Diagnóstico
1. Cómo realizar un diagnóstico: guía paso a paso para el jardinero
Imagina que el manzano es un organismo vivo que no puede quejarse de su malestar con palabras. Pero constantemente nos envía señales. La tarea del jardinero es aprender a "leerlas" correctamente. Un diagnóstico oportuno y preciso es el 80 % del éxito del tratamiento. Un error en esta etapa puede llevar a tratar la enfermedad equivocada, perder tiempo y esfuerzo en vano o, peor aún, dañar el árbol.
En este capítulo analizaremos cómo realizar un "examen" correcto y eficaz de tu manzano para obtener la información más completa sobre su estado.
1.1. Cuándo empezar el diagnóstico y con qué frecuencia realizarlo
El diagnóstico no es un acto único, sino un proceso regular. Cuanto antes detectes un problema, más fácil será solucionarlo.
- Inspección programada de primavera: Comienza a revisar los árboles a principios de primavera, tan pronto como se derrita la nieve y la temperatura sea positiva, antes de que empiecen a hincharse las yemas. Este es el momento para evaluar los daños en la corteza tras el invierno (grietas por heladas, quemaduras solares) y el estado de las yemas latentes.
- Inspecciones regulares durante la temporada: Desde la brotación de las yemas hasta la caída de las hojas, realiza inspecciones al menos cada 1 o 2 semanas. Presta especial atención al jardín durante la floración y en el período de crecimiento de los frutos.
- Inspección extraordinaria: Realízala después de fuertes lluvias, granizadas, huracanes o cambios bruscos de temperatura. Estos eventos pueden desencadenar brotes de enfermedades.
- Inspección otoñal: Después de la cosecha, pero antes de la caída de las hojas, realiza una inspección final para evaluar el estado del árbol antes del invierno y planificar los trabajos de poda sanitaria.
Por qué funciona: El monitoreo regular permite seguir la dinámica. Podrás distinguir un defecto accidental de una epifitia incipiente (propagación masiva de la enfermedad). Conociendo la "norma" de tu jardín, detectarás más rápidamente las desviaciones (Phillips, 2005).
1.2. Secuencia de la inspección: de lo general a lo particular
Para no pasar por alto detalles importantes, inspecciona el árbol siguiendo un algoritmo único. Comienza por lo general y pasa a lo particular.
1. Inspección general (desde 3-5 metros): Aléjate unos pasos del árbol y evalúa su hábito general (apariencia).
- Presta atención a la forma general de la copa. ¿Hay asimetría o secado unilateral de las ramas?
- Evalúa el color y la densidad del follaje. ¿Hay ramas individuales o secciones enteras que se salen del conjunto (por ejemplo, que se han amarillento o secado)?
- Observa si hay daños evidentes, grietas o protuberancias en la corteza del tronco y las ramas principales.
2. Inspección del círculo del tronco y del cuello de la raíz:
- Examina el suelo en el círculo del tronco. ¿Hay rastros de actividad de roedores (madrigueras, mordeduras), acumulaciones de aserrín fino (signo de plagas en las raíces)?
- El cuello de la raíz es la zona de transición entre el tronco y las raíces. Es un área críticamente importante. Remueve con cuidado la tierra en la base del tronco. Inspecciona la corteza en busca de daños, signos de podredumbre o protuberancias. El daño al cuello de la raíz a menudo provoca la muerte del árbol.
3. Inspección de las ramas principales y el tronco:
- Examina cuidadosamente la corteza. Busca grietas, abultamientos, desprendimientos, áreas con color alterado, heridas y gotas de resina (especialmente en frutales de hueso, pero también ocurre en el manzano).
- Presta atención a las horquillas de las ramas principales. Son puntos débiles donde suelen instalarse patógenos (por ejemplo, citosporosis) y plagas.
4. Inspección de la copa y las hojas:
- Examina el haz y el envés de las hojas. Muchas plagas (p. ej., pulgones, ácaros) y patógenos (p. ej., mildiú velloso) se esconden en el envés.
- Para plagas pequeñas como los ácaros, usa una lupa o un papel blanco: sacude una rama sobre el papel; los pequeños puntos caídos serán visibles.
- Tira de una hoja. Si se desprende fácilmente, puede ser señal de algunas enfermedades o problemas radiculares.
5. Inspección de los frutos:
- Examina tanto los frutos en crecimiento como los caídos. La fruta caída es una valiosa fuente de información. Corta las manzanas sospechosas para ver los daños internos (galerías de orugas, podredumbre parda).
- Presta atención a la forma, el color y la presencia de manchas en los frutos.
1.3. En qué señales fijarse primero
Durante la inspección, te encontrarás con una gran cantidad de información visual. Para no confundirte, anota cualquier desviación de la norma y agrupa los síntomas por tipo:
- Cambio de coloración: Amarilleamiento, pardeamiento, enrojecimiento, ennegrecimiento, palidez general (clorosis).
- Manchas: Pueden ser de diferentes colores, tamaños y formas (redondas, angulares). Evalúa su ubicación en la hoja (bordes, entre nervaduras, alrededor de las nervaduras) y su estructura (con o sin recubrimiento, con o sin borde).
- Recubrimientos: Polvoriento, telarañoso, fuliginoso, similar al moho.
- Deformaciones: Rizado, arrugamiento, abultamientos (agallas), "escobas de bruja", torceduras de brotes.
- Secado (necrosis): Muerte de partes individuales (puntas de hojas, hojas enteras, brotes, corteza).
- Caída: Caída prematura de hojas, flores, cuajados o frutos.
- Grietas y daños en la corteza: Desprendimiento de corteza, "abultamientos", presencia de orificios y galerías bajo la corteza, exudación de savia o goma.
- Presencia de los propios agentes patógenos: Las propias plagas (orugas, pulgones, ácaros) o sus rastros (puestas de huevos, telarañas, excrementos).
¡Importante! No te apresures a sacar conclusiones. Un mismo síntoma puede ser causado por diferentes razones. Por ejemplo, el rizado de las hojas puede ser consecuencia de la actividad de los pulgones, un síntoma de deficiencia de potasio o una reacción a la sequía. Solo reuniendo todos los datos y analizándolos en conjunto podrás establecer un "diagnóstico" correcto (Buckingham, 2010).
En el segundo capítulo, veremos cómo la localización del problema (hojas, brotes, raíces) ayuda a reducir el círculo de "sospechosos" y a iniciar un diagnóstico preciso.
2. Dónde apareció el problema: la localización como clave del diagnóstico
Ya sabes cómo y cuándo inspeccionar el manzano. Ahora veamos cómo el lugar de aparición del problema ayuda a reducir la búsqueda y a entender con qué estás tratando exactamente.
Imagina que el árbol es un sistema único. Un problema que surge en una parte puede reflejarse en otras. Pero a menudo los patógenos o plagas prefieren atacar determinados órganos. Por lo tanto, al notar signos de malestar, debes hacerte la pregunta principal: "¿Dónde exactamente?" La respuesta es el primer y más importante paso hacia un diagnóstico preciso.
Examinemos todas las zonas clave del manzano en orden.
2.1. Hojas
Las hojas son el "laboratorio" del árbol, donde ocurre la fotosíntesis. Son las primeras en reaccionar a la mayoría de los problemas.
- ¿Qué puedes notar en las hojas?
- Cambio de color: Clorosis (amarilleamiento), enrojecimiento, aparición de un tono bronceado.
- Manchas: De varios colores, formas y tamaños. Pueden ser definidas o difusas, con o sin borde, con o sin recubrimiento superficial.
- Recubrimientos: Polvo blanco, grisáceo, negro fuliginoso.
- Deformaciones: Rizado, encrespamiento, abultamientos (agallas), arrugamiento.
- Secado y caída: Secado prematuro de los bordes o de toda la lámina foliar, caída temprana de hojas.
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas: Sarna, oidio, roya, manchas foliares (Filimonova, 2014; Jones & Aldwinckle, 2002). Estos patógenos suelen dejar manchas y recubrimientos característicos.
- Plagas: Pulgones, ácaros, enrolladores, polillas minadoras. Los pulgones y ácaros succionan la savia, causando deformación, amarilleamiento y formación de agallas (Phillips, 2005). Los enrolladores y minadores dejan rastros en forma de hojas enrolladas, esqueletizadas o minas sinuosas.
- Deficiencia de nutrientes: La falta de nitrógeno, potasio, magnesio, hierro o manganeso se manifiesta como clorosis, necrosis, cambios de color y deformaciones (Westwood, 1993; Neilsen, 2003). Por ejemplo, la clorosis intervenal en hojas jóvenes suele indicar falta de hierro (Phillips, 2005).
- Factores abióticos: Sequía, exceso de agua, quemaduras solares, heladas, daños por herbicidas.
2.2. Brotes
Los brotes son el "esqueleto" de la copa, a través del cual se mueven los nutrientes. Su estado refleja la salud general del árbol.
- ¿Qué puedes notar en los brotes?
- Secado de puntas (dieback): Muerte de los extremos de ramas anuales o perennes.
- Torceduras y deformaciones: Cambio de forma de los brotes, aparición de "escobas de bruja" (racimos de ramas delgadas y anormalmente cortas).
- Recubrimientos: Aparición de un recubrimiento blanco polvoriento en los brotes (estado invernante del oidio).
- Daños en la corteza: Grietas, abultamientos, rastros bajo la corteza (galerías de plagas).
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas y bacterianas: Quemazón monilial (podredumbre parda), citosporosis, necrosis nectria, fuego bacteriano (Erwinia amylovora) causan secado y ennegrecimiento de los brotes (Jones & Aldwinckle, 2002). La moniliosis a menudo afecta a las flores y a las ramillas fructíferas y luego pasa a los brotes.
- Plagas: La oruga perforadora, los escolítidos y los barrenillos abren galerías bajo la corteza, lo que provoca el secado de las ramas (Rieger, 2010). Las orugas de algunas noctuides y geométridos pueden comerse la corteza y las yemas de los brotes (Phillips, 2005).
- Daños mecánicos: Roturas por viento, nieve o podas descuidadas abren la puerta a las infecciones.
2.3. Corteza y tronco
La corteza es la "piel" del árbol, que lo protege de las agresiones externas. Los daños en el tronco y las ramas principales son las señales más peligrosas.
- ¿Qué puedes notar en la corteza?
- Grietas: Grietas por heladas, quemaduras solares, roturas por cambios bruscos de temperatura (Jackson, 2003).
- Cambio de color: Oscurecimiento, enrojecimiento, zonas con corteza muerta.
- Desprendimientos y descamaciones: Caída de la corteza, dejando la madera al descubierto.
- Protuberancias y chancros: Abultamientos, formaciones cancerosas, exudación de goma (especialmente en frutales de hueso, pero ocasionalmente en manzano).
- Orificios: Agujeros redondos u ovalados dejados por las plagas.
- Zonas hundidas: Chancros o "heridas" que pueden ser signo de infecciones fúngicas.
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas: Cancro negro, cancro europeo, citosporosis. Estas enfermedades causan chancros profundos y muerte de la corteza (Rieger, 2010; Buckingham, 2010).
- Plagas: Ácaros de la corteza, escolítidos, barrenillos, así como roedores (ratones, liebres) que pueden roer la corteza en invierno (Phillips, 2005).
- Factores abióticos: Grietas por heladas, quemaduras solares (especialmente en el lado sur del tronco), daños por maquinaria agrícola (Westwood, 1993).
2.4. Flores y cuajados
Las flores y los cuajados son la futura cosecha. Los problemas en esta etapa son críticos porque afectan directamente al rendimiento.
- ¿Qué puedes notar?
- Marchitamiento y ennegrecimiento: Marchitamiento repentino, ennegrecimiento y secado de flores y cuajados jóvenes.
- Caída: Caída masiva de flores y cuajados sin daños externos aparentes.
- Deformaciones: Desarrollo anómalo de las flores, cambio de su forma.
- Posibles causas:
- Enfermedades: Quemazón monilial (las flores y los cuajados se vuelven marrones, se secan y a menudo permanecen colgados del árbol, un rasgo distintivo). El fuego bacteriano también causa ennegrecimiento y secado de las inflorescencias (Rieger, 2010; Jones & Aldwinckle, 2002).
- Plagas: El gorgojo de la flor del manzano, un escarabajo que devora los estambres y pistilos dentro de los botones. Los cuajados pueden ser dañados por larvas de carpocapsa.
- Factores abióticos: Las heladas durante la floración son la causa más frecuente de caída de cuajados. El tiempo seco y ventoso también puede dificultar la polinización.
- Deficiencia de nutrientes: La falta de boro y calcio puede provocar caída de cuajados y deformación de los frutos (Westwood, 1993; Neilsen, 2003).
2.5. Frutos
Las manzanas son el resultado de todo el trabajo del árbol. Los daños en los frutos hacen que la cosecha no sea apta para el consumo.
- ¿Qué puedes notar en los frutos?
- Manchas y podredumbre: Aparición de manchas de varios colores, zonas blandas, podredumbre (seca o húmeda).
- Deformaciones: Forma fea, torceduras.
- Galerías y daños: Picaduras, galerías bajo la piel, presencia de larvas o sus excrementos.
- Grietas: Agrietamiento de la piel del fruto.
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas: Sarna, podredumbre parda (moniliosis), negrilla, oidio. Todas dejan manchas, recubrimientos o podredumbre características (Buckingham, 2010; Rieger, 2010).
- Plagas: Carpocapsa, mosca de la manzana, gorgojos. Sus larvas perforan galerías dentro de los frutos (Phillips, 2005).
- Trastornos fisiológicos: Picado amargo (deficiencia de calcio), quemadura solar del fruto, corazón acuoso (trastorno metabólico) (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
2.6. Raíces
Las raíces son la parte "subterránea" del árbol, que rara vez vemos. Pero son ellas las que proporcionan el agua y la nutrición.
- ¿Cómo detectar problemas en las raíces? Los problemas radiculares suelen manifestarse en la parte aérea, pero tienen sus propias características.
- Signos: Depresión general del crecimiento, hojas pequeñas y pálidas, caída prematura de hojas, secado de ramas, pero sin lesiones locales claras (sin manchas, recubrimientos, etc.). El árbol simplemente "decae" sin causa aparente.
- Al excavar el suelo (en último caso), se pueden ver raíces podridas, oscuras y con mal olor.
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas: Podredumbres radiculares (fitóftora, armillaria, marchitez por Verticillium). Los patógenos viven en el suelo y atacan el sistema radicular (Rieger, 2010).
- Plagas: Larvas del abejorro (escarabajo de mayo), gusanos alambre, pulgones radiculares que pueden dañar las raíces (Phillips, 2005).
- Factores abióticos: Inundación, compactación del suelo, falta o exceso de humedad, así como "fatiga del suelo" – acumulación de sustancias tóxicas en el suelo (Westwood, 1993).
Recuerda: La localización del problema es tu "brújula" en el mundo del diagnóstico. Si ves amarilleamiento en hojas viejas de la parte baja de la copa, es muy probable que sea una deficiencia nutricional. Si observas un recubrimiento blanco en hojas y brotes jóvenes, es oidio. Si la corteza del tronco se ha oscurecido y está cubierta de chancros, lo más probable es una enfermedad fúngica que amenaza la vida del árbol.
En el próximo capítulo analizaremos en detalle cómo, según la apariencia de los síntomas (cambio de color, deformación, recubrimiento, etc.), determinar la causa concreta del problema.
3. Qué síntomas se observan: descifrando las señales de tu manzano
Ya sabes dónde buscar el problema (capítulo 2). Ahora llega el momento más fascinante e importante: reconocer las señales que te envía el árbol. Los síntomas son las manifestaciones externas del malestar. Aprendiendo a leerlos correctamente, podrás determinar con precisión qué aflige a tu manzano.
En este capítulo analizaremos los principales tipos de síntomas y sus posibles causas. Recuerda: el diagnóstico se basa en un conjunto de signos, no en uno o dos.
3.1. Cambio de coloración
Las hojas y la corteza del manzano cambian de color, señalando diversos problemas.
Amarilleamiento (clorosis):
- Aspecto: Las hojas se vuelven verde pálido, amarillas, a veces casi blancas. Las nervaduras pueden permanecer verdes (en caso de deficiencia de hierro o manganeso) o amarillear junto con la hoja.
- Posibles causas:
- Deficiencia de nutrientes: La falta de nitrógeno causa amarilleamiento general de las hojas viejas (Neilsen, 2003; Westwood, 1993). La deficiencia de hierro (clorosis férrica) se manifiesta como amarilleamiento entre las nervaduras de las hojas jóvenes, mientras que las nervaduras permanecen verdes. La falta de magnesio y potasio también produce cambios de color característicos (Phillips, 2005).
- Exceso de agua o sequía: Con exceso de humedad, las raíces sufren por falta de oxígeno, lo que impide la absorción de nutrientes, y las hojas amarillean. En sequía, la planta no puede obtener suficiente agua y nutrientes (Westwood, 1993).
- Plagas: Los pulgones y ácaros, al succionar la savia, causan amarilleamiento y rizado de las hojas (Buckingham, 2010).
- Enfermedades: Algunas enfermedades virales y fúngicas, como el mosaico y la clorosis, también cursan con cambios de color en las hojas (Jones & Aldwinckle, 2002).
Enrojecimiento o pardeamiento de las hojas:
- Aspecto: Las hojas adquieren un tono rojo, bronceado o marrón. A menudo comienza por los bordes o entre las nervaduras.
- Posibles causas:
- Deficiencia de fósforo o potasio: Con deficiencia de fósforo, las hojas pueden oscurecerse y adquirir un tono violáceo. La falta de potasio se manifiesta como pardeamiento y secado de los bordes de las hojas (quemadura marginal) (Westwood, 1993).
- Daños por heladas: Las heladas otoñales tempranas o primaverales tardías pueden causar enrojecimiento y pardeamiento de los tejidos (Jackson, 2003).
- Sequía o sobrecalentamiento: En tiempo caluroso y seco, las hojas pueden "quemarse" en los bordes, volviéndose marrones y quebradizas (Phillips, 2005).
3.2. Manchas
Las manchas en hojas, frutos y corteza son uno de los síntomas más informativos.
Tipos de manchas: Redondas, angulares, difusas, bien delimitadas. Tamaño desde pequeños puntos hasta grandes manchas. Color: pardo, negro, marrón, gris, con o sin borde.
Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas:
- Sarna (Venturia inaequalis): Aparecen manchas oliváceo-marrones, aterciopeladas, que luego se oscurecen. En los frutos, manchas oscuras y agrietadas (Buckingham, 2010; Rieger, 2010).
- Roya (Gymnosporangium spp.): En el haz de las hojas aparecen manchas anaranjadas o herrumbrosas con puntos oscuros en el centro (Jones & Aldwinckle, 2002).
- Manchas foliares (Filimonova, 2014): Varios hongos causan manchas foliares con bordes definidos, por ejemplo, mancha parda o gris, a menudo con un borde característico.
- Cancro negro (Sphaeropsis malorum): En la corteza aparecen chancros hundidos de color pardo o negro, en las hojas manchas púrpura pequeñas, y en los frutos manchas oscuras (Buckingham, 2010).
- Enfermedades bacterianas:
- Fuego bacteriano (Erwinia amylovora): Aparecen manchas acuosas y oscurecidas en las hojas, que se extienden a lo largo de las nervaduras (Jones & Aldwinckle, 2002).
- Trastornos fisiológicos:
- Picado amargo (deficiencia de calcio): Se forman manchas hundidas y marrones en los frutos, especialmente en el extremo del cáliz (Westwood, 1993; Jackson, 2003).
3.3. Recubrimientos y exudaciones
Los recubrimientos suelen ser esporas de hongos o productos de desecho de las plagas.
Recubrimiento blanco polvoriento:
- Aspecto: Similar a la harina espolvoreada, se borra fácilmente. Afecta a hojas, brotes, flores y cuajados.
- Causa: Oidio (Podosphaera leucotricha) – enfermedad fúngica especialmente activa en tiempo seco y cálido (Buckingham, 2010; Rieger, 2010).
Recubrimiento negro fuliginoso:
- Aspecto: Negro, aterciopelado, parecido al hollín. Aparece a menudo en hojas y frutos.
- Causa: Fumagina (Capnodium spp.). No parasita la planta, sino que se desarrolla sobre las secreciones azucaradas (mielada) de pulgones y otras plagas chupadoras. En sí mismo no es peligroso, pero indica la presencia de plagas y sombrea las hojas, alterando la fotosíntesis (Phillips, 2005).
Goma (exudación resinosa):
- Aspecto: Líquido pegajoso de color ámbar o marrón que fluye de grietas y heridas en la corteza.
- Causa: Es una reacción defensiva del árbol a los daños. La gomosis suele acompañar a enfermedades fúngicas de la corteza (citosporosis, cancro negro), daños por plagas (escolítidos, barrenillos) y lesiones mecánicas (Filimonova, 2014; Rieger, 2010).
3.4. Deformaciones
Cambios en la forma de hojas, brotes o frutos.
Rizado de hojas:
- Aspecto: Las hojas se enrollan en forma de tubo o barca, se encrespan.
- Posibles causas:
- Pulgones: Los insectos chupadores extraen la savia, causando deformación de las hojas (Buckingham, 2010).
- Deficiencia de potasio: Los bordes y puntas de las hojas se enrollan hacia arriba (Westwood, 1993).
- Oidio: Las hojas jóvenes se vuelven estrechas, rizadas y quebradizas (Rieger, 2010).
Torcedura de brotes, "escobas de bruja":
- Aspecto: Los brotes crecen de forma anormal, con entrenudos cortos, formando densos racimos anormales de ramas.
- Causa: A menudo causada por microorganismos, como virus o algunos hongos. También puede ser una reacción al daño de tejidos por plagas (Jackson, 2003).
Deformación de los frutos:
- Aspecto: Las manzanas adquieren formas feas, con bultos, hundimientos, formas irregulares.
- Posibles causas:
- Plagas: Pulgones y carpocapsa pueden causar deformaciones (Buckingham, 2010).
- Deficiencia de boro: Los frutos pueden presentar deformaciones y crecimientos corchosos (Neilsen, 2003).
- Sarna: Una infección grave de sarna hace que los frutos sean pequeños y deformes (Rieger, 2010).
3.5. Secado y caída
Marchitamiento, secado y caída prematura de partes de la planta.
Secado de brotes (dieback):
- Aspecto: Muerte de las puntas de los brotes, comenzando por los extremos. La corteza en las zonas secas puede oscurecerse.
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas: Moniliosis, citosporosis, nectriosis (Filimonova, 2014). En la moniliosis, las ramas parecen "quemadas".
- Fuego bacteriano: Las puntas de los brotes se marchitan, ennegrecen y se doblan en forma de "cayado de pastor" (Jones & Aldwinckle, 2002).
- Plagas: La oruga perforadora y los escolítidos, al abrir galerías, interrumpen la circulación de la savia, lo que provoca el secado de las ramas (Phillips, 2005).
Caída prematura de hojas, flores y frutos:
- Aspecto: Las hojas amarillean y caen antes de tiempo, las flores y cuajados se desprenden en masa, los frutos caen inmaduros.
- Posibles causas:
- Proceso natural: Una cierta caída de cuajados ("caída de junio") es normal, el árbol regula su carga (Phillips, 2005).
- Sequía o exceso de agua: El estrés provoca la caída protectora de partes.
- Enfermedades: La sarna puede causar caída temprana de hojas. La moniliosis provoca caída de frutos.
- Plagas: La carpocapsa, la mosca de la manzana y el gorgojo de la flor provocan la caída de los frutos (Buckingham, 2010).
3.6. Grietas y daños en la corteza
Las roturas de la integridad de la corteza son puertas abiertas a las infecciones y un signo de problemas graves.
Grietas (por heladas):
- Aspecto: Grietas verticales, a menudo profundas, en el tronco, que recorren la corteza.
- Causa: Cambios bruscos de temperatura en invierno, especialmente después de deshielos. Quemaduras solares en el lado sur del tronco (Jackson, 2003; Phillips, 2005).
Desprendimiento y descamación de la corteza:
- Aspecto: La corteza se hincha, se agrieta y se separa de la madera.
- Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas: El cancro negro y el cancro europeo causan necrosis y desprendimiento de la corteza con formación de chancros (Rieger, 2010).
- Plagas: La actividad de las plagas que viven bajo la corteza también provoca su desprendimiento.
3.7. Presencia de los propios agentes patógenos
A veces los síntomas no solo son consecuencias, sino también las propias causas, que se pueden ver a simple vista.
Plagas:
- Aspecto: Pulgones – pequeños insectos verdes o negros en los brotes jóvenes. Ácaros – puntos rojizos en el envés de las hojas. Orugas de carpocapsa – en las galerías y dentro de las manzanas (Phillips, 2005).
Esporas y cuerpos fructíferos de hongos:
- Aspecto: Abultamientos en las hojas (roya), puntos negros en el centro de las manchas (mancha foliar), yesqueros en el tronco (hongos poliporáceos).
Recuerda lo principal: Examina cuidadosamente todas las partes del árbol. A menudo, un solo síntoma no da una imagen completa. Combina la localización (capítulo 2) y los síntomas (este capítulo) para reducir el abanico de posibles causas. En el próximo capítulo reuniremos todo y examinaremos las causas concretas: enfermedades, plagas, trastornos nutricionales y errores de cuidado.
4. Posibles causas: del síntoma al diagnóstico
Ahora llegamos a la etapa más importante: sistematizar todas las observaciones. En los capítulos anteriores has aprendido a determinar dónde está el problema y cómo se manifiesta externamente. Ahora combinaremos estos conocimientos para entender por qué ocurre.
Imagina que estás armando un rompecabezas. Tienes las piezas (síntomas) y sabes dónde deben ir (localización). Ahora debes encontrar la imagen correcta (causa). Para que te sea más fácil orientarte, he dividido todas las posibles causas en cinco grandes grupos: enfermedades, plagas, trastornos nutricionales, factores climáticos y errores de cuidado.
4.1. Enfermedades (enfermedades infecciosas)
Este es el grupo de causas más numeroso y peligroso. Los agentes patógenos pueden ser hongos, bacterias o virus. Es importante entender que la mayoría de las enfermedades fúngicas se desarrollan en condiciones de alta humedad y calor (Filimonova, 2014; Jones & Aldwinckle, 2002).
Enfermedades fúngicas:
- Sarna (Venturia inaequalis): Una de las enfermedades más extendidas. Afecta a hojas, frutos y, a veces, a brotes jóvenes.
- Síntomas: En las hojas, manchas oliváceo-marrones, aterciopeladas, que luego se vuelven negras. En los frutos, manchas oscuras, agrietadas y corchosas. La infección grave provoca deformación de los frutos y caída prematura de las hojas (Buckingham, 2010; Rieger, 2010).
- Condiciones de desarrollo: Primavera fresca y húmeda. El hongo pasa el invierno en las hojas caídas, por lo que la recogida de hojas en otoño es una importante medida preventiva (Phillips, 2005).
- Oidio (Podosphaera leucotricha): Afecta a todos los tejidos jóvenes en crecimiento activo: hojas, brotes, botones florales, cuajados.
- Síntomas: Recubrimiento blanco polvoriento en hojas y brotes. Las hojas afectadas se rizan, se vuelven quebradizas y los brotes dejan de crecer. Los frutos se cubren de una costra reticulada (Buckingham, 2010; Rieger, 2010).
- Condiciones de desarrollo: A diferencia de la sarna, el oidio prefiere el tiempo seco y cálido. El hongo pasa el invierno en las yemas, por lo que el control comienza a principios de primavera (Phillips, 2005).
- Moniliosis (podredumbre parda) (Monilinia fructigena): Enfermedad peligrosa que afecta a frutos y brotes. Se presenta en dos formas: podredumbre del fruto y quemazón monilial.
- Síntomas: La podredumbre del fruto aparece en los frutos en maduración – aparecen manchas de podredumbre parda con almohadillas de esporas blancas o crema. La quemazón monilial afecta a flores, cuajados y ramillas jóvenes – se marchitan, se vuelven marrones y se secan, pero a menudo permanecen colgados del árbol (Phillips, 2005; Rieger, 2010).
- Condiciones de desarrollo: Tiempo húmedo y cálido. Pasa el invierno en frutos momificados y corteza infectada (Buckingham, 2010).
- Roya (Gymnosporangium spp.): Enfermedad que requiere dos hospedadores para su desarrollo: el manzano y el enebro.
- Síntomas: En el haz de las hojas aparecen manchas de color naranja brillante o herrumbroso. En el envés, protuberancias con tubos de los que se liberan esporas (Jones & Aldwinckle, 2002; Buckingham, 2010).
- Condiciones de desarrollo: Primavera cálida y húmeda. Si hay enebros cerca del jardín, el riesgo de infección aumenta significativamente (Phillips, 2005).
- Cancro negro (Sphaeropsis malorum): Enfermedad fúngica peligrosa que afecta a la corteza, ramas, hojas y frutos. Puede provocar la muerte del árbol.
- Síntomas: En la corteza aparecen chancros hundidos de color pardo o negro, que se agrandan con el tiempo. La corteza en las zonas afectadas se desprende. En las hojas, manchas marrones o púrpuras, en los frutos, manchas negras de podredumbre (Buckingham, 2010).
- Condiciones de desarrollo: El hongo entra en el árbol a través de heridas en la corteza, por lo que es muy importante proteger contra las grietas por heladas y los daños (Rieger, 2010).
- Citosporosis (Cytospora spp.) y cancro europeo (Nectria galligena): Enfermedades fúngicas que causan secado de ramas y formación de heridas en la corteza. Suelen desarrollarse en árboles debilitados (Filimonova, 2014; Rieger, 2010).
Enfermedades bacterianas:
- Fuego bacteriano (Erwinia amylovora): Una de las enfermedades cuarentenarias más peligrosas, que puede destruir rápidamente todo un huerto.
- Síntomas: Afecta a flores, brotes, ramas. Las flores y las hojas jóvenes se marchitan repentinamente, ennegrecen y se secan. Los brotes se doblan adoptando la forma característica de "cayado de pastor". En la corteza afectada pueden aparecer gotas de líquido turbio (exudado bacteriano) (Jones & Aldwinckle, 2002; Rieger, 2010).
- Características: La enfermedad se propaga con la lluvia, el viento y los insectos. El tratamiento es difícil, especialmente en etapas avanzadas (Phillips, 2005).
Enfermedades víricas:
- Síntomas: Los virus suelen manifestarse como coloración en mosaico de las hojas (alternancia de zonas verdes y amarillas), deformación, enanismo, muerte de la corteza (Jackson, 2003). Un signo característico de muchos virus son las "escobas de bruja" (racimos de brotes deformes).
- Características: Los virus son incurables. Se transmiten con la savia de plantas enfermas (por ejemplo, a través de herramientas) y mediante insectos chupadores (pulgones, cicadélidos) (Jones & Aldwinckle, 2002). Por tanto, el control principal es la prevención y la eliminación de los árboles enfermos.
4.2. Plagas (insectos y sus larvas)
Las plagas causan daños tanto por daño directo a los tejidos como indirectamente, transmitiendo enfermedades.
Plagas chupadoras (pulgones, ácaros, psílidos):
- Cómo causan daño: Perforan los tejidos con su aparato bucal y succionan la savia, debilitando la planta. También excretan mielada azucarada sobre la que se desarrolla la fumagina (Phillips, 2005).
- Síntomas: Rizado y amarilleamiento de las hojas, recubrimiento pegajoso, fumagina, telarañas (ácaros). Los brotes jóvenes se deforman, los árboles se retrasan en su crecimiento (Buckingham, 2010).
Plagas defoliadoras (orugas, larvas de moscas sierra):
- Cómo causan daño: Se comen las hojas, yemas, flores. En proliferaciones masivas, pueden defoliar completamente el árbol.
- Síntomas: Hojas mordisqueadas con agujeros, hojas esqueletizadas (solo quedan las nervaduras), yemas y botones florales comidos. Por ejemplo, la lagarta invernal come hojas a principios de primavera (Phillips, 2005).
Plagas de los frutos (carpocapsa, mosca de la manzana, gorgojos):
- Cómo causan daño: Las larvas penetran en el interior de los frutos, devorando la pulpa y las semillas. Es la amenaza más directa para la cosecha.
- Síntomas: Galerías en el interior de los frutos, presencia de excrementos ("gusaneras"), caída prematura y podredumbre de las manzanas. El gorgojo de la flor del manzano daña los botones florales desde el interior (Buckingham, 2010).
Plagas de la corteza y la madera (escolítidos, barrenillos, oruga perforadora):
- Cómo causan daño: Abren galerías bajo la corteza y en la madera, interrumpiendo la circulación de la savia. Esto puede provocar la muerte de grandes ramas y de todo el árbol.
- Síntomas: Agujeros ovalados o redondos en la corteza, serrín ("harina de la madera"), marchitamiento y secado de ramas. Presencia bajo la corteza de largas galerías sinuosas con larvas (Phillips, 2005; Rieger, 2010).
Roedores (ratones, liebres):
- Cómo causan daño: En invierno, roen la corteza del tronco y de las ramas principales bajas.
- Síntomas: Marcas de mordeduras características en la corteza, a menudo anulares. El daño anular provoca la muerte del árbol (Phillips, 2005).
4.3. Trastornos de la nutrición mineral
El manzano, como cualquier planta, necesita una nutrición equilibrada para su correcto funcionamiento. La deficiencia o el exceso de elementos produce síntomas característicos (Westwood, 1993; Neilsen, 2003).
Nitrógeno (N):
- Síntomas de deficiencia: Hojas de color verde pálido, pequeñas. Crecimiento de brotes débil. Las hojas viejas amarillean y caen prematuramente (Westwood, 1993).
- Síntomas de exceso: Crecimiento vigoroso de brotes en detrimento de la fructificación. El árbol se vuelve "vegetativo", disminuye la resistencia al frío y a las enfermedades (Phillips, 2005).
Potasio (K):
- Síntomas de deficiencia: Amarilleamiento y pardeamiento de los bordes de las hojas (quemadura marginal). Las hojas pueden enrollarse hacia arriba. Los frutos se hacen más pequeños, su color se desvanece (Buckingham, 2010; Westwood, 1993).
Fósforo (P):
- Síntomas de deficiencia: Las hojas se vuelven verde oscuro o adquieren un tono bronceado-violáceo. El crecimiento se ralentiza, la floración y la fructificación son más débiles (Neilsen, 2003).
Hierro (Fe) y manganeso (Mn):
- Síntomas de deficiencia (clorosis): En las hojas jóvenes aparece amarilleamiento entre las nervaduras, mientras que las nervaduras permanecen verdes. Es un problema frecuente en suelos calcáreos (alcalinos) (Phillips, 2005; Neilsen, 2003).
Calcio (Ca):
- Síntomas de deficiencia: "Picado amargo" – aparecen manchas hundidas y marrones en los frutos, especialmente en el extremo del cáliz. También puede observarse muerte de las yemas apicales y de las hojas jóvenes (Jackson, 2003).
Boro (B):
- Síntomas de deficiencia: Caída de cuajados, deformación de los frutos (con excrecencias corchosas), muerte de las puntas de los brotes (Westwood, 1993).
4.4. Condiciones climáticas adversas (factores abióticos)
La naturaleza no siempre está de nuestro lado. Los estreses climáticos pueden debilitar el árbol y convertirlo en presa fácil para enfermedades y plagas.
Grietas por heladas:
- Aspecto: Grietas verticales y desprendimientos de corteza en el tronco. Aparecen a menudo en el lado sur y suroeste, donde la variación de temperatura es más brusca (Jackson, 2003; Phillips, 2005).
Quemaduras solares:
- Aspecto: Oscurecimiento y muerte de la corteza, especialmente en el lado sur del tronco a finales del invierno y principios de la primavera.
Sequía y sobrecalentamiento:
- Síntomas: Las hojas se marchitan, amarillean, se enrollan, los bordes se secan. Los frutos pueden quemarse por el sol, cubriéndose de manchas oscuras. En sequía prolongada, comienza la caída de hojas (Westwood, 1993).
Exceso de agua y encharcamiento:
- Síntomas: Las hojas amarillean, a menudo sin causa aparente. El sistema radicular se asfixia por falta de oxígeno, lo que provoca su pudrición. El árbol se debilita y puede morir (Phillips, 2005).
4.5. Errores en el cuidado
Lamentablemente, las acciones incorrectas del jardinero pueden ser por sí mismas la causa de los problemas.
- Poda incorrecta: Una poda demasiado severa debilita el árbol, provoca un crecimiento excesivo de "chupones". Dejar muñones y desgarros en la corteza son puertas abiertas a las infecciones (Filimonova, 2014).
- Plantación incorrecta: Enterrar el cuello de la raíz o plantar en un suelo mal drenado provoca depresión y muerte del árbol (Phillips, 2005).
- Fertilización desequilibrada: El exceso de nitrógeno hace que el árbol sea "vegetativo" y vulnerable a las enfermedades. La falta de potasio y micronutrientes provoca trastornos fisiológicos (Westwood, 1993).
- Daños en la corteza: Heridas de cortacésped, herramientas de jardín, ataduras con alambre – son puntos de entrada para las enfermedades.
- Limpieza inoportuna: Dejar las hojas caídas y los frutos momificados durante el invierno es un foco de infección (Buckingham, 2010).
Nota importante: A menudo los problemas no surgen por una sola causa, sino por varias a la vez. Por ejemplo, un árbol debilitado por la sequía puede ser atacado por escolítidos y luego infectado por citosporosis. Por lo tanto, al hacer un diagnóstico, evalúa siempre el estado del árbol de forma integral. En el próximo capítulo analizaremos las situaciones que requieren una intervención urgente para salvar el árbol.
5. Cuándo es necesaria una intervención urgente: señales de alarma que requieren acción inmediata
Ya sabes cómo realizar un diagnóstico, reconocer los síntomas y determinar las posibles causas. Ahora es el momento de hablar de lo más importante: las situaciones en las que no se puede demorar. A veces el problema se desarrolla lentamente y tienes tiempo para pensar y elegir la estrategia adecuada. Pero en otros casos, las horas o incluso los minutos pueden decidir el destino del árbol.
En este capítulo analizaremos las señales de alarma que requieren acción inmediata y decidida. Si ves al menos uno de estos signos, no dejes el tratamiento "para después".
5.1. Propagación rápida de los síntomas
Si notas que el problema se extiende a una velocidad alarmante, es una señal segura de que estás ante una enfermedad o plaga peligrosa.
Qué ves:
- Manchas en las hojas que aumentan de tamaño en cuestión de días, o aparecen nuevas manchas.
- El secado y ennegrecimiento de los brotes se extiende por la copa, pasando de ramas anuales a perennes.
- Amarilleamiento y caída masiva de hojas en un período corto (3-5 días).
- Crecimiento rápido de chancros en la corteza, aparición de grandes cantidades de exudado (goma).
- Aumento brusco de la población de plagas (por ejemplo, aparición de colonias enteras de pulgones en varias ramas en un solo día).
Qué hacer:
- Realiza urgentemente una nueva inspección y precisa el diagnóstico. Si no estás seguro de la causa, toma fotos y consulta a un especialista (agrónomo, centro regional de protección vegetal).
- Comienza el tratamiento de inmediato una vez establecido el diagnóstico. Utiliza productos sistémicos que penetren rápidamente en los tejidos de la planta.
- Retira y quema los órganos afectados (ramas, hojas, frutos) para detener la propagación de la infección o de las plagas (Buckingham, 2010).
- Por qué es importante: Muchos patógenos (por ejemplo, Erwinia amylovora – agente del fuego bacteriano) pueden destruir un árbol en una sola temporada. Las enfermedades que se propagan por el sistema vascular, como la marchitez por Verticillium o las podredumbres radiculares, bloquean rápidamente el movimiento del agua y los nutrientes (Jones & Aldwinckle, 2002).
5.2. Daños en el tronco y en el cuello de la raíz
El tronco y el cuello de la raíz son la "autopista" del árbol. Los daños en esta zona son los más peligrosos porque interrumpen la conexión entre las raíces y la copa.
Situaciones que requieren intervención urgente:
- Daño anular de la corteza: Si la corteza está dañada en toda la circunferencia del tronco, la circulación de la savia se detiene y el árbol está condenado. Causas: roedores (liebres, ratones), grietas por heladas, quemaduras solares (Phillips, 2005).
- Grietas profundas y chancros en el tronco: Grietas que penetran profundamente en la madera, especialmente si aparecen en el lugar de viejas heridas. Son puertas de entrada para peligrosas enfermedades fúngicas (cancro negro, yesqueros) (Rieger, 2010).
- Presencia de cuerpos fructíferos de yesqueros: La aparición de protuberancias (yesqueros) en el tronco significa que el hongo ya está destruyendo activamente la madera desde el interior. Es una señal muy grave.
- Exudación abundante de goma en el tronco: En el manzano, la gomosis puede indicar daños profundos y ser un signo de enfermedades peligrosas (Filimonova, 2014).
Qué hacer:
- Limpia la herida hasta la madera sana (con cuchillo, formón). Elimina toda la corteza muerta y dañada.
- Trata la herida con una solución de sulfato de cobre al 1-3 % o con otro fungicida autorizado.
- Cubre la herida con masilla para injertos, pasta especial o pintura al óleo sobre aceite de linaza natural para protegerla de infecciones.
- En caso de daño anular: Si el daño no es completo, limpia los bordes de la herida y quizás el árbol se recupere. En caso de daño anular completo en un árbol adulto, hay pocas posibilidades. Un árbol joven puede intentar salvarse mediante injerto de puente (Phillips, 2005). Para ello, en primavera, cuando comienza la circulación de la savia, se toman varios esquejes de brotes del año anterior y se injertan a través de la zona dañada del tronco, conectando la corteza por encima y por debajo de la herida.
5.3. Secado masivo de ramas (secado de la copa)
El secado de ramas grandes o de una parte significativa de la copa es siempre una señal de alarma. Si el problema afecta a más del 30 % de la copa, el árbol se encuentra en estado crítico.
Signos:
- Secado de ramas principales enteras, comenzando por las puntas.
- Ennegrecimiento y desprendimiento de la corteza en las ramas que se secan.
- Las hojas de las ramas afectadas amarillean, se secan y no caen, quedando colgadas secas.
Posibles causas:
- Enfermedades fúngicas (citosporosis, cancro negro, cancro europeo).
- Fuego bacteriano (especialmente si el secado comienza en las flores y se propaga rápidamente).
- Actividad de plagas (escolítidos, barrenillos, oruga perforadora) (Phillips, 2005).
- Podredumbres radiculares o daños en las raíces.
- Sequía severa (si los signos de secado aparecen en época de calor).
Qué hacer:
- Determina urgentemente la causa. Para ello, inspecciona la corteza en busca de orificios, galerías bajo la corteza, signos de enfermedades.
- Retira inmediatamente todas las ramas muertas y en proceso de secado. Haz los cortes 10-15 cm por debajo del límite entre la madera sana y la enferma (Jones & Aldwinckle, 2002). Quema todo el material cortado fuera de la parcela.
- Aplica un fungicida sistémico o insecticida (según la causa). Es importante usar un producto que penetre en los tejidos de la planta y combata el patógeno desde el interior.
- Por qué es importante: El secado de ramas grandes significa que el problema ya ha penetrado profundamente en la madera. La demora provocará la muerte de todo el árbol, ya que el patógeno o la plaga seguirá propagándose por el sistema vascular.
5.4. Signos de muerte del árbol
Esta es la situación más difícil. A veces los síntomas indican que el árbol ya no se puede salvar.
Signos de irreversibilidad:
- Daño anular completo del tronco: Si la corteza está destruida en toda la circunferencia a una altura de más de 10-15 cm del cuello de la raíz, la recuperación de la circulación de la savia es imposible (Phillips, 2005).
- Muerte masiva de la corteza en el tronco: Más del 70-80 % de la corteza del tronco y de las ramas principales está dañada o desprendida.
- Presencia de yesqueros y destrucción evidente de la madera: La madera se vuelve esponjosa, se desmorona fácilmente.
- Falta de crecimiento y copa "desnuda": El árbol no produce nuevos brotes, las hojas son pequeñas, escasas, pálidas.
- Abundantes brotes de raíz: El árbol, al sentir su muerte, hace un intento desesperado de sobrevivir emitiendo brotes desde las raíces. Pero esto no salva al árbol en sí.
Qué hacer:
- Toma la decisión de arrancar el árbol. Si los signos de irreversibilidad son evidentes, lo mejor que puedes hacer es talar y arrancar el árbol para que no se convierta en fuente de infección para los vecinos sanos.
- Trata el suelo después de eliminar el árbol enfermo, especialmente si la causa fueron podredumbres radiculares o patógenos que pueden persistir mucho tiempo en el suelo. No se recomienda plantar nuevos manzanos en ese lugar durante los próximos 3-5 años (Rieger, 2010).
5.5. Cuándo no hay que alarmarse
Es importante distinguir las situaciones críticas de los fenómenos estacionales normales o de problemas menores.
No te alarmes si:
- Ves hojas sueltas con pequeñas manchas a finales del verano. Puede ser envejecimiento natural o un desarrollo leve de enfermedades.
- Observas la caída natural de cuajados de "junio". El árbol regula su propia carga (Phillips, 2005).
- Encuentras pequeñas grietas en la corteza vieja que no se profundizan ni se agrandan.
- Hay una pequeña cantidad de pulgones en los brotes jóvenes. Pueden ser devorados por mariquitas y otros enemigos naturales si no se usan insecticidas.
Regla de oro: Si dudas de la gravedad del problema, haz una foto, muéstrasela a un especialista o envíala al centro regional de protección vegetal para que precise el diagnóstico. Más vale prevenir y empezar el tratamiento pronto que llegar tarde.
Palabra final
El diagnóstico de los problemas del manzano es una habilidad que se adquiere con la experiencia. Espero que este artículo te ayude a convertirte en un "médico" atento y cuidadoso para tus árboles. Recuerda que los árboles sanos y fuertes resisten mejor las enfermedades y las plagas. Por lo tanto, la forma más fiable de proteger tu huerto es proporcionar a las plantas los cuidados adecuados, riegos oportunos, fertilizaciones equilibradas e inspecciones preventivas periódicas.
¡Te deseo árboles fuertes y cosechas abundantes!
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