microesquejes y se transfiere a nuevos medios para la multiplicación. Esta etapa se repite varias veces (hasta 10–15 pases) hasta obtener la cantidad deseada.
4. Enraizamiento y aclimatación: Los microbrotes obtenidos se transfieren a un medio de enraizamiento que contiene otras hormonas (auxinas). Cuando desarrollan raíces, se extraen de los tubos, se lavan del gel y se plantan en invernaderos o viveros especiales con niebla artificial para su aclimatación a condiciones no estériles. Esta es la etapa más crítica, ya que las plantas cultivadas en tubo no están acostumbradas al ambiente normal (Gambardella et al., 2016; Sharma et al., 2019).
5. Crecimiento posterior: Después de la aclimatación, las plantas (llamadas "súper-súper élite") se plantan en el campo. Durante la temporada siguiente producen numerosos estolones que se utilizan para producir plántulas estándar (élite, primera reproducción) para jardineros y agricultores (Kirtbaya, 2003; Tarasov, 1981).
Qué significa esto para el jardinero
El jardinero aficionado no se dedicará a la micropropagación por sí mismo —esto requiere un laboratorio estéril, equipos costosos y conocimientos especializados. Sin embargo, todo jardinero se encuentra con los resultados de este método al comprar plántulas de vivero.
Ventajas de las plántulas compradas obtenidas in vitro:
- Están completamente sanas y libres de enfermedades virales y micoplásmicas.
- Tienen mayor vigor de crecimiento, producen más estolones y mayor rendimiento.
- Son genéticamente puras (la variedad conserva todas las características declaradas).
Lo que debe saber el jardinero:
- Las plántulas de tubo son más caras que las normales, pero es una inversión en la salud de su jardín.
- En el primer año después de la plantación de estas plántulas, a menudo se recomienda eliminar no solo los escapos florales, sino también los estolones, para que la planta enraíce bien y se fortalezca.
- Algunos estudios han señalado que las plantas micropropagadas pueden mostrar cierta "inestabilidad" en los primeros años (por ejemplo, producir más estolones o cambiar ligeramente la forma de las hojas), pero estos efectos desaparecen ya en el segundo o tercer año (Gambardella et al., 2016; Sharma et al., 2019).
Limitaciones del método
A pesar de todas las ventajas, la micropropagación también tiene inconvenientes:
- Alto costo: El equipo de laboratorio, los medios de cultivo y el personal calificado hacen que este método sea caro.
- Variaciones somaclonales: Aunque es un fenómeno raro (alrededor del 1–3%), a veces, especialmente con cultivos prolongados (más de 15–20 pases), pueden aparecer plantas con características alteradas. Los viveros profesionales controlan esto limitando el número de pases (Gambardella et al., 2016; Sharma et al., 2019).
- Dificultad de aclimatación: La transición de un tubo estéril al ambiente normal es un estrés para la planta, y algunas pueden morir en la etapa de aclimatación.
Conclusión para el lector
La micropropagación es la base de la producción moderna de viveros industriales. Gracias a ella, usted puede comprar plántulas de calidad, saneadas y de variedad garantizada, que darán el mejor rendimiento. Para uso doméstico, este método es demasiado complejo y costoso, por lo que para la propagación personal es mejor utilizar estolones o la división de la mata. Sin embargo, conocer la existencia de esta tecnología le ayudará a comprender mejor la elección del material de siembra en el vivero y a cuidar adecuadamente las plantas compradas durante el primer año.
6. Cómo conservar las características varietales
La conservación de las características varietales es quizás la cuestión más importante para el jardinero que decide propagar sus propias fresas. Después de todo, el valor principal de cualquier variedad radica en sus características únicas: tamaño y sabor de los frutos, productividad, resistencia a enfermedades, época de maduración. Si estos caracteres se pierden, todo el sentido de la propagación se desvanece.
Principio clave: Las características varietales se conservan solo mediante la propagación vegetativa —por estolones o división de la mata. La propagación por semillas para la fresa de jardín de fruto grande (Fragaria × ananassa) no conserva estos caracteres (Bianchi, 2018; Hill & Perry, 2011).
Por qué es tan importante
La fresa que cultivamos en nuestros huertos es un híbrido complejo creado por los mejoradores mediante cruzamientos repetidos. Su código genético es una combinación única de caracteres que se reproduce de manera estable solo mediante la propagación vegetativa.
- Propagación vegetativa (por estolones y división): La nueva planta es una copia genética exacta (clon) de la planta madre. Hereda todas las propiedades de la variedad: gran tamaño del fruto, dulzor, color, época de maduración. Es como hacer una fotocopia de un documento: todos los detalles se conservan (Kurennoi et al., 1985; Trunov et al., 2012).
- Propagación por semillas: En la propagación por semillas se produce un proceso sexual —la combinación del material genético de dos progenitores. La descendencia obtenida no es una copia, sino un organismo nuevo y único. Tendrá caracteres de ambos progenitores, pero en combinaciones impredecibles. Los frutos pueden ser más pequeños, más ácidos, cambiar de forma y la productividad puede disminuir. Es como barajar dos mazos de cartas y repartirlos de nuevo: cada vez sale una combinación diferente (Sharma et al., 2019).
Cómo elegir correctamente las plantas madre para conservar la variedad
Para conservar la variedad, hay que abordar con mucha responsabilidad la selección de las matas de las que se tomarán los estolones o que se van a dividir.
1. Elija solo las mejores matas: Marque las matas más productivas, sanas y de frutos grandes durante la fructificación. Utilice estacas o cintas para no perderlas de vista después de recoger los frutos (Bianchi, 2018).
2. Observe durante la temporada: Evalúe no solo los frutos, sino también el estado general de la planta. Debe tener una roseta foliar vigorosa, ser resistente a enfermedades y producir muchos estolones. Una planta débil, enferma o degenerada no dará descendencia de calidad (Kirtbaya, 2003).
3. Utilice solo rosetas de primer orden: Como ya se mencionó en el capítulo sobre propagación por estolones, para conservar el vigor varietal es mejor tomar las rosetas más cercanas a la planta madre. Son las más fuertes y desarrolladas (Bianchi, 2018; Bowling, 2000).
Selección clonal — un enfoque profesional
En la fruticultura industrial, se utiliza el método de selección clonal para mantener la variedad pura (Kirtbaya, 2003; Kurennoi et al., 1985). Aunque para el jardín aficionado pueda parecer excesivo, comprender este principio le ayudará a ser un jardinero más competente.
Selección clonal es el descarte anual de aquellas plantas que, por alguna razón, han perdido las características varietales o se han debilitado. Incluso dentro de una misma variedad, algunas matas pueden con el tiempo hacerse más pequeñas, enfermar o dar frutos menos sabrosos.
- Selección masiva: Cada año, durante la fructificación, evalúa visualmente todas las matas del bancal. Las que le parezcan mejores, márquelas y utilícelas para la propagación. Las matas débiles, enfermas o de bajo rendimiento se descartan (eliminan).
- Selección individual: Un enfoque más minucioso. No solo evalúa la mata visualmente, sino que pesa los frutos y cuenta su número. Las mejores matas se utilizan como plantas madre y su descendencia se cultiva por separado, asignándole un número de clon. Si durante 2–3 años este clon muestra resultados estables y altos, se puede utilizar para la multiplicación masiva (Kirtbaya, 2003).
Reglas sencillas para el jardinero
1. Propague solo las mejores matas. Si nota que en el bancal hay una mata que siempre da los frutos más grandes y dulces, utilice solo sus estolones para renovar la plantación.
2. No tome estolones de matas enfermas o debilitadas. Incluso si la variedad es valiosa, una planta enferma transmitirá su debilidad o predisposición a las enfermedades a su descendencia.
3. Renueve las variedades con regularidad. Incluso con la selección más cuidadosa, los virus pueden acumularse en el material de siembra con el tiempo (especialmente al propagar por estolones durante muchos años). Por ello, cada 3–5 años es conveniente renovar la variedad comprando plántulas élite y saneadas de vivero (especialmente micropropagadas) (Hill & Perry, 2011; Husaini & Neri, 2016).
4. No tome estolones de matas del primer año de plantación. Deje que la planta primero enraíce bien y se fortalezca. En el segundo año después de la plantación mostrará sus verdaderas cualidades varietales.
Resumen breve
Conservar la variedad es un trabajo continuo de selección de las mejores plantas. La regla principal es utilizar solo métodos vegetativos (estolones y división) para la propagación, y para obtener estolones, solo las mejores matas, sanas y productivas. Recuerde: la genética de la variedad es su principal riqueza, y la tarea del jardinero es transmitir cuidadosamente esa riqueza a las nuevas generaciones de plantas.
7. Cómo obtener plántulas sanas
El material de siembra sano es la base del éxito de la cosecha. Incluso la variedad más productiva y sabrosa no podrá desarrollar todo su potencial si las plantas están debilitadas por virus, afectadas por hongos o infestadas de plagas como nematodos o ácaros de la fresa. Lamentablemente, una mata visualmente sana puede ser portadora oculta de infecciones que solo se manifestarán en la temporada siguiente, cuando ya haya invertido tiempo y esfuerzo en la plantación (Husaini & Neri, 2016; Potapov et al., 2000).
Principio clave: Obtener plántulas sanas es un proceso integral que comienza con la selección de plantas madre sanas e incluye medidas preventivas, fechas adecuadas de recolección y un almacenamiento correcto. La mejor manera de garantizar la salud de las plántulas es comprar material certificado de viveros profesionales, pero con la propagación propia también se puede lograr una alta calidad siguiendo una serie de reglas.
Principales amenazas para la salud de las plántulas
Antes de hablar de los métodos para obtener plántulas sanas, es importante saber de qué las estamos protegiendo. Los principales "enemigos" del material de siembra de fresa (Husaini & Neri, 2016; Bowling, 2000):
1. Virus y micoplasmas: Son las infecciones más insidiosas. No siempre causan síntomas evidentes, pero van debilitando gradualmente la planta, reducen el rendimiento (a veces entre un 50 y un 90 %), empeoran el sabor de los frutos y acortan la vida útil de la plantación. Los virus se transmiten por propagación vegetativa (estolones) y son transportados por insectos vectores (pulgones, cigarras) (Potapov et al., 2000; Trunov et al., 2012).
2. Enfermedades fúngicas: Podredumbre gris (botritis), antracnosis, marchitez por verticilium, fitóftora de raíces —estas enfermedades pueden afectar todas las partes de la planta, incluidos los estolones y las rosetas jóvenes. Se propagan a través de material vegetal infectado, suelo y gotas de agua (Bianchi, 2018; Cornell Guide, 2003).
3. Nematodos y ácaros: El nematodo de la fresa, el nematodo del tallo y el ácaro de la fresa son plagas microscópicas difíciles de ver a simple vista. Se alimentan de la savia de las plantas, las debilitan y pueden transmitir virus. Las matas infectadas se retrasan en el crecimiento, las hojas se deforman y los frutos se vuelven más pequeños (Kirtbaya, 2003; Tarasov, 1981).
Selección de plantas madre sanas
El primer y más importante paso es la selección de las plantas iniciales para la propagación.
- Observe durante la fructificación: Elija solo aquellas matas que hayan dado la cosecha más abundante de frutos grandes, hermosos y sabrosos. Márquelas con estacas o cintas (Bianchi, 2018; Hill & Perry, 2011).
- Evalúe el aspecto externo: Una planta sana debe tener un color verde oscuro uniforme en las hojas, sin manchas, amarilleos ni deformaciones. La mata debe ser vigorosa, bien foliada, con muchos estolones. Cualquier signo de depresión, clorosis, manchas o enrollamiento es motivo de descarte (Kurennoi et al., 1985).
- Excluya las matas enfermas: Si observa en la plantación al menos una planta con signos de enfermedad viral (moteado, mosaico, arrugamiento de las hojas, enanismo), retírela inmediatamente con raíces y quémela. Nunca tome estolones de esas matas (Potapov et al., 2000).
- Aislamiento espacial: Si es posible, cree un "bancal madre" separado, alejado al menos 1–2 metros de las plantaciones principales. Esto reduce el riesgo de contaminación cruzada (Gambardella et al., 2016; Kirtbaya, 2003).
Medidas preventivas en el bancal madre
Para obtener estolones sanos, las plantas madre necesitan cuidados especiales.
- Eliminación de escapos florales: En el año madre, no permita que las matas florezcan —elimine todos los escapos florales tan pronto como aparezcan. Esto redirige la energía de la planta hacia la producción de estolones fuertes y sanos (Kurennoi et al., 1985; Hill & Perry, 2011).
- Tratamientos regulares: Realice pulverizaciones preventivas de las plantas madre contra enfermedades fúngicas y plagas. Utilice fungicidas autorizados (por ejemplo, caldo bordelés) e insecticidas (por ejemplo, Fitoverm) según las instrucciones, respetando los plazos de seguridad antes de la recogida de estolones (Krivko, 2014; Kirtbaya, 2003). Importante: No use productos químicos durante el período en que los estolones están enraizando, ya que pueden dañar las raíces jóvenes.
- Eliminación de malas hierbas: Las malas hierbas son reservorios de plagas y enfermedades, además de competidoras por la humedad y los nutrientes. Mantenga el bancal madre en perfectas condiciones de limpieza (Cornell Guide, 2003).
- Fertilización: Asegure a las plantas madre una nutrición equilibrada, especialmente nitrógeno, ya que estimula la formación de estolones. Pero no se exceda: el exceso de nitrógeno hace que los tejidos sean más sueltos y susceptibles a infecciones fúngicas (Bowling, 2000; Hill & Perry, 2011).
Termoterapia — un método de desinfección
En los viveros profesionales, para liberar el material de siembra de virus, nematodos y ácaros, se utiliza la termoterapia —calentar las plantas en agua caliente (Kirtbaya, 2003; Potapov et al., 2000). Este método también lo emplean a veces los jardineros entusiastas.
Cómo funciona: La exposición a temperaturas elevadas (pero no críticas para la planta) inactiva los virus y mata los nematodos y ácaros, conservando la viabilidad de la planta.
Para el jardinero aficionado (versión más sencilla):
- Antes de plantar, se pueden sumergir las raíces y la parte inferior de la roseta en agua caliente (48 °C) durante 15 minutos o (52 °C) durante 5–7 minutos (Kirtbaya, 2003).
- Importante: El cumplimiento exacto de la temperatura y el tiempo es fundamental: un sobrecalentamiento matará la planta y un calentamiento insuficiente no tendrá efecto. Para uso doméstico, este método requiere un termómetro y práctica.
- Después del calentamiento, las plantas se enfrían inmediatamente en agua fría (unos 15–20 °C) y se plantan (Gambardella et al., 2016).
- Advertencia: Esta técnica solo es adecuada para plantas sanas pero potencialmente infectadas. No ayudará si la planta ya está muy debilitada por enfermedades.
Signos de plántulas de calidad
Cuando desentierre o compre plántulas ya preparadas, preste atención a los siguientes criterios (Tarasov, 1981; Kirtbaya, 2003; Trunov et al., 2012):
- Sistema radicular: Debe estar bien desarrollado, de color claro, fibroso, con muchas raíces finas absorbentes. La longitud de las raíces debe ser de al menos 5–7 cm (para plántulas de primera categoría). Las raíces no deben tener manchas oscuras, podredumbre ni abultamientos (signos de nematodos).
- Roseta (parte aérea): Fuerte, compacta, debe tener al menos 3–4 hojas bien desarrolladas de color verde oscuro. Las hojas deben estar libres de manchas, daños y deformaciones.
- Corazón (yema terminal): El principal indicador de calidad. El corazón debe estar sano, sin daños y de color verde brillante. Si el corazón es de color marrón o parduzco, la planta está enferma o muerta.
- Grosor del cuerno: Para plántulas de alta calidad, el diámetro del cuello de la raíz (la parte más gruesa en el límite entre raíz y tallo) debe ser de al menos 8–10 mm (para primera categoría). Las plantas más grandes (15–18 mm) producen cosechas mucho más rápidas y abundantes (Kirtbaya, 2003; Sharma et al., 2019).
- Ausencia de signos de enfermedades: En hojas, tallos y raíces no debe haber manchas, podredumbre, protuberancias ni rastros de moho.
Clasificación de las plántulas según estándar
En los viveros profesionales, las plántulas de fresa se dividen en categorías comerciales (clases). Al jardinero aficionado le resulta útil conocer estos criterios para no pagar de más por material de baja calidad (Tarasov, 1981; Gambardella et al., 2016):
- Plántulas de primera categoría (o clase "Extra", "A+"): Diámetro del cuello de la raíz superior a 10–12 mm, raíces de al menos 7–10 cm, 3–5 hojas sanas. Este tipo de plántula se establece rápidamente, da un crecimiento vigoroso y una alta producción ya en el primer año de fructificación.
- Plántulas de segunda categoría ("A"): Diámetro del cuello de la raíz 8–10 mm, raíces 5–7 cm, 2–3 hojas. Es una opción aceptable pero menos productiva. Requiere cuidados más minuciosos en el primer año.
- Plántulas de tercera categoría ("B", descarte): Pequeñas, débiles, con raíces cortas y pocas hojas. No se recomienda utilizar este tipo de plántulas, ya que tardan en establecerse, producen pocos estolones y bajo rendimiento.
Almacenamiento y transporte de las plántulas
Se debe prestar especial atención al almacenamiento, especialmente si compra o desentierra plántulas en otoño para plantarlas en primavera (plantas tipo "frigo") (Kirtbaya, 2003; Sharma et al., 2019).
- Preparación para el almacenamiento: Las plántulas se desentierran a finales de otoño, cuando las plantas ya han entrado en estado de reposo (después del endurecimiento). Se cortan las hojas dejando 1–2 de las más jóvenes o ninguna, y se limpian las raíces de tierra.
- Condiciones de almacenamiento: Las plántulas se colocan en arena húmeda o turba dentro de bolsas de plástico y se almacenan a una temperatura de -1…-2 °C (por debajo de cero, pero sin congelar) y una humedad relativa del 80–90% (Tarasov, 1981; Kirtbaya, 2003). En estas condiciones, las plantas pueden conservarse hasta la primavera (5–6 meses) sin perder viabilidad.
- Transporte: Si necesita transportar las plántulas a larga distancia, las raíces deben sumergirse en una mezcla de arcilla (arcilla, agua y estiércol) y envolverse bien con un paño húmedo o plástico para que no se sequen (Trunov et al., 2012). Evite el sobrecalentamiento y la exposición prolongada al sol.
Recomendaciones breves para el jardinero
1. Compre plántulas solo en viveros de confianza con buena reputación. Busque material certificado y saneado (micropropagado).
2. Al propagar por su cuenta, seleccione cuidadosamente solo las mejores matas, aparentemente sanas, y cree un bancal madre separado.
3. Antes de plantar, examine siempre las raíces y el corazón. Descarte las plantas con raíces oscuras o dañadas y el corazón marrón.
4. No tome plántulas de plantaciones ajenas o desconocidas —corre el riesgo de introducir virus y plagas en su terreno.
5. Almacene las plántulas correctamente y le recompensarán con una excelente cosecha. La salud de las plántulas es la salud de su jardín durante varios años.
8. Errores típicos
Incluso los jardineros experimentados a veces cometen errores al propagar fresas, que pueden echar a perder todo el esfuerzo. Conocer estos típicos "escollos" le ayudará a evitar decepciones y a obtener material de siembra de calidad. En este capítulo hemos recopilado los errores más comunes y hemos dado recomendaciones para evitarlos.
1. Elección incorrecta del momento de propagación
Error: Propagar las fresas en un momento inadecuado —demasiado tarde en otoño, cuando las plantas jóvenes no tienen tiempo de enraizar antes de las heladas, o en pleno calor del verano, cuando la supervivencia disminuye drásticamente.
Por qué es un error: Las rosetas jóvenes necesitan un clima húmedo y fresco para enraizar con éxito. Al plantar en calor, las raíces se secan, la planta gasta demasiada energía en evaporar agua a través de las hojas y puede morir. Con la plantación tardía de otoño, el sistema radicular no tiene tiempo de desarrollarse antes de que el suelo se congele, y la planta se congela en invierno (Bianchi, 2018; Kirtbaya, 2003).
Cómo evitarlo: Para la mayoría de las regiones, la época óptima es finales del verano – principios del otoño (agosto–septiembre), cuando el calor disminuye. En regiones con inviernos rigurosos, es preferible la plantación de primavera (abril–mayo) con plántulas "frigo" almacenadas correctamente (Kurennoi et al., 1985; Tarasov, 1981).
2. Uso de plantas madre débiles y enfermas
Error: Utilizar para la propagación cualquier estolón que se encuentre, sin selección, incluso de matas debilitadas, enfermas o de bajo rendimiento.
Por qué es un error: Una planta enferma transmite su "mal" estado a la descendencia —virus, infecciones fúngicas, debilidad. Además, una mata débil no es capaz de producir estolones completos y vigorosos adecuados para obtener plántulas de fruto grande (Bianchi, 2018; Bowling, 2000).
Cómo evitarlo: Seleccione cuidadosamente las plantas madre. Marque las mejores y más productivas durante la fructificación (utilice estacas, cintas). Tome estolones solo de estas matas, y solo de primer orden —las rosetas más fuertes, más cercanas a la planta madre (Husaini & Neri, 2016; Kirtbaya, 2003).
3. Profundidad de plantación incorrecta (enterrar el corazón)
Error: Al trasplantar una roseta enraizada o una división, enterrar la yema terminal ("corazón") en la tierra o, por el contrario, plantar demasiado superficial, dejando las raíces al descubierto.
Por qué es un error: El corazón es el punto de crecimiento de la planta. Si se cubre de tierra, puede pudrirse o morir por falta de luz y aire. Si el corazón queda elevado sobre el suelo, las raíces se secan y la planta puede morir por falta de humedad (Cornell Guide, 2003; Hill & Perry, 2011).
Cómo evitarlo: Respete estrictamente la profundidad correcta: el corazón debe estar al nivel del suelo, ni enterrado ni elevado (Kurennoi et al., 1985; Trunov et al., 2012). Al plantar, extienda las raíces con cuidado, cúbralas con tierra y apriete. Una planta bien plantada se puede tirar suavemente de una hoja: no debe desprenderse del suelo (Kirtbaya, 2003).
4. Riego inadecuado de las plantas jóvenes
Error: Riego insuficiente o, por el contrario, exceso de riego después de la plantación. A menudo los jardineros olvidan regar las rosetas jóvenes o las encharcan, creando condiciones para la pudrición de raíces.
Por qué es un error: Las plantas jóvenes tienen un sistema radicular débil y no pueden extraer agua de las capas profundas del suelo. La sequía es mortal para ellas. Por otro lado, el exceso de humedad combinado con un clima fresco favorece el desarrollo de enfermedades fúngicas, especialmente podredumbres radiculares (Bowling, 2000; Cornell Guide, 2003).
Cómo evitarlo: Riegue de forma moderada pero regular, especialmente durante las 2–3 primeras semanas después de la plantación. El suelo debe estar húmedo pero no encharcado. Es mejor regar con menos frecuencia pero abundantemente, para que el agua llegue a las raíces, que con poca agua y a menudo (Bianchi, 2018). Utilice riego por goteo o riegue al pie, evitando mojar las hojas, especialmente por la tarde (Hill & Perry, 2011).
5. Ignorar el acolchado
Error: No cubrir el suelo con mantillo después de plantar las rosetas jóvenes.
Por qué es un error: El mantillo (turba, compost, paja, hierba cortada) cumple varias funciones importantes: conserva la humedad del suelo, evita que las raíces se sobrecalienten en épocas de calor, dificulta el crecimiento de malas hierbas y, lo que es más importante, protege los frutos de la podredumbre al no estar en contacto con el suelo (Kirtbaya, 2003; Bianchi, 2018).
Cómo evitarlo: Después de plantar y regar, cubra el suelo alrededor de las plantas con una capa de material orgánico (turba, compost, paja) de 2–3 cm de espesor. El mantillo también evita la formación de costra en la superficie del suelo (Trunov et al., 2012).
6. Utilizar matas viejas para la propagación (degeneración de la variedad)
Error: Utilizar para la propagación (obtención de estolones) matas demasiado viejas que ya han reducido su rendimiento.
Por qué es un error: La fresa es una planta perenne, pero su período productivo suele limitarse a 3–4 años. Las matas viejas acumulan virus, disminuye su vigor de crecimiento y empeora la calidad de los frutos. Los estolones obtenidos de estas matas serán débiles y no darán una buena cosecha (Hill & Perry, 2011; Bowling, 2000).
Cómo evitarlo: Para la propagación, utilice matas de no más de 2–3 años. Es a esta edad cuando son más productivas y producen material de siembra de la mejor calidad (Kurennoi et al., 1985). Renueve la plantación cada 3–4 años utilizando plántulas de matas madre jóvenes y sanas (Trunov et al., 2012). Recuerde que, incluso con cuidados adecuados, la plantación comienza a envejecer a partir del tercer año de fructificación (Bianchi, 2018).
7. Almacenamiento incorrecto de las plántulas (especialmente del tipo "frigo")
Error: Incumplimiento del régimen de temperatura durante el almacenamiento de las plántulas extraídas: temperatura demasiado alta, humedad insuficiente, daño a las raíces.
Por qué es un error: Las plántulas destinadas al almacenamiento ("frigo") se encuentran en estado de reposo. Cualquier aumento de temperatura por encima de 0…+2 °C puede sacarlas del reposo y hacer que empiecen a consumir reservas de nutrientes, debilitando la planta antes de la plantación. La desecación de las raíces también provoca la muerte (Kirtbaya, 2003; Tarasov, 1981).
Cómo evitarlo: Almacene las plántulas a una temperatura estrictamente controlada (-1…-2 °C) y con una humedad elevada (80–90%). Utilice un refrigerador o una bodega fresca. Las raíces deben estar en arena húmeda o turba. Antes de plantar, inspeccione las raíces: deben estar vivas, de color claro y sin signos de podredumbre.
8. Plantación demasiado densa
Error: Plantar los estolones enraizados o las divisiones demasiado juntos con la esperanza de obtener más plantas.
Por qué es un error: La densidad excesiva provoca competencia por la luz, el agua y los nutrientes. Las plantas se estiran, se debilitan, los frutos se hacen más pequeños y el riesgo de enfermedades, especialmente la podredumbre gris, aumenta drásticamente debido a la mala ventilación (Bowling, 2000; Cornell Guide, 2003).
Cómo evitarlo: Respete los esquemas de plantación recomendados. Para las plantas madre, la distancia entre filas es de 80–90 cm, y entre plantas de la fila, de 30–40 cm. Para las plantaciones normales en sistema de hileras continuas, las plantas se colocan a una distancia de 15–25 cm entre sí (Bianchi, 2018). Las rosetas jóvenes enraizadas en el espacio entre filas llenarán el espacio por sí mismas con el tiempo; lo principal es no dejar que se vuelvan demasiado densas (Hill & Perry, 2011).
Resumen breve
La propagación de fresas es un proceso sencillo pero responsable. Evitando los errores mencionados, podrá obtener material de siembra de calidad que le proporcionará una cosecha abundante de frutos grandes y dulces durante varios años. Lo principal es la atención a los detalles y el conocimiento de los principios básicos de la agronomía.
Referencias
- (2003). ‘Strawberries’, in Cornell Guide to Growing Fruit at Home. Ithaca, NY: Cornell Cooperative Extension, pp. 54-64.
- Bianchi, P.G. (2018). ‘Aspectos generales’, in Guía completa del cultivo de las fresas. Ireland: Editorial De Vecchi, S. A., pp. 6-19.
- Bowling, B.L. (2000). ‘Strawberries’, in The Berry Grower's Companion. London, UK: Timber Press, pp. 57-92.
- Gambardella, M., Massetani, F., Neri, D. (2016). ‘Plant propagation techniques and types of plants.’, in Strawberry: growth, development and diseases. UK: CABI, 139-156.
- Hill, L., Perry, L. (2011). ‘Strawberries’, in The Fruit Gardener’s Bible. North Adams, MA: Storey Publishing, pp. 46-62.
- Sharma, N., Sharma, L., Singh, B.P. (2019). ‘Propagation’, in Strawberries. Boca Raton, FL : CRC Press, Taylor & Francis Group, 2019.: CRC Press, 179-192.
- Киртбая, Е.К., Щеглов, С.Н. (2003). ‘Возделывание земляники [Cultivation of strawberries]’, in Земляника [Strawberries]. Краснодар: Северо-Кавказский зональный НИИ садоводства и виноградарства, pp. 44-77.
- Кривко, Н.П. (2014). ‘Защита плодовых растений от вредителей и болезней [Protecting fruit plants from pests and diseases]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 228-270.
- Куренной, Н.М. (1985). ‘Культура ягодных растений [Berry plant culture]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Агропромиздат, pp. 337-385.
- Потапов, В.А., Фаустов, В.В., Пильщикова, Ф.Н. (2000). ‘Плодовый и ягодный питомник [Fruit and berry nursery]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Колос, pp. 125-206.
- Тарасов, В.М., Фаустов, В.В., Никиточкина, Т.Д. (1981). ‘Выращивание посадочного материала земляники [Growing strawberry planting material]’, in Практикум по плодоводству [Fruit growing workshop]. Москва: Колос, pp. 184-187.
- Тарасов, В.М., Фаустов, В.В., Никиточкина, Т.Д. (1981). ‘Система производства здорового посадочного материала ягодных растений [System for producing healthy planting material of berry plants]’, in Практикум по плодоводству [Fruit growing workshop]. Москва: Колос, pp. 183-184.
- Трунов, Ю.В., Самощенков, Е.Г., Дорошенко, Т.Н. (2012). ‘Технологии выращивания посадочного материала плодовых и ягодных культур в питомнике [Technologies for growing planting material for fruit and berry crops in a nursery]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: КолосС, pp. 124-211.
- Трунов, Ю.В., Самощенков, Е.Г., Дорошенко, Т.Н. (2012). ‘Ягодные культуры [Berry crops]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: КолосС, pp. 386-412.