Nutrición (fertilizantes y aderezos)
1. Cómo consume el pimiento los nutrientes: elementos principales y dinámica de crecimiento
Todo jardinero sueña con arbustos de pimiento pimiento vigorosos, cubiertos de frutos grandes y jugosos. Sin embargo, a diferencia de algunos cultivos poco exigentes, el pimiento es un verdadero "gourmet". Su apetito y preferencias cambian a lo largo de su vida, y si no se tienen en cuenta estos cambios, puede que no se obtenga cosecha o que se consiga una exuberante "jungla" verde con solo un par de frutos pequeños.
Comprender cómo y qué "come" el pimiento es la clave para controlar su desarrollo. Analicemos qué nutrientes son más importantes para él y cuándo los necesita exactamente.
Nutrientes principales: de los macro a los micro
El pimiento, como todas las plantas, obtiene nutrientes del aire (carbono y oxígeno) y del agua (hidrógeno), pero la base de su dieta la constituyen los elementos que extrae del suelo. Suelen dividirse en dos grupos:
Macronutrientes: se consumen en grandes cantidades. Son los "tres pilares" de la fertilidad:
- Nitrógeno (N): principal material de construcción para hojas y tallos. Es el responsable del crecimiento de la masa verde.
- Fósforo (P): el elemento energético. Es necesario para desarrollar un sistema radicular fuerte, la formación de botones florales y la maduración de los frutos.
- Potasio (K): el "elemento de la calidad". Influye en el movimiento de nutrientes, la resistencia a enfermedades, el tamaño, el color, el sabor de los frutos y su capacidad de conservación.
Micronutrientes: se consumen en dosis mínimas, pero su ausencia puede anular todos los esfuerzos. Para el pimiento son especialmente importantes:
- Calcio (Ca) y Magnesio (Mg): responsables de la estructura de las paredes celulares y de la fotosíntesis. La deficiencia de calcio es una de las principales causas de la podredumbre apical de los frutos.
- Boro (B): es fundamental para la polinización, el cuajado de frutos y el transporte de azúcares.
Dinámica de consumo: el "régimen de alimentación" del pimiento
La absorción de estos elementos no es uniforme. Para no sobrealimentar la planta y proporcionarle lo que necesita en el momento adecuado, es fundamental conocer tres etapas clave de su "menú" (Bosland & Votava, 2012; Hartz et al., 1993).
1. Juventud (desde la emergencia hasta el trasplante): Durante este período, la planta forma su raíz principal y programa su crecimiento futuro. El pimiento es extremadamente sensible a la falta de fósforo. Es el fósforo el que estimula el desarrollo activo del sistema radicular. Además, una cantidad moderada de nitrógeno ayuda a producir plántulas compactas y no espigadas.
2. Crecimiento vigoroso (desde el trasplante hasta el inicio de la floración): Después de ser trasplantado al suelo, el pimiento comienza a aumentar activamente su masa verde. En este momento, el nitrógeno pasa a primer plano. De su disponibilidad depende el potente "esqueleto" de hojas y tallos que construirá la planta. Esta fábrica verde será la que en el futuro suministrará nutrientes a los frutos.
3. Floración y fructificación (cuajado y engorde de los frutos): Tan pronto como aparecen los primeros botones florales, la "dieta" cambia drásticamente. La tarea del pimiento pasa de producir hojas a producir descendencia: los frutos. Durante esta etapa, se reduce la proporción de nitrógeno en los fertilizantes y pasan a primer plano el potasio y el calcio. El potasio aumenta el tamaño y el contenido de azúcar de los frutos, mientras que el calcio asegura su firmeza y previene la podredumbre apical (Miller et al., 1979).
El secreto del éxito es cambiar a tiempo el enfoque del pimiento del crecimiento a la fructificación. El exceso de nitrógeno durante la floración hará que la planta "se engorde": seguirá produciendo hojas en detrimento del cuajado y la calidad de los frutos (Sundstrom et al., 1984).
Condiciones para la "absorción": el pH y el entorno
Incluso si se aplican todos los fertilizantes necesarios, el pimiento no podrá absorberlos si se encuentran en una forma inaccesible para las raíces. Esto depende de la acidez del suelo (pH) (Hochmuth & Sideman, 2023).
El rango de pH ideal para el pimiento es de 6.0 a 6.8 (entorno neutro o ligeramente ácido). En este rango, todos los nutrientes principales están disponibles para las raíces. En suelos ácidos (pH inferior a 5.5) o alcalinos (superior a 7.5), muchos micronutrientes (por ejemplo, fósforo, hierro, boro) se "fijan" y quedan indisponibles para la planta, incluso si están presentes en el suelo. Por lo tanto, antes de aplicar fertilizantes, compruebe siempre el pH de su suelo: es la clave para que los abonos funcionen.
Resumen breve del capítulo 1:
- El pimiento requiere un estricto equilibrio de macro- (N, P, K) y micronutrientes (Ca, Mg, B).
- Sus necesidades nutricionales cambian: el fósforo es importante al inicio, el nitrógeno durante el crecimiento, y el potasio y el calcio durante la floración y fructificación.
- La eficacia de los fertilizantes depende directamente de la acidez del suelo (pH 6.0–6.8), en la que todos los elementos están disponibles para las raíces.
Ahora que conocemos el "régimen de alimentación" del pimiento, pasemos a las acciones concretas. En el siguiente capítulo analizaremos cómo organizar correctamente la nutrición inmediatamente después del trasplante para dar a las plantas un buen comienzo.
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2. Nutrición después del trasplante: enraizamiento y fósforo
El momento del trasplante de las plántulas al suelo definitivo o al invernadero es un gran estrés para la planta. A diferencia del tomate, el pimiento soporta mal el trasplante, especialmente si el sistema radicular ha sufrido daños (Autko et al., 2012; Pantielev, 1986). Las raíces del pimiento se recuperan lentamente y son sensibles al frío y al exceso de humedad. Por lo tanto, la tarea principal del jardinero durante las primeras 2 o 3 semanas después del trasplante no es hacer que la planta crezca hacia arriba, sino ayudarla a enraizar lo más rápida y profundamente posible.
El nitrógeno no es necesario en grandes cantidades en este momento; solo haría que las plántulas desarrollaran hojas, restando recursos a las raíces. El elemento principal al inicio es el fósforo (P).
¿Por qué es tan importante el fósforo para el enraizamiento?
El fósforo es el "elemento energético" (Hochmuth & Sideman, 2023). Forma parte del ATP, la molécula que sirve como acumulador universal de energía en todas las células vivas. Las raíces jóvenes, que se dividen y crecen activamente, consumen enormes cantidades de energía.
Además, el fósforo estimula la formación de raíces laterales y pelos radiculares, que aumentan la superficie de absorción de agua y nutrientes. Un sistema radicular fuerte es la base para que la planta pueda obtener suficiente humedad y elementos durante el caluroso verano y sea menos propensa al vuelco (Bosland & Votava, 2012).
Matiz clave: el fósforo es uno de los elementos menos móviles en el suelo. No se desplaza con el agua hacia las raíces. La raíz debe "encontrarlo" y "absorberlo" por sí misma. Por lo tanto, no basta con esparcir superfosfato por la superficie del bancal: permanecerá en la capa superior, inaccesible para la mayor parte de las raíces.
¿Cómo proporcionar fósforo correctamente al inicio?
1. Aplicación en el hoyo de plantación (fertilizante de arranque): El método más eficaz es colocar el fertilizante fosforado directamente en el hoyo al plantar o en el surco antes de hacerlo. Esto crea un "foco" de alta concentración de fósforo justo en la zona de crecimiento futuro de las raíces.
- Superfosfato (doble o simple): incorpore de 10 a 15 g de superfosfato doble en el hoyo, mezclándolo bien con la tierra para evitar quemar las delicadas raíces.
- Fertilizante fosforado líquido: se puede añadir al agua de riego de las plántulas justo antes del trasplante o en el primer riego después de este.
2. Riego de arranque: Si no aplicó fertilizante en el hoyo, haga un "riego fosforado" entre 5 y 7 días después del trasplante, cuando las plantas se hayan adaptado ligeramente. Disuelva el fertilizante en agua y riegue las plantas estrictamente en la base.
¿Cuándo es especialmente importante?
- En suelos fríos: las raíces del pimiento absorben mal el fósforo cuando la temperatura del suelo es inferior a +15 °C (Autko et al., 2012). En estas condiciones, incluso el fósforo aplicado puede quedar "sin utilizar". Por ello, es especialmente importante calentar los bancales con antelación (acolchado negro, bancales elevados). Si el suelo está frío, puede ser útil aplicar un abono foliar con monofosfato potásico: el fósforo se absorberá a través de las hojas más rápidamente.
- En suelos ácidos (pH < 5.5): el fósforo se une al aluminio y al hierro formando compuestos insolubles. Por lo tanto, el capítulo 2 se relaciona con el primero: antes de plantar, compruebe el pH y, si es necesario, añada harina de dolomita o ceniza para desacidificar.
Signos de deficiencia de fósforo
Si la planta no recibe suficiente fósforo, lo verá:
- Detención del crecimiento: el arbusto se ve achaparrado y débil.
- Tono púrpura o azulado: el envés de las hojas, los tallos y los pecíolos adquieren un característico color púrpura o violáceo (especialmente notable en plantas jóvenes) (Kasyankina & Kudin, 2018).
- Retraso en la floración y fructificación: incluso si la planta florece, producirá pocos frutos.
Resumen breve del capítulo 2:
- El objetivo principal después del trasplante es un enraizamiento fuerte.
- El elemento clave para ello es el fósforo (P).
- Aplique el fósforo de forma local, directamente en la zona de las raíces (en el hoyo o en riegos de base), ya que es poco móvil en el suelo.
- Recuerde que el fósforo se absorbe mal en suelos fríos y ácidos; esto debe corregirse antes o inmediatamente después de la plantación.
- Un signo de deficiencia es el tono púrpura en hojas y tallos.
En el siguiente capítulo, desplazaremos nuestra atención de las raíces a las hojas y analizaremos el principal elemento de la "construcción verde": el nitrógeno, y aprenderemos a equilibrar el NPK para un crecimiento activo del arbusto.
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3. Abonado durante el período de crecimiento: nitrógeno y equilibrio NPK
Una vez que el pimiento se ha establecido y ha comenzado a desarrollar activamente su sistema radicular, se enfrenta a una nueva tarea: construir una potente "fábrica verde" de hojas y tallos. Este aparato asimilador será el que en el futuro proporcione a los frutos la energía obtenida de la luz solar. El principal material de construcción para la masa verde es el nitrógeno (N).
Pero, como en cualquier construcción, no solo importa el material, sino también la proporción correcta de los componentes. El pimiento necesita una nutrición equilibrada de N-P-K (Nitrógeno-Fósforo-Potasio). Si se aporta mucho nitrógeno pero se olvida el fósforo y el potasio, el resultado será nefasto.
El nitrógeno, motor del crecimiento
El nitrógeno forma parte de la clorofila (el pigmento verde), los aminoácidos (que construyen las proteínas) y el ADN. En términos generales, sin nitrógeno no hay crecimiento. Durante el período de crecimiento vegetativo (desde el trasplante hasta el inicio de la brotación), el pimiento consume nitrógeno de forma más intensiva.
Fuentes de nitrógeno: en este período, los abonados pueden realizarse tanto por vía radicular como foliar.
- Abonados radiculares: urea, nitrato amónico, fertilizantes complejos con predominio de nitrógeno. En esta etapa, el pimiento responde especialmente bien al nitrógeno en forma de nitrato \mathrm{NO_3} , que se absorbe más fácilmente en climas frescos (Hochmuth & Sideman, 2023).
- Abonados foliares (sobre la hoja): una buena forma de subsanar rápidamente una deficiencia de nitrógeno, especialmente durante el crecimiento activo de las hojas. Utilice una solución débil de urea (no más del 1%) o de fertilizantes complejos.
La regla de oro: el equilibrio NPK
Muchos jardineros cometen el error de abonar el pimiento solo con nitrógeno, olvidando el fósforo y el potasio. Pero cada uno de estos elementos desempeña un papel único (Bosland & Votava, 2012):
- El fósforo (P), a pesar de que hicimos hincapié en él al inicio, sigue participando en el metabolismo energético y en la formación de botones florales. Su deficiencia durante el crecimiento dará lugar a brotes débiles y delgados.
- El potasio (K) es el elemento del "equilibrio hídrico". Regula la apertura y cierre de los estomas, ayudando a la planta a soportar el calor y la sequía. Además, el potasio participa en la síntesis de enzimas y azúcares, mejorando el sabor y la calidad de los frutos futuros.
La proporción ideal de N:P:K durante el crecimiento vegetativo es aproximadamente de 2:1:2 o 3:1:3 (Kasyankina & Kudin, 2018). Por ejemplo, un fertilizante con la fórmula 20-10-20, 20-20-20 o 15-15-15 sería una buena elección para un apoyo integral.
El secreto del equilibrio: el fósforo y el potasio "frenan" el crecimiento excesivo de la masa verde, dirigiendo los nutrientes hacia el fortalecimiento de las paredes celulares y el desarrollo de las raíces. De este modo, la planta recibe la señal de no solo crecer en altura, sino de hacerlo de forma uniforme y robusta (Autko et al., 2012).
¿Qué peligro tiene el exceso de nitrógeno?
El exceso de nitrógeno, especialmente en detrimento del potasio y el fósforo, provoca un fenómeno que los horticultores experimentados denominan "engorde" (Pantielev, 1986). Exteriormente, la planta parece magnífica: es vigorosa, de color verde oscuro, con hojas grandes y carnosas. Sin embargo, gasta todas sus energías en producir esa vegetación, y no en la fructificación.
Signos del engorde del pimiento:
- El arbusto se desarrolla en detrimento de la floración: hay pocas flores y se caen sin cuajar.
- Las hojas se vuelven anormalmente grandes y de un verde oscuro, a veces con "ampollas".
- Si llegan a cuajar, los frutos son pequeños, deformes y de paredes finas.
- La planta se vuelve laxa y más susceptible a enfermedades y plagas (Bosland & Votava, 2012).
¿Cómo solucionarlo? Si observa signos de engorde, suspenda inmediatamente los abonados nitrogenados y dé prioridad al potasio y al fósforo. Puede aplicar un abono foliar con monofosfato potásico para "cambiar" la planta al modo reproductivo.
Técnica de aplicación de los abonados
1. Momento: es mejor abonar por la mañana o por la tarde para evitar quemaduras en las hojas y dar tiempo a las plantas a absorber los nutrientes antes de que llegue el calor.
2. Frecuencia: durante el crecimiento activo, es suficiente abonar el pimiento cada 10‑14 días, combinándolo con el riego.
3. Regla "mejor poco y a menudo": es mejor dar a las plantas una solución débil de fertilizante con más frecuencia que aplicar una alta concentración una sola vez, que podría provocar quemaduras en las raíces (estrés salino) (Hochmuth & Sideman, 2023).
Signos de deficiencia y exceso de nitrógeno
- Deficiencia: las hojas inferiores se vuelven verde pálido, luego amarillean y se caen. El crecimiento del arbusto se ralentiza, los brotes son delgados y débiles.
- Exceso: ya lo hemos descrito: engorde, hojas verde oscuro "abultadas", ausencia de flores.
Resumen breve del capítulo 3:
- Durante el crecimiento activo, el elemento principal es el nitrógeno (N). Es necesario para construir la masa verde.
- Es importante mantener un equilibrio NPK (aproximadamente 2:1:2 o 3:1:3) para estimular un crecimiento uniforme, no solo la producción de hojas.
- El exceso de nitrógeno ("engorde") hace que la planta no fructifique, sino que "se engorde" con vegetación.
- Ante los primeros signos de engorde, reduzca drásticamente el nitrógeno y aumente la proporción de potasio y fósforo.
Ahora que hemos proporcionado al pimiento un follaje fuerte y un esqueleto robusto, llega el momento crítico: la floración y el cuajado de la cosecha. En el siguiente capítulo analizaremos cómo "cambiar" correctamente la nutrición hacia la formación de frutos mediante el potasio, el calcio y el magnesio.
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4. Abonado durante la floración y fructificación: potasio, calcio, magnesio
Llega la etapa más importante y esperada: el pimiento forma botones, florece y desarrolla los frutos. En este momento, su "menú" debe cambiar radicalmente. Si durante el crecimiento hicimos hincapié en el nitrógeno para aumentar la masa verde, ahora la tarea principal de la planta es producir una cosecha de calidad. Y aquí pasan a primer plano el potasio (K), el calcio (Ca) y el magnesio (Mg).
Este es el "trío" que determina el tamaño, el sabor, el grosor de la pared, la resistencia a enfermedades y la conservación de los frutos. El nitrógeno, en cambio, pasa a un segundo plano. Su exceso durante la floración y fructificación es uno de los errores más graves, que provoca el engorde y la pérdida de cosecha.
El potasio, el "rey" de la fructificación
El potasio es el elemento clave para la formación de los frutos del pimiento. Desempeña varias funciones de vital importancia (Bosland & Votava, 2012; Hochmuth & Sideman, 2023):
1. Mejora la calidad de los frutos: el potasio aumenta el tamaño de los frutos, hace que sus paredes sean más gruesas y carnosas, eleva el contenido de azúcares y vitaminas, y mejora el sabor y el aroma.
2. Fortalece las paredes celulares: esto aumenta la resistencia de los frutos a los daños mecánicos y prolonga su vida útil.
3. Regula el equilibrio hídrico: el potasio ayuda a la planta a utilizar el agua de forma eficiente, lo que es especialmente importante en climas cálidos durante el engorde de los frutos.
4. Aumenta la inmunidad: los abonados potásicos hacen que las plantas sean más resistentes a enfermedades fúngicas y al estrés.
Cuándo y cómo aplicar potasio:
- Comience los abonados potásicos desde la aparición de los primeros botones y continúe durante todo el período de fructificación, hasta la última cosecha.
- Frecuencia: cada 10‑14 días, combinado con el riego.
- Las mejores fuentes de potasio: sulfato de potasio (también contiene azufre, que mejora el sabor), kalimagnesita (contiene magnesio), monofosfato potásico (contiene potasio y fósforo), ceniza de madera (buena fuente orgánica de potasio y micronutrientes).
- El potasio, al igual que el fósforo, es mejor aplicarlo por vía radicular, en la zona de crecimiento activo de las raíces.
Signos de deficiencia de potasio:
- Aparece un borde amarillo-marrón en los bordes de las hojas viejas (quemadura marginal).
- Las hojas pueden curvarse hacia abajo y volverse arrugadas.
- Los frutos crecen pequeños, con paredes finas y coloración desigual.
- El arbusto se ve debilitado y es fácilmente atacado por enfermedades.
El calcio, el "constructor" de células
El calcio es responsable de la resistencia de las paredes celulares y del crecimiento normal de las raíces. Para el pimiento, la deficiencia de calcio es un desastre, ya que conduce directamente a la podredumbre apical de los frutos (Blossom-end rot), uno de los problemas más comunes (Autko et al., 2012; Pantielev, 1986).
¿Qué es la podredumbre apical? No es una enfermedad infecciosa, sino un trastorno fisiológico causado por la falta de calcio en los frutos en desarrollo. Se manifiesta como una mancha oscura, hundida y acuosa en el extremo (ápice) del fruto. Los frutos afectados se vuelven incomestibles y se pudren rápidamente.
Causas de la deficiencia de calcio:
- Falta de calcio en el suelo.
- Exceso de riego o sequía, que dificulta su absorción por las raíces.
- Exceso de potasio, magnesio o nitrógeno amoniacal, que compiten con el calcio por la absorción radicular (antagonismo).
- Fluctuaciones bruscas de la humedad del suelo.
Cómo prevenir y tratar la deficiencia de calcio:
1. Riego regular: mantenga el suelo uniformemente húmedo, pero sin encharcar. El calcio solo llega a las plantas con el agua.
2. Aplicación de calcio: en otoño o primavera, añada al suelo harina de dolomita o caliza (especialmente en suelos ácidos). Durante la temporada de crecimiento, utilice nitrato de calcio (que contiene nitrógeno y calcio) – se puede aplicar tanto por vía radicular como foliar.
3. Abonos foliares: para una ayuda rápida ante los primeros signos de podredumbre apical, rocíe las plantas con una solución de nitrato de calcio o cloruro de calcio al 0,5‑1% (Autko et al., 2012).
4. Equilibrio nutricional: evite el exceso de fertilizantes potásicos y magnésicos, ya que reducen la absorción de calcio.
Signos de deficiencia de calcio:
- Podredumbre apical de los frutos (síntoma principal y más peligroso).
- Muerte de los puntos de crecimiento (las hojas jóvenes y las puntas de los brotes pueden amarillear y morir).
- Las raíces se vuelven débiles y crecen mal.
El magnesio, el "corazón" de la clorofila
El magnesio forma parte de la clorofila, el pigmento responsable de la fotosíntesis y que da el color verde a las hojas. Sin magnesio, la planta no puede captar eficazmente la energía solar y producir sustancias orgánicas para el crecimiento y la fructificación. Es especialmente importante mantener el equilibrio del magnesio durante el engorde de los frutos, ya que estos son un "sumidero" de asimilados.
Cuándo y cómo aplicar magnesio:
- Si utiliza harina de dolomita para desacidificar el suelo, ya está aplicando magnesio. En suelos arenosos ligeros, el magnesio puede lavarse rápidamente y su deficiencia es más frecuente.
- Durante la temporada de crecimiento, una buena fuente de magnesio es el sulfato de magnesio (sal de Epsom). Se puede aplicar por vía radicular (20‑30 g por 10 L de agua) o foliar (10‑15 g por 10 L de agua) (Hochmuth & Sideman, 2023).
- El magnesio también está presente en los fertilizantes complejos (por ejemplo, en la kalimagnesita).
Signos de deficiencia de magnesio:
- Clorosis entre nervaduras en las hojas viejas: el limbo de la hoja se vuelve amarillo mientras que las nervaduras permanecen verdes (clorosis intervenal). Comienza en las hojas inferiores y más viejas.
- Las hojas pueden volverse rojizas o púrpuras en los bordes.
- El crecimiento se ralentiza y el rendimiento disminuye.
Cómo aplicar este "régimen de fructificación" en la práctica
| Etapa | Elementos principales | Fertilizantes recomendados | Frecuencia |
|---|---|---|---|
| Brotación‑floración | Potasio, calcio, magnesio, fósforo | Monofosfato potásico, Kalimagnesita, Nitrato de calcio | 1 vez cada 10‑14 días |
| Engorde de frutos | Potasio, calcio, magnesio | Sulfato de potasio, Ceniza, Complejos bajos en nitrógeno (p. ej., 5-15-30) | 1 vez cada 7‑10 días |
Nota importante: durante este período, procure utilizar fertilizantes con un contenido mínimo de nitrógeno \mathrm{(N)} o sin él. La proporción ideal de N:P:K en la etapa de fructificación es de aproximadamente 1:2:3 o 1:3:4 (Kasyankina & Kudin, 2018). Esto cambiará el enfoque de la planta del crecimiento de hojas al engorde de los frutos.
Resumen breve del capítulo 4:
- Durante la floración y fructificación, los elementos principales son el potasio (K) (tamaño, sabor, conservación de los frutos), el calcio (Ca) (resistencia celular, protección contra la podredumbre apical) y el magnesio (Mg) (fotosíntesis).
- El nitrógeno debe reducirse drásticamente en esta etapa para evitar el engorde y la pérdida de cosecha.
- La deficiencia de calcio provoca la podredumbre apical – prevéngala con riegos uniformes y la aplicación de calcio.
- La deficiencia de magnesio se manifiesta como clorosis intervenal en las hojas viejas – aplique sulfato de magnesio.
- Utilice fertilizantes con bajo contenido en nitrógeno y alto contenido en potasio y calcio.
En el siguiente capítulo analizaremos cómo determinar rápida y exactamente qué es lo que le falta a su pimiento, es decir, aprenderemos a diagnosticar las deficiencias por sus signos externos.
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5. Deficiencias: cómo reconocerlas – nitrógeno, potasio, calcio, magnesio, boro
Conocer los síntomas de la deficiencia de nutrientes es como saber leer el lenguaje de las plantas. El pimiento no puede decirle con palabras lo que le falta, pero emite señales visuales claras. Una vez que aprenda a reconocerlas, podrá corregir rápidamente los abonados y salvar la cosecha.
Es importante recordar: el mismo síntoma puede estar causado por diferentes razones. Por ejemplo, el amarilleo de las hojas puede ser consecuencia de la falta de nitrógeno, magnesio, hierro o incluso del exceso de humedad en el suelo. Por lo tanto, preste siempre atención a la localización del síntoma (hojas viejas o jóvenes) y a su carácter (amarilleo uniforme o manchado).
A continuación se presenta una tabla de referencia para un diagnóstico rápido.
| Elemento | Función en la planta | Síntomas típicos de deficiencia | Factores que provocan la deficiencia | Solución rápida |
|---|---|---|---|---|
| Nitrógeno (N) | Material de construcción de proteínas y clorofila. | Las hojas viejas inferiores amarillean uniformemente, luego se vuelven marrones y se caen. El crecimiento del arbusto se ralentiza. | Suelo frío, exceso de humedad, suelos arenosos pobres. | Abonado con urea, nitrato amónico o extracto de estiércol de vaca (1:10). |
| Potasio (K) | Regula el equilibrio hídrico, fortalece las células, mejora la calidad de los frutos. | Los bordes y puntas de las hojas viejas amarillean, se vuelven marrones y mueren ("quemadura marginal"). Las hojas pueden enrollarse. Frutos pequeños y blandos. | Suelos arenosos, exceso de magnesio o calcio (antagonismo). | Abonado con sulfato de potasio, kalimagnesita, ceniza de madera. |
| Calcio (Ca) | "Cemento" para las paredes celulares. | Podredumbre apical de los frutos (mancha oscura y hundida en el extremo del fruto). | Riego irregular, suelo ácido, exceso de potasio o magnesio. | Pulverización y abonado radicular con nitrato de calcio. |
| Magnesio (Mg) | "Corazón" de la clorofila, participa en la fotosíntesis. | Clorosis intervenal en hojas viejas (nervaduras verdes, tejido entre ellas amarillo). Las hojas pueden volverse rojo‑púrpuras. | Suelos arenosos ligeros, exceso de potasio (antagonismo). | Abonado foliar y radicular con sulfato de magnesio (sal de Epsom). |
| Boro (B) | Fundamental para la polinización, el crecimiento de los puntos vegetativos y el transporte de azúcares. | Muerte de los puntos de crecimiento (puntas de los brotes), deformación y fragilidad de las hojas. Mal cuajado de frutos, deformación de los mismos. | Suelos alcalinos, sequía. | Abonado foliar con solución de ácido bórico (1 g por 1 L de agua). |
Analicemos ahora cada elemento con más detalle.
Nitrógeno (N)
Cómo reconocerlo: La deficiencia de nitrógeno comienza en las hojas inferiores y más viejas. Es lógico: la planta "traslada" el nitrógeno de las partes viejas a los puntos de crecimiento jóvenes. Las hojas se vuelven verde pálido, luego amarillas, marrones y se caen. El arbusto se ve débil, con brotes delgados (Kasyankina & Kudin, 2018).
Qué hacer: Abonado urgente con un fertilizante nitrogenado. Lo mejor es utilizar formas nítricas (nitrato de calcio o potasio), especialmente en clima fresco, cuando el nitrógeno nítrico se absorbe mejor que el amoniacal (Hochmuth & Sideman, 2023). También se puede usar materia orgánica: extracto de estiércol de vaca o de gallinaza.
Potasio (K)
Cómo reconocerlo: La deficiencia de potasio se manifiesta en las hojas viejas como una quemadura marginal – un borde amarillo‑marrón en los bordes de la hoja. Las hojas pueden curvarse hacia abajo y volverse arrugadas. El sabor de los frutos empeora y las paredes se vuelven más finas (Bosland & Votava, 2012).
Qué hacer: Aplique un fertilizante potásico. El sulfato de potasio es la mejor opción, ya que no contiene cloro, que el pimiento no tolera. La kalimagnesita es una excelente opción si también hay signos de deficiencia de magnesio. La ceniza de madera es una buena fuente orgánica de potasio, pero recuerde que alcaliniza fuertemente el suelo.
Calcio (Ca)
Cómo reconocerlo: El síntoma principal es la podredumbre apical de los frutos (Autko et al., 2012). Es una mancha oscura, hundida y acuosa en el "culo" del fruto, que se agranda y se pudre gradualmente. No es una infección, sino un trastorno fisiológico causado por la falta de calcio en los frutos. Otros signos: muerte de los puntos de crecimiento, tallos quebradizos.
Qué hacer: El problema suele estar relacionado no con la ausencia de calcio en el suelo, sino con la alteración de su transporte a los frutos debido a un riego irregular. El calcio llega a la planta solo con el agua, por lo que el riego regular y uniforme es la prevención nº 1. Para una ayuda rápida, rocíe los frutos y las hojas con una solución de nitrato de calcio al 0,5‑1%. Mantenga una reacción neutra del suelo (pH 6,5‑7,0).
Magnesio (Mg)
Cómo reconocerlo: El signo típico es la clorosis intervenal en las hojas viejas: las nervaduras permanecen verdes, mientras que el tejido entre ellas se vuelve amarillo. En deficiencias graves, las hojas pueden adquirir un tono rojizo o violáceo (Hochmuth & Sideman, 2023).
Qué hacer: El magnesio es un elemento móvil, por lo que su deficiencia suele aparecer en suelos arenosos pobres. El abonado foliar con sulfato de magnesio (sal de Epsom) – 20 g por 10 L de agua – produce un efecto rápido. Si utiliza harina de dolomita para desacidificar el suelo, ya está resolviendo el problema del magnesio para el futuro.
Boro (B)
Cómo reconocerlo: El boro es un micronutriente, pero su papel es fundamental. Es responsable de la polinización, el crecimiento del tubo polínico y el cuajado de frutos. Síntomas de deficiencia: muerte de los puntos de crecimiento (puntas de los brotes), hojas jóvenes quebradizas y deformadas, mal cuajado de frutos, deformación y caída de los mismos (Pantielev, 1986).
Qué hacer: El abonado foliar con ácido bórico (1 g por 1 L de agua) durante la brotación y el inicio de la floración es uno de los abonados más eficaces para aumentar el rendimiento del pimiento. No supere la concentración: el exceso de boro es tóxico.
Reglas importantes para el diagnóstico
1. Compare las hojas viejas y las jóvenes:
- Si el problema está en las hojas viejas, es probable que haya una deficiencia de elementos móviles: nitrógeno, potasio, magnesio (la planta los traslada a los órganos jóvenes).
- Si el problema está en las hojas jóvenes, es una deficiencia de elementos inmóviles: calcio, boro, hierro (la planta no puede trasladarlos a los nuevos tejidos).
- Tenga en cuenta las condiciones ambientales: la deficiencia suele aparecer no por la ausencia del elemento en el suelo, sino por condiciones que dificultan su absorción (frío, sequía, encharcamiento, pH alterado).
- No trate a ciegas: si no está seguro del diagnóstico, es mejor hacer un análisis de suelo o de hojas que añadir un fertilizante extra y provocar antagonismo con otros elementos.
Resumen breve del capítulo 5:
- Saber leer los síntomas de deficiencia permite reaccionar rápidamente ante los problemas.
- Nitrógeno: amarilleo de hojas viejas → abonado nitrogenado urgente.
- Potasio: quemadura marginal en hojas viejas → abonado con sulfato de potasio.
- Calcio: podredumbre apical de los frutos → regule el riego y aplique calcio.
- Magnesio: clorosis intervenal en hojas viejas → abonado con sulfato de magnesio.
- Boro: deformación de los puntos de crecimiento y mal cuajado → pulverización con ácido bórico al inicio de la floración.
Ahora que sabemos cómo diagnosticar y tratar las deficiencias, en el siguiente capítulo analizaremos qué es mejor para los abonados: la materia orgánica o los fertilizantes minerales.
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6. Orgánico vs fertilizantes minerales: qué funciona mejor en cada caso
La elección entre fertilizantes orgánicos y minerales es una de las preguntas más frecuentes entre los jardineros. Y no es de extrañar, ya que cada enfoque tiene sus ventajas e inconvenientes, y el éxito depende de la correcta aplicación de cada uno en el momento adecuado.
Lo principal que hay que entender es: no es una cuestión de "o uno o el otro", sino de "cuándo y dónde". Los jardineros experimentados utilizan ambos tipos de fertilizantes, combinando sus puntos fuertes y compensando sus debilidades.
Fertilizantes orgánicos: el enfoque natural
Los orgánicos son productos del metabolismo animal y vegetal: estiércol, compost, humus, abonos verdes, harina de huesos, ceniza, diversos extractos (de estiércol de vaca, gallinaza, tés de hierbas). Su principal ventaja es su acción compleja sobre el suelo y la planta.
Ventajas de los orgánicos:
1. Mejora la estructura del suelo: la materia orgánica sirve de alimento a los microorganismos del suelo y a las lombrices. Aglutina las partículas del suelo en agregados, haciendo que el suelo sea suelto, aireado y permeable al agua. En suelos arenosos, los orgánicos aumentan la capacidad de retención de agua; en suelos arcillosos, mejoran el drenaje (Hochmuth & Sideman, 2023).
2. Los nutrientes se liberan gradualmente: las plantas reciben los nutrientes no de inmediato, sino a medida que la materia orgánica es descompuesta por los microorganismos. Esto reduce el riesgo de "sobrealimentación" y proporciona una nutrición duradera.
3. Contiene micronutrientes: los orgánicos aportan todo el espectro de micronutrientes (boro, zinc, cobre, manganeso, molibdeno) en proporciones equilibradas, que a menudo faltan en los fertilizantes minerales complejos.
4. Aumenta la capacidad tampón del suelo: los orgánicos moderan las fluctuaciones bruscas del pH, haciendo que el suelo sea más resistente a la acidificación o alcalinización.
5. Respetuoso con el medio ambiente: es un recurso renovable y su uso recicla residuos.
Inconvenientes de los orgánicos:
1. Composición inexacta: el contenido de nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos en el estiércol o el compost varía mucho según la materia prima, la edad y las condiciones de almacenamiento. Nunca se sabe la dosis exacta que se está aplicando (Hochmuth & Sideman, 2023).
2. Acción lenta: en clima frío o en suelos pobres, la descomposición de los orgánicos es lenta y las plantas pueden no recibir la nutrición necesaria en el período crítico (por ejemplo, al inicio de la vegetación).
3. Riesgo de enfermedades y malas hierbas: el estiércol fresco puede contener semillas de malas hierbas, huevos de helmintos y patógenos. El compostaje resuelve este problema, pero requiere tiempo y la técnica adecuada.
4. Incomodidad de aplicación: requiere grandes volúmenes y esfuerzo físico para su aplicación.
Fertilizantes minerales: precisión y rapidez
Los fertilizantes minerales son compuestos químicos que contienen nutrientes en forma concentrada. Se fabrican industrialmente y tienen una composición y contenido de principio activo garantizados.
Ventajas de los fertilizantes minerales:
1. Dosificación precisa: se sabe exactamente cuánto nitrógeno, fósforo o potasio se aplica por metro cuadrado. Esto permite ajustar la nutrición con precisión en las distintas fases de crecimiento.
2. Acción rápida: la mayoría de los fertilizantes minerales son solubles en agua y están disponibles para las raíces en cuestión de horas después de su aplicación. Son ideales para "primeros auxilios" en caso de deficiencia aguda.
3. Facilidad de aplicación: se presentan en forma de gránulos, polvos o líquidos, fáciles de dosificar y aplicar (esparcido manual, riego, pulverización).
4. Limpieza: no contienen semillas de malas hierbas, microorganismos patógenos ni huevos de parásitos.
Inconvenientes de los fertilizantes minerales:
1. Riesgo de "sobrealimentación": el exceso de fertilizantes minerales, especialmente los nitrogenados, puede provocar quemaduras en las raíces, engorde de las plantas, acumulación de nitratos y antagonismo entre elementos (Hochmuth & Sideman, 2023).
2. Salinización del suelo: la acumulación de sales (especialmente cloruros, nitratos, sulfatos) con una sobrealimentación sistemática puede degradar la estructura del suelo e inhibir el sistema radicular.
3. No mejoran el suelo: los fertilizantes minerales no aportan materia orgánica, no alimentan a los microorganismos ni mejoran la estructura del suelo. Con su uso exclusivo, el suelo se degrada gradualmente.
4. Elevado consumo energético: la producción de fertilizantes minerales requiere un gran gasto energético, lo que los hace menos sostenibles desde el punto de vista medioambiental.
¿Dónde y cuándo funciona mejor cada uno?
Veamos ahora qué tipo de fertilizante es mejor aplicar en la práctica, teniendo en cuenta las características del pimiento.
- Los orgánicos se utilizan principalmente en la fase de preparación del suelo (antes de la plantación). La incorporación de estiércol bien descompuesto, compost o humus en otoño o primavera sienta las bases de la fertilidad. Mejora la estructura y crea una reserva duradera de nutrientes (Autko et al., 2012).
- Los fertilizantes minerales son los más adecuados para los abonados rápidos durante la temporada de crecimiento. Son los que permiten ajustar con precisión la nutrición en función de la fase de crecimiento: nitrógeno para el crecimiento, fósforo para las raíces, potasio y calcio para los frutos.
- Los abonados orgánicos líquidos (extractos de estiércol de vaca, gallinaza, tés de hierbas) pueden ser un buen compromiso. Actúan más rápido que los orgánicos secos y contienen numerosos micronutrientes. Sin embargo, hay que tener cuidado con el nitrógeno, ya que su concentración suele ser impredecible.
El enfoque combinado es la mejor estrategia:
| Etapa | Orgánicos | Fertilizantes minerales |
|---|---|---|
| Preparación del suelo | En otoño o primavera – compost, humus (3‑5 kg/m²) para mejorar la estructura y crear un fondo de nutrientes. | En primavera, antes de la plantación – dosis de arranque de fósforo (superfosfato) y potasio (sulfato de potasio) en la zona de las raíces. |
| Durante el crecimiento | Extracto líquido de estiércol de vaca o té de hierbas (1 vez cada 2 semanas) – para nutrición adicional de micronutrientes. | Abonados nitrogenados (urea, nitrato amónico) durante el crecimiento activo de la masa verde. |
| Durante la floración y fructificación | Ceniza de madera (en seco o en extracto) – como fuente de potasio y micronutrientes. | Abonados potásicos, cálcicos y magnésicos (sulfato de potasio, kalimagnesita, nitrato de calcio). |
Recomendaciones prácticas para el jardinero
1. No utilice estiércol fresco bajo el pimiento. Contiene mucho nitrógeno y puede quemar las raíces. Utilice solo estiércol bien descompuesto (de al menos 1 año) o compost maduro.
2. La ceniza de madera es una excelente fuente orgánica de potasio y micronutrientes. Pero alcaliniza fuertemente el suelo (aumenta el pH). Por lo tanto, es mejor aplicarla en suelos ácidos, y con moderación en suelos neutros y alcalinos (Kasyankina & Kudin, 2018).
3. Combine los orgánicos y los "minerales". Aplique los orgánicos principales en otoño o primavera, y utilice los fertilizantes minerales durante la temporada para abonados rápidos y precisos.
4. Alterne los abonados radiculares y foliares. Los fertilizantes minerales se pueden aplicar tanto bajo la raíz (en solución) como sobre las hojas. Los abonados foliares son especialmente eficaces para los micronutrientes y para corregir rápidamente las deficiencias (Pantielev, 1986).
5. Controle el pH del suelo. Los orgánicos (especialmente la turba ácida) pueden acidificar el suelo, mientras que la ceniza puede alcalinizarlo. Los fertilizantes minerales también influyen en el pH (los amoniacales acidifican, los nítricos alcalinizan). Mantenga el pH en el rango de 6,0‑6,8, que es el óptimo para la absorción de todos los elementos.
Resumen breve del capítulo 6:
- Los orgánicos – para la mejora a largo plazo del suelo y una nutrición lenta y equilibrada. Funcionan mejor en la fase de preparación del suelo.
- Los fertilizantes minerales – para una nutrición correctiva rápida y precisa durante la temporada. Son necesarios para gestionar el crecimiento y la fructificación.
- La mejor estrategia es el enfoque combinado: los orgánicos como base + los abonados minerales en los momentos clave de la vegetación.
- Recuerde que tanto los fertilizantes orgánicos como los minerales pueden ser perjudiciales si se aplican incorrectamente. Lo principal es conocer la medida y tener en cuenta las necesidades de la planta en cada etapa.
Ahora que hemos analizado los principios básicos para elegir fertilizantes, en el último capítulo, el séptimo, resumiremos y analizaremos los errores más comunes que deben evitarse al abonar el pimiento.
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7. Errores comunes: exceso de nitrógeno, engorde, estrés salino y otros
Hemos analizado todos los aspectos clave de la nutrición del pimiento: desde la dinámica de consumo de nutrientes hasta el diagnóstico de deficiencias y la elección entre orgánicos y minerales. Ahora es el momento de hablar de lo que puede salir mal.
Los errores en los abonados son la causa más común de decepción entre los jardineros. El pimiento es un cultivo sensible, e incluso un exceso de "cuidados" (es decir, de fertilizantes) puede provocar una fuerte caída del rendimiento. Analicemos los errores más frecuentes para que pueda evitarlos.
1. Exceso de nitrógeno y "engorde"
Este es probablemente el error más común, especialmente entre los jardineros principiantes. Al ver que el pimiento responde bien a los abonados nitrogenados con un crecimiento vigoroso, muchos comienzan a aplicarlos con doble intensidad. Y obtienen el efecto contrario.
¿Qué es el "engorde"? La planta dirige todos sus recursos a aumentar la masa vegetativa: las hojas se vuelven enormes, de un verde oscuro, carnosas, los tallos robustos. El arbusto tiene un aspecto magnífico, pero hay pocas o ninguna flor y cuajado (Autko et al., 2012). Es la señal clásica de desequilibrio: el pimiento se está "engordando".
¿Por qué es malo? Una planta engordada gasta su energía en construir una "fábrica" verde en lugar de producir "producto" – los frutos. Se vuelve laxa, más susceptible a enfermedades y plagas. Si llegan a cuajar, los frutos son pequeños y deformes.
Cómo evitarlo y qué hacer:
- No aplique fertilizantes nitrogenados durante la floración y fructificación. Todo el nitrógeno que necesita el pimiento debe aplicarse antes del inicio de la brotación.
- Utilice fertilizantes equilibrados con una fórmula NPK en la que el nitrógeno no supere al fósforo y al potasio (por ejemplo, 10-20-20 o 15-15-15) (Kasyankina & Kudin, 2018).
- Si el engorde ya ha comenzado, suspenda inmediatamente todos los abonados nitrogenados y proporcione a la planta potasio y fósforo. Un abonado radicular o foliar con monofosfato potásico (10‑15 g por 10 L de agua) ayuda a "cambiar" el metabolismo hacia la fructificación (Bosland & Votava, 2012).
2. Estrés salino (exceso de fertilizantes minerales)
Los fertilizantes minerales son sales. En concentraciones bajas son necesarios para las plantas, pero su exceso en la solución del suelo produce el efecto contrario: las raíces dejan de absorber agua (choque osmótico). Este fenómeno se denomina estrés salino.
Cómo reconocerlo:
- La planta parece marchita, aunque el suelo esté húmedo.
- Las hojas pueden amarillear y morir por los bordes.
- Puede aparecer una costra blanca (cristales de sal) en la superficie del suelo.
- El crecimiento se ralentiza, los frutos se vuelven pequeños y amargos (aumenta el contenido de capsaicina en las variedades picantes como respuesta al estrés) (Bosland & Votava, 2012).
Causas:
- Aplicación de dosis demasiado altas de fertilizantes minerales de una sola vez.
- Uso de fertilizantes con un alto índice salino (por ejemplo, cloruro de potasio, nitrato amónico) sin suficiente riego.
- Riego con agua dura con alto contenido en sales.
Cómo evitarlo y qué hacer:
- Aplique los fertilizantes de forma fraccionada, en pequeñas dosis. Es mejor abonar el pimiento con una solución débil con más frecuencia (cada 7‑10 días) que aplicar una dosis alta de una sola vez (Hochmuth & Sideman, 2023).
- Riegue siempre abundantemente después de aplicar fertilizantes granulares secos. Esto ayuda a disolver las sales y distribuirlas en el perfil del suelo.
- Ante los primeros signos de estrés salino, lave el suelo abundantemente con agua limpia (2‑3 veces el volumen de riego normal) para eliminar el exceso de sales de la zona radicular.
- Utilice fertilizantes con bajo índice salino: sulfato de potasio, sulfato de magnesio, nitrato de calcio. El cloruro de potasio no es una buena opción para el pimiento.
3. Ignorar el pH del suelo
Como ya se mencionó en el primer capítulo, el pH es la clave para la disponibilidad de todos los nutrientes. Si el pH sale del rango 6,0‑6,8, incluso los fertilizantes más caros y de calidad quedarán inútiles en el suelo.
Cómo se manifiesta:
- La planta sufre una deficiencia combinada de varios elementos (fósforo, hierro, manganeso, boro), aunque se apliquen regularmente.
- Las hojas se vuelven pálidas con clorosis que los abonados normales no corrigen.
Cómo evitarlo:
- Compruebe el pH del suelo con regularidad (una vez al año) con tiras reactivas o un pH‑metro.
- En suelos ácidos (pH < 5,5), añada harina de dolomita o ceniza (en otoño o primavera). La harina de dolomita es preferible porque enriquece el suelo con calcio y magnesio.
- En suelos alcalinos (pH > 7,5), utilice fertilizantes acidificantes (por ejemplo, sulfato amónico) o añada turba rubia.
4. Proporción incorrecta de NPK en las diferentes etapas
Muchos utilizan el mismo fertilizante complejo de principio a fin de la temporada. Es un grave error, ya que en las distintas fases la planta necesita diferentes proporciones de elementos.
Errores en el equilibrio:
- Usar fertilizantes nitrogenados durante la fructificación → engorde.
- Falta de fósforo en la plantación → sistema radicular débil y retraso del crecimiento.
- Insuficiencia de potasio y calcio durante el engorde de los frutos → podredumbre apical, frutos pequeños y de mal sabor.
Cómo evitarlo:
- Utilice tres enfoques diferentes para los abonados según la fase de crecimiento (véase la tabla al final del capítulo).
- Lleve un registro: qué, cuándo y en qué dosis aplicó. Esto ayudará a seguir la dinámica y corregir errores en la próxima temporada.
5. Ignorar los abonados foliares
Los abonados radiculares son la base de la nutrición, pero a veces no funcionan, por ejemplo, en clima frío o cuando las raíces están dañadas. En estas situaciones, el abonado foliar (sobre la hoja) es la única forma de llevar rápidamente los nutrientes a la planta.
¿Cuándo es especialmente eficaz?
- Para micronutrientes (boro, hierro, manganeso) – se absorben por las hojas de 5 a 10 veces más rápido que por las raíces.
- En caso de deficiencia aguda (por ejemplo, para el tratamiento de urgencia de la podredumbre apical con nitrato de calcio).
- En clima fresco, cuando la nutrición radicular está debilitada.
Cómo evitar errores:
- Utilice los abonados foliares como complemento de los radiculares, no como sustituto.
- Rocíe las hojas por la tarde o temprano por la mañana para que la solución tenga tiempo de absorberse antes de que se seque.
- Utilice la concentración indicada en el envase (normalmente 2‑3 veces más débil que para la aplicación radicular) para evitar quemaduras.
6. Incumplimiento de los plazos y la frecuencia de los abonados
"Cuanto más, mejor" – este principio no funciona con los fertilizantes. El pimiento es un cultivo que requiere una nutrición regular pero moderada. Los largos intervalos entre abonados o su exceso son igualmente perjudiciales.
Errores:
- Abonados poco frecuentes (una vez al mes) → el pimiento sufre "hambre" en las fases críticas de crecimiento.
- Abonados demasiado frecuentes (cada riego) → riesgo de estrés salino y exceso de nitrógeno.
Cómo evitarlo:
- Durante el crecimiento activo y la fructificación, abone el pimiento cada 10‑14 días.
- Combine los abonados con el riego para que las sales no se acumulen en la capa superficial del suelo.
- En clima cálido, reduzca la concentración de fertilizantes, pero aumente la frecuencia de riego (para evitar el estrés salino).
Resumen: lista de verificación de errores y sus soluciones
| Error | Cómo reconocerlo | Cómo evitarlo / corregirlo |
|---|---|---|
| Exceso de nitrógeno ("engorde") | Hojas enormes y verde oscuro, pocas flores. | Reducir el nitrógeno, aportar potasio y fósforo (monofosfato potásico). |
| Estrés salino | Marchitez con suelo húmedo, costra blanca en el suelo. | Aplicar fertilizantes de forma fraccionada, regar abundantemente. En caso de estrés – lavar con agua limpia. |
| pH incorrecto | Deficiencias combinadas de nutrientes, hojas pálidas. | Medir el pH, añadir harina de dolomita (ácido) o sulfato amónico (alcalino). |
| Desequilibrio NPK | La planta o bien se engorda, o crece mal, o produce frutos de baja calidad. | Cambiar la proporción N:P:K según las fases de crecimiento (véase la tabla siguiente). |
| Ignorar los abonados foliares | Deficiencias de micronutrientes no corregidas con abonados radiculares. | Utilizar los abonados foliares como complemento, especialmente para micronutrientes. |
| Incumplimiento de plazos y frecuencia | Crecimiento desigual, reducción del rendimiento. | Abonar con regularidad (cada 10‑14 días), combinado con el riego. |
Tabla: Proporción ideal de N:P:K en las distintas etapas de la vida del pimiento
| Etapa | Objetivo | Proporción ideal N:P:K | Fertilizantes recomendados |
|---|---|---|---|
| Después del trasplante | Enraizamiento | 1:2:1 | Superfosfato en el hoyo, riego de arranque con monofosfato potásico. |
| Crecimiento activo | Desarrollo de la masa verde | 3:1:2 o 2:1:2 | Complejos (15-15-15, 20-20-20), urea (nitrógeno). |
| Floración y fructificación | Formación y engorde de frutos | 1:2:3 o 1:3:4 | Sulfato de potasio, kalimagnesita, monofosfato potásico, nitrato de calcio. |
Resumen breve del capítulo 7:
- El exceso de nitrógeno es el error principal que provoca el engorde. Se corrige reduciendo drásticamente el nitrógeno y potenciando la nutrición potásico‑fosforada.
- El estrés salino es el resultado de una concentración demasiado alta de sales minerales. Se trata con la aplicación fraccionada de fertilizantes y riegos abundantes.
- El pH del suelo es la base fundamental. Sin un pH óptimo (6,0‑6,8), cualquier abonado es ineficaz.
- El desequilibrio NPK en las diferentes fases de crecimiento conduce a la pérdida de cosecha. Cambie las proporciones de elementos según la fase de desarrollo.
- Los abonados foliares son un complemento importante, especialmente para los micronutrientes.
- La regularidad es la clave del éxito. Abone el pimiento cada 10‑14 días, combinado con el riego.
Referencias
- Bosland, P.W., Votava, E.J. (2012). ‘Production’, in Peppers: Vegetable and Spice Capsicums. Cambridge, MA: CABI, pp. 99-140.
- Hochmuth, G.J., Sideman, R.G. (2023). ‘Soils and Fertilizers’, in Knott's Handbook for Vegetable Growers. : John Wiley & Sons, pp. 199-302.
- Kemble, J.M., Bertucci, M.B., Jennings, K.M., Meadows, I.M., Rodrigues, C., Walgenbach, J.F., Wszelaki, A.L. (2022). Southeast U.S. Vegetable Crop Handbook. 23rd edition : Great American Media Services.
- Аутко, А.А. (2012). ‘Современные технологии выращивания овощных культур [Modern technologies for growing vegetable crops]’, in Современные технологии в овощеводстве [Modern technologies in vegetable growing]. Минск, Белоруссия: Беларус. навука, pp. 93-347.
- Касынкина, О.М. (2018). Овощеводство (Сорта, технологические приёмы возделывания) [Vegetable growing (varieties, cultivation techniques)]. Пенза, Россия: РИО ПГАУ.
- Пантиелев, Я.Х. (1986). ‘Особенности агротехники овощных культур [Features of agricultural technology of vegetable crops]’, in Сезонные работы в овощеводстве [Seasonal work in vegetable growing]. Москва: Агропромиздат, 159-232.