Propagación de la grosella roja, blanca y dorada
La grosella roja, blanca y dorada son invitadas muy apreciadas en cualquier jardín. Sus bayas sabrosas y saludables, junto con su facilidad de cultivo, hacen de estos arbustos los favoritos de los jardineros de todo el mundo. Pero, ¿qué hacer si se desea multiplicar una variedad que nos gusta o si un arbusto viejo necesita ser reemplazado? Afortunadamente, obtener nuevas plantas sanas de grosella es bastante sencillo si se conocen algunos métodos probados. Esta guía práctica le ayudará a dominar todos los detalles de la propagación, desde la elección del método hasta el cuidado de las jóvenes plántulas.
1. ¿Cómo se propagan la grosella roja/blanca/dorada?
Todos los caracteres varietales valiosos de la grosella, como el tamaño y sabor de las bayas, la productividad y la resistencia al invierno, se conservan únicamente mediante la propagación vegetativa (Trunov et al., 2012). Esto significa que la nueva planta se obtiene no a partir de semillas, sino de una parte del arbusto madre: un brote, un esqueje o un acodo. La propagación por semillas no se utiliza en la jardinería aficionada, ya que las plántulas no heredan las propiedades de la variedad parental y, por lo general, producen bayas pequeñas y ácidas (Potapov et al., 2000).
Existen cuatro métodos principales de propagación vegetativa de la grosella, cada uno con sus ventajas y se emplea según los objetivos y posibilidades del jardinero:
1. Esquejado — enraizamiento de segmentos de brotes. Es el método más popular y productivo.
2. Acodo — enraizamiento de ramas sin separarlas del arbusto madre. Método fiable, especialmente para principiantes.
3. División del arbusto — el método más rápido, consiste en dividir el arbusto en partes. Adecuado para rejuvenecer plantas viejas.
4. Injerto — se utiliza para obtener formas de tallo alto o para multiplicar variedades raras y valiosas que enraízan con dificultad.
La elección del método concreto depende de su experiencia, de la cantidad de material de siembra deseado y de las características biológicas del propio arbusto. Veamos cada uno de ellos en detalle.
2. Elección del método de propagación
Elegir un método de propagación es, en esencia, responder a la pregunta: "¿Cuántas plántulas necesito, cuánto tiempo y esfuerzo estoy dispuesto a invertir, y qué valor tiene esta variedad para mí?". Cada método tiene sus puntos fuertes y débiles.
El método más sencillo y rápido es la división del arbusto. Se puede recomendar si necesita trasplantar o rejuvenecer un arbusto que ya crece en su parcela. Es una excelente manera de obtener 2 o 3 plantas grandes y listas para plantar en una sola temporada. Sin embargo, el coeficiente de multiplicación con este método es bajo.
El método más productivo es el esquejado. Si su objetivo es establecer una gran plantación de bayas u obtener muchas plántulas para la venta o el intercambio, no podrá prescindir del esquejado. De un solo arbusto madre se pueden obtener decenas e incluso cientos de nuevas plantas. Para la grosella roja y blanca, la propagación por esquejes leñosos es especialmente eficaz (Buckingham, 2010).
El método más fiable es el acodo. Los acodos enraízan sin perder la conexión con la planta madre, lo que prácticamente garantiza el éxito, especialmente para jardineros principiantes. Este método también es ideal para multiplicar variedades valiosas o de enraizamiento difícil, donde cada plántula cuenta (Tarasov et al., 1981).
El método más complejo es el injerto. Requiere habilidades especiales y se utiliza más a menudo no para la propagación masiva, sino para crear formas decorativas de tallo alto, donde la copa de la grosella cultivada se injerta sobre un tronco recto de grosella dorada o, más raramente, sobre un plantón de grosella roja. La grosella dorada, gracias a su vigor y resistencia, es un excelente portainjertos (Krivko et al., 2014).
Cómo elegir un método: guía paso a paso
1. Defina sus objetivos. ¿Cuántos arbustos nuevos necesita? Si son 1 o 2, le valdrá la división del arbusto o el acodo. Si son 10, 20 o más, su elección es el esquejado.
2. Evalúe su disponibilidad de tiempo. La división del arbusto y los acodos dan resultados en la temporada actual o para el otoño siguiente. El esquejado requiere paciencia: el enraizamiento de los esquejes y su cultivo hasta obtener plántulas completas lleva de 1 a 2 años.
3. Tenga en cuenta las características de la especie. La grosella roja y blanca se propagan bien por casi todos los métodos. La grosella dorada es especialmente adecuada para crear tallos altos (Trunov et al., 2012).
4. No tema combinar. Los jardineros experimentados suelen utilizar varios métodos a la vez. Por ejemplo, acodos para obtener con seguridad algunas plántulas de la variedad más valiosa, y para el resto, esquejado.
Por lo tanto, la elección siempre es suya. En los siguientes capítulos analizaremos en detalle cada uno de estos métodos, para que pueda elegir el más cómodo y efectivo para usted.
3. Esquejado (con esquejes leñosos, herbáceos y combinados)
El esquejado es el método más popular y eficaz para propagar la grosella en la jardinería aficionada. Permite obtener una gran cantidad de material de siembra conservando todas las propiedades de la variedad. En la grosella roja y blanca (a diferencia de la negra), este método da excelentes resultados, especialmente cuando se utilizan esquejes leñosos. Para la grosella dorada, el esquejado también es aplicable, pero puede requerir un enfoque más cuidadoso y el uso de estimulantes del enraizamiento (Potapov et al., 2000).
Existen tres tipos principales de esquejado.
3.1. Propagación por esquejes leñosos
Este es el método más sencillo y fiable para la grosella roja y blanca. No requiere condiciones especiales: el enraizamiento se produce directamente en el suelo (Buckingham, 2010).
Época: La mejor época para la preparación y la plantación es el otoño temprano (segunda quincena de septiembre) o la primavera temprana (antes de la brotación). En regiones con inviernos suaves, se prefiere la plantación otoñal. Para la plantación primaveral, los esquejes se preparan en invierno y se almacenan en un montón de nieve, en un sótano o en el refrigerador (Dankov et al., 2015).
Cómo preparar los esquejes:
1. Selección del brote. Para los esquejes se utilizan brotes anuales maduros (leñosos) del arbusto madre. El brote debe estar sano, sin signos de enfermedades o daños, y tener un grosor de al menos 6–8 mm (idealmente, como un lápiz). (Dankov et al., 2015).
2. Corte. Con unas tijeras de podar o un cuchillo afilado, corte el brote en esquejes de 15–20 cm de longitud.
3. Cortes. El corte superior debe ser recto, a 0,5–1 cm por encima de una yema. El corte inferior debe ser oblicuo, en un ángulo de 45°, justo debajo de una yema. Esto facilita la absorción de humedad y acelera la formación de raíces. Elimine todas las hojas, si las hay (Kurennoi et al., 1985).
Plantación:
1. Preparación del suelo. Cave el terreno, elimine las malas hierbas. Para mejorar la estructura, añada humus o compost.
2. Marco de plantación. Plante los esquejes en surcos a una distancia de 10–15 cm entre sí y deje 30–40 cm entre filas. También se pueden plantar a 70×10 cm o 80×20 cm para un desarrollo más espacioso (Dankov et al., 2015).
3. Técnica de plantación. Introduzca el esqueje en el suelo de forma inclinada (a 45°) o vertical, enterrándolo de manera que queden 1–2 yemas por encima de la superficie. En la plantación otoñal, entierre el esqueje casi por completo, dejando solo una yema en la superficie.
4. Riego y acolchado. Después de plantar, riegue abundantemente el bancal y acolche con humus, turba o compost en una capa de 3–5 cm para conservar la humedad y proteger contra las heladas (Dankov et al., 2015).
Cuidados: En otoño, la tarea principal es conservar los esquejes hasta la primavera. En la plantación primaveral, los cuidados consisten en riegos regulares en tiempo seco y escarda de malas hierbas. Para el otoño, del esqueje habrá crecido una plántula con uno o dos brotes y un buen sistema radicular. En el otoño del año siguiente, se puede trasplantar a su lugar definitivo.
3.2. Propagación por esquejes herbáceos (verdes)
Este método permite multiplicar variedades valiosas con un alto coeficiente, pero requiere condiciones especiales: alta humedad ambiental, por ejemplo, en un invernadero o en una instalación de nebulización (Tarasov et al., 1981; Potapov et al., 2000). En condiciones aficionadas, se puede utilizar un invernadero frío o incluso cubrir el bancal con un tarro de vidrio o una botella de plástico cortada para crear un mini‑invernadero.
Época: El momento óptimo es la segunda quincena de junio (en la zona templada), cuando los brotes del año en curso han alcanzado una longitud de 10–15 cm, se encuentran en fase de crecimiento activo y aún no están completamente leñosos (semileñosos) (Dankov et al., 2015).
Cómo preparar los esquejes:
1. Selección del brote. Elija brotes fuertes y sanos del año en curso.
2. Corte. Corte esquejes de 7–15 cm de largo con 2–4 entrenudos (pares de hojas). Idealmente, el esqueje debe tener un "talón" — un pequeño trozo de madera del año anterior. Sin embargo, para la grosella roja y blanca esto no es un requisito estricto (Dankov et al., 2015).
3. Preparación. Retire 1–2 hojas inferiores. Acorte las hojas superiores a la mitad para reducir la transpiración. El corte inferior debe ser oblicuo, justo debajo de un nudo (yema).
Plantación y enraizamiento:
1. Sustrato. Plante los esquejes en un sustrato ligero, con buena capacidad de retención de humedad y aireación, por ejemplo, una mezcla de arena y turba (1:1) en una capa de 3–4 cm.
2. Marco. Plante verticalmente, enterrando 1,5–2 cm, a una distancia de 5×5 o 7×4 cm (Dankov et al., 2015).
3. Condiciones. La condición principal para el éxito es una humedad ambiental constantemente alta (90–100%) y una humedad adecuada del sustrato. Para ello se utilizan sistemas de nebulización o pulverizaciones regulares. La temperatura del sustrato debe ser de 22–25 °C. En estas condiciones, las raíces aparecen en 10–20 días (Dankov et al., 2015).
4. Endurecimiento. Tan pronto como los esquejes hayan enraizado y comenzado a crecer, acostúmbrelos gradualmente al aire libre, retirando la cubierta primero por períodos cortos y luego por períodos más largos.
Cuidados posteriores: Los esquejes herbáceos enraizados se dejan en el bancal hasta el otoño siguiente. Se abonan con fertilizantes nitrogenados y complejos, se riegan y se escardan. Para el invierno, el bancal se acolcha o se cubre para protegerlo de las heladas. En el otoño siguiente, se habrán convertido en plántulas completas.
3.3. Propagación por esquejes combinados
Este es un método relativamente nuevo y prometedor que combina las ventajas de los esquejes leñosos y herbáceos. Es especialmente bueno para la grosella roja. La esencia del método es que el esqueje consiste en el crecimiento verde del año en curso con una parte (base) del brote leñoso del año anterior, de 3–4 cm de largo (Tarasov et al., 1981).
Época: Igual que para los esquejes herbáceos: mediados de junio – principios de julio.
Preparación y plantación:
1. Selección del brote. De un brote del año en curso de 5–7 cm de largo, corte un "talón" de 3–4 cm del brote del año anterior. Este esqueje tiene una mayor reserva de nutrientes, lo que favorece un mejor enraizamiento.
2. Preparación. Retire 1–2 hojas inferiores de la parte verde.
3. Plantación. Plante en un invernadero o en un bancal con suelo suelto y húmedo, enterrando la parte leñosa (el "talón"). Riegue abundantemente. Mantenga una alta humedad ambiental hasta el enraizamiento (Tarasov et al., 1981).
4. Cuidados. Después del enraizamiento, los cuidados son los mismos que para los esquejes herbáceos.
Los esquejes combinados suelen dar un mayor porcentaje de enraizamiento y plántulas más vigorosas que los esquejes herbáceos ordinarios.
Consejos importantes para todos los tipos de esquejado:
- Estimulantes del enraizamiento. Para aumentar el enraizamiento, especialmente en la grosella dorada, los cortes inferiores de los esquejes se pueden tratar con estimulantes del enraizamiento (por ejemplo, "Kornevin", "Heteroauxin") según las instrucciones (Potapov et al., 2000).
- Limpieza. Utilice únicamente herramientas limpias y desinfectadas para no introducir infecciones.
- Selección de la planta madre. Tome esquejes solo de arbustos absolutamente sanos y de alto rendimiento.
4. Acodos (horizontales, verticales y arqueados)
La propagación por acodos es un método en el que la nueva planta se obtiene de una rama enraizada sin separarla del arbusto madre. Gracias a ello, el acodo recibe nutrición del "progenitor" hasta que forma su propio sistema radicular. Es una forma prácticamente segura de obtener una plántula fuerte, especialmente valiosa para variedades difíciles de enraizar por esquejes (Tarasov et al., 1981; Potapov et al., 2000). Existen varios tipos de acodos, y para la grosella se utilizan principalmente tres.
4.1. Acodo horizontal
Este es el más productivo de todos los tipos de acodos. De una sola rama se pueden obtener varias plantas nuevas. Es ideal para propagar la grosella roja y blanca, así como para obtener portainjertos clonales (Trunov et al., 2012).
Cuándo hacerlo: A principios de primavera, antes de la brotación, tan pronto como el suelo lo permita.
Cómo hacerlo:
1. Selección de la rama. Elija un brote anual o bienal fuerte y sano de la base del arbusto.
2. Preparación de la rama. Con tijeras de podar afiladas, acorte el brote elegido en 1/3–1/2 de su longitud. Esto estimula el despertar de las yemas laterales, de las que luego crecerán brotes verticales. Para un mejor enraizamiento, se puede hacer un corte superficial en la corteza en la parte inferior de la rama, en el punto del futuro doblez, o hacer una pequeña muesca (Tarasov et al., 1981; Potapov et al., 2000).
3. Colocación en la zanja. Al lado del arbusto, cave una zanja poco profunda (5–6 cm) en dirección a la futura fila. Doble suavemente el brote hacia el suelo y colóquelo horizontalmente en el fondo de la zanja. La rama no debe arquearse.
4. Fijación. Sujete la rama al suelo con horquillas de madera o metal en varios puntos.
5. Cubrimiento. Sin cubrir completamente la rama con tierra, cúbrala con tierra húmeda solo en algunos puntos (en las zonas de fijación) o simplemente manténgala en un ambiente húmedo. El objetivo principal es que la rama esté en contacto directo con el suelo húmedo.
6. Cuidados. Durante el verano, de las yemas despiertas de la rama horizontal comenzarán a crecer brotes verticales. Cuando alcancen una altura de 10–15 cm, deben acodillarse con tierra suelta y húmeda o humus, cubriendo 5–10 cm desde la base. A medida que los brotes crecen, repita el aporque 2–3 veces, formando un pequeño montículo de hasta 15–20 cm de altura. Esto estimula la formación de raíces en la base de cada brote joven. En veranos secos, son obligatorios los riegos abundantes (Tarasov et al., 1981).
7. Separación. En otoño (o en la primavera siguiente si el sistema radicular es débil), los brotes enraizados junto con una parte de la rama vieja (la "base") se separan del arbusto madre y se dividen en plántulas independientes. Cada brote enraizado se corta con un trozo de la rama horizontal. Las plántulas obtenidas se cultivan durante una temporada más (Tarasov et al., 1981).
Ventajas: Coeficiente de multiplicación muy alto, posibilidad de obtener hasta 5–8 plántulas de una sola rama.
4.2. Acodo vertical
Este método se utiliza más a menudo para obtener portainjertos clonales, pero también es excelente para propagar los propios arbustos de grosella y grosella espinosa (Trunov et al., 2012). Es especialmente adecuado para plantas con brotes quebradizos o difíciles de doblar que no se pueden acercar al suelo.
Cuándo hacerlo: A principios de primavera, antes de que comience el crecimiento.
Cómo hacerlo:
1. Preparación del arbusto. El arbusto donante (planta madre) se poda severamente, dejando tocones de 2–5 cm de altura sobre el nivel del suelo.
2. Aporque. De los tocones restantes comenzarán a crecer brotes jóvenes. Cuando alcancen una altura de 15–20 cm, se aporcan con tierra suelta y húmeda o humus hasta un tercio de su altura. A medida que los brotes crecen, se repite el aporque varias veces durante el verano, llevando la altura del montículo a 20–25 cm. El suelo del montículo debe mantenerse constantemente húmedo (Trunov et al., 2012).
3. Cuidados. En tiempo seco, riegue regularmente. También se recomienda 1–2 aplicaciones de abono mineral complejo en la primera mitad del verano.
4. Separación. En otoño, se retira el montículo. Cada brote enraizado ya tiene su propio sistema radicular. Se separan con cuidado (cortando) de la planta madre y se plantan para su cultivo adicional o en su lugar definitivo.
Ventajas: Sencillez y fiabilidad. Este método es adecuado para obtener plántulas de grosella dorada.
4.3. Acodo arqueado (o simple)
Es el método más sencillo y rápido cuando solo se necesitan 1–2 plántulas adicionales de un arbusto valioso.
Cuándo hacerlo: A principios de primavera.
Cómo hacerlo:
1. Selección del brote. Elija un brote anual o bienal fuerte de la base del arbusto.
2. Doblez y colocación. Doble el brote hacia el suelo en forma de arco de modo que su parte media quede en una zanja poco profunda preparada de antemano (10–15 cm de profundidad) y la punta apunte verticalmente hacia arriba. Átela a una estaca (Tarasov et al., 1981).
3. Fijación y cubrimiento. Sujete el punto de doblez (en la zanja) al suelo y cúbralo con tierra suelta y húmeda. La punta del brote permanece sobre la superficie (Trunov et al., 2012).
4. Cuidados. Mantenga húmedo el suelo en el punto cubierto. Durante el verano, se formarán raíces en la base de la punta y en el doblez.
5. Separación. En otoño o en la primavera siguiente, el acodo enraizado con parte de la punta se separa del arbusto madre y se trasplanta para su cultivo. Ya tiene 1–2 brotes y sistema radicular.
Ventajas: Mínimo esfuerzo, ideal para obtener una pequeña cantidad de material de siembra de calidad.
5. División del arbusto
La división del arbusto es, quizás, el método más rápido y sencillo para obtener nuevas plantas de grosella. No requiere habilidades especiales ni condiciones de invernadero. Este método es ideal cuando se necesita trasladar un arbusto a un nuevo lugar o rejuvenecer una plantación vieja. Sin embargo, en comparación con el esquejado o los acodos, la división proporciona una cantidad limitada de material de siembra (generalmente 2–4 arbustos nuevos), por lo que se utiliza para propagar variedades valiosas en cantidades limitadas o para reemplazar plantas moribundas de manera urgente (Tarasov et al., 1981; Potapov et al., 2000).
Cuándo hacerlo: La mejor época es la primavera temprana (antes de la brotación) o el otoño (finales de septiembre – octubre, después de la caída de las hojas). La división primaveral es preferible, ya que las plantas se establecerán mejor antes de que llegue el calor.
Cómo hacerlo:
1. Selección del arbusto. Para la división, elija solo arbustos sanos y vigorosos de 4–6 años que hayan dado una buena cosecha.
2. Extracción. Desentierre el arbusto con cuidado, tratando de no dañar el sistema radicular. Para ello, retroceda 30–40 cm de la base y cava alrededor. Luego extraiga el arbusto del suelo con una pala o un tenedor (Potapov et al., 2000).
3. Inspección y limpieza. Sacuda la tierra de las raíces y examine la planta. Elimine todas las ramas y raíces viejas, enfermas, secas o rotas. Deje 3–4 brotes jóvenes fuertes en el arbusto; corte el resto en la base.
4. División. Con tijeras de podar afiladas o un hacha, divida el rizoma en 2–4 partes, de modo que cada división tenga al menos 2–3 brotes bien desarrollados y un sistema radicular fibroso y fuerte. Trate de dividir el arbusto con el mínimo daño a las raíces (Tarasov et al., 1981).
5. Acortamiento. En cada división, acorte los brotes, dejando 15–20 cm desde el cuello de la raíz. Esto reduce la transpiración y ayuda a la planta a establecerse más rápido.
6. Plantación. Plante las divisiones en un lugar preparado de antemano (con suelo fértil y suelto), igual que las plántulas normales. Entiérrelas 5–8 cm por debajo del nivel del cuello de la raíz para estimular la formación de nuevas raíces adventicias y brotes (Kurennoi et al., 1985).
7. Cuidados. Después de plantar, riegue abundantemente las divisiones y acolche (con turba, humus o compost). En el primer año después de la plantación, riegue regularmente en tiempo seco y elimine las malas hierbas.
¡Importante! Las divisiones de arbustos viejos (10–15 años) suelen tener un sistema radicular debilitado y dan un crecimiento débil. Por lo tanto, para la propagación es mejor utilizar arbustos jóvenes y de crecimiento activo.
Recomendación: Si el arbusto es demasiado grande y viejo, es mejor no dividirlo en muchas partes pequeñas, sino limitarse a 2–3 divisiones grandes con un sistema radicular potente.
6. Injerto
El injerto es un método de propagación en el que una parte de una planta (injerto — un esqueje de la variedad cultivada) se transfiere a otra (portainjerto — las raíces o el tronco de otra planta) para que se suelden. Es el más complejo de todos los métodos de propagación, ya que requiere ciertas habilidades y precisión. Sin embargo, abre al jardinero posibilidades únicas (Trunov et al., 2012).
En la jardinería aficionada, el injerto de grosella se utiliza principalmente para dos fines:
1. Obtener formas de tallo alto. Es decir, cuando la copa de una variedad de grosella se injerta sobre un tronco recto y alto (60–100 cm). Como portainjerto se utiliza la grosella dorada. Esta proporciona a las plantas un tallo alto y muy decorativo que parece un arbolito. Estas plantas no solo adornan el jardín, sino que también son cómodas para el cuidado y la recolección (Krivko et al., 2014).
2. Propagar variedades raras y de difícil enraizamiento. Si una variedad enraiza mal en sus propios esquejes, se puede injertar sobre un portainjerto más resistente y de fácil enraizamiento. Por ejemplo, algunas variedades de grosella roja se pueden injertar sobre negra o viceversa, pero el mejor portainjerto para la grosella roja y blanca son sus propias plántulas o la grosella dorada.
¿Cómo elegir portainjerto e injerto?
- Mejor portainjerto para grosella roja y blanca: plántulas de grosella roja o dorada, o esquejes enraizados de la misma.
- Mejor portainjerto para grosella dorada: plántulas de grosella dorada.
¡Importante! El injerto y el portainjerto deben ser de la misma especie o parientes cercanos. En términos generales, no se recomienda injertar grosella negra sobre roja; las plantas serán débiles y de corta vida debido a la incompatibilidad (Trunov et al., 2012).
¿Cuándo y cómo hacer el injerto?
En el jardín aficionado se utilizan principalmente dos métodos sencillos.
1. Injerto de esqueje (púa o copulatio)
Época: Primavera temprana, antes de la brotación (marzo‑abril), cuando comienza la savia.
Técnica: Es el método más extendido. El esqueje del injerto (con 2–3 yemas) y el portainjerto deben tener un grosor aproximadamente igual. Se hacen cortes oblicuos de la misma longitud (3–4 cm) en ambos y se unen de modo que las capas cambiales (la capa verde bajo la corteza) coincidan. Se ata firmemente el punto de unión con cinta especial para injertos (o con una tira de polietileno) y se cubre el corte superior del esqueje con pasta injertadora. Existe la copulatio mejorada con lengüeta, en la que se hacen hendiduras adicionales en los cortes para una unión más sólida (Trunov et al., 2012).
2. Injerto de yema (escudete o budding)
Es el injerto de una sola yema (ojo) con un trozo de corteza y madera (escudete). Este método se utiliza en verano (julio‑agosto) durante la segunda ola de savia, cuando la corteza del portainjerto se desprende fácilmente (Trunov et al., 2012).
Cómo hacerlo: En el portainjerto (del grosor de un lápiz) se hace un corte en T en la corteza. Del esqueje del injerto se corta una yema con el escudete (corteza y una fina capa de madera) de 2–3 cm de largo. Se introduce el escudete bajo la corteza en la incisión en T, se presiona firmemente y se ata con cinta de injertar, dejando la yema descubierta. Si a las 2–3 semanas el pecíolo de la hoja de la yema se desprende fácilmente, el injerto ha prendido (Tarasov et al., 1981).
Para principiantes: El injerto de primavera con esqueje mediante copulatio mejorada es el más sencillo y fiable. El injerto de yema requiere más experiencia, pero permite obtener plántulas más rápido.
Puntos importantes:
- La herramienta (tijeras, cuchillo) debe estar afilada como una navaja y limpia (desinfectada).
- Los esquejes del injerto se preparan con antelación (en invierno) y se conservan en el frigorífico o bajo la nieve.
- El punto del injerto debe atarse firmemente para asegurar un ajuste perfecto de los tejidos y sellarse (con pasta injertadora o cinta) para protegerlo de la desecación.
- La atadura se retira a los 1,5–2 meses, cuando el injerto y el portainjerto han soldado.
7. Cuidados especiales de las plantas jóvenes
Las plántulas jóvenes de grosella obtenidas por cualquier método requieren una atención especial durante su primer año de vida. Su sistema radicular aún es débil y la parte aérea apenas comienza a formarse. La tarea del jardinero es ayudar a la planta a establecerse, desarrollar un sistema radicular fuerte y sentar las bases para futuras cosechas. El cuidado de las plantas jóvenes incluye varias etapas clave.
7.1. Riego y mantenimiento de la humedad
Las plantas jóvenes de grosella son muy sensibles a la falta de humedad, especialmente en los primeros 2–3 meses después de la plantación o el enraizamiento. Su sistema radicular se encuentra en la capa superficial del suelo y no puede extraer agua de capas más profundas (Buckingham, 2010).
- Frecuencia: En tiempo seco, riegue las plántulas al menos 1–2 veces por semana. El riego es especialmente importante durante el crecimiento activo de los brotes (mayo‑junio) y en los meses calurosos de verano.
- Cantidad: Vierta al menos 5–10 litros de agua por cada plántula.
- Método: Es mejor regar no directamente sobre la raíz, sino en el círculo del tronco, para que el agua se infiltre lentamente y no arrastre las raíces.
- Acolchado: Es una técnica obligatoria para conservar la humedad. Acolche el círculo del tronco con una capa de 5–8 cm de humus, compost, turba o incluso hierba cortada. El acolchado también evita el crecimiento de malas hierbas y el sobrecalentamiento del suelo (Potapov et al., 2000; Trunov et al., 2012).
7.2. Escarda y aireación
El suelo alrededor de las plántulas debe estar suelto y libre de malas hierbas.
- Aireación: La aireación regular (después de cada riego o lluvia) garantiza el suministro de oxígeno a las raíces. La profundidad de la aireación es de 5–8 cm, para no dañar las raíces superficiales (Kurennoi et al., 1985).
- Escarda: Las malas hierbas compiten con las plantas jóvenes por la humedad y los nutrientes. Deben eliminarse a tiempo, especialmente en el círculo del tronco.
7.3. Abonado
En el primer año después de la plantación, si el suelo estaba bien preparado con materia orgánica, es posible que no sean necesarios abonos adicionales. Sin embargo, en suelos pobres o con crecimiento débil, se pueden realizar 1–2 aplicaciones.
- Primera aplicación: Al comienzo del crecimiento (mayo), aplique abono nitrogenado (por ejemplo, 10–15 g de nitrato amónico o urea por 10 L de agua, aplicando 1–2 L por arbusto) para estimular el crecimiento de los brotes (Potapov et al., 2000).
- Segunda aplicación: En julio‑agosto, para favorecer la maduración de los brotes y la preparación para el invierno, aplique abono fosfo‑potásico (por ejemplo, 15–20 g de superfosfato y 10 g de sulfato de potasio por 10 L de agua).
- Materia orgánica: En lugar de abonos minerales, se puede utilizar estiércol líquido (1:10) o purín de gallina (1:20).
Importante: No sobrealimente las plantas jóvenes con nitrógeno en la segunda mitad del verano, ya que provocaría un crecimiento prolongado de los brotes y reduciría su resistencia al invierno.
7.4. Poda de formación (primera poda)
Una primera poda correcta sienta las bases para un futuro arbusto compacto, bien iluminado y productivo.
- En la plantación de otoño: Inmediatamente después de plantar, realice la poda. En cada brote, deje 2–3 yemas bien desarrolladas y elimine el resto. Si el brote es débil, córtelo casi por completo, dejando un tocón con 1–2 yemas (Kurennoi et al., 1985; Dankov et al., 2015). Esto estimula el crecimiento de brotes basales.
- En el segundo año: Deje en la plántula 3–4 de los brotes anuales más fuertes y mejor situados, que se convertirán en las ramas principales. Elimine el resto de los brotes basales (Tarasov et al., 1981).
- En el tercer‑cuarto año: Continúe formando el arbusto, dejando cada año 3–4 brotes de reemplazo fuertes y eliminando las ramas débiles, enfermas y que densifican. Alrededor del 4º‑5º año, el arbusto se considera formado (Kurennoi et al., 1985).
7.5. Protección contra plagas y enfermedades
Las plantas jóvenes son más vulnerables, por lo que la prevención es crucial.
- Prevención: Inspeccione regularmente las plántulas. Ante los primeros signos de enfermedades o plagas, aplique productos biológicos autorizados o remedios caseros (por ejemplo, pulverización con decocción de ajo, polvo de tabaco).
- Principales amenazas: Entre las plagas, los pulgones y el ácaro de las yemas (especialmente en la grosella negra, pero pueden extenderse a otras especies) son peligrosos para la grosella joven; entre las enfermedades, el oídio y la antracnosis (Buckingham, 2010). El control oportuno de las malas hierbas y la poda correcta (ventilación) son la mejor prevención contra las enfermedades fúngicas.
- Protección contra pájaros: Los pájaros pueden picotear las yemas en invierno y a principios de primavera. En otoño o al final del invierno, se recomienda utilizar redes o materiales protectores para cubrir los arbustos, especialmente si están en lugares abiertos (Buckingham, 2010).
7.6. Preparación para el invierno
En el primer año, las plántulas son especialmente sensibles a las heladas, especialmente si el sistema radicular aún es débil.
- Protección de las raíces: Acolche el círculo del tronco con una capa gruesa (10–15 cm) de turba, humus u hojas secas. Esto protegerá las raíces de la congelación en inviernos sin nieve (Tarasov et al., 1981).
- Protección de la parte aérea: En regiones con inviernos severos, los arbustos jóvenes (especialmente los obtenidos de esquejes herbáceos) se pueden cubrir con ramas de coníferas o material no tejido (por ejemplo, spunbond) durante el invierno. También es útil el acolchado con nieve.
Resumen:
El primer año de vida de una plántula es un período de atención especial. Las tareas principales son: riegos regulares (especialmente en sequía), mantener el suelo suelto y libre de malas hierbas, una poda de formación correcta y protección contra enfermedades, plagas y heladas. Siguiendo estas sencillas reglas, sentará las bases para un arbusto de grosella sano, productivo y duradero.
8. Errores comunes y preguntas frecuentes (FAQ)
Incluso los jardineros experimentados a veces tienen fracasos al propagar la grosella. La mayoría de las veces se deben a la violación de reglas simples pero importantes. En esta sección analizaremos los errores más comunes y responderemos a las preguntas que suelen surgir a quienes comienzan a aprender la propagación de este cultivo.
Errores típicos en la propagación
1. Elección incorrecta de la época para el esquejado.
- Error: Preparar esquejes leñosos demasiado tarde en primavera, cuando las yemas ya han empezado a brotar. O, por el contrario, preparar esquejes herbáceos demasiado pronto, cuando los brotes aún no han madurado.
- Solución: Para los esquejes leñosos, respete estrictamente los plazos (otoño después de la caída de las hojas o primavera temprana antes de la hinchazón de las yemas). Para los esquejes herbáceos, espere la fase semileñosa (segunda quincena de junio), cuando los brotes ya no son herbáceos pero aún no están completamente leñosos (Dankov et al., 2015).
2. Humedad insuficiente o excesiva durante el enraizamiento.
- Error: Olvidar regar los esquejes, especialmente en tiempo caluroso. O, por el contrario, regarlos en exceso, especialmente en tiempo frío, lo que provoca la pudrición.
- Solución: Para esquejes leñosos, riego moderado pero regular. Para esquejes herbáceos, mantener una alta humedad ambiental (pulverización, nebulización) con una humedad moderada del sustrato. El suelo debe estar húmedo pero no encharcado (Tarasov et al., 1981).
3. Mala preparación del suelo.
- Error: Plantar esquejes o plántulas en un suelo pesado, pobre o sin estructura, sin añadir materia orgánica.
- Solución: Antes de plantar, cave la zona, elimine las malas hierbas y añada humus o compost. Para el esquejado, utilice un sustrato ligero y suelto (mezcla de arena y turba) (Potapov et al., 2000).
4. Profundidad de plantación incorrecta.
- Error: Plantar esquejes y plántulas demasiado superficiales (las raíces se secan) o demasiado profundas (el cuello de la raíz se pudre).
- Solución: Al plantar esquejes leñosos, deje 1–2 yemas por encima de la superficie. Al plantar plántulas, entierre el cuello de la raíz 5–8 cm por debajo del nivel del suelo para estimular la formación de raíces adventicias (Kurennoi et al., 1985).
5. Densidad excesiva.
- Error: Plantar los esquejes demasiado juntos, lo que provoca competencia por la luz, el agua y los nutrientes. Como resultado, las plántulas crecen débiles y espigadas.
- Solución: Siga los marcos de plantación recomendados: 10–15 cm entre esquejes en la fila y 30–40 cm entre filas (Dankov et al., 2015).
6. Omitir la poda después de la plantación.
- Error: La plántula se planta pero no se poda. Esto hace que la planta gaste energía en el crecimiento de todos los brotes en lugar de desarrollar el sistema radicular.
- Solución: Después de plantar, realice siempre la primera poda, dejando 2–3 yemas bien desarrolladas en el brote (Kurennoi et al., 1985).
7. Cuidado inadecuado de las plantas jóvenes.
- Error: Las plántulas jóvenes se dejan sin riego, sin escardar y sin acolchar.
- Solución: En el primer año, las plántulas necesitan riego regular, aireación del suelo, escarda y acolchado. Esto es fundamental para su establecimiento y crecimiento posterior (Potapov et al., 2000).
Preguntas frecuentes (FAQ)
Pregunta: ¿Por qué no enraízan mis esquejes?
Respuesta: Puede haber varias razones: época incorrecta para la preparación de los esquejes (especialmente para los herbáceos), humedad insuficiente del aire o del sustrato, uso de un brote enfermo o demasiado viejo, o no haber utilizado estimulantes del enraizamiento (para variedades difíciles). Revise todos estos puntos y vuelva a intentarlo.
Pregunta: ¿Qué método de propagación es el más rápido?
Respuesta: El más rápido es la división del arbusto. Se obtienen plántulas grandes y listas en la misma temporada. Sin embargo, el número de tales plántulas es limitado. Para obtener una gran cantidad de material de siembra, el esquejado es el más rápido (especialmente el herbáceo), pero las plántulas estarán listas solo en uno o dos años.
Pregunta: ¿Se puede propagar la grosella por semillas?
Respuesta: En jardinería aficionada — no. La propagación por semillas (sexual) no conserva las características varietales (tamaño del fruto, sabor, productividad). De las semillas crecerán plantas silvestres con bayas pequeñas y ácidas. La única excepción es el trabajo de mejora genética para obtener nuevas variedades (Trunov et al., 2012).
Pregunta: ¿Cuál es la mejor época del año para la propagación?
Respuesta: Depende del método:
- Esquejes leñosos — en otoño (inmediatamente después de la caída de las hojas) o a principios de primavera (antes de la brotación).
- Esquejes herbáceos y combinados — a finales de junio – principios de julio.
- Acodos — a principios de primavera.
- División del arbusto — a principios de primavera u otoño.
Pregunta: ¿Qué método es mejor para la grosella dorada?
Respuesta: La grosella dorada se propaga bien por esquejes leñosos, pero puede necesitar tratamiento con estimulantes del enraizamiento para aumentar el porcentaje de enraizamiento. También se propaga a menudo por acodos verticales. Además, la propia grosella dorada es un excelente portainjerto para otras especies de grosella (Krivko et al., 2014; Trunov et al., 2012).
Pregunta: ¿Se puede trasplantar un esqueje enraizado directamente a su lugar definitivo?
Respuesta: Por lo general, no. Un esqueje enraizado (especialmente el herbáceo) es todavía muy débil. Es mejor cultivarlo durante un año en un bancal de cría ("escuela"), donde desarrollará un buen sistema radicular y parte aérea. La plántula se trasplanta a su lugar definitivo solo al año siguiente, en otoño (Dankov et al., 2015).
Pregunta: ¿Debo podar el arbusto al plantar una plántula?
Respuesta: ¡Sí, absolutamente! La primera poda (a 2–3 yemas) es una de las reglas más importantes. Estimula el crecimiento de brotes basales, la formación de un sistema radicular fuerte y sienta las bases para un futuro arbusto productivo (Kurennoi et al., 1985).
Pregunta: ¿Puedo propagar simultáneamente un arbusto por división y utilizar sus ramas para acodos?
Respuesta: No, si desentierra el arbusto para dividirlo, no puede hacer acodos al mismo tiempo. Elija un método. Sin embargo, puede combinar diferentes métodos en distintos arbustos de la misma variedad.
Conclusión
La propagación de la grosella roja, blanca y dorada no solo es una forma de ampliar su jardín, sino también una actividad fascinante que le permite conservar y multiplicar sus variedades favoritas. Hemos examinado cuatro métodos principales: esquejado, acodos, división del arbusto e injerto. Cada uno tiene sus ventajas y se adapta a diferentes objetivos y niveles de experiencia del jardinero.
Para principiantes, recomendamos empezar con acodos o división del arbusto — dan un éxito casi del 100%. Para quienes deseen obtener muchas plántulas, vale la pena dominar el esquejado, comenzando por el método más sencillo y fiable: los esquejes leñosos. Y los jardineros experimentados que deseen experimentar pueden probar suerte con el injerto.
Recuerde que la clave del éxito es un arbusto madre sano, el respeto de los plazos y la técnica correcta, así como un cuidado atento de las plantas jóvenes. Experimente, pruebe diferentes métodos, y su jardín se irá llenando constantemente de nuevos arbustos de grosella sanos y productivos que le deleitarán con sus frutos durante muchos años. ¡Buena suerte!
Referencias
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