Plantación y establecimiento
La grosella negra es uno de los cultivos frutales más agradecidos para el jardinero. Con un establecimiento adecuado, una plantación puede producir frutos de forma constante durante 10 a 15 años, rindiendo de 10 a 12 libras (4,5–5,5 kg) de bayas por arbusto cada año (Buckingham, 2010). Sin embargo, el éxito depende en gran medida de lo bien que se realicen los trabajos iniciales: elección del lugar, fechas, material de plantación y técnica de siembra.
En este artículo analizaremos las etapas clave para establecer un jardín de grosella negra, basándonos en datos científicos y en la práctica de muchos años.
1. ¿Cuándo es mejor plantar la grosella negra?
Elegir la fecha correcta de plantación es una de las decisiones más importantes, ya que determina el arraigo y la productividad futura de los arbustos. La grosella negra es una planta con inicio temprano de vegetación, por lo que el momento de plantar tiene una importancia fundamental.
Plantación de otoño
Para la mayoría de las regiones de clima templado, el otoño se considera el momento óptimo para establecer la plantación. En la zona central, las mejores fechas van desde finales de septiembre hasta mediados de octubre (Kurennoy et al., 1985). En las regiones del sur, la plantación puede prolongarse hasta noviembre; en el norte, no más allá de la primera decena de septiembre.
Ventajas de la plantación de otoño:
- Las plantas logran enraizar antes de que lleguen las heladas persistentes.
- El porcentaje de arraigo es mayor que con la plantación de primavera.
- Los arbustos brotan más temprano en primavera.
- Menos problemas con el riego: las lluvias otoñales proporcionan humedad natural.
Es importante realizar la plantación de 3 a 4 semanas antes de que el suelo se congele para que el sistema radicular tenga tiempo de adaptarse. En regiones con inviernos severos y poca nieve, es mejor no practicar la plantación otoñal: las plantas pueden helarse antes de fortalecerse (Potapov et al., 2000).
Plantación de primavera
La plantación de primavera de la grosella negra se realiza a principios de la primavera, tan pronto como el suelo se descongela y se puede trabajar (generalmente en abril o principios de mayo). Dado que la grosella despierta muy temprano, es importante hacerlo antes de que las yemas se abran.
Cuándo es preferible la plantación de primavera:
- En regiones con inviernos severos y poca nieve.
- En suelos pesados y anegados (riesgo de pudrición en plantación otoñal).
- Si el material de plantación se adquirió con el sistema radicular cerrado (en contenedor).
En la plantación de primavera, las plántulas deben regarse bien, especialmente en tiempo seco, y acolchar los círculos del tronco. Sin embargo, hay que recordar que, con la plantación de primavera, las plantas pueden retrasarse en su desarrollo durante el primer año en comparación con las plantadas en otoño (Buckingham, 2010).
Plantación de plantas en contenedor
Las plantas cultivadas en contenedores son la opción más flexible. Se pueden plantar durante todo el período vegetativo, siempre que el clima lo permita. Sin embargo, las mejores épocas siguen siendo la primavera temprana y el otoño. Debe evitarse la plantación en verano, en climas cálidos y secos (Hessayon, 1993; Buckingham, 2010).
Regla general: para plántulas con raíz desnuda, la plantación otoñal es óptima. Para plantas en contenedor prácticamente no hay restricciones de fechas, pero se debe dar preferencia a la primavera o el otoño.
Lo que no se debe hacer al elegir la fecha de plantación
- No plantar en suelo helado o demasiado húmedo. En el primer caso, las raíces no podrán arraigar; en el segundo, hay un alto riesgo de pudrición.
- No plantar en los meses calurosos de verano (julio–agosto). Incluso las plantas en contenedor arraigan peor con calor intenso (Buckingham, 2010).
- No retrasar la plantación otoñal. Las plantas deben tener tiempo de enraizar antes de las heladas.
Recomendaciones rápidas según la región
| Región | Fecha recomendada de plantación otoñal | Plantación primaveral |
|---|---|---|
| Zonas del norte (Urales, Siberia) | Septiembre (no más allá de la primera decena) | Finales de abril — principios de mayo |
| Zona central | Finales de septiembre — mediados de octubre | Abril — primera decena de mayo |
| Zonas del sur | Octubre — noviembre | Marzo — abril |
Ahora que sabe cuándo es mejor plantar la grosella negra, pasemos a la siguiente etapa: la elección de un material de plantación de calidad.
2. Elección del material de plantación (signos de una plántula de calidad)
El material de plantación de calidad es la base de la futura cosecha. De la plántula que plante dependerá no solo el arraigo, sino también la productividad del arbusto durante muchos años. Las enfermedades víricas y fúngicas a menudo se transmiten a través del material de plantación, por lo que su elección debe hacerse con responsabilidad (Potapov et al., 2000).
2.1. Criterios principales de selección
Para establecer una plantación comercial o de aficionado, se recomienda utilizar material de plantación certificado (saneado). En Rusia se distinguen dos categorías de plántulas de grosella: clase A (saneadas de virus y micoplasmas) y clase B (visualmente sanas) (Kurennoy et al., 1985). Para los jardineros aficionados es suficiente adquirir plántulas de clase B, pero siempre en viveros de confianza que garanticen la pureza varietal.
Edad de la plántula. El mejor material de plantación son las plántulas de uno o dos años. Los arbustos de dos años entran en fructificación antes, pero los de un año, con una plantación y poda adecuadas, también se desarrollan bien. Una plántula de dos años debe tener al menos 2–3 brotes; una de un año, 1–2 brotes (Kurennoy et al., 1985).
2.2. Sistema radicular
El sistema radicular es el principal indicador de la viabilidad de la plántula. Al examinarlo, preste atención a los siguientes aspectos:
- Longitud de las raíces. En las plántulas de primera calidad, la longitud de las raíces debe ser de al menos 15–20 cm; en las de segunda calidad, de al menos 10–15 cm (Kurennoy et al., 1985). Las raíces deben ser ramificadas, fibrosas, sin daños mecánicos ni signos de pudrición.
- Color y estado. Las raíces sanas son claras, firmes, con puntas blancas y vivas. Las raíces oscuras, marrones, secas o quebradizas son señal de desecación o enfermedad.
- Cuello de la raíz. La zona de transición de las raíces al tallo debe estar bien definida, sin grietas ni protuberancias sospechosas.
Si compra una plántula con raíz desnuda, asegúrese de que las raíces no estén secas y estén envueltas en material húmedo (arpillera, serrín, barro arcilloso). Las raíces resecas reducen drásticamente el arraigo.
2.3. Parte aérea (brotes y yemas)
La parte aérea de la plántula también debe cumplir ciertos requisitos:
- Número de brotes. Una plántula de un año debe tener al menos 1–2 brotes bien desarrollados; una de dos años, 2–3 (Kurennoy et al., 1985). Los brotes deben ser rectos, sin daños, sin rastros de heladas, quemaduras solares o enfermedades (por ejemplo, oídio).
- Diámetro del brote. En una plántula de un año, el diámetro en la base debe ser de al menos 0,8 cm; en una de dos años, al menos 1 cm. Los brotes más delgados indican una planta débil.
- Longitud de los brotes. Para plántulas de primera calidad, la longitud de los brotes debe ser de al menos 40 cm; para las de segunda, al menos 30 cm (Kurennoy et al., 1985). Los brotes demasiado cortos pueden indicar un desarrollo deficiente.
- Yemas. Las yemas deben ser grandes, firmes y no estar dañadas por el ácaro de las yemas (señal: yemas hinchadas, redondas, anormalmente grandes, que parecen pequeñas cabezas de col). En una plántula sana, las yemas están bien adheridas al brote.
Importante: las plántulas no deben presentar signos de daños por plagas (agallas, galerías, larvas) ni enfermedades (manchas, capas, necrosis). Incluso los daños pequeños pueden convertirse en fuente de infección para todo el jardín.
2.4. Plántulas con sistema radicular cerrado (en contenedor)
Las plantas cultivadas en contenedores son cada vez más populares por buenas razones:
- Plantación durante todo el año (excepto en calor extremo y heladas).
- Alto porcentaje de arraigo: el sistema radicular no se daña en el trasplante.
- Arranque más rápido, ya que las raíces ya han ocupado el volumen del sustrato.
Al elegir una plántula en contenedor, fíjese en lo siguiente:
- La plántula debe estar bien enraizada en el contenedor. Si la planta se extrae fácilmente con el cepellón y las raíces han envuelto todo el volumen, es buena señal.
- Las raíces no deben sobresalir por los agujeros de drenaje (eso indica que la planta ha crecido demasiado para el contenedor y puede estar estresada).
- La parte aérea debe estar sana, sin signos de marchitez, con brotes y yemas bien formados.
Las plántulas en contenedor suelen ser más caras, pero sus ventajas compensan con creces la comodidad y la alta fiabilidad.
2.5. Dónde comprar y aspectos a tener en cuenta
Adquiera el material de plantación solo en viveros especializados o proveedores de confianza que puedan garantizar la pureza varietal y la ausencia de enfermedades. Evite comprar plántulas de segunda mano, en mercados informales o en tiendas en línea no verificadas; el riesgo de adquirir plantas infectadas o mal etiquetadas es demasiado alto.
Señales de alerta:
- Raíces secas y arrugadas.
- Presencia de moho o podredumbre en las raíces.
- Grietas y daños en la corteza de los brotes.
- Yemas hinchadas y redondas (signo de ácaro de las yemas).
- Manchas, capas o zonas necróticas en brotes y hojas (si las hay).
- Precio demasiado bajo (suele indicar baja calidad).
Al elegir una plántula, recuerde: una planta sana es la garantía de una fructificación abundante y duradera. No escatime en el material de plantación, porque de él depende la cosecha de los próximos 10 a 15 años.
3. Planificación del jardín de grosella negra (elección del esquema, distancias, orientación de las hileras, pasillos)
Una buena planificación es la mitad del éxito. De cómo coloque los arbustos dependerán no solo la cosecha, sino también la facilidad de cuidado, la salud de las plantas y su longevidad. La grosella negra es un cultivo que ama la luz, y con plantaciones densas el rendimiento cae drásticamente y las plantas son más atacadas por enfermedades (Potapov et al., 2000). Por lo tanto, la elección del esquema de colocación debe hacerse con reflexión.
3.1. Elección del esquema de plantación: para jardín de aficionado y para uso comercial
Empecemos por la regla principal: la grosella negra no debe crecer demasiado apretada. En plantaciones densas, la iluminación empeora, la ventilación se reduce, lo que favorece la propagación del oídio y otros hongos. Además, las bayas se vuelven más pequeñas y el rendimiento disminuye.
Para el jardín doméstico y de aficionado, se considera óptimo el siguiente esquema:
- Distancia entre arbustos en la hilera: 1,2–1,5 m (aproximadamente 4–5 pies).
- Distancia entre hileras: 1,5–2 m (unos 5–6 pies).
Con este esquema, en 100 m² (1 área) se pueden colocar unos 30–40 arbustos. Los arbustos reciben suficiente luz y nutrientes, y los pasillos quedan cómodos para caminar, desherbar, regar y cosechar.
Para plantaciones intensivas de aficionado o con espacio limitado, se puede reducir la distancia entre plantas a 0,8–1 m, pero es importante asegurar una buena nutrición y riego, así como una poda regular para evitar el exceso de densidad.
Para plantaciones comerciales se utilizan esquemas más densos, pensados para el manejo mecanizado:
- Distancia entre hileras: 2,5–3 m (para que pase la maquinaria).
- Distancia entre arbustos en la hilera: 0,6–0,8 m (a veces hasta 1 m).
En las plantaciones comerciales, la densidad alcanza de 5 a 8 mil arbustos por hectárea. Estas plantaciones entran en producción antes, pero su vida útil suele ser más corta: 6–8 años, mientras que los arbustos más separados pueden producir durante 10–15 años (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000).
¿Qué elegir para el aficionado? Para un jardín normal, es mejor ceñirse a un esquema más amplio: 1,5 × 2 m. Esto dará un alto rendimiento, una larga vida a los arbustos y comodidad en el cuidado.
3.2. Orientación de las hileras
La dirección de las hileras influye en la iluminación y la circulación del aire. En la mayoría de las regiones se recomienda orientar las hileras de norte a sur. Con esta disposición, las plantas reciben la máxima cantidad de luz solar durante el día, y el sol de la mañana y de la tarde ilumina ambos lados de la hilera de manera uniforme.
Sin embargo, hay matices:
- En terrenos en pendiente, especialmente en zonas con posible erosión, es mejor orientar las hileras a través de la pendiente, para retener el agua y evitar la pérdida de suelo.
- En zonas con vientos dominantes, las hileras deben orientarse a lo largo de la dirección del viento (perpendicular a los vientos dominantes) para una mejor ventilación y menos daños (Potapov et al., 2000).
Para la mayoría de los terrenos llanos de la zona templada, la orientación norte–sur es la opción más fiable.
3.3. Distancias entre plantas y entre hileras: otros factores a tener en cuenta
Al elegir las distancias, no solo hay que tener en cuenta el esquema de plantación, sino también las características de la variedad:
- Variedades vigorosas (por ejemplo, las del grupo europeo) necesitan más espacio: hasta 1,5–1,8 m entre arbustos.
- Variedades compactas (por ejemplo, algunas siberianas y las modernas como 'Ben Sarek') se pueden plantar más densamente: 0,8–1,0 m.
También influye la fertilidad del suelo: en chernozems ricos, los arbustos crecen más vigorosos, por lo que se aumentan las distancias; en suelos arenosos pobres, se pueden plantar un poco más juntos.
3.4. Pasillos para el mantenimiento
Incluso en un jardín pequeño, es importante prever pasillos cómodos. Son necesarios para:
- Riego, abonado, desherbado.
- Poda y formación de los arbustos.
- Recolección de la cosecha.
- Tratamientos contra plagas y enfermedades (pulverización).
La anchura mínima del pasillo entre hileras es de 1,5 m. Esto es suficiente para pasar libremente con un cubo, una regadera o una carretilla. Si piensa utilizar maquinaria de jardín (motocultor, cultivador, pulverizador), la distancia entre hileras debe ser de al menos 2–2,5 m (Trunov et al., 2012).
A lo largo de las hileras exteriores y en los bordes de la parcela, conviene dejar una franja libre de al menos 1 m para el giro de la maquinaria y el acceso.
3.5. Planificar pensando en el futuro
Recuerde que la grosella negra vive en el mismo lugar durante 10 a 15 años. Por lo tanto, piense con antelación:
- ¿Los arbustos adultos darán sombra a otras plantas (árboles, construcciones, vallas)? La grosella negra necesita un lugar soleado, así que plántela en zonas abiertas.
- Posibilidad de instalar riego por goteo o un espaldera (aunque para la forma arbustiva de la grosella la espaldera no es obligatoria, puede ser útil para algunas variedades intensivas).
- Facilidad de acceso a las hileras para la recogida de la cosecha, aplicación de fertilizantes, etc.
En parcelas pequeñas se puede utilizar un esquema combinado: plantar los arbustos en forma de tablero de ajedrez o a lo largo de los caminos para asegurar el acceso a cada arbusto por ambos lados.
Resumen rápido de planificación:
| Tipo de jardín | Distancia entre arbustos | Distancia entre hileras | Orientación de hileras |
|---|---|---|---|
| Aficionado (amplio) | 1,2–1,5 m | 1,5–2,0 m | Norte–sur (o a través de la pendiente) |
| Aficionado intensivo | 0,8–1,0 m | 1,5–2,0 m | Igual |
| Comercial | 0,6–0,8 m | 2,5–3,0 m | A través de la pendiente / según los vientos |
4. Preparación de los hoyos o zanjas de plantación
La preparación adecuada del lugar de plantación es la clave para que la plántula arraigue rápidamente y reciba en los primeros años todo lo necesario para un crecimiento activo. La grosella negra es un cultivo exigente en fertilidad y humedad del suelo, por lo que la preparación debe hacerse con esmero, preferiblemente de 3 a 4 semanas antes de la plantación (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000).
4.1. Cuándo empezar la preparación
Lo mejor es preparar los lugares de plantación con antelación:
- Para la plantación otoñal, los hoyos o zanjas se preparan de 3 a 4 semanas antes, generalmente a finales de agosto o principios de septiembre.
- Para la plantación primaveral, la preparación se hace en otoño, para que el suelo se asiente y los fertilizantes se descompongan parcialmente.
Si no hay tiempo para la preparación previa, se puede cavar el hoyo justo antes de plantar, pero entonces hay que regar bien el suelo y dejar que repose al menos unos días.
4.2. Tamaño de los hoyos y zanjas de plantación
Para la grosella negra, el tamaño óptimo del hoyo es de 40–50 cm de profundidad y 50–60 cm de diámetro (Buckingham, 2010; Hessayon, 1993). En estos hoyos, el sistema radicular se coloca con libertad y la capa radicular queda bien abastecida de nutrientes.
Para plantaciones masivas (si va a plantar muchos arbustos a la vez), es más cómodo cavar zanjas de 50–60 cm de ancho y 40–50 cm de profundidad. Las zanjas permiten distribuir los fertilizantes de manera más uniforme y facilitan el riego posterior.
Importante: en suelos arcillosos pesados con mal drenaje, se puede aumentar la profundidad del hoyo hasta 60 cm y colocar una capa de drenaje en el fondo (ladrillo roto, grava, arena gruesa) de 10–15 cm de espesor para evitar el estancamiento de agua alrededor de las raíces (Potapov et al., 2000).
4.3. Relleno del hoyo con fertilizantes orgánicos y minerales
La grosella negra es una planta "ávida" de nutrientes, por lo que el hoyo debe estar bien abonado. La regla principal es: los abonos orgánicos y minerales se colocan en la parte inferior y media del hoyo, mezclados con la tierra extraída, y encima se cubre con tierra limpia para que las raíces de la plántula no tengan contacto directo con los fertilizantes concentrados.
Composición aproximada para un hoyo de plantación (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000):
- Estiércol bien descompuesto o compost — 8–10 kg (aproximadamente 1–1,5 cubos). Es la principal fuente de materia orgánica, que mejora la estructura del suelo y aporta nutrición durante 2–3 años.
- Superfosfato — 150–200 g (se puede usar superfosfato doble — 80–100 g). El fósforo estimula el desarrollo del sistema radicular y la formación de yemas florales.
- Sulfato de potasio (o kalimagnesia) — 30–40 g. El potasio aumenta la resistencia al invierno y mejora la calidad de las bayas. Importante: evite los fertilizantes potásicos con cloro (cloruro de potasio), ya que la grosella negra es muy sensible al cloro, que puede quemar las raíces (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000).
- Ceniza de madera — 200–300 g (opcional, como fuente adicional de potasio y microelementos).
Si el suelo es ácido (pH inferior a 5,5), añada 200–300 g de harina de dolomita o cal apagada, mezclándola bien con la tierra. El pH óptimo para la grosella negra es de 6,0 a 6,5 (Potapov et al., 2000; Buckingham, 2010).
Cómo colocar los fertilizantes correctamente:
1. Divida la tierra extraída del hoyo en dos partes: la capa fértil superior (generalmente oscura) y la inferior (suelo podzólico o arcilloso).
2. Coloque una capa de materia orgánica (compost o estiércol) de 5–7 cm en el fondo del hoyo.
3. Mezcle el resto de la materia orgánica, el superfosfato, el fertilizante potásico y la ceniza con la capa superior fértil de tierra.
4. Llene el hoyo hasta 2/3 de su profundidad con esta mezcla, remueva bien y compacte ligeramente.
5. Encima, coloque una capa de tierra limpia (sin fertilizantes) de 10–15 cm para que las raíces no toquen directamente los fertilizantes.
Si prepara una zanja, distribuya los fertilizantes uniformemente por el fondo y mézclelos con la tierra extraída a lo largo de toda la zanja.
4.4. Qué hacer si el suelo es pesado o arenoso
- En suelos arcillosos y pesados, además de los fertilizantes, añada arena gruesa de río (1–2 cubos) para mejorar la permeabilidad y la soltura.
- En suelos arenosos ligeros, que retienen mal la humedad, aumente la cantidad de materia orgánica (compost o estiércol) hasta 15–20 kg por hoyo, y añada arcilla o marga (si tiene) para aumentar la capacidad de retención de agua (Buckingham, 2010).
4.5. Riego y asentamiento del suelo
Después de rellenar el hoyo con la mezcla de tierra, es necesario regar abundantemente — de 1 a 2 cubos por hoyo. Esto se hace para que la tierra se asiente y los fertilizantes se disuelvan y distribuyan parcialmente. Si la preparación se hace con antelación, la tierra tiene tiempo de asentarse de forma natural y, al plantar, la plántula no quedará demasiado enterrada.
Justo antes de plantar, compruebe la profundidad del hoyo; debe corresponder al tamaño del sistema radicular de la plántula. Lo ideal es que el cuello de la raíz quede al nivel de la superficie del suelo o ligeramente por debajo (más detalles sobre la profundidad de plantación en el siguiente apartado).
4.6. Lista de comprobación rápida para la preparación del hoyo
- [ ] Cavar un hoyo de 50×60 cm (o zanja) de 3 a 4 semanas antes de la plantación.
- [ ] Colocar drenaje en el fondo (si es necesario).
- [ ] Añadir 8–10 kg de estiércol bien descompuesto o compost.
- [ ] Añadir 150–200 g de superfosfato y 30–40 g de sulfato de potasio (¡sin cloro!).
- [ ] Si el suelo es ácido, añadir 200–300 g de harina de dolomita.
- [ ] Mezclar bien los fertilizantes con la capa superior de tierra.
- [ ] Llenar el hoyo con la mezcla hasta 2/3, cubrir con tierra limpia por encima.
- [ ] Regar con 1–2 cubos de agua y dejar que la tierra se asiente.
5. Plantación de la grosella negra
Cuando los hoyos están preparados y las plántulas seleccionadas, llega la etapa más importante: la plantación. Aquí es donde se cometen la mayoría de los errores, que luego son difíciles de corregir. Un arbusto bien plantado crece rápidamente, se desarrolla bien y entra pronto en producción.
5.1. Preparación de la plántula para la plantación
De 8 a 12 horas antes de la plantación, si la plántula es de raíz desnuda, es conveniente remojarla en agua. Para ello, sumerja las raíces en un recipiente con agua a temperatura ambiente de modo que queden cubiertas todas las raíces, pero no los brotes. Se puede añadir al agua un estimulante del enraizamiento (por ejemplo, "Kornevin" o "Heteroauxin" según las instrucciones) para acelerar la formación de nuevas raíces (Potapov et al., 2000).
Antes de plantar, examine las raíces. Si hay puntas dañadas, secas o rotas, córtelas con tijeras de podar hasta el tejido sano. Las raíces largas (más de 20–25 cm) también se pueden acortar ligeramente para estimular la formación de raíces laterales fibrosas.
Si las raíces se han secado durante el transporte, es útil sumergirlas en una mezcla de arcilla (arcilla diluida con agua hasta obtener la consistencia de crema agria) para evitar que se sequen hasta el momento de la plantación (Hessayon, 1993).
5.2. Profundidad y posición de plantación: la principal diferencia de la grosella negra
Este es el punto clave que distingue la plantación de la grosella negra de la de muchos otros cultivos frutales. A diferencia de la grosella roja o la grosella espinosa, la grosella negra se planta más profunda de lo que crecía en el vivero, con el cuello de la raíz enterrado de 5 a 7 cm, y a veces hasta 10 cm (Kurennoy et al., 1985; Buckingham, 2010).
¿Por qué es necesario?
Con la plantación profunda, las yemas latentes de la parte enterrada del tallo desarrollan raíces adventicias adicionales y, lo que es más importante, fuertes brotes basales (brotes de cero). Estos brotes son la base del futuro arbusto, ya que en ellos se forma la mayor parte de la cosecha. Sin el enterramiento, el arbusto crece débil, con pocas ramas y baja productividad (Hessayon, 1993; Kurennoy et al., 1985).
Posición de la plántula en el hoyo:
La plántula no se coloca verticalmente, sino en un ángulo de 45° con respecto a la superficie del suelo (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000). La plantación inclinada también estimula la formación de brotes basales: a partir de las yemas del tallo inclinado que quedan bajo tierra, se forman nuevos brotes fuertes, lo que favorece la formación de un arbusto ancho y bien desarrollado. Además, con la inclinación, el sistema radicular se distribuye mejor en la capa fértil superior.
Cómo colocar la plántula correctamente:
1. En el fondo del hoyo, forme un pequeño montículo con la mezcla de tierra preparada.
2. Coloque la plántula sobre este montículo, extendiendo las raíces en todas las direcciones (deben quedar de forma natural, sin doblarse hacia arriba ni enredarse).
3. El cuello de la raíz (la zona de transición del tallo a las raíces) debe quedar de 5 a 7 cm por debajo del nivel del suelo después del relleno final.
4. Dirija el tallo en un ángulo de 45°, con la punta orientada aproximadamente hacia el sur (no es esencial, pero es cómodo para la orientación).
En la práctica, es útil guiarse por la marca antigua del suelo en el tallo de la plántula: debe quedar entre 5 y 7 cm por encima de la superficie del suelo después de la plantación, es decir, el nuevo nivel del suelo será más alto que la marca antigua (Kurennoy et al., 1985).
5.3. Relleno del hoyo
Rellene el hoyo en dos etapas:
1. Primero, cubra las raíces con la capa superior de tierra (mezclada con los fertilizantes) hasta unos 10–15 cm. Agite suavemente la plántula para que la tierra llene todos los huecos entre las raíces.
2. A continuación, apriete ligeramente la tierra alrededor de las raíces con las manos (no con los pies, para no dañarlas) y riegue con una pequeña cantidad de agua (unos 2–3 litros) para que la tierra se asiente y envuelva bien las raíces.
3. Después, llene el hoyo completamente con el resto de la tierra (sin fertilizantes), apriete ligeramente y forme un círculo de riego alrededor del tronco.
Es importante que, después del relleno y el apisonado, el cuello de la raíz quede a la profundidad adecuada: de 5 a 7 cm por debajo del nivel del suelo. Compruébelo nivelando la tierra alrededor de la plántula.
5.4. Riego después de la plantación
Inmediatamente después de plantar, riegue abundantemente la plántula. La cantidad de riego debe ser de al menos 1–2 cubos (10–20 litros) de agua por cada arbusto (Buckingham, 2010; Hessayon, 1993). El agua debe empapar la capa radicular y asegurar un buen contacto de las raíces con la tierra.
Después del riego, la tierra se asentará un poco; si el cuello de la raíz queda más profundo de lo previsto, no pasa nada, siempre que no quede en la superficie. Si es necesario, añada un poco más de tierra.
Durante el primer mes después de la plantación, riegue con regularidad (cada 5–7 días si no llueve) para que la tierra no se seque. El sistema radicular de la grosella negra es superficial, y la desecación de la capa superior puede retrasar mucho el arraigo (Potapov et al., 2000).
5.5. Poda después de la plantación: parece drástica, pero es necesaria
Inmediatamente después de la plantación, acorte mucho la parte aérea de la plántula. Esta técnica puede parecer severa, pero es de vital importancia para el futuro del arbusto. La poda estimula la activación de las yemas latentes en la base de la plántula y la formación de brotes basales fuertes, que son la base del futuro arbusto (Buckingham, 2010; Hessayon, 1993).
Cómo podar:
- Si la plántula es de un año, acorte todos los brotes dejando en cada uno 2–3 yemas bien desarrolladas a partir del nivel del suelo (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000). En la práctica, esto significa cortar a una altura de 10–15 cm del suelo.
- Si la plántula es de dos años y tiene varios brotes, acorte cada brote de forma similar, dejando 2–3 yemas. Los brotes débiles, delgados o dañados se cortan por completo, desde la base.
Esta poda severa reduce temporalmente la evaporación de agua y redirige los nutrientes hacia el desarrollo de las raíces y la activación de las yemas basales, que darán un fuerte crecimiento en el primer año.
Importante: no tema por la plántula. Una grosella negra plantada sin poda "enferma" durante mucho tiempo, produce un crecimiento débil y entra tarde en fructificación. Por el contrario, un arbusto bien podado ya en el segundo año ofrece una buena cosecha.
5.6. Acolchado después de la plantación
La etapa final de la plantación es el acolchado del círculo del tronco. El acolchado cumple varias funciones útiles:
- Conserva la humedad del suelo (especialmente importante en el primer año).
- Impide el crecimiento de malas hierbas.
- Protege las raíces del sobrecalentamiento en verano y de las heladas en invierno.
- Al descomponerse gradualmente, sirve como fuente adicional de nutrientes.
Como acolchado se utiliza estiércol bien descompuesto, compost, turba, mantillo de hojas o incluso hierba cortada (Hessayon, 1993; Potapov et al., 2000). La capa de acolchado debe ser de 5–8 cm y debe colocarse a una distancia de 5–10 cm de la base de los brotes para evitar la pudrición de la corteza.
En regiones áridas, el acolchado con lámina de polietileno negro con ranuras para las plantas es especialmente eficaz: suprime por completo las malas hierbas y conserva la humedad, aunque la materia orgánica sigue siendo preferible para mejorar la estructura del suelo (Buckingham, 2010).
Lista de comprobación rápida para una plantación correcta:
| Etapa | Qué hacer |
|---|---|
| Preparación de la plántula | Remojar las raíces durante 8–12 h; cortar las raíces dañadas. |
| Profundidad | Cuello de la raíz de 5 a 7 cm por debajo del nivel del suelo. |
| Inclinación | Plántula en un ángulo de 45°. |
| Relleno | Primero las raíces, luego completamente; apisonar. |
| Riego | 1–2 cubos de agua inmediatamente después de plantar. |
| Poda | Acortar los brotes a 2–3 yemas (10–15 cm del suelo). |
| Acolchado | Capa de 5–8 cm de acolchado orgánico. |
6. Cuidados inmediatamente después de la plantación
Un cuidado adecuado durante el primer año es el cimiento sobre el que se construye toda la vida futura del arbusto. En este período, las plantas son especialmente vulnerables, e incluso pequeños errores pueden reducir la productividad durante muchos años. Los objetivos principales del primer año son: asegurar un buen arraigo, formar un sistema radicular fuerte y sentar las bases del futuro arbusto.
6.1. Riego en el primer año
La grosella negra es un cultivo que necesita humedad, y las plantas jóvenes recién plantadas tienen un sistema radicular aún débil que no puede obtener agua de las capas profundas del suelo. Por lo tanto, el riego regular durante la primera temporada es de vital importancia (Potapov et al., 2000).
Reglas básicas:
- El suelo alrededor del tronco debe mantenerse húmedo, pero sin encharcamiento.
- En tiempo seco, los arbustos jóvenes se riegan 1–2 veces por semana, con 5–10 litros de agua por planta (Buckingham, 2010).
- El riego es especialmente importante durante los períodos de crecimiento activo de los brotes (mayo–junio) y durante el engorde de las bayas (si aparecen en el segundo año).
- Riegue por la mañana o por la noche, para que el agua tenga tiempo de absorberse antes del calor y las hojas se sequen antes de la noche (se reduce el riesgo de enfermedades fúngicas).
Matiz importante: no permita ni la sequía ni el exceso de humedad. El agua estancada alrededor de las raíces es tan peligrosa como la sequía: puede provocar la pudrición del cuello de la raíz y la muerte de la planta. Si su terreno tiene un suelo arcilloso pesado, riegue con menos frecuencia, pero con más abundancia, para que el agua penetre en la capa radicular sin estancarse en la superficie.
6.2. Escarda y control de malas hierbas
Las malas hierbas son los principales competidores de los arbustos jóvenes por la humedad y los nutrientes. Además, pueden ser vectores de enfermedades y plagas. Por lo tanto, mantener limpios los círculos del tronco y los pasillos es una condición obligatoria para un buen comienzo.
Qué hacer:
- Airee el suelo con regularidad alrededor del tronco, a una profundidad de 5–8 cm, para romper la costra y facilitar el acceso del aire a las raíces.
- Al airear, procure no dañar las raíces superficiales, que en la grosella negra se encuentran cerca de la superficie (Potapov et al., 2000).
- Las malas hierbas es mejor arrancarlas manualmente, especialmente el primer año, cuando el sistema radicular aún es débil y una labor profunda con cultivador podría dañarlo.
- No use herramientas pesadas (azadas, escardillos) demasiado cerca del tronco; trabaje con las manos o con ligeros rascadores.
Si ha acolchado los círculos del tronco con materia orgánica (ver apartado 5), la escarda y el aireado en estas zonas son casi innecesarios, ya que el acolchado suprime las malas hierbas y mantiene la estructura del suelo. Sin embargo, el acolchado debe reponerse periódicamente y vigilar que no toque la corteza de los brotes (podría provocar pudrición).
6.3. Abonado en el primer año
Si en la plantación rellenó correctamente el hoyo con materia orgánica y fertilizantes minerales, el primer año no son necesarios abonados adicionales; las plantas tienen suficiente alimento (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000).
Sin embargo, hay una excepción: los fertilizantes nitrogenados. El nitrógeno estimula el crecimiento de los brotes, y en el primer año es especialmente importante para que el arbusto se forme rápidamente. Pero hay que aplicarlo con precaución y solo si observa que el crecimiento de los brotes es débil (menos de 20–30 cm en la temporada).
Si nota que los brotes se desarrollan mal, a principios de junio puede hacer una fertilización líquida con infusión de estiércol de vaca (1 parte de estiércol por 10 partes de agua) o de gallinaza (1:20), aplicando 3–5 litros por arbusto (Hessayon, 1993). En seco, puede usar urea (15–20 g/m²) o nitrato de amonio (20–25 g), incorporándolos al suelo al airear.
Importante: no sobrealimente las plantas jóvenes con nitrógeno. El exceso de nitrógeno provoca un crecimiento demasiado vigoroso; los brotes no maduran a tiempo para el invierno y pueden helarse. Es mejor quedarse corto que pasarse (Potapov et al., 2000).
6.4. Protección contra plagas y enfermedades
Las plántulas jóvenes son especialmente vulnerables a las plagas. Las más peligrosas en el primer año son:
- Ácaro de las yemas — ataca las yemas, que se hinchan, se vuelven redondas y parecen pequeñas cabezas de col. Estas yemas no se abren y los brotes no se desarrollan. Hay que arrancar las yemas enfermas y quemarlas (Hessayon, 1993).
- Pulgones — especialmente el pulgón verde de la grosella, que chupa la savia de las hojas y brotes jóvenes, deformándolos y deteniendo su crecimiento (Buckingham, 2010).
- Oídio — se manifiesta como una capa blanca y pulverulenta en las hojas y brotes jóvenes. Es especialmente peligroso en plantaciones densas y con poca ventilación.
Qué hacer para protegerlas:
- Examine las plantas atentamente cada 1 o 2 semanas.
- Ante los primeros signos de pulgón u oídio, trate los arbustos con los productos adecuados, por ejemplo, insecticidas contra el pulgón y fungicidas contra el oídio. Para jardineros aficionados son adecuados los biopreparados (Fitoverm, Bitoxibacilina) o remedios caseros (infusión de ajo, polvo de tabaco).
- Las puntas de los brotes atacadas por pulgones se pueden pellizcar y destruir si la infestación es local.
- En invierno, si las plántulas se plantaron en otoño, revíselas para detectar yemas hinchadas (signo de ácaro de las yemas) y elimínelas antes de que broten en primavera.
Las inspecciones sistemáticas y los tratamientos oportunos ayudarán a mantener las plantas jóvenes sanas y fuertes.
6.5. Preparación para el invierno (para plantaciones otoñales)
Si plantó los arbustos en otoño, es especialmente importante ayudarles a pasar el primer invierno. Las plantas jóvenes y no fortalecidas son más sensibles a las heladas que las adultas.
Medidas de preparación:
- Después de la llegada de las heladas persistentes, pero antes de que el suelo se congele, aporque la base del arbusto con tierra o compost hasta una altura de 10–15 cm para proteger el cuello de la raíz y la parte inferior de los brotes.
- Acolche el círculo del tronco con una capa de turba, serrín u hojas secas (de 8–10 cm de espesor) para proteger aún más las raíces.
- En regiones con poca nieve, es útil amontonar ramas alrededor de los arbustos o instalar pantallas de retención de nieve.
- Si se espera un invierno muy severo, se pueden cubrir los arbustos con tela no tejida (spandbond, agrospan), pero sin apretar demasiado, para no crear un efecto invernadero durante los deshielos.
En primavera, cuando haya pasado el peligro de heladas fuertes, retire el aporque y los protectores adicionales, y extienda el acolchado uniformemente alrededor del tronco.
6.6. Lista de comprobación rápida de cuidados en el primer año
| Actividad | Qué hacer | Frecuencia |
|---|---|---|
| Riego | 5–10 L por arbusto 1–2 veces por semana en tiempo seco | Durante todo el período seco |
| Aireado | Profundidad 5–8 cm, sin dañar las raíces | Después de cada riego o lluvia |
| Eliminación de malas hierbas | Manual o con ligeros rascadores | Según sea necesario |
| Abonado | Solo en caso de crecimiento débil: infusión de estiércol (3–5 L) o urea (15–20 g/m²) | Una vez a principios de junio (si es necesario) |
| Inspección de plagas/enfermedades | Examen minucioso de hojas, brotes y yemas | Cada 1–2 semanas |
| Protección contra plagas | En caso de detección, tratamiento con biopreparados o remedios caseros | Según sea necesario |
| Preparación para el invierno | Aporque de 10–15 cm, acolchado (8–10 cm de espesor), retención de nieve | En otoño, tras la llegada del frío |
7. Errores típicos al establecer el jardín y plantar
Error n.º 1: no respetar las fechas de plantación
Plantar demasiado tarde en otoño (cuando la tierra ya está helada) o demasiado pronto en primavera (en suelo frío y húmedo) reduce drásticamente el arraigo. Las raíces no tienen tiempo de establecerse, se congelan o se pudren. Solución: respete estrictamente las fechas recomendadas para su región, guiándose por las condiciones climáticas y no solo por el calendario (Buckingham, 2010; Kurennoy et al., 1985).
Error n.º 2: enterramiento insuficiente del cuello de la raíz
Muchos plantan la grosella negra igual que un manzano o un peral, al nivel del suelo. Es un grave error. Sin el enterramiento no se forman brotes basales vigorosos y el arbusto crece débil y poco productivo. Solución: plante con el cuello de la raíz enterrado de 5 a 7 cm (e incluso hasta 10 cm en suelos ligeros) y en un ángulo de 45° (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000).
Error n.º 3: saltarse la poda después de la plantación
Los jardineros sienten pena por podar la plántula recién comprada y la dejan con brotes largos. Como resultado, la planta gasta energía en un crecimiento innecesario, las raíces se desarrollan mal y las yemas latentes de la base no se activan. Solución: inmediatamente después de plantar, acorte todos los brotes a 2–3 yemas bien desarrolladas (deje un tocón de 10–15 cm de altura). Esto estimula la formación de brotes basales fuertes, la base del arbusto (Hessayon, 1993; Buckingham, 2010).
Error n.º 4: riego insuficiente en el primer año
Muchos creen que después de la plantación y el riego inicial la planta ya está "establecida" y se puede reducir el riego. Pero el sistema radicular de la grosella negra es superficial y, en el primer año, es especialmente sensible a la sequía de la capa superficial. Solución: en tiempo seco, riegue los arbustos jóvenes 1–2 veces por semana, con al menos 5–10 litros de agua por planta (Potapov et al., 2000).
Error n.º 5: uso de fertilizantes con cloro
El cloruro de potasio, la sal potásica y otros fertilizantes clorados queman las raíces de la grosella negra, que es muy sensible al cloro. Solución: use únicamente fertilizantes potásicos sin cloro: sulfato de potasio, kalimagnesia o ceniza de madera (Kurennoy et al., 1985; Potapov et al., 2000).
Error n.º 6: plantar en depresiones y "bolsas de frío"
En las depresiones se estanca el aire frío, lo que aumenta el riesgo de daños por heladas primaverales en las flores. Además, suelen tener exceso de humedad, perjudicial para las raíces. Solución: elija terrenos llanos o pendientes suaves (no más de 5–8°), evite las hondonadas cerradas y los lugares con el nivel freático alto (a menos de 1 m de la superficie) (Trunov et al., 2012; Potapov et al., 2000).
Error n.º 7: ignorar la protección contra los pájaros
Los pájaros (especialmente los camachuelos y los gorriones) picotean las yemas de la grosella negra en invierno, lo que reduce drásticamente la cosecha. Solución: si tiene un jardín pequeño, cubra los arbustos con una tela ligera no tejida o una malla fina durante el invierno. Lo ideal es prever una jaula frutal fija o portátil (Buckingham, 2010; Hessayon, 1993).
8. Preguntas frecuentes (FAQ)
Pregunta 1: ¿A qué distancia de la valla y de otras plantas se puede plantar la grosella negra?
La grosella negra necesita luz. Deje al menos 1–1,5 m de la valla o pared para que el arbusto no quede en sombra. De los árboles grandes, al menos 2–2,5 m, ya que sus raíces competirán por el agua y los nutrientes. De los arbustos vecinos, según el esquema elegido (al menos 1,2–1,5 m en la hilera) (Buckingham, 2010).
Pregunta 2: ¿Se puede plantar grosella negra junto a la roja o la blanca?
Sí, se puede. Pertenecen al mismo género, pero se polinizan cruzadamente con dificultad, y las características varietales no se pierden. Sin embargo, recuerde que la grosella roja es más resistente a la sequía y menos exigente con el enterramiento, por lo que su cuidado será ligeramente diferente. La regla principal es mantener distancias suficientes (al menos 1,5 m) para que no se den sombra mutuamente.
Pregunta 3: ¿Cómo saber si una plántula no ha arraigado?
Signos de mal arraigo: los brotes no crecen en primavera, las yemas no se abren o se abren y luego se marchitan, las hojas son pequeñas, pálidas y se enrollan. Las raíces de estas plantas son oscuras, secas y se rompen con facilidad. Si a las 4–6 semanas de la plantación no hay signos de crecimiento, lo más probable es que la plántula haya muerto. Las causas pueden ser varias: raíces secas, pudrición, daños por plagas, profundidad de plantación incorrecta (Hessayon, 1993).
Pregunta 4: ¿Cuándo se puede esperar la primera cosecha?
Con una plantación correcta y buenos cuidados, la grosella negra empieza a fructificar en el segundo año después de la plantación, dando pequeños racimos. La cosecha completa (hasta 4–5 kg por arbusto) se alcanza en el tercer o cuarto año (Buckingham, 2010). Algunas variedades precoces (por ejemplo, del grupo siberiano) pueden dar algunas bayas ya en el primer año, pero suelen eliminarse para no debilitar la planta.
Pregunta 5: ¿Es necesario plantar varias variedades para la polinización?
La mayoría de las variedades de grosella negra son autofértiles, es decir, cuajan frutos con su propio polen. Sin embargo, la polinización cruzada (si hay otras variedades cerca) aumenta el rendimiento y el tamaño de las bayas. Por eso, se recomienda plantar al menos 2 o 3 variedades que florezcan al mismo tiempo, lo que puede aumentar la producción entre un 15 y un 20 % (Kurennoy et al., 1985; Hessayon, 1993). Para el jardín de aficionado no es obligatorio, pero sí recomendable.
Pregunta 6: ¿Qué hacer si el suelo de la parcela es ácido?
La grosella negra prefiere una reacción ligeramente ácida o neutra (pH 6,0–6,5). Con un pH inferior a 5,5, el crecimiento se reduce, las hojas amarillean y el rendimiento baja. Solución: de 1 a 2 años antes de plantar, añada cal o harina de dolomita (300–500 g/m²) para la excavación. Si la plantación ya está hecha, corrija la acidez con cuidado, añadiendo harina de dolomita en los círculos del tronco en otoño (no más de 200 g/m²) e incorporándola al suelo (Potapov et al., 2000). Evite añadir cal fresca inmediatamente antes de plantar, ya que puede quemar las raíces.
Pregunta 7: ¿Se puede plantar grosella negra después de grosella negra?
No se recomienda en absoluto. El suelo se agota, se acumulan enfermedades y plagas específicas de este cultivo. El descanso mínimo debe ser de 5 a 7 años, y mejor aún plantar en un lugar nuevo o después de cultivos que no compartan enfermedades (cereales, abonos verdes, hortalizas, excepto patatas y tomates) (Buckingham, 2010; Kurennoy et al., 1985).
Pregunta 8: ¿Cómo proteger las plantaciones de las heladas primaverales?
Las flores de la grosella negra son sensibles a las heladas (se dañan a –1…–2 °C). Si se prevén heladas durante la floración, cubra los arbustos con tela no tejida o arpillera durante la noche. En los jardines comerciales se utiliza el riego por aspersión o el ahumado. Para el jardín de aficionado, la cubierta es suficiente (Hessayon, 1993; Trunov et al., 2012).
Pregunta 9: ¿Hay que eliminar las primeras flores de los arbustos jóvenes?
En las plántulas del primer año (especialmente si se plantaron en primavera) pueden aparecer algunos racimos florales sueltos. Es mejor eliminarlos para que la planta no gaste energía en fructificar y la destine al desarrollo de raíces y brotes. En el segundo año, las flores ya se dejan (Buckingham, 2010; Potapov et al., 2000).
Pregunta 10: ¿Cuánto tiempo produce la grosella negra en el mismo lugar?
Con buenos cuidados y una poda adecuada, una plantación de grosella negra produce eficazmente durante 10–12 años (a veces hasta 15 años). Después, los rendimientos disminuyen, las bayas se hacen más pequeñas y las plantas son más atacadas por enfermedades. Se recomienda establecer una nueva parcela en un lugar diferente y arrancar los arbustos viejos (Kurennoy et al., 1985; Buckingham, 2010).
Conclusión
Establecer un jardín de grosella negra es una tarea que requiere responsabilidad, pero es perfectamente asumible incluso para un jardinero principiante. Lo principal es seguir algunos principios clave:
1. Elija las fechas adecuadas (otoño para la mayoría de las regiones, primavera para los inviernos rigurosos).
2. Compre material de plantación sano y certificado con un sistema radicular bien desarrollado.
3. Plante con enterramiento y en ángulo, sin olvidar la poda severa después de la plantación.
4. Asegure un riego regular el primer año y protección contra las malas hierbas.
5. No escatime en materia orgánica al rellenar los hoyos, pero evite los fertilizantes con cloro.
6. Inspeccione las plantas con regularidad para detectar enfermedades y plagas, especialmente el ácaro de las yemas y los pulgones.
Siguiendo estas recomendaciones, establecerá un jardín que le recompensará con abundantes cosechas de bayas aromáticas y saludables durante muchos años. ¡Buena suerte!
Referencias
- (2003). ‘Currants and Gooseberries’, in Cornell Guide to Growing Fruit at Home. Ithaca, NY: Cornell Cooperative Extension, pp. 84-89.
- Buckingham, A. (2010). ‘Black currants’, in Grow Fruit. New York, NY: DK Publishing, pp. 239-246.
- Buckingham, A. (2010). ‘Red currants and white currants’, in Grow Fruit. New York, NY: DK Publishing, pp. 231-238.
- Buckingham, A. (2010). ‘Soft Fruit’, in Grow Fruit. New York, NY: DK Publishing, pp. 178-182.
- Hartmann, H.T., Kester, D.E., Davies, F.T.J., Geneve, R.L. (2011). ‘Propagation Methods and Rootstocks for Fruit and Nut Species’, in Hartmann & Kester's Plant Propagation Principles and Practices. USA: Pearson Education, pp. 755-802.
- Hartmann, H.T., Kester, D.E., Davies, F.T.J., Geneve, R.L. (2011). ‘Propagation of Ornamental Trees, Shrubs, and Woody Vines’, in Hartmann & Kester's Plant Propagation Principles and Practices. USA: Pearson Education, pp. 803-870.
- Hessayon, D.G. (1993). ‘Soft fruit’, in The Fruit Expert. London, UK: Expert Books, pp. 58-101.
- Даньков, В.Васильевич., Скрипниченко, М.Михайловна., Логинова, С.Федоровна., Горбачёва, Н.Николаевна., Щербакова, Г.Васильевна., Долженко, Т.Васильевна. (2015). ‘Смородина [Currant]’, in Ягодные культуры [Berry crops]. Санкт-Петербург: Лань, pp. 101-111.
- Куренной, Н.М. (1985). ‘Культура ягодных растений [Berry plant culture]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Агропромиздат, pp. 337-385.
- Потапов, В.А., Фаустов, В.В., Пильщикова, Ф.Н. (2000). ‘Плодовый и ягодный питомник [Fruit and berry nursery]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Колос, pp. 125-206.
- Потапов, В.А., Фаустов, В.В., Пильщикова, Ф.Н. (2000). ‘Ягодные культуры [Berry crops]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: Колос, pp. 408-428.
- Трунов, Ю.В., Самощенков, Е.Г., Дорошенко, Т.Н. (2012). ‘Ягодные культуры [Berry crops]’, in Плодоводство [Fruit growing]. Москва: КолосС, pp. 386-412.

